11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 26 de abril de 2012

"Infierno en la torre" (1974).


-- "The Towering Inferno" (título original en inglés), "El coloso en llamas" (título en España). Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: John Guillermin, con secuencias de acción dirigidas por Irwin Allen.
-- Actuación: Steve McQueen, Paul Newman, William Holden, Faye Dunaway, Fred Astaire, Susan Blakely, Richard Chamberlain, Jennifer Jones, O.J. Simpson, Robert Vaughn, Robert Wagner, Susan Flannery, Sheila Allen, Norman Burton, Jack Collins.
-- Guión: Stirling Silliphant, basado en las novelas "The Tower" de Richard Martin Stern, y "The Glass Inferno" de Thomas N. Scortia y Frank M. Robinson.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Infierno en la torre" en IMDb.
-- "Infierno en la torre" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El más chulialto rascatechos de San Francisco está por ser inagurado. La gente mira parriba y dice "chuaaaaaá... ¿y va a poer respirah la gente allá arría?". Pero su arquitecto está insatisfecho (Paul Newman y sus ojazos azules, por más señas). Cantidad (de pisos en este caso) no equivale a calidad de vida, y pues bien, mejor irse a un lugarcito chico en donde se puedan hacer cositas de madera como chalés e iglesias rurales, suponemos. Pero las cosas se le van a poner difíciles porque su mujercita, muy '70s y liberada ella (Faye Dunaway, en los años que estaba la mortadela de buena), acaba de obtener un peazo puesto en el laburo, y ahora debe elegir entre seguir al money o al love (Sandra Bullock y Reese Whiterspoon no se inventaron nada, ya lo ven). Mientras tanto los preparativos para la inaguración del rascacielos están a toda popa, y se hacen algunas comprobaciones de rutina. En medio de ellas, ¡UPS!, es una de desastres, así es que algo tiene que salir mal, o no hay desastre ni movie. De manera que salta una chispita en un circuito eléctrico. Llaman al arquitecto y sofocan el asuntillo, pero en medio de todo eso, una bodeguita perdida en medio de los ytantos pisos le toma el gustito a eso de la piromanía, y empieza a arder por su cuenta. El arquitecto, por su parte, sale lanzao a buscar al yerno del constructor, que se ha encargado de la construcción misma, y que para ahorrar (y ahorrarse, presumiblemente) costos, ha puesto materiales de clase B en un edificio clase A, y de ahí todo el desaguisao. El famoso yerno (Richard Chamberlain, con una cara de sodomita activo de encargo), además de poco fiable, más encima en la fiestorrita va a tratar de agarrarle la presa al arquitecto, miren qué carajo el hombre. Empieza la fiesta, y el incendito en la bodega, que ha tenido todo el tiempo del mundo para crecer y alimentarse, estalla por fin. De a poquito, Paul Newman empieza a darse cuenta de que el asunto crece y crece, y pide que se cancele todo. Pero como esta peli es un año antes del tiburón de Steven Spielberg, los jerifaltes no han aprendido eso de que siempre es mal negocio no cerrar la playa por la imagen porque al final la imagen se va al carajo igual. Que la fiesta sigue, vamos. Pero como la cosa está cada vez más que arde, esto en sentido literal, pues obligaos a llamar al jefe de bomberos, que es igual de chulazo que Paul Newman, porque es el chulazo de Steve McQueen. Sí, señores. En esta peli, el incendio es tan de órdago, que requiere no a un chulo sino dos, a Paul Newman y Steve McQueen, para darle un puñetazo a las flamas y enseñarles que con Tío Sam y las empresas inmobiliarias no se juega, joer.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Años antes de que la burbuja inmobiliaria se llevara consigo, o paralizara temporalmente al menos, las obras en las estratoconstrucciones de Dubai, la gente estaba aterrorizada de rascatechos como el por entonces novísimo World Trade Center. Saltaron entonces dos novelas sobre el tema ("The Tower" y "The Inferno Glass", que cito en inglesito porque ignoro si hay traducción al castellano), cuyos derechos, obviamente, acabaron en los departamentos de estudios de cine, en este caso de la WB y de la FOX (cuál en cuál, no me interesa, investiguen ustedes, joer). El caso es que al darse cuenta de que los dos estudios estaban desarrollando proyectos paralelos, dijeron que eso de la competencia es buena en teoría económica, pero si los teóricos económicos tuvieran razón estarían haciéndose millonarios en vez de estar haciendo clases, así es que encargaron a un solo guionista que hiciera un Frankensteincito cosiendo y pegando de las dos, para así abocar sus esfuerzos a un solo peliculón, y repartirse las ganancias tan contentos. Y como una peli de megaincendios requería a un incombustible de toda la vida para rodarla, quedó a cargo de todo el gran Irwin Allen, AKA el Rey del Cartónpiedra por series de TV como "Tierra de gigantes", "El túnel del tiempo" o "Perdidos en el espacio", y que ya había dado el batatazo produciendo "La aventura del Poseidón". Como eran dos novelas, resultó que en la peli final habían dos protas, y como ambos eran los muy chulos Paul Newman y Steve McQueen y ninguno quería ser second best, hubo que ponerlos en paralelo y en diagonal en la secuencia de créditos, hacerlos top-billing a los dos, y de paso darles la misma cantidad de diálogos a cada uno. El resultado final fue un mastodonte de dos horas cuarenta de duración, minuto más o minuto menos, de pura acción catastrofista de la de viejo cuño, de la de toda la vida, con muchos actores en roles pequeños que puedan ser adecuadamente conchabados cada X minutos para que veamos a gente morir y sepamos que eso de la amenaza es bien real, demonios.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es una gran peli en general, pero sí es una gran peli de catástrofes, un must-have o un must-see inevitable para entender el género como tal. Al igual que "Aeropuerto" y "La aventura del Poseidón", con las que esta peli forma la trilogía sagrada del "cataclismo con muertos esparcidos por el metraje", "Infierno en la torre" sigue el esquema más clásico del género: héroe de acción over-the-top (dos en este caso, a falta de uno), la chica del jovencito, rutilante elenco con buitres encima, el gran cataclismo con impactantes escenas de desastre, el bellaco que lo ha provocado todo y que egoístamente trata de salvar su propio ass en vez de contribuir a la causa común (y que, inevitable en toda peli de catástrofes que no sea el "Titanic" de James Cameron, acabará teniendo la muerte más gore de todas), etcétera. Y no se crea que por ser formulaica, esta peli es acartonada o carente de interés. Al contrario de otras pelis de desastres, en ésta los personajes están bien perfilados y definidos con apenas unos pocos trazos y diálogos, aunque servidos de manera irregular. Paul Newman y Steve McQueen son dos héroes de lujo, y tenerlos a ambos corriendo por carriles separados y uniendo fuerzas de momento en vez, le confiere aún más músculo heroico a la peli. William Holden, por su parte, está brillante como ese empresario que no tiene problemas de erección... de un largo y esbelto... rascacielos, para gloria de su propia billetera, claro está, no haciéndolo especialmente villanesco sino simplemente inconsciente de la verdadera situación, perdido en su danza de billetes. Richard Chamberlain, ya lo comentábamos, es un villano maravilloso, malo como cagar clavos, y da pena que no aparezca mucho más. Fred Astaire está como secundario de lujo, y es uno de los personajes más emotivos de la historia. A cambio, las chicas poco más que de relleno sexy, como mandaba el canon conservador de la época (ya saben: las mujeres están para cuidar la casa, criar bebés, y chillar y ser salvadas en cualquier catástrofe), incluyendo la radiante Faye Dunaway en un rol indigno de su solvencia, mientras que Susan Blakely está radiante y hermosísima (y, cosas del machismo del guión, está todavía más radiante cuando el puñetero Richard Chamberlain la putea vez sí y vez también a lo largo de la peli). Y aparece O.J. Simpson, años antes de su inolvidable rol como Nordberg en "Y dónde está el policía" y secuelas (y años antes también de... ya saben qué), en un rol que ni le perjudica ni le beneficia. Lo mismo cabe decir de Robert Vaughn y Robert Wagner, que están ahí más que nada para llenar la cuota de superestrellas que toda peli de catástrofes de alcurnia debe tener.

-- Vamos a la parte buena, o sea, al espectáculo puro y duro. "Infierno en la torre" lo proporciona. Mientras que la primera parte es morosita tirando a tediosa, ya puestos en la catástrofe misma el asunto se abuena lo suyo. El trabajo de efectos especiales es notable para la época, e incluso 35 años después siguen viéndose la mar de bien, considerando que la peli costó 14 millores de los verdes de su tiempo (una fortuna en su época, un moco de pavo en la nuestra). Ayuda, claro, que la peli se ambiente de noche, y así las llamas se ven más vistosas... y no se le ven tanto las junturas o el pegamento a las maquetas, claro está. La solución final que le encuentran al asunto, también es bastante buena, y espectáculo por todo lo alto.

-- Secuencias notables. La parejita de, ehm, "pecadores", que por hacer sus tropelías se condenan a acabar asados en el infierno de fuego (metafórica y literalmente). Todas las de Fred Astaire. Todas las que aparece el gato (sí, hay un gato, pero ése no era pariente mío, snif...). El fallido rescate en helicóptero. Richard Chamberlain recibiendo (¡al fin!) su merecido, joer con el desgraciao p**omadr* (el personaje, no el actor, of course). Y Steve McQueen, chulo como... bueno, como Steve McQueen, siendo convencido para hacer el trabajo final ("sí, encontraron a un tonto para que lo hiciera", con toda la resignación del mundo).

IDEAL PARA: Ver una peli de catástrofes de las buenas, de las canónicas, de las clásicas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos... pero les proporciono la mitad de ellos: ¡¡¡BOOOMMM!!!].



-- De los primeros en palmarla, y bien palmada miren ustedes [en inglés, sin subtítulos, pero con música de John Williams, leñe].

jueves, 14 de agosto de 2008

"El caso Thomas Crown" (1968).


-- "The Thomas Crown Affair". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Norman Jewison.
-- Actuación: Steve McQueen, Faye Dunaway, Paul Burke, Jack Weston, Biff McGuire, Addison Powell, Astrid Heeren, Gordon Pinsent, Yaphet Kotto, Sidney Armus, Richard Bull, Peg Shirley, Patrick Horgan, Carol Corbett, Tom Rosqui.
-- Guión: Alan Trustman.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.

-- "El caso Thomas Crown en IMDb.
-- "El caso Thomas Crown" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡LUZ A LA CARA!!! Muy bien, chico listo, el trabajo es el siguiente. Un día te contactaré, y tendrás que manejar. Hay una suma X de dinero en juego. Sin preguntas. Lo tomas o lo dejas. El pobre mequetrefe opta por tomar el trabajo, sin saber quién demonios es su empleador. Al tiempo después, el trabajo se va a ejecutar. Un grupo de donnadies, incluyendo a nuestro sujeto, se reúnen. El golpe implica atracar a un banco. El asunto sale a pedir de boca: se llevan una buena cantidad de numerario de baja denominación, no rastreable, etcétera. ¿Quién es la mente criminal que ha organizado todo de manera tan notable? Su nombre es Thomas Crown, y ahora va rumbo a Suiza a depositar el dinero que "se ha encontrao en la calle". El asunto no le hace gracia a la policía, ni menos a la compañía de seguros. De manera que llaman a una investigadora para que se haga cargo del asunto. La investigadora es una sujeto egocéntrica nada más cargante, que parece chica YouTube por lo autorreferente (sólo que en versión campy '60s en vez de darkEMO). Nada más de entrada, descarta todas las vías de investigación (¡ya lo había hecho la poli, genio!), y descubre que quien se ajusta al perfil es el tal Thomas Crown. Así es que empieza a seguirlo. A investigarlo. A acecharlo. A seducirlo. A abrirle las piernas. A [CENSURADO PARA MENORES DE 18 AÑOS. PARA MAYORES DETALLES, CONSULTE SU LEGISLACIÓN LOCAL]. ¿Quién ganará esta partida de ajedrez, el ladrón pasao de listo, o la chica buena para encamarse con los sospechosos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, qué época aquélla, los '60s...! El mundo florecía, los estudiantes derribaban Gobiernos, y algunos de ellos, sorpréndanse... ¡Leían! Bueno, leían literatura marxista, que es más o menos equivalente a los empollones que 40 años después se leen manuales de rol. Y el cine, consecuentemente, había tenido que renovarse. ¡Nunca más esa maldita musiquita de violines para los romances! ¡Nunca más esas frasecitas imbéciles derrapadas por damas vaporosas hasta la cretinez! Como herencia de los rockanroleros '50s, se impuso la estética campy que en esa época era nada más guay, después pasó a ser hortera de mal gusto, y hoy en día es icónica de aquellos años (¡cómo se forraron "Austin Powers: Agente internacional del misterio" y secuelas explotándola!), y por eso se le perdona lo de hortera de mal gusto. "El caso Thomas Crown" (la primera, la que aquí nos ocupa) se inserta dentro de esa lógica. Probablemente es una de las primeras pelis comerciales en que la trama lisa y llanamente no importa. Entendámonos: antes existían pelis con tramas anémicas también, como en toda época y lugar, pero había al menos un intento por contar una buena historia. Pero las nuevas tendencias comunicacionales, el síndrome Marshall McLuhan ("el medio es el mensaje", etcétera) ya alborea aquí. Desde "El caso Thomas Crown" y otras onderas en adelante (podríamos mencionar en cierto modo "Golpe a la italiana" por ejemplo), empezamos a adivinar el camino que desemboca en los grandes mastodontes de Michael Bay, en donde la historia sigue importando nada, en beneficio de lo chulo que se vean las imágenes en pantalla. Así es como nos va.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La apuesta era alta y el riesgo enorme. Quizás los productores estaban conscientes de que no estaban contando realmente nada, y la peli misma es simplemente una escena detrás de otra, casi sin hilación lógica posible (el curso de la investigación policial es de incuria, si a ratos pareciera que la investigadora hubiera aprendido a sacar conclusiones forenses en la Academia Parapsicológica Irina Spalko). La única baza a jugar era tener a una buena pareja de protas que consiguieran la química... ¿Y qué creen? Al final Sean Connery... Sí, dije Sean Connery y no Steve McQueen, no se impacientes ni me interrumpan, déjenme terminar. Al final Sean Connery, primera opción para el proyecto, decidió no involucrarse (después se arrepentiría, aunque por otra parte se desquitó mirando las curvas de Catherine Zeta-Jones en "La emboscada"), y Steve McQueen llegó casi de rebote, lo hizo para quedarse... Y más ondero no podía haber quedado. A su lado, la por ese entonces al tope de la bandera Faye Dunaway es un bombón de lo mejor (venía desencadenada desde el protagónico de "Bonnie y Clyde", y cuesta creer que después tuviera horas tan bajas como el haber interpretado a la patética villana de "Supergirl"...). Si hay una razón poderosa para ver esta peli, es justamente la química que estos dos desarrollan en la pantalla, y que resulta sencillamente arrolladora. Tanto, que podemos olvidarnos incluso de la historia (créanme, pueden hacerse un favor con eso).

-- El apartado técnico está de lo más bien. El buen Norman Jewison dirige con cierto pulso narrativo, todo el que puede habida cuenta de que el guión parece escrito después de arrojar al aire distintas tarjetas con las secuencias y puestas en la historia en el orden de caída al suelo. Están las famosas divisiones de pantalla, en las que vemos varias escenas al mismo tiempo en varios recuadros distintos (la idea le seguirá pareciendo buena a los productores de "24", que se la robaron impunemente). La banda sonora también acompaña de manera magistral, y es cortesía de un tal Michel Legrand, de carrera tan prolífica como downtone, a pesar de haberse apuntado más de algún tanto en medio de tanta promiscuidad compositiva (algunos años antes había hecho sus pinos en la emblemática "Los paraguas de Cherburgo", y en general estuvo bien activo en el cine francés de aquellos años).

IDEAL PARA: Ver una peli sesentera muy ondera.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL CASO THOMAS CROWN":

-- (Ir a la página). Reseña en Aloha Criticón.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Secuencia de créditos con la canción "The Windmills Of Your Mind" [en inglés, sin subtítulos]. -- Thomas Crown (Steve McQueen), celebrando como niñito su triunfo inicial [en inglés, sin necesidad de subtítulos]. -- Primera aparición, en clave ultraondera, de Faye Dunaway en la peli [en inglés, también sin necesidad de subtítulos]. -- La secuencia de la seducción con una... ¡partida de ajedrez...! [en inglés, sin subtítulos].

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