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11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 13 de diciembre de 2015
"Filadelfia" (1993).
-- "Philadelphia". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Jonathan Demme.
-- Actuación: Tom Hanks, Denzel Washington, Jason Robards, Antonio Banderas, Joanne Woodward, Robert W. Castle, Mary Steenburgen, Ann Dowd, Charles Napier, Roberta Maxwell, Buzz Kilman, Karen Finley, Robert Ridgely, Bradley Whitford, Ron Vawter, Anna Deavere Smith, Tracey Walter, Julius Erving, Ed Rendell, Chandra Wilson, David Drake, Roger Corman.
-- Guión: Ron Nyswaner.
-- Banda Sonora: Howard Shore.
-- "Filadelfia" en IMDb.
-- "Filadelfia" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una suave percusión, un teclado atmosférico, musicalizando escenas cotidianas en las calles de Filadelfia, y Bruce Springteen cantando "streets of Philadelphiaaa...", y ya tenemos una entrada a lo grande. Frente a un juez vemos a dos abogados conversando en lados opuestos de un caso, Tom Hanks y Denzel Washington. Pero a la salida del tribunal, nada más amiguis los dos, por aquello de que un tiburón no muerde a otro. Bueno, resulta que Tom Hanks es un maricón. Y valga la aclaración, no en el sentido de "abogado maricón" que se utiliza como sinónimo de "abogado malparío", "abogado jodepú" o "abogao" a secas, sino en el sentido de ser un abogado homosexual (bueno, eso tampoco es tan indicativo. Son más de lo que parece a simple vista). Pero es abogao homosexual de los buenos, o sea, que tiene pareja estable y tal (Antonio Banderas entrando por la puerta ancha a Hollywood. Y me ahorraré los potenciales chistes de doble sentido a costa de la expresión "entrando por la puerta ancha"). El caso es que como Tom Hanks es un crack, le dan el caso estrella dentro del bufete en donde trabaja, uno de esos en que hay cuatro o cinco vejetes "asociados" que nunca se los ve trabajar, en estas pelis a lo menos, pero que cortan el cotarro. En una de las tantas le preguntan al Tom Hanks que oye, qué es esa manchita Gorbachov' style que tienes allá arriba, y el otro que no, que no es ná de ná, si es un golpe de pelota y tal (mentira cochina, pero bueno, entre abogaos estamos, ¿vale? Joer, que esta peli me está poniendo el cachondeo a tiro). El caso es que la salud de Tom Hanks comienza a deteriorarse (oigan, es ficción nomás, no se apresuren a descorchar champaña. Está bien que les caiga mal, pero acuérdense que incluso un aburguesao como Tom Hanks califica dentro de la categoría "ser humano"), debe quedarse en la casa, y trabaja en el caso en esos modernos cacharros llamados... ¡¡¡COMPUTADORAS!!! (con un Windows 3.11 y un Word Perfect, suponemos). Y justo justito el día en que tiene la caballa crisis de salud, el documento se desaparece, y no hay respaldo en el disco duro de la empresa. Al final aparece y lo presentan poco menos que en el minuto final. Al día siguiente, los asociados citan al Tom Hanks y le dicen "mira, eras nuestro mejor abogado, no nos has fallao nunca, te íbamos a hacer asociao y tal, pero por este sospechoso incidente del que no se desprendió absolutamente ninguna consecuencia negativa porque igual se resolvió, te vamos a poner de patitas en la calle como un perro sarnoso. Pero eso nada tiene que ver con la costrita Gorbachov que te vimos en la cabeza, ¿OK?". Tom Hanks se fastidia cosa mala, y empieza a consultar abogaos para lo obvio, o sea, para plantarle así demanda a la empresa por culo y sin vaselina por despido injustificado, basado en la discriminación por SIDA. Habla con el Denzel Washington (estaba en la peli, ¿recuerdan?) y éste no quiere tomar el caso porque, joer, no hay por donde cogerlo (el caso, por favor...). O sea, ¿cómo se enteraron de que el Tom Hanks tenía SIDA? Quiero decir, aparte de ser un putero en varias pelis ochenteras, eso es. Pero al poco después, el Denzel Washington ve al Tom Hanks bien serio en la biblioteca estudiando, y sabe que no es una demanda frívola, que la cosa va en serio, además de ver al Tom Hanks DISCRIMINADO (oye, tú, el que gritó "bienchuchetumare"... un poco más de respeto por favor, que a todos nos gustaría discriminar a Tom Hanks pero no se puede, es contra la ley, óiganle). Ahora tenemos por fin a DOS CONTRA EL CRIMEN. Contra el crimen de despido injustificado y discriminación, eso es. Una importante batalla legal por la justicia y los derechos humanos, y los Oscares de la Academia, ha comenzado.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La última gran peli de cine social de los '70s se estrenó en 1993, y se llama "Filadelfia". Versa sobre la homosexualidad, un tema que desde siempre ha sido difícil. Algunas culturas se lo toman con cierta naturalidad (los griegos, los japoneses). Otras, no tanta. Herederos de la Palabra de Dios, los cristianos han construido civilizaciones enteras en donde la homosexualidad no es aceptada, y en las cuales los homosexuales son buenos como leña para la hoguera. En fecha tan reciente como inicios del XX, todavía era posible ver a maricas como Oscar Wilde condenados a trabajos forzados, a ver si así se hacían hombres. El cine yanki, fiel al precepto de que hay que darle a las audiencias lo que pide, emprendió un cierto derrotero en mostrar perversioncillas sexuales antes de que a inicios de los '30s cayera con todo rigor el Código Hays sobre la industria, que entre otras cosas prohibía "cualquier inferencia de perversión sexual". Debemos recordar que en la época, la homosexualidad no era considerada una opción sino una enfermedad siquiátrica (bueno, todavía algunos, pero los siquiatras serios hace mucho que ya no intentan "curar a los gays" ni incluyen ser gay en el DSM). Pie de entrada para... las pelis que sugieren sutilmente la homosexualidad sin que nadie pueda darse por enterado so pena de ser un "mente sucia" (desde "El Halcón Maltés" de John Huston hasta varias de Hitchcock, incluyendo la increíblemente criptogay "Extraños en un tren"). Desde los '60s pareció que el cine iba a liberalizarse un resto, pero luego sucedió lo que sucedió: San Francisco convertido en Sodoma y Gomorra, los '70s, los Village People... y finalmente el SIDA. Visto por muchos grupos como un castigo de Dios. Y la propaganda antigay recrudeció de nuevo. Lo divertido del caso es que el cine '80s, y la cultura '80s en general, tuvo también su buen punto gay (los videoclips de la época exhudan hormonas raritas que es un gusto). Y en el cine, ¿qué puede ser más criptogay que vender una peli PARA HOMBRES en donde el prota es un recio adonis musculoso como Arnold Schwarzennegger o Sylvester Stallone, y en donde las minas o son amachadas, o directamente ni aparecen? Era cuestión de tiempo antes de que surgiera una peli dirigiéndose de raíz al problema. Quien tomó el toro por los cuernos fue Ron Nyswaner, guionista que también es activista gay, y que se inspiró en un par de casos de la vida real sobre despidos por SIDA (Geoffrey Bowers, y Clarence B. Cain). El guión le gustó a Jonathan Demme, pero como corresponde a una peli en donde los gays son los buenos, la producción atravesó por sus problemas. Primero que nada, había que venderle la peli al grueso público, porque admitámoslo, a inicios '90s era como un poquito difícil convencer a la gente de ir al cine a ver una peli en donde 1.- El prota es gay, que 2.- Tiene pareja gay estable, y que 3.- Se está muriendo de SIDA, y 4.- Además es un buen chato, en vez de ser un horrible depredador sexual al cual odiar (estilo "Cruising", o en versión femenina, "Bajos instintos", por ejemplo). Para remediar esto decidieron contratar a una estrella de alto perfil, aunque las primeras opciones se cayeron (para la posteridad: Daniel Day-Lewis, Andy Garcia, ¡Michael Keaton!). Al final el rol recayó, cosa inesperada, en Tom Hanks, un actor conocido hasta el minuto fundamentalmente como comediante, y del que nadie esperaba en realidad que tuviera las espaldas para cargar un rol dramático como éste. El rol del abogado amiguete iba a ser inicialmente un ítaloamericano, y se pensó en un comediante como Bill Murray o Robin Williams, pero por esas alineaciones cósmicas que de tanto en tanto bendicen al cine, un actor negro conocido hasta el minuto por roles con su cuota de activismo social ("Haz lo correcto", "Malcolm X") llamado Denzel Washington se mostró interesado, y como Jonathan Demme estaba interesado en trabajar con él hace tiempo, le dijo welcome on board, son, let's do it (la peli, claro. Por favor). Y hubo un incidente de ironía un tanto macabra cuando Jonathan Demme quiso que el rol de uno de los abogados homófobos cabrones fuera para un actor sidoso en particular, Ron Vawter, y TriStar Pictures se negó a contratarlo porque la compañía de seguros que aseguraba la peli no quería extenderle cobertura porque, bueno... estaba sidoso, por eso. Al final Ron Vawter apareció en la peli porque Jonathan Demme puso a TriStar Pictures contra la espada y la pared, haciéndoles ver lo hipócrita que era estrenar una peli de contenido social acerca de que no debemos discriminar a la gente con SIDA, en donde se le hubiera negado un rol a un actor por causa de tener SIDA precisamente. Al final, cuando se estrenó la peli, tuvo un éxito discreto, al inicio por lo menos. Después empezó a funcionar el boca-a-oreja, la gente acudió en masa a verla, y acabó recaudando OCHO VECES SU COSTO (con 26 millones de dólares de presupuesto, recaudó 206 millones), instalándose como la novena peli más taquillera del año, el mismo año en que "Parque Jurásico" instaló un nuevo récord mundial de recaudación con sus más de 900 millones, y que el cuarto lugar fuera ocupado por otra peli "con conciencia" como "La lista de Schindler". Qué tiempos aquellos en que un drama social quedaba entre las pelis más vistas del año, ¿no? La ruta de la peli se coronó con un Oscar para Tom Hanks (el primero en una racha de dos, porque al año siguiente vino "Forrest Gump") y otro para Bruce Springsteen por su tremendo tema "Streets of Philadelphia". Irónicamente, el guionista Ron Nyswaver se quedó debajo de la mesa, en otra de esas decisiones para la historia de las decisiones idiotas del Oscar, siendo batido por el guión de... "El piano". Porque parece que una peli que muestra a Harvey Keitel en bolas tiene un mejor argumento y diálogos que un drama social acerca de la discriminación. Digo yo.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Aunque en algunos aspectos "Filadelfia" es una peli seriamente "de su época" (y en otros, incluso resulta algo demodé), en otros sigue siendo tan actual como el primer día. Para las audiencias modernas ha perdido mucho de su impacto ya que a veinte años de su estreno, los temas que aborda se ven como superados: los homosexuales son mucho más aceptados hoy en día (no que la tengan regalada ni nadie los mire feo, pero su situación ha mejorado haaaaaarto respecto de lo que era en 1993), el SIDA ya no es una sentencia de muerte segura sino apenas una enfermedad crónica (una joda de enfermedad crónica, vale, pero aún así)... También el hecho de ver a Tom Hanks en un rol dramático, que en 1993 fue la gran sorpresa gran para todo el mundo acostumbrado a verlo en infracomedietas como "Despedida de soltero" o "Quisiera ser grande", se ha desvanecido un tanto, y su actuación ya no sorprende tanto como antes, no porque sea mala (no lo es) sino por el efecto acostumbramiento. Pero aún así, el tema fundamental de la peli sí que sigue siendo muy actual: la discriminación. ¿Somos una sociedad más tolerante que en 1993? Dudoso. Se ha instalado un discurso políticamente correcto acerca de muchas cosas, pero en la práctica se sigue mirando por arriba del hombro. La gran diferencia es que hoy en día la discriminación es más atomizada. En 1993, con medios de comunicación más limitados, la tendencia era a formar grandes bloques de ideas y pensamientos, mientras que hoy en día, con Facebook y las redes sociales, la discriminación se practica de facto ninguneando a los que no piensan como uno y no tienen el estilo de vida de uno. Hoy en día no se discrimina gritándole a alguien que es un pervertido o riéndose en la cara de él (salvo cierto autoproclamado pastor chileno al que hubo que cerrarle las fauces tribunales mediante, porque según algunos, Jesús autoriza a practicarle bullying a la gente que te desagrada). Hoy en día se discrimina ninguneando, haciendo el vacío, aplicando la ley del hielo. Antes se podía sacar en cara a alguien el haber dicho o hecho algún comentario discriminatorio, hoy en día ya no se puede porque la gente se cuida más de hacer dichos comentarios, pero los hechos los delatan. En ese sentido la dinámica ha cambiado un poco, pero la discriminación en sí sigue siendo la misma de todos los días. En "Filadelfia" vemos como el abogado gay sidítico se enfrenta a una verdadera muerte social porque es despedido de su trabajo por sus jefes homófobos, mientras que hoy en día la muerte social vendría por la exclusión tácita del tipo que no sigue a la masa, que no sigue el trend topic de Twitter, que postea cosas raras en Facebook. En ese sentido, en el retrato que la peli hace de la mentalidad prejuiciosa, de la desinformación, y en definitiva de las ganas de utilizar el poder propio para joder al prójimo que no es como nosotros porque sí, porque se atreve a SER DIFERENTE, esta peli sigue siendo dolorosamente actual.
-- Uno de los aspectos más criticados de la peli, es justamente una de sus fortalezas. Se ha dicho que la peli es demasiado camp, que presenta a los gays como locazas sueltas para el sexo casual, que el prota es un santo a pasitos del típico niño de tragedia de la época de Dickens que muere con aromas a santidad porque "es demasiado bueno para este mundo pecador", que no se muestra a Tom Hanks comiéndose a mordiscos con Antonio Banderas. En definitiva, una peli cuya principal moraleja radica en que los gays son como todas las otras personas, desfigura el universo gay hasta caricaturizarlo. En realidad, estas críticas son injustas. El "estilo de vida gay" presentado en la peli no difiere en exceso de un "estilo de vida heterosexual", quizás con la significativa excepción de la fiesta homosexual, que de todas formas, si bien tiene su toque camp, tampoco es un refugio de locas desatadas ni mucho menos. El prota es retratado como un buen tipo, vale, pero en un minuto confiesa haber tenido una escapadita pecaminosa por ahí, lo que introduce un tono de gris en su personaje, lo que lo humaniza sobremanera. Y es cierto que no vemos porno gay en la peli ni mucho menos, pero tampoco es estrictamente necesario para el guión, y hay una o dos escenas en donde vemos a Antonio Banderas efectivamente preocupado por Tom Hanks con gestos cariñosos. En definitiva, esta peli hace su mejor esfuerzo por mostrar a los gays como seres humanos normales, con sentimientos y afectos como todo el mundo, sin ridiculizarlos ni mucho menos, pero tampoco sin tratar de santificarlos. Es cierto que el prota parece un poco ser más santo que el resto, pero por otra parte está en la premisa misma de la peli, ¿no?
-- La realización misma es impecable. Partiendo por la actuación de Tom Hanks, que fue, es y será la mejor de toda su carrera, muy por encima de las salidas de madre pedorras que se mandaba en los '80s, y también muy por encima de esos roles de burguesito aburrido en que se ha encajado sobre todo a partir del XXI. A su lado, Denzel Washington también se manda otro papelazo como ese abogado muy profesional en lo suyo, pero que tiene serios problemas él mismo para aceptar a los gays, y se le nota claramente incómodo tratando de hacer lo correcto... y aún así lo hace. Del lado de los villanos el que brilla como una bestia inmunda de autocomplacencia y egotismo es Jason Robards, consiguiendo el casi imposible de que su rol de villano-con-tarjeta-de-presentación adquiera cuerpo y substancia, e incluso sea vehículo de algunos de los temores de la audiencia, sin hacerse querible en el proceso. La sinuosa y reptiliana abogada de los villanos es interpretada también de una manera excelente por Mary Steenburger, repitiéndose bajo la batuta de Jonathan Demme que le había dado un Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por "Melvin y Howard" en 1980, aunque para las audiencias masivas probablemente sea mejor conocida como la encantadora profesora de la que se enamora Doc Brown en "Volver al futuro III". El director Jonathan Demme venía por cierto de dirigir "El silencio de los inocentes", y tiene un tino estupendo para las locaciones y ambientaciones (vale, casi todo es en interiores, pero las escasas escenas exteriores están clavadas), hasta el punto que la mismísima Filadelfia, la "ciudad del amor fraternal" como lo recuerda Denzel Washington en un diálogo (Filadelfia viene del griego que significa "amor fraternal" justamente) se transforma en un personaje, de manera intencionada porque después de todo, como también lo recuerda Washington, es la ciudad de la Declaración de Independencia, la formulación de los derechos humanos para Estados Unidos. Complementa Howard Shore con una estupenda banda sonora, aunque el que sin lugar a dudas se lleva la palma en el rubro es Bruce Springsteen, componiendo una canción en realidad bastante sencilla, pero que de esa misma sencillez saca una garra tremenda. Así como "Filadelfia" es probablemente una de las mejores pelis de los '90s, es seguro afirmar que "Streets of Philadelphia" es una de las mejores canciones de la década.
IDEAL PARA: Ver cine social del bueno.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "FILADELFIA":
-- "Philadelphia" en Se Rueda.
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Tom Hanks
jueves, 15 de mayo de 2014
"El informe pelícano" (1993).
-- "The Pelican Brief". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Alan J. Pakula.
-- Actuación: Julia Roberts, Denzel Washington, Tony Goldwyn, Stanley Tucci, Sam Shepard, John Heard, James B. Sikking, Cynthia Nixon, William Atherton, Robert Culp, John Lithgow, Hume Cronyn, Ralph Cosham, Jake Weber, Anthony Heald, Nicholas Woodeson.
-- Guión: Alan J. Pakula, basado en la novela de John Grisham.
-- Banda Sonora: James Horner.
-- "El informe pelícano" en IMDb.
-- "El informe pelícano" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Vemos una escena de ésas en que "te vamos a mostrar algo perfectamente anodino, pero que no te explicaremos para que te quedes preguntándose WTF fue eso". En este caso, un grupo de gente protestando contra un vejete terminal, y con Denzel Washington conversando con él destoquello. Luego, fotogramas más adelante, el vejete terminal aparece muricido. No muricido de que se le acabó la cuerda, sino más bien de que se la acabaron. En paralelo, en un cine porno (y a juzgar porque sólo se escucha JAF-JAF masculino y ninguna hembra gimiendo, debe ser un cine porno gay), a otro tipejo van y le pasan una cuerda por el pescuezo (¿asfixia heteroerótica? ¡Misterio, misterio!). La prensa de inmediato salta, incluyendo al Presidente de Estados Unidos, porque los dos jueces eran de esa especie que sólo existen en los Yueséi: ¡¡¡RADICALES QUE DEFIENDEN LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES!!! ¿Fueron grupos radicales que se deshicieron de ellos? En paralelo vemos a Julia Roberts asistiendo a clases de leyes (tan oronda a sus entonces 25-30, y ella jovencita lo que se dice jovencita nunca se vio), haciendo lo que siempre se hace en las pelis de "clases de leyes": debatiendo con el profe acerca del fallo estoquello. Algo después vemos que la Julia Roberts... ¡se acuesta con su profe! (O sea, siendo Jólivu, y siendo la Roberts, no se ve actividad coital por ninguna parte, se subentiende del diálogo, eso es). La Julia Roberts, que es más lista que el hambre, como que se subió a bordo de esta peli sólo de haber leído la novela y sin leer el guión, va e investiga, mete las narices en estoquello, y da con una teoría, que... ¿se la explica a su profe/follamigo para que los espectadores nos enteremos? Claro que no, por supuesto, qué suspenso habría en eso. En vez de ello la escribe en un informe (que, adivinamos, algo debe tener que ver con pelícanos, si está en el título de la peli...cula). Escena siguiente, ella y su profe/follamigo salen de un bar, pelea, ella se va por su cuenta, él se sube al auto... ¡¡¡BOOOOOOMMMMMM!!!, el profe y su pija follastudiantes vuelan hasta el séptimo cielo. En el carro, a la Julia Roberts le preguntan nombre, apellido, grupo sanguíneo, dirección Féisbuk (no existía en ese tiempo, pero si es por exagerar...), un poli, y después cuando el poli se va, APARECEN LOS POLIS DE VERDAD a interrogarla... OH-CRAP. En paralelo, el Presidente de los Yueséi, que está en horas bajas, reelección, whatever sea necesario para mantener la trama funcionando, recibe la noticia de que alguien descubrió que existe una conspiración relacionada con un informe (que, adivinamos, algo debe tener que ver con pelícanos, si está en el título de la peli...cula). ¿Y el tipejo se la explica al Presi para que los espectadores nos enteremos? Claro que no, por supuesto, qué suspenso habría en eso. Más conversación críptica, no nos enteramos de nada... (Bueno, algo sobre culpar a los terroristas blablablá, joer, si suena casi post 9-11). ¡Ah! Y a la Roberts comienzan a perseguirla. Ah, bueno, y Denzel Washington sigue dándose vueltas por ahí, por si no se acordaban de que también estaba en la peli...cula (está en el afiche promocional y tal, pero Sean Bean estaba en el afiche promocional de Juego de Tronos, y ya ven...). Como a la hora de peli y más (joer, sí, así de lenta, qué vendrá después en materia de thrillers, ¿¿¿SUSPENSO EN EL MUNDO DEL CARACOLÓDROMO???), recién se juntan los jodíos. ¿Y la Roberts le explica al Washington la conspiración para que los espectadores nos enteremos? Sí, señores, esta vez sí nos explican que existe una conspiración relacionada con un informe que, sí, algo tiene que ver con peli...canos, si está en el título de la peli...cula. Pero los espectadores igual no se enteran de nada, si total, a esas alturas del partido la mayoría ya se ha dormido o, para honrar el título de la peli, se las ha emplumado... como los peli...canos, eso es.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hubo una época en donde John Grisham era la chicha en cacho. ¿Quién, dice usté? A eso me refiero. Las pelis Grisham eran casi un subgénero del cine, fueron taquilleras y tal, pero de ellas, hoy en día nadie se acuerda (o si las recuerdan, es por las pelis en sí, no por ser una Grisham Movie). Todos quienes se han tragado más de una, reconocen el patrón. Un abogado joven e idealista, se enfrenta a lo que por lo general es una conspiración en las alturas, alguien que está moviendo el sistema como piezas de ajedrez, una conspiración por lo general que viene desde la derecha corporativa, que obvia la parte de enviar abogados y prefiere los matones de toda la vida para fijar el problema, aunque al final el abogado gana por lo general con alguna clase de trato porque EL SISTEMA FUNCIONA. Es la plantilla básica que (con variaciones) siguen "El cliente", "Tiempo para matar", "Hasta que la muerte nos separe" o "Tribunal en fuga". Pero antes de ésas, la bomba estalló con "Fachada", con ¡¡¡TOM!!!, en 1993. Y el mismo año salió OTRA Grisham Movie, que es ésta. Con Alan J. Pakula en la dirección, presto a reverdecer sus laureles de director de cine de denuncias (las escenas en el periódico tienen un cierto regusto a su antigua peli "Todos los hombres del Presidente"), y que había conseguido mandarse una con "Se presume inocente", y no mandarse una con la siguiente "Juego de adultos" (debe haber pensado que qué pasa si sumamos periodismo estilo TLHDP y abogacía estilo SPI y tenemos esto). Con una Julia Roberts entonces ultrahot en taquilla ("Mujer bonita", "Línea mortal", "Durmiendo con el enemigo", "Todo por amor", "Hook"), aunque todavía obligada a mostrar algo de (no mucha) carne, como una escena de lencería gratuita acá. Y un Denzel Washington que en ese mismo año estaba también al tope como abogado en "Filadelfia". La peli fue un taquillazo en toda regla, la décima del Top Ten de 1993 (compitiendo contra "Parque Jurásico", "El fugitivo" y "La lista de Schindler". Y también segundona respecto de la otra Grisham Movie del año que fue "Fachada"), aunque no le fue tan bien con la crítica. Y ha quedado... ¿como un clásico de la década? ¿Como un clásico menor? A ver, veamos, ¿cuántos de ustedes recordaban siquiera que esta cosa alguna vez se rodó?
¿POR QUÉ VERLA?
-- La verdad es que "El informe pelícano" ha envejecido fatal. Ya no era material de excelencia en sus años, y pasados ciertos ganchos de taquilla (el reclamo de la Roberts y el Washington, principalmente), sus defectos se hacen todavía más evidentes. El problema del argumento es que es demasiado arquetípico. Hay cierta información sensible (el famoso informe en cuestión), y un grupo de villanos de esos "conspiración sin rostro" con matones a sueldo van detrás. Hemos visto cincuenta millones de versiones de este cuento, y ésta es una más. Cuando se cuenta este cuento, hay dos maneras de hacerlo bien. Una es que acompañemos al prota a lo largo de la investigación, sea en plan carrera contra el tiempo, sea en plan "descubrir el BIG SECRET antes de que nos maten por meter la narices en donde no deberíamos": el suspenso viene dado por qué tan grande va a ser la bomba de revelación al final. "Fachada", por mencionar una Grisham Movie, sigue más o menos este esquema (aunque lo ocupa la primera mitad de la peli, y la segunda se trata de ver a ¡¡¡TOM!!! tratando de salvar el culo). Y el otro es mostrar las cartas al espectador desde el inicio, exponer toda la conspiración con lujo de detalles y con copia por triplicado (sea que el prota sepa, sea que no), y transformar el asunto en una partida de ajedrez y que gane el bastardo manipulador más bastardo manipulador (parece irrazonable, pero piénsenlo: tanto Columbo como James Bond han tenido larguísimas continuidades usando este último sistema). "El informe pelícano" se queda con una combinación de ambos: la prota sabe, los malos saben, pero el espectador no. En definitiva, eso significa que cuando vemos la peli, no tenemos idea de por qué se están agarrando las mechas, o qué tan importante es el asunto en cuestión. Lo guardan hasta la mitad de la peli...cula, y cuando lo revelan, resulta que todo el p*** asunto era... por unos peli...canos. O sea, por la corporación malvada que quiere cagarse en unos peli...canos. Vale, mucho dinero en juego y tal, pero la cara de WTF del espectador puede llegar a ser muy épica aquí. "¡Qué tanta alharaca por unos cisnes muertos!". Perdón, "¡Qué tanta alharaca por unos pelícanos muertos!". Lo de los cisnes muertos era por una compañía maderera del sur de Chile, a comienzos del XXI, en un abracadabrante ejercicio de deficcionalización, de grandes empresas chilenas plagiando a Jólivu, para que después digan que las peli...culas no enseñan maldades a los espectadores. Si a eso le sumamos que los malos malosos son unos tarados de campeonato (porque resulta que el jodío informe es una teoría sin mayor evidencia fáctica aparte del "miren qué sospechosas las conexiones aquí y allá", pero sin pruebas tangibles, y además una que no iba a saltar más alarmas, entonces la mejor manera de concitar atención sobre el mismo y cargarse la conspiración es justito hacer lo que hacen los malos, o sea, enviar matones a matar a la que escribió el informe, en vez de desacreditarla y tratarla como una lunática conspiranoica como los hay tantos hoy en día en interné), y ADEMÁS la lata dura dos horas y media de acción no particularmente percutante (porque la cosa va de: STAGE 1, nos salvamos de un intento de asesinato, STAGE 2, nos salvamos de otro intento, STAGE 3... seguro que estaban pensando en el videojuego, los jodíos), pues apaga y vámonos. ¿Lo bueno de la peli? Bueno, si pones a Julia Roberts y a Denzel Washington como protas, es imposible que no te salga ALGO bueno. Sumémosle un Robert Culp como Presi de los Estados Unidos (actorazo de carácter fallecido en 2010 a los 80, que se le daban muy bien los roles de bribón simpático), Robert Lithgow como el jefe de Denzel Washington, y la cosa mejora algunos enteros, la posibilidad de carcajearse con una Cynthia Nixon pre-"Sex and the City" haciendo un rol-casi-cameo, y un en ese entonces todavía no muy conocido Stanley Tucci como el asesino de los malos, la cosa mejora algo. Pero sea cual sea la opinión de turno, desde lo insufrible hacia arriba, es muy difícil que suba más allá de "está OK". Es un thriller promedio, y poco más. Si estás bien con eso, perfecto. Pero si esperas la peli que te va a hacer vibrar y ponerte al borde de la butaca, olvídalo. Por suerte, es muy poco probable un remake. Si la ambientaran en 2014, la Julia Roberts iría y soltaría la bomba del informe por interné, y el remake de "El informe pelícano" sería un cortometraje de diez minutos. Bueno, TAMBIÉN hay Oscares para los cortometrajes, así es que alguna posibilidad tendría un remake, de todos modos.
IDEAL PARA: Nostálgicos de los '90s y devoradores compulsivos de thrillers.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 29 de agosto de 2013
"La asesina" (1993).
-- "Point of No Return". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: John Badham.
-- Actuación: Bridget Fonda, Gabriel Byrne, Dermot Mulroney, Miguel Ferrer, Anne Bancroft, Olivia d'Abo, Richard Romanus, Harvey Keitel, Lorraine Toussaint, Geoffrey Lewis, Mic Rodgers, Michael Rapaport, Ray Oriel, Spike McClure, Lieux Dressler.
-- Guión: Robert Getchell y Alexandra Seros, basados en el guión de Luc Besson.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.
-- "Point of No Return" en IMDb.
-- "Point of No Return" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Washington DC, la CAPITAL DEL IMPERIO. Un grupo de desadaptados adolescentes tiene la mala ocurrencia de realizar un asalto. La cosa se sale de madre, hay un tiroteo como ésos que hacen de EEUU un país tan malo para vivir, y agarran a una chica. Juicio sumario por haber matado a un poli, y pena capital. Inyección letal. La chica chilla como un barraco por las mismas razones que el resto de la escoria de la sociedad: que no tiene la culpa, que en el fondo es una víctima del sistema la pobrecita, etcétera. Cuando abre los ojos, descubre que... no está muerta. Guau, capitán obvio al rescate. Allí aparece un tipo nada más mino (bueno, eso es lo que la peli trata de hacernos creer) que le dice a la chica que en realidad no está muerta (¿en serioooooo...?), que le fingieron su funeral y todo para borrar su identidad, y que ahora está trabajando para la típica organización sin nombre que hace operaciones encubiertas en nombre del Gobierno (por una vez en la vida, no por la libertad ni la democracia). La chica se rehúsa, pero bueno, cuando la alternativa es terminar con una bala en el cráneo, pues como que de pronto se hace mucho más fácil seguirle el ritmo al baile... Así, nuestra prota ahora forzada a trabajar para el Gobierno, comenzará a luchar por sobrevivir, e incluso, por lograr lo imposible, o sea, tratar de recobrar su libertad... Si sobrevive hasta ese día, claro.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A finales de los '80s había un cineasta que se estaba forrando en Francia. Su nombre era Luc Besson. Su carta de presentación fueron pelis macarras en las cuales adoptó los aspectos más desmadrados del cine de Hollywood y los llevó to-the-top en Francia, con ambientaciones y actores franceses, etcétera. "El último combate" y "Subway" están ahí para atestiguarlo, aunque su gran reventón fue "Azul profundo". Desde ahí, Luc Besson insistió en su camino y rodó la violenta, oscura y nihilista "Nikita". Peli que le gustó mucho a los jerifaltes de Hollywood. Por eso, por violenta, oscura y nihilista, todos elementos que atraen a la audiencia, parecen haberse dicho. Pero... hablada en francés. Y con actores a los que no los conoce nadie (bueno, todavía: ¿usted podría mencionar alguna otra peli en donde haya actuado Anne Parillaud? Yo me sé un par, pero es que joer, por mi sangre corre más celuloide que hemoglobina a estas alturas del partido). Entonces tomemos esta peli violenta, oscura y nihilista, que le va a gustar a la audiencia por violenta, oscura y nihilista, pero hagamos un remake más Hollywood, o sea, no tan violento, oscuro ni nihilista. La cuadratura del círculo aquí. Porque a veces yo no sé en qué diablos piensa la gente de Hollywood. Supuesto de que piensen en lo absoluto. Porque a veces yo creo que las decisiones ejecutivas las toman con un d20. Arrojado por un mono, eso es.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Hagamos abstracción de que "La asesina" es un remake casi cuadro-por-cuadro y con muy poco o nada de aportes originales desde la "Nikita" original francesa. Eso es vestirse con plumajes ajenos, vale, pero supongamos que nunca hayamos visto la versión francesa. Tendríamos aún así un decente thriller nihilista, pero sin superlativos. Una peli que tiene más posibilidades de gustarle a quienes no vieron la "Nikita" original francesa. Más calcada era "El aro" de Gore Verbinski sobre el "Ringu" japonés, y no escuché mucha gente que se quejara (quizás porque "El aro" la vio todo el mundo, y "Ringu" no la vieron más que algunos frikis irredentos, y también yo). A esto contribuye la acertada dirección de John Badham, cineasta quizás no artista, pero sí un buen artesano que nos ha dejado cosillas de interés como "Fiebre de sábado por la noche", "Drácula" (el de 1979, por si acaso), "Relámpago azul", "Juegos de guerra", "Cortocircuito" o "Encima de la hora". Pero ni él, ni la buena (no espectacular, pero sí buena) interpretación de Bridget Fonda, o la (descafeinada y rip-off de la original francesa) banda sonora de Hans Zimmer consiguen realmente hacer de esta peli algo memorable. Y es que el proyecto estaba podrido desde la raíz. Pueden darse una pista si ven los afiches respectivos. En el afiche de "Nikita" vemos a Anne Parillaud acorralada y hundida en el suelo, aferrándose neuróticamente a su arma como única alternativa de supervivencia. En el afiche de "La asesina" por el contrario vemos a Bridget Fonda muuuuuu linda de vestido, mucho más relajada (no tanto que desfrunza el ceño porque es una action-chick, pero igual) y en control de la situación, y dejando colgar de su mano la pistola con insultante displiscencia. Esta diferencia en los afiches se transmite a las pelis: "Nikita" era un tenso thriller nihilista en donde era fácil empatizar con la prota porque ella conseguía transmitir tristeza y lástima dentro de un mundo podrido, mientras que en "La asesina", por más que intenten afear a Bridget Fonda y por más que ella no haya sido nunca una bomba sexual como Demi Moore o Kim Basinger (consideradas para el rol, créase o no), pues sigue siendo una belleza de Hollywood, y por eso, sus peripecias nos suenan más lejanas y distantes. Es fácil empatizar con la Nikita francesa porque vemos como está seriamente hundida en un mundo de mierda hasta el pescuezo, mientras que con la Nikita made in America, a pesar de haber sido reclutada como asesina y todo, cuando finalmente hace su vida en California es too tan lindo-bonito (bueno, no tanto como "Baywatch" o "Acapulco H.E.A.T.", pero sigue siendo California sol y playas, vamos), como que empezamos a encontrar que se queja de llena, si tiene la vida asegurada después de haber salido de la más abyecta miseria. La peli tiene algunos momentos por aquí y por allá, en particular a cargo de las escenas más emotivas de Bridget Fonda (Gabriel Byrne también tiene una, cuando refiere a un tercero en clave la historia de cómo conoció a Nikita). Como decía, si no has visto la "Nikita" original, te será mucho más fácil que te guste "La asesina", aunque sea como un thriller medianamente aceptable, pero aún así, sigue siendo otra action-movie lejana, distante y fantasiosa de Hollywood, una que podrás ver distendidamente durante un par de horas y después olvidar con la misma o mayor celeridad. Como pasa con cualquier peli de Hollywood que se queda en la tierra de nadie entre hacer un thriller seguro por un lado, y un thriller de auténtico riesgo por el otro.
IDEAL PARA: Quienes no hayan visto la versión original y no tengan cómo agenciársela de minuto.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1993,
Asesinos Profesionales
martes, 19 de febrero de 2013
"Un día de furia" (1993).
-- "Falling Down". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Joel Schumacher.
-- Actuación: Michael Douglas, Robert Duvall, Barbara Hershey, Rachel Ticotin, Tuesday Weld, Frederic Forrest, Lois Smith, Joey Hope Singer, Ebbe Roe Smith, Michael Paul Chan, Raymond J. Barry, D.W. Moffett, Steve Park, Kimberly Scott, James Keane.
-- Guión: Ebbe Roe Smith.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Un día de furia" en IMDb.
-- "Un día de furia" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
L.A. Día caliente. Taco. Automóviles. Transpiración. Espaldamojás. Autopista. Concreto. Caloh pa' glande. Y entonces, una fallita de aire acondicionado de ná, y... click. Listo. La fórmula para la combustión social. Uno de los tipos que está manejando, un compa're que tiene pelo cortao a lo milico, sale a caminar. Seguirá a pie. Porque sí. Porque todo es DEMASIADO. La sociedad, el PUTO ENTERO SISTEMA. Y empieza a caminar hasta llegar a una tienda cercana. Como estamos en la era anterior a esos artefactos del demonio que son la telefonía celular, pues debe buscarse una caseta de pago. Sólo que no tiene cambio. Le pide al dueño de la tienda, un coreano, que le de cambio. "Sabio Confucio decil, mi no cambial. Compla, compla". El otro va y dice que con esos precios, una Coke, olvídate. Pero necesita el dinero para hablar por teléfono. Para hablar con su esposa. Porque es el cumpleaños de su hija. Bueno, su esposa está separada de él por algo. Con orden de restricción y esas zarajandas. Mientras tanto el coreano le ordena al tipejo que, después de haber comprado un bate, se vaya. Se largue. Gran idea, coreano estúpido (nadie dijo que esta peli no fuera xenófoba, ¿eh?). El prota entonces le suelta que coreanos malagradecidos de mierda, que les ayudaron en lo de Corea, que les permiten inmigrar, y ahora quieren tomar por asalto al cuello a LOS AMERICANOS??? WELL, I HAVE A FEW WORDS FOR YOU, FUCK YOU!!! Y va y deja la escabechina con el bat. La escalada de armas, que irá por el bate, seguirá por el cuchillo y acabará con un bonito arsenal, apenas ha comenzado. ¿Lo único que se interpone entre él y su hijita adorada? Un polizonte abusado por sus compañeros de trabajo, abusado por su jefe, abusado por su señora, etcétera. Ah, y un montón de cabrones hijos de perra que se creen que se tienen toda la libertad del mundo para ser gente mugrosa e indecente (y no lo digo sólo por los gagstas que aparecen ahí, sino también por cierta escena en cierto campo de golf...).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Algo había en el aire a comienzos de los '90s. El Muro de Berlín acababa de irse guardabajo, y resulta que bajo una economía capitalista, todos de pronto éramos amigos y del mismo bando. Claro que como de costumbre, algunos son más amigos y más del mismo bando que otros. Pero, ¿quién iba a decir algo al respecto? Antaño protestabas, te tachaban de comunista, comunacho, rojillo, etcétera, y aunque fuera un insulto de marca mayor, al menos era algo que podías lucir con respeto. Ahora protestabas y te decían "oye, weón, actualizaté, que el Muro de Berlín se cayó". El neoliberalismo dejó de ser una escuela de pensamiento para transformarse en un dogma religioso, con los economistas yendo a golpearse el pecho a las convenciones y diciendo EN FRIEDMAN CREEEEEEMOOOOOOS... AAAAAAMEEEEEÉNNNNNN... La receta para el estallido social ya estaba prendida. Se veía venir desde fecha tan antigua como "Escape de Nueva York" de 1981, con un NY completamente asshole y militarizado. La idea de que pronto en L.A. iban a haber sublevaciones proletas para cagarse ya estaba presente en "Depredador 2" de 1990, con un 1997 poco menos que en estado de sitio. En medio de todo eso salió esta peli, "Un día de furia", que hoy en día hay que manejarla con dinamita. Porque durante algunos años la bomba fue desactivada gracias a que de pronto un muhalaha se le ocurrió tirar abajo un par de Torres Gemelas, y de pronto criticar el sistema era ser musulmán, antipatriota, antineoliberal, etcétera (a tanto llegó, que los izquierdistas imbéciles de toda la vida de pronto se pusieron a defender al mundo musulmán que si pudiera, se comería a todos los izquierdistas del mundo). Se la estaban sacando barata los neocon, hasta que estalló en su cara el 2008, la burbuja Sub Prime, "Too Big to Fail", "Inside Job", etcétera. Ahora ya están listas de nuevo las condiciones para un nuevo estallido social que ríanse ustedes de la Primavera Arabe, ríanse de Occupy Wall Street, ríanse ustedes de las protestas estudiantiles chilenas. A inicios de los 2010s, "Un día de furia" es incluso más actual que en su propio tiempo (el año de "Parque Jurásico", "Mamá por siempre", "El fugitivo", "La lista de Schindler", "Fachada", "Una propuesta indecente"...). Por algo tienen tanto miedo de reemitirla.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Como decíamos, "Un día de furia" es una peli actual, muy actual. Y lo seguirá siendo en tanto siga existiendo anarcocapitalismo en este planeta. El capitalismo en sí mismo no es algo negativo (ud. tiene conexión a Internet gracias al capitalismo, y de hecho ud. probablemente sepa leer y escribir gracias al capitalismo, porque en la sociedad feudal ni los señores sabían leer y escribir... aunque con los grados de analfabetismo funcional incluso en las más altas esferas del poder hoy en día...). Pero el capitalismo entendido como una jungla darwiniana sin regulaciones de ninguna clase, conduce de regreso a una sociedad oligopólica que en realidad no difiere en exceso del comunismo, en otra prueba de que los extremos se tocan. El argumento entero de la peli es un pretexto para poner en la rampa a un montón de gente mala que en realidad no le sirven a nadie. El inmigrante coreano que abusa del capitalismo para cobrar los precios que quiere es uno, pero no el único. Está el neonazi que cree que está llamado a cambiar el sistema no porque el sistema esté mal, sino por ese complejo de mesías que tienen algunos... er... alternativos, digámoslo así. Está la cadena de comida chatarra que publicita me'io peazo hamburguesa, y vende después una porquería (y la sarta de parroquianos weones que se la comen, claro). ¡Y cómo olvidarse de la parejita de millonarios satisfechos de sí mismos en su campito de golf! Andando la peli, descubrimos que el prota tiene más de algún tornillo suelto, y que si ha hecho SNAP, es porque en realidad tiene algo de brote sicótico etcétera. Yo siempre he sospechado que esa parte de la peli es como para que sigámoslo viendo como el villano, porque bueno, quién hubiera publicitado esta peli si él fuera el héroe. Sólo que todo el mundo se acuerda de él y nadie del poli que lo persigue, que se supone es "el bueno". ¿Quién interpreta al malo? Michael Douglas, muy bien. Ahora, ¿quién interpreta al poli? ¿No lo recuerdan? Robert Duvall, pues. No lo recordaban, ¿verdad? No, por supuesto que no, porque, ¿quién aparece en el afiche? Michael Douglas, claro. Michael Douglas es más que un personaje, es la voz de los que no tienen voz, la voz del ciudadano decente que es violentamente amordazado tanto desde arriba por un sistema que lo mastica y escupe, como desde abajo por toda la gente que profita en los insterticios del sistema, abusando de la poquita dosis de autoridad que hayan podido construirse. TIENEN que ponerlo como un sicótico para que lo que dice no sea tan escandaloso ("sí, critica al sistema, pero ¿ven?, está loco"). Sin embargo, es difícil verlo como el villano cuando de principio a fin de la peli, no hay prácticamente ningún personaje, ninguno, que pudiéramos calificar como positivo. Los más cercanos a eso son la pareja de polis conformados por Robert Duvall y Rachel Ticotin (¿"El vengador del futuro", ¿alguien?), pero justamente por ser positivos, ambos son un par de weones: intuimos que ella de buena gana se acostaría con el viejo pero no se atreve, y él a su vez es un basureado por todos a su alrededor (incluso por la perra de su esposa, bonus de premio por hacerlo vía telefónica). No en balde, una de las mejores escenas de la peli es cuando aparece un protestante afuera de un banco (utilicé la palabra "protestante" en vez de "manifestante" a propósito, por ciertas reminiscencias religiosas, por supuesto) con un cartel que dice ECONÓMICAMENTE NO VIABLE. Porque eso es. Estás bien en tanto produzcas, o al menos no estorbes en el camino de los que producen (si con "no estorbas" quiere decir que te mueras, bueno, muérete, esto es capitalismo, ¿no?). ¿Y cómo reacciona el hombre decente? Igualito a Michael Douglas cuando el jodío neonazi va y le dice "¿no te das cuenta? ¡Somos lo mismo!", antes de que el asqueado Michael Douglas le escupa un seco "WE ARE NOT THE SAME. I'M AN AMERICAN. AND YOU ARE A SICK ASSHOLE!!!". En definitiva, el viaje al infierno del prota es una honda y profunda metáfora también de como el capitalismo desatado y desregulado, el capitalismo entendido como "tengo libertad para hacer lo que quiera y cagarme en quien quiera", está hundiendo a toda nuestra civilización a las profundidades del abismo.
-- La peli está muy bien hecha. Con Joel Schumacher a cargo, tipo que ha tenido algunos aciertos colosales ("El Fantasma de la Opera"), pelis que marcaron época ("Generación perdida"), pelis discretas-pero-buenas ("Línea mortal"), pelis entretenidillas ("Enlace mortal"), y mierdas sin remisión ("Batman y Robin"). Esta es de las buenas. De las mejores de su cinematografía. La peli consigue retratar muy bien una atmósfera saturada de calor y de ansiedad, haciendo muy creíble el hecho de que el prota, de un momento a otro y por algo que consideraríamos una tontera (pesada, pero tontera) en un día normal, simplemente hace CLAK y se vuelve loco. Otro punto importante es que Schumacher, probablemente debido a su condición homosexual, se le da muy bien en su cine meter el tema de las represiones sexuales, lo que es una constante en "Un día de furia", ya que mientras el clima incita al calor y a la sensualidad incluso, por otro lado tenemos una galería de personajes alegremente disfuncionales, incluyendo el propio prota que por estar separado, suponemos que no atranca, el poli que es un castra'o 'e su señora, la otra poli media machorra, la ex-señora femenina-pero-de-armas-tomar, y el que se lleva la palma es por supuesto el neonazi que, según intuimos, es neonazi porque tiene más de alguna tranca interna ("dámelo, dámelo, dámelo"...). Schumacher consigue hacer bueno un guión que es interesante, pero que se torna algo errático debido a su empeño por saltar entre lo bueno (Michael Douglas castigando pobres weones) y lo de relleno (la persecusión por parte del poli), aunque dicho empeño se justifica a posteriori por el esfuerzo en establecer la diferencia de suerte entre un weón que trata de darse el salto y cagarse en el sistema (Douglas), versus el otro weón que tiene que encontrar sus testículos, pero lo hace sin saltarse el sistema, y por eso pasa a ser un HOMBRE DE RESPETO (Duvall). De hecho, esta peli se beneficia mucho de sucesivos visionados, porque la primera vez, todo lo del policía puede parecer superfluo e irritante, ya que nos quedaríamos de buena gana con el espectáculo pirotécnico que se monta el Douglas, pero viéndola por segunda y tercera vez es posible captar detalles y matices que permiten establecer la historia del poli como complementaria a la del prota, como un modelo de sumisión pasivo-agresiva al sistema que es alternativo a la rebelión pura y dura del prota. Premio también para la banda sonora de James Newton Howard, que compone un soundtrack ciertamente opresivo y muy poco amistoso, que aumenta la sensación claustrofóbica de la peli.
-- Lo que nos lleva a las interpretaciones. Michael Douglas está soberbio, en uno de los roles de su carrera. Robert Duvall hace más o menos lo mismo de siempre, pero como lo mismo de siempre es grande tratándose de Duvall, pues está bien. Destaca también su extrañísima y medio reprimida química con Rachel Ticotin, que por alguna razón después de "El vengador del futuro" y esta peli nunca consiguió remontar, ya que si bien no es tampoco una actriz descollante, al menos lo hace mucho mejor que otras mediocres que sí han conseguido alcanzar la celebridad.
IDEAL PARA: Ver un angustioso retrato acerca de cómo la sociedad está precipitándose alegremente al abismo, con una radiografía de todas las miserias de la gente que lo puebla.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Escena en la tienda con el koreanu [en inglés, subtítulos en español].
-- Poniendo en su lugar a los petisos del restorán de comida chatarra [en inglés, subtítulos en español].
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1993,
Vigilantes
viernes, 15 de febrero de 2013
"El fugitivo" (1993).
-- "The Fugitive". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Andrew Davis.
-- Actuación: Harrison Ford, Tommy Lee Jones, Sela Ward, Jeroen Krabbé, Andreas Katsulas, Joe Pantoliano, Daniel Roebuck, L. Scott Caldwell, Tom Wood, Ron Dean, Jane Lynch, Julianne Moore, Nick Searcy, Neil Flynn.
-- Guión: Jeb Stuart y David Twohy, sobre una historia de este último, basados en los personajes creados por Roy Huggins.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "El fugitivo" en IMDb.
-- "El fugitivo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La casa está hecha un desastre, y Richard Kimble también. Le han pillao a la señora muerta, y estaba güena pa' colmo (Sela Ward, por si acaso), y cuando empieza el interrogatorio empiezan los OH-CRAP. ¿Quién era el beneficiario del seguro? El. ¿Quién podía haber entrado sin dejar señales de fractura en puertas o ventanas? El. ¿De quién son las huellas digitales? De él. ¿Qué nombre aparece en la grabación telefónica de turno? Adivinen. Sí. El. Y claro, qué dice él, que es inocente, y quién lo hizo... un hombre de un solo brazo. Ya, y al jefe del hombre de un solo brazo se le ve la espalda y acaricia a un gato blanco lanudo, ¿verdad? Y como aparentemente ser médico del hospital más reputado de Chicago no te da dinero para pagar un buen abogado, no sólo lo condenan (bueno, eso se veía venir, estaba cantado), sino que además lo envían a ser inyectado como conejo, pobre desgraciao. Pero el Dios cristiano quita y el Dios cristiano da, así es que decide que el pobre doctor Richard Kimble ya ha tenido suficiente, y va y lo libera. A la manera de los misteriosos caminos del Señor: enviando el bus de prisión barranco abajo a una línea ferroviaria, y luego pasándole un tren encima. Todos creen que el Doctor Richard Kimble está muerto, pero aparece el jodido Tommy Lee Jones en la época en que tenía que ganarse los porotos todavía, así es que él dice que no, que lo va a buscar igual, sólo por si acaso. Mientras tanto, el doctor Kimble tiene su segunda oportunidad. Para vengar a su señora. Para encontrar al asesino. Para hacer justicia. Y en particular, para ser exonerado del delito del que se le acusa, cometiendo toda otra clase de delitos y tropelías incluyendo evadirse de la justicia, daños a la propiedad, asalto contra la autoridad, resistirse al arresto, etcétera, etcétera, etcétera. Pero del primer delito es inocente, eso sí.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Muchos peromuchos peromuchos años atrás, en el jurásico de la televisión, hubo un programa de acción llamado... ¡"El fugitivo"! En él, el doctor Richard Kimble era falsamente acusado del asesinato de su esposa, y por vueltas del destino televisivo, quedaba en libertad para buscar al verdadero asesino, pero perseguido por la policía, eso sí. Vamos, modelo clásico de TV: Bill Bixby / Lou Ferrigno en "El Hombre Increíble" (perseguido por un periodista), "Los magníficos" (perseguidos por la policía militar), "Quantum Leap" (perseguido en el tiempo por una especie de doble/sosías demoníaco, en los últimos capítulos), "Starman" (perseguido por el gobierno... spin-off de la peli "Starman" de Carpenter, claro), y la segunda temporada de "Prison Break" of course. El esquema es viejo como la TV y seguirá siendo usado porque 1.- Evita el choque de egos al tener todo concentrado en poquitos protas y sin necesidad de tener que lidiar con secundarios recurrentes que quieran pasar a la primera línea como Garganta Profunda en "X-Files", 2.- Permite llenar con un montón de filler la serie ya que cada capítulo en el fondo es una aventura autoconclusiva, lo que hace mucho más fácil escribir los guiones a la vez que el público puede sentarse en cualquier minuto de la serie sin aprender toneladas de mitología previa a la "Lost", y 3.- La presencia de un perseguidor, además de amenizar las cosas y presentar un "villano final" con el cual cerrar una serie sin mucho build-up, permite que cada capítulo termine con el prota sin anclar en ningún sitio, y ganando drama adicional porque el pobrecito por-una-vez-encuentra-la-felicidad y ya tiene que estar moviéndose de retirada, ya saben. Hubo un momento en que nadie sabía muy bien qué esperar de "El fugitivo". Después de todo hoy en día los rameros... er... perdón, los remakes fílmicos de TVseries son pan de cada día (o hambre de cada día, a según), pero en los tempranos '90s, tener una serie de TV en la pantalla grande era una hazaña por la que sólo "Viaje a las Estrellas: La película" y secuelas, y "La Familia Addams", habían conseguido pasar con dignidad (existe un precedente en el "Dragnet" de 1987, tan mala que ni en el cable la echan). Puede decirse que "El fugitivo" abrió la espita para el suculento mercado de "traigamos esta serie que veían los viejos treinta años atrás, y hagámosla ahora más molona para que la nueva generación juvenil se infle a pop corn en el cine", no porque fuera la primera, sino porque probó que el pelotazo de "La familia Addams" no había sido casual, sino que podía marcarse tendencia. Y listo: ahí tienen "Los Beverly ricos", "Los Picapiedras", "Maverick", "Misión Imposible", "George de la selva", "Los Vengadores" (la de 1998, no la de 2012, valga la aclaración), "Perdidos en el espacio", "El Inspector Gadget", "Patrulla juvenil", "Mi marciano favorito", "Wild Wild West", "Los Angeles de Charlie"... ¡la fiesta nunca termina! (De hecho, ésas son hasta el año 2000, después vinieron... mejor no sigo). Ya lo sé, nunca dije que fuera a ser bonito...
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿La mejor peli de acción de los '90s? Sería pretencioso dar un título hasta para un gato tan inflado en su ego como yo. Pero "El fugitivo" es una buena candidata. A dos décadas de su estreno, sigue siendo tan percutante y adrenalínica como en su primer día. Incluso puede que más, por aquello de estar rodado a la antigüita, con mucha acción física down-to-Earth y cámara fija en vez de, ya saben, un epiléptico cámara en mano grabando tomas para que el editor en la mesa de edición nos ametralle con un plano distinto cada 0.75 seconds, mientras el prota hace el Matrix o algo. La peli incluso sortea el grueso escollo de contar una historia interesante destilando lo justo y preciso la estructura episódica de la serie original: se queda con el inicio y el final, y a cambio de "el pueblo de la semana" tenemos algunas bonitas secuencias de acción en una represa, y después en Chicago. Claro, algunas cosas cambiaron para que el asunto tenga más chicha: en la serie original el crimen era, bueno, un asesinato tonto y nada más, mientras que en la peli todo es parte de una conspiración para que el prota tenga más que investigar ("Al filo de la oscuridad" no se inventó nada, por supuesto). Lo más extraordinario de todo es que lo consiguieron... empezando a rodar mientras el guión ni siquiera estaba terminado. Improvisado all along y funcionó de perlas. Por cierto, hablemos del guionista David Twohy. Tipo que partió de manera no muy promisoria ("Critters 2", "Warlock el Brujo"...), y que siguió con la interesante "Mundo acuático" (bueno, después vino "Hasta el límite", vale) para rematar en la que esperamos termine siendo trilogía de Riddick ("Eclipse mortal", "Las crónicas de Riddick" y "Riddick"). El director Andrew Davis por su parte incluye en su currículum una de Chuck Norris, miren ustedes ("Código del silencio"), una de Steven Seagal ("Alerta máxima") y un remake de Hitchcock ("Un crimen perfecto", remake asumido y no plagio descarado como "Paranoia", eso es). Sin duda, Twohy en los guiones y Davis en la dirección resultaron dinamita. Quizás se repita algún día, quien sabe. Después de todo, los dos andan de capa caída, hay que ver nada más lo que se tardó en salir "Riddick"... Mencionemos por último y de paso a James Newton Howard, mejor conocido por sus soundtracks más tranquilos y melancólicos (¿"Sexto sentido", alguien?), pero que aquí compone uno brioso y espectacular.
-- ¿Alguien creería que este rol asociado como con máscara de hierro a Harrison Ford, fue pensado antes para... Alec Baldwin? Porque hay que ver lo idiota que es el señor Baldwin, de pelearse por cuestión de salarios y terminar por no rodar una de las pelis más memorables de los '90s. Y eso por segunda vez, porque ya había pasado lo mismo cuando Baldwin pasó de la secuela de "La caza del Octubre Rojo", y Ford terminó rodando "Juego de patriotas". Harrison Ford debe tener un altar con las iniciales A.B. en la casa, mientras que Baldwin debe haber dicho "no, otra vez no", y haber aceptado "30 Rock". ¿Alguien se imagina a "30 Rock" con Harrison Ford...? En fin, bromas aparte, el caso es que fueron considerados también Andy García y Kevin Costner. Suertecita la de Ford, porque resuelve como nadie la papeleta del pobre Richard Kimble, eso sí. Al frente suyo como el implacable marshall está Tommy Lee Jones en el rol que terminó de consagrarlo, tanto que de hecho le arrancó el Oscar al Mejor Actor Secundario en la cara a Leonardo DiCaprio por "A quién ama Gilbert Grape", a John Malkovich por "En la línea de fuego", a Ralph Fiennes por "La lista de Schindler" y a Pete Postlethwaite por "En el nombre del padre", no se puede decir que hubiera malos actores o interpretaciones flojas en la quina de ese año (aunque es discutible si era realmente el mejor en medio de esa escuadra de dreadnoughts, pero nadie podría decir que alguno de esos roles fue flojo, ¿no?). Lee Jones venía de haberse puesto a las órdenes de Davis en "Alerta máxima" como el villano, claro, aunque ya había empezado a llamar la atención en un secundario de "JFK". Y se robó tanto la peli, que la secuela se basó no en el personaje de Ford (que por otra parte ya se le supone exonerado, y que le pase de nuevo que le maten a alguien, ser condenado a muerte y darse a la fuga, cuáles son las probabilidades... como Sandra Bullock en "Máxima velocidad 2"...) sino en el de Tommy Lee Jones, aunque por desgracia en "Los federales" lo pusieron a perseguir a Wesley Snipes, en una clara muestra de degradación de la franquicia. Porque claro, en esa época Lee Jones la partía, no como cuando tuvo que perseguir a Javier Bardem en "No Country for Old Men". Y claro, cuando tienes a secundarios como Sela Ward (presencia constante on TV), Jeroen Krabbé ("Su nombre es peligro"), Andreas Katsulas ("Babylon 5"), Julianne Moore en un secundario cuando apenas comenzaba a despuntar (ese mismo año haría topless en una peli en donde Madonna se empelotaba... "El cuerpo del delito"... información de mierda que guarda mi cerebro...), y otros destacados como Joe Pantoliano o Jane Lynch, entonces qué puede salir mal.
IDEAL PARA: Ver un thriller de acción percutante.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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+ Sela Ward,
+ Tommy Lee Jones,
1993,
Fugitivos
lunes, 11 de febrero de 2013
"Fachada" (1993).
-- "The Firm" (título original en inglés), "La tapadera" (título en España). Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Sydney Pollack.
-- Actuación: Tom Cruise, Jeanne Tripplehorn, Gene Hackman, Hal Holbrook, Terry Kinney, Wilford Brimley, Ed Harris, Holly Hunter, David Strathairn, Gary Busey, Steven Hill, Tobin Bell, Barbara Garrick, Jerry Hardin, Paul Calderon.
-- Guión: David Rabe, Robert Towne, David Rayfiel, basados en la novela de John Grisham.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.
-- "Fachada" en IMDb.
-- "Fachada" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un chico listo me-las-sé-todas anda cotizando a ver donde sus bonos pagan más, porque está en vías de titularse de abogao y es de los buenos-brillantes-blah-blah-blah. Ya la cosa huele mal porque si hay algo que Hollywood nos ha enseñao, es que la verdadera escuela es la vida, lo que vale no se aprende en los libros, etcétera (ni en un blog como Cine 9009, mucho nos tememos. Aunque hacemos el empeño de ser educativos aquí, eso sí). El caso es que nuestro joven rematado al mejor postor (¡¡¡TOM!!!, por supuesto) que se come a Jeanne Tripplehorn cuando estaba buena (pasada por el altar, eso sí, que estos thrillers son muy edgies en el tema corrupción, pero cuando se trata de valores familiares todo es muy aséptico, gracias) encuentra su oferta soñada en una oficina de esto-o-aquello en Memphis. No la Menfis egipcia por supuesto, que ésa sólo fue capital de un Imperio Egipcio que no le importa a nadie, sino del que importa, el Memphis de Tennessee USA gracias. El caso es que la firma es medio de bajo perfil, y ya nuestro jovenzuelo debería estar preguntándose por qué un bufete perdido en mitad de la América Profunda le ofrece más que New York o Chicago, pero así es como el materialismo los pierde a ustedes, humanitos tontos, y así es como ¡¡¡TOM!!! se mete de cabeza en la firma. Poniéndole de guía a Gene Hackman, lo cual también debería darte mala espina, porque cuándo el hombre ha hecho papeles honraos (¡leñe, si fue Lex Luthor el jodío!). Las cosas al comienzo se ven chupibien, hasta que se entera de la muerte accidental de dos abogados de la firma. Accidental mis cojones, claro, en estas pelis ninguna muerte es accidental. El caso es que ¡¡¡TOM!!! comienza a hacer preguntas, y sucede lo obvio. ¿Le ponen a un tipo de negro a que lo siga? No, claro que no, hombre, que éste es un thriller fino, no uno con villano de opereta. Lo que pasa es que se lo llevan a un viaje de negocios. En donde lo tentarán a que haga alguna que otra cochinadita, de esas que no le cuentas a la señora porque, bueno, privilegio de torero, ¿eh? ¡Ah! Y mientras tanto aparece el FBI y le dice básicamente que joda a la firma porque, bueno, ellos tienen algo que ver con ciertas prominentes familias de Chicago que cantan Al Capone a todo pulmón... aunque eso le signifique perder la licencia por violar la confidencialidad entre abogado y cliente. Lo malo es que tanto la firma medio mafiosilla como el FBI no saben que están lidiando con... ¡¡¡TOM!!! ...el hombre que mientras más lo meten en problemas, más cara de estreñido pone, y mientras más cara de estreñido pone, más chuloputomacarra se deshace de quienes no son tan majos como ¡¡¡TOM!!!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Si ustedes son humanitos de una cierta edad, quizás recuerden que en la década de 1990 hubo una cierta fiebre en el cine por el thriller judicial, en particular por el thriller judicial cuando está basado en una novela de un autorcillo llamado John Grisham. La racha partió justamente con "Fachada", cuyo éxito clamoroso llevó bien pronto a otras adaptaciones casi a tableteo de ametralladora: "El informe pelícano", "El cliente", "Tiempo para matar", más algunas subsiguientes que se confiaron en que por ser Grisham la cosa iban a andar bien, y por flojillas no consiguieron llegar al nivel. Para que la cosa funcionara llamaron al gran y único Sydney Pollack, que ha rodado cosas interesantes fuera del thriller ("Tootsie", por supuesto), pero cuyo medio ambiente natural parecería ser el suspenso con personajes y diálogos inteligentes ("Los tres días del cóndor", "Yakuza", "Ausencia de malicia"), aunque su última peli a la fecha había sido "Habana", que no la recuerda nadie básicamente porque nadie la vio ni en su día ni después (y las chances son 6 en 10 de que ésta es la primera noticia que tienes de que existió dicha peli). Y pensar que Kevin Reynolds ("El príncipe de los ladrones") y hasta un finlandés llamado Pekka Parikka estaban en la nómina de candidatos. Eso y llamar a un actor hot como Tom Cruise, que entonces era la pipa en cacho y que irónicamente venía de otro thriller ("Cuestión de honor"). Coser y cantar. ¿Resultados? 42 millones invertidos, 270 en boletería. Una nada para la actualidad, pero una atrocidad de bruto para la época. Fue de hecho la quinta peli más taquillera de 1993, y tan abajo en el ranking porque hablamos del año de "Jurassic Park", "El fugitivo" y "La lista de Schindler" aquí (por si se lo están preguntando, el segundo lugar fue para "Mamá por siempre", eso es, ahí está el Top Five entero). Recaudó más dinero que "Una propuesta indecente", ya saben, esa cochinona que al final no era tan cochinona (¿no la han visto? Bueno, qué importa).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por lo básico. Es una peli limpia de principio a fin, muy bien narrada y muy bien contada. No te das cuenta de cómo pasan los fotogramas y te agarra sin soltarte hasta que se termina. Sin tiempos muertos, sin acelerones bruscos, con la velocidad justa para mantenerte al filo de la butaca sin pasarse de roscas. Y lo más importante, sin golpes de efecto baratos. Cortesía del gran director que fue el finao Sydney Pollack, por supuesto. Lo único que, viendo el guión por segunda o tercera vez, algún que otro puntillo de la peli se torna tramposo, en particular la salida final que el prota encuentra para zafarse de todo el lío, y que está un poco puesta ahí para que el pobre pueda salir nadando del pozo. Pero se le perdona a cambio del suspenso del güeno, de que ves al jovencito inocente y sufres por él porque de verdad quieres que salga con bien del ajo (y hablamos de ¡¡¡TOM!!! aquí, de la egomanía hecha cine, no un tipejo al que uno pueda quererle a base de bien, así es que esto es logro de la peli, ¿eh?). Ya por el puro hecho de ser un thriller que consiga de cancha lo que todo thriller debería aspirar, o sea, remecer al respetable y mantenerlo al borde de la butaca por dos horas (bueno, dos horas y media, igual es larguita), esta peli es si no un must-see, por lo menos una buena manera de tirarse la tarde o la noche, a según.
-- Las actuaciones. De muchas pelis se puede decir que los protas están bien, o tal o cual secundario... pero no de todas que hasta el conserje con dos línas de diálogo está para Oscar. Tom Cruise hace más o menos su typecasting, pero le sale convincente, mientras que Jeanne Tripplehorn, pasados ya sus escarceos lúbricos en "Bajos instintos", lo acompaña muy bien. El que se descuadra de bueno eso sí es Gene Hackman, como el tortuoso mentor del lado oscuro del prota, y que consigue que su personaje trascienda la categoría de villano de opereta para transformarse casi en un personaje trágico. Holly Hunter por su parte la borda como secretaria barriobajera, Hal Hoolbrock como el taimado amo y señor de la firma, y David Strathairn como el hermano preso del prota que le perdona ser tan ¡¡¡TOM!!! y too, cómo no quererlo si su corazón es así de grande. Ed Harris resulta de interés también, como el jodío agente del FBI, y si no lees su nombre en los créditos, quizás no lo reconozcas bajo la caracterización. Aparece también Gary Busey en un rol casi de saludo a la bandera, y mirada en retrospectiva tiene su gracia que uno de los matones sea... Jigsaw. Sí, el del "Juego del miedo" y secuelas.
-- El tema subyacente de la peli es también uno muy bueno. No es uno jamás explorado, claro. Por el contrario, el pacto mefistofélico y el descensus ad inferos es uno de los más sonados motivos literarios y artísticos en general. Pero muchas veces se hace a lo cartón: el pobre infeliz cae de cabeza por ingenuidad y sabemos que es un estúpido, la voz de la razón es demasiado Pepe Grillo, el mal es obviamente el Mal... Acá no. El jovencito es ambicioso y a veces un poco tonto por eso, pero a través del diálogo se nos informa de su trasfondo, que es un tipo que ha tenido que luchar duro por tener lo que tiene para salir de su familia pobre (incluyendo un hermano encarcelado, mira tú), y entendemos que se sienta seducido por la vida nueva que se le ofrece y esté casi ciego frente a que todo es quizás DEMASIADO perfecto. La señora actúa de Pepe Grillo, sí, pero no tanto tampoco, en parte por la muy humana debilidad de que está enamorada de su marido, right or wrong, y en general actúa más como un personaje que como, ya saben, una conciencia abstracta puesta ahí para ser el superyó del personaje. Y finalmente la firma, los integrantes de la misma, en general no tienen ningún rasgo que el espectador pueda decir ¡¡¡UH, SON LOS MALOS!!! (salvo que hayas visto el trailer o te hayan comentado la peli o hayas leído el comentario de Cine 9009, claro). De hecho, aunque parezca un poco raro que al jovencito le ofrezcan tanto de entrada, en ningún minuto se hace obvio sino hasta cuando, bueno... hasta cuando es demasiado tarde, eso es. Muchas pelis sobre pacto mefistofélico literal o metafórico pecan de ser demasiado obvias, de subrayar lo malos que son los malos haciendo que el prota se vea estúpido en el camino, y tiran así demasiado del espectador, no sea que él encuentre cool el asunto y se desvíe por el mal camino, faltaba más, ¡¡¡HOLLYWOOD DEFORMANDO LA CONCIENCIA MORAL DE LA HUMANIDAD!!! "Fachada" no incurre en ese pecado, gracias a Bastet.
IDEAL PARA: Ver un intenso thriller de abogados.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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1993,
Abogados,
Mafia
jueves, 16 de diciembre de 2010
"Batman: La máscara del Fantasma" (1993).

-- "Batman: Mask of the Phantasm". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Eric Radomski y Bruce Timm.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Kevin Conroy, Dana Delany, Hart Bochner, Stacy Keach, Abe Vigoda, Dick Miller, John P. Ryan, Efrem Zimbalist Jr., Bob Hastings, Robert Costanzo, Mark Hamill, Marilu Henner, Jeff Bennett, Jane Downs, Ed Gilbert.
-- Guión: Alan Burnett, con aportes de Paul Dini, Martin Pasko, Michael Reaves, sobre una historia de Alan Burnett, basados en los personajes creados por Bob Kane y Jerry Robinson.
-- Banda Sonora: Shirley Walker.
-- "Batman: La máscara del Fantasma" en IMDb.
-- "Batman: La máscara del Fantasma" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Como de costumbre, los mafis siguen haciendo su trabajo en Ciudad Gótica, porque son tontos y no aprenden que Batman ronda y más tarde o más temprano los hará entrar en redil, pero si hicieran el Corleone y se fugaran a Las Vegas en busca de mejores aires, no habría serie de Batman (o tendríamos "Batman: Las Vegas" haciéndole la competencia a "Las Vegas" y "CSI"). El caso es que aparece, ¿Batman? Miren mejor, se supone que Batman no dice cosas creepys como "soy el ángel de la muerte" ni mata a nadie. Y ya tenemos a Batman sobre la pista de ese otro justiciero que salió más jarrilsucio que él mismo. Vendrá después una complicación adicional, porque resulta que una linda chica del pasado de Bruce Wayne (que es Batman, y espero que esto no sea spoiler, hehé) aparece para reavivar la vieja flama y pasión. Como es muy sospechoso que la chica y el masacracriminales aparezcan al mismo tiempo, ahí tienen a Batman investigando, en particular cuando las hebras de ambas historias parezcan empezar a entremezclarse, y todo con la policía respirándole al cuello, claro, que no faltan jerifaltes que opinan (no sin motivos plausibles, por lo demás, bien mirado) que Batman se volvió cucufato y los asesinatos de mafiosos son cosa de él. Y no se crean que los villanos no les queda una última carta que jugarse, para defenderse de quién los está masacrando: WHY SO SERIOUS...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Si en materia de superhéroes las pelis secuelas de "Superman" son prototípicamente tardo'70s y pleno'80s (ya saben: el espíritu colorinche, bien=luz y mal=oscuridad muy bien definidos, etcétera), las secuelas de "Batman" son más prototípicamente '90s. No es casualidad: Batman representa lo que podríamos llamar el "bien oscuro". A diferencia de Superman, que lucha contra el mal quedándose tan limpiecito, Batman lo hace metiéndose a las cloacas y ensuciándose tanto como los villanos. Al final, Batman resulta tan sicótico y alienado como las personas a las que dice combatir, y sólo una muy delgada línea les permite hacer la separación. Es decir, la clase de héroe que encajaba de maravillas en un medio social como los '90s, en donde todo era políticamente correcto, el bien había ganado sin paliativos, y por lo tanto eras uno de los nuestros o no eras nadie (y los grungies y los darkies eligieron ser nadie... hasta que sus movimientos fueron fagocitados por el mainstream, la triste historia de siempre). En ese medio, "Batman" explotó como C-4 en el panorama fílmico de 1989, y "Batman regresa" volvió a hacerlo, ambas a cargo de Tim Burton cuando él era TIM BURTON (como paniaguado ahora que es de Disney para "Alicia en el País de las Maravillas", el pobre da pena). Y así como otras pelis de la época ("Beetlejuice", "Rambo", "Robocop") acabaron convertidas en series de dibus, Batman también dio el paso. Sin embargo, a diferencia de las anteriores, un grupo de creativos capitaneados por Paul Dini y Bruce Timm aprovecharon la oportunidad para manufacturar algo superior al conocido take the money and run, y crearon la que probablemente es LA serie de dibujos animados de superhéroes de todos los tiempos. Eran historias para niños, sí, pero eran historias serias, con trasfondos potentes, personajes muy bien dibujados, y guiones ya no digamos brillantes para ser "dibus para niños", sino de un nivel que dejan a la mayor parte de las series "live action" como bostas a lo largo del camino. Y además, aunque el asunto se trataba de lucrarse con las pelis de Tim Burton y por lo tanto plagiaban su buen poco de "Batman" y "Batman regresa" (incluso hasta Danny Elfman estuvo a punto de componer el soundtrack, aunque por motivos de tiempo debió limitarse al tema central, un obvio rip-off de su tema para "Batman", y el soundtrack quedó en las competentes manos de Shirley Walker), consiguieron agarrar una personalidad propia. Los resultados fueron tan buenos que la franquicia continuó después con más aventuras de Batman, una serie animada de Superman, la serie futurista "Batman del futuro", y la dupleta "La Liga de la Justicia" y "Liga de la Justicia Ilimitada", además de varias pelis. Pero sin lugar a dudas, "Batman: La máscara del Fantasma" es la joya de la corona, el sitio en donde mejor mostraron su quehacer, estos creadores de este complejo universo fílmico. Si no conociera tan de cerca lo que pueden la codicia y la estupidez humanas, me parecería mentira que esta humilde peli para niños sea uno de los mejores Batman fílmicos jamás mostrados, y que al mismo tiempo los Estudios Warner estaban comprometiendo varias veces el presupuesto de esta peli para rodar la en definitiva muy inferior (por no decir al borde del desastre) "Batman eternamente", con el horroroso Val Kilmer poniéndose las mallas spandex.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Una de las más graves tensiones internas que tiene esta versión particular del universo DC, este metaverso con series de TV de Batman, Superman y la Liga de la Justicia (y, bueno, Static Shock, pero es que ésa no la vio ni el tipo del cableado eléctrico, y eso que es del mismo gremio) es el querer hacer un producto de calidad que al mismo tiempo fuera sencillo de digerir para los niños. Es increíble como consiguieron a pesar de todo crear un producto decente y de calidad con un lastre tan poderoso, pero "Batman: La máscara del Fantasma" no se libra de esto. Lo digo de entrada porque es un lo tomas o lo dejas. ¿Podía haber sido mejor? Sí. ¿Era factible hacerlo más adulto? No. Así de simple. Entendiendo esto, tenemos entre las manos una gran peli de superhéroes y una gran peli neonoir. La trama es bastante sencilla, y salvo alguna trampa argumental sobre la que no hablaré para no incurrir en spoilers, la identidad del Fantasma es bastante obvia para quien haya visto su buen turro de pelis policiales antes. Además, la trama sufre el lastre de que a mitad de juego entra el Guasón, que es un foco de atención demasiado poderoso, y por lo tanto, todo el asunto del Fantasma como que se desdibuja un poco. Sin embargo, si bien la historia probablemente queda un poco en deuda, es innegable que la peli la realizaron con todos sus bríos y con todo su amor. Pocas veces, si alguna, hemos visto a un Batman más débil o más vulnerable en escena. Asistimos a algo que la serie televisiva no nos había mostrado, que es cómo Bruce Wayne se transformó en Batman, todo eso referido en flashbacks, y con mucha intensidad dramática. Asimismo vemos el romance imposible entre dos pájaros condenados a no estar juntos (un poco como en "Batman regresa", aunque en esa peli Gatúbela era una villana sin contemplaciones). Todo esto acompañado por un trabajo de animación simplemente brillante. La secuencia de créditos, con la cámara viajando entre los edificios de Ciudad Gótica con el tema de Batman arreglado por Shirley Walker con esa especie de "coro de los niños muertos" de fondo, es una pequeña joyita en materia de cómo empezar una peli, y cómo hacer una secuencia que te crispe los pelos. El homenaje nada disimulado a la iconografía neonoir que constituye ese símil de la Feria Mundial de 1939, escenario importantísimo de la peli por lo que significa para los personajes, y por el simbolismo mismo de esa feria ("el mundo del futuro", etcétera) está también muy bien encajado. En resumen, se nota que esta peli no está hecha por un grupo de peseteros, sino por gente que quería contar una buena historia de Batman, y que se jugó el pellejo porque lo fuera. Y si a las ganas le sumamos el talento, obtenemos lo que obtenemos: una peli de Batman tan mortalmente seria o más, que más de alguna con actores de carne y hueso rondando por ahí.
-- Un tema importantísimo de la peli, y que en realidad forma parte de la mitología de Batman (pero pocas veces tan bien planteado como acá) es la constante tensión entre la justicia y la venganza. ¿Dónde está la línea divisoria entre ambas? La respuesta no queda clara, probablemente porque en la vida real tampoco haya una piedra de toque para eso. A través de los flashbacks asistimos a cómo Bruce Wayne, aconjogado por el cruel destino de sus padres, elige transformarse en el terror del mal (la brillante escena en que Alfred ve por primera vez a Batman es más que un poco reminiscente a las pelis de monstruos de los '30s). El Fantasma, por su parte, también tiene su propia agenda, y superficialmente podría definirse que su agenda es impartir justicia. Este problema ya lo habíamos visto por ejemplo en "Magnum 44", sobre qué pasa cuando a un justiciero que hace sus propias reglas le sale otro justiciero más salido aún: ¿quién dice que uno está salido y el otro no, quién dice que no son los dos los sonados...? En más de algún minuto vemos a Batman muy seguro de que está obrando por justicia, hasta que en su instante le espetan que si lo suyo no será en realidad venganza, no justicia. Pero eso a la vez nos lleva al viejo problema de cómo enfrentar al demonio con las armas del demonio. ¿Nos es lícito hacer el mal contra aquellos quienes hacen el mal? Si no lo hacemos, perecemos a manos del mal, pero si lo hacemos, somos tan malos como ellos. El tema había sido tocado varias veces en la serie televisiva, pero aquí lo destilan y explotan al máximo. El cierre de la peli, con ese brillante diálogo entre Bruce Wayne y Alfred reflexionando sobre la cruzada que Batman ha emprendido en contra de la maldad, en realidad no puede considerarse un cierre en absoluto: en tanto Batman no exorcise sus demonios internos, siempre estará caminando por esa cuerda floja. No en balde el propio Bruce Wayne, en un momento de la peli, dice que en vez de ello podría donar su fortuna para que se contraten más policías. Lo que la peli no dice, pero uno como espectador puede inferir, es un ¿y entonces qué? Porque claro, contratan más polis, pero a la vez los polis afrontarán la misma clase de decisiones morales difíciles que hace Batman. Y vuelta a empezar el círculo. La peli no es concluyente en este aspecto. Y difícilmente podría serlo. Esta es una situación paradójica para la cual no hay respuestas fáciles, y a ver si en realidad existe una respuesta, o ésta es puramente ilusoria.
IDEAL PARA: Ver una gran peli de Batman, una gran peli de vigilantes, y una buena reflexión sobre el tema de la justicia a secas.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "BATMAN: LA MÁSCARA DEL FANTASMA":
-- "Batman: Mask of the Phantom [tv/vd: Batman: La máscara del fantasma]" en La Abadía de Berzano.
VIDEOS.
-- Inicio de la peli [en español].
Busca otras películas relacionadas:
+ Alan Burnett,
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1993,
Neo Noir,
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Vigilantes
domingo, 19 de septiembre de 2010
"Johnny Cien Pesos" (1993).

-- "Johnny Cien Pesos". Chile / México. Año 1993.
-- Dirección: Gustavo Graef-Marino.
-- Actuación: Armando Araiza, Patricia Rivera, Willy Semler, Aldo Parodi, Rodolfo Bravo, Eugenio Morales, Sergio Hernández, Luis Gnecco, Boris Quercia, Paulina Urrutia, Luis Alarcón, Patricia Guzmán, Cristián Campos, José Manuel Salcedo, Aldo Bernales, Hugo Medina, Gabriela Hernández y Patricio Bunster.
-- Guión: Gerardo Cáceres y Gustavo Graef-Marino.
-- Banda Sonora: Andrés Pollak.
-- "Johnny Cien Pesos" en IMDb.
-- "Johnny Cien Pesos" en la Wikipedia en español.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En una población periférica de Chile, un pobre diablo estudiante va rumbo a encontrarse con su destino. Pistola en mano, porque como sabemos, las cosas en esta vida no se consiguen con estudios ni con buenas intenciones, sino a través del sexo, la violencia y lo que haga falta para putear al vecino. Llega a un edificio en cuyo octavo piso hay uno de esos entrañables antros de arriendo de VHS (tempranos '90s, recuerden los que tengan edad para recordar), y se queda mirando pacíficamente las carátulas. En realidad, el videoclub (un departamento habitación reconvertido en negocio) es un sitio comprodólares clandestino, y por lo tanto, un blanco muy valioso para cualquier raterillo, porque verán, si lo asaltan, no pueden darle parte a la policía o si no, les caen encima el Servicio de Impuestos Internos, y ahí sí que el palo por el ojete no te lo sacan ni con una fábrica de vaselina por el... er... bueno, mejor vuelvo al comentario. El caso es que cuatro tipos suben al videoclub. El fulano que debe abrir la puerta (un videoclub que se maneja con portero electrónico, miren ustedes qué abiertos al público) decide que no va a abrir ná, porque verán, los cuatro malandras se ven muy malacatosos, y por si acaso... y entonces el pobre fulano se encuentra con la pistola del estudiante que ya estaba ahí, ZAZ in ya face, ordenándole que abra. El pobre desgraciao, obligado por las circunstancias, abre, y comienza el asalto contra el videoclub en toda forma. Debería ser un golpe rápido, limpio y bonito, pero la cosa no resulta tan fácil. En primer lugar, la oficina propiamente tal, en donde está el dinero, se cierra desde adentro y es imposible de abrir sin herramientas adecuadas (quizás una batería de explosivos o algo así). Y en segundo lugar, la conserje del edificio se huele que hay algo raro en que cuatro malafachas suban aparejaditos a buscar un videocasete, así es que prefiere llamar al guardia, y cuando no hay respuesta desde el local del videoclub, llama por teléfonos a Carabineros de Chile. ¿Y creen que ahí para todo? No pues. Porque detrasito llega la puñetera prensa. Y claro, cuando sale en la prensa, por puro que el edificio está a tres cuadras de La Moneda, el asunto escala hasta transformarse en un tema de seguridad ciudadana, y por lo tanto, el Gobierno acaba involucrado (tempranos '90s, democracia inestable en Chile, trancas mentales con las respuestas autoritarias, etcétera). Y como la cosa deriva en un problema de rehenes, también acaba metido el Poder Judicial en el sarao. Faltan mi loro y mi canario, y la farra está completa.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Sé, mis pequeñuelos, que si les cuento lo que les voy a decir, no me van a creer. Van a mirarme con ojos desorbitados, como platos, y me van a decir: "Pero, mi General... ¿es eso cierto? ¿de verdad era así en esos tiempos?". Y yo les diré: "Sí, mis pequeñuelos, así se pensaba en esa época prehistórica, en esos tiempos ya idos para no volver, para felicidad de las audiencias actuales". Porque había una época en que las pelis chilenas tenían que tener... ¡¡¡CONCIENCIA SOCIAL!!! Y además de eso debían hacerte pensar, y por ende debían portar una enorme carga intelectual, lo que quiere decir que debían ser... ¡¡¡ABURRIDAS!!! Si alguien hablaba de hacer una peli chilena que fuera entretenida, entonces eso era venderse al sucio y vil dinero. Porque las pelis no se hacen por dinero, sino por arte. De qué diablos van a vivir el productor, el director, los actores y el tramoya encargado del cableado y clavetear clavos, bueno, eso ya se irá viendo, pero que se mueran de hambre no es un problema porque después de todo es... ¡¡¡ARTE!!! ...y en último término no es culpa de ellos sino de la gente malvada y estúpida que no quiere ir al cine a ver... ¡¡¡ARTE!!! ...y prefiere ver deplorables matarratos hollywoodenses como "Depredador", "Duro de matar" o "La caza del Octubre Rojo", miren ustedes cuánta idiotez en ir a sacudirse un poco el polvo de la realidad en vez de revolcarse aún más en la mugrienta ídem (ahora que lo pienso, ¿será coincidencia que mencioné sin pensar tres pelis dirigidas por John McTiernan? No importa, se ve guay, mejor lo dejo así). Fieles a este credo, la segunda mitad de los '80s parió engendros más o menos bienintencionados (o derechamente bodrios) como "Imagen latente", "Sussi" o "Caluga o menta". Y cuando se hacía una peli de entretención, tenía que ser una a la chilena, bien chilena, o sea, bien chunga, soez y malacatosa, y así fue abortada al mundo exterior "Viva el novio" (felizmente olvidada por todo el mundo, pero... ¡¡¡SIEMPRE HAY UN MALVADO GENERAL GATO QUE LE REFREGARÁ ESTA CAGADA A CRISTIAN GARCÍA-HUIDOBRO HASTA QUE SE MUERA, MUAHAHAHAHÁ!!!). Y en medio de todo eso, un insigne prohombre del cine chileno dijo ¡¡¡BASTA!!! Y dijo, vamos a rodar una peli chilena, que hable sobre tópicos y temas chilenos, pero desde una perspectiva universal, y ciñéndonos a los códigos del cine de Hollywood, o sea, al cine entretenido, al que lleva gente a las salas, para que la peli se defienda por sí misma y el cine chileno algún día se libere de los pañales de las subvenciones del Gobierno y del FONDART. Este héroe del cine chileno fue Gustavo Graef-Marino, y el resultado fue "Johnny Cien Pesos", una de las mejores pelis del cine chileno, y una muy buena peli a secas, le duela al crítico cultureta que le duela. Aunque bueno, los críticos la amaron igual. Es que, arrinconados en su torre de marfil, no les quedaba otra.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli consigue la rara alquimia de mezclar los cánones del thriller hollywoodense de toda la vida, con escenarios y ambientes típicamente chilenos, sin desbarrancarse por ningún lado, ni yéndose al exceso de acción descerebrada por un lado, ni cayendo tampoco en el folclorismo ni el criollismo mal entendidos que han sido la plaga desde siempre del cine chileno (y del arte chileno, ya puestos). Partamos por lo más obvio, por el aspecto thriller del asunto. ¿Cumple? Sí, sí cumple. Y con creces. Una historia simple con un guión bien pergueñado, un ramillete de los mejores actores chilenos de la época (en una época en que los actores eran de verdad, y no carilindos de mierda sospechosos de felación o sodomía pasiva para obtener roles), una banda sonora minimalista de apenas tres acordes pero muy efectiva para recrear tensión, y un trabajo de edición draconiano, crean esa atmósfera de intensa pesadilla en la cual una situación que se habría resuelto de manera rápida e indolora, lentamente por concurso del enmarañamiento de las jodías circunstancias, se va yendo rápidamente hacia el descreste, y se transforma en una tragedia de proporciones. La peli agarra y no suelta hasta el inevitable final, no por predecible menos golpeador. Por cierto, es una lástima que el director Gustavo Graef-Marino no haya tenido una carrera posterior digna de ese nombre: después de pasar sin pena ni gloria por el mundo del thriller hollywoodense de serie B (la entretenida pero insubstancial "Enemigo de mi enemigo"), rodó la que es de lejos la mejor entrega de la saga de "Héroes: La gloria tiene su precio" ("Balmaceda"), antes de hundirse junto con la Esmeralda de la vergonzosa "Arturo Prat". Aún así, le seguimos teniendo fe a Gustavo Graef-Marino. Pudo rodar una vez un "Johnny Cien Pesos", y no hay razones para pensar que, con tiempo, calma, perspectiva y un poco de dinero, no pueda volver a hacerlo otra vez. Crucemos los dedos por eso (bueno, ustedes los humanitos, nosotros los gatos tenemos los deditos mochos).
-- La premisa está muy bien explotada. No es demasiado original (la idea del asalto por parte de unos pobres mascabolas que deriva en atraco con rehenes y festín mediático había sido rodada, entre otros, por la magistral "Tarde de perros" de Sidney Lumet, sólo que guardando las distancias, en la yanki es nada menos que todo un banco, mientras que en Chilito, país cagón en la pu(n)ta del mundo, es apenas un videoclubucho y moneytraficante clandestino). Pero a cambio, está ejecutada de manera soberbia. En realidad, a medida que el thriller va avanzando, importa cada vez menos la situación misma en sí, que pasa a ser cada vez más un pretexto narrativo, sino que la peli se abre al contexto, y ahí es donde descarga sus puñetazos más fieros. Porque en esta peli no queda títere con cabeza. La manga de pobres hueones que van y hacen el asalto, no despiertan simpatía ni compasión porque son bestiales no sólo con sus rehenes, sino que además se putean de lo lindo en Johnny (un estupendo Armando Araiza cuando debe actuar el miedo y la rabia, pero algo sobreactuado para la desesperación... ¡sí, un mexicano interpretando a un chileno de la pobla), simplemente por ser "el nuevo", el que no tiene antecedentes. Pero tampoco los tipos asaltados, un desgraciado que se festina a su secretaria pagándole la vida, y la secretaria que ha aprendido bien el oficio más antiguo del mundo, por más que la fachada le permita ejercerlo sin tener que sacar carné de sanidá (Patricia Rivera, otra mexicana, ésta no tan creíble como su coterráneo, aunque el guión y el director tienen el buen juicio de mostrar su agarrable femeneidad en sostén negro semitransparente). Después viene la prensa, que no se les puede negar profesionalismo (al menos no son tontos), pero que son unos aprovechadores del carajo y unos cínicos de mierda, fingiendo compasión únicamente para mejorar unos pu(n)titos de rating (Marcelo Hernández en su salsa haciendo lo que mejor sabe hacer, o sea, joder al resto del personal). Más allá está el Gobierno, una manga de incompetentes que dejaron empeñados los cojones en el monte de piedad para tener fondos con los cuales hacerse elegir y/o nombrar en cargos ejecutivos, y que cuando tienen la situación en las manos, no hacen sino desca(r)garse unos en otros la cosa (el ubicuo Cristian Campos acá, en el rol de estrellita). También se lleva varapalos el Poder Judicial, representado por un juez que, ubicado en sus mesiánicas alturas, contempla con olímpica indiferencia una situación que no le atañe porque su culito está muy bien situado (el gran Luis Alarcón en una breve pero memorable aparición). El sistema educacional también recibe su propia enculada, simbolizado en un profesor que se lava la conciencia con lejía mostrando su preocupación por el alumno, pero que su discurso no sale de las frases taradas de buena crianza de siempre (el también grande Hugo Medina, impagable cuando dice con cara sentida a la cámara eso de que: "Johnny, nunca es tarde para tomar el buen camino"...). Incluso hasta de ver a la madre de Johnny, autoritaria y negada para su hijo (Patricia Guzmán, otra actriz chilena de las grandes), es que comprendemos por qué el cabro es tan zafao/ahueonao. No debe ser casualidad que los mejores personajes, los más nobles dentro de lo suyo, son los humildes: la portera del edificio, por un lado (una grande más: Gabriela Hernández), que es la única en toda la peli que tiene algunas luces, además de una intensa humanidad, y la polola de Johnny (Paulina Urrutia, en la época en que se preocupaba por actuar), que a pesar de ser tonta como una regadera, parece querer sinceramente al crío. La moraleja de la peli es clara: Chile es un país violento en el que cada cabrón hijo de puta cree tener derecho de aplastar al vecino y sentarse sobre sus cojones, pero lo es por exclusiva culpa de la gente que tiene la mala suerte de habitarlo (así les va, humanitos).
-- Destaquemos un poquito más el ángulo arqueológico. Como decíamos, ésta fue la peli que revolucionó el cine chileno, la peli después de la cual ya nada volvió a ser lo mismo. Vale que se siguieron rodando tonterías culturetas ("Fuga", por mencionar una reciente), pero después de que "Johnny Cien Pesos" probó que ser chileno no era una pesada losa para los creadores, y que se podían hacer pelis entretenidas y con ritmo, el público ya estuvo menos dispuesto a pagar por estupideces, y los realizadores tuvieron que refinarse un poquito. Es cierto que tampoco despegó tanto, pero incluso cosas como "El chacotero sentimental" o "Sexo con amor" tuvieron que pulirse un poquito para ser aceptadas por las audiencias, hartas de tanto lumpen culturetoide hiperconsciente estilo "Caluga o menta", o bien, este tipo de cine tuvo que rodarse de manera más fina ("Taxi para 3") para ser mejor aceptado.
-- A la vez, esta peli es el retrato fidedigno de los miedos y temores de Chile durante el regreso a la democracia. La peli se ambienta sintomáticamente en 1990, el año del cambio de Gobierno. Como reacción contra el campoconcentracionismo de la precedente dictadura militar, la Concertación que gobernó entre 1990 y 2010 se fue al otro lado del péndulo, al de los derechos, enfatizando que la gente tiene-derechos, tiene-derechos, tiene-derechos, y olvidándose de los deberes y obligaciones correlativos. Lo que se crió ahí fue una sociedad incluso más brutal que bajo la dictadura militar, que era dictadura y todo, pero al menos había orden (injusto, pero orden), no una ley de la selva en la que el 4x4 más grande se sienta en el más chico. Esta peli retrata la génesis misma de esa sociedad, de cómo la gente era más libre para ir y venir, pero también estaba indefensa en manos de la prensa y las instituciones. Y ni se arruga en mostrar al Gobierno como una panda de cobardes incapaces de tomar una medida de fuerza cuando el caso lo justifica. Para cualquier tesista chileno o extranjero (especialmente extranjeros, claro está) interesado en el Chile de la Concertación, "Johnny Cien Pesos" es una peli de visionado obligado, porque retrata mucho mejor lo que es la violencia y la prepotencia que operaba (¡y opera!) en todos los niveles de la sociedad chilena, que una tonelada de libros sociológicos al reverendo pedo que se han escrito sobre el tema.
IDEAL PARA: Fanáticos del thriller y del cine sociológico, y estudiosos de la historia de Chile bajo la Concertación.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español].
-- Los periodistas tratan de echar sus garras sarmentosas sobre la chica de Johnny [en español].
-- El Poder Judicial metido en el sarao: Luis Alarcón como el juez y Cristian Campos como el abogado [en español].
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1993,
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