miércoles, 16 de agosto de 2006

"Cuestión de honor" (1992).


-- "A Few Good Men". Estados Unidos. Año 1992.
-- Dirección: Rob Reiner.
-- Actuación: Tom Cruise, Jack Nicholson, Demi Moore, Kevin Bacon, Kiefer Sutherland, Kevin Pollack, James Marshall, J.T. Walsh, Christopher Guest, J.A. Preston, Matt Craven, Wolfgang Bodison, Xander Berkeley.
-- Guión: Aaron Sorkin, basado en su propia obra teatral.
-- Banda Sonora: Marc Shaiman.

-- "Cuestión de honor" en IMDb.
-- "Cuestión de honor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Guantánamo, Cuba, algunos años antes de que George W. Bush abriera allí un campo de concentración para etnias inferiores de raza semita. En la tibieza de la noche cubana, un par de soldados irrumpen en la habitación de un compañero, lo amarran y amordazan, y ¡ups!, algo sale mal. No se supone que se muriera, pero el recluta se murió lo mismo. Para la defensa del par de soldados en cuestión, ponen a Tom Cruise de abogado defensor, quien, para no quebrar su inveterada tradición actoral, interpreta el rol de la manera más chulesca posible. Para colmo revolotea una abogada que quiere el caso, y medio se mete en él. Se les une otro tipo eficiente en su trabajo y opaco en sus resultados. Juntos, el trío espectral deberán viajar a Guantánamo a entrevistarse con el terrible Coronel Jessep (tiene que serlo: viene interpretado por Jack Nicholson). Ahí empiezan a entrar en sospechas: parece que el accidente no era tal, sino que fue producto de órdenes superiores que se salieron de cauce, órdenes vinculadas con una práctica llamada "código rojo", en la cual se aplican ciertas medidas disciplinas extrarreglamentarias para enderezar a los novatos. Ahora, con la certeza de lo que pasó, pero sin pruebas para confirmarlo (porque nadie es tan tarado para querer hablar), deberán hacer lo imposible para defender a dos homicidas (perdón, cuasihomicidas) que actuaban en cumplimiento del deber...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de los '80s vio el reinado glorioso del cine milicoapologético, en donde los militares yankis eran la cima del mundo, brillaban por sí mismos al sol, y por tanto, tenían todo el derecho de cumplir el Destino Manifiesto de Estados Unidos y esas cosas. Pero todo llega a su fin. El mundo entró en los '90s, el rol de Estados Unidos comenzó a ser cuestionado después de la caída de la Unión Soviética (nada peor para ti que se desplome tu enemigo, porque entonces, ¿contra quién te vas a definir?), y los G.I. Joe pasaron a un discreto segundo plano. En medio de todo esto salió esta película, que plantea una serie de hondos cuestionamientos éticos y morales respecto de la profesión de soldado, de refilón sobre la misión que Estados Unidos se autoaroga de defender la libertad, la justicia y la democracia, y en términos más amplios y generales, aborda el viejo problema de la relación entre los medios y los fines, sobre si el fin justifica los medios, sobre si se puede pelear contra el diablo con las armas del diablo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una interesantísima película judicial. Pertenece al subgénero de los "filmes con juicio", pero el juicio está tratado con un gran realismo, sin vueltas de tuerca de último minuto ni elaboradas conspiraciones para ocultar la verdad (no recuerdo ni un solo tiroteo en todo el filme). El problema de la película no es descubrir al villano, porque en estricto rigor, no hay ninguno en este filme, sino probar que el acto cuasicriminal fue resultado de una orden directa procedente desde arriba en la cadena de mando.

-- Es también una interesantísima película sobre militares. Existen dos grandes subgrupos de "pelis sobre milicos": el subgrupo de "milicos salvando a punta de pistola la libertad, la democracia y el american way of life", y el subgrupo de "milicos sucios cubriendo su propia mierda y tratando de paso de imponer el fascismo en el mundo". Esta película no pertenece a ninguna de las dos. La visión que entrega del mundo militar es bastante equilibrada, y no pretende hacer apología de ellos, pero tampoco de satanizarlos. Lo que de censurable o encomiable haya en lo suyo, es cosa que en definitiva queda al criterio del espectador. Dato sintomático: el "gran discurso" de la película pertenece aquí, como en "El mercader de Venecia" de Shakespeare, no al héroe, sino al villano... Por cierto, buena parte del realismo de la peli radica en basarse en una obra teatral que, a su vez, está basada en la vivencia de la hermana del autor, que ejercía funciones judiciales en Guantánamo...

-- ¿El fin justifica los medios? Los superiores de Guantánamo tienen muy buenas razones para esconder la verdad. No son villanos simplemente por ambición, sino que son soldados rectos y leales, que incurren en prácticas de ética dudosa estando sinceramente convencidos de que obran lo mejor para su país, y de que dichos costos sirven, en definitiva, para salvar vidas. El Coronel Jessep lo dice crudamente al comienzo de la película: aceptar la transferencia de un recluta significa dejar suelto un eslabón de la cadena, y así poner en riesgo las vidas de sus compañeros, por no hablar de los civiles, y por ende, si es un soldado, deberá ser preparado como tal. No se puede decir de él que sea un incompetente tratando de tapar su propia mierda. O sea, lo que vemos es en definitiva un conflicto humano sobre dos maneras distintas de entender la relación entre medios y fines, y dos maneras distintas de concebir la tearea militar dentro de la sociedad.

-- Rob Reiner. Sin ser un director con un fuerte sello personal, nos ha entregado un puñado de buenísimas películas que hoy en día son pequeños clásicos fílmicos ("Esto es Spinal Tap", "Cuenta conmigo", "La princesa prometida", "Cuando Harry conoció a Sally", "Misery", "Mi querido Presidente"). "Cuestión de honor" sigue la tónica. La película es sólida como una catedral, se nota una dirección firme, y a pesar de ciertas concesiones al cine hollywoodense (lucimiento de actores taquilleros, musiquita ad-hoc en momentos sensibles), está llevada de principio a fin con mano de hierro. Una vieja ley de Hollywood dice que cuando muchas estrellas se congregan en un mismo filme, será algo grande o un bodrio de proporciones. En este caso, por una vez (y sin que sirva de precedente, podría decirse), es lo primero.

-- El elenco está por todo lo alto. ¡Si hasta Tom Cruise y Demi Moore están rescatables! Jack Nicholson aparece poco, pero cuando aparece, hace lo de siempre: robarse la película. Kiefer Sutherland entrega uno de sus mejores papeles, sin caer en la trampa de "hacer de villano", pero sin justificar en exceso a su personaje. Los reclutas metidos en el lío son hasta simpáticos (uno de ellos es interpretado por James Marshall, antiguo héroe de la serie de TV "Twin Peaks", que sigue con la misma cara de pasmado que usara para liarse con la por entonces veinteañera Lara Flynn Boyle). Kevin Bacon está discreto y eficiente, sin pasarse de la raya como se haría después su costumbre en películas posteriores.

IDEAL PARA: Ver una de juicios que confía más en los personajes y en el dilema moral, que en una historia rebuscada y con vueltas de tuerca, y una de militares en donde no son héroes ni villanos, sino seres humanos normales y corrientes, pero con un trabajo "raro".

2 comentarios:

bebefeo10 dijo...

Esta película esta excelente, la he visto tres veces y la seguiré viendo cuando tenga oportunidad.

General Gato dijo...

Es un peliculón. En un mundo como el actual, en que todo tiene que estar digeridito y masticadito, y la intriga por lo tanto debe ser lo más básica posible, ya podemos ir echando de menos estas pelis de juicio en donde la tensión dramática no esté en superhéroes dándose palizas sino en personajes sólidos con diálogos sólidos e interpretados por actores sólidos... Al menos siempre tendremos los clásicos para consolarnos.

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