11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 6 de enero de 2011

"Extraños en un tren" (1951).


-- "Strangers on a Train". Estados Unidos. Año 1951.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Farley Granger, Ruth Roman, Robert Walker, Leo G. Carroll, Patricia Hitchcock, Kasey Rogers, Marion Lorne, Jonathan Hale, Howard St. John, John Brown, Norma Varden, Robert Gist.
-- Guión: Raymond Chandler y Czenzi Ormonde, y Ben Hecht sin acreditar, sobre una adaptación de Whitfield Cook, basados en la novela de Patricia Highsmith.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "Extraños en un tren" en IMDb.
-- "Extraños en un tren" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un individuo inmerso en ese sórdido y perversillo submundo que es el tenis profesional, viaja a su aldea natal para divorciarse de su esposa, una flaitonga que consiguió encaramarlo al altar cuando él era un donnadie, pero que ahora que es famoso, y que puede aspirar a algo mejor (concretamente a la hija de un político, y comparándola a ambas, quién podría culparlo), está listo para decir bye-bye-beautiful (lo de "beautiful" es sarcasmo en este caso). En eso, un tipo lo reconoce y le dice que, oiga usté, ¿no es fulanito de tal, el que se dedica al fino arte de golpear pelotas con la raqueta? Y el tipejo se acerca al tenista, con su mejor cara de "enséñame a usar esa raqueta, lindo"... El tenista, que podrá ser tenista pero igual como que se cohibe un poco, decide replegarse su poco en dirección hacia el armario, pero el otro, jugueteando distraídamente con su bastón, sigue que te sigue. La conversación termina versando sobre el divorcio, porque verán, el otro tipo se lee toíta la prensa sobre tenistas (si es medio rarito, no podía gustarle el viril deporte del rugby, claro está), y le saca eso de que adios esposa y todo. Y entonces le propone una extraña teoría. El no soporta y debe deshacerse como sea de su madre. Pero claro, él tiene un móvil. Y el tenista también tiene un móvil para matar a su señora, en particular si no hay divorcio, ¿no? Pues entonces, la solución es nada más sencilla. El hijo regalón mata a la señora del tenista, y a su vez el marido del año mata a mami. Crímenes cruzados, no hay motivos, policía desconcertada, ambos libres. Chan-chán. El tenista lo escucha, pero no le termina de entrar bien eso de cruzarse con el otro tipo... cruzarse los crímenes, no sean malpensados... y le dice una frase de cortesía e irónica que cualquiera hubiera entendido que es cachondeo. Pero como el otro no es de tomarse las cosas a broma, decide que va en serio. Y emprende la marcha, como un Terminator de toda la vida, acechando a la esposa, que entre tanto, la muy putifarra, resulta que además de no concederle el divorcio al tenista para arruinarlo y si no es mío no será de nadie, la muy putifarra, decía, se manda a cambiar con dos amiguis a una feria de diversiones, para hacer en lo oscurito esa clase de cosas que ya-saben, hacen las niñas grandes. Y ahí empieza a perseguirla el tipo. De juego en juego. Ella se da cuenta, pero como el otro sonríe y la otra es putifarra, pues bien, tendrá a dos chicos, pero tiene que sonreirle al otro hombre. De esta manera, el trío se adentra cada vez más en el parque, siempre con el lunático del bastón detrás... ¿conseguirá zafarse? ¿Se cumplirá la teoría de los crímenes cruzados? ¿O por el contrario, a nuestro bien compuestito tenista acabarán sodomizándole... la vida, eso quiero decir, no se piense mal...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Patricia Highsmith ocupa un lugar de privilegio en la literatura policial del siglo XX. No por sus intrincados crucigramas policiales como Agatha Christie. Tampoco por su brutalidad como Dashiell Hammett. Ni por su cinismo como Raymond Chandler (autor que, por cierto, escribió un preguión de la peli, aunque consideraba la novela de la Highsmith una tontera). La verdadera razón por la que Patricia Highmith ocupa un lugar de culto en la novela policíaca moderna, es porque la señora era una perra enfermiza de lo peor. Sus relatos son lisa y llanamente nauseabundos, no por mal escritos (de hecho ella es una escritora magnífica), sino por la manera en que se las arregla para tomar situaciones que consideraríamos más o menos normales y cotidianas y retorcerlas hasta hacerlas enfermizas e insanas. Aunque la Highsmith es mejor cuentista que novelista (y es que en el cuento destila lo mórbido hasta extremos espantosos), se dio maña para ser conocida por "El talentoso Señor Ripley". "Extraños en un tren" es anterior. De hecho, fue su primera novela, y fue publicada en 1950. La novela era lo suficientemente insana y mórbida como para llamar la atención de otro tipo mórbido e insano, como lo era Alfred Hitchcock, que en las tinieblas de los representantes consiguió hacerse a precio vil de los derechos. En aquellos tempranos '50s, en que los rudos y combativos '40s iban quedando atrás, y se asentaba lo que después será esa cosa tan eisenhoweriana de los suburbios con gente correctita como vecinos y pie de manzana en las ventanas, Alfred Hitchcock y sus veintialgos años de carrera fílmica se habían anotado ya un punto en las ligas mayores con "La soga", y estaba iniciando su edad de oro. "Extraños en un tren" es la primera peli de una década prodigiosa en que el Fantasma del Cinematógrafo nos regaló "La llamada fatal", "La ventana indiscreta", "Para atrapar a un ladrón", su autoremake de "El hombre que sabía demasiado", "Vértigo", "Intriga internacional" y "Psicosis". Y sin despeinarse, el desgraciado.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Por una vez en la vida, la peli es bastante superior a la novela. Como en dos tercios de proyección, sigue con total fidelidad el argumento. Pero luego tomó una muy sabia decisión: echó por la borda el final de Patricia Highsmith. ¡Horror!, los oigo gritar, ¡herejía!, ¡un cineasta que se atreve a profanar con sus sarmentosas manos las sagradas páginas del material que vampiriza! Bueno, déjense de leseras, si quieren adaptaciones religiosamente fidedignas váyanse a ver "Harry Potter y la piedra filosofal" o "El Código da Vinci", pero si quieren ver cómo una adaptación puede superar al material literario de base, sigan en nuestra sintonía. Mientras que es claro que Patricia Highsmith no tenía idea de cómo desanudar todo lo anudado a lo largo de la trama, y cortó por la solución más imbécil de todas las posibles, Alfred Hitchcock y su equipo de guionistas se inventaron con un par, todo un final de acción que debe contarse entre lo más frenético que el gordo ése rodó jamás (lo de "gordo" no lo dije yo, fue Raymond Chandler quien una vez lo llamó el "big fat bastard", para que se vean...). Tampoco Hitchcock se arredró antes las evidentes connotaciones homoeróticas de la novela original (hasta donde se sabe, y es muy creíble leyéndole su material, a la señora Highsmith le era indistinto comer plátanos o papayas de postre), y las volcó en pleno dentro de su peli (esa escena en que el fanático saca una pistola y apunta a la espalda del tenista...). Y se reforcila en esas connotaciones, para añadirle dolor a la injuria. Sí, señores, "Extraños en un tren" no será la mejor peli que Hitchcock haya rodado jamás, pero tiene buenos galones para estar en el Top Five de las más sórdidas que el inglesito se le ocurrió rodar jamás.

-- La trama de la peli (descontado que ya viene en la novela, claro) es lo más original que hay. Muchas historias policiales, en eso de escamotearle cosas al espectador para incrementar el suspenso, deben enroscarse como culebras, a veces hasta lo inverosímil, con vuelta de tuerca aquí y vuelta de tuerca acá. "Extraños en un tren", en cambio, tiene una premisa de lo más sencilla, y eso refuerza el efecto de la misma: el suspenso no viene de que algo en alguna parte va a girar en una dirección distinta y vas a quedar ¡¡¡WHOAAAAAA...!!!, sino de que todo el argumento parece moverse inexorablemente en una dirección, y la tensión arranca de la impotencia (er, no sexual, aclaremos a estas alturas) del prota para evitarlo. Da tanto nervio la cosa, que no en balde fue objeto de un remake bastardo en manos de nada menos que Danny De Vito ("Bota a mamá del tren", en donde te sacan risas justamente a cuenta del suspenso, y es que si vas a copiar, copia al mejor y quedas como rey).

-- En cuanto a la realización... Está bastante bien. Las actuaciones no son superlativas, pero cumplen perfectamente con su cometido. El que se roba la peli, claro está, es Robert Walker como el fanático medio desquiciado, mientras que Farley Granger (ya de partida el nombre es medio rarito, a mí me suena como a Faye Valentine...) está un poco blanducho en su rol (por otra parte, uno de los dos tenía que ser el debiluchito para que la liaison se viera creíble, claro...). Dentro de sus cinco milímetros cuadrados también brilla Kasey Rogers, porque... ¡qué perra miserable y maldita la infeliz!

IDEAL PARA: Ver el comienzo de la edad de oro de Alfred Hitchcock.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Niágara" (1953).


-- "Niagara". Estados Unidos. Año 1953.
-- Dirección: Henry Hathaway.
-- Actuación: Marilyn Monroe, Joseph Cotten, Jean Peters, Max Showalter, Denis O'Dea, Richard Allan, Don Wilson, Lurene Tuttle, Russell Collins, Will Wright.
-- Guión: Charles Brackett, Walter Reisch y Richard L. Breen.
-- Banda Sonora: Sol Kaplan.

-- "Niágara" en IMDb.
-- "Niágara" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay dos cascadas en la vida que ver, antes de morirse. Una de ellas son las Cataratas del Niágara. La otra es la deliciosa cascada de tul de los ceñidos camisones de dormir de Marilyn Monroe. Un tipejo ve la primera de ellas haciéndose preguntas metafisicosas existencialosas de las que nadie se hace, pero quedan de lo más chulas al very beginning de la peli. Y luego se va a ver si le toca copular con la otra. Pero la otra no está para requiebros. En paralelo llega una parejita nada más Eisenhower al motel al lado del Niágara en que transcurre todo esto que estoy diciendo. Nada más llegar, surprise, la habitación está todavía ocupada por la primera parejita. Ni modo, habrá que cambiarse a otra habitación que (prrrro q'joputrrra la vida, yo quería la otra habitación, la que tenía vista al Niágara... y a Marilyn) sí está desocupada. Bueno, las dos parejas empiezan a confraternizar, o algo así, porque resulta que nuestra delicadita pareja de newcomes ven que la otra es de cascos bien sueltos. El tipo tiene más de algún desperfecto en el cableado, y tiene algunas reacciones de lo más histericonas, aunque es explicable considerando que la Monroe se comporta con él como una zorra exhibiéndose impúdicamente como hembra en celo, y cosiacas así (síndrome Joe DiMaggio, que le llaman). Y si pensaban que la Monroe había llegado al colmo de lo perra, aún falta lo mejor. Resulta que la Monroe está de remojapipas de otro tipo, y... Sí, todavía falta. Además de eso, entre los dos están complotando para quitar al maridito del camino. Si tan solo la Monroe esperara hasta la comezón del séptimo año...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nadie duda de que Marilyn Monroe es uno de los más grandes íconos del cine del siglo XX. Ayudó, claro, que se embraguetara con dos Kennedys y que se defunciera joven (que la defuncieran, según las malas lenguas). A comienzos de los '50s, firme todavía el star-system y el gobierno de los estudios, la Monroe estaba abriéndose camino en el cine, y le cayó a las manos (le impusieron, más bien, considerando los usos de la época en la industria del cine) realizar este guión noir trasnochado (la gran década del noir son los '40s, y ya íbamos su tanto entrados los '50s). Como dato: Marilyn Monroe estaba a contrata como actriz del montón, y en consecuencia, para hacer esta peli, su maquillador recibía más sueldo que ella. Cuando fue estrenada, esta peli pudo bien ser considerada como un blockbuster típico: la crítica medio la perdonó y medio la maltrató, y el público por su parte le llenó los bolsillos de dinero a la Fox. Lo divertido de todo esto es que no hemos hecho más que hablar de Marilyn Monroe en "Niágara", y miren ustedes que en la peli ni siquiera es la protagonista, y tampoco fue escrita para lucimiento de ella: se suponía que iba a lucirse Anne Baxter, no en el rol de femme fatale sino en el de la heroína, pero ella declinó el papel, y así es como salió todo...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Marilyn Monroe. OK, ya lo dije, la peli no fue hecha para lucimiento de ella. Pero hace una femme fatale que incendia todo lo que toca. Los comentarios sobre su actuación van desde entusiasta hasta deprimente. ¿La verdad? Un término medio, probablemente. Pero es refrescante verla haciendo un rol que no sea de rubia tonta, y cumple bien. ¡Ah, y esos diseños...! No en balde Marilyn Monroe, que ya había dado de que hablar con sus secundarios en "Mientras la ciudad duerme" y "Eva al desnudo", en 1953 se catapultó a la fama, tanto con "Niágara" como con "Los caballeros las prefieren rubias" y "Cómo pescar a un millonario". Sí, "Niágara" es un thriller policial y las otras dos son comedias, y la Monroe seguiría en lo de hacer comedias. Es que en la Fox vieron "Niágara" y dijeron "¿femme fatale, ella? Nevermore!". Al año siguiente la Monroe se candidateó para hacer de femme fatale en "Sinuhé el Egipcio", también de la Fox. Le dieron con la puerta en sus hermosas narices. Qué injustos. (Bueno, Bella Darvi, la chica a la que cayó el papel de Nefer en esa peli, se acostaba con Daryl Zanuck, el productor de la Fox, y eso puede haber ayudado...).

-- El guión de esta peli es, ¿cómo decirlo? No es el colmo de la brillantez (el final no puede ser más cartoonish, por no hablar de lo predecible, si al final la peli se ambienta en las Cataratas del Niágara y todo), pero consigue salvarse a punta de concisión: pocos personajes, trama simple, y todo enfocado en el choque de personajes. Y es que la femme fatale y el pobre gañán enamoriscao siempre dan juego de sí, se diga lo que se diga. No tan mal, al final del día. Obviamente a eso contribuyen las actuaciones. No la de los desabridos Jean Peters (¡oh, Anne Baxter, por qué declinaste!) y Max Showalter, que están en el punto de lo cumplidor y listo, pero sí la del gran Joseph Cotten ("Ciudadano Kane", "El tercer hombre", "Duelo bajo el Sol") como el marido cuerneado y con la marca de la horca en el gaznate, así como la de Denis O'Dea como un policía simpático dentro de su bonhomía.

-- Las Cataratas del Niágara. Abusada y todo aquella frase de que "esta peli convierte la locación en un personaje más de la peli" (se ha dicho de San Francisco, de L.A., de N.Y., de Harry el Sucio, de Woody Allen, ¡¡¡de "Sex and the City", MFG!!!), en este caso concuerda. El argumento de esta peli simplemente no hubiera funcionado, o no hubiera sido tan potente, de haberse ambientado en otra parte. Claro, a cambio no hubiéramos tenido que soportar el gibarish pseudofilosófico del comienzo, con el personaje parado frente a la eternidad de las cataratas y todo, pero durante el resto de la peli, las dichosas cataratas irán teniendo un peso relevante dentro de la trama. Es decir, acá estamos completamente al revés de C.S.I., en donde la ambientación es sólo un pretexto para crear spin-offs ("C.S.I. Miami", "C.S.I. Nueva York", "C.S.I. Abu Dhabi", "C.S.I. Valle Marinieris", "C.S.I. Chimbarongo"), y lo que de verdad importa es el laboratorio criminalístico. Por una vez en la vida que una locación sea realmente bien explotada... (y que la locación sea de verdad, no como cuando filman en Argentina o México pelis supuestamente ambientadas en Chile...).

IDEAL PARA: Ver una peli noir un tanto trasnochada, a las Cataratas del Niágara cobrando cheque en los estudios de Hollywood... y a Maaaaaarilyyyyyynnnnnn...

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Marilyn Monroe zorreando como una... bueno, como eso, como una zorra [en inglés, sin subtítulos]. -- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 29 de octubre de 2009

"El juego del miedo IV" (2007).


-- "Saw IV". Estados Unidos / Canadá. Año 2007.
-- Dirección: Darren Lynn Bousman.
-- Actuación: Tobin Bell, Costas Mandylor, Scott Patterson, Betsy Russell, Lyriq Bent, Athena Karkanis, Justin Louis, Simon Reynolds, Donnie Wahlberg, Angus Macfadyen, Shawnee Smith, Bahar Soomekh, Dina Meyer, Mike Realba, Marty Adams.
-- Guión: Patrick Melton y Marcus Dunstan, basados en una historia de estos dos y de Thomas H. Fenton.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo IV" en IMDb.
-- "El juego del miedo IV" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Jigsaw está de regreso. Pero un poco más palidito y, cómo decirlo, fiambre... desde la última vez que lo vimos. Para dejar bien claro el punto, en la primera escena vemos que le abren el cráneo y le extraen el cerebro. OK, no nos van a trampear entonces con un Jigsaw sobrenatural ni mucho menos... Bueno, eso creemos, al menos. El caso es que los forenses encargados de frazarle cuchillo, al abrirle la tripita se encuentran con la sorpresa de que adentro hay... ¡un casé de audio! (old fashioned, el hombre, hay que aplaudirlo por ser leal a sí mismo y sus convicciones, y no ceder al claramente más moderno -e indigesto- CD-Rom). En fin, echan a andar la cinta, y... ¡¡¡TATÁN...!!! ¡¡¡FLASHBACK!!! Un poli que es negro y malas pulgas, para que no digan que abusamos del lugar común, descubre el cuerpito de su compañera de misiones, la detective Kerry, que si vieron la entrega anterior, recordarán que se la faenaron olímpicamente (créanlo: Dina Meyer aparece en los créditos a pesar de que en estricto rigor su gran rol fue actuar... de cadáver). El tipo, que se apellida Rigg para que nadie diga Arma Mortal, es a poco puesto en una trampa. Los fanáticos de la saga ya saben: hay una grabación que muestra al dichoso muñequito, y comienza el juego. Un detective que lleva perdido desde la segunda entrada de la saga, en esta se encuentra vivo, pero se le dice a Rigg que no se meta. Qué le dijeron, al tarado. El tarado va y se mete. Y como Jigsaw es más listo que el hambre, le ha dejao todo un caminito de pistas, diciéndole a cada rato que no se meta (miren qué trabajo desperdiciado, si el poli negro hace caso...). Mientras tanto, otros detectives siguen otra pista hacia Jigsaw... Todo lo cual rematará en una escena final en que (bueno, no es spoiler, total esto es un flashback) terminarán las cosas de manera concurrente a la tercera peli, y por lo tanto, aparece Jigsaw (en imágenes de archivo, pero aparece). Y sorpresa final, y CHÁN, a esperar la siguiente entrega. Si tienen los santos huevos de paciencia, claro.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya nos hemos referido anteriormente (léase "El juego del miedo", "El juego del miedo II", "El juego del miedo III"...) a las concomitancias presentes en la saga de Jigsaw, a la sátira (involuntaria, probablemente, pero presente igual) al economicismo, al cientificismo y todas esas cosas llevadas al extremo de la deshumanización. Pero bueno, no protestemos tanto contra el sistema que nos quedemos sin ganancias, que igual hay que pagar la hipoteca, darle de comer a los críos, llenar la piscina y vacunar a la piraña regalona en el acuario. Así es que, si la saga de Jigsaw tuvo éxito, entonces qué diablos, vamos sacando secuela tras secuela tras secuela. ¡Qué! ¿Jigsaw se murió en "El juego del miedo III"? ¿Y desde cuándo la muerte de un personaje principal ha sido un impedimento para seguir con la saga? Hicieron "Viaje a las estrellas III" aunque Spock se moría en la segunda, y no iban a hacer acaso la cuarta de Jigsaw, aunque fuera sin Jigsaw... El resultado es... bueno, esto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si bien la primera "El juego del miedo" era una gran historia de suspenso/terror/gore y las dos secuelas construían un interesante universo narrativo, la saga había nacido herida de muerte, porque ya desde la primera entrega se decía que Jigsaw estaba enfermo de cáncer, y por lo tanto, iba a morir. Y finalmente, como no se podía alargar tanto el asunto, lo terminaron despachando en la tercera. El asunto podía haber seguido si hubieran puesto a Amanda (el pirado personaje de Shawnee Smith) a cargo del buque, pero el giro de la tercera... Bueno, en la entrega anterior le dieron un interesante giro al personaje de Amanda, que aunque un poco previsible, le daba fuelle a la peli... al precio de cortar al personaje de Amanda para cualquier futura secuela. ¿Qué solución queda? Lo que voy a decir difícilmente pasa por spoiler, porque es la única salida obvia (bueno, ésa, o bien hacer de Jigsaw una especie de demonio sobrenatural con poderes telekinéticos o algo). Otro recluta. Otro ayudante de Jigsaw, del cual, por supuesto, nadie nos había hablado antes. Pero el asunto se enrosca demasiado. El guión parece haber sido calcado de "El juego del miedo II", y de hecho tanto el juego principal como la resolución del mismo son muy parecidos, y con eso ¡adios elemento sorpresa! (y claro, una de las cosas que hacían interesantes a las tres entregas anteriores, era la sorpresita final, por lo que ya estamos aviados acá). Para colmo, y de manera no ciertamente inesperada, uno de los elementos que más músculo le daban a la saga, cual era el respeto a rajatabla de la continuidad (algo que nunca les quitó el sueño a insignes prohombres del terror como los productores de Jason Vorhees, a los de Freddy Krueger, o a los que dijeron que toda la octava temporada de "Dallas" había sido un megasueño de Victoria Principal), aquí se vuelve inesperadamente en contra, y deben recurrir a las chorradas más increíbles para hacernos creer que Jigsaw sigue aún en activo desde la ultratumba (¡es que este tipo estaba muriéndose, y aún así tuvo todo ese tiempo para dejar todo bien amarradito...! ¿A qué hora dormía el desgraciao?). ¿Quién podría seguir adelante voluntariosamente con esto? Bueno... un fanático. O alguien que esté insomne una noche, y necesite un poco de vísceras y gore para tener después un sueño reparador, como su seguro servidor el General Gato. En definitiva, "El juego del miedo IV" se beneficia de ser parte de la saga de Jigsaw. Pero las tres pelis anteriores eran justamente eso: pelis. Esta, en cambio, apenas le da para capítulo. Para los fans, como decíamos, eso basta, un poco como "Harry Potter y el misterio del Príncipe". Y ésa es la razón de ser de "El juego del miedo V", "El juego del miedo VI", la sobreviniente "El juego del miedo VII"... Pero a quienes quieren ver cine del bueno (en el sentido más comprensivo del término, no sólo cine ah-tih-ta), bueno... mejor véanse el episodio de alguna serie de televisión.

IDEAL PARA: Fanáticos de Jigsaw, gente con mucho tiempo libre, insomnes adictos al tevecable, o voluntariosos Generales Gatos dispuestos a todo por mantener un blog en línea.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español de Ezpaña].

domingo, 21 de diciembre de 2008

"La dama de Shangai" (1947).


-- "The Lady from Shanghai". Estados Unidos. Año 1947.
-- Director: Orson Welles.
-- Actuación: Rita Hayworth, Orson Welles, Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia, Erskine Sanford, Gus Schilling, Carl Frank, Louis Merrill, Evelyn Ellis, Harry Shannon.
-- Guión: Orson Welles, basada en la novela "If I Die Before I Wake" de Sherwood King. Sin acreditar: William Castle, Charles Lederer, Fletcher Markle.
-- Banda sonora: Heinz Roemheld.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A veces no hay más remedio. Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Aunque eso le haga parecer un tonto. Porque, es que verán, el prota es muy tonto. Y si luce como un héroe, es en realidad por la pura suerte. Conoce a una chica, y la chica empieza a hacerle miriñiñis con los ojitos. Luego, todo muy tipé, tiene la suerte de hacerse el galancete partiéndole el moño a unos prójimos que intentan asaltarla. El tipo ha sido marino, ha estado en la Guerra Civil Española (en ese tiempo distante algo más de diez años en el tiempo, recuérdese que la peli es fines-'40s). Ligerito, y de puro califa, acaba reclutado en el yate con la chica, el marido de la chica (un abogado paraplejicoide) y un amiguete/socio del abogado. Emprenden un viajecito entre amigos, en donde nuestro prota cuenta una historia de tiburones que se supone, viene con metáfora/moraleja. Y empieza a darle al tarro con la chica, y ella, parece que también. El abogado mira, pero no dice nada. Too muuuuuu raro, si me preguntan. Pero el amiguete del abogado... El tiene el falible plan infalible para torcer las cosas. Fingirá su muerte. Desaparecerá. Read my lips, no more taxes. Y para eso necesita que el marinerito enchapao por la chica, finja ser su asesino firmando una confesión para que al desaparecido lo registren oficialmente como en defunción, aunque nunca lo van a mandar a prisión porque no habrá cuerpo. Resquicio legal, que le llaman. Pero como suele suceder en estas pelis, nada es lo que parece, y todo no es más que un alambicadísimo plan para... ¿Para...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '40s fueron el esplendor del Cine Noir, con perlas como "El halcón maltés", "El enigma del collar", "La senda prohibida", "El sueño eterno"... Orson Welles también se apuntó a la moda. Repasemos un poco. Orsoncito había sido el niño genio que a los 25 años había parido la peli más genial de todos los tiempos, "Ciudadano Kane", que si no la has visto, arrójate de cabeza a un pozo, ¡oh, tú, pobre pagano! Pero para un hombre de genio titánico como Welles, el sistema de los estudios, en donde los $%%/$%&/ productores te decían todo lo que tenías que rodar y hacer, tenía que oprimirlo hasta la anoxia. Necesitado de dinero, Welles hizo el Fausto y pactó con Columbia Pictures para rodar esta peli. Filmada a desgana por Welles, por cumplir un contrato, con su esposa Rita Hayworth como femme fatale (sí, Welles estuvo casado con la Hayworth, cabrón hiiiiiijjjjjj...d...p***), lo que por supuesto no auguraba nada al matrimonio, que de hecho terminaría disuelto poco después de terminar este rodaje, y reducida drásticamente de dos horas y media a apenas una hora y media por los Eduardos Manostijeras del estudio, la peli terminaría transformándose en un pequeño clásico del Noir. Irónico destino, si se considera que nadie en los estudios Columbia Pictures, ni Harry Cohn que lo controlaba, ni Orson Welles que la dirigía, pudieron siquiera descifrar de qué demonios se trataba.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las malas noticias. Existe un misterio policial en toda forma. Tan en toda forma, que nadie ha conseguido descifrarlo jamás. El diálogo final, supuestamente debería armar todos los elementos de la trama, pero no lo consigue. Para colmo, el asesinato mismo viene a mitad de peli. O sea, como policial no funciona. Como peli con moralina (ya saben, "pobres niños ricos respetables por fuera y podridos por dentro"), no sale del estándar usual del Noir en aquellos años. En ese sentido, para verla, el espectador moderno debe armarse de paciencia suprema. No quiero decir que sea mala. Simplemente, hay que verla con cuidado... y tener imaginación para rellenar los huecos de guión.

-- Rita Hayworth. Alguna vez ella dijo que "los hombres se enamoran de Gilda, pero se despiertan conmigo", aludiendo a su rol en "Gilda", precisamente, que la lanzó a la fama. En esta peli, su cabellera rubia está reemplazada por un corto pelirrojo, medida que irritó al estudio (sí, vaya manera de valorar el talento actoral), y parece ser ayudó a la pobre recaudación que la peli tuvo en su minuto (ya ven, Keri Russell no fue la primera). Pero la Hayworth está impecable como femme fatale, detalles pilosos aparte.

-- Hagamos mención de Orson Welles. Su talento como director no luce tan bien acá como en "Ciudadano Kane", básicamente por el despiadado descerraje de los editores (en esa época, los editores trabajaban para el productor, no para el director), pero a ratos, hay destellos de lo grande que podría haber sido esta peli si le hubieran dejado hacerla a su manera.

-- La famosa secuencia final (SPOILEREO EL FINAL A CONTINUACIÓN, ¿VALE?). Muchos cineastas han citado esta escena una y otra vez, con la juiciosa opción de hacer caso omiso del resto de la peli. Sé que la han visto, hagan memoria: el prota, la mujer fatal y el villano están en un salón de espejos, y empiezan a dispararse unos a otros. Muy metafórico todo. Y el diálogo final es simplemente escalofriante, incluso para los estándares actuales. Este gran final redime mucho de los vicios de una peli que, como decíamos, hay que armarse de paciencia para ver.

IDEAL PARA: Ver una peli con estatus de clásica por una sola escena (sucede más de lo que uno cree), pero que compensa con creces el resto del metraje.

ENLACES.

-- (Ir a la página). Artículo de la peli en Wikipedia (en inglés).
-- (Ir a la página). Artículo en IMDb.
-- (Ir a la página). Artículo en El Criticón.
-- (Ir a la página). Artículo en Blogdecine.
-- (Ir a la página). Esta peli en FilmAffinity.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [En inglés, sin subtítulos].



-- Rita Hayworth en trajebaño, tratando de seducir a Orson Welles [En inglés, sin subtítulos].



-- Rita Hayworth cantando "Please, Don't Kiss Me" en bikini... O lo que en esa época se consideraba como tal. Esta escena fue rodada a pedido del estudio, y no le añade mucho a la peli en sí, pero luce más que bien a la Hayworth [En inglés, sin subtítulos].



-- SPOILER GRANDE: La famosísima secuencia final en el salón de espejos, y el aftermath. Considérese que Welles y la Hayworth en esa época estaban casi al borde del divorcio. Después se divorciaron, de hecho [En inglés, sin subtítulos].



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