11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 24 de noviembre de 2011

"Las angustias del doctor Mel Brooks" (1977).


-- "High Anxiety" (título original en inglés), "Máxima ansiedad" (título en España). Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Mel Brooks, Madeline Kahn, Cloris Leachman, Harvey Korman, Ron Carey, Howard Morris, Dick Van Patten, Jack Riley, Charlie Callas, Ron Clark, Rudy De Luca, Barry Levinson, Lee Delano, Richard Stahl, Darrell Zwerling.
-- Guión: Mel Brooks, Ron Clark, Rudy De Luca y Barry Levinson.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "Las angustias del doctor Mel Brooks" en IMDb.
-- "Las angustias del doctor Mel Brooks" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El doctor Thorndyke (¿diuca espinosa? Sutil, Mel, sutil...) llega hasta un manicomio para instalarse como su director, después de haber pasado por un manicomio diferente: el aeropuerto. Una vez que llega, es recibido por el médico a cargo, que tiene la "mejor" disposición y todo a pesar de que él era el candidato fijo para el cargo. Nada más llegar, el doctor Thorndyke descubre que el manicomio está un poco patas arriba, pero no importa, tratará de ajustarse lo mejor que se pueda. A pesar de su chofer le ha dicho, con tono tenebroso, que quizás el anterior director no murió así nada más, sino que fue... ASESINA-A-A-A-A-A-DOOOOOO... El caso es que, mientras el buen doctor se adapta, le sale una invitación para viajar a San Francisco, lugar en donde hará algunos inquietantes descubrimientos que le convencerán de que definitivamente algo muy turbio se está cocinando en su propio manicomio... A propósito, ¿ya dijimos que nuestro buen doctor le tiene pánico a las alturas, y que en algún momento conveniente de la trama ese pánico lo pondrá en problemas? (además, lo pondrá en algunas situaciones que sobre el guión están marcadas como "this is FUNNY", pero que en la ejecución, por alguna razón, no se ven tanto).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La larga y señera sombra de Alfred Hitchcock se proyecta sobre el cine incluso hasta el día de hoy. Una mezcla de buen manejo de los resortes del suspenso, combinados con un morbo fetichista a toda prueba, han convertido a sus pelis en clásicos indiscutibles del cine. Más tarde o más temprano, alguien tenía que atreverse a tomar al maestro, bajarlo de su pedestal, y... ¡¡¡PARODIARLO!!! Bueno, el que se atrevió fue Mel Brooks. Tipo inteligente éste: sacó su peli en 1977, un año después de que Hitchcock rodó su última peli ("Trama macabra"). Y es que "Trama macabra" pintaba para ser la última de Hitchcock debido a que se había dejado esperar cuatro años desde la anterior ("Frenesí") y siete desde la antepenúltima ("Topaz"), estaba marcado el descenso de calidad, ya la cinematografía de Hitchcock empezaba a lucir como un poco de anticuario (estancado en los '50s, en los '60s a lo sumo). La peli se transformó en un pequeño highlight de Mel Brooks, quien venía en una racha de comedias/parodias más o menos exitosas ("Locuras en el Oeste", "El joven Frankenstein", "La última locura de Mel Brooks", rematando su pentalogía clásica con "La loca historia del mundo" de 1981), aunque con el tiempo ha ido cayendo más o menos en el olvido, en parte porque el cine de Hitchcock está cada vez más olvidado (estas nuevas generaciones que no son capaces de quedarse sentados una hora en el asiento hasta que ocurra el asesinato...), y en parte porque de dicha pentalogía, "Las angustias del doctor Mel Brooks" quizás sea la más débil de todas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Seamos honestos: como decía, "Las angustias del doctor Mel Brooks" está lejos de ser la joya de la corona. En su pentalogía las emprende con el cine del oeste ("Locuras en el Oeste"), el terror de la Universal ("El joven Frankenstein"), el cine mudo ("La última locura de Mel Brooks"), el cine policial y de suspenso y el de Hitchcock en particular ("Las angustias del doctor Mel Brooks") y el epic hollywoodense ("La loca historia del mundo"), pero mientras en las otras se las arregla de una manera o de otra (quizás no de manera tan graciosa como los ZAZ en "Y dónde está el piloto" o "Y dónde está el policía", pero se defiende), acá Mel Brooks no parece terminar de encontrarle el punto a Hitchcock. Parte importante de las pelis de Hitchcock, ya hemos dicho, radica en el morbo sexual que subyace en muchas de sus tramas, pero Mel Brooks no termina de sacarle todo el partido posible a esto (a pesar de una escena de Harvey Corman disfrutando un poco de bondage sadomaso, pero bueno). Sí se muestra como un alumno aplicado, a la hora de incluir en su trama varios resortes narrativos propios del imaginario hitchcockiano (la investigación de un misterio policial, el hombre acusado de un crimen que no cometió, la rubia platinada, el elemento psiquiátrico del prota, el McGuffin...), aunque luce un poco como... cómo decirlo... los incluye, y los incluye bien, y los maneja, pero de alguna manera no le sale tan bien, casi sin alma. De hecho, la peli empieza a cobrar interés recién a partir de su segunda mitad, cuando el conflicto policial se desata en toda regla, y en algún minuto llega de verdad a tensionar al espectador (curioso que lo más interesante acá sea la tensión y no el elemento de comedia en sí, al revés de "Y dónde está el policía", por ejemplo, en donde la trama policial es apenas una excusa para montarse gag tras gag tras gag). ¿Por qué entonces ver una peli tan deslavada? Quizás por algunos chistes particulares. La escena de la llamada telefónica (más o menos inspirada en "La llamada fatal") es simplemente brillante. Algunos chistes quizás no tienen tanta gracia como mala leche subterránea, como por ejemplo la parodia de "Vértigo" al final, análisis psicológico incluido. La secuencia inicial del aeropuerto también tiene sus momentos (si la encuentras como con un aire de familia al Superagente 86, no es casualidad: Mel Brooks creó esa serie televisiva). La secuencia del tipo que se cree perro es también hilarante, no tanto por la escena en sí (bastante previsible) sino por el entusiasmo que muestra el actor de turno. Y por supuesto no podía ser una parodia de Hitchcock sin parodiar su escena más famosa, el asesinato en la ducha de "Psicosis", también resuelta con bastante ingenio (para contrapesar, la parodia de la secuencia del ataque en "Los pájaros" no sólo es previsible, sino que también es muy poco graciosa). Mel Brooks hace uno de sus primeros protagónicos, Madeline Kahn como la "chica Brooks" está simplemente magnífica, Cloris Leachman como la enfermera sicótica y criptolesbiana está simplemente brillante, y Harvey Corman (viejo recurrente del Brooks group) acompaña bien. ¿Vale la pena verla? Sí, si tienes cierta familiaridad con el cine de Hitchcock (haberse visto tres o cuatro pelis o más, e idealmente de los '50s como "La llamada fatal", "Vértigo" o "Psicosis"), porque así se disfrutan mejor los chistes. ¿Y pudo haber sido mejor? Sí, pudo haber sido mejor.

IDEAL PARA: Ver una peli regular pero con chistes buenos, un poco a la manera de las sopas aguachentas pero que mejoran con el añadido de pedacitos de pan frito o tostado.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Una cabina telefónica y una rubia... [en inglés, sin subtítulos... pero más o menos se entiende, creo yo].

martes, 30 de agosto de 2011

"El abominable Dr. Phibes" (1971).


-- "The Abominable Dr. Phibes" (título original en inglés), "L'abominable Doctor Phibes" (título en catalán). Inglaterra / Estados Unidos. Año 1971.
-- Dirección: Robert Fuest.
-- Actuación: Vincent Price, Joseph Cotten, Hugh Griffith, Terry-Thomas, Virginia North, Peter Jeffrey, Derek Godfrey, Norman Jones, John Cater, Aubrey Woods, John Laurie, Maurice Kaufmann, Barbara Keogh, Sean Bury, Susan Travers.
-- Guión: James Whiton, William Goldstein.
-- Banda Sonora: Basil Kirchin.

-- "El abominable Dr. Phibes" en IMDb.
-- "El abominable Dr. Phibes" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A comienzos del siglo XX, pero no ese comienzos del siglo XX histórico en que se olía la pólvora en el aire europeo y tal, sino un comienzos del siglo XX campy hortera con luces al estilo John Travolta o poco menos. De noche, en una habitación con un tejado con tragaluz, el tragaluz se abre, y desciende una jaula. Cuando se abre, salen... ¡vampiros, BUAAAAAÁ! Y los vampiros, cosa natural en estas pelis de horror, dejan al pobre cristiano durmiendo sequito de sangre. La policía está desconcertada, pero uno de los detectives, a pesar de tener esa cosa tan inglesa de ser opaco de personalidad, descubre una conexión con un tipo que murió en otra parte, en un asesinato similar, pero víctima de unas abejas. Mientras tanto, un misterioso personaje acude a una fiesta de disfraces y se encuentra con otro, y le pasa una máscara que tiene forma de rana. La famosa máscara en realidad tiene un dispositivo que impide sacársela, y que empieza a apretar, apretar, apretar, hasta que la pobre víctima acaba croando su última canción. A estas alturas del partido, los detectives como que empiezan a tener un presentimiento de lo que está ocurriendo, y para comenzar la resolución del misterio, hablan con un especialista en lo más avanzado y científico en materia de criminalística: ¡un rabino judío! El rabino (el gran Hugh Griffith, dicho sea de paso) les dice que, efectivamente, las tres muertes tienen que ver con las plagas de Egipto. Además los detectives investigan la conexión entre las víctimas, y descubren que todos ellos trabajaban para un médico en particular como un equipo de cirujanos (y miren la coincidencia, entre todos ellos suman los suficientes como para cumplir todas las plagas de Egipto, que si sólo fueran cuatro habría que matarlos según los cuatro jinetes del Apocalipsis, y si fueran siete... ¡un momento, señor David Fincher!). En fin, el caso es que comienza una carrera contra el reloj, de la policía por localizar a las eventuales futuras víctimas y dar con el malvado por un lado, y por el misterioso asesino cargándose a las víctimas una a una con métodos a cual más ingenioso que el anterior. Bon apetit.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A comienzos de los '70s, el cine de terror experimentó algunas mutaciones. Durante toda la década anterior, más o menos desde el clásico "Drácula" de 1958, el terror a la inglesa había imperado en el panorama del terror barato serie B. La fórmula era trabajar con bajos presupuestos, invertir fundamentalmente en decorados molones por aquello de crear atmósfera y tal, y altas dosis (para la época) de sangre y de erotismo (bueno, esto último, incluso para NUESTRA época). Pero todo ciclo fílmico se agota por reiteración, y el terror inglés no iba a ser la excepción. En 1971 estamos todavía a un par de años de la peli que lo dio vuelta todo en materia de terror ("El exorcista"), pero en la explotación dada vez más desenfrenada del sexo y el gore ("Las amantes del vampiro", por ejemplo, o algunas de las últimas secuelas de la saga de Drácula de la Hammer) se evidenciaban los síntomas de la decadencia. "El abominable Dr. Phibes" se inscribe dentro de esta última hornada de terror inglés de qualité. En coproducción con Estados Unidos, para que el asunto tenga mayor alcance. Y con Vincent Price, para que efectivamente tengamos una superestrella a cargo. Habrá incluso secuela, pero bueno... Por suerte fue sólo una.

¿POR QUÉ VERLA?

-- "El abominable Dr. Phibes" es el "Shrek" del terror inglés de los '60s. Es notorio por el guión que la peli fue planeada como una peli de terror en forma, a partir de una historia que bien podría pasar por un remake bastardo de "El Fantasma de la Opera" (por cierto, ya puestos, la Hammer sí rodó su propio "El Fantasma de la Opera" una década antes de la que nos ocupa). Pero algo pasó por el camino. No me atrevería a asegurar qué. Quizás fue el afán de buscar el más espectacular cada vez, de superarse a sí mismos y crear una peli de terror que fuera más o menos definitiva. El resultado, como suele suceder cuando el motor se pasa de revoluciones, es una chorrada mayúscula. Tomarse en serio esta peli es lisa y llanamente imposible, a pesar de que todos acá tratan de hacerlo tan solemne como pueden. En principio, esto debería ser causal inmediata de defenestración por aburrimiento de la peli. Pero no. Curiosamente, es esta exageración campy lo que hace tan querible a esta peli. A pesar de que tratan de crear algo de suspenso al comienzo mostrando escenas sin explicar demasiado, al poco tiempo nos damos cuenta de que (cuando revelan que el asesino sigue el patrón de las diez plagas de Egipto) toda la peli no va a ser más que una sucesión de asesinatos exitosos, y hasta tenemos la cuenta, porque oigan, el dato no tendría ninguna gracia si no viéramos al asesino cargarse a toda la lista, ¿no? Por eso, el punto fuerte de esta peli son claramente los asesinatos, hasta el punto que el guión pasa a ser casi una excusa para mostrarnos diez pequeñas viñetas de horror engarzadas unas con otras. Y en esto la peli es muy cumplidora. Sin tanto gore como las pelis de hoy en día, la peli trabaja la atmósfera de los asesinatos y sitúa la cámara en los puntos justos para provocar el estremecimiento más visceral del respetable. Naturalmente que el mayor peso cae sobre el prota, pero como es Vincent Price, estamos bien. No es que Vincent Price haga su mejor papel, y de hecho su personaje es tan bizarro que cuesta creérselo (médico, teólogo, especialista en instrumentos musicales, mecánico... ¿sabrá algo de petroquímica, digo, sólo por si acaso...?)., pero Price tiene el juicio adecuado como para interpretarlo over-the-top y con eso consigue no chirríe tanto por exceso de seriedad. A su lado (es un decir, porque comparten pantalla muy poquito), Joseph Cotten luce terriblemente aburrido, quizás sintiéndose degradado porque véanlo, el pobre trabajó en pelis monumentales como "La sombra de una duda" y, ahí es nada, "El ciudadano Kane" de Welles, y acabar en esta producción de medio pelo, como que no le sentó muy bien. En fin, volviendo a la peli, todo este carnaval de alegres asesinatos termina de una manera bastante peculiar, que no adelantaré por supuesto, pero deja la peli en un punto alto. De hecho, el resultado acaba por ser lo suficientemente interesante como para que David Fincher haga después su propio remake bastardo: "Los siete pecados capitales".

IDEAL PARA: Amantes del terror de serie B.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL ABOMINABLE DR. PHIBES":

-- "El abominable Dr. Phibes: La venganza es la mejor medicina" en CinemaScope.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].


-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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