11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 1 de julio de 2012

"Sabrina" (1954).


-- "Sabrina". Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Billy Wilder.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Audrey Hepburn, William Holden, Walter Hampden, John Williams, Martha Hyer, Joan Vohs, Marcel Dalio, Marcel Hillaire, Nella Walker, Francis X. Bushman, Ellen Corby.
-- Guión: Billy Wilder, Samuel A. Taylor y Ernest Lehman, basados en la obra teatral del segundo.
-- Banda Sonora: Friedrich Hollaender.

-- "Sabrina" en IMDb.
-- "Sabrina" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Long Island, oséase, ese pedacito de Estados Unidos tan refinado y culto que ni siquiera parece Estados Unidos. En tales lares, existe una family muy jai y muy chic, de las que usan billetes de cien dólares como sonaderos si se les acaban los pañuelos de seda de trescientos dólares. En la familia hay dos hermanos, que como mandan la tradición y el lugar común, son como agua y aceite. Porque uno es vivales, bueno para las cosas simples de la vida (jugar polo, el trago, las mujeres... en particular las mujeres... y es el que cae simpático), y el otro un cariacontecido que vive del trabajo, por el trabajo y para el trabajo, que no se ha cimentado América sobre las espaldas de la aristocracia ociosa como los señoritos british, sino sobre el trabajo laborioso y emprendedor. Y en medio de todo eso está el chofer, por supuesto, que el vivales le gusta gozar de la vida al volante de un buen esto o aquello, mientras que el trabajólico es tan trabajólico que no tiene tiempo ni para ponerse él behind the wheel. Y el chofer tiene una hija. La famosa Sabrina del título. Que está estupendona, pero que es desaliñada y se la pasa escondida de los AMOS, por lo que éstos, gustadores de chicas "como uno", no van a fijarse en la pobrecilla. Pero resulta que Sabrina está destinada a viajar a París, a estudiar cocina. A Sabrina, maldita sea si le gusta el asunto, pero como está perdidamente enamorada del vivales, se toma eso como unas vacaciones, en particular después de que un conde esto o aquello le enseña a ser sofisticada y chic. Y como esto no es "Regreso a Eden", ella no regresa después a Long Island a vengarse, sino a vivir su nueva vida como chica sofisticada y elegante. Tanto, que el vivales ahora sí que la mira. Y el trabajólico también empieza a ponerle ojitos, aunque no quiere, porque un capitán está casado con su nave y un gerente con su empresa. ¿Con cuál de los dos se quedará nuestra hermosa patita fea devenida en glamorosa cisne...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una estrella agoniza. Otra estrella nace. En esta peli se cruzaron por primera y única vez, dos grandes glorias del cine clásico de Hollywood: un por entonces otoñal Humphrey Bogart (que moriría tres años después, a los tempranos 58, víctima del tabaquismo) y una apenas salida del cascarón Audrey Hepburn. Bajo la dirección de Billy Wilder. El rodaje de la peli fue ciertamente accidentado. Por un lado, Humphrey Bogart (hombre conocido por su fuerte carácter) no se llevaba bien con William Holden (por otra parte, sus dos personajes tampoco, así es que eso les sale muy natural). Bogart quería a su esposa Lauren Bacall en el rol, y se mosqueó cuando supo que Audrey Hepburn (que venía de rodar "La princesa que quería vivir") iba a ser su coprota. El rol original de Bogart, por su parte, había sido pensado para Cary Grant, pero éste pasó porque se consideraba muy viejo para ser la pareja romántica de la Hepburn (interesantemente, Cary Grant había declinado también el protagónico de "La princesa que quería vivir"... puede leer los detalles cahuineros en "Cary Grant no quería trabajar con Audrey Hepburn", en su blog amigo Siglos Curiosos por supuesto). Tan desconocida era Audrey Hepburn, que cuando a Hubert de Givenchy le dijeron que le mandaban a una tal Miss Hepburn para que se hiciera unas pruebas de vestuario, ellos se prepararon para recibir a... KATHARINE Hepburn. En medio de todo ese volcán estaba Billy Wilder, director detallista y perfeccionista con el guión hasta lo maniático, y que se la pasaba permanentemente sobregirado de tiempo a la hora de llegar con los guiones listos al estudio, después de retocarlos y trabajarlos una y mil veces (una vez le pidió a la pobre Audrey Hepburn que se hiciera la enferma para darle un diíta de tiempo para terminar un guión). ¿Y quieren saber qué es lo más gracioso de todo? Que la peli, al final del día, no es sino otra cosa que un cuento de hadas, la enésima versión de la Cenicienta pobretona y sin causa que se enamora de un príncipe azul y etcétera. Probablemente no hacían falta tantos fierros para ese andamio, al final del día.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La historia de la Cenicienta ha vendido desde los tiempos en que los primeros novelistapitecos caminaban sobre la faz de la Tierra, y seguirá haciéndolo. El 90% de la población es pobre, y va al cine para distraerse, y por lo tanto, para satisfacer a ese 90% de audiencias, se crean a paladas historias sobre chicas pobres que ascienden en la escala social gracias a un chico rico que se fija en ellas, generalmente previo proceso de enchulamiento previo. Los ejemplos van desde "La cenicienta" hasta "Sueño de amor", o peor aún, hasta las telenovelas María-esto o María-aquello que rodaba Thalía cuando era latina y estaba buena. "Sabrina" pertenece a este subgénero de Cinderella Movies, y no vale la pena buscarnos la quinta pata a los felinos. Advertido vas: si no te gustan las pelis de trepas sociales, ésta no es la tuya. ¿Por qué, entonces, siendo una peli tópica y predecible a decir basta, "Sabrina" es consistentemente considerada como un clásico del cine? Simplemente porque si la historia no es original, por lo menos está bien llevada, y todo el mundo acá se moja la camiseta. Billy Wilder, quien estaba en su mejor década y dirigiría algo después dos de las mejores pelis de Marilyn Monroe ("La comezón del séptimo año" y "Una Eva y dos Adanes"), pone toda su maquinaria fílmica al servicio de una historia contada de manera limpia y prístina, marca de fábrica de todo cineasta que se respete a sí mismo. A su cargo tenemos a una Audrey Hepburn quizás no tan encantadora como en otras pelis ("La princesa que quería vivir", "Desayuno con diamantes", "Charada", "Cómo robar un millón"), y es que el blanco y negro le sienta fatal, pero que se las arregla para hacer un personaje absolutamente único e inigualable (personaje que fue la desesperación y tropezón de la pobre Julia Ormond, cuando trató de ser la Hepburn 2.0 en la "Sabrina" del '95). A su lado brilla un Humphrey Bogart prematuramente envejecido (tenía 55 años, pero probablemente ya estuviera haciendo efectos el cáncer pulmonar que acabaría con él a la vuelta de tres años), pero que componiendo un rol muy alejado de sus habituales machos recios y duros ("El bosque petrificado", "El Halcón Maltés", "El sueño eterno", "El tesoro de la Sierra Madre", "El motín del Caine"), un rol enormemente triste e incluso patético, se las arregla para infundirle dignidad y bonhomía hasta darlo vuelta y convertirlo en un gran personaje. William Holden, por su parte, completa el trío protagónico. Sumémosle el ojo clínico de Billy Wilder para el detalle, para pintar la psicología de personajes con apenas cuatro o cinco parlamentos de diálogo, para crear escenas significativas con elementos sumamente banales (la escena en que le enseñan a Audrey Hepburn a romper un huevo... literalmente un huevo de gallina, no piensen mal... es de antología), y tenemos una peli contada con todo el mimo de la gente a quien le gusta maravillar a la audiencia.

IDEAL PARA: Ver la enésima versión de la Cenicienta, pero una versión buena.

domingo, 25 de diciembre de 2011

"Divinas tentaciones" (2000).


-- "Keeping the Faith" (título original en inglés), "Más que amigos" (título en España). Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Edward Norton.
-- Actuación: Ben Stiller, Edward Norton, Jenna Elfman, Anne Bancroft, Eli Wallach, Ron Rifkin, Milos Forman, Holland Taylor, Lisa Edelstein, Rena Sofer, Ken Leung, Brian George, Catherine Lloyd Burns, Susie Essman, Stuart Blumberg.
-- Guión: Stuart Blumberg.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "Divinas tentaciones" en IMDb.
-- "Divinas tentaciones" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de una borrachera padre, y nunca mejor dicho (el que se apuñala el hígado es precisamente un padre, de los padres de Iglesia, un sacerdote, vamos), uno de los protas comienza a contarle la historia de su vida, pasión y milagros al tipo del bar, que como no hay mucho movimiento y el copuchenteo es parte de la profesión, vamos oficiando entonces de psicólogo aficionado. En fin, el padre refiere que todo empezó cuando tenían 13. Por algo le dicen el número fatal. Existen dos amigos que, bueno... tienen marcadita la diana en la frente porque los malos malosos les hacen bullying que es un contento (eran los tiempos en que ese tema era subrepticio, y se aceptaba como parte normal del entrenamiento-para-la-supervivencia, si es que a los nenes de ahora los miman demasiado). Hasta que aparece... ¡¡¡ELLA!!! Una bruta que pone a los chicos malos en su lugar. Algo habrá visto ella en ellos. ¿O acaso a esa temprana edad ya ha descubierto el feo vicio femenino de disfrutar siendo adorada e idolatrada por hombres sometidos a su merced y cuidado...? El caso es que la vida los separa y todos siguen rumbos distintos. Uno de los amigos acaba metido a sacerdote (obvio, es el que cuenta la historia). El otro, por alguna extraña razón, acaba virando también hacia la religión y se hace rabino. Pero a pesar de adorar a dos dioses completamente distintos que se han condenado mutuamente desde los más arcaicos tiempos históricos que sólo tienen en común la barba, el ser únicos, debilidad por el envío de plagas y protagonismo en todo el Antiguo Testamento, ambos amiguetes siguen siendo eso, amiguetes. El equipo invencible. O algo así. Porque si fueran lo que se espera de ellos, o sea un serio y recto sacerdote y un serio y recto rabino, la peli sería muy aburrida porque no tendríamos un héroe con el que identificarnos (lo siento, curitas, pero ustedes hace rato que dejaron de ser modelo heroico para la juventud). Por eso, estos dos curas (bueno, este cura y este rabino) se transforman en tipos rompedores, que introducen la alegría y las canciones... ¡¡¡EN LA IGLESIA!!! ¡¡¡EN LA SINAGOGA!!! ¡¡¡PERO QUÉ JODER ES ESTO!!! ¿¿¿UN TEMPLO EVANGÉLICO...??? El caso es que en medio de ese proceso revolucionario y todo, aparece... adivinaron, la chica que conocieron a los 13. Hecha un bombón (Jenna Elfman, siempre demasiado flaca pero con el día soleado de su personalidad aquí, porque cuando Jenna Elfman quiere ser irritante, por Bastet que puede serlo... pero no es el caso aquí). El caso es que ella está free as a bird (y es una mirona de cuidado porque mírenle la expresión de deleite que pone cuando se pone a ver a un oficinista en el edificio del frente follando... el detalle mórbido de esto es que el oficinista es interpretado por el propio marido de la actriz en la vida real). Mientras, el rabino sigue soltero y le están tratando de conseguir cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita (una de ellas con Rena Sofer, conocida por ayudar a hundir series televisivas como "Melrose Place", "24" o "Héroes", además de una despeinada, alucinógena y casi irreconocible por lo pirada Lisa Edelstein... ¡sí, leñe, la correctita jefa del Doctor House, en sus años moz... er... digamos "mozos"!). Y el cura... bueno, es cura, no se supone que tenga citas. Ella está en Nueva York por asunto de negocios, y aprovecha de reunirse con sus antiguos amigos, divertirse un rato... Ahora bien, resulta que los dos tipos comienzan a descubrir que, bueno, Jenna Elfman está buena, y bueno, entre tontera y tontera... El cura, como que no, porque es cura, voto de celibato... El rabino, por su parte, como que sí... y al final sí, se echa a Jenna Elfman. Y claro, poco a poco los tres descubren que han estado mintiéndose toda la vida, que se gustan (la chica y los dos chicos, no los dos chicos entre sí, por supuesto, que esta peli es very straight), y tenemos triángulo armado. Y entre medio, los dos tipos tienen que sacar adelante su ministerio. ¿Se entiende ahora por qué el cura está borracho como cuba mientras rememora todo esto...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A caballo entre los '90s y los 2000s, dos nombres estaban apuntándose hacia el estrellato en Hollywood: los dos de esta peli, claro, que son Ben Stiller y Edward Norton. El primero siguió prodigándose después con exitazo tras exitazo ("La familia de mi novia", "Mi novia Polly", "Una noche en el Museo", "Una guerra de película"... ¿apostamos a les suena alguna?), mientras que la carrera del segundo, de ser una joven promesa, se fue apagando poco a poco, desperdiciando su increíble talento en cosas como "Hulk: El Hombre Increíble" (¡cuyo guión se supone que reescribieron para potenciar la vis actoral de Norton, vaya qué manera de hacerle un favor!). De hecho, Edward Norton afrontó una única vez la tarea de dirigir una peli, hasta el 2011 por lo menos, y luego nunca más ("Divinas tentaciones", precisamente). Es probable que haya algo de timidez por detrás (lo que explicaría su talento para componer personajes atormentados y un tanto golpeados por la vida o por las circunstancias), porque ha declarado que no le gusta la celebridad. El caso es que "Divinas tentaciones" pertenece a su período más interesante para el cine. En esa época, todavía se podía tomar las religiones a guasa. Al año siguiente vino el 9-11 y ya sabemos cómo el tema se puso mortalmente serio después. Un sacerdote católico como prota humorístico sería impensable una década después, con la Iglesia Católica hundida en la ciénaga de la pedofilia y el abuso sexual...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es de esas pelis que no es la gran cosa, pero se defiende bien y con trabajo hasta sacar avante la empresa de entretener al respetable. El tema podría parecer un tanto escandaloso a primera vista (siempre hay conservadores cenizos que pretenden ponerle mordazas al cine a la hora de retratar la religión), pero es tratado con mucho tacto y suavidad: se muestra que los hombres de religión son hombres antes que la religión, pero no se explota desde el punto de vista morboso ni mucho menos. En ese sentido, la peli es bastante más amable de lo que cabría esperar. El conflicto central que involucra a los personajes se arma con lentitud y se desinfla sin demasiada presión tampoco, en parte porque los tres personajes conviven en bastante armonía y se tienen respeto entre sí, y bueno, eso es algo éticamente correcto, pero no ayuda a vender pelis (si lo que les gusta es el morbo y la sangre, pesados). En este escenario, es claro que todo el peso debía apoyarse en los dos hercúleos pilares de un buen guión y unas buenas actuaciones. Y en ambos estamos sobrados de cariño. El guión es simple y directo (cortesía de Stuart Blumberg, que después escribiría el más o menos inesperado guión de "La chica de al lado"), pero se las arregla para explotar su tema (no hasta las últimas consecuencias, claro, que esto es una comedia y no un dramón sobre personajes torturados entre Dios y una mujer) y tiene buenos diálogos. Y el trío protagónico se luce y tiene una química increíble. Edward Norton dirige a sabiendas de que no va a rodar una obra de arte sino una peli entretenida, y lo hace de manera ecuánime, sin tratar de lucirse a costillas del resto del elenco (de hecho, Ben Stiller en varias escenas le roba la peli en la cara, porque aunque Edward Norton hace su buen trabajo de siempre, Stiller es mucho Stiller), Ben Stiller compone más o menos su mismo personaje de siempre con la misma dignidad y gracejo que de costumbre, y Jenna Elfman se lo pasa bomba como objeto de atenciones de los dos galanes (bueno, quizás haya chicas que considerarían a Ben Stiller un "galán", que cosas más raras se han visto). Y al final, el tema no es tanto la religión como el encontrarse a sí mismo, el ser honesto con los sentimientos propios, el adaptarse a los cambios y evolucionar... lo de siempre, vamos. Pero bien hechito. Ojalá todas las comedias románticas o comedias a secas tuvieran el tino y cuidado que pone "Divinas tentaciones" en contar su cuento y resolverlo.

IDEAL PARA: Ver una comedia que por debajo de una idea provocadora juega la casilla segura de la fórmula del triángulo amoroso de siempre, pero bien ejecutada.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 18 de julio de 2010

"Los amantes" (2008).


-- "Two Lovers". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: James Gray.
-- Actuación: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw, Moni Moshonov, Isabella Rossellini, John Ortiz, Bob Ari, Julie Budd, Elias Koteas, Shiran Nicholson.
-- Guión: James Gray y Ric Menello.
-- Banda Sonora: No tiene.

-- "Two Lovers" en IMDb.
-- "Two Lovers" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un chico está caminando por un puente, y de pronto, a santo de nada, decide tomarse a pecho lo que tantos filósofos juiciosamente han dicho, o sea, que la vida es una cosa mala detrás de otra y después te mueres, y se tira borde abajo. Nunca falta el buen samaritano metominarizentodo que va y lo rescata y lo hace seguir viviendo, pobrecito, si el tipo se había arrojado era por algo, ¿no? Llega a la casa empapado, y en vez de recibir comprensión y afecto, acaba sometido a un interrogatorio por parte de una de esas icónicas madres judías (la familia, en efecto, es Jewish) que so pretexto de querer mucho a su marido e hijos, se transforman en matriarcas implacables y controladoras "por tu bien, y es que no se os puede dejar solos"... Esa misma tarde, así como a santo de nada, han invitado a otra familia judía a comer, y dentro de la invitación viene una judiíta que está para cantar gangoso la escala musical completa. La chica está buena y además se ofrece en bandeja como hembra en celo, pero el tipo pasa, un poco porque la chica cómo tan poca dignidad, otro poco porque es un poco apocadito y tener a una tremenda minorra como que le provoca sentimientos de inferioridad, y otro poco adicional porque los papis están tan empeñados en que siente cabeza con ella y todo eso (incluso transmitiendo recaditos que nunca fueron mandados y todo eso). En medio de esto, un poco a santo de nada, aparece una nueva vecina. De personalidad chispeante, efervescente, quizás no tan rica (Gwyneth Paltrow, nunca considerada una chica hot Maxim 100 precisamente), pero que posee ese puntillo de rumba y caramba que, intuimos, le falta a nuestro prota en la vida (¡sí, leñe, Gwyneth Paltrow, la gelida chica neohitchcock de los '90s!). Y después, a medida que las cosas se desenvuelven y resulta que la chica está básicamente, por emplear el término yanketa, "fuck'up", el tipo en vez de correrse como de la peste (correrse en el sentido no sexual del término, entiéndase), decide que se ha enamorao más todavía, si es que algunos no aprenden. La chica, por supuesto, no da ni boleto, porque le gusta sufrir y tralalá, y ya tiene un cabrón que la hace pasar canutas (y que es millonario y su jefe, contra eso no hay competencia posible), así es que para qué va a mirar a su nuevo "hermanito del alma". Que levante la mano el que nunca haya estado metido en una situación similar.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Amor, cuántos crímenes se cometen en tu nombre! Porque de crimen ha de ser calificada una actividad que consiste básicamente en entregarse maniatado por entero a una persona que quizás te quiera y quizás no (y más probable lo segundo que lo primero, salvo que estés en uno de los elementos o ambos del binomio billetes/hotness). Pero para qué existen las comedias románticas de Sandra Bullock, ¿verdad? O sea, si en la vida los romances suelen ser una cosa mala detrás de otra hasta que al final sientas cabeza con un pioresná que tan bueno(a) no está y la verdad es que tiene un carácter como el mono de la jungla, pero bueno, era lo más decentito que había afuera y el calendario apura con aquello de que las presas se van añejando en la estantería, siempre te queda el consuelo de que en el cine las cosas son diferentes. Tienes a un peazo macho galán, de mirada profunda debajo de esos bien cuidados pectorales, que con paciencia y agudeza quirúrgica va desnudando las barreras de esa chica hot-pero-indiferente hasta que consigue hacerla descubrir con delicadeza ese punto vulnerable que ella, anhelante y virginal debajo de su exterior duro y gélido, para después proceder al aplanado de camas, y suponemos que después casarse con ella, preñarla, hacerla la madre de sus hijos y hacerle crecer unos antiestéticos centímetros en el proceso (esto último las pelis románticas de Hollywood no te cuentan, claro). En principio no hay nada de malo con esos placeres vicarios, porque si no existieran, la vida sería probablemente insoportable, y tendríamos... ¡oleadas de suicidios! O peor aún... ¡la gente se pondría a pensar, les daría por fight the powah, y habrían sanguinarias revueltas sociales! Pero claro, cuando llega un minuto en que todo el cine romántico se transforma en una lisergia de buenos sentimientos (ya se sabe: pareja de chico guapo y chica dura que se conocen, se caen mal, pero andando el tiempo y a la fuerza se van conociendo, y del roce nace el cariño, y al final buenoyá), entonces uno puede preguntarse de qué manera esos modelos se van impregnando en el cráneo. Y ahí tienes a treintonas penosas modelo "El diario de Bridget Jones" que se creen estupendas y que se sienten víctimas de hombres que pasan de ellas porque son todos unos gusanos incapaces de apreciar lo bueno, y cuando ven "Sex and the City" y la prota saca pañuelitos, ellas mismas también lo hacen mientras se dicen para sus adentros "es que soy como Carrie" (o como Samantha, o a veces como Charlotte alternativamente, jamás nunca como Miranda por alguna razón). En ese sentido, pelis como "Los amantes", que sean realistas y nos pongan los pies de nuevo en la tierra, siempre son bienvenidas. Claro, más de alguien podría decir que ver un dramón acerca de personajes en eterno coitus interruptus emocional para qué, si después de todo para eso existe la vida real. Y en eso estamos de acuerdo, vale, pero por otra parte, nunca es malo darse una vuelta por el lado B del cine romántico. Por sucio, feo, desagradable y espantoso que sea. Aunque sea sólo para no perder la perspectiva de las cosas. Porque el romance es sueño, y los sueños... sueños son.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La mayor parte de las historias románticas en realidad son de las que terminan mal. Saca cuentas. ¿Cuántas novias tuviste antes de conocer a la compañera de tu vida y la madre de tus hijos? Supongamos que tres. Una ratio 3:1 significa que apenas el 25% de las historias románticas son "las que terminan bien", o sea, en las cuales son felices hasta que uno de los dos le pone al otro el piyama de madera. Y esta peli plantea ese tema estupendamente bien. En realidad estamos frente a una pequeña pléyade de personajes jodidos de una manera u otra por la existencia. El prota tiene un trastorno bipolar y por eso las tendencias depresivas y suicidas, vale, pero uno puede preguntarse hasta qué punto su condición actual es producto de su condicionamiento biológico, y hasta qué punto eso ha sido un pretexto para que otras personas (sus padres, típicamente) le hayan puesto la pata encima. O la enfermedad mental como pretexto para el victimismo y el control. Por cierto, Joaquin Phoenix está deslumbrante en este rol. A su lado tenemos a la chica que está buena y le llueven los pretendientes, o eso al menos debemos entender (y es comprensible, porque está para hacerla cantar el Casta Diva de cabeza si fuere preciso, con el rotundo físico de la Vinessa Shaw que vimos brevemente en "El tren de las 3:10 a Yuma"), y no entendemos cómo es que se fue a interesar en el pringao del prota, hasta que descubrimos que ella no quiere un hombre al que amar, sino un niñato frágil al que cuidar y mimar como a un nenito (lo que tampoco es amor, bien mirado). La tercera en el triángulo, por su parte, es una chica incapaz de amar, pero hambrientamente necesitada de amor, y que por lo mismo, cuando nuestro prota le ofrece amor-amor-amor, pasa olímpicamente de él y sigue enrollándose con el millonario que la tiene de segunda. ¿Y éste, es un duro y despiadado macho alfa que se la tira porque le gusta tirársela? Pues tampoco, porque debajo de todos sus millones no es más que un niñato frágil que no quiere perder pan ni pedazo y no es capaz de ponerse los machos como corresponde (nunca vemos a la esposa onscreen, pero es cuestión de ver a la Paltrow y sabemos que está jodida, la pobre, y que el otro vamos a ver cómo diablos la puede querer o no...), y que viene impecablemente interpretado por el grande Elias Koteas, por cierto. En el plantel de secundarios, la que se roba el plato como madre judía es Isabella Rossellini, que iba de chica sórdida un cuarto de siglo atrás en "Terciopelo azul", y ahora ya hace roles de señorona, y le sientan muy bien, la verdad sea dicha, que lo suyo es talento y no sólo una cara bonita (bueno, liftings aparte, claro). En resumen, tenemos una peli en la que nadie ama a nadie. Como la vida misma. Y bien llevada e interpretada de principio a fin, sin cargar las tintas en el dramón en ningún minuto, pero tampoco sin concesiones feeling fine. Ojalá se hicieran más pelis como éstas, para que la gente no se envenenara tanto creyendo en los príncipes azules y las chicas soñadas del resto del cine que se manufactura nowadays.

IDEAL PARA: Ver un retrato del amor no entre personajes puestos en las altas esferas de los sueños de Hollywood, sino en la sórdida cotidianeidad de los comunes a pie.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LOS AMANTES":

-- "Los amantes (2008)" en Cinencuentro.
-- "Ciclo James Gray: Two Lovers" en Cine: Bélico, Western, Negro.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 8 de marzo de 2009

"Una mujer partida en dos" (2007).


-- "La fille coupée en deux" (título original en francés), "The Girl Cut in Two" (título internacional en inglés). Alemania / Francia. Año 2007.
-- Dirección: Claude Chabrol.
-- Actuación: Ludivine Sagnier, Benoît Magimel, François Berléand, Mathilda May, Caroline Sihol, Marie Bunel, Valeria Cavalli, Etienne Chicot, Thomas Chabrol, Jean-Marie Winling, Didier Bénureau, Edouard Baer, Clémence Bretécher, Charley Fouquet, Hubert Saint-Macary.
-- Guión: Claude Chabrol y Cécile Maistre.
-- Banda Sonora: Matthieu Chabrol.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Perdido en los arrabales de Lyon (sí, no siempre París c'est la France...) hay un escritor viejonoide que je t'aime con su esposa, y cuyos berrinchitos de ah-tit-ha se lo aguanta una amiga (¿amiga...?) que funge de manager, asistente editorial, o como megde los llamen allá en el país de la Grandeur. De pronto, fastidiao porque tiene que ir a un programa de TV con un entrevistador farandulero que a duras penas sabe distinguir el Código Da Vinci de su culo (fácil: cuando te sientas en la taza del baño, el Código Da Vinci es el que está delante tuyo), le descubre el lado fille de la mer a la vida: resulta que anda rondando por ahí la femme que pone pechito para los comentarios del tiempo on-TV. Miradillas van, miradillas vienen, una cena tránsfuga por lo que pueda salir, y todo enrielado. Bueno, sería otra historia de vejete du megde tratando de flagelarse a viagrazo limpio con una tía buena, pero hay un tercero en discordia, un chulillo metío a millonario que los visillos le quedan de discogay y señor mío, y que también le tiene ganas a la petite fille de la lujurié. Las vidas de los tres comenzarán entonces a entrelazarse de maneras poco ortodoxas (bueno, se insinúa que el chiquillo y el escritor se conocen de antes, aunque ese resorte de suspenso nunca terminan de aclararlo bien). Y pasa lo que pasa. Pobrecilla. Tan ramerilla, y por ramerilla le pasan cosas (mujer caliente y maltratada, combinación ganadora... vamos, no me digan que no les sube, meapilas, que si no, no harían pelis así tampoco). Bueno, ya sabes lo que dicen: Cherchez la femme...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Claude Chabrol es uno de los directores más incombustibles de Francia. Es, por más señas, un superviviente de la legendaria época de Cahiers Du Cinema (legendaria porque en estos tiempos, ¿quién diablos ve cine antiburgués franchute sesentero...? Ni en Cine 9009, que a veces tenemos nuestras salidas, hemos posteado sobre disparos sobre el pianista o paraguas de Cherburgo...). Superviviente de esa época, decía, Chabrol se ha mantenido firme al pie de la bandera, ripeando de lo lindo al maestro Alfred Hitchcock (al cual, por cierto, dedicó un libro escrito de a deux), pero al menos ripéandolo comme il faut. En el 2000, como que ha querido darse un upgrade, una estucadita a la pared para no parecer tan old-fashioned ("La ceremonia", de 1995, era buena, pero tenía un look retro que tiraba para atrás). El resultado en definitiva ha ido por sí o por sá, soi-disant, pero al menos una peli de Chabrol seguía siendo una peli de Chabrol. "La comedia del poder", su anterior peli, no siendo una obra maestra, cumplía más que bien con los estándares. Viendo "Una mujer parida en dos"... perdón, "Una mujer partida en dos" (es que se la parten y se la hacen parir tant pis...), cuesta pensar que este tipo ha rodado cosas mucho mejores. O sea, tiene el estilo y la façade de Claude Chabrol, esa cosa medio burguesois decadente que es su élan, pero también tenemos un cul-de-sac que, hmmmmmm... Lo siento, Claude, viejo, pero esta vez la mélange no pasa.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, se ha vendido esta historia como una de suspenso (muy propio de Chabrol) y una comedia negra. Y no funciona demasiado bien como ninguna de ambas. La historia parte bien centrada en el escritor, después descubrimos que el escritor no es el importante sino la chica, y al final parece que el importante es el chulomijo que andaba de secundario por toda la peli. Promediando la peli hay varios momentos climáticos en que podría haberlo rematado con una frase y vámonos (un poco al estilo del descolocante final de "La comedia del poder", no demasiado brillante, pero que no abusaba de estirar el elástico), pero y no, dale con seguir el asunto a ver hasta dónde nos conduce. Porque en alguna parte (Chabrol es muy Chabrol, qué rayos) hay que mostrar lo malos malosos y abusivos que son los burguesitos. Las motivaciones de los personajes para hacer esto o aquello tampoco quedan demasiado claras (en particular las de la chica, que se supone es la prota, y no es un personaje testigo precisamente... ¡si hasta la Bella Swan de "Crepúsculo" tenía un trasfondo narrativo más sólido y una personalidad más acabada!). La escena final, con un personaje que habían mostrado tangencialmente en la peli y que parece sacado sólo para la escena final, es un penoso ejercicio de obviedad narrativa, por si el mensaje no quedaba del todo claro. Pero al menos tenemos a Ludivine Savignier poniendo cara de hembra en celo y pasando por zorra victimizada, eso algo tiene que valer. Y Mathilda May, casi un cuarto de siglo después de pasearse en gomasterio por "Lifeforce", sigue interesantona la viejorra, y con su casto trajebaño aún más... Sí, ya lo sé, es bajo ver una peli de éstas y encontrar que las comares están buenas como gran crédito, pero es que no hay mucho más que rescatar... Son tantas las buenas ideas desperdiciadas... Es tanto el alargue y el no-termina-nunca (créanme, las escenas de "ahora sí termina" andaban por ahí con el clásico del "no termina nunca" que es "Leyendas de pasión")... En fin, quizás ahí se encuentra otro aspecto interesante de la peli: siempre tiene su cuota de morbo ver a los grandes caer y morder el polvo...

IDEAL PARA: Tipos que hayan pulsado el "házte fan" de Claude Chabrol o Ludivine Savignier en Facebook.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Primordiales.
-- (Ir a la página) Comentario en Estovadecine.com.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinemarama.
-- (Ir a la página) Comentario en elcine.ws.
-- (Ir a la página) Comentario en Escribiendo Cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en francés, sin subtítulos].



jueves, 26 de febrero de 2009

"Arráncame la vida" (2008)


-- "Arráncame la vida". México. Año 2008.
-- Dirección: Roberto Sneider.
-- Actuación: Ana Claudia Talancón, Daniel Giménez Cacho, José María de Tavira, Irene Azuela, Delia Casanova, Julio Bracho, Joaquín Cosío, Ana Ofelia Murguía, Eugenia León, Gina Morett, Camila Sodi, Isela Vega, Mariana Peñalva.
-- Guión: Roberto Sneider, basado en la novela de Angeles Mastretta.
-- Banda Sonora: Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman.

DE QUÉ SE TRATA.

México, en los tempranos días del PRI. Una familia de humirrrde origen, empieza a recibir las atenciones de un señor don General, pues... Y pos ándale que el General, don Andrés Ascencio, pues que descubre bien donosita y bonita a la hijita... Y empiezan las visitas y las atenciones, y luego el viejo chiste de "mijita, si usté no conoce el mar no conoce ná"... Y se la lleva, pues, a conocer el mar, ella toda escuincle todavía, pero no importa, que con 15 dentro de una cabaña igual explora el placer y la sensualidad (buenas noticias, en estos tiempos de cine remilguete: sí hay muestrario de cuero)... Y al final, pa qué digo que no si sí, pues que el General aparece en la casa, y órale mijita, arréglese y sálgase ya, que nos casamos... ¡Cómo que nos casamos, así sin petición ni ná...! Ya, pues, mijita, cómo es eso, no quiere casarse conmigo, ya, arriba del auto y al civil óigale, que pa' eso soy General y mando... Bueno, mala pareja la que se formó aquí, porque verán, ella acaba de descubrir el fuego en el cuerpo y ya la están conteniendo en chimenea (ayuda mediante de una Gitana que... que... ¡Por Bastet, que ha envejecido la pobre y otrora rica Isela Vega!). Bueno, al menos la chica tiene la vida arreglada, con todos los cartones de chica fresa, que en el México de 1930, o eras rico latifundista, o campesino muerto d'hambre (o peor aún, comunista muralista fusilao). Pero no le basta, porque verán, esta heroína protofeminista también quiere... ¡¡¡LIBERTAD!!! Es lo que pasa cuando una chica lo tiene todo y aún no lo valora, que se pone cosquillosita con tonterillas tales como que el General tiene otras chicas y otros críos repartíos por ahí... Pos y ahorita, que empieza a dedicarse a las causas sociales, para acompañar a su maridito en su carrera política, y de pronto encuentra una mejor causa social, cual es levantarle la batuta a un director de orquesta filocomunista que anda tratando de subvertir a la sociedad...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá por 1985, doña Angeles Mastretta, una de las adalides de la Literatura "para mujeres liberadas" (ya saben, de esas novelitas con heroínas protofeministas enfrentadas a un malvado mundo de hombres que no las comprenden ni acunan) se hizo popular con su novela "Arráncame la vida", iniciando así una próspera vida editorial entre las mujeres "en realidad soy como esas heroínas, yo también soy buena y virtuosa y los hombres no me comprenden" (como de costumbre: ¿quién dice?). En algún minuto, alguien detectó que podría ser un buen negocio adaptar una novela con un público cautivo como ésta. Le damos ahora un buen chorro de dinero para que todo se vea suntuoso y bonito, y ¡voilà! Peli habemus. No será la mejor peli que haya salido de México, pero a punta de dinero, algo bueno se puede sacar, y ¿saben? Tan mala tampoco está, si me preguntan.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, esta es otra de esas pelis "con target". Se supone que si eres una mujer buscando reivindicarse a sí misma por encima de hombres machistas y tarados (en estas historias los hombres se subclasifican en machistas-tarados-oséase-malos, y en modernos-sensiblollorones-oséase-buenos, y curiosamente las heroínas cuando se encuentran con el bueno, en vez de maltratarlo como de costumbre, lo reverencian y adoran, lo que muestra que todo esto es ficción), bueno, se supone que si eres esa clase de mujer, esta peli es para tí. Bueno, también "Sex and the City", pero olvidémosnos de ésa por un rato. ¿Esto es un drama pasteloso con niñata de vida resuelta buscándole los quince pies al gato? Sí, lo es. Pero tampoco pretende ser otra cosa, ni trata de pasaportar gato por liebre, así es que nadie espere encontrarse con otra cosa. Ver de otra manera esta peli es simplemente perder el tiempo. Una vez asumidos en estas coordenadas, tenemos un entretenimiento bastante eficaz. A contrapelo de la consuetudinaria tradición fílmico/televisivo/culebronesca mexicana de hacer de toda la vida un melodrama, acá todo está llevado a un ritmo bastante rápido, incluso alegre a ratos, y por qué no decirlo, incluso con su cuota de ironía Claro, un tanto a costa de los hombres y de su machismo, pero también a costa de las turbias conexiones entre la política, la mística revolucionaria y los negociados... De hecho, es cuando deja de apartarse de ese molde, y la historia empieza a transitar por los vericuetos del clásico triángulo amoroso, que el asunto baja de revoluciones y se torna latero. Pero por el resto de la peli, su montaje rítmico, en donde las cosas van pasando y pasando, te hacen olvidar que estás frente a un departamento prefabricado (suntuoso, pero prefabricado) y no a una casa con identidad propia. Y si bien al final de la peli no queda mucho más (bueno, salvo para las chicas que lloran con la heroína por ser tan poco comprendida y amada blah-blah-blah), al menos el rato fue llevadero y el dinero quedó salvado. Bueno, no pudo postularse al Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera como se intentó, pero en fin, qué diablos significa en términos de calidad artística ganarse un Oscar hoy por hoy...

-- Daniel Giménez Camacho. Bueno, la Ana Claudia Talancón está bien en su rol, y además luce cuero de una manera envidiable (por cierto, ¿alguien se cree que en el México de 1930-40 haya tenido trabajo de parto y años después siga teniendo esa cintura de Sports Illustrated?), pero su rol estereotípico no le ayuda a lucirse (ya saben: chica joven y rebelde que busca darse su lugar en una sociedad machista/opresiva/corsetera...), y el directorcillo de orquesta intelectocomunista está insufrible (quién sabe si por el actor o el papel). Pero Daniel Giménez Camacho está brillante, dando vuelta su rol de villano y convirtiéndolo en algo completamente distinto. Porque si bien es machista, retrógrado, su punto de misógino y todas esas cosas, se nos da a entender un trasfondo de hombre acostumbrado a mandar (general de ejército, ¿no?), y en más de algún minuto, aunque brutanteque de gestos y carácter, se da a entender que quiere (un tanto a su manera, vale, pero igual va) a su esposa. Este personaje ambiguo, a medias cruel y a medias simpático, es lo más interesante del espectáculo, básicamente porque no tienes idea de con qué te va a salir después. Sus frases irónicas y su manera de discutir, mirando con perplejidad los intentos de su mujercita por mandarse a sí misma, son lo mejor de la peli, lo que rompe moldes y estereotipos y al final dan ganas de seguir viendo a ver qué pasa (bueno, no hay sorpresas al final, ¿OK?).

-- Esta peli contiene también un duro retrato de la degeneración moral de la victoria. El General es presentado como un antiguo guerrero de la Revolución Mexicana, ahora reconvertido en político para (no se dice en voz demasiado alta, pero si se sabe algo de Historia de México) el servicio del PRI, el Partido Revolucionario Institucional, que hizo el imposible ontológico de "institucionalizar la Revolución" y de crear una "Revolución permanente" en México (al final hubo que sacar a estos revolucionarios a patadas, si llevaban ¡70 años! revolucionando México, híjoles, si qué más podía haber que revolucionar...). El General, cuando habla, lo hace con el convencimiento supremo de estar haciendo la labor de la Revolución en favor de los desposeídos y los abusados por el poder, sin tener conciencia clara de que él mismo se ha convertido en otro abusador del poder, de que a Porfirio Díaz lo sacaron tapado a Europa sólo para transformarse ellos en los nuevos porfirios (en algún minuto, una señora dice eso de que "con Porfirio estábamos mejor", así, con nombre de pila, como a un viejo amiguete, miren), y de que en definitiva los pobres siguen más o menos igual de mal que toda la vida. Este retrato del General como un tipo de afanes casi místicos, que cree que la política no funciona si la dejan en manos de pinches pendejos en vez de las suyas propias, es bastante crudo sobre cómo funcionan las trastiendas de las Revoluciones, no sólo de la mexicana, sino de cualquiera en general.

IDEAL PARA: Ver una llevadera peli "para mujeres", que además tiene algunos carteles para más.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Sitio oficial de la peli en español.
-- (Ir a la página) Dirección en Fox Latina.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en español.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Y Punto.
-- (Ir a la página) Comentario en El Perro Café.
-- (Ir a la página) Comentario en cineXcepción.
-- (Ir a la página) Comentario en Ocho y Medio.
-- (Ir a la página) Comentario en El Blog de Saúl.
-- (Ir a la página) Comentario en Pinche Película.
-- (Ir a la página) Comentario en ctrl+z.
-- (Ir a la página) Comentario en El Blog de Francomagno.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Forever.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español de México].



jueves, 30 de octubre de 2008

"La carga de la Brigada Ligera" (1936).


-- "The Charge of the Light Brigade". Estados Unidos. Año 1936.
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Patric Knowles, Henry Stephenson, Nigel Bruce, Donald Crisp, David Niven, C. Henry Gordon, G.P. Huntley, Robert Barrat, Spring Byington, E.E. Clive, J. Carrol Naish, Walter Holbrook, Princess Baba.
-- Guión: Rowland Leigh y Michael Jacoby, sobre una historia de este último, basados en el poema de Alfred Lord Tennyson.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "La carga de la Brigada Ligera" en IMDb.
-- "La carga de la Brigada Ligera" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La India, el subcontinente del misterio, a mediados del XIX (o sea, medio siglo antes del surgimiento de ese cine con acrobacias que es Bollywood.) Una expedición diplomática llega hasta la corte de Surat Khan, un reyezuelo de la India, con una misión importantísima. Resulta que el padre de Surat Khan ha muerto, y con esto Su Majestad Real E Imperial, La Mano De Dios Sobre Los Paganos De La Tierra, Doña Victoria I de Inglaterra, declara por terminado un acuerdo por el cual la monarquía británica subvencionaba a Surat Khan. Este encaja el golpe del imperialismo british con gracia y elegancia, e incluso hace buenas migas con el Capitán Vickers, que le salva la vida disparándole a un tigre que, durante una cacería, había descubierto una buena oportunidad de obtener merienda humana. (Ya sé lo que se están preguntando, what the hell tiene esto que ver con la Carga de la Brigada Ligera, que no fue en la India sino en Crimea, a media Eurasia de distancia. Por favor, dénme tiempo, yo a estas alturas de la peli también me preguntaba lo mismo, y me lo pregunté los cuatro quintos restantes de la misma). Al regreso de la misión, el Capitán Vickers se encuentra con su noviecita, pero resulta que... ¡ups! ...en su ausencia, el hermano del Capitán y la noviecita le han puesto frondosa cornamenta a nuestro héroe, a la remilgada manera decimonónica que se estilaba entonces, pero es que oigan, cuernos son cuernos en cualquier época, opinan los alces. Y el pobre Capitán, sin enterarse de nada, porque su atención está puesta, como no, en Inglaterra y su ejército, que como buen caballero cumplido, qué se iba a imaginar que su novia se la pegaba con su hermano. En fin... Resulta que en la frontera, Surat Khan no es tan bondadoso como parecía, porque al desgraciao se le ocurre que a lo mejor debería, ¡miren cuánta infamia!, pensar en sus propios intereses en vez de los intereses ingleses, y con la ayuda del Oso Ruso, ávido de abrirse paso hacia el mar, y empieza a hostigar a los puestos fronterizos ingleses en la India. Esto desencadenará una catarata de sucesos en que nuestro Capitán Vickers deberá luchar contra su antiguo amigo Surat Khan, el traidor (no es un europeo, es un indostaní, y como todas esas razas inferiores, si piensa por sí mismo es un bellaco, ¿OK?), y además contra el triángulo amoroso que se ha armado a sus espaldas. La catarata de sucesos subsiguientes terminará, por supuesto que no en la India, sino en la famosa Carga de la Brigada Ligera del título, en los campos de batalla rusos. Maravillas de la globalización...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pocos ejemplos históricos se conocen de mitificación tan absoluta, como la famosa Carga de la Brigada Ligera. El Oso Ruso querría salidha al marr, a cualquierr marr, tovarrich, y estuvo en un tris de obtenerla por el decadentísimo Imperio Otomano, de no ser porque éste fue auxiliado por Francia y Rusia (la llamada Guerra de Crimea). Dentro de ella, la Carga de la Brigada Ligera se hizo conocida como uno de los más famosos y archiestudiados ejemplos de incompetencia militar. Básicamente, fue un ejército de algo más de 600 jinetes a los que un puñado de órdenes confusas desde el Alto Mando, hizo cargar colina arriba contra un bien parapetado fortín ruso en la cima, erizado de artillería, con el resultado de que sólo una cuarta parte de los jinetes salió ileso del asunto (pensándolo bien, mejor posteo esto en largo para Siglos Curiosos). Pero apenas llegó la noticia a Inglaterra, un poeticastro dizquenacionalista llamado Tennyson se conmovió tanto con el heroísmo de los jinetes (¿habrían sido tan heroicos de saber la idiotez que se les estaba ordenando hacer?) que les dedicó un plañidero poema a su bravura militar (Simónides, el que escribió el famoso "caminante, ve a Esparta y diles que fallecimos cumpliendo sus leyes" por los 300 de las Termópilas, tuvo al menos la virtud de ser epigramático, y además, Leónidas y sus bravos sí que se lo merecían). Inspirándose en el poema épico, un par de guionistas a quienes hoy en día, como unos Ozymandias cualquieras, cubre el polvo del olvido, decidió escribir una sonsacada imperialista en la que los british son orgullosos y leales a su Patria hasta la muerte, la estúpida carga colina arriba es un gesto de noble sacrificio, y además aprovechan de demostrar que con el imperialismo británico no se juega, malditos salvajes... Bueno, al menos tenían la excusa de que en la época, la mayor parte de las audiencias cinéfilas occidentales creían de buena fe que los arios caucásicos europeos eran la Raza Superior. Es más de lo que se puede decir de Michael Bay y su horrenda "Pearl Harbor", peli con la que "La carga de la Brigada Ligera" comparte más de un punto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Digámoslo de una buena vez. Hoy en día esta peli es apenas soportable. Hecha para el gusto de las audiencias de su tiempo, quizás demasiado al gusto de esas audiencias, ha envejecido dramáticamente. Tiene sus puntos fuertes, claro está, pero no sería la primera opción que le recomendaría a alguien que me preguntara "oye, quiero conocer un poco más de cine que no sean los blockbuster de Hollywood post-2000, ¿qué me sugieres que sea entretenido?". Claro, si tienes prurito arqueológico, te la pasarás en grande. Si no, hay varias mejores opciones en que invertir el tiempo. Es una peli de la dupla Curtiz/director y Flynn/actor (por ejemplo: "Capitán Blood", "Las aventuras de Robin Hood", "Mi Reino por un amor", "El halcón de los mares"), y estas pelis son estupendas en general porque Michael Curtiz, siendo en sí mismo un gran director, pecaba a veces de ser demasiado formalito, mientras que Errol Flynn, por su propio carácter desinhibido, tendía a ser demasiado poco serio, y por lo tanto, Flynn le daba vidilla a las pelis con el impecable acabado formal de Curtiz, pero que también serían, de otra manera, un tanto frías. Pero lo que mejor hacía Errol Flynn era ser espadachín, por lo que en pelis de piratas, mosqueteros o bandidos medievales brillaba, mientras que en otras épocas (aquí, en el siglo XIX), tendía a desteñir un poco. Y Michael Curtiz, a pesar de dirigir esta peli con mano de hierro, a veces pareciera que no confía demasiado en su propia pericia para crear tensión dramática y momentos climáticos, y se entrega al malsano recurso de trufar su peli con carteles explicativos sobreimpresos, y "apoyar" el dramatismo de la carga final con los insufribles versos imperiofascistas de Tennyson. Pero bueno, Flynn es un grande de todas maneras y Curtiz también (¡oigan, no se crean, este hombre después creó ese clásico eterno que es "Casablanca", así es que un poco de respeto y no me hablen mal de él!).

-- A pesar de que huele a folletín desde lejos (¿y qué? Como decíamos, "Pearl Harbor" también reincide en la fórmula "triángulo amoroso entre dos amigos y la chica entremedio, en tiempos de guerra", y todo lo grandioso de los FXs se compensa con lo hórrido del "arte" de Michael Bay), esta peli se las apaña para tener sus momentos. El secundario de la dama métomentodo aporta gracia a la historia sin desencajar demasiado ni hacerle perder el tinte épico, en tanto que Surat Khan es un villano de lujo, y las secuencias de acción en el asedio contra el Fuerte están estupendamente resueltas, incluso para los estándares de hoy en día. Quien crea que esta peli no contiene violencia porque es antigua, está equivocado. Los malvados soldados de Surat Khan no se recatan en ser crueles y gozarlo, aunque por obvios motivos de censura, no podamos verlo en clave gore ni riendo sádicamente. Varios personajes del lado de "los chicos buenos" caen, tanto civiles como combatientes. Son estas perlas, las que ayudan a sobreponerse de un guión desmañado y pasado a naftalina. Y ya no digamos la carga final, que si nos saltamos esos odiosos cartelones del poema de Tennyson, tienen un componente espectacular que las masas de orcos de "El Señor de los Anillos" no han conseguido mejorar sensiblemente, habida cuenta de todo lo que se hace hoy en día con la CGI. Por cierto, si se están preguntando cómo diablos al señor Curtiz le salió tan de verdad esa carga final, digámoslo: es de verdad. Las balas son de salva, por supuesto, pero se cargaron tantos caballos rodando, que el escándalo llegó incluso hasta el Senado de los Estados Unidos, que pasó un turro de leyes contra la violencia hacia los animales en el cine (de ahí eso de que "ningún animal ha sido dañado en este film", etcétera), y eso por no hablar del pobre extra que, cuando se despejó la polvareda, descubrieron que por accidente se había ensartado con su propia lanza en el suelo (con resultados fatales, claro está). Quizás eliminando esos cartelitos de Tennyson (sí, tercera vez que lo digo, ¿OK?, prueben a leer el poema original y vomiten), condensando las revueltas de la trama sentimental y eliminando algunas escenas de un comienzo excesivamente largo, la peli quedaría mucho más actual, y por cierto que le impondría el punto a otros epics actuales. ¡OK, ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¿Qué esperan para rodar un remake?

IDEAL PARA: Ver mitología histórica en estado puro.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA".

-- (Ir a la página) Completo comentario en La Realidad Estupefaciente.
-- (Ir a la página) Comentario en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
-- (Ir a la página) No sobre la peli sino sobre la verdadera Carga de la Brigada Ligera...

VIDEOS.

-- La escena de la carga, por supuesto [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 2 de octubre de 2008

"Lejos de ella" (2006).


-- "Away from Her". Canadá. Año 2006.
-- Dirección: Sarah Polley.
-- Actuación: Julie Christie, Gordon Pinsent, Olympia Dukakis, Kristen Thomson, Michael Murphy, Wendy Crewson, Alberta Watson, Grace Lynn Kung, Stacey LaBerge, Clare Coulter, Thomas Hauff.
-- Guión: Sarah Polley, basada en una historia corta de Alice Munro.
-- Banda Sonora: Jonathan Goldsmith.

DE QUÉ SE TRATA.

Dos esposos ya en la edad de la veteranía, viven en una chula cabaña de la América Profunda, con nieve y un relativo buen pasar. De pronto, ella comienza a, hmmmmmm... bueno, a hacer cosas tales como guardar una sartén limpia y recién lavada, en el refrigerador. Viene entonces la ristra de exámenes de rigor, o sea, que si la señora se está zoripotizando o algo así. Y viene el diagnóstico. Alzheimer. Gagá. Cucufata. Cerebro de paseo. Ambos conversan las alternativas, hacer esto, hacer esto otro... El tipo se la quiere quedar consigo, que la quiere, que la ama, que han vivido juntos 44 años, pero ella no, dale con que no va a ser una carga, que no te preocupes, etcétera. El busca un lugar donde depositarla, pero el sitio que encuentra es, ehm, cómo decirlo... Un poco frío e impersonal. La clase de sitio en que hay mucha luz y los ancianos reciben sus pildoritas a hora regular, pero poco más que eso. Y eso, por no hablar del siniestro segundo piso, a donde van a dar los ancianitos cuyos cerebros han emprendido la retirada táctica dejando sus cuerpos atrás. Además hay una regla de "30 days out", de que no se admiten visitas en el primer mes... visitas de nadie, se entiende... Pero la señora, que por cierto no ha ido allá, porfía y porfía. Así es que el tipo, resignado, la ingresa. Aunque no quiere. Y se va. Aunque no quiere. Por algo después le pasa lo que le pasa. Por sometío. Por mandao. Porque a la vuelta de un mes...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La población de la Tierra (¿no deberíamos decir "la población de humanos sobre la Tierra"? Después de todo la defecada se la han mandado ustedes, humanitos...) ha crecido exponencialmente, y eso tiene dos consecuencias. En primer lugar, la explotación de recursos naturales prosigue a un ritmo cada vez más voraz. En segundo, la cantidad de viejos disponibles, y es que hay que ver como andan las tasas de sobrevida en estos tiempos, se ha transformado en un factor de peso dentro de las sociedades, amenazan con quebrar a la seguridad social de varios países (esto de que los jóvenes quieran aparearse sin procrear...), y han traído al vocabulario pestes de viejo que antes eran rarísimas, como el Alzheimer, no porque la vida de antes fuera más saludable y romántica, sino simplemente porque no podía haber Alzheimer si no había viejos vivos para padecerlo. Diseñado el cine como está para el placer vicario, y deseando toda la gente ser joven y chula, y no vieja y fea, es claro que la mayor parte de las pelis vienen protagonizados por metrosexuales y por zorras de distinto calibre. Pero de tarde en tarde surgen pelis como ésta. Que demuestran la mentira de los Coen de que éste no es país para viejos. Porque lo es. Cada vez más. La tercera y la cuarta edad al poder. Con Alzheimer incluido, pero al poder. ¡Diablos, si hasta el concepto de hacer una peli rock por estos días es poner a los dinosaurios Stones en "Shine a Light"...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas pelis en las que "menos es más". La historia es bastante simple, y aunque por el camino adquiriere alguna connotación bizarra, en realidad no se rosca demasiado. Y con esto consiguen la mayor potencia. El asunto es simple: la señora se deschaveta, y al deschavetarse, el matrimonio cae en crisis, pero a la vez el romance se ve puesto a prueba, etcétera. En manos de un telefilme con Jaclyn Smith esto hubiera sido una retahíla interminable de lágrimas, música sensiblera y platos rotos. Acá, todo es compuestito, compactito, natural y muy humano. Incluso, aunque no es exactamente una comedia ni una peli humorística, y no se puede decir que tenga chistes, tiene un cierto distanciamiento irónico que contribuye a minimizar el drama y ponerlo en el contexto de vidas comunes y corrientes. Muchas cosas respecto de la trama se insinúan o se sobreentienden a partir de los diálogos, pero nada está sobreexplicado, lo que le añade mayor naturalismo, y además no insulta la inteligencia del espectador. Es este marcado low-tone de la peli, lo que le confiere una cualidad única, y se escapa de los cánones del culturetismo irredento para convertirse en un producto fino y con buenas terminaciones. Iba a decir que ya no las hacen así, pero en realidad ésta es del 2006, y tiene condiciones para perdurar, no como la peli que revolucionará al cine, pero sí como un pequeño clásico o una joyita de ésas que es bueno revisitar.

-- Las actuaciones. Por supuesto que Julie Christie se roba la peli de principio a fin, sin sobreexagerar su personaje, sin tratar de inspirar lástima, y sin manierismos de ninguna clase. La chica de "Doctor Zhivago" y "Fahrenheit 451", 40 años después, todavía sigue firme al pie del cañón, y tiene mucho que decir en términos fílmicos (no era otra cara bonita, hehehé...). Pero decir que esta peli la borda por ella sería una injusticia para el resto del elenco, que está grande como la vida. Uno podría decir que ella se comería con zapatos a Gordon Pinsent, el tipo al que eligieron para interpretar a su marido, y resulta que no, ambos se acompañan y hacen feedback de maravillas. A su lado, Olympia Dukakis (¿pero no se había muerto esta señora...?) hace un fino rol como "chica" que pretende al maridito ahora separado de su mujer, mientras que Michael Murphy, postrado en su silla de ruedas, como enfermo medio ido y medio pillo, en un rol sin diálogos y a punta de puras miradas, llega en algunas escenas a infundir miedo. Alberta Watson hace el rol de pesada que hacía en "Nikita" (la versión TV con Peta Wilson, léase) y "24", y Kristen Thomson está estupenda como la enfermera que ayuda al prota un poco por debajo de la alfombra. Un buen paquete actoral, en su punto, para una historia simple que, por lo tanto, debía sostenerse justamente en eso, en las actuaciones.

IDEAL PARA: Ver una buena peli romántica, una peli que no insulta a los viejos ni hace mofa de ellos (bueno, no mucho), y en general una peli con soberbias actuaciones.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinematografia.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Lasnibat.
-- (Ir a la página) Comentario en Pochoclos.
-- (Ir a la página) Comentario en Mucho Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en El Criticón.
-- (Ir a la página) Comentario en La Vida Online de Ric Reyes.
-- (Ir a la página) Reflexión filosófica sobre la peli en Cabeza de Borrador.
-- (Ir a la página) Comentario en Xkyo.
-- (Ir a la página) Comentario en El Cine... Una Realidad Poética.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español de Ezpaña].



-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Nuestro héroe tiene un peregrino diálogo con otra visitante [en inglés, sin subtítulos].



domingo, 20 de enero de 2008

"La mujer de mis pesadillas" (2007).


-- "The Heartbreak Kid". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Bobby Farrelly y Peter Farrelly.
-- Actuación: Ben Stiller, Malin Akerman, Michelle Monaghan, Jerry Stiller, Rob Corddry, Carlos Mencia, Scott Wilson, Ali Hillis, Polly Holliday, Danny R. McBride, Roy Jenkins, Nicol Paone, Stephanie Courtney, Amy Sloan, Jerry Sherman.
-- Guión: Scot Armstrong, Leslie Dixon, Bobby Farrelly, Peter Farrelly, Kevin Barnett, basados en el guión de Neil Simon, sobre la historia corta de Bruce Jay Friedman.
-- Banda Sonora: Bill Ryan y Brendan Ryan.

-- "La mujer de mis pesadillas" en IMDb.
-- "La mujer de mis pesadillas" en la Wikipedia en inglés.

ADVERTENCIA: Aunque siempre que se realiza un comentario más o menos informado y/o documentado de una peli se termina por espoilerear ésta, en este caso me siento especialmente motivado a advertirles. Este comentario tiene algunos spoiler bastante gordos, incluyendo alusiones a la resolución final. Si no la han visto y están planeando verla, absténganse de leer la presente reseña. Advertidos quedan.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Eddie Cantrow es un solterón de lo peor. Va a cumplir 40 años, y nada de nada con las chicas. Y por si acaso llegara a olvidársele que su vida es básicamente mierda planchá sobre cholguán, ahí está su padre para deprimirle el espíritu, y su mejor amigo (casado) para decirle que cómo es posible, que alguna vez hay que meter colocado y ganador. Pero nuestro Eddie, pobrecillo él, lo mejor que le sucede es ser invitado a... una boda. La de su antigua novia. Y él, valiente hombre (¡glup!)... ¡¡¡VA!!! Allí hace un desagradable descubrimiento, básicamente que todos están casados, y la mesa de solteros está poblada por... ejem... Algunos días después, ocurre un incidente: a una chica en la calle le zarrajanjan la cartera, y él trata de detener al ladrón. Y no puede. Pero trata, al menos. Consigue entonces arrancarle una sonrisa de amistad a la chica, ya que aunque fracasado, se ha portado como todo un héroe. Pero nuestro adorable perdedor, acostumbrado a las derrotas, ni siquiera discurre pedir el fononúmero. ¡Pero no importa! Ahí está su incombustible padre, que se las arregla para crear una situación, y entretanto la chica aparece... Y he aquí que ambos se encuentran lanzados al romance. Se la pasan de beso en beso durante seis semanas, y de pronto, ella avisa que las cosas se van a acabar, porque debe viajar a Holanda por un trabajo. Ante la perspectiva de que su chica ideal se vaya, quizás para siempre, Eddie empieza a pensar caracolinamente si debe casarse o no, pero ahí están nuevamente papá y amigo diciéndole: ¡¡¡No seas imbécil, es la chica ideal, es bonita, inteligente, y en particular, QUIERE ESTAR CONTIGO, POBRE DESECHO HUMANO!!! De manera que nuestro héroe se casa. Y se va de luna de miel. Y empieza a descubrir un par de cosas muy desagradables sobre la supuesta mujer perfecta a la cual ha desposado en sagrados himeneos. Como por ejemplo, que no sólo le gusta su favorito David Bowie, sino también toda clase de música bazofia sin discriminación de sexo, raza, estirpe o condición, y además lo descubre de la peor manera. O que cuando ingiere líquidos, tiene una poco escrupulosa tendencia a arrojarlos por la nariz. O la verdadera razón por la cual arroja líquidos por la nariz. O la verdadera naturaleza de su "trabajo" ecológico. O sus, ejem, extrañas apetencias sexuales. O su tendencia a escucharse a sí misma y no dejar que su flamante maridito diga nada. O su terquedad ante las situaciones más triviales. O su genio de p*** m****. Cuando de pronto el pobre hombre consigue sacar la cabeza a flote y respirar, descubre que a su lado, ¡oh, sorpresa!, en el centro vacacional, hay una chica linda que está haciéndole ojitos. Y comienzan las carreritas. Porque la chica es linda, quizás sea su chica soñada, encaja mucho mejor con ella que con la p**** de su esposa, y quizás es realmente ahora o nunca...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Sí, ya lo sé, Robert. "Rome is burning, son". Pero no está ardiendo porque George W. Bush trata de atinarle al retrete y le da al completo embaldosado del baño, con eso de atacar a Al Qaeda en Afganistán e Irak y otros lugares en donde nunca Al Qaeda estuvo. Está ardiendo porque el sexo es malo. Ya lo sabía bien la Cicciolina, que cuando a Saddam Husein se le ocurrió el Anchluss de Kuwait, le ofreció púbicam... perdón, públicamente, darle una noche de pasión a cambio de una retirada estratégica. La cuestión es, entonces, ¿cómo hacer que el buen sexo regrese a nuestras vidas...? Bien, una parte importante del buen sexo es la buena compenetración... sí, también esa clase de compenetración, pero en particular la que nace de los buenos sentimientos, la entrega hacia el otro, etcétera. O sea, todo lo que en este maldito tiempo ha dejado de existir. Como he insistido más de alguna vez (véase mi comentario sobre "El diario de Bridget Jones" para más noticias), el prototipo de mujer liberada que nos ha legado el feminismo sesentero no es una radiante nueva diosa con la que entablar un nuevo Pacto de Alianza, sino unas criaturas desorientadas y extraviadas, competitivas e individualistas, con las cuales no hay alianza posible de que funcione. Bien, una de las modelos femeninas que existen es la Bridget Jones que sigue empantanada en una mentalidad baby boom, de conseguirse un hombre para el fornicio, y tenderse en la cama pensando en Inglaterra (el caso de Bridget Jones) o en Chile (mis queridas compatriotas); reemplácese el país por el de procedencia de usted, amable lector, y ya tiene el punto. El otro modelo femenino es la perra infame que razona con los nueve dígitos superiores al cero del sistema decimal: "1.- Soy mujer; 2.- La mujer ha sido siempre oprimida por el hombre; 3.- El gusto por oprimir está en la naturaleza del macho; 4.- Si dejamos al macho controlar un poquito la relación, estamos perdidas; 5.- Luego, la supervivencia exige aplastar para no ser aplastada; 6.- Cualquier crítica en contrario de una fémina, es porque es tonta y no se ha liberado; 7.- Cualquier crítica en contrario de un varón, es porque trata de controlarnos; 8.- Luego, como nadie tiene argumentos para contradecirme, tengo la razón; 9.- Luego, la mujer es superior y debe aplastar al hombre, y como; 1.- Soy mujer; 2.- La mujer ha sido siempre..."; y etcétera. Frente a eso, ¿qué pueden hacer los hombres? Hay algunos que son unos carajos, vale, y se merecen un par de patadas por detrás y delante. Pero los otros, los buenos chicos, que son así de brutalmente descalificados, ¿qué pueden hacer? Hundirse en la espiral. Y así es como todos ustedes, humanitos, se van al despeñadero. Nada como ser gato, para aparearse en época de celo, y ahorrarse todos estos trámites...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es, quizás, la peli más profunda y dolorosa de los hermanos Farrelly, es la madre de las comedias antirrománticas, y desde luego que no se merece los comentarios incendiarios que ha desatado en todas partes. Los hermanos Farrelly se han construido una carrera con el desmadre políticamente incorrecto, a punta de pelis interesantes como "Loco por Mary", pasables como "Amor ciego", o derechamente bodriosas como "Irene, yo y mi otro yo". Pero hay aquí un elemento nuevo. Las pelis anteriores eran desmadre por el desmadre. Incluso en pelis como "Amor ciego" había regusto a moralina. Aquí, en cambio, no hay moralina. Lo que hay, es una cruda y descarnada visión sobre cómo están las relaciones de pareja hoy en día. Muchos han encontrado a esta peli repelente; bien mirado, lo repelente no es la peli en sí (no es una obra maestra, pero tampoco es mala, o por lo menos, no sensiblemente peor que otros subproductos hollywoodenses al uso), sino el retrato de una sociedad horrible, narcisista, egoísta y ególatra, plagada de seres que gritan a los cuatro vientos ¡AMÉNME, AMÉNME, RECONÓZCANME COMO SU SUPERIOR! (de ahí la profileración de blogos, YouTubes y fotologos autorreferentes que en el 99,9% de los casos no le importan a nadie, y que cuando su autor se percata de que nadie lo erige como su nuevo dios, suele abandonar sin ceremonia alguna), sin que en cambio se preocupen de ellos amar a nadie, y aunque esto es técnicamente una EEE ("Estrategia Evolutivamente Estable"), ¿cómo diablos se supone que funcione para nadie, si es que todos quieren lo que nadie está dispuesto a dar? En esta peli, como en la vida real, todos los personajes están encerrados en su burbuja y se construyen una realidad propia a medida, y cuando la realidad de a de veritas choca con ellos, se emperran con manía casi psicótica en amañarla, con distintas estrategias y un mismo resultado. Así, la esposa estalla en explosiones neuróticas cada vez que algo no sale como ella quiere, el maridito que aparece como una pobre e inocente víctima reacciona mintiendo y deslizándose furtivamente por los márgenes como una asquerosa rata de alcantarilla, y la tercera chica del triángulo en realidad se dedica toda la vida a negarse a ver aquello que no quiere ver. A la vez, no conocemos el trasfondo de la esposa malvada y no sabemos desde dónde salió tanta mala leche, pero sí que conocemos bien el trasfondo del "jovencito de la peli" (nunca peor dicho, sea de paso, porque este tipo, de honorable nada), ahogado por un padre dominante que lo descalifica cada vez que trata de pensar por su cuenta, y un "mejor amigo" que hace lo mismo, para desquitarse a su vez porque este mejor amigo está en las garras de una esposa que hace lo propio con él. Por otra parte, la "chica perfecta" que se niega a ver las cosas en alarde de escapismo psicológico, también vive en el seno de una familia represora y métomentodo, cuyo primo le hace la guerra al prota no porque el prota esté casado y sin siquiera darle una oportunidad, sino simplemente porque se le ha puesto entre ceja y ceja que su primita debe casarse con su mejor amigo, y punto, así es como son las cosas, y así decido yo, y yo sé lo que es mejor para ti, demonios. Como pueden ver, en realidad nobody loves nobody. Otra razón para que la gente la haya rechazado: prefieren una bonita fantasía edulcorada con Jennifer Lopez o Sandra Bullock en el protagónico y con final feliz de postre, a una peli valiente que se atreve a denunciar, por muy que sea en tono de comedia (negrísima, eso así, y más que un poco procaz en varias partes) los males del amor, o ese sucadáneo liofilizado que algunos envalentonados por la ignorancia aún se atreven a llamar así, en la civilización moderna.

-- Todo lo anterior hubiera podido dar para un drama desolador. En cierto modo lo es, en particular durante la traca final, en la que todo el panorama se vuelve tan deprimente y dark, que realmente podemos olvidarnos de que estamos frente a una comedia; eso, por no hablar del final, el cual después de que todo parecía más o menos enrielarse durante los últimos veinte o veinticinco minutos de peli, descubrimos que no hay salida posible, que estamos de regreso en la casilla número uno, y que nada va a cambiar en definitiva (además, ¡cómo Ben Stiller le hace eso a Eva Longoria, por Dios Santo, qué hombre criminal!).

-- Ben Stiller. Le debe la piedra miliar de su fama actual a los Farrelly con "Loco por Mary", vuelve otra vez con ellos, y hace un papel que, bien mirado, es casi el reverso de sus héroes idealistas aplastados por la vida. Estamos aquí ante una cruda parodia de personajes como el galán aproblemado, pero de buen corazón, que interpretara en "Mi novia Polly", y en otras comedias como adorable perdedor. A diferencia de sus otros papeles, en los cuales gracias a su gran corazón consigue salirse con la suya, aquí todo le sale merecidamente mal porque en el fondo es una rata de lo peor. Quizás por eso esta peli no le gustó a nadie; a lo mejor esperaban otro papel con Ben Stiller haciendo de gran héroe. Entiendan de una vez: ésta no es otra reconfortante fabulilla de Hollywood para venderte el día, sino un muestrario condensado de lo que tienes en la punta del tenedor.

-- El resto del elenco acompaña de lo más bien. Malin Akerman, con un currículum no muy vistoso, aquí muestra academia e interpretación, y posee un talento natural para la comedia, un poco en plan Cameron Díaz, pero con mala leche; consigue, entre otras cosas, el casi imposible de que su personaje, a pesar de todo lo vil y patético que puede llegar a ser, transmita también algunos buenos sentimientos, y hasta te caiga bien dentro de todo lo monstruosa que puede llegar a ser. Michelle Monaghan, por su parte, quien hizo roles pequeños en "La supremacía de Bourne" y "Sr. y Sra. Smith", y saltó a la fama como esposa de Tom Cruise en "Misión Imposible III", está aquí más bella que nunca, y consigue bien darle el tono vaporoso a su chica bella, pero frágil, pero... ¿ideal...? No se puede decir del resto que sean grandes figuras actorales, pero lo hacen bien, y se alinean bien con la trama y los personajes. Por cierto, mención aparte para el rapidísimo cameo de Leslie Easterbrook como la madre de la ex-novia del prota (la que se casa con otro y lo invita al matrimonio); sí, a sus venerables 58 años se conserva de lo más bien, la veterana actriz que fuera el sueño húmedo ochentero de muchos vistiendo la ceñidísima polera de la dura Sargento Debbie Callahan, en "Locademia de Policía" y secuelas.

IDEAL PARA: Entender por qué demonios el mundo sentimental está como está, los divorcios siguen aumentando, y los matrimonios disminuyendo, y en definitiva nadie está feliz con la vida sentimental que tiene (y también, porque nadie en realidad se merece la felicidad).

domingo, 24 de septiembre de 2006

"El rey de los huevones" (2006).


-- "El rey de los huevones". Chile. Año 2006.
-- Dirección: Boris Quercia.
-- Actuación: Boris Quercia, Angie Jibaja, Rhandy Piñango, Tamara Acosta, Diego Hurtado, Daniel Vilches, Ernesto Belloni.
-- Guión: Boris Quercia.
-- Banda Sonora: Manuel Riveiro.

-- "El rey de los huevones" en su sitio oficial de Internet.
-- "El rey de los huevones" en IMDb.
-- "El rey de los huevones" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Anselmo es el rey. El máximo. El prócer. El Padre Fundador. Pero el rey de los hueones (en Chile, ser huevón, o coloquialmente "hueón", significa ser tonto, asopao, agilao, gil, cretino, tarado, menso, bruto, zonzo, boludo, todo eso en superlativo). Se ganó el apelativo cuando en su humilde taxi encontró un maletín lleno de dinero, y en vez de embolsicárselo, lo devolvió a la poli. Y después, porque los títulos regios son títulos regios y no hay que perderlos, ha seguido yendo de imbécil por la vida. Dejó que la neumática Sandra se le escapara, y ahora se va a casar con un amigo guardia de seguridad, que le pega sablazos inmisericordemente (sablazo: en chileno antiguo, pedir dinero prestado sin intención de devolverlo). En el trabajo, los otros taxistas son más avispados, y le quitan la clientela en las narices. De esta manera, cuando aparece una bella peruanita con un cuerpo de chica playboy y con un niñito chico, cae por caliente en la más vieja emboscada del mundo: le endilgan el niño. Ahora, el rey de los huevones tiene un súbdito, y tendrá que hacerse cargo de él por tiempo indefinido, todo por una vaga insinuación de que el taxista podría comerse un pedacito del pastel de carne made in Perú. Lejos de ser un ángel que le de un empujoncito a su vida plana y gris, la peruanita sólo le trae problemas al taxista. Ella misma está metida hasta el pescuezo con unos malandrines de baja estofa, el niño chico es un desastre de comportamiento, y para colmo, Sandra se pone celosa. Si ya era el rey de los huevones con distinción, ahora va camino por la corona imperial. Y quizás la gane.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo hemos dicho antes, pero para nuestros nuevos lectores de Cine 9009: el cine chileno está abandonando esa asquerosa tendencia de que cada filme debe ser la quintaesencia del alma chilena, y que esa quintaesencia está en la mugre y la hez social, para estallar en una califragilística explosión de géneros distintos ("Kiltro", "Límite", etcétera). Una de las películas señeras en esto fue "Sexo con amor", también de Boris Quercia, que en Chile batió récords de taquilla con su fórmula de comedia ligera y levemente eroticona, al estilo italiano de los '70s, y que de paso mostraba la horrorosa realidad sexual chilena. Con la vara anormalmente alta, para ser cine chileno, Boris Quercia la tenía difícil. Todos esperaban otro "Sexo con amor", y lo que es peor, el propio Quercia se abocó a la tarea de producir otro "Sexo con amor". El resultado es bueno, por cierto, pero digámoslo desde ya: no es otro "Sexo con amor", aunque se esfuercen.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La premisa de base es corrosiva en grado máximo, políticamente muy incorrecta... pero lastimosamente cierta. El tipo que trata de ser honrado y cabal con los demás, pasa por imbécil, por huevón. Los vivales, los despiertos, los que pueden aprovecharse del prójimo sin misericordia alguna, ésos son los triunfadores. Todos los personajes de la película son supervivientes darwinianos natos. Incluso el taxista que oficia de prota, en cierto aspecto es también tres cuartos de lo mismo: asumiéndose como el rey de los huevones, se construye una identidad distintiva y reconocible, y se comporta como una sanguijuela emocional dando lástima a los demás (aunque por suerte, sin llegar a los extremos vampíricos del Chavo del Ocho). Desde esa perspectiva, su comportamiento no es exactamente naif.

-- La descripción de la sexualidad chilena que hace la película, es desoladora. La chica chilena es reprimida y llena de conflictos, dudas, vacilaciones, temores e incertidumbres. Eso dentro de la pantalla, claro, pero fuera de ella la cosa no es excesivamente distinta, que digamos. La chica extranjera, por el contrario, es suelta y anda por la vida exhudando sensualidad. Nótese la diferencia de desempeño entre ambas, en la cama. El que estos prototipos resulten tan nítidos en la pantalla, y que nadie se queje por eso, es un claro indicador de lo desastrosas que son las mujeres chilenas en las relaciones sentimentales. Lástima que en Chile las extranjeras no sobreabunden, como no sean las rameras argentinas que vienen a trabajar en la TV chilena. Y a ver si las chilenitas, con ver la película, algo aprenden.

-- Las chicas. De sexo, la película tiene más bien poco (casi nada). Pero la peruana Angie Jibaja luce cuerpo a discreción y sin escándalo. Tamara Acosta, en cambio, de haber sido la musa del cine chileno de finales de los '90s (léase "El chacotero sentimental" o "El desquite"), aparece quizás demasiado adocenada: con suerte se ve algún escote. Lástima (y tengo la impresión de que para la próxima vez NO será, tampoco).

-- Su humor sarcástico. La película tiene algunos chistes fáciles, pero casi todo su humor es pura y ácida ironía. Es a través de ésta donde se desliza todo el pesimismo darwinista del filme. El peor chiste de todos es, por supuesto, el final. ¿Es un final feliz? ¿Es un final triste? Que el espectador juzgue.

IDEAL PARA: Entender un poco por qué la vida en Chile es un perpetuo coitus interruptus.

jueves, 27 de julio de 2006

"El diario de Bridget Jones" (2001).


-- "Bridget Jones's Diary". Inglaterra / Irlanda / Francia. Año 2001.
-- Dirección: Sharon Maguire.
-- Actuación: Renée Zellweger, Hugh Grant, Colin Firth, Gemma Jones, Jim Broadbent, Celia Imrie, James Faulkner, Shirley Henderson, James Callis, Charmian May, Paul Brooke, Sally Phillips, Embeth Davidtz, Patrick Barlow, Felicity Montagu, Salman Rushdie, Jeffrey Archer.
-- Guión: Helen Fielding, Andrew Davies y Richard Curtis, basados en la novela de la primera.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.

-- "El diario de Bridget Jones" en IMDb.
-- "El diario de Bridget Jones" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bridget Jones es una chica treintona, soltera y con poco que ofrecerle a un hombre (físico algo abultado, vida intelectual bajo mínimos, inteligencia afectiva de una mocosa de quince), y que trabaja en una editorial que publica a intelectuales muy por encima de su nivel académico. Es Año Nuevo, y decide dejar de ser una perdedora. Bajará de peso, dejará de fumar, dejará de tomar. Y en particular, cazará a un hombre. El hombre que se pone a tiro es, ¡ups!, su jefe, un donjuán duro/tierno/sensible que hace lo imposible por meterse bajo sus pantaletas de abuela. Como debería deducirse a partir de la descripción que hicimos del personaje, Bridget Jones cae redonda en la trampa, y se transforma en una diosa sexual con un sinvergüenza entre las piernas. Más tarde o más temprano, por supuesto, la verdad se sabe, así es que Bridget corre rápido fuera de la protección uterina de la editorial, para hacer su propia vida en el mundo exterior. En medio de las procelosas aguas de la vida a las que ha sido arrojada con tan poca misericordia, comienza a hacerle los puntos un letrado que parece ser un genio en las ligas mayores de la abogacía, pero que de calor humano, nada. Así es que Bridget comienza a debatirse entre los dos prospectos, el sinvergüenza simpático y el témpano correcto... todo eso condimentado con las inevitables metidas de pata que perpetrará una y otra, y otra, y otra vez, ayudada por su escasa habilidad social y su aún más penoso sentido de cómo aterrizar sobre los pies en caso de caída inminente.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Treinta años después de que el tema de la liberación femenina se transformó de movimiento rebelde y contestatario en problema instalado en las agendas de todos los países civilizados, una nueva generación de mujeres ha devenido en esto. No es cosa de enviar a las mujeres de regreso a las tres K alemanas (Kuchen, Kirche, Kinder), pero sí podrían haber aprovechado un poco mejor todo el movimiento, ¿no? Algunas mujeres nacidas con la ventaja de que sea social y políticamente correcto potenciar el rol de la mujer en la sociedad lo han aprovechado para superarse a sí mismas y demostrar que pueden lidiar en igualdad de condiciones con los hombres, pero otras no se han liberado, sino que las liberaron a la fuerza, y no se lanzaron a la vida, sino que fueron lanzadas a ella. El mundo de comienzos del siglo XXI está plagado de chicas clónicas de Bridget Jones, cuyo horizonte vital queda penosamente reducido a encontrar un hombre con el cual copular y reproducir la especie, y hacer un poco de vida social con los amigotes de bar para no aburrirse. No es raro entonces que se haya formado un buen piso de base para proporcionarle lectores a la columna que Helen Fielding comenzó a escribir sobre Bridget Jones en la prensa (¡no en un libro, porque las Bridget Jones no leen nada que no sea "autoayuda y superación"!). No es raro que ese piso de lectores le haya dado éxito al personaje. Y no es raro por tanto que haya devenido en película (¡y hasta se pueda hacer estrujado jugo para una segunda parte!). No creo que todo esto haya estado en la mente de Simone de Beauvoir, cuando escribió "El segundo sexo".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un retrato crudo y duro de hacia donde devino la liberación femenina del último tercio del XX. Bridget Jones es una chica independiente, pero lo único que añora es depender de un hombre porque su vida es tan vacua que nada más puede rellenar sus ansias por existir (¡y para colmo, ese hombre al final aparece!). Ya ese puro valor antropológico debería hacer esta película de visionado obligado para entender nuestra época, mucho más que cintas laureadas con el Premio Oscar por dizqueintelectuales de medio pelo y verborrea pseudoheideggeriana.

-- Renée Zellweger. Hizo tan suyo el personaje, se sacrificó tanto por él, lo hizo con tanto carisma, que consiguió hacerlo relativamente entrañable, a pesar de sus numerosos defectos. Digámoslo de una vez, después de verla a ella es impensable este papel en manos de otra actriz. No, si se quiere que la película tenga un mínimo de trabajo actoral.

-- Algunos chistes, aunque previsibles, tienen gracia. Pocas vergüenzas se pueden pasar en la vida tan crueles como la secuencia de la fiesta de prostitutas y curas, por ejemplo.

IDEAL PARA: Verla, mirar después alrededor, y ponerse a llorar.

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