11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 17 de enero de 2013

"Agente Cody Banks" (2003).


-- "Agent Cody Banks" (título original en inglés), "Superagente Cody Banks" (título en español). Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Harald Zwart.
-- Actuación: Frankie Muniz, Hilary Duff, Angie Harmon, Keith David, Cynthia Stevenson, Arnold Vosloo, Daniel Roebuck, Ian McShane, Darrell Hammond, Martin Donovan, Marc Shelton, Chris Gauthier, Harry Van Gorkum, Connor Widdows, Eliza Norbury.
-- Guión: Ashley Miller, Zack Stentz, Scott Alexander y Larry Karaszewski, basados en una historia de Jeffrey Jurgensen.
-- Banda Sonora: John Powell.

-- "Agente Cody Banks" en IMDb.
-- "Agente Cody Banks" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Dentro de una casita en los suburbios vive un rapaz llamado Cody Banks. Tiene que soportar a su mami y a su papi, y también a un hermanito menor, lo que si le sumamos el que estamos hablando de Frankie Muniz, hace que todo esto parezca un episodio de "Malcolm". Pero como con las drogas y el sexo, los papis no saben que en verdad, Frankie Muniz es un superagente encubierto. Sucede que la CIA ha organizado un interesante programa de verano para reclutar superagentes niños blah-blah-blah. Sí, es una idea idiota, pero así es como viene la peli, y se agradece porque así nos ahorran toda la chimuchina de "¡oh, estoy siendo reclutado, es un mundo maravilloso allá afuera!". El malvado de turno, un tipo que ni siquiera tiene la decencia de llamarse como "Doctor" seguido de algún adverbio o conjunción (ya saben: Doctor No, Doctor Sí, Doctor Tal Vez...), y que es amo de la malvada organización terrorista E.R.I.S. (nunca nos informan de qué significa la sigla), echa a andar un plan maligno para desatar una peste de nanobots sobre la Tierra que se lo coman todo (a cambio de que me paguen un millonario rescate, suponemos... lo de siempre, vamos). Sucede que el científico en posesión del secreto tiene una hija, que es su única conexión con el mundo, y como Cody Banks es el mejor agente, lo envían para espiar a la hija, protegerla, y si se tercia, seducirla (bueno, como 007 pero en versión chava y sin sexo de por medio, que esta es una peli para todo público). Cody Banks asume la misión, pero oculta un doloroso secreto. No, no es rarito. Es otra cosa. Y esa otra cosa, la CIA termina descubriéndola. Y es que gastaron quince millones de dólares en entrenarlo, y nadie le enseñó a hablar con chicas. Buh. Ahora tenemos a Cody Banks, el antiBond, pasándolas canutas mientras trata de hacerse interesante con la chica de rigor, etcétera. Si, Frankie. Todos los humanitos tienen esa edad alguna vez.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La mayor muestra de la relativa inmortalidad de la saga de pelis Bond, es la enorme cantidad de sátiras y pelis me-cuelgo-de-Bond que han salido respecto de ella. Ya en los '60s salió la Bondxplotation con cosas como "Flint: Agente secreto" o "Modesty Blaise", y desde ahí no ha parado. La saga de Cody Banks, conformada hasta el año 2013 por "Agente Cody Banks" y por "Agente Cody Banks 2: Destino a Londres" (y parece que ahí morirá, porque Frankie Muniz ya no está en edad para bancarse una tercera que no sea un fiasco al estilo "Los nuevos Rugrats", George Lazenby no está disponible, y por suerte nadie ha pensado en un reboot) es el enésimo intento por profitar de la creatividad de Albert Broccoli & Cía. Quizás fue el éxito de "Spy Kids" y sus secuelas lo que iluminó a algún avispado productor que dijo "¡OK! Tomemos al chico ése de Malcolm y pongámoslo a hacer el espía, y forrémosnos". hehehé, buen intento.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, esta peli está hecha con espíritu take the money and run. Aprovechando el rushazo de "Spy Kids", y el de Frankie Muniz en "Malcolm in the Middle" ("Malcolm" a secas para los latinos), los colocaron en una trama Bond al uso, con el añadido graciosete de que Cody Banks no sabe tratar a las chicas. Esta es con mucho la parte más divertida de la peli, y funciona espectacularmente como una especie de parodia o precuela de lo que son las Bond Movies (un poco en plan James Bond Jr., pero en bueno). Después la chica es secuestrada y desaparece (c'mon, dude, don't you see it coming?) y vemos a Malcolm haciendo el Bond, pero con menos espectacularidad (vale, no es tan espectacular, pero se agradece porque no rompe el tono de entretenimiento familiar). Incluso hasta tiene su qué de morbo, por cortesía de la bien diseñada Angie Harmon colocada en trajecitos fetish que dejan turnio a la audiencia, por no hablar del pobre Frankie Muniz (pensar que Christopher Nolan dijo que si alguna vez lo obligaban a castear un Robin para alguna secuela de "Batman inicia", dijo que ficharía al pobre Muniz...). Frankie Muniz está simpático en su rol, aunque no hace nada substancialmente diferente a lo que hacía en "Malcolm" (bueno, por eso lo contrataron, en primer lugar, nadie debería esperar por tanto un gran alarde actoral aquí), e incluso esta peli hubiera sido impensable sin él (¿qué otro actor juvenil de ese tiempo hubiera tenido su carisma?). Hilary Duff es la chica linda en apuros, y como las más clásicas chicas Bond, aporta la bonita figura y poco más. Ian McShane tiene cara de villano y la usa, pero algo falla con él y no nos convence de que al final del día sea la gran amenaza, que digamos (su plan es hermoso, utilizar nanobots para engullir el sistema de defensa nuclear de Estados Unidos... ¡este tipo se adelantó cinco años al Klaatu del remake de "El día en que la Tierra se detuvo", y aún más a "G.I.Joe: El origen de Cobra"!). Arnold Voosloo hace lo de siempre, poner dientes y corpada como villano, y en esas coordenadas funciona (ya saben: Imhotep en "La momia" y secuela, Habib Marwan en la cuarta temporada de "24"...). Al final del día queda una peli irregular, entretenida si se la ve sin pretensiones, pero nada que te vayas a acordar mucho tiempo después. Quizás por eso fracasó "Agente Cody Banks 2: Destino a Londres": nadie recordaba haberse divertido con la primera (eso, y que la segunda heredó todo lo malo dejándose lo bueno en el tintero). Lo vergonzoso del asunto, es que aún así sigue siendo mejor que "xXx" y secuela (probablemente porque acá no se toman tan en serio).

IDEAL PARA: Ver la enésima peli Bond, con Frankie Muniz esforzándose por levantar el cotarro.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 18 de octubre de 2012

"Misión recontraespionaje" (1985).


-- "Spies Like Us" (título original), "Espías como nosotros" (título en España), "Espías improvisados" (título en Perú para su exhibición en TV). Estados Unidos. Año 1985.
-- Dirección: John Landis.
-- Actuación: Chevy Chase, Dan Aykroyd, Steve Forrest, Donna Dixon, Bruce Davison, Bernie Casey, William Prince, Tom Hatten, Frank Oz, Charles McKeown, James Daughton, Jim Staahl, Vanessa Angel, Svetlana Plotnikova, Bjarne Thomsen.
-- Guión: Dan Aykroyd, Lowell Ganz y Babaloo Mandel, basados en una historia del primero y de Dave Thomas.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "Misión recontraespionaje" en IMDb.
-- "Misión recontraespionaje" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Chevy Chase (bajo el nombre de un personaje, pero no tiene punto aprendérselo, es Chevy Chase all along) es un pesadote que se cree muy gracioso, y que por una vez en la historia de las pelis, origina a su alrededor la reacción esperable: todo el mundo pasa de él como de la peste. Dan Aykroyd por su parte es un cerebrito que trabaja rompiendo códigos. Ambos terminan tomando un examen para ser reclutados como espías dentro de la CIA. Obviamente, siendo Chevy Chase quien es, trata de pasar el examen a la mala, haciendo trampa OSTENTOSAMENTE, y como es un pesado, no sólo cava su propia desgracia, sino que como la bubónica y los políticos chilenos, arrastra al pobre de Dan Aykroyd consigo. ¿Está todo perdido para nuestros héroes? ¡No! Porque resulta que en el intertanto, la CIA se ha enterado de que los malvados rusoskas están desarrollando un Машина Судного дня que ni el Dr. Insólito, óigale, porque si hay algo que los malvados rusoskas amaban hacer en la Guerra Fría era... ¡¡¡CREAR ARMAS SUPERPODEROSAS PARA DESTRUIR EL MALVADO CAPITALISMO!!! ¡¡¡MWA-HA-HA-HA-HÁ!!! Hay que ver lo malvados que eran los rusos, suerte que Ronald Reagan, Juan Pablo II y Rocky Balboa nos libraron de ellos... En fin, el caso es que... ¿alguien confiará en nuestro par de fracasados, a pesar de su evidente falta de credenciales, para esta delicadísima misión en donde, vía salvar al mundo, van a descubrir su heroísmo interior, y ganar el respeto de ellos mismos y del resto del mundo precisamente, además de conseguir la(s) chica(s)...? Er... Bueno, de confiar en ellos, confían. Para que sirvan de carnada, eso es. Que el verdadero equipo ya está en terreno y son de lejos mucho más competentes que este par de lerdos (en realidad uno de ellos que es el métomentodo, el otro el cerebrito tiene algunas más posibilidades. Sólo algunas). De manera que terminarán primero sometidos al mínimo entrenamiento para que sean capaces de sobrevivir al STAGE 1 siquiera, y luego, enviados a Afganistán sin comida, refuerzos ni gadgets James Bond. A partir de este punto, ¿de verdad necesito decirles cómo termina? ¿Y necesito decirles como este par de insoportables, andando la peli, se transformarán en ese parcito al que tú aprenderás a querer y amar, aunque eso signifique que deban forzarte al mentado parcito por tu garganta abajo y obligártelo a tragar hasta sus últimas y amargas consecuencias...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Durante la primera mitad de los '80s se venía desarrollando un nuevo estilo de comedia desmadrada y con énfasis en lo más tontorrón de lo tontorrón que se pudiera. Bueno, no tanto tampoco, que lejanos todavía en esos tiempos estaban las aberraciones de "Epic Movie" y similares. En esa época, al menos todavía tenían argumentos originales en vez de pegotear escenas de otras pelis unas con otras y regrabarlas con actores de poca raza y mala calaña. Uno de los grandes de la época fue John Landis, que dirigió "Locura yanki", "Colegio de animales", "Los hermanos caradura", "Un hombre lobo americano en Londres" y "De mendigo a millonario", y que de ésta iba a salir para dirigir "Los Tres Amigos", "Un príncipe en Nueva York" y... ¿"Oscar"... La de Stallone? Ups... "Transilvania mi amor" (bueno...), "Un policía suelto en Hollywood III" (ya, aquí nos bajamos del recuento mejor). En fin. El caso es que, en algún minuto, este tipo iba a dirigir esta especie de parodia en clave desmadre ochentero de las pelis de espías a lo James Bond (por si no se nota, la canción "Spies Like Us" es de Paul McCartney, que ya había grabado "Live and Let Die" para "Vive y deja morir" en 1973... y que después de esta peli declaró que nunca jamás EVER había compuesto "Spies Like Us", y si alguien se lo recuerda se pone a chuparse el pulgar en posición fetal NO-OIGO-NO-RECUERDO-LALALÁ). Con John Belushi y Dan Aykroyd en los protagónicos, lo que habría repetido la inolvidable pareja de "Los hermanos caradura". Incidentalmente, Landis había dirigido a Aykroyd también en "De mendigo a millonario" (con un Eddie Murphy pre "soy la leche como comediante, aliméntenme con mierda y yo cagaré oro"). Como podrán imaginarse, la muerte de Belushi impidió esta primera encarnación del proyecto, por lo que Chevy Chase se subió al avión. El resto es historia: esta peli medio sátira de "Doctor Insólito" (que en sí misma es una parodia casi imparodiable) tuvo un éxito relativo, más con el público que con la crítica, y se transformó después en un clásico de culto de los '80s. Francamente, me pregunto por qué.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En el fondo, esta peli es la traslación de los conceptos de la comedia gamberra de los '80s al cine de espías. La comedia gamberra ochentera es ante todo una comedia de la rebelión: un grupo de personajes tienen una actitud autocentrada, autorreferente, y por supuesto muy COOL, y por lo mismo chocan con las instituciones de turno que, son lo que son, están pobladas de viejos carcamales extraídos de décadas que no son tan cool como ¡¡¡LOS OCHENTAS!!! Aquí, el rol de personajes cool es llenado por Dan Aykroyd (bien) y Chevy Chase (mal), mientras que el rol de dinosaurios cagando al mundo con su prepotencia es llenado por la CIA (claro está), y en menor medida por los malvados rusoskas, que aunque llevan uniforme y too no son COOL porque,  bueno... no lo son, punto (suerte para ellos que no se metieron por accidente al set de "Danko: Al rojo vivo", o el Chuarche los habría hecho pupita). Bueno, del UNCOOLISMO salvamos a Vanessa Angel (su primer rol aquí, y para no desentonar, tiene una escena fetiche sacándose un traje en plena nieve, ni que fuera un documental del calendario Pirelli óigale), que por estar en lo más rico de su ricura y además terminar encamada con uno de los héroes (vamos, no me digan que es un spoiler demasiado gordo, si para qué otra cosa iban a tenerla en una comedia tan para-machos como ésta, ¿no?), sí es COOL. No es una mala idea. El problema es que los personajes centrales, en particular Chevy Chase, son tan pesados y se meten en problemas precisamente por ser tan pesados, que resulta difícil conectar con ellos. No es que la peli sea mala ni que se dejen de echar risas, pero después de verla queda la sensación de que podría haber sido mucho mejor. El ámbito de la comedia gamberra es el típicamente urbano, y en particular el típicamente urbano americano, y sacarlo de contexto para ponerlo en la URSS, como que no termina de encajar. Esta peli tiene momentos muy buenos (particularmente la secuencia de Afganistán, por no hablar de la casi surrealista secuencia del examen inicial), pero también tiene muchos tiempos muertos en donde no encuentran como apurarse de salir de una situación para meterse en la siguiente. El resultado final es una peli a la que le falta justamente lo que más debería tener, desmadre del bueno, y que por lo tanto se queda a mitad de fuelle. En definitiva, una que no es mala, pero que podía haber sido mejor. O más creativa, a lo menos.

IDEAL PARA: Fanáticos de la comedia ochentera.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- ¡¡¡EL ENTRENAMIENTO!!! [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 13 de septiembre de 2012

"Stefan v/s Kramer" (2012).


-- "Stefan v/s Kramer". Chile. Año 2012.
-- Dirección: Sebastián Freund, Stefan Kramer y Leonardo Prieto.
-- Actuación: Stefan Kramer, Paloma Soto, Teresita Commentz, Andres Commentz, Carolina Paulsen, Javiera Acevedo, Benjamin Westfall, Daniel Sagués, Constanza B. Majluf.
-- Guión: Sebastián Freund, Stefan Kramer y Leonardo Prieto.
-- Banda Sonora: Javier Bassino y Alejandro Brownell.

-- "Stefan v/s Kramer" en IMDb.
-- "Stefan v/s Kramer" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Stefan Kramer era un patipelao como tú y como yo. Pero con un talento especial. Uno que lo llevó a imitar a como cincuenta millones de los dieciséis millones y algo chilenos que existen. Eso lo llevó a la cumbre. Aunque con problemas. Porque tiene a su lado tremendo peazo señora óigale, y el desgraciao... ¡la desatiende! ¡no la pesca! ¡no la cuida! Y la señora, dale que dale muy sumisa ella. Lo que nos podría llevar a sospechar que no es chilena, porque hay que ver lo mandonas y vocales y empoderás que son las chilenas, aunque después recordamos que él es un famoso, y por lo tanto a ella le toca callar y agachá'lmoño no más, pueh. De manera que la crisis matrimonial empieza a crecer y crecer... Lo que nuestro buen Stefan Kramer ignora, es que todo es una conspiración en las sombras. Liderada nada menos que por el Presidente de Chile. Porque mucha gente se la tiene jurada a Kramer por sus imitaciones. La gota que rebalsa el vaso se produce cuando a la señora se le ocurre lo que a toda señora chilena frustrada se le ocurre: hacerle caso a un gurú. El gurú, por supuesto que quiere comerse a la apsara en cuestión, de manera que le da algunos sabihondos consejos de tipo encuéntrate a ti misma, empodérate, respétate a ti misma atropellando a todo el mundo, y ahí tenemos a la chica sublevándose contra su justo, recto, señorial, pero algo distante marido. Por su parte un vecino que da la casualidá es conductor de televisión, enrola a la pareja en crisis para un concurso de talentos. Todo irá entonces camino hacia el esperable despeñadero, en que la señora acabará por faltarle los respetos al hombre que ha jurado amar y defender hasta que la muerte los separe amén, y él se arrojará en una crisis de identidad que lo hará crecer, madurar, cuestionarse como ser humano, etcétera. Y seamos honestos: harto tienes que cuestionarte como ser humano si como veinte personajes de la peli en realidad son el mismo actor protagónico desdoblado. Para que después vengan a sentar cátedra sobre doble personalidad los chiflólogos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque los libros de Historia del Cine en Chile inciden fundamentalmente en el "cine social", o sea, en las latas acerca de gente pobre-mugrosa con existencias tristes y sórdidas para que nos sintamos culpables de estar un poco mejor que ellos, o bien en las latas acerca de gente linda-bonita con existencias tristes y vacías para que nos sintamos afortunados de estar un poco mejor (peor) que ellos, de tarde en tarde se ruedan divertimentos muy divertidos. Bueno, y "Rojo: La película" también. Uno de los casos es el de Stefan Kramer, un humorista que ha encontrado su veta natural en la imitación despiadada de cuanto famoso, famosete o famosillo principalmente chileno se le pone a tiro. Porque Chile nunca ha vuelto a ser el mismo después de que Stefan Kramer nos mostrara con toques maestros por qué Sebastián Piñera es un tipo tan pobre que lo único que tiene es dinero. Y como Stefan Kramer no tiene apellido chileno sino alemán (seguro que la cigüeña de turno nunca aprobó Introducción a la Geografía), pues resulta que no se echó en los laureles ni dio por garantizado el éxito para siempre, sino que... ¡se puso a trabajar AÚN MÁS! ¡Y trabajó ÉL en vez de contratar a algún pobre suche por el mínimo y quedarse con el crédito! ¡Leñe, que le está pasando a mi Chile! El caso es que el susodicho se puso a trabajar en una peli, en esta peli precisamente, en la que, qué iba a hacer... imitaciones, claro. Ponerlas a todas y meterlas/inyectarlas a presión aunque no vengan a cuento, para lucir su talento. ¿El resultado...? Siga leyendo en la siguiente sección, gracias...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hay pelis sobre las cuales el debate acerca de su calidad escapa desde lo puramente cinematográfico (ya se sabe: el guión, la fotografía...), simplemente porque se niega a pelear en esa liga, y renunciando a los cánticos de sirena de la eternidad esculpida en bronce por los meapilas del culturetismo, apuestan más por la llegada social, por transformarse en un fenómeno colectivo para el aquí y el ahora. "Stefan v/s Kramer" no es una buena peli, en el sentido que entienden "buena peli" los siempre cenizos fulanos de la academia, o Jay Sherman. "Stefan v/s Kramer" encuentra su mayor fortaleza en su inmisericorde crítica social. Créase o no, esta peli livianita e incluso tontorrona triunfa de cajón allí donde fracasa tanto cineasta frustrante y frustrado batallando con sus peliculillas sobre vidas mínimas y miserables: en poner de manifiesto lo mal que estamos los chilenos. Veamos el argumento. El prota es un tipo clase media que ha surgido y se ha hecho famoso a punta de puro ñeque y puro talento. Y esto, aplicándose a una actividad tan noble y democrática como lo es la sátira en contra de las instituciones. Pero los poderosos, ¡ay!, los poderosos en Chile no aman la democracia, y porque se sienten heridos en su orgullo propio, no paran de conspirar y maquinar e invertir millones de dólares en un complot para vengarse del prota y destruirlo, de matar su talento, de aniquilarlo, de aplastarlo. No vemos guerra de clases aquí, o por lo menos no una intencionada por parte de los personajes: el prota no quiere derrocar a la oligarquía, y los poderosos que son los villanos tampoco buscan destruir al prota porque sea un subversivo revolucionario. En esta peli, el sistema en sí no está en juego. Inocuo, ¿verdad? No tanto. Porque la moraleja es la que todo chileno de corazón bien puesto conoce: que en Chile da lo mismo si uno tiene talento o no, lo importante es que utilice ese talento al servicio (servil) de los de siempre, los que no tienen ningún talento pero tienen los contactos, las conexiones y las redes familiares para aplastar a todos los demás desde sus comodas casitas sobre la cota mil. El discurso final que se manda el Presidente es terriblemente subversivo: por debajo de la pinturilla de que es un hombre herido y sentido por las imitaciones de Kramer, late la idea de que la institucionalidad no retrocede ante nada y ante nadie para destruir a sus enemigos. De dicho discurso se desprende que en Chile si alguien grita que el Emperador está desnudo (o el Presidente), entonces es culpa del que grita por ofender los sentimientos del pobrecito desnudo, y no del Presidente por... bueno, por andar desnudo en primer término. La gente en Chile es bastante imbécil, tanto que no tiene empacho en erigir a los altares de la cultura popular a subproductos de empoderamiento feminazi como "Soltera otra vez", y es poco probable que haya salido del cine pensando que la peli fue una aguda y certerísima crítica social... pero el subconsciente sigue trabajando. Apostaría tres millones contra uno a que buena parte del éxito de la peli radica no solo en que Stefan Kramer te hace reir, sino en que se ríe de los poderosos, de los barones de los medios de comunicación y de la institucionalidad, y los deja como lo que son: una manga de idiotas inflados de sí mismos que sólo están donde están porque cuando se formó la oligarquía chilena, ellos fueron los primeros que sacaron número y se atornillaron de una manera tal que nunca han podido ser reemplazados por gente más meritoria y competente. Que Stefan Kramer vía el discurso final del Presidente, haya tenido que adocenar un poco las lecturas más conflictivas de la peli, haciendo simpático (¿con ironía?) al Presi que es el villano principal, algo dice. Algo sobre como se puede ser muy lanzado para criticar, pero al último igual hay que hacer genuflexiones... y sobre cómo esas genuflexiones existen en primer lugar por puro instinto de supervivencia.

-- El trabajo de Stefan Kramer interpretando a Stefan Kramer, por supuesto... y a la tropa de personajes, personajetes y personajillos que lo secundan (nota para los no enterados: el comediante Stefan Kramer interpreta a un personaje que se llama Stefan Kramer, chúpate esa Dante Alighieri incluyéndote de prota en tu "Divina Comedia"). Claro, una cosa es verlo arriba de un escenario haciendo comedia stand-up, y otra muy distinta es verlo interpretando y moviendo sus personajes a lo largo de una historia ficticia. La trama en sí misma es lo de menos, y en realidad es la misma tontera del matrimonio que entra en crisis y al último se reconcilia. No importa. Esto es un pretexto para que Kramer haga lo que mejor sabe hacer, y que lo haga como los dioses. La cantidad de personajes que interpreta es tal, que más o menos la mitad de las escenas con diálogos entre dos, tres e incluso más personajes en realidad son él mismo desdoblándose y dándose la réplica a niveles esquizofrénicos... y tan bien, que incluso llega a olvidársenos que es el propio Stefan Kramer haciendo de actor-orquesta. No es ninguna exageración decir que Stefan Kramer está aquí en la misma liga que un Alec Guinness o un Peter Sellers... o lo estaría si actuara en el mundo angloparlante en vez de estar sumergido en este hórrido agujero geopolítico que es Chile. Esta peli es indigna de su enorme talento, pero es la peli que tenía que rodar porque, demonios, hablamos del público chileno aquí, y el público chileno no lo va a apreciar de Inspector Clouseau o haciéndose la gracieta que hizo Alec Guinness de interpretar él solito a una familia entera en "Ocho sentencias de muerte" (bueno, por otra parte el público chileno tampoco aprecia a Eddie Murphy haciendo cincuenta millones de papeles por peli, así es que una cosa más o menos compensa la otra. Aunque Kramer aunque con prótesis y todo siempre es Kramer, no como Eddie Murphy que si no fuera por una buena dosis de CGI...). Para el público más allá de las fronteras chilenas, el efecto probablemente se pierda en buena medida porque quién allá conoce a Diana Bolocco, o al Negro Piñera, o a Rafael Araneda (a todos los imita, de manera demoledora e implacable), aunque seguro que se ríen viéndolo cantar igualito a Ricardo Arjona (además de pedorrearse a gusto en él, suponemos que con gusto porque el cantante o la discográfica debió haber firmado el permiso para usar material que, después de todo, tiene copyright). Esta peli es la prueba de que Stefan Kramer es alguien a quien Chile le quedó chico. Su próxima peli debería ser absolutamente internacional, interpretando a varios roles también internacionales, y debería ser distribuida a toda Latinoamérica y a España. Se lo merece por ñeque, por esfuerzo, y también por los asombrosos y camaleónicos resultados.

-- Digamos unas pequeñas palabras sobre el resto del elenco. Porque Stefan Kramer está tan superlativo, que se come con patatas al resto del elenco... de manera injusta, porque los otros que no son ellos también lo hacen bien. Paloma Soto como la esposa de Kramer tiene un montón de chispa y carisma, los niños actúan con liviandad, Carolina Paulsen en sus brevísimas apariciones como la nana también funciona a cabalidad, y desde su pequeño papel Javiera Acevedo se hace notar bastante bien (además de darse el gusto de aparecer fugazmente en lencería aquí-y-allá, ehm, quién se queja por eso).

IDEAL PARA: Chilenos de corazón, y más allá de las fronteras, para quienes quieran descubrir a un sorprendente actor.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].


jueves, 22 de marzo de 2012

"¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio" (1987).


-- "Spaceballs" (título original en inglés), "La loca historia de las galaxias" (título en España). Estados Unidos. Año 1987.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Mel Brooks, John Candy, Rick Moranis, Bill Pullman, Daphne Zuniga, Dick Van Patten, George Wyner, Michael Winslow, Joan Rivers (sólo voz), Lorene Yarnell Jansson, Sal Viscuso, Ronny Graham, Jim J. Bullock, Leslie Bevis, Jim Jackman.
-- Guión: Mel Brooks, Thomas Meehan y Ronny Graham.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio" en IMDb.
-- "¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Los malvados astropelotas están a punto de tocarle las pelotas al buen planeta Druidia! ¡Y robarles todo su aire! Es lo que tienen las Revoluciones Industriales, que generan contaminación, y después hay que usar todos los chiches bélicos fabricados por las Revoluciones Industriales para atacar a planetas más inocentes, más descontaminados y más desarmados. El plan es arreglárselas para secuestrar a la princesa Vespa, y chantajear a su padre el rey para que entregue la combinación de la burbuja que protege la atmósfera del planeta (sobre cómo pensaban secuestrar a la princesa Vespa en primer lugar si no podían acceder al planeta, misterio misterioso de los misterios aquí). Mientras tanto, la princesa Vespa, que es Daphne Zúñiga cuando estaba buena, está a punto de casarse con el príncipe Valium, que por exigencias del guión es el único príncipe disponible en las cercanías a pesar de que... bueno... hace honor a su nombre, digámoslo así. Pero la princesa que quería vivir sale arrancando a todo escape, y en vez de esconderse por ahí, tiene la mala idea de salirse del planeta. La ocasión que el malvado Dark Helmet y su banda estaba esperando, por supuesto. De manera que los villanescos astropelotas van tras la princesa Vespa, y la consiguen a-punto-de-capturar. ¿Está todo perdido? ¡Oh, no! Porque el rey contrata a Lone Starr para rescatar a la princesa. Olvidándose de que las princesas caprichositas se enamoran de los rufianes que es un encanto. La lucha entre Dark Helmet y Lone Starr por la princesa ha comenzado, y también el descojone generalizado de Mel Brooks contra Star Wars y todo lo que se le relacione o parezca.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Mel Brooks era hot en los '70s, con parodias directo a la mandíbula como "Locuras en el Oeste" (against Western), "El joven Frankenstein" (sentándose en los monstruos de la Universal), "La última locura de Mel Brooks" (su comentario sobre el cine mudo), "Las angustias del doctor Mel Brooks" (take that Hitchcock) y "La loca historia del mundo" (su versión sobre las Biblical y Epic Movies). Y de pronto, algo sucedió. Quizás fue el relativo fracaso de taquilla de "La loca historia del mundo". Quizás fue el agotamiento de su fórmula o su manera de hacer parodias, que a veces peca de un tanto repetitiva. Quizás fue que no encontró su camino a través de los '80s, en donde todo se hizo imagen y MTV, y el humorismo mismo cambió, se hizo menos clásico y más gamberro (y por qué no decirlo, hacer humor paródico para adolescentes cuyos sesos estaban sorbidos por MTV que pensaban que la Historia Universal había principiado en 1981, era una manera segura de que nadie en la audiencia entendiera los chistes). El caso es que desde los '80s que Mel Brooks ha andado un poco a las patadas. Ha seguido siendo el mismo de siempre... sólo que no exactamente el mismo de siempre. Después rodaría "Las locas aventuras de Robin Hood" y "Drácula: Muerto pero feliz", dos comedias estimables y bastante subestimadas por la audiencia, pero que admitámoslo, no tienen el brillo de las originales. Entre medio rodó "¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio", que es su parodia de la Ciencia Ficción en general, y claro, de Star Wars en particular. Pobre Mel. Un cineasta que no será la crema de la crema de los humoristas fílmicos, pero que nos ha dado tantas buenas horas de carcajadas, se merecía un destino mejor.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Star Wars tamizada por el filtro implacable de Mel Brooks? La reacción puede ser variada. Algunos lo pueden encontrar una majamama incomprensible y muy poco graciosa. Otros en cambio pueden aplaudirla hasta despellejarse las manos. El caso es que puesto a parodiar Star Wars, Mel Brooks no se corta en ir a la médula. Su argumento en realidad trae a primera escena todo lo que George Lucas había tratado cuidadosamente de ocultar, para dar la idea de que lo suyo era nuevo u original. ¿Había una princesa en Star Wars? Pues le damos un castillo, faltaba más (y EL castillo, el de Neuschwanstein nada menos). ¿Todo es grandioso o apoteósico? Entonces abrimos la peli con una secuencia de 90 segundos mostrando TODA la nave. ¿El mejor amigo del prota es un felpudo con patas? Entonces ponemos a un perro que habla, y asunto arreglado. A la larga, esta peli es una eficaz y mortífera deconstrucción de todos los códigos de género de Star Wars, mostrándonos de manera implacable de dónde salieron todas y cada una de las ideas de George Lucas. Lo interesante del caso es que, leyenda urbana dixit, George Lucas mismo estuvo muy complacido con la parodia, cuando leyó el libreto. ¿Qué otra cosa más iba a hacer? ¿Demandar...? La peli también hace uso y abuso de una serie de tópicos procedentes de otras sagas, series y franquicias, incluyendo por supuesto la inevitable referencia al teletransporte de Star Trek, un cameo a lo amigo respecto de "Alien", etcétera.

-- Quizás los mejores chistes de la peli, sean los metatextuales. Todos los referentes al mercadishing de la peli, por ejemplo. Dark Helmet jugando con muñequitos de la franquicia, después de pasada la carcajada inicial ante lo desopilante de la escena, es un profundo TOMA ESO a los fanáticos de la franquicia (de Star Wars, que de ésta, creo que nadie es friki de ésta en particular. O del pobre Mel en general). Y qué quieren, aunque chorra y todo, a mí me gana el chiste de que van a comenzar la metamorfosis de la nave espacial, y Dark Helmet dice: "¿Listo, Kafka...?". Y la parodia alcanza lo sublime cuando los villanos arriendan la peli de SPACEBALLS... ¡¡¡ANTES DE QUE HAYA SALIDO AL CINE!!! Claro, aparte de un chiste de autorrecursividad que haría las delicias de Escher o de Borges, tenemos una escalofriante predicción de nuestro mundo del siglo XXI (¿"Wolverine", lanzada a internet antes que a los cines, alguien...?).

-- Los actores están en estado de gracia. La idea de poner a Dark Helmet como un nerd canijo puede parecer un recurso demasiado obvio para hacer reir, pero cuando ESE nerd canijo es RICK MORANIS, la cosa no puede ser sino alabada. Un jovencísimo Bill Pullman por su parte ya era aventurero estelar mezcla de Indiana Jones con Han Solo, años antes de ser PILOTO DE CAZA Y PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS en "El día de la independencia" (¿habrá tenido Roland Emmerich este rol de Pullman en mente, a la hora de contratarlo?). Daphne Zúñiga está muy atractiva en el rol que seguramente terminará por ser el pináculo de su carrera, antes de irse al declive en made-for-TV-movies y hacer de otra histérica más dentro del extenso elenco de histéricas de "Melrose Place". Mel Brooks por su parte hace un poco lo suyo como el Presidente de Astrobola, aunque parece francamente más divertido como Yogurt. John Candy es otro de esos actores que consigue sacar adelante con dignidad lo que en esencia es un rol de mierda (el compañero perro del héroe, otra sátira demasiado obvia, salvada por un actor de fuste). Y tener al entrañable Dick Van Patten en un par de escenas como el rey de Druidia, o al chico maravillas de los ruiditos de "Locademia de policía" que es Michael Winslow en una escena de cameo, sólo puede hacer más magnífico lo que ya es de por sí apreciable.

-- El soundtrack, sin ser ninguna maravilla, acompaña la mar de bien a esta peli. Admitamos que hacer una parodia del gran soundtrack de John Williams para Star Wars es una tarea en donde gentes de las más altas competencias han fracasado de manera lastimosa, y entonces tendremos a un soundtrack livianito y aventurero, que llena de lo más bien la papeleta.

IDEAL PARA: Ver una parodia de Star Wars que, pese a ser un tanto obvia a ratos, levanta mucho el nivel gracias al esfuerzo de los concurrentes.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Duelo final de Lone Starr con Dark Helmet [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 24 de noviembre de 2011

"Las angustias del doctor Mel Brooks" (1977).


-- "High Anxiety" (título original en inglés), "Máxima ansiedad" (título en España). Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Mel Brooks, Madeline Kahn, Cloris Leachman, Harvey Korman, Ron Carey, Howard Morris, Dick Van Patten, Jack Riley, Charlie Callas, Ron Clark, Rudy De Luca, Barry Levinson, Lee Delano, Richard Stahl, Darrell Zwerling.
-- Guión: Mel Brooks, Ron Clark, Rudy De Luca y Barry Levinson.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "Las angustias del doctor Mel Brooks" en IMDb.
-- "Las angustias del doctor Mel Brooks" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El doctor Thorndyke (¿diuca espinosa? Sutil, Mel, sutil...) llega hasta un manicomio para instalarse como su director, después de haber pasado por un manicomio diferente: el aeropuerto. Una vez que llega, es recibido por el médico a cargo, que tiene la "mejor" disposición y todo a pesar de que él era el candidato fijo para el cargo. Nada más llegar, el doctor Thorndyke descubre que el manicomio está un poco patas arriba, pero no importa, tratará de ajustarse lo mejor que se pueda. A pesar de su chofer le ha dicho, con tono tenebroso, que quizás el anterior director no murió así nada más, sino que fue... ASESINA-A-A-A-A-A-DOOOOOO... El caso es que, mientras el buen doctor se adapta, le sale una invitación para viajar a San Francisco, lugar en donde hará algunos inquietantes descubrimientos que le convencerán de que definitivamente algo muy turbio se está cocinando en su propio manicomio... A propósito, ¿ya dijimos que nuestro buen doctor le tiene pánico a las alturas, y que en algún momento conveniente de la trama ese pánico lo pondrá en problemas? (además, lo pondrá en algunas situaciones que sobre el guión están marcadas como "this is FUNNY", pero que en la ejecución, por alguna razón, no se ven tanto).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La larga y señera sombra de Alfred Hitchcock se proyecta sobre el cine incluso hasta el día de hoy. Una mezcla de buen manejo de los resortes del suspenso, combinados con un morbo fetichista a toda prueba, han convertido a sus pelis en clásicos indiscutibles del cine. Más tarde o más temprano, alguien tenía que atreverse a tomar al maestro, bajarlo de su pedestal, y... ¡¡¡PARODIARLO!!! Bueno, el que se atrevió fue Mel Brooks. Tipo inteligente éste: sacó su peli en 1977, un año después de que Hitchcock rodó su última peli ("Trama macabra"). Y es que "Trama macabra" pintaba para ser la última de Hitchcock debido a que se había dejado esperar cuatro años desde la anterior ("Frenesí") y siete desde la antepenúltima ("Topaz"), estaba marcado el descenso de calidad, ya la cinematografía de Hitchcock empezaba a lucir como un poco de anticuario (estancado en los '50s, en los '60s a lo sumo). La peli se transformó en un pequeño highlight de Mel Brooks, quien venía en una racha de comedias/parodias más o menos exitosas ("Locuras en el Oeste", "El joven Frankenstein", "La última locura de Mel Brooks", rematando su pentalogía clásica con "La loca historia del mundo" de 1981), aunque con el tiempo ha ido cayendo más o menos en el olvido, en parte porque el cine de Hitchcock está cada vez más olvidado (estas nuevas generaciones que no son capaces de quedarse sentados una hora en el asiento hasta que ocurra el asesinato...), y en parte porque de dicha pentalogía, "Las angustias del doctor Mel Brooks" quizás sea la más débil de todas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Seamos honestos: como decía, "Las angustias del doctor Mel Brooks" está lejos de ser la joya de la corona. En su pentalogía las emprende con el cine del oeste ("Locuras en el Oeste"), el terror de la Universal ("El joven Frankenstein"), el cine mudo ("La última locura de Mel Brooks"), el cine policial y de suspenso y el de Hitchcock en particular ("Las angustias del doctor Mel Brooks") y el epic hollywoodense ("La loca historia del mundo"), pero mientras en las otras se las arregla de una manera o de otra (quizás no de manera tan graciosa como los ZAZ en "Y dónde está el piloto" o "Y dónde está el policía", pero se defiende), acá Mel Brooks no parece terminar de encontrarle el punto a Hitchcock. Parte importante de las pelis de Hitchcock, ya hemos dicho, radica en el morbo sexual que subyace en muchas de sus tramas, pero Mel Brooks no termina de sacarle todo el partido posible a esto (a pesar de una escena de Harvey Corman disfrutando un poco de bondage sadomaso, pero bueno). Sí se muestra como un alumno aplicado, a la hora de incluir en su trama varios resortes narrativos propios del imaginario hitchcockiano (la investigación de un misterio policial, el hombre acusado de un crimen que no cometió, la rubia platinada, el elemento psiquiátrico del prota, el McGuffin...), aunque luce un poco como... cómo decirlo... los incluye, y los incluye bien, y los maneja, pero de alguna manera no le sale tan bien, casi sin alma. De hecho, la peli empieza a cobrar interés recién a partir de su segunda mitad, cuando el conflicto policial se desata en toda regla, y en algún minuto llega de verdad a tensionar al espectador (curioso que lo más interesante acá sea la tensión y no el elemento de comedia en sí, al revés de "Y dónde está el policía", por ejemplo, en donde la trama policial es apenas una excusa para montarse gag tras gag tras gag). ¿Por qué entonces ver una peli tan deslavada? Quizás por algunos chistes particulares. La escena de la llamada telefónica (más o menos inspirada en "La llamada fatal") es simplemente brillante. Algunos chistes quizás no tienen tanta gracia como mala leche subterránea, como por ejemplo la parodia de "Vértigo" al final, análisis psicológico incluido. La secuencia inicial del aeropuerto también tiene sus momentos (si la encuentras como con un aire de familia al Superagente 86, no es casualidad: Mel Brooks creó esa serie televisiva). La secuencia del tipo que se cree perro es también hilarante, no tanto por la escena en sí (bastante previsible) sino por el entusiasmo que muestra el actor de turno. Y por supuesto no podía ser una parodia de Hitchcock sin parodiar su escena más famosa, el asesinato en la ducha de "Psicosis", también resuelta con bastante ingenio (para contrapesar, la parodia de la secuencia del ataque en "Los pájaros" no sólo es previsible, sino que también es muy poco graciosa). Mel Brooks hace uno de sus primeros protagónicos, Madeline Kahn como la "chica Brooks" está simplemente magnífica, Cloris Leachman como la enfermera sicótica y criptolesbiana está simplemente brillante, y Harvey Corman (viejo recurrente del Brooks group) acompaña bien. ¿Vale la pena verla? Sí, si tienes cierta familiaridad con el cine de Hitchcock (haberse visto tres o cuatro pelis o más, e idealmente de los '50s como "La llamada fatal", "Vértigo" o "Psicosis"), porque así se disfrutan mejor los chistes. ¿Y pudo haber sido mejor? Sí, pudo haber sido mejor.

IDEAL PARA: Ver una peli regular pero con chistes buenos, un poco a la manera de las sopas aguachentas pero que mejoran con el añadido de pedacitos de pan frito o tostado.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Una cabina telefónica y una rubia... [en inglés, sin subtítulos... pero más o menos se entiende, creo yo].

jueves, 21 de abril de 2011

"La loca historia del mundo" (1981).


-- "History of the World, Part I". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Mel Brooks, Dom DeLuise, Madeline Kahn, Harvey Korman, Cloris Leachman, Ron Carey, Gregory Hines, Pamela Stephenson, Shecky Greene, Sid Caesar, Mary-Margaret Humes, Orson Welles, Rudy De Luca, Leigh French, Richard Karron.
-- Guión: Mel Brooks.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "La loca historia del mundo" en IMDb.
-- "La loca historia del mundo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

EL ALBA DE LA HVMANIDAD, LA EPOCA EN QUE EL HOMBRE SE ALZA SOBRE SUS PIES, MIRA HACIA LO ALTO, HACIA EL CIELO, SE ESTIRA... LE DA PEREZA. ¡CVANDO SE VA A INVENTAR LA CIVILIZACION ASI! DESPVES VIENE MOISES CON LOS MANDAMIENTOS QUE DEBERAS OBEDECER PORQUE ES LA PALABRA DE DIOS GRABADA CON SV PROPIO DEDO... DESPVES VIENE LA ANTIGVA ROMA, EN DONDE LOS COMICOS DE LA LEGUA ANDAN DANDO VVELTAS POR AHI, LOS ESCLAVOS SE COMPRAN Y SE VENDEN Y SE TRANSAN, Y LOS EMPERADORES ESTAN LOCOS Y LAS EMPERATRICES SON VNAS CACHONDAS NINFOMANAS... BIENVENIDOS AL GRAN RETABLO DE LA HISTORIA VNIVERSAL, LA LARGVISIMA SERIE DE EVENTOS QUE DESPVES DARAN PASO A... LA SANTA INQVISICION Y LA REVOLVCION FRANCESA Y AHI SE ACABO LA PELI PORQVE COMO TODOS SABEMOS, EL CINE HISTORICO DE AHI PEGA EL SALTO HASTA LA II GVERRA Y PVN.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '70s, uno de los reyes de la parodia fue Mel Brooks. En una racha de poquitos años rodó "Locuras en el Oeste", "El joven Frankenstein", "La última locura de Mel Brooks" y "Las angustias del Dr. Mel Brooks". A partir de los '80, su estrella comenzó a declinar. En parte importante porque el mismísimo cine estaba cambiando, y el tipo de humor con el que se reía la gente también. El tipo de humor que Mel Brooks despliega en su época clásica es el mismo que vendrá después en "Hay un loco suelto en el espacio" o "Las locas aventuras de Robin Hood", pero éstas en contraste con su época lucirán quizás demasiado ingenuotas. Ayudó también que en los '80s cambiara la dirección por la producción (créanlo o no, este comediante es el productor de cosas tan para partirse de la risa como "El hombre elefante" de David Lynch o "La mosca" de David Cronenberg). El canto de cisne de Mel Brooks en el cine (salvo que hablemos de las mencionadas "Hay un loco suelto en el espacio" y "Las locas aventuras de Robin Hood") es "La loca historia del mundo". En parte porque no es tan graciosa como las anteriores. En parte porque, bueno, los tiempos cambiaron. Cosas de la vida. Con "La loca historia del mundo" podemos decir que... Mel pasó a ser historia (¡¡¡CHAN!!!) (¿en qué está Bruckheimer que no me contrata con diálogos como éste para CSI?).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Así como en las pelis anteriores las había emprendido con el Western, el terror Universal' style, el cine mudo y Hitchcock, en "La loca historia del mundo" las emprende contra el cine épico e histórico made in Hollywood: el colossal, para que nos entendamos. Con algún que otro detalle como incluir una sátira de la primera sección de "2001: Odisea del espacio" (para ver más cavernícolas en una sátira contemporánea, consultar "El hombre de las cavernas" de ese mismo año). La verdad es que la peli sufre de un problema clásico que plaga a casi todas las pelis hechas por segmentos, y que en el fondo son varios cortometrajes pegados: algunos quedan más graciosos que otros. Mientras que la sección cavernícola es gag-tras-gag-tras-gag (algunos muy buenos, otros no tanto), la sección romana presenta una historia unitaria que va en crescendo hasta un final absolutamente desquiciado y surrealista. Hasta ahí la peli es la gloria hecha comedia. Pero a partir de ahí empieza el despatarre: la sección de la Inquisición Española es un tantín laterilla (o acaso nos hemos acostumbrado más al humor negro, y los chistes crueles ya no hacen tanta gracia como en 1981, vaya uno a saber), y la Revolución Francesa trata de levantar cabeza a costa del "cine de época", pero lográndolo a medias (y eso en buena medida gracias a un final desopilante). Hacer una peli en que lo mejor esté al medio, y por lo tanto tengas que medio soportar tanto el inicio como el final, es una arriesgada manera de hacer una peli, y ningún cineasta sensato obraría así (y a Mel Brooks le salió así de chiripa, muy probablemente), lo que resiente el resultado final. Por suerte, las partes buenas compensan las partes malas. No quiero adelantar más porque eso implicaría empezar a develar los chistes, y si ustedes no la han visto, es mejor que vayan vírgenes al altar... er... a su club de arriendo de DVDs, quise decir (si es que queda alguno de ésos en su calle. O en su ciudad. O en su país, a estas alturas). Pero los chistes ocasionales son buenos y salvan la papeleta. Y la salvan bien. Y bueeeeeeno... un solo chiste adelanto y ya. Para desahogarme. Mel Brooks haciendo una rutina para el Emperador de Roma: "He oído que los cristianos son tan pobres, pero tan pobres... que tienen UN SOLO DIOS". Por cierto, ojalá la pillen en versión original y con subtítulos. Porque quien hace la narración en off es ese gigante del cine que es Orson Welles... (gigante por lo titánico de su "Ciudadano Kane", no por su diámetro abdominal, ¿eh? Aunque también). Después, Orson Welles iría a lo de Unicron en "Transformers", y luego a la tumba. Mel Brooks también podría haber satirizado ESO.

-- El adelanto de "La loca historia del mundo, Parte II". Lo mejor de la peli. (Por cierto, por si no caen: las secuencias de adelanto van de coña, no es que Mel Brooks haya pensado jamás en rodar una parte II, ¿eh?).

IDEAL PARA: Reirse a discreción, a cierta discreción.

VIDEOS.

-- Los mandamientos del Señor [doblado al español].



-- El Senado de Roma [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 7 de abril de 2011

"Jesucristo Superestrella" (1973).


-- "Jesus Christ Superstar" (título original en inglés), "Jesucristo superstar" (título en España). Estados Unidos. Año 1973.
-- Dirección: Norman Jewison.
-- Actuación: Ted Neeley, Carl Anderson, Yvonne Elliman, Barry Dennen, Bob Bingham, Kurt Yaghjian, Josh Mostel, Philip Toubus, Larry Marshall, Richard Orbach, Robert LuPone.
-- Guión: Melvyn Bragg y Norman Jewison, basados en el musical escrito por Tim Rice.
-- Banda Sonora: Andrew Lloyd Weber.

-- "Jesucristo Superestrella" en IMDb.
-- "Jesucristo Superestrella" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un bus sicodélico llega a una planicie desértica botando desde sus entrañas a una manada de... ¡¡¡HIPPIES!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Los hippies se bajan junto con una poca de vestuario y ambientación, y se preparan para escenificar... ¡¡¡JESUCRISTO SUPERESTRELLA!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Todos están alegres y contentos porque, vamos, ¡¡¡ES JESUCRISTO!!! MIRACLE MAKER!!! Pero nunca faltan los amargados, los cenizos, los cobardes, que miran desde la lejanía y agrían el gesto. Como Judas, por ejemplo, que canta una cancioncita en donde se queja de por qué Jesús mira a todo el mundo y ya no lo mira a él (prepárense: hay más subtexto homo por delante). Luego aparece María Magdalena bañando a Jesucristo con perfume (supongo que eso cuenta como "intento de seducción" en el siglo I después de Cristo Nuestro Prota), y Judas otra vez protesta (el subtexto homo otra vez, miren bien). Mientras tanto, Caifás y sus secuaces, con unas vestimentas que los hacen parecer vikingos con gorros musulmanes, están preocupados porque si la gente sigue al tal Jesucristo, quizás no quieran obedecer a los romanos, y miren, no es que los romanos sean demasiado queribles, pero tienen el gladio, el asta y el pilum por el mango, así es que mejor a obedecer calladitos, en particular si mantienen un status quo en donde ellos, los sacerdotes, siguen más o menos mandando con cierta libertad al fin y al cabo, que es lo mejor que se puede obtener, y no venga el condenado Cristo ése a arruinarnos el negocio. Las cosas se precipitarán cuando Jesucristo Superestrella decida hacer su gira más mediática, y aparecerse en... ¡¡¡JERUSALÉN!!! Pronto los acontecimientos se precipitarán, los sacerdotes tomarán cartas en el asunto, Judas hará lo suyo... vamos, si ya saben cómo termina el asunto. Pero esta vez es más entretenido porque es con música. Bueno, con música medio progre con teclados Hammond, vale, pero sigue siendo música más o menos de la buena...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Lo hubieras gestionado mejor si hubieras planeado tu mañana. ¿Por qué elegiste un tiempo tan atrasado y una tierra tan extraña? Si hubieras venido hoy en día hubieras alcanzado a toda la nación. ¡Israel en 4 antes de Cristo no tiene medios de masas como comunicación!". Esta canción, que "Jesucristo Superestrella" pone herejemente en labios de Judas (traducción libre al castellano cortesía de vuestro seguro servidor el General Gato), pone el dedo en la llaga en nuestra ignorancia fundamental acerca de ese simpático carpintero judío que un día cualquiera trató de montarse una revolución de... er... bueno, alguna clase, y acabó claveteado en una cruz (y algunos dicen que resucitó, vaya uno a saber). A lo largo de los veinte siglos posteriores al certificado de defunción extendido a "Jesús de Nazaret, domiciliado en Nazaret N° 33, Galilea, de profesión carpintero", el personaje se ha transformado en una especie de perchero en donde cada quien le cuelga su cada qué. Los católicos ven en él a un revolucionario ultramundano, tendiendo a limar el mensaje social en pos de la redención de las almas (es que eso de rebelarse contra el status quo, como que le empezó a doler a los católicos a medida que se hacían más ricos). Los marxistas ven en él a una especie de protoguevarista. Los sionistas, a un judío que intentó batirse del yugo de Roma. Los musulmanes, a un profeta al que se debe respetar, pero que no era tan chupi como el profeta más profetoso de todos que es Mahoma. Y así sucesivamente. Al final, ¿quién fue Jesucristo? Esta peli lo tiene claro: una superestrella. Porque el relato de su muerte sigue teniendo hoy en día más rating que los fenecimientos de la Princesa Diana, Heath Ledger o Anna Nicole Smith. Y es en eso donde el libretista Tim Rice y el compositor Andrew Lloyd Weber se inspiraron para componer una de sus obras cumbres, una ópera rock en donde se cargaron con todo contra la leyenda de Jesucristo. No contra el personaje histórico en sí, ojo, que esto no es ni pretende ser un relato histórico (de hecho, está plagado de anacronismos para enfatizar el punto de vista moderno por sobre el retrato histórico), sino en contra de la panda de mediocres que se cuelgan de la figura de Jesucristo para los más diversos y manipuladores fines... y también para sentirse salvos y mejores que el resto de las personas (¡soy apenas una persona, soy tan humilde, pero me eligió Cristo, me habló al corazón, y por eso soy mejor que tú, mira como brilla mi humildad...!). El musical, estrenado en 1971, conoció pronto una adaptación cinematográfica a cargo de Norman Jewison, que venía de rodar otro musical, cual es "El violinista en el tejado" (hay otro "Jesucristo Superestrella" del año 2000, que no ha visto... ni Cristo). El movimiento fue todo un éxito: la peli resultó un éxito de taquilla, y a pesar de las protestas de algunos grupos religiosos (los cenizos de toda la vida que se creen tan superiores que piensan que la sociedad debe inmunizarlos contra cualquier visión disidente de su mesías), éxito también de crítica.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aquí es inevitable partir hablando de la obra. Cuando uno habla de adaptaciones al cine, tiende a hablar lo menos de la obra original porque la adaptación es justamente eso, una adaptación y no una copia al carbón (bueno, salvo "Harry Potter y la piedra filosofal" y "El Código Da Vinci", que son tan fieles al material de base como blandas y faltas de inspiración desde un punto de vista cinematográfico). Pero lo que tenemos acá es el musical puesto en imágenes, así es que es inevitable hablar del musical mismo. Acá, la intención está clara. No se trata de escenificar la vida, Pasión y muerte (¡y resurrección desde las brasas del infierno, como un Schwarzenegger cualquiera!) de manera tan literal como se pueda a los Evangelios, como en la por otra parte aburridísima "Jesús de Nazaret" de Zefirelli, sino que a través de un delicado ejercicio de anacronismo, plantear a Jesucristo como si fuera una superestrella rockera estilo "The Wall" (bueno, la peli "The Wall" es de 1978, cinco años después... pero me entienden el punto), poniendo así el dedo en la llaga en las reacciones no siempre demasiado positivas que la figura de Jesucristo (no el hombre, sino la leyenda mediática) genera en las personas. Para tal efecto, el guión realiza algunas astutas manipulaciones: se sustrae casi todo su mensaje, se descontextualizan algunas de sus frases bíblicas, y en definitiva se pone sobre la escena a un Jesucristo vacuo y quizás algo sicótico, en pos de algo que no se define muy bien, y que con no demasiada mala leche puede interpretarse casi como un delirio personal. Un Jesucristo muy poco divino y demasiado humano, en definitiva. La crítica no es por supuesto contra Jesucristo mismo, salvo que estés tan ciego por la prédica de tu pastor local llame-ya, que no soportes nada que no sea la rígida letra del Evangelio (en cuyo caso deberías estar yendo a ver "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson). Los dardos envenenados van fundamentalmente hacia quienes siguen a Cristo más por histeria de masas que por verdadera convicción al mensaje, incluyendo a esos simpáticos apóstoles que no entienden mucho de nada, que siguen a Cristo más porque es cool que porque verdaderamente le escuchen (pero que le niegan a la primera de cambio, igual como casi todos los fanáticos de Britney Spears se descolgaron de ella cuando engordó y se rapó el pelo), y que en la Ultima Cena cantan esa línea hereje de que luego de ser apóstoles podrán retirarse a escribir los Evangelios así como Bill Clinton se retiró (más o menos) a escribir sus memorias (que nadie leyó, aunque luce bien el tocho en las bibliotecas de los analistas políticos). Y como la peli traslada el musical casi palabra por palabra y nota por nota (nota más o nota menos, línea cambiada aquí o allá), entonces la peli transporta a la realización toda esa leche envenenada. Todo eso, apoyado por una partitura de Andrew Lloyd Weber que, en la actualidad puede sonar un poco desfasada (esos teclados Hammond, por Bastet...), pero que marcan la pauta de lo que serán otros musicales suyos (otros musicales suyos adaptados al cine son "Evita" y "El Fantasma de la Opera"). Por supuesto que no van a faltar los buenrollistas de toda la vida que van a decir que por qué tanta mala onda, que por qué no dejar a los cristianos en paz, no sin su dejo de condescendencia (esos pobrecitos cristianos, para qué quitarles lo poco que tienen), pero es que oigan, no es que este musical le falte el respeto a los cristianos, es que los cristianos con sus Cruzadas, con su constante oposición al progreso tecnológico y a la equidad social, y con sus histéricos telepredicadores gritando "HEY YISUS!!!", hace siglos que vienen faltándose el respeto a sí mismos.

-- La puesta en escena es magnífica. Quizás haya influido que el director sea judío (Norman Jewison fue harto más respetuoso con los judíos en "El violinista en el tejado", que con los cristianos aquí). El caso es que, aprovechando que el musical se lo carga todo, también se cargó unas cuantas convenciones cinematográficas. En vez de rodarlo con decorados fastuosos o una ambientación lo más realista posible (planea nuevamente la comparación con "El violinista en el tejado"), tan propios por otra parte del cine de romanos-y-cristianos de los 10-20 años anteriores ("El manto sagrado", "Quo Vadis"...), y a pesar de rodar en locaciones del mismísimo Medio Oriente en vez de las siempre socorridas ambientaciones pseudobíblicas en España, Italia o Tunicia, Jewison recurre a una puesta en escena lo más teatral posible. El inicio y el final (no es un gran spoiler, vamos, que al final el prota muere, ¿no lo sabían?) son casi una declaración de principios: al inicio llega un autobús cargando a todos los artistas, el vestuario, etcétera, y al final, cuando todo acaba (en la cruz: acá no hay resurrección, para meter más mala leche todavía), vemos a esa misma tropa de gente subiéndose al autobús y marchándose. Todo no ha sido más que un musical, una fantasía, remarcando aún más el carácter de artificioso que tiene el culto de la superestrella (Jesucristo superestrella o cualquier otra superestrella). Entre medio vemos un vestuario absolutamente lejano al prurito de realismo (chales hippies para las chicas, camisetas rojo-moradas y sin casco para los guardias romanos, capas negras y pecho al aire para los sacerdotes...), unas edificaciones en las que se no ha hecho el menor esfuerzo por esconder que en realidad son ruinas y cascotes de la antigua civilización grecorromanojudía que profitó allí, y elementos muy siglo XX como ¡tanques avanzando sobre la arena y aviones a reacción volando a ras de tierra! Con toda esa ambientación, es absolutamente imposible que podamos identificarnos de alguna manera con los personajes y las situaciones, y esa es precisamente la intención: que veamos la historia desde el distanciamiento irónico, desde la reflexión, desde la crítica, no involucrándonos y emocionándonos hasta el punto que se nos olvide lo que estamos viendo y acabemos convertidos en otra masa de grupies al servicio de la superestrella. Valga mencionar, como contraste, que Mel Gibson trató de conseguir justamente lo opuesto, que nos transformemos en grupies de Cristo, por la vía del hiperrealismo más extremo ("La Pasión de Cristo" es terriblemente formal, sucia como debió haber sido la Palestina económicamente deprimida de su tiempo, hablada en arameo y latín... bueno, en algo parecido al arameo y al latín...), por lo que podemos situar a ambas pelis, a "La Pasión de Cristo" y a "Jesucristo Superestrella", en los dos extremos de un continuo que va desde la aceptación acrítica de la superestrella mesiánica hasta su rechazo más absoluto (no necesariamente al mensaje de Cristo, insisto, sino a la actitud genuflexa ante el mesías que es Tu Nuevo Mejor Amigo). Es interesante también comparar esta peli con "El Evangelio según San Mateo", de Passolini, obra en la que el cineasta italiano también quería hacer crítica del Cristianismo, pero preservando el mensaje cristiano, y por lo tanto, siguió el camino de adaptar casi palabra por palabra el Evangelio de San Mateo para ridiculizar sotto voce a los cristianos que pretenden o finger seguir la Palabra de Cristo y mostrar en el subtexto todas sus incongruencias. "Jesucristo Superestrella" en ese sentido juega en una liga diferente, y dentro de ese contexto tiene todo el sentido del mundo que el palacio del Sanhedrín no sea ni siquiera una edificación o un escenario en el sentido clásico del término, sino un andamio de construcción con sus correspondientes tablones, y el espectador sea quien deba hacerse la imagen de que eso representa (esa es la palabra clave: "representa", no "es") un palacio.

-- Interesantemente, aunque la peli sea una ironía completa (un sarcasmo, más bien), los actores representan sus roles muy en serio (bueno, qué se espera: son grupis, cuándo un grupi se lo ha tomado a broma). Los productores tomaron la muy saludable decisión de traerse a casi todos los actores principales de la obra de Broadway (Carl Anderson como Judas, Yvonne Elliman como María Magdalena, y Bob Bingham como Caifás), mientras que Ted Neeley, si bien no había interpretado a Cristo en el musical y no era la primera opción tampoco (ambas eran para Ian Gillan, vocalista de Deep Purple, que prefirió seguir con ellos en vez de pasar al cine acá), había aparecido como secundario en el mismo (un leproso, vaya un tiraje por la chimenea). El afiatamiento del elenco se siente como algo natural, cada uno absolutamente identificado en sus papeles. Bob Bingham como Caifás con su ominosa voz da escalofríos, e Yvonne Elliman en su solo "Yo no sé cómo amarlo" llega a ser conmovedora. Pero los que se llevan la palma son claramente Carl Anderson (¿un Judas negro? ¡Creía que esta peli era rupturista!), dándole un carisma avasallador a "el Gran Traidor", y profundizando con su voz todas las dudas existenciales del personaje que, digámoslo con todas sus letras, en el fondo son las nuestras propias (moraleja: si te atreves a disentir del Cristianismo y tener un poco de sentido común, eres un Judas y un traidor a Cristo... y quizás también tengas fijaciones extrañas con él, que no en balde cuando se da cuenta de la enormidad de su traición, canta las mismas líneas de amor a Cristo que ha cantado María Magdalena como media hora atrás de peli...). Y al lado de Carl Anderson, Ted Neely, como un Cristo un poco blando en algunas escenas, pero que consigue especial intensidad en algunos minutos (la escena en que es acosado por los leprosos, en lo que casi es una premonición de la muerte de la princesa Diana acosada por los paparazzis, o la oración en Getsemaní). Es la intensidad especial que despliegan los actores (cantantes, repetimos, de Broadway, y que por lo tanto no necesitan ser doblados ni tienen esas vocecitas escuálidas de algunos wannabies tratando de hacer gorgoritos en musicales), lo que impide a la peli caer en la parodia ramplona y en vez de ello le aporta una nueva dimensión trágica: puede que todo el espectáculo del grupismo hacia el Cristo sea algo penoso e incluso grotesco, pero no hay nada para reirse en ello y en la tragedia humana de quienes voluntariamente concurren a cegarse a sí mismos, so pretexto de no ver nada más que la fulgurante luz emanada desde algún farol encendido en Palestina hace 2000 años atrás.

IDEAL PARA: Amantes de los musicales, y gente que esté dispuesta a andar por la vida sin cargar las anteojeras amablemente provistas por su predicador favorito.

VIDEOS.

-- "Hosanna" con Jesucristo ingresando a Jerusalén (en inglés, subtitulado en español).

-- "I Don't Know How To Love Him" (en inglés, sin subtítulos).
-- "Superstar" (en inglés, subtítulos en español).

jueves, 17 de marzo de 2011

"El rugido del ratón" (1959).


-- "The Mouse that Roared". Inglaterra. Año 1959.
-- Dirección: Jack Arnold.
-- Actuación: Peter Sellers, Jean Seberg, William Hartnell, David Kossoff, Leo McKern, MacDonald Parke, Austin Willis, Timothy Bateson, Monte Landis, Alan Gifford, Colin Gordon, Harold Kasket.
-- Guión: Roger MacDougall y Stanley Mann, basados en la novela de Leonard Wibberley.
-- Banda Sonora: Edwin Astley.

-- "El rugido del ratón" en IMDb.
-- "El rugido del ratón", novela y peli, en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Se abre la peli, sale la curvilínea ésa que sostiene la antorcha de los estudios Columbia, y... ¡¡¡AH!!! ¡¡¡UN RATóN!!! Mientras la susodicha se recupera del sust°°°, el ratón nos deja paso a una secuencia medio animada en que hacemos un poco de National Geographic por las tierras de Grand Fenwick, un principado tan, pero tan, pero tan, pero tan insignificante, que ni siquiera alcanza a ser el más pequeño del mundo, por más que en la peli se proclame así (según las dimensiones que la peli le adjudica al principado, tanto Mónaco como el Vaticano le ganan a pequeñez... y también en riqueza monetaria y banqueros dudosos, todo hay que decirlo). El caso es que Grand Fenwick, gobernada por la feorra Duquesa Gloriana XII, por Bastet que es fea la señ... er... ¡un momento! ¡es un travesti vestido de mujer! (er... mirando moejor... es Peter Sellers, o sea, es uno de esos chistes ingleses medio mariposones a que los británicos nos tienen acostumbrados, tan Oscar Wilde ellos)... ¿en qué estaba? Ya me desvié. ¡Ah, sí! Grand Fenwick. Sucede el que el ducado está a punto de pasar a Grand Fuckwick porque su principal exportación, su horroroso vino pisoteado a patas sucias, enviado a Estados Unidos, está siendo sacado del mercado por una imitación todavía más barata si es que cabe, fabricada en los propios Yunaitesteits. Con el ducado a punto de irse a la bancarrota, su ministro tiene la más genial de las ideas: ¡declararle la guerra a Estados Unidos! El quid del asunto es que Estados Unidos ganará sí o sí (y fácil: el arma oficial del ejército de Grand Fedwick es el arcoiflecha XIIth Century's style), pero los yanketas son de corazón amplio y generoso y luego de ganar las guerras, les da por hacer Planes Marshall y cosiacas así, ayudar económicamente a los vencidos, así es que conviene dejarse ganar por Estados Unidos (menudos idiotas los vietnamitas, que no se dejaron ganar). De manera que Grand Fenwick envía un ejército de arqueros y ballesteros a... ¡la guerra con América! Por una serie de coincidencias (un secretario de Estado que tira a la basura la declaración oficial de guerra, una prueba de evacuación de Nueva York justo el día de la invasión, un Dispositivo del Juicio Final que se está desarrollando en secreto en un laboratorio, y un general grandfenwickiano incompetente, no me hagan escribir grandfenwickiano otra v... er... ¡lo escribí...!), o sea, por todas esas coincidencias, resulta que Grand Fenwick... ¡¡¡GANA LA GUERRA!!! ¡¡¡PONE A ESTADOS UNIDOS DE RODILLAS!!! Lo que deja a Grand Fenwick con un problema de órdago: ¿qué mierda hacen ahora que hicieron lo que se suponía no iban a lograr, o sea, ganar la guerra...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '50s y los '90s tienen un aire de familia en un aspecto: en ambos casos, el desplome de una superpotencia enemiga (Alemania, la URSS) llevó a un acrecentamiento de la hegemonía yanketa. En los '50s, esto le sentó muy mal a los británicos. Tanto, que en las novelas de Ian Fleming todos los malvados más maldadosos del mundo siempre tenían por aspiración aplastar a... ¡¡¡GRAN BRETAÑA!!! ...a pesar de que en estricto rigor, el UK pesaba lo mismo que el Tercer Mundo en política internacional, y la Commonwealth no pasaba de ser un chiste de geopolítica malparida (pero si no hubiera sido así, James Bond habría tenido que dedicarse a la venta callejera de periódicos, así es que a no quejarse, ¿eh?). El caso es que en medio de ese ambiente, un escritor llamado Leonard Wibberley (yanketa por ser medio estadounidense, pero antiyanketa por ser medio irlandés) escribió una novela llamada "The Mouse That Roared", de tanto éxito que le siguieron tres secuelas. Inmediatamente los británicos, siempre disparados para todo lo que sea sátira fina y elegante, la hicieron peli. Con especial interés por parte de Peter Sellers, entonces luchando por imponerse como actor y lanzándose a la piscina con tres papeles (un poco emulando a Alec Guinness, que se mandó ocho en "Ocho sentencias de muerte"... suerte para él que se no se llamaba 365 sentencias de muerte la cosa). La peli resultó un pequeño éxito, pero éxito a fin de cuentas (son británicos, nadie espera que se embuchen tanto dinero como los yankis), y se transformó con el paso del tiempo en una pequeña joya de la comedia cinematográfica.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Francamente? El paso del tiempo no ha sido clemente con esta peli, que hoy en día luce "muy de su época". La primera mitad, con la absurda situación de un piquete de medievales tratando de tomarse Estados Unidos por asalto en misión suicida, es descacharrante. Para la segunda mitad, la cosa decae un poco y acaba en un final quizás un tanto convencional (tengo entendido que toda la segunda mitad en realidad fue extendida desde la novela original, lo que no puedo cotejar porque no la he leído, pero no me sorprendería, por la pérdida de fuelle de la narración). Pero tiene sus cosas buenas. De partida, dirige Jack Arnold, un artesano que nos ha legado alguna que otra joyita ("El monstruo de la laguna negra", mostrándonos que es tan bueno dirigiendo comedias como pelis baratas de terror... eso trató de ser un elogio, por cierto). Y en segundo lugar, ya lo apuntábamos más arriba, está Peter Sellers en uno de sus primeros protagónicos, e inagurando la costumbre de interpretar múltiples papeles, algo que se repetirá en algunos otros títulos de su filmografía ("Doctor Insólito", "Camas blandas, batallas duras", "El prisionero de Zenda", "El diabólico doctor Fu-Manchú"). Jean Seberg por su parte está hermosísima y querible (eran sus muy criticados años antes de volverse musa de la Nouvelle Vague en los '60s). Y tenemos una genial secuencia de créditos cortesía de Maurice Binder, que hizo bueno el concepto de abrir una peli con dibus, algo que explotarían después "La Pantera Rosa" y secuelas hasta la saciedad (este Maurice Binder, tres años después, crearía las famosas secuencias de créditos con siluetas de chicas desnudas para James Bond a partir de "El satánico Doctor No" y hasta "Licencia para matar"). Y la política ficción (política sátira, deberíamos decir) es delirante, dentro de todo lo delirante que fue en muchos aspectos la Guerra Fría (sin los toques macabros de "Doctor Insólito", claro está). De manera que esta peli difícilmente puede ser considerada como un clásico en toda regla, pero sí tiene desperdigados por aquí y por allá elementos suficientes como para que valga la pena repasarla.

IDEAL PARA: Fanáticos de Peter Sellers y amantes de la política ficción.

domingo, 5 de diciembre de 2010

"Megamente" (2010).


-- "Megamind". Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Tom McGrath.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Will Ferrell, Brad Pitt, Tina Fey, Jonah Hill, David Cross, Justin Theroux, Ben Stiller, Jessica Schulte, Tom McGrath, Emily Nordwind, J.K. Simmons, Ella Olivia Stiller, Quinn Dempsey Stiller, Brian Hopkins, Christopher Knights.
-- Guión: Alan J. Schoolcraft y Brent Simons.
-- Banda Sonora: Lorne Balfe y Hans Zimmer.

-- "Megamente" en IMDb.
-- "Megamente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Todos los niños quieren explorar el mundo, y nuestro chiquito con ocho días de edad saldrá a explorar... ¡¡¡EL UNIVERSO!!! Porque es enviado a la Tierra en plan Superman, porque también en plan Superman, su planeta hace bye-bye y se va por el tubo de un agujero negro. O se queda suspendido en su horizonte de eventos, qué se yo. El caso es que nuestro chiquitín estaría destinado a grandes cosas, salvo por un detalle: se le interpone en el camino el bebé salido de otro planeta (¿pero qué diablos tienen estos extraterrestres con sus bebés que consideran como seguro enviarlos en balsitas de coco al espacio?), que acaba adelantándose y llegando a un hogar lleno de confort y salud en la Tierra, mientras que nuestro bebé acaba de mascota dentro de la cárcel, y por supuesto, aprende las cosas al revés (el bien es el mal, el mal es el bien, etcétera). Después en la escuela, las cosas no irán mejor: el otro tipo, el jactancioso, el que no es tan inteligente pero hace cosas cool, se transforma en el pet de la títcher y acumula medallas aporreando a su compañero alienígena que es más inteligente, que lo demuestra con su cerebro un tanto bulboso y azul y ya me entienden. Y así crecen: el boy scout volador para transformarse en ¡¡¡METRO MAN!!! salvador de Ciudad Metro (¡sistema métrico decimal, en Estados Unidos! ¡Hasta que aprendieron, bárbaros usadores de pulgadas y yardas!). Su enemigo, por el contrario, confiando en su inteligencia para hacerse un huequito en la sociedad, resuelve dedicarse al mal y se transforma en... ¡¡¡MEGAMENTE!!! Día de hoy, el presente, etcétera: se está en una escena tan cliché como lo es que se está abriendo un museo en homenaje a Metro Man, y aunque todo parece tranquilo porque Megamente está en prisión purgando almuerzo de perpetuas, el caso es que como es... ¡¡¡MEGAMENTE!!! ...se las arregla para fugarse y secuestrar a la periodista que es la mejor amigui de Metro Man. Ahora, Metro Man deberá ir a rescatarla. ¿Será el enésimo enfrentamiento entre el superhéroe y el supervillano, en donde la chica chilla al estar en peligro y el repartidor de pizzas volador llega a salvarla? ¡No, señores, esta vez no! Porque la trampa de Megamente parece funcionar inesperadamente bien, y de pronto... ¡Funciona! ¡Megamente gana! y Metro Man... ¡¡¡MUERE!!! ¿Se acabó entonces la peli a los quince minutos? Pues no, espérense un poco más, que la cosa sigue... porque ahora viene lo interesante... ¿qué hace un supervillano si consigue de una vez por todas derrotar al superhéroe...? Puessssss... no sé, digo yo... Yo me apañaría con todo lo de la ciudad y me transformaría en su dictador eterno, claro, que se lo tienen merecido por ser una manga de consumidores de reality, pero entonces no habría peli, por lo que Megamente descubre que tiene su lado bondadoso y su corazoncito y...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si ustedes vieron la serie de dibus de la Liga de la Justicia, recordarán quizás el escalofriante comienzo de un capítulo en que Lex Luthor está sentado en la Oficina Oval, y llega Superman a detener uno de sus nefastos planes. Luthor se burla de él y le dice que no podrá detenerlo porque es el bueno, nunca mata, y después de mandar a Luthor a la cárcel, éste se las arreglará para escapar y todo empieza de nuevo otra vez... Y Superman le aplica entonces una contundente respuesta en forma de rayos caloríficos, da un golpe de estado y se apodera del gobierno para implantar ¡¡¡EL BIEN, LEÑE!!! Aunque no te guste (pero, ¿cómo podría no gustarte el bien? ¡A la pared contigo, y preparen el pelotón, por malvado!). Y es que claro, es lo que tiene el bien, que por ser el bien es mucho más inefectivo que el mal porque debe privarse de algunas cosas que el mal, más amoral porque es el mal, puede usar como recursos propios para tratar de vencer al bien (de hecho, quizás por eso el mundo sea tan malvado, y eso de que el bien vence en las pelis de supers es una concesión a la platea, al final del día). Pero durante los 2000s, el bien y el mal sufrieron su propia conmoción y corrieron el riesgo de mezclarse, como esas fotos de ríos que se unen y uno es límpido y claro y el otro es un saco de arena fluyendo. En los '90s todos éramos buenos, e incluso en las pocas pelis de supers de la época ("Batman" y "Batman regresa"), los malos ni eran tan malos tampoco, y los buenos, bueno... el Batman de Tim Burton estaba más que un poco salido. Pero ya sabemos a dónde conduce eso de que todos somos buenos, todos tenemos razón, hay que respetar todos los puntos de vista... de cajón al 9-11, a que algunos puntos de vista que son "razonables" y "correctos" deciden que los otros puntos de vista no son tan razonables ni correctos y deben morir (y vamos matanado cineastas críticos del Islam en Holanda, o censurando caricaturas en Dinamarca... o metiendo infieles en Guantánamo, que al final los extremos se tocan). El cine de los 2000s se inundó entonces de esos íconos máximos del "bien" contra el "mal" que son los superhéroes, con escenas tan parafascistas como ésa en que los Hombres X le cantan las claras al Presidente de Estados Unidos (en "X-Men II", y conste que ésa es de las buenas, qué queda para las pelis de superhéroes que son malas). Pero claro, después terminó de caer lo obvio, que los que se llamaban a sí mismos "buenos" no eran tan buenos y los que se llamaban a sí mismos "malos" tampoco lo eran tanto, que al final la maldad está equidistantemente repartida en el mundo... Por mucho Guasón que le pongan a "The Dark Knight". No debe ser casualidad que en el 2010, en el campo de la animación, hemos tenido nada menos que tres pelis cuya historia central juega con la idea de la relatividad del bien y del mal, dos de ellas en un campo tan icónico para esos planteamientos maniqueos como el superheroismo. En "Cómo entrenar a tu dragón" (también de DreamWorks), resultaba al final que los dragones eran los malos y no eran tan malos tampoco. En "Mi villano favorito" los superhéroes brillaban por su ausencia. Y ahora, en "Megamente", tenemos a un villano que al destruir al superhéroe, pierde el sentido de la existencia. Si hasta en las pelis de dibus, que se supone son para niños, estamos enterrando esos conceptos, entonces eso quiere decir que los fantasmas de la Era Bush al fin han encontrado descanso y paz eternos. Ya era hora. Aunque como suele pasar con estos reborn christians, siempre pueden regresar como zombies...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Un supervillano que empieza a volverse poco a poco el héroe del cuento? El concepto parece interesante, pero hay un problema para explotarlo: el supervillano debe hacer cosas de supervillano para ser supervillano, y si no las hace, en realidad no es un supervillano sino un antihéroe. La única manera de manejar el cuento sin caer en el cinismo terminal (que alejaría a los niños del público, y para qué estamos con cosas, las pelis se ruedan para vender entradas) es dar la idea de que el prota es un supervillano, pero en realidad tratarlo como un antihéroe. Ese era el truco al que se agarraba de manera más o menos zafia "Mi villano favorito", y es el mismo "elijo la puerta B" en cae "Megamente". El personaje de Megamente puede ser visto como la continuación lógica y llevada hasta sus extremos, de la lógica narrativa de las pelis de Batman de Tim Burton. Mientras que en "Superman" y secuelas, el Lex Luthor de Gene Hackman era un villano sin ambages, en "Batman" el villano no es en estricto rigor malvado por opción ética, sino porque es un sicótico, y por lo tanto no es responsable de su propio mal (además es un artista y un hombre fiel a sí mismo, cosas de las que no puede lucirse el opaco Batman: estamos acá en las antípodas del siniestro y demoníaco Guasón de "The Dark Knight", que de artista no tiene nada). Y en "Batman regresa" el asunto va más lejos, cuando se nos describe la cruel historia personal que lleva al Pingüino a ser lo que es, un pobre inadaptado de cuyos crímenes la sociedad es en última instancia responsable, por haberlo transformado en un marginado. Megamente va por lo mismos lares: en realidad en ningún minuto es un supervillano, pero se transforma en uno porque es el único nicho social disponible para él (el de héroe está ocupado por el petulante Metro Man). De esta manera, promocionar la peli como "una que te cuenta qué pasaría si el mal ganara" en realidad es un feo truco publicitario: en ningún minuto el mal gana porque el único personaje que es un malvado pasable, es muy poco querible y además recibe una paliza de campeonato (y no es el prota Megamente, claro). Pero incluso de eso podemos sacar lecciones: los conceptos de bien y de mal son más difíciles de relativizar o derribar lo que parecen, y sólo puedes jugar con ellos haciendo trampas (¡si es que casi recuerda a esos críos goth-punks malotes que cantan infectas cancioncillas reberrrrrrdes en MTV mientras sacan discos en que ponen caras de "soy cool, QUIÉRANME"!). Por cierto, la peli sortea este escollo de manera brillante (un poco al estilo de "Mi villano favorito", todo sea dicho): al quedarse solo y sin "el bien", Megamente debe darle un nuevo sentido a su existencia, y de a poco va descubriendo que en realidad él está llamado a ser "el bien". La peli tiene el buen gusto de no hacerlo por el camino fácil de que Megamente reciba una valiosa lección moral que lo haga ver la luz y transformarse en el bueno, sino mostrándolo como un proceso natural, en donde la propia psicología de Megamente lo empuja a ocupar un rol que personalmente odia, pero que muy en el fondo, es el que más encaja con su personalidad, esa misma personalidad que el propio medio social no le ha dejado aflorar. De esta manera, podemos decir que "Megamente" es una peli tramposa, pero al menos, la trampa la hace de manera fina y elegante, y eso siempre se agradece.

-- Un punto importante de esta peli, tiene que ver con la revalorización que se hace de la ciencia y la tecnología, y del papel del científico. Metro Man y Megamente conforman una dupleta muy tradicional: el superhéroe hundenarices a puñetazo limpio, versus el científico loco que compensa su debilidad física con su intelecto para desarrollar tecnología que usará para "el mal" (para el listado: Lex Luthor, Fu-Manchú, el Doctor Sim, el Doctor No...). Y si el científico es "el bueno", no será más que un accesorio dentro de la cartera del héroe bueno para los puñetazos, como el Doctor Zharkov de Flash Gordon o como el Q de James Bond: al final el héroe no es el que inventa cosas, sino el que las usa para apalear primero y dos veces (en términos de mitología griega, por ponernos en un contexto diferente, el héroe no es el dios Hefestos que le forja peazo armadura a Aquiles, sino el semidiós Aquiles que va a repartir yoyah con ella). En esta peli, como Megamente es el supervillano, se dan licencia para que el héroe (antihéroe, mejor dicho) sea por una vez en la vida, el científico loco. Es cierto que al último Megamente tiene que ir a un encuentro físico en que deberá resolver el lío utilizando la fuerza bruta, pero esa fuerza bruta no es una que posea de manera biológica por ser un Ubermensch con alta densidad molecular alimentado por rayos solares, sino es la que se le proporciona (un poco ortopédicamente, dicho con mala leche) a través de una serie de artefactos tecnológicos que él mismo se ha ido inventando. La solución final, de hecho, sería imposible sin la tecnología. En ese sentido, a diferencia de todas esas pelis con complejo de Frankenstein en donde la tecnología desbocada sólo sirve para crear monstruos y Skynets de diversa ralea, podemos afirmar que "Megamente" tiene el gran mérito de ser una peli tecnooptimista, en que si bien la ciencia y la tecnología salidas de tiesto pueden acarrear graves males a la sociedad, también pueden ser utilizadas en beneficio de la misma (está implícito también que toda la ciencia de Megamente hubiera servido a la sociedad, si la sociedad hubiera tratado bien a Megamente... palo entre líneas al hecho de que la gente valora más a un wrestler de la WWE que al Premio Nobel de Física). Nunca está de más recordar esa moraleja, en tiempos en que los autoproclamados defensores del "bien" critican la investigación con células madres o tratan de que la gente no utilice preservativos, entre otras aberraciones intelectuales de esos iluminados de pacotilla.

-- Otro punto interesante de esta peli es la cuestión de los roles. Resulta interesante observar que muchas pelis de tipo "sigue tu corazón", en apariencia contrarias al fascismo, en realidad son de un fascismo de sello diferente. En estas pelis, el héroe es débil y por lo tanto ninguneado por su comunidad, hasta que descubre su "verdadero poder", se transforma en un héroe y salva a la comunidad (¿les suena a Luke Skywalker, a Harry Potter, a...?). ¡Y todo por haber elegido ser "fiel a sí mismo"! Si esto fuera verdad, entonces, ¿por qué diablos todos los que son fieles a sí mismos terminan encontrando que ese "sí mismo" es ser el héroe que salvará a una comunidad que, por cierto, en su manera anterior de tratar al héroe, ha mostrado todo lo indigna que es de dicho salvamento? O sea, la cuestión es que debes afirmar tu identidad rebelándote contra lo que la comunidad te dice, pero para transformarte en un dictador de "el bien" que le dirá a su vez a la comunidad qué hacer: se invierte la polaridad, pero sigue siendo la misma corriente eléctrica fluyendo en sentido contrario. "Megamente" es una de las raras pelis que consigue patear este concepto, a través de la figura de Metro Man. Porque si bien tenemos que Megamente es un supervillano porque en el fondo es un superhéroe frustrado, Metro Man en realidad es un superhéroe a la fuerza que acaba desengañándose de ese rol, y descubre después cual es su verdadera vocación (y no, no es salir a bailar con apretadas mallas y desnudarse en algún oscuro bar sadomaso como podría suponerse por las vestimentas estrafalarias de súperlycra que usa). Esta debe ser una de esas pocas pelis en donde "sé fiel a tí mismo" no quiere decir "transfórmate en el héroe que nosotros te decimos que queremos que seas", sino en donde de verdad los personajes tienen opciones y modos de vida. Megamente es un supervillano porque no tenía otra opción, pero cuando se le abre la opción, empieza a evolucionar... mientras que Metro Man también sigue su propia evolución. Y todas estas ideas tienen aplicación práctica: recordemos a las oleadas de tontorrones adolescentes que integran tribus urbanas, que se rebelan contra los mayores adoptando su propio estilo de lenguaje y vestuario... que es el mismo estilo de lenguaje y vestuario que sus compañeros de tribu le ordenan que use, y ¡ay de él si es que se le ocurre hacer lo más mínimo que sea creativo por sobre el patrón de la tribu (ni se te ocurra ser gótico y usar algo que no sea negro, blanco o rojo)! O cómo cambiar a una tribu por otra diferente, cuando la gracia es cambiar a una tribu por esa propia tribu que tú mismo tienes en tu interior. Incluso más: mientras que la felicidad en las pelis está asociada al éxito (derrotando al villano, usualmente), en esta peli para Metro Man está asociada a una vida más simple y tranquila, lo que tampoco está mal. O de cómo tenemos una peli de superhéroes que se aleja del patrón nietzscheano (ubícate más allá del bien y del mal, el hombre es una cuerda tendida entre el mono y el superhéroe, niégate a tí mismo y entonces podrás nacer... etcétera) para transformarse en casi su antítesis, en un producto casi schopenhaueriano. El viejo cascarrabias de Arthur estaría feliz con ello. O hastiado, porque como decía el viejo Arthur Schopenhauer: la vida es una constante tensión entre el deseo de lo que no se tiene y el hastío de lo que se ha conseguido. Ahora tienen una peli para ejemplificarlo.

IDEAL PARA: Ver una estupenda peli sobre los roles del bien y del mal, del desarrollo personal, y de crítica sutil a los aspectos más parafascistas del mito del superhéroe.

OTRAS PÁGIONAS SOBRE "MEGAMENTE":

-- "Megamente: “malo” es el nuevo “bueno”" en El Blog de Shigure.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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