11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 3 de octubre de 2010

"El escritor oculto" (2010).


-- "The Ghost Writer" (título original en inglés), "El escritor" (título en España), "El escritor fantasma" (título en México). Francia / Alemania / Inglaterra. Año 2010.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Kim Cattrall, Timothy Hutton, Tom Wilkinson, Jim Belushi, Robert Pugh, Jon Bernthal, Tim Preece y Eli Wallach.
-- Guión: Roman Polanski y Robert Harris, basados en la novela de este último.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "El escritor oculto" en IMDb.
-- "El escritor oculto" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un escritor cualquiera, medio opaco y medio gris, recibe el encargo de su vida: terminar las memorias de un antiguo Primer Ministro de Inglaterra (¡qué! ¿Aún existen los Primeros Ministros? ¿Y aún existe Inglaterra...?), que en realidad ya las ha escrito otro tipo antes que él), por lo que le van a pagar cuarto millón dólares únicamente por tarjar y reescribir un poco aquí y un poco allá. Lo que nuestro anodino héroe medio ignora, es que el anterior escritor desapareció en circunstancias misteriosas. O sea, lo encontraron alimentando a los peces, y todos asumieron que se fue borda abajo de un ferry, ayudado por unos pícaros grados de alcohol en la faena. Sospechosamente, nadie hizo demasiadas preguntas, al asunto le dieron carpetazo, etcétera. Bueno, nuestro héroe está metiéndose a la boca del lobo, pero en fin, es que eso ya lo sabíamos porque de lo contrario dónde está el suspenso de la peli. Y claro, podría ser que se limitara a un par de entrevistas, escribir, corregir, etcétera, hacer lo suyo sin demasiadas preguntas, cobrar el cheque para callado, y asunto arreglado. Pero es que así tampoco habría peli. De manera que nuestro escritor empieza a empaparse de la vida de Adam Lang, que así se llama el renacuajo de las memorias, y poco a poco, va descubriendo trapitos sucios. Porque resulta que en paralelo, a Adam Lang le cae una feroz acusación sobre haber autorizado traspaso de prisioneros musulmanes a Guantánamo, contrariando todas las leyes de derechos humanos blah-blah-blah, y por supuesto que las memorias son algo así como la penúltima de sus prioridades. El ambiente ideal para que el escritor haga su trabajo calladito y salir corriendo después de cobrar. Pero no. Y así es como, de tanto andar a la siga de la verdad, puede que le pase lo peor que le podría pasar a cualquier patipelao en sus circunstancias: que acabe por descubrirla...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Roman Polanski es uno de los cineastas seminales de la segunda mitad del siglo XX, el tipo que es sinónimo de destilación de la maldad. Su trayectoria fílmica, empero, ha sido de lo más irregular. En los veinte años anteriores a "El escritor oculto" ha rodado apenas cinco pelis ("Perversa luna de hiel", "La muerte y la doncella", "La novena puerta", "El pianista" y "Oliver Twist"), de las cuales sólo "El pianista" ganó alguna trascendencia. Y si le sumamos otros diez años hacia atrás, deberíamos añadir apenas dos más, la estupenda "Búsqueda frenética", y la aburridísima "Piratas". Y es que después de haber tenido que salir arrancando por pies desde Estados Unidos luego del asuntillo sexual ése, como que su cinematografía nunca volvió a ser lo mismo. Después de haberse pegado un buen porrazo con "Oliver Twist" (que a la fecha de escribir este posteo no he visto, así es que no me referiré a la peli en cuanto tal), permaneció cinco años en barbecho, período en el cual iba a rodar un drama de ambientación romana ("Pompeya", basado en una novela de Robert Harris, el tipo que escribió "Fatherland"). Pero por estos o aquellos del cine, la iniciativa no prosperó, de manera que la dupleta Polanski-Harris se volcó hacia otra novela del novelista en cuestión, que es una especie de chiste con mala baba respecto de Tony Blair, el asombroso fenómeno político que aprendiste a odiar, y acabaron por rodarlo. Con muy buenos resultados: la peli se llevó críticas muy entusiastas, y recaudó 55 millones contra un presupuesto de 45 (no demasiada ganancia, en particular si se compara con las brutales utilidades de Hollywood, pero nada mal para una coproducción anglofrancogermana).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Roman Polanski regresa en plena forma. No es el Polanski clásico de "Chinatown" o "El bebé de Rosemary", vale, pero aún así muestra que el vejete (77 cumplidos en agosto de 2010) aún sigue dando guerra. Al respecto debemos entender un punto: Polanski siempre ha tenido buena mano para el thriller debido a la fijación morbosa que tiene con el tema del mal omnipresente. En este caso, como de costumbre, la trama semipolicial le sirve a Polanski para vehicular una preocupación bien diferente: acerca de las medias mentiras y medias verdades de la vida en sociedad, en este caso, la alta sociedad, y para ser más específicos, la política. Su detective es un escritor fantasma sin ninguna personalidad ni dato personal reconocible (ni siquiera tiene nombre), porque no es tanto un personaje como un punto de vista: el de nosotros, los inocentes e ingenuos que no sospechamos las toneladas de barro y podredumbre que hay debajo de la impecable fotogenia de nuestros políticos y candidatos (bueeeeeeno, sí lo sospechamos, pero... ustedes me entienden el punto aquí). Al final, el gran misterio misterioso del final ni siquiera es para tanto, y a pesar de haber una clásica vuelta de tuerca final, no resulta ni de lejos tan sorprendente o impredecible. Pero no importa. Polanski no tiene por objeto hacernos saltar del asiento con la sorpresa final, sino llevarnos por el infierno del lado sombrío de la existencia. A lo largo de la peli hemos visto como Adam Lang y su cohorte de gente son tipos respetables y de amplias palmadas en la espalda, pero después en la intimidad no son más que una jauría de bestias salvajes que son manejados (y de muy buen grado, debemos añadir) por un mal invisible más allá de ellos mismos (y Polanski aprovecha, por qué no, de emprender su pequeña y simbólica vendetta en contra de Estados Unidos, claro está). En este punto sabemos que estamos frente al mismo tipo que rodó "El bebé de Rosemary", "Chinatown" o "La novena puerta", por ejemplo. Quizás la peli no resulte tan sorprendente porque, a diferencia de las otras, en que el mal era una presencia terrorífica, acá Polanski se empeña en que el mal sea mucho menos misterioso, incluso dando pie a aquello de "la banalidad del mal" y etcétera. O como la repulsión del joven Polanski ha sido reemplazado, en su madurez y ancianidad, por un sentimiento de calmada resignación frente a lo inevitable. Pero ESO polanskiano sigue estando ahí, de otra manera, pero definitivamente ahí.

-- El personaje del escritor fantasma es también muy interesante. Decíamos que en realidad es un vehículo que utiliza Polanski (bueno, la dupleta Polanski/Harris) para mostrarnos a la corte de los milagros alrededor de Adam Lang. Pero hay más. Polanski tiene la inteligencia de jugar con la idea de ser un "escritor fantasma", el estar ahí y no estar al mismo tiempo. El personaje adquiere entonces una muy inusual dimensión metafísica. Ya desde el comienzo de la peli, presentándolo sin nombre, sin un pasado profesional, y apenas como un punto de vista, se nos lo presenta como un tipo muerto en vida, una especie de zombi que deambula de acá para allá, un poco llevado y traído por las circunstancias: de hecho, votó por Adam Lang porque era lo que estaba de moda (o sea, no votó conscientemente), y ahora va a terminar metido en el chollo un poco porque sí, porque alguien lo recomendó, alguien lo metió, y él no hizo nada más que aceptar porque, bueno, había que aceptar. A medida que la peli avanza y la crisis alrededor de Adam Lang se vuelve cada vez más aguda, el escritor fantasma se va desvaneciendo cada vez más, se va haciendo cada vez más fantasma justamente (incluso las chicas que más o menos lo acosan, en realidad lo hacen más para descargarse ciertas frustraciones sexuales, más que por auténtica preocupación por el personaje, o cómo usar a un escritor como semental y objeto sexual, pobrecito él), y sólo cuando el escritor da muestras de saber demasiado, las alarmas alrededor de él se activan. Y se activan para que esta vez, el escritor-muerto se quede bien muerto. (((SPOILER DEL FINAL AQUÍ, SI NO QUIERES SABER CÓMO TERMINA, SÁLTATE AL SIGUIENTE PÁRRAFO))). Y el final está rodado de una manera también muy metafórica: vemos al prota saliendo del lanzamiento del libro (saliendo metafóricamente al mundo exterior), luego el automóvil arrojándosele encima... y la muerte misma, el atropello, ocurre fuera de cámara. Sólo vemos los papeles de las condenadas memorias originales volar al viento, libres al fin. El escritor fantasma ha completado por fin su periplo vital, ahora sí que es un fantasma de veritas, mientras que la importantísima (o no tanto) revelación que posee, desaparece con él. El resto del mundo ignora todo lo que ha pasado, y siempre lo ignorará. Incluso nosotros no podemos estar demasiado seguros de HABER VISTO toda la verdad. (((FIN DEL SPOILER))).

-- Las actuaciones son fenomenales. Ewan McGregor, que a veces manifiesta una preocupante tendencia a despilfarrar su talento en cosas como "La isla", "Angeles y demonios" o "Amelia", acá nos entrega un papelazo como el escritor fantasma, claramente un tipo que no es un héroe sino un pobre pringao que acaba allí donde no debería acabar. Pierce Brosnan por su parte compone un gran Adam Lang, un tipo que al comienzo de la peli se nos presenta como un político magnético y carismático, para poco a poco adivinar en él primero a un pobre infeliz y caprichosito, y luego a un tipo manipulado por su esposa y por todo su elenco estable en masa (¿será coincidencia que se llame como Adán, el primer hombre, y su apellido signifique "largo"?). Olivia Williams como la esposa de Adam Lang, por su parte, está simplemente fenomenal, como una especie de trasunto de Hillary Clinton (no en apariencia, pero sí en personalidad). Y la gran sorpresa es ver a Kim Cattrall en un refrescante rol como asistente de Adam Lang, un papel en las antípodas de la Samantha de "Sex and the City", justo cuando temíamos que la chica (nunca demasiado buena actriz, pero que lo compensa con carisma a raudales) se nos había perdido para siempre en el encandilamiento de la fama y etcétera.

-- Y una breve mención para Alexandre Desplat, con un soundtrack discreto y cumplidor.

IDEAL PARA: Ver a un maestro del thriller rodando en buena forma.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL ESCRITOR OCULTO":

-- "El escritor" en Cine: Bélico, Western, Negro.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 12 de septiembre de 2010

"La isla de Nim" (2008).


-- "Nim's Island". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Jennifer Flackett y Mark Levin.
-- Actuación: Abigail Breslin, Jodie Foster, Gerard Butler, Michael Carman, Mark Brady, Anthony Simcoe, Christopher Baker, Peter Callan, Rhonda Doyle, Russell Butler, Colin Gibson, Bryan Probets, Andrew Nason, Dorothy Thorsen, Penny Everingham.
-- Guión: Joseph Kwong, Paula Mazur, Mark Levin y Jennifer Flackett, basados en la novela de Wendy Orr.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.

-- "La isla de Nim" en IMDb.
-- "La isla de Nim" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una isla volcánica y tropicaliente perdida en medio del Océano Pacífico, residen un viudo rudo y viril, como deben ser los viudos, y su pequeña hija, que por una vez que sea en el cine reciente de Hollywood, tiene un modelo masculino como corresponde para crecer y ser a futuro una madre para sus propios hijos. El es científico, y ella lo ayuda en esto o aquello, además de vivir paradisíacamente con la naturaleza, etcétera. Y leer libros de su gran héroe, Alex Rover, el aventurero que viaja por el mundo enfrentando y saliendo airoso de mil y un peligros. De pronto, cuando el científico decide salir a mar abierto para buscar unicelulares en un atolón, una tormenta se encarga de zampárselo, o al menos así parece (en realidad, en un relato paralelo completamente desconectado de todo el resto, sabemos que sobrevivió). La chica, con miserables once años, está ahora en solitario con la naturaleza, y como no tiene a un chico de su edad con el cual crecer, se aburrirá como ostra en vez de mandarse cambiar a la Laguna Azul. En medio de esa crisis recibe un E-Mail (sí, tienen electricidad solar en su isla e Internet y teléfono por satélite, a mí no me pregunetn, la peli venía así) de... ¡Alex Rover en persona! Quien le pregunta por asuntos de volcanes. La comunicación crece y crece, hasta que de pronto la chica, sola y todo, necesita ayuda: los bucaneros han llegado a la isla, y están dispuestos a apoderársela (en realidad son una expedición de ésas de turistas millonarios y aburridos incapaces de disfrutar de la naturaleza tel quel y que por lo tanto requieren espectáculos sau-sau-lerí con isleñas de caderas cimbreantes para sentirse "exóticos"). La chica no tiene más remedio que pedirle ayuda a Alex Rover. El problema es que Alex Rover el héroe pulp de gorro tipo Indiana Jones en realidad es Alexandra Rover, una escritora reclusa y agorafóbica que se alimenta con latas de sopas, está en la crisis de la página en blanco, y se rehusa vehementemente a salir de su casa. ¿Conseguirá este trio de personajes reunirse para encauzar sus vidas entrecruzadas y todo eso? No voy a mandarme un spoiler con la respuesta, pero estoy seguro de que, en el más interno de sus fueros, ustedes, mis queridos lectores, ya saben cómo acabará la cosa.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las novelas infantiles de aventuras ya no son lo que eran. Antes, y hasta hace no mucho tiempo atrás, un par de décadas a lo sumo, los niños mamaban productos literariamente robustos como Tom Sawyer, Sandokán, Tarzán, Miguel Estrogonof... er... perdón, Miguel Strogoff, etcétera. En muchos sentidos, "Los cazadores del Arca perdida" y secuelas de Indiana Jones, que derivan del pulp aventurero de los '30-'40s, hunden sus raíces en esa literatura popular jamás bien considerada por los patanes torremarfileros de la "alta crítica", pero que han hecho más por moldear la civilización que perejiles como Kafka o muermos como Joyce. Pero con la llegada de la televisión se produjo el síndrome ése que tan bien supo captar el clásico chiste de Mafalda, con el papa de la Mafi diciendo "escuchando a los niños jugar, me siento como el pibe del ayer", saltando a continuación entre los niños gritando "¡¡¡SANDOKÁN AL ABORDAJE!!!", los niños mirándose ¿san-qué? ¿abordaje, dijo?, y el papá después todo deprimido diciéndose "¡¡¡SOY el pibe del ayer!!!". Y luego vino Internet. Las historias de aventuras de ayer eran aventuras de verdad, con buenos muy buenos y malos muy malos, enfrentados en duelos épicos por el tesoro, o por el amor de la bella de turno. Y mientras eso ha ido pasando progresivamente al cine, en la literatura infantil se ha impuesto la cretinez de los psicopedagogos que tratan puritanamente de higienizarlo todo, y así vamos dándole a leer a los críos libros "con valores". Y los buenos libros de aventuras de antaño, esos no, que son antiguos, aburridos, y peor que eso, tienen antivalores como que el héroe a veces mata al villano para vencer, y eso es terrible-terrible-terrible porque no le enseña nada al niño sobre convivir con sus semejantes y otras ñoñardas que jamás arreglaron al mundo. Antaño, los héroes de los niños eran Dartagnan o el Zorro. Ahora, si vas a rodar "La máscara del Zorro" o "Los tres mosqueteros", tienes que hacerlo con dosis de humor distanciado, o directamente con ramplonería, para que los peques de la casa se lo tomen con filosofía. ¿Y todo esto a santo de qué? Bueno, no he leído la novela original de "La isla de Nim", pero la peli por lo menos huele y transpira a... bueno, a esa literatura para niños de nuevo cuño. No es culpa de la peli, seamos misericordiosos y achaquémosles los males a quienes corresponden. Una peli de aventuras pulp como las de antaño, para los niños, sería algo casi impensable. ¡Incluso hasta "Los cazadores del Arca perdida" es demasiado cruda para niños, aunque los que mueren no son seres humanos sino sólo nazis, y tienes que darles una version higienizada de aventuras egipcias con "La momia"! A dónde iremos a parar, Bastet, a dónde iremos a parar...

¿POR QUÉ VERLA?

-- De entrada, no me atrevo a recomendar directamente esta peli. Pero tampoco es un bodrio. Oscila entre lo mediocre y lo irregular. Pero tiene un punto a su favor, un punto importantísimo: se esfuerza. Con sinceridad. Los tipos no están ahí simplemente ganándose los garbanzos, sino que tratan de sacar un producto que de verdad tenga interés. El problema es que la premisa de base, pues bien, no da para mucho. Cuando sabemos que la chica tiene como héroe a un esputamuertos como Alex Rover, y después vemos que la escritora de las novelas de Alex Rover vive encerrada en su casa y va a salir para vivir una aventura, nos esperamos algo como "Dos bribones tras la esmeralda perdida", que con esa misma premisa imbécil hacía maravillas (sí, me gusta, y también su secuela "La joya del Nilo", son clásicos del cine de entretención ochentero por los cuatro costados, qué pasa con eso). Pero la historia no parece definirse nunca. Pareciera ser una historia de crecimiento, pero livianita. Tampoco ayuda mucho que el afiche haya sido diseñado como si se quisiera vender una de Indiana Jones, cuando esta peli no es de aventuras sino de crecimiento personal. Y es en esta indefinición, el no atreverse a un poco más de lo que sea (no diré crudeza, pero sí aventura, o drama, o simplemente emoción), la peli acaba naufragando. Tengo un presentimiento. No se necesitaban cuatro guionistas para escribir una historia tan simplona como ésta, así es que probablemente se produjo eso de que demasiados cocineros arruinan la sopa, y entre los cuatro guionistas no pudieron pergueñar un buen caldo a partir de estos ingredientes. Por otra parte, la pareja de marido y mujer que son Jennifer Flackett y Mark Levin han trabajado decentemente bien como guionistas en "Viaje al centro de la Tierra". A decir verdad, ambos logran al menos que la peli, aunque irritantemente ñoña o absurda a ratos, no caiga nunca en lo ramplón ni vulgar (bueno, salvo en la escena de la foca lanzándose pedos en el agua, el único real nadir de la peli). Aquí es donde entran al rescate Gerard Butler y Jodie Foster, el primero en un brillante papel doble (el papi de la chica por un lado y el imaginario Alex Rover por el otro, doble rol que ayuda a deslizar el final sin que chirríe), y la segunda haciendo de escritora neurótica y robándose la función a cada minuto. Entre ambos grandes se comen con zapatos a Abigail Breslin (la chica de "Señales", "Educando a Helen" y "Pequeña Miss Sunshine"), que hace lo que puede, pero simplemente no puede tanto (sin que la chica sea mala actriz, ojo, es que simplemente los otros tienen más cancha actoral y se nota). Cuando tenemos a la Foster o a Butler en acción, la peli se endereza. Y cuando llega el esperado y anticipado final (no podía terminar de otra manera, vamos), podemos respirar tranquilos. Ha sido una peli lighthearted de principio a fin, y te puedes despedir con el sentimiento grato de haber compartido con personajes queribles. Es más de lo que puede decirse de las pelis de Eddie Murphy.

IDEAL PARA: Esos días en que necesitas desesperadamente una peli livianita y optimista para descansar de los pesares de la vida cotidiana.

domingo, 8 de marzo de 2009

"Una mujer partida en dos" (2007).


-- "La fille coupée en deux" (título original en francés), "The Girl Cut in Two" (título internacional en inglés). Alemania / Francia. Año 2007.
-- Dirección: Claude Chabrol.
-- Actuación: Ludivine Sagnier, Benoît Magimel, François Berléand, Mathilda May, Caroline Sihol, Marie Bunel, Valeria Cavalli, Etienne Chicot, Thomas Chabrol, Jean-Marie Winling, Didier Bénureau, Edouard Baer, Clémence Bretécher, Charley Fouquet, Hubert Saint-Macary.
-- Guión: Claude Chabrol y Cécile Maistre.
-- Banda Sonora: Matthieu Chabrol.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Perdido en los arrabales de Lyon (sí, no siempre París c'est la France...) hay un escritor viejonoide que je t'aime con su esposa, y cuyos berrinchitos de ah-tit-ha se lo aguanta una amiga (¿amiga...?) que funge de manager, asistente editorial, o como megde los llamen allá en el país de la Grandeur. De pronto, fastidiao porque tiene que ir a un programa de TV con un entrevistador farandulero que a duras penas sabe distinguir el Código Da Vinci de su culo (fácil: cuando te sientas en la taza del baño, el Código Da Vinci es el que está delante tuyo), le descubre el lado fille de la mer a la vida: resulta que anda rondando por ahí la femme que pone pechito para los comentarios del tiempo on-TV. Miradillas van, miradillas vienen, una cena tránsfuga por lo que pueda salir, y todo enrielado. Bueno, sería otra historia de vejete du megde tratando de flagelarse a viagrazo limpio con una tía buena, pero hay un tercero en discordia, un chulillo metío a millonario que los visillos le quedan de discogay y señor mío, y que también le tiene ganas a la petite fille de la lujurié. Las vidas de los tres comenzarán entonces a entrelazarse de maneras poco ortodoxas (bueno, se insinúa que el chiquillo y el escritor se conocen de antes, aunque ese resorte de suspenso nunca terminan de aclararlo bien). Y pasa lo que pasa. Pobrecilla. Tan ramerilla, y por ramerilla le pasan cosas (mujer caliente y maltratada, combinación ganadora... vamos, no me digan que no les sube, meapilas, que si no, no harían pelis así tampoco). Bueno, ya sabes lo que dicen: Cherchez la femme...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Claude Chabrol es uno de los directores más incombustibles de Francia. Es, por más señas, un superviviente de la legendaria época de Cahiers Du Cinema (legendaria porque en estos tiempos, ¿quién diablos ve cine antiburgués franchute sesentero...? Ni en Cine 9009, que a veces tenemos nuestras salidas, hemos posteado sobre disparos sobre el pianista o paraguas de Cherburgo...). Superviviente de esa época, decía, Chabrol se ha mantenido firme al pie de la bandera, ripeando de lo lindo al maestro Alfred Hitchcock (al cual, por cierto, dedicó un libro escrito de a deux), pero al menos ripéandolo comme il faut. En el 2000, como que ha querido darse un upgrade, una estucadita a la pared para no parecer tan old-fashioned ("La ceremonia", de 1995, era buena, pero tenía un look retro que tiraba para atrás). El resultado en definitiva ha ido por sí o por sá, soi-disant, pero al menos una peli de Chabrol seguía siendo una peli de Chabrol. "La comedia del poder", su anterior peli, no siendo una obra maestra, cumplía más que bien con los estándares. Viendo "Una mujer parida en dos"... perdón, "Una mujer partida en dos" (es que se la parten y se la hacen parir tant pis...), cuesta pensar que este tipo ha rodado cosas mucho mejores. O sea, tiene el estilo y la façade de Claude Chabrol, esa cosa medio burguesois decadente que es su élan, pero también tenemos un cul-de-sac que, hmmmmmm... Lo siento, Claude, viejo, pero esta vez la mélange no pasa.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, se ha vendido esta historia como una de suspenso (muy propio de Chabrol) y una comedia negra. Y no funciona demasiado bien como ninguna de ambas. La historia parte bien centrada en el escritor, después descubrimos que el escritor no es el importante sino la chica, y al final parece que el importante es el chulomijo que andaba de secundario por toda la peli. Promediando la peli hay varios momentos climáticos en que podría haberlo rematado con una frase y vámonos (un poco al estilo del descolocante final de "La comedia del poder", no demasiado brillante, pero que no abusaba de estirar el elástico), pero y no, dale con seguir el asunto a ver hasta dónde nos conduce. Porque en alguna parte (Chabrol es muy Chabrol, qué rayos) hay que mostrar lo malos malosos y abusivos que son los burguesitos. Las motivaciones de los personajes para hacer esto o aquello tampoco quedan demasiado claras (en particular las de la chica, que se supone es la prota, y no es un personaje testigo precisamente... ¡si hasta la Bella Swan de "Crepúsculo" tenía un trasfondo narrativo más sólido y una personalidad más acabada!). La escena final, con un personaje que habían mostrado tangencialmente en la peli y que parece sacado sólo para la escena final, es un penoso ejercicio de obviedad narrativa, por si el mensaje no quedaba del todo claro. Pero al menos tenemos a Ludivine Savignier poniendo cara de hembra en celo y pasando por zorra victimizada, eso algo tiene que valer. Y Mathilda May, casi un cuarto de siglo después de pasearse en gomasterio por "Lifeforce", sigue interesantona la viejorra, y con su casto trajebaño aún más... Sí, ya lo sé, es bajo ver una peli de éstas y encontrar que las comares están buenas como gran crédito, pero es que no hay mucho más que rescatar... Son tantas las buenas ideas desperdiciadas... Es tanto el alargue y el no-termina-nunca (créanme, las escenas de "ahora sí termina" andaban por ahí con el clásico del "no termina nunca" que es "Leyendas de pasión")... En fin, quizás ahí se encuentra otro aspecto interesante de la peli: siempre tiene su cuota de morbo ver a los grandes caer y morder el polvo...

IDEAL PARA: Tipos que hayan pulsado el "házte fan" de Claude Chabrol o Ludivine Savignier en Facebook.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Primordiales.
-- (Ir a la página) Comentario en Estovadecine.com.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinemarama.
-- (Ir a la página) Comentario en elcine.ws.
-- (Ir a la página) Comentario en Escribiendo Cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en francés, sin subtítulos].



jueves, 6 de marzo de 2008

"La vida de los otros" (2006).


-- "Das Leben der Anderen". Alemania. Año 2006.
-- Dirección: Florian Henckel von Donnersmarck.
-- Actuación: Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch, Ulrich Tukur, Thomas Thieme, Hans-Uwe Bauer, Volkmar Kleinert, Matthias Brenner, Charly Hübner, Herbert Knaup, Bastian Trost, Marie Gruber, Volker Michalowski, Werner Daehn, Martin Brambach.
-- Guión: Florian Henckel von Donnersmarck.
-- Banda Sonora: Stéphane Moucha y Gabriel Yared.

-- "La vida de los otros" en IMDb.
-- "La vida de los otros" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay dos funcionarios que son uña y mugre, porque uno es el superior jerárquico, siempre mirando hacia las estrellas (no de distraído, sino de ambicioso), y el otro es el fiel suche que hace más o menos lo que hay que hacer, para ganarse el puchero y seguir al alero de alguien que lo proteja. De pronto, hasta nuestra singular pareja llega un trabajillo no muy santo. O sea, incluso no más santo que de costumbre. Porque, no lo habíamos dicho, nuestro par de Meinherzfürdich no tienen un oficio cualquiera, ¡oh, no, mein lieben Leser! Su oficio es vigilar lo que el título de la peli dice, o sea, las vidas de los otros, porque para eso son de la Stasi, la temida policía política alemana que operó en ese tiempo de nubes opacas, entre la nube opaca del Tercer Reich y la otra nube opaca de la Reunificación, en este maldito lugar opaco llamado Planeta Tierra. El trabajillo ahora consiste en vigilar a un escritor, que por formar parte del gremio que integra, pues bien, ya sabemos lo ultraindividualistas que son los artistas, poco apegados al apropiado respeto y a la debida obediencia, Mein Freund!, de manera que debe vigilársele por el bien del Reich, perdón, del Estado. La orden que recibe el suche es que debe encontrar cualquier cosilla que comprometa al escritor, porque, verán, no es que nadie tenga sospechas de veritas sobre él, no más que sobre el resto de los y tantos millones de siervos de la gleba de la RDA, sino que el escritor tiene a bien comerse a una actriz que, ya un tanto madurita y todo, tiene carita graciosa y unos neumáticos que ya se los quisiera el Kremlin para los vehículos de la KGB, y esa actriz está en la mira de alguien importante. Todo habría resultado como debería, pero por desgracia el hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla, y nuestro suche de pronto descubre que tiene sentimientos y suenan liras en su corazón, nada más ver a la actriz (y van...: tiene babeando a un escritor, a un ministro, a un espía...). Y si ya con eso el panorama se ponía complicado, porque ahora el espía empieza a jugar a dos bandas, que si se mete en la vida conyugal, que si le echa agua fría en el miembro al ministro, etcétera, las cosas se ponen incluso peor, porque un amiguete del escritor se suicida, y éste decide comprometerse (hay que ser, si tiene la vida hecha...), armando un complot literario contra el gobierno naz... perdón, comunista de la RDA. Con el tipo esforzándose por cavar rapidito su propia tumba, el espía dudando entre su deber filial para su bienamada República Popular y esos mezquinos sentimientos amorosos, y las presiones que vienen desde arriba, el asunto sólo puede terminar de una manera. O no...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cada nación tiene sus propios traumas que exorcisar. Estados Unidos tiene que recordarse cada cierto tiempo que ellos son el baluarte de la democracia y los derechos humanos, porque si no lo hacen, capaz que terminen escuchando los gritos de los presos políticos de Guantánamo y acaben por (¡horror!) tomar conciencia de sí mismos. Chile ha tenido un largo derrotero expurgando los fantasmas de la dictadura militar y de la tirada de muertos que dejó. Y Alemania lleva el récord de tener dos pesados cadáveres en menos de sesenta años, cuales son el Tercer Reich y la República Democrática Alemana (¿por qué las repúblicas que se llaman "democráticas" nunca lo son?). Ya hay varias pelis ajustando cuentas con el pasado nazi de Alemania (las adustas "Mefisto" o "El tambor", o la más marchosa "Los doce del patíbulo: La siguiente misión"...). Ahora falta la hornada de pelis ajustando cuentas con el pasado de la RDA. Ya están viniendo. Ya están aquí. Ahora sólo falta una peli yanki que haga un mea culpa con Guantánamo, y estamos bien. O no, porque de hacer barbaridades el ser humano no se cansa, y después de un Ramsés siempre tenemos un Genghis, y después de un Genghis siempre tenemos un Napoleón, y después de Napoleón... ya se saben el resto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por el tratamiento del tema. Esta peli tenía todos los ingredientes para ser un tostón: 1.- Es europea, y peor aún (1.a.-), es alemana (o sea, podía ser un ladrillo sin elipsis narrativa); 2.- Es sobre el pasado horrible de la Alemania comunista (o sea, podía ser una lacrimógena peli de denuncia al uso); y 3.- Es sobre la violación de la intimidad (o sea, podía darnos para una enorme tabarra filosófica sobre cómo la vida moderna nos aliena y nos convierte en el otro al que estamos observando, mientras este otro nos observa especularmente). Quienes hayan visto bloques de cemento como "La ventana de enfrente" o "Caché escondido" saben a qué me refiero (o no, porque nunca falta el cultureta que reivindica estas pelis, y hasta les da un puñado de Premios Donatello)... Pues bien, "La vida de los otros" esquiva todos estos tópicos. No quiero decir con eso que es una comedia romántica e insubstancial, ¡oh no! La peli es densa y tiene su peso específico, pero el tratamiento no es europeo, entendiendo "europeo" en el peor sentido posible (o sea pesado, plúmbeo, cultureta, elipsifóbico, discursivo, pedante, etcétera). De hecho, se hace bastante ágil, a pesar de durar sus buenas casi dos horas con veinte, y de un final un tanto largo, pero que más o menos se explica a sí mismo y le da un sentido un poco más relevante a los hechos de la peli.

-- El tema de la peli es bastante peliagudo, y puede ser visto en cierto modo como la respuesta crítica a Orwell (a propósito, sobre el mismo tema, "1984" era otro ladrillazo... por suerte que después hicieron "Brazil"). Todos los regímenes políticos han tenido la "necesidad" de controlar la actividad de sus propios ciudadanos, "por su propio bien", pero todos ellos afrontan el reto de conseguir que los políticos no se aprovechen del conocimiento privilegiado obtenido por los espías para su propia agenda política, y de que los propios espías se dediquen a lo suyo en vez de trabajar por su propio peculio (algo de eso veíamos en "El buen pastor"). En esta peli vemos como todos esos desperfectitos pueden terminar por salir mal. Algunas situaciones son bastante de peli, por cierto (el espía que se queda baba-baba-baba por la actriz, y se decide a privilegiar esto por sobre su condición de Stasi), pero no pocas veces los topos y contraespías han hecho lo que han hecho por los motivos más raros e inverosímiles. Como alguna vez dijo Isaac Asimov de la novela orwelliana: es un absurdo porque nadie puede mantener controlado a todo el mundo las 24 horas del día, y además, nadie puede mantener perfectamente controlado a quienes ejercen dicho control, y que tienen la mala costumbre de empezar a mandarse a sí mismos (léase J. Edgar Hoover, entre otros).

-- Las actuaciones de la peli son notables. Ulrich Mühe, con su eterna cara de pobre diablo, está más que brillante como el plomizo espía que con su, ejem, "infatuación" (OK, digámoslo: con su calentura) se encarga de echar al traste todo lo que otras mentes más brillantes y maquiavélicas han planificado (a ratos pareciera venir de la escuela de Buster Keaton o Stan Laurel... de no ser porque la situación es demasiado dramática como para tomársela a risa). Martina Gedeck está brillante como la actriz que a primeras se nos antoja grande porque medio elenco anda babeando por ella, pero que a medida de avanzar el metraje, descubrimos sus más que numerosos defectillos... y digamos que no es una heroína, de ninguna manera (podríamos contar las decisiones progresivamente estúpidas que va tomando, con las cuentas de un rosario); y ya sabemos que las actrices son demasiado egocéntricas y exhibicionistas per se, como para resultar criaturas medianamente interesantes, por no hablar de saludables para la comunidad. El resto de los roles están un tanto de comparsas, en papeles un poco más estereotipados, pero acompañan bien. De hecho, no se puede decir que haya ninguna actuación mala o débil en esta peli, lo que ya es decir (a ver de cuántas hollywoodenses pueden decir eso).

IDEAL PARA: Ver una interesante peli sobre lo difícil que es montar un servicio de espionaje en donde la gente haga lo que debe, en vez de sacar la vuelta como un perro.

sábado, 17 de febrero de 2007

"Kalifornia" (1993).


-- "Kalifornia". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Dominic Sena.
-- Actuación: Brad Pitt, Juliette Lewis, David Duchovny, Michelle Forbes.
-- Guión: Tim Metcalfe, basado en una historia suya y de Stephen Levy.
-- Banda Sonora: Carter Burwell.

-- "Kalifornia" en IMDb.
-- "Kalifornia" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un escritorzuelo estiradete hasta el colmo anda propagando ideas tales como que los delincuentes no son culpables de sus delitos y no pueden elegir porque la genética y las familias, y otras mendas por el estilo. Pero ni eso, ni su karloffesco deporte de andar haciendo grabaciones en audiotape sobre lugares de asesinatos en serie in situ, le ayudan a salir de un bache creativo en el cual se ha gastado todo el dinero por el anticipo de un libro, sin escribir una puñetera palabra. Y como a su mujercita, otra estirada intelectualete de la alta que funge de fotógrafa, le rechazan por enésima vez unas fotos muy dizqueartísticas, ambos deciden viajar a California en una especie de viaje místico de inspiración por los santuarios en donde se cometieron múltiples asesinatos seriales. Y como hay que ahorrar en gasolina porque el viaje es larguísimo, postean un papelito en un panel universitario, buscando compañeros para el "viaje de estudios" que desee compartir gastos. Y los compañeros aparecen, pero no son universitarios: son un psycho que vive el impulso de matar como quien come mandarinas, y su chica, una cretina white trash que le encanta que la zurren, o por lo menos, no lo ve como algo especialmente repulsivo. Al menos, el escritor puede tener el consuelo de que escribe sobre asesinos seriales y no sobre alienígenas, o si no, capaz que se le monte un huevo de alien en el vehículo... (no es broma, el escritor viene interpretado por David "I don't wanna be Mulder anymore" Duchovny).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Idos definitivamente los gloriosos, escarmenados y reaganescos '80s, llegaron los individualistas y grungoides '90s, en los cuales los personajes individualistas, alienados y con personalidades torturadas y autoflagelantes se pusieron de moda. Y como uno de los prototipos canónicos de esto son los asesinos seriales, éstos tuvieron nuevas lecturas, en particular después de los senderos abiertos por la dupla Demme/Hopkins en "El silencio de los inocentes". El psycho-killer dejó de ser entonces un fantoche a lo Jason Vorhees o Freddy Krueger, para transformarse en un individuo con una personalidad psicótica y/o alucinada. El cine de psycho-killers entregó entonces filmes como "Cabo de miedo", "Asesinos por naturaleza", "Los siete pecados capitales" y un puñado más, de menor enjundia. "Kalifornia" se inscribe de lleno en esta nueva tendencia, claro está.

¿POR QUÉ VERLA?

-- El argumento es bastante interesante. Forzado y tirado de las mechas, también (miren que ver a unos estiradotes de la alta intelectual, faltos de dinero hasta el punto de tener que buscar compañero al azar para el viaje). Pero la idea de hacer un recorrido por los santuarios de los asesinos seriales, con uno de ellos a bordo, da bastante jugo de sí. Esta road movie cumple entonces, por ese expediente, con ser lo que se supone es el género, o sea, la carretera como metáfora del autodescubrimiento interior y la desolación del paisaje como un espejo del vacío interior del protagonista y blah blah blah blah (esto de haber leído tantas reseñas dizqueintelectuales en los '90s, por Dios...). Y por cierto, esta película es otra muestra de la larga estela dejada por David Lynch entre esa generación, porque de que tiene un tufillo a "Corazón salvaje", lo tiene, y bien fuerte...

-- Dominic Sena, cineasta de un currículum extraordinariamente parco (sus otros dos grandes hits son las muy inferiores, por calificarlas suavemente, "60 segundos" y "Acceso autorizado"), alcanza aquí un registro notable. No puede decirse que la película tenga excesivos toques personalistas, porque la verdad sea dicha, resume todos los tópicos de lo que se suponía era el cine indie de los '90s (tal estilo de fotografía, tal banda sonora, etcétera). Pero con todo eso hace una buena amalgama. O sea, no es una película ciento por ciento original en cuanto a estilo y estética, pero sí es un muy compendio de lo que era el cine en aquellos años.

-- Las actuaciones, sin ser descollantes ni el summun de la técnica Actor's Studio, están bastante bien. Brad Pitt se luce como asesino serial, en aquellos años en los cuales todavía se esforzaba por ser un buen actor, y no hacía el ridículo más supino gritando metrosexualmente: "¡Inmortalidad! ¡Tómenla! ¡Es de ustedes!", como lo hizo en "Troya". Juliette Lewis hace el mismo papel de oligofrénica mentalmente involucionada que era su marca de fábrica en aquellos años, repitiendo así el rol que interpretara en "Cabo de miedo". David Duchovny es de lejos el más débil de todos, aunque éste debe ser uno de sus papeles más normales de su época Pre Fox Mulder, considerando que poquito antes había interpretado a un agente FBI travesti en la serie de TV "Twin Peaks". Y Michelle Forbes compone un muy buen papel de chusma pseudointelectual, además de mostrar una interesante academia paseándose en ropa interior durante la mitad de sus escenas.

-- Al igual que "Los enredos de Harry", "El padrino de la boda" y otros (escasos) ejemplos fílmicos, esta película se mete con el problema de qué pasa cuando un escritor es superado por su propia obra. Ya por eso, gana unos cuantos enteros adicionales.

IDEAL PARA: Ver una road movie psicótica llena de estilo alternativo '90s.

domingo, 14 de mayo de 2006

"Perversa luna de hiel" (1992).


-- "Bitter Moon". Francia / Inglaterra. Año 1992.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Hugh Grant, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Peter Coyote, Victor Banerjee, Sophie Patel, Patrick Albenque, Smilja Mihailovitch, Leo Eckmann, Luca Vellani, Richard Dieux, Danny Wuyts, Daniel Dhubert, Nathalie Galán, Eric Gonzales.
-- Guión: Gérard Brach, John Brownjohn y Roman Polanski, con la colaboración de Jeff Gross, basados en la novela de Pascal Bruckner.
-- Banda Sonora: Vangelis.

-- "Perversa luna de hiel" en IMDb.
-- "Perversa luna de hiel" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un crucero a bordo del Mediterráneo, una pareja en su crítico séptimo año de matrimonio quiere renovar la relación en un viaje que los lleve hasta la India, la espiritualidad, el Maharishi, esas cosas. Encuentran una chica media muerta en los baños, y la atienden. Después, mientras la esposa se va a acostar, el esposo se la encuentra en el bar, y repuesta, bien repuesta, todo lo bien repuesta que podía estar Emmanuelle Seigner en aquellos años. La chica viaja con un inválido... perdón, no quise ser políticamente incorrecto, quise decir "con un discapacitado", y el discapacitado empieza a dar la lata sobre su relación con la chica, de cómo se conocieron, cosas así. El tipo no quiere escuchar, y no quiere, y no quiere, porque él es un caballerito muy flemático y muy british, pero bueno ya, escucha lo mismo. Se entera así del hermoso comienzo de la relación, el panorama idílico del mismo, su apertura hacia nuevos horizontes sexuales, el agotamiento de ese pozo petrolero, y después la larga, larga, laaaaaaaarga degradación subsiguiente.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Es difícil afirmar de un filme de Roman Polanski que son de una época en particular, como no sea por los detalles técnicos de las películas. Sus filmes tienden a girar en torno a la esencia de maldad que yace en todo ser humano, en ese caldero hirviente de perversión que aparece apenas por debajo cuando se triza el frágil hielo de nuestra ordenada y adocenada existencia racional. "Perversa luna de hiel" no tiene detalles particulares que la hagan un filme "de los '90s", como no sea en los actores, los peinados y el apartado puramente técnico. El infierno particular que se construyen los personajes es tan de ellos, que absorbe como un ciclón titánico todo lo que hay alrededor, lo fagocita y lo engulle hasta escupirlo como huesitos de aceitunas. En cuanto al trasfondo, pues bien... desde los '70s que Polanski ha producido filmes independientes en Europa, con mayor o menor fortuna. Pues, eso.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pocas cintas han conseguido mostrar tan notablemente la degradación humana sin caer en el grotesque. O sea, todos vemos como los personajes han tocado fondo, y después, al descubrir el siguiente horror, veíamos que ese horror anterior eran tan solo el vestíbulo donde colgar los abrigos para pasar a la siguiente fase. La espiral descendente no para nunca, jamás, entre estos dos personajes (el minusválido y la chica psicodependiente) que están soldados con fierro hasta el día de su muerte. Y todo esto, con una elegancia suprema, una bella fotografía y actuaciones de primera línea.

-- Emmanuelle Seigner da bien el tipo de chica linda en la superficie, y psicótica perturbada en el fondo (tiene que darlo, no por nada es la señora Polanski en la vida real); aunque por su comportamiento infantil y la ya crecida edad de la actriz en aquellos días, cabe preguntarse si la "psicología del desarrollo" de la joven quedó atascado con alguna viruta entre los engranajes, o si Polanski no se pudo conseguir una más joven (o acaso le gusta que su esposa se afane con su actor principal). Peter Coyote está magistral como el escritor narcisista y decadente que encuentra placer sólo en el lado más retorcido de la existencia humana. Y de condimento vemos a Hugh Grant antes de hacerse famoso con "Cuatro bodas y un funeral" y a Kristin Scott Thomas antes de "El paciente inglés", casi como secundarios de lujo, y bien de lujo. Baste decir que aquí está el borrador original que Hugh Grant después intentaría remedar con resultados cada vez más autoparódicos en sus futuras cintas (otro ejemplo de degradación humana, vaya)...

-- Vangelis. Aunque no está a la altura de sus trabajos para "Blade Runner" o "1492: La conquista del paraíso", demuestra en este filme una vez su enorme ductibilidad componiendo bandas sonoras que mezclan elementos muy eclécticos (algo de chançon francesa, sones árabes) con un toque absolutamente personal.

IDEAL PARA: Regocijarse mirando como otros seres humanos la pasan peor que uno, y más encima, la gozan.

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