11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 25 de diciembre de 2011

"Divinas tentaciones" (2000).


-- "Keeping the Faith" (título original en inglés), "Más que amigos" (título en España). Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Edward Norton.
-- Actuación: Ben Stiller, Edward Norton, Jenna Elfman, Anne Bancroft, Eli Wallach, Ron Rifkin, Milos Forman, Holland Taylor, Lisa Edelstein, Rena Sofer, Ken Leung, Brian George, Catherine Lloyd Burns, Susie Essman, Stuart Blumberg.
-- Guión: Stuart Blumberg.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "Divinas tentaciones" en IMDb.
-- "Divinas tentaciones" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de una borrachera padre, y nunca mejor dicho (el que se apuñala el hígado es precisamente un padre, de los padres de Iglesia, un sacerdote, vamos), uno de los protas comienza a contarle la historia de su vida, pasión y milagros al tipo del bar, que como no hay mucho movimiento y el copuchenteo es parte de la profesión, vamos oficiando entonces de psicólogo aficionado. En fin, el padre refiere que todo empezó cuando tenían 13. Por algo le dicen el número fatal. Existen dos amigos que, bueno... tienen marcadita la diana en la frente porque los malos malosos les hacen bullying que es un contento (eran los tiempos en que ese tema era subrepticio, y se aceptaba como parte normal del entrenamiento-para-la-supervivencia, si es que a los nenes de ahora los miman demasiado). Hasta que aparece... ¡¡¡ELLA!!! Una bruta que pone a los chicos malos en su lugar. Algo habrá visto ella en ellos. ¿O acaso a esa temprana edad ya ha descubierto el feo vicio femenino de disfrutar siendo adorada e idolatrada por hombres sometidos a su merced y cuidado...? El caso es que la vida los separa y todos siguen rumbos distintos. Uno de los amigos acaba metido a sacerdote (obvio, es el que cuenta la historia). El otro, por alguna extraña razón, acaba virando también hacia la religión y se hace rabino. Pero a pesar de adorar a dos dioses completamente distintos que se han condenado mutuamente desde los más arcaicos tiempos históricos que sólo tienen en común la barba, el ser únicos, debilidad por el envío de plagas y protagonismo en todo el Antiguo Testamento, ambos amiguetes siguen siendo eso, amiguetes. El equipo invencible. O algo así. Porque si fueran lo que se espera de ellos, o sea un serio y recto sacerdote y un serio y recto rabino, la peli sería muy aburrida porque no tendríamos un héroe con el que identificarnos (lo siento, curitas, pero ustedes hace rato que dejaron de ser modelo heroico para la juventud). Por eso, estos dos curas (bueno, este cura y este rabino) se transforman en tipos rompedores, que introducen la alegría y las canciones... ¡¡¡EN LA IGLESIA!!! ¡¡¡EN LA SINAGOGA!!! ¡¡¡PERO QUÉ JODER ES ESTO!!! ¿¿¿UN TEMPLO EVANGÉLICO...??? El caso es que en medio de ese proceso revolucionario y todo, aparece... adivinaron, la chica que conocieron a los 13. Hecha un bombón (Jenna Elfman, siempre demasiado flaca pero con el día soleado de su personalidad aquí, porque cuando Jenna Elfman quiere ser irritante, por Bastet que puede serlo... pero no es el caso aquí). El caso es que ella está free as a bird (y es una mirona de cuidado porque mírenle la expresión de deleite que pone cuando se pone a ver a un oficinista en el edificio del frente follando... el detalle mórbido de esto es que el oficinista es interpretado por el propio marido de la actriz en la vida real). Mientras, el rabino sigue soltero y le están tratando de conseguir cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita (una de ellas con Rena Sofer, conocida por ayudar a hundir series televisivas como "Melrose Place", "24" o "Héroes", además de una despeinada, alucinógena y casi irreconocible por lo pirada Lisa Edelstein... ¡sí, leñe, la correctita jefa del Doctor House, en sus años moz... er... digamos "mozos"!). Y el cura... bueno, es cura, no se supone que tenga citas. Ella está en Nueva York por asunto de negocios, y aprovecha de reunirse con sus antiguos amigos, divertirse un rato... Ahora bien, resulta que los dos tipos comienzan a descubrir que, bueno, Jenna Elfman está buena, y bueno, entre tontera y tontera... El cura, como que no, porque es cura, voto de celibato... El rabino, por su parte, como que sí... y al final sí, se echa a Jenna Elfman. Y claro, poco a poco los tres descubren que han estado mintiéndose toda la vida, que se gustan (la chica y los dos chicos, no los dos chicos entre sí, por supuesto, que esta peli es very straight), y tenemos triángulo armado. Y entre medio, los dos tipos tienen que sacar adelante su ministerio. ¿Se entiende ahora por qué el cura está borracho como cuba mientras rememora todo esto...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A caballo entre los '90s y los 2000s, dos nombres estaban apuntándose hacia el estrellato en Hollywood: los dos de esta peli, claro, que son Ben Stiller y Edward Norton. El primero siguió prodigándose después con exitazo tras exitazo ("La familia de mi novia", "Mi novia Polly", "Una noche en el Museo", "Una guerra de película"... ¿apostamos a les suena alguna?), mientras que la carrera del segundo, de ser una joven promesa, se fue apagando poco a poco, desperdiciando su increíble talento en cosas como "Hulk: El Hombre Increíble" (¡cuyo guión se supone que reescribieron para potenciar la vis actoral de Norton, vaya qué manera de hacerle un favor!). De hecho, Edward Norton afrontó una única vez la tarea de dirigir una peli, hasta el 2011 por lo menos, y luego nunca más ("Divinas tentaciones", precisamente). Es probable que haya algo de timidez por detrás (lo que explicaría su talento para componer personajes atormentados y un tanto golpeados por la vida o por las circunstancias), porque ha declarado que no le gusta la celebridad. El caso es que "Divinas tentaciones" pertenece a su período más interesante para el cine. En esa época, todavía se podía tomar las religiones a guasa. Al año siguiente vino el 9-11 y ya sabemos cómo el tema se puso mortalmente serio después. Un sacerdote católico como prota humorístico sería impensable una década después, con la Iglesia Católica hundida en la ciénaga de la pedofilia y el abuso sexual...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es de esas pelis que no es la gran cosa, pero se defiende bien y con trabajo hasta sacar avante la empresa de entretener al respetable. El tema podría parecer un tanto escandaloso a primera vista (siempre hay conservadores cenizos que pretenden ponerle mordazas al cine a la hora de retratar la religión), pero es tratado con mucho tacto y suavidad: se muestra que los hombres de religión son hombres antes que la religión, pero no se explota desde el punto de vista morboso ni mucho menos. En ese sentido, la peli es bastante más amable de lo que cabría esperar. El conflicto central que involucra a los personajes se arma con lentitud y se desinfla sin demasiada presión tampoco, en parte porque los tres personajes conviven en bastante armonía y se tienen respeto entre sí, y bueno, eso es algo éticamente correcto, pero no ayuda a vender pelis (si lo que les gusta es el morbo y la sangre, pesados). En este escenario, es claro que todo el peso debía apoyarse en los dos hercúleos pilares de un buen guión y unas buenas actuaciones. Y en ambos estamos sobrados de cariño. El guión es simple y directo (cortesía de Stuart Blumberg, que después escribiría el más o menos inesperado guión de "La chica de al lado"), pero se las arregla para explotar su tema (no hasta las últimas consecuencias, claro, que esto es una comedia y no un dramón sobre personajes torturados entre Dios y una mujer) y tiene buenos diálogos. Y el trío protagónico se luce y tiene una química increíble. Edward Norton dirige a sabiendas de que no va a rodar una obra de arte sino una peli entretenida, y lo hace de manera ecuánime, sin tratar de lucirse a costillas del resto del elenco (de hecho, Ben Stiller en varias escenas le roba la peli en la cara, porque aunque Edward Norton hace su buen trabajo de siempre, Stiller es mucho Stiller), Ben Stiller compone más o menos su mismo personaje de siempre con la misma dignidad y gracejo que de costumbre, y Jenna Elfman se lo pasa bomba como objeto de atenciones de los dos galanes (bueno, quizás haya chicas que considerarían a Ben Stiller un "galán", que cosas más raras se han visto). Y al final, el tema no es tanto la religión como el encontrarse a sí mismo, el ser honesto con los sentimientos propios, el adaptarse a los cambios y evolucionar... lo de siempre, vamos. Pero bien hechito. Ojalá todas las comedias románticas o comedias a secas tuvieran el tino y cuidado que pone "Divinas tentaciones" en contar su cuento y resolverlo.

IDEAL PARA: Ver una comedia que por debajo de una idea provocadora juega la casilla segura de la fórmula del triángulo amoroso de siempre, pero bien ejecutada.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 1 de abril de 2010

"Contacto en Francia" (1971).


-- "The French Connection" (título original en inglés), "Contra el imperio de la droga" (título en España). Estados Unidos. Año 1971.
-- Dirección: William Friedkin.
-- Actuación: Gene Hackman, Fernando Rey, Roy Scheider, Tony Lo Bianco, Marcel Bozzuffi, Frédéric de Pasquale, Bill Hickman, Ann Rebbot, Harold Gary, Arlene Farber, Eddie Egan, André Ernotte, Sonny Grosso, Benny Marino, Patrick McDermott.
-- Guión: Ernest Tidyman, ficcionalizado sobre el libro de no ficción de Robin Moore.
-- Banda Sonora: Don Ellis.

-- "Contacto en Francia" en IMDb.
-- "Contacto en Francia" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Marsella. En la amplia y por ese entonces aún a medio despoblar Riviera Francesa, hay un tipo que camina de manera sospechosa para dar a entender que es un mafioso, por si nadie se entera. Y detrás va otro tipo, de una manera más sospechosa aún, para denotar que es el policía. Siguen caminando uno detrás de otro, hasta que el poli se da por satisfecho y se da la media vuelta. Justo a tiempo para que su perseguido emerja de las sombras y... ¡¡¡BAM!!! Tiro recto a la cara. Luego de esta escena impactante, pero completamente superflua (sirve sólo para mostrarnos la cara del matón del malo y lo malo malísimo que es), vamos a Nueva York, en donde vemos a... ¡Gene Hackman de poli! Sí, aunque no lo crean, viéndolo tan rollizo como está en pelis posteriores. El y Roy Schneider están encubiertos, con Hackman disfrazado de Santa Claus (¡¡!!). El sospechoso sale corriendo, y ahí va nuestra pareja de detectives a desgastarse los zapatos. Una vez que le hacen un par de cariñitos al estilo Jack Bauer, le medio sonsacan la existencia de una conexión drogosa. Pero a nuestro fiel detective, que a todo esto responde al no muy macho sobrenombre de "Popeye" Doyle, le han dado un hueso bueno para seguir, así es que continuará de manera implacable. Hasta dar con el franchute que mandaba la red en Marsella al comienzo de la peli, y que ha viajado a Nueva York para hacer peazo venta de drogas. La batalla por las jeringas y las venas de los buenos neoyorkinos ha comenzado, y Popeye Doyle no se detendrá hasta el final.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Algo sucedió en 1971, que de pronto toda la decencia y la dignidad del trabajo policial fue arrojada por la ventana, en lo que al cine se refiere por lo menos. En ese año se estrenaron "Shaft", "Harry el Sucio" e "Implacable", todas ellas presentando agentes de la ley bastante más pasaditos de roscas que los de antaño. ¡Incluso hasta el ya en ese entonces veterano James Bond se endureció lo suyo golpeando mujeres en "Los diamantes son eternos"! Y es que claro, pasados los últimos alientos del Hippie Power, y soplando los primeros vientos del Black Powah, era lógico que el cine se endureciera a su vez. No vaya a ser cosa que esos jipies mugrientos que creen en el amor y la paz, vayan a dejarnos en bolas frente a los enemigos de... ¡América! que invaden nuestras calles con sus drogas y su igualitarismo racial. En la época, Estados Unidos estaba metiéndose de lleno en el asunto de la guerra contra las drogas, y en consecuencia, a mayor prohibición, mayor mercado negro. De ahí surgió algo llamado la "conexión francesa", destinada a inundar América de heroína. Y de ahí surgió un libro de no ficción. Y de ahí, a su vez, surgió esta peli, que retrata los horrores de los esforzados polis que tratan de mantener la salud pública y alimentar los fondos de las organizaciones antidrogas del Gobierno...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es exagerado decir que la saga conformada por "Contacto en Francia" y "Contacto en Francia II" es una de las mejores series de acción que nos ha dado el cine ever. De las dos, probablemente la mejor sea la segunda, pero ésta no es desdeñable en lo absoluto. La primera parte es lentísima y morosa, y parece que no va a ir hacia ningún lado, aparte de ver a Popeye Doyle haciendo chulería sí y chulería también, para mostrarnos que es duroh. Además que los resortes narrativos son los de toda la vida (ya saben, poli cabreado y métomelibrodereglaspor, jefazos ñoñoleyes que no entienden la esforzada labor de sus subordinados por defender al orden público y la ciudadanía para la cual se hicieron esas leyes en primer lugar, escoria social apta para recibir golpazos, y adrenalina, mucha adrenalina), pero estupendamente bien planteados. A partir de la segunda mitad, cuando el franchute ya está en América y empieza el juego del gato y el ratón, es cuando la cosa despega.

-- Gene Hackman. Aunque su actuación mejora en "Contacto en Francia II" (en parte porque el papel allá es más jugoso), acá también se manda un peazo actuación. Su detective duro y malaspulgas está en las antípodas de, por ejemplo, su aún futuro rol en "La conversación". Hackman se llevó el Oscar al Mejor Actor por su interpretación como Popeye Doyle, en una época en que llevarse el Oscar a la casa todavía valía de algo.

-- Los secundarios también están bien. Roy Scheider está en su punto como el patiño de Gene Hackman. Pero el gran punto es, por supuesto, Fernando Rey (sí, un actor español interpreta a un villano franchute, ¿qué hay con eso?). Bueno, tuvieron el mal gusto de doblarlo en la edición original, de manera que él pone la cara y los gestos, y una voz en off lo hace hablar francés. Pero aún así, es un villano bastante interesante, en su escurridizismo y en su flema.

-- La acción. Es seria. Es mortalmente seria. Un daño tremendo que hicieron las action-movies de los '80s al cine en general (sin denostar clásicos como "Depredador" o "Duro de matar", grandes pelis también, aunque por otros motivos), es imponer el modelo de héroe chulo y macarra que suelta frasecita sí y frasecita también, algo que no tiene por qué ser malo, pero sí que pasa a serlo cuando TODO el cine de acción se transforma en eso. O casi todo. En esta peli, la acción es seria: vemos a los personajes correr calles enteras y sudar la camiseta (algo que en el trabajo de edición actual con cortes cada dos segundos, se ha perdido), la violencia es real (no sólo por los golpes mismos, sino también por la agresividad de los personajes), y el cansancio físico no sólo se siente, sino que también se te inocula a la vena como espectador. Después de todo, no hay manera de falsificar a un tipo corriendo varios minutos bajo una única toma de cámara.

-- Grandes secuencias. La persecusión de Chenier en el metro de Nueva York, con suspenso hasta el último instante. La persecusión por debajo del tren elevado, una pieza maestra del cine de acción hasta el día de hoy que ni James Cameron podría rodar mejor (de hecho, no me extrañaría que Cameron hubiera tomado algunas notas de aquí antes de rodar la famosa escena del monstercamión en "Terminator 2"). Y la secuencia final, quizás un poco anticlimática, pero a las últimas estupendamente resuelta.

IDEAL PARA: Ver una de acción como nunca deberían de haberse dejado de rodar.

VIDEOS.

-- El pobre Popeye Doyle haciéndose pedazos mientras persigue a un metro [en inglés].

jueves, 12 de febrero de 2009

"Los guerreros" (1979).


-- "The Warriors". Estados Unidos. Año 1979.
-- Dirección: Walter Hill.
-- Actuación: Michael Beck, James Remar, Dorsey Wright, Brian Tyler, David Harris, Tom McKitterick, Marcelino Sánchez, Terry Michos, Deborah Van Valkenburgh, Roger Hill, David Patrick Kelly, Lynne Thigpen, Ginny Ortiz, Mercedes Ruehl, John Snyder.
-- Guión: David Shaber y Walter Hill, basados en la novela de Sol Yurick.
-- Banda Sonora: Barry De Vorzon.

-- "Los guerreros" en IMDb.
-- "Los guerreros" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Se corre la voz por todas las pandillas de NY, Cyrus va a dar un discurso. Y cuando Cyrus habla, todos deben escuchar. Porque Cyrus es el más grande y el mejor. Cyrus es el hombre que hace crecer el Río Nilo cada Septiembre, Cyrus es el primer hombre en la Luna, Cyrus es semidivino e inmortal. Los Guerreros, una pandilla de Coney Island, emprende una peregrinación a través de varios territorios pandilleros, aprovechando que se ha declarado la tregua por el discurso de Cyrus, y se disponen a escucharlo. Cyrus dice una serie de palabras que caen como miel en los oídos de las pandillas. ¡Tenemos 20.000 efectivos, 20.000 reservas, y otros 20.000 se nos sumarían! ¡60.000 hombres en total! ¿Y cuántos polis hay en NY? ¿20.000? ¿Lo captan...? ¿Ah...? ¿Lo captan...? Este tipo que quería adelantar el escape de NY de 1997, recibe entonces un tiro salido de quién sabe dónde (los espectadores sí lo sabemos, en realidad), y pasa a formar parte del patio 'e los que no güerven. Y pasan dos cosas: una, que los polis ante el disturbio aparecen y emplean fuerza masiva y brutal, y otra, que los asesinos gritan ¡¡¡ELLOS FUERON, THE WARRIORS KILLS CYRUS, KILL THE WARRIORS, KILL THE WARRIORS!!! Como la situación no está para una negociación pacífica ni una reunión con chimenea y alfombra en que un puñado de mortales deducciones detectivescas hagan saltar el baile de sospechosos y lleven a un culpable, sino que es matar o morir, los Guerreros emprenden la fuga, falsamente incriminados, escondiéndose como mejor pueden en el cementerio. Una vez reunidos, evalúan la situación. Y la evaluación es que básicamente they're f****d up. Su líder ha caído en combate, apaleado hasta la muerte por otros pandilleros, están sin armas porque en la tregua había que viajar sin armas, tienen que cubrir una enorme cantidad de ciudad a través del territorio de varias otras gangs, la tregua por supuesto se fue al carajo, y además los cops los andan buscando. ¿Conseguirán regresar nuestros heroicos Guerreros sanos y con bien a casa? O por el contrario, ¿caerán injustamente abatidos en el camino...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hay que ver cómo se forran los yankis vendiéndonos el mismo cuento una y otra vez. Cuatro siglos antes de Nuestro Señor Jesucristo, Salvador y Redentor de la Humanidad, un historiador griego llamado Jenofonte las pasó canutas viajando por tierras persas. Jenofonte y los suyos se reclutaron como mercenarios al servicio de Ciro el Joven, un wannabe que deseaba marchar sobre Babilonia para dar lo que en la florida jerga política latinoamericana se llama un "pronunciamiento militar" y derrocar al imperante monarca persa Artajerjes. La empresa de Ciro el Joven se fue al demonio después de que el propio Ciro pereciera en batalla, y Jenofonte y sus bravos quedaron solitarios, diezmados y atrapados en el corazón de un inmenso imperio enemigo. La épica jornada que Jenofonte y los suyos debieron emprender para escapar de Mesopotamia abriéndose paso a golpe de espada hasta el Mar Negro, incluyendo su emocionado grito de "¡¡¡THALASSA, THALASSA!!!" cuando por fin pudieron llegar al mar, le dio años después material al griego para escribir una obra histórica llamada la "Anábasis". Y, ¿para qué inventar algo nuevo, dicen los yankis, si puedes plagiar lo antiguo? Un novelista llamado Sol Yurick tomó el argumento de la "Anábasis", la reambientó en las pandillas setenteras estilo "La naranja mecánica", le metió cambios por aquí y por allá, y con esos ladrillos armó una novela que se llamó "Los Guerreros". Como el asunto tenía potencial, no tardó en llegar al cine. Con resultados de taquilla un tanto mediocres. Aunque con los años adquirió estatus de peli de culto (¿y? Eso no impide que los estudios las pasen canutas, porque siempre es mejor recibir el dinero en grifo de una que de a goteras por el paso de los siglos). E incluso se ha hablado de un remake a cargo de Ridley Scott. En fin, ya veremos. Si Jenofonte aguantó un remake 23 siglos después... ¿qué son unos añitos más de diferencia para una segunda versión?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Walter Hill, cuya trayectoria fílmica siempre ha estado un poco aquí y un poco allá en términos de calidad ("48 horas", "Calles de fuego", "Danko: Al rojo vivo", "Supernova", y cuya mayor contribución a la historia del cine no es como director sino como productor de "Alien" y sus secuelas), acá compone una peli notablemente bien manufacturada. Con una premisa argumental bastante simple, y que obliga a imprimirle a la historia un ritmo endemoniado (no hay nada más soporífero en términos fílmicos que ver una historia de viajes pasando de un cuadro a otro, y en eso naufragan muchas road movies, por ejemplo), se las apaña para meter cuco en la carne del espectador. Cuando vemos a los Guerreros moviéndose, con literalmente toda Nueva York sobre ellos, de verdad llegamos a temer por sus vidas. Ese peso aplastante se siente en la pantalla, en un clima cada vez más opresivo, en una noche que se antoja eterna e interminable, en un mundo en que no pueden confiar en nadie. Se ha dicho que los Guerreros son presentados un poco chulomijos y que la novela original eran más bárbaros y brutos, pero tal cosa no me consta porque no he leído la novela original, pero conociendo los usos y costumbres de Hollywood, me suena creíble. Aún así, los Guerreros no son heroicos tipos enseñándole al mundo cómo lo hace un macho-man (como por ejemplo otro célebre ejemplo de desperados que eran los espartanos de "300", por mencionar una peli también inspirada en la Antigua Grecia), sino que son gazapos asustados, un grupo de wannabies donnadies que están en el momento equivocado y en el lugar equivocado, y apenas tienen las fuerzas para sobrevivir contra toda la marejada que se les viene encima. Esa claustrofobia (sé que parece contrasentido hablar de claustrofobia en una peli que transcurre la mitad en plazas y calles, pero en verdad es una peli claustrofóbica, bien mirada) está muy bien retratada. Sabemos que en un cuadro así los Guerreros no tienen posibilidad alguna de salir adelante en su empresa de salvar el propio pescuezo, y de hecho, a veces logran abrirse paso por chulería y a veces por pura y simple suerte (y no todos lo logran, de hecho).

-- La coreografía de la violencia es impecable. La horneada de violencia chula post-Mátrix le ha hecho un daño increíble al cine, porque si en "Mátrix" se justificaba que Neo pudiera saltar en el aire, darse cuatro vueltas de carnero y pegar siete patadas voladoras Chuck Norris en el proceso porque era un mundo virtual, todos esos imitadores no se han detenido en que tal cosa es muy irreal traspasado al "mundo real" (léase "Angeles de Charlie", "Resident Evil", "Ultravioleta" y un largo etcétera). En "Los Guerreros" tenemos violencia a la antigüita, quizás no tan gore como nos ha acostumbrado el cine, pero sí brutal. Es una situación de vida o muerte, entre pandilleros a quienes perder la vida propia o destruir la ajena les tiene sin cuidado, y eso en la peli queda más que bien retratado. En esta peli, los golpes duelen. Uno sabe que son extras, que todo está coreografiado, que difícilmente alguien puede haberse roto un labio rodando esas escenas, pero aún así, los golpes duelen. En ese sentido, la secuencia de la pelea en los baños es adrenérgica en grado sumo, y la sensación de muchos combatientes en un espacio pequeño acentúa la claustrofobia. También hay varias escenas en el metro suburbano de Nueva York, espacio icónico en el cine de los '70s, y que es aprovechado al máximo acá.

-- La banda sonora está trabajada con enorme sintonía. A ratos caen en el feo vicio de meter canciones porque sí, porque hay que vender el soundtrack, pero las más de las veces las canciones están muy bien integradas en la peli, en particular porque alguien pone el tema determinado. Una interesante idea es ayudar a demoler la moral de los Guerreros usando una emisora radial nocturna para enviar canciones "con mensaje". La primera dedicatoria, cuando los Guerreros están solos y varados y más lejos de casa que nunca, es escalofriante, cuando la DJ les dedica la canción y luego la canción empieza a cantar "nowhere to run, nowhere to hide"... En cuanto a la música incidental, es ese punchipunchi electrónico tan en boga en la serie B setentera, y que aquí es el complemento perfecto, creando atmósferas y texturas para la enloquecida carrera de los Guerreros.

IDEAL PARA: Recrearse bien con un clásico literario (aunque sea de refrito), y ver una peli con tensión y suspenso.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LOS GUERREROS".

-- (Ir a la página) Comentario en Great Movies.
-- (Ir a la página) Comentario en Mazatlán, Ideas, Ideales e Ideáticos.
-- (Ir a la página) Comentario en Generación Cochebomba.

VIDEOS.

-- Comienzo de la peli [doblado al español de México].

-- Reunión de las pandillas, con Cyrus mostrando el camino hacia el futuro [doblado al español de México].

martes, 3 de febrero de 2009

"Mi nombre es violencia" (1968).


-- "Coogan's Bluff". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Don Siegel.
-- Actuación: Clint Eastwood, Lee J. Cobb, Susan Clark, Tisha Sterling, Don Stroud, Betty Field, Tom Tully, Melodie Johnson, James Edwards, Rudy Diaz, David Doyle, Louis Zorich, Meg Myles, Marjorie Bennett, Seymour Cassel.
-- Guión: Herman Miller, Dean Riesner y Howard Rodman, basados en una historia de Herman Miller.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.

-- "Mi nombre es violencia" en IMDb.
-- "Mi nombre es violencia" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Arizona. Ya se sabe que allí sólo hay desierto y mala leche. (No, Las Vegas no está en Arizona, está en Nevada). El Sheriff Coogan comete una indelicadeza que hoy en día calificaríamos de "atropello a los derechos fundamentales de la persona humana por uso excesivo de fuerza policial". Su jefecito está que rechina, no tanto por los derechos del sujeto en cuestión, sino porque la reparación del parabrisas le costará 30 dólares (¿y? A su Sheriff acaban de pasárselo al patio 'e los callaos... aunque se lo merece, en buena ley, por insubordinao, caramba). De manera que opta por sacárselo de encima por una temporada, enviándolo con pasajes a Nueva York en busca de un prisionero que debe viajar de un Estado a otro. El recién llegado, como buen vaquero de los brutos, es mirado como el campirano recién bajado de la yegua por los sofisticados y cínicos neoyorkinos, vulgarmente trampeado por cuenta de 50 centavos o un par de dólares, y también ninguneado de lo lindo por unos policías que dicen "tenemos un sistema, no funciona, pero es nuestro y no nos venga a revolver el caldero, jopú". Nuestro buen Sheriff está que revienta, en particular porque trata de alivianar la presión interna del epidídimo con una chica que lo deja con la olla a todo vapor, miren qué mal lo pasa el macho... Así es que decide hacer las cosas a la manera Clint Eastwood (¿no habíamos dicho que se trata de él, interpretando al buen Sheriff? Ah, bueno, haberlo dicho antes...), y trampea a medio sistema penitenciario para saltarse la burocracia y llevarse de una p*** vez al maldito prisionero de regreso a su tierra nativa. Con tan mala suerte que, apenas llega hasta el aeropuerto y está listo para levantárselo y a NY que se lo coman los terroristas, le tienden una emboscada y el prisionero se le escapa. Ahora sí que está en una buena: tiene encima a los NYPD, a ver la chimuchina que le arman de regreso en Arizona, y el prisionero para colmo había sido capturado por él algún tiempo atrás así es que es personal. Y no, en esos años todavía Clint Eastwood todavía no encarnaba al rudo y masho Harry el Sucio. Aunque casi.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '60s, Clint Eastwood se consagró como uno de los duros-duros de Hollywood. A diferencia de Sean Connery y su James Bond, puro glamour y elegancia él aunque cosiera a tiros a un pobre diablo, Eastwood era del estilo macho bruto, tipo rinoceronte en cristalería. A finales de los '60s ya estaba tratando de desligarse su poco del rol que lo hizo mundialmente conocido, el Pistolero Sin Nombre de la Trilogía de los Dólares (hacerse conocido por un personaje sin nombre, eso sí es ser macho... aunque por otra parte, nadie se acuerda del nombre de los personajes de Chuck Norris), haciendo cosillas como "La leyenda de la ciudad sin nombre" (esa peli que Homero Simpson alquilaba en el videoclub por ser un Western rudo para descubrir con horror que ¡es un musical!), o bélicas como "Donde las águilas se atreven". De pronto le ofrecieron un policial con rudo cop. Y aceptó. Para su bien. Porque si bien esta peli ha envejecido lo suyo, le brindó a Eastwood algunas otras satisfacciones posteriores, incluyendo el franqueo de pasaporte para su personaje más reconocible, el Inspector Harry "Dirty" Callahan.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En su tiempo esta peli levantó polvo porque el famoso Sheriff Walt Coogan en cuestión era rudo y bruto (características a las que bien sirve por lo demás Clint Eastwood, siempre tan BaleaMachos/PreñaHembras él en esos años), pero en la actualidad tiene poco quehacer contra un Vic Mackey o un Jack Bauer (aunque por otra parte, es justo reconocer que tanto a Sutherland como a Chiklis le pavimentó el camino Eastwood). La peli es incluso morosita, y la pésima traducción del título al castellano mejor calzaría como "Mi nombre es paciencia" (la escena de la fuga del prisionero, que desencadena toda la acción, tarda como 30-40 minutos de peli en producirse), y no termina de decantarse por el lado de la comedia del rudo vaquero versus el citadino, con chistes que ya eran viejos en tiempos de "La pérgola de las flores", o por el lado de la acción y el drama policial. Uno lo perdona con algo de indulgencia porque después de todo estaban entrando en terreno nuevo, pero bueno, ser el primero no necesariamente significa ser el mejor. Pero para fanáticos de Harry el Sucio, o historiadores del cine, esta peli es imperdible por un motivo: he aquí el borrador de lo que después tres años después será la peli "Harry el Sucio", el inicio de la próspera y ruda franquicia. De hecho, en esta peli se reunió por primera vez el equipo que la romperá en "Harry el Sucio": Clint Eastwood en el protagónico, Don Siegel en la dirección y Lalo Schifrin en el soundtrack, que después en "Harry el Sucio" desarrollarán conceptos vertidos primariamente acá (aunque la peli se ambienta en Nueva York y "Harry el Sucio" es prototípicamente de San Francisco). Pero claro, buscar estas relaciones cinéfilas es siempre gusto de minorías, y para qué vamos a engañarnos, no todo el resto de los mortales tiene por qué pasar por el calvario. Claro que si se vieron sepetecientas veces las cinco de Harry el Sucio y aún quedan con hambre de más, pues bien, algo más queda en el raspado de la olla...

IDEAL PARA: Fanáticos de Harry el Sucio e historiadores del cine.

VIDEOS.

-- Comienzo de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Coogan le hace una visitita al malvado Ringerman en su asilo mental [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena romántica de la peli [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena en una disco psicodélica sesentera [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 9 de marzo de 2008

"Serpico" (1973).


-- "Serpico". Estados Unidos. Año 1973.
-- Dirección: Sidney Lumet.
-- Actuación: Al Pacino, John Randolph, Jack Kehoe, Biff McGuire, Barbara Eda-Young, Cornelia Sharpe, Tony Roberts, John Medici, Allan Rich, Norman Ornellas, Edward Grover, Albert Henderson, Hank Garrett, Damien Leake, Joseph Bova.
-- Guión: Waldo Salt y Norman Wexler, basados en el libro de Peter Maas.
-- Banda Sonora: Mikis Theodorakis.

-- "Serpico" en IMDb.
-- "Serpico" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Man down! Man down! I repeat, man down! La sirena de una ambulancia anuncia cómo se están llevando a un oficial de urgencia al sanadero. Dicen por ahí que han baleado a Serpico, alguien pregunta que quién lo ha baleado, y uno por ahí dice cínicamente que conoce a unos seis oficiales que estarían felices de haberlo hecho... ¿Cómo demonios llegó Serpico a ser tan impopular? Veamos. Había una vez un buen oficial, que juró proteger y servir, y que por puro espíritu de superación personal, empieza a tratar de estudiar, mejorar, etcétera, en vez de ir por el lado fácil, o sea, aceptar sobornos por parte de malandrines para que no los sequen entre rejas. Este oficial, Frank Serpico, por puro meterse en estudios cada vez más estudiosos, pues bien, acaba metido en la contracultura estudiantil. Para su desgracia, son los ilusos y utopianos '60s, en que los nenes hijitos de papá se asqueaban de su propia riqueza y usaban la mesada de papito para enpeyotarse unos porros y cambiar al mundo desde la óptica lisérgica (después maduraron y se transformaron en los impulsores seniors del corporativismo ochentero... con la plata de papi, igualmente). Frank Serpico no sólo acaba metido en eso, sino que le toma el gusto a eso de andar con las charnas desgreñadas, y además toma clases medias extrañas (¿ballet?), aunque por otra parte, se moja alguna linda rubiecita, así es que todo está bien, por ese lado. Algunos nenes se tomaron el asunto de lo hippie en sorna, para fornicar como conejos so excusa de que estaban en el viaje y no se daban cuenta, o estaban abriéndose a las puertas de la percepción, etcétera, otros se lo tomaron un poco más valientemente y fueron a protestar contra Vietnam, escondidos en el anonimato de la multitud, pero la borrachera sesentera coge bien mal parado a Serpico, que se lo toma tremendamente en serio y empieza no sólo a cuestionar el sistema, cosa que siempre es saludable por aquello de la válvula de vapor, sino a... ¡horror! ...tratar de cambiarlo. Y la emprende con la corrupción policíaca. Más alto. Y más alto. Y cada vez más alto. Hasta hacer un escándalo de todo. Pasa lo que debía pasar: los polis corruptos (o sea, la mayoría, la leche de la nata, la ballena del aceite, el tabaco del cigarrillo), en vez de hacer examen de conciencia y preguntarse con humildad y contrición si deberían abjurar de sus malas vidas y empezar a esforzarse otra vez por hacer un trabajo honesto y bien hecho, deciden que todo está bien como está y los peatones a joderse, y ese maldito Serpico que se le suelta el 33rpm, pues algo habrá que hacer con él, que no van a sacrificar sus, ejem, pensiones para la vejez, por cositas tan tontas como evitar que la sociedad civil sufra a manos de la delincuencia y cosiacas así. La suerte de Serpico está echada, pero no se irá sin dar pelea (es Al Pacino, ¿OK?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Algo olía mal en los yanketas '70s. Las semillas estaban incubándose ya en los '60s. Los nenes del baby boom crecieron y trataron de cambiar a la sociedad, pero empotrados en drogas hasta las patas y con la mano en las bragas de alguna señorita, leyendo los dislates de los beatniks y de algún oportunista mahavira oriental, difícil es que pudieran hacer algo, y así el país siguió precipitándose hacia el despeñadero de Watergate (que por cierto, es del mismo año que esta peli). Que el sistema entero estaba podrido desde la raíz hasta la médula es algo que ya venía proclamando, muy visionariamente, el bueno de Harry, que en la peli "Harry el Sucio" estiraba un tanto el concepto legal de "homicidio justificado" para hacer su trabajo. Serpico, en la otra trinchera, buscaba en cambio apegarse lo más posible a la letra de la ley. Por algo Harry el Sucio gana y Serpico termina abaleado (punto para Harry). Siempre los polis han tenido manzanas podridas en el cajón, pero es que en ese tiempo, había suficientes manzanas podridas como para hacer jugo de pulpa de fruta para regimientos completos. La historia de Serpico entusiasmó a alguien que escribió un libro (siempre hay quien hace trabajo de investigación sobre estos outsiders bienintencionados gracias a los cuales el mundo más o menos funciona). Luego, el libro cayó en las manos del inefable productor Dino de Laurentiis, en aquellos años muy activo al otro lado del charco, en su nativa Italia, y con ansias de pasarse al otro lado, a los USA, donde está el money (en ese tiempo produjo "La Biblia", "Capricho a la italiana", "La batalla de Anzio" y "Barbarella", y después de "Serpico", ya bien instalado en Hollywood, produciría pelis como el "King Kong" de 1976, "Orca", "El huevo de la serpiente", "Flash Gordon", "Conan el Bárbaro", "Duna", "El cuerpo del delito", "Asesinos", "Hannibal"... hombre múltiple del cine). Ni corto ni perezoso, de Laurentiis llamó a Al Pacino, superestrella desde que le diera vida a Michael Corleone en "El Padrino" (otra que incidentalmente toca el tema de la corrupción). El resto fue coser y cantar: "Serpico" se transformó casi en un clásico instantáneo. Y con notables razones para ello.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Los lectores que saben un poquito de cine esperarían que partiera por Al Pacino. Pero no. Al César lo que es del César, y a Lumet lo que es de Lumet. Si quieres cine con nervio y garra, quienes a Sidney Lumet en la dirección. Su filmografía incluye "Doce hombres en pugna", "Asesinato en el Expreso de Oriente", "Tarde de perros", "Network: Noticias que matan"... Y bueno, algunas quizás no tan inspiradas (el remake de "Gloria", "Un extraño entre nosotros", "Negocios de familia"...), pero que siguen mostrando la huella de alguien que conoce su oficio. "Serpico" nos muestra al mejor Lumet, a uno en plena forma, lo que es más o menos sinónimo de decir una de Arnold Schwarzennegger en la que Arnie pega sus golpes más contundentes. Como cualquier peli estilo "basada en un hecho real" (ya pueden irlo diciendo en "Gangster americano"), la acción amenaza con tornarse aburrida porque no se puede dotar a una peli así de espectacularidad sin traicionar a Su Majestad La Vida, pero es la zarpa de Lumet dirigiendo lo que le da una enorme tensión dramática.

-- Ahora sí. Al Pacino. Uno dice "Al Pacino, gran actor", y todo el mundo asentirá como si hubieran escuchado las Bienaventuranzas y el resto del Sermón de la Montaña. Sin embargo, ya sabemos que Al Pacino se hizo un cartel como gran actor en los '70s, y después empezó a declinar cada vez más, abusando de su propio arte y de la complacencia del público, para ofrecer roles cada vez menos intensos e interesantes. Su rol en "Serpico" es de los buenos, es de cuando todavía tenía que hacerse un nombre a pulso. "El Padrino" lo hizo un grande, y en "El Padrino II" se consagró, pero entre medio rodó "Serpico", y con eso demostró que su gran rol como Michael Corleone no había sido una casualidad. Su personaje es intenso y apasionado sin caer en el cliché del héroe justiciero buscando redimir a una sociedad enferma (incluso, queda bien en claro que Serpico es un personaje más extraño que héroe), y es falible y capaz de caerse. A la larga, esto hace de Serpico un héroe más admirable que un simple Yo-Soy-La-Justicia. Gracias, Pacino, por rol concedido.

-- El tema principal de la peli, por desgracia, es el de siempre: ¿Quis custodiet ipsos custodes? ("¿Quién cuida a quienes deben cuidarnos?", en traducción libre). Se supone que la policía vigila las calles para que rateros y malacatosos no la emprendan con nosotros, los ciudadanos decentes, pero por otra parte... ¿por qué ellos iban a arriesgar más el pellejo que nosotros mismos por eso? Se supone que para eso tienen vocación de policías, y también existe eso de, perdonen la redundancia, "vocación de servicio", pero... ¿quién dice que la gente se hace policía por las razones correctas? Piénsenlo, se supone que mucha gente se hace médico o abogado porque quiere luchar por la vida o la justicia, pero no pocos lo hacen por los escuálidos ingresos monetarios (y muchos se hacen profesores porque el puntaje de la PSU no les da para más). Esta peli plantea crudamente dicho problema. No es sólo que los polis corruptos reciban maletines tránsfugas con una sonrisita de "BUAHAHAHAHÁ, qué malo soy". Vemos toda la institucionalización de la corrupción, hasta el punto que tienen redes para recolectar el dinero de los sobornos. Y los polis corruptos no se ven esencialmente malos. Uno de los polis corruptos se encarga de advertir a Serpico, incluso por su propio bien, sin tenerle inquina especial: no es necesario que te disparen directamente. Simplemente te enviarán el primero a la línea de fuego, o te comisionarán a los barrios más peliagudos, o estarás en un tiroteo y tus compañeros no te respaldarán, o te apuntarán y ellos mirarán para otro lado, y todo lo que suceda de ahí en adelante será un lamentable accidente. Curiosamente, existe más de un punto de coincidencia entre Serpico y Harry el Sucio. En la primera, en la "Harry el Sucio" original (que como decíamos, es dos años anterior), decían de Harry que le decían "el Sucio" porque le mandaban a hacer todo el trabajo desagradable que nadie más quería, y él lo hacía por una impecable vocación del deber (aunque sus métodos eran un poco, ejem, expeditos). Quizás es el destino de los grandes: terminar haciendo el trabajo sucio de los demás, para que éstos puedan engordar tranquilamente.

IDEAL PARA: Ver una peli poderosa, realista y sin concesiones, sobre un tema que, bien mirado, debería preocuparle a todo el mundo.

domingo, 22 de julio de 2007

"Daredevil" (2003).


-- "Daredevil". Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Mark Steven Johnson.
-- Actuación: Ben Affleck, Jennifer Garner, Colin Farrell, Michael Clarke Duncan, Jon Favreau, Scott Terra, Ellen Pompeo, Joe Pantoliano, Leland Orser, Lennie Loftin, Erick Avari, Derrick O'Connor, Paul Ben-Victor, David Keith.
-- Guión: Mark Steven Johnson.
-- Banda Sonora: Graeme Revell.

-- "Daredevil" en IMDb.
-- "Daredevil" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A veces la vida te golpea duro. Te enceguece. Te hace rabiar. Y si eres Daredevil, todo eso puede pasarte en sentido literal. Había una vez un chico, sepultado en lo más pestilente de las cloacas sociales de Nueva York (la Cocina del Infierno, por más señas), que era hijo de un boxeador y malvivía hasta que su vida cambió, pero para peor (vida puñetera, que le llaman): le llueve encima un buen tarrún de desechos tóxicos, y en la más rancia tradición marvelita, el pelele, lejos de terminar muerto y carcomido, adquiere superpoderes. Vale, pierde la vista, pero se le aguzan todos los otros sentidos, adquiere una especie de radar estilo Batfink, etcétera. Pasa el tiempo, y el nene crece hasta convertirse en Daredevil, la prueba manifiesta de que la justicia es ciega. Andando el tiempo, Daredevil se las apaña para hacerse conocer por una bellísima chica (bueh, no tan bella, pero en aquellos años Jennifer Garner era pura tonicidad muscular, y con eso compensa), sin saber que se está metiendo nada menos que con Elektra Natchios, la hija de un poderoso mafioso que está en la mira de Kingpin, el rey del hampa neoyorkina. De este modo Daredevil y Kingpin, ubicados en lados opuestos del espectro de la justicia, están a punto de tener un enfrentamiento demoledor y decisivo... Por cierto, también aparece un simpático irlandés que mata personas arrojando cosas al aire, y que se llama Bullseye.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De alguna manera, Daredevil siempre se las había arreglado para ser el pariente pobre de los superhéroes Marvel. En primera surgió después que los grandes (los Cuatro Fantásticos, el Hombre Araña, Hulk), y en segunda, su sello personal no podía evitar hacerle parecer una especie de Spiderman de rebajas. Porque consideren lo horripilante que es trabajar con este personaje y darle un sello distintivo: estamos hablando de un superhéroe que es ciego, pero que esa ceguera no lo complica en nada porque tiene sus otros sentidos... y esperan que nos lo tomemos en serio. (Para quienes deseen conocer en detalle cómo infiernos resolvieron semejante intríngulis, recomiendo la lectura del blog Miscomis, en donde hay un folletín en sepetecientas partes sobre la historia, evolución, desarrollo, pasión, milagros y etcétera de Daredevil a lo largo del tiempo). Bueh, estuvo también Frank Miller, pero con él y sus epígonos, Daredevil pasó de ser un Spiderman cutre a ser un Batman cutre. Así no se puede. Pero como ya habíamos visto a Fox y Marvel Comics forrarse con "X-Men" y "Spiderman", pues bien, era el turno de arrojar a la parrilla cuanto superhéroe Marvel estuviera a la mano, fuera bueno, mediocre o malo, para explotar al máximo la gallina de los huevos de oro. Salió entonces este filme, que fue aclamado universalmente como una putada por contemporizadores y zelotas, por no ser fiel al cómic en esto o en aquello, por ser carente de ideas, por Ben Affleck... De manera probablemente injusta, como pasaremos a ver (bueno, lo de Ben Affleck si es delito, pero es que digámoslo desde ya, el hombre en sí mismo es un delito ambulante).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es entretenida. Es llevadera. Tiene un argumento enormemente embrollado, para meter nada menos que todo el origen del héroe, su encuentro con Kingpin, su romance con Elektra y su enfrentamiento mortal con Bullseye, y aunque atropellado, el guión supera la prueba. ¿Qué más quieren, demonios? ¿Un ladrillazo? Putean a "Batman" y "Batman regresa" por ser pelis demasiado intelectuales, y ahora que tienen una pieza de pura diversión, pues tampoco les gusta... ¿Desde cuándo las películas se hacen para darle el gusto a las cogitaciones masturbánticas de los bloggers, horda de tarados...?

-- Algunas secuencias aportan de sí. La curiosa relación de Daredevil con la religión, la escena romántica en la azotea (con llovizna de cortesía), la referencia algo impostada a "El cuervo" (en "El Castigador" les seguirá pareciendo buena idea eso de poner el logotipo en llamas en el suelo), el periodista métomentodo y su encuentro final con Daredevil (pequeño ejercicio de cómo decir harto sin decir nada), la primera secuencia en que vemos a Ben Affleck sacándose la máscara de Daredevil... No van a revolucionar la historia del cine, pero están filmadas con oficio y cierto encanto.

-- El elenco cumple con discreción. Ben Affleck compone un Daredevil bastante eficiente, aunque no puede evitar ser demasiado... pues... ya saben, chulo, si es que el pobre no puede despegarse de ser Ben Affleck. Pero a la vista de los resultados, Affleck no era una mala opción (tampoco la mejor, pero es que vamos, si no se trata de Spiderman tampoco). Jennifer Garner cumple con aportar el cuerpo para los devaneos eróticos del héroe, y a ratos incluso actúa. Por su parte, los villanos se roban la peli por todo lo alto: a pesar del pequeño detalle de ser negro (el personaje original es caucásico), Michael Clarke Duncan se festina interpretando a Kingpin, y se ve de verdad como rey del hampa, mientras que Colin Farrell, por ese entonces la new best thing antes de estrellarse con "Alexander" y otros subproductos, se desmadra lo suyo como el asesino Bullseye. Entre los secundarios, David Keith como el padre de Matt Murdock (Daredevil), sin estar especialmente brillante, le inyecta bonhomía a su personaje y lo hace carismático, dentro de lo mortecino que se supone debe ser su rol (básicamente estar puesto ahí para morirse y desatar los traumas psicológicos de Daredevil, sus deseos de redención y todo eso). El resto del elenco está ahí de comparsa (ni digamos la aparición cometaria de una por entonces desconocida Ellen Pompeo como Karen Page, la secre de Daredevil), pero en ningún minuto chirría.

-- A pesar de ser una mera colección de canciones taquilleras pegoteadas para vender el CD en las tiendas de discos, el soundtrack, sin llegar a los extremos conceptuales de "El cuervo" o "Spawn", está por una vez en la vida bien elegido. Poner el tema "Lapdance" para la primera aparición de Kingpin es casi una declaración de principios, y como tema para Elektra, el clásico "Bring me to life" de Evanescence ha ganado enteros con los años (al tiempo que, por su parte, Amy Lee los ha ido perdiendo de manera paralela, pero así es el mundo).

-- El cameo de Stan Lee. No puede ser más ridículo, por Dios Santo... (si no lo han pillado: es el viejito que va leyendo el diario, al que el niño Matt Murdock salva de morir atropellado, atajándolo con su bastón de ciego).

IDEAL PARA: Ver una de superhéroes que se ha sostenido bastante bien en el tiempo, para todo lo que los cretinos puristas de siempre la han denostado.

jueves, 31 de mayo de 2007

"Spiderman 3" (2007).


-- "Spider-Man 3". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Sam Raimi.
-- Actuación: Tobey McGuire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace, Bryce Dallas Howard, Rosemary Harris, J.K. Simmons, James Cromwell, Theresa Russell, Dylan Baker, Bill Nunn, Bruce Campbell, Elizabeth Banks, Ted Raimi, Willem Dafoe.
-- Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent, sobre una historia de los dos primeros, basados en los personajes creados por Stan Lee y Steve Ditko.
-- Banda Sonora: Christopher Young.

-- "Spiderman 3" en IMDb.
-- "Spiderman 3" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Ha pasado el tiempo, y el otrora incomprendido superhéroe arañita es ahora todo un ícono del Nueva York post 9-11. Su foto sale en todas partes, hay portadas mamonas de tipo "Por qué N Y ♥ Hombre Araña", etcétera. A Peter Parker, alter ego del Hombre Araña, la vida le sonríe y canta. Atrás han quedado las penurias. O casi todas, porque su antiguo amigo está más que emperrado con el jovencito. Y no es para menos, porque lo vio matar a su padre (malentendido, pero eso es lo que vio), y algo más grave, le levantó la chica, algo criminal tratándose de Kirsten Dunst que, aunque ya no está tan buena como en la peli original, aún se conserva. Tampoco su noviecita está como baliza de alegre, porque su estreno en el mundo de la comedia musical termina en un aterrizaje sin telaraña que mejor no le encargo a nadie. De manera que la chica y el millonarito resentido comienzan otra vez a congeniar, unidos por su repulsión hacia el chulopingo subido por la telaraña que se ha vuelto el pringao de su amigo. Paralelamente, un delincuente común y corriente, que tiene una hija para ponerle la nota lacrimógena al asunto, mientras esquiva a los polizontes acaba en un aparato chupimegalostático, de ésos que convierten la materia en moléculas y que tanto abundan en las historietas y tan poco en la vida real, y su cuerpo se descompone en arena, por lo cual ya no seré fulanillo de tal sino... ¡¡¡EL HOMBRE DE ARENA!!! Por su parte la policía, haciendo gala de la ineficiencia característica de cualquier burocracia en donde no manda un rey vitalicio, descubre recién a la vuelta de unos puñeteros años que el asesino del tío Ben no era el que Spidey se había carneado en la primera peli, sino que era el Hombre de Arena, con lo que tenemos venganza servida. Y por si esto fuera poco, la pobre arañita que runrún se quiere casar, debe afrontar la llegada de una baba negra del espacio, un simbionte que empieza a rondarlo y que podría tener muy malas intenciones, como convertirlo en un chuloputo decadente hortera setentero. ¿Podrá sobrevivir el Hombre Araña a que le estrujinen el corazón, a la traición de su amigo, a su sed insaciable por venganza, y a una ropa negra y chulinga que haría la vergüenza de David Hasselhoff?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En el año 2000, el género de los superhéroes parecía muerto y enterrado, después de las complicaciones para rodar una secuela de "Superman IV", y la plastífera "Batman y Robin". Pero en ese tiempo la Marvel Comics, rival de los héroes DC Comics que he mencionado, harta de ser el plato de segunda mesa, se subió por todo lo alto, y sorprendió al mundo con el estupendo filme "X-Men". En consecuencia, y como esto es negocio, al año siguiente llegó el de "Spiderman". En éste, la esforzada interpretación de Tobey McGuire como un loser de tomo y lomo, más la gran decisión de incluir a Willem Dafoe como villano, crearon sólidas bases para una franquicia que seis años después llegó a su final (eso queremos creer, al menos), las tres protagonizadas por Tobey McGuire y dirigidas por Sam Raimi. Y muy a tiempo, porque ya el tren de los superhéroes está perdiendo bastante ímpetu, después de los discretos resultads de crítica frente a "X-Men III", la vacilante recaudación de "Superman regresa", y los decepcionantes resultados de "El Vengador Fantasma" (y es que digan lo que digan, los héroes se acaban, y a ese paso van a tener que sacar la película de Coloso o la del Capitán Cometa). Posiblemente algo tenga que ver el hecho de que la política ultramesiánica de George W. Bush hoy en día no caliente ya no digamos al estadounidense promedio, políticamente omnívoro, sino ni siquiera a sus propios partidarios, y los héroes que salvan el día, después de salir de sus cuarteles de invierno, estén prontos a regresar a ellos. El futuro, en el 2007, parece pertenecerle no al héroe corriente, sino al ser humano de la calle que con arrojo y decisión luchará contra el calientamiento global, con "Una verdad incómoda" como DVD bajo la almohada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Entretiene de principio a fin. Y eso ya es decir, considerando que dura dos horas y media, y la trama es más embrollada que el mapa de un hormiguero. En cuanto a ésta, no está lo que se dice bien resuelta, y se nota que el guionista tuvo serios apuros y más de una carrera al baño en el trabajo de poner orden a tantos personajes. Mira que el mayordomo, acordarse después de la punta de años de que había un "recadito" sin pasar... O que Nueva York debe tener el alcantarillado más largo del mundo, como que el Hombre de Arena se tarda una eternidad en recorrerlo entero... O que de buenas a primeras, porque sí, después de tratar de acabar con Spiderman, el Arenero le baja un momento de bondad, y... pero como decíamos, hay que ser quisquilloso para ver esas cosas, porque de verdad la película mantiene un cierto pulso narrativo, con esos mimbres tan desvencijados. Bravo por Raimi, claro está.

-- Tobey McGuire. Admirado con justicia por su papel como Peter Parker / Spiderman, salvo por los blogueros estilo "vendo cómics en El Calabozo del Androide y no me gusta lo que me representa", le confiere credibilidad y cariño a su personaje, que a pesar de ser un perdedor de lo peor, y por tanto, la clase de infeliz a quien nadie le gustaría ser, aún así se torna entrañable. Incluso cuando está en sus horas bajas, de chulo, para ser bien consecuente con un personaje que no sólo por haber descubierto su lado malvado se va a volver más "llevo la vida conmigo, gracias".

-- El elenco de secundarios está en su punto. James Franco viene robando cámara desde "Spiderman", y aquí todavía lo consigue, a pesar del penoso desarrollo de su personaje (su culpa no es, en todo caso). Kirsten Dunst está un poco más relajada, pero aún con ímpetu; a lo mejor le dolió caerse desde las alturas de "María Antonieta" (es un decir). Thomas Haden Church recrea a un Hombre de Arena tan estupendo, que da lástima que el guión no haya dado mayor participación a su personaje. Bryce Dallas Howard, quien saltó a la fama como la chica acuática de "La dama en el agua", revela una faceta distinta de su anterior perfomance, y recrea una Gwen Stacy simpática y vivaz. Por el contrario, el venerable James Cromwell, quien se ha puesto cada vez más en piloto automático (algo de eso habíamos visto en "La reina", por no hablar de su penosa intervención como papi de Jack Bauer en "24"), aquí está casi de relleno como capitán de policía, y pareciera estar repitiendo su rol de Zephram Cochrane en "Viaje a las Estrellas: Primer contacto", y Theresa Russell como la esposa del Hombre de Arena, que otrora entregara grandes actuaciones en películas de pequeñas ambiciones (léase filmes que la contrataban para hacer "desnudos con pretensiones"), nos muestra que la guadaña del Padre Tiempo es inclemente con nosotros sus pobres hijos. Y Topher Grace, que había sorprendido gratamente con "En buena compañía", acá realiza un villano más bien plano, incluso anodino. Pero en fin, nada es perfecto en este mundo tampoco. Al menos los que no aportan grandes actuaciones, no estorban, y eso está bien.

-- Hay un cierto sentido de "fin de saga", de cierre de la trilogía. No es un final ambiguo como el de "Matrix Revolutions", o con sorpresa postcréditos como el de "X-Men III", que podrían abrirle la puerta a una nueva entrega. De poder hacerla, claro que sí, demonios, porque mal que mal, el dinero canta prístino en la falquitrera, y mientras más hay, más fuerte es el coro, pero sería algo completamente independiente a éstas. El gran arco argumental de las tres películas, es decir, los tres amiguetes que se acuchillan cordialmente por la espalda cada vez que pueden por el amor de una díscola, queda cerrado y bien cerrado. ¡Diablos, incluso en la pelea final se permiten poner a locutores de noticias preguntándose "¿es acaso éste el final de Spiderman?"! Y en realidad es una buena pregunta.

IDEAL PARA: Ver un cierre digno a la tripleta Spiderman-McGuire-Raimi.

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