11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Cine Noir. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cine Noir. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de septiembre de 2012

"Los asesinos" (1946).


-- "The Killers". Estados Unidos. Año 1946.
-- Dirección: Robert Siodmak.
-- Actuación: Burt Lancaster, Ava Gardner, Edmond O'Brien, Albert Dekker, Sam Levene, Vince Barnett, Virginia Christine, Charles D. Brown, Jack Lambert, Donald MacBride, Charles McGraw, William Conrad, Phil Brown, Queenie Smith, Jeff Corey.
-- Guión: Anthony Veiller, con aportes sin acreditar de Richard Brooks y John Huston, inspirados en una historia de Ernest Hemingway.
-- Banda Sonora: Miklós Rózsa.

-- "Los asesinos" en IMDb.
-- "Los asesinos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A uno de esos sitios que se vende comida rápida, llega una parejita. No una de enamorados, ¡no, señoh!, sino una de los que visten gabardinas y andan con una .38 bajo el atuendo. Andan buscando a un sujeto llamado el Sueco. Después de hacer pasar una jornada de terror a los tipos del local, dan por fin con el puñetero Sueco, y vamos encajándole ocho balas para mejorarle lo presente. El crimen no calienta a nadie porque el tipo no era rico ni millonario, sino que trabajaba en una gasolinera... pero nunca falta el eficiente agente de seguros que, joer, es que no es negocio cobrar las primas si después hay que pagar los seguros, así es que vamos investigando, sólo por lo que pueda salir. De a poco, interrogando testigo tras testigo, va armando la triste historia de un boxeador (el Sueco) que no puede boxear más, que después se mete con la chica que no debe, que por meterse con la chica que no debe acaba muy mal parao (en la cárcel, para ser más concretos)... y esto es sólo el comienzo. Bueno, ya llevamos como la mitad de la peli, pero lo que viene en la segunda mitad lo pone todavía más con el agua al cuello. ¡Vamos, si ustedes ya lo sabían, si después de todo en el comienzo ya nos mostraron como al Sueco lo dejaron pa' carne 'e perro! ¿No?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de los '40s fue el reinado del Cine Noir. ¿Por qué? Simplemente porque Estados Unidos había perdido la confianza en sí mismo a pasos agigantados, y por las grietas y costuras del sistema empezaban a emanar las primeras supuraciones. Que el país estaba lleno, no había más cupos para inmigrantes que lo hicieran crecer, ni espacio para alojarlos, y la lucha por la supervivencia ya no se zanjaba con un "vamos más lejos al Oeste, a fertilizar suelo con cuerpos indios", sino empezando la lucha hobbesiana del lobo contra el lobo. El Cine Noir, con su aprovechamiento al máximo de las posibilidades expresivas del blanco y negro, con sus femmes fatales, con sus giros de tuerca y engaños en la trama, era un reflejo de esa América aún orgullosa de sí misma, peleando contra el Terror Nazi y el Terror Comunista, pero carcomida por adentro. A partir de ahí, la cosa sería cuesta abajo. Pelis como "Los asesinos" tenían sentido en 1946, cuando todavía se podía hacer algo. Hoy en día, hablar sobre corrupción no es hacer Cine Noir, sino hacer reir a la manera de Los Simpsons.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar del reclamo publicitario que la vendió como "una basada en Hemingway", parece ser que el gran aporte del relato hemingwayano son los primeros quince minutos de peli, hasta que ocurre el asesinato, y todo lo que viene después salió de la mente calenturienta de los guionistas. Si así fuere (no he leído el relato original para contrastarlo), no me extrañaría. Porque esos primeros quince minutos tienen un hálito trágico bastante diferente al resto, que es más bien convencional. No quiero decir necesariamente malo. Pero ésta es una peli noir demasiado by-the-book, y eso, como que la lastra un poco. Quizás las audiencias de 1946 puedan todavía haberse sorprendido con tales o cuales giros de trama, pero en la actualidad, con todos esos códigos bien aprendidos y parodiados, el asunto pierde gancho y se sabe de inmediato por donde salen los tiros. Súmesele una primera hora remolona, y un protagonista que cae demasiado rápido en las garras de la femme fatale únicamente porque el guión de toda peli noir exige que el prota se enamore de una femme fatale que lo lleve a la perdición, etcétera, y el asunto como que no pareciera despegar. En la segunda mitad de la peli es donde se concentra lo bueno, porque vemos el clásico atraco perfecto y las consecuencias, y todos los cabos se atan de una manera satisfactoria (si bien algo previsible, por culpa de un guión no demasiado hábil en escamotear los trucos argumentales usados). De manera que, si te gusta el Cine Noir, esta peli probablemente sea un must-see, pero si eres un espectador casual de esas pelis de mujer como gato que maula con el mísero ratón, se me ocurren unas cuantas que probablemente deberías ver antes de intentarlo con ésta.

-- Un detalle interesante de esta peli, es haberse robado íntegramente la estructura narrativa de "El ciudadano Kane". Porque la peli se estructura en un primer nivel que es el presente, que nos refiere el asesinato y la posterior investigación por el agente de seguros, y en un segundo nivel, a través de flashbacks que son los recuerdos de cada uno de los personajes encuestados por el agente de seguros, vamos reconstruyendo la historia. Esta inspirada manera de construir el guión (robada, repito, de "Ciudadano Kane", pero si George Lucas se lo robó todo de Akira Kurosawa y las seriales dominicales de Flash Gordon para "La guerra de las galaxias", quienes somos nosotros para condenar, ¿eh?) le aporta muchos enteros a una trama que, contada de manera más lineal o más convencional, en realidad no tendría tanto interés ni engancharía tanto (aunque admitámoslo, los flashbacks recién se ponen interesantes a la segunda mitad, cuando la trama parece querer por fin partir en serio).

-- Ava Gardner. Es indispensable que toda peli de Cine Noir tenga su propia femme fatale, y ella lo es en ésta. De una manera increíblemente lúbrica. Conscientes de la baza, los realizadores la muestran todo lo que pueden, en alguna lasciva escena recostada sobre una cama (bueno, vestida, si eran los '40s al fin y al cabo). Frente a ella, el pobre Burt Lancaster, la verdad sea dicha, hace un papel bastante deprimente. Bueno, al menos hace creíble eso de ser una pobre ave frente a un mujerón.

-- Miklós Rózsa. Probablemente no sea su mejor partitura, pero hace un estupendo trabajo musical de fondo. En las escenas finales, buena parte del empuje viene dado por la música, precisamente, que le pone un empaque muy superior a algunos soundtracks de la época que hoy en día no pueden sonar más ñoños. Este Rózsa, años después, musicalizaría "Ben Hur" y "Rey de Reyes", por más señas.

IDEAL PARA: Ver una de Cine Noir quizás demasiado de manual, pero aún así con puntos fuertes de interés.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 10 de enero de 2010

"El Halcón Maltés" (1941).


-- "The Maltese Falcon". Estados Unidos. Año 1941.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Mary Astor, Gladys George, Peter Lorre, Barton MacLane, Lee Patrick, Sydney Greenstreet, Ward Bond, Jerome Cowan, Elisha Cook Jr., James Burke, Murray Alper, John Hamilton.
-- Guión: John Huston, basado en la novela de Dashiell Hammett.
-- Banda Sonora: Adolph Deutsch.

-- "El Halcón Maltés" en IMDb.
-- "El Halcón Maltés" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Uno de esos cartelitos informativos a la antigua (léase una imagen estática de fondo, en este caso del dichoso Halcón Maltés, con texto por encima) nos hace un breve prólogo, refiriéndonos que en el siglo XVI, los Caballeros Templarios de Malta enviaron a Su Sacra Real e Imperial Majestad el Monarca Carlos I de España y V de Alemania, la estatuilla de un halcón cuajada de oro, brillantes y un cuantuhay de cosas que la hagan ver más chula y objeto de deseo lúbrico para los bolsillos y chequeras de todo el globo. La galera que transportaba la estatuilla fue atacada por piratas, y la suerte de dicho Halcón permaneció en el misterio hasta... ¿1941? Hasta la oficina regentada por los detectives Sam Spade y Miles Archer, llega una señorita de muy buen ver (bueno, para los estándares de 1941, en realidad acostumbrados como estamos hoy en día a que las señoritas deban andar con media ubre al aire para que nos fijemos, cuesta un poco entender el arrobamiento casi carnal de los detectives por la chica). La señorita pide que por favorcito la ayuden a buscar a su hermana, que está en las manos de un hombre malo-malo-malo. Miles Archer, verde hasta las repatas por la lady, acude a la cita para intentar descubrir algo... y le perforan un segundo ombligo a balazo limpio. El principal sospechoso es... ¡sorpresa! ...Sam Spade, porque el cochinón, adivinen qué, se revolcaba con la señora de su socio. Y se pone peor, porque resulta que el tipo supuestamente secuestrador de la hermana de la chica, también acaba tranquilamente dedicado a la jardinería de margaritas, pero desde el lado subterráneo del cementerio. Obviamente mosqueado porque le han hecho tonto, Sam Spade acude a la chica que fue a su oficina en primer lugar, sonsacándole que ella estaba en contubernio con el muerto en primer lugar (no el socio de Spade, el otro muerto), y que si bien quizás un muerto mató al otro (al socio), no tiene idea de quién puede haber liquidado al primer tipo. Las cosas podrían haber quedado ahí, y Sam Spade se habría quedado sin posibilidad de jugar sus cartas, de no ser porque aparece un extraño tipejo con ciertas manías muy raras (no sólo no sabe colocar un buen piñazo entre los dientes, sino que además es medio finito, y le gusta acariciar bastones de una manera muy lánguida en presencia de machos viriles). El tipejo trata de hacerlo tonto, pero Sam Spade dice que... ¡Ah, no, otra vez no! Y empieza a jugar al gato y al ratón. En el fondo de todo el fétido barril parece haber una estatuilla, nada menos que el mentado Halcón Maltés, y de alguna manera, los asesinatos podrían estar conectados con la dichosa estatuilla. O no, según el punto de vista.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las creaciones más características del espíritu del siglo XX fue, qué duda cabe, la Novela Negra y su gemelo de 35 mm., el Cine Noir. En la novelística, el fenómeno nació en los turbios '30s, década en que las manipulaciones de los malvados capitalistas de Wall Street habían dejado a Estados Unidos casi en bancarrota, y arrojaron de paso al mundo a una recesión de espanto. En ese clima florecieron novelas sobre esta sociedad tan linda, pulcra y honesta, que tiene unos sótanos demasiado profundos y mefíticos para respirar con alegría allí. En el cine, durante la primera mitad de los '30, en concordancia con la época, predominó el Cine de Gángsters (la primera "Caracortada", "El pequeño César", "El enemigo público número 1", etcétera), y luego, cuando éste languideció en cosas como "El bosque petrificado" y similares, el relevo fue tomado por el Cine Noir. Aunque todos los elementos estaban ahí afuera, listitos para ser empacados, puestos en celuloide y vendidos en las salas de cine al grueso público, hubo que esperar hasta 1941 cuando surgiera la peli fundacional del género, que es ésta en comento, nada menos que "El Halcón Maltés". Existían ya dos adaptaciones previas, una de ellas con (afírmense) Bette Davis, pero fue ésta, la de Huston/Bogart, la que quedó para la posteridad, y significó la consagración automática para ambos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pocas veces me he visto en un zapato chino como aquí, a la hora de recomendar razones para ver esta peli. Por un lado, esta peli roza casi la perfección en todos sus aspectos, y aunque es poco probable que califique como la mejor peli de la Historia del Cine, sí podría integrar holgadamente el Top 20. Por otro lado, cuesta mucho hablar de esta peli sin adelantar detalles del argumento, y hacerlo es simplemente criminal, tratándose de una peli con un suspenso tan perfecto desde el comienzo hasta el final. Partamos por decir que es la primera peli de John Huston, director sólido como una casa ("El tesoro de la Sierra Madre", "Mientras la ciudad duerme", "La Reina Africana", "Moby Dick", "La carta del Kremlin", "El hombre que quiso ser rey", "El honor de los Prizzi"... cuántos directores no se amputarían la mano, el pie u otra protuberancia corporal para haber rodado una, tan solo una, de todas las anteriores, y éste se las rodó todas). El gran pecado del cine hustoniano en general, es que la formalidad estética y guionística se contrapone a un exceso de frialdad dramática que le pesa en otras realizaciones, pero esa gelidez, como que ayuda sobremanera a una peli tan tremendamente intelectual como "El Halcón Maltés", en donde su prota Sam Spade tiene que pensar aprisa e improvisar sobre la marcha para salir airoso de situaciones potencialmente muy tóxicas. Bueh, seamos honestos, el propio Huston reconoció alguna vez que la novela de Dashiell Hammett era tan perfecta, que redactar el guión se había limitado a casi separar los capítulos en actos sin cambiar nada más, y así claro, cualquiera adapta una peli. Pero por otra parte, a John Huston no le tembló la mano para hacer una peli acerada, en que cada minuto cuenta, en que el pulso narrativo no decae en ningún minuto, sólo para descubrir que... ¡sorpresa! ...te tuvieron tan entretenido que ni te diste cuenta como recién al final todo se enhebra, y las escenas transcurridas hasta el minuto no parecen tener ni patas ni cabeza (las tienen, al final, claro está, pero que el aparente sinsentido previo no sólo te aburra, sino que ni te haga darte cuenta, habla muy bien del talento dramático del hombre).

-- Humphrey Bogart. Su estreno en el cine había sido en "El bosque petrificado", cinco años antes, en donde con un miserable secundario se había merendado a casi todo el elenco, y ahora, después de que un tal George Raft se amparara en una cláusula mañosa de su contrato para declinar el rodaje de esta peli por considerarla "una película poco importante" (pero ¿en qué estaría pensando ese día...?), Humphrey Bogart hizo tan suyo el rol de Sam Spade, que ahora es imposible concebirlo con otra fisonomía que la suya (otros cinco años después, Bogart interpretó al otro gran detective del Cine Noir, a Philip Marlowe, en "El sueño eterno", con igual maestría, aunque la peli misma no fuera tan buena como "El Halcón Maltés"). Con esta peli, decíamos, Humphrey Bogart dejó sentado lo que en adelante debía ser un investigador privado, duro-pero-sensible, un tipo medio cínico y medio amoral, pero también con su ladito sentimental apenas entrevisto. Cualquiera que haya querido interpretar a un detective privado en el cine con posterioridad, le toca medirse con la sombra de Bogart de una manera tan rotunda, como los intérpretes de Superman deben soportar mientras son medidos por la alta vara que les dejó Christopher Reeves (y quizás peor).

-- El resto de los actores tampoco desmerece. Mary Astor interpreta a una zorra de mucho cuidado, de las peores que ha visto el cine que se levanta desayunando problemas y se acuesta cenándolos, pero lejos de la mujer calculadora y fría que usa sus atributos para encandilar a los hombres, como la femme fatal al uso, su personaje es una histérica redomada que es incapaz de ver más allá de su propia nariz, y por ende, inspira hasta su cuota de piedad (para el rol se barajó a, agárrense, Olivia de Havilland, Rita Hayworth, Ingrid Bergman...). Peter Lorre, por su parte, como el mariconazo a la vela, es otro que se roba la función (la peli no lo afirma explícitamente, por un tema de censura, pero es cuestión de verlo y decir "FAGGOT!!! FAGGOT!!!"). Y en general, cada personaje está más que bien ajustado a su cometido.

IDEAL PARA: Ver cine a secas.

VIDEOS.

-- Aparece un faggot [en inglés, sin subtítulos].

-- Humphrey Bogart haciendo preguntas [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Niágara" (1953).


-- "Niagara". Estados Unidos. Año 1953.
-- Dirección: Henry Hathaway.
-- Actuación: Marilyn Monroe, Joseph Cotten, Jean Peters, Max Showalter, Denis O'Dea, Richard Allan, Don Wilson, Lurene Tuttle, Russell Collins, Will Wright.
-- Guión: Charles Brackett, Walter Reisch y Richard L. Breen.
-- Banda Sonora: Sol Kaplan.

-- "Niágara" en IMDb.
-- "Niágara" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay dos cascadas en la vida que ver, antes de morirse. Una de ellas son las Cataratas del Niágara. La otra es la deliciosa cascada de tul de los ceñidos camisones de dormir de Marilyn Monroe. Un tipejo ve la primera de ellas haciéndose preguntas metafisicosas existencialosas de las que nadie se hace, pero quedan de lo más chulas al very beginning de la peli. Y luego se va a ver si le toca copular con la otra. Pero la otra no está para requiebros. En paralelo llega una parejita nada más Eisenhower al motel al lado del Niágara en que transcurre todo esto que estoy diciendo. Nada más llegar, surprise, la habitación está todavía ocupada por la primera parejita. Ni modo, habrá que cambiarse a otra habitación que (prrrro q'joputrrra la vida, yo quería la otra habitación, la que tenía vista al Niágara... y a Marilyn) sí está desocupada. Bueno, las dos parejas empiezan a confraternizar, o algo así, porque resulta que nuestra delicadita pareja de newcomes ven que la otra es de cascos bien sueltos. El tipo tiene más de algún desperfecto en el cableado, y tiene algunas reacciones de lo más histericonas, aunque es explicable considerando que la Monroe se comporta con él como una zorra exhibiéndose impúdicamente como hembra en celo, y cosiacas así (síndrome Joe DiMaggio, que le llaman). Y si pensaban que la Monroe había llegado al colmo de lo perra, aún falta lo mejor. Resulta que la Monroe está de remojapipas de otro tipo, y... Sí, todavía falta. Además de eso, entre los dos están complotando para quitar al maridito del camino. Si tan solo la Monroe esperara hasta la comezón del séptimo año...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nadie duda de que Marilyn Monroe es uno de los más grandes íconos del cine del siglo XX. Ayudó, claro, que se embraguetara con dos Kennedys y que se defunciera joven (que la defuncieran, según las malas lenguas). A comienzos de los '50s, firme todavía el star-system y el gobierno de los estudios, la Monroe estaba abriéndose camino en el cine, y le cayó a las manos (le impusieron, más bien, considerando los usos de la época en la industria del cine) realizar este guión noir trasnochado (la gran década del noir son los '40s, y ya íbamos su tanto entrados los '50s). Como dato: Marilyn Monroe estaba a contrata como actriz del montón, y en consecuencia, para hacer esta peli, su maquillador recibía más sueldo que ella. Cuando fue estrenada, esta peli pudo bien ser considerada como un blockbuster típico: la crítica medio la perdonó y medio la maltrató, y el público por su parte le llenó los bolsillos de dinero a la Fox. Lo divertido de todo esto es que no hemos hecho más que hablar de Marilyn Monroe en "Niágara", y miren ustedes que en la peli ni siquiera es la protagonista, y tampoco fue escrita para lucimiento de ella: se suponía que iba a lucirse Anne Baxter, no en el rol de femme fatale sino en el de la heroína, pero ella declinó el papel, y así es como salió todo...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Marilyn Monroe. OK, ya lo dije, la peli no fue hecha para lucimiento de ella. Pero hace una femme fatale que incendia todo lo que toca. Los comentarios sobre su actuación van desde entusiasta hasta deprimente. ¿La verdad? Un término medio, probablemente. Pero es refrescante verla haciendo un rol que no sea de rubia tonta, y cumple bien. ¡Ah, y esos diseños...! No en balde Marilyn Monroe, que ya había dado de que hablar con sus secundarios en "Mientras la ciudad duerme" y "Eva al desnudo", en 1953 se catapultó a la fama, tanto con "Niágara" como con "Los caballeros las prefieren rubias" y "Cómo pescar a un millonario". Sí, "Niágara" es un thriller policial y las otras dos son comedias, y la Monroe seguiría en lo de hacer comedias. Es que en la Fox vieron "Niágara" y dijeron "¿femme fatale, ella? Nevermore!". Al año siguiente la Monroe se candidateó para hacer de femme fatale en "Sinuhé el Egipcio", también de la Fox. Le dieron con la puerta en sus hermosas narices. Qué injustos. (Bueno, Bella Darvi, la chica a la que cayó el papel de Nefer en esa peli, se acostaba con Daryl Zanuck, el productor de la Fox, y eso puede haber ayudado...).

-- El guión de esta peli es, ¿cómo decirlo? No es el colmo de la brillantez (el final no puede ser más cartoonish, por no hablar de lo predecible, si al final la peli se ambienta en las Cataratas del Niágara y todo), pero consigue salvarse a punta de concisión: pocos personajes, trama simple, y todo enfocado en el choque de personajes. Y es que la femme fatale y el pobre gañán enamoriscao siempre dan juego de sí, se diga lo que se diga. No tan mal, al final del día. Obviamente a eso contribuyen las actuaciones. No la de los desabridos Jean Peters (¡oh, Anne Baxter, por qué declinaste!) y Max Showalter, que están en el punto de lo cumplidor y listo, pero sí la del gran Joseph Cotten ("Ciudadano Kane", "El tercer hombre", "Duelo bajo el Sol") como el marido cuerneado y con la marca de la horca en el gaznate, así como la de Denis O'Dea como un policía simpático dentro de su bonhomía.

-- Las Cataratas del Niágara. Abusada y todo aquella frase de que "esta peli convierte la locación en un personaje más de la peli" (se ha dicho de San Francisco, de L.A., de N.Y., de Harry el Sucio, de Woody Allen, ¡¡¡de "Sex and the City", MFG!!!), en este caso concuerda. El argumento de esta peli simplemente no hubiera funcionado, o no hubiera sido tan potente, de haberse ambientado en otra parte. Claro, a cambio no hubiéramos tenido que soportar el gibarish pseudofilosófico del comienzo, con el personaje parado frente a la eternidad de las cataratas y todo, pero durante el resto de la peli, las dichosas cataratas irán teniendo un peso relevante dentro de la trama. Es decir, acá estamos completamente al revés de C.S.I., en donde la ambientación es sólo un pretexto para crear spin-offs ("C.S.I. Miami", "C.S.I. Nueva York", "C.S.I. Abu Dhabi", "C.S.I. Valle Marinieris", "C.S.I. Chimbarongo"), y lo que de verdad importa es el laboratorio criminalístico. Por una vez en la vida que una locación sea realmente bien explotada... (y que la locación sea de verdad, no como cuando filman en Argentina o México pelis supuestamente ambientadas en Chile...).

IDEAL PARA: Ver una peli noir un tanto trasnochada, a las Cataratas del Niágara cobrando cheque en los estudios de Hollywood... y a Maaaaaarilyyyyyynnnnnn...

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Marilyn Monroe zorreando como una... bueno, como eso, como una zorra [en inglés, sin subtítulos]. -- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 21 de diciembre de 2008

"La dama de Shangai" (1947).


-- "The Lady from Shanghai". Estados Unidos. Año 1947.
-- Director: Orson Welles.
-- Actuación: Rita Hayworth, Orson Welles, Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia, Erskine Sanford, Gus Schilling, Carl Frank, Louis Merrill, Evelyn Ellis, Harry Shannon.
-- Guión: Orson Welles, basada en la novela "If I Die Before I Wake" de Sherwood King. Sin acreditar: William Castle, Charles Lederer, Fletcher Markle.
-- Banda sonora: Heinz Roemheld.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A veces no hay más remedio. Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Aunque eso le haga parecer un tonto. Porque, es que verán, el prota es muy tonto. Y si luce como un héroe, es en realidad por la pura suerte. Conoce a una chica, y la chica empieza a hacerle miriñiñis con los ojitos. Luego, todo muy tipé, tiene la suerte de hacerse el galancete partiéndole el moño a unos prójimos que intentan asaltarla. El tipo ha sido marino, ha estado en la Guerra Civil Española (en ese tiempo distante algo más de diez años en el tiempo, recuérdese que la peli es fines-'40s). Ligerito, y de puro califa, acaba reclutado en el yate con la chica, el marido de la chica (un abogado paraplejicoide) y un amiguete/socio del abogado. Emprenden un viajecito entre amigos, en donde nuestro prota cuenta una historia de tiburones que se supone, viene con metáfora/moraleja. Y empieza a darle al tarro con la chica, y ella, parece que también. El abogado mira, pero no dice nada. Too muuuuuu raro, si me preguntan. Pero el amiguete del abogado... El tiene el falible plan infalible para torcer las cosas. Fingirá su muerte. Desaparecerá. Read my lips, no more taxes. Y para eso necesita que el marinerito enchapao por la chica, finja ser su asesino firmando una confesión para que al desaparecido lo registren oficialmente como en defunción, aunque nunca lo van a mandar a prisión porque no habrá cuerpo. Resquicio legal, que le llaman. Pero como suele suceder en estas pelis, nada es lo que parece, y todo no es más que un alambicadísimo plan para... ¿Para...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '40s fueron el esplendor del Cine Noir, con perlas como "El halcón maltés", "El enigma del collar", "La senda prohibida", "El sueño eterno"... Orson Welles también se apuntó a la moda. Repasemos un poco. Orsoncito había sido el niño genio que a los 25 años había parido la peli más genial de todos los tiempos, "Ciudadano Kane", que si no la has visto, arrójate de cabeza a un pozo, ¡oh, tú, pobre pagano! Pero para un hombre de genio titánico como Welles, el sistema de los estudios, en donde los $%%/$%&/ productores te decían todo lo que tenías que rodar y hacer, tenía que oprimirlo hasta la anoxia. Necesitado de dinero, Welles hizo el Fausto y pactó con Columbia Pictures para rodar esta peli. Filmada a desgana por Welles, por cumplir un contrato, con su esposa Rita Hayworth como femme fatale (sí, Welles estuvo casado con la Hayworth, cabrón hiiiiiijjjjjj...d...p***), lo que por supuesto no auguraba nada al matrimonio, que de hecho terminaría disuelto poco después de terminar este rodaje, y reducida drásticamente de dos horas y media a apenas una hora y media por los Eduardos Manostijeras del estudio, la peli terminaría transformándose en un pequeño clásico del Noir. Irónico destino, si se considera que nadie en los estudios Columbia Pictures, ni Harry Cohn que lo controlaba, ni Orson Welles que la dirigía, pudieron siquiera descifrar de qué demonios se trataba.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las malas noticias. Existe un misterio policial en toda forma. Tan en toda forma, que nadie ha conseguido descifrarlo jamás. El diálogo final, supuestamente debería armar todos los elementos de la trama, pero no lo consigue. Para colmo, el asesinato mismo viene a mitad de peli. O sea, como policial no funciona. Como peli con moralina (ya saben, "pobres niños ricos respetables por fuera y podridos por dentro"), no sale del estándar usual del Noir en aquellos años. En ese sentido, para verla, el espectador moderno debe armarse de paciencia suprema. No quiero decir que sea mala. Simplemente, hay que verla con cuidado... y tener imaginación para rellenar los huecos de guión.

-- Rita Hayworth. Alguna vez ella dijo que "los hombres se enamoran de Gilda, pero se despiertan conmigo", aludiendo a su rol en "Gilda", precisamente, que la lanzó a la fama. En esta peli, su cabellera rubia está reemplazada por un corto pelirrojo, medida que irritó al estudio (sí, vaya manera de valorar el talento actoral), y parece ser ayudó a la pobre recaudación que la peli tuvo en su minuto (ya ven, Keri Russell no fue la primera). Pero la Hayworth está impecable como femme fatale, detalles pilosos aparte.

-- Hagamos mención de Orson Welles. Su talento como director no luce tan bien acá como en "Ciudadano Kane", básicamente por el despiadado descerraje de los editores (en esa época, los editores trabajaban para el productor, no para el director), pero a ratos, hay destellos de lo grande que podría haber sido esta peli si le hubieran dejado hacerla a su manera.

-- La famosa secuencia final (SPOILEREO EL FINAL A CONTINUACIÓN, ¿VALE?). Muchos cineastas han citado esta escena una y otra vez, con la juiciosa opción de hacer caso omiso del resto de la peli. Sé que la han visto, hagan memoria: el prota, la mujer fatal y el villano están en un salón de espejos, y empiezan a dispararse unos a otros. Muy metafórico todo. Y el diálogo final es simplemente escalofriante, incluso para los estándares actuales. Este gran final redime mucho de los vicios de una peli que, como decíamos, hay que armarse de paciencia para ver.

IDEAL PARA: Ver una peli con estatus de clásica por una sola escena (sucede más de lo que uno cree), pero que compensa con creces el resto del metraje.

ENLACES.

-- (Ir a la página). Artículo de la peli en Wikipedia (en inglés).
-- (Ir a la página). Artículo en IMDb.
-- (Ir a la página). Artículo en El Criticón.
-- (Ir a la página). Artículo en Blogdecine.
-- (Ir a la página). Esta peli en FilmAffinity.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [En inglés, sin subtítulos].



-- Rita Hayworth en trajebaño, tratando de seducir a Orson Welles [En inglés, sin subtítulos].



-- Rita Hayworth cantando "Please, Don't Kiss Me" en bikini... O lo que en esa época se consideraba como tal. Esta escena fue rodada a pedido del estudio, y no le añade mucho a la peli en sí, pero luce más que bien a la Hayworth [En inglés, sin subtítulos].



-- SPOILER GRANDE: La famosísima secuencia final en el salón de espejos, y el aftermath. Considérese que Welles y la Hayworth en esa época estaban casi al borde del divorcio. Después se divorciaron, de hecho [En inglés, sin subtítulos].



jueves, 13 de marzo de 2008

"El enigma del collar" (1944).


-- "Murder, My Sweet" (título original en inglés), "Historia de un detective" (título en España), "Història d'un detectiu" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1944.
-- Dirección: Edward Dmytryk.
-- Actuación: Dick Powell, Claire Trevor, Anne Shirley, Otto Kruger, Mike Mazurki, Miles Mander, Douglas Walton, Donald Douglas, Ralf Harolde, Esther Howard.
-- Guión: John Paxton, basado en una novela de Raymond Chandler.
-- Banda Sonora: Roy Webb.

-- "El enigma del collar" en IMDb.
-- "El enigma del collar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Ahí tenemos al bueno de Marlowe, otra vez, metido en problemas. "¡Ah, es que yo no sé quién es Marlowe...!, ¿Salió para PlayStation o para Nintendo?" A ver, chico listo, si te espabilas un poco, anda, vamos, antes de que pierda la paciencia. Philip Marlowe es el detective de novela negra creado por el novelista Raymond Chandler, y... ¡Agh, al demonio! Atáscate, y déjame seguir. Decíamos, está el bueno de Marlowe, metido en problemas, interrogado por la policía por dos fiambres, y con los ojos bien vendados, y piticiego como una lombriz, por motivos que desconocemos. "¡Por última vez, Marlowe, demonios, dinos qué rayos pasó!", le dicen, y Marlowe, con su pachorra característica, la larga. Lo ha contratado un gorila fresquito después de una estancia en la sombra, muy pagado él de sí mismo, pero que tiene algunos desperfectos en el cerebro, que responde muy bien al sobrenombre de Moose ("Alce", en inglés), y el gorila lo contrata para rastrear a una damisela vaporosa, como se estilaban las damiselas en las pelis negras del '40. En paralelo, le llega a Marlowe otro imponente trabajo, uno de escolta para un cambio de dinero con un chantajista, trabajo que no le gusta para nada, pero en fin, hay que llevar legumbres a la mesa, así es que acepta. El asunto es en la noche, y termina todo lo mal que se puede, con el tipo del trabajo completamente tieso y frío, y con Marlowe como principal sospechoso del asunto. Pero Marlowe, como buen sabueso, le sigue la pista al asunto del chantaje, descubre que hay algunos asuntillos muy turbios alrededor de un collar robado, y que todo eso tiene conexión con el crimen del chantajeado, y con la chica del tal Moose. Ahora el problema para Marlowe no es sólo resolver el enredo, sino además... ¡mantenerse vivo en el camino!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya nos hemos referido a Philip Marlowe en otra parte de Cine 9009 (concretamente, cuando reseñamos la canónica "El sueño eterno", de Howard Hawks, con el gran Humphrey Bogart). Existía una vez un escritor llamado Raymond Chandler, que escribía cuentitos policíacos para las revistas pulp de la época, y que luego adoptó la costumbre de extender, soldar y enredosear en un puñado de novelas. El éxito del filosófico y contemplativo, aunque por la superficie rudo y sarcástico, Marlowe, le significó a Chandler el éxito, y por supuesto que debían venir las adaptaciones cinematográficas. "El enigma del collar", adaptación de la novela "Adios, muñeca", fue una de las primeras, y la antecesora de la mencionada "El sueño eterno" (aunque en estricto rigor, fuera esta otra la primera novela de la serie, pero en fin...). Para la faena contrataron a Edward Dmytryk, cineasta con una copiosa producción fílmica ("Regreso a Bataan", la icónica "El motín del Caine"...). Y, elección curiosa, le dieron el protagónico a un tal Dick Powell, que hasta la fecha era un gran actor de... ¡musicales! (Se dice que el título original era "Farewell my Darling", algo así como "Adios querida", y le cambiaron el título a "Murder, My Sweet", algo así como "Asesinato, mi amorcito", para que la gente no se decepcionara de ir pensando en ver otro musical de Powell y toparse con una de chantajistas y asesinos). Metieron todo a la juguera, rogaron que saliera algo bueno, y... Pues, bien, la verdad es que sí, sí salió algo bueno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una buena de Philip Marlowe. Hagamos un poco de historia. En los '40s florecieron, hand by hand, la novela negra o Hard-Boiled (la réplica yanki, violenta y sucia a la inglesita, civilizada y límpida novela policial a lo Agatha Christie) y el Cine Negro o Cine Noir, que se nutrían más o menos de las mismas aguas; en ese sentido, ver una de Cine Noir clásico (no el remakeado Neo-Noir que ha estado en vigencia desde el '70 hasta la actualidad), que es a la vez adaptación de un clásico del Hard-Boiled literario, es todo un lujo. Pero además, la peli suma puntos por ser una buena muestra de Cine Noir, con duros bien duros, palizas, y pocas concesiones a la moralidad (bueh, para la de la época, que para los cánones de hoy...).

-- Dick Powell. Salvando el hecho de que el Humphrey Bogart de "El sueño eterno" es en muchos sentidos el Marlowe definitivo, no lo hace nada de mal el muchachito, si consideramos que venía de hacer gorgoritos en las sórdidas aguas de la Comedia Musical. Tiene la dosis de dureza y de socarronería que se supone debería tener un Philip Marlowe que se precie de tal, aunque le falta algo del espíritu filosófico propio del original (culpa del guión, por lo demás). Pero sumando y restando, considerando que Dick Powell tampoco es el más grande actor de todos los tiempos, pues bien, es un Marlowe más que recomendable.

-- Se supone que uno de los plus de cualquier peli de Cine Noir es la femme fatale de rigor. Y la que aquí aparece, lo es con todos los cartones y credenciales. Se nota que la muchachita fue a la Universidad de Femmes Fatales y era una empollona de clase diaria, y graduada con honores, porque... ¡qué manera de liar a los personajes, la desgraciada!

-- Si tuviera que elegir una secuencia favorita: todo el trayecto entre el secuestro de Marlowe y su reclusión en... No, no diré dónde. Pero realmente es para acabronarse, si te pasa a ti.

IDEAL PARA: Ver un buen exponente del Cine Noir de toda la vida, con uno de sus más conspicuos personajes.

domingo, 28 de octubre de 2007

"Vértigo" (1958).


-- "Vertigo". Estados Unidos. Año 1958.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: James Stewart, Kim Novak, Barbara Bel Geddes, Tom Helmore, Henry Jones, Raymond Bailey, Ellen Corby, Konstantin Shayne.
-- Guión: Alec Coppel y Samuel A. Taylor, con aportes sin acreditar de Maxwell Anderson, basados en la novela "D'Entre Les Morts" de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Vértigo" en IMDb.
-- "Vértigo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Por los techos de San Francisco corren dos polis tras un fugitivo cualquiera. De pronto el fugi, en su desesperación, salta de una azotea a otra. Uno de los polis hace lo mismo, pero se resbala, y mientras su compañero hace el mismo salto, nuestro resbaladizo héroe termina colgando de una canaleta a chupetecientos pisos de altura. El otro poli, en vez de seguir en una actividad relativamente tranquila y segura como seguir persiguiendo al otro tipo, se devuelve y trata de tirarle la mano. En vano, porque es él quien acaba hecho cascarini metros más abajo. El poli de la canaleta entonces (suponemos que después lo rescataron) desarrolla una terrible fobia a las alturas, el famoso vértigo que le llaman (en realidad es acrofobia, como el mismo prota reconoce, pero supongo que la película no se habría vendido tan bien si es que se hubiera llamado "Acrofobia" en vez de "Vértigo"). Por lo que decide renunciar al SFPD, y hélo de civil. Pero como la CTU tira a Jack Bauer, así nuestro pobre prota termina regresando a las labores policiales, por hacerle el favor a un amigo al cual no ha visto en la puñetera cantidad de años (y si no ha hecho el favor de ubicarte, siendo un naviero poderoso, ¿cómo sigues considerándolo tu amigo, gentorunfio...? ¿Ah...?). Pues bien, el trabajo parece simple, se trata sólo de seguir a la señora, que ha estado manifestando algunas conductas un tanto raras (entre otras cosas, se cree poseída por el espíritu de una desventurada dama del XIX, que en ese tiempo no era una época tan lejana como ahora), y que se teme pueda suicidarse. Pero las cosas se embrollarán. Porque la chica es la clásica joven vaporosa y gélida de las pelis Hitchcock, pero que esconde algo turbio en su interior, y pues bien... Ya verán lo que suceda cuando la esposa del naviero tenga su cita con los espíritus que le dicen "debes moriiiiiir...", "debes moriiiiiir...". A lo mejor no necesitaba un polizonte sino un exorcista, pero en fin...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Es indiscutible. Alfred Hitchcock es uno de los mejores directores de la Historia del Cine a secas. Y los '50s fueron su mejor década, antes de desbarrancarse con cosas como "Marnie", "Topaz" o "Trama macabra". En ese tiempo venía de rodar cosas como "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "La ventana indiscreta" o "Para atrapar al ladrón", y estaba a punto de rodar "Intriga internacional" y "Psicosis". Dice la leyenda, nunca bien confirmada ni bien refutada, que Hitchcock quería rodar una novelita de un par de autores franceses llamados Pierre Boileau y Thomas Narcejac, que al final fue a dar a las manos de George Clouzot (es "Las diabólicas" de 1955, que incluso sacó un anémico remake con Sharon Stone e Isabelle Adjani en 1996). La siguiente novela de estos dos era igual de sucia que la anterior, y fue la base para dos o tres guiones diferentes, ninguno de los cuales gustó a Hitchcock, hasta que encontró el adecuado. Porque esta peli es... pues bien... cómo decirlo con suavidad... Los '50s fueron una década convulsionada. Por una parte, después de la oleada del Macartismo, tenías que apoyar los viejos valores familiares de los Estados Unidos de toda la vida, y no podías permitirte ninguna clase de inocente escapismo. Por lo que los '50s fueron una década turbia. Muy turbia. Y "Vértigo" responde bien a ese espíritu de represión sexual imperante. Porque de que es una película enfermiza, incluso para los cánones bizarros de Hitchcock, es enfermiza. De hecho, quizás fue chocante para el público de la época, que la recibió con tibieza, así como la crítica estadounidense, que dijo lo obvio de ella (a ratos es desesperantemente lenta), aunque después de 1960, los criticoides franchutes de "Cahiers du Cinema" la alabaron como una obra maestra, y así quedó desde entonces.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las pelis más enfermizas que se han rodado jamás. No es enfermizo en el sentido de gore o de mostrar cosas, que en eso "Vértigo" ha sido ampliamente superada. Pero la trama presenta abundante fetichismo necrofílico, porque los personajes tienen una fijación con la muerte que cualquier psiquiatra calificaría de morbosa. No diré en qué aspectos para no matar el suspenso, en caso de que no la hayan visto (y aunque no lo crean, hay muchos herejes que nunca se han tomado la molestia de verla, y después andan diciendo que saben de cine). Ya por eso merece el visionado. Si quieres personajes enfermizos, acude al maestro en retratar personajes enfermizos (ahí tienen al tipo de "Psicosis", ¿OK?).

-- En una ocasión, Raymond Chandler (el tipo que creó al detective Phillip Marlowe, interpretado por Humphrey Bogart en "El sueño eterno") dijo que como regla para escribir policiales, había que desterrar el romance (no lo dijo así, pero ésa es la idea). Bien mirada, su idea es obvia. Sea el detective un excéntrico como Holmes, un pulcro como Poirot, un sentimental como Marlowe o un duro como Spade, siempre debe armarse de enormes dotes de objetividad para seguir las pistas correctas con mayor inteligencia que el resto de los personajes (¡y que el lector!) y desenmarañar lo enmarañado; esto se opone justamente a la subjetividad que, se supone, es la característica de todo buen relato romántico. Así, pues, ¿es posible, a pesar de todo, mezclar ambos? Hitchcock dio con la fórmula. Lo hizo aquí. Porque hay al mismo tiempo una historia de misterio y ribetes policiales, y por otra parte una bizarra historia de amor. ¿Cómo diablos lo hizo? Véanlo por ustedes mismos.

-- El elenco está... ¿cómo decirlo? James Stewart, colaborador habitual de Hitchcock hasta la fecha, luce claramente avejentado, y no consigue dar la nota, incluso para un director de actores tan bueno como Alfredito el Inglés. A cambio las dos féminas están a todo dar. Kim Novak y sus, ejem, asuntillos, despiertan todo el morbo que se puede. Y Barbara Bel Geddes, con su peinado con melenita y sus lentes, tampoco lo hace nada de mal; aquí estaba cuarentona, pero curiosamente, quizás su rol más conocido es ser la Mamá Ewing en el interminable culebrón "Dallas", que empezó algo más de veinte años después de "Vértigo"... (sí, y en "Falcon Crest" estaba la ex esposa de Ronald Reagan, ¿qué pasa con eso?). Del resto del elenco no hablamos, porque casi todo se concentra en ellos tres.

-- El ritmo de la historia es quizás el gran talón de aquiles. Porque en verdad (y cagándome en todo lo que diga la crítica francesa intelectualoide, que no es importante porque es crítica, no es interesante porque es francesa, y no es de ninguna utilidad porque es intelectualoide), la primera mitad de la peli es un fastidio, y si toda la peli hubiera seguido así, hubiéramos terminado relegando el DVD a lo más profundo del cajón (si es que nos hubiéramos tomado la molestia de comprarlo/piratearlo/descargarlo, en primera). Para que vean como a veces la crítica yanki acierta más que la crítica estiradote europea. Pero la segunda mitad... ¡Oh, Dios Mío, Señor del Universo, Misericordioso Rector de la Creación! En la segunda mitad despega pesadamente, se mantiene pesadamente en el aire, y no digo pesado en el sentido de "como plomo", sino pesado en el sentido de "ese puñetazo de boxeador que te vuela tu bella mandíbula". Aquí es donde viene lo morboso, lo fetichista, lo necrófilo a full... ya me entienden, vamos.

-- El apartado visual es poderosísimo. Bueh, los efectos especiales de la peli hace tiempo que están superados, pero para la época eran toda una novedad. Y he aquí la marca que distingue al maestro del simple pergueñador de FXs como... no, no quiero dar nombres (¡Michael Bay! Ups, se me salió...): la marca es que aún pasados de moda, los efectos especiales de Hitchcock siguen viéndose como visualmente maestros. Sin lugar a dudas, la escena del campanario es un verdadero hito fílmico, y ha sido imitada y copiada en ya no digamos cuántas partes (hasta en "Batman: La serie animada", sin ir demasiado lejos).

-- Bernard Herrmann. ¿Qué hubiera sido de Papi Hitchcock, si no tuviéramos a Tío Herrmann acompañándole en lo de las bandas sonoras? Herrmann era el colaborador habitual de Hitchcock en el tema, y aquí una vez más cumple certeramente.

-- De la cola tras esta película, mejor no hablemos. O mejor hablemos de dos. El guión íntegro de "Doble de cuerpo" de Brian de Palma está prácticamente calcado de "Vértigo", con algunos pequeños cambios por aquí y por allá (locaciones, un poco más de morbo sexual, esa clase de cosas, y es que Hitchcock siempre ha sido el pintor renacentista y de Palma el maestro de brocha gorda). Y Faith No More se lo plagiaron íntegro, bajo la excusa del homenaje, para el videoclip de su tema esque-Ministry "Last Cup of Sorrow", contratando para hacer de sucedánea de Kim Novak a una chica tan turbia como Jennifer Jason Leigh (al menos Mike Patton y compañía la hicieron buena). Por cierto, y para terminar con el apartado "influencias", es cierto que en pelis como "Harry el Sucio" o "Bajos instintos", San Francisco es una ciudad con personalidad propia, hasta el punto que sería inimaginable rodar esas pelis en ambientaciones distintas, pero por otra parte, en esto no hacen sino seguir la estela dejada por Hitchcock con su propia visión de San Francisco; un San Francisco totally '50s y sin la carga homoerótica de su época posterior como la Sodoma y Gomorra del XX, pero sigue siendo el San Francisco icónico de filmes posteriores.

IDEAL PARA: Ver una cinta clásica a tope (bueno, la segunda mitad más que la primera).

martes, 13 de febrero de 2007

"El sueño eterno" (1946).


-- "The Big Sleep". Estados Unidos. Año 1946.
-- Dirección: Howard Hawks.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, John Ridgely, Martha Vickers, Dorothy Malone, Peggy Knudsen, Regis Toomey, Charles Waldron, Charles D. Brown, Bob Steele, Elisha Cook Jr., Louis Jean Heydt.
-- Guión: William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman, basados en la novela de Raymond Chandler.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "El sueño eterno" en IMDb.
-- "El sueño eterno" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

OK, nene, presta atención. Reseñar esta película es labor de los demonios, pero si yo quisiera ser eterno, no sería reseñador de películas. El detective Philip Marlowe, con el carácter socarrón y afincado del gran Humphrey Bogart, es contratado por un pudiente personaje con problemas para controlar a su díscolo par de retoñas. Marlowe debe investigar una extorsión contra una de las hijas. Y descubre que del par de niñatas, una es una coqueta sin remedio, la clásica tonta métomenproblemas, y la otra es pesada, altanera y manipuladora. Cuando Marlowe empieza a investigar el embrollo, las cosas se complican, porque descubre a la niñata tonta completamente drogada en una sesión especial de aquella clase de fotos que no van a dar al álbum familiar, sin ella haberse dado cuenta de que comparte habitación con un cadáver. Al poco, aparece otro muertito más. Ahora Marlowe tendrá serios problemas para proteger la reputación de las chicas... si es que les queda alguna, porque cada nuevo descubrimiento lo irá metiendo en un abismo creciente de corrupción, miseria y problemas, por no hablar de los muertitos que van apareciendo en el camino.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la década del '30, se produjo una fuerte renovación en la literatura policíaca. Esta, dominada desde el otro lado del charco con novelas puzzle a lo Agatha Christie, empezaron a ceder frente a un nuevo tipo de relato en donde lo importante no era el problema, sino el detective metido en problemas. Los dos grandes adalides de esta renovación fueron sin lugar a dudas Dashiell Hammett y Raymond Chandler, el segundo de los cuales, a pesar de ser escritor lento como un caracol, inició una fructífera colección de novelas con su personaje el detective Philip Marlowe, con "El sueño eterno". Al mismo tiempo, la confluencia de gangsterismo en Estados Unidos con la llegada masiva de cineastas alemanes (huyendo del Tercer Reich) que fieles a su formación expresionista se habían especializado en el uso de luces como efecto dramático, llevaron a la creación del cine noir, el cine negro. Era cuestión de tiempo antes de que las novelas de los pulps policíacos fueran adaptadas al cine, con gran éxito para la época, y legándonos una buena cantidad de buenas joyitas fílmicas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un policial de tomo y lomo. Si la trama de la novela era embrollada, prueben a ver la película (ayuda haberse leído la novela primero, créanmelo). Se dice que cuando el director Hawks y el protagonista Bogart estaban tratando de descifrar si uno de los personajes se suicidaba o era asesinado, le preguntaron al propio Chandler, el novelista, cuál de las dos era efectiva, y Chandler respondió que no se acordaba. Y es que Chandler tenía la mala costumbre de basar sus novelas en sus relatos breves anteriores, y para que alcanzaran la extensión de una novela, tenía que embrollar la trama todo lo posible. Pero esto es justamente lo que le proporciona un tono aún más mistérico al asunto. ¡Ah! Y todo esto sin abusar del recurso del baile de sospechosos ni las vueltas de tuerca tramposas. ESO es hacer un policial de alturas.

-- Hawks. No vale la pena reivindicar a uno de los directores que merecidamente se ha ganado un lugar entre los más importantes de la historia del cine, y que prácticamente inventó él solito el concepto de cine policial, con la fundacional "Caracortada" (la primera, no el poco inspirado remake de Brian de Palma). Sólo digamos que aquí está en plena forma, dirigiendo con la rudeza que sólo él es capaz de imponer.

-- Humphrey Bogart, a esas alturas bien consagrado por sus roles en "Casablanca" y la también policial "El halcón maltés", compone el que probablemente es el Philip Marlowe definitivo. Al personaje lo han interpretado varios otros (James Gardner con suelta garrulería en "Marlowe, detective privado" y Robert Mitchum en un par de adaptaciones), y a veces con bastante cuerpo, pero con el de Bogart no hay caso. Y es que para tener al duro original contrate a Bogart, no acepte imitaciones (no, tampoco a Leslie Nielsen cachondeándose de él en "¿Y dónde está el policía?" y secuelas).

-- Mención aparte merece la banda sonora del prolífico Max Steiner, que proporciona una soberbia compañía sonora al relato policial. Recordemos que Max Steiner fue el hombre que prácticamente inventó el concepto de "banda sonora", tal y como lo conocemos hoy en día, cuando compuso la de "King Kong" en 1933.

IDEAL PARA: Ver un policial de verdad, con dureza de verdad, con un detective de verdad, con una trama de verdad... En fin, un policial de verdad, ya me entienden.

jueves, 19 de octubre de 2006

"Policía corrupto" (1954).


-- "Rogue Cop" (título original en inglés), "Prisionero de su traición" (título en España). Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Roy Rowland.
-- Actuación: Robert Taylor, Janet Leigh, George Raft, Steve Forrest, Anne Francis, Robert Ellenstein, Robert F. Simon, Anthony Ross, Alan Hale Jr., Peter Brocco, Vince Edwards, Olive Carey.
-- Guión: Sydney Boehm, basado en la novela de William P. McGivern.
-- Banda Sonora: Jeff Alexander.

-- "Policía corrupto" en IMDb.
-- "Policía corrupto" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En los barrios bajos de la ciudad, apuñalan a un tipo cualquiera en un garito. El pinchacostillas va a dar rápido con sus huesos a la cárcel, pero surgen los problemas: el tipejo es lo suficientemente importante como para ganar la atención de los zares del crimen de la ciudad. Estos no pierden tiempo en encargar a un policía corrupto que se haga cargo del trabajo, porque este policía corrupto es hermano del polizonte que hizo la detención. El policía corrupto, que en el fondo, bien en el fondo, a pesar de aceptar sobornos y toda esa clase de cosas, es un tipo lo suficientemente bueno como para querer bien a su hermano, se pone manos a la obra, tratando de convencerle. Pero el hermano sale rebelde, y tiene algunas estúpidas ideas sobre que se debe actuar de manera moral y ética, de acuerdo a la ley y los reglamentos, etcétera, y él no va a contribuir a dejar en libertad al reptilito que arrestó por asesinato. Por lo que el polizonte corrupto recurre a todas sus argucias, incluso manipulando a la noviecita de su hermano el policía bueno, para tratar de convencerlo. Todo resulta inútil, y el policía corrupto se ve cada vez más envuelto en problemas. La única manera de salir de ellos es volverse contra sus empleadores y destruirlos. No contra sus jefes de la policía, por supuesto, sino contra sus OTROS empleadores, los del mundo del crimen.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las décadas de los '40s y '50s vivieron el reinado en gloria y majestad del cine noir, del policial puro y duro que era herencia de la novela negra a lo Dashiell Hammett o Raymond Chandler. Algo bastante obvio, si se piensa, porque aunque hay un cierto halo de luminosidad en torno a ese período en Estados Unidos (los yankis apaleamos a los nazis primero, y nos apareamos como conejos y de ahí el baby boom posterior), lo cierto es que también fue una época dorada para los negocios de la mafia, que había conseguido extender sus tentáculos hasta lo más profundo del sistema legal y judicial, por no hablar de la policía; algo que queda muy bien reflejado de manera retrospectiva en las cintas "El Padrino" y "El Padrino II". No se hablaba abiertamente, pero algo olía podrido, y de ahí el éxito de este tipo de cine.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La trama es interesante. Es una película en donde pasan cosas, prácticamente ninguna escena sobra, y todos los cabos sueltos quedan bien amarraditos. El único requisito es aguantar en forma el primer tercio de película, ya que la historia tarda en empezar; ésos eran lujos que el cine más pausado de los '50s podía darse, y que en la actualidad hay que ver un poco con espíritu de época, para no aburrise. Pero una vez que la historia entra en vereda, ya no se detiene.

-- El prota interpretado por Robert Taylor, es un personaje duro, y ciertamente complejo. ¿Es realmente un villano reconvertido en héroe por haber encontrado un poco de iluminación interior debido a su drama personal, o bien actúa como un héroe por las mismas razones equivocadas que le llevaron a dejarse corromper y aceptar sobornos? No cabe duda que la ambigüedad del personaje sostiene la mayor parte de la película.

-- El tratamiento de la moral es bastante interesante. Como es usual dentro de la tradición noir, las fronteras entre el bien y el mal son difusas, y los personajes que quieran escaparse, la tendrán bastante difícil, oprimidos como están por la omnipresencia del mal. El único reparo es que cae en algunos lugares comunes propios de la época, que hoy en día difícilmente pasarían la prueba de la credibilidad ante el público, como poner como personaje secundario positivo a un enérgico sacerdote católico irlandés que se dedica a darle sermones al prota (que éste, con buen sentido común, se niega a escuchar).

IDEAL PARA: Ver una pequeña joyita del antiguo cine noir.

Seguidores