11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 10 de enero de 2010

"El Halcón Maltés" (1941).


-- "The Maltese Falcon". Estados Unidos. Año 1941.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Mary Astor, Gladys George, Peter Lorre, Barton MacLane, Lee Patrick, Sydney Greenstreet, Ward Bond, Jerome Cowan, Elisha Cook Jr., James Burke, Murray Alper, John Hamilton.
-- Guión: John Huston, basado en la novela de Dashiell Hammett.
-- Banda Sonora: Adolph Deutsch.

-- "El Halcón Maltés" en IMDb.
-- "El Halcón Maltés" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Uno de esos cartelitos informativos a la antigua (léase una imagen estática de fondo, en este caso del dichoso Halcón Maltés, con texto por encima) nos hace un breve prólogo, refiriéndonos que en el siglo XVI, los Caballeros Templarios de Malta enviaron a Su Sacra Real e Imperial Majestad el Monarca Carlos I de España y V de Alemania, la estatuilla de un halcón cuajada de oro, brillantes y un cuantuhay de cosas que la hagan ver más chula y objeto de deseo lúbrico para los bolsillos y chequeras de todo el globo. La galera que transportaba la estatuilla fue atacada por piratas, y la suerte de dicho Halcón permaneció en el misterio hasta... ¿1941? Hasta la oficina regentada por los detectives Sam Spade y Miles Archer, llega una señorita de muy buen ver (bueno, para los estándares de 1941, en realidad acostumbrados como estamos hoy en día a que las señoritas deban andar con media ubre al aire para que nos fijemos, cuesta un poco entender el arrobamiento casi carnal de los detectives por la chica). La señorita pide que por favorcito la ayuden a buscar a su hermana, que está en las manos de un hombre malo-malo-malo. Miles Archer, verde hasta las repatas por la lady, acude a la cita para intentar descubrir algo... y le perforan un segundo ombligo a balazo limpio. El principal sospechoso es... ¡sorpresa! ...Sam Spade, porque el cochinón, adivinen qué, se revolcaba con la señora de su socio. Y se pone peor, porque resulta que el tipo supuestamente secuestrador de la hermana de la chica, también acaba tranquilamente dedicado a la jardinería de margaritas, pero desde el lado subterráneo del cementerio. Obviamente mosqueado porque le han hecho tonto, Sam Spade acude a la chica que fue a su oficina en primer lugar, sonsacándole que ella estaba en contubernio con el muerto en primer lugar (no el socio de Spade, el otro muerto), y que si bien quizás un muerto mató al otro (al socio), no tiene idea de quién puede haber liquidado al primer tipo. Las cosas podrían haber quedado ahí, y Sam Spade se habría quedado sin posibilidad de jugar sus cartas, de no ser porque aparece un extraño tipejo con ciertas manías muy raras (no sólo no sabe colocar un buen piñazo entre los dientes, sino que además es medio finito, y le gusta acariciar bastones de una manera muy lánguida en presencia de machos viriles). El tipejo trata de hacerlo tonto, pero Sam Spade dice que... ¡Ah, no, otra vez no! Y empieza a jugar al gato y al ratón. En el fondo de todo el fétido barril parece haber una estatuilla, nada menos que el mentado Halcón Maltés, y de alguna manera, los asesinatos podrían estar conectados con la dichosa estatuilla. O no, según el punto de vista.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las creaciones más características del espíritu del siglo XX fue, qué duda cabe, la Novela Negra y su gemelo de 35 mm., el Cine Noir. En la novelística, el fenómeno nació en los turbios '30s, década en que las manipulaciones de los malvados capitalistas de Wall Street habían dejado a Estados Unidos casi en bancarrota, y arrojaron de paso al mundo a una recesión de espanto. En ese clima florecieron novelas sobre esta sociedad tan linda, pulcra y honesta, que tiene unos sótanos demasiado profundos y mefíticos para respirar con alegría allí. En el cine, durante la primera mitad de los '30, en concordancia con la época, predominó el Cine de Gángsters (la primera "Caracortada", "El pequeño César", "El enemigo público número 1", etcétera), y luego, cuando éste languideció en cosas como "El bosque petrificado" y similares, el relevo fue tomado por el Cine Noir. Aunque todos los elementos estaban ahí afuera, listitos para ser empacados, puestos en celuloide y vendidos en las salas de cine al grueso público, hubo que esperar hasta 1941 cuando surgiera la peli fundacional del género, que es ésta en comento, nada menos que "El Halcón Maltés". Existían ya dos adaptaciones previas, una de ellas con (afírmense) Bette Davis, pero fue ésta, la de Huston/Bogart, la que quedó para la posteridad, y significó la consagración automática para ambos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pocas veces me he visto en un zapato chino como aquí, a la hora de recomendar razones para ver esta peli. Por un lado, esta peli roza casi la perfección en todos sus aspectos, y aunque es poco probable que califique como la mejor peli de la Historia del Cine, sí podría integrar holgadamente el Top 20. Por otro lado, cuesta mucho hablar de esta peli sin adelantar detalles del argumento, y hacerlo es simplemente criminal, tratándose de una peli con un suspenso tan perfecto desde el comienzo hasta el final. Partamos por decir que es la primera peli de John Huston, director sólido como una casa ("El tesoro de la Sierra Madre", "Mientras la ciudad duerme", "La Reina Africana", "Moby Dick", "La carta del Kremlin", "El hombre que quiso ser rey", "El honor de los Prizzi"... cuántos directores no se amputarían la mano, el pie u otra protuberancia corporal para haber rodado una, tan solo una, de todas las anteriores, y éste se las rodó todas). El gran pecado del cine hustoniano en general, es que la formalidad estética y guionística se contrapone a un exceso de frialdad dramática que le pesa en otras realizaciones, pero esa gelidez, como que ayuda sobremanera a una peli tan tremendamente intelectual como "El Halcón Maltés", en donde su prota Sam Spade tiene que pensar aprisa e improvisar sobre la marcha para salir airoso de situaciones potencialmente muy tóxicas. Bueh, seamos honestos, el propio Huston reconoció alguna vez que la novela de Dashiell Hammett era tan perfecta, que redactar el guión se había limitado a casi separar los capítulos en actos sin cambiar nada más, y así claro, cualquiera adapta una peli. Pero por otra parte, a John Huston no le tembló la mano para hacer una peli acerada, en que cada minuto cuenta, en que el pulso narrativo no decae en ningún minuto, sólo para descubrir que... ¡sorpresa! ...te tuvieron tan entretenido que ni te diste cuenta como recién al final todo se enhebra, y las escenas transcurridas hasta el minuto no parecen tener ni patas ni cabeza (las tienen, al final, claro está, pero que el aparente sinsentido previo no sólo te aburra, sino que ni te haga darte cuenta, habla muy bien del talento dramático del hombre).

-- Humphrey Bogart. Su estreno en el cine había sido en "El bosque petrificado", cinco años antes, en donde con un miserable secundario se había merendado a casi todo el elenco, y ahora, después de que un tal George Raft se amparara en una cláusula mañosa de su contrato para declinar el rodaje de esta peli por considerarla "una película poco importante" (pero ¿en qué estaría pensando ese día...?), Humphrey Bogart hizo tan suyo el rol de Sam Spade, que ahora es imposible concebirlo con otra fisonomía que la suya (otros cinco años después, Bogart interpretó al otro gran detective del Cine Noir, a Philip Marlowe, en "El sueño eterno", con igual maestría, aunque la peli misma no fuera tan buena como "El Halcón Maltés"). Con esta peli, decíamos, Humphrey Bogart dejó sentado lo que en adelante debía ser un investigador privado, duro-pero-sensible, un tipo medio cínico y medio amoral, pero también con su ladito sentimental apenas entrevisto. Cualquiera que haya querido interpretar a un detective privado en el cine con posterioridad, le toca medirse con la sombra de Bogart de una manera tan rotunda, como los intérpretes de Superman deben soportar mientras son medidos por la alta vara que les dejó Christopher Reeves (y quizás peor).

-- El resto de los actores tampoco desmerece. Mary Astor interpreta a una zorra de mucho cuidado, de las peores que ha visto el cine que se levanta desayunando problemas y se acuesta cenándolos, pero lejos de la mujer calculadora y fría que usa sus atributos para encandilar a los hombres, como la femme fatal al uso, su personaje es una histérica redomada que es incapaz de ver más allá de su propia nariz, y por ende, inspira hasta su cuota de piedad (para el rol se barajó a, agárrense, Olivia de Havilland, Rita Hayworth, Ingrid Bergman...). Peter Lorre, por su parte, como el mariconazo a la vela, es otro que se roba la función (la peli no lo afirma explícitamente, por un tema de censura, pero es cuestión de verlo y decir "FAGGOT!!! FAGGOT!!!"). Y en general, cada personaje está más que bien ajustado a su cometido.

IDEAL PARA: Ver cine a secas.

VIDEOS.

-- Aparece un faggot [en inglés, sin subtítulos].

-- Humphrey Bogart haciendo preguntas [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 13 de marzo de 2008

"El enigma del collar" (1944).


-- "Murder, My Sweet" (título original en inglés), "Historia de un detective" (título en España), "Història d'un detectiu" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1944.
-- Dirección: Edward Dmytryk.
-- Actuación: Dick Powell, Claire Trevor, Anne Shirley, Otto Kruger, Mike Mazurki, Miles Mander, Douglas Walton, Donald Douglas, Ralf Harolde, Esther Howard.
-- Guión: John Paxton, basado en una novela de Raymond Chandler.
-- Banda Sonora: Roy Webb.

-- "El enigma del collar" en IMDb.
-- "El enigma del collar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Ahí tenemos al bueno de Marlowe, otra vez, metido en problemas. "¡Ah, es que yo no sé quién es Marlowe...!, ¿Salió para PlayStation o para Nintendo?" A ver, chico listo, si te espabilas un poco, anda, vamos, antes de que pierda la paciencia. Philip Marlowe es el detective de novela negra creado por el novelista Raymond Chandler, y... ¡Agh, al demonio! Atáscate, y déjame seguir. Decíamos, está el bueno de Marlowe, metido en problemas, interrogado por la policía por dos fiambres, y con los ojos bien vendados, y piticiego como una lombriz, por motivos que desconocemos. "¡Por última vez, Marlowe, demonios, dinos qué rayos pasó!", le dicen, y Marlowe, con su pachorra característica, la larga. Lo ha contratado un gorila fresquito después de una estancia en la sombra, muy pagado él de sí mismo, pero que tiene algunos desperfectos en el cerebro, que responde muy bien al sobrenombre de Moose ("Alce", en inglés), y el gorila lo contrata para rastrear a una damisela vaporosa, como se estilaban las damiselas en las pelis negras del '40. En paralelo, le llega a Marlowe otro imponente trabajo, uno de escolta para un cambio de dinero con un chantajista, trabajo que no le gusta para nada, pero en fin, hay que llevar legumbres a la mesa, así es que acepta. El asunto es en la noche, y termina todo lo mal que se puede, con el tipo del trabajo completamente tieso y frío, y con Marlowe como principal sospechoso del asunto. Pero Marlowe, como buen sabueso, le sigue la pista al asunto del chantaje, descubre que hay algunos asuntillos muy turbios alrededor de un collar robado, y que todo eso tiene conexión con el crimen del chantajeado, y con la chica del tal Moose. Ahora el problema para Marlowe no es sólo resolver el enredo, sino además... ¡mantenerse vivo en el camino!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya nos hemos referido a Philip Marlowe en otra parte de Cine 9009 (concretamente, cuando reseñamos la canónica "El sueño eterno", de Howard Hawks, con el gran Humphrey Bogart). Existía una vez un escritor llamado Raymond Chandler, que escribía cuentitos policíacos para las revistas pulp de la época, y que luego adoptó la costumbre de extender, soldar y enredosear en un puñado de novelas. El éxito del filosófico y contemplativo, aunque por la superficie rudo y sarcástico, Marlowe, le significó a Chandler el éxito, y por supuesto que debían venir las adaptaciones cinematográficas. "El enigma del collar", adaptación de la novela "Adios, muñeca", fue una de las primeras, y la antecesora de la mencionada "El sueño eterno" (aunque en estricto rigor, fuera esta otra la primera novela de la serie, pero en fin...). Para la faena contrataron a Edward Dmytryk, cineasta con una copiosa producción fílmica ("Regreso a Bataan", la icónica "El motín del Caine"...). Y, elección curiosa, le dieron el protagónico a un tal Dick Powell, que hasta la fecha era un gran actor de... ¡musicales! (Se dice que el título original era "Farewell my Darling", algo así como "Adios querida", y le cambiaron el título a "Murder, My Sweet", algo así como "Asesinato, mi amorcito", para que la gente no se decepcionara de ir pensando en ver otro musical de Powell y toparse con una de chantajistas y asesinos). Metieron todo a la juguera, rogaron que saliera algo bueno, y... Pues, bien, la verdad es que sí, sí salió algo bueno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una buena de Philip Marlowe. Hagamos un poco de historia. En los '40s florecieron, hand by hand, la novela negra o Hard-Boiled (la réplica yanki, violenta y sucia a la inglesita, civilizada y límpida novela policial a lo Agatha Christie) y el Cine Negro o Cine Noir, que se nutrían más o menos de las mismas aguas; en ese sentido, ver una de Cine Noir clásico (no el remakeado Neo-Noir que ha estado en vigencia desde el '70 hasta la actualidad), que es a la vez adaptación de un clásico del Hard-Boiled literario, es todo un lujo. Pero además, la peli suma puntos por ser una buena muestra de Cine Noir, con duros bien duros, palizas, y pocas concesiones a la moralidad (bueh, para la de la época, que para los cánones de hoy...).

-- Dick Powell. Salvando el hecho de que el Humphrey Bogart de "El sueño eterno" es en muchos sentidos el Marlowe definitivo, no lo hace nada de mal el muchachito, si consideramos que venía de hacer gorgoritos en las sórdidas aguas de la Comedia Musical. Tiene la dosis de dureza y de socarronería que se supone debería tener un Philip Marlowe que se precie de tal, aunque le falta algo del espíritu filosófico propio del original (culpa del guión, por lo demás). Pero sumando y restando, considerando que Dick Powell tampoco es el más grande actor de todos los tiempos, pues bien, es un Marlowe más que recomendable.

-- Se supone que uno de los plus de cualquier peli de Cine Noir es la femme fatale de rigor. Y la que aquí aparece, lo es con todos los cartones y credenciales. Se nota que la muchachita fue a la Universidad de Femmes Fatales y era una empollona de clase diaria, y graduada con honores, porque... ¡qué manera de liar a los personajes, la desgraciada!

-- Si tuviera que elegir una secuencia favorita: todo el trayecto entre el secuestro de Marlowe y su reclusión en... No, no diré dónde. Pero realmente es para acabronarse, si te pasa a ti.

IDEAL PARA: Ver un buen exponente del Cine Noir de toda la vida, con uno de sus más conspicuos personajes.

jueves, 11 de octubre de 2007

"Los ángeles de Charlie" (2000).


-- "Charlie's Angels". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: McG.
-- Actuación: Cameron Diaz, Drew Barrymore, Lucy Liu, Bill Murray, Sam Rockwell, Kelly Lynch, Tim Curry, Crispin Glover, Luke Wilson, John Forsythe, Matt LeBlanc, Tom Green.
-- Guión: Ryan Rowe, Ed Solomon y John August, basados en la serie de televisión creada por Ivan Goff y Ben Roberts.
-- Banda Sonora: Ed Shearmur.

-- "Los ángeles de Charlie" en IMDb.
-- "Los ángeles de Charlie" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En pleno vuelo, un estereotípico cacique tribal africano se sienta al lado de un fulano. Todo parece pura rutina, hasta que el africano enloquece, agarra a su vecino de avión, revienta la puerta y se lanza avión abajo. El tipo chilla y chilla, pero en el aire nadie puede oir tus gritos. O casi, porque aparece una segunda persona, esta vez una bella individua asiática, que les proporciona paracaídas. Y los recoge una rubia angelical con un bikini demoníaco, que les proporciona lancha. "You, crazy bastard!" grita el secuestrado, a lo que el africanote responde, sacándose la máscara, "No, I'm a crazy bitch", saliendo una gloriosa chica. Sí... son tres chicas... Yo las entrené y crié... Ahora trabajan para mí... Son los ángeles de Charlie. Luego de la misión, les llega un nuevo cliente. Uno de los más prominentes empresarios del mundo computacional ha desaparecido, secuestrado por un tipo al que llaman el Flaco Tenebroso. Se han robado también un valiosísimo software, y la sospechosa principal es su socia, una mujer bella y letal (¿dónde he visto eso antes?). Pero ella no puede ser la mala, porque después de todo, ella contrató a las ángeles para que investigaran. De manera que se centran en el principal rival de la compañía. Las ángeles empiezan entonces su bella y sexy labor de infiltración, que los llevará por los derroteros de una conspiración, una venganza, un Flaco Tenebroso, choques con su vida personal, etcétera. Y salvar ya no digamos el mundo, sino que incluso el propio pellejo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Dicen que la creatividad de Hollywood se acaba, y por eso se han puesto a saquear como bárbaros. Aunque quienes dicen eso, no reparan que muchas grandes obras teatrales son plagios descarados (Shakespeare se copió todas sus tragedias romanas de Plutarco, con un par, y ya no digamos las óperas famosas copiadas de)... Y el cine no tenía por qué ser la excepción. De manera que, puestos a buscar fuentes, dieron con las antiguas seriales de televisión. El negocio de adaptar una serie de TV es redondo por una parte, ya que existe una base de público que puede verla, si ha tenido éxito en su tiempo, además de modernizarla con requetechupis nuevos efectos especiales, y contar con un presupuesto desahogado que pueda remontar de lo poco que invertían por capítulo en algunas series de segunda línea. "Viaje a las estrellas" abrió la espita, y desde entonces no ha parado. Faltaba que el conspicuo Aaron Spelling, patriarca de cuanto taquillazo televisivo ha habido en los últimos años, se subiera al barco, y desembarcó con "Los ángeles de Charlie", que le fue tan bien, que dio hasta para la secuela "Los ángeles de Charlie 2: Al límite", aunque ahí se cargaron una franquicia que tanto prometía con su primera entrega. Y es que si transformar una serie de TV en peli es fácil, transformar la peli en una saga y franquicia (o sea, estirar el chicle igual que las series de TV que tiene episodio "inicio de temporada", "fin de temporada", y veinte episodios intermedios de relleno por sesión) es una grunuchada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- El paso del tiempo le ha hecho muy bien a esta peli. El dilema de adaptar una serie de TV de hace casi una generación atrás, es que o se hace con un aire retro, y con eso hacen el más supino de los ridículos (porque la estética y la moral de los tiempos cambia y todo eso), o bien modernizarla y con ello traicionar su espíritu original. Entre esas dos peligrosas aguas, McG y su gente tuvieron el buen tino de encontrar el punto intermedio. Simplemente, aprovechando que la fórmula de "Los ángeles de Charlie" original era más liviana que un pisapapeles de plumavit, se limitaron a tomar los elementos más kitch de la serie, ponerlos en filme, y rodearlos de toda la estética correspondientemente kitsch de los 2000: "bullet time" a lo "Mátrix", música cashonda, harto bikini y harta ropa sensual, humor camp, etcétera. Con todo eso, seguramente "Los ángeles de Charlie" es LA película de acción rodada en los 2000, o anda cerca de la cima del ranking, y a varios años de estrenada aún se deja ver, y bien.

-- Copiaron toda la estética de la época, y la copiaron bien. Hay "bullet time" a lo "Mátrix", una escena de quitarse máscaras a lo "Misión Imposible" con el chulísimo Tom Cruise, el atraco imposible (al estilo "La gran estafa"). Y por no quedarse, hay también otra copia, mucho más soterrada, a una saga omnipresente en la segunda mitad del XX: James Bond. Ahí está la tríada clásica de villanos (el supercerebro con disfunciones sexuales, la chica mala-pero-sabrosa y el matón de psique estrambótica), la idea del argumento (calcada en buena parte desde "Sólo para tus ojos", sólo que el software en cuestión no es un McGuffin), y tres chicas buenas a falta de una.

-- Tiene el gran valor de permitirse ser políticamente incorrecta, en una época en que no se puede poner esto porque este grupo se ofendería, o poner esto otro porque este otro sector se irritaría. No sólo muestran a las chicas con vesturario sexy cada vez que pueden, sino que además, la película es fetichista a rabiar: el Flaco Tenebroso se excita arrancándole mechones de pelo a las mujeres y olorosándolos, una de las ángeles crea una distracción vistiéndose de dominatrix para dictar un curso de mejoramiento empresarial... y por favor, no olviden el sublime detalle de mostrar al Flaco Tenebroso apaleando duramente a las ángeles bajo la música del tema "Smack my bitch up" de Prodigy...

-- Las chicas. En términos físicos Drew Barrymore no le quita ni le pone nada a la peli, pero a cambio, Cameron Díaz aparece todo lo escotada, bikinizada y ropainteriorizada que se puede, y ya no digamos Lucy Liu vestida de geisha o de sadomasox. Y de que la pasaron en grande haciéndola, la pasaron en grande.

-- Los secundarios. El elenco de secundarios está por todo lo alto. Sam Rockwell compone un pirado por las computadoras bastante arquetípico, pero le queda bien el estilo chulón. Kelly Lynch está madurona, pero buena (o mejor dicho, güena). Tim Curry hace más o menos su rol de siempre, de tipo displiscente e irónico, y encaja la mar de bien. Crispin Glover compone un matón pasado de roscas como no lo veíamos desde el entrañable Jaws de "La espía que me amó" y "Moonraker" (pensándolo bien, ni Jaws ni el Flaco Tenebroso hablaban). Los noviecitos de las ángeles son punto aparte: Luke Wilson está querible y dan ganas de invitarlo a unas cervezas, Matt LeBlanc se enclava en un rol plenamente autoparódico (¿alguien le habrá advertido que nos estábamos riendo DE ÉL, y no CON ÉL...?), y Tom Green está tan patético como es su costumbre y por ende funciona bien en una peli que básicamente va de "girl power". Bill Murray como Bosley está asqueado y se nota, pero se toma su rol para la pachanga y con eso consigue justamente que funcione; puede que a él no le guste haber actuado aquí y se de cabezazos contra la pared todo el resto de su vida por este manchón imborrable, pero nosotros te apoyamos, Bill, lo hiciste bien, eres un actorazo... ¡y qué bueno que te salvaste de la secuela! Y una mención especial se merece el gran, único e inolvidable William Forsythe, como la voz de Charlie. Expliquemos. En los lejanos años '70s, con las patelefantes y las patillas y los peinados afros, Forsythe, que a la sazón frisaba la sesentena, era la voz de Charlie, y aquí está de regreso, aunque sin mostrar la cara (bueh, si quieren verle la cara y saber cómo era Charlie, sepan que William Forsythe fue reciclado posteriormente por Nuestro Señor Y Dios Aaron Spelling, que una vez terminada la serie de TV de los ángeles lo reclutó para el rol principal, el del multipichonario Blake Carrington en la estrambótica "Dinastía").

IDEAL PARA: Ver una peli de acción de las buenas, una comedia de las buenas, y ¡por fin! una adaptación decente de una vieja serie de TV.

martes, 13 de febrero de 2007

"El sueño eterno" (1946).


-- "The Big Sleep". Estados Unidos. Año 1946.
-- Dirección: Howard Hawks.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, John Ridgely, Martha Vickers, Dorothy Malone, Peggy Knudsen, Regis Toomey, Charles Waldron, Charles D. Brown, Bob Steele, Elisha Cook Jr., Louis Jean Heydt.
-- Guión: William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman, basados en la novela de Raymond Chandler.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "El sueño eterno" en IMDb.
-- "El sueño eterno" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

OK, nene, presta atención. Reseñar esta película es labor de los demonios, pero si yo quisiera ser eterno, no sería reseñador de películas. El detective Philip Marlowe, con el carácter socarrón y afincado del gran Humphrey Bogart, es contratado por un pudiente personaje con problemas para controlar a su díscolo par de retoñas. Marlowe debe investigar una extorsión contra una de las hijas. Y descubre que del par de niñatas, una es una coqueta sin remedio, la clásica tonta métomenproblemas, y la otra es pesada, altanera y manipuladora. Cuando Marlowe empieza a investigar el embrollo, las cosas se complican, porque descubre a la niñata tonta completamente drogada en una sesión especial de aquella clase de fotos que no van a dar al álbum familiar, sin ella haberse dado cuenta de que comparte habitación con un cadáver. Al poco, aparece otro muertito más. Ahora Marlowe tendrá serios problemas para proteger la reputación de las chicas... si es que les queda alguna, porque cada nuevo descubrimiento lo irá metiendo en un abismo creciente de corrupción, miseria y problemas, por no hablar de los muertitos que van apareciendo en el camino.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la década del '30, se produjo una fuerte renovación en la literatura policíaca. Esta, dominada desde el otro lado del charco con novelas puzzle a lo Agatha Christie, empezaron a ceder frente a un nuevo tipo de relato en donde lo importante no era el problema, sino el detective metido en problemas. Los dos grandes adalides de esta renovación fueron sin lugar a dudas Dashiell Hammett y Raymond Chandler, el segundo de los cuales, a pesar de ser escritor lento como un caracol, inició una fructífera colección de novelas con su personaje el detective Philip Marlowe, con "El sueño eterno". Al mismo tiempo, la confluencia de gangsterismo en Estados Unidos con la llegada masiva de cineastas alemanes (huyendo del Tercer Reich) que fieles a su formación expresionista se habían especializado en el uso de luces como efecto dramático, llevaron a la creación del cine noir, el cine negro. Era cuestión de tiempo antes de que las novelas de los pulps policíacos fueran adaptadas al cine, con gran éxito para la época, y legándonos una buena cantidad de buenas joyitas fílmicas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un policial de tomo y lomo. Si la trama de la novela era embrollada, prueben a ver la película (ayuda haberse leído la novela primero, créanmelo). Se dice que cuando el director Hawks y el protagonista Bogart estaban tratando de descifrar si uno de los personajes se suicidaba o era asesinado, le preguntaron al propio Chandler, el novelista, cuál de las dos era efectiva, y Chandler respondió que no se acordaba. Y es que Chandler tenía la mala costumbre de basar sus novelas en sus relatos breves anteriores, y para que alcanzaran la extensión de una novela, tenía que embrollar la trama todo lo posible. Pero esto es justamente lo que le proporciona un tono aún más mistérico al asunto. ¡Ah! Y todo esto sin abusar del recurso del baile de sospechosos ni las vueltas de tuerca tramposas. ESO es hacer un policial de alturas.

-- Hawks. No vale la pena reivindicar a uno de los directores que merecidamente se ha ganado un lugar entre los más importantes de la historia del cine, y que prácticamente inventó él solito el concepto de cine policial, con la fundacional "Caracortada" (la primera, no el poco inspirado remake de Brian de Palma). Sólo digamos que aquí está en plena forma, dirigiendo con la rudeza que sólo él es capaz de imponer.

-- Humphrey Bogart, a esas alturas bien consagrado por sus roles en "Casablanca" y la también policial "El halcón maltés", compone el que probablemente es el Philip Marlowe definitivo. Al personaje lo han interpretado varios otros (James Gardner con suelta garrulería en "Marlowe, detective privado" y Robert Mitchum en un par de adaptaciones), y a veces con bastante cuerpo, pero con el de Bogart no hay caso. Y es que para tener al duro original contrate a Bogart, no acepte imitaciones (no, tampoco a Leslie Nielsen cachondeándose de él en "¿Y dónde está el policía?" y secuelas).

-- Mención aparte merece la banda sonora del prolífico Max Steiner, que proporciona una soberbia compañía sonora al relato policial. Recordemos que Max Steiner fue el hombre que prácticamente inventó el concepto de "banda sonora", tal y como lo conocemos hoy en día, cuando compuso la de "King Kong" en 1933.

IDEAL PARA: Ver un policial de verdad, con dureza de verdad, con un detective de verdad, con una trama de verdad... En fin, un policial de verdad, ya me entienden.

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