11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 17 de junio de 2010

"Pesadilla en la Calle Elm" (2010).


-- "A Nightmare on Elm Street". Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Samuel Bayer.
-- Actuación: Jackie Earle Haley, Kyle Gallner, Rooney Mara, Katie Cassidy, Thomas Dekker, Kellan Lutz, Clancy Brown, Connie Britton, Lia D. Mortensen, Julianna Damm, Christian Stolte, Katie Schooping Knight, Hailey Schooping Knight, Leah Uteg, Don Robert Cass.
-- Guión: Wesley Strick y Eric Heisserer, sobre una historia del primero, basados en los personajes creados por Wes Craven.
-- Banda Sonora: Steve Jablonsky.

-- "Pesadilla en la Calle Elm" en IMDb.
-- "Pesadilla en la Calle Elm" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Más café, por favor? ¿Señorita, más café...? Pero qué... hijjjj... ¡Oye, tú, ven, tráeme más caf...! Er... Er... ¿Dónde estoy? ¿Y esto? ¿Y estas cabezas de animales cocinándose, que parecen sacadas de un videoclip de los '90s? ¿No estaré en los reinos de...? ¿Ese tipo, el de dedos cuchillosos y jersey a rayas de los '80s...? ¿Ah? ¡¡¡AUGH!!! Oye, te quedaste dormido. Oh, sí, mira, lo siento, yo... tuve un sueño raro. Como si el tipo de La Isla y Transformers me hubiera mandado de regreso a una peli de terror cutre de... bueno, no importa. Porque, qué de malo puede pasarme si me quedo dormido, si después de todo es sólo un sueño... ¿Eh? ¡¡¡AGH!!! ¡¡¡UGH!!! ¡¡¡NO!!! (Oh, yeah!). El pobrecito que se quedó dormido para no despertar, ahora lo están enterrando, y vemos a cuatro personajes alrededor que están mirándose unos a otros, porque no vayan a ser cosa que los tomen por locos, pero... todos ellos sueñan con un tipo con jersey a rayas y el rostro quemado y los dedos de cuchillo, y a todos ellos les ha pasado algo que les muestra que, si se quedan dormidos, es el final, kids. De manera que empiezan a explorar en el oscuro pasado de su ciudad, y en su propia vida anterior, la que sus padres parecen empecinados en borrar a toda costa. Quizás ésa sea la única manera de combatir contra Freddy Krueger. O quizás no, quizás él necesite que lo recuerden para obtener la fuerza necesaria para destruir a todos sus enemigos...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1984, en medio de la oleada de Jalogüines y Martestreces, surgió un slasher diferente. Hasta el minuto, todos los asesinos seriales macheteacalentorros eran simples tipos detrás de una máscara, más o menos poderosos, pero humanos. Freddy Krueger fue el primero (o el primero que tuvo éxito, al menos) cuyo trasfondo fue netamente sobrenatural desde el comienzo. Claro, por el camino también Michael Myers y Jason Vorhees también se hicieron sobrenaturales, porque la competencia es dura y uno no se puede quedar en el camino (y de "Freddy vs. Jason" mejor no hablemos). Pero Freddy Krueger fue un éxito inmediato. En la mitología de las pelis de Pesadilla (pesadilla fue que durara seis entregas, y que hubiera una séptima que era secuela y no, además del crossover ése, ya saben a qué me refiero) hubo espacio para mucho más que el mero cine slasher. Claro, el corazón de la franquicia (e hígado, bazo, riñones...) era ver a Freddy rondando mientras se escabechinaba a los muñecos de rigor, pero también Freddy era la materialización de un terror mucho más profundo, el viejo y ancestral miedo a dormir y no despertar. O el sueño como sinónimo de la muerte. ¿Acaso no decimos de las personas que están muertas, que están en el "sueño eterno"? ¿Y acaso no hablan los veterinarios, cuando nos tienen que eutanasiar a los gatos, de "dormir" a la mascota? (Humanos arrogantes, como si nosotros no fuéramos los amos, hahá). En fin, en qué estaba. Ah, sí. El personaje de Freddy Krueger, inesperado hallazgo del por otra parte irregular Wes Craven ("Las colinas tienen ojos", la "Pesadilla en la Calle Elm" de 1984, "La serpiente y el arcoiris", "Shocker: 100.000 voltios de terror", "La gente detrás de las paredes", "Scream"), se transformó en un símbolo por sí mismo, una nueva y diabólica encarnación de las fuerzas de la oscuridad. En la oleada de remakes y reboots que invadió Hollywood a partir de "Batman inicia" y "Casino Royale", no era tan impredecible que Freddy tuviera su propio reset-button. Ya habíamos tenido un "Martes 13" con un nuevo inicio. Y dénlo por hecho, de esta "Pesadilla en la Calle Elm" habrá secuela: costó 35 millones, pero a la fecha de escribir esto había recaudado 100. Se los doy firmado. Palabra de General Gato.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad, no hay demasiadas razones por las que valga la pena ver este reboot/remake. No es que sea mala de solemnidad (no lo es), pero es una peli completamente superflua. El principal pecado es que tomaron la trama de la peli original casi literalmente, incluyendo una tonelada de escenas no diré calcadas, pero sí abordadas de una manera que aburrirá sobremanera a quienes hayan visto la "Pesadilla en la Calle Elm" original. Y claro, la peli original te metía cuco porque estaba el misterio de quién diablos es el tipo del jersey a rayas que le gusta tejer pellejos a cuadritos con sus cuchillos, mientras que acá, ya Freddy es un personaje consolidado y aceptado en la cultura popular, y quién no lo conoce, vamos. Es como si ahora quisieras hacer una peli sobre Jesucristo en la que todo el suspenso radica en saber cuál de todos los discípulos lo va a traicionar, cuando sabemos de sobra que fue Judas Iscariote sin haber visto esa hipotética peli. Quizás parte importante del problema es que en la silla del productor esté sentado Michael Bay (sí, señores: "Armagedón", "Pearl Harbor", "La isla", "Transformers"...), tipo al que el terror le resbala por completo, y no debe ser casualidad que algunas de las escenas de más empaque dentro de la peli, sean justamente las de acción física pura y dura (léase, Freddy luchando a mano limpia, o a cuchillo limpio). Aún así, la peli tiene algunos puntos para defender. La dirección de Samuel Bayer es acertada, tratando de hacer lo que puede con un guión tan amuermante, aprovechando toda su experiencia como uno de los más grandes directores de videoclip de la MTV noventera (joyitas audiovisuales como "The Heart's Filthy Lessons" de David Bowie u "Only Happy When It Rains" de Garbage son suyos) para crear una densa atmósfera onírica, en la que llega un instante en que no se sabe qué es el sueño y qué la realidad. Jackie Earle Haley (el estupendo Rorscharch de "Watchmen") es un estupendo reemplazo para Robert Englund, probablemente el único que podía hacer el trabajo sin caer en el ridículo más supino, tanto en las escenas como el asesino de los sueños, como en los flashbacks en que lo vemos en su vida normal (esa cara de pedófilo...). A su alrededor, las actuaciones son cumplidorcitas dentro de lo que cabe, y sin ponerse muy exigentes. Y el soundtrack a cargo del usualmente ineficiente Steve Jablonsky ("Transformers") funciona inesperadamente bien (tampoco es que sea tan tremendo, pero es que viniendo de quien viene...). El guión mueve el énfasis desde el conflicto generacional presente en la primera (y en sus secuelas), hacia la soledad del adolescente actual, indefenso frente al mundo y sin otro recurso que conectarse a Internet, lo que es un giro interesante, aunque como es de esperar, no bien explotado. Un adolescente nacido en los '90s, que nunca haya visto una peli de Freddy Krueger antes, o al menos no una de "las clásicas", o que las considere un tanto añejas (y admitámoslo, ese ochenterismo de las primeras entregas como que ha envejecido un tanto mal), puede llevarse una agradable sorpresa aquí (bueno, ya saben qué quiero decir con "agradable"). Pero sí ya has visto la "Pesadilla en la Calle Elm" original, lo que es más que probable si estás dentro del rango etáreo supra25/30, no necesitas ver este remake, porque no vas a encontrar ninguna relectura interesante o novedosa, más allá de los FXs un poco más pulidos.

IDEAL PARA: Fanáticos de Jackie Earle Haley, que debe haberlos, o completistas de la franquicia, o larvas que crean que la Historia del Cine partió con "Armagedón".

martes, 19 de febrero de 2008

"Marnie la ladrona" (1964).


-- "Marnie". Estados Unidos. Año 1964.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Tippi Hedren, Sean Connery, Diane Baker, Martin Gabel, Louise Latham, Bob Sweeney, Milton Selzer, Mariette Hartley, Alan Napier, Bruce Dern, Henry Beckman, S. John Launer, Edith Evanson, Meg Wyllie.
-- Guión: Jay Presson Allen, basado en la novela de Winston Graham.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Marnie la ladrona" en IMDb.
-- "Marnie la ladrona" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay una caja fuerte. Vacía. Las cajas fuertes vacías duelen. Son caras. Y sin de los verdes adentro, inútiles. La responsable es una mujer que ha desaparecido. Su paradero es un misterio para los dueños del dinero. Pero no para nosotros, porque la vemos circular hacia su casa. En ésta, hay una anciana señora que funge como su madre, y que no parece demasiado complacida con ella. Para ser exactos, la trata con cariño, pero también la recrimina por cualquier imbecilidad, mientras que es pura baba y sonrisas con una chiquilla malcriada que viene a la casa. Nada de lo que haga Marnie, nuestra pobrecita ladrona incomprendida por su madre (y eso que no sabe, ¡si supiera en qué pasos anda su hijita...!), sirve para complacer a la veterana. De manera que tras un tiempito en su casa que no es muy productivo (tiene pesadillas, alguien puso gladiolas y ella detesta el color rojo... cosas así), parte nuevamente a las andadas. Todo iría a pedir de boca, de no ser por un casi insignificante detalle: en su nuevo empleo, el jefe es un conocido del antiguo patrón desvalijado. Hay también otro insignificante detalle: es joven y (¡glup!) atractivo. El sex appeal de las posiciones de jefatura empieza a funcionar, el jefe seduce a la secretaria ladrona, y las cosas podrían torcerse... o no, porque nuestra cleptómana heroína decide finalmente obedecer a su instinto y robarse el dinero. Sin embargo, ¿qué puede hacer una mujer de instintos primarios y animales, frente a un hombre enamorado de la zoología y cuyo matarratos es justamente domar bestias feroces...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para Alfred Hitchcock, el Amo del Suspenso, el Maestro del Misterio, el Señor del Terror, el Cuco del Cuco, los gloriosos '50s habían quedado atrás. El mundo estaba cambiando aceleradamente. De pronto, el glamour de las familias post Segunda Guerra Mundial estaba pasando, ya que el baby boom de los '50s había dejado paso a la rebelión teenager de los '60s. En esas condiciones, nuestro buen Hitchcock tendría que renovarse o morir. Algo de eso había tentado ya en "Vértigo" y "Psicosis", abriéndose paso casi a machetazo limpio (es un decir) en las aguas procelosas del cine psicológico. Pasando el interludio de "Los pájaros", Hitchcock regresó a la vieja fórmula de "Psicosis", de tomar una novela con un personaje cuya psicología fuera básicamente una jaula de macacos, y adaptarla para el cine. Pero esta vez, el tiro salió mal. "Marnie" resultó ser una película bastante más débil, a diferencia de "Psicosis" no reinventó la rueda ni mucho menos, y el público respondió de manera bastante esquiva en la recaudación, salvo en Inglaterra e Italia (¡gran cosa, miren cómo nos forramos con esos mercados elefantiásicos!), aunque se llevó muy buenas críticas (¿Y? ¡Con críticas no puedo llevar el pan de la tarde a mi mesa, tarados!). Para una buena proporción de gente (bueh, contados entre los escasos adláteres que llevaron su fanatismo por Hitchcock a ver ésta también), "Marnie" representa un punto de inflexión: para la mitad de ellos es la última joyita suya, y para otros es el primer engendro de los que pariría de ahí en adelante.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No hay muchas películas en donde la heroína es una cleptómana con un severo trauma del pasado. Eso debe valer algo, supongo, ¿no? Hitchcock se decidió a darle el protagónico a Tippi Hedren, con quien ya había trabajado en "Los pájaros", y como antes había sucedido, ésta fue la segunda y última de sus (pocas) colaboraciones con actrices fetiches. Y es que, ya sabemos, algo tenía Hitchcock que las ahuyentaba... (quizás para rodar películas con un componente enfermizo, debes ser tú mismo un tanto enfermizo, vaya uno a saber).

-- El elenco no puede ser más peregrino. El coprota es nada menos que Sean Connery, en su primer rol relevante desde que fuera catapultado a la fama como el agente James Bond 007 en "El satánico Doctor No" y "Desde Rusia con amor"; de hecho, la rodó antes que "Goldfinger"; aquí Connery se da el lujo de interpretar un personaje incluso más rudo que 007, que como tal, al menos se permitía el lujo de la ironía, algo de lo que su personaje en "Marnie" es completamente huérfano. Diane Baker, la jovencita carilinda por la cual babeábamos en "Viaje al centro de la Tierra" y "Los 300 espartanos", sigue en la senda inagurada por "El premio", de salirse de los roles de chica buena, y muestra una vez más que el papel de chica mala le queda muy, pero muy, bien (ñomi ñomi). Y para la trivia digamos que aparece Alan Napier en un rol secundario, más conocido por haber interpretado al estirado mayordomo Alfred en la serie de televisión de Batman (sí, la con ¡POW! ¡CRASH! ¡BANG!).

-- En cuanto a la historia... Pues bien... Démosle algo de mérito a Hitchcock por su voluntariosa búsqueda de nuevos nichos ecológicos en los cuales desovar sus películas. Y es que "Marnie" representa en muchos sentidos una ruptura bastante radical con su cine anterior; aquí la pulsión dramática está puesta no tanto sobre el suspenso como sobre el retrato psicológico y la historia romántica. Por desgracia, Hitchcock demostró no estar bien afirmado arriba de la escalera para hacer labores de mampostería en esta clase de edificios; por otra parte, se lo puede disculpar en parte porque el tipo de cine psicológico que estaba rodando, que hoy en día es moneda un tanto más corriente (se me viene a la mente "Yo soy Sam", sobre un oligofrénico, "Adios a Las Vegas" sobre un alcohólico...), en esa época era algo casi revolucionario. Pero sólo en parte. Porque la película en verdad a ratos es morosa y pareciera que no marcha hacia ninguna parte. Y ya no hablemos de la resolución final, que es un tanto anticlimática después de haber visto toda la secuencia del caballo (pobre caballo), que eso sí es puro Hitchcock, y que realmente es vergonzosa si se considera que es el Maestro quien está sentado en la silla de dirigir. Pero en fin, tampoco es tan mala, si se considera que Hitchcock estaba experimentado con algo nuevo, y si usas matraces viejos para substancias químicas nuevas, no necesariamente es tu culpa que te reviente en la cara... (pero te va a doler lo mismo, en particular si es ácido, eso dalo por seguro).

IDEAL PARA: Supongo que para fanáticos bien fanáticos de Alfred Hitchcock, seguidores de Sean Connery, e interesados en el cine con psicología en general.

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