11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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martes, 8 de febrero de 2011

"La intriga del collar" (2001).


-- "The Affair of the Necklace". Estados Unidos. Año 2001.
-- Dirección: Charles Shyer.
-- Actuación: Hilary Swank, Jonathan Pryce, Simon Baker, Adrien Brody, Brian Cox, Joely Richardson, Christopher Walken, Hayden Panettiere, Simon Kunz, Paul Brooke, Peter Eyre, Frank McCusker, Simon Shackleton, Hermione Gulliford, Geoffrey Hutchings.
-- Guión: John Sweet.
-- Banda Sonora: David Newman.

-- "La intriga del collar" en IMDb.
-- "La intriga del collar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Francia. Antes de la Revolución que iba a acabar con todas las Revoluciones. Por alguna razón no demasiado bien especificada, un aristócrata francés que a pesar de todo defendía "al pueblo", es arrestado. En el tiroteo subsiguiente, el aristócrata muere. La esposa se muere de consumición poco después. Pero como en las más clásicas pelis... ¡la hija sobrevive! ¡y volverá a recobrar lo suyo! Intenta hacerse notar en Versalles, con muy malos resultados, porque no sabe nada de política ni esas cosas. Pero llama la atención de un tipo que vive de darle pollazos a las ricachonas, y que empieza a involucrarse cada vez más con ella. La chica, ahora toda una mujerona (Hilary Swank, en su fase no-andrógina, o sea, sexy por todas partes), se las arregla para alcanzar al cardenal de Rohan. La chica descubre que la reina María Antonieta pasa olímpicamente de Rohan, pero éste se muere de penitas porque quiere puro ya-saben-qué con la Reina, miren qué caradura. Se hace simpática también a un tipo misterioso llamado Cagliostro, a quien Rohan escucha atentamente, porque esa prohibición eclesiástica de no entregarse a los adivinos, por él no pasa. En fin, de pronto se le ofrece una oportunidad de oro, cuando descubre el medio de persuadir al cardenal para servir de intermediario y comprar un collar a nombre de la reina, para llevárselo a ella. El único problema es que la reina ni siquiera sabe que ha encargado un collar. Ni tampoco conoce a la chica que está armando todo el desaguisado. Y como es una peli histórica y si no leen Historia no son dignos de Cine 9009 o Siglos Curiosos, les reventaré cómo termina: la estafa se descubre, algunos la pagan con cárcel y deportación, después viene la Revolución Francesa...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pocos fenómenos sociales son tan complejos como la Revolución Francesa, en que chocaron los intereses antitéticos de la Corona, los aristócratas, el aparato administrativo del Estado, la Iglesia Católica, los burgueses y los campesinos, de maneras a veces bastante extrañas. En medio de todo esto (bueno, un poco antes de todo esto) vino la estafa de la Condesa de La Motte, conocida como la Estafa del Collar o la Intriga del Collar, en la que parece que la reina María Antonieta era inocente, pero como tenía una mala (y muy justamente ganada) reputación, el pueblo no se lo perdonó. Bueno, eso le pasa por burlarse de los pobres que le pedían pan, mandándoles a comer tortas. El asunto no había sido visitado en el cine probablemente porque hay muy pocos elementos filmables en esta historia: los protas son un grupo de estafadores que para colmo salen con los perdigones por el trasero, sin demasiada acción, y con la sombra de la Revolución Francesa cubriéndolo todo, pero sin que alcance la Revolución misma a aparecer en pantalla. Aún así, hubo quien se atrevió a rodarla. Por lo visto, era una película con ambiciones. Pero no siempre los resultados son los que se quieren. Y se pegó un golpazo de los de vértigo. Si alcanzó el millón de dólares de recaudación a nivel internacional, fue mucho. Lo curioso es que el tipo que dirigió esto, aún tuvo una nueva oportunidad. Fue otro fracaso: "Alfie". Por alguna razón no me extraña. Más me intriga que algún ejecutivo haya vuelto a confiar en él.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Mala-mala-mala, lo que se dice mala, esta peli no es. Pero tampoco es una maravilla. Quizás el problema principal es que le encargaron esta peli a Charles Shyer, tipo que a la fecha había rodado "Baby Boom" y "El padre de la novia" (y ya que estamos, también "El padre de la novia II"). Sí, el hombre que emparejó contra natura a Steve Martin con Diane Keaton para la gran pantalla, fue el tipo que dirigió esto. Con una falta de brío increíble. Porque la historia era difícil, pero con un director con cojones hubiera podido funcionar. Pero Shyer recurre a todas las soluciones obvias del subgénero histórico: ambientaciones suntuosas, música violinesca, narración en off, etcétera, con una falta de creatividad alarmante. Tiene a la gran Hilary Swank en el protagónico, pero en las escenas en que ella debe interpretar lo que significa volver a su hogar natal, en vez de dejarla actuar la corta con escenas reiterativas sobre sus recuerdos, eso se llama tenerse poca fe a la hora de narrar el cuento. Cuando no encuentra como apurar las cosas, recurre a la voz en off, que llega a ser opresiva a lo largo de la peli, y que a veces reitera lo que precisamente estamos viendo en pantalla. Tenemos así a un elenco enormemente desaprovechado, que se manda en general bastantes buenas actuaciones, pero que parecieran ir cada uno por su lado, y nunca terminan de encajar unos con otros. Hilary Swank, que empezaba su edad de oro gracias a sus éxitos en "Los chicos no lloran" (recordemos que su gran megahit anterior había sido... ¡"Karate Kid 4"!), trata y trata de sacar adelante la peli, pero el intento de transformar su personaje (que en realidad es una trepa repulsiva) en una antiheroína prerrevolucionaria se queda en lo superficial, y ella misma no pareciera tener idea de qué le está pidiendo su director que interprete. El cardenal de Rohan viene interpretado por el sobrevalorado Jonathan Pryce, en esos años de moda por "Carrington" (su papel bueno), "Evita" (era Perón) y "El mañana nunca muere" (uno de los peores villanos Bond ever), y que en sus intentos de hacer amenazante a su personaje lo interpreta de manera tan caricaturesca como siempre. Christopher Walken como Cagliostro, se roba sus pocos minutitos como secundario en un rol que ni hecho a su medida. Y la gran Joely Richardson se manda una gran María Antonieta, que es de verla y darle de patadas, una gran actuación si se considera que técnicamente ella es la víctima de la estafa, pero al mismo tiempo una soberana altanera que se tiene bien merecido lo que vendrá, a saber la guillotina y todo eso (estamos en las antípodas acá de la delicaducha interpretación reivindicativa de Kirsten Dunst en la feminazi "María Antonieta" de Sofia Coppola). La peli tiene también algunos momentos inspirados, no se diga que no, como la escena en que el cardenal de Rohan le pide a la condesa que "rece" (que se arrodille delante suyo, y sí, piensen mal, es exactamente eso), o la tanda de azotes que le caen a la condesa de castigo al final, o la escena final en que María Antonieta sube al cadalso. Eso, sumado a la infaltablemente suntuosa ambientación de época, hacen soportable un producto que de otra manera sería infumable. Pero si no eres muy adicto al cine de época, probablemente no sea ésta tu opción más recomendable para empezar a tomarle el gustillo.

(PD: Si en los créditos leyeron que actúa Hayden Panettiere y son fanáticos de la porrista de "Héroes", aún así no se detengan. Su actuación no tiene parlamentos, y dura un suspiro, ella es la Hilary Swank bebé, y acá está realmente bebé).

IDEAL PARA: Cinéfilos con debilidad especial por los filmes de época.

domingo, 10 de enero de 2010

"El Halcón Maltés" (1941).


-- "The Maltese Falcon". Estados Unidos. Año 1941.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Mary Astor, Gladys George, Peter Lorre, Barton MacLane, Lee Patrick, Sydney Greenstreet, Ward Bond, Jerome Cowan, Elisha Cook Jr., James Burke, Murray Alper, John Hamilton.
-- Guión: John Huston, basado en la novela de Dashiell Hammett.
-- Banda Sonora: Adolph Deutsch.

-- "El Halcón Maltés" en IMDb.
-- "El Halcón Maltés" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Uno de esos cartelitos informativos a la antigua (léase una imagen estática de fondo, en este caso del dichoso Halcón Maltés, con texto por encima) nos hace un breve prólogo, refiriéndonos que en el siglo XVI, los Caballeros Templarios de Malta enviaron a Su Sacra Real e Imperial Majestad el Monarca Carlos I de España y V de Alemania, la estatuilla de un halcón cuajada de oro, brillantes y un cuantuhay de cosas que la hagan ver más chula y objeto de deseo lúbrico para los bolsillos y chequeras de todo el globo. La galera que transportaba la estatuilla fue atacada por piratas, y la suerte de dicho Halcón permaneció en el misterio hasta... ¿1941? Hasta la oficina regentada por los detectives Sam Spade y Miles Archer, llega una señorita de muy buen ver (bueno, para los estándares de 1941, en realidad acostumbrados como estamos hoy en día a que las señoritas deban andar con media ubre al aire para que nos fijemos, cuesta un poco entender el arrobamiento casi carnal de los detectives por la chica). La señorita pide que por favorcito la ayuden a buscar a su hermana, que está en las manos de un hombre malo-malo-malo. Miles Archer, verde hasta las repatas por la lady, acude a la cita para intentar descubrir algo... y le perforan un segundo ombligo a balazo limpio. El principal sospechoso es... ¡sorpresa! ...Sam Spade, porque el cochinón, adivinen qué, se revolcaba con la señora de su socio. Y se pone peor, porque resulta que el tipo supuestamente secuestrador de la hermana de la chica, también acaba tranquilamente dedicado a la jardinería de margaritas, pero desde el lado subterráneo del cementerio. Obviamente mosqueado porque le han hecho tonto, Sam Spade acude a la chica que fue a su oficina en primer lugar, sonsacándole que ella estaba en contubernio con el muerto en primer lugar (no el socio de Spade, el otro muerto), y que si bien quizás un muerto mató al otro (al socio), no tiene idea de quién puede haber liquidado al primer tipo. Las cosas podrían haber quedado ahí, y Sam Spade se habría quedado sin posibilidad de jugar sus cartas, de no ser porque aparece un extraño tipejo con ciertas manías muy raras (no sólo no sabe colocar un buen piñazo entre los dientes, sino que además es medio finito, y le gusta acariciar bastones de una manera muy lánguida en presencia de machos viriles). El tipejo trata de hacerlo tonto, pero Sam Spade dice que... ¡Ah, no, otra vez no! Y empieza a jugar al gato y al ratón. En el fondo de todo el fétido barril parece haber una estatuilla, nada menos que el mentado Halcón Maltés, y de alguna manera, los asesinatos podrían estar conectados con la dichosa estatuilla. O no, según el punto de vista.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las creaciones más características del espíritu del siglo XX fue, qué duda cabe, la Novela Negra y su gemelo de 35 mm., el Cine Noir. En la novelística, el fenómeno nació en los turbios '30s, década en que las manipulaciones de los malvados capitalistas de Wall Street habían dejado a Estados Unidos casi en bancarrota, y arrojaron de paso al mundo a una recesión de espanto. En ese clima florecieron novelas sobre esta sociedad tan linda, pulcra y honesta, que tiene unos sótanos demasiado profundos y mefíticos para respirar con alegría allí. En el cine, durante la primera mitad de los '30, en concordancia con la época, predominó el Cine de Gángsters (la primera "Caracortada", "El pequeño César", "El enemigo público número 1", etcétera), y luego, cuando éste languideció en cosas como "El bosque petrificado" y similares, el relevo fue tomado por el Cine Noir. Aunque todos los elementos estaban ahí afuera, listitos para ser empacados, puestos en celuloide y vendidos en las salas de cine al grueso público, hubo que esperar hasta 1941 cuando surgiera la peli fundacional del género, que es ésta en comento, nada menos que "El Halcón Maltés". Existían ya dos adaptaciones previas, una de ellas con (afírmense) Bette Davis, pero fue ésta, la de Huston/Bogart, la que quedó para la posteridad, y significó la consagración automática para ambos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pocas veces me he visto en un zapato chino como aquí, a la hora de recomendar razones para ver esta peli. Por un lado, esta peli roza casi la perfección en todos sus aspectos, y aunque es poco probable que califique como la mejor peli de la Historia del Cine, sí podría integrar holgadamente el Top 20. Por otro lado, cuesta mucho hablar de esta peli sin adelantar detalles del argumento, y hacerlo es simplemente criminal, tratándose de una peli con un suspenso tan perfecto desde el comienzo hasta el final. Partamos por decir que es la primera peli de John Huston, director sólido como una casa ("El tesoro de la Sierra Madre", "Mientras la ciudad duerme", "La Reina Africana", "Moby Dick", "La carta del Kremlin", "El hombre que quiso ser rey", "El honor de los Prizzi"... cuántos directores no se amputarían la mano, el pie u otra protuberancia corporal para haber rodado una, tan solo una, de todas las anteriores, y éste se las rodó todas). El gran pecado del cine hustoniano en general, es que la formalidad estética y guionística se contrapone a un exceso de frialdad dramática que le pesa en otras realizaciones, pero esa gelidez, como que ayuda sobremanera a una peli tan tremendamente intelectual como "El Halcón Maltés", en donde su prota Sam Spade tiene que pensar aprisa e improvisar sobre la marcha para salir airoso de situaciones potencialmente muy tóxicas. Bueh, seamos honestos, el propio Huston reconoció alguna vez que la novela de Dashiell Hammett era tan perfecta, que redactar el guión se había limitado a casi separar los capítulos en actos sin cambiar nada más, y así claro, cualquiera adapta una peli. Pero por otra parte, a John Huston no le tembló la mano para hacer una peli acerada, en que cada minuto cuenta, en que el pulso narrativo no decae en ningún minuto, sólo para descubrir que... ¡sorpresa! ...te tuvieron tan entretenido que ni te diste cuenta como recién al final todo se enhebra, y las escenas transcurridas hasta el minuto no parecen tener ni patas ni cabeza (las tienen, al final, claro está, pero que el aparente sinsentido previo no sólo te aburra, sino que ni te haga darte cuenta, habla muy bien del talento dramático del hombre).

-- Humphrey Bogart. Su estreno en el cine había sido en "El bosque petrificado", cinco años antes, en donde con un miserable secundario se había merendado a casi todo el elenco, y ahora, después de que un tal George Raft se amparara en una cláusula mañosa de su contrato para declinar el rodaje de esta peli por considerarla "una película poco importante" (pero ¿en qué estaría pensando ese día...?), Humphrey Bogart hizo tan suyo el rol de Sam Spade, que ahora es imposible concebirlo con otra fisonomía que la suya (otros cinco años después, Bogart interpretó al otro gran detective del Cine Noir, a Philip Marlowe, en "El sueño eterno", con igual maestría, aunque la peli misma no fuera tan buena como "El Halcón Maltés"). Con esta peli, decíamos, Humphrey Bogart dejó sentado lo que en adelante debía ser un investigador privado, duro-pero-sensible, un tipo medio cínico y medio amoral, pero también con su ladito sentimental apenas entrevisto. Cualquiera que haya querido interpretar a un detective privado en el cine con posterioridad, le toca medirse con la sombra de Bogart de una manera tan rotunda, como los intérpretes de Superman deben soportar mientras son medidos por la alta vara que les dejó Christopher Reeves (y quizás peor).

-- El resto de los actores tampoco desmerece. Mary Astor interpreta a una zorra de mucho cuidado, de las peores que ha visto el cine que se levanta desayunando problemas y se acuesta cenándolos, pero lejos de la mujer calculadora y fría que usa sus atributos para encandilar a los hombres, como la femme fatal al uso, su personaje es una histérica redomada que es incapaz de ver más allá de su propia nariz, y por ende, inspira hasta su cuota de piedad (para el rol se barajó a, agárrense, Olivia de Havilland, Rita Hayworth, Ingrid Bergman...). Peter Lorre, por su parte, como el mariconazo a la vela, es otro que se roba la función (la peli no lo afirma explícitamente, por un tema de censura, pero es cuestión de verlo y decir "FAGGOT!!! FAGGOT!!!"). Y en general, cada personaje está más que bien ajustado a su cometido.

IDEAL PARA: Ver cine a secas.

VIDEOS.

-- Aparece un faggot [en inglés, sin subtítulos].

-- Humphrey Bogart haciendo preguntas [en inglés, sin subtítulos].

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