Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 18 de octubre de 2015
"Astérix y Cleopatra" (1968).
-- "Astérix et Cléopâtre" (título original en francés). Francia / Bélgica. Año 1968.
-- Dirección: René Goscinny y Albert Uderzo.
-- Actuación: Voces de (en el original francés) Roger Carel, Jacques Morel, Micheline Dax, Jacques Balutin, Jacques Bodoin, Maurice Chevit, Claude Dasset, Pierre Garin, Olivier Hussenot, Bernard Lavalette, Rodolphe Marcilly, Joel Noel, Jean Parédès, Alfred Personne y Lucien Raimbourg.
-- Guión: Jos Marissen y Eddie Lateste, con la colaboración de Pierre Tchernia, basados en el cómic de René Goscinny y Albert Uderzo.
-- Banda Sonora: Gérard Calvi.
-- "Astérix y Cleopatra" en IMDb.
-- "Astérix y Cleopatra" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Egipto, el multisecular imp... ¿qué cosa? ¡¡¡MULTISECULAR SIGNIFICA QUE SE REFIERE A MUCHOS SIGLOS, SO MALPENSADOS!!! Joer, ven la combinación "CUL" en una palabra y se creen cualquier cosa. En fin, Egipto, el multisecular imperio que creó la civilización, la tiranía totalitaria y esos simpáticos dioses con cabeza de animales como chacales, halcones, serpientes, cocodrilos, y políticos financiados por SQM. Sólo que Egipto ya no es lo que era, porque ahora está bajo DOMINACIÓN ROMANA. O algo así, porque a la Faraona Cleopatra se la trota el romano Julio César, y que ella le ponga ojos de gatita y tal, y él, como que los laureles se le reverdecen y too (ni el cómic ni la peli lo dicen, pero nosotros lo largamos igual: en la vida real, Julio César era 31 años mayor que Cleopatra, de manera que cuando se conocieron y empezaron el baile de la culebra, ella era una núbil veinteañera y él un viejo verde cincuentón. Aunque más diferencia tenía Anna Nicole Smith con el millonario tejano, y no mucha gente se escandalizó, eso sí). El caso es que ambos RIÑEN, PELEAN, SE SACAN LAS GARRAS, porque Julio César dice que los egipcios sí, que las pirámides y tal, pero es que, joer, ¿qué han construido de bueno en los últimos 1000 o 1200 años...? (César tiene un punto aquí, admitámoslo). Cleopatra por su parte dice que Egipto no es (todavía) un país que haya perdido un imperio glorioso y sea del Tercer Mundo con ínfulas de grandeza, como la abuela aristócrata media senil recordando los buenos días de fortuna, o como la España del siglo XXI. Usualmente esto se habría resuelto con ella cortándole el agua a César y él ronroneándole "mijita" en la oreja para después pasar al equitación-como-reconciliación, pero... 1.- La peli se habría acabado en cinco minutos (bueno, 10, es peli antigua y su sentido del ritmo narrativo es algo más pausado que el actual), y 2.- La cosa no habría quedado muy para todo espectador. Así es que hacen una apuesta: Cleopatra va a construir un palacio en tres meses para César (¿y en el intermedio, ná-ni-ná? Joer con estos reyes...), y con eso va a probar que... ¡¡¡ESTO... ES... ESPARTA!!! Er, no, perdón, que ¡¡¡ESTO... ES... ESPAÑA!!! No, tampoco, si no es de ladrillo el palacio. En fin, que ¡¡¡ESTO... ES... EGIPTO!!! Y ella, mujer al final del día, ¿va y llama al arquitecto más competente del mundo? No, claro que no, por el contrario, llama a un tunante al que todo se le derrumba (todo lo que construye, léase, ¿eh?). Pero claro, así tenía que ser porque de lo contrario el tipo va y construye el palacio, y la cosa empieza y acaba en Egipto, pero como el tipo es un arquitecto de universidad privada, se ve en la necesidad de viajar a la Galia a pedirle ayuda a Panorámix, y entonces POR FIN aparece la gente a la que veníamos a ver, o sea, a Astérix y los galos, leñe (y en el viaje, suponemos, se echa un mes de los tres que tenía, en otra muestra supina de competencia a nivel de repartición pública chilena). El caso es que Panorámix lo saluda con los brazos abiertos, a pesar de que técnicamente adoran a dioses distintos (y en el caso de los celtas, hacían sacrificios humanos, algo que el cómic de Astérix siempre ha barrido bajo la alfombra), y envía a Astérix y Obélix a Egipto a AYUDAR. Y como dicen los guiones yankis: HILARITY ENSUES. Bueno, al fin que empiece la peli, que ya iba siendo hora, leñe.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
¡Hay vida más allá de la Disney y del anime japonés! En las procelosas aguas de la animación francesa hemos entrado, camaradas, así es que sigamos adelante con valor. Pero partamos por otra parte del mundo: por Hollywood. En 1963, el mundo contempló con asombro el estreno de una ultrasuperchupimegaproducción histórica, en concreto la "Cleopatra" con Elizabeth Taylor. La mitología cinéfila insiste en que "Cleopatra" fue un fiasco de taquilla, pero en realidad, muy por el contrario, fue LA PELI MÁS TAQUILLERA DE 1963, y si los estudios Fox estuvieron a punto de irse al condenado diablo con ésta, es por un problema distinto, a saber, la escalada de costos que la convirtieron en una de las pelis más caras de la historia (sus 44 millones de costos suman, a dólares de 2015, 338 MILLONES, o sea, lo mismo que "The Avengers" y "Avengers: La era de Ultrón" sumadas). Pero sea como sea, el caso es que la peli desató una cierta cleopatramanía, lo que motivó por supuesto a cierto par de avispados comiqueros de Francia, a llevar a su personaje estrella Astérix a encontrarse con Cleopatra. Ellos llevaban ya cinco cómics de Astérix publicados, y para su sexto volumen, se pusieron a tono con la moda y, ni cortos ni perezosos, lanzaron "Astérix y Cleopatra". Uno que hacía burla del gigantismo de los epics de Hollywood y de Cleopatra en particular con su célebre "¡14 litros de tinta china, 30 pinceles, 62 lápices de mina blanda, 1 lápiz de mina dura, 27 gomas de borrar, 38 kilos de papel, 16 cintas mecanográficas, 2 máquinas de escribir, 67 litros de cerveza fueron necesarios para su realización!". (Joer, y yo que con un platito de leches y mi porción de Whiskas funciono incombustible para cada posteo de este blog... voy a ir donde mi amo y voy a pedir un aumento). El cómic en sí, significó un cierto giro dentro de la saga de Astérix, que hasta el momento eran buenos, pero esa cosa de "buenos-pero-nada-tan-especial", hasta por fin encontrar realmente su vena cómica, e inaugurando la racha de buenos cómics que nos regalaron hasta que la palmó Uderzo, y Goscinny tuvo la nefasta idea de seguir en solitario, lo que nos llevó a cómics con la Atlántida, con marcianos... pero divago aquí. El caso es que los dos creadores habían quedado un poco disconformes con una peli anterior de Astérix ("Astérix el galo", de 1967), en la que ellos no tuvieron participación, y por tanto, esta vez se pusieron al hombro ellos mismos. El resultado es una peli estupenda que, si bien en algunos respectos es MUY DE SU ÉPOCA, es también una de las mejores adaptaciones de un cómic al cine que se hayan visto jamás.
¿POR QUÉ VERLA?
-- A la chita callando, entre pelis animadas y de carne-y-hueso, a 2015 se han rodado TRECE pelis de Astérix, TRECE, cuéntenlas si quieren ("Astérix el galo", "Astérix y Cleopatra" que nos ocupa, "Las doce pruebas de Astérix", "Astérix contra el César", "Astérix en Inglaterra", "Astérix y la gran pelea", "Astérix conquista América", "Astérix y Obélix", "Astérix y Obélix: Misión Cleopatra" que es remake de la que nos ocupa, "Astérix y los vikingos", "Astérix y los Juegos Olímpicos", "Astérix y Obélix: Dios salve a Inglaterra", y "Astérix: La tierra de los dioses"). La calidad va desde lo soberbio hasta lo insufrible, pero las buenas, las realmente buenas, las de antología, son "Las doce pruebas de Astérix" y ésta. Influye por supuesto que los creadores estuvieron a cargo, y si bien a veces esto son malas noticias, por el tema de los egos y lo que se me sale de adentro y tal, en este caso es al contrario. Ellos trataron simplemente de ajustarse lo más posible a la historia original del cómic, en una de las adaptaciones de cómic más fidedignas que se han visto en el cine jamás, y como el cómic mismo es uno de los mejores y más icónicos de la larguísima saga de Astérix, pues resulta lo que resulta. Pero hay más. No se trata de una traslación del cómic, así sin más. Goscinny y Uderzo tienen bien claro que el cómic y el cine usan dos lenguajes distintos, y que por lo tanto, es necesario introducir algunos cambios y ajustes para que la cosa no quede... bueno, no quede como una viñeta pegada a la otra y sin más. Algunos de estos cambios son discutibles, como por ejemplo la introducción de números musicales al estilo Disney, pero por suerte lo hacen a su manera y sin copiar por el mero afán de copiar, además de no abusar en exceso del recurso del musical, de manera que el resultado final no chirría. Pero lo más importante es que el sentido del humor del material original queda a salvo. Vemos muchas referencias históricas, que oscilan entre el anacronismo intencionado y los detalles de bonus para genios en la platea, lo que es acorde por supuesto con el ENORME trabajo de documentación que Goscinny y Uderzo metían al cómic original en primer lugar. Para el espectador actual, la peli puede resultar algo anticuada en algunos respectos, típicamente en las escenas de masas en donde no vemos demasiadas masas, o en el ritmo narrativo quizás algo lento, pero eso no es culpa de la peli: así es como se hacía una peli en 1968, y si el cine ha cambiado, se ha hecho más acelerado, y sobre todo hay más presupuesto para meter escenas de masas o paisajes grandiosos, eso ya es un aparte. En definitiva, "Astérix y Cleopatra" es una peli que, desde su humilde posición de peli-para-niños con aventuras blancas y ligeras, es una pequeña joyita que debería ser mucho más recordada de lo que hoy en día es.
IDEAL PARA: Los que todavía creen que no hay aventuras animadas más allá de Disney, DreamWorks o Sony.
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Roger Carel
jueves, 15 de septiembre de 2011
"La novia vestía de negro" (1968).

-- "La mariée était en noir" (título original en francés), "The Bride Wore Black" (título para distribución internacional en inglés). Francia / Italia. Año 1968.
-- Dirección: François Truffaut.
-- Actuación: Jeanne Moreau, Michel Bouquet, Jean-Claude Brialy, Charles Denner, Claude Rich, Michael Lonsdale, Daniel Boulanger, Alexandra Stewart, Sylvine Delannoy, Luce Fabiole, Michèle Montfort, Jacqueline Rouillard, Paul Pavel, Gilles Quéant, Serge Rousseau.
-- Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard, basados en la novela de Cornell Woolrich.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.
-- "La novia vestía de negro" en IMDb.
-- "La novia vestía de negro" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una chica vestida con un sexy traje blanco de noche a pleno día (ya saben a quién le copió Catherine Tramell) llega a un elegante y lecorbuseriano edificio de departamentos, preguntando por fulanito de tal. Al poco se hace evidente que ella no lo conoce, y su intento por infiltrarse fracasa. Fulanito está a punto de casarse, pero la chica no ceja. Con perfecto espíritu de mantis religiosa, avanza recto hacia él cuando está la ceremonia. El tipo trata de conversar con ella, pero ella se hace la misifú, que te digo quien soy, que no te digo, que yo soy la hembra en control aquí. De pronto, la chica suelta una bufanda. El tipo sale por el balcón a buscarla, mientras ella le promete que si se la recupera, le dirá todo. Pobre desgraciado, está a punto de aprender quién realmente es ella... por las malas.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
François Truffaut es uno de los directores más interesantes vinculados a toda esa renovación fílmica francesa conocida como la Nouvelle Vague. A diferencia de unos comienzos que coqueteaban con la herencia del neorrealismo italiano ("Los 400 golpes"), Truffaut se diferenció de otros reaccionarios y carcas que abominaban de todo lo yanki por principio, porque somoh europeoh jolines, y no tuvo complejos en asumir que parte importante de la herencia cultural sigloveintesca, quizás la más importante, era la que venía de lo yanki, y en particular de Hollywood. Claro que en clave distendida e irónica, que una cosa era asumir el legado cultural hollywoodense, y otra muy distinta tomárselo en serio, si faltaba más que un cultureta se rebajara a divertir a la multitud como un pantomimo de feria. Eso explica que Truffaut no haya tenido complejos no sólo en rodar policiales de broma ("Disparen sobre el pianista"), Ciencia Ficción distópica ("Fahrenheit 451", y es que no iba a rodar algo basado en Robert Heinlein, que no llega a tanto el cariño tampoco), o elegantes cachondeos al cine sexy hollywoodense ("La sirena del Mississipi"), sino que además se atrevió a actuar en un rol secundario... ¡en "Encuentros cercanos del tercer tipo", a las órdenes del ese entonces jovencito chico estrella Steven Spielberg! "La novia vestía de negro" nació también como un ejercicio de broma. En aquel tiempo, Truffaut se había encontrado con Alfred Hitchcock, que en esos años ya estaba en decadencia y trataba de sobrevivir pasándose al cine de espías modernizado a lo James Bond (había rodado "La cortina rasgada" y estaba a poco de comenzar "Topaz"), pero que si bien denostado en Estados Unidos porque ya no producía tanto dinero (están majaretas, estos yankis...), en Francia había encontrado un nuevo nicho de admiradores, porque claro, resulta que el cine de Hitchcock, pletórico de toda clase de desviaciones sexuales y hecho para ponerle carne de gallina al público, resulta que ahora le habían descubierto un nuevo valor, que era antiburgués, anticapitalista, una profunda crítica social dentro del sistema producida desde dentro de las mismas contradicciones del sistema burgués que blablablá, y por lo tanto, Hitchcock había subido por el escalafón desde el grado de artesano eficiente al de artista del cine, grado militar del que desde ese entonces no ha sido defenestrado. Truffaut se entusiasmó entonces en producir una "a la Hitchcock", y para rematar la faena, adaptó una novela de nada menos que Cornell Woolrich, tipo en el que antes el propio Hitchcock se había basado para rodar "La ventana indiscreta". Lo que resultó fue una cosa que el propio Truffaut después se encargaría de desdeñar como una de sus pelis más débiles. Y es que lo que se suponía era un homenaje, a las últimas termina siendo más una parodia que otra cosa. Aún así, probablemente por este humorismo involuntario, "La novia vestía de negro" permanece como una de las pelis más populares de Truffaut. Bueno, "popular" al menos en el milieu que sabe que existe cine más allá de Michael Bay. Esta peli tiene por lo tanto el récord de abrir la temporada de caza y saqueo respecto de Hitchcock. Porque a ver cuántos directores no se han forrado imitándole el estilo, el pulso y la pulcritud guionística (¿alguien dijo M. Night Shyamalan?).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Si esperas ver un ejercicio de hitchcockismo aquí, ya puedes irte olvidando. Lo que en Hitchcock está trabajado como un pulcro mecanismo de relojería, acá es bastante más chapucero, por más que Truffaut trata de tomar el enfoque del suspenso sicológico que Hitchcock a su vez había tratado de aplicar particularmente en "Psicosis" (bien) o "Marnie la ladrona" (más o menos). Pero si se ve de manera distendida y con sentido del humor, los despropósitos mayúsculos de esta peli se disfrutan a cien. A diferencia de la elegancia y el overtopismo del cine yanketa, Truffaut tiene bien en claro que está rodando en Francia para "gente como uno", y por lo tanto ese aire flamboyante de Hitchcock en ambientación proleta le da un toque único y especial. A las últimas te olvidas que estás viendo un ejercicio de estilo, y lo rocambolesco de la peli termina por ganarte a punta justamente de eso, de qué despropósito mayúsculo vendrá después. No quiero abundar porque me va a tomar el detallar la trama, y acá lo mejor es adentrarse virgen a la misma. Sólo digamos que es una historia de venganza por parte de una mujer fuerte, y que está muy bien llevada por el cachondo de Truffaut. Además, ¡cuenta con un soundtrack de Bernard Herrmann! ¡Sí, señores, el mismo tipo que musicalizó las mejores pelis de Hitchcock! (y que en esos años ya no trabajaba para el Amo del Suspenso, después de pelearse brutalmente ambos en el rodaje de "La cortina rasgada"). Demasiado divertida como para entrar por la puerta grande de los libros del cine indispensable (esos cánones y listados siempre son elaborados por señorones que ponen pelis serias para dejar claro que ellos también lo son, y así verse más respetables), pero precisamente por eso, mucho más disfrutable que la mayor parte del cine francés de su tiempo y época (o ya puestos, del cine francés de cualquier tiempo y época, que en estirados, a los franchutes no se las gana nadie).
IDEAL PARA: Amantes del cine policial, del cine francés, del cine divertido, y de las mujeres de armas tomar.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 23 de junio de 2011
"Estación Polar Zebra" (1968).

-- "Ice Station Zebra". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: John Sturges.
-- Actuación: Rock Hudson, Ernest Borgnine, Patrick McGoohan, Jim Brown, Tony Bill, Lloyd Nolan, Alf Kjellin, Gerald S. O'Loughlin, Ted Hartley, Murray Rose, Ron Masak, Sherwood Price, Lee Stanley, Joseph Bernard, John Orchard.
-- Guión: Douglas Heyes, con participación sin acreditar de W.R. Burnett, sobre una historia de Harry Julian Fink, basados en la novela de Alistair MacLean.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.
-- "Estación Polar Zebra" en IMDb.
-- "Estación Polar Zebra" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En los procelosos y jamesbondescos días de la Guerra Fría, un satélite ruso sufre un pequeño desperfecto, y acaba varado en algún punto del hielo. En Inglaterra, un chulomijo Rock Hudson (sí, el mismo que década y media después sorprendió al mundo muriendo de SIDA, dejando a todos perplejos porque ¿no se supone que era tan machito él?) es llamado a una entrevista muy privada, de ésas de "yo no he estado aquí, esta conversación nunca sucedió", en la que se le dan instrucciones muy enigmáticas para una misión muy misteriosa, que tiene algo que ver con la Estación Polar Zebra, una estación metereológica en el Artico que ha emitido constantes señales de auxilio, y a cuyos sobrevivientes de vaya-uno-a-saber-qué no han podido rescatar por una tormenta boreal (y a estas alturas del partido ya adivinamos que algo tiene que ver con el satélite ruso que ya mostraron en el metraje preliminar). De manera que sale Rock Hudson con su submarino, porque no sé si lo había dicho, él es capitán de un submarino, y vamos al Artico. Reclutando de paso a un civil muy misterioso, que tiene órdenes también muy misteriosas, pero que se viste y huele a espía a la legua. Además, el capitán de submarinos se pregunta para qué diablos llevan infantería de marina yanki armada hasta los colmillos en una misión de rescate. Más allá entra en el grupo un oficial a cargo de estos hombres (un negro, para que vayamos adivinando su suerte, y es que en las pelis de acción de esa época veías a un negro de secundario y ya le ibas tomando las medidas para el cajón), además de un ruso cómicamente interpretado por el bueno de Ernest Borgnine. Con todos esos mimbres, la misión hacia la Estación Polar Zebra será cualquier cosa, menos algo aburrido.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Había en sus buenos '60s un escritor llamado Alistair MacLean, que fue un taquillazo en materia de thriller de espías. A diferencia de su rocambolesco y flamboyante contemporáneo Ian Fleming (sí, James Bond, joer), MacLean era un poco más cable a tierra al escribir. Hoy día suele recordársele no tanto por sus novelas, sino por las adaptaciones al cine de éstas ("Los cañones de Navarone", "Donde las águilas se atreven"). Con el exitazo de las pelis basadas en sus novelas, era lógico que más tarde o más temprano iba a llegar una de "Estación Polar Zebra", aunque fuera por lo inusual de su planteamiento: una de espías a bordo de un submarino en misión al Artico. Un elenco taquillero (el "macho" Rock Hudson, el "prisionero" Patrick McGoohan y el siempre agradecible Ernest Borgnine) hicieron el resto.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una peli icónica del subgénero "yankis vs. soviéticos", lo que puede verse como un mérito o un lastre, a según, porque por un lado tenemos todos los elementos clásicos (la misión, el militarismo, el espía, las traiciones, la meta común, el macguffin, etcétera), y por el otro... podemos renombrar "elementos clásicos" como "clichés" y tenemos esta misma virtud transformada en algo negativo. Por tanto, es algo que vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe prefiere dejarlo a la discreción del amable lector.
-- En general, la peli se sostiene bien. Es a ratos un poco morosa (dura casi dos horas y media), lo que conspira contra el sentido de la tensión y el suspenso, pero lo compensa con efectos especiales (maquetas, entiéndase) aceptables para la época, un equipo de actores bien afiatados en sus roles, y una trama que salvo el rocambolesco giro que se manda cuando nos enteramos por fin de quién es el traidor (y no es una gran sorpresa, tampoco), consigue ese hálito de estar viendo acción pura y dura, bien afincada en la tierra, en vez de la acción over-the-top del contemporáneo James Bond (en ese tiempo, entre "Sólo se vive dos veces" y "007 al Servicio Secreto de Su Majestad"). La historia está adaptada de manera más o menos vaga sobre la novela original (según fuentes, porque quien esto escribe no ha tenido la ocasión de leer el libro), pero como curiosidad, digamos que el tipo que redactó la historia, Harry Julian Fink, poco después guionizaría la que es su creación más famosa, el irascible y directo Harry "Dirty" Callahan en "Harry el Sucio". En el resultado final influye por supuesto la discreta dirección de John Sturges ("El viejo y el mar", "Los siete magníficos", "El gran escape", "Abandonados en el espacio", "Joe Kidd"). O sea que, sin ser superlativa, puede considerársela un pequeño clásico dentro de su propio iglú, por decirlo de alguna manera. Por cierto, no es si es idea mía, o el final fue más o menos calcado después en la de James Bond "Sólo para tus ojos"...
IDEAL PARA: Ver una clásica y "by the book" peli de soviéticos y yankis dándose la tabarra en plena Guerra Fría.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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John Sturges,
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domingo, 20 de septiembre de 2009
"La fiesta inolvidable" (1968).

-- "The Party". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Peter Sellers, Claudine Longet, Natalia Borisova, Jean Carson, Marge Champion, Al Checco, Corinne Cole, Dick Crockett, Frances Davis, Danielle De Metz, Herbert Ellis, Paul Ferrara, Steve Franken, Donald R Frost, Kathe Green, Allen Jung, Sharron Kimberly, Helen Kleeb, James Lanphier, Buddy Lester, Stephen Liss, Gavin MacLeod, Jerry Martin, Fay McKenzie, J. Edward McKinley, Denny Miller, Elianne Nadeau, Tom Quine, Linda Gaye Scott, Timothy Scott, Vin Scully, Ken Wales, Carol Wayne, George Winters.
-- Guión: Blake Edwards, Tom Waldman y Frank Waldman, basados en una historia de Blake Edwards.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.
-- "La fiesta inolvidable" en IMDb.
-- "La fiesta inolvidable" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un grupo de soldados al servicio de Su Majestad Real la Reina de Inglaterra, marchan con algunos cipayos de refuerzo, ignorantes de que otros hombres están apuntándoles con sus fusiles. De pronto los avistan. Y le dan la señal al corneta en lo alto para que toque a degüello. Y el corneta empieza a tocar. ¡Se levantan los guerrilleros y disparan! ¡Y los soldados abajo responden! ¡Balas van y vienen! ¡Y le disparan al corneta! ¡Y el corneta sigue tocando! ¡Le vuelven a disparar! ¡Y sigue tocando! ¡Ahora todos los soldados dejan de dispararse entre sí y le dan al corneta para que cierre el maldito pico de una vez! ¡Pero nuestro heroico corneta, con sus últimos alientos y fuerzas, sigue fiel a su deber! ¡Y sigue tocando a pesar de que todos los tipos en el set le siguen disparando! Porque, en efecto, todo lo anterior es un set. Es una peli. Y el actor hindi que tiene un rol como corneta, acaba de arruinar la toma. Y sigue arruinando otras tomas. Y sigue en lo mismo. Hasta que exaspera al director. Después de una muy grande, que no voy a contar para que la vean ustedes, pero ríanse ustedes del Chavo del Ocho. El director le promete entonces que nunca más volverá a actuar en Hollywood, y llama por teléfono a su productor para que lo incluya en la blacklist. El productor anota el nombre, sin fijarse demasiado bien donde lo hace. El papel en cuestión cae en manos de su secretaria quien, fiel al cumplimiento del deber, hace lo que dice en el papel: enviar las invitaciones pertinentes. Porque la secre piensa que el nombre anotado es una adición de última hora a una lista de invitados a una nada más chula y elegante fiesta de Hollywood (exacto, eso era el condenado documento). El gafe que acaba de arruinar un millonario epic colonialista de Hollywood, ahora irá a una de esas fiestas en que no se supone que algo pueda salir mal. Avisados quedan...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La comedia es un arte difícil. ¿Lo dudan? Prueben a ponerse cariacontecidos con alguien y hacerlo que se compadezca de sus miserias, y verán que tan difícil no es, pero prueben después (otro día, para que el experimento sea neutro) a hacerlo reir a carcajadas con un buen chiste o con alguna subrutina cómica, y... Verán el punto. Blake Edwards es uno de los más reconocidos directores de comedia de Hollywood. Aunque no siempre haya estado a la altura. Admitámoslo, los mecanismos humorísticos de Blake Edwards muchas veces son más bien básicos, y no pocas veces recurre a la comedia de golpe y porrazos, recurso que ya era parte del manual no digamos en la época de Charles Chaplin o Buster Keaton, sino incluso antes, con los Keystone Cops o poco menos (si no saben quiénes son los Keystones Cops, busquen en Interné y aprendan algo de cine: por más señas, ellos inventaron el gag del pastelazo a la cara, imitado después hasta la saciedad). Y no siempre Blake Edwards ha sabido estar a la altura. Sabemos también que Blake Edwards encontró su filón cuando rodó "La pantera rosa", y ni corto ni perezoso, cuando las arcas andaban un tanto complicadas por pifiarla con alguna otra, vamos filmando secuelas de la Pantera Rosa, a cual más desmadrada que la anterior, si al final daba lo mismo que tuviera sentido o no, el asunto es que Peter Sellers como el Inspector Clouseau le arreglaba la papeleta (la de salarios, y la del cheque de impuestos, claro está). Bueno, todas estas críticas que generalmente dejo caer sobre el correcto, pero a mi gusto sobrevalorado Blake Edwards, acá NO SE APLICAN. Por si acaso. Porque acá si que Blake Edwards está grande como la vida... Y bueno, por qué no decirlo, a Blake Edwards, una vez más, le arregló la papeleta Peter Sellers. Y es que quien sabe, sabe, y el que no, aprende...
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿Qué decir de esta peli? La verdad, es poco más que una larga secuencia de gags sobre gags que dura una hora y cuarenta. El argumento es realmente mínimo aquí, y prácticamente no hay historia que contar. ¿Y saben una cosa? Da lo mismo. Blake Edwards tenía en sus manos un esbozo de guión, se lo pasó a Peter Sellers y le dijo: "Mira, Peter, ya que me arreglaste el día con lo de la Pantera Rosa, dime qué hacemos con todo esto, lárgate a improvisar, y estamos todos dados". Peter Sellers, que no en balde es uno de los mejores comediantes de todos los tiempos (si no han visto su delirante triple actuación en "Doctor Insólito", se han perdido de lo mejor y más fino del cine de los '60s), cumplió. Con creces. La peli está rodada en orden secuencial, de manera que cada situación descacharrante viene producida con lo que quedó armado de la secuencia anterior. Esto no le hace bien a la historia, claro, pero le permite a Peter Sellers improvisar a destajo. Su personaje puede que a ratos sea un tanto ofensivo en términos de aquello de los estereotipos sobre minorías raciales (si podemos calificar de "minoría" a los mil millones de habitantes de la India, claro está), un poco como eran los usos en los '60s, todo hay que decirlo, pero Peter Sellers se las arregla para hacérnoslo simpatiquísimo, a pesar de sus constantes idioteces (conseguir que nos guste un personaje idiota, eso es arte). El actor indostánico al que interpreta, cuyo nombre repite constantemente, pero que en verdad no importa porque el personaje no tiene ningún background, es apenas un pretexto para introducir el caos en medio de un elegante y muy bien ordenado evento social. Porque algunos desastres son su responsabilidad, es cierto, pero en otras situaciones apenas aprovecha lo preexistente, e incluso es inocente por completo (el mozo ebrio actúa bien por su cuenta): el prota parece más bien una especie de fuerza de la naturaleza, un gafe que es imán de todas las posibles desgracias habidas y por haber que podrían arruinar la bien compuestita vida burguesa de la soñolienta América burguesa tardíosesentera. Y aquí hay otro punto importante de la peli: la crítica social. Frente a un mundo en completa ebullición (recordemos que la peli es del mismo año que las Revueltas de Mayo del 68, que el Hippismo estaba a tope, y que andamos cerca del Verano del Amor y a un año de Woodstock), la peli retrata a un grupo "de la alta" encerrado en su propia burbuja, que vive como si la adocenadita y bien compuestita Era Eisenhower con su Baby Boom no hubiera terminado casi diez años antes. Hay su punto de rabia en esta peli contra el establishment y su incapacidad crónica para divertirse y tomarse la vida en solfa. El efecto gracioso de la peli es que, frente a cada catástrofe sobreviniente, al principio inofensiva, pero en un crescendo perpetuo hasta hacerse insostenible cualquier rastro de orden, es ver la reacción de los comensales. Casi como un ancestro lejano de las cámaras indiscretas o los reality shows. Se esfuerzan, como los aristócratas de 1789, en fingir que nada sucede, y en mantener la compostura y las formas sociales, hasta que llega un minuto en que las compuertas de la realidad se abren, y el turbulento mundo exterior entra y lo rompe todo, y lo reordena en una vida más caótica y frenética, sí, pero también mucho más alegre y divertida. No es casualidad tampoco que dentro de la fiesta, el prota indostánico y la chica bonita con pretensiones de carrera como cantante en Hollywood sean los dos únicos personajes honestos, y uno de los mejores momentos de la peli es cuando todo el caos se interrumpe, y ellos dos conectan, creándose una especie de mágico mundo aparte dentro del desastre generalizado. Eso, mientras todo el resto vive de fingir, de la apariencia, del aquí-no-ha-pasao-ná, y por qué no decirlo, de unos códigos de conducta tácitamente aceptados en los cuales todos pueden permitirse ser tiburones y aceptarse mutuamente como tales, en tanto no se muestren mutuamente los dientes y se dediquen a compadrear a su gusto. El detalle clave es que los dos protas, justo por ser protas, por tratar de ser auténticos y honestos consigo mismos, terminan por caer en sendas listas negras... cosa que a ellos siquiera les importa, por lo demás (bueno, la aquí muy exquisita Claudine Longet, vamos cotorreando, después tuvo un historial estilo The E! True Hollywood Story que, UFFF...). Las pelis de caos ochentero tipo "La venganza de los nerds" trataron a su modo de recrear un cierto prurito de crítica social, en versión juvenil y anfetaminizada y sin tanto éxito, y las de caos dosmilero estilo "American Pie" ya ni siquiera lo intentan. Peter Sellers simplemente los barre a todos. Con una ayudita de Blake Edwards para orquestar el caos. Y siempre muy bien acompañado por el estupendo y campysesentero soundtrack de Henry Mancini, otro que también le arregló varias veces la papeleta a Blake Edwards (el tema de "La Pantera Rosa"...).
IDEAL PARA: Desmadrarse.
VIDEOS.
-- La gran secuencia inicial [en inglés, sin subtítulos].
-- El zapato blanco que inagura todo el desastre [en inglés, sin subtítulos]. -- Claudine Longet cantando "Nothing to Lose" en la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 3 de septiembre de 2009
"Donde las águilas se atreven" (1968).

-- "Where Eagles Dare". Estados Unidos / Inglaterra. Año 1968.
-- Dirección: Brian G. Hutton.
-- Actuación: Richard Burton, Clint Eastwood, Mary Ure, Patrick Wymark, Michael Hordern, Donald Houston, Peter Barkworth, William Squire, Robert Beatty, Brook Williams, Neil McCarthy, Vincent Ball, Anton Diffring, Ferdy Mayne, Derren Nesbitt, Ingrid Pitt.
-- Guión: Alistair McLean, basado en su propia novela.
-- Banda Sonora: Ron Goodwin.
-- "Donde las águilas se atreven" en IMDb.
-- "Donde las águilas se atreven" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Segunda Guerra Mundial mundialosa del mundo. Un encopetado British high-commander ha caído en las malvadas zarpas de los ¡¡¡NAZIS!!! ¡¡¡BUAAAAAA - TENGAN MIEDO!!! Y como los ¡¡¡NAZIS!!! son mucho ¡¡¡NAZIS!!!, lo encierran en la clásica fortaleza impenetrable que los jovencitos tendrán que penetrar (empiezo a pensar que estas pelis de comandos vs. ¡¡¡NAZIS!!! tienen un fuerte componente fálico...). Como la pisada de mierda se la han mandado los británicos, ellos solitos van a tener que deshacer el entuerto (más les vale: el generalete se paseaba rumbo a una conferencia en la que se iban a discutir los planes de la invasión militar final finalosa contra los malvados ¡¡¡NAZIS!!!). Con la ayuda de un soldado estadounidense para que les arregle la papeleta (años después los british devolverán la mano haciendo que 007 les salve el c*** peli sí y peli también a los yankis). El equipo de comandos viaja en bombardero first-class hasta die Deutschlanden Alpes, y se tira en paracaídas. Ahí ya empiezan los problemas: uno del equipo se defunce en el camino, y eso que todavía no le han visto las caras a los ¡¡¡NAZIS!!! Moviéndose rápidamente, alcanzan una cabaña, y ahí, con la radio medio en estática, siguen los problemas. Con la coordinación con el mando supremo yéndose al carajo, los comandos deben avanzar a la tierra de nadie y ver cómo diablos se las apañan para entrar en un castillo con un funicular por todo acceso (vigilado, por supuesto, por el correspondiente batallón de... vamos, sé que se la saben, díganla conmigo... ¡¡¡NAZIS!!!). De a poco que los comandos avancen, se irá desvelando que el pastel fue hecho con ingredientes muy distintos a los previstos inicialmente. Que nada es lo que parece, vamos. ¡Ah! Por cierto, no sé si lo dijimos... El comando que muere después de tener un breve intercambio de opiniones con el f****** paracaídas... ¿ya dijimos que hay un traidor dentro del grupo, que podría sabotear la operación entera...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Una vez cada treinta años, esa presencia infernal conocida como "It" regresa a su pueblo para, er, ehm... Me confundí de peli. Bueno, olvídenlo. Voy de nuevo. Una vez cada veinte años, esas cosas que le gustaban a papi se ponen de moda otra vez. Casi pasando al 2010 y sucesivos, los '80s se desvanecen y los '90s saltan al candelero. En los '90s, a su vez, estaban de moda los '60s. Y así. En los '60s, entre otras cosas cuarenteras, se puso de moda... ¡¡¡LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL!!! Después de 1962, Estados Unidos tuvo que acostumbrarse a la convivencia forzada con los malvados tovarich al otro lado de la Cortina de Hierro, que es bonito dárselas de Rapapolvos del Mundo, pero no tan bonito es terminar con Cuba incrustada en el c*** a consecuencias de una represalia nuclear ultratumbesca de los malvados rusos. Y ya que hablar de los rusos en el cine podía ser más o menos incómodo porque cómo hacer una peli en donde los yanketas ganaran sin que sonara a farsa, pues bien, hagamos cine sobre nazis, que son más o menos lo mismo, incluso más chiripitos por eso de gastarnos pasta de betún para lustrar zapatos, con el valor agregado de que a los nazis les dimos flor de paliza y les metimos el hail por el agujero jamás soleado. Ahí tienen entonces la ristra de "Los cañones de Navarone", "El gran escape", "El día más largo", "Los doce del patíbulo", "La batalla de Anzio". En medio de todo eso, el hijo de Richard Burton dijo "¡papá, papá, yo quiero que también tú mates nazis! ¡Quiero verte matando nazis!". Papá Burton, a la sazón tan entradito en carnes como amigazo de los vapores etílicos, se puso a buscar una historia, y dio con la que le ofrecía Alistair McLean, sobre una novela que estaba escribiendo (novela y guión se escribieron casi simultáneamente). Como coprota contrataron a Clint Eastwood, quien fresco su exitazo de "El bueno, el malo y el feo" no quería verse rebajado a patiño de Burton, por muy Burton que fuera, pero nada que no se pueda arreglar haciendo bailar al lápiz sobre la chequera, ¿no? Y finalmente rodaron la peli. En los Alpes. Y mataron nazis. Mataron muchos nazis. Burton hijito debe haber estado orgulloso de papi.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli tiene un gran empaque. Bien mirada, la historia trata de hacer el más imposible con aquello de tratar de tapar lo lineal de la trama rizando el guión hasta lo ridículo, pero se disimula bien porque tenemos una bonita fotografía y filmación prácticamente en locaciones (no como cuando tratan de hacer una peli "ambientada en Chile", que las ruedan en México, sí señoh...). Y en la segunda parte... ¡¡¡la madre gata que me parió y me enseñó a maullar!!! No has visto una peli de guerra hasta que veas ésta. ¿Quién dice que la violencia antes era más sanitizada? Claro, había menos sangre y menos gore, vale, pero el contador de muertos vuela lo suyo. Se supone que la misión se trata del rescate. Pero lo que casi todas las pelis resuelven puntualmente (oséase, conflicto con el malo de la pantalla final en lo más hondo de su castillo, muerte del malo de la pantalla final y explosión del castillo), en esta siguen dando traca porque viene lo obvio que uno se pregunta en esos finales: "¿y cómo lo sacaron después?". No olvidemos que al prisionero lo tenían en el corazón de la Alemania Nazi, y que salirse de allí no era tan poca cosa. Además, la solución literaria al problema de quién es el malo, tiene su miga de interés (sí, a pesar de lo morosito del comienzo llega un minuto en que te preguntas qué está pasando y quién es el traidor, y cuando tienes la respuesta...). Puede que "Donde las águilas se atreven" sea una más de los good american (british, en este caso) boys contra los malvados nazis del ritmo, pero al menos en esto de ser una más, cumple con eficacia lo que se espera de ella. (Bueno, después Clint Eastwood se pitorreó en la peli llamándola "Donde los dobles se atreven", pero en fin, Hollywood es la fábrica de sueños... y de arneses para hacerte creer que un hombre puede volar...).
-- La dupla de Clint Eastwood y Richard Burton está por todo lo alto. De Clint Eastwood, por esos años al tope del cañón como monarca indiscutible del Spaghetti Western, uno lo espera (créanlo o no, en esta peli mata más gente que en cualquiera de la Trilogía del Dólar, o que en sus supuestamente más parafascistas de Harry el Sucio... pero supongo que por ser nazis no cuentan). Pero Richard Burton, actor tan reverenciado como, a juicio de servidor, sobrevalorado, aquí se las arregla bastante bien para oficiar como líder del grupo que marcha al rescate (claro, Clint Eastwood estaba jovencito e hizo sus propias proezas, mientras que Richard Burton pidió la correspondiente ayuda al departamento de arneses y FXs...). Frente a ellos, todo hay que decirlo, el resto del equipo queda un tanto en la sombra. Pero tienes dos buenos héroes de acción a falta de uno, ¿para qué más?
-- ¿Eres un rolero de pro? Quizás esta trama de "comandos al rescate de un prisionero en una misión en donde nada es lo que parece" te proporcione más de alguna maligna idea...
IDEAL PARA: Ver una estupenda peli de masacranazis.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "DÓNDE LAS ÁGUILAS SE ATREVEN":
-- "El desafío de las águilas (Where Eagles Dare)" en Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Los comandos están estudiando cómo se escabechinarán a los nazis [en inglés, sin subtítulos].
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+ Alistair MacLean,
+ Clint Eastwood,
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+ Mary Ure,
+ Richard Burton,
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martes, 17 de febrero de 2009
"La batalla de Anzio" (1968).

-- "Lo Sbarco di Anzio" (título italiano), "The Battle of Anzio" (título internacional). Italia / Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Duilio Coletti y Edward Dmytryk.
-- Actuación: Robert Mitchum, Peter Falk, Robert Ryan, Earl Holliman, Mark Damon, Arthur Kennedy, Reni Santoni, Joseph Walsh, Thomas Hunter, Giancarlo Giannini, Anthony Steel, Patrick Magee, Arthur Franz, Tonio Selwart, Elsa Albani.
-- Guión: H.A.L. Craig, sobre una adaptación de Duilio Coletti, Frank De Felitta y Giuseppe Mangione, del libro de Wynford Vaugham-Thomas.
-- Banda Sonora: Riz Ortolani.
-- "La batalla de Anzio" en IMDb.
-- "La batalla de Anzio" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En una de esas construcciones dizqueneoclásicas italianas ingresa un good american, con los muy viriles rasgos de Robert Mitchum (esta peli es los años en que habían larguísimas secuencias de créditos al comienzo en donde mencionaban hasta el perro y el gato mascotas del equipo realizador, mientras en pantalla no pasaba ná). Ingresa a una habitación, y ve a un puñao de soldadetes haciendo el mono mientras descansan de eso de ir al frente de batalla. Estamos en la época de la Segunda Guerra Mundial del Mundo, en que los Demócratas del Ritmo apaleaban malvados nazis y todo eso. El good american es en realidad un reportero de combate, en la época en que ser reportero de combate implicaba ir a meterse al horno, en medio de las balas y con el riesgo de que te saltaran el cráneo, no como ahora que se instalan cómodamente en tiendas de campaña cerca del Zerg Hatchery, esperando los partes de batalla para clonarlos a CNN. En medio del carrete desaforado vienen esas típicas conversas filosóficas de medio pelo, que mejor retírate, que no es lo tuyo, que con lo que has ganao ya podrías irte a tirar minorras en los Yueséi y dejarle todo el copropastel a los bisoños. Pero el otro no, que dale con querer conocer la verdadera naturaleza de la guerra y otras zarajandas pseudokantianas. Bueno, allá él. De pronto llegan las noticias: ¡irán al battlefront! La idea es desembarcar en un lugar llamado Anzio y doblegar la perversa resistencia alemana para tomar Roma, y así terminar la WWII (en realidad no, que ya sabemos los italianos son los soldaditos de polenta, pero como que viene más épico si lo ponemos así, ¿no?). Pero el general a cargo empieza a manifestar algunos extraños síntomas de eso que cuando es el alto mando se llama "exceso de prudencia", y cuando es en la tropa se llama "cobardía" a secas. Una operación anterior en Salerno resultó en una batalla desastrosa, y nuestro bien generalote no quiere repetir el riesgo, no sea que el éxito de la guerra, o las vidas de las tropas, o peor aún, su promoción, se vean perjudicados. De manera que desembarcará, gastará unos cuantos días cómodamente en consolidar una cabeza de playa, después dará una patrulladita por los alrededores para saber cuántas son las fuerzas alemanas, luego se tomará otro tiempecito entre tacita de té y tacita de té para ver cómo barrerlos, después los barrerá, y si para ese entonces la guerra no ha acabado, avanzará sobre Roma. Nuestro reportero, mientras tanto, no teniendo mucho que hacer, pide permiso para que le proporcionen un jeep y un conductor, y decide explorar los alrededores, mientras que nuestro buen generalote, inteligente él, decide que no hará reconocimientos para no alertar a los alemanes de su presencia allí (como si decenas de lanchas de desembarco pudieran disimularse con un poquito de pintura y a otra cosa, majo). Nuestros ragazzi emprenden así la marcha en el jeep (al que se suma otro soldado más), y avanzan, y avanzan, y avanzan, sólo por ver y pasear un poco... Y de pronto, así como así, de sopetón, se encuentran en Roma. Sin soldados. Sin tropas. Città aperta. Ante la mayúscula revelación, después de exclamar el correspondiente ¡mamma mia, ma che cosa, questo mascalzone tudeschi abandonaron el territorio di soldadinis di polenta!, emprenden el regreso a toda tarantela, e informan que están listos, Roma está ahí, llegar y llevar y páguese en tres cuotas precio contado... Nuestro generalote, al enterarse, dice entonces que los malvados alemanes han dejado pasar a la patrulla indemne para que los Aliados se confíen, e ir a parar a una trampa más adelante, sin haber consolidado aún la cabeza de playa. Desesperado, el reportero y su amiguete soldado emprenden el viaje con una patrulla, sólo para otra misión de inspección. Las consecuencias serán un largo viaje por territorio que los alemanes, ahora bien alertados del desembarco (exacto, al comienzo no había un p*** alemán en todo el territorio para hacer el heil muriendo por su patria), están fortificando a toda tallarinata. E questo está basado en una vera storia, mios caros lectores...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En los '60s, el cine bélico de toda la vida tuvo un repunte espectacular. Se habían hecho pelis sobre la WWII, pero tendían a ser melodramas pastelosos sobre aviadores sobrevolando el Pacífico y sufrientes doncellas esperando el regreso de sus pilotos, etcétera. Todo eso fue reemplazado por un cine más crudo y crítico (bueno, para los estándares de ese entonces). Ayudó, claro está, que en Estados Unidos el tema de la guerra se pusiera de moda otra vez por Vietnam. En los '60s vimos piezas como "Los cañones de Navarone", "El día más largo", "Los doce del patíbulo", "Donde las águilas se atreven", y otros en donde los buenos, rudos y sucios U.S.Army's privates se dejaban la vida liándose a balazos con los bien trajeados y siempre blackweared nazis. En medio de todo eso, el avispado productor Dino de Laurentiis, que se había hecho sus pinitos con espectaculares blockbusters Sword & Sandals como "Ulises", "Atila" y "Barrabás" (y entre medio produjo a... ¡sorpresa! ...el Federico Fellini de "La strada" y "Las noches de Cabiria"), después del trutrazo de "La biblia" se pasó a otro tipo de cine. "La batalla de Anzio" fue su intento de mantenerse a flote incorporando su piecita al Cine Bélico. Para eso compró los derechos sobre un libro escrito por Wynford Vaughan-Thomas, corresponsal de la BBC que efectivamente estuvo en Anzio (el personaje del prota está vagamente basado en él, o eso se supone al menos), y se decidió a adaptarlo. El resultado fue mediocre en lo relativo a la crítica y al público. Que a nadie le gustó, eso quiero decir. No fue un fracaso absoluto, pero tampoco fue un exitazo. Bueno, no es que Dino de Laurentiis (hombre que después produjo "Capricho a la italiana", "Barbarella", "Serpico", "Conan el bárbaro", "Dune" y "Hannibal") se preocupara mucho por ello, no en balde ha producido como desaforado y compensa así los fracasos con los éxitos, pero aún así "La batalla de Anzio" quedó como la gran peli que prometía ser, y no fue. Bueno, peor le fue a "La delgada línea roja", así es que...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Si hay algo que tiene el infatigable cappo di tutti cappi Dino de Laurentiis como productor, es la capacidad de crear pelis con gran empaque visual. Una peli producida por de Laurentiis será al menos vistosa de ver, y "La batalla de Anzio" no es una excepción. Hay algunas cosas que cantan, eso sí (ese truco barato de ahorrar en FXs, insertando planos de noticiarios de la época para las escenas de lanzamiento de misiles y bombardeo), pero en general con un presupuesto más bien modesto se consigue bastante. La historia podrá ser mediocre, pero al menos el cuento está contado de manera vistosa.
-- Esta peli sufre del mal propio de muchas otras pelis, que buscan satisfacer dos tipos de cine distinto, el espectáculo puro y el discurso ideológico, y se queda un poco con lo peor de ambos mundos. Porque la parte espectáculo es un tanto lisérgica (en particular promediando la peli hacia adelante, pecado capital donde los haya), y la parte ideológica no tiene tanta garra. El hilo conductor del asunto es la peripecia existencial del reportero que trata de entender la guerra, el por qué de la guerra y todas esas sesudas preguntas pseudofilosóficas (alabémosle que al menos quiere buscar las respuestas donde los huevos se fríen, y no en un cómodo sillón o en la cátedra universitaria como tanto filósofo mediocre que existe). La peli tarda en arrancar, pero cuando vienen las secuencias del desembarco y las primeras incursiones, agarra tensión dramática. Sin embargo, lo que prometía ser una peli de escenas con varios extras a gran escala y todo eso, termina en el viejo argumento de la patrulla perdido en territorio enemigo. Y en medio de todo eso, cuando la peli se torna episódica y por ende aburrida, nuestro reportero finalmente ve la luz, un poco a santo de nada porque si hubiera visto la luz en Pearl Harbor 1941 (por ponerle), la peli habrían tenido que rodarla allá, ¿no? Con mucha mayor modestia, y tomando el mismo tema como tópico, la contemporánea peli chilena "Caliche sangriento" (1969, o sea, un año después) con mucho menos conseguía mucho más, con un argumento semejante y un personaje muy parecido (el abogado antiguerra metido a oficial chileno), y llegando a conclusiones ideológicas mucho más arriesgadas. La escena final, al menos, tiene su interés, siendo una profunda bofetada al triunfalismo yanki, cuando el prota melancólicamente concluye que al ser humano le gusta matarse porque sí, que esta guerra no ha terminado nada, y habrán nuevas guerras en el futuro. Quizás esto contribuyó a la falta de éxito entre el público: no en balde, en 1968 los Yueséi estaban metidos hasta el pescuezo en Vietnam, y el grueso de la audiencia lo que menos quería era que le recordaran lo injusta que era la maldita guerra contra los malditos vietcongs (los yankis siempre asimilan mejor las pelis en donde ellos son los héroes que salvan el mundo), y esta peli lo que les refregaba en la cara era justamente eso. Pero aún así, por seguir hurgando en pelis que buscan la ecuación "espectáculo + profundidad" en esto de ser peli antibélica, resultados mucho mejores los logró una peli tan aparatosamente hollywoodense como "Salvando al soldado Ryan".
IDEAL PARA: Ver una peli bélica antibélica que es espectáculo antiespectáculo. O algo así.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA BATALLA DE ANZIO":
-- (Ir a la página) Comentario en Cinema de Perra Gorda.
-- (Ir a la página) Comentario en La Segunda Guerra Mundial En El Cine.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
+ Arthur Kennedy,
+ Dino de Laurentiis,
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+ Robert Mitchum,
1968,
Desembarco Naval,
II Guerra Mundial,
Periodismo
martes, 3 de febrero de 2009
"Mi nombre es violencia" (1968).

-- "Coogan's Bluff". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Don Siegel.
-- Actuación: Clint Eastwood, Lee J. Cobb, Susan Clark, Tisha Sterling, Don Stroud, Betty Field, Tom Tully, Melodie Johnson, James Edwards, Rudy Diaz, David Doyle, Louis Zorich, Meg Myles, Marjorie Bennett, Seymour Cassel.
-- Guión: Herman Miller, Dean Riesner y Howard Rodman, basados en una historia de Herman Miller.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.
-- "Mi nombre es violencia" en IMDb.
-- "Mi nombre es violencia" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Arizona. Ya se sabe que allí sólo hay desierto y mala leche. (No, Las Vegas no está en Arizona, está en Nevada). El Sheriff Coogan comete una indelicadeza que hoy en día calificaríamos de "atropello a los derechos fundamentales de la persona humana por uso excesivo de fuerza policial". Su jefecito está que rechina, no tanto por los derechos del sujeto en cuestión, sino porque la reparación del parabrisas le costará 30 dólares (¿y? A su Sheriff acaban de pasárselo al patio 'e los callaos... aunque se lo merece, en buena ley, por insubordinao, caramba). De manera que opta por sacárselo de encima por una temporada, enviándolo con pasajes a Nueva York en busca de un prisionero que debe viajar de un Estado a otro. El recién llegado, como buen vaquero de los brutos, es mirado como el campirano recién bajado de la yegua por los sofisticados y cínicos neoyorkinos, vulgarmente trampeado por cuenta de 50 centavos o un par de dólares, y también ninguneado de lo lindo por unos policías que dicen "tenemos un sistema, no funciona, pero es nuestro y no nos venga a revolver el caldero, jopú". Nuestro buen Sheriff está que revienta, en particular porque trata de alivianar la presión interna del epidídimo con una chica que lo deja con la olla a todo vapor, miren qué mal lo pasa el macho... Así es que decide hacer las cosas a la manera Clint Eastwood (¿no habíamos dicho que se trata de él, interpretando al buen Sheriff? Ah, bueno, haberlo dicho antes...), y trampea a medio sistema penitenciario para saltarse la burocracia y llevarse de una p*** vez al maldito prisionero de regreso a su tierra nativa. Con tan mala suerte que, apenas llega hasta el aeropuerto y está listo para levantárselo y a NY que se lo coman los terroristas, le tienden una emboscada y el prisionero se le escapa. Ahora sí que está en una buena: tiene encima a los NYPD, a ver la chimuchina que le arman de regreso en Arizona, y el prisionero para colmo había sido capturado por él algún tiempo atrás así es que es personal. Y no, en esos años todavía Clint Eastwood todavía no encarnaba al rudo y masho Harry el Sucio. Aunque casi.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En los '60s, Clint Eastwood se consagró como uno de los duros-duros de Hollywood. A diferencia de Sean Connery y su James Bond, puro glamour y elegancia él aunque cosiera a tiros a un pobre diablo, Eastwood era del estilo macho bruto, tipo rinoceronte en cristalería. A finales de los '60s ya estaba tratando de desligarse su poco del rol que lo hizo mundialmente conocido, el Pistolero Sin Nombre de la Trilogía de los Dólares (hacerse conocido por un personaje sin nombre, eso sí es ser macho... aunque por otra parte, nadie se acuerda del nombre de los personajes de Chuck Norris), haciendo cosillas como "La leyenda de la ciudad sin nombre" (esa peli que Homero Simpson alquilaba en el videoclub por ser un Western rudo para descubrir con horror que ¡es un musical!), o bélicas como "Donde las águilas se atreven". De pronto le ofrecieron un policial con rudo cop. Y aceptó. Para su bien. Porque si bien esta peli ha envejecido lo suyo, le brindó a Eastwood algunas otras satisfacciones posteriores, incluyendo el franqueo de pasaporte para su personaje más reconocible, el Inspector Harry "Dirty" Callahan.
¿POR QUÉ VERLA?
-- En su tiempo esta peli levantó polvo porque el famoso Sheriff Walt Coogan en cuestión era rudo y bruto (características a las que bien sirve por lo demás Clint Eastwood, siempre tan BaleaMachos/PreñaHembras él en esos años), pero en la actualidad tiene poco quehacer contra un Vic Mackey o un Jack Bauer (aunque por otra parte, es justo reconocer que tanto a Sutherland como a Chiklis le pavimentó el camino Eastwood). La peli es incluso morosita, y la pésima traducción del título al castellano mejor calzaría como "Mi nombre es paciencia" (la escena de la fuga del prisionero, que desencadena toda la acción, tarda como 30-40 minutos de peli en producirse), y no termina de decantarse por el lado de la comedia del rudo vaquero versus el citadino, con chistes que ya eran viejos en tiempos de "La pérgola de las flores", o por el lado de la acción y el drama policial. Uno lo perdona con algo de indulgencia porque después de todo estaban entrando en terreno nuevo, pero bueno, ser el primero no necesariamente significa ser el mejor. Pero para fanáticos de Harry el Sucio, o historiadores del cine, esta peli es imperdible por un motivo: he aquí el borrador de lo que después tres años después será la peli "Harry el Sucio", el inicio de la próspera y ruda franquicia. De hecho, en esta peli se reunió por primera vez el equipo que la romperá en "Harry el Sucio": Clint Eastwood en el protagónico, Don Siegel en la dirección y Lalo Schifrin en el soundtrack, que después en "Harry el Sucio" desarrollarán conceptos vertidos primariamente acá (aunque la peli se ambienta en Nueva York y "Harry el Sucio" es prototípicamente de San Francisco). Pero claro, buscar estas relaciones cinéfilas es siempre gusto de minorías, y para qué vamos a engañarnos, no todo el resto de los mortales tiene por qué pasar por el calvario. Claro que si se vieron sepetecientas veces las cinco de Harry el Sucio y aún quedan con hambre de más, pues bien, algo más queda en el raspado de la olla...
IDEAL PARA: Fanáticos de Harry el Sucio e historiadores del cine.
VIDEOS.
-- Comienzo de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Coogan le hace una visitita al malvado Ringerman en su asilo mental [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena romántica de la peli [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena en una disco psicodélica sesentera [en inglés, sin subtítulos].
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1968,
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jueves, 14 de agosto de 2008
"El caso Thomas Crown" (1968).

-- "The Thomas Crown Affair". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Norman Jewison.
-- Actuación: Steve McQueen, Faye Dunaway, Paul Burke, Jack Weston, Biff McGuire, Addison Powell, Astrid Heeren, Gordon Pinsent, Yaphet Kotto, Sidney Armus, Richard Bull, Peg Shirley, Patrick Horgan, Carol Corbett, Tom Rosqui.
-- Guión: Alan Trustman.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.
-- "El caso Thomas Crown en IMDb.
-- "El caso Thomas Crown" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¡¡¡LUZ A LA CARA!!! Muy bien, chico listo, el trabajo es el siguiente. Un día te contactaré, y tendrás que manejar. Hay una suma X de dinero en juego. Sin preguntas. Lo tomas o lo dejas. El pobre mequetrefe opta por tomar el trabajo, sin saber quién demonios es su empleador. Al tiempo después, el trabajo se va a ejecutar. Un grupo de donnadies, incluyendo a nuestro sujeto, se reúnen. El golpe implica atracar a un banco. El asunto sale a pedir de boca: se llevan una buena cantidad de numerario de baja denominación, no rastreable, etcétera. ¿Quién es la mente criminal que ha organizado todo de manera tan notable? Su nombre es Thomas Crown, y ahora va rumbo a Suiza a depositar el dinero que "se ha encontrao en la calle". El asunto no le hace gracia a la policía, ni menos a la compañía de seguros. De manera que llaman a una investigadora para que se haga cargo del asunto. La investigadora es una sujeto egocéntrica nada más cargante, que parece chica YouTube por lo autorreferente (sólo que en versión campy '60s en vez de darkEMO). Nada más de entrada, descarta todas las vías de investigación (¡ya lo había hecho la poli, genio!), y descubre que quien se ajusta al perfil es el tal Thomas Crown. Así es que empieza a seguirlo. A investigarlo. A acecharlo. A seducirlo. A abrirle las piernas. A [CENSURADO PARA MENORES DE 18 AÑOS. PARA MAYORES DETALLES, CONSULTE SU LEGISLACIÓN LOCAL]. ¿Quién ganará esta partida de ajedrez, el ladrón pasao de listo, o la chica buena para encamarse con los sospechosos...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
¡Ah, qué época aquélla, los '60s...! El mundo florecía, los estudiantes derribaban Gobiernos, y algunos de ellos, sorpréndanse... ¡Leían! Bueno, leían literatura marxista, que es más o menos equivalente a los empollones que 40 años después se leen manuales de rol. Y el cine, consecuentemente, había tenido que renovarse. ¡Nunca más esa maldita musiquita de violines para los romances! ¡Nunca más esas frasecitas imbéciles derrapadas por damas vaporosas hasta la cretinez! Como herencia de los rockanroleros '50s, se impuso la estética campy que en esa época era nada más guay, después pasó a ser hortera de mal gusto, y hoy en día es icónica de aquellos años (¡cómo se forraron "Austin Powers: Agente internacional del misterio" y secuelas explotándola!), y por eso se le perdona lo de hortera de mal gusto. "El caso Thomas Crown" (la primera, la que aquí nos ocupa) se inserta dentro de esa lógica. Probablemente es una de las primeras pelis comerciales en que la trama lisa y llanamente no importa. Entendámonos: antes existían pelis con tramas anémicas también, como en toda época y lugar, pero había al menos un intento por contar una buena historia. Pero las nuevas tendencias comunicacionales, el síndrome Marshall McLuhan ("el medio es el mensaje", etcétera) ya alborea aquí. Desde "El caso Thomas Crown" y otras onderas en adelante (podríamos mencionar en cierto modo "Golpe a la italiana" por ejemplo), empezamos a adivinar el camino que desemboca en los grandes mastodontes de Michael Bay, en donde la historia sigue importando nada, en beneficio de lo chulo que se vean las imágenes en pantalla. Así es como nos va.
¿POR QUÉ VERLA?
-- La apuesta era alta y el riesgo enorme. Quizás los productores estaban conscientes de que no estaban contando realmente nada, y la peli misma es simplemente una escena detrás de otra, casi sin hilación lógica posible (el curso de la investigación policial es de incuria, si a ratos pareciera que la investigadora hubiera aprendido a sacar conclusiones forenses en la Academia Parapsicológica Irina Spalko). La única baza a jugar era tener a una buena pareja de protas que consiguieran la química... ¿Y qué creen? Al final Sean Connery... Sí, dije Sean Connery y no Steve McQueen, no se impacientes ni me interrumpan, déjenme terminar. Al final Sean Connery, primera opción para el proyecto, decidió no involucrarse (después se arrepentiría, aunque por otra parte se desquitó mirando las curvas de Catherine Zeta-Jones en "La emboscada"), y Steve McQueen llegó casi de rebote, lo hizo para quedarse... Y más ondero no podía haber quedado. A su lado, la por ese entonces al tope de la bandera Faye Dunaway es un bombón de lo mejor (venía desencadenada desde el protagónico de "Bonnie y Clyde", y cuesta creer que después tuviera horas tan bajas como el haber interpretado a la patética villana de "Supergirl"...). Si hay una razón poderosa para ver esta peli, es justamente la química que estos dos desarrollan en la pantalla, y que resulta sencillamente arrolladora. Tanto, que podemos olvidarnos incluso de la historia (créanme, pueden hacerse un favor con eso).
-- El apartado técnico está de lo más bien. El buen Norman Jewison dirige con cierto pulso narrativo, todo el que puede habida cuenta de que el guión parece escrito después de arrojar al aire distintas tarjetas con las secuencias y puestas en la historia en el orden de caída al suelo. Están las famosas divisiones de pantalla, en las que vemos varias escenas al mismo tiempo en varios recuadros distintos (la idea le seguirá pareciendo buena a los productores de "24", que se la robaron impunemente). La banda sonora también acompaña de manera magistral, y es cortesía de un tal Michel Legrand, de carrera tan prolífica como downtone, a pesar de haberse apuntado más de algún tanto en medio de tanta promiscuidad compositiva (algunos años antes había hecho sus pinos en la emblemática "Los paraguas de Cherburgo", y en general estuvo bien activo en el cine francés de aquellos años).
IDEAL PARA: Ver una peli sesentera muy ondera.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL CASO THOMAS CROWN":
-- (Ir a la página). Reseña en Aloha Criticón.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Secuencia de créditos con la canción "The Windmills Of Your Mind" [en inglés, sin subtítulos]. -- Thomas Crown (Steve McQueen), celebrando como niñito su triunfo inicial [en inglés, sin necesidad de subtítulos]. -- Primera aparición, en clave ultraondera, de Faye Dunaway en la peli [en inglés, también sin necesidad de subtítulos]. -- La secuencia de la seducción con una... ¡partida de ajedrez...! [en inglés, sin subtítulos].
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