viernes, 19 de mayo de 2006

"Viaje a las estrellas: Primer contacto" (1996).


-- "Star Trek: First Contact". Estados Unidos. Año 1996.
-- Dirección: Jonathan Frakes.
-- Actuación: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, Brent Spiner, LeVar Burton, Michael Dorn, Gates McFadden, Marina Sirtis, James Cromwell, Alice Krige.
-- Guión: Brannon Braga y Ronald D. Moore, sobre una historia de estos dos y de Rick Berman, basados en la franquicia creada por Gene Roddenberry.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Viaje a las estrellas: Primer contacto" en IMDb.
-- "Viaje a las estrellas: Primer contacto" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los borg, los villanos más pintorescos de "Viaje a las estrellas" desde que los klingon aparecieron tomando sopa, atacan a la Tierra misma. Luego de una vistosa batalla espacial en que un cubo borg entero es reventado en el espacio, por iniciativa del Capitán Picard (que fue asimilado por los borg otrora y pasó una temporadita como Locutus, según vimos, o según vieron otros en la serie televisiva mejor dicho, que yo me enteré por Internet, si tan friki no soy). Pero los borg sobreviven, y envían una sonda al pasado, por esas convenientes disrupciones temporales que aparecen cuando les conviene a los guionistas, asimilando a la Tierra entera un par de siglos antes de la batalla. Con los últimos restos de cachilupicronopartículas de la estela borg, el Enterprise se lanza valientemente. Ahora, la batalla entre borgs y humanos se prolonga en el siglo XXI, y el blanco borg es bien claro: desean impedir el "primer contacto", cuando los humanos descubren otra raza alienígena (los vulcanos), para que la Federación nunca llegue a nacer, y así no haya contrapeso posible para su poder. Con lo que la tripulación del Enterprise tendrá el honor de conocer nada menos que a Zephran Cochrane, creador del vuelo wapr, y por tanto, el Werner von Braun y Louis Armstrong del siglo XXI, todo en uno. Y, además de lidiar contra los odiosos borg, deberán hacerlo con un héroe que, pues bien... simplemente no tiene pasta de héroe.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de la no muy decente "Viaje a las estrellas: La nueva generación", había que enrielar la saga de nuevo, si los productores querían seguir pariendo películas y ganando con ello. Esta vez fue Jonathan Frakes, el sucedáneo liofilizado de Charlon Heston que es el Comandante Riker en la serie, el encargado de la dirección. Y, francamente, Frakes tiene más habilidad e instinto como director, que talento y presencia actoral. En general, el resultado fue todo lo bueno que se puede, contando con la triste presencia de los "I was a teenager Star Trek" en vez de la vieja guardia de la serie primitiva.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En primera, es una space opera bastante aceptable. Hay una buena escena de batalla espacial al comienzo, imponente destrucción de cubo borg incluida, y después hay algunas logradas secuencias de enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre borg y humanos, incluyendo una en ambiente gravedad cero.

-- La caracterización de los borg como villanos cyberpunk es verdaderamente atemorizante. La amenaza borg es tanto más inquietante porque no te van a matar físicamente como un klingon o un romulano al uso, sino que te sumirán en un estado zombie de muerte en vida llamado "asimilación", en donde serás mitad humano y mitad máquina, y sin voluntad propia, dependiente para todo de "la Colmena". Una idea cargada de implicancias filosóficas, que la película explota hábilmente, mostrando que hasta la más rígida estructura jerárquica de partido necesita de un poco de individualidad para ser flexible y sobrevivir.

-- El drama principal de la película es un trasunto del viejo tema de "Moby Dick". El Capitán Picard ha sido asimilado por los borg y recuperado después para la Humanidad, y no olvida esta experiencia traumática que para él es casi una mutilación, así es que su cacería contra los borg es, más que una lucha por la justicia o por la supervivencia humana, casi una pulsión demoníaca, al estilo del Capitán Achab contra Moby Dick. Esto, potenciado al máximo por la adecuada interpretación de Patrick Stewart, que como es habitual, se merienda a la barbacoa a todo el resto de la tripul... perdón, del elenco.

-- Hay también un fuerte elemento desmitificador en la serie, al mostrar la enorme dicotomía que suele haber entre los registros históricos, siempre apologéticos y con aromas de santidad, y la cruda realidad de que nuestros héroes y personajes históricos de siempre eran seres humanos con muchas miserias y cadáveres escondidos en el armario. Así, el glorioso "primer contacto" de humanos y vulcanos se produce no como una aventura épica gloriosa, sino como fruto de la más pura casualidad (verán, la Humanidad era pobre como rata de iglesia, venía saliendo de una guerra nuclear, y casualmente pasaba una nave vulcana cuando Cochrane hizo su experimento warp). Y el propio Zephram Cochrane, admirado por la tripulación del Enterprise como una especie de Newton o Einstein de la astronáutica, es en realidad un vejete tímido e inseguro, que se refugia en el alcohol, y que jamás hubiera llegado a ninguna parte de no ser por la providencial ayudita que le prestan quienes le admiran como un gran personaje histórico. A esto contribuye, por supuesto, la cuidada interpretación del gran James Cromwell.

-- La estética es todo lo cuidada que se puede, luchando una vez más contra ciertas evidentes limitaciones presupuestarias (el látex en los implantes faciales campea a sus anchas). Y eso también se agradece.

-- Y para los trekkies, finalmente, la gran oportunidad de ver un episodio histórico: la primera vez que los vulcanos y los humanos se encuentran cara a cara, y los vulcanos hacen ese gracioso saludito de "larga vida y prosperidad".

IDEAL PARA: Ver una película de aventuras "como las de siempre", entrañable y humana, y además, con ideas y conceptos de cierta profundidad.

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