11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Colonialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Colonialismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de noviembre de 2010

"Indiana Jones y el Templo de la Perdición" (1984).


-- "Indiana Jones and the Temple of Doom" (título original en inglés), "Indiana Jones y el Templo Maldito" (título en España). Estados Unidos. Año 1984.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Kate Capshaw, Jonathan Ke Quan, Amrish Puri, Roshan Seth, Philip Stone, Roy Chiao, David Yip, Ric Young, Chua Kah Joo, Rex Ngui, Philip Tan, Dan Aykroyd, Akio Mitamura, Michael Yama.
-- Guión: Willard Huyck y Gloria Katz, basados en una historia de George Lucas.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" en IMDb.
-- "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Entre unos aires medio espirituosos, nos preparamos para entrar en... ¿un museo? ¿un templo perdido y maldecido por la memoria de los hombres? Bueno, ahí viene una chica, seguro que es la reina ancestral de una civilización maldita que... er... no. Es un número de cabaret. La chica es una cabaretera. Vestida a la poco sexy usanza de 1935, para colmo. Y después de deprimir convenientemente la sed de adrenalina que nos ha llevado a enchufarnos una de Indiana Jones en primer lugar con un numerito musical de ésos, vemos a un grupo de chinos malotes, y ya sabemos que ¡¡¡POR FIN!!! algo se cocina. En particular cuando vemos entrar a un hombre de terno blanco que, adivinamos... ¡Es Indy! ¡Yeah, Indy, vamos, enséñales a los chinos cómo lo hace un buen yanki de pro, y de paso dáles una por mí! El caso es que Indy y los chinos tienen lo que en buen espíritu empresarial se llama una negociación agresiva, que termina con Indiana Jones montado arriba de un avión y escapándose con todo su señor trasero a bordo de un avión a través de China (y con la chica cabaretera, dicho sea de paso, bienvenidos al reino de las buddy movies, pal...). Las cosas se pondrán más interesantes cuando los chinos, que son mucho chino después de todo, se les ocurran hacerle la puñetera, y los dejen varados a bordo del avión, sin combustible y a punto de enrollarse como panqueques contra alguna estribación de los Himalayas. Bueno, Indiana Jones y los pesadotes de sus acompañantes (un crío chino que está destinado a convertirse en el nuevo amiguito de los under-7, además de la cabaretera con el útero hipertrofiado a punta de arranques histéricos) consiguen sobrevivir, sólo para terminar varados en una aldea de la India. Y los atienden con respeto reverente y todo eso, pero... la cosa viene con trampa. Porque ahora Indiana Jones es reclutado para ir a la búsqueda de las míticas piedras Sankara, que garantizarán en buenas manos que la aldea crezca y prospere y ayude a incrementar la superpoblación de la India, mientras que en malas manos podría significar... ¡un nuevo imperio indostánico, la conquista mundial, el exterminio de los hebreos y los cristianos, MUAHAHAHAHÁ...!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Una peli en donde un trío de aventureros en la India regida por el Imperio Británico decide introducirse en el templo de una secta de estranguladores que adoran a la diosa Kali, que se suponía exterminada desde el motín cipayo de 1857? Me suena, me suena, me suena, como que me suena, dónde he visto eso... ¡Ah, sí! Se llama "Gunga Din", y no dudo que para los '30s fue un peliculón, pero ahora es la mar de aburrida. Pero parece que a papi Spielberg y a tiíto Lucas esa peli les traía recuerdos de infancia y efluvios sudorosos de las matinés de antaño, así es que se decidieron a rodar su propio "Gunga Din". Total, "Los cazadores del Arca perdida" había sido un taquillazo de órdago, y si con ésa se forraron, ¿por qué no iban a hacer lo mismo con la otra? Bueno, tenían razón. Costó 28 millones, y recaudó más de 300, o sea, decuplicaron la inversión. (Sí, señores, hubo una época no demasiado lejana en que no necesitabas 200 millones de dólares para rodar un blockbuster con músculo). George Lucas no quería a los nazis de malvados otra vez, así es que la rodaron como precuela, mandándose de paso la feroz metida de pata de que en "Los cazadores del Arca perdida" habían presentado a un Indiana Jones ferozmente racionalista y enemigo de lo místico (al principio claro, porque después de ver al Arca del Pueblo Elegido matando filisteos nazis a gusto, cualquiera cambia de opinión y se rinde ante el Unico Y Verdadero Dios), mientras que aquí al terminar la peli (anterior a la otra, recordemos) Indiana Jones ya está convertido a la idea de que hay magia en el mundo, cosas que el hombre no debería saber, poderes con los que no debería jugar, etcétera. El caso es que por ese tiempo Steven Spielberg estaba divorciándose de la buenorra de Amy Irving, mientras que George Lucas estaba más o menos en lo mismo, de manera que estaban muy malhumorados haciendo la peli. Y se nota. Es con lejos, la peli más oscura y siniestra de todas las cuatro rodadas a la fecha de escribir esto. Y además, la chica que aparece, a diferencia de la valerosa y decidida Marion Ravenwood (la gran Karen Allen) de la primera, es una histérica de cuidado que sólo sirve de estorbo y damisela en peligro para el machorro Indiana Jones (bonita manera de sublimar sus rencores divorcísticos, Spielberg y Lucas...). A pesar de todo, la peli tuvo el éxito brutal que detallábamos allí donde importa, o sea, en la boletería del cine, lo que propició que después llegara "Indiana Jones y la última Cruzada". Y después viniera como apéndice "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Sintomáticamente, mientras que ambas repiten elementos de "Los cazadores del Arca perdida" (los villanos nazis en la tercera, villanos rusos que están ahí para llenar el cupo nazi en la cuarta, además de menciones entre personajes), ninguna de las dos hace la menor alusión a "Indiana Jones y el Templo de la Perdición". Por algo será.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La mayor parte de los fanáticos tiende a considerar que de la tetralogía de Indiana Jones, y tetralogía por ahora porque vaya uno a saber si después de escribir estas líneas se dejan caer así a santo de nada con una Indiana Jones 5, la peor es "El Reino de la Calavera de Cristal". Pero servidor quien esto escribe tiene una opinión diferente: en su para nada humilde opinión, probablemente "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" lo sea. Es una buena peli de aventuras, sí, pero hay cosas que son difíciles de tragar. Por ejemplo, a diferencia de "Los cazadores del Arca perdida", ahora Indiana Jones es ayudado por un niñito, clásica decisión estratégica que busca apelar al público infantil por la vía fácil, poniendo un poochie molón que le salve la papeleta al héroe y recibiendo los rendidos agradecimientos de éste, cumpliendo la fantasía infantil de los niños de mandar sobre el mundo adulto completo, y fastidiando a la audiencia por encima de los siete años de paso. La chica no constituye ninguna adición interesante a la trama, y si consideramos que "Los cazadores del Arca perdida" acontece después, en términos de la cronología interna de la serie (1936, contra 1935 de la en comento), es comprensible por qué ni se menciona a esta condenada histérica que no sabe ser una compañera de héroe como Dios y América mandan (bueno, por algo Kate Kapshaw tuvo una borrosa carrera actoral posterior, repuntando algo sólo en "Lluvia negra"). Por otra parte, y esto es bastante considerando que estamos en una peli de poderes místicos, magia negra y todo eso, hay cosas difíciles de tragar por mucha suspensión de la incredulidad que le echen. Veamos. Se supone que los villanos están en un palacio en mitad de la jungla. Después, Indiana Jones descubre que el verdadero guisado se cuece en las catacumbas, y desciende y desarticula todo el culto. OK con eso. Pero resulta que allá abajo también hay unas excavaciones mineras con rieles y todo (¿minas? ¿debajo de un palacio? ¿y cómo no se siente nada arriba, ni ruidos ni malos olores, nada...?). Y se pone mejor: después, cuando salen, lo hacen en sentido horizontal (no vertical), y acaban en el borde de un desfiladero, sobre cuya existencia previa no nos habían dado ninguna pista (¡en ningún minuto nos hemos movido demasiado lejos del palacio de marras!). ¿Qué tan alto, geográficamente hablando, debe estar montado un palacio para todo eso? No es imposible, claro, pero la probabilidad estadística es menor a la que existan en la realidad las dichosas piedras Sankara. Lo que nos lleva de regreso al otro lastre de esta peli. En "Los cazadores del Arca perdida" e "Indiana Jones y la última Cruzada" se trata de que los malvados nazis no se apoderen de un preciadísimo tesoro de la civilización judeocristiana para conquistar el mundo, mientras que en "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" se trata de que unas calaveras de cristal alienígena no caígan en manos soviéticas para conquistar el mundo, mientras que acá... se trata de rescatar unas mugrosas piedras de un mugroso culto hindú para salvar a una mugrosa aldea hindú. Who cares? Vale, la India es una civilización milenaria y todo, pero fuera de sus (imponentes) fronteras, ¿a quién le va o le viene? Claro, el villano en un minuto dice que con las piedras va a conquistar el mundo, pero es que si no decía eso, era para terminar de perderle todo el respeto, por mucha carcajada diabólica que le ponga. Es como "Quantum of Solace" de James Bond, que el malo no crea una plataforma orbital láser para bombardear Londres, ni tienta un pulso electromagnético mundial que nos lleve a la Edad de Piedra, ni engañar a las potencias para desatar una Tercera Guerra Mundial, y en medio de cualquiera de esas y el caos subsiguiente salir de la oscuridad y tomar el mundo, sino hacerse con el suministro de aguas de un paisillo llamado Bolivia (nada personal contra los bolivianos, pero... no es lo mismo Bolivia que Inglaterra, lo siento). Y del racismo inherente a la trama, ya presente por cierto en todas esas pelis del subgénero Imperio Británico en la India de las cuales tanto depreda (en particular "Gunga Din", como dijimos), ya no hablemos: todos los chinos salvo el niño y un secundario que muere a los dos segundos son malvados, y la religión hindú es tenebrosa y malvada, y además los malos... ¡tienen la indecencia de querer independencia y autodeterminación, mientras que los imperialistas británicos que se pasean por la India como Pedro por su casa son bondadosos y civilizados! No me extraña que la India les haya negado permiso de rodar y se hayan tenido que ir con líos y bártulos a Sri Lanka, país que tampoco debe haberse sentido tan confortable con el racismo de la movie, pero que debe estar mucho más necesitado de divisas, que la India a lo menos tiene el ciclo completo del uranio en su propio territorio para financiarse.

-- Curiosamente, una de las cosas que más se ha criticado de la peli, es probable que sea lo que salve la papeleta al final del día. Me refiero al tono oscuro de la misma. Porque en "Los cazadores del Arca perdida" teníamos un batallón de malvados nazis que amenazaban un gusto, pero que al final no eran sino la clásica panda de ineptos que con un ejército entero eran incapaces de sobreponerse a un héroe armado de pistolita y a pata. Mientras que acá, los villanos son de verdad siniestros. O sea, los joputas hacen sacrificios humanos, descorazonan a sus víctimas (no en el sentido ñoñogirl del término, sino que de verdad le arrancan el corazón y la dejan viva, los desgraciaos), te hacen beber una sangrita que te convierte en zombie, y además promueven la esclavitud infantil, horda de degenerados. Estos son villanos de verdá, joer, de los que nos gusta ver al final de la peli castigados y muertos de maneras bien gore, por eso, por malos. Una de las peores cosas que le han acontecido al mundo del cine, es la tendencia post-'80s de higienizarlo todo, so pretexto de dirigir las pelis a un público adolescente que no se vayan a pervertir los desgraciados, y con eso los villanos han perdido mucha categoría, porque si el villano no es un jopú integral, entonces no hay demasiados motivos para odiarlo (el gran daño que nos ha hecho el Guasón de Jack Nicholson en el "Batman" de Tim Burton, que nos enseñó que el villano era un pobre ser lastimoso con el que empatizar, o peor aún, el único tipo "auténtico", y no lo que verdaderamente es, o sea, una amenaza a la sociedad, la decencia, la moral, las buenas costumbres y la familia judeocristiana como Yahveh manda).

-- Lo que nadie en su sano juicio discute, es el nervio que tienen dos secuencias específicas de acción. Esta debe ser con mucho la peli menos aventurera de Indiana Jones, lo que tampoco le arroja enteros a favor, pero a cambio tenemos (después de ese improcedente numerito musical que se ve muy chulo y molón y muestra que Spielberg tiene talento tras la cámara, pero que en cuanto a pelis de acción, debe ser el peor comienzo ever) una secuencia con los chinos malosos que corta el aliento, y de la cual se puede decir cualquier cosa, menos que sea predecible lo que va a pasar al minuto siguiente. Y después está la celebérrima secuencia en los carritos mineros al final de la peli, imitada y parodiada después hasta la saciedad (se me ocurre "Viaje al centro de la Tierra" con Brendan Fraser ahora mismito), pero jamás igualada, y ya ni digamos superada. Su continuación en el desfiladero destiñe un poco, pero claro, es que la otra te deja por allá arriba, entonces era difícil mantener el nivel (además, cada vez que hay desfiladero o terraza de edificio, sabes cómo va a acabar el villano). Pero por estas puras dos secuencias, ya vale la pena darse una vueltecita por esta peli.

IDEAL PARA: Ver una de Indiana Jones que a ratos no parecerá mucho Indiana Jones, pero sigue siendo una apreciable peli de acción.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 28 de mayo de 2009

"El hombre que quiso ser rey" (1975).


-- "The Man Who Would Be King" (título original en inglés), "El hombre que sería rey" (título en México), "El hombre que pudo reinar" (título en España). Inglaterra / Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer, Saeed Jaffrey, Doghmi Larbi, Jack May, Karroom Ben Bouih, Mohammad Shamsi, Albert Moses, Paul Antrim, Graham Acres, The Blue Dancers of Goulamine, Shakira Caine.
-- Guión: John Huston y Gladys Hill, basados en la historia corta de Rudyard Kipling.
-- Banda Sonora: Maurice Jarre.

-- "El hombre que quería ser rey" en IMDb.
-- "El hombre que quería ser rey" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La India, el siglo XIX: mosquitos, malaria, agua de quina, fakires, british soldiers... Un escritor yace en su mesita: es nada menos que... ¡¡¡RUDYARD!!! Vamos, hombre, si nunca has leído a Rudyard Kipling ("El libro de la selva", por más señas), mejor amárrate una piedra al pescuezo y arrójate a un pozo, que pocos escritores combinan como él la calidad literaria, la profundidad temática y la amenidad narrativa. Pero volvamos a la ficción. Está Kipling escribe-que-te-escribe, cuando aparece uno de esos hombrones medios salidos, con señas de lepra o algo peor, diciéndole "¿me recuerdas?". Y, oh, bueno, mientras me recuerdas, me zampo un trago... Aaaaaahhhhhh, better. OK, let's go. Estuve acá hace un tiempo atrás con un amigo, ¿recuerdas? El otro, como que empieza a recordar. Estaba en un vagón de tren y conoció al tipo que ahora está reducido a andrajos, sólo que en ese entonces el tipo no era una lástima ambulante sino nada menos que... ¡¡¡MICHAEL CAINE!!! Cuando Michael Caine tiraba pinta y arrancaba suspiros en los corazones de las féminas, of course. OK, el caso es que este tipo es un milico con vocación de aventurero y tendencia a hacer sus propias reglas, que al descubrir que Kipling es un hermano... (o sea, que es un masón, vamos) lo engatusa para que lleve un mensaje a... ¡¡¡SEAN CONNERY!!! (yes, Michael Caine and Sean Connery, together alive in their first cinema movie ever!!!). En las andanzas que el parcito se mueven, implica blackmailear a un poderoso rajá, haciéndose pasar por reporteros del diario esto o aquello. El problema es que el propio Kipling es el reportero del diario esto o aquello, y corre raudo y veloz a hacer el acusete. La azotaína que les iba a caer era de encargo, pero resulta que el par de caraduras saben demasiado sobre cierto asunto que implica a cierta hermana de cierto funcionario que tenía que castigarlos, así es que la pena misteriosamente se hace más leve. Pero como los monzones de la India no son muy favorables para el espíritu emprendedor del par de caraduras, pues bien, prefieren sanearse un poco de los aires palúdicos de la India y le comunican a Kipling que irán a un país más allá de todo lo conocido, llamado Kafiristán, en donde se aprovecharán de los buenos nativos enseñándoles técnicas militares y haciendo a uno de sus reyezuelos el más poderoso, y después... ¡¡¡adios reyezuelo!!! Y serán reyes. El plan es bueno, si exceptuamos el hecho de que nadie ha conquistado Kafiristán desde la época de Alejandro Magno, 2214 años atrás (luego, la historia nos sitúa en 1886), que antes hay que pasar por territorio afgano y los afganos en la época no son los talibancitos de chocolate que les echan un par de Bush encima y se les cae el país entero, y que en Kafiristán las cosas se pondrán peor cuando se los tome no por reyes, sino... por dioses...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque no lo crean, hubo una época en que hablar de colonialismo e imperialismo era políticamente correcto, y que nadie dudaba de que sobre las cansadas espaldas del conquistador caucásico pesaba la Sagrada Misión del Hombre Blanco de extender la civilización por todo el planeta, con sus hordas de salvajes nativos incluidos (quienes, en agradecimiento por el precioso don que Occidente compartiría con ellos, deberían aceptar felices su propia sumisión, así como el expolio inmisericorde de sus recursos naturales, y de la manera en que el Museo Británico se engordó con colecciones egipcias auténticas ya no hablemos). Bueno, no me refiero a George W. Bush y la Neocon Imperialistic Orchestra, o a los termocéfalos idealistas del Project for the New American Century. Me refiero al Imperio Británico y su generoso idealismo en llevarles la civilización a africanos y asiáticos, a sangre y fuego si fuera preciso, faltaba más, si no se los puede dejar solos y hay que protegerlos de sí mismos, caramba. En este contexto floreció Rudyard Kipling, que compensa su espíritu reaccionario con una gran prosa literaria y un enorme empuje narrativo, cualidades ambas hoy por hoy lamentablemente perdidas en la mayor parte de los escritores actuales. Durante la primera mitad del XX, Kipling fue un escritor bastante socorrido para el cine, porque el colonialismo aún era de bon ton, y aún en fecha tan tardía como 1967, Walt Disney se dignó de hacer su propio "El libro de la selva", por no hablar de las varias versiones de Kim de la India y similares. No es raro que John Huston, director que hacía un tipo de cine que ya lucía un tanto old-fashioned en su propio tiempo, y ya no digamos en el nuestro, se fijara en este relato kiplinguesco para realizar una adaptación fílmica. El proyecto tardó cerca de veinte años en cuajar: se suponía que iban a protagonizarlo Humphrey Bogart y Clark Gable, después Burt Lancaster y Kirk Douglas, después Paul Newman y Robert Redford... Bueno, seamos justos, Huston tenía visión en esto, cualquiera de las dupletas protagónicas hubiera sido un lujo. Cuando logró realizar esta peli (en una época en que ya los primeros propuestos estaban los dos criando malvas), el testigo cayó en Sean Connery y Michael Caine, ambos actores hot en su época, potenciándose mutuamente en la que probablemente es una de las más grandes aventuras de sus vidas. Sus vidas fílmicas, al menos. Tan grande, que en español es conocida nada menos que con ¡¡¡TRES!!! nombres distintos: "El hombre que quiso ser rey", "El hombre que sería rey" o "El hombre que pudo reinar".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una buena-y-vieja historia de aventuras. De las como las de antes. Cuando lo que importaba era tener una historia con empuje, sin necesidad de adornarla con truculentos FXs para engañar a la audiencia. Es altamente probable que el espectador promedio, intoxicado con cosas como Dragonball Z o Naruto, no le encuentre el chiste a una de aventuras en donde los protas carecen de superpoderes (seguro que si hicieran el remake ahora, para venderlo tendrían que hacer que fueran dioses de verdad y tener superpoderes molones, o algo así). Pero quien ame la aventura por la aventura, la aventura de toda la vida, tendrá acá una gran peli: protas caraduras, viaje, llegada a un país exótico, héroes tomados por dioses... Todos los ingredientes están acá. Quizás lo único que falta sea una subtrama romántica para que el cuadro sea completo, pero créanme: no se echa en falta. Bueno, hay un encaprichamiento romántico por ahí. Y están esos subtextos homoeróticos propios de toda camaradería demasiado íntima entre dos coprotas masculinos... Ah, no, eso no, olvídenlo, se me olvidaba una escena en donde Michael Caine deja bien claro que él es machito (una escena en que le ofrecen el efebo que elija, para su placer personal). Bueno, es la costumbre, perdón.

-- Masones macarras. Así como suena. Lo repito. Masones macarras. Porque eso son los protas, dos hermanos que andan permanentemente al rebufo de su logia por caraduras. (De esto, la peli se aprovecha para hacer una británicamente sutil burla de la Masonería en general, ehm: ¿recuerdan ese episodio de los Simpsons en que Homer Simpson termina de jefe en la venerable y antigua hermandad de los magios? Bueno, ya saben a quién le robaron el guión). E interpretados por dos héroes en estado de gracia, como son Sean Connery y Michael Caine. Ya saben por dónde pueden irse metiendo "Desde el infierno" o "La liga de los caballeros extraordinarios".

-- Démosle algo de crédito a John Huston, idolatrado director de cine (idolatrado por "los que saben", vamos, que quien sea lector atento y habitual de Cine 9009 sabrá que tengo una opinión en general buena de él, pero con cierta displiscencia). John Huston se mueve como pez en el agua en dos registros, el Cine Noir y el cine histórico, justamente por ese preciosismo formal que posee (y al que, digámoslo, sacrifica la carne y substancia de los personajes, muchas veces, algo que en esta peli no se nota porque es de aventuras). En muchos sentidos, para el venerable hombre tras "El halcón maltés", "El tesoro de la Sierra Madre", "Mientras la ciudad duerme", "La Reina Africana", "Moby Dick", "La noche de la iguana", "La Biblia" o "La carta del Kremlin", esta peli es casi testamentaria. Ya en esos años, el estilo de cine que practicaba Huston había quedado por completo demodé. De no ser por Sean Connery o Michael Caine, uno podría buenamente pensar que esta peli fue rodada veinte años antes. Pero Huston hace lo que sabe hacer, y lo hace bien. Recurriendo a los siempre bien socorridos paisajes de Mauritania, crea un Kafiristán pobretón, y a la vez terriblemente épico, sacándole el máximo partido posible a todos los escenarios (las secuencias de viaje son pura épica gracias a sus grandiosas tomas panorámicas). Tampoco se engolosina con las escenas: apenas ha dicho todo lo que tiene que decir de alguna, introduce de manera espartana, y vamos a la siguiente escena. El resultado es que la peli dura un cachito más de las dos horas, pero al terminar pareciera que hubiéramos asistido a una de esas producciones monumentales de tres horas en que han pasado muchas cosas y hemos visto mucho mundo. Ya Peter Jackson podría haber aprendido un poco de acá para realizar sus mayestáticas producciones épicas.

IDEAL PARA: Ver una peli de aventuras hecha como corresponde, caramba.

jueves, 30 de octubre de 2008

"La carga de la Brigada Ligera" (1936).


-- "The Charge of the Light Brigade". Estados Unidos. Año 1936.
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Patric Knowles, Henry Stephenson, Nigel Bruce, Donald Crisp, David Niven, C. Henry Gordon, G.P. Huntley, Robert Barrat, Spring Byington, E.E. Clive, J. Carrol Naish, Walter Holbrook, Princess Baba.
-- Guión: Rowland Leigh y Michael Jacoby, sobre una historia de este último, basados en el poema de Alfred Lord Tennyson.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "La carga de la Brigada Ligera" en IMDb.
-- "La carga de la Brigada Ligera" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La India, el subcontinente del misterio, a mediados del XIX (o sea, medio siglo antes del surgimiento de ese cine con acrobacias que es Bollywood.) Una expedición diplomática llega hasta la corte de Surat Khan, un reyezuelo de la India, con una misión importantísima. Resulta que el padre de Surat Khan ha muerto, y con esto Su Majestad Real E Imperial, La Mano De Dios Sobre Los Paganos De La Tierra, Doña Victoria I de Inglaterra, declara por terminado un acuerdo por el cual la monarquía británica subvencionaba a Surat Khan. Este encaja el golpe del imperialismo british con gracia y elegancia, e incluso hace buenas migas con el Capitán Vickers, que le salva la vida disparándole a un tigre que, durante una cacería, había descubierto una buena oportunidad de obtener merienda humana. (Ya sé lo que se están preguntando, what the hell tiene esto que ver con la Carga de la Brigada Ligera, que no fue en la India sino en Crimea, a media Eurasia de distancia. Por favor, dénme tiempo, yo a estas alturas de la peli también me preguntaba lo mismo, y me lo pregunté los cuatro quintos restantes de la misma). Al regreso de la misión, el Capitán Vickers se encuentra con su noviecita, pero resulta que... ¡ups! ...en su ausencia, el hermano del Capitán y la noviecita le han puesto frondosa cornamenta a nuestro héroe, a la remilgada manera decimonónica que se estilaba entonces, pero es que oigan, cuernos son cuernos en cualquier época, opinan los alces. Y el pobre Capitán, sin enterarse de nada, porque su atención está puesta, como no, en Inglaterra y su ejército, que como buen caballero cumplido, qué se iba a imaginar que su novia se la pegaba con su hermano. En fin... Resulta que en la frontera, Surat Khan no es tan bondadoso como parecía, porque al desgraciao se le ocurre que a lo mejor debería, ¡miren cuánta infamia!, pensar en sus propios intereses en vez de los intereses ingleses, y con la ayuda del Oso Ruso, ávido de abrirse paso hacia el mar, y empieza a hostigar a los puestos fronterizos ingleses en la India. Esto desencadenará una catarata de sucesos en que nuestro Capitán Vickers deberá luchar contra su antiguo amigo Surat Khan, el traidor (no es un europeo, es un indostaní, y como todas esas razas inferiores, si piensa por sí mismo es un bellaco, ¿OK?), y además contra el triángulo amoroso que se ha armado a sus espaldas. La catarata de sucesos subsiguientes terminará, por supuesto que no en la India, sino en la famosa Carga de la Brigada Ligera del título, en los campos de batalla rusos. Maravillas de la globalización...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pocos ejemplos históricos se conocen de mitificación tan absoluta, como la famosa Carga de la Brigada Ligera. El Oso Ruso querría salidha al marr, a cualquierr marr, tovarrich, y estuvo en un tris de obtenerla por el decadentísimo Imperio Otomano, de no ser porque éste fue auxiliado por Francia y Rusia (la llamada Guerra de Crimea). Dentro de ella, la Carga de la Brigada Ligera se hizo conocida como uno de los más famosos y archiestudiados ejemplos de incompetencia militar. Básicamente, fue un ejército de algo más de 600 jinetes a los que un puñado de órdenes confusas desde el Alto Mando, hizo cargar colina arriba contra un bien parapetado fortín ruso en la cima, erizado de artillería, con el resultado de que sólo una cuarta parte de los jinetes salió ileso del asunto (pensándolo bien, mejor posteo esto en largo para Siglos Curiosos). Pero apenas llegó la noticia a Inglaterra, un poeticastro dizquenacionalista llamado Tennyson se conmovió tanto con el heroísmo de los jinetes (¿habrían sido tan heroicos de saber la idiotez que se les estaba ordenando hacer?) que les dedicó un plañidero poema a su bravura militar (Simónides, el que escribió el famoso "caminante, ve a Esparta y diles que fallecimos cumpliendo sus leyes" por los 300 de las Termópilas, tuvo al menos la virtud de ser epigramático, y además, Leónidas y sus bravos sí que se lo merecían). Inspirándose en el poema épico, un par de guionistas a quienes hoy en día, como unos Ozymandias cualquieras, cubre el polvo del olvido, decidió escribir una sonsacada imperialista en la que los british son orgullosos y leales a su Patria hasta la muerte, la estúpida carga colina arriba es un gesto de noble sacrificio, y además aprovechan de demostrar que con el imperialismo británico no se juega, malditos salvajes... Bueno, al menos tenían la excusa de que en la época, la mayor parte de las audiencias cinéfilas occidentales creían de buena fe que los arios caucásicos europeos eran la Raza Superior. Es más de lo que se puede decir de Michael Bay y su horrenda "Pearl Harbor", peli con la que "La carga de la Brigada Ligera" comparte más de un punto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Digámoslo de una buena vez. Hoy en día esta peli es apenas soportable. Hecha para el gusto de las audiencias de su tiempo, quizás demasiado al gusto de esas audiencias, ha envejecido dramáticamente. Tiene sus puntos fuertes, claro está, pero no sería la primera opción que le recomendaría a alguien que me preguntara "oye, quiero conocer un poco más de cine que no sean los blockbuster de Hollywood post-2000, ¿qué me sugieres que sea entretenido?". Claro, si tienes prurito arqueológico, te la pasarás en grande. Si no, hay varias mejores opciones en que invertir el tiempo. Es una peli de la dupla Curtiz/director y Flynn/actor (por ejemplo: "Capitán Blood", "Las aventuras de Robin Hood", "Mi Reino por un amor", "El halcón de los mares"), y estas pelis son estupendas en general porque Michael Curtiz, siendo en sí mismo un gran director, pecaba a veces de ser demasiado formalito, mientras que Errol Flynn, por su propio carácter desinhibido, tendía a ser demasiado poco serio, y por lo tanto, Flynn le daba vidilla a las pelis con el impecable acabado formal de Curtiz, pero que también serían, de otra manera, un tanto frías. Pero lo que mejor hacía Errol Flynn era ser espadachín, por lo que en pelis de piratas, mosqueteros o bandidos medievales brillaba, mientras que en otras épocas (aquí, en el siglo XIX), tendía a desteñir un poco. Y Michael Curtiz, a pesar de dirigir esta peli con mano de hierro, a veces pareciera que no confía demasiado en su propia pericia para crear tensión dramática y momentos climáticos, y se entrega al malsano recurso de trufar su peli con carteles explicativos sobreimpresos, y "apoyar" el dramatismo de la carga final con los insufribles versos imperiofascistas de Tennyson. Pero bueno, Flynn es un grande de todas maneras y Curtiz también (¡oigan, no se crean, este hombre después creó ese clásico eterno que es "Casablanca", así es que un poco de respeto y no me hablen mal de él!).

-- A pesar de que huele a folletín desde lejos (¿y qué? Como decíamos, "Pearl Harbor" también reincide en la fórmula "triángulo amoroso entre dos amigos y la chica entremedio, en tiempos de guerra", y todo lo grandioso de los FXs se compensa con lo hórrido del "arte" de Michael Bay), esta peli se las apaña para tener sus momentos. El secundario de la dama métomentodo aporta gracia a la historia sin desencajar demasiado ni hacerle perder el tinte épico, en tanto que Surat Khan es un villano de lujo, y las secuencias de acción en el asedio contra el Fuerte están estupendamente resueltas, incluso para los estándares de hoy en día. Quien crea que esta peli no contiene violencia porque es antigua, está equivocado. Los malvados soldados de Surat Khan no se recatan en ser crueles y gozarlo, aunque por obvios motivos de censura, no podamos verlo en clave gore ni riendo sádicamente. Varios personajes del lado de "los chicos buenos" caen, tanto civiles como combatientes. Son estas perlas, las que ayudan a sobreponerse de un guión desmañado y pasado a naftalina. Y ya no digamos la carga final, que si nos saltamos esos odiosos cartelones del poema de Tennyson, tienen un componente espectacular que las masas de orcos de "El Señor de los Anillos" no han conseguido mejorar sensiblemente, habida cuenta de todo lo que se hace hoy en día con la CGI. Por cierto, si se están preguntando cómo diablos al señor Curtiz le salió tan de verdad esa carga final, digámoslo: es de verdad. Las balas son de salva, por supuesto, pero se cargaron tantos caballos rodando, que el escándalo llegó incluso hasta el Senado de los Estados Unidos, que pasó un turro de leyes contra la violencia hacia los animales en el cine (de ahí eso de que "ningún animal ha sido dañado en este film", etcétera), y eso por no hablar del pobre extra que, cuando se despejó la polvareda, descubrieron que por accidente se había ensartado con su propia lanza en el suelo (con resultados fatales, claro está). Quizás eliminando esos cartelitos de Tennyson (sí, tercera vez que lo digo, ¿OK?, prueben a leer el poema original y vomiten), condensando las revueltas de la trama sentimental y eliminando algunas escenas de un comienzo excesivamente largo, la peli quedaría mucho más actual, y por cierto que le impondría el punto a otros epics actuales. ¡OK, ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¿Qué esperan para rodar un remake?

IDEAL PARA: Ver mitología histórica en estado puro.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA".

-- (Ir a la página) Completo comentario en La Realidad Estupefaciente.
-- (Ir a la página) Comentario en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
-- (Ir a la página) No sobre la peli sino sobre la verdadera Carga de la Brigada Ligera...

VIDEOS.

-- La escena de la carga, por supuesto [en inglés, sin subtítulos].

viernes, 19 de mayo de 2006

"Viaje a las estrellas: Insurrección" (1998).


-- "Star Trek: Insurrection". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Jonathan Frakes.
-- Actuación: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, Brent Spiner, LeVar Burton, Michael Dorn, Gates McFadden, Marina Sirtis, F. Murray Abraham.
-- Guión: Michael Piller, sobre una historia de éste y de Rick Berman, sobre la franquicia creada por Gene Roddenberry.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Viaje a las estrellas: Insurrección" en IMDb.
-- "Viaje a las estrellas: Insurrección" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Esa aburrida cosa semiandrógina que responde al nombre de Comandante Data, o Lugarteniente Data, o lo que sea Data, descubre que hay un planetucho de tres al cuarto que rechaza toda clase de tecnología. La tripulación del Enterprise descubre de paso que hay un complot de la Federación en contra de dicho planetucho porque, verán, en él está la fuente de la inmortalidad o algo por el estilo. Vienen entonces una serie de batallitas en la superficie y en el espacio que no debieron haber sido demasiado vistosas, porque cometí la indelicadeza de maullar un par de veces, darme vueltas en mi cojín favorito, echarme, estirar las patas y afilar las garras, retraer las patas, acomodar la cabeza entre ellas y echar una buena pestañeada.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Viaje a las estrellas: Primer contacto" había sido una buena película trekkie, y en general, una buena película a secas, o por lo menos, de un nivel aceptablemente superior al promedio. Por lo que Jonathan Frakes quedó llamado automáticamente a dirigir por segunda vez, una secuela. La película iba a tocar algunos temas que vagamente estaban en el aire, como la posibilidad de Estados Unid... perdón, de la Federación de meterse en otros planetas sin respetar su desarrollo cultural, el espinoso temita de qué hacer cuando unos tercermundistas del espacio tienen una enorme riqueza biológica entre las manos que quizás no compartirían de buena gana, etcétera. La idea era esa. Y quien diga que la película estaba a destiempo o era una premonición del bochornoso follón que los yankis se han mandado en Irak desde 2003, olvidan que en 1998 los yankis estaban metidos hasta la yugular en Kosovo, por no hablar de los intereses de las grandes corporaciones farmacéuticas en la Amazonia, así que el tema era bien actual en ese tiempo, tanto como ahora.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Me gustaría decir que porque tenían una gran historia entre las manos. O porque el villano viene interpretado por el gran y único F. Murray Abraham (el villano de "Amadeus" y "El último héroe de acción"). O porque Patrick Stewart repite una vez más en el protagónico. O porque suponíamos que Jonathan Frakes podía dirigir mejor de lo que lo hizo, en particular por los buenos resultados de "Primer Contacto". Por cualquier cosa. Lo que sea. Cuando empecé a ronronear y cerré los ojos, llevaba ya media película (45 minutos a una hora, más o menos), y aún no pasaba nada interesante. Y cuando digo nada interesante, me refiero a: ninguna actuación decente, ningún personaje atractivo, ninguna estética novedosa, ninguna profundidad temática, ningún giro impactante de guión, nada. Soy un flojo gato de chalet, de eso no hay duda, y me fastidia esforzarme por presionar con la pata el botón para cambiar el control remoto del TV, o por pasarme de una sala a otra del multicine, por lo que prefiero ser optimista y encontrar aunque sea la quinta pata del yo para hacer que ver una película valga la pena. Pero en este caso, nada. Nada de nada. Realmente nada. Ofensivamente nada. Desoladoramente nada.

-- Quizás los trekkies la quieran ver. Puede que a alguno hasta le guste, vaya uno a saber.

IDEAL PARA: Maullar un par de veces, darse vueltas en el cojín favorito, echarse, estirar las patas y afilar las garras, retraer las patas, acomodar la cabeza entre ellas y echar una buena pestañeada, o lo que sea que ustedes los humanos hagan en reemplazo de todos los pasos anteriormente mencionados.

domingo, 19 de marzo de 2006

"Casablanca" (1942).


-- "Casablanca". Estados Unidos. Año 1942.
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z. Sakall, Madeleine Lebeau, Dooley Wilson, Joy Page, John Qualen, Leonid Kinskey, Curt Bois.
-- Guión: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch, con contribuciones sin acreditar de Casey Robinson, sobre la obra teatral de Murray Burnett y Joan Alison.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "Casablanca" en IMDb.
-- "Casablanca" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Oh, por favor! ¿Aún no saben de qué va la cosa aquí? Bien, veamos. Un fulano llamado Rick tiene un bar en Casablanca, la exótica ciudad de Marruecos. El pobre Rick está deshecho porque alguna vez tuvo un amor en París, la ciudad de l'amour y todo eso. Para su mala suerte (y para el diálogo inmortal: "de todos los bares que hay en el mundo, tenía que venir al mío"), la chica de la que nunca más supo reaparece, pero casada con un espía de los Aliados. Si el espía fuera alemán, ni un problema, a carneárselo (es una película yanki) y listo, pero como es de los chicos buenos, pues bien, qué dilema, cómo terminar la película... Completa el desastre un oficial alemán estirado como buen junker prusiano, que anda como loco tratando de cazar espías enemigos. Y Rick, que se había retirado para tener una vida tranquila. ¿Les cuento también el final? Es archiconocido, con frase para el bronce incluida ("siempre tendremos...", etcétera), e incluso fue parodiado en Los Simpsons, pero en fin, seré buenito y supondré que no la han visto, así es que ninguna palabra sobre el tema.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los años de la Segunda Guerra Mundial, el tema del mundo exótico extrayankieuropeo estaba de moda. Llegó a los Estudios Warner un guión que se llamaba "Todos van al bar de Rick" (¡sí, ése era el título original!), que contaba una historia más o menos similar en torno a Pearl Harbor. Presintiendo un éxito, los productores trabajaron aceleradamente. Aprovecharon que había una exitosa película (en su tiempo) llamada "Argel" circulando por ahí, para rebautizar la suya como "Casablanca", cambiaron la locación, le dieron el rol protagónico a ya saben quienes, ¡y listo! Si uno mira atentamente la película, observa que están todos los clichés propios de las "banana movies" de la época, sólo que ambientadas en Africa. O sea, el milagro por el cual una película que iba a ser vulgar y corriente, termina transformada en un clásico para la posteridad.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Humphrey Bogart e Ingrid Bergman son, junto con Vivien Leigh y Clark Gable, la inmortal pareja fílmica de todos los tiempos. No me vengan con Han Solo y la Princesa Leia, ustedes los frikis, que Rick e Ilse los dejan como niñitos tomándose de la mano. Humphrey Bogart es aquí el arquetipo del duro, como ya no se ven en el cine hoy en día (¿Brosnan como Bond...? Please, don't make me smile!).

-- Suspenso máximo. Esta película se hizo tan apurada, que los guionistas estaban todavía reescribiendo el guión cuando se estaba filmando. Por consiguiente, nadie sabía exactamente cómo demonios iba a terminar. La angustia de la chica ante su dilema amoroso, y la tensión de los dos galanes por quedársela, es bien real: en verdad ninguno de los actores sabía cómo iba a acabar aquello (habían espías y balas de por medio en la historia, así es que verdaderamente nadie sabía). Se dice que el actor que hacía de policía líalotodo, sugirió que la chica se quedara con él. Incluso sabiéndose el final y viéndola por primera vez, consigue generar suspenso, lo que no deja de ser.

-- Líneas inmortales. "Siempre tendremos París". "¿Sabes? Creo que este es el comienzo de una hermosa amistad". "La tocaste para ella, ahora tócala para mí. ¡Tócala!"; seguida de "Tócala, Sam. Toca 'As the time goes by'". (Por cierto, Rick nunca dice "Tócala otra vez, Sam").

-- "As the time goes by". Si no saben qué canción es, pónganse a buscar con desesperación en Google por algún MP3 suelto. No la busquen así nada más, BÚSQUENLA CON DESESPERACIÓN. Cuando la encuentren, entenderán por qué. (Si no la han escuchado nunca, ni siquiera en comerciales de TV, es que han vivido toda su vida bajo una piedra, eso seguro).

IDEAL PARA: Románticos de todos los tiempos, clases y edades, admiradores de los hombres duros y las damas vaporosas, amantes del cine clásico, conocedores, cinéfilos, y tórtolos sin remedio.

Seguidores