11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 24 de enero de 2013

"Rostros robados" (2011).


-- "Faces in the Crowd" (título original en inglés), "El rostro del asesino" (título en España). Estados Unidos / Francia / Canadá / Inglaterra. Año 2011.
-- Dirección: Julien Magnat.
-- Actuación: Julien Magnat, con aportes de Agnès Caffin y Kelly Smith.
-- Guión: Milla Jovovich, Julian McMahon, David Atrakchi, Michael Shanks, Sarah Wayne Callies, Sandrine Holt, Marianne Faithfull, Valentina Vargas, Anthony Lemke, Nels Lennarson, Chris Kalhoon, David Ingram, Medina Hahn.
-- Banda Sonora: John McCarthy.

-- "Rostros robados" en IMDb.
-- "Rostros robados" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una chica... bueno, no lo haré largo. Ella es linda-linda-linda, Milla Jovovich por más señas, tiene un novio que parece estar más o menos bien, y además sus amigas güenas pa'l carrete. De pronto, devolviéndose del carrete de rigor (caminando sola de noche y con tacos, porque estos personajes andan candidateándose para los Darwin Awards) ve lo que no tiene que ver. O sea, un asesino despachándose a una chica (y ojito, que ya había salido en el titular del diario que el asesino serial tal y cual se ha cobrao una nueva víctima, figúrense ponerse a caminar sola y de noche y con tacos en ese ecosistema... hay que ser, ¿no?). Justito en ese minuto, miren que mala suerte, el celular de Milla Jovovich suena, el asesino la mira, y la persigue para eliminar a la testigo. No la elimina porque cae del puente abajo, pero fíjense, ella se golpea la cabeza. Cuando vuelve a abrir los ojitos, ¡sorpresa!, no reconoce a nadie, ni siquiera a sí misma en el espejo, con la comprensible reacción histérica porque, leñe, a mí también se me aprieta si es que me veo rodeado de pura gente extraña que dicen ser mis conocidos. El doctor de rigor le explica entonces que tiene una extraña condición médica llamada prosonosecuánto, por la cual su cerebro no puede reconocer rostros. Por lo tanto, ella es la única que ha visto al asesino serial más buscado de la ciudad, y no puede reconocerlo aunque lo tenga delante. Ups. Hasta ahí bien, gran planteamiento. Todo es cuestabajo desde ahí.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Milla Jovovich es sin lugar a dudas una de las grandes estrellas del cine. Todo el mundo la conoce aunque sea por la Alice de "Resident Evil" y secuelas. Y entre, digamos, "Los tres mosqueteros" y "Resident Evil: La venganza", se da tiempo para rodar cosas como ésta. Porque la raza humana no parece estar todavía lo suficientemente condenada, y alguien tiene que terminar de hacer el trabajo sucio, me imagino.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Cómo una peli con una premisa y un punto de partida tan interesantes pueden fusilarse en una cosa tan dolorosa como ésta? La respuesta: clichés a mansalva. El asesino serial es el típico tipo que acosa a la chica porque, bueno, en algo se tiene que entretener hasta la traca final, la chica es (más o menos) competente pero indefensa, el novio se revela poco a poco como un pobre hueón, y el policía de rigor por supuesto que se enamora de la chica. Lo mil veces visto. Si a eso le sumamos que cada personaje es más idiota que el anterior, apaga y vámonos. Una muestrita. La chica no puede reconocer ningún rostro, ni siquiera el rostro de su novio o sus amigas si los pierde de vista un par de segundos, y está siendo sicopateada por un asesino que podría ser cualquier persona. ¿Celebran entonces el cumpleaños de ella en la intimidad de su departamento con una fiestita privada? Nones, van a una discoteca repleta de gente desconocida hasta el techo, las amiguis se van por su cuenta a zorrear sin preocuparse de hacer turnos para cuidar a la cumpleañera, y el novio desaparece un par de segundos para ir a buscar los tragos en vez de, digamos, llevarla de la manito para no separarse (vale, ella la muy estúpida lo ha engañado diciéndole que aprendió a reconocer su rostro, pero aún, si anda un sicópata suelto por ahí...). El asesino sicópata, tres cuartos de lo mismo: cuando descubrimos su identidad (y no es que sea tan difícil tampoco, además de que al final ya ni siquiera interesa, total qué más da), descubrimos también que el muy idiota sabía el problema de la chica y por lo tanto si se hubiera quedado quieto no le habría pasado nada porque, joer, quién iba a reconocerlo, ¿verdad? Pero no, es un sicópata, tiene que justificar la cuenta del psiquiatra, así es que, ¿qué hace?, va y se pone en evidencia persiguiendo a la chica, y no matándola de una a pesar de tener como cincuenta millones de ocasiones (de hecho sabe donde vive y donde trabaja, figúrense) sino jugando un juego del gato y el ratón, quizás para que la policía tenga una oportunidad justa y ecuánime de tirotearlo, si este sicópata está listo para las Olimpíadas por su espíritu deportivo, leñe. Nunca es demasiado estimulante ver a un montón de idiotas luchando unos contra otros hasta que el menos idiota gane. Resulta triste ver como lo que prometía ser una peli a lo menos interesante, se termina perdiendo en un guión de mierda. De los actores, el único que salva (algo) la papeleta es Milla Jovovich, aunque el personaje es tan imbécil que, qué más da. Y eso sería. Porque seriamente, esto no da para más.

IDEAL PARA: Recagarse en los muertos de la gente involucrada en esta birria.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 1 de noviembre de 2012

"El juego del miedo VII" (2010).


-- "Saw 3D" (título original en inglés), "Saw the Final Chapter" (título para distribución en DVD), "Saw VII 3D" (título en España), "El juego del miedo 3D: El capítulo final" (título en Argentina). Canadá / Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Kevin Greutert.
-- Actuación: Tobin Bell, Costas Mandylor, Betsy Russell, Cary Elwes, Sean Patrick Flanery, Chad Donella, Gina Holden, Laurence Anthony, Dean Armstrong, Naomi Snieckus, Rebecca Marshall, James Van Patten, Sebastian Pigott, Jon Cor, Anne Lee Greene.
-- Guión: Patrick Melton y Marcus Dunstan.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo 7" en IMDb.
-- "El juego del miedo 7" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Vemos... Una trampa. Vamos, que es una de las Saw, ya sabían que parte así la cosa. (Si no han visto ninguna peli de la franquicia, ni han leído ningún comentario de Cine 9009 acerca de la misma, se los explicaré en seis palabras: ¿¿¿Qué demonios están ustedes haciendo aquí???). En la trampa está una chica muuuuuu rica (porque por alguna razón, el jodío Jigsaw no las emprende con ninguna chica normalita: o mientras más mejorcitas más estragás las pobres, o el hombre tiene algunos serios complejos sexuales detrás de su misión de enseñarle a la gente a vivir), con dos jovenzuelos con los que parece ser que la chica ha estado jugando al delante y detrás. Al final, para salvar el pellejo, los dos chicos hacen la acción más homoerótica de toda la saga... ¡calibran la trampa para matar a la chica y salir vivos ellos! Mientras tanto, el detective Hoffman consigue... leñe, spoiler del final de la entrega anterior aquí ...consigue, decía, escaparse de la trampa que le tiende Jill... ¿Qué quién demonios son Hoffman y Jill? A la rápida, son los dos renacuajos que se están peleando el legado de Jigsaw de hace como churretecientas entregas atrás de la saga. El caso es que Hoffman está peazo cabreao el cabrón, y va a por Jill a escabechinársela, porque estará rica la vieja, pero una traidora apuñalaspaldas es una traidora apuñalaspaldas. En medio de todo eso, aparece un tipejo que ha sobrevivido a Jigsaw, y vende y se está forrando con un libro con sus experiencias (por más señas es Sean Patrick Flanery... ¡el joven Indiana Jones, leñe!). Sólo que hay un detalle. El muy pringao se lo ha inventado todo. Y hablando del diablo, van y le ponen una trampa, y ahora tendrá que escuchar aquello de QUIERO JUGAR UN JUEGO. Porque es que lo estaba buscando, por tonto. El caso es que estas dos historias, la de la venganza de Hoffmann contra Jill (no me pidan que me aprenda cómo se escribe el apellido del Jófman ése, ya harto hago con aprenderme el apellido fonéticamente) y la del tipejo embustero que va a salirle Pedrito y el Lobo la cosa, ambas historias se entrelazarán en la entrega de la franquicia que... ahora sí... siete pelis después... podemos decir... ¡¡¡AL FIN!!! Que es la última. Y eso porque la anterior recaudó una mierda, que si no, viene un Saw 8, un Saw 9, un Saw 3,1416, un Saw 4πr2, un Saw 24.500-03...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"El juego del miedo", del año 2004, hecha con una mano por delante y otra por detrás, terminó siendo una de las pelis más revolucionarias de la década, aunque sea por haber puesto el torture porn sobre el candelero. Aunque, en estricto rigor, la primera "El juego del miedo" no era exactamente gore (bueno, suavecita tampoco era), o al menos no tanto como las entregas siguientes, cada vez menos analíticas, por no decir cada vez con menos sentido, y cada vez más pródigas en alegres desangramientos, mutilaciones, evisceraciones, etcétera. La primera entrega dio lugar a dos secuelas decentes ("El juego del miedo II" y "El juego del miedo III"), y en este punto quedó la escoba. Porque la saga venía con fecha de caducidad: el prota estaba enfermo de cáncer, y en algún punto iba a tener que parar la chala. Lo hizo en "El juego del miedo III" (uhh... sí, debí avisar del spoiler, pero es que si estás leyendo esta reseña sin haberte leído las anteriores... ni visto las pelis...). A partir de "El juego del miedo IV", ya no encontrando cómo estirar el elástico, tuvieron que hacerle como que transcurría al mismo tiempo que "El juego del miedo III". Y además era mierdecilla, aunque no tanto como "El juego del miedo V", el punto más bajo de toda la saga. (Sí, me las vi todas, qué pasa con eso...). A esas alturas, aunque "El juego del miedo VI" algo hizo por levantar la moral, ya la gente se estaba bajando a lo bestia. De manera que los planes para una tercera trilogía se convirtieron después en duología, y al último, en una sola peli que iba a mezclar el argumento de las proyectadas 7 y 8. O sea, al revés de Harry Potter: acá hicieron una peli de dos, mientras que en lo de "Harry Potter y las reliquias de la muerte", por otro lado... En fin, ya me entienden. El resultado es... A ver, veamos... En primer lugar, no creo que vayas a despacharte esta peli sin haber visto a lo menos alguna de las anteriores, ¿verdad? En segundo lugar, tienes que ser un estoico suicida General Gato' style para haber llegado hasta este punto de la franquicia. Porque yo no tengo remedio. Espero que ustedes sí. Por su bien. General Gato ya hay uno, y el mundo (o los manicomios) no necesitan de otro. Realmente no.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, partimos de la base de que te viste las entregas anteriores, porque de lo contrario no tiene sentido ver ésta. Y si viste las anteriores, ésta la vas a ver de cajón. Aunque sea porque es el final finaloso de todo todito toduno. Así es que...

-- ¿Qué tal está el final? Pues, cómo decirlo... Mal no está. Considerando "mal" según los estándares de esta saga, claro, que nunca fueron la chicha en cacho tampoco. Pero tampoco está bien. Por no estar, no está ni siquiera al nivel de "El juego del miedo VI", menos al nivel de las primeras tres. Dirige el mismo tipo de la entrega anterior, por más señas. El problema es que esta peli pasa por un capítulo más de la franquicia. Porque toda la historia del embustero pillado en su embuste no añade nada, y nunca tiene la épica que deberíamos haber esperado de... un... ¡¡¡CAPÍTULO FINAL, JOER!!! En realidad deberían haber tirado esa historia por la borda para centrarse en lo bueno, que es Jófman a la caza de Jill, que no por nada esos personajes llevaban cuatro o cinco pelis dando tabarra. Por el camino desechan una idea tan extraordinaria como la existencia de un grupo de apoyo de gente que ha sobrevivido a Jigsaw, casi como un Jigsawianos Anónimos aquí. Esa idea la abordan y se la cargan sin miramentos, sin haberle sacado ningún partido, en un obtusismo irritante, o acaso incapacidad real por llevar un concepto atractivo hasta sus últimas consecuencias. Reaparece uno de los personajes más queridos de la franquicia, el doctor Gordon, desaparecido desde la primera "El juego del miedo" (y con razón es querido, si lo interpretaba/interpreta el mejor actor de la franquicia, el nunca bien ponderado Cary Elwes), pero lo hacen salir tan poquito, que el condenado podría lo mismo haber anotado sus diálogos en un torpedo, y le sobraba espacio para añadirle la lista de la lavandería. La solución final es ambigua, por supuesto, una que puedes decir es el final de verdad, pero también deja la puerta abierta para alguna eventual secuela. Además, la sorpresa final se ve venir como tres pueblos a lo lejos. Como entrega rutinaria de la saga de Jigsaw está bien, pero como GRANDE FINALE, se queda en final ratón. De manera que insisto en la recomendación de siempre: si les da el estómago véanse la primera, y si les queda gustando, véanse "El juego del miedo II" y "El juego del miedo III", y paren ahí. Llegar hasta "El juego del miedo VII" no sólo es masoquismo, sino que además no hay gloria ni recompensa al final. ¿O ustedes creen que la gente me va a admirar más por haberme metido las siete pelis entre pechera y lomo? Sospecho que no.

IDEAL PARA: Ver en qué termina el sancocho ése de Jigsaw. Si es que de verdad queda alguien a quien eso le importe.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli ¡¡¡APRECIA LA MARAVILLA DEL 3D... en 2d!!! [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 30 de septiembre de 2012

"Cruising" (1980).


-- "Cruising". Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: William Friedkin.
-- Actuación: Al Pacino, Paul Sorvino, Karen Allen, Richard Cox, Don Scardino, Joe Spinell, Jay Acovone, Randy Jurgensen, Barton Heyman, Gene Davis, Arnaldo Santana, Larry Atlas, Allan Miller, Sonny Grosso, Ed O'Neill.
-- Guión: William Friedkin, basado en la novela de Gerard Walter.
-- Banda Sonora: Jack Nitzsche.

-- "Cruising" en IMDb.
-- "Cruising" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Aparece un brazo en la bahía. El forense dice que hay que investigarlo, que es un asesinato, el poli dice que le de una causa de muerte, el forense dice que cómo %&$%&&&#$ va a decir cómo murió con el puro brazo, y el poli dice que sin causa de muerte no hay legalmente investigación por crimen, y así queda. Y cuando digo así queda, es que así queda, porque del puñetero brazo no volveremos a oir en el resto de la peli, pasando esta escena lisa y llanamente al Top Ten de comienzos de pelis gratuitos. El caso es que en un antro momosexual de Nuevayór, una pareja de raritos se conoce y decide que van a hacer cositas. De ésas que hacen los raritos, ya saben. Pero el pobre desgraciao no sabe qué se está bebiendo (metafóricamente hablando, claro), porque el otro va y lo tiende en la cama (después de habérselo faenado, será asesino serial pero no tonto) y lo mata en una perfecta metáfora sodomita, clavándole repetidas veces el cuchillo en la espalda. Ahora sí que el asunto pasa a castaño oscuro, así es que llaman a un poli, con la cara fiambrosa que tenía Al Pacino en los '70s (1980 es el último año de la década de los '70s, recuerden). Y le dicen: mira, a pesar de ser macho heterosexual, quiero que vayas y te infiltres en la comunidad de maricas de Nueva York, porque respondes al perfil de víctimas del asesino serial, a ver si el asesino va y te levanta, y no te preocupes, que cuando esté a punto de perforarte (es que me dejan los chistes a huevo), entramos y te salvamos. Pasas por acá una vez al mes a cobrar tu sueldo, te reportas sólo a mí, nadie sabe que andas de faggot por allá afuera, ¿OK? Y el otro, a pesar de que tiene una chica buenorra por todos los ángulos (Karen Allen hecha una cría), decide que bueno ya, porque después de todo, un poco de reconocimiento por parte de la policía por un trabajo arriesgado no viene mal... de manera que se muda a un departamento, empieza a hacerse amiguete de un invertido, va a antros sadomasogays, y mientras investiga, como que le empieza a tomar el gustillo al rollo gay. Es lo que pasa por no escuchar a Nuestro Santo Padre Que Vive En Roma, hijos míos, es lo que pasa por no escuchar a Nuestro Santo Padre Que Vive En Roma...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Siempre ha habido gente que mete los goles con la zurda. De manera más o menos encubierta. Los '60s y el hippismo fueron un movimiento fuertemente heterosexual, pero en la década siguiente, los homos empezaron a preguntarse por qué eso de hacerlo a destajo tenía que ser sólo para los straight, y no para... Y así, a ritmo de funky y de la temprana onda disco, empezaron a florecer los antros gay. O sea, me refiero, de una manera más abierta que antaño, que mal que mal, sitios de reunión para los que no caben en ningún sitio, siempre han existido. Los gay convirtieron a San Francisco en Sodoma y Gomorra, hicieron de Berlín un lupanar (bueno, Berlín Occidental, claro, que al otro lado los raritos eran pasados por las armas... por las armas de fuego, se entiende. Las de verdad, no en joda), y por qué no, también se vincularon a la naciente escena punkie neoyorkina. Y a tanto llegó la depravación, que bastó meter a un sidítico en ese ambiente, para que la peste rosa, el SIDA, se los cargara como moscas en los tempranos '80s. Claro está que el cine hollywoodense, por muy de rupturista que fuera en los '70s, no se iba a hacer cargo del fenómeno, que una cosa es ir de críticos contra el sistema, y otra muy distinta es tratar de ofrecer visiones alternativas al modelo de vida sexual defendido por nuestro querido judeocristianismo de toda la vida. Y cuando lo hacían, era desde una óptica francamente agresiva, como el ridículo par de matones de la jamesbondesca "Los diamantes son eternos". "Cruising" es quizás el intento más serio por parte de Hollywood, en retratar el mundo de la homosexualidad desde una perspectiva mainstream. Que lo haga reduciendo la homosexualidad al bondage sadomasox dice algo. Y que sea en medio de una trama de un homosexual desquiciado matando a otros homosexuales (los perros se matan entre ellos, pareciera ser la moraleja), también probablemente dice algo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es complicado valorar esta peli porque en ella interfieren varios factores externos, extracinematográficos. El más importante es de lejos el retrato que se intenta hacer del mundo homosexual, que trató de ser lo más documental y gráfico posible, y que fue rechazado por los propios homosexuales (un poco como ocurriría después con "Bajos instintos", con la prevención de que acá la cosa va en serio, mientras que en lo de Sharon Stone el tratamiento era mucho más frappé). Claro, si no te gustan los gays, esta peli no te va a entrar ni... er... me entienden el punto. Y si te gustan, o eres uno de ellos, quizás esta peli también te disguste porque, mal que mal, los retrata como una panda de decadentes depravados. Ignoro si será así o no, después de todo soy sólo un gato detrás del teclado, pero el caso es que la peli ofrece ESA visión. Súmesele un tratamiento que mezcla por un lado una enorme crudeza visual (en una escena se ve a un tipo untándose la mano para hacerle un fist a otro, en plena disco), con una pacatería moral y conceptual únicas (se supone que el ambiente sadogay de la peli en algo tendría que ir cambiando al policía, pero este cambio, aunque se insinúa, aparece apenas en algún diálogo perdido o alguna miradita de Al Pacino, sin que entendamos nunca a ciencia cierta qué ocurre con él, en su interior). De esta manera, sin ser una mala peli, tampoco logra todo lo que debería lograr, y se malogra en ese quedarse a medio camino. Después de todo, si te atreves a hundirle el cuchillo a un tema espinoso (metáforas fálicas aparte), entonces debes hundirlo a concho o no vas a cortar la carne, ¿no? Si querían hacer una peli fácil y complaciente, mejor hubieran rodado una comedia romántica.

-- Aunque de lo dicho podría salir que la peli es mediocre (bueno, para qué andarnos con rodeos: lo es), tiene sus detalles. Las escenas de violencia son todo lo brutales que deben ser. La descripción de los antros sadomaso es gráfica y explícita (aunque probablemente en vivo, sin cámaras rodando, quizás sea incluso peor). Y la escena final, aunque en términos de lógica argumental es un poco gratuita, es también terriblemente sugerente. Quizás influya que la dirección es de Willian Friedkin, que nos ha dado algunas estupendas pelis ("Contacto en Francia", "El exorcista"), pero que también se las ha arreglado para metérnosla doblada en más de una ocasión ("Jade: La piel del deseo", "Reglas de combate").

-- La parte de thriller policial es lo que sale peor parado acá. Debido a la naturaleza misma de la trama, el policía y el asesino irán por separado casi hasta el final de la peli, lo que por supuesto le quita su poco de tensión dramática al asunto. Y para colmo, cuando llegamos al final, (((SPOILER, LEÑE))), descubrimos para nuestro fastidio que la trama es cualquier cosa menos concluyente, y que si bien podemos atenernos a la solución que nos ofrece la peli, examinada la evidencia con rigor descubrimos que en realidad el caso policial no se resuelve (al menos en "Jade", por mencionar otra dirigida por mi amigo Friedkin, tenían el buen gusto de mostrarnos primero el "falso final" en que el poli cree haber resuelto el caso, y después el final de verdad). (((FIN DE LA ZONA DE SPOILERS))). Si la vas a ver porque quieres ver un thriller, entonces mejor ni pierdas tu tiempo (pero si la vas a ver como un documento de época, no tanto de la época misma como de la visión hollywoodense sobre un fenómeno social de la época, estarás mucho mejor).

IDEAL PARA: Ver una peli interesante sobre el submundo homosexual, pero que podía haber sido mejor de lo que fue.

VIDEOS.

-- Trailer de la edición en DVD de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 12 de enero de 2012

"La lista de Adrian Messenger" (1963).


-- "The List of Adrian Messenger" (título original en inglés), "El último de la lista" (título en España).
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Kirk Douglas, George C. Scott, Dana Wynter, Jacques Roux, John Merivale, Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Clive Brook, Gladys Cooper, Herbert Marshall, Marcel Dalio, Bernard Archard, Tony Huston.
-- Guión: Anthony Veiller, basado en una novela de Philip MacDonald.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "La lista de Adrian Messenger" en IMDb.
-- "La lista de Adrian Messenger" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un detective que, y no queremos inundarnos de clichés aquí, pero es que el cliché es el cliché, un detective que está viejo y retirado, es llamado por un, dije que no queremos inundarnos de clichés aquí, pero es que el cliché es el cliché, es llamado por un amigo que tras la fachada de una invitación amistosa a hacer pulpa de zorro por la campiña inglesa, en realidad le quiere hacer una petición. La cosa es averiguar qué ha sido de diez u once personas contenidas en una lista (como el tipo que hace el encargo se llama Adrian Messenger, he ahí la respuesta). Adrian Messenger hace la petición adicional de que, y no queremos inundarnos de clichés aquí, pero es que el cliché es el cliché, Adrian Messenger hace la petición adicional de que la investigación sea sin preguntas al titular de la lista sobre qué significa la lista y que conecta a la gente de la lista entre ellos. Algo después, y no queremos inund... ya sé que se la saben... Algo después, Adrian Messenger la palma y se lleva el secreto a la tumba. Pero nuestro detective, que es más listo que el hambre, descubre que varios miembros de la lista han fallecido en una serie de extraños incidentes que podrían ser asesinatos que nadie previamente haya conectado entre sí. Empieza entonces la carrera por perseguir a los últimos supervivientes de la lista, mientras el implacable asesino sigue su marcha para matarlos a todos... ¿o acaso el último de la lista es quien quiere muerto a los demás enlistados...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para ser un año de los '60s, la cartelera del cine en 1963 tiene un extraño regusto a '50s, incluso a '40s. Es cierto que estaban sacando la tercera de James Bond ("Goldfinger"), que terminó de definir las características fundamentales de la franquicia más icónica de los '60s. Pero en el cine de al lado estaban exhibiendo epics trasnochados como "Cleopatra" y "55 días en Pekín" (que por lo trasnochados, se llevaron el castañazo padre y ayudaron a sepultar la ola de epics que venía desde "El manto sagrado" en adelante). Algo más allá estaba la gran peli de Hitchcock sin dirección de Hitchcock que es "Charada" de Stanley Donen, que podía lo mismo haber sido rodada cinco a diez años antes y nadie hubiera dicho nada (bueno, salvo por los modelos de Audrey Hepburn, pura clase ella como de costumbre). En medio de todo esto, el recio y viril John Huston dirigió una peli que es algo así como el canto del cisne del viejo cine de sospechosos, no diré del cine negro, pero sí policial genérico. "La lista de Adrian Messenger" es otra peli que hubiera podido ser rodada cinco, diez, incluso veinte años antes, y pues, no hubiera pasado nada (como no sea que el trasfondo WWII habría tenido que ser reemplazado por otra guerra). ¡Ah, cuánta nostalgia...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es cuando menos un tanto extraña. Es a la vez una especie de homenaje y parodia a las viejas cintas de "quien es el asesino". En algunos respectos, la trama se toma mortalmente en serio. En otros, la peli es chacota pura y dura, y no se toma ni la molestia de disimularlo. La trama tiene sus puntos aquí y allá para que esté sobrearmada (esa cosa de que Adrian Messenger, sin ningún motivo real para ello, no le diga a su amigo qué significa la lista, y después se muere de manera muy conveniente para que el investigador y el espectador se queden con el misterio por delante), y no le ayuda que promediando la hora se sabe finalmente quién es el asesino, y el misterio de su identidad y motivaciones se reemplaza por el suspenso del manhunt (que por cierto tampoco es taaaaaan espectacular que digamos). Pero la peli es y se asume así: ya en una de las primeras escenas, en donde vemos al esperpéntico asesino sacarse una máscara al más puro estilo "Misión Imposible II", nos da la pauta de que veremos un espectáculo que no debe tomarse a sí mismo demasiado en serio. Las motivaciones del asesino, por su parte, aunque parecieran ir por otra parte, al final acaban por ser puro Agatha Christie. De todo lo anterior podría colegirse que la peli es una mugre, pero de milagro no lo es (tampoco es para tirar fuegos artificiales, pero se deja ver). De partida está la férrea dirección de John Huston, el tipo tras "El Halcón Maltés", "El tesoro de la Sierra Madre" o "Moby Dick", y que pareciera no poder rodar una mala peli aunque quisiera: su estilo directo, conciso y al grano, hace que muchas disgresiones pasen sopladas. En segundo lugar, tiene secuencias realmente bien logradas, en donde todo lo relativo a cierto tipejo en silla de ruedas es cine del güeno, cine del que te quedas al borde de la butaca preguntándote qué va a pasar después. Además, tener en pantalla juntos a George C. Scott y Kirk Douglas es algo que siempre se agradece. ¿Es una buena peli? Er, digamos que es buena a la manera de las sopas: tiene buenas presas, pero además tienes que aguantar el caldo. Y si bien una rica sopa en invierno compone el cuerpo y el alma, no a toda la gente le gusta la sopa.

(P.D.: No se dejen impresionar por el imponente currículum de actores interviniendo aquí. Muchos de ellos son cameos).

IDEAL PARA: Nostálgicos del cine policial a la antigua.

VIDEOS.

-- Un asesinato [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 29 de septiembre de 2011

"El juego del miedo VI" (2009).


-- "Saw VI". Canadá / Estados Unidos / Inglaterra / Australia. Año 2009.
-- Dirección: Kevin Greutert.
-- Actuación: Tobin Bell, Costas Mandylor, Mark Rolston, Betsy Russell, Shawnee Smith, Peter Outerbridge, Athena Karkanis, Samantha Lemole, Tanedra Howard, Marty Moreau, Shawn Ahmed, Janelle Hutchison, Gerry Mendicino, Caroline Cave, George Newbern.
-- Guión: Marcus Dunstan y Patrick Melton.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo VI" en IMDb.
-- "El juego del miedo VI" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡El agente Strahm es aplastado inclemente por una prensa, y ya no hostigará más! Cinco minutos de peli y una línea de comentario, y ya tenemos el spoiler de cómo terminaba la anterior. (Por otra parte, es poco probable que alguno de ustedes haya visto o tenga interés en ver la anterior. O que sepan quién coño es el agente Strahm. O que les importe, por lo demás. Y quizás, ustedes hacen bien). Ahora, pareciera que nada se va a interponer en la misión del malvado detective Hoffman, el sucesor de Jigsaw (otro spoiler... que tampoco a nadie le interesa). Que ahora ha evolucionado porque las pruebas ya no se tratan de juegos individuales sino de verdaderas pruebas de competición estilo reality: uno gana, el otro se muere. Pero como de costumbre, las cosas no van a ser tan fáciles. Porque queda un cabo suelto: la pizpireta y encantadora viuda de Jigsaw, que esconde sus propios secretos. Y en flashback, por su parte, vemos a un muy cabrón agente de una compañía de seguros que por supuesto se enfrentará a su propio destino, cuando sea obligado a participar en una de las pruebas de Jigsaw. En estricto rigor, considerando como todo va confluyendo, todo debería estar arribando ¡al fin! hasta el esperado final. Que por supuesto no llegará: al año siguiente, en 2010, vendrá otra secuela más.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Considerando que "El juego del miedo" era casi una peli de estudiantes de liceo, resulta casi un milagro que la franquicia se haya extendido para estrenar secuelas a ritmo de una por año ininterrumpidamente entre 2004 y 2010. Incluso da para una fórmula mnemotécnica: para saber de que año es una entrega de Saw, debes sumarle tres y anteponerle "dosmil...". Así: "El juego del miedo 6", le sumas 3 al 6, le antepones "dosmil" y tienes dosmilnueve. El caso es que, con una enorme cortedad de miras, los guionistas de la primera "El juego del miedo" hicieron que Jigsaw estuviera muriéndose de cáncer, la prueba más flagrante de que no estaban pensando ni de lejos en que la cosa diera para mucho. Y claro, como tenerlo eternamente enfermo iba a ser al final un cachondeo padre, lo mataron en "El juego del miedo III" (otro spoiler que a nadie le interesa), y lo reemplazaron por el cachondeo padre de un sucesor de Jigsaw sin ningún carisma para ser el sucesor de Jigsaw, y recuperando a Jigsaw y los personajes muertos vía flashback, qué manera tan tramposa de mantener a los seres queridos de los fanáticos con ellos. La segunda trilogía de Jigsaw ("El juego del miedo IV", "El juego del miedo V" y ésta) resultó básicamente mierda pinchá en un palo, por lo que los niveles de espectadores de "El juego del miedo VI" cayeron en picado aunque, curiosamente, ésta es la mejor de las antedichas tres, casi-casi al nivel de la trilogía clásica (lo cual dice algo de los fanáticos, que demoraron todas esas pelis en caerse de la burra. Ejem). Los productores muy contentos anunciaron que "El juego del miedo VI" cerraba una segunda trilogía, y que ahora se venía una tercera que, ahora sí que sí, cerraba definitivamente la historia de Jigsaw. El batacazo padre hicieron que debieran reconsiderar, y gracias a Bastet, la cosa se quedó en una secuela más (que no es Saw VII sino "El juego del miedo 3-D", adivinen por qué), que sí que sí es el final de la saga, o eso se supone al menos, que ni para direct-to-DVD dio el asunto (bueno, eso quizás sea un consuelo, hay algo de dignidad en matar una saga con una peli estrenada en cines, en vez de dejarla arrastrarse por el direct-to-DVD). Lo que hay que hacer para ganarse los porotos en esta vida... (Ahora una apuesta para los lectores: ¿Quién adivina cuánto tiempo pasará antes de que venga un reboot en forma...?).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Dejando por sentado que esto es de interés sólo para los heroicos y esforzados cinéfilos que hayan llegado hasta estas alturas de la saga, y que meterse a ella a estas alturas sin haber visto ninguna entrega antes es lisa y llanamente insano, digamos que "El juego del miedo VI" está bastante bien, en comparación a las dos entregas anteriores. Quizás el cambio de director y de guionistas le hizo bien a la franquicia que ahora sale de RCP para ir a ocupar cama en la UCI, lo que es una mejoría mínima, pero mejoría al final del día. Los antiguos tonos de videojuego cyberpunk en la pantalla son minimizados en beneficio de una paleta de pasteles que hacen recuperar un poco la estética original de la saga, y le hacen una bendición increíble a los cansados ojos de la audiencia. En cuanto al contenido, la megahistoria de la sucesión de Jigsaw encuentra un final, que no es un gran final (de hecho, es un final bastante idiota, bien mirado), pero es un final y eso se agradece. Las pruebas vuelven a ser interesantes, y aunque se traiciona la idea de que uno debe morir por culpa de sus propias (erróneas) elecciones poniendo a la víctima principal como juez y verdugo de algunos otros tipos sin opción a defenderse, puede justificarse esto considerando que no es Jigsaw quien arma la trampa sino su sucesor (un poco como en "El juego del miedo III" había trampas que eran insolubles porque la armaba Amanda y no el mismo Jigsaw). Las historias de flashbacks no suenan como algo descoyuntado, sino que ayudan de verdad a iluminar lo que está ocurriendo en el presente, y eso también se agradece (elemento de conexión que faltaba en los flashbacks de las dos entregas anteriores). En resumen, que considerando cada peli de éstas no como un ente autónomo (que no lo son) sino como un episodio más en una megasaga global, éste es de los episodios con un cierto interés por verse, en particular si has atravesado por el árido desierto de "El juego del miedo IV" y "El miedo del juego V". Pero si no lo has hecho... Detente en "El juego del miedo III", y te harás un mayor favor. O si eres más purista y exigente, con la "El juego del miedo" original ya puedes ir parando, y te ahorrarás no sólo cerca de diez horas de tu vida, sino además el horrible tema de X Japan para "El juego del miedo IV"...

IDEAL PARA: Esos incansables maratonistas que han venido aguantando cinco entregas, CINCO, de su festival de torture-porn favorito.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

martes, 30 de agosto de 2011

"El abominable Dr. Phibes" (1971).


-- "The Abominable Dr. Phibes" (título original en inglés), "L'abominable Doctor Phibes" (título en catalán). Inglaterra / Estados Unidos. Año 1971.
-- Dirección: Robert Fuest.
-- Actuación: Vincent Price, Joseph Cotten, Hugh Griffith, Terry-Thomas, Virginia North, Peter Jeffrey, Derek Godfrey, Norman Jones, John Cater, Aubrey Woods, John Laurie, Maurice Kaufmann, Barbara Keogh, Sean Bury, Susan Travers.
-- Guión: James Whiton, William Goldstein.
-- Banda Sonora: Basil Kirchin.

-- "El abominable Dr. Phibes" en IMDb.
-- "El abominable Dr. Phibes" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A comienzos del siglo XX, pero no ese comienzos del siglo XX histórico en que se olía la pólvora en el aire europeo y tal, sino un comienzos del siglo XX campy hortera con luces al estilo John Travolta o poco menos. De noche, en una habitación con un tejado con tragaluz, el tragaluz se abre, y desciende una jaula. Cuando se abre, salen... ¡vampiros, BUAAAAAÁ! Y los vampiros, cosa natural en estas pelis de horror, dejan al pobre cristiano durmiendo sequito de sangre. La policía está desconcertada, pero uno de los detectives, a pesar de tener esa cosa tan inglesa de ser opaco de personalidad, descubre una conexión con un tipo que murió en otra parte, en un asesinato similar, pero víctima de unas abejas. Mientras tanto, un misterioso personaje acude a una fiesta de disfraces y se encuentra con otro, y le pasa una máscara que tiene forma de rana. La famosa máscara en realidad tiene un dispositivo que impide sacársela, y que empieza a apretar, apretar, apretar, hasta que la pobre víctima acaba croando su última canción. A estas alturas del partido, los detectives como que empiezan a tener un presentimiento de lo que está ocurriendo, y para comenzar la resolución del misterio, hablan con un especialista en lo más avanzado y científico en materia de criminalística: ¡un rabino judío! El rabino (el gran Hugh Griffith, dicho sea de paso) les dice que, efectivamente, las tres muertes tienen que ver con las plagas de Egipto. Además los detectives investigan la conexión entre las víctimas, y descubren que todos ellos trabajaban para un médico en particular como un equipo de cirujanos (y miren la coincidencia, entre todos ellos suman los suficientes como para cumplir todas las plagas de Egipto, que si sólo fueran cuatro habría que matarlos según los cuatro jinetes del Apocalipsis, y si fueran siete... ¡un momento, señor David Fincher!). En fin, el caso es que comienza una carrera contra el reloj, de la policía por localizar a las eventuales futuras víctimas y dar con el malvado por un lado, y por el misterioso asesino cargándose a las víctimas una a una con métodos a cual más ingenioso que el anterior. Bon apetit.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A comienzos de los '70s, el cine de terror experimentó algunas mutaciones. Durante toda la década anterior, más o menos desde el clásico "Drácula" de 1958, el terror a la inglesa había imperado en el panorama del terror barato serie B. La fórmula era trabajar con bajos presupuestos, invertir fundamentalmente en decorados molones por aquello de crear atmósfera y tal, y altas dosis (para la época) de sangre y de erotismo (bueno, esto último, incluso para NUESTRA época). Pero todo ciclo fílmico se agota por reiteración, y el terror inglés no iba a ser la excepción. En 1971 estamos todavía a un par de años de la peli que lo dio vuelta todo en materia de terror ("El exorcista"), pero en la explotación dada vez más desenfrenada del sexo y el gore ("Las amantes del vampiro", por ejemplo, o algunas de las últimas secuelas de la saga de Drácula de la Hammer) se evidenciaban los síntomas de la decadencia. "El abominable Dr. Phibes" se inscribe dentro de esta última hornada de terror inglés de qualité. En coproducción con Estados Unidos, para que el asunto tenga mayor alcance. Y con Vincent Price, para que efectivamente tengamos una superestrella a cargo. Habrá incluso secuela, pero bueno... Por suerte fue sólo una.

¿POR QUÉ VERLA?

-- "El abominable Dr. Phibes" es el "Shrek" del terror inglés de los '60s. Es notorio por el guión que la peli fue planeada como una peli de terror en forma, a partir de una historia que bien podría pasar por un remake bastardo de "El Fantasma de la Opera" (por cierto, ya puestos, la Hammer sí rodó su propio "El Fantasma de la Opera" una década antes de la que nos ocupa). Pero algo pasó por el camino. No me atrevería a asegurar qué. Quizás fue el afán de buscar el más espectacular cada vez, de superarse a sí mismos y crear una peli de terror que fuera más o menos definitiva. El resultado, como suele suceder cuando el motor se pasa de revoluciones, es una chorrada mayúscula. Tomarse en serio esta peli es lisa y llanamente imposible, a pesar de que todos acá tratan de hacerlo tan solemne como pueden. En principio, esto debería ser causal inmediata de defenestración por aburrimiento de la peli. Pero no. Curiosamente, es esta exageración campy lo que hace tan querible a esta peli. A pesar de que tratan de crear algo de suspenso al comienzo mostrando escenas sin explicar demasiado, al poco tiempo nos damos cuenta de que (cuando revelan que el asesino sigue el patrón de las diez plagas de Egipto) toda la peli no va a ser más que una sucesión de asesinatos exitosos, y hasta tenemos la cuenta, porque oigan, el dato no tendría ninguna gracia si no viéramos al asesino cargarse a toda la lista, ¿no? Por eso, el punto fuerte de esta peli son claramente los asesinatos, hasta el punto que el guión pasa a ser casi una excusa para mostrarnos diez pequeñas viñetas de horror engarzadas unas con otras. Y en esto la peli es muy cumplidora. Sin tanto gore como las pelis de hoy en día, la peli trabaja la atmósfera de los asesinatos y sitúa la cámara en los puntos justos para provocar el estremecimiento más visceral del respetable. Naturalmente que el mayor peso cae sobre el prota, pero como es Vincent Price, estamos bien. No es que Vincent Price haga su mejor papel, y de hecho su personaje es tan bizarro que cuesta creérselo (médico, teólogo, especialista en instrumentos musicales, mecánico... ¿sabrá algo de petroquímica, digo, sólo por si acaso...?)., pero Price tiene el juicio adecuado como para interpretarlo over-the-top y con eso consigue no chirríe tanto por exceso de seriedad. A su lado (es un decir, porque comparten pantalla muy poquito), Joseph Cotten luce terriblemente aburrido, quizás sintiéndose degradado porque véanlo, el pobre trabajó en pelis monumentales como "La sombra de una duda" y, ahí es nada, "El ciudadano Kane" de Welles, y acabar en esta producción de medio pelo, como que no le sentó muy bien. En fin, volviendo a la peli, todo este carnaval de alegres asesinatos termina de una manera bastante peculiar, que no adelantaré por supuesto, pero deja la peli en un punto alto. De hecho, el resultado acaba por ser lo suficientemente interesante como para que David Fincher haga después su propio remake bastardo: "Los siete pecados capitales".

IDEAL PARA: Amantes del terror de serie B.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL ABOMINABLE DR. PHIBES":

-- "El abominable Dr. Phibes: La venganza es la mejor medicina" en CinemaScope.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].


-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 17 de junio de 2010

"Pesadilla en la Calle Elm" (2010).


-- "A Nightmare on Elm Street". Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Samuel Bayer.
-- Actuación: Jackie Earle Haley, Kyle Gallner, Rooney Mara, Katie Cassidy, Thomas Dekker, Kellan Lutz, Clancy Brown, Connie Britton, Lia D. Mortensen, Julianna Damm, Christian Stolte, Katie Schooping Knight, Hailey Schooping Knight, Leah Uteg, Don Robert Cass.
-- Guión: Wesley Strick y Eric Heisserer, sobre una historia del primero, basados en los personajes creados por Wes Craven.
-- Banda Sonora: Steve Jablonsky.

-- "Pesadilla en la Calle Elm" en IMDb.
-- "Pesadilla en la Calle Elm" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Más café, por favor? ¿Señorita, más café...? Pero qué... hijjjj... ¡Oye, tú, ven, tráeme más caf...! Er... Er... ¿Dónde estoy? ¿Y esto? ¿Y estas cabezas de animales cocinándose, que parecen sacadas de un videoclip de los '90s? ¿No estaré en los reinos de...? ¿Ese tipo, el de dedos cuchillosos y jersey a rayas de los '80s...? ¿Ah? ¡¡¡AUGH!!! Oye, te quedaste dormido. Oh, sí, mira, lo siento, yo... tuve un sueño raro. Como si el tipo de La Isla y Transformers me hubiera mandado de regreso a una peli de terror cutre de... bueno, no importa. Porque, qué de malo puede pasarme si me quedo dormido, si después de todo es sólo un sueño... ¿Eh? ¡¡¡AGH!!! ¡¡¡UGH!!! ¡¡¡NO!!! (Oh, yeah!). El pobrecito que se quedó dormido para no despertar, ahora lo están enterrando, y vemos a cuatro personajes alrededor que están mirándose unos a otros, porque no vayan a ser cosa que los tomen por locos, pero... todos ellos sueñan con un tipo con jersey a rayas y el rostro quemado y los dedos de cuchillo, y a todos ellos les ha pasado algo que les muestra que, si se quedan dormidos, es el final, kids. De manera que empiezan a explorar en el oscuro pasado de su ciudad, y en su propia vida anterior, la que sus padres parecen empecinados en borrar a toda costa. Quizás ésa sea la única manera de combatir contra Freddy Krueger. O quizás no, quizás él necesite que lo recuerden para obtener la fuerza necesaria para destruir a todos sus enemigos...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1984, en medio de la oleada de Jalogüines y Martestreces, surgió un slasher diferente. Hasta el minuto, todos los asesinos seriales macheteacalentorros eran simples tipos detrás de una máscara, más o menos poderosos, pero humanos. Freddy Krueger fue el primero (o el primero que tuvo éxito, al menos) cuyo trasfondo fue netamente sobrenatural desde el comienzo. Claro, por el camino también Michael Myers y Jason Vorhees también se hicieron sobrenaturales, porque la competencia es dura y uno no se puede quedar en el camino (y de "Freddy vs. Jason" mejor no hablemos). Pero Freddy Krueger fue un éxito inmediato. En la mitología de las pelis de Pesadilla (pesadilla fue que durara seis entregas, y que hubiera una séptima que era secuela y no, además del crossover ése, ya saben a qué me refiero) hubo espacio para mucho más que el mero cine slasher. Claro, el corazón de la franquicia (e hígado, bazo, riñones...) era ver a Freddy rondando mientras se escabechinaba a los muñecos de rigor, pero también Freddy era la materialización de un terror mucho más profundo, el viejo y ancestral miedo a dormir y no despertar. O el sueño como sinónimo de la muerte. ¿Acaso no decimos de las personas que están muertas, que están en el "sueño eterno"? ¿Y acaso no hablan los veterinarios, cuando nos tienen que eutanasiar a los gatos, de "dormir" a la mascota? (Humanos arrogantes, como si nosotros no fuéramos los amos, hahá). En fin, en qué estaba. Ah, sí. El personaje de Freddy Krueger, inesperado hallazgo del por otra parte irregular Wes Craven ("Las colinas tienen ojos", la "Pesadilla en la Calle Elm" de 1984, "La serpiente y el arcoiris", "Shocker: 100.000 voltios de terror", "La gente detrás de las paredes", "Scream"), se transformó en un símbolo por sí mismo, una nueva y diabólica encarnación de las fuerzas de la oscuridad. En la oleada de remakes y reboots que invadió Hollywood a partir de "Batman inicia" y "Casino Royale", no era tan impredecible que Freddy tuviera su propio reset-button. Ya habíamos tenido un "Martes 13" con un nuevo inicio. Y dénlo por hecho, de esta "Pesadilla en la Calle Elm" habrá secuela: costó 35 millones, pero a la fecha de escribir esto había recaudado 100. Se los doy firmado. Palabra de General Gato.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad, no hay demasiadas razones por las que valga la pena ver este reboot/remake. No es que sea mala de solemnidad (no lo es), pero es una peli completamente superflua. El principal pecado es que tomaron la trama de la peli original casi literalmente, incluyendo una tonelada de escenas no diré calcadas, pero sí abordadas de una manera que aburrirá sobremanera a quienes hayan visto la "Pesadilla en la Calle Elm" original. Y claro, la peli original te metía cuco porque estaba el misterio de quién diablos es el tipo del jersey a rayas que le gusta tejer pellejos a cuadritos con sus cuchillos, mientras que acá, ya Freddy es un personaje consolidado y aceptado en la cultura popular, y quién no lo conoce, vamos. Es como si ahora quisieras hacer una peli sobre Jesucristo en la que todo el suspenso radica en saber cuál de todos los discípulos lo va a traicionar, cuando sabemos de sobra que fue Judas Iscariote sin haber visto esa hipotética peli. Quizás parte importante del problema es que en la silla del productor esté sentado Michael Bay (sí, señores: "Armagedón", "Pearl Harbor", "La isla", "Transformers"...), tipo al que el terror le resbala por completo, y no debe ser casualidad que algunas de las escenas de más empaque dentro de la peli, sean justamente las de acción física pura y dura (léase, Freddy luchando a mano limpia, o a cuchillo limpio). Aún así, la peli tiene algunos puntos para defender. La dirección de Samuel Bayer es acertada, tratando de hacer lo que puede con un guión tan amuermante, aprovechando toda su experiencia como uno de los más grandes directores de videoclip de la MTV noventera (joyitas audiovisuales como "The Heart's Filthy Lessons" de David Bowie u "Only Happy When It Rains" de Garbage son suyos) para crear una densa atmósfera onírica, en la que llega un instante en que no se sabe qué es el sueño y qué la realidad. Jackie Earle Haley (el estupendo Rorscharch de "Watchmen") es un estupendo reemplazo para Robert Englund, probablemente el único que podía hacer el trabajo sin caer en el ridículo más supino, tanto en las escenas como el asesino de los sueños, como en los flashbacks en que lo vemos en su vida normal (esa cara de pedófilo...). A su alrededor, las actuaciones son cumplidorcitas dentro de lo que cabe, y sin ponerse muy exigentes. Y el soundtrack a cargo del usualmente ineficiente Steve Jablonsky ("Transformers") funciona inesperadamente bien (tampoco es que sea tan tremendo, pero es que viniendo de quien viene...). El guión mueve el énfasis desde el conflicto generacional presente en la primera (y en sus secuelas), hacia la soledad del adolescente actual, indefenso frente al mundo y sin otro recurso que conectarse a Internet, lo que es un giro interesante, aunque como es de esperar, no bien explotado. Un adolescente nacido en los '90s, que nunca haya visto una peli de Freddy Krueger antes, o al menos no una de "las clásicas", o que las considere un tanto añejas (y admitámoslo, ese ochenterismo de las primeras entregas como que ha envejecido un tanto mal), puede llevarse una agradable sorpresa aquí (bueno, ya saben qué quiero decir con "agradable"). Pero sí ya has visto la "Pesadilla en la Calle Elm" original, lo que es más que probable si estás dentro del rango etáreo supra25/30, no necesitas ver este remake, porque no vas a encontrar ninguna relectura interesante o novedosa, más allá de los FXs un poco más pulidos.

IDEAL PARA: Fanáticos de Jackie Earle Haley, que debe haberlos, o completistas de la franquicia, o larvas que crean que la Historia del Cine partió con "Armagedón".

domingo, 4 de abril de 2010

"Desde mi cielo" (2009).


-- "The Lovely Bones". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Peter Jackson.
-- Actuación: Mark Wahlberg, Rachel Weisz, Saoirse Ronan, Stanley Tucci, Susan Sarandon, Michael Imperioli, Jake Abel, Reece Ritchie, Thomas McCarthy, Amanda Michalka, Rose McIver, Nikki SooHoo, Carolyn Dando, Charlie Saxton, Andrew James Allen, Anna George, Robyn Malcolm, Christian Thomas Ashdale, Stefania Owen, Stink Fisher, Bruce Kirkpatrick, Evelyn Lennon, Bravo, Steven Moreti, Tina Graham, John Jezior, Seth F. Miller.
-- Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, basados en la novela de Alice Sebold.
-- Banda Sonora: Brian Eno.

-- "Desde mi cielo" en IMDb.
-- "Desde mi cielo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cuando eres una girl y tienes 14, la vida puede ser muy bonita. Tus preocupaciones pueden reducirse a que te mire el chico lindo de la escuela, a que te gusten tus regalos, a estar en el seno de una familia querendona... a que seas acosada por un malvado asesino en serie que siente una lúbrica tentación de hacer cositas con tu cuerpo muerto. En fin, el caso es que nuestra inocente y virginal prota cae víctima de su malvado vecino, y se transforma en una missing person. La policía no tiene muchas pistas, como son los '70s no están los ágiles de CSI para sacar pruebas de la milagrosa nada, y el caso, bueno, archivado lo que se llama archivado no queda, pero tampoco es que la poli le ponga demasiado buche en investigar. Mientras tanto, la familia empieza lentamente a desintegrarse, porque quién sabe dónde está la chica, etcétera. ¿Ella? Bueno, en... no exactamente en el cielo. En un punto intermedio. Porque no es capaz de aceptar ni dejar atrás. Porque eso significa la muerte: dejar atrás de una puñetera vez. De manera que sigue espiando hacia abajo, hacia el mundo de los vivos. En donde el amable vecino sicópata todavía ronda y ahora le ha echado el ojo a la hermana, que ha crecido como un pimpollo y...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Peter Jackson es probablemente uno de los nombres más impredecibles de Hollywood. Cuando su currículum se llenaba con pelis de mugrienta serie B, de pronto incide en un cine más realista con "Criaturas celestiales". Y luego, da su "gran" paso a la "fama" con "Muertos de miedo". Y he aquí que de pronto se pone a parir de la manga una trilogía que te haces popó ("El Señor de los Anillos"), y después reincide con una que también te haces popó, pero por las razones contrarias, porque es mala de cojones, la "King Kong" del 2005. Y cuando todos ya decían que el veterano no estaba para más guerras, he aquí que suelta el hachazo con "Desde mi cielo". Peli sobre la cual hubo reacciones mezcladas, por decirlo en suave. Nadie puede decir que el hombre no sea ecléctico, ni que pruebe cosas diferentes. Ni que fume una hierba distinta cada vez. A saber cuál fue la de esta ocasión.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Creo que parte importante de las collejas que le llegaron a tutiplén por esta peli, tienen que ver con un malacostumbramiento al cine de Hollywood. Quiero decir, estamos acostumbrados a que una peli con asesino sicópata en el barrio se mueva dentro de tales y cuales fórmulas. Lo mismo con las pelis de retro setentero. O con las pelis de gente muerta que mira a la gente viva. Hay códigos, y la gente no está acostumbrada a que le rompan esos códigos. Claro, siempre cabe la posibilidad de que una peli sea rompedora de códigos, y esta ruptura sea para mal, pero no es el caso. "Desde mi cielo" no es una obra maestra, ni de lejos, pero consigue el casi imposible de mantener un delicado equilibrio entre todos los elementos que la componen: la peli con asesino psicópata en el vecindario, la peli de nostalgia setentera (en este rubro le mata el punto con Raid a la mucho más alabada y pretenciosa "Las vírgenes suicidas"), y la peli con vida después de la vida (un poco al estilo de "Más allá de los sueños"). No siempre calza todo, no siempre la peli avanza como debiera, y se pone media laterilla a ratos, pero aún así, nunca dejamos de creernos que todos esos elementos dispares en la coctelera forman parte de un mismo universo narrativo con su propia lógica y sus leyes. Incluso en sus tramos más ramplones (que los tiene, no se crea tampoco), la peli consigue el milagro de no ser nunca falsa ni ridícula, y ya por eso se merece un visionado, al menos mucho más que otras pelis más reconocidas y alabadas. Eso sí: si te gusta esa mezcla de espíritu retro con fantasía e imaginación a lo Peter Jackson, ¿puedo sugerirte que de esta peli saltes a ver la superior "Criaturas celestiales"...?

-- Saiorse Ronan. Es que esta criatura te corta el aliento. La habíamos tenido robándole cámara a Michelle Pfeiffer in ya face en "El novio de mi madre", y se había transformado en lo mejor, sino la única razón para ver, esa cosa llamada "Expiación" (aunque, ojo, en "Expiación" su personaje crece y es reemplazada por otra actriz, la no tan resultona Romola Garai, y por tanto, Saoirse Ronan desaparece a los treinta minutos de peli, y con ella se va todo el interés en la misma). En "Desde mi cielo", Saoirse Ronan está simplemente superlativa. Bueno, todo el elenco está de bien para arriba, pero cuando se trata de una actriz de 13 años sin demasiada experiencia actoral en el cuerpo, tanto más meritoria es la cosa. Su personaje pasa de la alegría al miedo y de ahí a la ternura, sin que nunca caiga en el pecado clásico de esos bajitos actores, de sobreactuar para hacerse los reyes de la peli. Viéndola, es claro que ninguna otra actriz hubiera podido interpretar el protagónico de esta peli.

-- El resto del elenco está muy bien. Un Stanley Tucci casi irreconocible bajo la caracterización, interpreta un rol bastante alejado de los que suele ser lo suyo (el científico pesadote de "El núcleo", el amiguete medio esto-y-aquello de "El diablo viste a la moda")... Su asesino psicópata no es un tipo listo y encantador como el Hannibal Lecter de Anthony Hopkins, sino simplemente un pobre infraser carca y vulgar que sólo puede sentirse a gusto abusando y violentando a una chica más débil que él, y esta naturaleza despreciable y ruin de su personaje, la interpreta por todo lo alto. Mark Wahlberg se luce como un padre de familia que en el fondo es un niñito chico que nunca creció, mientras que Rachel Weisz batalla como mejor puede (y puede bien, por suerte) con un personaje que sobre el guión es demasiado lineal para despertar mucho interés. La inclusión del personaje de Susan Sarandon como la abuela puede parecer un despropósito, pero no lo es: su presencia contribuye a distender un poco el ambiente de una peli hasta el minuto bastante opresiva, además de que la señora Sarandon una vez más se instala sobre su papel y de ahí nadie la mueve más. La desconocida Rose McIver, por su parte, como la hermana de la prota, tampoco lo hace nada de mal, aunque la peli obliga a hacer un malabar que no sale muy resultón: se supone que ella es la hermana menor de la prota (que muere y por tanto no envejece más), pero después crece hasta transformarse en una adolescente y la mayor parte de sus escenas son como tal, así es que Rose McIver con su físico revela a las claras que es ¡seis años mayor! que Saoirse Ronan, a pesar de que su personaje es la hermana menor, por lo que claramente chirría en el rol (comprensiblemente, si no es su culpa tampoco).

-- La peli trata sobre un tema bastante desconcertante, y que en una primera lectura puede ser visto como facho o reaccionario. A pesar de que el trailer la vende como una en que un asesino serial trata de salirse con la suya, y la chica desde el cielo participa de las incidencias de la trama, la cosa no va por ahí. En realidad, el asunto se trata de cómo un grupo de personajes lidia con una situación brutal, cuando dicha situación brutal golpea tu vida. En este caso, la chica es violada y muerta (no se dice violada, pero es que, vamos, no se necesita ser un genio para adivinarlo), y todo el mundo debe seguir adelante. Existe en la gente un sentido acedrado de justicia, queremos que las cosas pendientes se resuelvan, y el 99% de las pelis se ajustan a ese patrón porque bueno, las pelis son fábricas de sueños, y no solemos querer ver pelis que terminan mal. En esta peli, nada de lo que hagan los papis traerá de vuelta a la vida a su chica, no es tan fácil pescar al asesino psicópata no porque sea demasiado listo o inteligente sino simplemente porque en la vida cotidiana no existen giros de tuerca estilo CSI, y la chica desde su otro mundo sólo puede contentarse con mirar y punto. Es duro y cruel, pero la vida es así. Al final te morirás, y dejarás un montón de asuntos pendientes sobre la gaveta, y los demás tendrán que vivir con eso (los demás, tú no estarás ahí, aunque en esta peli la chica mire desde arriba o wherever sea, como licencia dramática). Nos gustaría que las cosas fueran de otro modo, pero no lo son. Es fácil tildar de facha a una peli que acarree un mensaje tan conformista, y eso no es casualidad (los fachas siempre nos han enseñado a abrazar con amor el conformismo, la paciencia, el quietismo, el aguantar y no tratar de cambiar las cosas), pero uno hace las cosas en la medida en que puede hacerlas, y lo que no se puede, simplemente no se puede. La muerte de la chica, que desata todos los conflictos de la peli, es una de esas situaciones: la vida se ha torcido para siempre, y depende de cada personaje encontrar de nuevo su camino. Incluso desde el punto de vista de la chica, su muerte puede ser vista como una metáfora de la violación (sintomáticamente, vemos a la chica escapar del lugar de la violación, y sólo con el transcurso de los minutos entendemos que no escapó ella, sino lo que podríamos llamar su alma o espíritu), porque la gente que es violada, por lo general siente que algo en su interior se quiebra y se muere, y si consiguen salir adelante, ya no serán las mismas de antes, sino alguien completamente nuevo y diferente, no diré reconciliados con su pasado, pero sí sobrellevándolos de una manera u otra (no es que a mí me haya pasado, pero he conocido de algún caso, y creo que no hablo desde la más completa de las ignorancias sobre este punto). Es un mensaje duro, y por qué no decirlo, difícil de tragar, por el ya referido sentido de justicia que queremos ver, si no podemos en la vida, al menos sí en las pelis. Pero aunque sea en clave metafórica, con cielos surrealistas y pastelosos de por medio, a nadie le hace mal una pequeña y brutal dosis de realidad. Siempre he defendido el cine como entretención, pero nos beneficiamos más si esa entretención es inteligente, y en esta peli encontramos, más allá de las peripecias de los personajes, un par de tópicos para pensar. (Por cierto, ¿es pura casualidad que mientras en el Primer Mundo se rodaba esta peli de "personajes que tratan de seguir adelante después de una violación y asesinato", en Argentina se rodaba "El secreto de sus ojos", con una temática relacionada...).

-- Unas palabritas sobre Brian Eno en la banda sonora. Resulta interesante observar que Peter Jackson, en vez de elegir a un sountrackista hot (¿el eficazmente retro Michael Giacchino, tal vez? ¿Su viejo colaborador Howard Shore?), o utilizar música cool, haya optado por llamar al de capa caída Brian Eno, cuya mejor época fueron justamente los '70s, y que por lo tanto daba juego ponerlo a cargo. Y la verdad es que el antiguo hombre de Roxy Music, además de infatigable productor musical por aquí y por allá, no decepciona. Si quieres un soundtrack setentero de verdad, trae a un hombre de los '70s, y la fórmula funciona. Es fácil decir que la atmósfera de la peli viene marcadas por los CGIs y etcétera, pero también es fácil olvidar que parte importante del punch que tiene esta peli, es un soundtrack que se mimetiza perfectamente con el resto de la música.

IDEAL PARA: Ver una peli ciertamente arriesgada y no entera lograda, pero que se defiende bastante bien.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "DESDE MI CIELO":

-- "'The Lovely Bones' - Fantástico mundo" en Tierra de Cinéfagos.
-- "Crítica de THE LOVELY BONES" en Cinoscar & Rarities.
-- "THE LOVELY BONES" en Bienvenido a Nunca Jamás.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 29 de octubre de 2009

"El juego del miedo IV" (2007).


-- "Saw IV". Estados Unidos / Canadá. Año 2007.
-- Dirección: Darren Lynn Bousman.
-- Actuación: Tobin Bell, Costas Mandylor, Scott Patterson, Betsy Russell, Lyriq Bent, Athena Karkanis, Justin Louis, Simon Reynolds, Donnie Wahlberg, Angus Macfadyen, Shawnee Smith, Bahar Soomekh, Dina Meyer, Mike Realba, Marty Adams.
-- Guión: Patrick Melton y Marcus Dunstan, basados en una historia de estos dos y de Thomas H. Fenton.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo IV" en IMDb.
-- "El juego del miedo IV" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Jigsaw está de regreso. Pero un poco más palidito y, cómo decirlo, fiambre... desde la última vez que lo vimos. Para dejar bien claro el punto, en la primera escena vemos que le abren el cráneo y le extraen el cerebro. OK, no nos van a trampear entonces con un Jigsaw sobrenatural ni mucho menos... Bueno, eso creemos, al menos. El caso es que los forenses encargados de frazarle cuchillo, al abrirle la tripita se encuentran con la sorpresa de que adentro hay... ¡un casé de audio! (old fashioned, el hombre, hay que aplaudirlo por ser leal a sí mismo y sus convicciones, y no ceder al claramente más moderno -e indigesto- CD-Rom). En fin, echan a andar la cinta, y... ¡¡¡TATÁN...!!! ¡¡¡FLASHBACK!!! Un poli que es negro y malas pulgas, para que no digan que abusamos del lugar común, descubre el cuerpito de su compañera de misiones, la detective Kerry, que si vieron la entrega anterior, recordarán que se la faenaron olímpicamente (créanlo: Dina Meyer aparece en los créditos a pesar de que en estricto rigor su gran rol fue actuar... de cadáver). El tipo, que se apellida Rigg para que nadie diga Arma Mortal, es a poco puesto en una trampa. Los fanáticos de la saga ya saben: hay una grabación que muestra al dichoso muñequito, y comienza el juego. Un detective que lleva perdido desde la segunda entrada de la saga, en esta se encuentra vivo, pero se le dice a Rigg que no se meta. Qué le dijeron, al tarado. El tarado va y se mete. Y como Jigsaw es más listo que el hambre, le ha dejao todo un caminito de pistas, diciéndole a cada rato que no se meta (miren qué trabajo desperdiciado, si el poli negro hace caso...). Mientras tanto, otros detectives siguen otra pista hacia Jigsaw... Todo lo cual rematará en una escena final en que (bueno, no es spoiler, total esto es un flashback) terminarán las cosas de manera concurrente a la tercera peli, y por lo tanto, aparece Jigsaw (en imágenes de archivo, pero aparece). Y sorpresa final, y CHÁN, a esperar la siguiente entrega. Si tienen los santos huevos de paciencia, claro.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya nos hemos referido anteriormente (léase "El juego del miedo", "El juego del miedo II", "El juego del miedo III"...) a las concomitancias presentes en la saga de Jigsaw, a la sátira (involuntaria, probablemente, pero presente igual) al economicismo, al cientificismo y todas esas cosas llevadas al extremo de la deshumanización. Pero bueno, no protestemos tanto contra el sistema que nos quedemos sin ganancias, que igual hay que pagar la hipoteca, darle de comer a los críos, llenar la piscina y vacunar a la piraña regalona en el acuario. Así es que, si la saga de Jigsaw tuvo éxito, entonces qué diablos, vamos sacando secuela tras secuela tras secuela. ¡Qué! ¿Jigsaw se murió en "El juego del miedo III"? ¿Y desde cuándo la muerte de un personaje principal ha sido un impedimento para seguir con la saga? Hicieron "Viaje a las estrellas III" aunque Spock se moría en la segunda, y no iban a hacer acaso la cuarta de Jigsaw, aunque fuera sin Jigsaw... El resultado es... bueno, esto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si bien la primera "El juego del miedo" era una gran historia de suspenso/terror/gore y las dos secuelas construían un interesante universo narrativo, la saga había nacido herida de muerte, porque ya desde la primera entrega se decía que Jigsaw estaba enfermo de cáncer, y por lo tanto, iba a morir. Y finalmente, como no se podía alargar tanto el asunto, lo terminaron despachando en la tercera. El asunto podía haber seguido si hubieran puesto a Amanda (el pirado personaje de Shawnee Smith) a cargo del buque, pero el giro de la tercera... Bueno, en la entrega anterior le dieron un interesante giro al personaje de Amanda, que aunque un poco previsible, le daba fuelle a la peli... al precio de cortar al personaje de Amanda para cualquier futura secuela. ¿Qué solución queda? Lo que voy a decir difícilmente pasa por spoiler, porque es la única salida obvia (bueno, ésa, o bien hacer de Jigsaw una especie de demonio sobrenatural con poderes telekinéticos o algo). Otro recluta. Otro ayudante de Jigsaw, del cual, por supuesto, nadie nos había hablado antes. Pero el asunto se enrosca demasiado. El guión parece haber sido calcado de "El juego del miedo II", y de hecho tanto el juego principal como la resolución del mismo son muy parecidos, y con eso ¡adios elemento sorpresa! (y claro, una de las cosas que hacían interesantes a las tres entregas anteriores, era la sorpresita final, por lo que ya estamos aviados acá). Para colmo, y de manera no ciertamente inesperada, uno de los elementos que más músculo le daban a la saga, cual era el respeto a rajatabla de la continuidad (algo que nunca les quitó el sueño a insignes prohombres del terror como los productores de Jason Vorhees, a los de Freddy Krueger, o a los que dijeron que toda la octava temporada de "Dallas" había sido un megasueño de Victoria Principal), aquí se vuelve inesperadamente en contra, y deben recurrir a las chorradas más increíbles para hacernos creer que Jigsaw sigue aún en activo desde la ultratumba (¡es que este tipo estaba muriéndose, y aún así tuvo todo ese tiempo para dejar todo bien amarradito...! ¿A qué hora dormía el desgraciao?). ¿Quién podría seguir adelante voluntariosamente con esto? Bueno... un fanático. O alguien que esté insomne una noche, y necesite un poco de vísceras y gore para tener después un sueño reparador, como su seguro servidor el General Gato. En definitiva, "El juego del miedo IV" se beneficia de ser parte de la saga de Jigsaw. Pero las tres pelis anteriores eran justamente eso: pelis. Esta, en cambio, apenas le da para capítulo. Para los fans, como decíamos, eso basta, un poco como "Harry Potter y el misterio del Príncipe". Y ésa es la razón de ser de "El juego del miedo V", "El juego del miedo VI", la sobreviniente "El juego del miedo VII"... Pero a quienes quieren ver cine del bueno (en el sentido más comprensivo del término, no sólo cine ah-tih-ta), bueno... mejor véanse el episodio de alguna serie de televisión.

IDEAL PARA: Fanáticos de Jigsaw, gente con mucho tiempo libre, insomnes adictos al tevecable, o voluntariosos Generales Gatos dispuestos a todo por mantener un blog en línea.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español de Ezpaña].

jueves, 16 de abril de 2009

"Paranoia" (2007).


-- "Disturbia". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: D.J. Caruso.
-- Actuación: Shia LaBeouf, Sarah Roemer, Carrie-Anne Moss, David Morse, Aaron Yoo, Jose Pablo Cantillo, Matt Craven, Viola Davis, Brandon Caruso, Luciano Rauso, Daniel Caruso, Kevin Quinn, Elyse Mirto, Suzanne Rico, Kent Shocknek.
-- Guión: Christopher B. Landon y Carl Ellsworth, basados en una historia del primero (y plagiado sin piedad ni crédito alguno del guión de John Michael Hayes basado en el relato de Cornell Woolrich para cierta peli de Alfred Hitchcock...).
-- Banda Sonora: Geoff Zanelli.

-- "Paranoia" en IMDb.
-- "Paranoia" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A un adolescente de ésos bien flopis se le muere el papi. Se transforma entonces de un adolescente cool en un adolescente asshole. Un encuentro de boxeo improvisado con un profesor termina con él metido en arresto domiciliario, con un brazalete que le impide alejarse a más de ytantitosmetros de su casa. Al principio, la cosa se ve motivante: ver TV, comer hasta hartarse, dejar ropa tirá por ahí... Hasta que mami, fastidiada, le corta el cable. Literalmente. Madre castradora, que le dicen. Obligado a buscarse una vida, nuestro joven no hace lo que todos los adolescentes cool de su edad, o sea, vomitar su negrura emoexistencial en un blog como todo crío de pro, sino que se pone a espiar por la ventana. El asunto se ve potenciado porque se le instala al lado una chica de curvas peligrosas y actitud calientasopas que ya sabemos lo que se viene (es que todas son unas...). Hasta ahí sería un romance interruptus como los de toda la vida, pero después, resulta que aparece un vecino un tanto inquietante. Uno que tiene algunas costumbres muy extrañas. Uno que podría, literalmente, tener cadáveres en el armario...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1954, en plena época de oro de su vida, Alfred Hitchcock filmó uno de sus más recordados thrillers, que es a la vez una de las mejores pelis de la Historia: "La ventana indiscreta". La peli se trataba de un reportero gráfico que, a resultas de un accidente en un día malparido, acaba postrado. Como una extensión seudopódica natural de su personalidad de fotógrafo, acaba espiando a los vecinos por la ventana, hasta que contempla algo que podría ser o no ser un asesinato. Se hizo después una segunda "La ventana indiscreta", con Christopher Reeves (en esos años, cuadrapléjico como estaba, era el candidato ideal para el papel), por allá por 1998. Y finalmente tenemos... ¿otro remake? NOOOOOO, CÓMO SE LES OCURRE SEMEJANTE BARBARIDAD... Son sólo coincidencias que en ambas haya espionaje por la ventana, que en ambas el prota sea macho y tenga una hembra vistosa ayudándole, que en ambas el vecino sea un potencial asesino, que en ambas el prota no pueda salir de su propia casa... Bueno, después de ver esta actualización de la historia original, al menos podemos congratularnos de que "El acorazado Potemkin" jamás sufrirá semejante upgrade: después de todo, ya en su tiempo era una peli de época... (o no, si en "Los intocables" remakearon salvajemente la escena de las escalinatas de Odessa...).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Separaré esta peli en dos rubros, uno destinado a los chosen ones que son fanáticos de Alfred Hitchcock y lo reconocen como uno de los dioses más prominentes del panteón cinematográfico, y otro destinado a toda esa morralla atea y descreída que se niega a aceptar a Su Unico Dios (del Suspenso, al menos). Partiré con los segundos. Para quienes nunca han visto "La ventana indiscreta" (créanme, hay gente bravía suelta así por el mundo), este thriller está bien confeccionado, con sus dosis de suspenso y tensión dramática. Algunas soluciones son, por supuesto, puro culebrón, más cercano a "The O.C." que a una peli decente, pero en fin, es Hollywood a fin de cuentas, no les pidamos demasiado tampoco. Además dirige D.J. Caruso, tipo poco confiable capaz de volarte un testículo con "Robando vidas" y el otro con "Dos por el dinero", y luego de dejarte eunuco, seguir poniéndote en riesgo con "Control total" (ahora que saco cuentas de la cantidad de pelis que he visto de este tipo... ¿por qué sigo dándole voto de confianza? Ah, verdad, mi mala memoria). Pero claro, en este caso D.J. Caruso está apoyado por un guión un poco mejor al promedio (ripofeando a Hitchcock, ¿recuerdan?), así es que meter la pata acá hubiera sido realmente impresentable. Bueno, déjenme decirles que la peli, irregular y todo, tiene suspenso, y sólo se pone un poco flojita al final, cuando toda la tensión dramática acumulada se convierte en una pelea de slasher movie de las del otro domingo. Ayuda, claro, el esmerado rol que hace Shia LaBeouf en el protagónico, transformando a un personaje repelente sobre el papel, en un amiguete con el que te irías a tomar un par de cervezas (condición básica para que sus compinches accedan a seguirle en sus idioteces, bien mirado). Al otro lado de la barra tenemos al veterano David Morse ("Horas desesperadas", "El ángel malvado", "Bailarina en la oscuridad", "16 calles"), cumpliendo sobradamente como el inquietante vecino. El resto está ahí para acompañar, en particular una deslavada Carrie-Ann Moss (¿esta tipa fue Trinity en "Matrix" y la chica fatal de "Memento"? ¿En serio?), aunque a nadie le hace mal ver un poco de Sarah Roemer para desayunar, ehm. Entretenimiento palomitero a tope, y del bueno, o al menos, superior al promedio.

-- Ahora la segunda parte. Aunque no lo admiten, y aunque fueron demandados de una por los herederos de Hitchcock, los productores aquí simplemente copiaron "La ventana indiscreta" de pe a pa, y sanseacabó. Cambiamos al fotógrafo vejestorio de James Stewart por un adolescente (por eso de hacerlo más atractivo para la taquilla), reemplazamos a la gélida-pero-deseable Grace Kelly por una chica cuyo talento actoral se entrenó claramente más en el gimnasio (¡o en el quirófano!) que en el proscenio, le reemplazamos al amigo detective con un chino que sirva de alivio cómico, por aquello también de atraer a todos los públicos raciales (aunque poner a un chino medio caído de la cuna no creo sea la mejor manera de cortar boletos entre las comunidades racialmente minoritarias de Estados Unidos), a la enfermera refunfuñona por la mamá, y listo. En cuanto a todo el rico subtexto filosófico sobre la subjetividad, el voyerismo subliminal, las apelaciones metatextuales al espectador por su propia posición de espectador en un "cine indiscreto", o las concordancias casi psicoanalíticas entre las vidas de los vecinos y la de propio prota, todo eso simplemente a tomar aire, que para el siglo XX estaba bien, pero es que audiencias entrenadas durante años por sistemas educativos cada vez más degenerados no van a querer tragarse todo eso, y al público por muy bárbaro e ignaro que sea, hay que satisfacerlos porque ellos tienen el dinero y lo gastarán en la entrada o el DVD, ¿vale? Bueno, siempre cabe la posibilidad de que uno de ésos acabe por casualidad en Cine 9009 y, en vez de huir despavorido al ver que esto es un blog inteligente y culto, decida darle una oportunidad y salte desde "Paranoia" derechamente a "La ventana indiscreta". Total, creer en milagros es gratis...

IDEAL PARA: Gente que le gusten los thrillers, pero que nunca, nunca, NUNCA hayan visto la peli original de Hitchcock.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


domingo, 5 de abril de 2009

"El sustituto" (2008).


-- "Changeling". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Angelina Jolie, Jeffrey Donovan, John Malkovich, Jason Butler Harner, Colm Feore, Michael Kelly, Amy Ryan, Devon Conti.
-- Guión: J. Michael Straczynski.
-- Banda Sonora: Clint Eastwood.

-- "El sustituto" en IMDb.
-- "El sustituto" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Angelina Jolie es una madre que trata de educar a sus retoños que... Er... Aclaremos primero que se trata de su papel en la peli, no de ella misma coleccionando tercermunditos como cromos de beisbolistas. ¿Claro? Bien, sigamos. Es 1928, y ser madre soltera en la época es algo un tanto complicado, you know, no poder volver a casarse, medirle el crecimiento al crío haciéndole marquitas a la pared, obligada a usar unos patines que la hacen ver ligeramente estúpida en una central telefónica de ésas con operadoras enchufando cables en un tablero para comunicar a la gente... (qué época aquélla). De pronto, un día cualquiera, le promete a su crío que lo llevará al cine, a ver tal o cual peli, y una buena nueva serial sobre un piloto misterioso que... ehm, es misterioso, no puedo decirles qué es (y de hecho, no los vemos después ir al cine). La llaman por teléfono por un trabajo y dice que irá, y entonces le promete al crío que la cita no se cancela, que sólo está postergándola un día (todas dicen lo mismo), lo que la pone en evidencia como alguien que no ha visto esas pelis en que quedan asuntos pendientes y después los asuntos pendientes no se resuelven para incrementar la culpa de la prota y todos nos sintamos más mal. En fin. El caso está en que ella va al trabajo, y al regresar, el crío no está. Llama al LAPD, y le dicen que espere 24 horas, que los chicos macarras se van y después vuelven solitos. Pasan las condenadas 24 horas, y el LAPD debe entonces hacerse cargo (damn it! Con lo bien que se resuelven las cosas cuando es un chico macarra que simplemente se ha ido por una noche). Pasa el tiempo, y de pronto aparece un crío que encaja con la descripción. Lo traen. Pero nada más verlo, nuestra esforzada madre se da cuenta de que no, éste no es mi chico, que de dónde lo sacaron, etcétera. El poli dice que no, que es el chico, que ha sido determinado con los más chupis y medicosos avances médicos forenses de la época, que se acostumbre y lo tome por una temporada, y si le gusta, se queda con el producto. De manera que nuestra atribulada madre toma consigo su hijo 2.0 y se lo lleva para la casa. Pero en la casa lo espera una prueba definitiva: resulta que el chico es palma menos que la marca en la pared. Y como los niños hoy en día no se encogen porque vienen sanforizados, Angelina Jolie va a reclamar que no es el producto que pidió, que se lo cambien y le traigan el de verdad, que para eso son la policía, joer. La batalla por averiguar la verdad sobre su hijo ha comenzado, y la poli, corrupta hasta la médula de la silla de ruedas, hará lo imposible por limpiar su prestigio tapándole la boca a la madre...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hace rato que Clint Eastwood viene consagrado como uno de los mejores directores de Hollywood. La receta es simple. Eastwood es un clásico. Uno formado en la escuela de machos viriles como John Ford, no locazas como MgG. Su cine, por lo tanto, es recio y firme, no pirotecnia sin sentido. Clint Eastwood no ha olvidado la regla palmaria según la cual lo más importante es contar la historia, no reemplazar la creatividad con FXs molones. En su cinema doble "La conquista del honor" y "Cartas desde Iwo Jima", Clint Eastwood había vuelto a probar quién era de verdad, y desde entonces había estado tranquilito en eso de dirigir. Y ¡ZAZ!, que cuando decíamos que el vejete ya ni chus ni mus, ¡SORPRESA!, se nos descuelga con dos pelis casi al mismo tiempo, con "El sustituto" y "Gran Torino", haciéndose casi la competencia a sí mismo copando las salas de cine (hácete ésa, Jerry Bruckheimer). Aunque en lo de "El sustituto" casi-casi, porque no se suponía que la fuera a dirigir él, y Clint Eastwood se sentó en el sillín del director una vez que Ron Howard se salió para rodar "Frost contra Nixon". Salimos ganando, porque quizás qué le hubiera metido Ron Howard, a lo mejor hubiera puesto a la madre a ver números misteriosos en la pared como en "Una mente brillante" y "El Código da Vinci"... En realidad el padre conceptual de la criatura es J. Michael Straczynski, que estuvo un año entero buceando entre archivos para reconstruir la historia, y que es mejor conocido por ser el hombre orquesta detrás de esa parida Sci-Fi que fue "Babylon 5" (¡¡!!). "El sustituto" estuvo postulado para ver si podía comerse algún hombrecillo dorado en los Oscares, y como suele pasar con las buenas pelis, quedó mirando para la carnicería, frente al acorazado "Slumdog Millionaire". Luego, fue opacada por "Gran Torino" (lo dicho, Eastwood haciéndose la competencia a sí mismo). Pero no importa. Ninguneada y todo, hasta por su propio autor, sigue siendo una buena peli. Recia. Viril. Como las que se hacían antes. ¿Cómo las que se hacían antes? ¡Como las que siempre deberían hacerse, demonios!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Lo que decíamos. Es una peli con una dirección sólida como un roble. Vale que a veces la historia parezca un poco ejem-esto, ejem-aquello, cayendo a ratos un poco en la caricatura (los buenos son todos sensibles y emocionales, los malos son todos fríos y calculadores... chantaje emocional clásico y viejo como el cine mismo, e incluso anterior). En cierto minuto uno puede preguntarse (y la peli esto no lo resuelve) cómo tal o cual funcionario policial fue tan estúpido como para tratar de hacer una barrabasada como la de la peli, cambiar un niño por otro, y pensar que la madre fuera a tragarse el anzuelo con plomada, caña y pescador de yapa, y hubiera sido bueno que la peli en algún minuto se hiciera cargo del asunto, pero por otra parte hemos visto a tanto tarado sentado en puestos de responsabilidad dejando desastres peores, que bueno... (el último, a la fecha de esta peli, solía vivir en Avenida Pennsilvania 1600, y sea dicho para el registro criminal, dejó clavado al Gobierno de los Estados Unidos con una deuda pública siderostronómica, además de asesinar por interpósita mano a cientos de irakíes y marinesen una guerra absurda). Pero aún así, con estos baches narrativos y todo, Clint Eastwood toma siempre las opciones más directas para contar el cuento, y consigue que una historia potencialmente desastrosa se transforme, si no en algo memorable, por lo menos en entretenida. Y entretenida de la manera honesta, o sea, sacando la tensión del drama de los personajes, y no de ninguna parafernalia adicional. ¿Pudo haber sido incluso mejor? Probablemente sí. Pero así como está, es tensionante y buena de principio a fin, con armas narrativas leales, y al final queda, por una vez en la vida, la sensación de que has visto algo con significado, y no sólo un mero pasarratos (o peor aún, una de esas pelis que tratan de vendértelas con significado y en realidad no tienen ninguno, como las pelis de... bueno... lo siento, Ron Howard, acabo de mencionarte hace tres minutos y todavía andas por aquí, así es que, a los lobos contigo...).

-- Angelina Jolie. Quienes seguíamos a la Jolie desde tempranito (pasando sus lúbricos nudies en la por otra parte olvidable "Cyborg 2"), en pelis como "Unidas para siempre", "Gia" o "Inocencia interrumpida" (en donde le robó el prota en la cara a Winona Ryder, por no hablar del Premio Oscar), e incluso podríamos mencionar la por otra parte olvidable y semiolvidada "El coleccionista de huesos", sabíamos que teníamos a una gran actriz, pero después se le ocurrió botarse a chica sexy con cosas como "Tomb Raider" o "Sr. y Sra. Smith", echando por la borda cualquier intento de aproximación con el cerebro de arriba para privilegiar el otro cerebro, el... bueno... ya saben cuál. Pero no desesperéis, cachorros míos. Debajo del bótox y la silicona, seguía habiendo una gran actriz en potencia, y ahora, en la hora más inesperada, vuelve por sus fueros. En esta peli Angelina Jolie es más que un ser humano, es más que un personaje, es casi una fuerza de la naturaleza. Su papel le exige mucha pasividad y contención, de manera que no puede expresar el dolor o la desesperación por la vía fácil del exhabrupto, y puesta contra las cuerdas en esa tesitura, saca uno de los mejores roles de su carrera. Uno puede comprender mentalmente el dolor de una leona herida porque le han birlado al cachorro, pero el rol de Angelina Jolie simplemente lo clava en el corazón. Y pensar que Clint Eastwood dijo que la había fichado porque su carita encajaba bien con la época... Bueno, no puedo decir que yo fuera tan inocente, si yo también quedé preguntándome en qué diablos estaba pensando Clint Eastwood (con el cerebro de arriba, se entiende) para ficharla como prota de una peli tan hondamente dramática, si la Jolie hacía tiempo que no se mandaba un rol como corresponde (lo siento, neumáticos labiales y pectorales no cuentan), pero resultó que todos los temores eran infundados, y tenemos una prota que, como dicen los ezpañóleh, está como la copa de un pino. Bien por ella. Y bien por nosotros, que no tuvimos que sufrir en el proceso.

-- El resto de la peli está en su punto de cocción. John Malkovich desentona un poco siendo demasiado Malkovich y rompiendo un poco la ilusión de la peli (es que lo hemos visto en tantas con esos roles un poco al borde que se gasta...), aunque concedámosle que trata de hacer matices sobre su rol de villano en "Eragon" (aquí es el bueno, de todos modos), pero a cambio tenemos en Colm Feore un malo soberbio (sí, el pseudoBush de "La batalla de Riddick" es el malo acá), y como henchman del villano tenemos a Jeffrey Donovan, que es de verlo y salir a putearlo a funas de por vida por cabrón jodepú. Mención especial se gana Devon Conti como el criaturo que supuestamente es el niño recobrado (el "changeling" del título, en el folklore europeo el changeling es un espíritu que se dedica a suplantar niños), y que ofrece una actuación enormemente creepy por la sangre fría con la que actúa. Alrededor la atmósfera de época está bien conseguida (aunque a ratos el recurso al CGI hace que todo se vea demasiado como de postal de época), sin necesidad de recursos baratos como presentar el enésimo club de swing que hayamos visto en estas "de época". Y el minimalista soundtrack, compuesto por Clint Eastwood himself (un apasionado del jazz desde siempre, como que nos regaló "Bird" en su minuto) termina de crear la ilusión, renunciando (¡en buena hora!) a la ampulosidad de las partituras con coritos góticos que ha campeado a sus anchas en el cine de los 2000s para deliberadamente go-down the feeling y generar empatía desde lo hondo.

IDEAL PARA: Ver un drama como los de siempre.

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