11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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martes, 15 de febrero de 2011

"Gunga Din" (1939).


-- "Gunga Din". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: George Stevens.
-- Actuación: Cary Grant, Victor McLaglen, Douglas Fairbanks Jr., Sam Jaffe, Eduardo Ciannelli, Joan Fontaine, Montagu Love, Robert Coote, Abner Biberman, Lumsden Hare.
-- Guión: Joel Sayre y Fred Guiol, con contribuciones sin acreditar de Lester Cohen, John Colton, William Faulkner, Vincent Lawrence, Dudley Nichols y Anthony Veiller, sobre una historia de Ben Hecht y Charles MacArthur, inspirados en el poema de Rudyard Kipling.
-- Banda Sonora: Alfred Newman.

-- "Gunda Din" en IMDb.
-- "Gunda Din" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La India, continente misterioso y exótico, en donde los fieles no se comen el cuerpo de su dios hecho pan, sino que... ¡le ofrecen sangre! (miren ustedes qué bárbaros). Es la época en que la India ha sido conquistada por los británicos, que llevan el ejército, el telégrafo... ¡la civilización! Y miren ustedes como ésos salvajes lo pagan, con insurrecciones y... ¡pretensiones de conquista mundial! ¡Esos patipelaos que a duras penas consiguen sujetarse el culo dentro del taparrabos! ¡Habráse visto tamaña insolencia! El caso es que esos insurrectos consiguen destruir un puesto de telégrafos y cortar las comunicaciones, con lo que los boys yank... perdón, me quedé pegado en lo de Irak, si es que como India también empieza con "I". El caso es que los boys british, ahora sí, se quedan turulatos con lo que ocurren, y con perfecto espíritu xXx de enviar serpientes a lidiar con serpientes, destacan a tres hombres para la misión de reconocimiento, que son seguidos por el aguatero del equipo, un cipayo que, adivinaron, es el tal Gunga Din, que para seguir los estereotipos propios del cine de la época (1939, todavía había británicos en la India, ¿vale?), es un pardillo hipnotizado por las charreteras militares y todo eso. Estos cuatro hacen un terrible descubrimiento: los terroristas en realidad están cimentando las bases para un Imperio Indio, para obtener la independencia... ¡¡¡PARA CONQUISTAR EL MUNDO, MUAHAHAHAHÁ!!! ¿Conseguirán nuestros aguerridos héroes del orden y la civilización, detener a esta panda de salvajes que están a punto de dejar caer la tempestad sobre la India?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las gracias de ver cine de todas las épocas, es que a través de las pelis se puede tener un retrato, no diré fiel de la Historia del Siglo XX, pero sí de las percepciones sobre cómo funcionaba el mundo. En la primera mitad del XX, antes de que llegaran los anticolonialistas a arruinarnos la diversión, había un estilo de cine en que los imperios coloniales europeos le enseñaban a los salvajes de todas partes quién era el que mandaba. Y cuando era un salvaje el que era "el bueno", en realidad siempre existía la conexión europea (como Tarzán, que vivía en la jungla y defendía la jungla, pero en realidad no era un negrito de mierda, sino un buen y clásico aristócrata europeo que por malvado infortunio del destino acaba varado en el continente que no le corresponde... y va y se enseñorea del mismo, que para eso era europeo, faltaba más). Lo que hoy en día son las pelis de Jerry Bruckheimer exaltando el militarismo de Estados Unidos ("Top Gun", "Marea roja", "Halcón Negro derribado", "Pearl Harbor"...), en la década de los '30s y '40s eran las pelis de británicos en el más imperial de todos sus dominios imperiales, que era la India. Porque harto que se cagaban en los salvajes de la India, sin parar mientes (ni les convenía tampoco) en que su civilización tenía 3500 años, que poseían grandes imperios y filosofías cuando en Stonehenge todavía vivían en tribus y adoraban al fuego, y que además los de la India inventaron el cero. "Gunga Din" es otra de estas pelis de exaltación patriótica e imperialista, hecha un poco a la estela de "La carga de la Brigada Ligera" (cambiando el poema de Tennyson por el de Kypling, pero manteniendo a los buenos británicos versus los malvados insurrectos), y por lo mismo, consistentemente reconocida como una de las mejores pelis de aventuras hechas en Estados Unidos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Gunda Din" es de esas pelis que hoy en día vale más la pena ver por su valor arqueológico, que por tener cosas interesantes que decir hoy en día. Vale que a papi Spielberg lo dejó alucinando, y se robó una enorme cantidad de detalles (la ambientación indostánica, los villanos, el leit motiv de la búsqueda del tesoro que tienen los villanos, el culto ritual, etcétera) para "Indiana Jones y el Templo de la Perdición", y que la dupleta de Blake Edwards y Peter Sellers le rindió un sentido homenaje bajo los ropajes de la sangrante parodia de la escena inicial de "La fiesta inolvidable", pero claro, esto vale sólo para los interesados en las genealogías. Dicho en plata, esta peli está seriamente necesitada de un remake. No es mala. De hecho es bastante buena... para los estándares de 1939, y ése es el principal problema. Otras pelis del mismo año están también bastante envejecidas, pero sobreviven por otros detalles: "El mago de Oz" por su carga de magia, "Lo que el viento se llevó" por ser una historia bigger than life... Pero en "Gunga Din" todo es aventura pura y dura. Rodada con el ritmo de caracol que era normal en 1939, pero que resulta soporífero siete décadas después. Existen escenas de acción, pero como que echamos de menos la sangre y el gore que se han puesto de moda post "Gladiador" y "El Señor de los Anillos". Existen momentos humorísticos, pero son de una ingenuidad desarmante para el público actual. Y por supuesto que tenemos sacrificio final, pero el personaje a sacrificar, en vez de ser un tipo noble y heroico (un Aragorn, vamos), es un mequetrefe que encarna a la perfección todos esos valores antiguallas de "sé un buen chico, sé respetuoso, sé obediente y respeta el sistema", que poco tiempo después, durante la explosión de los '50s, pasarían drásticamente de moda. Es cierto que para ver cine antiguo tienes las más de las veces que hacer abstracción de muchas cosas y sumergirte en la mentalidad de la época para disfrutar mejor lo que querían hacer, pero esta necesidad es particularmente dramática en el caso de "Gunga Din". No ayuda tampoco la desmayada dirección de George Stevens, tipo que se paseó con mayor o menor fortuna (generalmente menor, como le sucede a veces a los que abarcan mucho y aprietan poco) por la comedia ("La mujer del año"), el cine social ("Un lugar en el sol"), el drama ("Gigante") y el cine bíblico ("La historia más grande jamás contada"). En resumen, el gran valor que conserva esta peli, es como testimonio arqueológico de una época ya ida, tanto en el panorama político internacional, como de una forma de hacer cine, así como también de una mentalidad paternalista y occidentalizante que ya no cuela en ningún lugar.

-- Para no echarle tanta leña a la peli, dos joyitas en particular. Una, ver a Cary Grant hecho un crío, en un rol marcadamente diferente, más festivo y bullanguero, que sus papeles más "maduros". Y otra, Eduardo Cianelli como prototipo del malo maloso que desde un recóndito lugar de Asia está listo para conquistar el mundo, y que parece un borrador de lo que después será el Doctor No de "El satánico Doctor No", o la organización SPECTRE de otras tantas pelis Bond.

IDEAL PARA: Cinearqueólogos.

lunes, 9 de febrero de 2009

"Ninotchka" (1939).


-- "Ninotchka". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Ernst Lubitsch.
-- Actuación: Greta Garbo, Melvyn Douglas, Ina Claire, Bela Lugosi, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Gregory Gaye, Rolfe Sedan, Edwin Maxwell, Richard Carle.
-- Guión: Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch, basados en la historia de Melchior Lengyel.
-- Banda Sonora: Werner R. Heymann.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tres simpáticos inoperantes de la burrrrrrocracia soviética llegan hasta un hotel parisino, con andares de muuuuuu baturro. Después de pensárselo y repensárselo, deciden que a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no le hará gran daño, y al Camarada Lenin ni le importará (bueno, por algo está muerto en esos años), que desechen el Hotelucho del Pueblo que los comisarios del Soviet les han designado, y se alojen en el más caro de los hoteles de París. No por el lujo, claro está, sino por demostrar el prestigio de la URSS, que no son unas pobres ratas, caramba, etcétera. Qué mala suerte que les toque a ellos demostrar eso a cuerpo de rey. El objetivo de su viaje es, ejem, vender unas joyitas zaristas, nada del otro mundo, porque verán, la URSS es un ejemplo para los obreros del mundo, pero en la propia URSS los obreros se están muriendo de hambre. Pero un empleaducho cualquiera del hotel escucha lo de las joyas, y se va corriendo a comunicar el chisme, porque cerca anda... ¡CHACHÁN! ...una antigua aristócrata rusa que era dueña de esas joyas, antes de que los soviets la echaran a patadas al grito de "¿¿¿QUIÉN ES CHILE??? ¡¡¡EL PUEBLO...!!!", er, perdón, me equivoqué, voy de nuevo: "¿¿¿QUIÉN ES RUSIA??? ¡¡¡EL PUEBLO!!!". Sí, ahí sí me quedó bien. ¡Demonios, ya estoy divagando de nuevo! ¿En qué estaba? ¡Ah, sí! Las joyas. Resulta que la princesa en el exilio contrata a un abogao, pueh oiga, para que impida la venta de esas joyas, porque finezas como ésas son muy caras para el lumpen, ¡faltaba más!, y es bueno que vuelvan a sus antiguos dueños, la realeza, quienes nunca debieron haberlas perdido en primer lugar, porque así el mundo funciona, con algunos que nacen para obedecer y otros para mandar (y disfrutar la vida de paso, pero es que... ¡es tan cansador tener que obligar a los flojonazos de la plebe a que trabajen...!). Con esto, los tres empleaduchos del Soviet, que entre todos no hacen uno, están en serios aprietos. Pero no se preocupen, porque la ayuda va en camino. ¿Y quién es esa ayuda? Una pista: antes de Rosa Klebb, antes de Irina Spalko, fue... ¡¡¡NINOTCHKA!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

1939 fue un año de grandes pelis, no digamos en su tiempo, sino en la Historia de la Cinematografía como un conjunto: "El mago de Oz", "Lo que el viento se llevó", "Caballero sin espada"... Clásicos inmortales por donde se los mire. Y también se estrenó "Ninotchka". Había una vez un tal Melchior Lengyel, un dramaturgo húngaro muy reputado en su tiempo y olvidado en el nuestro, quién sabe si con méritos o no (no sólo nunca he leído nada de él, sino que ni siquiera he visto libros suyos, ni en librerías de nuevo ni de viejo, así es que...), que en el pináculo de su carrera viajó a Hollywood y se empleó como guionista, escribiendo el manuscrito de lo que sería esta peli. Parece ser que Lengyel no le tenía mucho cariño a la Rusia Comunista, por lo que escribió esta severa crítica del Estalinismo, que no se pierde línea para desacreditar al régimen. La idea cayó en gracia, porque en ese tiempo (y después también), los Estados Unidos ya estaban visualizando que la URSS era el Oso Ruso que iba a comerse al mundo y los empezaban a detestar con toda su alma, a diferencia de Hitler y sus Nazitos del Ritmo, que eran saludados como grandes amigos de América porrrrrr altos jerrrrrrarrrrrrcas de la culturrrrrra amerrrrrricana como Walt Disney o Henry Ford (parece que el Pacto Ribentropp-Molotov, del mismo 1939, los pilló harto desprevenidos). La comedia cosechó un éxito rotundo en su época, y se ha transformado en una peli de culto andando los años. Fue postulada al Premio Oscar en cuatro categorías, cuando ese Premio aún se lo daban a pelis de calidad, y perdió frente a otros contundentes acorazados fílmicos (lo dicho, el cine en el año 1939...). Y el paso del tiempo demuestra who's your daddy: "Ninotchka", tan alabada en su tiempo, ha envejecido lo suyo desde entonces.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Greta Garbo. Fue su primer rol de comedia, y su penúltimo antes de despedirse del cine. Incluso se vendió la peli con el cartel "¡La Garbo se ríe!" ("Garbo laughs!"), porque la ciudadana en cuestión era conocida por hacer tragedias a cada cual más tragediosa que la anterior ("Cristina de Suecia" es su rol más recordado). Bueno, también es conocida por su fogosidad con más de algún hombre de Hollywood, y también con más de alguna mujer... En fin, regresando a la peli, Greta Garbo se roba el plato. Verla en su primera aparición, en el andén de la estación, con su uniforme ruso, casi como una versión precuela de la Rosa Klebb de "Desde Rusia con amor", es un lujo, en particular cuando profiere con el tono más serio y doctoral del mundo, comentando las purgas soviéticas, que "ahora hay menos rusos, pero mejores"... Greta Garbo fue postulada al Premio Oscar como Mejor Actriz Principal por su rol, y en cualquier año con un poco de juicio en la sesera de los jurados hubiera ganado, pero para su desgracia coincidió con un rol incluso mejor: la Scarlett O'Hara que interpretó Vivien Leigh en "Lo que el viento se llevó". Incluso cuando la peli decae en su segunda mitad (ya hablaré sobre esto), la Garbo sigue estando al tope de la bandera. Así me gusta ver cocinar tortillas a mí... Para la trivia: cuando Arnold Schwarzenegger tuvo que interpretar a un policía ruso en "Danko: Al rojo vivo", le encargaron (más bien le ordenaron) repasar el rol de la Garbo en "Ninotchka" para captar el feeling de un operador soviético en funciones.

-- En cuanto al aspecto comedioso del asunto, pues, qué decir... Hmmmmmm... La primera parte es divertidísima, incluso para los estándares de hoy en día (bueno, si te gusta el humor de letrina estilo Adam Sandler, entonces los chistes de esta peli van a ser demasiado elevados para tu corto intelecto, y... pensándolo bien... ¿qué haces entonces en un blog tan dilecto como Cine 9009...?). El guión no pierde ocasión de apuñalar a la trapera cualquier aspecto de la vida soviética que se ponga a tiro, en parte por las cosas que los protas dicen, y en parte por el tono frío y gélido que Greta Garbo (actriz, no por nada, nativa de Suecia) le imprime a las mayores barbaridades posibles. Impagable es la escena en que la Garbo agarra al padrecito mayordomo de su galán el burgués y lo incita a rebelarse y romper las cadenas de la opresión capitalista... y mejor aún cuando el Batiushka mayordomo decide que eso del Comunismo no es para él y no quiere compartir nada con su amo rico, porque en ese caso, él tendría que compartir con su amo sus ahorros propios de toda la vida... Pero en la segunda parte, Ninotchka encuentra el amor y empieza a reformarse, descubriendo que debajo de la ladrillesca y plúmbea funcionaria de la Inteligenzia soviética hay también una bella fémina con sentimientos, etcétera, y el asunto decae hacia la comedia romántica más pastelosa (y si piensan que Jennifer López es el colmo de lo pasteloso, es que nunca han visto esas insufribles pelis románticas con soundtrack de violines de los '40s). Bueno, seguramente esta segunda mitad tenía el jurado del Oscar en mente a la hora de declinarle el Premio a la Mejor Película y concedérselo a... adivinaron, "Lo que el viento se llevó".

-- Los diálogos de la primera mitad son grandiosos. En la segunda mitad, como dijimos, puro romance pastel. Pero en la primera mitad, son grandiosos. De hecho, la nominaron a dos Oscares en la categoría de Mejor Historia Original y Mejor Guión, y... sí, adivinaron, perdió frente a... No, no frente a "Lo que el viento se llevó" esta vez, sino frente a "Caballero sin espada" (y con justicia, qué gran peli, qué gran discurso final de James Stewart, qué... er, lo siento, olvidé que esto es el "¿Por qué verla?" de "Ninotchka" y no el de "Caballero sin espada").

-- Hay un interesante aspecto de la peli que queda realzado por la pura casualidad de que en América son detestables tanto los aristócratas como los comunistas, y es que siendo Ninotchka la buena, al final termina pasando de la antigua aristocracia zarista tanto como del Estalinismo Siberiano. Y esto, es que ambos lados quedan como plasta de vaca. Por un lado, los aristócratas son retratados como una panda de cretinos que, parafraseando aquello que se dijo de los aristócratas exiliados franceses de 1789, "no habían aprendido nada ni olvidado nada", que no importa cuántas calamidades les caigan encima, nunca aprenden que no por tener unos cuantos rublos más de renta (bueno, unos cuantos millones de rublos más de renta) no son mejores personas que el resto. ¡A cuántos pijecitos peloláis acá en Chile no se les escucha hablar de la misma displiscente manera, como si su superior posición social fuera casi un designio de Dios, y que por lo tanto cualquiera que se oponga a ellos se opone casi a las leyes de la naturaleza...! (Bueno, de la Economía, ahora está de moda la Religión del Neoliberalismo). Pero eso no quiere decir que la peli sea indulgente con el otro lado, con los que opinan que la eliminación de las desigualdades sociales pasa por imponer una dictadura, que en este caso es comunista, pero lo más bien podría ser extrapolando un poco, una nazi, o una nacionalista a la chilena. Echándole FFWD a las escenas de romance pasteloso y centrándose en los diálogos de contenido social, esta peli tiene uñas bastante afiladas.

IDEAL PARA: Ver una peli con temas interesantes y buenos chistes... si se tiene estómago para soportar el romance con violines cantarines.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Los 2 Humanos.
-- (Ir a la página) Comentario en Sin Ruedecillas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Para que vean que Greta Garbo se ríe [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 23 de octubre de 2008

"Caballero sin espada" (1939).


-- "Mr. Smith Goes to Washington". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Frank Capra.
-- Actuación: James Stewart, Jean Arthur, Claude Rains, Edward Arnold, Guy Kibbee, Thomas Mitchell, Eugene Pallette, Beulah Bondi, H.B. Warner, Harry Carey, Astrid Allwyn, Ruth Donnelly, Grant Mitchell, Porter Hall, Pierre Watkin.
-- Guión: Sidney Buchman, basado en una historia no publicada de Lewis R. Foster.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "Caballero sin espada" en IMDb.
-- "Caballero sin espada" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un Honorable Senador de los Estados Unidos ha tenido un Honorable Ataque de alguna clase (no sé si al cerebro o al corazón... después de todo, para ser político no se necesita ninguna de ambas cosas). El caso es que ha parao las chalas, el pobre hombre, y eso pone muy nervioso a algunas personas. Porque resulta que está por votarse la ley de presupuestos, y está en juego una partida extraordinaria para la construcción de una chupi represa que forrará de dinero los bolsillos de un cierto potentado (de dónde me suena eso...). Convencen al Gobernador de que Fulanito Riñones de Bisagra es el mejor para el puesto, pero cuando las bases se enteran, desechan con indignación a Fulanito Riñones de Bisagra, y piden a otro candidato. El Gobernador, no queriendo desairar a nadie, decide entonces darle la nominación a un tercero que no se veía venir, y que, pues bien... es el guardaparques favorito de sus chicos. Pobre desgraciao, no sabe en la que se ha venío a meteh... Porque nuestro heroico guardaparques no tiene idea sobre cómo demonios se tramita una ley, y además, es el perrillo faldero del otro senador, que era amiguete de su padre, y que, pues bien, recuerda muy bien como el padre del guardaparques era defensor de las causas perdidas, hasta que apareció cómodamente instalado en su asiento, con un confortable agujero de bala, por atreverse a luchar por los derechos de las personas... Ahora, nuestro heroico guardaparques descubrirá que Washington está lleno de maravillosos monumentos a los líderes de la nación, aquellos que decían que "democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", y también de gente que pasa por los monumentos como si lloviera, y siguen cualquier ejemplo, menos el de que aquellos insignes prohombres Fundadores de la Nación. El guardaparques está embolinado con la idea de estar trabajando para hacer una nación más grande y más fuerte, pero poco a poco, cuando descubra por qué en realidad está allí, o sea, para hacer el paleto... ¿Conseguirá nuestro heroico guardaparques recordarles a una jauría entera de políticos washingtonianos, que democracia significa juego limpio y respeto por los derechos de las personas, antes que ellos lo hundan...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Gracias a su poderosa maquinaria cinematográfica, Estados Unidos ha vendido de sí mismo una potente imagen como el Santuario de la Democracia y los Derechos Humanos. No es casualidad. Las pelis de Hollywood son hechas por estadounidenses para estadounidenses (la mitad de la recaudación mundial se hace en los U.S.A.), y por lo tanto, no es raro que para preservar el negocio, deban halagar a la audiencia diciéndoles que forman parte de lo más bello y puro que ha parío esta Tierra de Dioh, aunque eso no sea cierto (¿y qué? Si la gente prefiriera la vida real a una bella fantasía, los cines habrían entrado en bancarrota desde el 29 de diciembre de 1895). Pero en los '30s, se sabía que las cosas no andaban bien. En los '20s, terminada la Primera Guerra Mundial, se le había prometido a la gente que todo iba a estar bien, que todos iban a ser ricos, que todos iban a vivir de las rentas sin trabajarle un centavo a nadie, simplemente jugando a comprar papeles en la Bolsa (piensen lo idiota de ese sueño: si todos son ricos y nadie trabaja, ¿quién va a producir los bienes y servicios que supuestamente van a ser comprados con esa riqueza?). El '29, el asunto se desplomó, vino el Crack de la Bolsa y la Gran Depresión, y la gente, mientras veía como los ahorros de toda su vida se esfumaban en las manos de quién sabe quién, empezó a descubrir que había más que un poco de corrupción en la Tierra de la Vigilante Aguila Calva. Aún así, precisamente por temor a los corruptos, pintar el tema era algo grande. Quizás demasiado grande. Pero esta peli se hizo de todos modos. La criticaron. La quisieron hundir. Ya saben quienes, los corruptos de siempre. Pero sigue siendo un clásico hasta el día de hoy, y quienes se les opusieron, hoy en día nadie los recuerda.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es uno de los retratos más hondos que nos ha entregado el cine, sobre el funcionamiento de la democracia en los Estados Unidos, y de la democracia en general. Vemos todo el proceso parlamentario en pleno, los mecanismos por los cuales se solucionan contingencias en democracia, las reglamentaciones referentes a cómo pasan las leyes, cómo se comportan los parlamentarios, el uso y el abuso que se hace del legalismo y del reglamentarismo... Si ustedes quieren echar una mirada al interior de esa caja negra que suele ser el sistema democrático de Gobierno, deberían ver esta peli. Obligatoriamente. En lo personal, no comprendo por qué esta peli no es de visionado obligatorio en todas las Escuelas de Derecho del planeta. ¡Ah, sí, ya lo sé! Es porque denuncia la corrupción.

-- Pasemos a ese apartado, entonces. La corrupción. Si esta peli fue universalmente denostada en su tiempo por los políticos de Washington y por los Reichzivilangestellter del Tercer Reich, además de los apparatichnik de los soviets, por algo debe ser. La peli plantea de manera muy dura el conflicto entre los valores eternos en los que se solventa un sistema político democrático, y la cruda trastiendilla de transacas más o menos vergonzosas de todos los días. Todo fundador de un nuevo sistema político cree más o menos de buena fe estar construyendo para la eternidad, un tipo de Gobierno que le entregará lo mejor a la ciudadanía y que terminará con todos los males antiguos, pero como los males antiguos son obra de las personas, y personas son las que habrán de custodiar el nuevo sistema político, pues bien, no pasa una generación antes de que estemos otra vez en el mismo punto. Nuestro prota ha mantenido intactos sus valores y sus creencias en el sistema americano no sólo a pesar de ser un paleto, sino precisamente por eso, por vivir en la periferia de la civilización, más rodeado de vida salvaje que de política, y cuando entra en contacto con todo este nuevo mundo, no puede sino decepcionarse. Y para dar su pelea, el prota no tiene más remedio que entrar al juego, aprender sus reglas, y a la larga, aprender a abusar del tecnicismo, el ritualismo y el procedimentalismo igual que sus enemigos. Combatir fuego con fuego, que se le llama. Por otra parte, en la mayor parte de las pelis sobre corrupción, vemos como el millonario corrupto de turno tiene una banda de mercenarios dedicados a exterminar al prota en medio de grandes explosiones, mientras que aquí, el malvado utiliza medios un poco más realistas, como por ejemplo un poco de presión por aquí, un poco de presión por allá... Más los métodos de un Charles Foster Kane que los de un Lex Luthor, para que nos entendamos (en serio, el friki sentado en esa infoterminal de Madrid... ¿sabe usted quién fue Charles Foster Kane...?).

-- Otro gran tema de la peli, estrechamente relacionado con el anterior, es la inocencia versus el cinismo. Casi como un resabio del clásico "dejad que los niños vengan a mi", son los niños quienes, en momentos estratégicos de la peli, servirán de palancas para la defensa del sistema y sus más hondos valores. Al mismo tiempo, vemos a los muy civilizados y correctos mandamases del sistema en su máxima villanía, cuando no vacilan en enviar a matones para perseguir a esos niños y ejercer la fuerza bruta que sea necesaria en su contra. Generalmente, si una peli tiene niños, ya pueden despedirse de toda seriedad a manos de esos locos bajitos, pero en este caso, lejos de estorbar, es casi impensable rodar esta historia sin su concurso.

-- La prensa tampoco se salva de los palos. ¿Qué misión cumple la prensa en democracia? A diferencia de otras pelis sobre corrupción, aquí la prensa no es corrupta a priori. Simplemente, si el sistema es corrupto, la prensa se amolda. Las motivaciones de los periodistas para echar paja sobre algunas cosas y mirar para otro lado en otras, están bastante claras y muy bien delineadas, por más que no sean el tema original de la peli. También Robert Redford intentó delinear las oscuras relaciones entre política y prensa, en "Leones por corderos", pero no le salió tan bien o tan catedralicio como acá.

-- Frank Capra está aquí en estado de gracia. No en balde es una de sus dos grandes cumbres fílmicas (la otra es la archinavideña "Qué bello es vivir", sin desmerecer otras memorables como "Arsénico y encaje antiguo", "Horizontes perdidos"...). El trabajo de edición es pulcro y elegante. Los diálogos son grandiosos, y no en balde esta peli ganó el Premio Oscar a la Mejor Historia, en los tiempos que ganarse un Oscar todavía daba alguna garantía de calidad (como trivia, fue la última peli en recibir el Oscar en dicha categoría, que a partir del año siguiente pasó a ser el Oscar al Mejor Guión Original, y como segunda trivia, batió a otra favorita del año, que era "Ninotchka"). En cuanto a los estudios y decorados, son bastante suntuosos, para los estándares de 1939, y cuesta creer que ningún interior en esta peli fue rodado en locaciones (todo en estudios, como la vieja tradición mandaba por aquel entonces), tan bien reconstruidos están los corredores y pasillos, por no hablar de ese hemiciclo para el Senado de los Estados Unidos...

-- Los actores están también en su gloria. Fue el gran papel de James Stewart, claro está, y sobre eso no insistiremos porque se han escrito ríos de tinta sobre él (en el episodio de "Los Simpsons" en que Mel Gibson está haciendo un remake de esta peli, lo homenajean explícitamente cuando Mel dice, respecto de cambiar la escena final: "¿El discurso final? ¡Pero si era la escena favorita de James Stewart!"). O mejor dicho, digamos algo sobre él. Su personaje es, al principio, un perfecto imbécil, y es lo suficientemente cretino como para alienarse cualquier simpatía nuestra; ahora bien, promediando la peli empezamos a empatizar con él, y si el prota no se nos torna antipático, es gracias a la esforzadísima labor de Stewart, que lo vuelca por completo a nuestro favor, lejos del estereotipo del "tarado listo" que tantas otras veces nos ha ofrecido el cine. Es claro que su personaje es ingenuo hasta la irritación, pero no de ninguna manera un tonto, y si bien casi toda la peli luce desorientado en un sistema que está lejos de comprender, tanto en mecanismo como en esencia, al final consigue adaptarse sin perderse a sí mismo en el proceso. Jean Arthur, belleza hoy en día insignemente olvidada, tuvo aquí también su gran momento, y está en verdad grandiosa como la secretaria asqueada por las marrullerías de Washington, que poco a poco va descubriendo en ese Quijote al que desprecia, todo aquello en lo que alguna vez ella misma creyó. Claude Rains, a quien ya lo habíamos visto (o no) como el prota de "El hombre invisible", aquí crea también a un gran personaje, el senador antagonista al prota, que no sólo trata de manipularlo como una marioneta, sino que también intenta educarlo y domesticarlo por el bien del sistema, y si bien no es un héroe ni por la cubierta del libro (a pesar de lo que el prota opina al principio de él), está muy lejos de ser un villano ambicioso o egoísta.

-- Y el martillazo final. Esta es una de esas raras pelis que no tiene escenas flojas. Todas las escenas aportan algo a la trama, y es más, todas las escenas son significativas por alguna razón. ¿De cuántas pelis pueden ustedes decir lo mismo?

IDEAL PARA: Ver al mismo tiempo una impecable peli sobre la democracia y sus demonios, y al mismo tiempo, ya no digamos una lección, sino una cátedra sobre cómo hacer cine.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "CABALLERO SIN ESPADA":

-- (Ir a la página) Comentario en Cinestesia.
-- (Ir a la página) Comentario en La Página Web de Mr. X.
-- (Ir a la página) Comentario en The Dreamers.
-- (Ir a la página) Comentario en Homy en Springfield.

VIDEOS:

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- El Sr. Smith recibe una valiosa leccion sobre cómo se pasan las leyes en Washington [en inglés, sin subtítulos].



-- El Sr. Smith debatiendo y denunciando la existencia de maquinarias de corrupción política en su Estado [en inglés, sin subtítulos].



-- En medio de la batalla final del Sr. Smith, los políticos corruptos hacen un intento por quebrar su moral [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 29 de junio de 2006

"Mi reino por un amor" (1939).


-- "The Private Lives of Elizabeth and Essex" (título original en inglés), "Elizabeth the Queen" (título para la televisión de Estados Unidos), "Las vidas privadas de Isabel y Essex" (título en Venezuela), "La vida privada de Elizabeth y Essex" (título en España). Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Bette Davis, Errol Flynn, Olivia de Havilland, Donald Crisp, Alan Hale, Vincent Price, Henry Stephenson, Henry Daniell, James Stephenson, Nanette Fabray, Ralph Forbes, Robert Warwick, Leo G. Carroll.
-- Guión: Norman Reilly Raine y Æneas MacKenzie, basados en la obra teatral de Maxwell Anderson.
-- Banda Sonora: Erich Wolfgang Korngold.

-- "Mi reino por un amor" en IMDb.
-- "Mi reino por un amor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Inglaterra, 1596. Llega a Londres el varonil y apuesto Conde de Essex, después de un triunfal ataque a Cádiz. Y con eso, comienzan los problemas, porque a la Reina Isabel no le gusta la fama que tiene Essex entre la gente. Tampoco le gusta estar (¡ups!) enamorada de él, en particular porque es guapo y joven, y ella está... bien, cómo decirlo... La expresión "arrugado como una pasa", ¿le dice algo a alguien...? El corresponde a los mimos, pero es vanidoso y arrogante, y no se va a dejar mandonear así como así por una simple mujer, por muy Reina de Inglaterra que sea. De manera que los tórtolos la pasan mal, peleándose y riñendo, hasta que al fin se reconcilian, después de deponer ambos sus respectivos orgullos (de reina una, de abolengo el otro, porque de que ambos nobles, nobles son, pero es que hay sangre noble más antigua que sangre noble, si es que me entienden). Pero Essex tiene la mala costumbre de ser demasiado confiado, y se hace con facilidad de enemigos en la corte. A resultas de todo lo cual, mientras Essex consigue imponerse en el mando de una expedición a Irlanda, los cortesanos empiezan a intrigar a sus espaldas. Las cosas entonces comenzarán a salir mal, todo lo mal que puedan salir (y peor).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por alguna razón, el siglo XVI, en particular desde el punto de vista británico (británicos buenos, españoles malos, básicamente), fue muy popular en el cine anglosajón de la primera mitad del XX. Quizás el quid del asunto estribe en la marea ascendente (por aquella época) del cine de piratas, un subgénero de aventuras por derecho propio, el que por cierto hace rato tiene lápida y partida de defunción. Al mismo tiempo rondaba una obra de teatro sobre los amores de Elizabeth y Essex, que había sido muy exitosa. Es decir, negocio seguro para una adaptación fílmica, la cual era de altos vuelos, toda vez que estaba el venerable Michael Curtiz a cargo (que tres años después haría "Casablanca"), y con los estelares de la Glenn Close y el Harrison Ford de la época (o algo así). ¡Ahí tienen una idea para un remake, inteligentes!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película de dramas y pasiones solidísima, a pesar de su trama casi nula y lo cicatero del presupuesto, que se traduce en decorados roñosísimos a más no poder. Sabiamente, Curtiz descarga toda la artillería en los personajes y en los diálogos, consiguiendo un filme enormemente solvente.

-- Bette Davis. ¿Qué otra actriz de la época hubiera podido interpretar con tanta holgura y naturalidad a una mujer malcarada y caprichosa como la Reina Isabel de Inglaterra? (la primera por cierto, aunque la segunda, cuatro quintos de lo mismo, pero con menos poder). Bien, Bette puede. Su interpretación es simplemente soberbia, justificando con creces ver la película.

-- Errol Flynn. Se dice que la Davis no lo quería a él de intérprete, porque estaba asociado a papeles más de aventuras (filmes de piratas, de arqueros en Sherwood, esa clase de cosas). ¡Y lo logró, señoras y señores! O sea, convenció a la propia Davis de que era el adecuado, después de hacer la película. Y en verdad que queda bien como Essex, retratándolo como un tipo jactancioso y vanidoso, por otra parte tierno y frágil, y además de eso, con un cierto sentido de la nobleza y la bondad, que lo hacen un personaje muy complejo e interesante.

-- Aunque los secundarios no pintan mucho en esta película, vale la pena mencionar que es una de las primeras apariciones de Vincent Price, quien después se haría popular con las adaptaciones de Edgar Allan Poe que hizo la Hammer en los '50s. Y Olivia de Havilland, en un papel casi de adorno aunque estuviera acreditada en tercer lugar, inmediatamente por detrás de las dos grandes estrellas, y en el mismo año y meses antes de darle vida a la inmortal Melanie Hamilton de "Lo que el viento se llevó".

IDEAL PARA: Ver cine clásico de verdad.

domingo, 19 de marzo de 2006

"Lo que el viento se llevó" (1939).


-- "Gone with the Wind". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Victor Fleming, George Cukor (sin acreditar), Sam Wood (sin acreditar).
-- Actuación: Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard, Olivia de Havilland, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Barbara O'Neil, Evelyn Keyes, Ann Rutherford, Oscar Polk, Butterfly McQueen, Howard C. Hickman, Alicia Rhett, Rand Brooks, Carroll Nye, Laura Hope Crews, Harry Davenport, Ona Munson, Paul Hurst, Cammie King, Eric Linden,
-- Guión: Sidney Howard, con contribuciones sin acreditar de Oliver H.P. Garrett, Ben Hecht, Jo Swerling y John Van Druten, basados en la novela de Margaret Mitchell.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "Lo que el viento se llevó" en IMDb.
-- "Lo que el viento se llevó" en la Wikipedia en inglés.
-- Viento Escarlata, blog enteramente dedicado a "Lo que el viento se llevó".

¿DE QUÉ SE TRATA?

Para los que se la han pasado seis décadas y media en el espacio exterior: Scarlett O'Hara es una niñita rica, mimada y caprichosa, en medio de una familia de aristócratas sureños de ascendencia irlandesa, que como corresponde (a su tiempo y lugar, no se piensen que soy racista), viven de explotar a los negros en las algodoneras. En un baile conoce al sinvergüenza Rhett Butler, pero ella sólo tiene ojos para (pronúnciese soltando un vaporoso suspiro) Aaaaaaashley. Pero Ashley ¡ups! se va a casar con Melanie. Todo correría por los cauces de un cuadrángulo amoroso vulgar y corriente, pero en medio, ¡¡¡LA GUERRA!!! El Sur se va a la guerra con el Norte, gana el Norte, y los ricachones del sur quedan en la más abyecta miseria. Ahora Scarlett O'Hara, reconvertida por las circunstancias en una demoníaca y despiadada empresaria, se autoimpondrá como misión rescatar a su familia, aunque para ello tenga que casarse con un viejo millonario. ¿Conseguirá conquistar a Ashley... antes de darse cuenta de que quizás sea Rhett el hombre de su vida...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de 1930, que vio la llegada del cine sonoro, fue también aquella en que el cine épico por todo lo alto inició su desarrollo (habían esbozos como "Intolerancia" o "El nacimiento de una nación", pero digámoslo con todas sus letras, la trilogía de "El Señor de los Anillos" en versión muda no tendría ni el décimo de atractivo). Margaret Mitchell publicó en ese tiempo una novela sobre la decadencia del Sur tras la guerra civil, por cierto bastante racista, pero que a pesar de eso (o quizás por eso mismo) fue un éxito de ventas en Estados Unidos. Compraron los derechos, y... Bien, después había que hacer la película. Una bicoca. Solo que el rodaje de "Lo que el viento se llevó" fue en sí mismo una epopeya de tomo y lomo. El resultado valió la pena. El filme es uno de los más taquilleros de la historia del cine (en términos comparativos de población, cantidad de cines y valor del dólar a la fecha), catapultó a sus protagonistas a la fama, se alzó con el primer Premio Oscar a una actriz de color, y se volvió un clásico indiscutible del cine.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es la historia de amor por antonomasia del cine, cargada de tensión erótica (las escenas de beso pueden parecer ingenuas, pero en su tiempo eran de alto contenido sexual, casi softcore), y de pathos. Y es que los protagonistas se complementaban tan bien, y aún así, si hubieran existido un par de detallitos de diferencia, podría haber terminado todo de manera tan distinta... Para ver pañuelo en mano.

-- Tiene una enorme cantidad de elementos. Es un filme de guerra (aunque no tiene escenas de batalla). Es una historia romántica. Es un filme sociológico. Una película costumbrista. Todo condensado en uno. Aunque no lo crean, la novela es incluso mejor. Claro que cuesta condensar 1000 páginas de letra apretada en un solo filme, por mucho que dure tres horas y media, así es que puede alabarse el buen (y esforzado) hacer de los guionistas en ese sentido.

-- Los actores protagónicos son indudablemente carismáticos. Vivien Leigh, sobre todo, se roba la pantalla, confirmando la arriesgada apuesta de concederle el rol principal a una actriz por entonces perfectamente desconocida, y dejando en el camino a 400 otras postulantes, entre ellas varias veteranas (¡en ese tiempo!) de Hollywood.

-- Líneas para el bronce: "Francamente, querida, me importa un bledo" ("Frankly, my dear, I don't give a damn") es la frase más famosa de la historia del cine, según el American Film Institute. Curiosamente, le significó a los productores una multa por poner groserías en una película (¿qué pasaría hoy, con tanto f***, m*****f*****, s***, go to h*** y demases?).

-- Pocas películas han entregado una escena de desesperación tan perfecta, como aquella en la que Scarlett O'Hara regresa a su tierra natal de Tara, la encuentra entera arrasada por la guerra, se ve obligada a escarbar en la tierra para comer un nabo porque el hambre la carcome, y levanta el puño al cielo diciendo: "¡Con Dios como mi testigo, con Dios como mi testigo ellos no van a aplastarme. Pasaré por todo esto y cuando todo haya terminado, nunca volveré a tener hambre otra vez. No, y nadie más de mi gente. Así tenga que mentir, robar, trampear o matar. Con Dios como mi testigo, no volveré a tener hambre otra vez!".

IDEAL PARA: Estremecerse y emocionarse.

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