11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 22 de abril de 2012

"Búsqueda frenética" (1988).


-- "Frantic" (título original en inglés), "Frenético" (título en España), "Frenètic" (título en catalán). Estados Unidos / Francia. Año 1988.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Harrison Ford, Betty Buckley, Emmanuelle Seigner, Djiby Soumare, Dominique Virton, Gérard Klein, Stéphane D'Audeville, Laurent Spielvogel, Alain Doutey, Jacques Ciron, Roch Leibovici, Louise Vincent, Patrice Melennec, Ella Jaroszewicz, Joëlle Lagneau.
-- Guión: Roman Polanski y Gérard Brach, con aportes sin acreditar de Robert Towne y Jeff Gross.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "Búsqueda frenética" en IMDb.
-- "Búsqueda frenética" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París. La ville lumière. Que de luz nada, porque está nublada como... como... no se me ocurre ningún chiste bueno. Es que es tan deprimente, ver ese cielo gris sobre esas mansardes... En fin, vemos en un colectivo a Harrison Ford con su esposa, con rumbo al hotel en donde se alojarán porque hay una convención médica, etcétera (sí, el antiguo mercenario espacial y arqueólogo ahora resulta que es médico cirujano, chúpense ésa). Una vez en el hotel, después de encargar un desayuno y todo, Harrison Ford se mete a la ducha. Cuando sale de la ducha, se queda esperando a su señora. Se queda dormido. Despierta. Su señora no aparece. Sale a recorrer el hotel, pregunta por la señora... y nada. Se entrevista con funcionarios del hotel... da vueltas... pregunta en un bar... y de pronto cuando le dicen que la han subido a la fuerza a un vehículo, él descubre en el sitio un brazalete de ella. Ahora sí con un cagarro de muerte, va a la policía, que le sale con las idioteces de siempre: ¿no ha pensado que a lo mejor se fue con otro? ¿Y si se le cayó el brazalete por casualidad? ¿Y si en realidad fingió su propio secuestro porque le gustan los juegos sadomasoquistas con su amante? Ahora, nuestro heroico médico deberá buscar a su esposa por sí mismo. ¿En solitario? ¡No! Porque, qué sería un thriller de secuestros si el detective (improvisado en este caso, pero médico cirujano metido a detective al final del día) no contara con una bella y sexy e ímproba asistente con la cual se reúne de casualidad, y como renuente pareja seguirán hasta el final en la búsqueda...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A finales de los '80s, Roman Polanski parecía acabado como cineasta. Después de haber rodado un puñado de pelis en Estados Unidos entre las que se cuenta la clásica "Chinatown", debió salir cagando del Tío Sam debido a la acusación de que se había trajinado a una menor de edad. Ya en Europa, la situación para rodar se puso tan mala, que después de "Tess" (1979) pasaron nada menos que siete años, repito, SIETE, antes de volver a estrenar algo. Y cuando lo hizo, no fue una peli celebrada por la taquilla sino un sentido homenaje a las pelis antiguas de piratas que olía tan rancio como las pelis antiguas de piratas precisamente ("Piratas", uno de los mayores aburrimientos que el General Gato su seguro servidor quien esto escribe ha tenido el gusto de mandarse entre pecho y espalda). ¿Cómo volver a disfrutar de la fortuna, obtener financiamiento...? ¡Pues volvemos al thriller! Pero ahora, que no sea un thriller tan cerebral como "El inquilino", sino uno más abierto, más cordial, en definitiva un poco más hollywoodiano... con un actor de Hollywood a ser posible, claro. Y que pudiera rodarse en Europa, porque de hacerlo en los Yueséi, ya podía ir untándose el culo de vaselina a cuenta del castigo que los compañeros de celda le iban a aplicar por pedófilo. "Búsqueda frenética" es sin duda una de las pelis más directas, accesibles y comerciales rodadas por Polanski. Aunque lo de "comercial" quedó medio entre aguas: la crítica la alabó, pero el público en general le dio vuelta la espalda. Es lo que tiene cuando tratas de rodar una peli hollywoodiana y al mismo tiempo ser fiel a tí mismo y tus preocupaciones y obsesiones personales como cineasta: que más vale que coincidan como el simplón-pero-mayestático James Cameron, o de lo contrario ya puedes ir diciendo au revoir...

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de ser considerada como la peli en que Polanski se vendió a Hollywood (hasta "El escritor oculto" al menos), sigue siendo un thriller polanskiano puro y duro. Supongamos que hoy en día Hollywood decidiera rodar un remake. ¿Qué harían? Lo primero sería la escena del taxi, en que no mostrarían una larga conversación para crear ambiente, sino que de una meterían un furgón al lado que dispararía ráfagas de ametralladora contra el taxi, lo harían volcar, el médico y la chica sobrevivirían de milagro, sólo para que ella fuera secuestrada, y cuando él vaya a la policía, le dirían que fue un simple accidente y que se está imaginando cosas... todo action style. Polanski opta por el camino contrario, por una narración tremendamente down-to-earth, en donde los hechos se van concatenando unos con otros hasta que la tragedia se manifiesta de pronto con toda brutalidad, no por un giro inesperado en la trama, sino por la acumulación sucesiva de tensión en torno a una situación en que estás tan colgado como el prota. Al mismo tiempo, la acción de la peli en ningún minuto es superlativa, sino que está constreñida a elementos que podrían darse en la vida real, y el suspenso viene determinado porque sabemos (a pesar de que alguna vez fue Han Solo e Indiana Jones) que Harrison Ford en ningún minuto va a sacar la recortada para perforarle un segundo ombligo a los malosos, y esta indecisión de hombre común sin madera de héroe es lo que lo expone al peligro. Es una buena receta para hacer una peli interesante, que genere tensión a partir del dibujo de personajes y desarrollo de la trama y no a través del golpe de efecto puro y bruto, pero también es la fórmula ideal para que las audiencias masivas y ávidas de emociones fuertes abandonen la sala para no volver. "Búsqueda frenética" es, dicho de manera más franca, un thriller hecho para los que les gusta el cine, no para los comepalomitas que no son capaces de ir más allá de lo convencional en materia fílmica, y ésta es su mayor fortaleza... y de cara a la taquilla, también su mayor debilidad.

-- Un elemento polanskiano menos marcado en esta peli que en otras suyas, pero igual presente, es la represión. El médico prota es un hombre acostumbrado a que toda la vida funcione como un reloj: el simple hecho de que llegue a París un poco en jet-lag es metafórico de la condición de su vida, en que no hay emociones fuertes, y todo está dormido y adocenado. En una escena, cuando todavía está tratando de figurarse qué ocurre, no se le ocurre nada mejor que irse a meter de terno y corbata a una discoteca alternativa, y por supuesto que con eso y sus modales finolis, llama la atención de todo el mundo, y no para bien. La peli no muestra directamente (al revés de otras cintas polanskianas más desatadas), pero sí insinúa que, muy en el fondo, el médico se sentiría un poco más a gusto en ese medio ambiente medio pirado, al que a través de la peli demuestra adaptarse con un camaleonismo sorprendente (un poco en plan "no sabes lo que hará un hombre hasta que esté en esa situación", vale, pero...), que en ese otro medio más encorsetado en que debe desenvolverse por razones profesionales. La búsqueda de su esposa se transforma así no sólo en un descenso a los infiernos del submundo de París, sino también en un descenso al infierno de su propio mundo subconsciente. Hay incluso algo de evanescente en esa Emmanuelle Seigner (primera colaboración con Polanski, vendrían "Perversa luna de hiel" y "La novena puerta", además de ser convenientemente encamada por el realizador después) que es todo lo contrario de su esposa, una mujer abierta y liberal, autodestructiva pero llena de vida, y que más que ser un personaje, pareciera a ratos ser una proyección mental del propio estado anímico del médico, que en medio de su búsqueda tiene pretexto para darle rienda suelta a todas sus fantasías de escape (aunque, como buen hombre común, no tiene las agallas para llevar esto hasta las últimas consecuencias). Al final se muestra agresivamente que todo sobre lo que gira la trama en realidad es otro mcguffin en la más pura tradición hitchcockiana (no diré qué es, pero es un mcguffin, así es que... qué importa, ¿verdad?): el bueno de Polanski nos la ha vuelto a jugar, mostrándonos que bajo la máscara del thriller de factura hollywoodense, en realidad hay otro descenso a sus preocupaciones y temáticas personales. No tan obvio o evidente como en otras pelis, pero igualmente presente.

-- La realización es perfecta. Polanski le saca un partido supremo a la ambientación de la peli en París, y aparte de alguna que otra inevitable toma con la Torre Eiffel de fondo, no vemos el París de postal al que Hollywood nos tiene acostumbrados (se me ocurre "Divorcio a la francesa" por ejemplo), sino esa ciudad que en el fondo es un poco como todas las ciudades, sólo que con algunos rasgos arquitectónicos peculiares... y que por debajo de sus rasgos alejandrodumescos puede ser tan sucia y cochambrosa como otra cualquiera. Harrison Ford una vez más la borda en su papel de perseguido, cumpliendo sobradamente con no pasarse de roscas y eliminar la socarronería que es la marca de fábrica de varios de sus personajes (Han Solo, Indiana Jones...). Emmanuelle Seigner está muy bien, incluso perturbadora por momentos. El resto de los actores en realidad están de comparsas y no merecen mayor mención por sí mismos, pero todos ellos se ajustan a lo que se espera de sus roles. Ennio Morricone compone un soundtrack un tanto alejado de lo que es habitual en él, pero de buena factura, y con ello también contribuye a levantar el film.

IDEAL PARA: Ver un thriller polanskiano a la vena.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 14 de enero de 2010

"Más corazón que odio" (1956).


--"The Searchers" (título original en inglés), "Centauros del desierto" (título en España). Estados Unidos. Año 1956.
-- Dirección: John Ford.
-- Actuación: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Antonio Moreno, Hank Worden, Beulah Archuletta, Walter Coy, Dorothy Jordan.
-- Guión: Frank S. Rogert, basado en la novela de Alan Le May.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "Más corazón que odio" en IMDb.
-- "Más corazón que odio" en la Wikipedia en inglés.

DE QUÉ SE TRATA.

A la pequeña casita en la pradera (en la llanura texana, habríamos de decir mejor) llega el tío Ethan. Pero no se crean que es tío cariñoso y querendón, ¡oh, no! El es tío solterón chapao a la antigua, que viene cuando se le da la real gana y se va cuando tiene a soberano gusto fastidiarse con las pulgas. Son los años siguientes a la Guerra Civil de los Estados Unidos, que como bien nos enseña el cine de Hollywood, es más importante que el Descubrimiento de América y que la máquina de vapor, y por eso se hacen más pelis de eso. En fin, volviendo a ésta. Resulta que alrededor de la cabaña de los Cartwrig... er... perdón, alrededor de la cabaña de los Edwards, rondan los indios comanches, y si las pelis de Hollywood nos han enseñado algo, es que no debes confiar ni en un comanche ni en un klingon, que en cualquier son bárbaros sin honor ni civilización, que a tanto llega su insolencia que incluso se niegan a desalojar sus tierras para que las ocupe el bendito Hombre Blanco. Resulta que mientras el tío Ethan se pone a vagar por ahí para ver qué pasa con los comanches, éstos aprovechan que el héroe de turno anda por allá afuera y atacan a la familia. Y para que quede bien claro que son los malos, se llevan al par de chicas, masacran a todo el resto, y por aquello de hacer ñara-ñara, queman la casa. Compungido de dolor, pero aguantándoselo virilmente, el tío Ethan emprende ahora la cacería de los comanches, para rescatar a su sobrina, junto a una patrulla rápidamente improvisada para los efectos. Al principio se trata de salvarlas, claro, pero a medida que pasan las temporadas, los veranos y los inviernos, el tío le empieza a dar vuelta a las cosas y dice que si la sobrina no ha aparecido ni viva ni en cadáver, es que los Borg del desierto la han asimilado, y por lo tanto, al ser ahora una alienígena, ya no es más su sobrina, así es que cuando la encuentre no la va a salvar sino que le va a ahorrar su penosa vida lejos de la Unica y Sacrosanta Civilización y la va a matar. Esos son tíos, y no el tío putativo que es Wolverine de los X-Men.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para la década de 1950, el ciclo de los Western estaba entrando en la pendiente de la decadencia. Cuando el cine partió a comienzos del XX, en Estados Unidos se rodaron Westerns a destajo porque en la primera mitad del XX todavía estaban vivos los más viejos cowboys, o bien sus hijos que crecieron escuchando las historias de sus padres o acaso abuelos. Pero ya en la Era Eisenhower, el mito del cowboy mataindios estaba en retirada frente al mito del marine matanazis. Empezó entonces lo que algunos han llamado el Western Revisionista, que toma las ideas y conceptos fundamentales del Western y trata de darlos vuelta su poco. El director John Ford, por esos años de prominente trayectoria, incluyendo también algunos celebrados Westerns ("Fuerte Apache", "Río Grande"), volvió a unir fuerzas con su actor protagónico John Wayne, que junto con Clint Eastwood es sin duda el más grande ícono del Western, y se lanzó a la tarea de adaptar una novela bastante peculiar de Alan Le May, quién para trabajarla había investigado una tonelada de secuestros de "blancas en manos de indios", tema que no estaba muy a tenor de lo que se esperaba del Western clásico, precisamente, en donde la chica secuestrada por los indios siempre era más o menos rescatada por el jovencito de turno (aquí lo de "rápidamente" se transforma en varios años), y por lo tanto no le pasaba absolutamente nada. El resultado es un Western duro y épico, enormemente descarnado, que si bien ha envejecido hoy en día en algunos respectos, en otros sigue siendo una peli maestra. A George Lucas, saqueador insigne donde los haya, sin ir demasiado lejos, no le pareció mala idea apropiarse de toda la secuencia de Ethan regresando a la cabaña de su familia para encontrar que los comanches la masacraron, copiándola en la escena del regreso de Luke Skywalker a su granja en "La guerra de las galaxias", incluso en algunos casos prácticamente plano a plano. Y, entre sacar una nueva copia bastarda y hacer un remake en toda forma, ya sacaron el remake correspondiente ("Desapariciones", con Tommy Lee Jones y Cate Blanchett, que oficialmente no lo es, pero su director Ron Howard dijo varias veces que sí era... quién entiende).

¿POR QUÉ VERLA?

-- John Wayne. Es el duro por antonomasia del Western, y aquí es doblemente duro. Porque su personaje no es un héroe. Cuando mucho, un antihéroe. Es un outsider, alguien que nunca puede estar demasiado tiempo en un lugar porque claramente se siente mal consigo mismo, por razones que nunca quedan bien especificadas, y vierte toda su amargura en contra de quien se le ponga a tiro: con los indios principalmente (es racista hasta el epidídimo), pero no lo hace nada de mal tampoco respecto de su propia familia, a quienes quiere, pero bien a distancia, gracias (lo que no impide que, cuando los masacran, ir a tomarse venganza y hacerlo la obsesión de su vida). Era el hombre ideal para interpretar al personaje, y lo convierte en más que un hombre, es prácticamente un ciclón desatado sobre la llanura. Pocas veces una peli que supuestamente va de aventuras ha tenido un prota de una psicología tan compleja. Y lo mejor: en ningún minuto tenemos diálogos imbéciles explicativos sobre por qué es cómo es, sino que lo vemos a través de su forma de actuar, y por lo que implica cada uno de sus diálogos cortantes. La última escena en la que el personaje aparece (no revelaré el final para no espoilerear nada, mes amis...) es casi inevitable: era casi imposible que las cosas terminaran de otra manera.

-- La búsqueda. No en balde la peli en inglés se llama algo así como "Los buscadores" (en Latinoamérica le pusieron el título para nada exacto, pero al menos fiel, de "Más corazón que odio"; peor les fue en España, en donde le pusieron el bonito y altisonante, pero para nada relacionado, de "Centauros del desierto"). Uno de los leit motiv clásicos de cualquier historia épica, es el tema de buscar alguna cosa. El qué es lo de menos, es un mero mcguffin, pero sirve para que el prota se lance al mundo y busque. Pero, ¿qué revela esta búsqueda sobre el tipo que está buscando? En esta peli, lo que se busca es la sobrina perdida. Sin embargo, llega un minuto, después de pasados algunos años de búsqueda infructuosa, en que el sentido de todo esto se empieza a desperfilar. Casi diríamos que los buscadores se extravían en su propia búsqueda, que dicha búsqueda es un pretexto para mantenerse errando por el desierto por años y años. La búsqueda se transforma en un fin en sí mismo. Como en "Aguirre o la ira de Dios", pero sin todo el lastre de la jeta metafísica de Werner Herzog. Cuando la búsqueda termina, de la manera en que termina (una vez no lo revelaré), pareciera que en verdad nada ha cambiado y que nada ha terminado: los buscadores seguirán buscando eternamente, porque dicho vagabundeo es más bien una exteriorización de lo perdido del alma humana. Con esto no quiero meterme en el berenjenal tecnofilosófico de "la alienación de la individualidad de las personas en la otredad de la filistea Modernidad del siglo XX", tan cara a los renacuajos que fungen de profesores de filosofía pseudomarxista. Decir que esta peli es una metáfora sobre el entero siglo XX es una generalización absurda, y sólo un filósofo diría una estupidez como ésa. Pero sí que esta peli refleja el proceso de extravío que un personaje obsesionado experimenta cuando se le da rienda suelta a su propia obsesión. Pocas pelis han conseguido esto con maestría. Esta es una de ellas.

-- John Ford. Aunque esta peli gira en torno a Ciclón Wayne, la verdad es que John Ford le construye un más que bonito decorado a su alrededor para que se luzca. La llanura de Texas (Utah, en realidad, pero quién se va a fijar en menudencias, si Hollywood cuando quiere representar a Chile o España rueda en México...), la llanura de Texas, decía, se transforma en casi un personaje más (sí, es un cliché, pero por una vez es cierto), acogiendo en su seno a estos buscadores que se la piñan por todo punto cardinal posible en su misión, y la fotografía muy austera ayuda mucho en esto. El melancólico sountrack del incombustible Max Steiner ("King Kong", "Nace una estrella", "Lo que el viento se llevó", "Casablanca", entre más de 250 otros trabajitos más) termina de cerrar el cerco. John Wayne filmaba con rudeza, y aquí consigue darle un carácter muy arisco a la peli. Quizás en el único punto en donde la peli decae lo suyo, es cuando trata de alivianar la carga dándose algún punto de humor, humor que a ratos suena claramente ingenuote para nuestra época, y a ratos es directamente racista, lo que tampoco suena muy bonito ahora. Pero esto dura poco, y cuando el drama vuelve a la carga, lo hace con todo el brío del mundo.

-- Los actores secundarios están muy bien, y brillarían incluso más de no ser por John Wayne. Su compañía es nada menos que Jeffrey Hunter, cinco años antes de que su carrera actoral quedara malamente trunca después de que fuera injustadamente denostada su interpretación de Jesucristo en "Rey de Reyes". Entre las chicas convocadas tenemos a dos pesos pesados como Vera Miles ("Psicosis") y Natalie Wood. Y en general, los miembros del elenco se sacan los zapatos interpretando a una colorida fauna con muy interesantes secundarios alrededor (Hank Worden como Mose Harper roba escena en todas las que aparece).

IDEAL PARA: Ver un Western con flaquezas, sí, pero confeccionado con la madera en que se tallan los clásicos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 3 de mayo de 2009

"El transportador 2" (2005).


-- "Transporter 2". Francia / Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Louis Leterrier.
-- Actuación: Jason Statham, Alessandro Gassman, Amber Valletta, Kate Nauta, Matthew Modine, Jason Flemyng, Keith David, Hunter Clary, Shannon Briggs, François Berléand, Raymond Tong, George Kapetan, Jeff Chase, Gregg Weiner, Gregg Davis.
-- Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
-- Banda Sonora: Alexandre Azaria.

-- "El transportador 2" en IMDb.
-- "El transportador 2" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Frank Martin ha cambiado los bellos caminos en los bordes costeros y acantilados de Francia, por la pulpera y habanera Miami. Su trabajo ahora no es recoger y entregar paquetes que no ve qué diablos son, como en la anterior entrega, sino que se trata de uno de esos pequeños bajitos, al que tiene que hacer de escolta yendo a buscarlo y regresando de buscarlo en el Cole. Todo marcha como se supone debe marchar, life is good and smiling, y nada podría salir mal. ¿Nada? Bueno, si así fuera no habría peli, desde el inicio. El caso es que el niñato está en la mira de una malvada organización de espaldas mojadas que lo tienen fichao y pa' la foto. Se suponía que mami lo llevara al médico, pero por una triquiñuela del guión (mira que coincidencia, celebrarle al niño el cumple justo ese día...) es Frank Martin quien debe llevarlo al galeno. De pronto, ya cómodamente aposentado en la oficina mientras espera que el niño salga de la consulta, Martin empieza a olerse algo mal. Efectivamente: le están secuestrando al crío. Pero como el transportador es mucho transportador, barato no les sale a los desgraciaos. Al final, después de algunas vueltas y revueltas que sirven para alargar el asunto con escenas de acción (bueno, no nos quejamos, si para eso veníamos en primer lugar, si hubiéramos querido filosofía existencialista sobre el siglo XX habríamos arrendado una de Tarkovski), el caso es que los villanos se llevan al condenado niño. Y piden rescate. Como suele pasar en estas pelis, del primero que sospechan es del bueno de Frank Martin, pero nuestro heroico transportador no va a dejar que le enloden el nombre, por no hablar de la suerte que correrá el imberbe, así es que habrá que ir a por el chico, dejando por supuesto las calles de Miami hechas unos zorros. Pero si creían que esto es un rip-off de la de Schwarzenegger en que le secuestran a Alyssa Milano, olvídenlo, porque la trama tiene una inesperada vuelta de tuerca que...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

No hay mucho espíritu aquí. Es sólo negocios. La cosa va como sigue. "El transportador" les funcionó bien en taquilla. El personaje de Frank Martin, interpretado con su carisma habitual por el cariacontecido Jason Statham, cayó simpático. No es que la peli original diera para una secuela porque no había mucha mitología de fondo (el transportador, trabajo peligroso, no muchos personajes: lo dicho). Pero qué más da, si todo es un pretexto para montar más acción. De manera que ya podemos irles colocando a estas pelis el cartelito de "Frank Martin will return in...".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Jason Statham. No tiene la rudeza de un Arnold Schwarzenegger ni la ironía de un Bruce Willis, pero posee carisma, quizás porque se toma estos encargos un tanto a la liviana, y con eso salva la peli. O sea, no me pueden decir que no tiene encanto lo chulo que le sale cuando al comienzo de la peli están a punto de darle una frisca (bueno, al final la frisca la da él, claro), y antes de liarse a mamporros detiene a los villanos pidiéndole cinco segundos para sacarse el terno porque recién lo acaba de sacar de la tintorería... Sabemos que tanto "El transportador" como "El transportador 2" no hubieran tenido ni la mitad de encanto si le hubieran dado el prota a Vin Diesel, por poner un ejemplo contemporáneo. Pero es Jason Statham. Respiremos aliviados.

-- Si viste "El transportador", no puedes ver "El transportador 2" y decir que te metieron el dedo en la boca, porque es más de lo mismo. Eso, por suerte para los que nos gustó la primera. Y bueno, si no han visto la primera para decidir, no importa: como las de 007, aquí la entrega pasada es lo de menos para disfrutar la presente (bueno, salvo "Quantum of Solace", pero... ¿cuánta gente conocen ustedes que encuentren realmente buena la Bond 22?). Quizás lo único que chirría un poco, es que para asegurarse de que parezca una secuela y no una peli independiente, meten con calzador al personaje de Tarconi, que ya había aparecido en la primera, y si bien se agradece tener de regreso en pantalla a François Berléand (el escritor cabroncete de "Una mujer partida en dos", por más señas... o por menos, no creo que mucha gente la haya visto), queda la sensación de un tanto artificioso. ¡Ah! Y mencionemos también que la amenaza terrorista (no diré cual, para no espoilerear el asunto) tiene un tratamiento un poco ilógico, para alguien que sabe dos cosillas sobre el tema (mucho mejor trataron una crisis terrorista similar en una temporada de "24" que tampoco revelaré cual, para, como dije, no mandarme un spoiler...). Salvando esos detalles, tenemos una peli con argumento autocontenido y kick-ass. ¿Para qué más?

-- Aquello que podemos englobar genéricamente como "alrededor", está bien. Sin superlativos, pero bien. Bueno, dirige Louis Leterrier, y no le vamos a pedir más tampoco (entre la decente "El transportador 2" y su siguiente trabajo, la insufrible y sobrevalorada por el frikerío "Hulk: El Hombre Increíble", no hay mucho donde perderse). Los papitos son Amber Valletta y Matthew Modine, y ambos están justitos en su cometido, dentro de lo estereotipado de sus papeles. Alessandro Gassman compone un villano no especialmente memorable, pero al menos cumplidor (pero... ¿en serio este tipo es el hijo del gran Vittorio Gassman?), mientras que Kate Nauta como la esbirra del villano está para mostrar carrocería, por supuesto, y nadie le pide que actúe de verdad (aunque muestra poco, no porque no use modelitos atrevidos, sino por lo anoréxica). Reemplazar la ambientación en Francia por Miami fue una decisión quizás errada, se nota demasiado que querían regalonear a su público americano, pero al menos se conserva la elegancia ambiental de la primera, en vez de degradar la saga en el sudaquismo mal entendido. Y las escenas de acción, o sea, lo principal del plato, cumplen con lo suyo.

IDEAL PARA: Quienes disfrutaron la entrega original.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- La mala lamiendo al bueno [en inglés, subtítulos en... no me hagan descifrar, por favor].

domingo, 5 de abril de 2009

"El sustituto" (2008).


-- "Changeling". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Angelina Jolie, Jeffrey Donovan, John Malkovich, Jason Butler Harner, Colm Feore, Michael Kelly, Amy Ryan, Devon Conti.
-- Guión: J. Michael Straczynski.
-- Banda Sonora: Clint Eastwood.

-- "El sustituto" en IMDb.
-- "El sustituto" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Angelina Jolie es una madre que trata de educar a sus retoños que... Er... Aclaremos primero que se trata de su papel en la peli, no de ella misma coleccionando tercermunditos como cromos de beisbolistas. ¿Claro? Bien, sigamos. Es 1928, y ser madre soltera en la época es algo un tanto complicado, you know, no poder volver a casarse, medirle el crecimiento al crío haciéndole marquitas a la pared, obligada a usar unos patines que la hacen ver ligeramente estúpida en una central telefónica de ésas con operadoras enchufando cables en un tablero para comunicar a la gente... (qué época aquélla). De pronto, un día cualquiera, le promete a su crío que lo llevará al cine, a ver tal o cual peli, y una buena nueva serial sobre un piloto misterioso que... ehm, es misterioso, no puedo decirles qué es (y de hecho, no los vemos después ir al cine). La llaman por teléfono por un trabajo y dice que irá, y entonces le promete al crío que la cita no se cancela, que sólo está postergándola un día (todas dicen lo mismo), lo que la pone en evidencia como alguien que no ha visto esas pelis en que quedan asuntos pendientes y después los asuntos pendientes no se resuelven para incrementar la culpa de la prota y todos nos sintamos más mal. En fin. El caso está en que ella va al trabajo, y al regresar, el crío no está. Llama al LAPD, y le dicen que espere 24 horas, que los chicos macarras se van y después vuelven solitos. Pasan las condenadas 24 horas, y el LAPD debe entonces hacerse cargo (damn it! Con lo bien que se resuelven las cosas cuando es un chico macarra que simplemente se ha ido por una noche). Pasa el tiempo, y de pronto aparece un crío que encaja con la descripción. Lo traen. Pero nada más verlo, nuestra esforzada madre se da cuenta de que no, éste no es mi chico, que de dónde lo sacaron, etcétera. El poli dice que no, que es el chico, que ha sido determinado con los más chupis y medicosos avances médicos forenses de la época, que se acostumbre y lo tome por una temporada, y si le gusta, se queda con el producto. De manera que nuestra atribulada madre toma consigo su hijo 2.0 y se lo lleva para la casa. Pero en la casa lo espera una prueba definitiva: resulta que el chico es palma menos que la marca en la pared. Y como los niños hoy en día no se encogen porque vienen sanforizados, Angelina Jolie va a reclamar que no es el producto que pidió, que se lo cambien y le traigan el de verdad, que para eso son la policía, joer. La batalla por averiguar la verdad sobre su hijo ha comenzado, y la poli, corrupta hasta la médula de la silla de ruedas, hará lo imposible por limpiar su prestigio tapándole la boca a la madre...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hace rato que Clint Eastwood viene consagrado como uno de los mejores directores de Hollywood. La receta es simple. Eastwood es un clásico. Uno formado en la escuela de machos viriles como John Ford, no locazas como MgG. Su cine, por lo tanto, es recio y firme, no pirotecnia sin sentido. Clint Eastwood no ha olvidado la regla palmaria según la cual lo más importante es contar la historia, no reemplazar la creatividad con FXs molones. En su cinema doble "La conquista del honor" y "Cartas desde Iwo Jima", Clint Eastwood había vuelto a probar quién era de verdad, y desde entonces había estado tranquilito en eso de dirigir. Y ¡ZAZ!, que cuando decíamos que el vejete ya ni chus ni mus, ¡SORPRESA!, se nos descuelga con dos pelis casi al mismo tiempo, con "El sustituto" y "Gran Torino", haciéndose casi la competencia a sí mismo copando las salas de cine (hácete ésa, Jerry Bruckheimer). Aunque en lo de "El sustituto" casi-casi, porque no se suponía que la fuera a dirigir él, y Clint Eastwood se sentó en el sillín del director una vez que Ron Howard se salió para rodar "Frost contra Nixon". Salimos ganando, porque quizás qué le hubiera metido Ron Howard, a lo mejor hubiera puesto a la madre a ver números misteriosos en la pared como en "Una mente brillante" y "El Código da Vinci"... En realidad el padre conceptual de la criatura es J. Michael Straczynski, que estuvo un año entero buceando entre archivos para reconstruir la historia, y que es mejor conocido por ser el hombre orquesta detrás de esa parida Sci-Fi que fue "Babylon 5" (¡¡!!). "El sustituto" estuvo postulado para ver si podía comerse algún hombrecillo dorado en los Oscares, y como suele pasar con las buenas pelis, quedó mirando para la carnicería, frente al acorazado "Slumdog Millionaire". Luego, fue opacada por "Gran Torino" (lo dicho, Eastwood haciéndose la competencia a sí mismo). Pero no importa. Ninguneada y todo, hasta por su propio autor, sigue siendo una buena peli. Recia. Viril. Como las que se hacían antes. ¿Cómo las que se hacían antes? ¡Como las que siempre deberían hacerse, demonios!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Lo que decíamos. Es una peli con una dirección sólida como un roble. Vale que a veces la historia parezca un poco ejem-esto, ejem-aquello, cayendo a ratos un poco en la caricatura (los buenos son todos sensibles y emocionales, los malos son todos fríos y calculadores... chantaje emocional clásico y viejo como el cine mismo, e incluso anterior). En cierto minuto uno puede preguntarse (y la peli esto no lo resuelve) cómo tal o cual funcionario policial fue tan estúpido como para tratar de hacer una barrabasada como la de la peli, cambiar un niño por otro, y pensar que la madre fuera a tragarse el anzuelo con plomada, caña y pescador de yapa, y hubiera sido bueno que la peli en algún minuto se hiciera cargo del asunto, pero por otra parte hemos visto a tanto tarado sentado en puestos de responsabilidad dejando desastres peores, que bueno... (el último, a la fecha de esta peli, solía vivir en Avenida Pennsilvania 1600, y sea dicho para el registro criminal, dejó clavado al Gobierno de los Estados Unidos con una deuda pública siderostronómica, además de asesinar por interpósita mano a cientos de irakíes y marinesen una guerra absurda). Pero aún así, con estos baches narrativos y todo, Clint Eastwood toma siempre las opciones más directas para contar el cuento, y consigue que una historia potencialmente desastrosa se transforme, si no en algo memorable, por lo menos en entretenida. Y entretenida de la manera honesta, o sea, sacando la tensión del drama de los personajes, y no de ninguna parafernalia adicional. ¿Pudo haber sido incluso mejor? Probablemente sí. Pero así como está, es tensionante y buena de principio a fin, con armas narrativas leales, y al final queda, por una vez en la vida, la sensación de que has visto algo con significado, y no sólo un mero pasarratos (o peor aún, una de esas pelis que tratan de vendértelas con significado y en realidad no tienen ninguno, como las pelis de... bueno... lo siento, Ron Howard, acabo de mencionarte hace tres minutos y todavía andas por aquí, así es que, a los lobos contigo...).

-- Angelina Jolie. Quienes seguíamos a la Jolie desde tempranito (pasando sus lúbricos nudies en la por otra parte olvidable "Cyborg 2"), en pelis como "Unidas para siempre", "Gia" o "Inocencia interrumpida" (en donde le robó el prota en la cara a Winona Ryder, por no hablar del Premio Oscar), e incluso podríamos mencionar la por otra parte olvidable y semiolvidada "El coleccionista de huesos", sabíamos que teníamos a una gran actriz, pero después se le ocurrió botarse a chica sexy con cosas como "Tomb Raider" o "Sr. y Sra. Smith", echando por la borda cualquier intento de aproximación con el cerebro de arriba para privilegiar el otro cerebro, el... bueno... ya saben cuál. Pero no desesperéis, cachorros míos. Debajo del bótox y la silicona, seguía habiendo una gran actriz en potencia, y ahora, en la hora más inesperada, vuelve por sus fueros. En esta peli Angelina Jolie es más que un ser humano, es más que un personaje, es casi una fuerza de la naturaleza. Su papel le exige mucha pasividad y contención, de manera que no puede expresar el dolor o la desesperación por la vía fácil del exhabrupto, y puesta contra las cuerdas en esa tesitura, saca uno de los mejores roles de su carrera. Uno puede comprender mentalmente el dolor de una leona herida porque le han birlado al cachorro, pero el rol de Angelina Jolie simplemente lo clava en el corazón. Y pensar que Clint Eastwood dijo que la había fichado porque su carita encajaba bien con la época... Bueno, no puedo decir que yo fuera tan inocente, si yo también quedé preguntándome en qué diablos estaba pensando Clint Eastwood (con el cerebro de arriba, se entiende) para ficharla como prota de una peli tan hondamente dramática, si la Jolie hacía tiempo que no se mandaba un rol como corresponde (lo siento, neumáticos labiales y pectorales no cuentan), pero resultó que todos los temores eran infundados, y tenemos una prota que, como dicen los ezpañóleh, está como la copa de un pino. Bien por ella. Y bien por nosotros, que no tuvimos que sufrir en el proceso.

-- El resto de la peli está en su punto de cocción. John Malkovich desentona un poco siendo demasiado Malkovich y rompiendo un poco la ilusión de la peli (es que lo hemos visto en tantas con esos roles un poco al borde que se gasta...), aunque concedámosle que trata de hacer matices sobre su rol de villano en "Eragon" (aquí es el bueno, de todos modos), pero a cambio tenemos en Colm Feore un malo soberbio (sí, el pseudoBush de "La batalla de Riddick" es el malo acá), y como henchman del villano tenemos a Jeffrey Donovan, que es de verlo y salir a putearlo a funas de por vida por cabrón jodepú. Mención especial se gana Devon Conti como el criaturo que supuestamente es el niño recobrado (el "changeling" del título, en el folklore europeo el changeling es un espíritu que se dedica a suplantar niños), y que ofrece una actuación enormemente creepy por la sangre fría con la que actúa. Alrededor la atmósfera de época está bien conseguida (aunque a ratos el recurso al CGI hace que todo se vea demasiado como de postal de época), sin necesidad de recursos baratos como presentar el enésimo club de swing que hayamos visto en estas "de época". Y el minimalista soundtrack, compuesto por Clint Eastwood himself (un apasionado del jazz desde siempre, como que nos regaló "Bird" en su minuto) termina de crear la ilusión, renunciando (¡en buena hora!) a la ampulosidad de las partituras con coritos góticos que ha campeado a sus anchas en el cine de los 2000s para deliberadamente go-down the feeling y generar empatía desde lo hondo.

IDEAL PARA: Ver un drama como los de siempre.

VIDEOS.

jueves, 24 de enero de 2008

"Acorralados" (2007).


-- "Butterfly on a Wheel" (título original en inglés), "Shattered" (título en Estados Unidos), "Desperate Hours" (título en inglés para Europa), "Chantaje" (título en España), "Máxima traición" (título en Argentina para TV Cable). Inglaterra / Canadá. Año 2007.
-- Dirección: Mike Barker.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Maria Bello, Gerard Butler, Claudette Mink, Chris Astoyan, Samantha Ferris, Callum Keith Rennie, Nicholas Lea.
-- Guión: William Morrissey.
-- Banda Sonora: Robert Duncan.

-- "Acorralados" en IMDb.
-- "Acorralados" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos frente al típico matrimonio perfecto con papi trabajador exitoso, casita en los suburbios, e hija única pequeña setederriteelcorazón. La vida parece plácida para estos clásicos burgueses aspiracionales que podrán verse un poco desmejorados, por aquello de que con los años la pasión se diluye y se reemplaza por la costumbre, pero no parecen haber problemas en el horizonte. Hasta ahora. Porque después de que papi ha obtenido una gran cuenta y se ha cagao sobre un compa de trabajo (¡hey, es el negocio de la publicidad, baby!), parte con su señora a la casa de campo de un gran ejecutivo, viaje del cual podría depender un importante ascenso. Hasta el minuto, si han mirado bien en la peli, podrán haber detectado algunas cosillas raras, pero lo más raro es que en el asiento trasero del automóvil aparece, casi de la nada, un tipejo con revólver en mano, encañonando a la pareja, y dando órdenes como si fuera su casa (ya sé, eso es imposible en la vida real, pero acá en la peli sucede así, aunque podría justificarse porque es un 4x4). Lo primero que exige el tipo, es cuánto hay en la cuenta bancaria. ¡Ah, un secuestro express! Pues, no, porque después de que saca un maletín gordito de dinero, pues bien... No, definitivamente no quería el dinero. Quiere algo más. Y si no hacen lo que el maligno hombre de atrás del auto dice, su niñita lo pagará caro. Durante 24 horas, la pareja afrontará su infierno personal. Y, como de costumbre, las cosas no son lo que parecen...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Sean Connery hizo la magia. Después de seis pelis Bond en el cuerpo, consiguió apartarse del smoking y brillar como actor por derecho propio. Roger Moore no lo consiguió. Ni Timothy Dalton. ¿Alcanzará la maldición ahora a Brosnan, Pierce Brosnan? El hombre se la juega porque no. Así es que tomó a su cargo esta peli, embarcándose en ella como productor, y listo para dar lo mejor de sí en un rol completamente aparte, el de tipo sicótico dispuesto al juego del gato-y-ratón, a torturar psicológicamente a sus víctimas hasta el hartazgo. Porque digámoslo con todas sus letras, esta peli más o menos convencional está hecha a la medida de Pierce. O debería haberlo estado, al menos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para ser honestos, hay poco quehacer aquí. El concepto básico es potente: familia aparentemente perfecta, a merced de un oscuro personaje que los tortura psicológicamente. ¡Qué maravilla no hubiera hecho Hitchcock con una premisa semejante! Desgraciadamente, no tenemos en la dirección a Alfred Hitchcock sino a Mike Barker, quien se ha movido entre el cine neo-noir y el cine histórico (!!), y que pareciera no confiar en el potencial de la historia, entregándose demasiado a los golpes de sonido que marcan el momento en que debemos sobresaltarnos, y a las inevitables vueltas de tuerca que funcionan bien en una peli de suspenso basada en la trama, pero que suelen rebobinar a cero todo el trabajo hecho cuando es una peli basada en relaciones de personajes. El resultado es que la primera mitad de la peli es morosa a más no poder, y cuando en la segunda mitad el asunto por fin agarra vuelo, ¡cataplán!, pues que lo arruinan con la consabida y predecible imprevista vuelta de tuerca final. Incluyen también, por supuesto, la consabida frasecita poética que pretendidamente justifica la peli (en este caso es "¿quién aplasta una mariposa con una rueda?", un versito del santo patrón de los guionistas de Hollywood, el diecisietesco Alexander Pope). Y si esta peli tiene algún mérito, y aguanta su visionado, es por el espléndido trío protagonista, que se saca los zapatos para evitar el inevitable hundimiento. Pierce Brosnan no está tan brillante como cuando hace sus roles medio en serio medio en broma, ni infunde tanto miedo como debería, pero a la larga compone un rol hasta querible, dentro de todo lo retorcido que es. Gerard Butler, que con su camaleónica capacidad de transformación compone a un vulgar y carca burguesito rojaeslaalfombrabajomispies, está en las antípodas de otros papeles como el Fantasma de "El Fantasma de la Opera" o el Leónidas de "300", y es un más que digno prota. Y Maria Bello, que saltara a la fama con "Una historia de violencia" (años después de contonearse en "Coyote Ugly"), acompaña más que bien a los dos. Quizás no es la peli que deberías lamentar habértela perdido en el cine, pero sí, aguanta el paso al DVD, gracias a estos tres...

IDEAL PARA: Ver en programa doble con algún otro thriller, en DVD, alguna de esas tardes.

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