Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 19 de junio de 2016
"El maestro del dinero" (2016).
-- "Money Monster". Estados Unidos. Año 2016.
-- Dirección: Jodie Foster.
-- Actuación: George Clooney, Julia Roberts, Jack O'Connell, Dominic West, Caitriona Balfe, Christopher Denham, Giancarlo Esposito, Condola Rashad, Lenny Venito, Greta Lee, Emily Meade, Grant Rosenmeyer, Chris Bauer, Makhaola Ndebele, Cenk Uygur.
-- Guión: Jamie Linden, Alan DiFiore y Jim Kouf, sobre una historia de los dos últimos.
-- Banda sonora: Dominic Lewis.
-- "El maestro del dinero" en IMDb.
-- "El maestro del dinero" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¡¡¡HORA DE ENCENDER SUS TELEVISORES Y VER... "EL MAESTRO DEL DINERO", EL PROGRAMA QUE LES DIRÁ CÓMO INVERTIR Y GANAR DINERO... SIN... HACER... NAAAAAADAAAAAA!!! Con su anfitrión George Clooney, tan minazo él con sus... sus... sus... ¿55? Pero, leñe, si no aparenta más de 51... En fin, el caso es que el programa va a comenzar, vemos un poco de la trastienda, George Clooney tratando con su staff, y trapeando piso con Julia Roberts tan minaza ella con sus... sus... sus... ¿48? ¡Pero, joer, si no aparenta más de 45...! Bastet, me siento viejo... En fin, en qué estaba... .ah, sí. Parte el programa, y la gente lo sintoniza porque GRAN ÉXITO AUDIENCIAS YUESÉI y blablablá. (Y por zuporto, nadie se cuestiona por qué el Yorch Clúnei está conduciendo un programa de TV por lo que suponemos un sueldo seguro, en vez de invertir ÉL en las mismas cosas que promociona, y mantener el secreto para que NADIE MÁS invierta. O a lo mejor lo hace INVIRTIENDO ÉL PRIMERO Y DICIÉNDOLE A LOS DEMÁS QUE INVIERTAN PARA CREAR UNA BURBUJA FINANCIERA DE LA QUE ÉL MISMO SE BENEFICIE. La peli no menciona este detalle, pero a poco que lo pienses, hace mucho más redondo el propósito que como ya que empezamos a intuir: que too en realidá es humo y 'spejos). El caso es que el tipo parte haciendo un pequeño anuncio. Que, bueno, la noticia del día es que cierta, ehm, inversión, buenoooooo... no salió tan buena que digamos. Y por no tan buena queremos decir que quedó la cagá diarreica de psitaciforme enterocolítico. Los inversiones perdieron 800 MILLONES DE DÓLARES. Así es que va el hombre y dice que, well, you know, money is money, and WE WILL GET ANSWERS. Bueno, el famoso "obtener rezpostas" en realidá va a ser hablar con alguien de la firma en la que había que invertir. Ese alguien iba a ser el inversionista capo di tutti cappi, pero verán, a última hora informan que el hombre está desaparecío/fueracontacto/WHERE-THE-HELL-IS-HE, así es que en su lugar hablará una MILF ná' más guapa la chica (bueno, justificao por una vez por el guión: es encargá de comunicaciones de la empresa, y ya sabemos que las comunicaciones mejoran musho cuando te ponen a una chica guapa a leerte las malas noticias). Por cierto, la explicación oficial es "error de computadora", lo que ya de por sí suena sospechoso. Bueno, too sigue los cauces normales (sí, la cagamos, los inversores perdieron, pero no es culpa de nadie, ayam-véri-véri-sorri, y too sigue como siempre)... hasta que deja de seguir los cauces normales. En concreto, cuando aparece un sonao en el estudio CARGANDO UNA PUTA PISTOLA Y UNA PUTA BOMBA. Cuando le preguntan que qué quiere, la cosa es que quiere RESPUESTAS, pero RESPUESTAS DE VERDÁ. Y... joer... ahora sí que la cosa se espesa. Porque, ¿conocen algún tiburón de las finanzas que dé RESPUESTAS DE VERDÁ? Y se pone peor. Le preguntan que qué quiere y dice que "na' pa' mí" (o sea, no es sobornable), y le preguntan que cómo va a salir vivo, y dice que "sé a lo que vengo" (o sea, que está dispuesto a SACRIFICARSE POR LA CAUSA). Ahora comienza lo verdaderamente jodío: ¿cómo detienes a un tipo insobornable dispuesto a too? Y sobre too, ¿cuál es la verdadera razón por la que se produjo la pérdida de 800 melones de dólares? Chachán...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hubo una época, más o menos entre los 30s y los 70s, en que hubo una fuerte vena social en el cine Jólivu. No es que toas y cada una 'e las pelis fueran SOCIALMENTE CONSCIENTES (también se rodaban pelis de Fred Astaire, dezpué 'e too), pero sí que musho del cine de Jólivu incidía en esa cosa de CRÍTICA SOCIAL. En parte por simpatías desde arriba. Los primeros productores de Jólivu eran por lo general judíos veníos de Europa oriental que por lo tanto sabían lo que era pasarlas canutas, y creó por tanto venían con una vena de socialismo liberal (socialismo de champaña, diríamos) que les hacía simpatizar mucho con ideales que podríamos llamar rooseveltianos, por aquello del New Deal, de ponerle algo de coto a las trapacerías de los capitalistas, etc. Y también en parte por motivos más groseros y materialistas: dezpué 'e la Gran Depresión quedó claro que el American Dream no era pa' toos, muchos ciudadanos ya no se creyeron los cuentos que Wall Street les contaba para irse a la camita como buenos niños, y por tanto la gente estaba dispuesta a pagar por ver pelis que criticaran a los peces gordos, por aquello de un desquite vicario a falta d'uno real. Desde el cine gangsteril '30s tipo "Caracortada" (la original, no el remake "Caracortada" DePalma/Pacino de 1982, aunque ésa también) hasta el cine políticosocial 70s, pasando por el Noir o por Hitchcock inclusive, había una cierta vena de displiscencia con el sistema. Esto desapareció en los 80s, con la irrupción del reaganismo por un lado y la cultura blockbuster por el otro. Lo "simpático" del asunto (valga el entrecomillao) es que cuando estalló la gran crisis de 2008, el antiguo cine social... no regresó. Por el contrario, la cultura blockbuster pareció llegar hasta su paroxismo, porque ahora ya no se trata de que cada blockbuster sea el gran evento de la temporá, sino que cada blockbuster además PREPARE EL EVENTO DE LA TEMPORÁ QUE VIENE, la estrategia de los universos compartidos tipo Universo Cinemático Marvel y demases. Pero de tarde en tarde, Jólivu vuelve a levantar cabeza. Y rueda pelis con conciencia social y de crítica al sistema. Crítica que no sea ciento por ciento crítica, claro, porque no es cuztión de morder la mano que te da de comer, pero que sí esté presente, a lo menos entre líneas. Para la peli crítica social de 2016, se reunieron entonces algunos de los valores clásicos de la élite bienpensante jolivudense: Yulia Róber, Yeorch Clúni... Y Yodi Fóster en la dirección. El camino hasta el estreno fue ciertamente lento: el guión estaba escrito ya en 2012, y la producción iba a estar a cargo de Daniel Dubiecki, hombre que en solitario o en compañía había estado tras cosas como "Gracias por fumar", "Juno", "Up in the Air", "Chloe" o... "Diabólica tentación". Sí, nadie es perfecto. La peli terminó estrenándose en el corriente 2016, con resultaos discretos. 76 millones de taquilla en su primera quincena, harto poquito considerando que hablamos de valores consagraos como el Clooney o la Roberts, pero que recuperan con creces los 27 melones invertíos (pensar que la Roberts en su época de mayor apogeo, hace década y media atrás, con "La sonrisa de la Mona Lisa", cobraba 25 millones. Sic transit...). Además, logró llegar tercera en su fin de semana de estreno en Estados Unidos, too un logro cuando las dos primeras fueron sendos leviatanes: "Capitán América: Civil War" y "El Libro de la Selva". La crítica la recibió con tibieza: gustó pero no entusiasmó. Una lástima. No será la mejor peli de 2016 (eso, ni de coña), pero por lo menos es algo DIFERENTE a lo que se estrena por estos días, y debería valer algo por eso. Creo yo.
¿POR QUÉ VERLA?
-- No veíamos a Jodie Foster en la dirección desde la injustamente semiolvidada "Mi otro yo" (sí, ésa en donde Mel Gibson comenzaba a alucinar en tecnicólor con una marioneta con forma de castor), y acá la tenemos mostrando una vez más que tiene talento pa' la dirección. Vale, no es Hitchcock, pero la Foster sabe llevar bien una historia de principio a fin, en particular con un guión que tiene sus dificultades, como éste. No, no es que la peli sea complicá de entender ni musho menos (de hecho, es increíblemente simple considerando que toca el siempre espinoso tema de las finanzas), pero es un thriller, y dirigir un thriller es la labor más ingrata del mundo, porque si sale bien, toos alaban la historia y el guión que te mantienen al borde 'e la butaca, y si sale mal, toos se cagan en el director que no pudo darte siquiera un par de sustos. Esta peli sale muy bien pará' en ser un correcto híbrido entre dos subgéneros fílmicos: el cine de crítica social por un lao, y el thriller por el otro. Por comparación, una peli como ésta podría haberla dirigido Spielberg, pero el hombre hubiera tenido concesiones a la ñoñería blandengue que en esta peli brillan por su ausencia (lo que agradecemos, por zuporto). La peli no trata de deslumbrar con ingeniosos giros argumentales, y de hecho, la resolución del misterio es algo que se palpa casi desde el minuto uno (y la peli tiene el muy buen gusto de, a pesar de mantener la cuztión en reserva, tampoco hace gran cosa del misterio, a sabiendas de que su resolución iba a ser bastante esperable). Así es que se la juega por construir suspenso a base de la situación claustrofóbica en donde un estudio de TV es tomado como rehén por un lunático que, al final, resulta que tan lunático no está el hombre. Es el material con el que se han construido pelis potentes como "Tarde de perros" o "Johnny Cien Pesos", y si bien "El maestro del dinero" juega en una liga claramente menor a las mencionadas, aún así se defiende de lo más bien. (Por desgracia, el trailer incluye una escena que permite adivinar la resolución de la situación en el estudio. Si no han visto el trailer... háganse el favor y no lo vean. No contiene spoilers de importancia, pero ese detalle que deslizan, mina un poco el suspenso del asunto en la recta final). En ese sentido, se agradece tener un thriller que confía en sus personajes, y saca robustez de la relativa simpleza de su conflicto, acumulando tensión a lo bestia, y no en la siempre abusada técnica de la vuelta de tuerca por la vuelta de tuerca, o la escena d'axón por la escena d'axón.
-- Se agradece mucho tener en los cines una peli que NO SATANIZA OCCUPY WALL STREET. Porque la tendencia masiva en el cine blockbuster de estos días es que quienes critican al sistema KAKA y quienes lo defienden son los buenos a pesar de que, bueno, se cometen errorcillos, estamos trabajando pa' que no pase 'e nuevo, ser expoliados por el capitalismo mundial es el precio a pagar por evitar la anarquía y que gobiernen los terroristas (seriously. ¿El discurso populista de Bane en "The Dark Knight Rises"? Puro Occupy Wall Street. ¿La motivación del traidor en "Ataque a la Casa Blanca"? Destruir a Wall Street. Y suma y sigue). En esta peli, el zumbao que se mete al estudio armao con pistola y bomba, es presentao como eso, un zumbao y un pobre diablo, PERO LA PELI A MITÁ DEL CAMINO LE CONCEDE SU PUNTO. Por zuporto, el tono al final deriva en algo un cachito más amable (ayudao por esa exec que es más wena que el pan ella, y ha llegao hasta 'onde ha llegao quién sabe cómo, si es tan dije y correctita y legal, y en donde está, cómo es que no se ha dao cuenta de ningún chamullo). Hay que venderle la peli a las audiencias yanketas, y lo más importante, a los productores que no van a poner el dinero en una peli que termine con atentados terroristas contra las Torres Gemelas. Al final (((SEMI-SEMI-SEMI-SPOILER DEL FINAL, SEMISPOILER DEL FINAL, SEMISPOILER DEL FINAL))), resulta que el sistema funciona, los malvados recibirán sus castigos, el terrorismo nunca paga, etc. Pero ustedes ya conocen al cine yanketa, era como difícil que fuera a acabar de otra manera, ¿verdá? (((FIN DE LA ZONA DE SEMISPOILERS / FIN DE LA ZONA DE SEMISPOILERS / FIN DE LA ZONA DE SEMISPOILERS))). Pero resulta interesante tener en los cines una peli que ponga el dedo en la llaga en la enorme rabia que el sistema ha ido acumulando, la sarta de mentiras que se han contao, las faltas de investigaciones y castigos, la cantidad de chivatos balando que "pon tu dinero aquí y recibirás 1000 por ciento de utilidá en un pispás", la mentalidá de "quiero hacerme rico sin hacer ná", el cómo vender el timo de la especulación financiera se basa musho en la credulidá y ambición de la gente, etc. No son temas que veamos toos los días en el cine, y menos por ESTOS toos los días. Una escena en esto resulta clave, y es casi una descripción del sentimiento ambiente (((SPOILER DE MÁS O MENOS COMO MITAD DE PELI -- SPOILER DE MÁS O MENOS COMO MITAD DE PELI))). El George Clooney tiene la brillante idea, para salvar el culo, de pedir a sus audiencias que compren tales axones porque así conseguirán aprovechar los mecanismos del libre mercado para resolver la pérdida financiera, apelando a sus buenos sentimientos y blablablá, y ¿cuál es el resultao? Que las audiencias votan con el bolsillo y de hecho se lo cagan. El libre mercao ha hablao, masho, y el libre mercao opina que hay que sacarte a patás de la TV y de la vida. Poniendo énfasis en que el libre mercao es muy bonito hasta que se pone feo, o de cómo cagarse a los neoliberales en cinco brillantes minutos de cine (((FIN DE LA ZONA DE SPOILERS DE MÁS O MENOS COMO MITAD DE PELI -- FIN DE LA ZONA DE SPOILERS DE MÁS O MENOS COMO MITAD DE PELI))). Una peli que en definitiva pone el dedo en la llaga sobre cómo el individualismo mal entendío, el mi culo primero y mi culo segundo y tú a joderte, llevan al caos. Tanto el individualismo de los altos magnates de las finanzas por un lao, como el individualismo de los tipos en los medios de comunicación... y también el individualismo del lobo solitario que se mete al estudio para buscar respuestas al estilo terrorista. Es decir, la clase de cine que deberíamos tener con más presencia y frecuencia en las pantallas. Que hay algunas verdades que hay que refregarlas un poquito más para que los fachos pobres 'e toda la vida, entiendan.
IDEAL PARA: Ver una buena combinación de thriller con cine de crítica social.
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jueves, 15 de mayo de 2014
"El informe pelícano" (1993).
-- "The Pelican Brief". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Alan J. Pakula.
-- Actuación: Julia Roberts, Denzel Washington, Tony Goldwyn, Stanley Tucci, Sam Shepard, John Heard, James B. Sikking, Cynthia Nixon, William Atherton, Robert Culp, John Lithgow, Hume Cronyn, Ralph Cosham, Jake Weber, Anthony Heald, Nicholas Woodeson.
-- Guión: Alan J. Pakula, basado en la novela de John Grisham.
-- Banda Sonora: James Horner.
-- "El informe pelícano" en IMDb.
-- "El informe pelícano" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Vemos una escena de ésas en que "te vamos a mostrar algo perfectamente anodino, pero que no te explicaremos para que te quedes preguntándose WTF fue eso". En este caso, un grupo de gente protestando contra un vejete terminal, y con Denzel Washington conversando con él destoquello. Luego, fotogramas más adelante, el vejete terminal aparece muricido. No muricido de que se le acabó la cuerda, sino más bien de que se la acabaron. En paralelo, en un cine porno (y a juzgar porque sólo se escucha JAF-JAF masculino y ninguna hembra gimiendo, debe ser un cine porno gay), a otro tipejo van y le pasan una cuerda por el pescuezo (¿asfixia heteroerótica? ¡Misterio, misterio!). La prensa de inmediato salta, incluyendo al Presidente de Estados Unidos, porque los dos jueces eran de esa especie que sólo existen en los Yueséi: ¡¡¡RADICALES QUE DEFIENDEN LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES!!! ¿Fueron grupos radicales que se deshicieron de ellos? En paralelo vemos a Julia Roberts asistiendo a clases de leyes (tan oronda a sus entonces 25-30, y ella jovencita lo que se dice jovencita nunca se vio), haciendo lo que siempre se hace en las pelis de "clases de leyes": debatiendo con el profe acerca del fallo estoquello. Algo después vemos que la Julia Roberts... ¡se acuesta con su profe! (O sea, siendo Jólivu, y siendo la Roberts, no se ve actividad coital por ninguna parte, se subentiende del diálogo, eso es). La Julia Roberts, que es más lista que el hambre, como que se subió a bordo de esta peli sólo de haber leído la novela y sin leer el guión, va e investiga, mete las narices en estoquello, y da con una teoría, que... ¿se la explica a su profe/follamigo para que los espectadores nos enteremos? Claro que no, por supuesto, qué suspenso habría en eso. En vez de ello la escribe en un informe (que, adivinamos, algo debe tener que ver con pelícanos, si está en el título de la peli...cula). Escena siguiente, ella y su profe/follamigo salen de un bar, pelea, ella se va por su cuenta, él se sube al auto... ¡¡¡BOOOOOOMMMMMM!!!, el profe y su pija follastudiantes vuelan hasta el séptimo cielo. En el carro, a la Julia Roberts le preguntan nombre, apellido, grupo sanguíneo, dirección Féisbuk (no existía en ese tiempo, pero si es por exagerar...), un poli, y después cuando el poli se va, APARECEN LOS POLIS DE VERDAD a interrogarla... OH-CRAP. En paralelo, el Presidente de los Yueséi, que está en horas bajas, reelección, whatever sea necesario para mantener la trama funcionando, recibe la noticia de que alguien descubrió que existe una conspiración relacionada con un informe (que, adivinamos, algo debe tener que ver con pelícanos, si está en el título de la peli...cula). ¿Y el tipejo se la explica al Presi para que los espectadores nos enteremos? Claro que no, por supuesto, qué suspenso habría en eso. Más conversación críptica, no nos enteramos de nada... (Bueno, algo sobre culpar a los terroristas blablablá, joer, si suena casi post 9-11). ¡Ah! Y a la Roberts comienzan a perseguirla. Ah, bueno, y Denzel Washington sigue dándose vueltas por ahí, por si no se acordaban de que también estaba en la peli...cula (está en el afiche promocional y tal, pero Sean Bean estaba en el afiche promocional de Juego de Tronos, y ya ven...). Como a la hora de peli y más (joer, sí, así de lenta, qué vendrá después en materia de thrillers, ¿¿¿SUSPENSO EN EL MUNDO DEL CARACOLÓDROMO???), recién se juntan los jodíos. ¿Y la Roberts le explica al Washington la conspiración para que los espectadores nos enteremos? Sí, señores, esta vez sí nos explican que existe una conspiración relacionada con un informe que, sí, algo tiene que ver con peli...canos, si está en el título de la peli...cula. Pero los espectadores igual no se enteran de nada, si total, a esas alturas del partido la mayoría ya se ha dormido o, para honrar el título de la peli, se las ha emplumado... como los peli...canos, eso es.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hubo una época en donde John Grisham era la chicha en cacho. ¿Quién, dice usté? A eso me refiero. Las pelis Grisham eran casi un subgénero del cine, fueron taquilleras y tal, pero de ellas, hoy en día nadie se acuerda (o si las recuerdan, es por las pelis en sí, no por ser una Grisham Movie). Todos quienes se han tragado más de una, reconocen el patrón. Un abogado joven e idealista, se enfrenta a lo que por lo general es una conspiración en las alturas, alguien que está moviendo el sistema como piezas de ajedrez, una conspiración por lo general que viene desde la derecha corporativa, que obvia la parte de enviar abogados y prefiere los matones de toda la vida para fijar el problema, aunque al final el abogado gana por lo general con alguna clase de trato porque EL SISTEMA FUNCIONA. Es la plantilla básica que (con variaciones) siguen "El cliente", "Tiempo para matar", "Hasta que la muerte nos separe" o "Tribunal en fuga". Pero antes de ésas, la bomba estalló con "Fachada", con ¡¡¡TOM!!!, en 1993. Y el mismo año salió OTRA Grisham Movie, que es ésta. Con Alan J. Pakula en la dirección, presto a reverdecer sus laureles de director de cine de denuncias (las escenas en el periódico tienen un cierto regusto a su antigua peli "Todos los hombres del Presidente"), y que había conseguido mandarse una con "Se presume inocente", y no mandarse una con la siguiente "Juego de adultos" (debe haber pensado que qué pasa si sumamos periodismo estilo TLHDP y abogacía estilo SPI y tenemos esto). Con una Julia Roberts entonces ultrahot en taquilla ("Mujer bonita", "Línea mortal", "Durmiendo con el enemigo", "Todo por amor", "Hook"), aunque todavía obligada a mostrar algo de (no mucha) carne, como una escena de lencería gratuita acá. Y un Denzel Washington que en ese mismo año estaba también al tope como abogado en "Filadelfia". La peli fue un taquillazo en toda regla, la décima del Top Ten de 1993 (compitiendo contra "Parque Jurásico", "El fugitivo" y "La lista de Schindler". Y también segundona respecto de la otra Grisham Movie del año que fue "Fachada"), aunque no le fue tan bien con la crítica. Y ha quedado... ¿como un clásico de la década? ¿Como un clásico menor? A ver, veamos, ¿cuántos de ustedes recordaban siquiera que esta cosa alguna vez se rodó?
¿POR QUÉ VERLA?
-- La verdad es que "El informe pelícano" ha envejecido fatal. Ya no era material de excelencia en sus años, y pasados ciertos ganchos de taquilla (el reclamo de la Roberts y el Washington, principalmente), sus defectos se hacen todavía más evidentes. El problema del argumento es que es demasiado arquetípico. Hay cierta información sensible (el famoso informe en cuestión), y un grupo de villanos de esos "conspiración sin rostro" con matones a sueldo van detrás. Hemos visto cincuenta millones de versiones de este cuento, y ésta es una más. Cuando se cuenta este cuento, hay dos maneras de hacerlo bien. Una es que acompañemos al prota a lo largo de la investigación, sea en plan carrera contra el tiempo, sea en plan "descubrir el BIG SECRET antes de que nos maten por meter la narices en donde no deberíamos": el suspenso viene dado por qué tan grande va a ser la bomba de revelación al final. "Fachada", por mencionar una Grisham Movie, sigue más o menos este esquema (aunque lo ocupa la primera mitad de la peli, y la segunda se trata de ver a ¡¡¡TOM!!! tratando de salvar el culo). Y el otro es mostrar las cartas al espectador desde el inicio, exponer toda la conspiración con lujo de detalles y con copia por triplicado (sea que el prota sepa, sea que no), y transformar el asunto en una partida de ajedrez y que gane el bastardo manipulador más bastardo manipulador (parece irrazonable, pero piénsenlo: tanto Columbo como James Bond han tenido larguísimas continuidades usando este último sistema). "El informe pelícano" se queda con una combinación de ambos: la prota sabe, los malos saben, pero el espectador no. En definitiva, eso significa que cuando vemos la peli, no tenemos idea de por qué se están agarrando las mechas, o qué tan importante es el asunto en cuestión. Lo guardan hasta la mitad de la peli...cula, y cuando lo revelan, resulta que todo el p*** asunto era... por unos peli...canos. O sea, por la corporación malvada que quiere cagarse en unos peli...canos. Vale, mucho dinero en juego y tal, pero la cara de WTF del espectador puede llegar a ser muy épica aquí. "¡Qué tanta alharaca por unos cisnes muertos!". Perdón, "¡Qué tanta alharaca por unos pelícanos muertos!". Lo de los cisnes muertos era por una compañía maderera del sur de Chile, a comienzos del XXI, en un abracadabrante ejercicio de deficcionalización, de grandes empresas chilenas plagiando a Jólivu, para que después digan que las peli...culas no enseñan maldades a los espectadores. Si a eso le sumamos que los malos malosos son unos tarados de campeonato (porque resulta que el jodío informe es una teoría sin mayor evidencia fáctica aparte del "miren qué sospechosas las conexiones aquí y allá", pero sin pruebas tangibles, y además una que no iba a saltar más alarmas, entonces la mejor manera de concitar atención sobre el mismo y cargarse la conspiración es justito hacer lo que hacen los malos, o sea, enviar matones a matar a la que escribió el informe, en vez de desacreditarla y tratarla como una lunática conspiranoica como los hay tantos hoy en día en interné), y ADEMÁS la lata dura dos horas y media de acción no particularmente percutante (porque la cosa va de: STAGE 1, nos salvamos de un intento de asesinato, STAGE 2, nos salvamos de otro intento, STAGE 3... seguro que estaban pensando en el videojuego, los jodíos), pues apaga y vámonos. ¿Lo bueno de la peli? Bueno, si pones a Julia Roberts y a Denzel Washington como protas, es imposible que no te salga ALGO bueno. Sumémosle un Robert Culp como Presi de los Estados Unidos (actorazo de carácter fallecido en 2010 a los 80, que se le daban muy bien los roles de bribón simpático), Robert Lithgow como el jefe de Denzel Washington, y la cosa mejora algunos enteros, la posibilidad de carcajearse con una Cynthia Nixon pre-"Sex and the City" haciendo un rol-casi-cameo, y un en ese entonces todavía no muy conocido Stanley Tucci como el asesino de los malos, la cosa mejora algo. Pero sea cual sea la opinión de turno, desde lo insufrible hacia arriba, es muy difícil que suba más allá de "está OK". Es un thriller promedio, y poco más. Si estás bien con eso, perfecto. Pero si esperas la peli que te va a hacer vibrar y ponerte al borde de la butaca, olvídalo. Por suerte, es muy poco probable un remake. Si la ambientaran en 2014, la Julia Roberts iría y soltaría la bomba del informe por interné, y el remake de "El informe pelícano" sería un cortometraje de diez minutos. Bueno, TAMBIÉN hay Oscares para los cortometrajes, así es que alguna posibilidad tendría un remake, de todos modos.
IDEAL PARA: Nostálgicos de los '90s y devoradores compulsivos de thrillers.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 16 de julio de 2009
"Mujer bonita" (1990).

-- "Pretty Woman". Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Garry Marshall.
-- Actuación: Richard Gere, Julia Roberts, Ralph Bellamy, Jason Alexander, Laura San Giacomo, Alex Hyde-White, Amy Yasbeck, Elinor Donahue, Hector Elizondo, Judith Baldwin, Jason Randal, Bill Applebaum, Tracy Bjork, Gary Greene, Billy Gallo.
-- Guión: J.F. Lawton.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Mujer bonita" en IMDb.
-- "Mujer bonita" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En Beverly Hills, uno de esos prototípicos tiburones de empresa que no se da fiesta porque en las fiestas se pone a hablar por teléfono para ver cómo amasar más dinero (¿y qué tiene eso de malo? Cada uno es feliz a su manera...), paga su correspondiente costo de oportunidad cuando su noviecita le representa que nunca estás, que nunca te veo y todas esas cosas. Y lo patea. Por teléfono. El hombre se mosquea porque, ya saben, es un empresario, y está en los genes del empresariado el mosquearse cuando se pierde una inversión, cualquier inversión, incluyendo invertir en féminas. Y toma prestado el automóvil de su amigo. Y se larga. Y como está en otra ciudad, se pierde. Llega entonces hasta una calle en la que laboran algunas chicas pay-per-view. Una de esas chicas está mosqueada a su vez porque su amigota se está fumando el cash de la renta (o jalando, o inyectando, yo qué sé), y se monta al vehículo del tipo. Y se queda sorprendida porque, verán, el tipo es buena gente y decente, nada que ver con los tiburones corporativos estilo Gordon Gekko, y se la lleva, se la lleva, se la lleva... por 20 dólares le dirá dónde está su destino (bueno, imagino que 20 dólares compraban muchas cosas en ese tiempo). Una vez en el hotel finolis donde él está alojado, él se queda pensando, le pesa la chica ésa malagradecía porque él estaba dedicado a juntar el money para el nidito de amor y ella sale con los chocolates y las rosas, miren que ingrata, y decide que se va a llevar a la chica de alquiler a su habitación. Pero no para follársela como Dios manda, ¡oh, no!, porque el tipo tendrá dinero y poder, pero es que oigan, en el fondo es buen chato, y decide que la tendrá puramente de compañía. Y ella se encandila con el estilo de vida y con el trato galán del sujeto, y él por su parte se empapa de ese Freigeist de la chica, tan diferente a sus estiradetes amigos, los opuestos se atraen, y le ofrece entonces un contrato para acompañarlo por una semana. Una semana que cambiará sus vidas forever and ever y etcétera. Ustedes los humanitos sí que saben complicársela, nosotros los gatos pasamos por el peak hormonal del apareamiento y el resto del tiempo es comer y dormir. ¿Para eso inventaron la civilización...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los madonnescos y estucados '80s terminaron, en cierto sentido, en ese día de 1994 en que Kurt Cobain tuvo el buen sentido y gusto de pegarse un tiro para vender más discos de Nirvana (¡un momento, estaba muerto! ¿Cómo iba a profitar de ese incremento de ganancias...? Hmmmmmm...). Pero hasta entonces venía esa especie de resaca de los '80s que fueron los tempranos '90s, la época en que "Melrose Place" aún no desplazaba del foco a su madre putativa "Beverly Hills 90210", y en que Estados Unidos estaba de cabeza buscando al asesino de Laura Palmer en esa mezcla de slasher ochentero con espíritu indie grungie noventero que fue "Twin Peaks". Y para demostrar que los '80s no estaban muertos, he aquí la peli capital de esa época de transición. Interpretada por ese ídolo tardíosetentero y tempranoochentero que fue Richard Gere ("Gigoló americano", "Reto al destino"...) con la por ese entonces ascendente Julia Roberts, que había hecho de secundaria en "Línea mortal". Circulaba por ahí un guión sobre la oscura y darkie vida de las hembras de lujo, pero cuando los productores lo vieron dijeron "no-no-no, muy deprimente, esto es Hollywood, la fábrica de sueños"... Así es que reescribieron todo el material para que fuera una comedia romántica. El casting de actores fue otro parto porque ninguna actriz quería hacer el papel de ramera, y ningún actor quería aparecer levantándose a una ramera. Entre las descartadas estuvieron Molly Ringwald (no quiso), Valeria Golino (consideró que su acento italiano no ayudaba), Meg Ryan (¡Disney la quería!), y Daryl Hannah (consideró que el rol denigraba a las mujeres), y entre los descartados estuvieron Christopher Reeves (¡!) y Al Pacino (¡¡!!). El resultado: la peli consagró una fórmula (creyeron hacerla de oro repitiendo Gere-Roberts en "Novia fugitiva", con los deprimentes resultados que son de dominio público), y catapultó a Julia Roberts a la fama internacional como la prostituta con el corazón de oro y la convirtió en ídola tempranonoventera (bueno, ella y también Shelley Michelle, que le prestó el cuerpo a la Roberts en todas las escenas más contundentes, y que le labró también un nombrecillo en la serie B...).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Hay cosas que funcionan, funcionaron y funcionarán siempre, desde que el hombre es hombre y hasta la completa extinción de la Humanidad, y una de esas cosas es fabricar sueños para los wannabes. Si no puedes ser un agente secreto, un guerrero bárbaro o un místico desaforado, siempre puedes vivir la experiencia vicaria a través de "El satánico Doctor No", "Conan el Bárbaro" o "Los diez mandamientos". Uno de esos patrones comunes es la historia de la Cenicienta (la trama que tanto hizo por la carrera de Thalía) sobre la chica pobre que se enamora de un príncipe y, matrimonio mediante, asciende en la escala social a la par que es redimida, y todo eso por gratis, sin hacer nada, simplemente porque es una buena chica igualita a las chicas de la platea (bueno, en "Por siempre" al menos Drew Barrymore tenía que currársela más... Pero en todas las otras, las chicas pueden decir "pobrecilla, cómo sufre inmerecidamente siendo tan noble y buena, si es igualita a mí", aunque la que dice eso sea una bruja de cuidado en la vida real). "Mujer bonita" no es más que otra reversión de la Cenicienta, ahora Beverly Hills-style, y la apreciación de la peli va directamente relacionado con esto. O sea, quién espere gran cine aquí está perdiendo el tiempo. Pero quién ande a la siga de una buena historia popular o que le cuenten un buen cuento de hadas, aquí está en su salsa. Porque están todos los ingredientes de la historia de la Cenicienta (bueno, no hay hermanastra a la vista, y la amiguete podrá ser una yonki de esnifárselo todo, pero al último es más buena que el pan y ni envidia siente de que su mejor amiga se ligue a un millonario forrado en dólares), y trabajados con mimo y esfuerzo. Como dijo Homero Simpson (bueno, lo hizo apuntando implícitamente a "Novia fugitiva", pero aquí también se aplica): "¡Pero qué imbecilidad, si al final todos sabemos que Julia Roberts se va a quedar con Richard Gere!". Sí, lo sabemos, pero el tramo intermedio... Es puro sueño romántico, comme il faut, y eso también vale algo. Y si no lo creen, vean el desaguisado que hizo Jennifer Lopez cuando trató de coronarse como la Julia Roberts latina en "Sueño de amor", y convirtió el tema de la Mujer Bonita en una pesadilla de amor, o de-lo-que-sea.
-- La peli tiene su remoquete de crítica social ciertamente implícita. ¡Oh, no nos fijemos en ese Gordon Gekko de buen corazón que es Richard Gere, que esto no es "Wall Street"! Pero las secuencias de la chica pobre-pero-honesta caminando en ese mundo de vanagloria y superficialidad (las escenas en las boutiques caras, memorables todas) dan para restregar por la cara todo lo estiradetes y despectivos que son los ricos en realidad. Nunca sabrás si ese rico tan campechano y buena gente realmente lo es, hasta que lo encuentres enfrentado a un pobre, y en esta peli eso es evidente. Sabemos que Richard Gere es buena gente porque trata a la prostituta como persona, y cuando mete las patas hasta el trasero, no la manda a freir espárragos como un monetarista cualquiera, sino que reflexiona, trata de entenderla, etcétera.
-- Julia Roberts. Como decíamos, esta peli la puso en la primera línea de las actrices hollywoodenses, y con justicia. Su interpretación es avasalladora y carismática. Bueno, no hagamos demasiado caso de algunos rumores sobre cómo la ayudaron a actuar (como que por ejemplo le hicieron cosquillas en los pies para sacarle una carcajada histérica, en una escena). En esos años Julia Roberts se esforzaba por sacar buenos roles, y con los años ha demostrado ser una actriz más que fina (aunque se haya encasillado en roles de pesada como "Erin Brockovich" o "La gran estafa", todo hay que decirlo, pero también está su magnífico e incomprendido rol en "El secreto de Mary Reilly"), pero cuando todavía la cuenta bancaria estaba a medio llenar, tenía que trabajar el doble para quedarse donde mismo. Y esta peli sigue siendo un ineludible en su filmografía. Y a Richard Gere no lo mencionamos no porque no lo haya hecho bien, sino porque la Roberts básicamente se lo come con zapatos. Bueno, ayuda también que su rol en sí mismo es poco creíble, incluso en un cuento de hadas como éste (o sea, el tipo lo tiene todo, fama, fortuna, se comporta como un niñito mimado, ¿y de pronto desarrolla un ataque de conciencia y se vuelve un emprendedor después de haber sido un maldito especulador revientaBolsas...? Pleeeeeeaaaaaase...). Pero cumple bien.
-- Entre los secundarios tenemos a Laura San Giacomo al tope de la bandera, insigne secundaria antes de esta peli, y después de esta peli también (algunos la conocen por la serie de TV "Just Shoot Me", otros por haber sido hermana de Andie McDowell en "Sexo, mentiras y video"). A diferencia de la Roberts, Laura San Giacomo sí que es una ramera un poco más creíble, con ese vestuario más descafeinado, con sus modales de niñata guarra y con su correspondiente repertorio de adicciones (se supone que el personaje de la Roberts, en el darkie guión original, iba a ser algo así). Y Héctor Elizondo, como el jefe del hotel, también está c'est magnifique, qué vamos a decir, aunque su rol también sea un tanto increíble, pero... ¡cuánta bonhomía, el hombre!
IDEAL PARA: Verla con el correspondiente palomo o paloma y ponerse después a palomear arrurrú.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
1990,
Amy Yasbeck,
Garry Marshall,
Hector Elizondo,
James Newton Howard,
Julia Roberts,
Laura San Giacomo,
Ralph Bellamy,
Richard Gere
jueves, 18 de junio de 2009
"Duplicidad" (2009).

-- "Duplicity". Estados Unidos / Alemania. Año 2009.
-- Dirección: Tony Gilroy.
-- Actuación: Clive Owen, Julia Roberts, Tom Wilkinson, Paul Giamatti, Dan Daily, Lisa Roberts Gillan, David Shumbris, Rick Worthy, Oleg Shtefanko, Denis O'Hare, Kathleen Chalfant, Khan Baykal, Thomas McCarthy, Wayne Duvall, Fabrizio Brienza.
-- Guión: Tony Gilroy.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Duplicidad" en IMDb.
-- "Duplicidad" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
CONSULADO DE LOS ESTADOS UNIDOS EN DUBAI, 4 DE JULIO DE 2003. Mientras alrededor hay más grúas de construir edificios que edificios mismos, se está de fiesta por el séptimo aniversario de la derrota de los extraterr... ah, perdón, eso era ficción, me confundí con ID4. Bien, vamos de nuevo. Están de fiestoca, y un tipo muy majo él, alguna vez candidato a Bond-JamesBond, se acerca a una chica MILF para flirtear un poco. El flirt acaba para él todo lo mal que se supone debe acabar: lo narcotizan y le roban unos documentos. Exactamente, ambos son espías, y se han topado en sus respectivas misiones, ella para la CIA y él para el MI-6 (bueno, Clive Owen se sacó el gustito de haber sido desbancado por Daniel Craig para Bond, ehm). Año 2008. El chico, que diríamos pobrecito-ahora-en-la-calle, de no ser porque en el sector privado pagan su buen poco más, ahora está metido en una empresa llamada Equikrom (léase "écuicrom", miren qué chulo suena), en la sección de... ehm... bueno... ya saben, esa clase de secciones con nombre eufemístico y con presupuesto reservado, para hacer un poco de cochinada industrial (espionaje, robo de secretos industriales, esa clase de cosiacas, que eso de la libre competencia está bueno para predicarlo, que no para practicarlo, o si no cómo quieren que uno se haga rico, caramba). Equikrom está en el negocio de las pastas y menjunjes para caras de mujeres y metrosexuales, y su gran rival es Burkett & Randle, que también está en el ibídem negocio, y que, bueno, sus líderes se odian cordialmente (ya saben, la clase de cordialidad empresarial que involucra liarse a mamporros en la losa del aeropuerto bajo la lluvia... captan la imagen). En la misión actual, resulta que pueden robarse un secreto valiosísimo gracias a un insider del otro lado. Nuestro Equikrom-boy parte a la misión, y luego de ya-saben-qué, descubre que, ¡UPS!, la chica que debe proporcionarle la información es la misma que lo chagueó en Dubai, cinco años antes. Luego de una conversación cargada al filosismo verbal, la chica pasa la información, y el chico maravilla se la lleva. Y queda como rey. Porque han descubierto que Burkett & Randle está lista para lanzar su producto estrella al mercado. Uno que hará época entre las Eras Geológicas y que cambiará la Historia de la Tierra para siempre. Ahora, Equikrom tiene nueve días para descubrir de qué demonios se trata todo, y ojalá poder adelantar el quien vive. Millones, quizás billones de dólares están en juego. So... LET THE WAR BEGINS!!!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cuando el cine de finales de los 2000s parece empantanado en blockbusters robóticos sin alma, en comedias románticas protagonizadas por tías histéricas que no seducen a nadie, en cintas de terror que ya ni asustan, o en culturetas del tres al cuatro que más que hacer pelis parecen gemirlas, es interesante descubrir que de tarde en tarde todavía tenemos perlas dando vueltas por ahí. ¿El responsable? Tony Gilroy, tipo con un currículum un tanto irregular dándole al teclado y guionizando cosas como la respetable "Dolores Clairbone", la esforzada pero en definitiva mediocre "El abogado del diablo", o la saga de Jason Bourne ("Identidad desconocida", "La supremacía de Bourne" y "Bourne: El ultimátum") antes de saltar a la silla de la dirección, ya un tanto pasadita la cincuentena, y convertirse en el nuevo chico maravilla de Hollywood con la correcta-pero-sobrevalorada "Michael Clayton". ¿Había que ver "Duplicidad" después de ver "Michael Clayton"? Bueno, podíamos decir que "Michael Clayton" era la peli titubeante de un buen director en ciernes, o bien una inspirada peli por parte de un director mediocre, y ambas cosas hubieran calzado bien, pero ésta, la segunda, era la definitiva, la ahora-sí-sin-errores. ¿Pasa el test? Sí, lo pasa. Y bien. No es una obra maestra ni mucho menos, pero pasa bien la prueba.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Podríamos decir que "Duplicidad" es un thriller un poco a la antigua usanza. Una peli como ésta hubiera podido ser filmada sin problemas (salvando las diferencias estilísticas, claro) por un John Huston, un Howard Hawks o un Alfred Hitchcock. Porque el acento está puesto en contar bien el cuento, no en crear una historia terriblemente inverosímil que confunde el concepto de "causar desconcierto con una inesperada vuelta de tuerca final" con "crear un final que ignora y viola flagrantemente todo lo transcurrido y establecido en la primera hora y media de peli". Bueno, no es que la historia esté tan terriblemente bien construida tampoco (en algunas partes, como que se esfuerza mucho en encajar las piezas), pero el guión es muy superior a la media de guiones de thrillers en Hollywood, confía en la tensión narrativa en vez de apabullarnos con secuencias de acción imposible, y puede decirse que el desenlace es, por una vez en la vida, más o menos imprevisible, cualidad que los guionistas de thriller en Hollywood parecen haber perdido de vista hace muchos años atrás. Tony Gilroy toma, por otra parte, la muy acertada decisión de dirigir esto en un decidido tono de comedia sofisticada, un poco en estilo campy ondero-sesentero a lo "Once a la medianoche" (¡o a su remake "La gran estafa"!), y en este no tomarse excesivamente en serio, la mayor parte de los defectillos de la peli pasan soplados. Sumémosle un descacharrante soundtrack de James Newton Howard, con un fuerte punch jazzístico (¿en serio este tipo que compuso esta banda sonora tan desopilante, es el mismo tenebroso compositor de "Batman: El caballero de la noche" o de las pelis de M. Night Schyalaman?), y tenemos la atmósfera perfecta para la peli, una que tiene un regusto campy sin pasarse de roscas en el homenaje visual como "La gran estafa".
-- A pesar de tener algunos buenos ingredientes (el guión, el soundtrack, un acertado sentido de la dirección), pasa aquí como en "Michael Clayton", que casi todo el carisma de la peli recae sobre los actores. Clive Owen hace más o menos su papel tipo, y como que hace un ratito que empieza a cansar en eso, pero da muy bien en la tecla en esto de hacer comedia sofisticada. Julia Roberts, por su parte, actriz inmensa por donde se la mire cuando se esfuerza por salirse de su casilla de "american sweetheart", sigue adelante con esos roles de dama sofisticada que, aunque no han resultado taquillazos como sus comedias románticas, le han dado buenos réditos en materia de cartel actoral ("Confesiones de una mente peligrosa", "La gran estafa", "Juego de poder"), y de verdad haberla tomado para el rol fue una elección imbatible. El siempre cumplidor Tom Wilkinson repite con Tony Gilroy desde "Michael Clayton", ahora como CEO de Burkett & Randle, y como de costumbre, cumple, mientras que su gran rival es Paul Giamatti, otro que también empieza a cansar un poco hiperventilándose cuando actúa (sin críticas contra el actor mismo, que en la reciente serie de TV "John Adams" estuvo magnífico), pero que da bien la cara en su papel. A ratos, cuando te pierdes en medio de los recovecos de la trama (y en más de alguna vuelta de tuerca de la historia puede pasar eso, créanme), la peli sigue siendo placentera de ver gracias a este cuarteto, hasta que nuevamente te reencarrilas en lo que estaba pasando y sigues viéndola sin problemas. Tanto, que no me molestaría gastarme el dinerillo de la entrada al cine para ver una eventual secuela de esta peli (que fuera escrita/rodada por Tony Gilroy again, claro está, y con el mismo elenco, o por lo menos con los dos protas). Sí, ya sé, estoy soñando, que esto no va a dar para un "Spiderman 4" ni mucho menos, pero como soñar es gratis... ¡Pero qué diablos, si "La gran estafa" dio hasta para una tercera parte, ésta también eventualmente podría! (Bueno, superando el pequeño detallito de quién la va a financiar, si esto no resultó ser un taquillazo tampoco, y ya se sabe que las secuelas no tienen nada que ver con la calidad del material).
IDEAL PARA: Ver un thriller romántico a la antigüita, mucho más cumplidor que otros subproductos groseramente más caros y mucho más pobres en resultados, de los que vienen de Jolivú.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
-- Dirección: Tony Gilroy.
-- Actuación: Clive Owen, Julia Roberts, Tom Wilkinson, Paul Giamatti, Dan Daily, Lisa Roberts Gillan, David Shumbris, Rick Worthy, Oleg Shtefanko, Denis O'Hare, Kathleen Chalfant, Khan Baykal, Thomas McCarthy, Wayne Duvall, Fabrizio Brienza.
-- Guión: Tony Gilroy.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Duplicidad" en IMDb.
-- "Duplicidad" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
CONSULADO DE LOS ESTADOS UNIDOS EN DUBAI, 4 DE JULIO DE 2003. Mientras alrededor hay más grúas de construir edificios que edificios mismos, se está de fiesta por el séptimo aniversario de la derrota de los extraterr... ah, perdón, eso era ficción, me confundí con ID4. Bien, vamos de nuevo. Están de fiestoca, y un tipo muy majo él, alguna vez candidato a Bond-JamesBond, se acerca a una chica MILF para flirtear un poco. El flirt acaba para él todo lo mal que se supone debe acabar: lo narcotizan y le roban unos documentos. Exactamente, ambos son espías, y se han topado en sus respectivas misiones, ella para la CIA y él para el MI-6 (bueno, Clive Owen se sacó el gustito de haber sido desbancado por Daniel Craig para Bond, ehm). Año 2008. El chico, que diríamos pobrecito-ahora-en-la-calle, de no ser porque en el sector privado pagan su buen poco más, ahora está metido en una empresa llamada Equikrom (léase "écuicrom", miren qué chulo suena), en la sección de... ehm... bueno... ya saben, esa clase de secciones con nombre eufemístico y con presupuesto reservado, para hacer un poco de cochinada industrial (espionaje, robo de secretos industriales, esa clase de cosiacas, que eso de la libre competencia está bueno para predicarlo, que no para practicarlo, o si no cómo quieren que uno se haga rico, caramba). Equikrom está en el negocio de las pastas y menjunjes para caras de mujeres y metrosexuales, y su gran rival es Burkett & Randle, que también está en el ibídem negocio, y que, bueno, sus líderes se odian cordialmente (ya saben, la clase de cordialidad empresarial que involucra liarse a mamporros en la losa del aeropuerto bajo la lluvia... captan la imagen). En la misión actual, resulta que pueden robarse un secreto valiosísimo gracias a un insider del otro lado. Nuestro Equikrom-boy parte a la misión, y luego de ya-saben-qué, descubre que, ¡UPS!, la chica que debe proporcionarle la información es la misma que lo chagueó en Dubai, cinco años antes. Luego de una conversación cargada al filosismo verbal, la chica pasa la información, y el chico maravilla se la lleva. Y queda como rey. Porque han descubierto que Burkett & Randle está lista para lanzar su producto estrella al mercado. Uno que hará época entre las Eras Geológicas y que cambiará la Historia de la Tierra para siempre. Ahora, Equikrom tiene nueve días para descubrir de qué demonios se trata todo, y ojalá poder adelantar el quien vive. Millones, quizás billones de dólares están en juego. So... LET THE WAR BEGINS!!!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cuando el cine de finales de los 2000s parece empantanado en blockbusters robóticos sin alma, en comedias románticas protagonizadas por tías histéricas que no seducen a nadie, en cintas de terror que ya ni asustan, o en culturetas del tres al cuatro que más que hacer pelis parecen gemirlas, es interesante descubrir que de tarde en tarde todavía tenemos perlas dando vueltas por ahí. ¿El responsable? Tony Gilroy, tipo con un currículum un tanto irregular dándole al teclado y guionizando cosas como la respetable "Dolores Clairbone", la esforzada pero en definitiva mediocre "El abogado del diablo", o la saga de Jason Bourne ("Identidad desconocida", "La supremacía de Bourne" y "Bourne: El ultimátum") antes de saltar a la silla de la dirección, ya un tanto pasadita la cincuentena, y convertirse en el nuevo chico maravilla de Hollywood con la correcta-pero-sobrevalorada "Michael Clayton". ¿Había que ver "Duplicidad" después de ver "Michael Clayton"? Bueno, podíamos decir que "Michael Clayton" era la peli titubeante de un buen director en ciernes, o bien una inspirada peli por parte de un director mediocre, y ambas cosas hubieran calzado bien, pero ésta, la segunda, era la definitiva, la ahora-sí-sin-errores. ¿Pasa el test? Sí, lo pasa. Y bien. No es una obra maestra ni mucho menos, pero pasa bien la prueba.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Podríamos decir que "Duplicidad" es un thriller un poco a la antigua usanza. Una peli como ésta hubiera podido ser filmada sin problemas (salvando las diferencias estilísticas, claro) por un John Huston, un Howard Hawks o un Alfred Hitchcock. Porque el acento está puesto en contar bien el cuento, no en crear una historia terriblemente inverosímil que confunde el concepto de "causar desconcierto con una inesperada vuelta de tuerca final" con "crear un final que ignora y viola flagrantemente todo lo transcurrido y establecido en la primera hora y media de peli". Bueno, no es que la historia esté tan terriblemente bien construida tampoco (en algunas partes, como que se esfuerza mucho en encajar las piezas), pero el guión es muy superior a la media de guiones de thrillers en Hollywood, confía en la tensión narrativa en vez de apabullarnos con secuencias de acción imposible, y puede decirse que el desenlace es, por una vez en la vida, más o menos imprevisible, cualidad que los guionistas de thriller en Hollywood parecen haber perdido de vista hace muchos años atrás. Tony Gilroy toma, por otra parte, la muy acertada decisión de dirigir esto en un decidido tono de comedia sofisticada, un poco en estilo campy ondero-sesentero a lo "Once a la medianoche" (¡o a su remake "La gran estafa"!), y en este no tomarse excesivamente en serio, la mayor parte de los defectillos de la peli pasan soplados. Sumémosle un descacharrante soundtrack de James Newton Howard, con un fuerte punch jazzístico (¿en serio este tipo que compuso esta banda sonora tan desopilante, es el mismo tenebroso compositor de "Batman: El caballero de la noche" o de las pelis de M. Night Schyalaman?), y tenemos la atmósfera perfecta para la peli, una que tiene un regusto campy sin pasarse de roscas en el homenaje visual como "La gran estafa".
-- A pesar de tener algunos buenos ingredientes (el guión, el soundtrack, un acertado sentido de la dirección), pasa aquí como en "Michael Clayton", que casi todo el carisma de la peli recae sobre los actores. Clive Owen hace más o menos su papel tipo, y como que hace un ratito que empieza a cansar en eso, pero da muy bien en la tecla en esto de hacer comedia sofisticada. Julia Roberts, por su parte, actriz inmensa por donde se la mire cuando se esfuerza por salirse de su casilla de "american sweetheart", sigue adelante con esos roles de dama sofisticada que, aunque no han resultado taquillazos como sus comedias románticas, le han dado buenos réditos en materia de cartel actoral ("Confesiones de una mente peligrosa", "La gran estafa", "Juego de poder"), y de verdad haberla tomado para el rol fue una elección imbatible. El siempre cumplidor Tom Wilkinson repite con Tony Gilroy desde "Michael Clayton", ahora como CEO de Burkett & Randle, y como de costumbre, cumple, mientras que su gran rival es Paul Giamatti, otro que también empieza a cansar un poco hiperventilándose cuando actúa (sin críticas contra el actor mismo, que en la reciente serie de TV "John Adams" estuvo magnífico), pero que da bien la cara en su papel. A ratos, cuando te pierdes en medio de los recovecos de la trama (y en más de alguna vuelta de tuerca de la historia puede pasar eso, créanme), la peli sigue siendo placentera de ver gracias a este cuarteto, hasta que nuevamente te reencarrilas en lo que estaba pasando y sigues viéndola sin problemas. Tanto, que no me molestaría gastarme el dinerillo de la entrada al cine para ver una eventual secuela de esta peli (que fuera escrita/rodada por Tony Gilroy again, claro está, y con el mismo elenco, o por lo menos con los dos protas). Sí, ya sé, estoy soñando, que esto no va a dar para un "Spiderman 4" ni mucho menos, pero como soñar es gratis... ¡Pero qué diablos, si "La gran estafa" dio hasta para una tercera parte, ésta también eventualmente podría! (Bueno, superando el pequeño detallito de quién la va a financiar, si esto no resultó ser un taquillazo tampoco, y ya se sabe que las secuelas no tienen nada que ver con la calidad del material).
IDEAL PARA: Ver un thriller romántico a la antigüita, mucho más cumplidor que otros subproductos groseramente más caros y mucho más pobres en resultados, de los que vienen de Jolivú.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
Busca otras películas relacionadas:
2009,
Clive Owen,
James Newton Howard,
Julia Roberts,
Paul Giamatti,
Tom Wilkinson,
Tony Gilroy
domingo, 20 de mayo de 2007
"Línea mortal" (1990).

-- "Flatliners" (título original en inglés). Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Joel Schumacher.
-- Actuación: Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin, Oliver Platt, Kimberly Scott, Joshua Rudoy, Benjamin Mouton, Aeryk Egan, Kesha Reed, Hope Davis, Jim Ortlieb, John Duda, Megan Stewart, Tressa Thomas.
-- Guión: Peter Filardi.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Línea mortal" en IMDb.
-- "Línea mortal" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
"Hoy es un buen día para morir", dice chulesco y mijo un estudiante de Medicina (Kiefer Sutherland, diez años antes de convertirse en el chulesco y mijo Jack Bauer). El personajillo ha discurrido la idea de un experimento diseñado especialmente para provocar paros cardíacos que creen un estado de casi muerte, de electroencefalograma plano. La idea es investigar qué hay más allá, si las historias sobre el túnel al final del camino y todo eso son ciertas, y si Raymond Moody tenía razón. Así es que el prota congrega a cuatro contertulios de la Escuela de Medicina, que le van a ayudar a hurtadillas (que si no, expulsión segura). Los estudiantes le miran con cara de "suicídate solo si quieres, pero no me mires a mi", pero como el morbo es más fuerte, terminan por ayudarle. El experimento amenaza con salirse de control, pero al final resulta: el tipo está paralizado y clínicamente muerto durante un tiempito, y vuelve a la vida normalmente. O no. Porque desde entonces, algunas cosas raras empiezan a pasar con él, cosas relacionadas con el "otro lado", con la ultratumba, con la casita de los muertos, con el patio 'e los callaos. Para ese entonces, el lamemujeres del grupo ha pasado a ser el segundo conejillo de indias, y algo raro empieza a pasar... ¿Qué demonios es entonces exactamente lo que se ha traído DESDE EL OTRO LADO...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los '80s fueron una década rara para el terror. Por una parte estuvo terroríficamente de moda el terror cutre basura serie B, malformando así a una generación entera de frikosos que después de ver aquel cine quedaron inutilizados para todo lo demás. Por la otra, hubo algunas raras perlas que marcaron tendencia, y que tienen en común haber explotado la vieja y nunca bien ponderada herencia gótica, desde "El ansia" hasta el "Drácula" de Ford Coppola (que fue de 1992, pero que por planteamientos puede considerarse "la última de los '80s"). Una de éstas fue "Línea mortal", dirigida por un Joel Schumacher en plena forma, e interpretada también por un puñado de actores que se mojaron la camisa hasta la musculatura para sacar adelante el proyecto. Y el resultado fue notoriamente bueno.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Joel Schumacher. Su filmografía es más que irregular, y tiene puntos altísimos como "El Fantasma de la Opera", buenos como "Un día de furia", decentes como "Enlace mortal", y bodrios churretescos como "Batman y Robin". "Línea mortal" cae, por suerte, del lado de las buenas pelis de Schumacher, que cuando no se pone en plan "yo el maricón" es capaz de harto. Aquí toma una historia que básicamente es el viejo cuento gótico del fantasma (ya saben, el esquema "científico loco investiga lo sobrenatural con la más moderna cachilupi ciencia de ahora y quiebra una línea que no debería quebrar y viene algo del más allá que..."), pero lo hace con estilo y altura. Bien mirada, toda la atmósfera de terror que consigue recrear no es más que puros juegos de cámara, iluminación, y secuencias con fotografías y filtros de luz sobre el lente, y con elementos así de básicos y primarios, consigue más tenebrismo que si hubiera intentado el uso de CGI (aunque en esa época, el CGI era tecnología en pañales... y para el terror, por su parte, sigue siéndolo).
-- Los actores son todos jóvenes, desconocidos, y querían conquistar el mundo. Los más de ellos lo lograron. Están de garbanceros, claro está, pero realmente se ganan el plato de legumbres. Julia Roberts hace un estupendo papel, mostrando que cuando quiere alejarse de la comedia tonta puede dar mucho de sí. Kiefer Sutherland está de carilindo, pero tiene fuerza y estilo, y aunque actúa como siempre, o sea como él mismo, encaja bien. Kevin Bacon como el agnóstico/ateo del grupo le da credibilidad a su rol de chico sensato y consciente, pero sin complejos de chulo ni esa estulticia que caracteriza a los protas buenos y decentes por lo general. William Baldwin hace lo mismo de siempre, o sea de chuloputo caliente, y justifica de esta manera lo que después va a ser su lastimosa carrera posterior (léase "Sliver" y subproductos similares de tercera línea como "Atracción explosiva" con Cindy Crawford). Y Oliver Platt está más que bien, en un rol secundario y apagado, pero al cual se encarga de infundirle vida hasta sacarlo de su agujero de comparsa.
-- Del guión no vale la pena hacer mayores comentarios. En realidad, es una historia arquetípica a más no poder, y no fluye por aquí la magia. Mencionemos que el otro gran pináculo del guionista Peter Fillardi es esa cosa llamada "Jóvenes brujas"; claro que ahí no dirigía Schumacher para salvar el día, sino el impresentable Andrew Fleming ("Tres formas de amar"). En fin: volviendo a "Línea mortal", digamos que el guión tiene la sabiduría de explotar el viejo tema de la culpa, el pecado y la redención, de una manera incluso casi hitchcockiana, y con eso consigue remontar el vuelo desde la película de terror plana y convencional de tipo "¡AGH, el fantasma!", hacia algo mejor.
IDEAL PARA: Ver una más que aceptable película de terror, que tiene la inteligencia de jugar con elementos más allá del terror convencional.
Busca otras películas relacionadas:
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Hope Davis,
James Newton Howard,
Joel Schumacher,
Julia Roberts,
Kevin Bacon,
Kiefer Sutherland,
Oliver Platt,
Peter Filardi,
William Baldwin
miércoles, 19 de julio de 2006
"La boda de mi mejor amigo" (1997).

-- "My Best Friend's Wedding". Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: P. J. Hogan.
-- Actuación: Julia Roberts, Dermot Mulroney, Cameron Diaz, Rupert Everett, Philip Bosco, M. Emmet Walsh, Rachel Griffiths, Carrie Preston, Susan Sullivan, Christopher Masterson.
-- Guión: Ronald Bass.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "La boda de mi mejor amigo" en IMDb.
-- "La boda de mi mejor amigo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Julianne es una chica cercana a la treintena, exitosa e independiente. O sea, una chica que en materia de relaciones sentimentales postmodernas es una arpía que se sienta en los hombres. Hizo un pacto, alguna vez, de casarse con cierto chico si es que ambos estaban solteros a cierta edad, y cuando se acerca el cumpleaños, pues bien, ella recibe la llamada que arreglará el matrimonio de Michael... no con Julianne, sino con otra chica llamada Kim. Y el tipo, con un sentido de la discreción no excesivamente desarrollado, invita a la más o menos "ex" a ser dama de honor. A la tal Julianne, maldita la gracia que le hace, así es que viaja para luchar con la competencia, una chica descerebrada e inocentona que está embobada hasta los talones con él. Julianne hace lo imposible por sabotear el matrimonio, y lo único que logra es, por una parte, que el novio trate gentilmente de disuadirla, al tiempo que la novia, pues bien, le coge cada vez más cariño... El problema es que el chico aún siente algo por la arpía exitosa e independiente, y, pues bien...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Mientras los veinteañeros de los '90s se escudaban en la escena de Seattle y seguían a bandas yonkis depresivas autorreferentes como Nirvana o Alice In Chains, los treinteañeros experimentaban un cambio de proporciones. La vida era linda y frívola para los adinerados que, hijos de la revolución sexual de los '60s, no estaban dispuestos tan abiertamente al dulce vínculo matrimonial. Consecuencias de la liberación femenina, que le llaman. El sexo en los '90s era, en consecuencia, algo distendido y neurótico a la vez, una mezcla de la decadencia frívola de "Sex And The City" y la tragedia narcisista de "Buffy la Cazavampiros". En medio de este panorama irrumpió con fuerza esta comedia aparentemente ligera, con muchos referentes irónicos y a la vez distanciadores con la comedia romántica de los '50s (partiendo con los números musicales), y cuya sátira no por involuntaria es menos corrosiva. La fórmula de "La boda de mi mejor amigo" (treinteañeros que descubren que el trabajo no lo es todo, música en abundancia, entornos de cierto glamour, amigo gay) fue después imitada por "El diario de Bridget Jones", las "comedias" de Jennifer Lopez, y varios otros subproductos de menor categoría.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Julia Roberts. En su papel de villana adorable alcanzó la cúspide de popularidad en su carrera (interpretativa no, ese rol queda para su ninguneado papel en "Mary Reilly"). Dan ganas de abrazarla tiernamente para consolarla, y también de ahorcarla para que se deje de estupideces de una vez. Es decir, la esencia misma de lo que significa ser una hembra humana (suerte para los gatos, que sólo tenemos que lidiar con gatas).
-- Cameron Díaz. Hasta ese minuto era la rubia sexy de "La máscara". Este rol le entreabrió las puertas de la fama, que después pateó con brutalidad al reventar las taquillas con "Loco por Mary". Y es que en esta película está chispeante como nunca (como antes de hacerse famosa, por lo menos). La escena del karaoke, en donde canta con más voluntad que calidad, forma parte de la leyenda en la historia de la comedia cinematográfica.
-- Dermot Mulroney. ¿Este tipo aburrido y sin gracia, motivo suficiente para ver una película...? Pues sí... Si ese desangelado y maltrecho gato de callejón puede convertirse en objeto de deseo de Cameron Díaz y Julia Roberts, entonces cualquiera puede, hasta yo, ¿no? (voy a ir a lamerme la barriga y acicalarme los bigotes por si acaso).
-- P. J. Hogan. Si no eres Woody Allen o los Hermanos Coen, entonces dirigir una comedia es un infierno, porque lo hagas bien o mal, nadie se va a fijar en ti. Así es que démosle palco a este pobre australiano ninguneado, cuya filmografía es más bien escasa, pero contundente (entre sus filmes se cuentan "La boda de Muriel", que cuando la vi en el cine éramos cinco personas adentro de la sala, y el "Peter Pan" del 2003).
-- Las secuencias musicales. Tienen todo el encanto de los filmes de los '50s, pero actualizados: partiendo con la secuencia de créditos con chicas en rosado, la mencionada escena del karaoke, y acabando con ese gran coro de mitad de tiempo cantando una de... ¿de quién era? ¿Dionne Warwick...? Se me olvidó el otro día, cuando trataba de memorizarme los 626 Kegels de Mozart...
-- El humor. Hay chistes estilo gag, por supuesto, pero también hay mucho humor de diálogo. Y de buenos diálogos, no chistes obvios ni evidentes. Ya este solo detalle debería dejar esta comedia entre el decil superior de las mejores comedias de todos los tiempos.
IDEAL PARA: Ver una comedia con la que te puedas reir porque es divertida, y no porque estás acompañado por una chica y más vale que muestres tener sentido del humor.
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