11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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viernes, 11 de febrero de 2011

"Temple de acero" (1969).


-- "True Grit" (título original en inglés), "Valor de ley" (título en España), "Valor de llei" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1969.
-- Dirección: Henry Hathaway.
-- Actuación: John Wayne, Glen Campbell, Kim Darby, Jeremy Slate, Robert Duvall, Dennis Hopper, Alfred Ryder, Strother Martin, Jeff Corey, Ron Soble, John Fiedler, James Westerfield, John Doucette, Donald Woods, Edith Atwater.
-- Guión: Marguerite Roberts, basada en la novela de Charles Portis.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "Temple de acero" en IMDb.
-- "Temple de acero" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El viejo y plañidero Oeste. Una chiquilla camino a perder el "pre" en lo prepuberescente, se despide de su pá cuando éste parte, sin saber que ya no lo volverá a ver jamás, porque a su pá lo dejan tendío bien tendío en una caaalle. Y ni siquiera muere a manos de un buen villano, sino que de un pelafustán cualquieeera, que estaba mendigando techo en caaasa. Así es que la chica parte a buscar su destiiino. Concretamente, a encontrar un hombrón que le encaje cuatro balas al desgraciaaao. Lo encuentra en la figura de un Marshall bien amigo de disparar primero y preguntar despuéh, si señoh... Pero cuando quiere ir a entrevistarlo, éste se rehuuusa. Y es que la chica no le cae en graaacia. Pero ella insiste e insiiiste, hasta que se sale con la suuuya. Aunque el Marshall es viejo y acabaaado. Y además alcohólico, pues que hay que ver... Ahí van tres hombres a perseguir al desgraciaaao, que entre tanto se ha unido a una baaanda, y por lo tanto capturarlo ya no va a ser tan fácil, no señoh...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '50s, la vieja fórmula del Western de pistolero de camisita limpia contra hampones con pañuelos negros sobre la boca, empezaba a agotarse, en parte por repetición, en parte porque el Western era la épica del Far West que estaba viva en tanto quedaran en la audiencias gentes que hubieran sido niños en los milochonoventas o milnovecientos. Y se impuso el Western revisionista primero ("A la hora señalada", "El tren de las 3:10 a Yuma", "Más corazón que odio"), y luego desde el extranjero vino el gancho al hígado que fue el Spaghetti Western ("Por un puñado de dólares", "Por un puñado de dólares más", "El bueno, el malo y el feo"...), y el Western ya nunca más fue el mismo. Hollywood reaccionó entonces de dos maneras. Por un lado, spaguetiwesternizando sus propias producciones (por ejemplo, "Los profesionales" o "Dos mulas para la Hermana Sara"). Por la otra, tomando los viejos motivos y héroes del Western tradicional, pero desacralizando a los personajes, aunque sin sacrificar las otras cosas (fotografía limpia, camisitas bien lustrositas, auténticos paisajes medinusa en vez de Almería o los Apeninos). O sea, tomar la mala leche del Spaghetti Western y envolverlo en el delicado papel celofán del glamur jolivudense. "Temple de acero" se inscribe dentro de esta corriente. Por lo mismo tiene un sabor un poco ni chicha ni limoná. Pero se deja ver. Y es que John Wayne, otoñal y acabado, es mucho John Wayne. (A la fecha de postear esto no hemos podido ver el remake 2010 de esta peli, de los hermanos Coen, por cierto). (UPGRADE: Sí la vimos, y está comentada en Cine 9009: para leerla, seguir el enlace hasta "Temple de acero (2010)").

¿POR QUÉ VERLA?

-- Lo dicho. Esta peli trata de ser una puesta al día, a los tardíos '60s, del Western tradicional de toda la vida, y en esta empresa, como que se queda un poco corta de osada y también un poco corta de tradicional, en esa tierra de nadie que es la indefinición cinematográfica. No ayuda demasiado que el guión es morosito, morosito. La peli tiene un arranque de miedo, que en diez minutos te deja bien situado y listo para lo que viene. Y después, lo que viene es como una hora de interacción entre la chica y el pistolero viejo, mientras la primera intenta convencer al segundo. Cuando por fin salen de expedición, ya es como mitad de peli. Aunque después, cuando se trata de la expedición misma y empiezan a tronar los Winchester, la cosa se pone movida. Por cierto, y ya que estamos, la dirección estuvo a cargo de Henry Hathaway, director discreto que tenía su buena ración de Westerns en su capote, y que fuera del género nos regaló joyitas como "El Zorro del Desierto" o "Niágara".

-- Parte importante de esta peli, quizás el gran crédito para verla, es ver a John Wayne y a Kim Darby en escena. John Wayne no necesita presentación, es el prototipo del machomán del Western yanketa de toda la vida, pero en una época en que el tipo de cine que John Wayne hacía estaba desvaneciéndose, aún tuvo la energía necesaria para renovarse e interpretar el que probablemente es el personaje más salido de su carrera. Obtuvo el Premio Oscar al Mejor Actor en ese año, discutido porque hay quienes sostienen que sobreactúa descaradamente (yo no me incluyo entre ellos, porque el personaje es salido de fábrica, y se imponía una actuación de ese tipo), y que se lo dieron más que nada para que el pobre vejete pudiera irse a la tumba tranquilo con su tiíto Oscar. Fue el único de su carrera. A su lado está una debutante Kim Darby, en un papel que rechazaron o no pudieron tomar un bizarro listado que incluye a Mia Farrow, Sally Field (yes, she), Sondra Locke (futura señora Eastwood, por más señas), Aissa Wayne (sí, papi Wayne quería enchufar a su hijita, qué pasa con eso), Karen Carpenter (!), y una tal Tuesday Weld. Interesantemente, el veterano Wayne y la inexperta Darby se llevaron como el perro y el gato, debido al desprecio que John sentía por ella. Quizás por eso la química entre ambos es tan fuerte en pantalla: se supone que él la desprecia a ella, y ella está ansiosa por conseguir su premio, y eso es justamente lo que pasaba con los actores tras bambalinas. En cualquier caso, Kim Darby se apuntaba con esta peli de lleno como la nueva revelación actoral que debía inundar la pantalla en los '70s, y es una pérdida sensible que después de su carismático papel acá, se haya perdido en roles de segunda y tercera fila hasta desaparecer del cine sin que nadie se diera la gran cuenta.

-- A veces es increíble cómo estas pelis antiguas, con todo lo puritanos que eran los años pasados, se permitían licencias que serían impensables en el Hollywood de hoy en día. Veamos la situación. Se trata de una chica en sus catorce o quince, yéndose a perseguir un bandolero con dos hombrones mayores que son más fuertes que ella, y que en cualquier minuto podrían dar buena cuenta de ella (ya saben a lo que me refiero). Y la peli se asume esto como lo más natural del mundo. Claro, todo se plantea en la vena de una tensa relación paternofilial entre el viejo malcarado y la cría metiche, pero no cuesta demasiado correr el tejo y pensar a campo traviesa. No me extrañaría que parte importante del crédito en la supervivencia de esta peli, se le deba a las inconfesables ramificaciones subliminales que tiene la trama.

-- En esta peli vemos también a dos futuros grandotes del cine, haciendo papeles secundarios, pero aún así reconocibles. Está Robert Duvall como el jefe de los bandidos, y a pesar de estar hecho un crío, tiene una presencia que inunda la pantalla (faltaban tres años para su genial Tom Hagen de "El Padrino"). Y también Dennis Hopper, en el mismo año que se consagró por "Busco mi destino", haciendo un rolcito menor por ahí.

-- Sé que muchas veces hago un punteo para la banda sonora, y a estas alturas del partido ya deben estar aburridos de que no encuentre casi ninguna banda sonora mala (cuenten en todo caso las veces que NO lo he mencionado, si también las hay puñeteras). En este caso es el gran Elmer Bernstein el que nos brinda un estupendo soundtrack. La escena final de la peli (no, no diré cómo termina) no sería lo mismo ni tendría el mismo espíritu si no fuera por el estupendo tema de acompañamiento que Bernstein utiliza para la misma.

IDEAL PARA: Ver un Western que sale adelante un poco trabajosamente y por los puntos.

jueves, 14 de enero de 2010

"Más corazón que odio" (1956).


--"The Searchers" (título original en inglés), "Centauros del desierto" (título en España). Estados Unidos. Año 1956.
-- Dirección: John Ford.
-- Actuación: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Antonio Moreno, Hank Worden, Beulah Archuletta, Walter Coy, Dorothy Jordan.
-- Guión: Frank S. Rogert, basado en la novela de Alan Le May.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "Más corazón que odio" en IMDb.
-- "Más corazón que odio" en la Wikipedia en inglés.

DE QUÉ SE TRATA.

A la pequeña casita en la pradera (en la llanura texana, habríamos de decir mejor) llega el tío Ethan. Pero no se crean que es tío cariñoso y querendón, ¡oh, no! El es tío solterón chapao a la antigua, que viene cuando se le da la real gana y se va cuando tiene a soberano gusto fastidiarse con las pulgas. Son los años siguientes a la Guerra Civil de los Estados Unidos, que como bien nos enseña el cine de Hollywood, es más importante que el Descubrimiento de América y que la máquina de vapor, y por eso se hacen más pelis de eso. En fin, volviendo a ésta. Resulta que alrededor de la cabaña de los Cartwrig... er... perdón, alrededor de la cabaña de los Edwards, rondan los indios comanches, y si las pelis de Hollywood nos han enseñado algo, es que no debes confiar ni en un comanche ni en un klingon, que en cualquier son bárbaros sin honor ni civilización, que a tanto llega su insolencia que incluso se niegan a desalojar sus tierras para que las ocupe el bendito Hombre Blanco. Resulta que mientras el tío Ethan se pone a vagar por ahí para ver qué pasa con los comanches, éstos aprovechan que el héroe de turno anda por allá afuera y atacan a la familia. Y para que quede bien claro que son los malos, se llevan al par de chicas, masacran a todo el resto, y por aquello de hacer ñara-ñara, queman la casa. Compungido de dolor, pero aguantándoselo virilmente, el tío Ethan emprende ahora la cacería de los comanches, para rescatar a su sobrina, junto a una patrulla rápidamente improvisada para los efectos. Al principio se trata de salvarlas, claro, pero a medida que pasan las temporadas, los veranos y los inviernos, el tío le empieza a dar vuelta a las cosas y dice que si la sobrina no ha aparecido ni viva ni en cadáver, es que los Borg del desierto la han asimilado, y por lo tanto, al ser ahora una alienígena, ya no es más su sobrina, así es que cuando la encuentre no la va a salvar sino que le va a ahorrar su penosa vida lejos de la Unica y Sacrosanta Civilización y la va a matar. Esos son tíos, y no el tío putativo que es Wolverine de los X-Men.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para la década de 1950, el ciclo de los Western estaba entrando en la pendiente de la decadencia. Cuando el cine partió a comienzos del XX, en Estados Unidos se rodaron Westerns a destajo porque en la primera mitad del XX todavía estaban vivos los más viejos cowboys, o bien sus hijos que crecieron escuchando las historias de sus padres o acaso abuelos. Pero ya en la Era Eisenhower, el mito del cowboy mataindios estaba en retirada frente al mito del marine matanazis. Empezó entonces lo que algunos han llamado el Western Revisionista, que toma las ideas y conceptos fundamentales del Western y trata de darlos vuelta su poco. El director John Ford, por esos años de prominente trayectoria, incluyendo también algunos celebrados Westerns ("Fuerte Apache", "Río Grande"), volvió a unir fuerzas con su actor protagónico John Wayne, que junto con Clint Eastwood es sin duda el más grande ícono del Western, y se lanzó a la tarea de adaptar una novela bastante peculiar de Alan Le May, quién para trabajarla había investigado una tonelada de secuestros de "blancas en manos de indios", tema que no estaba muy a tenor de lo que se esperaba del Western clásico, precisamente, en donde la chica secuestrada por los indios siempre era más o menos rescatada por el jovencito de turno (aquí lo de "rápidamente" se transforma en varios años), y por lo tanto no le pasaba absolutamente nada. El resultado es un Western duro y épico, enormemente descarnado, que si bien ha envejecido hoy en día en algunos respectos, en otros sigue siendo una peli maestra. A George Lucas, saqueador insigne donde los haya, sin ir demasiado lejos, no le pareció mala idea apropiarse de toda la secuencia de Ethan regresando a la cabaña de su familia para encontrar que los comanches la masacraron, copiándola en la escena del regreso de Luke Skywalker a su granja en "La guerra de las galaxias", incluso en algunos casos prácticamente plano a plano. Y, entre sacar una nueva copia bastarda y hacer un remake en toda forma, ya sacaron el remake correspondiente ("Desapariciones", con Tommy Lee Jones y Cate Blanchett, que oficialmente no lo es, pero su director Ron Howard dijo varias veces que sí era... quién entiende).

¿POR QUÉ VERLA?

-- John Wayne. Es el duro por antonomasia del Western, y aquí es doblemente duro. Porque su personaje no es un héroe. Cuando mucho, un antihéroe. Es un outsider, alguien que nunca puede estar demasiado tiempo en un lugar porque claramente se siente mal consigo mismo, por razones que nunca quedan bien especificadas, y vierte toda su amargura en contra de quien se le ponga a tiro: con los indios principalmente (es racista hasta el epidídimo), pero no lo hace nada de mal tampoco respecto de su propia familia, a quienes quiere, pero bien a distancia, gracias (lo que no impide que, cuando los masacran, ir a tomarse venganza y hacerlo la obsesión de su vida). Era el hombre ideal para interpretar al personaje, y lo convierte en más que un hombre, es prácticamente un ciclón desatado sobre la llanura. Pocas veces una peli que supuestamente va de aventuras ha tenido un prota de una psicología tan compleja. Y lo mejor: en ningún minuto tenemos diálogos imbéciles explicativos sobre por qué es cómo es, sino que lo vemos a través de su forma de actuar, y por lo que implica cada uno de sus diálogos cortantes. La última escena en la que el personaje aparece (no revelaré el final para no espoilerear nada, mes amis...) es casi inevitable: era casi imposible que las cosas terminaran de otra manera.

-- La búsqueda. No en balde la peli en inglés se llama algo así como "Los buscadores" (en Latinoamérica le pusieron el título para nada exacto, pero al menos fiel, de "Más corazón que odio"; peor les fue en España, en donde le pusieron el bonito y altisonante, pero para nada relacionado, de "Centauros del desierto"). Uno de los leit motiv clásicos de cualquier historia épica, es el tema de buscar alguna cosa. El qué es lo de menos, es un mero mcguffin, pero sirve para que el prota se lance al mundo y busque. Pero, ¿qué revela esta búsqueda sobre el tipo que está buscando? En esta peli, lo que se busca es la sobrina perdida. Sin embargo, llega un minuto, después de pasados algunos años de búsqueda infructuosa, en que el sentido de todo esto se empieza a desperfilar. Casi diríamos que los buscadores se extravían en su propia búsqueda, que dicha búsqueda es un pretexto para mantenerse errando por el desierto por años y años. La búsqueda se transforma en un fin en sí mismo. Como en "Aguirre o la ira de Dios", pero sin todo el lastre de la jeta metafísica de Werner Herzog. Cuando la búsqueda termina, de la manera en que termina (una vez no lo revelaré), pareciera que en verdad nada ha cambiado y que nada ha terminado: los buscadores seguirán buscando eternamente, porque dicho vagabundeo es más bien una exteriorización de lo perdido del alma humana. Con esto no quiero meterme en el berenjenal tecnofilosófico de "la alienación de la individualidad de las personas en la otredad de la filistea Modernidad del siglo XX", tan cara a los renacuajos que fungen de profesores de filosofía pseudomarxista. Decir que esta peli es una metáfora sobre el entero siglo XX es una generalización absurda, y sólo un filósofo diría una estupidez como ésa. Pero sí que esta peli refleja el proceso de extravío que un personaje obsesionado experimenta cuando se le da rienda suelta a su propia obsesión. Pocas pelis han conseguido esto con maestría. Esta es una de ellas.

-- John Ford. Aunque esta peli gira en torno a Ciclón Wayne, la verdad es que John Ford le construye un más que bonito decorado a su alrededor para que se luzca. La llanura de Texas (Utah, en realidad, pero quién se va a fijar en menudencias, si Hollywood cuando quiere representar a Chile o España rueda en México...), la llanura de Texas, decía, se transforma en casi un personaje más (sí, es un cliché, pero por una vez es cierto), acogiendo en su seno a estos buscadores que se la piñan por todo punto cardinal posible en su misión, y la fotografía muy austera ayuda mucho en esto. El melancólico sountrack del incombustible Max Steiner ("King Kong", "Nace una estrella", "Lo que el viento se llevó", "Casablanca", entre más de 250 otros trabajitos más) termina de cerrar el cerco. John Wayne filmaba con rudeza, y aquí consigue darle un carácter muy arisco a la peli. Quizás en el único punto en donde la peli decae lo suyo, es cuando trata de alivianar la carga dándose algún punto de humor, humor que a ratos suena claramente ingenuote para nuestra época, y a ratos es directamente racista, lo que tampoco suena muy bonito ahora. Pero esto dura poco, y cuando el drama vuelve a la carga, lo hace con todo el brío del mundo.

-- Los actores secundarios están muy bien, y brillarían incluso más de no ser por John Wayne. Su compañía es nada menos que Jeffrey Hunter, cinco años antes de que su carrera actoral quedara malamente trunca después de que fuera injustadamente denostada su interpretación de Jesucristo en "Rey de Reyes". Entre las chicas convocadas tenemos a dos pesos pesados como Vera Miles ("Psicosis") y Natalie Wood. Y en general, los miembros del elenco se sacan los zapatos interpretando a una colorida fauna con muy interesantes secundarios alrededor (Hank Worden como Mose Harper roba escena en todas las que aparece).

IDEAL PARA: Ver un Western con flaquezas, sí, pero confeccionado con la madera en que se tallan los clásicos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

miércoles, 18 de febrero de 2009

"El tren de las 3:10 a Yuma" (1957).


-- "3:10 to Yuma". Estados Unidos. Año 1957.
-- Dirección: Delmer Daves.
-- Actuación: Glenn Ford, Van Heflin, Felicia Farr, Leora Dana, Henry Jones, Richard Jaeckel, Robert Emhardt, Sheridan Comerate, George Mitchell, Robert Ellenstein.
-- Guión: Halsted Welles, sobre una historia corta de Elmore Leonard.
-- Banda Sonora: George Duning.

-- "El tren de las 3:10 a Yuma" en IMDb.
-- "El tren de las 3:10 a Yuma" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En los viejos tiempos del Lejano Oeste, cuando los bandoleros usaban revólveres y camisas escocesas en vez de iPods y celulares manos-libres, y viajaban arriba de su caballo en vez de estar sentados produciendo pelis, una diligencia es asaltada por el malvado Ben Wade. La escena es presenciada por un ranchero y sus hijos, que al mejor estilo Scooby-Scrapy Doo, los críos dicen que papi, vamos, eres el héroe, salva a la diligencia, y el papi, con un poco más de vida vivida y sentido común acumulado, dice que no, que van a terminar dándole un tiro también a él, y too paqué. Ben Wade y su banda van rumbo a vivir la vida con jalapeño del lado mex de la frontera (qué tiempos aquellos en que la marea migratoria iba de los Yueséi a Ciudad Juárez...), pero en un caserío cercano de dos tejados sobre cuatro palos cada uno, el bandolero se fija en la bellísima tabernera y manda a su banda por delante mientras intenta limpiarle el vaso, hehehé, y ella, pues bien, ya se ve que le gustan malos, porque cae con una soltura de cuerpo que ¿y esto es una peli de 1957? Bueno, digamos que es el Salvaje Oeste en varios sentidos, aunque con la correspondiente elipsis coital de rigor por aquello de la censura. El ranchero, mientras, se ha movido y gracias a que da la voz de alarma, le consiguen echar el lazo a Wade. Bueno, esa era la parte fácil, ahora viene lo jodío. Porque la banda de Ben Wade prontito extrañará a su jefe, y vendrán a por él, y el pueblo es tan cutrescente que nada puede hacer contra una horda de villanos de ese calibre. Después de barajar alternativas, resuelven llevarse pa'callao a Ben Wade y montarlo como bulto FRÁGIL NO TOCAR en otro pueblo, en el tren de las 3:10, para que se lo lleven a la cárcel de Yuma (sí, el título es por eso). El flete mismo no es problema. El problema es esperar hasta las 3:10, no llamar la atención, que los bandidos no se enteren de nada... Porque si se enteran, puede que los chicos buenos reciban las 3:10 con plomo en el cuerpo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si usted es cinéfilo de pro, es posible que el nombre de Elmore Leonard le suene por el breve romance del Hollywood noventero con sus textos policiales: "Un romance peligroso" (la de Clooney y la J-Lo), "El nombre del juego" (John Travolta mafi metido a productor de cine), "Jackie Brown" (la menos tarantinesca y probablemente por eso mejor peli de Quentin Tarantino). Pero antes que eso nuestro buen Leonard (natus 1925) publicó también unos cuantos relatos "del oeste", de "vaqueros e indios". Uno de esos relatos terminó en esta peli. Convenientemente anacondizado, porque el original es bastante corto, pero eso en Hollywood nunca ha sido un problema, of course. En los '50s, el Western estaba cambiando. No era todavía la época del poncho sucio de la Trilogía del Dólar ("Por un puñado de dólares", "Por un puñado de dólares más", "El bueno, el malo y el feo"...), pero sí que los vaqueros ya no eran lo que habían solido ser. Aún usaban camisitas limpias, pero las distancias entre buenos y villanos estaban recortándose. Ya con cosas como "Más corazón que odio" (estrenada en España con el pintoresco pseudomitológico título de "Centauros del desierto"), estaba claro que los viejos duros al estilo John Wayne estaban quedando demodé. Es lo que tienen los mitos, mito Western incluido, que de tanto repetir la historia del héroe, empieza a sonar cada vez más ridícula y anodina, y no falta el que grita "¡¡¡EL VAQUERO ESTÁ DESNUDO!!!". "El tren de las 3:10 a Yuma", la versión original, la del '57 (porque está también el remake "El tren de las 3:10 a Yuma" protagonizada por Christian Bale y Russell Crowe, que debemos leerla en otras coordenadas históricas distintas), se inscribe dentro de esa corriente desmitificadora del género, con un héroe un tanto malgreluí y un villano hasta querible, en definitiva no tan distantes el uno del otro, incluyendo un final que no adelantaré, pero que es más que un tanto ambiguo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para los gustos modernos, este Western en definitiva un tanto menor, ha envejecido lo suyo. Ya esa entrada con una canción que recuerda al mítico tema "Canyonero" de ese-episodio-ya-saben-cuál de "Los Simpsons", nos da una idea del ñoñería que vendrá después. Los escenarios, aunque rodada en ambientes naturales (ya estaban pasando los tiempos de los callejones de duelo en estudio), todavía lucen bastante bien arregladitos, considerando el amasijo de polvo que era el Far West en los postreros XIX. Pero no se engañen. La peli podrá ser un poco correctita, un poco el alumno aplicadito del curso, un tanto ñoña a ratos, pero promediando el cotarro, y muy en particular su segunda mitad, remonta con creces. El problema es que tenían que alargar una premisa de por sí básica (hombre bueno y hombre malo esperando un tren), y para eso le meten un prólogo bastante extenso que, hasta donde entiendo, no estaba incluido en el relato original, y eso se nota. Es en la segunda mitad donde encontramos con el incremento de la tensión, basado en que el reloj se mueve de a poco, los bandoleros empiezan a aparecer, y lo que parecía en principio una empresa simple (fletar al bandolero en tren) se va complicando progresivamente. Y todo eso, construido más desde la tensión dramática que desde la acción, lo que por supuesto crispa los nervios (conditio sine qua non: debe estar bien llevado, y ése es el caso). Este Western es, en ese sentido, un poco heredero de "A la hora señalada", en donde la tensión deriva de una situación límite, más que de personajes moviéndose de allá para acá. Hablando en plata: dénle una oportunidad y dejen la cinta correr, que pasada la más bien amuermante primera media hora en que no parece entenderse bien para dónde va todo el asunto, el asunto mejora después.

-- Glenn Ford. Nuestro bueno y gran Ford compone un muy memorable Ben Wade, un villano notable por donde se lo mire. A su lado, Van Heflin hace lo imposible por ostentar el protagónico que se supone posee, pero no puede. Nunca es claro con Ford si su personaje se está tomando el asunto para el payaseo, o está maquinando un plan de fuga, y esa ambigüedad lo convierte en alguien mucho más peligroso, incluso estando prisionero como está. Muy probablemente, sin su concurso, esta peli hubiera sido mucho menos de lo que es.

-- La llegada de las 3:10. Pocas pelis consiguen recrear tan bien ese ambiente de "solos contra el destino". Vamos, que en casi todas las pelis sabemos que el héroe va a ganar, mientras que aquí el asunto se ha vuelto tan opresivo que podría salir el tiro por cualquier lado (literalmente). El final de este Western redime muchos de sus pecados anteriores.

IDEAL PARA: Ver un Western quizás menor y envejecido, pero aún con nervio y fibra.

VIDEOS.

-- Créditos y opening de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- El malvado Ben Wade tratando de enchilarse a la cantinera [en inglés, sin subtítulos].

viernes, 6 de febrero de 2009

"Los profesionales" (1966).


-- "The Professionals". Estados Unidos. Año 1966.
-- Dirección: Richard Brooks.
-- Actuación: Burt Lancaster, Lee Marvin, Robert Ryan, Woody Strode, Jack Palance, Claudia Cardinale, Ralph Bellamy, Joe De Santis, Rafael Bertrand, Jorge Martínez de Hoyos, Marie Gomez, José Chávez, Carlos Romero, Vaughn Taylor.
-- Guión: Richard Brooks, basado en la novela de Frank O'Rourke.
-- Banda Sonora: Maurice Jarre.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La época de los románticos pistoleritos de camisita limpia por el Old West ha terminado. Ahora, las planicies son invadidas por el ferrocarril y por los Ford Modelo T. ¡Ah, qué tiempos aquéllos...! ¿Qué hace un hombre formado en esos páramos machorros, cuando éstos se feminizan por la obra de la civilización y aparece ese otro horrible tipo humano llamado... (puaj) ..."capitalista"? Pues, ¡se va a México a vivir aventuras! Hasta que la aventura cansa y se regresa a Estados Unidos. Entonces, puede que aparezca en el horizonte un... (puaj) ...capitalista... ya sabemos, uno de esos afeminados que creen que el dinero compensa la poca masculinidad... Y ofrezca un trato. 10.000 de los verdes del Tío Sam a cambio de un trabajito. El trabajito para nuestro grupo de hombrones consiste en pasar la frontera una vez más, con rumbo a México, y liarse con su antiguo jefe, un revolucionario mexicanote pseudoMadero/Zapata/Villa llamado con el pintoresco nombre de Jesús Raza (por Bastet, estos yanketas a la hora de ponerle nombres caztellanoh a los personajes en ezpañoh...), que ha secuestrado a la esposa del contratador. Y bueno, es la Revolución Mexicana, o acaso los años inmediatamente posteriores, vaya uno a saber, el caso es que los conductos regulares suponemos que no funcionan (bueno, después de la RM vino el PRI, lo que fue pasar de la anarquía del revólver a la anarquía de la corrupción), y por lo tanto, nuestro self made man tiene que hacer lo que un hombre con cojones tiene que hacer, o sea contratar a los duros de rigor para que apliquen la ley del más fuerte (no, ir él mismo al rescate no, que para eso es capitalista y paga, carajo, y por eso no necesita ser tan machorro). El trabajito, por supuesto, tiene sus complejidades. No es sólo que tengan que llevar a un "nigro" con ellos, o que para el éxito de la faena requieran a un dinamitador profesional, como un Bayarmagedón cualquiera, sino que además se enfrentan a un sequísimo desierto, al calor, a un territorio lleno de recovecos en donde podrían esconderse los enemigos, etcétera. Será el ocaso de la era Western, pero aún así, nunca antes México fue tan machorro como ahora...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la época de los abuelitos de ustedes y tatarabuelos míos (los gatos tenemos una esperanza de vida más corta, miau, pero a cambio lo compensamos follando a los siete meses, hehehé...), el Western era substancialmente distinto a lo que es en la actualidad. Cosas medio sucingas como "Silverado", "Los imperdonables" o "Rápido y furioso" ni pensaban en pasar (menos enfoques de comedia chusca como "Shangai Kid" o "Bandidas"... Sí, "Bandidas" está ambientada en México y es una comedia, pero también es un Western, qué con eso...). Y ya ni hablar de salvajadas Steampunk como "Wild Wild West". En los buenos tiempos, el Western era pulcro y elegante, que el escenario podrá ser lo más profundo del maldito Desierto de Arizona, pero los vaqueros siempre encontraban agua suficiente para mantener bien limpiecitas y planchaditas sus camisas, además de tener siempre gomina a mano para peinarse y darle serenatas a sus damiselas con unas guitarritas recién salidas de la tienda de Música (o con un buen teflón antipolvaredas, quién sabe). Pero de pronto, de golpe y porrazo (bueno, no tanto, ya venían algunos Western revisionistas como "Shane", "Más corazón que odio" o "El tren de las 3:10 a Yuma" en los '50s), el Spaghetti Western, y muy en particular la Trilogía de los Dólares ("El bueno, el malo y el feo", "Por un puñado de dólares" y "Por unos dólares más") vino a golpear la mesa. Y adios al vaquerito Hopalong Cassidy, todo modosito y compuesto, para pasar a ese Western sucio y polvoriento, mucho más realista y de tramas más descarnadas. Bueno, salimos ganando. Los metrosexuales salieron por la trastienda y los hombres rudos hicieron su aparición. Quizás por eso el Western nunca ha conseguido recuperarse plenamente del bajón que le significó la década de los '80s (bueno, por eso y por "Jóvenes pistoleros" y "Cuatro mujeres y un destino"...).

¿POR QUÉ VERLA?

-- En el egregio arte de mantener erecta una peli viril, ésta lo consigue. Esta es peli para machos. Con corazón de hombre. Metrosexies abstenerse. O sea, los dos protas son el duro Lee Marvin y el siempre resultón Burt Lancaster. Y el malo es nada más y nada menos que Jack Palance, al que la Generación X, en su supina ignorancia gafapasta
(y de la deGeneración YouTube ni hablemos, mejor), con suerte podrá ubicar como el jefecito mafi del Guasón en el "Batman" de Tim Burton, pero que antes de eso, ya tenía una prominente carrera, incluyendo el haber interpretado nada menos que a Atila en "El rey de los hunos". En cuanto a Burt, lo tuvimos en "De aquí a la eternidad", "Apache", "Veracruz", "El Juicio de Nüremberg", "El hombre de Alcatraz", "El gatopardo"... Y de Lee Marvin, sólo digamos que es tan duro, que tuvo los cojones para ser jefe de Chuck Norris y darle órdenes, y salió vivo del trance ("Fuerza Delta"). En el campo femenino, resulta que la esposa perdida/secuestrada viene en el explosivo empaque de Claudia Cardinale, con un busto para gritar FORZA ITALIA! que en esos años le hacía el peso bien pesado a otras tettimundis como Sophia Loren o Gina Lollobrigida... Ya con ese elenco tenemos calidad asegurada.

-- La historia es notablemente buena. Para la época las escenas de acción debieron ser el colmo de lo Michael Bay, pero ahora lucen un poco adocenadas quizás (a cambio, el tipo al que contratan por la dinamita, justifica bien la contrata, créanme). Pero la peli en ningún minuto resulta aburrida o soporífera. Sí un poco lenta para los estándares actuales. Pero consigue eso de que el desierto se te meta en la sangre, te sugestiona, y a mitad de peli ya estás deseando tener jugo al lado (o alcohol, no sé). Y no es tan lineal como pudiera parecer a primera vista, porque el rescate mismo no está al final de la peli, y después viene la otra parte, que es sacar a la chica de circulación, de regreso a la Civilización y a las bars and stripes, y esto que podría resultar anticlimático, no lo es en absoluto. La historia misma es de ésas simples, la ida y vuelta de un grupo de mercenarios en territorio hostil, pero de esa simplicidad misma nace la potencia y el músculo (¡cuántas partidas de AD&D o "El Señor de los Cinco Anillos" no se han forjado al alero de esa vieja fórmula...!). Seguramente los culturetas de pro dirán que la peli presenta los típicos estereotipos del latinaca, con mexicanotes sucios y medio tontos, y en eso habremos de decir que de acuerdo, pero es que oigan, alguien tiene que ser el malo, pues, y seamos realistas, no van a ser los yankis quienes rueden una en que los mexicanotes sean los buenos y ellos los malvados, ¿no...? Además, seguro que prefieren esto a una visión todavía más estereotípica de México como la presentada en "Dos mulas para la Hermana Sara" o en "Bandidas"... Mmmmmm... Bueno, también "Bandidas" calificaría como peli para machos, aunque por razones distintas a "Los profesionales" (con todo, Penelope y Salma están cada una como quieren, pero por separado difícilmente podrían flotar en el agua como Claudia Cardinale...).

IDEAL PARA: Ver un Western machorro, con tipos duros afrontando lo inafrontable y aguantando lo inaguantable, y arreglándoselas para lidiar contra el mundo a machada limpia al viejo estilo de papá.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.

VIDEOS.

-- Tema musical de la peli [no necesita subtítulos, claro está].

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