Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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viernes, 15 de noviembre de 2013
"Teléfono" (1977).
-- "Telefon". Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Don Siegel.
-- Actuación: Charles Bronson, Lee Remick, Donald Pleasence, Tyne Daly, Alan Badel, Patrick Magee, Sheree North, Frank Marth, Helen Page Camp, Roy Jenson, Jacqueline Scott, Ed Bakey, John Mitchum, Iggie Wolfington, Hank Brandt.
-- Guión: Peter Hyams y Stirling Silliphant, basados en la novela de Walter Wager, con extractos de Robert Frost.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.
-- "Teléfono" en IMDb.
-- "Teléfono" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En las gélidas y nevadas calles de Moscú, un largo contingente de tipos vestidos con uniformes, ametralladoras, largas gabardinas y limusinas (para dejar bien asentado que es una operación secreta, supongo) deja la de Бог es Христос dentro de un departamento que, como buen departamento soviético, carece de esa construcción intelectual burguesa que son los derechos civiles de los ciudadanos. Pero el operativo fracasa porque el Товарищ ha salido escapando por pies. Cambio de escena, ahora la soleada y cuasidesértica... ¡¡¡AMÉRICA!!! En un taller mecánico de la América Profunda, un redneck con pinta de redneck y too, recibe una llamada telefónica. Una viril voz masculina le recita entonces un poemita (estos villanos de peli yanketa, siempre tan "delicaditos"), y al tipo le cambia toda la frecuencia. ¿Para ir a reunirse con el otro tipo a un motel? ¡Oh, no, claro que no, que no es de yankis ser tan raritos! Así es que sublima sus impulsos subiéndose a un vehículo y yendo a estrellarse en una base militar. Mosqueo de la CIA por el atentado, por supuesto (al mismo tiempo, hay reporte de purgas de estalinistas al otro lado de la Cortina de Hierro). Poco después, un tipo fracasado que tiene una esposa tan fracasada como él (pero que como buena mujer de pro, no admite este último hecho, si ya sabemos lo que les gusta decir "te lo dije") recibe otra llamada telefónica, le recitan el mismo poemita, y ni corto ni perezoso, se sube arriba de su helicóptero y parte a estrellarse contra una base aérea. ¿Quién podrá detener esta oleada de atentados? Pues Charles Bronson, claro, si es obvio después de leer la lista de créditos. El Americano Pelompecho de los '70s irá entonces a Yankilandia para... er... ¿cómo dijo Ud., mi General Gato? ¿Que el Bronson no es yanki acá? Sí, escribí bien... Porque Charles Bronson es tan Charles Bronson que en esta peli interpreta... ¡a un tovarich, a un KGB! ¡Y sigue siendo MACHO! Claro, no lo era tanto como Chuck Norris, Arnold Schwarzenegger o Jack Bauer, pero es que oigan, eran los '70s, ¿vale? El caso es que le explican a Charles Bronson que existía un plan rusoska para plantar varios espías en Estados Unidos, con el cerebro lavado, de manera que cuando les dicen el poemita en clave (luego dicen que el mundo del espionaje no es homoerótico), el condicionamiento hipnótico implantado en el subconsciente salta, y los pobres tipos se convierten en terroristas suicidas listos para destruir blancos estadounidenses. Quedan 51 sueltos. Y el tipo que viajó a Estados Unidos con la libreta. O como Charles Bronson hasta interpretando a un ruso tiene que ir a salvar a... ¡¡¡AMÉRICA!!! Y es que América es mucha América, con dos de los bonitos.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Así como todo el cine de los '70s se fue haciendo más duro, sórdido y realista, el cine de acción también sufrió un violento upgrade ("violento" como metáfora y en sentido literal también, ambos calzan). La escalada había comenzado en los tempranos '60s cuando apareció James Bond, el primer héroe que ¡mataba a los malos en vez de tenderles una mano para que se salvaran de caer del risco! Luego vino Harry el Sucio, que hacía lo mismo que James Bond, pero sin los toques de aristócrata decadente windsoriano. Y luego vino Charles Bronson, que hacía lo mismo que James Bond y Harry el Sucio, pero sin el toque de aristócrata decadente windsoriano y además sin otro respaldo legal que su muy americano Winchester (sponsored by NRA). No en balde, 1971 fue el año de "Harry el Sucio", de "Shaft", de "Implacable", de "Contacto en Francia", y la temporada de caza había quedado abierta. Y así llegamos a 1977. El año en que James Bond trabajó por primera vez hand-to-hand con una espía rusa (que además estaba muy buena, si era Barbara Bach a fin de cuentas, en "La espía que me amó"), y en que se estrenó esta peli en que rusos y yanketas deben trabajar para impedir que la Guerra Fría efectivamente deje de ser fría. Están majaretas, estos yankis y rusos.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Aunque un tanto lento y con quizás poca acción para los estándares de hoy en día, esta peli aguanta todavía firme al pie del cañón. De partida tenemos el estrambótico y cuasiyeimbondesco complot para crear atentados terroristas en Estados Unidos, cuyo grado de bizarría (lavado mental al estilo de "El candidato del miedo") por sí mismo hace entrañable a esta peli (años después, este complot será sangrantemente parodiado en "¿Y dónde está el policía?", con una escena calcada casi word-by-word, con Ricardo Montalbán en el lugar de un dirigente soviético). Al principio no se vislumbra bien el plan del malo maloso, y pensamos que puede ser algo con geopolítica internacional, o vaya uno a saber qué, si es un genio diabólico a fin de cuentas, y cuando descubrimos lo que en verdad se estaba trayendo entre las manos, ya podemos partirnos de la risa por lo trillado de la solución, pero no importa: a esas alturas ya tenemos a Charles Bronson sudándosela gorda y al terrorista soviético avanzando implacablemente hacia su objetivo, de manera que hasta le perdonamos la salida facilona de guión, en particular gracias a un final que apunta más a la tensión y el suspenso que a la acción pura y dura, lo que es difícil de conseguir y acá se logra bien, y se agradece. Por cierto, en el guión intervino Peter Hyams, de fama por dirigir después "Capricornio Uno", "Atmósfera cero", "2010: El año en que hicimos contacto" y "Timecop" (y después por darnos motivos de pitorreo con "El fin de los días", "El mosquetero" y "El sonido del trueno", todo sea dicho). Y en segundo lugar, no por nada decíamos todo lo anterior, tenemos la dirección de Don Siegel, poderosa como un puñetazo de Mike Tyson, probablemente uno de los mejores directores de pelis de acción ever, y que por haberse especializado en pelis de género, y de este género en particular, no ha recibido todo el reconocimiento que debería (en su currículum se cuentan "Muertos vivos", "Mi nombre es violencia", "Dos mulas para la Hermana Sara", "Harry el Sucio" y "Escape de Alcatraz"). Así como fue un gusto haber visto a la dupleta Eastwood/Siegel trabajar en "Mi nombre es violencia" y "Harry el Sucio", acá tenemos a la dupleta Bronson/Siegel haciendo lo suyo. Y Charles Bronson no será Clint Eastwood, vale, pero no por eso deja de ser uno de los duros quintaesenciales que nos ha proporcionado el cine.
-- ¿Ya le echaron un vistazo al elenco? Charles Bronson es el protagonista (¡como un ruso! ¡¡¡JUAS-JUAS-JUÁS!!!), y hace un poco lo que siempre hace (incluso se negó a afeitarse su célebre bigote), pero bueno, un duro es un duro, y si no viene y te golpea, así es que... respeto. A su lado tenemos una Lee Remick que en esos años ya empezaba a echar carnitas debido a que la edad no perdona (42 al momento de rodar esta peli), pero que luce arrobadora como la compañera del héroe a la que el héroe, por supuesto, y es que en esos años los héroes tenían los machos bien puestos, acabará por enseñarle qué es un hombre de verdá. Y el malo es el siempre agradecido Donald Pleasence, hombre a quien siempre recordaremos como el malo de la James Bond "Sólo se vive dos veces" (¡Blofeld muestra por primera vez la cara, y es LA SUYA!), el malo de "Viaje fantástico", el malo de "La más grande historia jamás contada", el Presidente de los Estados Unidos en "Escape de Nueva York" (que maloh-maloh-maloh no era, pero sí un cabrón jopú)... es de verlo y ya nos vamos a deleitar viendo como Charles Bronson le va a poner las peras a cuatro. Y se supone que ése es el trío de protas, pero en la línea de secundarios, la encantadora Tyne Daly se roba por completo la función y es casi un cuarto personaje principal por sí misma (y ya que Harry el Sucio ha salido al ruedo en este posteo: Tyne Dyle fue la compañera de Harry en "Sin miedo a la muerte", para que todo quede en familia).
IDEAL PARA: Ver un thriller setentero algo zafado, pero con empaque.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Secuencia de créditos [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 24 de noviembre de 2011
"Las angustias del doctor Mel Brooks" (1977).

-- "High Anxiety" (título original en inglés), "Máxima ansiedad" (título en España). Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Mel Brooks, Madeline Kahn, Cloris Leachman, Harvey Korman, Ron Carey, Howard Morris, Dick Van Patten, Jack Riley, Charlie Callas, Ron Clark, Rudy De Luca, Barry Levinson, Lee Delano, Richard Stahl, Darrell Zwerling.
-- Guión: Mel Brooks, Ron Clark, Rudy De Luca y Barry Levinson.
-- Banda Sonora: John Morris.
-- "Las angustias del doctor Mel Brooks" en IMDb.
-- "Las angustias del doctor Mel Brooks" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El doctor Thorndyke (¿diuca espinosa? Sutil, Mel, sutil...) llega hasta un manicomio para instalarse como su director, después de haber pasado por un manicomio diferente: el aeropuerto. Una vez que llega, es recibido por el médico a cargo, que tiene la "mejor" disposición y todo a pesar de que él era el candidato fijo para el cargo. Nada más llegar, el doctor Thorndyke descubre que el manicomio está un poco patas arriba, pero no importa, tratará de ajustarse lo mejor que se pueda. A pesar de su chofer le ha dicho, con tono tenebroso, que quizás el anterior director no murió así nada más, sino que fue... ASESINA-A-A-A-A-A-DOOOOOO... El caso es que, mientras el buen doctor se adapta, le sale una invitación para viajar a San Francisco, lugar en donde hará algunos inquietantes descubrimientos que le convencerán de que definitivamente algo muy turbio se está cocinando en su propio manicomio... A propósito, ¿ya dijimos que nuestro buen doctor le tiene pánico a las alturas, y que en algún momento conveniente de la trama ese pánico lo pondrá en problemas? (además, lo pondrá en algunas situaciones que sobre el guión están marcadas como "this is FUNNY", pero que en la ejecución, por alguna razón, no se ven tanto).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La larga y señera sombra de Alfred Hitchcock se proyecta sobre el cine incluso hasta el día de hoy. Una mezcla de buen manejo de los resortes del suspenso, combinados con un morbo fetichista a toda prueba, han convertido a sus pelis en clásicos indiscutibles del cine. Más tarde o más temprano, alguien tenía que atreverse a tomar al maestro, bajarlo de su pedestal, y... ¡¡¡PARODIARLO!!! Bueno, el que se atrevió fue Mel Brooks. Tipo inteligente éste: sacó su peli en 1977, un año después de que Hitchcock rodó su última peli ("Trama macabra"). Y es que "Trama macabra" pintaba para ser la última de Hitchcock debido a que se había dejado esperar cuatro años desde la anterior ("Frenesí") y siete desde la antepenúltima ("Topaz"), estaba marcado el descenso de calidad, ya la cinematografía de Hitchcock empezaba a lucir como un poco de anticuario (estancado en los '50s, en los '60s a lo sumo). La peli se transformó en un pequeño highlight de Mel Brooks, quien venía en una racha de comedias/parodias más o menos exitosas ("Locuras en el Oeste", "El joven Frankenstein", "La última locura de Mel Brooks", rematando su pentalogía clásica con "La loca historia del mundo" de 1981), aunque con el tiempo ha ido cayendo más o menos en el olvido, en parte porque el cine de Hitchcock está cada vez más olvidado (estas nuevas generaciones que no son capaces de quedarse sentados una hora en el asiento hasta que ocurra el asesinato...), y en parte porque de dicha pentalogía, "Las angustias del doctor Mel Brooks" quizás sea la más débil de todas.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Seamos honestos: como decía, "Las angustias del doctor Mel Brooks" está lejos de ser la joya de la corona. En su pentalogía las emprende con el cine del oeste ("Locuras en el Oeste"), el terror de la Universal ("El joven Frankenstein"), el cine mudo ("La última locura de Mel Brooks"), el cine policial y de suspenso y el de Hitchcock en particular ("Las angustias del doctor Mel Brooks") y el epic hollywoodense ("La loca historia del mundo"), pero mientras en las otras se las arregla de una manera o de otra (quizás no de manera tan graciosa como los ZAZ en "Y dónde está el piloto" o "Y dónde está el policía", pero se defiende), acá Mel Brooks no parece terminar de encontrarle el punto a Hitchcock. Parte importante de las pelis de Hitchcock, ya hemos dicho, radica en el morbo sexual que subyace en muchas de sus tramas, pero Mel Brooks no termina de sacarle todo el partido posible a esto (a pesar de una escena de Harvey Corman disfrutando un poco de bondage sadomaso, pero bueno). Sí se muestra como un alumno aplicado, a la hora de incluir en su trama varios resortes narrativos propios del imaginario hitchcockiano (la investigación de un misterio policial, el hombre acusado de un crimen que no cometió, la rubia platinada, el elemento psiquiátrico del prota, el McGuffin...), aunque luce un poco como... cómo decirlo... los incluye, y los incluye bien, y los maneja, pero de alguna manera no le sale tan bien, casi sin alma. De hecho, la peli empieza a cobrar interés recién a partir de su segunda mitad, cuando el conflicto policial se desata en toda regla, y en algún minuto llega de verdad a tensionar al espectador (curioso que lo más interesante acá sea la tensión y no el elemento de comedia en sí, al revés de "Y dónde está el policía", por ejemplo, en donde la trama policial es apenas una excusa para montarse gag tras gag tras gag). ¿Por qué entonces ver una peli tan deslavada? Quizás por algunos chistes particulares. La escena de la llamada telefónica (más o menos inspirada en "La llamada fatal") es simplemente brillante. Algunos chistes quizás no tienen tanta gracia como mala leche subterránea, como por ejemplo la parodia de "Vértigo" al final, análisis psicológico incluido. La secuencia inicial del aeropuerto también tiene sus momentos (si la encuentras como con un aire de familia al Superagente 86, no es casualidad: Mel Brooks creó esa serie televisiva). La secuencia del tipo que se cree perro es también hilarante, no tanto por la escena en sí (bastante previsible) sino por el entusiasmo que muestra el actor de turno. Y por supuesto no podía ser una parodia de Hitchcock sin parodiar su escena más famosa, el asesinato en la ducha de "Psicosis", también resuelta con bastante ingenio (para contrapesar, la parodia de la secuencia del ataque en "Los pájaros" no sólo es previsible, sino que también es muy poco graciosa). Mel Brooks hace uno de sus primeros protagónicos, Madeline Kahn como la "chica Brooks" está simplemente magnífica, Cloris Leachman como la enfermera sicótica y criptolesbiana está simplemente brillante, y Harvey Corman (viejo recurrente del Brooks group) acompaña bien. ¿Vale la pena verla? Sí, si tienes cierta familiaridad con el cine de Hitchcock (haberse visto tres o cuatro pelis o más, e idealmente de los '50s como "La llamada fatal", "Vértigo" o "Psicosis"), porque así se disfrutan mejor los chistes. ¿Y pudo haber sido mejor? Sí, pudo haber sido mejor.
IDEAL PARA: Ver una peli regular pero con chistes buenos, un poco a la manera de las sopas aguachentas pero que mejoran con el añadido de pedacitos de pan frito o tostado.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Una cabina telefónica y una rubia... [en inglés, sin subtítulos... pero más o menos se entiende, creo yo].
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domingo, 15 de febrero de 2009
"Los duelistas" (1977).

-- "The Duellists". Inglaterra. Año 1977.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Keith Carradine, Harvey Keitel, Albert Finney, Edward Fox, Cristina Raines, Robert Stephens, Tom Conti, John McEnery, Diana Quick, Alun Armstrong, Maurice Colbourne, Gay Hamilton, Meg Wynn Owen, Jenny Runacre, Alan Webb.
-- Guión: Gerald Vaughan-Hughes, basado en un relato corto de Joseph Conrad.
-- Banda Sonora: Howard Blake.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Año 1800. El segundo suceso más importante del año es que Napoleón Bonaparte se ha hecho Cónsul de Francia y la gobierna en su puño. El primero es... ¡los duelistas! Bueno, los duelos están prohibidos, pero eso no va a detener a algunas gentes, ¿no? Un oficialito del Ejército del Premier Empire es enviado a poner bajo arresto a uno de estos sujetos. El tipo se mosquea porque él es un salvaje desatado que le gustan los duelos, y le mandan a un tipo todo compuestito y mijo a ponerle grilletes. De manera que le pone la espada para retarlo a duelo. El otro, que no, que no, que no, que yo soy right y no le hago, pero el duelista empedernido le sigue mostrando su espada, y el otro no le queda más remedio que cruzarse de aceros con él (sí, ya sé cómo suena, pero la peli venía así, ¿OK?). Lo que podría ser un incidente menor, acaba con un duelo en toda forma en que el duelista es castigado por su afición a manejar la espada, con una heridita en la muñeca (ya saben, para la otra póngale forrito a la espada...). Así es que quiere su amarga revancha, porque ya se sabe que no hay resentimiento peor que entre duelistas... El otro tipo, el oficialito todo correcto, pues bien, dice que no, que no, que no, que salió vivo de suerte una, pero que de otra... Pero ya ha probado la experiencia prohibida, el pecado de introducir la espada en el cuerpo de otro, y lentamente empezará a obsesionarse con la viril experiencia de salir del armario y empezar a gozar la lascivia de trabarse a duelo con espadas enemigas (en serio, este tipo empieza a pasar de las chicas para liarse a espadazo limpio...). Mientras tanto, allá afuera ruge el cañón y truena el pisar de los ejércitos, pero nada de la política ni el mundo exterior entra en la cada vez más sólida cadena que se forja entre nuestros dos masculinos protas, unidos cada vez más por su sórdido vicio secreto... ¿Se matarán el uno al otro como un par de maracas celosas? ¿Terminarán nuestros dos protas en el Desfile del Orgullo Espadachín...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Ridley Scott es sin lugar a dudas uno de los más prominentes directores del último cuarto del XX y comienzos del XXI. Su filmografía cuenta con títulos como "Alien", "Blade Runner", "Thelma y Louise", "1492: La conquista del paraíso", "Gladiador", "Hannibal", "Gángster americano", "Red de mentiras"... Bueno, también rodó "Hasta el límite" con Demi Moore, pero oigan, si los aviones se caen, cómo no se va a caer el pobre hombre alguna vez... Pero antes de todo eso ("Alien" fue su segunda peli), Ridley Scott fue el alumno aplicadito de Stanley Kubrick. En 1975, escapándose de la Sci-Fi de "2001: Odisea del espacio" y "La naranja mecánica", papi Kubrick sacó una peli de época al ruedo: "Barry Lyndon". Irónicamente, Ridley Scott hizo el viaje inverso, de una peli de época ("Los duelistas", que nos ocupa) a la Sci-Fi ("Alien"), pero en fin... "Los duelistas" tiene más de algún parecido con "Barry Lyndon", incluyendo el basarse en un relato clásico de un escritor inglés (William Tackeray en lo de Kubrick y Joseph Conrad en lo de Scott), el basarse en una época que en un caso es el siglo XVIII neoclásico y en el otro esa especie de Neoclasicismo tardío que es la era napoleónica, y el exquisito acabado visual de ambas pelis (y también, por qué no decirlo, un cierto y desasosegante sentimiento de odiosidad porque la peli termine luego, que "Barry Lyndon", alardes visuales aparte, es básicamente un latazo, y "Los duelistas" no tanto porque dura clavada la hora y media). "Los duelistas" tuvo un pasar más que discreto, en la crítica (que la vio como un hijo bastardo del mencionado "Barry Lyndon"), y en el público, que ese mismo año alucinaba en technicolor con "La guerra de las galaxias", "La espía que me amó", "Aeropuerto 77", "Simbad y el ojo del tigre", "El exorcista II", "El imperio de las hormigas"... La peli quedó tan olvidada, que ni siquiera los filogays, tan aficionados a reivindicar el kitsch pasteloso, han levantado esta peli como bandera (y eso que aquí hay cantera para cav... mejor no empleo esa clase de metáforas con esa clase de gente, ehm).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una temprana muestra de lo que después será el cine de Ridley Scott. Como hemos dicho, el señor Scott es un tipo más bien formal, que con ideas profundas. Si el guión tiene calado es capaz de sacarse grandes cosas de la manga ("Blade Runner"). Si no, al menos le proporciona a sus pelis un poderoso empaque visual con el cual disimula sus debilidades ("Thelma y Louise", "Cruzada"...). En este caso el guión sigue by-the-book a Joseph Conrad y por ende, es una peli profundamente clásica. Pero Ridley Scott sabe no abusar. La historia original de Conrad estaba basada en una famosa serie de duelos del XIX entre dos hombrones del ejército napoleónico de apellido Dupont y Fournier, pero la anécdota de dos quítame allá esas pajas agarrándose duelo tras duelo tras duelo no podía dar mucho de sí para una peli. Consciente de esto, Ridley Scott se ajusta a la horita y media y un poco más, y no llega a cansar.
-- El acabado estilístico de la peli es simplemente impecable. Ridley Scott rodó muchas escenas en locaciones naturales (porque el bajo presupuesto le impedía construir estudios demasiado suntuosos o con mucha utilería, dicen las malas lenguas), y ese naturalismo se transmite a la peli. Por otra parte, esteta como pocos, Ridley Scott se empapó a conciencia de la pintura del período, incluyendo la técnica y el cromatismo, y se las apaña para reproducir todo eso (el final de la peli es un disimulado homenaje a la pintura "Caminante sobre el mar de niebla", de Caspar David Friedrich). El resultado es una peli que, incluso en las escenas en que no cuenta nada de verdadera relevancia, sigue siendo una exquisitez visual.
-- La lectura habitual de esta peli, es que versa sobre los duelos y el honor. O sea, sobre hombres asfixiados por las reglas que les impulsan a defender el honor, aunque no quieran batirse a duelo. Esto, la peli lo refleja bien. Pero por otra parte, hay varias curiosas sublecturas respecto de la misma. Uno de los duelistas es un camorrero que ama el duelo por la pasión, por la vida, y por qué no decirlo, en el subtexto se lee que por la tensión sexual subyacente. El otro, primero un correctito oficial, de a poco se va dejando seducir por el deporte de cruzar espadas y... Para qué insisto, ya me entienden el punto. Pero la peli plantea así una curiosa tesis histórica: ¿eran acaso los duelos y la defensa del honor, una especie de sucedáneo socialmente aceptable de la homosexualidad, un deporte homoerótico al que poder entregarse sin causarle escándalo a nadie...? No es una tesis que vaya a reescribir la Historia, pero no deja de tener su miga plantear esto, de esta manera...
IDEAL PARA: Ver una peli de espadachines sueltos de trenzas.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en La Off Off Crítica.
-- (Ir a la página) Comentario en Quesito Rosa.
-- (Ir a la página) Comentario en Mis Películas Y Series Favoritas De Todos Los Tiempos.
-- (Ir a la página) Comentario en Tierra de Cinéfagos.
-- (Ir a la página) Comentario en El CritiKrator.
-- (Ir a la página) Comentario en El Sitio de Ciencia Ficción.
-- (Ir a la página) Comentario en Metros de Celuloide.
-- (Ir a la página) Comentario en La Senda Infinita.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- La primera vez que se hacen tira, en un duelo se entiende... [en inglés, sin subtítulos].
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Ridley Scott
jueves, 31 de enero de 2008
"Encuentros cercanos del tercer tipo" (1977).

-- "Close Encounters of the Third Kind". Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Richard Dreyfuss, François Truffaut, Teri Garr, Melinda Dillon, Bob Balaban, J. Patrick McNamara, Warren J. Kemmerling, Roberts Blossom, Philip Dodds, Cary Guffey, Shawn Bishop, Adrienne Campbell, Justin Dreyfuss, Lance Henriksen, Merrill Connally.
-- Guión: Steven Spielberg, con aportes sin acreditar de Hal Barwood, Jerry Belson, John Hill y Matthew Robbins.
-- Banda Sonora: John Williams.
-- "Encuentros cercanos del Tercer Tipo" en IMDb.
-- "Encuentros cercanos del Tercer Tipo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Desierto de... Desierto de... Desierto de... Bueh, desierto en alguna parte de Estados Unidos, qué diablos, cuando los chinos les revienten una bomba atómica todos los paralelos entre Vancouver y Río Grande lo serán. En el desierto de Estados Unidos, aparece una escuadrilla de aviones. ¿Quién diablos vuela todavía en antiguallas como ésa? Pues, la verdad... Ya nadie. Estas antiguallas estuvieron desaparecidas 30 años, desde la Segunda Guerra Mundial (bueno, en ese tiempo eran 30 años, ¿vale? La película es oldie, ¿vale?), y son el célebre Vuelo 19 (ahí te mandan recado, Charles Berlitz). Mientras hallazgos como ésos se reparten por el mundo, un pobre electricista perdido en eso que llaman la América Profunda, acude a revisar un desperfecto, sólo para descubrir que algo ronda allá afuera, es grande, lleno de luces, y posiblemente no sea terrestre. Como resultado, empieza a obsesionarse con construir, con lo que tenga a mano, una figura que recuerda a... a algo... no lo sé... Su familia, que ya lo miraba como alguien medio cucufato (es que se trata del pesadote de Richard Dreyfuss, ¿OK?), ahora terminan de mirar como su cerebro se drena por la licuadora, y deciden mandarse a cambiar antes de que empiece a utilizar sus órganos para construir sus esculturas o algo así. El electricista une entonces fuerzas con una chica a la que acaban de secuestrar el niño, y juntos emprenden el viaje a la Torre del Diablo (apropiado nombre para una peli de OVNIS, ¿no?), para descubrir la verdad, saltarse al Gobierno, entrar en contacto místico con seres de otras galaxias, llenar de dinero los bolsillos de Steven Spielberg...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Como hemos dicho tantas veces que he perdido la cuenta, los '70s fueron la década oscura del cine, una década que reflejaba la derrota de Vietnam, el crecimiento de la violencia urbana, Watergate, las patas de elefante... Todo lo que puede hacer mala a una década, vaya. Incluso las primeras pelis de Steven Spielberg reflejaban eso ("El duelo", "Tiburón"...). Tenía que llegar, por alguna parte, la distensión. El gran espaldarazo vino, como no, del cine independiente, cuando dos cineastas de la nueva camada parieron sendas fantasías espaciales: "La guerra de las galaxias" de George Lucas, y "Encuentros cercanos del tercer tipo" de Steven Spielberg, esta última que nos ocupa ahora. Ambas pelis comparten el ser espaciales, "de evasión", con aventuras, y fundamentalmente optimistas (hay fuerzas malignas, pero al final la bondad vence). No es raro que haya sido un taquillazo para la época. En eso debemos decir que Spielberg tuvo olfato. Porque primero había recibido un guión escrito por Paul Schrader, guionista de perlas del cine sin concesiones como "Yakuza", "Taxi Driver", "El toro salvaje", "La última tentación de Cristo", "La Costa Mosquito"... Sí, el primer guionista de Mermelada del Tercer Tipo fue el guionista de "La última tentación de Cristo". El tratamiento de Schrader era mesiánico y pesimista, y a Spielberg no le gustaron ninguna de las dos cosas, reescribiendo por completo el guión hasta quitarle todas las referencias religiosas (se supone que en la parte mística final, aparecían visiones de Cristo), me imagino no tanto por lo poco interesante del concepto, como para no tocarle los huevos a las comunidades religiosas de Estados Unidos (en ese país, si ofendes a una de ellas, te montan un boicot que te encargo). El resultado fue... bueno... esto.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Francamente, desde el punto de vista del fantástico, esta peli está lisa y llanamente obsoleta. Está hecha para la sensibilidad New Age de los tardíos '70s y tempranos '80s. Está dirigida al público que previamente ha leído libros pasados de moda como "El Triángulo de las Bermudas" de Charles Berlitz o "El retorno de los brujos" de Jacques Bergier y Louis Pauwels, y que alucinaban con la filosofía "ángeles ayer, extraterrestres hoy" de charlatanes como Erich von Daniken. Si se la mira desde esa perspectiva (arqueológica), es un buen muestrario de lo que era la imaginería y la Weltanschauung de aquellos tiempos, en que se suponía que los humanos la cagábamos muy bien en la Era de Piscis, pero pronto íbamos a evolucionar a la Era de Acuario, y los extraterrestres nos iban a tomar de la manito.
-- Como consecuencia de lo anterior: como cine de ciencia ficción es un desastre. Aparte de los efectos especiales (el "candelabro volador del final", como se burlaba Isaac Asimov), hay bien poco que rescatar para el SciFi fan. Porque veamos la cantidad de cosas que uno puede preguntarse, y que no encuentran respuesta lógica: ¿Por qué estos extraterrestres, a diferencia por ejemplo de los de "Ultimátum a la Tierra", invitan a una cita en un lugar tan lejano en vez de descender directamente en Washington (y por qué eligen casualmente un lugar que es simbólico para Estados Unidos por ser su primer parque nacional...)?, ¿Por qué se supone que son bondadosos, y secuestran gente, a veces de manera sumamente atemorizante (hay que ver la de luces y ruidos satánicos que montan para llevarse a un simple niñito)?, ¿Por qué, cuando devuelven las naves y aviones secuestrados, no sólo no los restituyen a sus lugares de origen como muestra de buena voluntad, sino que además los descargan en los sitios más deshabitados posibles, para que casi nadie los pueda encontrar...?, ¿Qué criterios usan para seleccionar los humanos que "merecen" una invitación...? Las respuestas son imposibles, porque aunque se nos presenten como extraterrestres y tengan apariencia extraterrestre, no lo son: son ángeles judeocristianos enviados del Cielo, pero convenientemente revestidos de un ropaje de ciencia ficción para estar a la moda, rendir homenaje al cine serie B de toda la vida, y de paso no crispar los nervios de los grupos religiosos. Como decíamos, es difícil tomarse a esta peli como ciencia ficción en serio (quizás como cine fantástico general, porque reemplácece a los ETs por los elfos, y tenemos más o menos lo mismo, aunque con otra imaginería visual).
-- Curiosamente, uno de los más grandes valores de la peli no va por su contenido fantacientífico, sino por las secuencias en que a nuestro prota literalmente se le desintegra la familia. Steven Spielberg ha reconocido en público muchas veces que "E.T." le sirvió para exorcisar los fantasmas del divorcio de sus padres, y aquí, en esta peli anterior a "E.T.", tenemos una muy dramática descripción de lo que significa la descomposición de una familia. Ya al principio vemos que existen problemas de comunicación entre madre y padre, el ambiente familiar es enrarecido, y el evento extraterrestre sirve sólo como gatillo para detonar una bomba de tiempo que ya estaba convenientemente sembradita de antemano. No en balde, los '70s fueron llamadas "la década del Yo", era el tiempo en que triunfaba Wayne W. Dyer con "Tus zonas erróneas", y qué mejor manifestación de "yo, yo, yo" que un divorcio en que nadie escucha a nadie y por eso me divorcio, porque tú no me escuchas y yo no tengo por qué escucharte tampoco. Desgraciadamente, el tema de los matrimonios que se van al carajo porque los dos se empinan en vivir su propia vida a su propio modo, es aún muy actual (y va en aumento).
-- Los efectos especiales son todo lo buenos que se pueden pedir. En realidad, de hacerse la peli treinta años después, podrían ser convenientemente modernizados, pero para los estándares de 1977 están más que bien, están soberbios. Incluso hoy en día no desentonan excesivamente. En ese sentido, la parte plástica y visual es otro punto fuerte de la peli (bueno, eso si excluímos las patelefantes, o las horrorosas patillas estilos '70s).
IDEAL PARA: Explorar el apasionante mundo misticientífico de la New Age setentera.
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1977,
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jueves, 22 de noviembre de 2007
"El huevo de la serpiente" (1977).

-- "The Serpent's Egg". Estados Unidos / Alemania Occidental. Año 1977.
-- Dirección: Ingmar Bergman.
-- Actuación: David Carradine, Liv Ullmann, Gert Fröbe, Heinz Bennent, James Whitmore, Glynn Thurman, Georg Hartmann, Edith Heerdegen, Kyra Mideck, Fritz Straßner, Hans Quest.
-- Guión: Ingmar Bergman.
-- Banda Sonora: Rolf A. Wilhelm.
-- "El huevo de la serpiente" en IMDb.
-- "El huevo de la serpiente" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Las más de las veces, hacer un resumen de las tramas de las películas es una labor divertida, quizás la más divertida de hacer una reseña o comentario, pero no siempre es así. Este es uno de esos casos. Pero hice un juramento ante los altares de Bastet y el Gato Garfield, y por la vida de mi amo el que me da Whiskas, que he de cumplirlo. Así es que acá va. O algo así al menos, porque resumirla es un tanto complicado, siendo más bien una película episódica que un argumento sólido como una roca. Veamos. Hay un individuo llamado Abel Rosenberg, que por si no lo notaron por el nombre y apellido, es judío. Ya ser judío es una mala cosa las nueve décimas partes de la Historia (te putean los egipcios, los filisteos, los asirios, los caldeos, los griegos, los romanos, los católicos, los rusos, los nazis, los palestinos...), y para colmo este judío, además de puteado, no pertenece a la conspiración judeomasónica de los Rothschild y similares, de manera que anda con los bolsillos planchados a más no poder. Para hacerlo más desgraciado, vive en la Alemania de 1923, con una República de Weimar cayéndose a pedazos, con grupos parafascistas recorriendo las calles, y con una inflación que se come todo el salario de la gente en cuestión ya no de días, sino de horas (y eso fue histórico). Además, es que debemos ver para creer la de desgracias que le caen encima al pobre sujeto. Es un trapecista de circo, se le muere el hermano (suicidio), se le muere la cuñada (otro suicidio más), la policía lo interroga por lo que pueda saber respecto de esas muertes y unas cuantas más por el barrio (y a ese paso, por la muerte de Nerón y la de Cristo también, porque cuando hay que cargarle la mano a alguien...), lo echan de su pensión, está a punto de sucumbir en las manos de un escuadrón de camisas negras... y algo pasa con él, que ni siquiera es capaz de copular decentemente con Liv Ullmann. Y cuando consigue trabajo en un archivo... Hará un descubrimiento que...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En 1976, Ingmar Bergman, el afamado director sueco y su mayor producto de exportación cultural de la era pre-ABBA, tuvo que salir corriendo con los pies por delante y el trasero por detrás, después de un oscuro asunto de transferencias legales entre su productora sueca y una subsidiaria suiza, que se puso en la mira de los mastines del sistema impositivo sueco. Y ya sabes que puedes matar a alguien y zafarte alegando que los marcianos poseyeron tu alma y te obligaron a hacer cosas horribles, pero no puedes hacer lo mismo si no pagas tus impuestos. Se dijo que se trataría a Bergman como un fulano común y corriente, porque todos son iguales ante la ley, blah blah blah, pero Bergman quedó tan dolido que juró no dirigir nunca más ("El huevo de la serpiente" y otras pelis lo desmienten), y en todo caso decidió que si Suecia no lo quería a él, al Gran Ingmar Bergman, al Sueco de Oro, pues bien, me marcho, caramba. Y se exilió en Alemania. Ingmar Bergman rodó entonces "El huevo de la serpiente". Y lo rodó desde la herida, eso se nota. Porque la peli no habla de la descomposición del sistema democrático alemán después de la Primera Guerra Mundial; eso es apenas el pretexto para hablar de lo que realmente quería, de cómo Yo, Bergman, El Grande Y Unico, fui injustamente vejado por una investigación criminal, cuando yo siempre he sido puro e impoluto (puede ser, pero pasa hasta en las mejores democracias, ¿vale?). "El huevo de la serpiente" es la primera película hablada casi íntegramente en inglés de Bergman, y marcó un cierto giro en su cine. Y créanme, no es tan brillante, por muy Bergman que sea y por mucho que la haya producido el incombustible Dino de Laurentiis, hombre que cuando descansaba de producir blockbusters hollywoodenses como "La Biblia", "Barbarella", "Conan el Bárbaro", "Duna" o "Hannibal", se daba el lujo de financiarles pelis a Bergman o a Fellini, créanlo o no.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Como dijimos, esta peli pretende ser una tragedia alienada sobre el hombre enfrentado al sistema, un leit motiv clásico de los directores culturetas de la segunda mitad del XX, pero no pasa de ser una muestra de egocentrismo monumental, sobre un personaje que se la pasa sufriendo en medio de una sociedad que no lo valora y no lo comprende, en la cual es un extraño, el único civilizado entre bárbaros y puro entre pecadores... Ya me entienden el punto. Siendo como es, el desvarío de un ego herido, no vale demasiado la pena verla. Pero aún así tiene sus puntos fuertes. El prota es interpretado por un David Carradine que se supera a sí mismo (las generaciones viejas lo conocen como el prota de la serie de TV "Kung Fú", y las nuevas como el Bill de "Kill Bill"). Está muy bien acompañado por Liv Ullmann. Brilla también Gert Fröbe como el ambiguo inspector de policía (algo más de una década antes había sido el malo de "Goldfinger", la tercera peli Bond). El cuarteto se completa con un Heinz Bennent que parece verdaderamente un nazi del alma. Lástima que como la cinta sea episódica, los otros tres protas aparezcan poco, tarde y mal. Pero aparecen, y cuando lo hacen, el asunto se compone.
-- Tiene, por supuesto, el Momento Bergman, en el cual viene el inevitable diálogo sobre Dios, qué hacemos, etcétera, a cargo de un sacerdote. No es especialmente brillante (los ha tenido mejores), pero es el Momento Bergman que todos los fanáticos de Ingmar Bergman estaban esperando.
-- Tiene un poco de sentimiento bombástico por aquí y por allá. A Bergman le interesa mostrar en particular que la Alemania de 1923 era el sitio y el tiempo más depravados de la Historia, quizás sólo superado por el reinado de Calígula según el "Calígula" de Tinto Brass, así es que vemos un cabaret de mala muerte en donde mujeres de mala catadura y travestis de todo tipo hacen lo suyo. Eso, por no hablar de la peculiar orgía a la que el prota termina por caer, con un nigga incapaz de echarse a dos mujeres. Si te gusta lo estrafalario y lo bizarro, puede que te diviertas con esto.
-- No olvidemos la parte de los experimentos nazis. Según Bergman, los experimentos nazis no partieron en los campos de concentración ni en la Solución Final, sino en fecha tan temprana como 1923, o antes. Bueno, eso puede tener plausibilidad histórica si se considera que en 1925, los médicos yankis hacían experimentos inoculando la sífilis a presidiarios negros para estudiar la enfermedad (en secreto y sin el permiso de los presidiarios, por supuesto). Si la película vale verdaderamente por algo, aparte de todo lo anterior, quizás sea por la secuencia final. No sé si alcance a redimir el resto de una película lenta como una tortura y plúmbea como el Mont Blanc, pero al menos esa secuencia como tal, funciona bien.
IDEAL PARA: Estudiar a Bergman el Dios, injustamente vejado y sacrificado, sin que su sacrificio sirva para salvación de nuestros pecados.
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1977,
Años 20,
Cine de Alemania
martes, 19 de diciembre de 2006
"El Hobbit" (1977).

-- "The Hobbit". Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Jules Bass y Arthur Rankin Jr.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Orson Bean, Richard Boone, Hans Conried, John Huston, Otto Preminger, Cyril Ritchard, Brother Theodore, Paul Frees, Don Messick, John Stephenson.
-- Guión: Romeo Muller, basado en la novela de J.R.R. Tolkien.
-- Banda Sonora: Maury Laws.
-- "El Hobbit" en IMDb.
-- "El Hobbit" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Muchos siglos y siglos atrás, antes de que los hombres llegaran con sus manos sucias y contaminantes a invadirlo todo, existía un lugarcito llamado la Tierra Media, dentro del cual estaba la Comarca. En ella vivía una comunidad de pequeños terratenientillos muy amantes de su pipa y de su sillón, llamados los hobbits. Uno de ellos, Bilbo, recibe un día cualquiera una visita intempestiva: se trata de un hechicero errante llamado Gandalf el Gris, quien trae consigo una compañía de trece enanos. Con modales finos y despectivos, Gandalf mete a la compañía dentro de la casa de Bilbo -sin pedir permiso- y usufructúan de su vajilla, sus platos, etcétera... Bilbo cree que se trata de algo transitorio, de otro de los matonajes que estilan los muy poco caballerosos magos de la Tierra Media, pero no. Le han traído un contrato para embarcarle en una aventura, una búsqueda del tesoro, y aunque Bilbo es acomodaticio y con lo que tiene está bien y es feliz, prácticamente le obligan a firmarlo. Parte entonces Bilbo con los enanos a la búsqueda del dichoso tesoro, lo que incluirá una serie de aventuras muy poco apropiadas para tratar de llegar a viejo con vida y sano; estas aventuras lo llevarán al encuentro de una criatura anfibioide llamada Gollum y a obtener cierto anillo de invisibilidad, y finalmente, a lidiar no sólo con la ferocidad del dragón Smaug, quien se ve visiblemente chasqueado de que un mago del tres al cuatro utilice zafiamente a una panda de enanos para robarle SU tesoro, y de los ambiciosos vecinos humanos y elfos de Smaug, que esperan verle caer para apoderarse del botín sin dar palo al agua... (y es que pase el tiempo que pase, algunas cosas nunca cambian, ni siquiera en la Tierra Media).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En algún día perdido de los '30s, un aristocratizante y ultraconservador catedrático universitario y erudito filólogo llamado J.R.R. Tolkien escribió una frase estúpida al reverso de una prueba, de tipo "hay un agujero hobbit, y en él vive un hobbit". La frase quedó pendiente en el aire hasta que decidió escribirla en forma de libro. Contra toda expectativa, "El Hobbit" fue un gran éxito editorial de 1937. Todo hubiera quedado ahí, de no ser porque después escribió una "segunda parte", que de secuela no tiene nada: a las 200 y algo páginas de "El Hobbit" siguieron las millar y media de páginas de "El Señor de los Anillos", ahí es nada. Contra todo lo esperado, el nuevo libro se vendió como rosquillas, y entonces despertó el apetito de los estudios por llevar la historia al cine. Hubo tratos con un ya senil J.R.R. Tolkien (decesit 1973), pero fue después de su muerte que se rodó una versión en dibujos animados del ciclo entero: "El Hobbit" en comento, "El Señor de los Anillos" de Ralph Bashki, y "El regreso del rey" de 1980, también cortesía del tándem Bass/Rankin. El resultado final de "El Hobbit" de 1977 ha recibido críticas mezcladas, entre muy positivas y muy negativas, pero sumando y restando, parece ser que suman más los haberes que los debes, así es que probablemente todo esté bien.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es un trabajo Bass/Rankin. Ambos creadores están entre lo más valioso y subestimado que ha salido desde la animación estadounidense. Su obra incluye varias de las mejores animaciones para Navidad, filmes como "El vuelo del dragón" y series de TV como "Thundercats", entre otros clásicos. En "El hobbit" es posible apreciar también el cuidado supino y el esfuerzo creativo no sólo por contar una historia, sino por contarla bien, por hacer algo que no sólo sea "una de monitos", sino también una joyita, una obra de arte. El tratamiento de "El hobbit" es serio, sin ser pedante, y creativo, sin ser ortodoxo. Y eso se agradece.
-- La estética. Amada y denostada a partes iguales, lo cierto es que el trabajo de diseño de personajes y escenarios es brillante. La Tierra Media luce verdaderamente como la Tierra Media, y no como un escenario medieval de rebajas. Los personajes tienen alma y espíritu, y no son el enésimo refrito de una de dibus con monstruos. No trata de crear efectos ultrarrealistas como "El Señor de los Anillos" de Jackson, sino que se asume desde el comienzo como una película fantástica, y por ende el diseño no es realista, sino que es enormemente deudor, para que nos entendamos, del comic épico europeo de la época. La animación chirría un poco a ratos, y cae en algunos efectos ultraconvencionales, es cierto, pero es que este filme es de los '70s, ¿vale?, y no se le puede pedir la perfección que sería posible obtener ahora con CGI, ¿OK?
-- La película tiene un buen sentido del ritmo, algo que se aprecia considerando que la novela original (y la película, por ende) no es más que un apiñar de episodio tras episodio, sin mucha hilazón entre sí.
IDEAL PARA: Ver una recreación digna del universo tolkiniano, y en general, ver una buena película de Fantasía Heroica.
VIDEOS.
-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1977,
Animación 2D,
Fantasía Neopagana
domingo, 26 de noviembre de 2006
"La espía que me amó" (1977).

-- "The Spy Who Loved Me". Estados Unidos / Inglaterra. Año 1977.
-- Dirección: Lewis Gilbert.
-- Actuación: Roger Moore, Barbara Bach, Curd Jürgens, Richard Kiel, Caroline Munro, Walter Gotell, Geoffrey Keen, Bernard Lee, George Baker, Michael Billington, Olga Bisera, Desmond Llewelyn, Edward de Souza, Lois Maxwell.
-- Guión: Christopher Wood y Richard Maibaum, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Marvin Hamlisch.
-- "La espía que me amó" en IMDb.
-- "La espía que me amó" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un submarino nuclear desaparece misteriosamente mientras andan en una poco confesable misión de espionaje en aguas del Mar Báltico. ¿Acaso fueron los rusos? ¿Los submarinos occidentales son detectables por el bloque soviético? Pues bien, resulta que los rusos tienen los mismos problemas. ¿Acaso ha llegado para James Bond la hora de colaborar con la Unión Soviética? Pareciera ser que sí. El desagrado no es tanto si el ricino viene con caramelo, por supuesto, y en este caso, el representante del antiguo enemigo es una bellísima agente que ojalá pueda encamarse con el héroe. La única pista es una conexión en Egipto, y Bond marcha a la tierra de los reyes momificados para desenmarañar todo el asunto. A medida que la misión avanza, dan con un supervillano que pretende secuestrar submarinos para usar sus misiles nucleares y dispararlos, desatando de esa manera la Tercera Guerra Mundial (¿en qué película Bond he visto eso antes?). Ahora, sólo James Bond y Anya Amasova estarán disponibles para detener el maligno plan del villano. Lo que ninguno de los dos sabe, por cierto, es que en un encuentro anterior, Bond ha asesinado al espía de la KGB que era la pareja de Anya, y cuando esta verdad salga a flote, pues bien, las cosas entre soviéticos e ingleses pueden ponerse muy, pero muy calientes... y no en el sentido erótico de la palabra, precisamente.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después de los, ejem, discretos resultados de taquilla de "El hombre de la pistola de oro", y de la separación de Broccoli y Saltzman, parecía que la saga Bond había llegado al final. Pero lo intentaron una vez más. La clave estaba, por supuesto, en regresar a los orígenes. O sea, adios a los tópicos de actualidad como en "Vive y deja morir" y "El hombre de la pistola de oro", y bienvenidas otra vez las tramas en la cual hay un supervillano dispuesto a aniquilar el mundo para apoderárselo. No se puede decir que no lo intentaran. Extrajeron directamente a la chica Bond del cine softcore europeo (sí, esos fueron los turbios orígenes fílmicos de Barbara Bach). El director Guy Hamilton, que tan buenos resultados había obtenido con "Goldfinger" y "Los diamantes son eternos", pero que ahora parecía un poco fuera de lugar después de la decadencia de las dos últimas pelis Bond, fue reemplazado por Lewis Gilbert, y ni corto ni perezoso, se fue a dirigir "Fuerza 10 de Navarone" (a donde también fue a parar Barbara Bach, y es que estos contubernios de Hollywood...). La música rockera de Paul McCartney y Lulu fue reemplazada por una canción de créditos más romántica. Y pusieron juguetitos que impactaran a la audiencia: un supercarguero, un automóvil subacuático... El resultado fue francamente bueno, y en realidad, es justo decirlo, ésta es probablemente una de las mejores películas Bond, o al menos, una de las más prototípicas.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Jaws. Stromberg, para ser francos, es uno de los villanos Bond más descafeinados de todos, porque a pesar de tener un montón de juguetitos a su alrededor, su personalidad es demasiado opaca. A cambio, tenemos a Jaws, su matón, un tipo que es capaz de romper una cadena con sus dientes de metal. Tan buenos resultados dio Jaws, que repitió participación como villano en la siguiente peli Bond, "Moonraker", algo inédito en una saga en donde los villanos suelen morir al final de la película.
-- Es una peli Bond con un buen nudo sentimental. Bond aparece como un personaje con un pasado, en particular por las referencias a su esposa asesinada, mientras que la relación con la protagonista se ve enturbiada por sus, ejem, trabajitos al servicio de sus respectivos servicios secretos. Se sabe cómo va a acabar la cosa, por supuesto (¿acaso Bond no se iba a encamar con la chica?), pero no deja de ser una variante interesante.
-- El Ford Lotus que se sumerge. Dan ganas de tener uno, y es famosa la anécdota por la cual la lista de pedidos a la fábrica se alargó por años.
-- La secuencia de precréditos. Es trepidante, llena de acción, y la escena del paracaídas desplegado con los colores de la bandera británica es un pequeño clásico dentro de la saga Bond.
-- La música incidental. Por fuerza mayor John Barry, el compositor habitual de las pelis Bond durante cerca de un cuarto de siglo, tuvo que salir, y entró Marvin Harmslich. Con los debidos respetos al señor Barry, que nos ha regalado algunas grandes partituras en esto de musicalizar filmes, el trabajo de Harmslich es simplemente espléndido, en particular durante las peripecias de Bond en Egipto.
IDEAL PARA: Ver una Bond con músculo y en plena forma.
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1977,
Amenaza nuclear,
Guerra Fría
domingo, 13 de agosto de 2006
"La guerra de las galaxias: Episodio IV - Una nueva esperanza" (1977).

-- "Star Wars" (título original), "Star Wars: Episode IV - A New Hope" (título de relanzamiento). Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: George Lucas.
-- Actuación: Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Peter Cushing, Alec Guinness, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew, David Prowse, (la voz de) James Earl Jones.
-- Guión: George Lucas.
-- Banda Sonora: John Williams.
-- "La guerra de las galaxias: Episodio IV - Una nueva esperanza" en IMDb.
-- "La guerra de las galaxias: Episodio IV - Una nueva esperanza" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¿Es que queda alguien en el Hemisferio Occidental que nunca jamás haya visto las peripecias de Luke Skywalker? Bien, no importa, nuestro deber es reseñar, y lo cumpliremos aunque se salten este párrafo. Una inocente navecita diplomática es capturada por una gigantesca nave nodriza. A bordo de la navecita viaja la princesa Leia, quien es hecha prisionera por el maléfico Darth Vader, un tipo con una armadura de buceo negra, quien anda persiguiendo unos planos que la pizpireta Leia se robó. Los planos, en realidad, van a bordo de R2D2, una máquina sucedánea de grifo de incendios que además es respondona. El y su amigo C3PO van a dar al desértico planeta Tatooine, en donde por esas coincidencias del guión, van a dar a las manos de un joven campesino (¿es que algo crece en ese desierto?) llamado Luke Skywalker. Como los agentes del siniestro Darth Vader llegan hasta la familia de Luke, y a éste no lo matan por puro accidente, Luke decide unir fuerzas a un viejo loco llamado Obi-Wan Kenobi, quien chochea algunas cosas de sus tiempos juveniles, tales como "la Fuerza", "los caballeros jedis", y otras antiguallas. Juntos reclutan a Han Solo, un contrabandista con problemas tanto con la ley como con un usurero llamado Jabba el Hutt. Entre los tres emprenden una destartalada misión de rescate para salvar a Leia de las garras del maligno Darth Vader. Contra toda esperanza, la misión funciona, a pesar de que Obi-Wan se deja el cuerpo y la vida en el campo de batalla, a manos del malvadísimo Darth. Y ahí no acaba la cosa: planos en mano, la fuerza rebelde que intenta liquidar a Darth Vader y compañía, diseña un plan para destruir la Estrella de la Muerte, un gigantesco planeta artificial capaz de reventar a los naturales de un solo disparo.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
El cine de los '70s se había tornado algo serio. En la resaca de los '60s, todo se había vuelto CF clásica/experimental ("2001, Odisea del espacio", "Solaris"), duros bien duros como Harry el Sucio (ver, por ejemplo, "Magnum 44"), o bien subgéneros fílmicos de línea B como el erotismo a la "Emanuelle", los karatekas hongkoneses, el spaghetti western o el blackplotation. En forma paralela, y de manera curiosa, la saga de James Bond estaba evolucionando hacia un tipo de cine familiar, con "El hombre de la pistola de oro" y "La espía que me amó", como si pretendiera llenar un hueco en la cartelera. Ya no había espacio para la nostalgia ni la ingenuidad del folletín o de las seriales dominicales. Tampoco para la creciente oleada mística que cristalizaría en la contracultura New Age que sería el lado luminoso de la siniestra Era Reagan. En ese sentido George Lucas, director que venía de plasmar la nostalgia por los '50s en "American graffiti", siguió en la línea retronostálgica haciendo una película que fuera como esas series dominicales de matineé, pero de alto presupuesto. El resultado es un remake de los dominicales de Flash Gordon (se rumorea que ésa era su intención, pero que los dueños de los derechos el dijeron "no" en la cara). Es bastante famosa la leyenda de que consiguió auspicio cuando hizo un trato multimillonario con los Estudios Fox, quienes creyeron estafar al pobre realizador y resultaron ellos los esquimados (los derechos de la peli para los estudios, y el mercadishing para Lucas... y al final el mercadishing dio mucha más pasta que las películas). También la manía bizantina con la que Lucas trabajó los efectos especiales. George Lucas nunca ha sido un cineasta genial, y en este caso, simplemente se limitó a tomar prestadas algunas ideas de Campbell y Eliade, darles una ambientación pseudofuturista bastante deudora de las seriales de Flash Gordon, y más remotamente de "Metrópolis" de Fritz Lang (y de "2001 Odisea del Espacio" también), para realizar una película entretenida por todo lo alto. ¿Clásica? Quizás por ser el emblema de una generación completa, porque llenó un vacío necesario. No es poco. Es más de lo que se puede decir de "Annie Hall", de Woody Allen, la que ganó Oscar a la Mejor Película en 1977 (¿Annie cuánto dijo?).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una historia o cuento de hadas arquetípico a más no poder. O sea, es la vieja historia de la princesa capturada por el príncipe villano, y el campesino de buen corazón que sale a rescatarla, ascendiendio así en la escala social hasta tocar un sucedáneo de nobleza. Lejos de ser un estorbo, esto es el mejor valor de la película, el plasmar tan fielmente la mecánica de los cuentos de hadas. Y no vengan con que es un clásico de la Ciencia Ficción. Esta película tiene tanto de sci-fi como yo, el General Gato, tengo de perro.
-- Los efectos especiales. Se diga lo que se diga, y no importa cuán remasterizada esté la película actualmente, lo cierto es que sus efectos especiales marcaron un antes y un después, y todavía sigue sentando escuela al respecto. No importa cuántas computadoras Cray 2 utilicen para tratar de crear los ambientes más realistas posibles, ninguna tecnología ha conseguido recrear hasta el día de hoy la sensación de una maqueta detallista y bien construida. Y los efectos sonoros, aunque igualados, difícilmente puede decirse que hayan sido superados.
-- Los actores son todo lo carismáticos que se puede pedir. No por nada quedaron marcados con el papel de por vida (salvo Harrison Ford, pero ¡hey! tres cuartas partes de su filmografía remiten al contrabandista socarrón, pero con corazón de oro, que interpretó en dicho filme).
IDEAL PARA: Ver un filme de aventuras de matinée de alto presupuesto, bien hecho, y clásico.
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1977,
Space Opera,
Supervillano
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