11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 12 de agosto de 2010

"McQuade: El lobo solitario" (1983).


-- "Lone Wolf McQuade". Estados Unidos. Año 1983.
-- Dirección: Steve Carter.
-- Actuación: Chuck Norris, David Carradine, Barbara Carrera, Leon Isaac Kennedy, Robert Beltran, L.Q. Jones, Dana Kimmell, R.G. Armstrong, Jorge Cervera Jr., Sharon Farrell, Daniel Frishman, William Sanderson, John Anderson, Robert Arenas, Tommy Ballard.
-- Guión: B.J. Nelson, sobre una historia de éste y de H. Kaye Dyal.
-- Banda Sonora: Francesco de Masi.

-- "McQuade: El lobo solitario" en IMDb.
-- "McQuade: El lobo solitario" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Texas. Bajo los acordes de un... ¡¡¡EPICO!!! ...soundtrack, vemos como un hombre vigila una operación contra unos cuatreros. ¿Hombre, dije? ¡¡¡NO, POR BASTET!!! Porque él no es un hombre. El es... ¡¡¡CHUCK!!! ¡¡¡CHUCK NORRIS!!! DIE TEXANISCHE ÜBERMENSCH!!! Y cuando la cosa se pone fea, Chuck Norris se mete al medio. Dejando el consiguiente reguero de cadáveres, porque como sabemos desde los tiempos de Aristóteles, CHUCK=CHUCK. Y pobre del desgraciado que abrevió esta ecuación como Ch=Ch, porque Chuck no soporta que lo abrevien. El caso es que del operativo, Chuck saca conclusiones de que alguien está traficando armas a través de Texas. Lo mesmésimo podrían haber sido traficantes de leche, que ya Chuck les va a dar hostias como el capellán del ejército del Día D. Pero su jefe, no apreciando la buena labor de ¡¡¡CHUCK!!!, tiene el atrevimiento de... ¡¡¡ponerle un compañero!!! ¡¡¡a CHUCK!!! ¡¡¡Sí, señores, hemos llegado a los límites de la realidad, estamos viendo el infinito más 1!!! Hasta el minuto los pobres pringaos ya podrían irse tomando las medidas para el ataúd, pero se pone mejor. Primero, porque Chuck conoce a una chica que, bueno, la tipa es amazona que monta a caballo y too, pero es cosa de mirar a Chuck y querer colocarse plácidamente bajo él y ser la madre de sus hijos y parirlos con mucho dolor porque para algo Chuck es ¡¡¡CHUCK!!! El problema es que la chica, es también la chica de un malo malísimo que, además, es karateka. Y que, por supuesto, está liado en el asuntillo ése del tráfico de armas y too. Y si hasta el minuto Chuck tiene algunos testosterónicos motivos para partirle la mandarina en gajos al maloh karateka, tendrá uno adicional: por irse a hacer cositas con su noviecito, la hija de Chuck descubre lo que no debe descubrir, y con eso, los malos la envían al hospital (se la saca barata, el noviecito acaba muerto). Sí, señores, como lo leen. ¡¡¡Estos malos son tan imbéciles que han mandado al hospital a la hija de... CHUCK ...y piensan que van a vivir para contar el cuento!!! Ahora la guerra de Chuck Norris, perdón, de McQuade el lobo solitario, es personal. Y ya sabemos que con Chuck no hay guerras, sólo pobres pringaos que donan su cuerpo para averiguar si existe vida después de la vida...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Sé que todos ustedes aprendieron en la escuela que A.C. significa Antes de Cristo, ¿verdad? WRONG!!! Porque sepan ustedes, ignorantes, que A.C. significa ¡¡¡ANTES DE CHUCK!!! Efectivamente, aunque ustedes no lo crean, hubo un tiempo en que Chuck Nuestro Salvador no había arribado todavía a las salas de cine. Chuck Norris ya venía teniendo protagónicos desde finales de los '70s, pero fue "McQuade: El lobo solitario" la peli que lo cambió todo, poniendo a Chuck definitivamente sobre el mapa. A partir de entonces, las pelis de Chuck Norris fueron grito y plata, y ya tenemos a los de la Cannon rompiéndose los carrillos interiores a punta de felarse a Chuck para que no se fuera a hacer pelis a otro estudio (aunque "McQuade: El lobo solitario" fue producida por Orion, canónica compañía de pelis ochenteras donde las haya, porque partió en 1978 y se dio el batacazo en 1992). En realidad, no tiene mucho sentido hablar de McQuade como personaje. Al igual que otras pieles ficticias en las que se vistió Chuck Norris, McQuade es en realidad otra chapa bajo la cual se esconde el mismo Chuck Norris, que es ubicuo e inmortal y viaja en el espacio y en el tiempo para combatir a los musulmanes de "Fuerza Delta" y rescatar prisioneros vietnamitas en "Desaparecido en acción"...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es una condensación de todo lo que se supone es el cine de Chuck Norris. Lo vemos en un rol tan icónicamente yanketa como un policía de Texas, luchando por el bien del sistema (incluso contra los propios apontigados burócratas que tiene como jefes, poniéndolo así en clara línea de descendencia de parafascistas como Harry el Sucio o el Vengador Anónimo), masacrando malos que por ser los malos son malos malísimos, cepillándose a la chica, etcétera. O Chuck Norris como el epítome de la virilidad de los grandes paisajes de América (la América del Norte, claro, que para ellos Sudamérica es ese lindo patio trasero en el que esquilmar tesoros arqueológicos). A esta peli no hay que buscarle la quinta pata del gato (¡¡¡MIAU!!!), sino simplemente dejarse llevar por el carisma rompecostillas de... ¡¡¡CHUCK!!! A cambio, tienes una montaña rusa de emoción a la vena. La chica buena está realmente buena (Barbara Carrera en sus mejores años, y es que en ese mismo 1983 fue también la chica Bond de "Nunca digas nunca jamás"), el malo es un cabrón de cuidado como ya no se ven por estos parajes (David Carradine, duelo épico donde los haya poniendo frente a frente a los dos maestros de las artes marciales), el compañero del héroe derrocha simpatía (Robert Beltran), tenemos al inevitable negro (León Isaac Kennedy), y la chica es todo lo carebuenorra y sexualmente modosita que debería ser la hija de un republicano de pro (Dana Kimmell). Además tenemos el soundtrack de Francesco de Masi, insigne compositor de música incidental de Spaghetti Western, que aquí hizo una breve colaboración con Er Mundoh Oxidentáh, y que le da un aura de Western casi clintisgudiana a varias escenas de la peli. A ratos, de hecho, nos preguntamos qué hubiera pasado si efectivamente Chuck Norris hubiera hecho un Spaghetti Western alguna vez. Entretención pura y simple, incluso descerebrada, pero que en ningún minuto intenta ser otra cosa ni salirse de los márgenes de ese aroma a cine de barrio, y que por lo mismo se gana nuestro más ferviente entusiasmo. Y que los culturetas de toda la vida berreen porque consideramos siquiera como digna de ver una peli de Chuck Norris. Ya irá Nuestro Mesías Walker Texas Ranger a amputarles la jeta con su patada voladora (por cierto, se supone que Walker Texas Ranger era justamente McQuade en serie televisiva, pero que no se llamó así por una cuestión de derechos).

IDEAL PARA: Ver a Chuck Norris defendiendo uno de los más emblemáticos ambientes de la América Profunda con artes marciales importadas desde Asia, contra otro villano que usa artes marciales importadas desde Asia.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [en inglés y español, subtítulos en portugués].

jueves, 14 de enero de 2010

"Más corazón que odio" (1956).


--"The Searchers" (título original en inglés), "Centauros del desierto" (título en España). Estados Unidos. Año 1956.
-- Dirección: John Ford.
-- Actuación: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Antonio Moreno, Hank Worden, Beulah Archuletta, Walter Coy, Dorothy Jordan.
-- Guión: Frank S. Rogert, basado en la novela de Alan Le May.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "Más corazón que odio" en IMDb.
-- "Más corazón que odio" en la Wikipedia en inglés.

DE QUÉ SE TRATA.

A la pequeña casita en la pradera (en la llanura texana, habríamos de decir mejor) llega el tío Ethan. Pero no se crean que es tío cariñoso y querendón, ¡oh, no! El es tío solterón chapao a la antigua, que viene cuando se le da la real gana y se va cuando tiene a soberano gusto fastidiarse con las pulgas. Son los años siguientes a la Guerra Civil de los Estados Unidos, que como bien nos enseña el cine de Hollywood, es más importante que el Descubrimiento de América y que la máquina de vapor, y por eso se hacen más pelis de eso. En fin, volviendo a ésta. Resulta que alrededor de la cabaña de los Cartwrig... er... perdón, alrededor de la cabaña de los Edwards, rondan los indios comanches, y si las pelis de Hollywood nos han enseñado algo, es que no debes confiar ni en un comanche ni en un klingon, que en cualquier son bárbaros sin honor ni civilización, que a tanto llega su insolencia que incluso se niegan a desalojar sus tierras para que las ocupe el bendito Hombre Blanco. Resulta que mientras el tío Ethan se pone a vagar por ahí para ver qué pasa con los comanches, éstos aprovechan que el héroe de turno anda por allá afuera y atacan a la familia. Y para que quede bien claro que son los malos, se llevan al par de chicas, masacran a todo el resto, y por aquello de hacer ñara-ñara, queman la casa. Compungido de dolor, pero aguantándoselo virilmente, el tío Ethan emprende ahora la cacería de los comanches, para rescatar a su sobrina, junto a una patrulla rápidamente improvisada para los efectos. Al principio se trata de salvarlas, claro, pero a medida que pasan las temporadas, los veranos y los inviernos, el tío le empieza a dar vuelta a las cosas y dice que si la sobrina no ha aparecido ni viva ni en cadáver, es que los Borg del desierto la han asimilado, y por lo tanto, al ser ahora una alienígena, ya no es más su sobrina, así es que cuando la encuentre no la va a salvar sino que le va a ahorrar su penosa vida lejos de la Unica y Sacrosanta Civilización y la va a matar. Esos son tíos, y no el tío putativo que es Wolverine de los X-Men.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para la década de 1950, el ciclo de los Western estaba entrando en la pendiente de la decadencia. Cuando el cine partió a comienzos del XX, en Estados Unidos se rodaron Westerns a destajo porque en la primera mitad del XX todavía estaban vivos los más viejos cowboys, o bien sus hijos que crecieron escuchando las historias de sus padres o acaso abuelos. Pero ya en la Era Eisenhower, el mito del cowboy mataindios estaba en retirada frente al mito del marine matanazis. Empezó entonces lo que algunos han llamado el Western Revisionista, que toma las ideas y conceptos fundamentales del Western y trata de darlos vuelta su poco. El director John Ford, por esos años de prominente trayectoria, incluyendo también algunos celebrados Westerns ("Fuerte Apache", "Río Grande"), volvió a unir fuerzas con su actor protagónico John Wayne, que junto con Clint Eastwood es sin duda el más grande ícono del Western, y se lanzó a la tarea de adaptar una novela bastante peculiar de Alan Le May, quién para trabajarla había investigado una tonelada de secuestros de "blancas en manos de indios", tema que no estaba muy a tenor de lo que se esperaba del Western clásico, precisamente, en donde la chica secuestrada por los indios siempre era más o menos rescatada por el jovencito de turno (aquí lo de "rápidamente" se transforma en varios años), y por lo tanto no le pasaba absolutamente nada. El resultado es un Western duro y épico, enormemente descarnado, que si bien ha envejecido hoy en día en algunos respectos, en otros sigue siendo una peli maestra. A George Lucas, saqueador insigne donde los haya, sin ir demasiado lejos, no le pareció mala idea apropiarse de toda la secuencia de Ethan regresando a la cabaña de su familia para encontrar que los comanches la masacraron, copiándola en la escena del regreso de Luke Skywalker a su granja en "La guerra de las galaxias", incluso en algunos casos prácticamente plano a plano. Y, entre sacar una nueva copia bastarda y hacer un remake en toda forma, ya sacaron el remake correspondiente ("Desapariciones", con Tommy Lee Jones y Cate Blanchett, que oficialmente no lo es, pero su director Ron Howard dijo varias veces que sí era... quién entiende).

¿POR QUÉ VERLA?

-- John Wayne. Es el duro por antonomasia del Western, y aquí es doblemente duro. Porque su personaje no es un héroe. Cuando mucho, un antihéroe. Es un outsider, alguien que nunca puede estar demasiado tiempo en un lugar porque claramente se siente mal consigo mismo, por razones que nunca quedan bien especificadas, y vierte toda su amargura en contra de quien se le ponga a tiro: con los indios principalmente (es racista hasta el epidídimo), pero no lo hace nada de mal tampoco respecto de su propia familia, a quienes quiere, pero bien a distancia, gracias (lo que no impide que, cuando los masacran, ir a tomarse venganza y hacerlo la obsesión de su vida). Era el hombre ideal para interpretar al personaje, y lo convierte en más que un hombre, es prácticamente un ciclón desatado sobre la llanura. Pocas veces una peli que supuestamente va de aventuras ha tenido un prota de una psicología tan compleja. Y lo mejor: en ningún minuto tenemos diálogos imbéciles explicativos sobre por qué es cómo es, sino que lo vemos a través de su forma de actuar, y por lo que implica cada uno de sus diálogos cortantes. La última escena en la que el personaje aparece (no revelaré el final para no espoilerear nada, mes amis...) es casi inevitable: era casi imposible que las cosas terminaran de otra manera.

-- La búsqueda. No en balde la peli en inglés se llama algo así como "Los buscadores" (en Latinoamérica le pusieron el título para nada exacto, pero al menos fiel, de "Más corazón que odio"; peor les fue en España, en donde le pusieron el bonito y altisonante, pero para nada relacionado, de "Centauros del desierto"). Uno de los leit motiv clásicos de cualquier historia épica, es el tema de buscar alguna cosa. El qué es lo de menos, es un mero mcguffin, pero sirve para que el prota se lance al mundo y busque. Pero, ¿qué revela esta búsqueda sobre el tipo que está buscando? En esta peli, lo que se busca es la sobrina perdida. Sin embargo, llega un minuto, después de pasados algunos años de búsqueda infructuosa, en que el sentido de todo esto se empieza a desperfilar. Casi diríamos que los buscadores se extravían en su propia búsqueda, que dicha búsqueda es un pretexto para mantenerse errando por el desierto por años y años. La búsqueda se transforma en un fin en sí mismo. Como en "Aguirre o la ira de Dios", pero sin todo el lastre de la jeta metafísica de Werner Herzog. Cuando la búsqueda termina, de la manera en que termina (una vez no lo revelaré), pareciera que en verdad nada ha cambiado y que nada ha terminado: los buscadores seguirán buscando eternamente, porque dicho vagabundeo es más bien una exteriorización de lo perdido del alma humana. Con esto no quiero meterme en el berenjenal tecnofilosófico de "la alienación de la individualidad de las personas en la otredad de la filistea Modernidad del siglo XX", tan cara a los renacuajos que fungen de profesores de filosofía pseudomarxista. Decir que esta peli es una metáfora sobre el entero siglo XX es una generalización absurda, y sólo un filósofo diría una estupidez como ésa. Pero sí que esta peli refleja el proceso de extravío que un personaje obsesionado experimenta cuando se le da rienda suelta a su propia obsesión. Pocas pelis han conseguido esto con maestría. Esta es una de ellas.

-- John Ford. Aunque esta peli gira en torno a Ciclón Wayne, la verdad es que John Ford le construye un más que bonito decorado a su alrededor para que se luzca. La llanura de Texas (Utah, en realidad, pero quién se va a fijar en menudencias, si Hollywood cuando quiere representar a Chile o España rueda en México...), la llanura de Texas, decía, se transforma en casi un personaje más (sí, es un cliché, pero por una vez es cierto), acogiendo en su seno a estos buscadores que se la piñan por todo punto cardinal posible en su misión, y la fotografía muy austera ayuda mucho en esto. El melancólico sountrack del incombustible Max Steiner ("King Kong", "Nace una estrella", "Lo que el viento se llevó", "Casablanca", entre más de 250 otros trabajitos más) termina de cerrar el cerco. John Wayne filmaba con rudeza, y aquí consigue darle un carácter muy arisco a la peli. Quizás en el único punto en donde la peli decae lo suyo, es cuando trata de alivianar la carga dándose algún punto de humor, humor que a ratos suena claramente ingenuote para nuestra época, y a ratos es directamente racista, lo que tampoco suena muy bonito ahora. Pero esto dura poco, y cuando el drama vuelve a la carga, lo hace con todo el brío del mundo.

-- Los actores secundarios están muy bien, y brillarían incluso más de no ser por John Wayne. Su compañía es nada menos que Jeffrey Hunter, cinco años antes de que su carrera actoral quedara malamente trunca después de que fuera injustadamente denostada su interpretación de Jesucristo en "Rey de Reyes". Entre las chicas convocadas tenemos a dos pesos pesados como Vera Miles ("Psicosis") y Natalie Wood. Y en general, los miembros del elenco se sacan los zapatos interpretando a una colorida fauna con muy interesantes secundarios alrededor (Hank Worden como Mose Harper roba escena en todas las que aparece).

IDEAL PARA: Ver un Western con flaquezas, sí, pero confeccionado con la madera en que se tallan los clásicos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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