Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 12 de noviembre de 2015
"Vuelo a Marte" (1951).
-- "Flight to Mars". Estados Unidos. Año 1951.
-- Dirección: Lesley Selander.
-- Actuación: Marguerite Chapman, Cameron Mitchell, Arthur Franz, Virginia Huston, John Litel, Morris Ankrum, Richard Gaines, Lucille Barkley, Robert Barrat, Wilbur Back, William Bailey, Trevor Bardette, Stanley Blystone, David Bond, Raymond Bond.
-- Guión: Arthur Strawn.
-- Banda Sonora: Marlin Skiles.
-- "Vuelo a Marte" en IMDb.
-- "Vuelo a Marte" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Dos astrónomos conversan entre sí, acerca de lo que ellos YA DEBERÍAN SABER POR SER ASTRÓNOMOS, pero la audiencia no, en ese clásico recurso de "hagámoslos decir cosas que para ellos son obvias, pero así informamos a la audiencia, y dejamos a los personajes como mongos de paso". Hablan sobre lo poquetito que falta para ir a... ¡¡¡MARTE!!! ¡¡¡EL PLANETA ROJO!!! Un periodista anda rondando por ahí y hazendo interviús porque, aférmense mes amis... ¡¡¡LA PRIMERA EXPEDICIÓN A MARTE VA A LLEVAR A UN PERIODISTA PARA QUE HAGA LA CRÓNICA Y TAL!!! (joer, los de la NASA que son petardos, ellos nunca han hecho eso, y por esa falta de RP ej ke dezpué se andan quejando de que les cortan el porsupuesto). El caso ej que habla con los miembros de la tripulación que... aférmenseme de novo mes amis... ¡¡¡CUENTA CON UNA MUJER!!! ¿Será posible que una peli de SciFi reaccionaria, sea tan progre que...? Ah, ej por la minifalda. Bueh, yo... olvídenlo. En fin, en quéstaba. Ah, sí. El periodesta va y entrevista a toos, lo que sirve para 1.- introducir personajes, 2.- explicar un poco la cosa, y 3.- aburrir cosa lata al personal. El caso es que despegan, y sucede lo habitual: lluvia de meteoritos y tal. Pasada como media horita (media peli, porque, aférmenseme otra veh, como si una lluvia de metoritos estuviera cargándose a Cine 9009... ¡¡¡LA PELI DURA APENAS HORA Y DIEZ!!!), llegamos finalmente a Marte en donde encontramos... ¿un planeta muerto y apagao en donde no pasa ná, masho, y tal? No, claro que no, qué clase de pelimerda sería ésa, ¿una protagonizada por Matt Damon y dirigida por Ridley Scott? No, se encuentran con la clásica civilización agonizante de arquitectura imposible, blablablá. SciFi50s, ya no las hacen como antes... por suerte.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los 50s, la era del Atompunk a tope. En la época molaba todo lo que juera... ¡¡¡ATÓMICO!!! Y por tanto, se pusieron de moda los cohetes espaciales, porque daban la idea de ser... ¡¡¡ATÓMICOS!!! Estamos en una era anterior a la mítica "El planeta prohibido" de 1956, en donde la navespacial era un plato volador, sólo que tripulado por humanos, después de todo. En medio de todo eso, Monogram Pictures, una distribuida que era en lo básico una de rodar-estrenar-y-tirar, lo suyo era la aventura y la axión y tal (algo azí como la Cannon en los '80s, pero sin esteroides ni Zionismo a la vena), va y decide rodar su propia rapidita sobre viajespaciales. Reciclando los decorados de "De la Tierra a la Luna" ("Cohete K-1" en Ezpaña). Rodando en CINCO DÍAS (o así a lo menos lo decía Marguerite Chapman, la más chupimegaztrella de la peli, acreditada a tope del casting a pesar de que, por ser marziana, aparece de la segunda mitad pa'lante. Lo que dice algo, porque sin faltarle el rezpeto a una bella que no lo hacía nadita mal, o por lo menos no peor que otras stars de la época, hoy en día NADIE conoce a Marguerite Chapman, y mucho menos al resto del elenco, claro). Y con direxón de Lesley Selander, un tipo que dirigió UN CENTENAR DE WESTERNS (sí, joer, como unos 107), y cuya carrera directorial abarcó algo más de 120 pelis en como treintaños, o sea, EL JODÍO RODABA EN PROMEDIO CUATRO LARGOS AL AÑO. Y además encontraba tiempo pa' rodar episodios pa' la TV en una época en donde todos consideraban la tumba creativa trabajar pa' la caja chica). Normal que la peli haya desaparecido de escena poquito dezpué de estrená, y que hoy en día no la recuerde nadie. O casi nadie. Si consideran que yo la vi porque ALGUIEN LA BUTLEGUEÓ EN YOUTUBE. Piénsenlo. Alguien se tomó la molestia de agarrar una peli SciFi mierdera Y SUBTITULARLA AL EZPAÑÓ, y subirla a YouTube. Bueno, alguien tenía que hacerlo, o si no, cómo escribir esta reseña, ¿no?
¿POR QUÉ VERLA?
-- Parta la advertencia que esta peli ejecuta de manera directa y dolorosa y sin ironía, too lo que es SciFi camp '50s. Es decir, premisa tontorrona, diálogos de solemnidad hilarante, decorados de teatro escolar (que, admitámoslo, mejoran un resto ya en Marte), guión resuelto de cualquier manera (¿tormenta de meteoritos para amenizar el viaje? ¿en serio? Bueno, si la mucho más forrada "Planeta rojo" de Val Kilmer y Carrie-Ann Moss cayó en el mesmo pecado...), patadas varias a la ciencia (no tenían por qué explicar que los astronautas caminan por la nave como Píter por su casa, pero van y le meten una explicación zentífica porque, weno... para darle credibilidá a la cosa, y la explicación es errónea y la cagan ahí donde no tenían por qué hacerlo)... Si deciden gastar 1:10 de su vida en ver... ejta cosa... ya lo saben. Si les gusta eso, bien. Como el Santo Padre Francisco respecto de los gays, quién soy yo para juzgar. Pero es a lo que van. Una vez dicho eso, digamos que la peli se devide claramente en dos partes. La primera, too lo del viaje a Marte y tal, es un latazo monumental, que para la época seguro que estaba bem (la peli es seis años anterior al Sputnik, diez a Yuri Gagarin, y 18 a Stanley Kubrick rodando el alunizaje en el estudio que nos mostraron en "Los diamantes son eternos"), pero para nuestros días, ha envejecío de manera fatal. La segunda parte, en cambio... sorpresa... ¡remonta! Bueno, pasa de lo insufrible a lo más o menos tolerable, no nos pasemos tampoco. Porque se montan una pequeña intriga en donde se encuentran una civilización marciana agonizante, y están los chicos buenos que quieren ayudar a los protas, y los chicos malos que quieren apoderarse del cohete, y la cosa se hace un poco más divertida de ver. Y como en el cohete teníamos a una chica y puede que sepa a poco, tenemos otras dos chorbas marcianas dando vueltas con modelitos de infarto, porque que tu civilización planetaria esté agonizando no significa que no tengan que verse dignas-regias-estupendas-reinas a lo Mary Quant pero en raygun-gothic, ¿no? De hecho, de hecho, de hecho... considerando el esquema argumental... la verdad... quizá voy a soltar una herejía aquí, pero... pero... la verdá verdadera ej ke yo por esta segunda parte, pagaría mi entrada para ver un remake de esta cosa. Seguro que tomando la misma historia, manteniendo más o menos el guión (porque los guionistas de hoy, por mejorar cosas terminan cagándola más, explicando lo que no hay que explicar, metiendo plot-holes a mansalva, etc... sí, a ustedes los estoy mirando, guionistas de "Terminator Génesis"), y metiéndole los FXs de ahora, sale una cosa... no, no diré buena. Pero sensiblemente peor que algunas mugres que se estrenan hoy por hoy en los cines, creo que tampoco.
IDEAL PARA: Nostálgicos de la SciFi camp de los '50s.
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viernes, 18 de septiembre de 2015
"Uno que ha sido marino" (1951).
-- "Uno que ha sido marino". Chile. Año 1951.
-- Dirección: José Bohr.
-- Actuación: Eugenio Retes, Hilda Sour, Arturo Gatica, Eduardo Naveda, Eva González, Rolando Caicedo, Elena Moreno.
-- Guión: Eugenio Retes y René Olivares.
-- Banda Sonora: Donato Román Heitman y José Bohr.
-- "Uno que ha sido marino" en IMDb.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Pueh, uno que ha sío marino... suponemos. Porque el perejil en cuestión, el gran Eugenio Retes, en la actualidad es pescao de mesa, si está en Santiago a como cientialgo kilómetros del mar, vociándole la lustriá y too, con un amigo más joven. Y en medio anda metía una fémina, la Maruja que le dicen (joer con el nombrecito, que ahí la retriatan di cuerpo intero), que vocea diarios. Y la vida es jodía, jodía, porque 's año nueo y nadie se pega la lustriá (bueno, salvo un sujetomerda que va a tomar el tranvía 36, y pasa el tranvía y sale correndo sin pagar, el desgraciao). Después de como 20 minutos de peli en donde vemos las desdichas y desgracias de este trío 'e pobres muirtos di'ambre, llega el Año Nuevo y... la chica toma una determinación. Está fastidiá 'e la pobreza, quiere surgir, prosperar, tener su casita, su familia... (mujé de carrera, eso sí que no, que son los '50s, leñe). Y cruza el puente para ir al Santiago 'e los ricos (que en esa época todavía estaba en el centro, no como hoy que de tanto subir la Cordillera, los millonarios van a terminar desparramándose pa' la Argentina, como si los argentinos estuvieran faltos de gente pesá). Y, weno... el galán toma entonces el recao, y decide que va a dejar de lustriá (con el amiguete, el que ha sío marino, empujando por ditrás pa' hacerse con un trabajo digno y tal). Y se meten a maistros albañiles. Y, po'que la vida eh así... ¿cuál e' el edificio al cual le van a hacer la pintá en la fachá? Justiniano el del barrio rico en donde trabaja la chica, ahora reconvertía en doncella y tal. La lucha de los chilenitos pobres por surgir acaba de principiá, y sólo puede terminar de una manera. ¡CON MELODRAMA! ¡DE CORAZONCITO TIERNO! ¡Y CON ALGO DE HUMOR! Porque pa' qué nos vamos a poner sindicalistas, ¿verdá? Vivachilemerda.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
José Bohr es esa gran presencia del cine chileno en los '40s-'50s, el cineasta chileno (de origen alemán, y no, no era un refugiao 'el 1945) que mejor entendió los resortes del cine de entretención pa'l público chileno. ¿Sus armas? Historias 'e gente sencilla, un poco de humor, su cuota de melodrama pero sin pasarse, en general la adopción de los códigos del melodrama clásico 'e Jólivu a la realidá chilena. Y el público se lo recompensó convirtiéndolo en un clásico del cine chileno, di'esas pelis que son las típicas pelis "pa'l 18". Probablemente sus dos obras maestras, dentro de lo que catalogan para tal (que José Bohr no era tampoco el revolucionario del cine, y también maldita la falta que le hacía) son "Uno que ha sido marino" y "El gran circo Chamorro", ambas con la presencia inconfundible del gran cómico chileno Eugenio Retes, y ambas pergueñadas un poco al calor del ocaso de la Era Radical (1938-1952), con su apatía respecto de la política corrupta (que en la peli no aparece), su humorístico-pero-sardónico retrato de las desigualdades sociales, y su percepción de y-pa-'onde-va-il-país. Bueno, ya li sabimos pa' onde va. Derechito pa'l '73. Y de ahí, derechito pa' la 'erecha.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Para la gente con espíritu de historiador, esta peli capta bien el clima social del Chile a finales de la Era Radical. A lo largo de sus tres Presis (Pedro Aguirre Cerda, el de "gobernar es educar", Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla) se había sostenío la promisa de que iba a ser un Chile con crecimiento y también más justo e igualitario, y al final, sí, el país había crecío y tal (joer, Chilefilms fue fundada en estos años, que no en balde son una edá de oro pa'l cine chileno... o chapá en oro, no sé, a según il punto di vista), el país había crecío, decía, pero por otra parte la corruptela política había llegado a niveles increíbles, la economía amenazaba con destazarse por la inflación y el desempleo... ¿en dónde he visto eso antes? Ah, claro. La Concerta. En fin. Volviendo al '51. Esta peli describe justito ese país: uno clasista, prepotente, en donde el que tiene dinero ruge y el otro se lame las heridas, uno en donde rájatelas como puedas porque si no, papi Estado o la sociedad en su conjunto no va a ayudarte, en donde el fresco cínico carerraja se abre paso y el otro a joderse... leñe, no había visto lo actual que es esta peli. Ni que la hubieran rodado ayer, óigale...
-- ¿La peli en sí? Bastante bien, fíjense. No es un monumento ni una obra de arte. Ni siquiera es una peli tan definitoria de lo que pueda ser la "chilenidá" como lo será la posterior "El Gran Circo Chamorro" (aunque también se puede debatir de que ésa es "chilenidá" desde cierta trinchera, por supisto). Pero es una buena historia de lo que podríamos llamar costumbrismo urbano. Desde luego, quen se roba to'a la peli es el gran Eugenio Retes, interpretando a un personaje que, quiensá si ha sío o no marino, pero que tiene el salero y los santos cojones de too buen chileno. El personaje podría resultar antipático porque, muuu en el fondo, e' el fulano aprovechadó que no te lo quieres topar en la calle, pero Eugenio Retes le confiere mucho sabor humano. La parejita de protas (siguiendo el molde clásico de esos años en que la fórmula es "el graciosete que ayuda a la parejita romántica", que ni los mismísimos Hermanos Marx desdeñaban en su cine, y que veremos replicada y medio parodiada hasta "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" inclusiva), fíjense, hasta están bien y too. Se agradece por supuesto que la parte melodrama pa' sacar pañuelitos, estando ahí (y tenía que, si eran las convenciones del cine desos años), jamás se sale tanto de madre que acabe transformao en una bomba lacrimógena. El humor mismo, por su parte, quizás no es tan desternillante ni mucho menos, pero sigue sintiéndose fresco y jovial (e incluso, cosa curiosa aquí tratándose de una del '51 en un país tan conservador-pacato como Chile... ¡hasta se permiten algunos chistes de gay en sordina!). Quizás el único lunar realmente significativo de la peli es que, a partir de su segunda mitad, el nudo argumental comienza a resolverse con algunas coincidencias (ese asalto al banco...) y giros de guión buenos para dar too por cerrao y bien cerrao, pero que no deja de ser algo rebuscao. Pero se le perdona. "Uno que ha sido marino" no es la mejor peli del tándem Bohr-Retes, no es una obra maistra, y no es una peli que haya sentao escuela, pero ha conseguido el raro milagro de que, a pesar de que Chile ha cambiao, sigue viéndose fresca como el primer día. O a lo mejor, reflexión inquietante aquí... sigue viéndose fresca porque en el intertantito, CHILE NO HA CAMBIADO EN LO ABSOLUTO. Lo que sería una tragedia, por supisto.
IDEAL PARA: Ver una peli de sano humor blanco sobre chilenos en los '50s.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "UNO QUE HA SIDO MARINO":
-- "Uno que ha sido marino" en Cinechile.
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1951,
Cine de Chile
jueves, 6 de enero de 2011
"Extraños en un tren" (1951).

-- "Strangers on a Train". Estados Unidos. Año 1951.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Farley Granger, Ruth Roman, Robert Walker, Leo G. Carroll, Patricia Hitchcock, Kasey Rogers, Marion Lorne, Jonathan Hale, Howard St. John, John Brown, Norma Varden, Robert Gist.
-- Guión: Raymond Chandler y Czenzi Ormonde, y Ben Hecht sin acreditar, sobre una adaptación de Whitfield Cook, basados en la novela de Patricia Highsmith.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.
-- "Extraños en un tren" en IMDb.
-- "Extraños en un tren" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un individuo inmerso en ese sórdido y perversillo submundo que es el tenis profesional, viaja a su aldea natal para divorciarse de su esposa, una flaitonga que consiguió encaramarlo al altar cuando él era un donnadie, pero que ahora que es famoso, y que puede aspirar a algo mejor (concretamente a la hija de un político, y comparándola a ambas, quién podría culparlo), está listo para decir bye-bye-beautiful (lo de "beautiful" es sarcasmo en este caso). En eso, un tipo lo reconoce y le dice que, oiga usté, ¿no es fulanito de tal, el que se dedica al fino arte de golpear pelotas con la raqueta? Y el tipejo se acerca al tenista, con su mejor cara de "enséñame a usar esa raqueta, lindo"... El tenista, que podrá ser tenista pero igual como que se cohibe un poco, decide replegarse su poco en dirección hacia el armario, pero el otro, jugueteando distraídamente con su bastón, sigue que te sigue. La conversación termina versando sobre el divorcio, porque verán, el otro tipo se lee toíta la prensa sobre tenistas (si es medio rarito, no podía gustarle el viril deporte del rugby, claro está), y le saca eso de que adios esposa y todo. Y entonces le propone una extraña teoría. El no soporta y debe deshacerse como sea de su madre. Pero claro, él tiene un móvil. Y el tenista también tiene un móvil para matar a su señora, en particular si no hay divorcio, ¿no? Pues entonces, la solución es nada más sencilla. El hijo regalón mata a la señora del tenista, y a su vez el marido del año mata a mami. Crímenes cruzados, no hay motivos, policía desconcertada, ambos libres. Chan-chán. El tenista lo escucha, pero no le termina de entrar bien eso de cruzarse con el otro tipo... cruzarse los crímenes, no sean malpensados... y le dice una frase de cortesía e irónica que cualquiera hubiera entendido que es cachondeo. Pero como el otro no es de tomarse las cosas a broma, decide que va en serio. Y emprende la marcha, como un Terminator de toda la vida, acechando a la esposa, que entre tanto, la muy putifarra, resulta que además de no concederle el divorcio al tenista para arruinarlo y si no es mío no será de nadie, la muy putifarra, decía, se manda a cambiar con dos amiguis a una feria de diversiones, para hacer en lo oscurito esa clase de cosas que ya-saben, hacen las niñas grandes. Y ahí empieza a perseguirla el tipo. De juego en juego. Ella se da cuenta, pero como el otro sonríe y la otra es putifarra, pues bien, tendrá a dos chicos, pero tiene que sonreirle al otro hombre. De esta manera, el trío se adentra cada vez más en el parque, siempre con el lunático del bastón detrás... ¿conseguirá zafarse? ¿Se cumplirá la teoría de los crímenes cruzados? ¿O por el contrario, a nuestro bien compuestito tenista acabarán sodomizándole... la vida, eso quiero decir, no se piense mal...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Patricia Highsmith ocupa un lugar de privilegio en la literatura policial del siglo XX. No por sus intrincados crucigramas policiales como Agatha Christie. Tampoco por su brutalidad como Dashiell Hammett. Ni por su cinismo como Raymond Chandler (autor que, por cierto, escribió un preguión de la peli, aunque consideraba la novela de la Highsmith una tontera). La verdadera razón por la que Patricia Highmith ocupa un lugar de culto en la novela policíaca moderna, es porque la señora era una perra enfermiza de lo peor. Sus relatos son lisa y llanamente nauseabundos, no por mal escritos (de hecho ella es una escritora magnífica), sino por la manera en que se las arregla para tomar situaciones que consideraríamos más o menos normales y cotidianas y retorcerlas hasta hacerlas enfermizas e insanas. Aunque la Highsmith es mejor cuentista que novelista (y es que en el cuento destila lo mórbido hasta extremos espantosos), se dio maña para ser conocida por "El talentoso Señor Ripley". "Extraños en un tren" es anterior. De hecho, fue su primera novela, y fue publicada en 1950. La novela era lo suficientemente insana y mórbida como para llamar la atención de otro tipo mórbido e insano, como lo era Alfred Hitchcock, que en las tinieblas de los representantes consiguió hacerse a precio vil de los derechos. En aquellos tempranos '50s, en que los rudos y combativos '40s iban quedando atrás, y se asentaba lo que después será esa cosa tan eisenhoweriana de los suburbios con gente correctita como vecinos y pie de manzana en las ventanas, Alfred Hitchcock y sus veintialgos años de carrera fílmica se habían anotado ya un punto en las ligas mayores con "La soga", y estaba iniciando su edad de oro. "Extraños en un tren" es la primera peli de una década prodigiosa en que el Fantasma del Cinematógrafo nos regaló "La llamada fatal", "La ventana indiscreta", "Para atrapar a un ladrón", su autoremake de "El hombre que sabía demasiado", "Vértigo", "Intriga internacional" y "Psicosis". Y sin despeinarse, el desgraciado.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Por una vez en la vida, la peli es bastante superior a la novela. Como en dos tercios de proyección, sigue con total fidelidad el argumento. Pero luego tomó una muy sabia decisión: echó por la borda el final de Patricia Highsmith. ¡Horror!, los oigo gritar, ¡herejía!, ¡un cineasta que se atreve a profanar con sus sarmentosas manos las sagradas páginas del material que vampiriza! Bueno, déjense de leseras, si quieren adaptaciones religiosamente fidedignas váyanse a ver "Harry Potter y la piedra filosofal" o "El Código da Vinci", pero si quieren ver cómo una adaptación puede superar al material literario de base, sigan en nuestra sintonía. Mientras que es claro que Patricia Highsmith no tenía idea de cómo desanudar todo lo anudado a lo largo de la trama, y cortó por la solución más imbécil de todas las posibles, Alfred Hitchcock y su equipo de guionistas se inventaron con un par, todo un final de acción que debe contarse entre lo más frenético que el gordo ése rodó jamás (lo de "gordo" no lo dije yo, fue Raymond Chandler quien una vez lo llamó el "big fat bastard", para que se vean...). Tampoco Hitchcock se arredró antes las evidentes connotaciones homoeróticas de la novela original (hasta donde se sabe, y es muy creíble leyéndole su material, a la señora Highsmith le era indistinto comer plátanos o papayas de postre), y las volcó en pleno dentro de su peli (esa escena en que el fanático saca una pistola y apunta a la espalda del tenista...). Y se reforcila en esas connotaciones, para añadirle dolor a la injuria. Sí, señores, "Extraños en un tren" no será la mejor peli que Hitchcock haya rodado jamás, pero tiene buenos galones para estar en el Top Five de las más sórdidas que el inglesito se le ocurrió rodar jamás.
-- La trama de la peli (descontado que ya viene en la novela, claro) es lo más original que hay. Muchas historias policiales, en eso de escamotearle cosas al espectador para incrementar el suspenso, deben enroscarse como culebras, a veces hasta lo inverosímil, con vuelta de tuerca aquí y vuelta de tuerca acá. "Extraños en un tren", en cambio, tiene una premisa de lo más sencilla, y eso refuerza el efecto de la misma: el suspenso no viene de que algo en alguna parte va a girar en una dirección distinta y vas a quedar ¡¡¡WHOAAAAAA...!!!, sino de que todo el argumento parece moverse inexorablemente en una dirección, y la tensión arranca de la impotencia (er, no sexual, aclaremos a estas alturas) del prota para evitarlo. Da tanto nervio la cosa, que no en balde fue objeto de un remake bastardo en manos de nada menos que Danny De Vito ("Bota a mamá del tren", en donde te sacan risas justamente a cuenta del suspenso, y es que si vas a copiar, copia al mejor y quedas como rey).
-- En cuanto a la realización... Está bastante bien. Las actuaciones no son superlativas, pero cumplen perfectamente con su cometido. El que se roba la peli, claro está, es Robert Walker como el fanático medio desquiciado, mientras que Farley Granger (ya de partida el nombre es medio rarito, a mí me suena como a Faye Valentine...) está un poco blanducho en su rol (por otra parte, uno de los dos tenía que ser el debiluchito para que la liaison se viera creíble, claro...). Dentro de sus cinco milímetros cuadrados también brilla Kasey Rogers, porque... ¡qué perra miserable y maldita la infeliz!
IDEAL PARA: Ver el comienzo de la edad de oro de Alfred Hitchcock.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 27 de mayo de 2010
"Alicia en el País de las Maravillas" (1951).
-- "Alice in Wonderland". Estados Unidos. Año 1951.
-- Dirección: Clyde Geronimi, Wilfred Jackson y Hamilton Luske.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Kathryn Beaumont, Ed Wynn, Richard Haydn, Sterling Holloway, Jerry Colonna, Verna Felton, J. Pat O'Malley, Bill Thompson, Heather Angel, Joseph Kearns, Larry Grey, Queenie Leonard, Dink Trout, Doris Lloyd, James MacDonald.
-- Guión: Historia de Winston Hibler, Ted Sears, Bill Peet, Erdman Penner, Joe Rinaldi, Milt Banta, William Cottrell, Dick Kelsey, Joe Grant, Dick Huemer, Del Connell, Tom Oreb y John Walbridge, con aportes sin acreditar de Aldous Huxley, basados en la novela de Lewis Carroll.
-- Banda Sonora: Oliver Wallace.
-- "Alicia en el País de las Maravillas" en IMDb.
-- "Alicia en el País de las Maravillas" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En un bucólico territorio rural de Inglaterra, Alicia recibe una serie de aburridas lecturas sobre Historia (bueno, la Historia no es aburrida, pero cuando te la leen con tonillo displiscente a tí, pobre ignorante...). De pronto decide que ya está bueno, y se larga detrás de un conejo con un reloj. El conejo se mete a una conejera, y a Alicia, que nunca le han dicho eso de no irse con extraños, va y lo sigue. Le pasa lo que le pasa: cae en un gigantesco pozo que no termina nunca. Ahí se encuentra con animalitos parlantes, mucho color y un mundo animado de canciones. Lo de siempre en las pelis Disney, vaya.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En 1865, el reverendo Lewis Carroll inmortalizó a Alice Lidell convirtiéndola en la protagonista de "Alicia en el País de las Maravillas" (mayores antecedentes, autobombo va, en mi posteo "La verdadera historia de Alicia"). El libro alcanzó gran fama en el mundo anglófono, aunque siempre ha quedado como una obra menor en otros idiomas. Los lectores hispanos no siempre entienden la fascinación que los escritores anglosajones sienten con esta obra, en buena parte porque hay muchos chistes y juegos de palabras que en la traducción se pierden, además de parodias a poemas familiares a los anglosajones, pero desconocidos para los hispanos. Por esta razón, la obra carrolliana está asociada en el mundo hispanohablante de manera principal con la peli de Disney que, ésa sí, se la vio todo el mundo, bien porque eran niños en los '50s y siguientes, bien porque crecieron y tuvieron que rentársela/ripéarsela en VHS/Beta/DVD (táchese lo que no corresponda) a su cubil de humanitos. Un poco como "Pocahontas", historia que inflama de celo patriótico de todo yanketa de pro, pero que para audiencias extranjeras es la historia de una tía tan babas que se enamora de la raza foránea que ya daba amagos de querer masacrarla a ella (el punto de vista imparcial, lo bueno que tiene). En esas condiciones es un poco complicado valorar esta peli Disney con un mínimo de objetividad: se trata de una obra muy querida para los literatos, al mismo tiempo un recuerdo de infancia para mucha gente todavía (que la vieron originalmente, o en alguna reposición), además de ser uno de los considerados clásicos de Disney, de la que probablemente fue su mejor década (la de los '50s, la más ñoñoconservadora en la Historia de América, y no debe ser casualidad).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli es bastante irregular. Tiene momentos muy logrados e ingeniosos, a cambio de otros francamente deleznables. Aunque es complicado siempre referirse a una peli a partir de la obra original (se supone que la peli no debe ser una transcripción fiel word-by-word sino una adaptación, y además aportar su propio punto de vista), en este caso es casi inevitable porque "Alicia en el País de las Maravillas" no es de balde una de las mejores obras que se han escrito jamás, a lo menos en términos de riqueza imaginativa. Y como suele suceder con esas obras ciclópeas, repletas de virtudes, es más probable que haya pérdidas en el proceso, en vez de ganancias. Lewis Carroll, por vaya uno a saber qué oscurísima razón, comprendía mucho mejor la mentalidad infantil que Walt Disney, y uno como que tiene la sospecha de que mientras Carroll se dirige a los niños, Walt Disney se dirige a los padres de esos niños (lógico, si al final ellos son los que compran la entrada, en una época en que los chiquiturrines no eran caprichosos ni imperiosos ni desobedientes, y los papis aleccionaban bien aleccionados a sus críos sin miedo al "no vayamos a traumar al pobrecito", o peor, al "comprémosle lo que quiere para que no nos odie por trabajar 18 horas diarias y no hacerle caso en las seis restantes"). El resultado es que la Alicia de Disney es considerablemente más ñoña que la Alicia de Carroll, e incluso en algún minuto, cosa curiosa, se arrepiente de haber sido porfiada y desobediente y se promete aplicarse al estudio y ser obediente y etcétera, con una convicción en los buenos valores de Dios e Inglaterra (el mundo anglosajón, si el UK y los USA son hermanitos culturales) que la Alicia literaria jamás llegó a sentir. A pesar de esto, si bien la peli como una cosa entera se queda en deuda, siendo demasiado moralizante y a ratos francamente aburrida (la secuencia de las flores cantando tirapatrás que es un gusto, y ha envejecido terriblemente mal), hay algunas secuencias que se salvan de la quema. Los gemelos serán un par de pesadotes, pero el cuento de las ostras está bastante bueno (¡además el recto y conservador Walt Disney se dedica a hacer crítica social, quién lo diría!), la conversación con la oruga está resuelta con imaginación (por favor, no miren ese tupé pre-Elvis de la oruga...), la secuencia en la corte de la Reina se deja ver y aún Disney se permite su toque de malicia misógina retratando a esa reina que oprime a su pobrecito e inútil marido, y la secuencia en que Alicia sale finalmente del País de las Maravillas está incluso mejor resuelta que en la novela original (créanlo o no). Si eres un cinéfilo de pro o un entusiasta de las pelis Disney, probablemente es un must-see porque pertenece a la mejor época del viejo Walt (aunque se queda bastante atrás en comparación a "La cenicienta", "La bella durmiente" o "La dama y el vagabundo"), pero si tu interés en el cine es más bien casual, se me ocurren dos o tres opciones que serían más interesantes de ver antes que ésta.
IDEAL PARA: Ver una adaptación interesante, aunque irregular, de la obra original de Lewis Carroll.
VIDEOS.
-- Inicio de la peli [doblado al español].
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Estudios Disney
jueves, 3 de enero de 2008
"Ultimátum a la Tierra" (1951).

-- "The Day the Earth Stood Still". Estados Unidos. Año 1951.
-- Dirección: Robert Wise.
-- Actuación: Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray, Frances Bavier.
-- Guión: Edmund H. North, basado en un relato corto de Harry Bates.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.
-- "Ultimátum a la Tierra" en IMDb.
-- "Ultimátum a la Tierra" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¡¡¡URGENTE, ULTIMA HORA!!! Llegan reportes desde las cuatro regiones del mundo, sobre un platillo volador que está sobrevolándolo todo. Finalmente, el platillo se posa nada menos que en Washington DC (ellos lo sabían, EEUU ganaría, porque de lo contrario, de sobra que se aparcan en la Plaza Roja de Moscú). De allí descienden dos criaturas distintas. Una de ellas es un astronauta alto como un poste de luz anoréxico, el otro es un robot antropomorfoide cuyos ojos son unas luces que se ven nada más nicantosas, y que seguro impresionan a todas las chicas del barrio. Por supuesto que la mili, que para algo son la mili, forman un cordón y se disponen a hacer lo que saben, o sea, disparar primero y preguntar después. Eso es exactamente lo que sucede, de manera que el bicho biológico, que se llama Klaatu, resulta herido. Se lo llevan de urgencia a un hospital, mientras que el robot, llamado Gort, se queda quietito. Los militares tratan de estudiar al prisionero, y, por si las dudas, lo dejan encerradito, no vaya a ser cosa que los espías soviéticos lo secuestren y acabe al otro lado de la cortina de hierro. Pobrecitos, no saben con lo que se enfrentan, porque para el extraterrestre es cosa nada más sencilla el fugarse. Con un poco de maña, consigue albergarse en una pensión en donde descubrirá el lado amable de la vida humana, abandonando su nombre alienñígena de Klaatu para pasar a llamarse Carpenter. Allí se encuentra con una chica nada más mona, y que conserva su figura de lo más bien, a pesar de tener un hijo ya crecidito, y que a pesar de estar medio comprometida con un peor es nada, no tarda en empezar a hacerse la vaporosa con nuestro héroe extraterrestre. Mientras el chico le muestra la ciudad al extranjero (y si supiera cuan extranjero es en verdad, se le caerían los primeros pelos púbicos), éste lo utiliza para tratar de alcanzar a la comunidad científica, porque a pesar de que parece amistoso, en verdad el extraterrestre tiene agenda propia. Sucede que los gobiernos de la Tierra han empezado a darse la lata con la amenaza atómica y esas cosas, y pues bien, las fuerzas alienígenas no están dispuestas a que el recién llegado del barrio tenga armas de destrucción masiva, y si los humanitos deciden llevar las destrucción atómica al espacio, más vale que se vayan olvidando de su lindo planetita. Palabra de Klaatu (y de Gort también).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En 1951 el mundo estaba convulsionado. Estados Unidos y la Unión Soviética estaban en plena carrera por ver quien construía el mejor chiche nuclear, y el resultado es que la cantidad de megatones per cápita en el mundo estaba creciendo alegremente. La mejor parte de todo es que en caso extremo, estaban dispuestos a utilizarlo, algo que rescatan bien filmes disímiles y al mismo tiempo extrañamente familiares, como "Trece días" o "Doctor Insólito". Por aquellos días se publicó un cuentecillo que parece ser no era nada del otro jueves, pero que algún ejecutivo de la FOX tuvo la buena idea de comprarlo por la miseria de 500 de los verdes. Y lo llevaron al cine. El señor Zanuck, mandamás de la FOX tan bueno con los números como putero (ya mencionamos como metió a su chica calientabragas en "Sinuhé el egipcio", y vamos a ver cómo hizo carrera Marilyn Monroe), vio un gran éxito potencial. Así es que contrató al director Robert Wise, por ese entonces un novato, pero que ya había dado un poco de que hablar, y que en años posteriores seguiríra haciéndolo con pelis como "Helena de Troya", "West Side Story", "La novicia rebelde", "La amenaza de Andrómeda" y "Viaje a las Estrellas: La película", por no hablar de su labor como editor en la faraónica y majestuosa "Ciudadano Kane", ahí es nada. El resultado podría haber sido otra de esas películas de Ciencia Ficción basurientas de los '50s, con platillos voladores a los que se le ve los hilos colgando y esas cosas, pero no. Resultó ser un clásico instantáneo, y eso hasta el día de hoy. Y uno puede buenamente preguntarse por qué, en realidad. No es que la película sea mala, pero es que revela unas cosas sobre la psicología de la gente, que, pues, no sé...
¿POR QUÉ VERLA?
-- La interpretación clásica de la película va como sigue. La Humanidad descubre el arma atómica, y por ende se pone en riesgo de ser exterminada. Llegan entonces Klaatu y Gort, lanzan su ultimátum, y pues bien, todo arreglado, se supone que la Humanidad aprende a vivir en paz y esas cosas, en particular después de una buena demostración de fuerza. Y según esa gente, todo esto es un alegato pacifista y antibelicista. Es más, el propio Robert Wise, buenazo él, se la creía. Yo no sé qué película vio esa gente, y no tengo idea de qué pensaba el señor Wise cuando la rodó, pero definitivamente no era la peli que yo vi. Veamos. La Humanidad desarrolla un arma de destrucción masiva, y los extraterrestes, mosqueados porque algún día la china les puede tocar a ellos, deciden abortar el programa atómico humano en embrión y le ordenan desarmarse, así, porque sí, sin respeto alguno ni por la soberanía ni por el principio de autodeterminación, y si no, su ridícula pero potencialmente peligrosa fuerza nuclear será aplastada por nuesta incomensurable y mayor cachilupi fuerza. Manerita de ser pacifista ésa. Esto no está mal, por supuesto. Como vemos, esta película hace una confesión explícita de que eso de la paz y la armonía mundial son ñoñadas, y lo que de verdad funciona si quieres tener paz, es tener un buen garrote detrás de la sonrisa amable, por si el desgraciado al que le sonríes decide tomárselo a mal. Seguro que de tener derecho a voto, Klaatu hubiera votado a George W. Bush, ¡si es que piensan tan parecido! Por supuesto que desde CINE 9009 no apoyamos al señor Bush por mentiroso y corrupto, pero sí que le encontramos la razón a Klaatu en un punto: si quieres que esos estúpidos y malvados terrícolas se desarmen, no pierdas el tiempo implorándoles que por favorcito, si fueran tan amables y se dignaran a comedirse un poco, boten sus armas atómicas y se dediquen a recoger florcitas en el parque. Mejor que eso, anda, amenázalos, aprovecha de ponerles una prueba de fuerza encima para que crean, y ya verás como consigues mejores resultados. Lo dicho, esta película es toda una escuela de realpolitik, y ese es probablemente su mejor mérito, y la razón de su supervivencia entre la ristra de platillos voladores que llegaron a la Tierra en los '50s.
-- La parábola religiosa es también muy interesante. Klaatu desciende desde el cielo a la Tierra y se encarna commo humano en Carpenter (o sea, en "carpintero"). Pero cuando tiene que salir a su misión, terminan por descubrirlo y matarlo. Pero el carpintero resucita, y después de lanzar su mensaje de paz y amor (o se desarman, o los desarmamos, pero por presas), sube a los cielos. Un Cristo cualquiera, el muchacho. Por supuesto que, como buenos yankis, el Cristo de esta película no es el Padre amantísimo y fuente prístina de bondad, sino el terrible Dios del Trueno que se venga de los pecados de los pobres mortales (en este caso el arma atómica) y lo hace saber fuerte y claro jodiéndole la vida a los tranquilos paisanos que se niegan a seguir su Palabra, y que castiga las faltas de los padres hasta la tercera y la cuarta generación, en el más puro y viejo estilo veterotestamentario. Con razón los yankis viven aterrados y necesitan dominar a todo el mundo para sentirse seguros, porque con un dios así...
-- La historia está bien desarrollada. La anécdota es simple a rabiar, pero aún así los guionistas se las arreglan para sacarle el máximo de provecho. Y es que la trama del mensajero semidivino extraterreste escondido en una mugrosa pensión en las afueras suena hasta chusca, puesta así sobre papel (o posteada en un blog como CINE 9009), pero está resuelta con ingenio, y en algunos minutos, con sentimiento auténtico. Además, explota bien la paranoia de los ciudadanos, incentivada (en vez de menguada) por los milicos, que por una vez en la vida del cine made in Hollywood, son los tontos de la peli.
-- Mención aparte para los efectos especiales. Son primarios, para todo aquello que es posible de hacer hoy en día con los computadores, pero aún así tienen presencia. Para el robot Gort no se hacen mayores complicaciones y recurren al viejo traje de hulespuma de toda la vida, pero el efecto del cierre hermético de la puerta del platillo volador se ve perfecto incluso hoy en día. Las escenas estilo pseudonoticiaero le añaden bastante verismo al asunto (Paul Verhoeven no inventó nada, como pueden ver), y la prueba de fuerza es resuelta en términos fílmicos de manera aterradora (a pesar de que en rigor no sólo nadie muere, sino que Klaatu se asegura de que nadie salga dañado en toda la Tierra, eso es diligencia).
-- También se gana una gran mención el único e incomparable Bernard Herrman, que compone una grandiosa banda sonora para esta película. ¿Qué quién es Bernard Herrman? Déjenme decirlo de esta manera. Sin Bernard Herrman, Hitchcock habría sido sólo medio Hitchcock, para la posteridad.
IDEAL PARA: Ver un clásico profundo de la Ciencia Ficción, repleta de buenas ideas (pero no las buenas ideas que los sentimentaloides pretenden ver).
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