11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Neo Noir. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Neo Noir. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de enero de 2012

"Adios, muñeca" (1975).


-- "Farewell, My Lovely". Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: Dick Richards.
-- Actuación: Robert Mitchum, Charlotte Rampling, John Ireland, Sylvia Miles, Anthony Zerbe, Harry Dean Stanton, Jack O'Halloran, Joe Spinell, Sylvester Stallone, Kate Murtagh, John O'Leary, Walter McGinn, Burton Gilliam, Jim Thompson, Jimmy Archer.
-- Guión: David Zelag Goodman, basado en la novela de Raymond Chandler.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "Adios, muñeca" en IMDb.
-- "Adios, muñeca" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A veces las cosas no andan bien. Estás viejo y cansado, y el mundo entero se cierra encima tuyo sin que te quede más que un mortecino futuro. En particular si estás escondido en un hotelucho de mierda en el corrupto L.A. de los '40s. Desde el cual llamas a la policía. "¿Marlowe? Quédate ahí, cabrón jopú, ten la gentileza, mira que vamos a arrestarte, porque te están cargando siete fiambres". Al final, resulta que uno de los policías entra solo al hotelucho, y le dice a Marlowe que por favorcito se deje arrestar. Y éste, que Marlowe es mucho Marlowe, le dice que no, que primero le va a contar un cuentecillo. Flashback a... una operación de búsqueda de una adolescente casquivana. Marlowe ingresa a una disco (lo que en esos '40s se llama disco, o sea, una de esas pistas de baile con big band, pero no de ésas iluminadas por todas partes, sino que en sórdido), medio consigue sacar a la adolescente, le consigue asiento de primera fila en papi's crucero, y cuando sale de ésa, va un gigantón y lo para en plena calle y le dice que quiere contratarlo. Mire, yo no estoy interesado... pero bueno ya, por qué no. El gigantón quiere encontrar a su VELMA (memorícense este nombre: el tipo será un bruto y un maleducado de lo peor, pero se le derrite la baba cuando se le sale la jeta diciendo eso de "MI VELMA"). El caso es que Marlowe termina por aceptar y sigue un rastro para llegar hasta la tal Velma. Siguiendo aquí o allá, empieza a meterse en problemas. Porque no falta el patán que trata de enviarlo por la pista incorrecta. O el otro patán que va y lo mete en un problema secundario. O el otro patán que lo mete en un asunto inconexo que al final sí es conexo y una celada y todo lo que han visto en sepetecientos otros policiales aparte de éste. Incluyendo la clásica femme fatale que ronda por ahí y que tratará de hacer caer al muy macho Robert Mitchum (Charlotte Rampling cuando no era una vieja chuñusca, quién podría culparlo). Welcome to the Chandler's universe.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A pesar de intentos por reflotar el cine noir, algunos tan cachondos como "Sin límites", la verdad es que el género nació y quedó tan bien afiatado en los '40s-'50s, que nunca volverá a ser lo que era. Y cuando trata de serlo, aunque se lleve Oscar sí y Oscar también ("Los Angeles al desnudo"), nunca pasará de ser un ejercicio de estilo (a veces lastimosos como en "La dalia negra" de de Palma). El ciclo del noir falleció a finales de los '50s en parte por la sobresaturación del mercado en que recursos narrativos atrevidos se convirtieron en clichés (la femme fatale, el primero de ellos), y en parte porque la revolución cosmológica de los '60s hizo bruscamente obsoleto todo ese cine en que las cosillas sexuales debían ser reprimidas y sublimadas. Para el noir quedaron entonces dos caminos posibles. Uno de ellos es la constante actualización de las convenciones propias del noir a tiempos más recientes (podemos pensar en "Tony Rome", "Cuerpos ardientes" o "Bajos instintos") o a escenarios ajenos en principios al noir (el fantástico en "Twin Peaks: El fuego camina conmigo", la ciencia ficción en "Blade Runner", o la parodia desatada en "Quién engañó a Roger Rabbit"). La otra es retornar a la ambientación primigenia, y rodar pelis retro que desde los '70s, '80s, '90s o 2000s revisiten los '40s. Pero para esto tenía que pasar algo de tiempo, claro está, el necesario para calmar la sobresaturación y desarrollar la autoconciencia necesaria para retomar ese viejo cine, jugar con sus claves, y hacerlo como se debe. El éxito de "Chinatown" de Roman Polanski en 1974, otra de esas pelis revisitadoras de los '40s, hace olvidar que en los '70s hubo al menos un par de apreciables adaptaciones de Raymond Chandler, el novelista noir por antonomasia (con perdón de Dashiell Hammett, la otra cumbre del género). Una de ellas fue "El largo adios" de Robert Altman y su visión un poco más d'auteur. La otra es la más comercial y genérica "Adios, muñeca", que aquí nos ocupa.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Una comparación con la peli "El enigma del collar" de 1944 puede arrojarnos alguna pista. Ambas pelis ("El enigma del collar" y "Adios, muñeca") están basadas en la misma novela de Raymond Chandler, por lo que en estricto rigor estamos frente a un remake. Sin embargo, mientras la versión de 1944, muy apreciable en sí misma, no siempre se ajustaba al imaginario chandleriano y en sus planteamientos era la viva muestra de que el género estaba aún en desarrollo y muchas soluciones narrativas del noir o no se sabía cómo manejarlas bien, o había que creárselas con inventiva (sin desmedro de la peli, que aunque muy de su época aún sigue siendo apreciable), en "Adiós, muñeca" se aborda el género ya como algo clausurado, un arcón de ropajes (gabardinas, impermeables, sombreros...) que basta con abrir y escenificar para tener un noir de alturas. ¿Esto es una ventaja? Eso, a según el punto de vista. Si lo que quieres es una peli creativa y sorprendente, entonces "Adios, muñeca" te va a parecer el colmo del aburrimiento, justamente por esa sensación de que ya te lo adivinas todo, tan por el manual es. Si por el contrario, te gusta el noir y estás dispuesto a condescender con un ejercicio de estilo, esta peli se te va a clavar medio a medio por lo mismo precisamente, por el enorme cuidado y dedicación puestos en recrear el noir de los '40s de la manera más correcta posible. Por cierto, tiene su gracia que esta peli tan contenida y correctamente noir sea producida por un tipo que después se hizo famoso como sinónimo de todo lo contrario, como productor de pelis de acción desatada y sin el menor asomo de seriedad ni sobriedad dramática ni guionística (ni sentido del ridículo, mucho me temo): me refiero por supuesto a Jerry Bruckheimer.

-- Resulta interesante observar que esta peli es una de las más chandlerianas jamás rodadas. Si bien existen pelis basadas en Raymond Chandler (la mencionada "El enigma del collar", o el grande de Humphrey Bogart en "El sueño eterno"), una mezcla de licencias de Hollywood más el hecho de que el género era algo que no se veía todavía demasiado bien por la cercanía, incluyendo qué era la literatura de Raymond exactamente, hacía que el espíritu de su autor no estuviera plenamente plasmado. "Adios, muñeca" se rodó un poco con el beneficio de la distancia, y gracias a eso tenemos un detective Philip Marlowe (interpretado la mar de bien por Robert Mitchum) que es más Marlowe que nunca, en el cine por lo menos. Toda la filosofía de vida de Marlowe, su pesimismo y su nihilismo vital, más su peculiarísimo sentido de la justicia, todo eso está plasmado no diré que al pie de la letra, pero sí con una muy cuidada corrección. Vemos a Marlowe un poco de vuelta de todo, cansado y hastiado del mundo y de su corrupción, que por debajo de su máscara de cinismo y su afición a meterse en problemas, es una especie de último justiciero en pie, luchando porque este mundo sea un sitio algo mejor para todos. La escena final de la peli, directa y extrema en su sencillez, lo dice todo. Eso final, es algo que el Marlowe literario hubiera hecho.

-- Las interpretaciones están relativamente bien, si se considera que la historia es un poco cliché (de hecho, a medida que los acontecimientos se van desarrollando, se hace cada vez más patente que los distintos asuntos en apariencia inconexos de la peli en realidad sólo pueden conectarse de una manera... y esta solución obvia es finalmente la correcta, por muy desternillante que sea la hipótesis). Pero una historia sin demasiado vuelo (con perdón de la novela original de Chandler, pero su mayor talento no estaba en las tramas imaginativas, sino en la caracterización de personajes y el excelente estilo literario), es remontada por la actuación de Robert Mitchum, actor al que aquí en Cine 9009 no es que le tengamos demasiado aprecio (siempre he considerado que es un actor un tanto unidimensional), pero es de hidalguía reconocer que aquí está absolutamente clavado al rol. Charlotte Rampling es una curiosa elección para una femme fatale (¿actriz francesa?), pero funciona muy bien. John Ireland está bien también como Nulty, el detective cascarrabias-pero-socio-reluctante de Marlowe. Sylvia Miles aparece poquito, pero la borda como una borracha perdida que desde su vida miserable trata de echarle los tejos a un Marlowe inalcanzable (recibió una nominación al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto, pero perdió ante Lee Grant por su rol en "Shampoo"). Y Jack O'Halloran como Moose, el matón persiguiendo a su Velma, aparece también relativamente poco, pero está descollante: a pesar de que le hace la vida a cuadritos al pobre Marlowe, hasta acabas queriéndolo y todo, porque cómo tan grandote y tan tontorrón y tan embobado por su Velma... (yo les dije: memorícense eso de "mi Velma"). Y si te gustan los datos de trivia, un Sylvester Stallone pre-Rocky hace su aparición casi de cameo, como un matón prácticamente sin diálogo (como no sea que contemos como diálogo el disparar un arma en pelotas).

IDEAL PARA: Ver un muy correcto y bien ejecutado ejercicio de estilo noir.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos, y con un tracking horrible].

jueves, 16 de diciembre de 2010

"Batman: La máscara del Fantasma" (1993).


-- "Batman: Mask of the Phantasm". Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Eric Radomski y Bruce Timm.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Kevin Conroy, Dana Delany, Hart Bochner, Stacy Keach, Abe Vigoda, Dick Miller, John P. Ryan, Efrem Zimbalist Jr., Bob Hastings, Robert Costanzo, Mark Hamill, Marilu Henner, Jeff Bennett, Jane Downs, Ed Gilbert.
-- Guión: Alan Burnett, con aportes de Paul Dini, Martin Pasko, Michael Reaves, sobre una historia de Alan Burnett, basados en los personajes creados por Bob Kane y Jerry Robinson.
-- Banda Sonora: Shirley Walker.

-- "Batman: La máscara del Fantasma" en IMDb.
-- "Batman: La máscara del Fantasma" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Como de costumbre, los mafis siguen haciendo su trabajo en Ciudad Gótica, porque son tontos y no aprenden que Batman ronda y más tarde o más temprano los hará entrar en redil, pero si hicieran el Corleone y se fugaran a Las Vegas en busca de mejores aires, no habría serie de Batman (o tendríamos "Batman: Las Vegas" haciéndole la competencia a "Las Vegas" y "CSI"). El caso es que aparece, ¿Batman? Miren mejor, se supone que Batman no dice cosas creepys como "soy el ángel de la muerte" ni mata a nadie. Y ya tenemos a Batman sobre la pista de ese otro justiciero que salió más jarrilsucio que él mismo. Vendrá después una complicación adicional, porque resulta que una linda chica del pasado de Bruce Wayne (que es Batman, y espero que esto no sea spoiler, hehé) aparece para reavivar la vieja flama y pasión. Como es muy sospechoso que la chica y el masacracriminales aparezcan al mismo tiempo, ahí tienen a Batman investigando, en particular cuando las hebras de ambas historias parezcan empezar a entremezclarse, y todo con la policía respirándole al cuello, claro, que no faltan jerifaltes que opinan (no sin motivos plausibles, por lo demás, bien mirado) que Batman se volvió cucufato y los asesinatos de mafiosos son cosa de él. Y no se crean que los villanos no les queda una última carta que jugarse, para defenderse de quién los está masacrando: WHY SO SERIOUS...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si en materia de superhéroes las pelis secuelas de "Superman" son prototípicamente tardo'70s y pleno'80s (ya saben: el espíritu colorinche, bien=luz y mal=oscuridad muy bien definidos, etcétera), las secuelas de "Batman" son más prototípicamente '90s. No es casualidad: Batman representa lo que podríamos llamar el "bien oscuro". A diferencia de Superman, que lucha contra el mal quedándose tan limpiecito, Batman lo hace metiéndose a las cloacas y ensuciándose tanto como los villanos. Al final, Batman resulta tan sicótico y alienado como las personas a las que dice combatir, y sólo una muy delgada línea les permite hacer la separación. Es decir, la clase de héroe que encajaba de maravillas en un medio social como los '90s, en donde todo era políticamente correcto, el bien había ganado sin paliativos, y por lo tanto eras uno de los nuestros o no eras nadie (y los grungies y los darkies eligieron ser nadie... hasta que sus movimientos fueron fagocitados por el mainstream, la triste historia de siempre). En ese medio, "Batman" explotó como C-4 en el panorama fílmico de 1989, y "Batman regresa" volvió a hacerlo, ambas a cargo de Tim Burton cuando él era TIM BURTON (como paniaguado ahora que es de Disney para "Alicia en el País de las Maravillas", el pobre da pena). Y así como otras pelis de la época ("Beetlejuice", "Rambo", "Robocop") acabaron convertidas en series de dibus, Batman también dio el paso. Sin embargo, a diferencia de las anteriores, un grupo de creativos capitaneados por Paul Dini y Bruce Timm aprovecharon la oportunidad para manufacturar algo superior al conocido take the money and run, y crearon la que probablemente es LA serie de dibujos animados de superhéroes de todos los tiempos. Eran historias para niños, sí, pero eran historias serias, con trasfondos potentes, personajes muy bien dibujados, y guiones ya no digamos brillantes para ser "dibus para niños", sino de un nivel que dejan a la mayor parte de las series "live action" como bostas a lo largo del camino. Y además, aunque el asunto se trataba de lucrarse con las pelis de Tim Burton y por lo tanto plagiaban su buen poco de "Batman" y "Batman regresa" (incluso hasta Danny Elfman estuvo a punto de componer el soundtrack, aunque por motivos de tiempo debió limitarse al tema central, un obvio rip-off de su tema para "Batman", y el soundtrack quedó en las competentes manos de Shirley Walker), consiguieron agarrar una personalidad propia. Los resultados fueron tan buenos que la franquicia continuó después con más aventuras de Batman, una serie animada de Superman, la serie futurista "Batman del futuro", y la dupleta "La Liga de la Justicia" y "Liga de la Justicia Ilimitada", además de varias pelis. Pero sin lugar a dudas, "Batman: La máscara del Fantasma" es la joya de la corona, el sitio en donde mejor mostraron su quehacer, estos creadores de este complejo universo fílmico. Si no conociera tan de cerca lo que pueden la codicia y la estupidez humanas, me parecería mentira que esta humilde peli para niños sea uno de los mejores Batman fílmicos jamás mostrados, y que al mismo tiempo los Estudios Warner estaban comprometiendo varias veces el presupuesto de esta peli para rodar la en definitiva muy inferior (por no decir al borde del desastre) "Batman eternamente", con el horroroso Val Kilmer poniéndose las mallas spandex.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Una de las más graves tensiones internas que tiene esta versión particular del universo DC, este metaverso con series de TV de Batman, Superman y la Liga de la Justicia (y, bueno, Static Shock, pero es que ésa no la vio ni el tipo del cableado eléctrico, y eso que es del mismo gremio) es el querer hacer un producto de calidad que al mismo tiempo fuera sencillo de digerir para los niños. Es increíble como consiguieron a pesar de todo crear un producto decente y de calidad con un lastre tan poderoso, pero "Batman: La máscara del Fantasma" no se libra de esto. Lo digo de entrada porque es un lo tomas o lo dejas. ¿Podía haber sido mejor? Sí. ¿Era factible hacerlo más adulto? No. Así de simple. Entendiendo esto, tenemos entre las manos una gran peli de superhéroes y una gran peli neonoir. La trama es bastante sencilla, y salvo alguna trampa argumental sobre la que no hablaré para no incurrir en spoilers, la identidad del Fantasma es bastante obvia para quien haya visto su buen turro de pelis policiales antes. Además, la trama sufre el lastre de que a mitad de juego entra el Guasón, que es un foco de atención demasiado poderoso, y por lo tanto, todo el asunto del Fantasma como que se desdibuja un poco. Sin embargo, si bien la historia probablemente queda un poco en deuda, es innegable que la peli la realizaron con todos sus bríos y con todo su amor. Pocas veces, si alguna, hemos visto a un Batman más débil o más vulnerable en escena. Asistimos a algo que la serie televisiva no nos había mostrado, que es cómo Bruce Wayne se transformó en Batman, todo eso referido en flashbacks, y con mucha intensidad dramática. Asimismo vemos el romance imposible entre dos pájaros condenados a no estar juntos (un poco como en "Batman regresa", aunque en esa peli Gatúbela era una villana sin contemplaciones). Todo esto acompañado por un trabajo de animación simplemente brillante. La secuencia de créditos, con la cámara viajando entre los edificios de Ciudad Gótica con el tema de Batman arreglado por Shirley Walker con esa especie de "coro de los niños muertos" de fondo, es una pequeña joyita en materia de cómo empezar una peli, y cómo hacer una secuencia que te crispe los pelos. El homenaje nada disimulado a la iconografía neonoir que constituye ese símil de la Feria Mundial de 1939, escenario importantísimo de la peli por lo que significa para los personajes, y por el simbolismo mismo de esa feria ("el mundo del futuro", etcétera) está también muy bien encajado. En resumen, se nota que esta peli no está hecha por un grupo de peseteros, sino por gente que quería contar una buena historia de Batman, y que se jugó el pellejo porque lo fuera. Y si a las ganas le sumamos el talento, obtenemos lo que obtenemos: una peli de Batman tan mortalmente seria o más, que más de alguna con actores de carne y hueso rondando por ahí.

-- Un tema importantísimo de la peli, y que en realidad forma parte de la mitología de Batman (pero pocas veces tan bien planteado como acá) es la constante tensión entre la justicia y la venganza. ¿Dónde está la línea divisoria entre ambas? La respuesta no queda clara, probablemente porque en la vida real tampoco haya una piedra de toque para eso. A través de los flashbacks asistimos a cómo Bruce Wayne, aconjogado por el cruel destino de sus padres, elige transformarse en el terror del mal (la brillante escena en que Alfred ve por primera vez a Batman es más que un poco reminiscente a las pelis de monstruos de los '30s). El Fantasma, por su parte, también tiene su propia agenda, y superficialmente podría definirse que su agenda es impartir justicia. Este problema ya lo habíamos visto por ejemplo en "Magnum 44", sobre qué pasa cuando a un justiciero que hace sus propias reglas le sale otro justiciero más salido aún: ¿quién dice que uno está salido y el otro no, quién dice que no son los dos los sonados...? En más de algún minuto vemos a Batman muy seguro de que está obrando por justicia, hasta que en su instante le espetan que si lo suyo no será en realidad venganza, no justicia. Pero eso a la vez nos lleva al viejo problema de cómo enfrentar al demonio con las armas del demonio. ¿Nos es lícito hacer el mal contra aquellos quienes hacen el mal? Si no lo hacemos, perecemos a manos del mal, pero si lo hacemos, somos tan malos como ellos. El tema había sido tocado varias veces en la serie televisiva, pero aquí lo destilan y explotan al máximo. El cierre de la peli, con ese brillante diálogo entre Bruce Wayne y Alfred reflexionando sobre la cruzada que Batman ha emprendido en contra de la maldad, en realidad no puede considerarse un cierre en absoluto: en tanto Batman no exorcise sus demonios internos, siempre estará caminando por esa cuerda floja. No en balde el propio Bruce Wayne, en un momento de la peli, dice que en vez de ello podría donar su fortuna para que se contraten más policías. Lo que la peli no dice, pero uno como espectador puede inferir, es un ¿y entonces qué? Porque claro, contratan más polis, pero a la vez los polis afrontarán la misma clase de decisiones morales difíciles que hace Batman. Y vuelta a empezar el círculo. La peli no es concluyente en este aspecto. Y difícilmente podría serlo. Esta es una situación paradójica para la cual no hay respuestas fáciles, y a ver si en realidad existe una respuesta, o ésta es puramente ilusoria.

IDEAL PARA: Ver una gran peli de Batman, una gran peli de vigilantes, y una buena reflexión sobre el tema de la justicia a secas.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "BATMAN: LA MÁSCARA DEL FANTASMA":

-- "Batman: Mask of the Phantom [tv/vd: Batman: La máscara del fantasma]" en La Abadía de Berzano.

VIDEOS.

-- Inicio de la peli [en español].

domingo, 16 de mayo de 2010

"The Spirit" (2008).


-- "The Spirit". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Frank Miller.
-- Actuación: Gabriel Macht, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson, Eva Mendes, Sarah Paulson, Dan Lauria, Stana Katic, Louis Lombardi, Jaime King, Paz Vega, Seychelle Gabriel, Johnny Simmons.
-- Guión: Frank Miller, basado en el personaje creado por Will Eisner.
-- Banda Sonora: David Newman.

-- "The Spirit" en IMDb.
-- "The Spirit" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Encendí el televisor, estaban dando algo de comerciales de HBO, y después comenzó "The Spirit", con el personaje saltando de techo en techo y recitando el parlamento superheroico de rigor en esta clase de pelis. Hasta ahí, bueno, bien. Recibe la llamada de un poli que le dice que el supervillano Octopus está haciendo de las suyas. Va a combatirlo, y The Spirit y Octopus se enfrentan en un duelo en que se rompen de todo en la cabeza, lo suficientemente anticlimático como para que servidor de ustedes el General Gato decidiera empezar el crucigrama del diario, a la espera de que viniera algo bueno. Cuando volvió a concentrarse en la peli estaban Octopus y su segunda al mando discutiendo en ambientación japonesa, mientras un matón del villano está matándose con la mejor de sus sonrisas por instrucciones superiores (no estoy ironizando, así como lo digo, así era). Un poco de esto, un poco de aquello, The Spirit contando la historia de su vida, y cuando hay una escena romántica con muy poca pimienta, servidor de ustedes el General Gato echó una pestañeada. Cuando abrió los ojos, The Spirit estaba en el departamento de la tía buena-pero-mala o mala-pero-buena, a según el punto de vista, cae por la ventana de una manera vergonzosa, etcétera. Seguro servidor de ustedes el General Gato, después de ver a The Spirit hacer el Tarzán con unos pantalones, decidió hacer un poco de zapping. Cuando, porfiadamente, decidió volver a la peli, como no sé cuántos minutos después, estaba Octopus en traje de nazi cayendo en el viejo tópico del villano que explica todos los planes al bueno prisionero en vez de matarlo de una vez. Seguro servidor de ustedes el General Gato siguió heroicamente adelante en su empresa de terminar de ver esta cosa, y parece que lo logró. Ahora, dos días después de haber visto la peli, si tan solo se acordara del final... (y no, esta vez no me dormí viéndolo).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Qué coincidencia, el título en inglés de esta sección permanente de Cine 9009 sería "The Spirit of the Times". Y está bien, porque aquí en Cine 9009 sí que hay espíritu, no como en essssssa cossssssa que el tal Frrrrrrank Miller dirigió, y quesssssselapuedepassssssarrrrrr porrrrrr...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Se los dirá alguien que no tuvo problemas en ver "Dirty Love" con Jenny McCarthy de principio a fin sin apartar la vista (aunque sea por el humor involuntario que destilaba esa cagada). "The Spirit" es seria candidata a la peor peli que he visto jamás. Es peor que mala. Es aburrida. Tenemos una historia con un superhéroe enmascarado sin ninguna chicha, que lucha contra un supervillano completamente idiota, cuyos matones tienen EEGs planos, por un macguffin cualquiera, para terminar todo en una peleíta final del tres al cuatro, y se llama "Batman" y es una serie televisiva de los '60s. Y tenemos una historia con un superhéroe enmascarado sin ninguna chicha, que lucha contra un supervillano completamente idiota, cuyos matones tienen EEGs planos, por un macguffin cualquiera, para terminar todo en una peleíta final del tres al cuatro, y es "The Spirit". ¿Quieren saber cuál es mi teoría? ¿En verdad que sí? (Bueno, si no quisieran no me estarían leyendo, me digo a mí mismo de parte del Capitán Obvio). Mi teoría es que Frank Miller, que en el mundo del cómic batmanizó a Daredevil con su saga de Elektra antes de irse a Batman mismo y revolucionarlo con "The Dark Knight Returns", en el fondo siempre quiso rodar Batman, y nunca pudo. Así es que hizo a "The Spirit" como una especie de pseudoBatman: tomó del Batman sesentero toda la idiotez de los argumentos (pero en el Batman sesentero esa idiotez era parodia, mientras que acá en la peli va en serio), de su propio Batman ochentero el nihil existencial, del "Batman" de Tim Burton un villano pseudoGuasón, de "Batman regresa" también de Burton la relación "chico bueno con chica mala", y ¡hala! ya tenemos peli. Si dejaron dirigir esta cosa a Frank Miller, es debido a que su anterior "Sin City" resultó buenorra, pero ahí estaba jugando de local, adaptando su propia historieta, mientras que acá la cosa le queda grande. ¿Era tan mala la idea de Frank Miller, de modernizar al personaje y darle un aire neo-noir de cómic de pacotilla? A priori no. No hubiera sido el The Spirit original, pero al menos hubiera mantenido la voluntad renovadora de la historieta original. Pero cuando ejecutas una peli que aburre hasta a los matrimonios de ostras con ovejas, en que tienes una magnífica fotografía y un estupendo acabado visual para en definitiva no contar nada de nada (en efecto, la historia tiene menos argumento que el Batman de Adam West y Burt Ward), entonces estamos en problemas. Gabriel Macht en ningún minuto nos transmite esa sensación de antihéroe noir, Dan Lauria (el entrañable pater familias de "Los años maravillosos") se limita a gritar y gruñir, Samuel L. Jackson se divierte de lo lindo haciendo de villano (pero con líneas tan estúpidas que tiran patrás)... Les digo de una vez por todas a toda esa gente que pedantemente considera como una mala peli de superhéroes a "Daredevil" o "Los Cuatro Fantásticos", y que alguna vez me han preguntado cuánto tiene que bajar el listón para que yo diga que es mala. En fin, señoras y señores, ha llegado el día. Porque yo la he visto y sé de qué hablo. Porque yo lo digo. Porque yo sí sé, para que se vean. ESTA PELI es mala. Toquen a réquiem, por favor...

-- Bueno, no puedo irme sin darle la única nota positiva que se me ocurre. Eva Mendes mostrando su espectacular trasero completamente en bolas (lástima que no sea frontal, pero bueno, quizás me esté pasando de quejica, dadas las circunstancias). Scarlett Johansson como chica mala es definitivamente una mojabragas (y van...). Stana Katic vestida de uniforme como ruda policía es, bueno, er... digamos que despierta algunos oscuros y por lo general bien reprimidos instintos felinos en servidor. Jaime King, que aparece poquito y bien, la muy zorruna. Y Paz Vega, un tanto costilla aquí frente a tanta carne sobre el asador, pero que igual hablando francés hace que den ganas. Se me queda en el tintero Sarah Paulson, pero es la única que... bueno, na ni ná con servidor.

IDEAL PARA: Buscar las fotos de Eva Mendes, Scarlett Johansson, Stana Katic, Jaime King y Paz Vega en Google Image (aunque para hacer todas esas fotos bastaba con citarlas a una sesión de alguna revista de papel cuché, no era necesario gastarse 50 millones a fondo perdido).

OTRAS PÁGINAS SOBRE "THE SPIRIT":

-- "The Spirit (Frank Miller, 2008)" en La Página Definitiva.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli, noten cómo exhiben a las buenorras a falta de algo más con qué rellenar [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 19 de noviembre de 2006

"Sin límites" (1996).


-- "Bound" (título original en inglés), "Lazos ardientes" (título en España). Estados Unidos. Año 1996.
-- Dirección: Andy Wachowski y Larry Wachowski (actualmente Lana Wachowski).
-- Actuación: Jennifer Tilly, Gina Gershon, Joe Pantoliano, John P. Ryan, Christopher Meloni, Richard C. Sarafian.
-- Guión: Andy Wachowski y Larry Wachowski (actualmente Lana Wachowski).
-- Banda Sonora: Don Davis.

-- "Sin límites" en IMDb.
-- "Sin límites" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Se cruzan en un ascensor, se miran, y deciden que harán tortillas. Bueh, en realidad no es tan rápido. Tarda lo suyo: como unos 15 minutos de peli, más o menos. Una está recién estrenada en el edificio, y hace trabajos machotes de reparación. La otra es gélida y vaporosa, femme fatale por los cuatro costados, y es la novia de un mafi joven. La pareja de chicas se hacen miñu miñu con ganas, en celestial cuerpo entero, después de lo cual la chica del mafi le propone a la fontanera un trabajito. Se trata de sacarle dos millones de dólares a su chico latino (italiano cuenta como latino, ¿verdad?) y de paso, dejarlo como betún de zapato de afroamericano delante de sus jefes, para que éstos lo despachen alegremente. Pero las cosas no salen todo lo bien que deberían. El sujeto en cuestión se deja engañar, eso sí (y con Jennifer Tilly poniendo cara de gatita buena, ¿quién no?), pero se enfrenta a sus jefes, hay balaceras, el par de chicas está metida en medio de todo eso, y todo empieza a irse lentamente cuesta abajo. Mejor hubieran seguido en el negocio de las tortillas.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Corría 1996, y los hermanos Wachowski trataban de hacerse un lugar en la industria. El año anterior habían pergueñado el guión del entretenido y descerebrado thriller "Asesinos", que dirigiera Richard Donner con un descendiente Sylvester Stallone y un ascendiente Antonio Banderas. Esta es la primera que dirigieron, además de escribirla, y los resultados no fueron tan malos. Y es que, digámoslo desde ya, los hermanos Wachowski tienen un cierto sello videoclipero, de "dígalo fácil y bonito" que linda con lo artificioso. "Sin límites" pasó a ser una película capital del cine lesbo, a pesar de que en estricto rigor es un filme de cine negro, y con el tiempo adquirió un cierto estatus de cult movie, al menos para ciertas colectividades en la semipenumbra.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aunque se la promocione como un filme de chicas malas lesbianas, en realidad es una pieza de cine noir, con todos los tópicos propios del más rancio cine de gangsters: la chica mala que es la novia del mafioso, el grupete de mafiosos que son ¡italianos!, la ambientación nocturna, las quitadas entre mafis, las apariciones de cortesía de los polizontes, etcétera. Reemplácese en este argumento "transgresor" al personaje de la chica que se ennovia con la chica del mafioso por el rudo machote de pasado turbio Bogart's style de rigor en el cine noir, y tendremos un guión absolutamente clásico. Quizás por eso no tuvo un éxito mayor: ciertas cosas, uno las aguanta en el cine de los '40s y '50s, y eso con harto espíritu histórico y deporivo de por medio, pero en los '90s, otro era el chinchibún del bombo. Bien, por acá nada que decir, qué diablos, sentimos algo de debilidad y nostalgia por lo noir, así es que dejémoslo como una virtud.

-- Las chicas lesbis se la tortillean bien tortilleada. Nada que decir al respecto, Jennifer Tilly y Gina Gershon tienen juntas un morbo insuperable, la primera como lesbi vaporosa y la segunda como la camionera amachotada (camionera, figurada y literalmente, para no abandonar el tópico). Me da lo mismo que una escritora lesbiana, una tal Susie Bright, haya supervisado las escenas de sexo: la verdad es que la Gershon lo hace bien de lesbiana sucia, como lo probó un año antes como secundaria en la por otra parte birriosa "Showgirls".

-- Es una clara muestra del concepto que los Wachowski tienen del cine: puro estilo, nada de substancia. La historia, en realidad bastante inane, gana enteros en sus primeros quince minutos por el asunto lésbico (y hartos enteros), pero la hora y media después deviene en la historia de gángsters mil veces vista, y convencionalmente resuelta. Si vale la pena seguir viéndola (motivos lúbricos aparte, claro está, que ya no quedan en el resto del metraje) es por algunos detalles como la manera de enfocar las pistolas, antecedente claro de lo que será el bullet-time de "Mátrix", o la suciedad y turbiedad ambiente. En ese sentido, los Wachowski le saben sacar partido a aquello de que están reparando la casa, creando morbo con la chica con camiseta de trabajo, con las pinturas, o con las cañerías, usándolas en ciertas asociaciones sexuales que... Quizás yo tenga una mente mórbida, vale, pero la culpa es de los Wachowski por incentivarla, ¿no?

IDEAL PARA: Ver cine negro de los '40s al estilo Wachowski y con introducción lésbica por todo lo alto.

Seguidores