11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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lunes, 9 de febrero de 2009

"Ninotchka" (1939).


-- "Ninotchka". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Ernst Lubitsch.
-- Actuación: Greta Garbo, Melvyn Douglas, Ina Claire, Bela Lugosi, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Gregory Gaye, Rolfe Sedan, Edwin Maxwell, Richard Carle.
-- Guión: Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch, basados en la historia de Melchior Lengyel.
-- Banda Sonora: Werner R. Heymann.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tres simpáticos inoperantes de la burrrrrrocracia soviética llegan hasta un hotel parisino, con andares de muuuuuu baturro. Después de pensárselo y repensárselo, deciden que a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no le hará gran daño, y al Camarada Lenin ni le importará (bueno, por algo está muerto en esos años), que desechen el Hotelucho del Pueblo que los comisarios del Soviet les han designado, y se alojen en el más caro de los hoteles de París. No por el lujo, claro está, sino por demostrar el prestigio de la URSS, que no son unas pobres ratas, caramba, etcétera. Qué mala suerte que les toque a ellos demostrar eso a cuerpo de rey. El objetivo de su viaje es, ejem, vender unas joyitas zaristas, nada del otro mundo, porque verán, la URSS es un ejemplo para los obreros del mundo, pero en la propia URSS los obreros se están muriendo de hambre. Pero un empleaducho cualquiera del hotel escucha lo de las joyas, y se va corriendo a comunicar el chisme, porque cerca anda... ¡CHACHÁN! ...una antigua aristócrata rusa que era dueña de esas joyas, antes de que los soviets la echaran a patadas al grito de "¿¿¿QUIÉN ES CHILE??? ¡¡¡EL PUEBLO...!!!", er, perdón, me equivoqué, voy de nuevo: "¿¿¿QUIÉN ES RUSIA??? ¡¡¡EL PUEBLO!!!". Sí, ahí sí me quedó bien. ¡Demonios, ya estoy divagando de nuevo! ¿En qué estaba? ¡Ah, sí! Las joyas. Resulta que la princesa en el exilio contrata a un abogao, pueh oiga, para que impida la venta de esas joyas, porque finezas como ésas son muy caras para el lumpen, ¡faltaba más!, y es bueno que vuelvan a sus antiguos dueños, la realeza, quienes nunca debieron haberlas perdido en primer lugar, porque así el mundo funciona, con algunos que nacen para obedecer y otros para mandar (y disfrutar la vida de paso, pero es que... ¡es tan cansador tener que obligar a los flojonazos de la plebe a que trabajen...!). Con esto, los tres empleaduchos del Soviet, que entre todos no hacen uno, están en serios aprietos. Pero no se preocupen, porque la ayuda va en camino. ¿Y quién es esa ayuda? Una pista: antes de Rosa Klebb, antes de Irina Spalko, fue... ¡¡¡NINOTCHKA!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

1939 fue un año de grandes pelis, no digamos en su tiempo, sino en la Historia de la Cinematografía como un conjunto: "El mago de Oz", "Lo que el viento se llevó", "Caballero sin espada"... Clásicos inmortales por donde se los mire. Y también se estrenó "Ninotchka". Había una vez un tal Melchior Lengyel, un dramaturgo húngaro muy reputado en su tiempo y olvidado en el nuestro, quién sabe si con méritos o no (no sólo nunca he leído nada de él, sino que ni siquiera he visto libros suyos, ni en librerías de nuevo ni de viejo, así es que...), que en el pináculo de su carrera viajó a Hollywood y se empleó como guionista, escribiendo el manuscrito de lo que sería esta peli. Parece ser que Lengyel no le tenía mucho cariño a la Rusia Comunista, por lo que escribió esta severa crítica del Estalinismo, que no se pierde línea para desacreditar al régimen. La idea cayó en gracia, porque en ese tiempo (y después también), los Estados Unidos ya estaban visualizando que la URSS era el Oso Ruso que iba a comerse al mundo y los empezaban a detestar con toda su alma, a diferencia de Hitler y sus Nazitos del Ritmo, que eran saludados como grandes amigos de América porrrrrr altos jerrrrrrarrrrrrcas de la culturrrrrra amerrrrrricana como Walt Disney o Henry Ford (parece que el Pacto Ribentropp-Molotov, del mismo 1939, los pilló harto desprevenidos). La comedia cosechó un éxito rotundo en su época, y se ha transformado en una peli de culto andando los años. Fue postulada al Premio Oscar en cuatro categorías, cuando ese Premio aún se lo daban a pelis de calidad, y perdió frente a otros contundentes acorazados fílmicos (lo dicho, el cine en el año 1939...). Y el paso del tiempo demuestra who's your daddy: "Ninotchka", tan alabada en su tiempo, ha envejecido lo suyo desde entonces.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Greta Garbo. Fue su primer rol de comedia, y su penúltimo antes de despedirse del cine. Incluso se vendió la peli con el cartel "¡La Garbo se ríe!" ("Garbo laughs!"), porque la ciudadana en cuestión era conocida por hacer tragedias a cada cual más tragediosa que la anterior ("Cristina de Suecia" es su rol más recordado). Bueno, también es conocida por su fogosidad con más de algún hombre de Hollywood, y también con más de alguna mujer... En fin, regresando a la peli, Greta Garbo se roba el plato. Verla en su primera aparición, en el andén de la estación, con su uniforme ruso, casi como una versión precuela de la Rosa Klebb de "Desde Rusia con amor", es un lujo, en particular cuando profiere con el tono más serio y doctoral del mundo, comentando las purgas soviéticas, que "ahora hay menos rusos, pero mejores"... Greta Garbo fue postulada al Premio Oscar como Mejor Actriz Principal por su rol, y en cualquier año con un poco de juicio en la sesera de los jurados hubiera ganado, pero para su desgracia coincidió con un rol incluso mejor: la Scarlett O'Hara que interpretó Vivien Leigh en "Lo que el viento se llevó". Incluso cuando la peli decae en su segunda mitad (ya hablaré sobre esto), la Garbo sigue estando al tope de la bandera. Así me gusta ver cocinar tortillas a mí... Para la trivia: cuando Arnold Schwarzenegger tuvo que interpretar a un policía ruso en "Danko: Al rojo vivo", le encargaron (más bien le ordenaron) repasar el rol de la Garbo en "Ninotchka" para captar el feeling de un operador soviético en funciones.

-- En cuanto al aspecto comedioso del asunto, pues, qué decir... Hmmmmmm... La primera parte es divertidísima, incluso para los estándares de hoy en día (bueno, si te gusta el humor de letrina estilo Adam Sandler, entonces los chistes de esta peli van a ser demasiado elevados para tu corto intelecto, y... pensándolo bien... ¿qué haces entonces en un blog tan dilecto como Cine 9009...?). El guión no pierde ocasión de apuñalar a la trapera cualquier aspecto de la vida soviética que se ponga a tiro, en parte por las cosas que los protas dicen, y en parte por el tono frío y gélido que Greta Garbo (actriz, no por nada, nativa de Suecia) le imprime a las mayores barbaridades posibles. Impagable es la escena en que la Garbo agarra al padrecito mayordomo de su galán el burgués y lo incita a rebelarse y romper las cadenas de la opresión capitalista... y mejor aún cuando el Batiushka mayordomo decide que eso del Comunismo no es para él y no quiere compartir nada con su amo rico, porque en ese caso, él tendría que compartir con su amo sus ahorros propios de toda la vida... Pero en la segunda parte, Ninotchka encuentra el amor y empieza a reformarse, descubriendo que debajo de la ladrillesca y plúmbea funcionaria de la Inteligenzia soviética hay también una bella fémina con sentimientos, etcétera, y el asunto decae hacia la comedia romántica más pastelosa (y si piensan que Jennifer López es el colmo de lo pasteloso, es que nunca han visto esas insufribles pelis románticas con soundtrack de violines de los '40s). Bueno, seguramente esta segunda mitad tenía el jurado del Oscar en mente a la hora de declinarle el Premio a la Mejor Película y concedérselo a... adivinaron, "Lo que el viento se llevó".

-- Los diálogos de la primera mitad son grandiosos. En la segunda mitad, como dijimos, puro romance pastel. Pero en la primera mitad, son grandiosos. De hecho, la nominaron a dos Oscares en la categoría de Mejor Historia Original y Mejor Guión, y... sí, adivinaron, perdió frente a... No, no frente a "Lo que el viento se llevó" esta vez, sino frente a "Caballero sin espada" (y con justicia, qué gran peli, qué gran discurso final de James Stewart, qué... er, lo siento, olvidé que esto es el "¿Por qué verla?" de "Ninotchka" y no el de "Caballero sin espada").

-- Hay un interesante aspecto de la peli que queda realzado por la pura casualidad de que en América son detestables tanto los aristócratas como los comunistas, y es que siendo Ninotchka la buena, al final termina pasando de la antigua aristocracia zarista tanto como del Estalinismo Siberiano. Y esto, es que ambos lados quedan como plasta de vaca. Por un lado, los aristócratas son retratados como una panda de cretinos que, parafraseando aquello que se dijo de los aristócratas exiliados franceses de 1789, "no habían aprendido nada ni olvidado nada", que no importa cuántas calamidades les caigan encima, nunca aprenden que no por tener unos cuantos rublos más de renta (bueno, unos cuantos millones de rublos más de renta) no son mejores personas que el resto. ¡A cuántos pijecitos peloláis acá en Chile no se les escucha hablar de la misma displiscente manera, como si su superior posición social fuera casi un designio de Dios, y que por lo tanto cualquiera que se oponga a ellos se opone casi a las leyes de la naturaleza...! (Bueno, de la Economía, ahora está de moda la Religión del Neoliberalismo). Pero eso no quiere decir que la peli sea indulgente con el otro lado, con los que opinan que la eliminación de las desigualdades sociales pasa por imponer una dictadura, que en este caso es comunista, pero lo más bien podría ser extrapolando un poco, una nazi, o una nacionalista a la chilena. Echándole FFWD a las escenas de romance pasteloso y centrándose en los diálogos de contenido social, esta peli tiene uñas bastante afiladas.

IDEAL PARA: Ver una peli con temas interesantes y buenos chistes... si se tiene estómago para soportar el romance con violines cantarines.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Los 2 Humanos.
-- (Ir a la página) Comentario en Sin Ruedecillas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Para que vean que Greta Garbo se ríe [en inglés, sin subtítulos].

martes, 19 de febrero de 2008

"Marnie la ladrona" (1964).


-- "Marnie". Estados Unidos. Año 1964.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Tippi Hedren, Sean Connery, Diane Baker, Martin Gabel, Louise Latham, Bob Sweeney, Milton Selzer, Mariette Hartley, Alan Napier, Bruce Dern, Henry Beckman, S. John Launer, Edith Evanson, Meg Wyllie.
-- Guión: Jay Presson Allen, basado en la novela de Winston Graham.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Marnie la ladrona" en IMDb.
-- "Marnie la ladrona" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay una caja fuerte. Vacía. Las cajas fuertes vacías duelen. Son caras. Y sin de los verdes adentro, inútiles. La responsable es una mujer que ha desaparecido. Su paradero es un misterio para los dueños del dinero. Pero no para nosotros, porque la vemos circular hacia su casa. En ésta, hay una anciana señora que funge como su madre, y que no parece demasiado complacida con ella. Para ser exactos, la trata con cariño, pero también la recrimina por cualquier imbecilidad, mientras que es pura baba y sonrisas con una chiquilla malcriada que viene a la casa. Nada de lo que haga Marnie, nuestra pobrecita ladrona incomprendida por su madre (y eso que no sabe, ¡si supiera en qué pasos anda su hijita...!), sirve para complacer a la veterana. De manera que tras un tiempito en su casa que no es muy productivo (tiene pesadillas, alguien puso gladiolas y ella detesta el color rojo... cosas así), parte nuevamente a las andadas. Todo iría a pedir de boca, de no ser por un casi insignificante detalle: en su nuevo empleo, el jefe es un conocido del antiguo patrón desvalijado. Hay también otro insignificante detalle: es joven y (¡glup!) atractivo. El sex appeal de las posiciones de jefatura empieza a funcionar, el jefe seduce a la secretaria ladrona, y las cosas podrían torcerse... o no, porque nuestra cleptómana heroína decide finalmente obedecer a su instinto y robarse el dinero. Sin embargo, ¿qué puede hacer una mujer de instintos primarios y animales, frente a un hombre enamorado de la zoología y cuyo matarratos es justamente domar bestias feroces...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para Alfred Hitchcock, el Amo del Suspenso, el Maestro del Misterio, el Señor del Terror, el Cuco del Cuco, los gloriosos '50s habían quedado atrás. El mundo estaba cambiando aceleradamente. De pronto, el glamour de las familias post Segunda Guerra Mundial estaba pasando, ya que el baby boom de los '50s había dejado paso a la rebelión teenager de los '60s. En esas condiciones, nuestro buen Hitchcock tendría que renovarse o morir. Algo de eso había tentado ya en "Vértigo" y "Psicosis", abriéndose paso casi a machetazo limpio (es un decir) en las aguas procelosas del cine psicológico. Pasando el interludio de "Los pájaros", Hitchcock regresó a la vieja fórmula de "Psicosis", de tomar una novela con un personaje cuya psicología fuera básicamente una jaula de macacos, y adaptarla para el cine. Pero esta vez, el tiro salió mal. "Marnie" resultó ser una película bastante más débil, a diferencia de "Psicosis" no reinventó la rueda ni mucho menos, y el público respondió de manera bastante esquiva en la recaudación, salvo en Inglaterra e Italia (¡gran cosa, miren cómo nos forramos con esos mercados elefantiásicos!), aunque se llevó muy buenas críticas (¿Y? ¡Con críticas no puedo llevar el pan de la tarde a mi mesa, tarados!). Para una buena proporción de gente (bueh, contados entre los escasos adláteres que llevaron su fanatismo por Hitchcock a ver ésta también), "Marnie" representa un punto de inflexión: para la mitad de ellos es la última joyita suya, y para otros es el primer engendro de los que pariría de ahí en adelante.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No hay muchas películas en donde la heroína es una cleptómana con un severo trauma del pasado. Eso debe valer algo, supongo, ¿no? Hitchcock se decidió a darle el protagónico a Tippi Hedren, con quien ya había trabajado en "Los pájaros", y como antes había sucedido, ésta fue la segunda y última de sus (pocas) colaboraciones con actrices fetiches. Y es que, ya sabemos, algo tenía Hitchcock que las ahuyentaba... (quizás para rodar películas con un componente enfermizo, debes ser tú mismo un tanto enfermizo, vaya uno a saber).

-- El elenco no puede ser más peregrino. El coprota es nada menos que Sean Connery, en su primer rol relevante desde que fuera catapultado a la fama como el agente James Bond 007 en "El satánico Doctor No" y "Desde Rusia con amor"; de hecho, la rodó antes que "Goldfinger"; aquí Connery se da el lujo de interpretar un personaje incluso más rudo que 007, que como tal, al menos se permitía el lujo de la ironía, algo de lo que su personaje en "Marnie" es completamente huérfano. Diane Baker, la jovencita carilinda por la cual babeábamos en "Viaje al centro de la Tierra" y "Los 300 espartanos", sigue en la senda inagurada por "El premio", de salirse de los roles de chica buena, y muestra una vez más que el papel de chica mala le queda muy, pero muy, bien (ñomi ñomi). Y para la trivia digamos que aparece Alan Napier en un rol secundario, más conocido por haber interpretado al estirado mayordomo Alfred en la serie de televisión de Batman (sí, la con ¡POW! ¡CRASH! ¡BANG!).

-- En cuanto a la historia... Pues bien... Démosle algo de mérito a Hitchcock por su voluntariosa búsqueda de nuevos nichos ecológicos en los cuales desovar sus películas. Y es que "Marnie" representa en muchos sentidos una ruptura bastante radical con su cine anterior; aquí la pulsión dramática está puesta no tanto sobre el suspenso como sobre el retrato psicológico y la historia romántica. Por desgracia, Hitchcock demostró no estar bien afirmado arriba de la escalera para hacer labores de mampostería en esta clase de edificios; por otra parte, se lo puede disculpar en parte porque el tipo de cine psicológico que estaba rodando, que hoy en día es moneda un tanto más corriente (se me viene a la mente "Yo soy Sam", sobre un oligofrénico, "Adios a Las Vegas" sobre un alcohólico...), en esa época era algo casi revolucionario. Pero sólo en parte. Porque la película en verdad a ratos es morosa y pareciera que no marcha hacia ninguna parte. Y ya no hablemos de la resolución final, que es un tanto anticlimática después de haber visto toda la secuencia del caballo (pobre caballo), que eso sí es puro Hitchcock, y que realmente es vergonzosa si se considera que es el Maestro quien está sentado en la silla de dirigir. Pero en fin, tampoco es tan mala, si se considera que Hitchcock estaba experimentado con algo nuevo, y si usas matraces viejos para substancias químicas nuevas, no necesariamente es tu culpa que te reviente en la cara... (pero te va a doler lo mismo, en particular si es ácido, eso dalo por seguro).

IDEAL PARA: Supongo que para fanáticos bien fanáticos de Alfred Hitchcock, seguidores de Sean Connery, e interesados en el cine con psicología en general.

domingo, 19 de marzo de 2006

"Lo que el viento se llevó" (1939).


-- "Gone with the Wind". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Victor Fleming, George Cukor (sin acreditar), Sam Wood (sin acreditar).
-- Actuación: Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard, Olivia de Havilland, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Barbara O'Neil, Evelyn Keyes, Ann Rutherford, Oscar Polk, Butterfly McQueen, Howard C. Hickman, Alicia Rhett, Rand Brooks, Carroll Nye, Laura Hope Crews, Harry Davenport, Ona Munson, Paul Hurst, Cammie King, Eric Linden,
-- Guión: Sidney Howard, con contribuciones sin acreditar de Oliver H.P. Garrett, Ben Hecht, Jo Swerling y John Van Druten, basados en la novela de Margaret Mitchell.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "Lo que el viento se llevó" en IMDb.
-- "Lo que el viento se llevó" en la Wikipedia en inglés.
-- Viento Escarlata, blog enteramente dedicado a "Lo que el viento se llevó".

¿DE QUÉ SE TRATA?

Para los que se la han pasado seis décadas y media en el espacio exterior: Scarlett O'Hara es una niñita rica, mimada y caprichosa, en medio de una familia de aristócratas sureños de ascendencia irlandesa, que como corresponde (a su tiempo y lugar, no se piensen que soy racista), viven de explotar a los negros en las algodoneras. En un baile conoce al sinvergüenza Rhett Butler, pero ella sólo tiene ojos para (pronúnciese soltando un vaporoso suspiro) Aaaaaaashley. Pero Ashley ¡ups! se va a casar con Melanie. Todo correría por los cauces de un cuadrángulo amoroso vulgar y corriente, pero en medio, ¡¡¡LA GUERRA!!! El Sur se va a la guerra con el Norte, gana el Norte, y los ricachones del sur quedan en la más abyecta miseria. Ahora Scarlett O'Hara, reconvertida por las circunstancias en una demoníaca y despiadada empresaria, se autoimpondrá como misión rescatar a su familia, aunque para ello tenga que casarse con un viejo millonario. ¿Conseguirá conquistar a Ashley... antes de darse cuenta de que quizás sea Rhett el hombre de su vida...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de 1930, que vio la llegada del cine sonoro, fue también aquella en que el cine épico por todo lo alto inició su desarrollo (habían esbozos como "Intolerancia" o "El nacimiento de una nación", pero digámoslo con todas sus letras, la trilogía de "El Señor de los Anillos" en versión muda no tendría ni el décimo de atractivo). Margaret Mitchell publicó en ese tiempo una novela sobre la decadencia del Sur tras la guerra civil, por cierto bastante racista, pero que a pesar de eso (o quizás por eso mismo) fue un éxito de ventas en Estados Unidos. Compraron los derechos, y... Bien, después había que hacer la película. Una bicoca. Solo que el rodaje de "Lo que el viento se llevó" fue en sí mismo una epopeya de tomo y lomo. El resultado valió la pena. El filme es uno de los más taquilleros de la historia del cine (en términos comparativos de población, cantidad de cines y valor del dólar a la fecha), catapultó a sus protagonistas a la fama, se alzó con el primer Premio Oscar a una actriz de color, y se volvió un clásico indiscutible del cine.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es la historia de amor por antonomasia del cine, cargada de tensión erótica (las escenas de beso pueden parecer ingenuas, pero en su tiempo eran de alto contenido sexual, casi softcore), y de pathos. Y es que los protagonistas se complementaban tan bien, y aún así, si hubieran existido un par de detallitos de diferencia, podría haber terminado todo de manera tan distinta... Para ver pañuelo en mano.

-- Tiene una enorme cantidad de elementos. Es un filme de guerra (aunque no tiene escenas de batalla). Es una historia romántica. Es un filme sociológico. Una película costumbrista. Todo condensado en uno. Aunque no lo crean, la novela es incluso mejor. Claro que cuesta condensar 1000 páginas de letra apretada en un solo filme, por mucho que dure tres horas y media, así es que puede alabarse el buen (y esforzado) hacer de los guionistas en ese sentido.

-- Los actores protagónicos son indudablemente carismáticos. Vivien Leigh, sobre todo, se roba la pantalla, confirmando la arriesgada apuesta de concederle el rol principal a una actriz por entonces perfectamente desconocida, y dejando en el camino a 400 otras postulantes, entre ellas varias veteranas (¡en ese tiempo!) de Hollywood.

-- Líneas para el bronce: "Francamente, querida, me importa un bledo" ("Frankly, my dear, I don't give a damn") es la frase más famosa de la historia del cine, según el American Film Institute. Curiosamente, le significó a los productores una multa por poner groserías en una película (¿qué pasaría hoy, con tanto f***, m*****f*****, s***, go to h*** y demases?).

-- Pocas películas han entregado una escena de desesperación tan perfecta, como aquella en la que Scarlett O'Hara regresa a su tierra natal de Tara, la encuentra entera arrasada por la guerra, se ve obligada a escarbar en la tierra para comer un nabo porque el hambre la carcome, y levanta el puño al cielo diciendo: "¡Con Dios como mi testigo, con Dios como mi testigo ellos no van a aplastarme. Pasaré por todo esto y cuando todo haya terminado, nunca volveré a tener hambre otra vez. No, y nadie más de mi gente. Así tenga que mentir, robar, trampear o matar. Con Dios como mi testigo, no volveré a tener hambre otra vez!".

IDEAL PARA: Estremecerse y emocionarse.

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