11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 12 de abril de 2012

"John Carter" (2012).


-- "John Carter". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Andrew Stanton.
-- Actuación: Taylor Kitsch, Lynn Collins, Samantha Morton, Willem Dafoe, Thomas Haden Church, Mark Strong, Ciarán Hinds, Dominic West, James Purefoy, Bryan Cranston, Polly Walker, Daryl Sabara, Arkie Reece, Davood Ghadami, Pippa Nixon.
-- Guión: Andrew Stanton, Mark Andrews, Michael Chabon, basados en la novela "Una princesa de Marte" de Edgar Rice Burroughs.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "John Carter" en IMDb.
-- "John Carter" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hubo una época en que el planeta rojo fue fértil y grandioso y etcétera (se nos informa verbalmente, nada de imágenes, quizás se había agotado el cartucho de tinta verde del CGI). Además se llamaba Barsoom. Pero una ciudad malvada se lo consumió todo y dejó al planeta Barsoom hecho un asquito. Sí, leñe, una sola ciudad, miren qué tragona. En paralelo tenemos a la ciudad de Helium, que es la ciudad de los buenos, la última esperanza del planeta, blah-blah-blah. El caso es que los buenos tienen una oportunidad de oro para cargarse al líder de los malos, pero la pifian por la aparición intempestiva de unos sujetos muy chupis ellos, con una tecnología que-te-oh-shit, que es una fuente de energía que es como una enredadera azul o algo asín, yo qué sé. El caso es que estos tipos le dicen al malo maloso que con esa tecnología, emblematizada en un guante de esto-o-aquello, podrá por fin subyugar a la ciudad de Helium. Salto a... la Tierra, en donde vemos a un joven Edgar Rice Burroughs yendo a hablar con el tipo que está a cargo del testamento de su tío, que es un tal John Carter. Sí, diez minutos de peli y el tal John Carter del título nos dicen que está muerto, así es que aquí algo huele, y no a muerto precisamente. El caso es que le dejan una serie de cláusulas testamentarias un tanto extrañas, que ni tumba de Faraón egipcio óigale, además de un ladrillazo acerca de cómo llegamos hasta aquí, por lo que la cosa entera va a ser en flashback, parece. Resulta que terminada la Guerra Civil de Estados Unidos que, como Hollywood enseña, es el evento más importante de todo el siglo XIX, tenemos al tal John Carter que, bueno, es un poco rebelde, no lucha por ninguna causa, es un nihilista, quizás leyó a Nietzsche, yo qué sé. Los yankis lo quieren enganchar para pelear con los apaches, pero John Carter, na-ni-ná, él sólo quiere buscar una cueva repleta de oro que según sabe, debería andar por ahí. Después de como veinte aburridos minutos de peli, John Carter termina encerrado en una cueva y matando a una criatura que parece como salida de una de esas pelis baratas de SciFi Channel. Y termina en... Barsoom, sorpresa. Ahora, forzando un poco las cosas por parte de los guionistas, John Carter se abrirá paso a través de una fiera tribu de cuatro-brazos para entrometerse en la guerra civil entre Helium y la ciudad mala, y de paso echarse encima a la princesa de Barsoom, que está de muy buen ver. Porque nada hay que estimule más a un guerrero nihilista que no lucha por nada ni por nadie, que la promesa de encamarse con una de la alta, que además está buena. Así de primarios son ustedes, humanitos. No digan que no se los advertí.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Se me escapa la razón por la que no ha existido una adaptación de John Carter para el cine antes. El personaje es icónico dentro de la historia de la Ciencia Ficción en grado sumo. A través suyo el escritor Edgar Rice Burroughs, sí, el mismísimo creador de Tarzán, prácticamente lanzó el género del Romance Planetario, o al menos, lo codificó hasta el punto de hacerlo reconocible para las audiencias de hoy en día. Flash Gordon, sin ir demasiado lejos, es una especie de refinamiento en versión cómic de lo que hizo Edgar Rice Burroughs con John Carter de Marte en prosa pulp. Alguien dijo alguna vez que el Romance Planetario es como la continuación de las aventuras exóticas de jungla o desierto en la Ciencia Ficción, así como la Space Opera es la continuación de las aventuras de acción marítima en la Ciencia Ficción. John Carter fue el que creó los trucos del género, y se merecía una adaptación mucho antes de que los clones fueran a por él. Porque de que el personaje es veterano, lo es: en este 2012 en que se estrena la peli, se cumple también su primer centenario. Y se quiera o no, las obras que vinieron después y que el público conoce mejor, como que le han hecho daño al veterano. Esta progenie revoltosa, sin respeto por sus abuelos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Recuerdan lo que hemos hablado del problema de actualizar series de televisión como "Los ángeles de Charlie" para las audiencias modernas? Recapitulemos. El adaptador se enfrenta al dilema de crear algo respetuoso con el material original, y que por lo tanto estalle en la audiencia que no lo va a captar o lo va a encontrar lo ya demasiado visto o se lo va a tomar a cachondeo, o bien le hace un upgrade al material original, y con ello traiciona todo lo que era la esencia y hacía especial al personaje en primer término. Con "John Carter" tenemos ese problema en grado sumo. El personaje INVENTÓ o al menos codificó todos los trucos del género, pero desde entonces, esos trucos se han visto hasta la saciedad. Si en la adaptación hubieran hecho un upgrade, hubieran traicionado al personaje, pero si lo hubieran mantenido fiel al original, la platea hubiera bostezado de aburrimiento. La respuesta fue tratar de crear una historia con ciertos toques elevados a lo que esperamos de una de SciFi en el XXI, pero siempre con una evocación cariñosa y nostálgica del material original, incluyendo el situar la acción a finales del XIX en vez de hacer a John Carter un chulo del XXI, como tuvieron la muy mala idea de hacer con el prota de "El Mundo del Río" por ejemplo. El resultado es una peli llevadera, pero quizás algo insubstancial. No ayuda tampoco un guión con agujeros por todas partes, el más espectacular de los cuales es que la actuación de los villanos más villanos (las criaturas ésas que ayudan a la ciudad malvada) no sólo es misteriosa que se te cierra el ojete de misteriosa, sino que además carece de sentido (¿para qué darse tantas vueltas jodiendo a los buenos y cargándose al planeta, si con el poder que tienen podrían hacerlo de una manera mucho más directa?). En ese sentido, el guión queda claramente en deuda, aunque no lo sea tanto como adaptación de John Carter en sí. Esto porque...

-- ...como decíamos, el punto fuerte de la peli es el cariño que le tienen al material original. Los tipos no se cortan por cosas que sean un tanto ingenuotas hoy en día. ¿Una princesa que es científica y además experta en artes marciales? (No muy Rice Burroughs, pero bueh...), echémosle adelante. ¿Un héroe matasietes hiperchulo que lucha contra todo y contra todos y sale siempre bien? Vamos, es de recibo. ¿Los bárbaros salvajes que al final se unirán a los civilizados en una sola cruzada Santiago y a ellos? Claro, faltaba más. ¿Rescates inverosímiles y matrimonios a la fuerza? ¡Venga, venga, venga! Son clichés gastados, pero los tipos no se cortan en usarlos porque, bueno, estaban más o menos en el genoma del material original. Incluso hay una referencia a la "novena luz", lo que podría ser una referencia velada a los dos colores que se ven en Barsoom pero no en la Tierra, según la novela original. El escenario del Marte agonizante, muy típico de la proto-SciFi de la época, está también muy bien llevado. No se puede decir que la adaptación sea perfecta o que algunas cosas no chirríen (miren que tremendas naves espaciales que se gastan, y peleando a espada y rifles), pero bueno, lo podemos aceptar por rule of cool. Se nota que los tipos trataron de hacerlo lo mejor que pudieron, actualizando sin hacer perder la esencia. El resultado a ratos es francamente ñoño, pero el material original también lo es, al menos para la sensibilidad moderna. Además, ¿en qué punto nos volvimos tan cínicos que no podemos simplemente dejarnos maravillar por una aventura de las de toda la vida, en otro mundo fantástico y distinto al nuestro...? Yo no he dado ese paso al menos, ¿y ustedes...?

-- ¿La ejecución? Bastante límpida. Taylor Kitsch es un poco débil como héroe (venía de interpretar a Gambit en "Wolverine", en donde también estaba Lynn Collins, miren ustedes...), y el apellido tampoco ayuda mucho, aunque le viene al pelo, pero aún así el hombre salva los puntos con esfuerzo. Lynn Collins como la princesa da el tipo (estuvo en alturas como "El mercader de Venecia" de Michael Radford, Shakespeare es nada miren, y en abismos como "Wolverine"), por más improbable que sea su personaje. El elenco de secundarios por su parte quizás no está todo lo brillante que cabe, pero están ejecutados con profesionalismo por una camada de los buenos (Willem Dafoe, Samantha Morton, Thomas Hayden Church, Ciarán Hinds...). El único que despinta un poco hacia abajo es Mark Strong, de quien habida cuenta su nutrido currículum de villanos en el último tiempo ("Sherlock Holmes", "Robin Hood", "Linterna Verde") esperábamos un poquito más. Michael Giacchino por su parte se manda una banda sonora que acompaña muy bien. La fotografía, el escenario y la ambientación están también muy bien logrados. En este apartado es que una peli de un guión con fallos a veces bastante substanciales, remonta hasta convertirse en un entretenimiento aceptable.

-- Escenas memorables. Los yankis tratando de convencer a John Carter de que se enrole. John Carter aprendiendo a hacer uso de la menor gravedad marciana en su beneficio. El horrendo caniche ése, querible a pesar de que es feo como un marrano con constipado. Y Lynn Collins con su vestidito de novia estilo fetiche pulp, por supuesto.

IDEAL PARA: Evocar con nostalgia los tiempos en que la ficción espacial era más simple y con menos pretensiones.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

martes, 16 de febrero de 2010

"Fantasmas de Marte" (2001).


-- "Ghosts of Mars". Estados Unidos. Año 2001.
-- Dirección: John Carpenter.
-- Actuación: Natasha Henstridge, Ice Cube, Jason Statham, Clea DuVall, Pam Grier, Joanna Cassidy, Richard Cetrone, Rosemary Forsyth, Liam Waite, Duane Davis, Lobo Sebastian, Rodney A. Grant, Peter Jason, Wanda De Jesus, Doug McGrath.
-- Guión: Larry Sulkis y John Carpenter.
-- Banda Sonora: John Carpenter.

-- "Fantasmas de Marte" en IMDb.
-- "Fantasmas de Marte" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Año 2176. Casi todo Marte está terraformao y la gente puede casi-casi respirar allí. Se arrejunta una Corte Marcial, o un tribunal de algún tipo (no de esas courtroom yanketas con abogados más listos que el hambre y un montón de público murmurando en los momentos claves, sino una salita chica para interrogatorios), y llaman al estrado a una pijilla nada más mona, que viene en el siempre bienvenido envase de Natasha Henstridge. Y la chica cuenta su historia. Es una policía que trabaja para una organización que, no sabremos mucho sobre ella en la peli, pero se da a entender que es casi-casi una fuerza policíaca privatizada a lo neoliberal, y que contrata mercenarios para sus faenas. El caso es que la envían a uno de esos pueblos tugurios de Marte, estilo "Crónicas marcianas" pero en cutre, a buscar a un prisionero maaaaaaloooooo, que lo acusan de haberse cargado y devorado a un pueblo completo o poco menos, él solito. Cuando llegan, no hay nadie. La tropa de mercenarios baja y sigue descubriendo que no hay nadie. Entran a la cárcel, y los prisioneros están preguntándose por qué demonios nadie les da comida, cual perrillos golpeando su platito (ehm, ehm). Entonces empieza la investigación. Que no demora mucho en descubrir lo que pasa. Y lo que pasa es que hay fantasmas. De Marte. Y no es spoiler porque después de todo, ¿cómo se llama la peli...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Alguna vez, John Carpenter fue un tipo respetado, casi el Rey de la Serie B durante los tardosetentas y los '80s. Con su trabajo artesanal nos entregó joyitas como "Halloween", "Escape de Nueva York", "La cosa"... Los '90s no fueron demasiado buenos para él. Pero considerando que "Memorias de un hombre invisible", "El pueblo de los malditos", "Escape de Los Angeles" y "Vampiros" no eran tan malas como la gente suele cachondearse de ellas, y que en ellas hacía más o menos lo mismo que antaño (o sea, reciclar viejos motivos de la serie B de toda la vida para hacer pelis de serie B de ahorita), cabe preguntarse qué diablos pasó entre medio. Me atrevo a pensar que el problema es que el mundo terminó por pillar a John Carpenter. Si hubiera sido un director puramente serie B, ninguna de sus pelis se habría transformado en un clásico. Pero aparte de eso, Carpenter utilizó estos materiales para trabajar una propuesta estética y moral terriblemente cargada de nihilismo, como una profecía oscura de lo que estaba por venir. No debe ser casualidad que después de "Fantasmas de Marte", John Carpenter no volviera a rodar una peli en todo lo que restaba de década (y por Bastet que fue larga, con el insufrible GWB como Amo Tenebroso del Mundo Mundial). El gobierno de George W. Bush, con su Presidente y asesores que mienten como respiran, se parece demasiado al de "Escape de Nueva York", con el agravante de que hoy en día ni siquiera queda espacio para un buen Snake Plissken de pro, porque verán, si surge un personaje de esas características (un Jack Bauer, entendámosnos), de inmediato lo tildan de facha-esto o facha-aquello, porque algunos ingenuotes siguen pensando que van a cambiar el mundo con rosas y claveles, y a ver si después todos cantamos algunas rondas infantiles para variar. Y los consumidores principales de cine, que son el público adolescente internético-yutúbico, no está hoy en día para críticas sociales darkies a lo Carpenter, sino para ver vibrantes historias de buenos muy buenos apretando dientes contra villanos terribles y sádicos, ambos muy unidimensionales, como suelen verse en el promedio de los mangas y animes japoneses de hoy en día (el asunto en cosas como "Dragonball Z", "Inuyasha" o "Slayers" es de vergüenza: cero desarrollo de caracteres, cero conflicto moral, cero... pero eso le gusta a la chavalería hoy por hoy, y esa gente no se verá una de John Carpenter salvo por el ketchup que pudiera correr, que tampoco va a ser tanto). En los '80s, "Fantasmas de Marte" hubiera sido, probablemente no un evento o un espectáculo, pero sí al menos un título para tener en cuenta. En el 2001, nacido de manera demasiado tardía, no fue más que un reventazo en la taquilla de los cines de todo el mundo. Inmerecidamente, es cierto, así como inmerecido es el éxito de "Transformers", pero así es como está el mundo. Y así es como hay gentes y gatos como vuestro seguro servidor, luchando porque se le den segundas oportunidades a quienes se las merecen. Que John Carpenter es muy superior a Michael Bay, carajo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Fantasmas de Marte" es, digámoslo desde ya, una de las pelis a reivindicar por el fanático de la Ciencia Ficción, y no se merece ni de lejos las contundentes críticas y varapalos que le han diluviado desde el día de su estreno hasta una década después. No es un clásico ni una obra maestra, pero sí es una peli hecha con todo el oficio, mimo y amor de un veterano en esto de producir pelis de serie B. Creo que el principal problema de esta peli es el título, porque si oye "fantasmas" la parroquia se espera una de terror (de darkgoth terror, para ser bien 2000s), y si oye "Marte" se piensa en una de Sci-Fi al estilo de "Misión a Marte" (¡urgh, mejor elevamos el listón) o de "Planeta rojo" (mmmmmm... no mucho mejor, pero en fin...). Y sí, la peli tiene algo de ambas, pero si me pidieran que la encasillara en un género fílmico determinado, creo que es más bien un Western. Como "Escape de Nueva York", que a pesar de su contexto protocyberpunk, en realidad era un Western sobre un pistolero crepuscular ya juerad'onda en un mundo corporativo que le empieza a pillar los dedos. Acá también tenemos a un grupo de pistoleros (mercenarios espaciales en este caso, pero para lo que vale...) peleando en un poblacho de mala muerte (pueblo marciano) contra un puñado de indios insurrectos (fantasmas marcianos, en este caso), una lucha desesperada al estilo Spaghetti Western en la que, en realidad, no tienen cómo ganar. En ese sentido, si bien es posible que después del estrellón financiero de "Fantasmas de Marte" ningún estudio quiera darle sus cuartos a Carpenter para algo nuevo, debe tener algo que ver también con un ánimo espiritual del propio Carpenter, porque esta peli huele a testamentaria, a recopilación de todo lo que ha sido el cine de John Carpenter. En efecto, sumemos: posee humanos devenidos en psicóticos (como "Halloween"), posesiones por criaturas sobrenaturales ("El príncipe de las tinieblas", "Vampiros"), antihéroes cuyo trabajo es sobrevivir como mejor puedan ("Escape de Nueva York"), extraterrestres posando como humanos ("Viven", "La cosa", "El pueblo de los malditos"), y algo de drama de estaciones policiales para sazón final ("Asalto al precinto 13"). Visto de esa manera, la peli tiene mucho más sentido que si nos la tomamos como "una de terror en Marte", cuyos elementos por otra parte, tomados de otro modo, no juntarían ni pegarían ni con cola ni con cemento.

-- La peli tiene todo el buen oficio de John Carpenter. Y algunas de sus debilidades también. Es artesanal y serie B como de toda la vida. Es cierto que a veces el cartón piedra canta lo suyo, pero a cambio, el recurso a las maquetas de toda la vida le añade puntos, cuando tan fácil era echarse en los deliciosos brazos de la animación CGI y prostituirse al Dios Ordenador (y van...). Las actuaciones son regulares, es cierto (Natasha Henstridge se ve para dejarse las babas en el popcorn, pero no me la trago como polizonte dura si cada vez que la veo disparar la veo pestañear... aunque aparte de eso tampoco lo hace mal... por no hablar de Ice Cube que pareciera haberse equivocado de set de filmación), pero ver a un chulísimo Jason Statham en un rol pre-Transportador (antes del "Transportador" era el tío macarra de "Snatch: Cerdos y diamantes") ayuda, ver a Pam Grier de minorra semilesbi también, y tanto Clea DuVall como la veterana Joanna Cassidy (¡"Blade Runner"!) están más que cumplidoras. La música, a cambio, en algunos puntos está muy bien lograda, aunque en otros, justo es admitirlo, es una fanfarria guitarroindustrial insufrible. Pero, ¡hey!, es serie B, así es que a no quejarse. Hecha a pulso, de manera artesanal, con oficio, y eso al final del día se agradece.

-- Escenas notables. El descubrimiento de la tumba de los marcianos, que no tiene nada que envidiarle a "Stargate" de Roland Emmerich. O la alucinación de Natasha Henstridge, con su dejo a "Dune". Todas las secuencias con el tren, básicamente porque la maqueta del tren se ve de lo más bien.

IDEAL PARA: Ver una de serie B, pero de las buenas de serie B.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Uno de los fantasmas posesiona a un personaje [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 28 de diciembre de 2008

"La guerra de los mundos" (1953).


-- "The War of the Worlds". Estados Unidos. Año 1953.
-- Dirección: Byron Haskin.
-- Actuación: Gene Barry, Ann Robinson, Les Tremayne, Robert Cornthwaite, Sandro Giglio, Lewis Martin, Houseley Stevenson Jr., Paul Frees, William Phipps, Vernon Rich, Henry Brandon, Jack Kruschen, Cedric Hardwicke.
-- Guión: Barré Lyndon, basado en la novela de Herbert George Wells.
-- Banda Sonora: Leith Stevens.

-- "La guerra de los mundos" en IMDb.
-- "La guerra de los mundos " en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Adivinen quién viene a cenar. Una pista: son huéspedes que han viajado noventa millones de kilómetros por el espacio y están de muy malas pulgas. Su planeta natal, llamado Marte por los antiguos, está agonizando. Y no tienen otro lugar en el Sistema Solar para ir, salvo... ¡la Tierra! Bueno, hay un problema, la Tierra está poblada por criaturas sintientes llamadas humanos. Oh, bueno, un inconveniente menor, nada que los métodos de Asurbanipal, de Tamerlán, de Francisco Pizarro o de George W. Bush no puedan arreglar. Los habitantes de la Tierra se sienten sorprendidos cuando de pronto empiezan a caer meteoritos desde el espacio. Desde el inicio los meteoritos se ven raros y huelen a raro, por no decir que radioactivan raro, porque en sus cercanías mi buen amigo el Geiger empieza a pitorrear como loco. Uno de estos científicos se ha aparecido, y como love constantly blossoms incluso en las peores tragedias hollywoodenses, se las arregla para empezar a camelarse a una chica que, muy liberal ella, se ha puesto a estudiar ciencias en vez de estar lavando pañales en una de esas casitas de suburbios de los '50s. Pero de pronto, el meteorito empieza a abrirse. ¿Está seguro de lo que redactó, mi General Gato? No se supone que los meteoritos se abran... Sí, estoy seguro, caramba, este meteorito se abrió. Porque no era un meteorito sino... ¡¡¡BUAAAAAÁ...!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO!!! ¡¡¡TENGAN MUCHO MIEDO!!! Porque han venido a la Tierra a sembrar el pánico, a quemarlo todo con sus poderosos rayos paralizantes... Empieza entonces la imparable marcha de los marcianos por sobre el territorio que alguna vez fueron los Estados Unidos, y ahora es el Imperio Marciano. Bueno, cambio de amos, qué tan malo puede ser... Para los yankis, acostumbrados a mandar sin que los mandes, que para eso somos descendientes espirituales de George Washington, es toda una tragedia, claro está. ¡Se acaba el Imperio Norteamericano! (Nótese que la peli, a pesar de traernos catástrofes de todas partes del mundo, y hasta se mencionan que caen dos meteoritos de Troya en Santiago de Chile y todo, no dice una sola palabra sobre lo ocurrido al otro lado del Telón de Acero). ¿Conseguirán nuestros heroicos humanitos defender el último bastión de la civilización, una ciudad de Los Angeles entregada a los ruegos al Señor estilo "líbranos del furor de los normandos", quiero decir, de los marcianos...? Una pista: El final de esta peli es el mismo final del libro. Y no, no cuenta como spoiler, porque después de todo... ¿Queda alguien en la moderna civilización occidental que aún lea libros...? Quiero decir, aparte de los harrypotteros, los seguidores de "Crepúsculo" y las lectoras de "Sex and the City"...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nadie hubiera creído a mediados del siglo XX que las audiencias estaban siendo observadas por inteligencias más grandes que el espectador promedio, y sin embargo tan letales como éste; que los espectadores, ocupados como estaban en sus asuntos, estaban siendo escrutados quizás tan minuciosamente como el hombre con un microscopio puede escrutar a las criaturas transitorias en una gota de agua. Con infinita complacencia los espectadores iban al cine a ver sus pequeñas películas, seguros de su dominio sobre su dinero en la taquilla. Es posible que los infusorios bajo el microscopio hagan lo mismo. Y en 1953, vino la gran desilusión. Porque en ese año llegó... ¡"La guerra de los mundos"! Bueno, varias cosas habían pasado en el camino. En 1945 había estallado la bomba atómica, y pendía sobre el mundo el miedo a que alguien apretara el botón e hiciera saltar al mundo en astillas (y exportarlo subsecuentemente a Japón, imaginamos). Además estaba el miedo a los malos, a los malvados rojos, enemigos de nuestra democracia y del american way of life. En 1946 el vejete Wells se había muerto, y sus herederos se hicieron así con los derechos de su obra (¡hey! ¿No se supone que se le da derechos de autor al autor por haber creado una obra? ¿Qué demonios pintan los p**** herederos en todo esto?). Ya había una adaptación radiofónica, la célebre de Orson Welles de 1936 que desató la histeria colectiva, además de algún que otro quiebre sentimental ("Días de radio" dixit). Bueno, ahora llegaba la adaptación cinematográfica de rigor. El cine de Ciencia Ficción, por aquellos años, estaba alcanzando un grado de madurez, con pelis como "Destino: La Luna", "Cuando los mundos colisionan", "Ultimátum a la Tierra", "El enigma de otro mundo"... Siempre lidiando con el tema de los extraterrestres como una amenaza contra la buena y vieja Tierra (no me digan que "Ultimátum a la Tierra" es pacifista, que para eso enviaban a alguien menos bárbaro que la dupleta Gort-Klaatu). Las audiencias podían considerarse listas entonces para el clásico quintaesencial del género "la Tierra es nuestra y la defenderemos porque nos pertenece". George Pal la adaptó (como productor, eso sí). Con buenos resultados. Los herederos de Wells, de hecho, quedaron tan complacidos, que le dieron el pase para rodar cualquier otra cosa de Wells. Bueno, así tuvimos otra joyita, que fue "La máquina del tiempo". Pero ésa es otra historia.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Olvídense del desastroso remake ése, "La guerra de los mundos" de Steven Spielberg, de dirección tan recia como de contenido inane, y que del original wellsiano tiene poco más que el título y los cinco segundos de inicio y de final. El clásico de 1953 sigue siendo imbatido. Una de las gracias que tiene la novela original, a pesar de que hoy en día su lectura puede ser un tanto fastidiosamente decimonónica después de tantos bicharracos que nos han invadido (bueno, "La Crónica de las Sombras", "ID4", "Marcianos al ataque", el Marciano Zim...), es justamente su carácter canónico, su carácter de Manual Alien-Ops. Eso, la peli lo rescata bien. Lo que tienen en la peli es puro canon, una historia de invasores estereotipada de principio a fin, pero en eso no traicionan la novela (bueno, en 1897 hablar de marcianos invasores era ser original, reconozcámosle eso a papi Wells) intentando ser más chupis cada vez. A cambio, la peli se carga toda la corrosiva sátira social de Wells (recordemos, el buen Herbert George Wells era socialista fabiano, que era lo más cercano a ser rojito en la Inglaterra del XIX) y la reemplaza por un discurso procristiano en el cual los nucleopepinazos no sirven de nada frente al enorme poder y misericordia de Dios (sí, marcianos y satánicos, más encima, para violar la Voluntad del Altísimo de que la Tierra Prometida para los judíos y América para los Americanos, ehm). Pero bueno, es para las audiencias God-blessed yanketas del '50, no les pidamos tanta sofisticación tampoco. Como decíamos a propósito de "La máquina del tiempo", que como comentábamos también fue parida por George Pal, H.G. Wells no es un escritor fácilmente adaptable al cine sin una buena blandeguización para evitar los aspectos más filosos de su pensamiento y hacerlo más accesible a las audiencias autocomplacientes de ayer y hoy. Pero puñaladas traperas contra Wells aparte, quedémonos con la imagen de la invasión extraterrestre, que al menos el sentimiento de impotencia contra los marcianos no se lo cargaron.

-- La imaginería visual. Estos tipos tenían clara la película: de los dos millones de dólares del presupuesto (¡vaya una cantidad irrisoria para los estándares de hoy, ya podría aprender algo Sam Raimi para "Spiderman 3"!), 600.000 fueron para las escenas en vivo y 1.400.000 para los FXs. Sí, puede criticarse que se gaste más en lo chulo de las máquinas que en la parte que verdaderamente importa, o sea, los actores puestos ahí para gritar que me ha matao un marciano, joer... (el Síndrome "Transformers", llamémoslo). Pero quedó estupendo. Los efectos especiales de esta peli como tales, hace rato que pasaron de moda por supuesto. Pero las máquinas marcianas siguen viéndose aterradoras y letales, y uno les compra que te pueden dejar quemao en segundos. Aún hoy se ven ominosas mientras marchan, lenta pero implacablemente, hacia la dominación mundial, con mucha más gallardía que un Black Hawk al uso. Casi dan ganas de que ganen.

-- Los marcianos. Bueno, no son exactamente como en la novela, pero qué importa. En general se ven como una civilización avanzada, y a diferencia de otras pelis en que los alienígenas, por eso de ser alienígenas, tienen las tácticas más extravagantes de ataque (y es que el público son unos taraos, que creen porque los extraterrestres piensan distinto a los humanos deben hacer cosas estúpidas y sin sentido humano, y las leyes universales de la geopolítica a tomar aire por el c***), o bien que recurren al siempre muy socorrido asalto frontal y que gane el más mejol, en esta peli los bichos son presentados como estrategas geniales, a la vez que prisioneros de algunos esquemas mentales que les son muy propios (la fijación con el número 3). Dicho en simple: son letales no sólo porque tienen mejor tecnología, sino también porque son unos Zukhov moviéndose sobre el mapa. Además, la marioneta que hace de marciano está de lo más bien (sí, el muñeco canta un poco, pero es que 1953, ¿vale? Además, sigue viéndose más realista que esos CGI low-budget de algunas pelis actuales).

-- El final. OK, es el final de la novela, y OK, está teñido de religiosidad malentendida (la guerra es de Marte, pero la Humanidad es de Dios), pero aún así, sigue siendo acojonante.

IDEAL PARA: Ver una clásica y arquetípica peli de invasores extraterrestres, y en el fondo, una peli sobre el miedo a que los que no son como nosotros, virtuosos demócratas amantes de Dios, terminen imponiéndose y ganando la partida.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA GUERRA DE LOS MUNDOS".

-- (Ir a la página) Datos del doblaje de esta peli en España.
-- (Ir a la página) Comentario en El Sitio de Ciencia Ficción.
-- (Ir a la página) Comentario en Arlequín.
-- (Ir a la página) Comentario en Klownsasesinos.
-- (Ir a la página) Comentario en El Criticón.
-- (Ir a la página) Comentario en La Cinta de Moebius.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinefania.
-- (Ir a la página) Comentario en La Ciencia en el Cine.

VIDEOS.

-- Introducción de la peli con créditos [en inglés, subtítulos en español].



-- Primera batalla entre los marcianos y la mili [en inglés, subtítulos en español].

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