11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 8 de mayo de 2011

"Felinos de Africa" (2011).


-- "African Cats". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Alastair Fothergill y Keith Scholey.
-- Actuación: Narración de (en el original inglés) Samuel L. Jackson.
-- Guión: Sin acreditar.
-- Banda Sonora: Nicholas Hooper.

-- "Felinos de Africa" en IMDb.
-- "Felinos de Africa" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Africa. Un río infranqueable separa dos reinos. Al sur está la familia de... el harén, podríamos decir mejor... Fang el león. Fang es remolón y ya anda medio vejete, incluso tiene un colmillo caído para que como espectadores lo reconozcamos mejor, pero igual se las apaña para cubrir a las leonas bajo su custodia (interprétese "cubrir" como se quiera, aunque no hay sexo explícito, y menos entre animales... peli Disney a través de su filial Disneynature, ¿recuerdan...?), y entre esas leonas se incluye Layla, una también viejona que ha tenido una última vástaga, Mara. Para ellos la vida significa apenas sobrevivir, en particular para la pobre Layla que recibe cada vez más estropicio conforme avanza la peli, pero que aún así sale adelante por Mara porque... ¡¡¡LA FUERZA MÁS PODEROSA DE LA NATURALEZA ES EL AMOR DE UNA MADRE!!! (peli Disney a través de su filial Disneynature, ¿recuerdan...?). Pero ahora la manada debe emigrar siguiendo a la caza, y Layla las tiene canutas para moverse. Mientras tanto en el reino del norte, al otro lado del río, una descocada madre soltera, a saber una chita o guepardo llamada Sita, trata de criar en solitario a sus cinco retoños. Labor nada fácil, porque eso es lo que pasa cuando se es madre soltera (peli Disney a través de su filial Disneynature, ¿recuerdan...?). Serían dos historias paralelas un tanto melodramáticas y todo, pero ahora viene lo bueno... Allá afuera en la parte norte ronda un peazo león llamado Kali (¿no se supone que Kali es el nombre de una diosa femenina de la India...? ¿Quién le fue a poner un nombre tan metrosexual...?), y este Kali es joven y fuerte, y además tiene cuatro hijos que son como los matones de las pelis de supervillanos, o sea, individuos sin mucha personalidad pero cabrones de cuidado en lo suyo. Como Kali y Sita y sus respectivos retoños coinciden en estar en la ribera norte del río, será la guepardo quien tenga que bancarse la traca de Kali... por el minuto. Porque conforme avanza la estación seca y el río desciende de nivel, pronto el fuerte Kali y sus cuatro retoños podrán cruzarlo para hacerle la vida a cuadritos al pobre vejete buenón de Fang. Y eso que el río está infestado de cocodrilos que operan como villanos secundarios aquí. Pero eso no va a detener a un macho bien parao como Kali, ¿verdad...? ¿¿¿VERDAD...???

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Estos de Disney han sabido hacerla. Mientras su división de dibus languidece de lo lindo con pelis que no se puedan decir que hayan sido exitazos glamorosos ("La princesa y el sapo" y "Enredados", ambas duplicaron la taquilla, vale, pero tampoco quedaron consagradas como pelis inolvidables, como que de la primera ya nadie se acuerda, y eso que hace menos de dos añitos nada más), y Pixar le salva la papeleta ahora subiéndose al carro de las secuelas ("Toy Story 3", la sobreviniente "Cars 2"... y hay anunciada una precuela de "Monsters Inc."...), los herederos de Walt el Hombre de Hielo encontraron un nuevo filón en el asuntillo ecológico ése. Y fundaron Disneynature. Lo que huele a maniobra comercial desde lejos (pero bueno, ¿acaso el cine como empresa no es maniobra comercial de principio a fin...?) se ha ido consolidando con títulos que han tomado el viejo concepto de documental sobre bichos, y le han dado un conveniente upgrade a los 2010s con grabación en pantalla panorámica y fotografía tipo National Geographic. No es que estén inventando la rueda acá, pero lo que hacen, lo hacen a lo grande. Ya estrenaron los impresionantes documentales "La Tierra" y "Océanos" (el primero fue dirigido por los mismos tipos que repiten acá), y ahora se atrevieron con un tema muchísimo más sobado en materia de documentales de naturaleza, que ya era viejo cuando Félix Rodríguez de la Fuente era un joven primate aún: los gatos grandes de Africa. Una maniobra arriesgadísima, claro, en donde podían fusilarse todo lo que habían ganado con otros documentales. Y vieras que no, porque se estrenó con éxito de crítica, y... Ahí sigue la saga.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Se puede sacar un documental de un mínimo interés sobre algo tan trillado como ver una manada de leones cargándose y haciendo chupete a un antílope? SÍ. "Felinos de Africa" es la prueba. La peli, rodada en un Parque Nacional de Kenya, consigue darle consistencia y espesor dramático a su tema. Los animales presentes se transforman en presencias reales delante nuestro, sin que hayan demasiados intentos por antropomorfizarlos a través de la narración (como no sean algunas ridículas acotaciones acerca de la pobrecita guepardo que, bueno, ella es madre soltera, y algunas otras ridículas acotaciones sobre el poder de la familia en el caso de los leones... aunque no sea una familia cristiana monogámica como Dios manda, claro). Sabes que en algún punto u otro del camino, tal o cual bestia va a pagarle el óbolo al Barquero, y aún así, los momentos en que eso ocurre consiguen emocionarte igual. Por supuesto que ayuda un excelente sentido de la fotografía, más un emocionante soundtrack a cargo de Nicholas Hooper. Pero todo su trabajo está al servicio de la historia, no robándole hueco a la misma. La trama no se ahorra algunas crudezas bastante fuertes, y a pesar de ser "cine familiar", me pregunto si será bueno que un niño de cinco años o menos la vea así de sopetón. No es que haya gore ni exceso de sangre ni escenas de felinos festinándose las entrañas de algún infortunado artiodáctilo (las escenas de festines son de lejitos, y con la maleza cubriendo convenientemente los aspectos más... er... intestinales... del banquete), pero algunas cosillas pueden ser un tanto perturbadoras (en particular cuando las tiernas y queribles crías de guepardo corren peligro de ser masacradas a lo bestia, lo que ocurre más de alguna vez a lo largo del metraje). Para el resto de la gente, es una peli absolutamente recomendada: hay más emoción, suspenso y acción acá, y a lo grande, que en muchas pelis de acción o superhéroes. Después de todo, acá es la vera verdá. Además, actúan mis primos grandes de Africa.

IDEAL PARA: Ver un documental sobre un tema sobresaturado que aún así se las arregla para emocionar.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].



-- Sita se gasta un secretito [en inglés, sin subtítulos].



-- Cachorrillos juguetones [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 14 de junio de 2009

"La Tierra" (2007).


-- "Earth". Inglaterra / Alemania / Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Alastair Fothergill y Mark Linfield.
-- Actuación: Narración de Patrick Stewart en la versión inglesa, de James Earl Jones en la versión estadounidense... y del impresentable ése que es vocalista de Maná en Latinoamérica, más un chulo elenco de los más selectos mamíferos y algún que otro plumífero de la naturaleza.
-- Guión: Alastair Fothergill, Mark Linfield y Leslie Megahey.
-- Banda Sonora: George Fenton.

-- "La Tierra" en IMDb.
-- "La Tierra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Tierra. El planeta afortunado. Uno que está a la adecuada distancia del Sol. Uno en que puede florecer la vida. En gloriosa, casi orgiástica profusión. Tomemos en consideración, por ejemplo, el Artico. Lugar en donde asoma su linda nariz mamá osa. Oliendo el aire. Y saliendo a restregarse un poco en la nieve, que no todo es sufrir en esta vida. Detrás va el par de oseznos, listos para afrontar la vida. Deberán apurarse en llegar hasta el banco de hielo: de llegar demasiado tarde, el banco de hielo empezará a derretirse, y la temporada de caza de focas habrá terminado demasiado pronto (más pronto cada año, por aquello del calentamiento global). Algo más al sur, mientras tanto, los bosques de hoja perenne empiezan a derretirse, y empieza la migración de los caribúes... bajo la atenta mirada de los lobos que están listos para agarrarse a alguno, que esto de los refrigeradores está bien para los humanitos que viven apurados, pero a los lobos, la carne fresca, gracias. En otra parte del globo, ya en climas templados, los patos empiezan su camino hacia el mundo exterior, con un primer vuelo que... ehm... bueno... a cualquier cosa lo llaman volar ahora, que les das plumas y ya se creen Superman. Y más al sur todavía, tenemos a los elefantes. O a las simpáticas ballenas australes. Todos emprendiendo el gran ciclo anual, el gran festín de la supervivencia, en donde los más fieros y letales, o los más rápidos y aprietatraseros se quedan para engendrar the next generation...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de alcanzar un peak en los '80s, el ecologismo pareció venirse abajo en los '90s. Claro, era una década demasiado optimista como para acordarse de que todo ese bonito liberalismo y ese lindo crecimiento económico se financiaba a costa de defoliar toneladas de bosques para transformarlos en toneladas de CO2, desertificando kilómetros y kilómetros cuadrados de tierras, y dejando montones de cadáveres no humanos en el camino. Pero algo cambió en el camino. Empezamos a tomar conciencia otra vez de que si no cuidamos nuestra bella casa azul, no quedará casa azul en lo absoluto por la que preocuparse. El gran smashit vino con "Una verdad incómoda", en donde Capitán Gore (Al Gore, se entiende, no que sea gore... aunque por ahí andaba de terrorífico) le mostró de bruces a la mayor parte de la audiencia cómo el calentamiento global iba a cagarte la vida mermando tus reservas acuíferas y gravando tu economía, además de llenar tu backyard con inmigrantes ilegales (refugiados ecológicos los llaman ahora), que eso de que los animalitos allá afuera se asen de calor es triste, pero duele más y de verdad te preocupa cuando te toca a tí la china. (Bueno, en "La verdad incómoda" se mencionaba cómo el calentamiento global iba a dar buena cuenta de los osos polares, de paso). El tema de la Tierra es más acuciante que nunca, ya por suerte nadie salvo los más estúpidos y recalcitrantes se atreven a burlarse de él, y conocerlo un poco más a través de una peli siempre es buena opción para empezar a ver cómo hacerse cargo de la Tierra.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para empezar, digamos que existen dos maneras de ver esto. Si eres de los que piensan que los documentales, por el solo hecho de ser documentales, deben ser de inmaculada objetividad y mantenerse a raya con el punto de vista neutral estilo Wikipedia, esta peli te va a reventar hasta los huevos, porque lo vas a ver como un ejercicio continuo de chantaje emocional: se nos presenta toda la belleza de la naturaleza, pero los animalitos más bonitos y simpáticos, aquellos por los cuales debes enternecerte, mira qué casualidad, son todos mamíferos (las criaturas que tienen el sistema límbico más desarrollado dentro de sus cerebros, y por tanto, las que son más capaces de emociones, y a consecuencias, las que pueden generar más empatía en el respetable). Esto, salvo por el cameo de una simpática nidada de patos. Seguro que no tendría tanta gracia ni te entibiaría tanto el corazón si te hubiesen puesto como bicho tierno una bankiva (gallina salvaje) del Asia Central, una anchoveta de los mares peruanos, o una diligente termita africana. Ahora, si eres consciente de que una peli, por muy documental que sea, siempre es un ejercicio de manipulación de emociones (más o menos bien hecho, pero manipulación a fin de cuentas, lo que cuando se quiere colocar en buenos términos se lo llama "suscitar algo" en el respetable), entonces no vas a tener ningún problema, sino por el contrario. Porque esta peli es emocionante. En el mejor sentido de la palabra. Es la naturaleza como espectáculo puro. Imagino que esta peli pierde tres cuartos de su gracia si la ves en en el estrecho monitor de tu PC o laptop, o en la pantallita de la TV de tu casa, como no sea una maja 29 pulgadas. Incluso se nota que el disfrute es mayor en una sala 3D: harta panorámica, harto sobrevuelo, harto gran angular, harto paneo lento, harto giro alrededor del objeto filmado (una montaña, un árbol...), harta toma con varios planos superpuestos, todo para destacar el relieve de las imágenes que estamos viendo. Pero aún así, en el humilde 2D de toda la vida en que su seguro servidor el General Gato quien esto escribe la vio, se puede apreciar la cualidad casi escultórica de la imagen. Todo esto apoyado por una brillantísima banda sonora a cargo de George Fenton, que no se deja recurso de composición musical afuera para acompañar a la naturaleza en toda su gloria (aunque ponerle música flamenca española a la danza nupcial de un plumífero de Nueva Guinea chirríe un poco, ehm, pero no todo podía ser perfecto tampoco). Las escenas de madre con retoño, y hay varias, pues tienes que tener el corazón sanforizado para que no se te encoja, y las escenas de cacería, que también hay las suyas, consiguen pegarte al asiento aunque, en buen rigor, es lo que los documentales de animalejos nos vienen mostrando desde los '70s, incluyendo la emblemática carrera del guepardo para cebarse un antílope, que como todo el mundo sabe, esto no es documental de naturaleza en regla hasta que no aparece un guepardo cepillándose un antílope. Y dicho sea, no porque la distribuya una subsidiria del omnipresente imperio mediático Disney, esta peli se ahorra crudezas: es cierto que no vamos a ver gore explícito aquí (nada de felinos masticando carnita), pero creo que más de algún niño debe haber quedado pegado luego de ver a un tiburón blanco zampándose una foca en pleno vuelo (no estoy bromeando, se ve eso en glorioso technicolor). En resumen, esta peli es la naturaleza al completo y al natural, si me perdonan la redundancia, y en todo su esplendor, con todo lo que el cine de primeros del 2000 puede ofrecernos en materia técnica. Así da gusto ir al cine.

IDEAL PARA: Verla en el cine. O en un 29 pulgadas con parlantes a lo bestia.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 26 de marzo de 2006

"La marcha de los pingüinos" (2005)


-- "La marche de l'Empereur" (título original en francés), "March of the Penguins" (título en Estados Unidos e Inglaterra), "The Emperor's Journey" (título internacional en inglés). Francia. Año 2005.
-- Dirección: Luc Jacquet.
-- Actuación: Un grupo de pingüinos nada más monos, con voces en la versión francesa de Charles Berling, Romane Bohringer, Jules Sitruk.
-- Guión: Michel Fessler y Luc Jacquet, sobre una historia de este último, con Jordan Roberts para la narración de la versión en inglés.
-- Banda Sonora: Emilie Simon para la versión original, Alex Wurman para la versión de Estados Unidos.

-- "La marcha de los pingüinos" en IMDb.
-- "La marcha de los pingüinos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Antártica. Alguna vez hace sepimillones de años fue un campo fértil y hermoso. Ahora es una sábana de hielo que te hace crujir los huesos. El ciclo anual trae consigo el invierno, y con él, un empujoncito para que las criaturas emigren como buenamente puedan, hacia afuera... salvo los porfiados pingüinos emperadores, que emigran, pero HACIA ADENTRO. Comienza entonces la epopeya en la cual un rebaño, cardumen, grupo de amigo secreto o como se llame esa clase de tribu animal, debe traer consigo nueva vida al mundo. No todos lo lograrán: el invierno acecha, hace mucha hambre, las focas acechan tras los peces que son alimento, y hay que hacer malabares de payaso con los huevos para evitar que se congelen o, peor aún, se quiebren. ¿Ya mencionamos que también hay aves carroñeras interesadas en merendar cría de pingüino para la cena...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nunca las películas documentales han sido excesivamente populares, como no sea por Jacques Cousteau. Pero en el último tiempo, un cierto espíritu Nat Geo ha retomado la venerable tradición del documental animal por todo lo alto, como lo ejemplifican esas dos joyitas que son "Microcosmos" y "Tocando el cielo". Aunque en este caso no estemos frente a un documental propiamente tal como los anteriores, sino a algo que puede ser calificado de "docudrama animal", o de "docuficción", o algo por el estilo. Algo así como los viejos documentales de fauna de los '70s y tempranos '80s,
pero no con "narrador omnisciente" sino con un juego de voces que incluyen a la tríada divina de "papá pingüino", "mamá pingüino" e "insufrible bebé pingüino", que van explicando todo lo que pasa (sobreexplicando, mejor dicho).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La fotografía, primera y casi única razón. Las planicies antárticas y los pingüinos están filmados por todo lo alto. O casi, de no ser porque el director insistió en abandonar un registro más naturalista, para optar por usar algunos planos con lentes especiales que crean reverberaciones en el aire de la atmósfera, o intensifican el brillo del mar, todo lo cual quizás quede muy artístico, pero desde luego que deslava el resultado final. Aún así, sigue siendo un buen ejercicio de fotografía. O sea, no hay corazón tan pétreo y ajeno al amor por la naturaleza que no sea capaz de conmoverse con la primera imagen del pingüino bebé saliendo del cascarón y mirándote fijamente a la cámara, asomando su cabecita entre las patas de papá (sí, como dije, de papá, no de mamá).

-- Salvando la tan innecesaria como insufrible narración de fondo, en general consigue hacer algo tan interesante y desprovisto de verdadera acción, como la secuencia reproductiva de los pingüinos emperador. O sea, si salvamos un par de escenas de acción escapando de depredadores, la historia es exclusivamente de pingüinos, y mantener interés con eso es un mérito. Hasta Ridley Scott, para contar las peripecias de los siete mineros del "Nostromo", tuvo que meter un alien para revolver el caldero...

IDEAL PARA: Ver bonita cinematografía, reirse un rato, emocionarse otro poco, y gozar siguiendo las peripecias de un puñado de los actores menos convencionales que el cine ha visto jamás.

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