11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 31 de agosto de 2008

"Atando cabos" (2001).


-- "The Shipping News". Estados Unidos. Año 2001.
-- Dirección: Lasse Hallström.
-- Actuación: Kevin Spacey, Julianne Moore, Judi Dench, Cate Blanchett, Pete Postlethwaite, Scott Glenn, Rhys Ifans, Gordon Pinsent, Jason Behr, Larry Pine, Jeanetta Arnette, Robert Joy, Alyssa Gainer, Kaitlyn Gainer, Lauren Gainer.
-- Guión: Robert Nelson Jacobs, basado en la novela de Annie Proulx.
-- Banda Sonora: Christopher Young.

-- "Atando cabos" en IMDb.
-- "Atando cabos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Pobre tipo. Tiene un papá que se encarga de recordarle lo inútil que es (¿para qué es un padre, si no?), y luego se encama con una chuloputa que lo putea de la mañana a la noche. Pero el tipo tiene la personalidad destruída, así es que se convence de que esas migajas de atención son amor. Y se casa. Y tiene una hija con ella (o mejor dicho, ella tiene una hija con él, para que esto no parezca la de Schwarzenegger). La fuckgirl termina aburriéndose y se va, con la niña al lado. La policía recupera a las dos después, a una de ellas lista para el necrófilo bajo una maraña de fierros de auto doblados, y a la otra después de que mamacita la había vendido en el mercado negro para sacar 6000 de los verdes. Aparece entonces una tía en plan lo que botó el hada madrina (no es bonita ni joven), que se lo lleva hacia la tierra de sus ancestros, un pueblo perdido en allá tíramepalmonte al borde de unos acantilados nada más monos. En esa nueva localidad, sumergido en un periodicucho local (¡¡¡N° 1 PARA ENVOLVER PESCADOS!!!), con nuevos y provincianos vecinos, y bajo la atenta mirada de la educadora de párvulos del lugar, nuestro héroe (¿héroe, este debilucho?) encuentra una nueva oportunidad de descubrirse a sí mismo, desarrollarse como persona, transformarse en un hombre completo, sobrevivir hasta doblar la segunda hora de peli, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El buen Schopenhauer decía que la naturaleza humana oscilaba entre el deseo y el hastío. O algo así. Deseo, por querer lo que no se tiene, y hastío, por el aburrimiento que da todo lo que se tiene. En tanto la naturaleza humana siga siendo así, y no hay muestras de que vaya a cambiar (gattacos aparte, por supuesto), estas pelis de autoayuda y superación en plan "Tus zonas erróneas" seguirán teniendo su público, y en consecuencia, seguirán manufacturándose. Lasse Hallström, más o menos reconocido en los '90s por pelis de registro más intimista como "A quién ama Gilbert Grape" y "Las reglas de la vida" (nada de mal para alguien que comenzó su carrera ¡rodando casi toda la videografía de ABBA!), quiso seguir abusando de su suerte adaptando una novela de una tal Edna Annie Proulx (conocida también por escribir el relato que sirvió de base para "Secreto en la montaña", la de los vaqueros colipatos). El tiro le salió más o menos bien. No tan bien como para que la peli fuera estrenada comercialmente en los cines de Chile, pero no tan mal que nunca jamás en la vida sea retransmitida por el cable. Aunque por otra parte, si en el cable tienen la osadía de exhibir pelis como "Candyman 3" o "Detrás de las líneas enemigas 2: El eje del mal"...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas pelis en las cuales lo que se cuenta es menos importante que el cómo se cuenta. La historia es un tanto facilona (el tipo tiene un mal karma, viaja a un lugar relacionado con su pasado, en ese lugar rehace su vida y de paso conquista a la chica... lo de siempre, vamos), e incluso ni siquiera aquí está mejor desarrollada que en otras partes. En ese sentido, es simplemente otro producto Hollywood dizque-intelectual quiero-Premio-Oscar de los que suelen perpetrar los Hermanos Weinstein, para satisfacer al ala cultureta del cine comercial ("El paciente inglés", "Shakespeare apasionado", "Las reglas de la vida", "En busca del País de Nunca Jamás"...). Pero en lo que a nivel de realización se refiere, está más que bien. La novelista exigió, para autorizar la realización de la peli, que fuera rodada en locaciones, y eso, combinado a una estupenda fotografía, le da un tono único. Kevin Spacey, fresco entonces su éxito por "Belleza americana", se saca los zapatos (otra vez) y prueba (otra vez) lo gran actor que es (otra vez); esto hace fácil simpatizar con su personaje y seguirle las peripecias, a pesar de que en estricto rigor, el pobre desgraciao es un loser de lo peor, y ya sabemos que a nadie le gustan los losers. A su lado, Julianne Moore desluce un tanto, quién sabe por qué, si acaso Kevincito se la come (¡actoralmente hablando, claro está, no piensen eso, caramba!), o si el personaje simplemente no le iba, porque la Moore hace tiempo que tiene bien ganado su reconocimiento como gran actriz de Hollywood. Judi Dench, la M de las pelis Bond de la Era Brosnan, así como la Reina Isabel en otra Weinstein-Movie ("Shakespeare apasionado"), repite su papel de vieja pesada, lo que a pesar de tratarse de una gran actriz, pues bien, resulta algo cansino. Como la esposa muerta del prota aparece Cate Blanchett, en un papel rápido y fugaz, pero de que le pone morbo a su mujer fatal, le pone (para la trivia, años después la Blanchett y la Dench se cruzarán en "Escándalo", mientras que aquí no comparten escenas). Y como secundario de lujo tenemos al gran Pete Postlethwaite, qué más queremos. Todo esto alcanza para redimir una peli que cae en cosas como darle diálogos muuuuuu profundos a la niñata, convirtiéndola en la clásica pequiñirra odiosa, o como darle énfasis a eso de la casa amarrada de cables para que quede muuuuuu metafórico too. Pero cuando la peli se olvida de que tiene que ser cultureta, porque, ¡rediez, voto a Ezpaña, que es una de los Weinstein con Hallström de director!, entonces alcanza un estupendo nivel.

IDEAL PARA: Ver en esos momentos especiales en que la vida va down, y salir silbando una bonita melodía después.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "ATANDO CABOS":

-- (Ir a la página). Esta peli en Labutaca.net.
-- (Ir a la página). Comentario en El Criticón.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 14 de agosto de 2008

"El caso Thomas Crown" (1968).


-- "The Thomas Crown Affair". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Norman Jewison.
-- Actuación: Steve McQueen, Faye Dunaway, Paul Burke, Jack Weston, Biff McGuire, Addison Powell, Astrid Heeren, Gordon Pinsent, Yaphet Kotto, Sidney Armus, Richard Bull, Peg Shirley, Patrick Horgan, Carol Corbett, Tom Rosqui.
-- Guión: Alan Trustman.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.

-- "El caso Thomas Crown en IMDb.
-- "El caso Thomas Crown" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡LUZ A LA CARA!!! Muy bien, chico listo, el trabajo es el siguiente. Un día te contactaré, y tendrás que manejar. Hay una suma X de dinero en juego. Sin preguntas. Lo tomas o lo dejas. El pobre mequetrefe opta por tomar el trabajo, sin saber quién demonios es su empleador. Al tiempo después, el trabajo se va a ejecutar. Un grupo de donnadies, incluyendo a nuestro sujeto, se reúnen. El golpe implica atracar a un banco. El asunto sale a pedir de boca: se llevan una buena cantidad de numerario de baja denominación, no rastreable, etcétera. ¿Quién es la mente criminal que ha organizado todo de manera tan notable? Su nombre es Thomas Crown, y ahora va rumbo a Suiza a depositar el dinero que "se ha encontrao en la calle". El asunto no le hace gracia a la policía, ni menos a la compañía de seguros. De manera que llaman a una investigadora para que se haga cargo del asunto. La investigadora es una sujeto egocéntrica nada más cargante, que parece chica YouTube por lo autorreferente (sólo que en versión campy '60s en vez de darkEMO). Nada más de entrada, descarta todas las vías de investigación (¡ya lo había hecho la poli, genio!), y descubre que quien se ajusta al perfil es el tal Thomas Crown. Así es que empieza a seguirlo. A investigarlo. A acecharlo. A seducirlo. A abrirle las piernas. A [CENSURADO PARA MENORES DE 18 AÑOS. PARA MAYORES DETALLES, CONSULTE SU LEGISLACIÓN LOCAL]. ¿Quién ganará esta partida de ajedrez, el ladrón pasao de listo, o la chica buena para encamarse con los sospechosos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, qué época aquélla, los '60s...! El mundo florecía, los estudiantes derribaban Gobiernos, y algunos de ellos, sorpréndanse... ¡Leían! Bueno, leían literatura marxista, que es más o menos equivalente a los empollones que 40 años después se leen manuales de rol. Y el cine, consecuentemente, había tenido que renovarse. ¡Nunca más esa maldita musiquita de violines para los romances! ¡Nunca más esas frasecitas imbéciles derrapadas por damas vaporosas hasta la cretinez! Como herencia de los rockanroleros '50s, se impuso la estética campy que en esa época era nada más guay, después pasó a ser hortera de mal gusto, y hoy en día es icónica de aquellos años (¡cómo se forraron "Austin Powers: Agente internacional del misterio" y secuelas explotándola!), y por eso se le perdona lo de hortera de mal gusto. "El caso Thomas Crown" (la primera, la que aquí nos ocupa) se inserta dentro de esa lógica. Probablemente es una de las primeras pelis comerciales en que la trama lisa y llanamente no importa. Entendámonos: antes existían pelis con tramas anémicas también, como en toda época y lugar, pero había al menos un intento por contar una buena historia. Pero las nuevas tendencias comunicacionales, el síndrome Marshall McLuhan ("el medio es el mensaje", etcétera) ya alborea aquí. Desde "El caso Thomas Crown" y otras onderas en adelante (podríamos mencionar en cierto modo "Golpe a la italiana" por ejemplo), empezamos a adivinar el camino que desemboca en los grandes mastodontes de Michael Bay, en donde la historia sigue importando nada, en beneficio de lo chulo que se vean las imágenes en pantalla. Así es como nos va.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La apuesta era alta y el riesgo enorme. Quizás los productores estaban conscientes de que no estaban contando realmente nada, y la peli misma es simplemente una escena detrás de otra, casi sin hilación lógica posible (el curso de la investigación policial es de incuria, si a ratos pareciera que la investigadora hubiera aprendido a sacar conclusiones forenses en la Academia Parapsicológica Irina Spalko). La única baza a jugar era tener a una buena pareja de protas que consiguieran la química... ¿Y qué creen? Al final Sean Connery... Sí, dije Sean Connery y no Steve McQueen, no se impacientes ni me interrumpan, déjenme terminar. Al final Sean Connery, primera opción para el proyecto, decidió no involucrarse (después se arrepentiría, aunque por otra parte se desquitó mirando las curvas de Catherine Zeta-Jones en "La emboscada"), y Steve McQueen llegó casi de rebote, lo hizo para quedarse... Y más ondero no podía haber quedado. A su lado, la por ese entonces al tope de la bandera Faye Dunaway es un bombón de lo mejor (venía desencadenada desde el protagónico de "Bonnie y Clyde", y cuesta creer que después tuviera horas tan bajas como el haber interpretado a la patética villana de "Supergirl"...). Si hay una razón poderosa para ver esta peli, es justamente la química que estos dos desarrollan en la pantalla, y que resulta sencillamente arrolladora. Tanto, que podemos olvidarnos incluso de la historia (créanme, pueden hacerse un favor con eso).

-- El apartado técnico está de lo más bien. El buen Norman Jewison dirige con cierto pulso narrativo, todo el que puede habida cuenta de que el guión parece escrito después de arrojar al aire distintas tarjetas con las secuencias y puestas en la historia en el orden de caída al suelo. Están las famosas divisiones de pantalla, en las que vemos varias escenas al mismo tiempo en varios recuadros distintos (la idea le seguirá pareciendo buena a los productores de "24", que se la robaron impunemente). La banda sonora también acompaña de manera magistral, y es cortesía de un tal Michel Legrand, de carrera tan prolífica como downtone, a pesar de haberse apuntado más de algún tanto en medio de tanta promiscuidad compositiva (algunos años antes había hecho sus pinos en la emblemática "Los paraguas de Cherburgo", y en general estuvo bien activo en el cine francés de aquellos años).

IDEAL PARA: Ver una peli sesentera muy ondera.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL CASO THOMAS CROWN":

-- (Ir a la página). Reseña en Aloha Criticón.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Secuencia de créditos con la canción "The Windmills Of Your Mind" [en inglés, sin subtítulos]. -- Thomas Crown (Steve McQueen), celebrando como niñito su triunfo inicial [en inglés, sin necesidad de subtítulos]. -- Primera aparición, en clave ultraondera, de Faye Dunaway en la peli [en inglés, también sin necesidad de subtítulos]. -- La secuencia de la seducción con una... ¡partida de ajedrez...! [en inglés, sin subtítulos].

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