Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 8 de septiembre de 2013
"Se presume inocente" (1990).
-- "Presumed Innocent" (título original en inglés), "Presunto inocente" (título en España), "Presumpte innocent" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Alan J. Pakula.
-- Actuación: Harrison Ford, Brian Dennehy, Raúl Juliá, Bonnie Bedelia, Paul Winfield, Greta Scacchi, John Spencer, Joe Grifasi, Tom Mardirosian, Sab Shimono, Bradley Whitford, Christine Estabrook, Michael Tolan, Jesse Bradford, Joseph Mazzello, Tucker Smallwood, David Wohl.
-- Guión: Frank Pierson y Alan J. Pakula, basados en la novela de Scott Turow.
-- Banda Sonora: John Williams.
-- "Se presume inocente" en IMDb.
-- "Se presume inocente" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¿Qué es la justicia? ¿Es una especie de eterno ideal que traspasa las fronteras del tiempo y del espacio a lo largo de la existencia humana? ¿O es apenas un grupo de jutres persiguiendo a un sospechoso y montando lo que mejor se puede un caso con evidencias tomadas de un sitio y dejadas en un tiempo en donde no estuvieron, para someterlas a la consideración de un jurado que vaya uno a saber si va a decidir en función de qué? Rusty Sabich está a punto de encontrarlo. ¿Merecidamente? Diríamos que no. Después de todo, es un buen chato. ¿Cómo lo sabemos? Porque viene interpretado por Harrison Ford, por eso, porque a ver, cuándo el sr. Ford ha interpretado papeles, digamos... ha hecho héroes y antihéroes y tipos comunes y corrientes, pero cuándo ha interpretado a alguien malvado o villanesco, ¿verdad? Bueno, alguno por ahí habrá, pero no es lo habitual. En fin, el caso es que él trabaja como abogado en la oficina del fiscal. Y de pronto, una colega suya ná más rrrica aparece violada y muerta en su departamento. Por eso, por rrrica, ¿verdad? (Greta Scacchi en el que quizás es su rol más bomba ever). El fiscal en jefe le encarga la investigación con suma premura, porque estamos en fechas de elecciones para fiscal, y se ve muy mal que un violador anónimo se cargue a una abogada estrella de la fiscalía, más aún si se piensa que ella además de rrrica se especializaba en los crímenes con harto voltaje sexual (maníacos que amarran a sus víctimas antes de violarlas, que violan a niños, que rompen cráneos de niños, cosas así... no me digan que no era morbosa la señora). Al pobre tipo, miren la que le cae. Porque verán, ella tiene una señora y too, pero... buenoooooo... Harrison Ford se la comió. Con too y zapatos. Pero resulta que si sale a la luz que él le pasaba cepillo y escofina (porque Harrison Ford fue carpintero antes de ser actor, ¿ah, lo captan, lo captan? Cepillo y escofina, qué gracioso soy), si sale a la luz el antecedente, adivinen a quién va a ser el primero que van a ir a buscar. Además que la señora sabe que su maridito se mandaba a la rrrica entre pecho y espalda, por lo que la cosa podría incluso empeorar en el frente doméstico (no lo culpamos, Bonnie Bedelia está interesante igual, pero por más camisón que se quiera poner, es medio aburridona la señora, qué le vamos a hacer). Pronto, nuestro héroe (¿?) se entera de que va corriendo una investigación paralela, por lo que todo el asunto podría salirse de madre. ¡Ah! Y entre medio vemos en extensos flashbacks la historia previa. Una en donde la rrrica llega y decide que Harrison Ford está wenón, así es que vamos a ver si podemos cepillárnoslo. Y bueno, cuando el otro demuestra que no tiene mucha ambición ni ganas de triunfar en la vida, la rrrica va y se busca a otro. Porque el cuerpo femenino es para comerciarlo, ¿verdad? Todo este equilibrio inestable pronto se vendrá abajo porque el fiscal pierde la elección, llega su rival, acelera la investigación, y ¡ups! Todas las pruebas apuntan a Harrison Ford, con su mejor cara de niño bueno inocente. Por suerte que por ley, se presume inocente. El título de la peli, ¿eh, lo captan, lo captan? Pero ahora, el abogado del fiscal va a estar del otro lado de la justicia, en el de los acusados, se va a comprar su abogado particular, y además arriesga el cuello con una sentencia capital. ¿Será Harrison Ford otra vez el héroe injustamente acusado en busca de justicia? ¿O esta vez sí que va en serio, y fue Ford el tipo que se cargó a la rrrica? Hagan sus apuestas señores...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Que la vida es injusta y el mundo un puñetero saco de mierda, eso todo el mundo lo sabe. Que el sistema judicial está ahí para enderezar en algo las cosas de una vida injusta y un mundo saco de mierda, también. Y que las endereza a medias porque, verán, es muy válido eso de que la ley es una telaraña que atrapa a las moscas pero deja pasar a los pájaros, pues también. Aún así, la gente ve pelis principalmente por la evasión, por ver historias de buenos bien buenos y malos bien malos porque, verán, para dramones ya está la vida. Entre el ramillete de pelis al respecto están, claro, los dramas judiciales. La fórmula habitual: parte con un crimen, ojalá muy violento, y si es morboso mejor, porque quién diablos quiere ver un drama judicial sobre el campesino al que le robaron las gallinas del gallinero, ¿verdad? Luego, todas las pistas parecen incidir sobre un pobre weón, al que por supuesto arrestan, muestran con toda su angustia, etcétera. Pero el pobre weón es inocente (¿de qué otra manera podría identificarse la audiencia con él?), y el verdadero hechor es otro, y a pillarlo. Paso a... la flamante oratoria de los abogados, el abogado idealista por un lado que defiende a su cliente a capa y espada y cree en su inocencia a pesar de toda la abrumadora evidencia en contra, versus el perro fiscal (generalmente un calvo flaco de lentes, o un gordo grasoso y autoindulgente, o una medio viejona malfollada de moño) que destruye testigo tras testigo tras testigo. Y al último, ¡sorpresa!, la pista que nadie había descubierto o en la que nadie había reparado, no solo exonera al acusado injustamente, sino que además... ¡apunta al culpable! El juez entonces, después de haber sido un perro con los famosos "¡¡¡OBJECIÓN SU SEÑORÍA!!!"-"Ha lugar", tiene su momento de gloria aporreando el escritorio con el martillo y diciendo eso de "¡¡¡SE DECLARA AL ACUSADO INOCENTE... SE LEVANTA LA SESIÓN!!!" - y ¡¡¡BAM!!! con el martillo. El público salta en lágrimas y gritos de alegría, el fiscal mira con cara de CABRÓNDEMIERDAYATEPILLARÉOTRODÍA, el cliente y el abogado se felicitan mutuamente, el cliente habla con su señora y sus hijos... Y todos felices. Y se te cae una lagrimita porque, ¡¡¡LEÑE!!! ¡¡¡SE HA HECHO JUSTICIA!!! Pero las cosas no siempre son así. A veces el criminal es lo suficientemente hábil como para escurrirse limpiando sus huellas. A veces la policía se comporta de manera negligente, o se les va la pista precisa. A veces cometen un error de procedimiento y el acusado queda afuera por un tecnicismo. O a veces simplemente es una cuestión de dónde está el umbral de "más allá de toda duda razonable". Ya saben, no basta con que el acusado parezca culpable, sino que además debe parecerlo a un grado tal, que la inocencia pueda ser descartada de plano, algo más fácil de conseguir cuando el acusado es negro porque ya sabemos que los negros viven en las barriadas y son escoria, que cuando es un blanco, particularmente un blanco respetable con mucho dinero. O bien, que el jurado se haya mandado una sobredosis de "Perry Mason" y por ende si no tiene al testigo confesando el crimen en el estrado lo absuelven porque, leñe, sin confesión no hay culpabilidad, aunque todo lo demás lo incrimine. O han visto demasiado "CSI: Chimbarongo" o "La Ley y el Orden: Unidad de Vigilantes de Equipaje de Aeropuertos" y creen que si no hay cuatro análisis de ADN con 0,0000000000001% de margen de error, entonces no hay suficiente evidencia. O peor aún, que te toque el jurado de O.J. Simpson. Lo cual da origen a ese otro gran subgénero del cine de juicios que es... la manipulación del jurado, desde "La jurado" con Demi Moore en donde le secuestran el crío a una jurado, hasta la injustamente olvidada "Tribunal en fuga" en donde dos bandos en pugna se las arreglan para manipular a un jurado con precisión digna de quirófano (la mejor del subgénero "jurado" sigue siendo "12 hombres en pugna", por supuesto, tan buena que hasta un capítulo de "Reportera del crimen" tenía metida la nariz de Angela Lansbury hinchando las bolas del personal en un homenaje-plagio). En medio de todo eso, "Se presume inocente" no sólo NO es un thriller judicial corriente, sino que toda una subversión de las ideas y tópicos. Basado en una novela, presentó a Harrison Ford cuando éste se preocupaba de, ya saben, cosas como tener una carrera actoral decente. Dirigido por Alan J. Pakula, el tipo detrás de cosas tan variopintas como "Todos los hombres del Presidente", "La decisión de Sophie" (la peli que Homero Simpson dijo que era malísima y sólo la vio para llevarse a Marge a la cama...), "Juegos de adultos" o "El informe pelícano". Por cierto, abundando en trivia, Ford repetiría con Pakula en "Enemigo íntimo", antes de que el pobre director terminara muy maltrecho en un accidente de tránsito (no haré un chiste sobre eso, las personas empaladas por el cráneo sólo son graciosas cuando son villanos de ficción). Y por cierto, sigamos con la trivia, el novelista (un tal Scott Turow, ésta es su primera novela y escribió varias más, ninguna tan exitosa como ésta) después escribió una secuela basado en el abogado defensor (que no he leído, ni visto porque hay una miniserie que se basa en ella), y además otra secuela en donde el prota reaparece veinte años después (hecha como una producción para TNT llamada "Presunta inocencia" en España, que ya les contaré qué tal cuando la vea, como en veinte millones de años más).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es difícil hacer un comentario de esta peli en forma sin mandarse una serie de spoilers, pero le haremos el empeño. Como decíamos, "Se presume inocente" es una subversión en toda regla de las convenciones del thriller judicial común y corriente. La identidad del asesino es precedible para cualquier persona que haya visto cuatro o cinco de estas pelis (leñe, para cualquiera que haya visto procedimentales en TV), pero el recorrido hasta ahí es una montaña rusa. La peli se pone en un punto intermedio entre dos extremos clásicos: por un lado el thriller idealista en donde un hombre injustamente acusado debe defenderse, y por el otro lado el thriller en donde el sistema está corrupto y etcétera. ¿Por qué el fiscal quiere encontrar al asesino de la tipa? Sus motivos no son exactamente puros e inocentes (que va a la elección y además se follaba a la tipa). ¿Por qué el ayudante del fiscal termina acusado? Porque toda la prueba apunta hacia allá. ¿Y lo sueltan por una brillante defensa por parte de su abogado defensor? Sí... y no. No diré más para no mandarme un spoiler, pero en realidad su liberación tiene menos que ver con un interrogatorio brillante contra un testigo, que con lo que diríamos una afortunada coincidencia (no un deus ex machina, nótese, sino una sumatoria de circunstancias que se enredan de una manera bien peculiar las jodías). Lo interesante de esta peli es que todo su argumento funciona por algo que suele ser un tanto raro en esta clase de cine: los diversos personajes tienen motivaciones cruzadas. Habitualmente en estas pelis, hay ciertos personajes tipos: el falsamente acusado, el abogado defensor idealista brillante, el juez por encima de todo y de todos, la pobrecita víctima (o pobrecita o completamente odiosa, sin término medio, para que nos suscite alguna emoción positiva o negativa verla muerta), el fiscal perro, etcétera (por alguna razón, los jurados suelen ser de palo). Esta peli subvierte a todos y cada uno de esos personajes, mostrándolos como seres humanos a la vez atrapados dentro de un sistema que funciona con una inercia propia que no tiene que ver en realidad con la justicia, o al menos no con la justicia como ideal aristotélico diríamos, pero a la vez muestra como cada uno de ellos, dentro de su propia debilidad y mediocridad, ayuda y contribuye a que el sistema judicial funcione de la manera retorcida en que funciona. He encontrado por aquí y por allá comentarios de gente que no le ha gustado esta peli justamente por eso, por esa indefinición en que queda el tema de la justicia, en que todo queda un poco como en el aire, pero ése es justamente el punto de la peli: que la justicia es un ideal abstracto, que no tiene lugar ni cabida en el mundo de las personas de carne y hueso (los gatos somos otra cosa, al que me robe mi plato de Whiskas lo araño). O que tiene lugar en la medida de lo posible, con los recursos y personas de que se dispone, y por qué no, un tanto a la medida de cada persona. Y eso, no como parte de una gigantesca conspiración en donde la casa siempre gana, sino simplemente porque cada gusano trabajando en podrir el cadáver encuentra su propio recoveco y trata de sobrevivir en él. Triste, si se lo piensa bien.
-- Ayuda mucho que esta peli está servida por un elenco en estado de gracia. Harrison Ford es por supuesto quien carga el peso central, y lo hace como los dioses. Su personaje no es un héroe ni mucho menos, sino un pobre weón que ni es un idealista persiguiendo justicia ni un cínico profitando del sistema, sino un tipejo que nunca ha crecido ni madurado, que le gusta la vida segura, mamón de su señora (lo que no le impide ponerle el gorro cuando aparece una warra, claro), y que por eso le pasa lo que le pasa. Un personaje de plano tan despreciable, Harrison Ford se las arregla para interpretarlo de una manera en que su vulnerabilidad se nos hace simpática como espectadores. Su jefe cabrón es Brian Dennehy, haciendo otro de esos roles de pesado que se le dan tan bien. Raúl Juliá como el abogado aparece ya promediando la peli, y bueno, el finado Raúl era un grande y acá lo vuelve a probar. Bonnie Bedelia como la señora también compone a una esposa con numerosas fragilidades emocionales, y consigue vehicularlas en la peli sin que se torne en el grave peligro habitual aquí, de hacerla una llorona de pacotilla. Greta Scacchi como la femme fatale hace un rol más arquetípico, pero saca adelante el rol de una manera hechicera que nunca antes ni nunca después volvió a conseguir. El resto de los actores ya son más secundarios, pero cada uno está muy bien en lo suyo. Porque si tienes un guión bien aceitado, pero cuya credibilidad depende de qué tan bien los actores sean capaces de sacar adelante los matices de una historia en principio bastante más compleja y con bastante más subtexto que el aparente, entonces ayuda tener a la mejor plantilla de actores dando lo mejor de sí. Esta peli lo tiene.
-- John Williams. Conocido por sus soundtracks más bombásticos ("Tiburón", "La guerra de las galaxias", "Superman"), aquí compone un soundtrack quizás no memorable, pero que sí tiene el enorme mérito de mimetizarse con el fondo de la peli hasta casi ser un actor más. Hace falta mucho talento para componer un buen soundtrack, pero además más talento para apagar el ego hasta un punto que el soundtrack se hace completamente invisible, y aún así se transforma en una de las fuerzas motoras de la peli.
IDEAL PARA: Ver la madre de las subversiones del drama judicial clásico.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1990,
Asesinato,
Juicio
domingo, 24 de julio de 2011
"12 hombres en pugna" (1957).

-- "12 Angry Men" (título original en inglés), "12 hombres sin piedad" (título en España). Estados Unidos, 1957.
-- Dirección: Sidney Lumet.
-- Actuación: Martin Balsam, John Fiedler, Lee J. Cobb, E.G. Marshall, Jack Klugman, Edward Binns, Jack Warden, Henry Fonda, Joseph Sweeney, Ed Begley, George Voskovec, Robert Webber (sí, cuéntelos, hay doce).
-- Guión: Reginald Rose.
-- Banda Sonora: Kenyon Hopkins.
-- "12 hombres en pugna" en IMDb.
-- "12 hombres en pugna" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El juez le lanza una amonestación al jurado: deben deliberar y alcanzar un fallo unánime. Si el fallo es culpable (guilty), al jovenzuelo llevado a juicio por homicidio le espera la amiga de la guadaña al final del camino. Si el fallo es inocente (not guilty), saldrá librado. Si hay dudas razonables, el fallo debe ser inocente. No se puede dar un veredicto de culpable y después pedirle al juez que tenga piedad por circunstancias extraordinarias. Y si el jurado no llega a acuerdo, se invalida y se procede a un nuevo juicio. Después de lo cual, el jurado se encierra, los doce hombres, en una sola sala. Maldita sea, todos tienen cosas que hacer, y están atascados ahí en hacer funcionar la democracia. Oh, well... De todas maneras la cosa no será larga, el abogado del fiscal ha presentado pruebas contundentes y el del defensor se ha metido las manos en los bolsillos para poder tocarse los huevos sin que nadie lo note. De manera que para qué debatir, mejor votamos a ver si hay unanimidad y listo. Todos guilty, salvo uno. El Jurado #8. Todos lo miran. ¿Pero de verdad piensas que es inocente? ¡Pero si es un mierducho white trash, cómo va a ser inocente! No falta el derechista que pide mano dura, pena capital, descuartizamiento en la plaza pública, exorcismo de los restos calcinados, etcétera. Pero el #8, que para eso es ciudadano, que ciudadanos eran los que hacían antes y no los de ahorita que se envenenan la mente mirando American Idol, dice que al pobre desgraciao se le debe al menos un poquito de discusión, porque para eso es el jurado, para debatir, ¿no? Todos, maldita sea, siempre hay un cabrón que decide revolver el tazo, pero bueno, como la cosa debe ser unánime, vamos viendo para que el otro desgraciao cierre el pico de una p*** vez. El otro, el #8, plantea un par de dudas. Después de que vapulean al #8 por ser tan tonto de que no ve que el crío es culpable hasta las repatas, vuelven a votar, pero esta vez en secreto. Y ahora... ¡aparecen dos "not guilty"! La lucha por la libertad, la democracia y el American Way Of Life ha principiado.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Casi un milenio atrás, en la Inglaterra feudal, el rey Enrique II estaba verde por cargarse a los señores feudales. Y como entre otras cosas el derecho feudal reconocía a esos señorones la facultad de impartir justicia en su feudo a capricho, Enrique II, ni corto ni perezoso, creó una justicia paralela (sin abolir la feudal, para que no se le sublevaran), y le permitió a las personas decidir qué justicia iban a elegir. Como la justicia real era mucho menos arbitraria que la feudal, el nuevo sistema, basado en la idea de doce hombres libres que juzgaban y sentenciaban a sus pares, prosperó. Tanto, que es la base procesal del actual Common Law. El problema es que cuando la justicia y la sociedad eran más o menos simplecitas ambas, y entre los conocidos de siempre generalmente dentro de un mismo town, la cosa podía funcionar, pero a medida que el mundo fue creciendo, y cada vez más extraños se fueron haciendo entre sí los habitantes del mundo anglófono civilizado, así como los yankis, pues el anonimato se prestaba para hacer las cosas un poco a lo Homero Simpson, quien por cierto en un capítulo enloquece a un jurado entero para disfrutar de los beneficios de su condición, a costa del sistema entero, claro. No en balde, la elección de los jurados ha alcanzado un grado técnico superlativo, así como las técnicas para emocionarlos hasta las lágrimas. Y es que un jurado de blancos no sería un jurado de blancos si no mandara al negro de mierda a la horca por robarse un par de gallinas en el sur profundo, o un jurado de negros no sería un jurado de negros si no sacara libres a tipos con tanto olor a sangre como O.J. Simpson. En fin, ¡nadie es perfecto! (y los yankis, menos que nadie).
¿POR QUÉ VERLA?
-- A diferencia de subproductos como la decente "Tribunal en fuga", o la más impresentable "La jurado", que palidecen y se humillan ante "12 hombres en pugna", acá tenemos un muy serio y respetable trabajo sobre qué es un jurado y cómo funciona. Se trata de un caso judicial corriente, con un jurado compuesto de personas también corrientes, y en esta simplicidad radica una fortaleza de la peli. En ningún minuto vemos que los idealistas luchadores por la inocencia sean "los buenos" porque sí. Por otra parte, sus oponentes tienen una amplia variedad de motivos para votar culpable, no todos ellos deshonorables. Existe el que votará culpable por simple odio a los pobres, que son la hez de la sociedad, y por supuesto que el único pobre bueno es el pobre muerto. Existe el que lo hará porque tiene sus propios problemas no resueltos, que los proyecta en la víctima a la que puede juzgar y sentenciar a gusto, aunque sea en una doceava parte. Existen los que son demasiado débiles para ir contra la masa y hubieran votado lo mismo culpable que inocente, y los que quieren votar cualquier cosa aprisa para largarse de ahí sin que importe la posibilidad de que el chico en verdad sea inocente o culpable. Y existen los que creen en la culpabilidad del chico simplemente porque las pruebas los convencieron, sin haberlas examinado mayormente. La solución final, SPOILER DEL FINAL A CONTINUACIÓN, SI PIENSAS VER LA PELI SIGUE AL SIGUIENTE PÁRRAFO, tampoco deja en claro si el acusado era realmente inocente o no, porque de manera muy realista, los jurados no son cherlojolmes que a partir de unas pocas pistas, como una Reportera del Crimen de toda la vida, es capaz de reconstruirlo todo a partir de detalles nimios y hacer caer al verdadero criminal, y por lo tanto, al salir simplemente entregan un veredicto, y sobre lo que verdaderamente ocurrió la noche del crimen cae un velo de misterio que jamás se resolverá. Seguro que en una peli hollywoodense moderna al uso, el "jurado bueno" hubiera sido el cherlojolme de turno que descubre al presidente del jurado como el malo, y éste, luego de exponer su plan con una carcajada satánica, hubiera huído, y el jurado bueno lo hubiera perseguido por las calles destrozando un montón de autos hasta un vibrante final en que el malo hubiera caído azotea abajo (la azotea de otro edificio, claro está). Por suerte eso no pasa acá.
-- Más allá de un resorte argumental un poco típico (el clásico tipo idealista que va contra todo un grupo de personas para luchar por la justicia, etcétera), lo cierto es que tenemos un excelente estudio de personajes. Aunque cuesta en un principio seguirle la pista al quién es quién entre los doce, poco a poco se nos van perfilando cada uno. Bastan unos pocos certeros plumazos, y ya los tenemos definidos. Acá no hay buenos ni malos. Existen los que están convencidos de la inocencia del acusado, o al menos los que tienen una duda razonable, existen los que están convencidos de su culpabilidad, sea porque le creen sinceramente a la prueba del juicio o sea por prejuicios, y están también los que les importa un rábano si es inocente y culpable, y van a ir con la mayoría simplemente para que todo termine de una vez. La peli es un excelente y de los más perfectos ejercicios que nos ha dado el cine del llamado "pensamiento de grupo", en donde un grupo cerrado de personas puede entrar en relaciones esclavizantes respecto del grupo que anulan el pensamiento libre, y pueden llevar a decisiones desastrosamente erróneas, debido a la presión que el grupo ejerce sobre cualquier posible disidente que se atreva a romper la conformidad hacia el grupo que es la base de su misma existencia como tal. Todo esto, el director Sidney Lumet, uno de los más eximios directores de actores que ha conocido Hollywood, lo maneja a sus anchas. Y eso que es su primer largo (Sidney Lumet después dirigió cosas como "Límite de seguridad", "Sérpico", "Asesinato en el Expreso Oriente", "Tarde de perros", "Network", o "El veredicto", cada una toda una cátedra sobre cómo hacer cine). Henry Fonda está impecable como el Jurado #8, más allá de cierta tendencia del cine de la época a idealizar al tipo de personaje que encarna, que es el clásico idealista de formación intelectual (es arquitecto) que va contra todo y todos para salvar el día por nada más que las gracias y el deber cívico (algo que, repito, era más corriente en el cine de aquellos días que en el de los nuestros).
IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis judiciales de todos los tiempos, y una de las mejores pelis de todos los tiempos a secas.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1957,
Juicio,
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Pensamiento de Grupo
jueves, 21 de julio de 2011
"Anatomía de un asesinato" (1959).

-- "Anatomy of a Murder". Estados Unidos. Año 1959.
-- Dirección: Otto Preminger.
-- Actuación: James Stewart, Lee Remick, Ben Gazzara, Arthur O'Connell, Eve Arden, Kathryn Grant, George C. Scott, Orson Bean, Russ Brown, Murray Hamilton, Brooks West, Ken Lynch, John Qualen, Howard McNear, Alexander Campbell.
-- Guión: Wendell Mayes, basado en la novela de John D. Voelker.
-- Banda Sonora: Duke Ellington.
-- "Anatomía de un asesinato" en IMDb.
-- "Anatomía de un asesinato" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los abogados también lloran. Nuestro prota, en concreto, está malviviendo de caso aquí y caso allá. De pronto le cae no un caso, sino... un... CASO. Así, con mayúsculas. El asunto es simple. Una chica fue violada, su marido fue a buscar al agresor, y lo envenenó de plomo inyectándoselo con una Luger. Claro, simple desde afuera, y simple también para el fiscal, pero es que nuestro prota es el defensor, y desde esa perspectiva, el caso huele palmariamente a perpetua que arrastra. Nuestro prota se la piensa un poco y al final acepta, o si no, no habría peli. Decide basarse en la vieja, querida y nunca bien ponderada locura temporal, resquicio que tanto juego le ha dado a las series de abogados desde "Perry Mason" hasta "Ally Mc...", er, no, que en "Ally McBeal" a los personajes a veces hasta los veíamos trabajar de abogados y todo. El punto es que alegar locura temporal o "impulso irresistible" como lo llaman en su tecnojerga los leguleyos, es algo complejo porque el tipo tuvo todo el tiempo del mundo para ir al baño y refrescarse la cara antes de pensar en qué demonios iba a hacer al ver a su esposa violada (a mí no me miren, en mis zapatos voy y descuartizo al jopú, pero ya saben que la ley no sólo protege los derechos humanos de la víctima sino también los del delincuente). Y el fiscal tampoco lo hace nada de mal en eso de ser un cabroncete. El caso parece sencillo, pero para nuestro prota, el infierno acaba de empezar. Y hierve. Hierve mucho. En particular porque la esposa violada no parece haber escarmentado mucho, e insiste en querer acercarse a los hornillos después de la quemada...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En los soñolientos '50s, la década que en Estados Unidos fuera del cine es sinónimo de suburbios, faldas plato y televisión, y que dentro del cine es sinónimo de romanbusters, comedias insípidas a lo Doris Day, y Alfred Hitchcock, se publicó una novela llamada "Anatomía de un asesinato". El que la escribió fue un alto magistrado de Michigan, razón por la cual presumiblemente es más realista que la mayor parte de las historias con abogado, que como se quejaba el inefable Lionel Hutz: "claro, todos tienen grandes oficinas y andan en auto". Digo presumiblemente, porque no he tenido a bien leerla, ni siquiera a tenerla entre las manos, así es que por referencias he de orientarme. Además que palpando el tono de la peli, puede notarse. La novela, además, estaba más o menos basada en un caso real, para que no digan después que las pelis de los 2000s inventaron eso de imitar a los realitys. La adaptación no estuvo exenta de controversias, considerando que para su tiempo los temas abordados eran tabú. Y no me refiero al acto máximo de violencia contra un ser humano individual como lo es el asesinato, sino a la violación, a los espermios, todo eso, que los rebeldes '50s eran eso, rebeldes, para "Rebelde sin causa", pero no para la pechoña sociedad conservadora Eisenhower's style. Pero a pesar de todo, contra viento y marea (un poco gracias a la resistencia hercúlea de Otto Preminger, probablemente no uno de los mejores cineastas de la Historia, pero sí uno de los más comprometidos con su misión de transportar una historia correctamente contada hasta el público), la peli llegó a buen puerto. Y más aún, se transformó en, reconocidamente, una de las mejores pelis sobre juicios en cualquier minuto de la Historia del Cine.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Los cambios de década siempre son complicados en el cine. Hay pelis que tienen un look y un formato de la década que termina, pero con aires de la que viene, así como hay pelis hechas con todo lo de la década que viene, pero envasadas en lo viejo... sí, que lío, ¿verdad? A lo que quiero llegar es: "Anatomía de un asesinato" puede ser definida como una de las últimas pelis de los '50s, y una de las primeras de los '60s. Su formato es duro y austero, un poco como las pelis de los '50s... ¡demonios, si hasta está rodada en blanco y negro y todo! Además vemos a un actor tan identificable con el cine de los '40s y '50s como James Stewart, en escenas con contrapicado que parecen calcadas de su rol de exactamente veinte años antes en "Caballero sin espada" (claro que con menos pelo y más cachetes/barriga). Pero por otra parte, la amplia libertad con la que se habla de temas polémicos incluso hasta el día de hoy (concretamente todo lo relacionado con la violación), la entroncan de manera directa con ese cine más contestatario que empezaría a rodarse en los '60s. De no ser Otto Preminger un cineasta tan sólidamente afincado en la tradición fílmica yanki, o de tener a James Stewart como prota, o de no tener un espacio tan canónicamente yanketa como la sala del juicio oral, esta peli podría pasar por una rodada de manera contemporánea en Europa, por algún cineasta más o menos vinculado a la Nouvelle Vague o al cine sueco contemporáneo o algo así.
-- Tenemos una justicia, "yo no sé si será LA justicia, pero es UNA justicia...", decía la coprota de "El secreto de sus ojos". Las pelis de Hollywood no se supone que vendan realidades (para eso está, valga la redundancia, la realidad), sino sueños. Y en esos sueños, cuando adoptan la forma de lo que los yankis ampulosamente llaman "courtroom drama" (peli de tribunales, para que nos entendamos), siempre vemos abogados nobles y heroicos quemándose la camiseta contra el villano de turno, que o es "el sistema" en genérico (ya saben, algún tipo greedy que representa todo lo malo del capitalismo, pero que al final será purgado y el capitalismo tan bien como de costumbre, gracias, CAPITALISM RULES!), o bien es la clásica inteligencia malévola que engaña a todos los buenos ciudadanos hasta que es descubierto, etcétera. En cualquier caso, el mal siempre es externo al mundo judicial, y el juicio mismo se transforma en una procesadora de carne que separará a ésta de la grasa. A las últimas, en el juicio siempre se descubre la verdad, y todos tan felices porque hemos gastado bien el dinero de la entrada: ¿acaso habríamos pagado de saber que al final quizás no íbamos a saber...? Pero las cosas nunca son tan fáciles en la realidad. En un juicio siempre hay dos partes, cada una con su propia versión de la historia (ambas por lo general interesadas, que aquí no hay "buenos"), y el juez ignorante con el jurado también ignorante al medio tiene que decidir con las pruebas que buenamente se le puedan allegar, y con el mejor flanco de su mollera aplicado al asunto. "Anatomía de un asesinato" retrata muy fielmente esta realidad. En la peli el abogado defensor es "el bueno", y por lo tanto el espectador se tiende a identificar con la causa del ex soldado que, apenas enterado de que le han violado a la señora, va y le aplica su bien dado al violador. ¿Acaso no harías lo mismo si alguien agarrara a tu gata regalona y le hiciera lo mismo? ¿O no te gustaría hacerlo, al menos? El problema es que la chica, como se ve, es más que un poco ligerilla de cascos, y queda en el aire rondando la duda de qué tan violación fue el asunto (lo importante para el juicio es que el acusado CREA que hubo violación, pero si la violación consiste en sexo sin consentimiento, y la chica en principio estaba provocando, aunque fuera por puro afán de provocar, hay que ver hasta qué punto alcanza eso de "no consentí"...). Por otra parte, el soldado tiene también más de un tejo corrido, y su salud mental no es algo que podamos dar por sentado. Con estos mimbres, el fiscal interesado en darle condena al tipo, y el abogado interesado en sacarlo, cada uno no por un honrado de la justicia sino simplemente por ganarse los morlacos, crean cortina de humo tras cortina de humo. ¿Y al final qué? ¿Era el tipo culpable o no? La peli tiene una respuesta que es llegar a una "verdad judicial", en que el jurado adquiere la convicción de esto o esto otro, pero... ¿realmente podemos confiar en que el jurado votó bien? Nosotros también hemos asistido al juicio como espectadores, y hemos seguido a los personajes, y nos asiste la duda. La cosa comienza cuando el abogado defensor se involucra en el caso, y no vemos flashbacks que nos muestren el crimen, recurso habitual de los cineastas de pelis de juicios para llevarnos al final del mismo hasta "la verdad". Y como no hay flashbacks, toda esa parte de la historia nos está vedada, tenemos que deducirla a partir de lo que vimos. Es una sensación molesta, por cierto, pero así son las cosas en la vida real. Si quieres ver cómo son los juicios de verdad, en términos de tratar de arribar a una conclusión lógica y satisfactoria sobre los hechos juzgados, entonces "Anatomía de un asesinato" es un must-see, si no la mejor peli de abogados y juicios que se ha hecho jamás.
-- El otoñal James Stewart, que ese mismo año sería defenestrado por Hitchcock culpándole por el batacazo que se pegó "Vértigo", hace acá no uno de sus mejores roles, pero sí uno estupendo, como un abogado medio acabado que está lidiando el caso, y que poco a poco se le convierte en algo personal. Pero la que se roba la peli íntegra es Lee Remick, interpretando a la esposa violada, que no parece una pobre víctima sino una perra de cuidado castigoadicta que con su actitud bien podría haberlo catalizado todo. Un jovencísimo Ben Gazzara (que años después en su etapa de decadencia tuvo sexo onscreen con Michella Rocco el muy cabrón, así da gusto ser decadente) interpreta de manera muy convincente al oficial bajo juicio, con una ambigüedad que nos hace preguntarnos sobre sus verdaderos sentimientos, sobre si ama o si odia a su mujer (¡o ambas!), sobre si realmente se creyó lo de la violación o mató al otro por un arranque de celos... Arthur O'Connell y Eve Arden también están en su punto, como los compañeros de nuestro abogado héroe. Y el dato freak es que el asistente del fiscal es... ¡George C. Scott! ¡¡¡Cuando era jovencito!!! ¡¡¡Y TENÍA PELO!!! Y echa todo su peso actoral, incluso comiéndose a su jefe con zapatos (actoralmente hablando, claro está, malpensados).
-- Mención especial para la banda sonora, compuesta nada más y nada menos que por el venerable Duke Ellington. Era una decisión arriesgada meterle un soundtrack jazzístico a una peli de las características "Anatomía de un asesinato", pero aunque no lo crean, funciona. Suena raro, sí. Pero diferente. Además, very stylish.
IDEAL PARA: Ver la que quizás es la mejor peli de juicios jamás rodada.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "ANATOMÍA DE UN ASESINATO":
-- "Anatomía de un asesinato (1959)" en Quesito Rosa.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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1959,
Asesinato,
Juicio
miércoles, 16 de agosto de 2006
"Cuestión de honor" (1992).

-- "A Few Good Men". Estados Unidos. Año 1992.
-- Dirección: Rob Reiner.
-- Actuación: Tom Cruise, Jack Nicholson, Demi Moore, Kevin Bacon, Kiefer Sutherland, Kevin Pollack, James Marshall, J.T. Walsh, Christopher Guest, J.A. Preston, Matt Craven, Wolfgang Bodison, Xander Berkeley.
-- Guión: Aaron Sorkin, basado en su propia obra teatral.
-- Banda Sonora: Marc Shaiman.
-- "Cuestión de honor" en IMDb.
-- "Cuestión de honor" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Guantánamo, Cuba, algunos años antes de que George W. Bush abriera allí un campo de concentración para etnias inferiores de raza semita. En la tibieza de la noche cubana, un par de soldados irrumpen en la habitación de un compañero, lo amarran y amordazan, y ¡ups!, algo sale mal. No se supone que se muriera, pero el recluta se murió lo mismo. Para la defensa del par de soldados en cuestión, ponen a Tom Cruise de abogado defensor, quien, para no quebrar su inveterada tradición actoral, interpreta el rol de la manera más chulesca posible. Para colmo revolotea una abogada que quiere el caso, y medio se mete en él. Se les une otro tipo eficiente en su trabajo y opaco en sus resultados. Juntos, el trío espectral deberán viajar a Guantánamo a entrevistarse con el terrible Coronel Jessep (tiene que serlo: viene interpretado por Jack Nicholson). Ahí empiezan a entrar en sospechas: parece que el accidente no era tal, sino que fue producto de órdenes superiores que se salieron de cauce, órdenes vinculadas con una práctica llamada "código rojo", en la cual se aplican ciertas medidas disciplinas extrarreglamentarias para enderezar a los novatos. Ahora, con la certeza de lo que pasó, pero sin pruebas para confirmarlo (porque nadie es tan tarado para querer hablar), deberán hacer lo imposible para defender a dos homicidas (perdón, cuasihomicidas) que actuaban en cumplimiento del deber...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La década de los '80s vio el reinado glorioso del cine milicoapologético, en donde los militares yankis eran la cima del mundo, brillaban por sí mismos al sol, y por tanto, tenían todo el derecho de cumplir el Destino Manifiesto de Estados Unidos y esas cosas. Pero todo llega a su fin. El mundo entró en los '90s, el rol de Estados Unidos comenzó a ser cuestionado después de la caída de la Unión Soviética (nada peor para ti que se desplome tu enemigo, porque entonces, ¿contra quién te vas a definir?), y los G.I. Joe pasaron a un discreto segundo plano. En medio de todo esto salió esta película, que plantea una serie de hondos cuestionamientos éticos y morales respecto de la profesión de soldado, de refilón sobre la misión que Estados Unidos se autoaroga de defender la libertad, la justicia y la democracia, y en términos más amplios y generales, aborda el viejo problema de la relación entre los medios y los fines, sobre si el fin justifica los medios, sobre si se puede pelear contra el diablo con las armas del diablo.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una interesantísima película judicial. Pertenece al subgénero de los "filmes con juicio", pero el juicio está tratado con un gran realismo, sin vueltas de tuerca de último minuto ni elaboradas conspiraciones para ocultar la verdad (no recuerdo ni un solo tiroteo en todo el filme). El problema de la película no es descubrir al villano, porque en estricto rigor, no hay ninguno en este filme, sino probar que el acto cuasicriminal fue resultado de una orden directa procedente desde arriba en la cadena de mando.
-- Es también una interesantísima película sobre militares. Existen dos grandes subgrupos de "pelis sobre milicos": el subgrupo de "milicos salvando a punta de pistola la libertad, la democracia y el american way of life", y el subgrupo de "milicos sucios cubriendo su propia mierda y tratando de paso de imponer el fascismo en el mundo". Esta película no pertenece a ninguna de las dos. La visión que entrega del mundo militar es bastante equilibrada, y no pretende hacer apología de ellos, pero tampoco de satanizarlos. Lo que de censurable o encomiable haya en lo suyo, es cosa que en definitiva queda al criterio del espectador. Dato sintomático: el "gran discurso" de la película pertenece aquí, como en "El mercader de Venecia" de Shakespeare, no al héroe, sino al villano... Por cierto, buena parte del realismo de la peli radica en basarse en una obra teatral que, a su vez, está basada en la vivencia de la hermana del autor, que ejercía funciones judiciales en Guantánamo...
-- ¿El fin justifica los medios? Los superiores de Guantánamo tienen muy buenas razones para esconder la verdad. No son villanos simplemente por ambición, sino que son soldados rectos y leales, que incurren en prácticas de ética dudosa estando sinceramente convencidos de que obran lo mejor para su país, y de que dichos costos sirven, en definitiva, para salvar vidas. El Coronel Jessep lo dice crudamente al comienzo de la película: aceptar la transferencia de un recluta significa dejar suelto un eslabón de la cadena, y así poner en riesgo las vidas de sus compañeros, por no hablar de los civiles, y por ende, si es un soldado, deberá ser preparado como tal. No se puede decir de él que sea un incompetente tratando de tapar su propia mierda. O sea, lo que vemos es en definitiva un conflicto humano sobre dos maneras distintas de entender la relación entre medios y fines, y dos maneras distintas de concebir la tearea militar dentro de la sociedad.
-- Rob Reiner. Sin ser un director con un fuerte sello personal, nos ha entregado un puñado de buenísimas películas que hoy en día son pequeños clásicos fílmicos ("Esto es Spinal Tap", "Cuenta conmigo", "La princesa prometida", "Cuando Harry conoció a Sally", "Misery", "Mi querido Presidente"). "Cuestión de honor" sigue la tónica. La película es sólida como una catedral, se nota una dirección firme, y a pesar de ciertas concesiones al cine hollywoodense (lucimiento de actores taquilleros, musiquita ad-hoc en momentos sensibles), está llevada de principio a fin con mano de hierro. Una vieja ley de Hollywood dice que cuando muchas estrellas se congregan en un mismo filme, será algo grande o un bodrio de proporciones. En este caso, por una vez (y sin que sirva de precedente, podría decirse), es lo primero.
-- El elenco está por todo lo alto. ¡Si hasta Tom Cruise y Demi Moore están rescatables! Jack Nicholson aparece poco, pero cuando aparece, hace lo de siempre: robarse la película. Kiefer Sutherland entrega uno de sus mejores papeles, sin caer en la trampa de "hacer de villano", pero sin justificar en exceso a su personaje. Los reclutas metidos en el lío son hasta simpáticos (uno de ellos es interpretado por James Marshall, antiguo héroe de la serie de TV "Twin Peaks", que sigue con la misma cara de pasmado que usara para liarse con la por entonces veinteañera Lara Flynn Boyle). Kevin Bacon está discreto y eficiente, sin pasarse de la raya como se haría después su costumbre en películas posteriores.
IDEAL PARA: Ver una de juicios que confía más en los personajes y en el dilema moral, que en una historia rebuscada y con vueltas de tuerca, y una de militares en donde no son héroes ni villanos, sino seres humanos normales y corrientes, pero con un trabajo "raro".
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1992,
Juicio,
Militares
miércoles, 26 de abril de 2006
"El cuerpo del delito" (1993).

-- "Body of Evidence". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Uli Edel.
-- Actuación: Willem Dafoe, Madonna, Joe Mantegna, Anne Archer, Frank Langella, Julianne Moore, Jurgen Prochnow, Michael Forest, Charles Hallahan, Mark Rolston, Richard Riehle, D. Scot Douglas.
-- Guión: Brad Mirman.
-- Banda Sonora: Graeme Revell.
-- "El cuerpo del delito" en IMDb.
-- "El cuerpo del delito" en la Wikipedia en inglés.
DE QUÉ SE TRATA.
Día lluvioso. Un fulano aparece muerto en la cama. Como está podrido en millones, la investigación policial va en serio. Aparece una cinta de video en donde se ve al muertito siendo montado por la casquivana "material girl", "like a virgin"... ya saben de quién hablo. Acusación judicial: todo es parte de una hórrida conspiración en donde la perra le metió sexo sadomasoquista a morir, con la expresa intención de matarlo y quedarse con la pasta. O sea, el cuerpo de ella es el arma homicida. El resto de la película muestra dos cosas: a.- Los detalles del aburridísimo juicio posterior, y b.- Como la bitch se fornica en tecnicolor a su abogado defensor. Y por si el concepto no ha quedado claro, lo explicamos: esto no es una comedia negra, se supone que va en serio.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A comienzos de la década de 1990, el extraño mundo de Reagan comenzaba a disolverse, haciendo agua por todas sus costuras. Entre las películas que abrieron la época Clinton estaba (sintomáticamente) "Bajos instintos". Pelea de perras subsiguientes: Madonna se puso celosa de que Sharon Stone fuera el nuevo símbolo sexual, así es que se decidió a destronarla con una película que fuera clónica de la anterior. Se cambia la investigación policial por un juicio, pero se mantiene la ecuación perra+pobrecito, y ¡voilà! Por desgracia, algo no funcionó en el camino.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta película es para partirse de risa, con el humor involuntario que suelta a ratos. O sea, cuando dan risa las escenas de sexo de una película cuyo punto fuerte supuestamente era el erotismo depravado y morboso, es que algo anda terriblemente mal. Ver a Madonna poniendo cara de caliente, y a Willen Dafoe poniendo expresión de pobre víctima, es de por sí algo para rematarse de la carcajada.
-- La fotografía está llena de luces y sombras al estilo de las películas de femme fatale de la década de 1940. Esto, que podría haber sido una suerte de homenaje a ese viejo estilo de cine, se convierte en otro abundante surtidor de comedia. Los Animaniacs, que son más o menos de la época, no lo habrían hecho mejor.
-- Es una comedia con elenco estelar. O sea, ¿le echaron un vistazo al reparto? Joe Mantegna trata de poner aire serio y pareciera a cada minuto acordarse de su papel de ladrón torpe en "¡Cuidado, bebé suelto!". Anne Archer trata de aparecer como sex symbol. Vemos a Julianne Moore en su época "Jurassic Park", cuando recién comenzaba a dar que hablar, haciendo desnudo integral antes de que su remuneración se hiciera excesiva para que algún productor pudiera costear esos dispendios. En cuanto a Frank Langella, pobrecito, a finales de los '70s iba de Drácula elegante por la vida, y miren en lo que fue a parar... (no se crean, hace poco lo vimos en "Buenas noches y buena suerte", para que se vean).
-- ¿Ya mencionamos que Madonna se llevó el Premio Razzie a la Peor Actuación Femenina ese año, por este rol? ¿Que le ganó ese galardón a Melanie Griffith, Janet Jackson, Demi Moore y Sharon Stone (ese año iba por "Sliver")? ¿Y que su actuación era realmente merecedora de dicha "distinción"...?
-- Los diálogos son verdaderas perlas. Es la primera vez que veo, en la realidad o en la ficción, a un abogado diciéndole al abogado de la contraparte: "debiste ganar tú ese caso". O Madonna diciendo con orgullo: "eso es lo que sé hacer mejor: fornicar".
-- (¿Mencionamos que este gran resbalón tuvo como productor al venerable Dino de Laurentiis, el hombre tras clásicos como "La loba", "La strada" de Fellini, el "Ulises" con Kirk Douglas, "Barrabás", "La Biblia", "Capricho a la italiana", "Barbarella", "Serpico", "Los tres días del cóndor", el "King Kong" de 1976, "El huevo de la serpiente" de Ingmar Bergman, "Flash Gordon", "Conan el Bárbaro", "Dune", "El año del dragón", "Cazador de hombres", "Hannibal" y "Dragón rojo"? ¿No decíamos que éste es una caída de alturas...?).
IDEAL PARA: Seguirle refregando a Madonna lo mal que actúa (incluso para fingir sus orgasmos, eso ya es mucho).
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1993,
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