Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 11 de abril de 2013
"Transformers 3: El lado oscuro de la Luna" (2011).
-- "Transformers: Dark of the Moon". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Michael Bay.
-- Actuación: Shia LaBeouf, Rosie Huntington-Whiteley, Josh Duhamel, John Turturro, Tyrese Gibson, Patrick Dempsey, Frances McDormand, John Malkovich, Kevin Dunn, Julie White, Alan Tudyk, Ken Jeong, Glenn Morshower, Lester Speight, Buzz Aldrin.
-- Guión: Ehren Kruger.
-- Banda Sonora: Steve Jablonsky.
-- "Transformers: El lado oscuro de la Luna" en IMDb.
-- "Transformers: El lado oscuro de la Luna" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Hace muchos-muchos-muchos años, tantos que es incluso antes de la primera entrega figúrense, se libró lo que ya sabemos que se libró, o sea, una guerra en Cybertron. Dicho sólo por si no has visto las entregas anteriores. O las series de animación. O tu blog amigo Cine 9009. El caso es que en esa guerra salió paspando al espacio una chupinavespacial que es la última esperanza de los autobots y que va a significar la vict... ¡BAM! No. No esta vez. En fin, el caso es que la nave termina varada en la Luna, estrellándose en 1961. El gobierno de los Estados Unidos comienza a moverse, y deciden... ¡¡¡IR A LA LUNA!!! Antes que los rusos, claro. El caso es que cuando llegan a la Luna en 1969, se las arreglan para meter una interferencia de esto-o-aquello, y dejar a los astronautas libres para explorar por su cuenta. Y la cara de OH-CRAP no se las vemos porque, bueno, tienen casco espacial. Salto en el tiempo al presente. Los Autobots ya han llenado dos pelis enteras de cuotas de destrucción, así es que ha pasao lo obvio, que su presencia en la Tierra ya no es un secreto para nadie. Ahora trabajan para el gobierno de Estados Unidos... en territorio de Ucrania. Porque ser soldado yanki es equivalente a tener free pass por todo el mundo, leñe. La batallita se desata en Chernobyl, y allí los autobots hacen un OH-CRAP descubrimiento: que se sabe desde la Guerra Fría que un peazo nave terminó incrustada en la Luna. Optimus Prime decide entonces que es buena idea viajar a la Luna para buscar la tech que va a resolver la guerra etcétera. Mientras tanto le vemos el culo a Rosie Huntington-Whiteley enfundado en una tanga (quién se queja por eso) y después a la mismísima Rosiejuntuntúncomoseescriba despertando a Shia LaBeouf, que está reducido a la condición de... ¡¡¡JUGUETE SEXUAL!!! ¡¡¡LEÑE, ESTA FRANQUICIA HA CAÍDO TAN BAJO QUE VEMOS... CHULEO ONSCREEN!!! El chico está graduado de... de lo que sea, alguna cosa, pero no tiene trabajo. Seguro que por flojo, porque si le creemos a la prensa de derecha, el que no trabaja es porque no quiere, si las calles están empedradas de oro allá afuera y... ¿qué crisis? En fin, tenemos un poco de historia de Shialebifú o como se llame, tratando de vivir una vida normal a pesar de que en la entrega anterior su retrato apareció en los Most Wanted del planeta (seriosly... ¿nadie lo reconoce ahora...?), pero ya sabemos que más tarde o más temprano, su historia va a terminar entroncando con la de los transformers, porque o si no qué gracia (y es que Shia LePuf a estas alturas del partido ya no es un actor tan hot como solía ser cinco años antes). Lo que ocurrirá cuando Megatron, en uno de esos arrebatos de "tengo que hacer algo idiota porque soy el villano, y o si no la historia no se mueve", se pone a matar a la gente que "sabe demasiado". A pesar de que ninguno de los muertitos en realidad tiene idea de la jodida conspiración que se está montando (saben del cover-up del Apolo XI, pero si era por eso, ya Megatron podía haber empezado en la entrega anterior, y además para qué). Poco a poco, el equipo de los buenos terminará ensamblándose para lidiar contra la más grande amenaza de todas, una que podría significar la destrucción de la civilización tal y como la conocemos (¡BUF! Eso no es ná, macho, que'n la anterior m'iban a destruir el Sol y la Tierra joer...).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Michael Bay. El hombre que ama las explosiones. El hombre que le dice a su departamento de efectos especiales "¡Usar explosivos!". El hombre que le dice a los mercenarios rescatando a su hija "¡Usar explosivos!". El hombre que le dice a su dentista haciéndole un tratamiento de conducto en sus muelas "¡Usar explosivos!". Este hombre a punta de explosivos obtuvo sendos pelotazos explosivos en la taquilla, reventándolas con "Transformers" primero y con "Transformers: La venganza de los caídos" después, como si quisiera darle la razón a Spengler, Ortega y Gasset, y cuanto suche ha venido prediciendo el fin de la civilización tal y como la conocemos. Porque no se explica de otra manera cómo la segunda peli que batió el récord de ser incluso más mala que la primera, consiguió recaudar más. Para la tercera se puso too mina y dijo que no sé, que quizás, que a lo mejor, que si Steven Spielberg me corteja... y sí, al final dijo que buenoyá. Los guionistas Roberto Orci y Alex Kurtzman, que churretearon esa pasta olorosa en las dos entregas anteriores que según el WGA es un guión (y nótese que estos tipos tanto pueden soltar guiones decentes como "Misión Imposible III" o "Star Trek", como paridas estilo "La leyenda del Zorro" y "La isla"), se hicieron esta vez a un lado quién sabe por qué, a saber si de verdad se fueron porque querían, o si los amenazaron con patánlasbolas si no se largan. Megan Fox dijo que Michael Bay era un Hitler y Steven Spielberg, que no en balde dirigió "La lista de Schindler", además de regocijarse matando nazis en "Los cazadores del Arca perdida" e "Indiana Jones y la última cruzada", horrorizado correteó a esa tipeja que se atrevió a mover el espantajo del enemigo más odiado por el Sionismo Internacional. El estreno fue un taquillazo brutal, tanto que se encaramó al TERCER LUGAR del ranking de pelis más taquilleras de la Historia, sin ajuste por inflación por supuesto, detrás de "Avatar" y "Titanic" (poco le duró: dos semanas después se estrenó "Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte 2", que la relegó al cuarto lugar, y al año siguiente vino "Los Vengadores" que la envió al quinto, y a saber qué pasará en el 2013). Porque quien entiende al público: la segunda recaudó más que la primera siendo más mugrosa, y la tercera recaudó más que la segunda subiendo algo el nivel. Bueno, con mi dinero no se quedaron, que la vi en el cable y gratis. Que la curiosidad pudo más, además de que prometían que era el final de la trilogía, pero a tanto no llega el cariño. En fin, conociéndome, aquí me tendrán cuando estrenen "Transformers 4". Ya confirmada por Michael Bay, porque no hay trilogía que se respete que no saque una cuarta parte (¿"Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas", alguien?). Porque no tengo remedio. De verdad que no. Para regocijo de todos ustedes, me imagino, manga de malparidos, si ya los veo riéndose a mis costillas entre dientes ("allá va Mi General, otra vez se ensartó...").
¿POR QUÉ VERLA?
-- Después de que "Transformers" fuera mala y "Transformers: La venganza de los caídos" fuera inmunda... ¿vieran ustedes que la tercera no está tan mal? Vale, tampoco es que sea buena o meritoria, pero por otra parte después de dos cagazos sucesivos, parece que Michael Bay aprendió a rodar por un fin una peli de acción decente. Porque el hombre ya lleva década y media desde "La roca" en tener amarrada, maniatada, amordazada y cruelmente torturada a su musa en el sótano (¡con EXPLOSIONES!). En primer lugar, tenemos ¡una historia! ¡Leñe, el plan del villano TIENE SENTIDO! Y joer... ¡¡¡UNO DE LOS VILLANOS TIENE INCLUSO LO QUE PODRÍA SER CONSIDERADO UNA MOTIVACIÓN NOBLE!!! Incluso la franquicia abandona un poco el esquema de "amenaza de la semana" para ahondar incluso más en la mitología: explicar el Apolo XI y Chernobyl en términos del universo Transformers ayuda mucho a incrementar la sensación de profundidad, de que por cada suceso que vemos en pantalla están pasando cosas interesantes allá afuera que a lo mejor también nos gustaría ver (condición indispensable para la supervivencia de cualquier franquicia, claro). Bueno, tampoco es que sea el colmo de la planificación ni mucho menos, que al final sigue siendo un guión escrito para ir encajando sucesivas escenas de acción interpoladas con el odioso Sam esto-aquello. A propósito, como que se nota que el personaje es cada vez más el Mary Sue del propio Michael Bay: en la primera era súper ondero y a pesar de ser un loser la chica linda (Megan Fox) se fijaba en él, algo acorde a un niño chico que se divierte rodando pelis ¡¡¡CON EXPLOSIONES!!! En la segunda el prota era un tipo que quería ser normal PERO NO PODÍA DEJAR DE SER ASOMBROSO. ¿Y en la tercera? Michael Bay el tipo puteado por todo el mundo por la horrorosa "Transformers: La venganza de los caídos" a pesar de haberle dado erecciones, eyaculaciones y orgasmos a la taquilla mundial, ahora muestra a un prota puteado por todo el mundo a pesar de haber salvado al mundo dos veces. Si ya me lo imagino diciéndose a sí mismo en el pase preliminar para ver el producto final: "Joer, esta peli me hace llorar... ¡es como si hubieran puesto mi vida en ella...! ¡Joer, pero si yo la rodé!". Leñe, no seas tan transparente, Mike... Y a propósito. Cambiar a Megan Fox por Rosie... ... ... (consultando la Wikipedia para ver como mierda se escribe ese condenado apellido) ... ... ...Huntington-Whiteley es lo mejor que le podía pasar a la franquicia, ya que en vez de tener a una supuesta buenorra que sobreactúa descaradamente, ahora tenemos a una buenorra que no actúa, lo que cuenta como una mejora de cara a disminuir el factor de ridículo (mejor hubiera sido que actuara, sí, pero seamos realistas, ¿vale?). Además su personaje no es un sustituto sospechosamente similar sino un personaje por derecho propio (bueno, "personaje" dentro de las coordenadas esquemáticas del universo maikelbayiano, claro. Además, hablamos de una actriz cuya presentación en su primera escena de su primer rol de ficción no muestra su cara hablando sino su culo cimbreándose a lado y lado de un cuasi hilo dental). Las adiciones de John Malkovich (haciendo esos roles bordes que tan bien se le dan), Frances McDormand (como una pesada de mierda, de manera soberbia) y Patrick Dempsey (personaje odioso donde los haya, y ya se sabe que hacer un personaje que amemos odiar no es fácil) también hacen lo suyo para levantar el (escaso, admitámoslo) nivel actoral. Y si la ven en versión original con subtítulos, tenemos la voz de Leonard Nimoy comiéndose con patatas (leñe, LA VOZ) dándole vida a Sentinel Prime, que de paso es el personaje más fascinante de la franquicia (al menos, el único que parece tener vida propia más allá de su alineación LEGAL/NEUTRAL/CAÓTICO). (Y por cierto, ¿cómo mierda se las arreglaron para convencer a un astronauta y militar graduado de West Point como Buzz Aldrin de arrastrar su dignidad por el piso, haciendo un cameo en una peli que pone al propio Buzz Aldrin como cómplice de toda una conspiración en torno al Apolo XI?). Se agradece también que el humor haya sido rebajado al mínimo indispensable, no es que Michael Bay haya aprendido a tener estilo, ingenio o simplemente gracia para el humor, pero incluye menos escenas "ríanse conmigo", y eso también cuenta como una mejora. Steve Jablonsky por su parte, el hombre a cargo de la banda sonora de la trilogía completa, parece que por fin aprendió para qué sirve un lápiz sobre un pentagrama, y no es que se mande una a lo Wagner, pero por primera vez el soundtrack no resulta ser un molesto y ruidoso PUNCHIPUNCHI plagio del peor Hans Zimmer. La peli hubiera sido incluso mejor si Michael Bay no se hubiera evitado algunas taras pronunciadas de su cine, incluyendo su exacerbada exaltación del militarismo, que tiene gracia cuando se trata de Laibach, pero no de Bay (leñe, hasta el Ridley Scott militarista tiene más gracia, como que el propio Bay dijo que había tratado de rodar "Black Hawk Down" con robots alienígenas), y por supuesto una batalla final de aproximadamente 45 minutos de duración que se come cerca de un tercio del rodaje, vicio que ya estaba presente en "Transformers: La venganza de los caídos", aunque esta batallita está rodada con algo más de gusto, y su traca final es mucho más épica. Por eso, mi voto para mejor peli de la trilogía (que será tetralogía, pentalogía, hexalogía o lo que se deje manosear la pobre serie, se los doy firmado) es para ésta. De hecho, pueden ver la primera "Transformers" y saltarse la segunda, y no pasa nada (y se disfrutan mejor). Aunque aún mejor, podrías saltarte las dos anteriores y ver ésta en solitario, y no te pierdes de nada. E incluso mejor... podrías saltarte la trilogía entera y no desperdiciar cerca de ocho-nueve horas de tu vida viéndola. Después de todo, dije que ésta es la mejor de la trilogía, no que fuera buena a secas. Pero en fin, si tienes una opinión divergente y piensas que sí es buena o al menos mejora el nivel... podremos concordar en que Michael Bay por fin hizo el trabajo con un aprobado dentro de la saga. Bravo, Bay. Sólo te tomó gastarte media década, nueve horas de cine y 545 millones de dólares de presupuesto el conseguirlo.
IDEAL PARA: Ver una decente conclusión de la trilogía de los Transformers que se queda en decente pero no se quedará en conclusión ni en trilogía tampoco.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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2011,
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domingo, 27 de marzo de 2011
"La bestia de otro planeta" (1957).

-- "20 Million Miles to Earth" (título original en inglés), "A 20 milions de milles de la Terra" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1957.
-- Dirección: Nathan Juran.
-- Actuación: William Hopper, Joan Taylor, Frank Puglia, John Zaremba, Thomas Browne Henry, Tito Vuolo, Jan Arvan, Arthur Space, Bart Braverman.
-- Guión: Robert Creighton Williams y Christopher Knopf, basados en una historia de Charlotte Knight.
-- Banda Sonora: Charles H. Schneer.
-- "La bestia de otro planeta" en IMDb.
-- "La bestia de otro planeta" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una narración en off con imágenes de otros planetas, galaxias, etcétera, nos pone en ambientación así como solía hacerse en el cine de CF de los '50s: la Humanidad ha emprendido la gran hazaña de viajar al espacio, y va a salir de la órbita terrestre para llegar hasta... ¡¡¡20 MILLONES DE MILLAS DE LA TIERRA!!! ¡¡¡UAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Pero por decepcionante que pueda sonar, la historia no se ambienta en ese otro lejano paraje no conquistado por el hombre (ni siquiera con cartón piedra, cabrones), sino en la muy terrenal Sicilia (bueno, al menos no es Estados Unidos, porque vayan ustedes a ver la fijación que tienen los bichos del espacio por invadir a los Yueséi). Una chatarra espacial cae en las costas de Sicilia, en donde un grupo de pescadores en vez de hablar en italiano, hablan en inglés con acento italiano (sobreactuado para colmo). Los pescadores van heroicamente hasta el sitio del accidente y rescatan a un par de astronautas (porque la nave es terrícola), pero el resto ahí queda porque la cosa se hunde y adios mondo cruele. En medio de toda la conmoción, aparece esa figura inevitable del cine en Italia que es "el comisario", gritando esto o aquello, y en medio de la trifulca, uno de esos simpáticos bajitos que está en el grupo de pescadores se escabulle con una valiosa cápsula, que con muy buen espíritu "así nos la apañamos en el Tercer Mundo, siempre buscando cómo estafar a los demás", va y se lo vende a un científico por 200 liras para comprarse un sombrero de vaquero texano (niño del Tercer Mundo, adicto a la TV, ¿recuerdan? Iba a decir algo sobre el etnocentrismo yanki, pero considerando que muchos adolescentes acá en Chile ven "Yingo", pues bien, qué criticar...). El caso es que la cosa en el cilindro es un huevo, y rápidamente nace para convertirse en un reptil bípedo. Por supuesto que cuando los astronautas despiertan de la conmoción y tal, revelan que el contenido de la cápsula no debía ser abierto. Y por supuesto que es demasiado tarde cuando se enteran de que el contenido fue abierto y está en manos del científico, porque el bicho escapa. Ahora comienza la cacería del horripilante monstruo venusino por la campiña italiana, monstruo que, dicho sea de paso, no pidió ni nacer ni que lo trajeran como huevo a la Tierra. O cómo hacer que los terrícolas sean todo lo desconsiderados que se pueda, y el pobre bicho acabe pagando el pato (no sin cargarse a unos cuantos habitantes humanos y no humanos de la Tierra de paso, claro, que gratuito no iba a salir tampoco).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
El cine de Ciencia Ficción de los '50s. Nadie le estaba prestando demasiada atención (es que ese cine barato y "de marcianos"... ¡no era cine!), pero se cocinaban algunas cosas ahí. Resulta interesante observar que el ala más reflexiva, socialmente crítica e intelectualmente pesada del cine yanki no estaba forjándose en los grandes blockbusters de esa época, sino en esas denostadas producciones de serie B. Muchas de estas pelis, a través del conflicto humanos vs. extraterrestres, recrean la paranoia anticomunista que existía en Estados Unidos en los '50s. Además como el bicho no es humano, puede matársele sin que se susciten arriesgadas consideraciones de ética humanista de por medio, como si se tratara de un humano comunista. "La bestia de otro planeta" le da un par de vueltas de tuerca a este concepto, y por un par de detalles, brilla con luz propia dentro del más bien estandarizado y no siempre muy creativo cine de serie B de la época.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por lo obvio. El bicho es una creación de Ray Harryhausen, tipo al que le dabas un poco de plasticina entre las manos, y te devolvía un milagro. Podría haber sido otro monstruo cutre con traje de hulespuma, o un animatronic simplemente no tan logrado, pero el monstruo de la peli (el "ymir", aunque esto figure en el guión porque no se lo menciona por ningún nombre en ninguna parte de la peli) es una creación bellísima. No tanto por su originalidad (no pasa de ser un dinosaurio bípedo y con cola, más o menos estilizado, aunque bien confeccionadito), sino porque posee una auténtica personalidad. Ayudado por los efectos de sonido y tal, de acuerdo, pero es que ves al bicho, lo ves moverse, lo ves pararse en una actitud u otra, y sabes de inmediato qué piensa, qué calcula, qué siente... ¡y estamos hablando de un montón de plasticina, vamos! Este bicho, en cuanto personaje, es una de las obras maestras de Ray Harryhausen, e incluso consigue voltear las simpatías del espectador y hasta da rabia cuando los humanos lo persiguen y todo. Bueno, para mí es más fácil, yo soy un gato detrás del teclado, pero tengo el presentimiento de que ustedes sentirán lo mismo.
-- La peli tiene el atrevimiento mayúsculo (eran los '50s, recordemos) de que el bicho es presentado sin tintes negativos ni bajo ningún aura maligna. Repasemos: al pobre bicho lo sacan de su planeta natal Venus en estado de huevo y sin poder defenderse, claro, luego nace en un mundo completamente extraño en donde apenas hay fuentes de alimentación, no se alimenta de carne sino de azufre, y no es agresivo si no es en defensa propia... y los humanos, cuando ven que el bicho desbocado puede causar más de algún estropicio, resuelven lisa y llanamente que lo mejor es matarlo. ¿Y el pobre bicho, qué culpa tenía de todo eso? El monstruo de "King Kong" era menos querible porque era un poquito más asesino (por cierto, el guión en varias partes es un calco de "King Kong", y quizás sería hasta demandable judicialmente y todo). Pero esta pobre bestia, apenas se suelta y va en busca de su libertad, no amenaza realmente a nadie (mata a un perro guardián, pero porque el perro ataca primero). Es cierto que crece desmesuradamente de tamaño, pero eso tampoco es su culpa (la atmósfera de la Tierra, según la peli). Son los humanos tontos los que, para experimentar con él, lo electrocutan y lo meten en medio del zoológico de Roma, allí donde es más seguro que, si llega a soltarse por un fallo cualquiera, va a dejar la ciudad hecha una ensalada napolitana (como finalmente ocurre, claro). ¿Y qué hace el bicho cuando por fin logra zafarse del zoológico, luego de matar a un elefante que lo había atacado a él primero? ¿Ir al Vaticano a darle un raspacachos al Papa por tapar la pedofilia de sus subordinados? ¿Darle jaque al sistema de defensa geoestratégico italiano? ¿Ponerse a matar personas a lo loco? Pues no... simplemente se esconde para que no lo jodan más (en el fondo del Río Tíber, y allí van a sacarlo con granadas los humanos joputas). Esta peli es un raro ejemplo, siempre dentro de los cánones de la serie B atompunk de la época, de cine que podríamos llamar humanista, en que los verdaderos autores del desaguisado en realidad no es la bestia, sino los seres humanos que depredan el medio ambiente (en este caso, el medio ambiente de Venus) sin medir las consecuencias de sus actos. Como decía, al final tienes que ser muy corazón de piedra para que no te conmueva la suerte del pobre bicho.
-- El apartado científico de la peli es bastante decente, considerando que los guionistas de la serie B en general solían ser bastante, er... "imaginativos" a la hora de inventarse explicaciones científicas para lo inexplicable. Tiene algunas pifias garrafales (¿cómo diablos la bestia se la pasa toda la peli chillando si es que carece de pulmones, como afirma un científico por ahí? ¿y cómo crece tanto y por lo tanto aumenta tanto de masa, si no se la ve comer materia de ninguna clase, por mucho que para la bestia "el aire engorde"?), pero algunas de ellas pueden explicarse en términos de la ignorancia científica de la época (se afirma que los astronautas mueren envenenados por la atmósfera venusina, pero en ese tiempo se ignoraba que ésta era casi puro ácido sulfúrico y está a cerca de 450 unidades de presión atmosférica terrestre, por lo que se la suponía mucho más próxima a la terrestre, y seguramente respirable... era más fácil confiarse con una atmósfera como la de casa, que con un bañito de azufre a los pulmones). Tiene también algunas ideas interesantes: la idea de que el bicho se alimenta de azufre es consistente con la gran cantidad de dicho mineral en Venus, el concepto de que las balas no le hacen daño se explica porque no tiene corazones ni pulmones sino un complejo sistema de microtúbulos transportando nutrientes por la piel tiene una cierta lógica más allá de que para una criatura de ese tamaño podría ser complejo tener un metabolismo así, la idea de estudiar a la bestia para ver cómo se las arregla para no envenenarse con la atmósfera venusina también es buena... Y su comportamiento inofensivo es congruente con el hecho de que en su hábitat natural no es un carnívoro. En ese sentido, la ciencia presentada por esta peli, si bien no es perfecta ni mucho menos, al menos es verosímil y se apoya en nociones científicas más o menos aceptables para el estándar de la época (con alguna dificultad, sí, pero es que vamos, si todo fuera aceptable al ciento por ciento no sería ciencia ficción sino ciencia pura y dura).
-- ¿El resto? Discreto-discreto. La peli podrá ser progresista en algunos respectos, pero en otros sigue siendo una yanki (los italianos son todos tontos, aprovechadores, temperamentales o a lo bestia, mientras que los yankis son idealistas, inteligentes, etcétera... ya se van haciendo la idea). Las actuaciones son planitas-planitas. Los efectos especiales son buenos en algunas partes (aparte de la bestia misma, claro), pero en otros los fotomontajes son dignos de los capítulos del "Chapulín Colorado" en que éste vuela por uno u otro motivo (particularmente penosos los escombros que caen durante la batalla en el Coliseo de Roma). Pero en ninguno de estos respectos es peor que la serie B de la época, y en cualquier caso, no llegan a fastidiar demasiado tampoco, así es que uno se los perdona.
IDEAL PARA: Ver una pieza de ciencia ficción inesperadamente humanista de una década declaradamente xenófoba en el género como lo eran los '50s.
Busca otras películas relacionadas:
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domingo, 31 de octubre de 2010
"Tripulación Dave" (2008).

-- "Meet Dave" (título original en inglés), "Atrapado en un pirado" (título en España). Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Brian Robbins.
-- Actuación: Eddie Murphy, Elizabeth Banks, Gabrielle Union, Scott Caan, Ed Helms, Kevin Hart, Mike O'Malley, Pat Kilbane, Judah Friedlander, Marc Blucas, Jim Turner, Austyn Myers, Adam Tomei, Brian Huskey, Shawn Christian.
-- Guión: Rob Greenberg y Bill Corbett.
-- Banda Sonora: John Debney.
-- "Tripulación Dave" en IMDb.
-- "Tripulación Dave" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una esfera de esto o aquello cae a la Tierra, y la muy desgraciada, lo primero que hace en el planeta es chuparse el agua de un acuario. Tres meses después cae otra cosa del cielo... Parece que es una persona, y la peli trata de mantenernos en suspenso sobre eso, pero sabemos que no es en realidad una persona sino una nave espacial con forma de ser humano poblada de innumerables humanitos que se suponen son alienígenas, porque lo vimos en el trailer y además el tagline de la peli es "EDDIE MURPHY EN EDDIE MURPHY EN TRIPULACIÓN DAVE", vaya mierda de cagarnos la sorpresa. En fin, ¿en qué estaba? Ah, sí, en la nave con forma de ser humano. Con unos primeros diálogos, aprendemos que están de misión: deben recuperar la esfera y lanzarla al mar para chupar todos los océanos y salvar a su planeta nativo. ¿Y los terrícolas? Bueno, váyanse al demonio, gigantones barbáricos. Por esos accidentes del guión, el tipejo que en realidad es una nave espacial con otros tipejos adentro (Eddie Murphy tripulando a Eddie Murphy, en la vuelta de tuerca definitiva en materia de pelis presentando a Eddie Murphy multiplicado por sí mismo ad nauseam) acaba conociendo a la madre del chico que tiene la dichosa esfera. Y la madre ésta, que es viuda y está para mojar pan y además está calentorra, lo único que quiere es agarrarse al negro, sin saber que no es un negro sino una nave espacial (¿en serio escribí eso acá en Cine 9009? Quizás ha llegado el día de proclamar al cine como un arte oficialmente muerto). Los alienígenas la tienen así fácil para agarrarse la esfera y secar la Tierra, pero hay un problema: en nuestro mundo, en contacto con la civilización humana, aprenden eso que son las emociones, los sentimientos... ¡juerga, pasarlo bien! ¿Conseguirán estos esforzados alienígenas recuperar la esfera? (Er... no). ¿Se quedarán juntos Eddie Murphy y la chica mojapán? (Er... tampoco). ¿Conseguirá Eddie Murphy esta vez sí que sí hacer una peli decente con la que reventar la taquilla? (Er... una vez más... tampoco no).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Se dice que un par de tipos que ya habían trabajado en eso de la Ciencia Ficción, llegaron a los estudios esto o aquello con un guión en el cual unos bichos alienígenas tripulaban una nave espacial con forma de ser humano. La cosa se suponía que la iba a hacer la Paramount (bien), pero después a la Fox (¡¡¡MAAAAAAL!!!), lo que algo debe haber tenido que ver con el cagazo siguiente. Para colmo, algún tarado decidió que el actor ideal para interpretar esta historia de comedia/acción de Ciencia Ficción era... ¡¡¡EDDIE MURPHY!!! Sí, el mismo tipo cuya gran incursión en la CF que se llama "Las aventuras de Pluto Nash" acabaron en otro cagazo de esos épicos. El mismo que el poco crédito que le quedaba, se le fue por el drenaje luego de que Jack Black lo parodiara inmisericordemente en la secuencia de falsos trailers de "Una guerra de película". Dicen que uno de los guionistas prefirió quedarse con su familia en vez de ir al estreno de la peli. La cosa recaudó 50 millones, pero había costado 55. Y servidor quien esto escribe, la vio gratis en el cable, y escribe esto después de regresar de una instructiva charla con su abogado, en vistas a preparar la correspondiente demanda de indemnización de perjuicios por daño psicológico.
¿POR QUÉ VERLA?
-- A ver. Partamos con una aclaración. Todas las reseñas unánimemente inciden en que esta peli es mierda pinchá en un palo. Opinión de servidor no es tan drástica, y se limita a considerarla como mierda a secas, sin pinchar ni ná. De hecho, su horita y media de duración se deja ver. A condición de poner el cerebro en piloto automático, vale. La peli no tiene ni patas ni cabeza (la dupla de policías, por ejemplo, está ahí de sobra), pero no es peor que muchas comedias basurientas de los '80s que mucha gente reivindica como clásicos por el puñetero efecto nostalgia. Puede parecer ridículo que toda una tripulación de extraterrestres acabe botándose a la vida loca después de un bailoteo de salsa, pero oigan, es que en "Robotech" eran hordas tras hordas tras hordas de fieros warriors zentraedis los que caían hipnotizados y rendidos bajo los efluvios musicales de Lynn Minmei, y nadie se quejaba del despropósito (sí, "Robotech" era mejor que "Tripulación Dave", pero despropósito sigue siendo despropósito). Eddie Murphy se limita a hacer dos papeles, y cuando deja su absurdo rol de capitán e interpreta a la nave espacial misma, hay momentos en que hasta está gracioso. Elizabeth Banks, por su parte, está para que se te caigan las babas por todas partes, y eso aunque aparece casi con vestimenta monacal o poco menos, que esto es entretención para la familia, ¿eh? ¡Incluso hasta Austyn Myers, el que interpreta al hijo de la chica, cae simpático y no revienta las bolas como otros críos en otras pelis! Si tuviera que comparar a esta peli con algún referente cinematográfico, creo que debería remitirme a las comedias basurientas de Ciencia Ficción ochentera, de ésas que eran malas de cojones, pero entretenían lo mismo si no les pedías demasiado. ¿Quiere decir que deberías verla? Bueno, eso depende de qué tan altos o bajos anden tus umbrales de tolerancia. Pero un consejo: si llegas a verla, no seas tonto como vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe, que llega y lo vocea urbi et orbi en este blog Cine 9009 y se prepara para ganarse collejas de lleve once y pague diez, sino que guárdatelo para tu capote. Tu integridad corporal te lo agradecerá.
IDEAL PARA: Ver algo divertido y simplecito en la camita alguna de esas noches en que no hay nada más en el cable. Pero bien simplecito.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español de Ezpañah].
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2008,
Ciencia Ficción,
Extraterrestres
jueves, 26 de agosto de 2010
"Milagro en la Calle 8" (1987).

-- "*batteries not included" (título original en inglés), "Nuestros maravillosos aliados" (título en España). Estados Unidos. Año 1987.
-- Dirección: Matthew Robbins.
-- Actuación: Hume Cronyn, Jessica Tandy, Frank McRae, Elizabeth Peña, Michael Carmine, Dennis Boutsikaris, Tom Aldredge, Jane Hoffman, John DiSanti, John Pankow, MacIntyre Dixon, Michael Greene, Doris Belack, Wendy Schaal, José Angel Santana.
-- Guión: Brad Bird, Matthew Robbins, Brent Maddock y S.S. Wilson, basados en una historia de Mick Garris.
-- Banda Sonora: James Horner.
-- "Milagro en la Calle 8" en IMDb.
-- "Milagro en la Calle 8" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Mientras escuchamos la música de jazz y vemos algunas fotitos antiguas en blanco y sepia (y empezamos a inquietarnos, porque en el afiche de la peli habíamos visto unos platillos voladores y pensábamos que era de CF, y entonces qué carajos nos enchufamos a ver...), descubrimos que un barrio antaño jovial y bien avecindado, ha ido progresivamente decayendo. Las gigantescas máquinas retroexcavadoras (¡máquinas, al fin!) están tumbándolo todo, y sólo un edificio que ya se cae con dos toses y un estornudo, más sus porfiados habitantes, se niegan a desalojar. Pero ya sabemos que los tiburones de la construcción son gente amable y compasiva, que cómo los van a echar a la calle así como así, de manera que les pagan una platita para comprarles sus departamentos y poder tumbar el edificio. Y para que no se les haga tan pesado tomar una decisión tan importante como donde ir a echar los huesos en los últimos años de vida, les envían un matón latinochentero con bate de béisbol para colaborar en las negociaciones (esto no se llama "matonaje" sino "negociación agresiva" en la jerga, ¿OK?). Cuando la policía es consultada, se encogen de hombros porque, bueno, es el sistema, qué se le va a hacer, y si no les gusta el capitalismo, váyanse de América (partiendo por desalojar el edificio). Los que van quedando son un par de viejos que claque con claque la osamenta, una chica embarazada que parece vive del aire porque nunca se la ve trabajar, un pintor joven y guapo y además con sensibilidad artiticah, y un negro grande pero tímido y callado y bonachón para que las audiencias yanketas no se asusten porque el negro es grande (y nosotros no queremos asustar a las audiencias que aportan la mitad de la recaudación a nivel mundial, ¿verdad?). El caso es que, en esta tesitura, nuestros cinco protas reciben inesperados visitantes: una pareja de platillos voladores del tamaño más o menos de mi escudilla de Whiskas y un poco más, que no portan bichitos chicos adentro, sino que ellos mismos son los extraterrestres. Y como ya han pasado como 25 minutos de peli (¡un cuarto de ella!), vamos a apurar la causa: los extraterrestres se alojan, encuentran tan chupi el ambiente que hacen familia (seriously), y ayudan al quinteto de perdidos a defenderse de los malvados chacales que quieren echar abajo el edificio blahblahblah. Porque cuando el capitalismo voraz te aplasta y te quiere exprimir hasta el último centavo, siempre puedes contar con la ayuda que viene desde las esferas celestes, que si no es Jehová lanzando rayos, bueno... serán extraterrestres, ¿no?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Parte importante del ecosistema hollywoodense son los creadores de fantasías infantiles. Desde Walt Disney y Ray Harryhausen hasta Tim Burton, siempre ha habido gente que hace pelis dirigidas, quizás no tanto a los niños (aunque también, porque catetean a los papis para que suelten la pasta), como a aquellos que tienen espíritu de niños, etcétera. En los agresivos y ultracorporativos '80s, ese rol fue llenado particularmente por Steven Spielberg, el Ñoño de Oro que nos enseñó que la Arqueología era cool ("Los cazadores del Arca perdida") y los extraterrestres feos también pueden amar ("E.T."). La estrategia de Spielberg para transformarse en una sombra omnipresente en los '80s fue saltar del sillín de director (en donde rodó siete pelis en los '80s, tres de ellas "adultas", y tres de ellas entregas de Indiana Jones) al cómodo cuero del sofá del productor. Aunque técnicamente no son pelis suyas porque no las dirigió, es absolutamente innegable que pelis tan representativas del cine familiar de los '80s como "Gremlins", "Poltergeist", "Volver al futuro", "Los goonies", "El joven Sherlock Holmes", "Faivel: Un cuento americano", "Viaje insólito" o "Quién engañó a Roger Rabbit", en todas las cuales hizo labores de producción, tienen su sello indeleble, casi tanto como si él mismo hubiera estado gritando las órdenes de mando a través del megáfono del set. Quizás en ninguna parte esto fue tan evidente como en "Milagro en la Calle 8", que iba a ser un episodio de esa ñoñoserie que fueron "Cuentos asombrosos", muy apreciada por los nostálgicos de los '80s, y cuya premisa impresionó a papi Spílber lo suficiente como para que se decidiera a darle un rodaje completo. Con un paniaguado sentado en el sillín del director, claro. Tan paniguado, que de él no volvió a saberse en labores de dirección (el tal Matthew Robbins tiene algún que otro crédito como director, pero su fuerte antes y después fue su labor de guionista). La peli tuvo un paso discreto por la taquilla, y no ha quedado como un gran clásico ochentero a reivindicar, incluso en la fiebre ochetera que barrió a foros y blogs en los 2000s.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos diciendo que esta peli estaba de antemano condenada al fracaso. ¿Una peli en que los protas son un puñado de descastados por la MODERNIDAD, en que son ayudados por una panda de extraterrestres? ¿A quién diablos le iba a gustar esto? A los niños que alucinaran con los extraterrestres no, porque el conflicto social de fondo se les escapa. Y a los adultos tampoco, porque... ¿extraterrestres? ¡Que ñoño! Además, debemos añadir que esta peli (decimos esto como una virtud o un defecto, a según el punto de vista) es enormemente consistente con el imaginario spielberguiano de los '80s, preocupado de crear historias fantásticas o cienciaficcionísticas como trasfondo para una cosmovisión que mezcla a partes iguales humanitarismo (¡el ser humano por encima de todo!), conservadurismo (¡los viejos valores colectivistas de mi infancia por encima de la depravación del mercado!), emocionalismo (¡razón fuera, emoción sí!) y... bueno, ñoñismo, nostalgia por esa época que fue y ya no volverá a ser, etcétera. Si te gusta esa clase de imaginario, estarás muy a gusto con esta peli. Si por el contrario, encuentras que demasiada mermelada es mala para la salud, entonces esta peli no debería ser una de tus primeras opciones. Dicho lo cual, pasemos a ponderar algunas otras virtudes de la peli (que, aunque no se crea en medio de tanta ñoñez, las tiene).
-- La premisa de la peli es enormemente simple. En realidad, es el viejo cuento del zapatero remendón y los duendes. Ya se lo saben: el zapatero está afligido y nada lo va a salvar, y de repente, de la nada, porque sí, aparecen los duendes que hacen su trabajo por la noche, y el zapatero descubre la prosperidad económica, etcétera. En este caso no son duendes sino extraterrestres y el contexto no es la sociedad semifeudal europea sino el Nueva York del ahora (bueno, el "ahora" '80s). La peli tiene el buen gusto de asumirse como lo que es, como un cuento de hadas, y en ningún minuto trata de forzarse a sí misma. En su situación desesperada, el grupo de protas recibe a los extraterrestres, y a través de la convivencia con estos platillos voladores del espacio, van redescubriendo los valores de la camaradería, la amistad, la solidaridad, etcétera, hasta encontrar el valor necesario para plantarse frente a los matones que quieren desalojarlos y librar su propia lucha (ellos mismos, claro, sin recurrir al sistema, que es inoperante o corrupto, porque esta peli es yanki, a fin de cuentas, y no hay nada más yanki que la fe ciega en el individuo). Por supuesto que como en todo buen cuento de hadas, los buenos son muy buenos, los malos muy malos, y los bandos están claramente definidos hasta el final. Y hablando del final (((SPOILER DEL FINAL AQUÍ, SI NO QUIERES SABER CÓMO TERMINA, ENTONCES SÁLTATE... BUENO, SÁLTATE HASTA EL SIGUIENTE PÁRRAFO PARA MAYOR SEGURIDAD))), cuando después de haber librado su lucha acaban perdiendo y son derrotados por completo (que les queman el edificio, los cabrones jopú), en una salida muy yanki (esto de creerse el Pueblo Elegido bajo la atenta mirada de Yahveh Señor de los Ejércitos), bueno, acabadas las soluciones humanas llega la solución divina en camino, o extraterrestre en este caso, que les va a arreglar la papeleta de una manera mágica (bueno, altamente tecnológica, pero ya saben lo que decía Clarke, que para el palurdo la alta tecnología es indistinguible de la magia), y fin. Iba a ser una historia para "Cuentos asombrosos", ¿recuerdan? Es lo que es. Un cuento de hadas con toques judeocristianos (Spielberg, ¿recuerdan?). (((FIN DEL SPOILER DEL FINAL DE LA PELI))). En el camino, la peli mantiene un adecuado equilibrio entre los personajes, no se desbanda nunca, y etcétera. Claro, esto hace una peli a lo menos interesante para arriba, pero no era la manera más segura de que la gente interesada en la ciencia ficción fuera al cine (y de hecho, no funcionó). Dato para la trivia, uno de los guionistas de la peli es el por entonces joven Brad Bird, que en la década siguiente sería uno de los creativos tras "Los Simpsons" durante sus más o menos ocho primeras temporadas, y que después ya en la silla de director nos regalaría esas joyas de la narración cinematográfica que son "Los Increíbles" y "Ratatouille", ahora para Pixar.
-- Quizás el aspecto más interesante de la peli sea la descripción de los extraterrestres. Si hubieran sido unos monigotes tipo Mi Amigo Mac, hubieran sido simplemente repelentes. En vez de eso, optaron porque los platillos voladores no transportan a los extraterrestres, sino que SON los extraterrestres. La idea es inspirada, creando un vívido contraste entre la tecnología humanizada de los extraterrestres, y la tecnología deshumanizada de los villanos, recluidos en sus edificios corporativos y sus limusinas y etcétera). El tratamiento a veces se va un poco de roscas hacia el antropomorfismo, lo que podemos entender como una concesión a la platea para que empatice con los bichos mecánicos (si son demasiado alienígenas, no hay manera de empatizar con ellos, y así no se cortan boletos para la taquilla). Más allá de la mutua observación, de los humanos a los platillos y, suponemos, de los platillos a los humanos, no hay otro tipo de comunicación, lo que suena acertado (¿cómo se iban a comunicar después de todo? ¿con altas matemáticas?), además de que elimina un posible foco lateral de la peli que la hubiera distraído. Los extraterrestres aportan también su punto de humor, cuando tratan de moverse por un entorno humano que no comprenden, pero sin caer en la ridiculización en ningún minuto (las lecciones de vuelo de mamá extraterrestre son una pequeña joyita en sí misma, y hasta emocionan y todo).
-- Mención aparte merece la banda sonora, con un inspirado James Horner componiendo a mitad de camino entre el jazz y el dixieland, y mezclando en las escenas de comedia más física más de alguna alusión a la banda sonora de los dibujos animados marca Acme (ya saben a cuáles me refiero).
IDEAL PARA: Seguidores de Steven Spielberg, amantes del cine familiar, y de los cuentos de hadas.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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miércoles, 17 de febrero de 2010
"La cosa" (1982).

-- "The Thing". Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: John Carpenter.
-- Actuación: Kurt Russell, Wilford Brimley, T.K. Carter, David Clennon, Keith David, Richard Dysart, Charles Hallahan, Peter Maloney, Richard Masur, Donald Moffat, Joel Polis, Thomas G. Waites, Norbert Weisser, Larry J. Franco, Nate Irwin.
-- Guión: Bill Lancaster, basado en el relato "¿Quién anda ahí?" de John W. Carpenter Jr.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.
-- "La cosa" en IMDb.
-- "La cosa" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Algo espeluznante ha llegado desde el espacio exterior. Y no, no es Barney el Dinosaurio. La guinda se la tendrán que comer un puñado de aguerridos científicos yanketas (para variar) apostados en la Antártica por alguna razón no especificada, pero qué bueno están ahí o no habría peli. De pronto ven aparecer un helicóptero tratando de barrer del mapa a un lindo e inocente husky siberiano. O la raza que sea. Después de todo, no es de veritas husky ni siberiano. Pero es igual de malo que si viniera de Siberia, peor que enema de comunista... Del heli se baja un tipo gritando garbanotzia-garbanotzia, y trata de disparar a la desesperada. Mala idea. Es acribillado. Y el perro, bien, gracias, que estupendo me lo paso. El grupo se mira y remira, y qué diablos le pasó al maldito albanés. No, es noruego. Bueno, hay una base noruega cerca (lo que es cerca en la Antártica, o sea, laperracientos kilómetros pa'llá), así es que habrá que inspeccionar. Con mal clima y todo. Nuestro héroe aguerrido, sabemos que es el héroe porque es Kurt Russell y es una de John Carpenter, y Russell es como el hijito musculoso que Carpenter nunca tuvo, viaja a la base. Y descubre algo rarísimo. Un cadáver congelado por gentileza de Congeladores Antártica, 200 millones de años congelando para usted. Bueno, el cuerpillo es más reciente. Y además viene con bomba biológica adentro: resulta que el cuerpo no estaba tan congelado como se suponía (por eso mi mami me dijo siempre que no pusiera la carne a descongelar si no me la iba a servir). Por su parte el perro ha estado circulando por toda la base, con cara de santito de estampa, y cuando lo dejan solo con los otros perros... Bueno, la de Vater und Herr que arma. Ahora, el grupo está llegando a una serie de conclusiones espeluznante. Un terrorista llegado desde el espacio exterior está amenazando con liquidar al grupo. Como los muhayidines, son capaces de dormir por años o siglos hasta infiltrarse en el cuerpo de los pacíficos ciudadanos y reemplazarlos. Cualquiera en la base puede ser un "ellos". Y de ellos depende contenerlo, antes de que las tormentas arrecien y venga apoyo desde el mundo exterior, y por ende, darle la oportunidad a la criaturilla para mimetizarse con la Humanidad al palo...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En los tempranos '80s, la Humanidad debió afrontar una tenebrosa alternativa. Todo hombre, mujer o niño del planeta fue colocado frente a un terrible dilema, por el crecimiento del fanatismo religioso cristiano-musulmán-comunista. De qué lado estás: de las malvadas fuerzas del lavado de conciencia religioso, o de los buenos y fieles librepensadores de toda la vida. Es lo que tiene que recrudezcan las Guerras Frías, que posiciones terceristas y acomodaticias no tienen espacio: o tatcheriano o rojo. En medio de ese ambiente floreció el cine de un terrorista intelectual por antonomasia, como es el incombustible John Carpenter. Carpenter ya había inventado medio de chiripa las Slasher Movies con "Halloween" (ya vendrían "Martes 13", "Pesadilla en la Calle Elm", "Hellraiser"...), había contado una buena de terror en "La niebla" y venía de rodar esa especie de precyberpunk movie que fue "Escape de Nueva York", cuando se fijó en una peli llamada "El enigma de otro mundo". Este clásico del cine alienoparanoico (ya saben: hay ETs, los ETs son malos porque sí, caen humanos cada X minutos, el ET es destruido y la buena y vieja Tierra a salvo...) estaba a su vez basado en el relato de un editor de Ciencia Ficción llamado John W. Campbell Jr., bien conocido por el friki de pro porque al tomar el liderazgo de la revista "Astounding Stories" en 1937 redefinió la Ciencia Ficción literaria para siempre (bueno, literaria, en esos años, lo que se dice literaria...). Campbell podrá haber sido editor de Ciencia Ficción, pero era también un buen patriota, y su relato trataba sobre el miedo a aquello que no es como nosotros, o sea, no es humano, bueno ni americano (tres conceptos sinónimos en la mentalidad yanketa de toda la vida). No es casualidad que haya sido adaptado por primera vez en medio de la ola macartista (no por nada el diablo es rojo). Y tampoco es casualidad que la segunda adaptación haya venido en los albores de la Era Reagan, pasada la época en que James Bond contemporizaba con bellas agentes rusas como en "La espía que me amó", y en que la vieja URSS volvía a ser el enemigo de toda la vida. Lo curioso es que en la Era Bush, nadie pensó en adaptarla. Bueno, tuvimos suerte. Aunque ahora están hablando de precuela. Que es lo mismo que decir "reboot". Yo no sé para qué diablos eligieron al bueno de Barack Obama, si no es capaz de impedir atrocidades como ésa.
¿POR QUÉ VERLA?
-- John Carpenter. Denostada toda la vida por ser de bajo presupuesto, malas ideas y peor ejecución, la serie B fue enormemente dignificada por este director que toda la vida trabajó en las ligas de segunda división, y obtuvo con su cine resultados muy superiores a la gente de primera. Por no ser pelis de alto presupuesto y que por tanto tuvieran que apelar a audiencias espaidermanescas para recuperar la inversión, Carpenter pudo darse el lujo de ser un director seco, alienado y nihilista. Que sus pelis son la cruda realidad y no una p*** fantasía de Jennifer López, para que nos entendamos. En "La cosa" no vemos demasiadas concesiones a la platea: el tema de la peli es oscurísimo (el mejor de los días tu amigo se levanta y te convierte en un monstruo de otro planeta), y Carpenter lo lleva hasta las últimas consecuencias. Todo su talento para lo artesanal está muy bien vertido en una peli espectacular, no por los FXs (aunque ya hablaremos de ellos), sino por la manera en que agarra al espectador y no lo suelta hasta que llega la inevitable conclusión final. Una buena peli de un buen director, en que se ven reflejados todos sus tics y su ideología tan divergente respecto del cine popcornero de rigor.
-- Kurt Russell. El actor fetiche de John Carpenter ("Elvis", "Escape de Nueva York", "Rescate en el Barrio Chino") aquí se desprende de su rol carpenteresco más célebre, el renegado Snake Plissken, para meterse en la piel de un científico que, a pesar de ser el héroe (alguien tiene que serlo, ¿no?), en ningún minuto deja de ser una persona de carne y hueso enfrentada a una situación que sobrepasaría a cualquier persona. El resto del elenco, conformado por ilustres desconocidos entre los cuales se cuela más de un secundario de toda la vida (de ésos que los ves y dices "¡Lo he visto! ¿Cómo diablos se llamaba y en dónde actuó?"), acompaña también muy bien.
-- Los efectos especiales y la imaginería visual de la peli son apabullantes. Como es costumbre en los trabajos de Carpenter, prefiere el trabajo a la antigüita, sin FXs de última generación que quedan más molones, pero en definitiva distraen, por no hablar de incrementar exponencialmente los costos de producción. Podrían haber un remake de esta peli con una cosa confeccionada con la moderna CGI, y en realidad no se ganaría demasiado porque con los recursos muñequísticos y prostéticos de 1982, más el acerado uso de la cámara que hace el siempre duro Carpenter (la influencia de los clásicos: Howard Hawks, Sergio Leone...), hacen que el monstruo se vea igualmente terrorífico. A la vez, casi como los pistoleros en la inmensidad del desierto en el Spaghetti Western, el espacio físico del desierto de hielo que es la Antártica es casi un personaje más dentro de la peli, aumentando la claustrofobia sólo con mostrar todo perpetuamente blanco. Como en el cuento de Borges, no hay peor laberinto que un desierto abierto (aunque sea un desierto glaciar).
-- Ennio Morricone. Rompiendo la inveterada costumbre de John Carpenter de musicalizar himself todas sus pelis, Carpenter contrató para esta faena a Ennio Morricone, tipo que, bueh, nos ha dado algunos de los más brillantes soundtracks de todos los tiempos ("El bueno, el malo y el feo", "La misión", "Los intocables", "Investigación de un ciudadano por sobre toda sospecha"...), pero que también se ha mercenarizado hasta lo indecible en ocasiones con tal de llevar lentejas a la mesa. ¿Y aquí? Bueno, lo curioso es que Carpenter contrató a Morricone para componer un soundtrack Carpenter-style. Bueno, si son fans del Morricone instrumental del Spaghetti Western a lo Clint Eastwood, despídanse porque este soundtrack es fuertemente electrónico. O sea, Morricone consiguió imitar de lo más bien el estilo de John Carpenter. Pero si se toman el soundtrack como lo que es y no como de quién viene, es un gran soundtrack, opresivo y alienante. Olvídense de quien lo compuso, y disfrútenlo como si el propio maestro Carpenter le hubiera dado al Casio de toda la (su) vida. Y sí, mucho de la peli se le debe a su partitura, tan notable como minimalista.
-- Insistamos un poco más en el planteamiento de la peli. Algunas pelis son buenas porque son feel-good, las ves y sales aliviado de los problemas del mundo luego de un bañito de rosas ("Mujer bonita", por ejemplo). Pero no es bueno que TODAS las pelis sean feel-good, porque a veces también hay que pensar sobre lo malo que puede llegar a ser el mundo. "La cosa" es del segundo tipo. No hay concesiones al heroísmo, y Kurt Russell, a pesar de ser el héroe, está muy lejos de ser un Schwarzennegger diciéndole a la cosa: "You're a very ugly motherfucker"... El enemigo podrá ser uno y podrá ser fácilmente exterminable si se le localiza, pero también es escurridizo, y la angustia se traspasa. En definitiva hay una dura reflexión sobre cómo las personas podemos conocernos y aún compartir una vida, y al momento siguiente, por algún motivo, las desconoces y tienes que lastimarlas (incluso destruirlas) para seguir adelante. En la peli, esto es obra de un bicho alienígena, pero esto es metafórico: también en la vida cotidiana pasa lo mismo, y no se necesitan invasores del espacio exterior para eso. Claro, la pelis hablaban de la paranoia anticomunista, tanto "El enigma de otro mundo" como el remake que nos ocupa, pero es también extensible a la vida cotidiana. Quizás eso es lo más inquietante de la peli: que a través de una fantasía de monstruos espaciales, podemos echar un vistazo a algunos de los peores aspectos del ser humano y de lo que significa encajar en la vida de sociedad.
IDEAL PARA: Ver una metáfora en clave cienciaficcionera de aquella frase de Hobbes sobre que "el hombre es el lobo del hombre"...
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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Remake
martes, 16 de febrero de 2010
"Fantasmas de Marte" (2001).

-- "Ghosts of Mars". Estados Unidos. Año 2001.
-- Dirección: John Carpenter.
-- Actuación: Natasha Henstridge, Ice Cube, Jason Statham, Clea DuVall, Pam Grier, Joanna Cassidy, Richard Cetrone, Rosemary Forsyth, Liam Waite, Duane Davis, Lobo Sebastian, Rodney A. Grant, Peter Jason, Wanda De Jesus, Doug McGrath.
-- Guión: Larry Sulkis y John Carpenter.
-- Banda Sonora: John Carpenter.
-- "Fantasmas de Marte" en IMDb.
-- "Fantasmas de Marte" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Año 2176. Casi todo Marte está terraformao y la gente puede casi-casi respirar allí. Se arrejunta una Corte Marcial, o un tribunal de algún tipo (no de esas courtroom yanketas con abogados más listos que el hambre y un montón de público murmurando en los momentos claves, sino una salita chica para interrogatorios), y llaman al estrado a una pijilla nada más mona, que viene en el siempre bienvenido envase de Natasha Henstridge. Y la chica cuenta su historia. Es una policía que trabaja para una organización que, no sabremos mucho sobre ella en la peli, pero se da a entender que es casi-casi una fuerza policíaca privatizada a lo neoliberal, y que contrata mercenarios para sus faenas. El caso es que la envían a uno de esos pueblos tugurios de Marte, estilo "Crónicas marcianas" pero en cutre, a buscar a un prisionero maaaaaaloooooo, que lo acusan de haberse cargado y devorado a un pueblo completo o poco menos, él solito. Cuando llegan, no hay nadie. La tropa de mercenarios baja y sigue descubriendo que no hay nadie. Entran a la cárcel, y los prisioneros están preguntándose por qué demonios nadie les da comida, cual perrillos golpeando su platito (ehm, ehm). Entonces empieza la investigación. Que no demora mucho en descubrir lo que pasa. Y lo que pasa es que hay fantasmas. De Marte. Y no es spoiler porque después de todo, ¿cómo se llama la peli...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Alguna vez, John Carpenter fue un tipo respetado, casi el Rey de la Serie B durante los tardosetentas y los '80s. Con su trabajo artesanal nos entregó joyitas como "Halloween", "Escape de Nueva York", "La cosa"... Los '90s no fueron demasiado buenos para él. Pero considerando que "Memorias de un hombre invisible", "El pueblo de los malditos", "Escape de Los Angeles" y "Vampiros" no eran tan malas como la gente suele cachondearse de ellas, y que en ellas hacía más o menos lo mismo que antaño (o sea, reciclar viejos motivos de la serie B de toda la vida para hacer pelis de serie B de ahorita), cabe preguntarse qué diablos pasó entre medio. Me atrevo a pensar que el problema es que el mundo terminó por pillar a John Carpenter. Si hubiera sido un director puramente serie B, ninguna de sus pelis se habría transformado en un clásico. Pero aparte de eso, Carpenter utilizó estos materiales para trabajar una propuesta estética y moral terriblemente cargada de nihilismo, como una profecía oscura de lo que estaba por venir. No debe ser casualidad que después de "Fantasmas de Marte", John Carpenter no volviera a rodar una peli en todo lo que restaba de década (y por Bastet que fue larga, con el insufrible GWB como Amo Tenebroso del Mundo Mundial). El gobierno de George W. Bush, con su Presidente y asesores que mienten como respiran, se parece demasiado al de "Escape de Nueva York", con el agravante de que hoy en día ni siquiera queda espacio para un buen Snake Plissken de pro, porque verán, si surge un personaje de esas características (un Jack Bauer, entendámosnos), de inmediato lo tildan de facha-esto o facha-aquello, porque algunos ingenuotes siguen pensando que van a cambiar el mundo con rosas y claveles, y a ver si después todos cantamos algunas rondas infantiles para variar. Y los consumidores principales de cine, que son el público adolescente internético-yutúbico, no está hoy en día para críticas sociales darkies a lo Carpenter, sino para ver vibrantes historias de buenos muy buenos apretando dientes contra villanos terribles y sádicos, ambos muy unidimensionales, como suelen verse en el promedio de los mangas y animes japoneses de hoy en día (el asunto en cosas como "Dragonball Z", "Inuyasha" o "Slayers" es de vergüenza: cero desarrollo de caracteres, cero conflicto moral, cero... pero eso le gusta a la chavalería hoy por hoy, y esa gente no se verá una de John Carpenter salvo por el ketchup que pudiera correr, que tampoco va a ser tanto). En los '80s, "Fantasmas de Marte" hubiera sido, probablemente no un evento o un espectáculo, pero sí al menos un título para tener en cuenta. En el 2001, nacido de manera demasiado tardía, no fue más que un reventazo en la taquilla de los cines de todo el mundo. Inmerecidamente, es cierto, así como inmerecido es el éxito de "Transformers", pero así es como está el mundo. Y así es como hay gentes y gatos como vuestro seguro servidor, luchando porque se le den segundas oportunidades a quienes se las merecen. Que John Carpenter es muy superior a Michael Bay, carajo.
¿POR QUÉ VERLA?
-- "Fantasmas de Marte" es, digámoslo desde ya, una de las pelis a reivindicar por el fanático de la Ciencia Ficción, y no se merece ni de lejos las contundentes críticas y varapalos que le han diluviado desde el día de su estreno hasta una década después. No es un clásico ni una obra maestra, pero sí es una peli hecha con todo el oficio, mimo y amor de un veterano en esto de producir pelis de serie B. Creo que el principal problema de esta peli es el título, porque si oye "fantasmas" la parroquia se espera una de terror (de darkgoth terror, para ser bien 2000s), y si oye "Marte" se piensa en una de Sci-Fi al estilo de "Misión a Marte" (¡urgh, mejor elevamos el listón) o de "Planeta rojo" (mmmmmm... no mucho mejor, pero en fin...). Y sí, la peli tiene algo de ambas, pero si me pidieran que la encasillara en un género fílmico determinado, creo que es más bien un Western. Como "Escape de Nueva York", que a pesar de su contexto protocyberpunk, en realidad era un Western sobre un pistolero crepuscular ya juerad'onda en un mundo corporativo que le empieza a pillar los dedos. Acá también tenemos a un grupo de pistoleros (mercenarios espaciales en este caso, pero para lo que vale...) peleando en un poblacho de mala muerte (pueblo marciano) contra un puñado de indios insurrectos (fantasmas marcianos, en este caso), una lucha desesperada al estilo Spaghetti Western en la que, en realidad, no tienen cómo ganar. En ese sentido, si bien es posible que después del estrellón financiero de "Fantasmas de Marte" ningún estudio quiera darle sus cuartos a Carpenter para algo nuevo, debe tener algo que ver también con un ánimo espiritual del propio Carpenter, porque esta peli huele a testamentaria, a recopilación de todo lo que ha sido el cine de John Carpenter. En efecto, sumemos: posee humanos devenidos en psicóticos (como "Halloween"), posesiones por criaturas sobrenaturales ("El príncipe de las tinieblas", "Vampiros"), antihéroes cuyo trabajo es sobrevivir como mejor puedan ("Escape de Nueva York"), extraterrestres posando como humanos ("Viven", "La cosa", "El pueblo de los malditos"), y algo de drama de estaciones policiales para sazón final ("Asalto al precinto 13"). Visto de esa manera, la peli tiene mucho más sentido que si nos la tomamos como "una de terror en Marte", cuyos elementos por otra parte, tomados de otro modo, no juntarían ni pegarían ni con cola ni con cemento.
-- La peli tiene todo el buen oficio de John Carpenter. Y algunas de sus debilidades también. Es artesanal y serie B como de toda la vida. Es cierto que a veces el cartón piedra canta lo suyo, pero a cambio, el recurso a las maquetas de toda la vida le añade puntos, cuando tan fácil era echarse en los deliciosos brazos de la animación CGI y prostituirse al Dios Ordenador (y van...). Las actuaciones son regulares, es cierto (Natasha Henstridge se ve para dejarse las babas en el popcorn, pero no me la trago como polizonte dura si cada vez que la veo disparar la veo pestañear... aunque aparte de eso tampoco lo hace mal... por no hablar de Ice Cube que pareciera haberse equivocado de set de filmación), pero ver a un chulísimo Jason Statham en un rol pre-Transportador (antes del "Transportador" era el tío macarra de "Snatch: Cerdos y diamantes") ayuda, ver a Pam Grier de minorra semilesbi también, y tanto Clea DuVall como la veterana Joanna Cassidy (¡"Blade Runner"!) están más que cumplidoras. La música, a cambio, en algunos puntos está muy bien lograda, aunque en otros, justo es admitirlo, es una fanfarria guitarroindustrial insufrible. Pero, ¡hey!, es serie B, así es que a no quejarse. Hecha a pulso, de manera artesanal, con oficio, y eso al final del día se agradece.
-- Escenas notables. El descubrimiento de la tumba de los marcianos, que no tiene nada que envidiarle a "Stargate" de Roland Emmerich. O la alucinación de Natasha Henstridge, con su dejo a "Dune". Todas las secuencias con el tren, básicamente porque la maqueta del tren se ve de lo más bien.
IDEAL PARA: Ver una de serie B, pero de las buenas de serie B.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Uno de los fantasmas posesiona a un personaje [en inglés, sin subtítulos].
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domingo, 14 de febrero de 2010
"El engendro" (1999).

-- "The Astronaut's Wife" (título original en inglés), "La cara del terror" (España), "La cara oculta" (Argentina), "El engendro" (Venezuela). Estados Unidos. Año 1999.
-- Dirección: Rand Ravich.
-- Actuación: Johnny Depp, Charlize Theron, Joe Morton, Clea DuVall, Donna Murphy, Nick Cassavetes, Samantha Eggar, Gary Grubbs, Blair Brown, Tom Noonan, Tom O'Brien, Lucy Lin, Michael Crider, Jacob Stein, Timothy Wicker.
-- Guión: Rand Ravich.
-- Banda Sonora: George S. Clinton.
-- "El engendro" en IMDb.
-- "El engendro" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En un matrimonio de jóvenes felices, tan felices que ya nos olemos la tragedia, si esto es Hollywood a fin de cuentas, uno de ellos es llamado para ir al espacio. Exacto, es un astronauta. El caso es que el boy sube al cielo... y como puede pasar alguna vez, se pierde contacto por dos minutos con él y su compañero, mientras están de caminata espacial. El contacto se restablece, por suerte, pero algo ha pasado. Los chicos bajan del espacio, y son iguales... pero diferentes. El otro astronauta no ha salido tan bien librado porque es más viejito, y ya sabemos lo que pasa con los viejitos, que aguantan lo menos (por algo el target demográfico de Hollywood es el 14-25). El caso es que se muricia, y luego la señora, seguramente presa de la depresión, también decide que acabar con sus días no es tan malo. La chica del matrimonio, que tiene a su maridito vivo, se da con una piedra en el pecho, pero de inmediato hay un cambio. Resulta que el astronauta decide que ya ha tenido suficiente del espacio, que si la cuentas una vez puede que no la cuentes dos, y acepta un puestazo de esos con chorrocientos millones de dólares de sueldo para diseñar aviones. La esposa dice que bueno, que lo apoyará, que buscará trabajo en Nueva York (son de Florida...). Pero las cosas se van haciendo cada vez más raras y distorsionadas. ¿Estará loca nuestra chica prota? ¿Seguirá siendo su maridito el mismo de siempre? ¿Qué diablos ha pasado en esos dos minutos en que la Tierra perdió contacto con la cápsula espacial? Bueno, no hay que ser demasiado adivino para ver por dónde van los tiros.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Había una vez un tipo llamado Rand Ravich, que aparte de escribir cosas como "Candyman 2" y otras cosas semejantes, un día tuvo su oportunidad de saltar a la pantalla grande. Rogando porque a esas alturas del partido nadie se acordara de haber visto una serie B llamada "Me casé con un monstruo del espacio exterior", escribió un guión calcadito, sólo que en este caso al monstruo del espacio exterior no le daba la gasolina para alcanzar la Tierra, y tenía que conformarse con posesionarse de algún cuerpo humano que hubiera podido ascender hasta el espacio exterior. Y de esta manera se las arregló para dirigir lo que en definitiva era un proyecto suicida: una de Sci-Fi en que no hubieran grandes efectos especiales, y en donde todo el peso de la trama descansara en el drama. Pasó lo que tenía que pasar: el público acostumbrado a "CF = naves espaciales + rayos lásers" le dio vuelta la espada, la peli se dio un batacazo padre, y aunque en Hollywood se han visto muertos cargando ataúdes, el caso es que a la fecha, más de 10 años después, al señor Rand Ravich nadie le ha vuelto a confiar una cámara, como no sea en los cumpleaños familiares (bueno... suponemos).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Por una vez en la vida, y al contrario de la mayor parte de la crítica, que pone esta peli a parir, en realidad no es tan desdeñable como pudiera parecer. La premisa de la peli es bastante simple, y a pesar de que hay un contexto de Ciencia Ficción, el foco no está puesto ahí, sino en el drama de un matrimonio derrumbándose (de hecho, el final muy de CF, que además contradice de manera absurda una de las premisas de la peli, y con FXs que para los estándares de 1999 era cutre, y no digamos ahora, vino impuesto por los productores, no por el director). En el fondo, y al igual que "Me casé con un monstruo del espacio exterior", la historieta de Ciencia Ficción es un pretexto para mostrar uno de los más profundos miedos que puede sufrir una persona: hacer vida en pareja con un tipo o tipa al que quieres y respetas y admiras, para que de pronto, cuando le diste toda tu confianza y amor, ese tipo o tipa se reconvierte en un perfecto extraño que para colmo empieza a sicopatearte. No me digan que nunca han tenido esas cosquillitas de temor al pensar en eso. Una peli así debía sostenerse por fuerza en los dos roles protagónicos, que en este caso caen en manos de Johnny Depp y una por ese entonces ascendente Charlize Theron, que en verdad están superlativos, cada uno en su respectivo papel. Además, la peli tiene un ritmo bastante insidioso, partiendo de una manera muy suave, y degenerando poco a poco en el thriller cienciaficcionero de rigor. Y todo eso, rodado de una manera suntuosa y elegante, sin caer en el culturetismo ni pasarse de preciosistas. Quizás la principal debilidad de esta peli, lo que me impide recomendarla como un must-see a secas, es un guión que debió haberse pulido un poco más. En todas estas maravillas fílmicas, chirría lo suyo que el desencadenante de todo el asunto es el típico personaje del que todos dicen que está loco porque dice la verdad y nadie le cree, y que al final resulta que tiene razón, o si no, no tendríamos peli por delante. Pero aún así, es una peli decente y vale la pena verla. O por lo menos, vale la pena mucho más que otros engendros (ahora sí) que pupulan por la cartelera, y que obtienen mucha más publicidad e incluso (¡el horror!) más atención por parte de un público demasiado embrutecido como para tratar siquiera de apreciar una peli que se esfuerza por ser diferente. Si no por los resultados, entre mediocres y discretos, esta peli sí debería ser apreciada al menos por sus intenciones, que con nobleza se esfuerzan por dignificar un producto y tratar de sacarlo de los estándares de la peli cienciaficcionera de Hollywood de toda la vida. Y eso se agradece.
IDEAL PARA: Ver una interesante metáfora cienciaficcionera sobre qué pasa cuando repentinamente pasas a estar durmiendo con el enemigo.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL ENGENDRO":
-- "La cara del terror (The Astronaut's Wife)" en Claqueta.es.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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domingo, 22 de junio de 2008
"Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" (2008).

-- "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Cate Blanchett, Karen Allen, Shia LaBeouf, Ray Winstone, John Hurt, Jim Broadbent, Igor Jijikine, Alan Dale.
-- Guión: David Koepp, basado en una historia de George Lucas y Jeff Nathanson, basados a su vez en los personajes creados por Philip Kaufman y George Lucas, basados en su vez en las seriales de matiné de los '40s, basados a su vez en las novelas de acción africana del XIX, basados...
-- Banda Sonora: John Williams.
-- "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" en IMDb.
-- "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Nevada, 1957. Premonitoriamente, ya se ponen a gritar en esos años "Russians are coming!!! Russians are coming!!!". La malvada y fetish Irina Spalko, doctora en esto y aquello (¡en Parapsicología, demonios! ¿Qué sigue, una carrera profesional de cinco años para graduarse de rabdomante?), brazo derecho de Stalin (¿no que se había muerto en 1953? ¿No que habían fusilado al buen Laurent Beria? ¿No que estamos en plena Era Kruschev?), con su piquete de malvados rojos ingresa al Hangar 51, y para buscar información utiliza a su rehén estrella: Indiana Jones. El objetivo es un misterioso estuche de plástico que guarda a un individuo bien quieto y rígido, con consistencia de pastrami, que por estar en el Area 51 probablemente no sea demasiado humano, que digamos (no, no se ve al young Fox Mulder rondando por ahí). La cosa termina bastante mal, porque verán, estamos en plena Era Eisenhower y el Macartismo va viento en popa (pero, pero, pero... ¿no que McCarthy se lo habían cargado en 1952...?). Aquejado por toda clase de sospechas de antiamericanismo y esas cosas, el hombre que evitó a la Humanidad la apertura del Arca de la Alianza es ahora un catedrático sin cátedra, que por sus vacaciones forzadas no le queda más que hacerle caso a un rebelde estilo Marlon Brando, que anda con una motocicleta con esos gorritos que en esa época se veían tan yo hago mis propias reglas, y en la nuestra tan ridículos y old fashioned (sí, emos, algún día su rebelde atuendo victorian black será visto como "eso que usaban mis abuelos para parecerse a mis tatarabuelos"). El joven responde al nombre de Mutt (nunca mejor dicho lo de "responde", porque parece nombre de perro, y en inglés es de hecho el nombre de una raza de perro). Y le dice que un antiguo colega de Indiana Jones está desaparecido/secuestrado/en-problemas, y el papá de Indiana no es porque ése buscaba el Santo Grial y éste busca las calaveras de cristal (todos los arqueólogos monomaníacos encuentran su camino hasta Indiana, así no se puede tener vida), y además porque ya están matando de antemano al venerable Sean Connery, enterrando a su personaje (al fiel Marcus Brody también, pero ése porque de verdad el actor se murició). Bien, resulta que Indiana Jones se la tiene jurada a los rusos por haberlo puesto en pastelón, así es que cuando nota que los esbirrros rrrojos de la KGB están tras la pista de Mutt, Indiana se les suma, porque joer, él no será James Bond, pero cuando un problema requiere látigo, ahí está Indiana, y Betty Page a freir páginas cincuenteras... De este modo tenemos a Indiana Jones embarcado en una nueva carrera para descifrar el misterio de Francisco de Orellana y las calaveras de cristal, que lo pondrá nuevamente en la ruta de su archinémesis Irina Spalko...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después de esa resaca seria y adusta que fue el cine setentero, la audiencia estaba lista otra vez para el entretenimiento banal e insubstancial. George Lucas y Steven Spielberg abrieron el camino con sus respectivas fantasías cósmicas "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", que mezclaban sabiamente el espíritu de los matinales del '40, la serie B del '50, el hippismo pseudoZen de los '60 y un premonitorio aire New Age '80s que creó toda una epidemia de pelis basadas en el espacio exterior. Pero quien no tiene ningún éxito quiere uno, y el que tiene uno quiere dos, así es que se juntaron el par de coleguetes para decidir qué hacer a continuación, que no se ponen todos los hueos en la misma cesta, joer, y hay que diversificar el portafolio para prosperar. Y decidieron hacerla de oro mezclando a un prota estilo James Bond, siempre al filo del imposible sin despeinarse, con las seriales de matiné de antaño (¡otra vez!), pero ésta vez las de arqueólogos, estilo "La daga del rey Salomón", "Los peligros del Nyoka" y cosas añosas por el estilo (¿se preguntaban de dónde salió la expresión "el año del ñauca"...?). Lo de James Bond no les quedó tan resultón porque la gracia es perpetrar una del agente secreto cada dos años y a veces en años consecutivos (tres ahora, y es que se han puesto más finolis, los productores), mientras que en lo de Indiana Jones hubo tres en ocho años ("Los cazadores del Arca Perdida", "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" ahora elevado a nivel de créditos el prota, e "Indiana Jones y la última cruzada"), y después la franquicia entró en un bien merecido receso, ya que en realidad no daba mucho más de sí tampoco. Lo siento por los frikis de toda la vida que consideran a Indiana Jones como el súmmun de la Cultura Judeocristiana, aquello por lo que las generaciones han gemido y estado de parto, pero (sin mirar en menos tampoco, que la saga tiene su venerabilidad) también existen otras cosas... Bueno, si supieran que existen otras cosas no serían frikis, tampoco. Vuelvo a lo que comentaba: Indiana Jones no daba para una cuarta peli, en esos tiempos por lo menos, porque si tan mal resultaba sacarlo de su entorno desierto/nazis para llevarlo a algo tan parecido como jungla/Indostán (y eso que "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" también bebía de matinales, en este caso del viejo cine imperialista indostánico de la primera mitad del XX), el riesgo de aburrir por reiteración era enorme. No es por nada que en "La momia 3" amenazan con hacer viajar al prota a China... Es lo que tiene elegir como objeto a cazar reliquias tan sagradas como el Arca de la Alianza o el Santo Grial: que si les pones algo mínimamente menos sagrado, como la Piedra Sankara, adorada por todos esos supersticiosos paganos que prefieren adorar a un dios que muere y resucita como Rama en vez de creer en la muy respetables y venerada revelación del dios que muere y resucita como Cristo en el Cristianismo, pues que el gancho no es lo mismo. En ese sentido, meter a Indiana Jones al frigorífico (¡no sólo figuradamente!) era una buena opción para no manchar el legado de la saga, magnífico en su épica aventurera, pero tan poco, ¿cómo decirlo...? Tan poco '90s... (ya saben: cine indie, grungies, mirarse el ombligo...). Pero más tarde o más temprano, si venían pelis resucitamuertos como "Duro de matar 4.0", "Rambo: Regreso al infierno" o "Rocky Balboa", era inminente que saliera una cuarta de Indiana Jones. A este paso, capaz que rueden "Y dónde está el piloto 3000: Se nos acabaron las ideas"...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por el valor más obvio que podría tener la peli. ¿Es un buen aditamento a la franquicia de Indiana Jones considerada como un todo? La respuesta es un rotundo sí. Muchos podrán salir decepcionados porque hay cosas que no se condicen con el Indiana Jones ochentero: los CGI (prometieron que no los iban a usar, pero en algunos casos, ni modo, qué remedio...), la falta de cierto sentido del humor, un Indiana Jones que simplemente ya no está en edad para el wir tanzen und wir springen... Pero por otra parte, conserva el espíritu más genuino de la saga, de poner a un aventurero invencible (¡y es que, qué caray, ni la edad puede con él!) en una entretenida misión arqueológica que lo llevará a enfrentarse con fuerzas más allá de nuestro mundo. Quizás lo único que desentona, y que le da un carácter un tanto raro a la peli, es que por primera vez el poder al que se confronta Jones no es místico como el Arca de la Alianza, las Piedras Sankara o el Santo Grial, sino tecnológico, porque desde el comienzo queda más que clara la relación entre las famosas calaveras de cristal y una eventual presencia extraterrestre en la Tierra (¿por qué otra cosa si no, iban a perpetrar el delito de violación de domicilio nada menos que en el Hangar 51, como un Mulder y Scully cualquieras...?). Pero esto, que algunos recalcitrantes mistogogos y masoretas del Indianajonismo podrían verlo como una impía traición contra lo más sagrado de la saga, los más inteligentes de nosotros lo vemos como una oportunidad de ampliar ésta hacia nuevos horizontes. No mucho tampoco, que se trata de darle un aromilla de nuevo para contar en definitiva lo mismo de siempre, que nueve décimos de la cultura postmoderna es exactamente eso. Pero en fin.
-- Relacionado con lo anterior: en esta peli, Indiana Jones da el salto desde el cuento folklórico de hadas (bueno, de arqueólogos y poderes místicos) hasta la cosmología. Y no me refiero porque los extraterrestres sean invitados de piedra a la saga, sino porque es la primera vez que se establece un vínculo recio con pelis anteriores de la saga. Sí, ya sé que el personaje de Salah y el de Marcus Brody habían aparecido en la primera y la tercera, pero esto es casi anecdótico, porque de dichos personajes, a pesar del cariño que de hecho el espectador de "Los cazadores del Arca Perdida" e "Indiana Jones y la última cruzada" llega a tomarles, lo que sabemos no pasa de lo anecdótico (a saber, que ayudaron alguna vez a Indiana Jones y sobrevivieron para contar el cuento, que él es Indiana Jones y no Harry el Sucio o Jack Bauer). En cambio, acá se toman derechamente elementos de pelis anteriores, y muy en concreto de "Los cazadores del Arca Perdida", para contar "la mañana después" de dicha historia (de hecho, el Arca del Convenio hace un cameo por ahí... ¡y sin cobrar! Esa es la mejor parte). Es decir, con esta peli empieza a hacerse exégesis del mito de Indiana Jones, algo que los eruditos y enciclopedistas podrían empezar a agrupar en un cuerpo mitológico coherent... ¡No, por favor, no me interrumpan con ese ladrillazo a la jeta que fueron "Las crónicas del joven Indiana Jones"! Mi tío el gato Sinforoso se las quedó viendo, y del coma terminal subsiguiente no salió nunca más. Además, qué tanto suspenso tenían, si ya sabíamos que al final tenía que sobrevivir a todas sus peripecias de joven porque de lo contrario, ¿quién era el Indiana Jones de las pelis, un impostor...?
-- Irina Spalko. Sí, Belloq era un cabronazo, el tipo pintarrajeado de la segunda (¿alguien recuerda su nombre?) era claramente un sociópata como sólo de una raza inferior puede esperarse, y la rubiecita de la tercera estaba más rayada que pared de perrera, pero Irina Spalko tiene ese no sé qué, que qué se yo... Sí, viene interpretada por Cate Blanchett, pero no se agota allí el asunto. Tiene su morbo verla vestida de uniforme soviético, tanto más porque a diferencia del uniforme nazi, el de la intelligentzia estalinista era mucho más opaco y mortecino, y por lo tanto, mucho más fetish. Al final de la peli, queda un cierto regusto a "sí, qué gran villana, podría haber sobrevivido para otra". Bueno, no es que fuera la más peligrosa de todas (hay que ver como Indy se la columpia de la manera más indigna... en combate armado sobre vehículos, no se piense otra cosa). Pero de imponer una nueva moda, la impone. No puedo evitar pensar que su inspiración bebe directamente de Rosa Klebb, villana Bond muy bien recordada por los fanáticos de la saga (sintomáticamente, "Desde Rusia con amor", la peli en donde Rosa Klebb hace su aparición y desaparición magistral, es de 1963, mientras que "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" está ambientada cerquita, apenas seis años antes, en 1957...). Como homenaje, está más que bien (¿así era Rosa Klebb de joven...? Mmmmmm...).
-- Con Harrison Ford poniéndose añoso, no era cosa de poner a su personaje otra vez a perseguir nazis, salvo que lo pusieran camino a descubrir el Vril-Ya en Nueva Suabia o algo por el estilo. Pero por otra parte, eso implicaba abandonar la exitosa fórmula Indy/desierto/nazis por una mucho más incierta Indy/macartismo/estalinismo. Si las primeras de Indiana Jones podían encajar débilmente en el Dieselpunk (bueno, no tanto como "Capitán Sky y el mundo del mañana", si es que no llega a tanto el fanatismo tampoco), ésta bebe más bien de la serie B cincuentera y del Atompunk (explosión atómica y extraterrestres incluidos). Era un salto al vacío, y comprensiblemente los pergenios detrás del asunto (Steven Spielberg y George Lucas, por si se han olvidado) estaban nerviosos por el resultado. George Lucas llegó a declarar, antes de que las críticas salieran, que no iba a prestar atención a las críticas negativas, una buena operación de salud mental después de haberse tragado mamadera de palos por su desastrosa "La amenaza fantasma". Pero si uno se olvida de la cosa mística y se deja llevar por el Atompunk desembozado, es una estupenda revisión de ese tipo de cine. Porque la verdad, los elementos puestos en juego (motoristas rebeldes sin causa, arqueólogos, el Area 51, extraterrestres, macartismo, estalinismo, nativos sudacas) podían no encajar, y encajan de lo más bien. La fórmula es, por supuesto, citar sin exagerar. Aquí funciona. Es una rareza ver una de Indy Atompunk, y de hecho se ha criticado a esta peli por meter extraterrestres, como si meter al cajón de espíritus incineradores que era el Arca del Convenio fuera mucho más lógico, pero tampoco se les ha ido la brocha en el pintado (bueno, puedo imaginar a Spielberg diciéndole a Lucas: "¡Quita tus sarmentosas y starwaseras manos de Indy y déjalo respirar, hombre!"). En todo caso, por la rareza, saldríamos más que beneficiados de una quinta parte. O no. Depende. El trío creativo (Spielberg/Lucas/Ford) ha tenido buen cuidado de no putear la saga. A ver si el Alzheimer no les juega una mala pasada en contrario (¡oh, sí, pongamos al hijo de Indiana Jones en una de Cyberpunk ochentero...! Ah, perdón, eso se llama Lara Croft).
-- Démosle crédito también a John Williams. Lejanos están los días en que este hombre creaba sus partituras inmortales para "Tiburón", "Superman", "La guerra de las galaxias" o (citada otra vez) "Los cazadores del Arca perdida", y aún más lejanos los días en que era... ¡¡¡Johnny Williams, creador del tema de "El túnel del tiempo"!!! Y se nota. Porque aparte de abusar de los coros en el "Duel of the fates" de "La amenaza fantasma" y de dárselas transcribiendo y obligando a sus coristas a regurgitar en sánscrito, lo cierto es que su carrera musical en los últimos años (¿décadas?) había ido de menos a peor (¿quién otro que no sea fanático de Harry Potter se descargaría el trabajo de John Williams para esa saga?). Pero aquí está de regreso, no diré en plena forma, pero cómodo de regresar a lo viejo, a lo clásico, a su querido tema de la Marcha de los Cazadores ("Raiders' March"). El soundtrack no tiene secuencias memorables, pero sí acompaña muy bien. Eso está bien, al final del día.
-- En el balance final, quizás el sentimiento común es la nostalgia. Para todos los involucrados (Lucas, Spielberg, Ford, Williams), ésta podría ser la última vez que trabajen en conjunto para la saga. Se rumorea una quinta, pero vaya uno a saber cuándo el Hollywood lifestyle vaya a pasarle la cuenta a alguno. Es una de Indy testamentaria, casi crepuscular. Quizás la imagen más poderosa de toda la peli sea ese Indiana Jones otoñal, más fuerte que la vida, cerca de cierto electrodoméstico que no espoilearé, sobreviviendo a toda una explosión nuclear, nada menos. Así de indestructible resultó Indiana Jones, que casi una generación después no sólo sigue en activo, sino que además es capaz de convocar a legiones de espectadores. Pero también el tiempo pasa. El envejecimiento llega. Y el grupo ya no está para esos trotes. Siguen haciendo bien su trabajo, y pueden disimular el cansancio de los años de circo porque la saga de Indiana Jones siempre fue de aventuras y nada más, y nadie espera que sea una gran y filosófica reflexión sobre la multiplicidad semiótica de la metamodernidad. Pero sí tiene ese algo crepuscular. Hay un aire a William Munny, el prota interpretado por Clint Eastwood en "Los imperdonables". Esa peli era el fin de una era, el del Western como género épico prototípicamente yanketa. Esta peli también es casi el final de una era, el testamento de las seriales de matiné (coincidentemente, con el advenimiento de la televisión, estas seriales dominicales dejaron de producirse justamente en los '50s en que se ambienta la peli), uno de los bastiones fundamentales del cine desde que éste es cine. Para las nuevas generaciones que ven a los '90s como ese tiempo arcaico en que tenías que optar entre hablar por teléfono o conectarte a Internet porque una función de la línea telefónica te liquidaba la otra, y para las cuales esos panelitos iluminados en las paredes de la Estrella de la Muerte starwasera es algo propio de la era cinezoica, los elementos propios de las seriales (la limpieza moral de los buenos versus la villanía de los malvados, el cliffhanger, la espera entre episodio y episodio, el universo romántico de arqueólogos versus nazis) simplemente se salen de su horizonte histórico (si es que con Internet y YouTube se puede hablar de la existencia -aún- de un horizonte histórico). Y por último, las mismas cosas que hacía Indiana Jones, las hace Lara Croft con más tecnología y con más bubies. Sic transit omnia gloria mundi...
IDEAL PARA: Seguidores de Indiana Jones y amantes del popcorn de calidad.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL":
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-- (Ir a la página). Comentario en Blog de Cine.
-- (Ir a la página). Comentario en Cítrico de Cine.
-- (Ir a la página). Comentario en Gesloten.
-- (Ir a la página). Comentario en El Zoco de Lakkmanda.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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