Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 17 de septiembre de 2015
"La dama de las camelias" (1947).
-- "La dama de las camelias". Chile. Año 1947.
-- Dirección: José Bohr.
-- Actuación: Ana González, Hernán Castro, Lucy Lanny, Alejandro Lira, Héctor Quintanilla, Juan Corona, José Pi Cánovas, Manolita Fernández, Renato Valenzuela.
-- Guión: César Tiempo, basad... er... inspirad... er... sugerid... er... SAQUEADA a Alejandro Dumas hijo.
-- Banda Sonora: Carlos Llanos y Jorge Andriani.
-- "La dama de las camelias" en IMDb.
-- "La dama de las camelias" en Cinechile.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una chica toa pizpireta llega a pedir trabajo a una empresa fílmica porque... ¡¡¡EN CHILE HAY CINE!!! (sí, joer, existió cine en Chile antes de 1990. Y sí, joer, existió CHILE antes de 1990. Bueno, lo que quedó después de que pasaron las langostas bíblicas, eso es). La chica y su tío el poco-y-ná trabajan pa' un circo, pero y pa'qué, si pa' lo que da 'e comer eso... Y cae justo en medio ni marrón, figúrense, que el estudio está pa'lazcoba porque quieren rodar una peli basá en la dama ésa 'e las camelias con Dumas, porque MELODRAMA VENDE. (¿La dama de qué? ¿Y qué merda e' una camelia? Vaya con la gente que ya está ÑAC...). El caso ezke ella y el director se conocen, pero el director es un Apolo-Adonis (no de físico, nótese, pero de ego) y con la patipelá, pues ná. ¿Y ustedes creen que la 'oña se va a rendir? Joer, no, que ella's MUJÉ CHILENA, con sabor a ensalá de tomate con cibolla. El caso ejke compran el galpón en donde justo justiniano, miren ustedes qué conveniente pa'l guión, la chica tiene su compañía 'e teatro. Con lo que siguen metíos a concho en too. Pero el perfeccionismo del directó y algunas malas decisiones estratégicas hacen que la peli no pueda rodarse, y que falten TRES DÍAS PARA LA QUIEBRA DE LA PRODUCTORA FILÍMICA. Merde en mon soie arrière. Y en eso aparece justo, una vez más... adivinaron... la chica petarda ésa. El director ahora la ve y alucina en tecnocolor, pobre hommmbri, y se la lleva a rodar que son tres días. Literalmente. ¿El resultado? Véanlo por ustedes mismos.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
José Bohr es uno de esos nombres a tener en cuenta en la historia del cine chileno. Y es alemán, como de costumbre, porque harta fertilización que le hace falta a la raza nativa chilena pa' salir del Tercer Mundo. El caso ejke surgió en los '40s en que el cine'n Chile despegó debido a la fundación de Chilefilms, en esa era de bonanza cinéfila entre 1942 y 1973. Eso sí, Bohr no tiene mucho prestigio porque lo suyo era la mezcla de COMEDIA y MELODRAMA, y en algún minuto, el patriotismo rampante (la míticamente kitsch "Si mis campos hablaran"). Por supuesto, los intelectualeh jetazquerda lo odiaban porque sus pelis NO ESTABAN COMPROMETÍAS CON EL PUEBLO, COMPAÑEROH. José Bohr tampoco sacaba sus pelis después de largas sesiones de preparación intelectual para entrar en contacto con el cosmos latinosudaka y otras tonteras zurdas varias. Lo suyo era levantar un proyecto comercial, ir luego a otro proyecto comercial... ¡un vendío! A veces le resultaba, como "Uno que ha sido marino" o "El gran circo Chamorro". A veces... no tanto. Como acá.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Lo diré con todas sus letras. Esta peli, hoy por hoy, es virtualmente inaguantable. Culpa de un guión que en realidad son dos pelis en una. La primera parte es el rodaje de esta versión chilena de "La dama de las camelias". La segunda parte es por el contrario, la peli misma que se ha rodao, en un INTELIGENTE ejercicio de CINE EN EL CINE, y que es una parodia Chile's style de "La dama de las camelias" (que, considerando que en la época era una novela con cien años de solera, hace muuuuuu gracioso que el apellido del guionista sea Tiempo). Lo que significa que... ¿qué dracshit estoy mirando? ¿Es la primera parte un larguísimo prólogo para la parodia que es la segunda? ¿O la parodia es un agregao al plato fuerte que ez la historia del rodaje? Sospecho que la cosa se rodó así por un tema de costumbres fílmicas, porque en ese tiempo las pelis se hacían por rotativos, sin horario de exhibición, simplemente se abría el cine a tal hora y empezaban a exhibirse las pelis en círculo y el espectador llegaba a la hora que se l'antojaba y veía la peli desde donde la pillara, y después se iba. Entonces, lo juerte era la segunda parte, y la primera parte, puez que rellenamos con cualquier tarugada, si total, ¿quién se va a quedar pa' verlo? Pero claro, eso mirao desde ahora... ¡qué suplicio, Bastet mía! La primera parte es simpática por su tono ligero, y aunque el humor está un tanto pasao'e moda, igual hasta se deja ver y too. La segunda parte en cambio, pasa que en la actualidad "La dama de las camelias" original resbala su resto, y por lo tanto, la parodia pierde filo, y tampoco es que sea especialmente graciosa. ¿Qué les habrá dado por, ya que iban a rodar una parodia de material clásico, hacerlo de "La dama de las camelias"? Había una versión mexicana llamada también "La dama de las camelias" de 1944 con Lina Montes como prota, que no hemos visto por acá, y estaba la gran superproduxón con Greta Garbo, "La dama de las camelias" de 1936, pero ya habían pasao sus restos désa. La peli igual tiene sus aciertos. Tié su gracia ver que el director es un culterano que emplea cultismos impensables en una peli para el analfabeto público actual. Reemplazar la tuberculosis con urticaria genera algunos interesantes momentos en la peli. Ciertos toques surrealistas dignos de Condorito también son de aplaudir (en la peli-dentro-de-la-peli, ambientada en pleno siglo XIX y con carruajes, uno de los protas USA UNA MOTOCICLETA). Y por supuesto, por encima de todo planea la enorme presencia de Anita González, la Desideria, una de las grandes damas de la actuación chilena que aquí es la prota del asunto (la chica que busca empleo, y en la peli-en-la-peli, es la dama 'e las camelias misma). Pero todos esos elementos no son suficientes para rescatar una peli que, para lo que era la época, quizás hasta estaba bien y arrancaba risas y too, pero que hoy por hoy, con sus tics y manierismos de peli-de-su-época, ha envejecido francamente mal.
IDEAL PARA: Fanáticos completistas del cine chileno, y fanáticos completistas de "La dama de las camelias" de Alejandro Dumas hijo, los tres o cuatro que puedan llegar a existir por ahí en el mundo.
Busca otras películas relacionadas:
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1947,
Cine de Chile
martes, 10 de febrero de 2009
"El Sol sale para todos" (1947).

-- "Gentleman's Agreement". Estados Unidos. Año 1947.
-- Dirección: Elia Kazan.
-- Actuación: Gregory Peck, Dorothy McGuire, John Garfield, Celeste Holm, Anne Revere, June Havoc, Albert Dekker, Jane Wyatt, Dean Stockwell, Nicholas Joy, Sam Jaffe, Harold Vermilyea, Ransom M. Sherman.
-- Guión: Moss Hart, con revisión sin acreditar de Elia Kazan, basados en la novela de Laura Z. Hobson.
-- Banda Sonora: Alfred Newman.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un periodista con niñato inocente-pero-brillante, llega a la gran ciudad, a vivir con su madre (la del periodista, o sea la abuela del niñato, porque el hombre es viudo). Es la Gran Manzana, New York, décadas antes del 9-11, y América prospera después de la Segunda Guerra Mundial (¡o gracias a ella, hay que ver cómo reactivó la industria!). Nuestro héroe busca trabajo, y lo encuentra. Pero a cambio debe vender su alma a... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!! ¡¡¡LA CONSPIRACIÓN SIONISTA INTERNACIONAL!!! Porque el periódico para el que trabajará, es un medio liberal (ya sabemos lo que eso significa en EEUU: projudío, pronigga, proabortistas, proindigenistas, proetnocaceristas, promalkavian, procualquier-cosa-anti-WASP), y su director está emperrado en sacar una serie de grandes reportajes sobre el antisemitismo. Nuestro héroe, como que quiere entrar en vena y no puede, y eso que cuenta con la ayuda de la bella y dije sobrinita del director del pasq... perdón, periódico. Hasta que Yahveh Sabaoth le envía la inspiración suprema: ¡para escribir sobre los judíos, nada mejor que hacerse pasar por judío! Así podrá sentir en mortificada carne propia las laceraciones y tribulaciones de la Raza Elegida a manos de la malvada gentilidad. Sólo su familia directa, su prometida y su jefe están en el ajo, y lo apoyan. Todo el resto piensa que de verdad es judío. Y qué encuentra... ¿que América es una nación libre y democrática, en la cual todos te aceptan cuando eres diferente porque THIS... IS... SPART... perdón... THIS... IS... AMERICA? Si así fuera, no habría peli ni tensión dramática, en primer lugar. No, lo que nuestro prota encuentra es un nido de ratas. Un asqueroso nido de ratas. Un hórrido nido de ratas. Porque ya sabemos que nadie es antisemita, ¡oh, no, Señor, líbranos de semejante plaga moral!, pero por dentro, quién más quién menos, todos llevan su propio Adolfito en el interior...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cómo pasa el tiempo. Hubo una época en que el antisemitismo era respetable. No importaba qué tan mal fueran los tiempos, siempre podía uno desquitarse agarrando a pedradas al perro judío en la judería, y santas pascuas, ahí estamos con el alma aliviada de regreso a las preocupaciones del diario vivir. No en balde España comenzó la decadencia cuando echó a los musulmanes y judíos en 1492 y a los moriscos a partir de 1609, y sin esa gran vía para quitarle presión a la olla social (pedradas a los judíos, repito), la economía fue de mal en peor. Con un poco de ayuda de la megalomaníaca política del Conde-Duque, claro está, pero fundamentalmente por no poder practicar el saludable y antiestresante deporte del tiro al judío. Además con eso se le hacía un favor a los judíos porque los hacía entrar en la guerra darwiniana por la existencia y sacaba lo mejor de ellos, haciéndolos grandes pensadores como Karl Marx, Albert Einstein... En Estados Unidos, el deporte del antisemitismo era también muy respetable, y una lista de notables proclives al antisemitismo abarcaría a Henry Ford, Ezra Pound, Charles Lindbergh... (¡en América, la Nación Masónica por excelencia, y luego hablan de la Conspiración JudeoMasónica!). Pero después de la Segunda Guerra Mundial el antisemitismo perdió respetabilidad, luego de que la compasión mundial cayera sobre los judíos debido a los excesos de la Shoah impulsada por los acólitos de Hitler, además de que como los judíos habían sido perseguidos en Europa, al llegar a América se habían hecho productores de cine, y por lo tanto toda la maquinaria propagandística de Hollywood estaba cargada de simpatías hacia la causa judía. Uno de esos productores filojudíos, Darryl F. Zanuck, decidió aprovechar la cresta de la ola llevando al cine una novelita antiantisemita de Laura Z. Hobson, de lo que resultó esta peli.
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿"La lista de Schindler"? ¿"Holocausto"? ¡Bah, paparruchas! Es fácil arrancarte lágrimas de simpatía por los pobrecitos judíos cuando los pones de víctimas en un ejercicio de carnaza sadomasoquista. Pero, ¿qué pasa cuando no puedes apilar pilas de cadáveres y contar los muertitos, y aún así tienes que conmover a la audiencia? Esta peli tiene la clave. Seguramente "El Sol sale para todos" es la peli de denuncia sobre el antisemitismo por excelencia. No es una peli de malos antisemitas versus buenos semitas. Las cosas no son tan claras aquí. El título original podría traducirse al castellano como "Un arreglo de caballeros" ("Gentleman's Agreement"), y en realidad esa es la más mortífera de las armas en la discriminación: el no querer verla, el ocultarla bajo la alfombra, el convencerse de que la discriminación es mala pero nosotros no discriminamos porque no decimos frases hirientes, ¡Oh, no, líbranos de eso, Dios de Abraham, Isaac y Jacob!, pero aguantar y aceptar montones de costumbres y comportamientos que en su esencia sí que son discriminatorios. ¿Y todo por qué? Por eso, porque son gente bien, porque como "acuerdo de caballeros" no se discutirá de ciertas cosas, y si alguien se pasa de la raya y se pone antisemita, pues bien, miramos para otro lado y no hacemos nada porque después de todo, somos gente bien y si armamos boche, pues qué van a decir nuestras amistades... Peor aún, la peli devela que incluso en el propio frente antiantisemita hay antisemitismo larvado: el pasquín liberal que ataca a los antisemitas tiene gente antisemita trabajando en sus propias filas, incluso inconscientemente de que lo son, e incluso también los propios judíos, aceptando y adecuándose a ciertas conductas (cambiándose el nombre y el apellido para desjudaizarse y hacerse más americanos, por ejemplo), también a su vez perpetúan el estigma del antisemitismo. Una anécdota sobre esta peli, es que cuando en los grandes estudios corrió el rumor de que Zanuck la iba a rodar, fueron sus propios coleguetes judíos de otros estudios quienes le dijeron "oye, Zanuck, mejor nada de denuncias, ¿eh? Mira que las cosas están bien cuando no se revuelve el caldero, así es que ¿para qué levantar otra vez el tema si nos está yendo tan bien con la conspiración de silencio?", a lo que Zanuck replicó incorporando esa escena en la peli, y poniendo una frase similar en boca de un personaje projudío. Sintomáticamente, lo más cercano que vemos aquí a la violencia física contra los judíos no viene del mundo de los adultos, que después de todo son caballeros y si se trenzan a golpes con un judío, pues, qué dirá la gente (además el ojo en tinta no se verá tan bonito en una reunión social), sino de los niños, cuando el hijo del prota es abusado porque unos matones de barrio lo consideran judío, y el pobre no entiende por qué lo odian tanto, y peor aún, no entiende qué de odioso podría tener un judío (o cualquiera) para ser tratado así.
-- Esta peli trata sobre antisemitismo, pero sus conclusiones son válidas para muchas formas de discriminación. De manera no demasiado sorprendente, denuncia con fuerza la discriminación de la clase bien de América contra los judíos (Segunda Guerra Mundial, Holocausto, ¿recuerdan?), pero no se atreve con otras formas de discriminación bien larvaditas en el seno de la América de ese tiempo, y eso en vísperas de que se inicie el Macartismo anticomunista y el movimiento de los derechos civiles a favor de los negros, temas ambos sobre los cuales la peli no dice una sola palabra (irónicamente Elia Kazan, director de esta peli, años después se convirtió en bocafloja y entregó nombres de varios antiguos camaradas, de la época en que él estaba metido con grupos comunistas). Pero el análisis de caso es muy similar. Hoy en día, decir algo contra los judíos es sacrilegio porque ¡pobrecitos! ellos padecieron el Holocausto (qué importa que algunos agresivos filojudíos utilicen esa piedad para tratar a los palestinos más o menos como los nazis los trataron a ellos), pero a cambio tenemos mucha otra gente a la cual se les puede arrojar piedras: los musulmanes, los inmigrantes ilegales, los asiáticos, los negros, los indígenas... Y por idénticas razones. Desafortunadamente, no porque la ola antisemita haya remitido su tanto quiere decir que esta peli haya perdido actualidad.
-- El apartado técnico es notable. Elia Kazan es, por supuesto, uno de los grandes directores de Hollywood, y tiempo después de esta peli rodaría clásicos como "Pánico en las calles", "¡Viva Zapata!", "Un tranvía llamado deseo", "Nido de ratas", "Al este del Edén" y "Esplendor en la hierba", y en esta peli muestra ya de lo que es capaz. Gregory Peck entrega también una gran actuación (además, para las chicas, está hecho un crío, el hombre), y del resto del elenco no caben sino elogios. Tanto el guión como la banda sonora (a cargo de Alfred Newman, un habitué de las pelis de Zanuck) están en su punto. Salvo por la primera media hora inicial, soporífera a más no poder, el resto de la peli no sólo aguanta notablemente bien el paso del tiempo, sino que posee un gran ritmo y una solidez narrativa que ya se la quisieran muchos directores actuales que por tratar de ser "de denuncia" no pasan del aburrido panfleto y se olvidan de lo principal a la hora de hacer cine: hacer cine, precisamente.
IDEAL PARA: Ver una sólida peli sobre un tema también por desgracia bastante sólido, como es la discriminación.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
VIDEOS.
-- Escena antisemita de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Dirección: Elia Kazan.
-- Actuación: Gregory Peck, Dorothy McGuire, John Garfield, Celeste Holm, Anne Revere, June Havoc, Albert Dekker, Jane Wyatt, Dean Stockwell, Nicholas Joy, Sam Jaffe, Harold Vermilyea, Ransom M. Sherman.
-- Guión: Moss Hart, con revisión sin acreditar de Elia Kazan, basados en la novela de Laura Z. Hobson.
-- Banda Sonora: Alfred Newman.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un periodista con niñato inocente-pero-brillante, llega a la gran ciudad, a vivir con su madre (la del periodista, o sea la abuela del niñato, porque el hombre es viudo). Es la Gran Manzana, New York, décadas antes del 9-11, y América prospera después de la Segunda Guerra Mundial (¡o gracias a ella, hay que ver cómo reactivó la industria!). Nuestro héroe busca trabajo, y lo encuentra. Pero a cambio debe vender su alma a... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!! ¡¡¡LA CONSPIRACIÓN SIONISTA INTERNACIONAL!!! Porque el periódico para el que trabajará, es un medio liberal (ya sabemos lo que eso significa en EEUU: projudío, pronigga, proabortistas, proindigenistas, proetnocaceristas, promalkavian, procualquier-cosa-anti-WASP), y su director está emperrado en sacar una serie de grandes reportajes sobre el antisemitismo. Nuestro héroe, como que quiere entrar en vena y no puede, y eso que cuenta con la ayuda de la bella y dije sobrinita del director del pasq... perdón, periódico. Hasta que Yahveh Sabaoth le envía la inspiración suprema: ¡para escribir sobre los judíos, nada mejor que hacerse pasar por judío! Así podrá sentir en mortificada carne propia las laceraciones y tribulaciones de la Raza Elegida a manos de la malvada gentilidad. Sólo su familia directa, su prometida y su jefe están en el ajo, y lo apoyan. Todo el resto piensa que de verdad es judío. Y qué encuentra... ¿que América es una nación libre y democrática, en la cual todos te aceptan cuando eres diferente porque THIS... IS... SPART... perdón... THIS... IS... AMERICA? Si así fuera, no habría peli ni tensión dramática, en primer lugar. No, lo que nuestro prota encuentra es un nido de ratas. Un asqueroso nido de ratas. Un hórrido nido de ratas. Porque ya sabemos que nadie es antisemita, ¡oh, no, Señor, líbranos de semejante plaga moral!, pero por dentro, quién más quién menos, todos llevan su propio Adolfito en el interior...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cómo pasa el tiempo. Hubo una época en que el antisemitismo era respetable. No importaba qué tan mal fueran los tiempos, siempre podía uno desquitarse agarrando a pedradas al perro judío en la judería, y santas pascuas, ahí estamos con el alma aliviada de regreso a las preocupaciones del diario vivir. No en balde España comenzó la decadencia cuando echó a los musulmanes y judíos en 1492 y a los moriscos a partir de 1609, y sin esa gran vía para quitarle presión a la olla social (pedradas a los judíos, repito), la economía fue de mal en peor. Con un poco de ayuda de la megalomaníaca política del Conde-Duque, claro está, pero fundamentalmente por no poder practicar el saludable y antiestresante deporte del tiro al judío. Además con eso se le hacía un favor a los judíos porque los hacía entrar en la guerra darwiniana por la existencia y sacaba lo mejor de ellos, haciéndolos grandes pensadores como Karl Marx, Albert Einstein... En Estados Unidos, el deporte del antisemitismo era también muy respetable, y una lista de notables proclives al antisemitismo abarcaría a Henry Ford, Ezra Pound, Charles Lindbergh... (¡en América, la Nación Masónica por excelencia, y luego hablan de la Conspiración JudeoMasónica!). Pero después de la Segunda Guerra Mundial el antisemitismo perdió respetabilidad, luego de que la compasión mundial cayera sobre los judíos debido a los excesos de la Shoah impulsada por los acólitos de Hitler, además de que como los judíos habían sido perseguidos en Europa, al llegar a América se habían hecho productores de cine, y por lo tanto toda la maquinaria propagandística de Hollywood estaba cargada de simpatías hacia la causa judía. Uno de esos productores filojudíos, Darryl F. Zanuck, decidió aprovechar la cresta de la ola llevando al cine una novelita antiantisemita de Laura Z. Hobson, de lo que resultó esta peli.
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿"La lista de Schindler"? ¿"Holocausto"? ¡Bah, paparruchas! Es fácil arrancarte lágrimas de simpatía por los pobrecitos judíos cuando los pones de víctimas en un ejercicio de carnaza sadomasoquista. Pero, ¿qué pasa cuando no puedes apilar pilas de cadáveres y contar los muertitos, y aún así tienes que conmover a la audiencia? Esta peli tiene la clave. Seguramente "El Sol sale para todos" es la peli de denuncia sobre el antisemitismo por excelencia. No es una peli de malos antisemitas versus buenos semitas. Las cosas no son tan claras aquí. El título original podría traducirse al castellano como "Un arreglo de caballeros" ("Gentleman's Agreement"), y en realidad esa es la más mortífera de las armas en la discriminación: el no querer verla, el ocultarla bajo la alfombra, el convencerse de que la discriminación es mala pero nosotros no discriminamos porque no decimos frases hirientes, ¡Oh, no, líbranos de eso, Dios de Abraham, Isaac y Jacob!, pero aguantar y aceptar montones de costumbres y comportamientos que en su esencia sí que son discriminatorios. ¿Y todo por qué? Por eso, porque son gente bien, porque como "acuerdo de caballeros" no se discutirá de ciertas cosas, y si alguien se pasa de la raya y se pone antisemita, pues bien, miramos para otro lado y no hacemos nada porque después de todo, somos gente bien y si armamos boche, pues qué van a decir nuestras amistades... Peor aún, la peli devela que incluso en el propio frente antiantisemita hay antisemitismo larvado: el pasquín liberal que ataca a los antisemitas tiene gente antisemita trabajando en sus propias filas, incluso inconscientemente de que lo son, e incluso también los propios judíos, aceptando y adecuándose a ciertas conductas (cambiándose el nombre y el apellido para desjudaizarse y hacerse más americanos, por ejemplo), también a su vez perpetúan el estigma del antisemitismo. Una anécdota sobre esta peli, es que cuando en los grandes estudios corrió el rumor de que Zanuck la iba a rodar, fueron sus propios coleguetes judíos de otros estudios quienes le dijeron "oye, Zanuck, mejor nada de denuncias, ¿eh? Mira que las cosas están bien cuando no se revuelve el caldero, así es que ¿para qué levantar otra vez el tema si nos está yendo tan bien con la conspiración de silencio?", a lo que Zanuck replicó incorporando esa escena en la peli, y poniendo una frase similar en boca de un personaje projudío. Sintomáticamente, lo más cercano que vemos aquí a la violencia física contra los judíos no viene del mundo de los adultos, que después de todo son caballeros y si se trenzan a golpes con un judío, pues, qué dirá la gente (además el ojo en tinta no se verá tan bonito en una reunión social), sino de los niños, cuando el hijo del prota es abusado porque unos matones de barrio lo consideran judío, y el pobre no entiende por qué lo odian tanto, y peor aún, no entiende qué de odioso podría tener un judío (o cualquiera) para ser tratado así.
-- Esta peli trata sobre antisemitismo, pero sus conclusiones son válidas para muchas formas de discriminación. De manera no demasiado sorprendente, denuncia con fuerza la discriminación de la clase bien de América contra los judíos (Segunda Guerra Mundial, Holocausto, ¿recuerdan?), pero no se atreve con otras formas de discriminación bien larvaditas en el seno de la América de ese tiempo, y eso en vísperas de que se inicie el Macartismo anticomunista y el movimiento de los derechos civiles a favor de los negros, temas ambos sobre los cuales la peli no dice una sola palabra (irónicamente Elia Kazan, director de esta peli, años después se convirtió en bocafloja y entregó nombres de varios antiguos camaradas, de la época en que él estaba metido con grupos comunistas). Pero el análisis de caso es muy similar. Hoy en día, decir algo contra los judíos es sacrilegio porque ¡pobrecitos! ellos padecieron el Holocausto (qué importa que algunos agresivos filojudíos utilicen esa piedad para tratar a los palestinos más o menos como los nazis los trataron a ellos), pero a cambio tenemos mucha otra gente a la cual se les puede arrojar piedras: los musulmanes, los inmigrantes ilegales, los asiáticos, los negros, los indígenas... Y por idénticas razones. Desafortunadamente, no porque la ola antisemita haya remitido su tanto quiere decir que esta peli haya perdido actualidad.
-- El apartado técnico es notable. Elia Kazan es, por supuesto, uno de los grandes directores de Hollywood, y tiempo después de esta peli rodaría clásicos como "Pánico en las calles", "¡Viva Zapata!", "Un tranvía llamado deseo", "Nido de ratas", "Al este del Edén" y "Esplendor en la hierba", y en esta peli muestra ya de lo que es capaz. Gregory Peck entrega también una gran actuación (además, para las chicas, está hecho un crío, el hombre), y del resto del elenco no caben sino elogios. Tanto el guión como la banda sonora (a cargo de Alfred Newman, un habitué de las pelis de Zanuck) están en su punto. Salvo por la primera media hora inicial, soporífera a más no poder, el resto de la peli no sólo aguanta notablemente bien el paso del tiempo, sino que posee un gran ritmo y una solidez narrativa que ya se la quisieran muchos directores actuales que por tratar de ser "de denuncia" no pasan del aburrido panfleto y se olvidan de lo principal a la hora de hacer cine: hacer cine, precisamente.
IDEAL PARA: Ver una sólida peli sobre un tema también por desgracia bastante sólido, como es la discriminación.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
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-- Escena antisemita de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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+ Gregory Peck,
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1947,
Antisemitismo,
Periodismo
domingo, 21 de diciembre de 2008
"La dama de Shangai" (1947).

-- "The Lady from Shanghai". Estados Unidos. Año 1947.
-- Director: Orson Welles.
-- Actuación: Rita Hayworth, Orson Welles, Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia, Erskine Sanford, Gus Schilling, Carl Frank, Louis Merrill, Evelyn Ellis, Harry Shannon.
-- Guión: Orson Welles, basada en la novela "If I Die Before I Wake" de Sherwood King. Sin acreditar: William Castle, Charles Lederer, Fletcher Markle.
-- Banda sonora: Heinz Roemheld.
¿DE QUÉ SE TRATA?
A veces no hay más remedio. Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Aunque eso le haga parecer un tonto. Porque, es que verán, el prota es muy tonto. Y si luce como un héroe, es en realidad por la pura suerte. Conoce a una chica, y la chica empieza a hacerle miriñiñis con los ojitos. Luego, todo muy tipé, tiene la suerte de hacerse el galancete partiéndole el moño a unos prójimos que intentan asaltarla. El tipo ha sido marino, ha estado en la Guerra Civil Española (en ese tiempo distante algo más de diez años en el tiempo, recuérdese que la peli es fines-'40s). Ligerito, y de puro califa, acaba reclutado en el yate con la chica, el marido de la chica (un abogado paraplejicoide) y un amiguete/socio del abogado. Emprenden un viajecito entre amigos, en donde nuestro prota cuenta una historia de tiburones que se supone, viene con metáfora/moraleja. Y empieza a darle al tarro con la chica, y ella, parece que también. El abogado mira, pero no dice nada. Too muuuuuu raro, si me preguntan. Pero el amiguete del abogado... El tiene el falible plan infalible para torcer las cosas. Fingirá su muerte. Desaparecerá. Read my lips, no more taxes. Y para eso necesita que el marinerito enchapao por la chica, finja ser su asesino firmando una confesión para que al desaparecido lo registren oficialmente como en defunción, aunque nunca lo van a mandar a prisión porque no habrá cuerpo. Resquicio legal, que le llaman. Pero como suele suceder en estas pelis, nada es lo que parece, y todo no es más que un alambicadísimo plan para... ¿Para...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los '40s fueron el esplendor del Cine Noir, con perlas como "El halcón maltés", "El enigma del collar", "La senda prohibida", "El sueño eterno"... Orson Welles también se apuntó a la moda. Repasemos un poco. Orsoncito había sido el niño genio que a los 25 años había parido la peli más genial de todos los tiempos, "Ciudadano Kane", que si no la has visto, arrójate de cabeza a un pozo, ¡oh, tú, pobre pagano! Pero para un hombre de genio titánico como Welles, el sistema de los estudios, en donde los $%%/$%&/ productores te decían todo lo que tenías que rodar y hacer, tenía que oprimirlo hasta la anoxia. Necesitado de dinero, Welles hizo el Fausto y pactó con Columbia Pictures para rodar esta peli. Filmada a desgana por Welles, por cumplir un contrato, con su esposa Rita Hayworth como femme fatale (sí, Welles estuvo casado con la Hayworth, cabrón hiiiiiijjjjjj...d...p***), lo que por supuesto no auguraba nada al matrimonio, que de hecho terminaría disuelto poco después de terminar este rodaje, y reducida drásticamente de dos horas y media a apenas una hora y media por los Eduardos Manostijeras del estudio, la peli terminaría transformándose en un pequeño clásico del Noir. Irónico destino, si se considera que nadie en los estudios Columbia Pictures, ni Harry Cohn que lo controlaba, ni Orson Welles que la dirigía, pudieron siquiera descifrar de qué demonios se trataba.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por las malas noticias. Existe un misterio policial en toda forma. Tan en toda forma, que nadie ha conseguido descifrarlo jamás. El diálogo final, supuestamente debería armar todos los elementos de la trama, pero no lo consigue. Para colmo, el asesinato mismo viene a mitad de peli. O sea, como policial no funciona. Como peli con moralina (ya saben, "pobres niños ricos respetables por fuera y podridos por dentro"), no sale del estándar usual del Noir en aquellos años. En ese sentido, para verla, el espectador moderno debe armarse de paciencia suprema. No quiero decir que sea mala. Simplemente, hay que verla con cuidado... y tener imaginación para rellenar los huecos de guión.
-- Rita Hayworth. Alguna vez ella dijo que "los hombres se enamoran de Gilda, pero se despiertan conmigo", aludiendo a su rol en "Gilda", precisamente, que la lanzó a la fama. En esta peli, su cabellera rubia está reemplazada por un corto pelirrojo, medida que irritó al estudio (sí, vaya manera de valorar el talento actoral), y parece ser ayudó a la pobre recaudación que la peli tuvo en su minuto (ya ven, Keri Russell no fue la primera). Pero la Hayworth está impecable como femme fatale, detalles pilosos aparte.
-- Hagamos mención de Orson Welles. Su talento como director no luce tan bien acá como en "Ciudadano Kane", básicamente por el despiadado descerraje de los editores (en esa época, los editores trabajaban para el productor, no para el director), pero a ratos, hay destellos de lo grande que podría haber sido esta peli si le hubieran dejado hacerla a su manera.
-- La famosa secuencia final (SPOILEREO EL FINAL A CONTINUACIÓN, ¿VALE?). Muchos cineastas han citado esta escena una y otra vez, con la juiciosa opción de hacer caso omiso del resto de la peli. Sé que la han visto, hagan memoria: el prota, la mujer fatal y el villano están en un salón de espejos, y empiezan a dispararse unos a otros. Muy metafórico todo. Y el diálogo final es simplemente escalofriante, incluso para los estándares actuales. Este gran final redime mucho de los vicios de una peli que, como decíamos, hay que armarse de paciencia para ver.
IDEAL PARA: Ver una peli con estatus de clásica por una sola escena (sucede más de lo que uno cree), pero que compensa con creces el resto del metraje.
ENLACES.
-- (Ir a la página). Artículo de la peli en Wikipedia (en inglés).
-- (Ir a la página). Artículo en IMDb.
-- (Ir a la página). Artículo en El Criticón.
-- (Ir a la página). Artículo en Blogdecine.
-- (Ir a la página). Esta peli en FilmAffinity.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [En inglés, sin subtítulos].
-- Rita Hayworth en trajebaño, tratando de seducir a Orson Welles [En inglés, sin subtítulos].
-- Rita Hayworth cantando "Please, Don't Kiss Me" en bikini... O lo que en esa época se consideraba como tal. Esta escena fue rodada a pedido del estudio, y no le añade mucho a la peli en sí, pero luce más que bien a la Hayworth [En inglés, sin subtítulos].
-- SPOILER GRANDE: La famosísima secuencia final en el salón de espejos, y el aftermath. Considérese que Welles y la Hayworth en esa época estaban casi al borde del divorcio. Después se divorciaron, de hecho [En inglés, sin subtítulos].
-- Director: Orson Welles.
-- Actuación: Rita Hayworth, Orson Welles, Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia, Erskine Sanford, Gus Schilling, Carl Frank, Louis Merrill, Evelyn Ellis, Harry Shannon.
-- Guión: Orson Welles, basada en la novela "If I Die Before I Wake" de Sherwood King. Sin acreditar: William Castle, Charles Lederer, Fletcher Markle.
-- Banda sonora: Heinz Roemheld.
¿DE QUÉ SE TRATA?
A veces no hay más remedio. Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Aunque eso le haga parecer un tonto. Porque, es que verán, el prota es muy tonto. Y si luce como un héroe, es en realidad por la pura suerte. Conoce a una chica, y la chica empieza a hacerle miriñiñis con los ojitos. Luego, todo muy tipé, tiene la suerte de hacerse el galancete partiéndole el moño a unos prójimos que intentan asaltarla. El tipo ha sido marino, ha estado en la Guerra Civil Española (en ese tiempo distante algo más de diez años en el tiempo, recuérdese que la peli es fines-'40s). Ligerito, y de puro califa, acaba reclutado en el yate con la chica, el marido de la chica (un abogado paraplejicoide) y un amiguete/socio del abogado. Emprenden un viajecito entre amigos, en donde nuestro prota cuenta una historia de tiburones que se supone, viene con metáfora/moraleja. Y empieza a darle al tarro con la chica, y ella, parece que también. El abogado mira, pero no dice nada. Too muuuuuu raro, si me preguntan. Pero el amiguete del abogado... El tiene el falible plan infalible para torcer las cosas. Fingirá su muerte. Desaparecerá. Read my lips, no more taxes. Y para eso necesita que el marinerito enchapao por la chica, finja ser su asesino firmando una confesión para que al desaparecido lo registren oficialmente como en defunción, aunque nunca lo van a mandar a prisión porque no habrá cuerpo. Resquicio legal, que le llaman. Pero como suele suceder en estas pelis, nada es lo que parece, y todo no es más que un alambicadísimo plan para... ¿Para...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los '40s fueron el esplendor del Cine Noir, con perlas como "El halcón maltés", "El enigma del collar", "La senda prohibida", "El sueño eterno"... Orson Welles también se apuntó a la moda. Repasemos un poco. Orsoncito había sido el niño genio que a los 25 años había parido la peli más genial de todos los tiempos, "Ciudadano Kane", que si no la has visto, arrójate de cabeza a un pozo, ¡oh, tú, pobre pagano! Pero para un hombre de genio titánico como Welles, el sistema de los estudios, en donde los $%%/$%&/ productores te decían todo lo que tenías que rodar y hacer, tenía que oprimirlo hasta la anoxia. Necesitado de dinero, Welles hizo el Fausto y pactó con Columbia Pictures para rodar esta peli. Filmada a desgana por Welles, por cumplir un contrato, con su esposa Rita Hayworth como femme fatale (sí, Welles estuvo casado con la Hayworth, cabrón hiiiiiijjjjjj...d...p***), lo que por supuesto no auguraba nada al matrimonio, que de hecho terminaría disuelto poco después de terminar este rodaje, y reducida drásticamente de dos horas y media a apenas una hora y media por los Eduardos Manostijeras del estudio, la peli terminaría transformándose en un pequeño clásico del Noir. Irónico destino, si se considera que nadie en los estudios Columbia Pictures, ni Harry Cohn que lo controlaba, ni Orson Welles que la dirigía, pudieron siquiera descifrar de qué demonios se trataba.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por las malas noticias. Existe un misterio policial en toda forma. Tan en toda forma, que nadie ha conseguido descifrarlo jamás. El diálogo final, supuestamente debería armar todos los elementos de la trama, pero no lo consigue. Para colmo, el asesinato mismo viene a mitad de peli. O sea, como policial no funciona. Como peli con moralina (ya saben, "pobres niños ricos respetables por fuera y podridos por dentro"), no sale del estándar usual del Noir en aquellos años. En ese sentido, para verla, el espectador moderno debe armarse de paciencia suprema. No quiero decir que sea mala. Simplemente, hay que verla con cuidado... y tener imaginación para rellenar los huecos de guión.
-- Rita Hayworth. Alguna vez ella dijo que "los hombres se enamoran de Gilda, pero se despiertan conmigo", aludiendo a su rol en "Gilda", precisamente, que la lanzó a la fama. En esta peli, su cabellera rubia está reemplazada por un corto pelirrojo, medida que irritó al estudio (sí, vaya manera de valorar el talento actoral), y parece ser ayudó a la pobre recaudación que la peli tuvo en su minuto (ya ven, Keri Russell no fue la primera). Pero la Hayworth está impecable como femme fatale, detalles pilosos aparte.
-- Hagamos mención de Orson Welles. Su talento como director no luce tan bien acá como en "Ciudadano Kane", básicamente por el despiadado descerraje de los editores (en esa época, los editores trabajaban para el productor, no para el director), pero a ratos, hay destellos de lo grande que podría haber sido esta peli si le hubieran dejado hacerla a su manera.
-- La famosa secuencia final (SPOILEREO EL FINAL A CONTINUACIÓN, ¿VALE?). Muchos cineastas han citado esta escena una y otra vez, con la juiciosa opción de hacer caso omiso del resto de la peli. Sé que la han visto, hagan memoria: el prota, la mujer fatal y el villano están en un salón de espejos, y empiezan a dispararse unos a otros. Muy metafórico todo. Y el diálogo final es simplemente escalofriante, incluso para los estándares actuales. Este gran final redime mucho de los vicios de una peli que, como decíamos, hay que armarse de paciencia para ver.
IDEAL PARA: Ver una peli con estatus de clásica por una sola escena (sucede más de lo que uno cree), pero que compensa con creces el resto del metraje.
ENLACES.
-- (Ir a la página). Artículo de la peli en Wikipedia (en inglés).
-- (Ir a la página). Artículo en IMDb.
-- (Ir a la página). Artículo en El Criticón.
-- (Ir a la página). Artículo en Blogdecine.
-- (Ir a la página). Esta peli en FilmAffinity.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [En inglés, sin subtítulos].
-- Rita Hayworth en trajebaño, tratando de seducir a Orson Welles [En inglés, sin subtítulos].
-- Rita Hayworth cantando "Please, Don't Kiss Me" en bikini... O lo que en esa época se consideraba como tal. Esta escena fue rodada a pedido del estudio, y no le añade mucho a la peli en sí, pero luce más que bien a la Hayworth [En inglés, sin subtítulos].
-- SPOILER GRANDE: La famosísima secuencia final en el salón de espejos, y el aftermath. Considérese que Welles y la Hayworth en esa época estaban casi al borde del divorcio. Después se divorciaron, de hecho [En inglés, sin subtítulos].
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