11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 17 de noviembre de 2013

"Los tres días del cóndor" (1975).


-- "Three Days of the Condor". Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: Sydney Pollack.
-- Actuación: Robert Redford, Faye Dunaway, Cliff Robertson, Max von Sydow, John Houseman, Addison Powell, Walter McGinn, Tina Chen, Michael Kane, Don McHenry, Michael B. Miller, Jess Osuna, Dino Narizzano, Helen Stenborg, Patrick Gorman.
-- Guión: Lorenzo Semple Jr. y David Rayfiel, basados en la novela de James Grady.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "Los tres días del cóndor" en IMDb.
-- "Los tres días del cóndor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una oficina cualquiera en donde funciona una sociedad de estudios históricos, llega un tipo atrasado al trabajo. Sin darse cuenta de que al frente, en un autito, alguien está haciendo la lista de los que han llegado. Bueno, ¿quién diablos puede querer vigilar una sociedad histórica así? Quién sabe... pero a mí no me da buena espina que la secretaria de la recepción tenga un arma en el cajón de su escritorio. O que el tipo guardia tenga peazo fusil. Cosiacas así. El caso es que nuestro prota llega atrasado, y por lo mismo, el jefe, mosqueado, lo manda a comprar el almuerzo. Favor que le hace, porque resulta que sale por una puerta lateral para no mojarse tanto (está lloviendo), y por lo tanto, el tipo de la lista al frente no lo ve. Y como se supone que están todos adentro... pues él y sus amiguetes entran a saco, y masacran a cuanto Cristo se les cruza por el camino. ¿Sociedad de estudios históricos? ¡Mis cojones! Se trata de una oficina de análisis estratégico de la CIA. Cuando nuestro prota llega con los almuerzos, se da cuenta de que o sube de peso engulléndoselos todos, o la comida se perderá, porque sus compañeros ya están cómodos digiriendo el plomo. De manera que sale corriendo y trata de esconderse donde sea. Mientras tanto en la CIA comienzan a investigar quién diablos puede haber hecho una masacre como ésa. Y se dirigen al sospechoso más obvio, al único que estaba ahí y salió vivo para contar el cuento: nuestro prota, claro está. Ahora, el chico bonito está en la carrera para limpiar su nombre, y averiguar quién demonios se las arregló para hacer limpieza de ratas en Nueva York.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década paranoica por excelencia, en lo que a cine se refiere (y no sólo ahí) fueron los '70s. No era para menos, estaba claro que la democracia en Estados Unidos ya no funcionaba, que el Gobierno había traicionado a We The People, etcétera. Durante los '70s, los malos ya no serían los japis ni los nazis ni el imperialismo chino, sino los funcionarios dentro del Gobierno, el Gobierno Invisible, el Imperio Secreto, etcétera. En los '70s también florecieron las pelis sobre la CIA, que siempre seguían el tópico de: 1.- El prota reluctante a servir a la CIA o a confiar en ella, 2.- El burócrata de mierda que trata de salvar su propio culo haciéndose pasar por un patriota, y 3.- Los superiores aún más superiores de la CIA que saben que no se está para construir un mundo mejor sino para defender los intereses patrios (que por alguna razón siempre son los propios), y saben que los de los puntos 1 y 2 son los prescindibles (pero como el 2 es el maloh, suele palmarla, mientras que el 1 es el buenoh, así es que ése se las arregla, aunque esto no es una ley definitiva ni universal tampoco). "Los tres días del cóndor", basada en una novela cuyo título original le daba seis días al bicho, sigue al calco esta fórmula.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ecuación explosiva. Junta al inveterado productor Dino de Laurentiis ("Ulises", "Barrabás", "La Biblia", "Capricho a la italiana", "Barbarella", "Serpico", "Flash Gordon", "Conan el Bárbaro", "Duna", "Hannibal"), al incombustible Sydney Pollack ("Yakuza", "Ausencia de malicia", "Tootsie", "Fachada", "Juegos del destino") y al guaperas Robert Redford, tan socialmente consciente él ("Butch Cassidy y Sundance Kid", "El golpe", "Todos los hombres del Presidente", "Brubaker", "Leones por corderos", "La ley del silencio"), ¿y qué tienes? Pues una peli que es un puñetazo a la mandíbula, qué más esperabas. La premisa de la peli es sumamente sencilla, y la trama también, pero la dupleta Laurentiis/Pollack le da un gran empaque, poniendo al pobrecito carilindo Redford (a mucho respeto por su talento actoral, pero es que en esos años iba de rompecorazones, para qué andarnos con cuentos) en el brete de tener que defender su vida contra un enemigo invisible y que está en todas partes. La mejor baza de esta peli es que en ningún minuto lo vemos como un superhéroe listo para hacer justicia sembrando la ciudad de cadáveres o haciendo el McGyver (algo que seguramente harían ahora, si se atrevieran a perpetrar un remake, y si no, díganselo a los autores de "Bourne: El ultimátum"), sino como un pobre diablo que tiene un empleo bastante rutinario, que de pronto se ve arrojado allá afuera a defenderse como mejor pueda (es lo que tiene cuando en tu empleo rutinario, tu empleador es la CIA). La peli tiene algunas situaciones un tanto forzadas (la subtrama romántica está metida con calzador, y luego se quejan de que el cine de ahorita es así, aunque a nadie le hace mal ver a la siempre vistosa Faye Dunaway en escena), pero la trama principal, la del complot para matar a la oficina completa, se resuelve con bastante naturalidad. Esta peli es por lo mismo una buena dosis de lo que el thriller setentero podía ofrecer, en los años en que estas pelis estaban protagonizadas por seres humanos y no por brusgüilis que matan a matón sí y matón también en medio de diálogos descacharrantes (¿alguien dijo Jason Bourne?).

-- Suspenso del bueno. La escena inicial de la masacre está filmada con pulcritud, sin demasiado estilismo, y esta manera directa de narrarlo lo hace aún más doloroso e impactante: son seres humanos los que están muriendo, no héroes de comic. Más adelante, los van y vienen de Joubert y el prota, en que el pobre desgraciado es un tipo sin demasiado entrenamiento frente a un asesino profesional, valen oro puro. Y el final, y no, no me mandaré spoilers aquí, después de todo lo que hemos visto, es algo que te hace quedarte en tu asiento petrificado, y eso sin que te estén contando nada especial, sino únicamente con toda la tensión acumulada desde atrás.

-- Un punto importante de esta peli gira en torno a la CIA. ¿Para qué diablos sirven los servicios de espionaje? Bueno... para espiar, vale. ¿Para espiar qué? ¿Al enemigo? ¿A nosotros mismos? ¿Y si se supone que somos los espías, entonces no se supone que deberíamos protegernos entre nosotros? En el fondo, esta peli retrata a la CIA, más que como una agencia sólida y organizada en persecusión de "los malos" (los enemigos de América, claro, que ya sabemos los USA son los buenos por antonomasia, porque Dios así lo estableció), como una hipertrofiada panda de tarados que ni siquiera sabe hacer bien su trabajo. O como un gigantesco organismo esclerotizado cuya cabeza no siempre sabe lo que están haciendo sus manos (y ya puestos, sus brazos, riñones...). Sería hasta cómico, de no ser porque el asunto tiene también un puntillo de realidad. O como las pelis de Jack Ryan son bonitas pero son pura ficción (y las de James Bond, ya no digamos). Lo peor es que la CIA, después de todo, es el Gobierno en las sombras, capaz de poner a uno de los suyos nada menos que en la silla principal de la Casa Blanca (George Bush fue director de la CIA entre 1976 y 1977, justito después de que se rodara esta peli). O el viejo problema de quis custodiet ipsos custodes (quien es el perro que vigila a los otros perros, dicho en gatunés).

-- ¿La ejecución? Impecable. Robert Redford mojando la camiseta por el sistema (algo que hará al año siguiente en ese otro clásico conspiranoico que es "Todos los hombres del Presidente"), Faye Dunaway dándole entidad a una "chica del héroe" demasiado chica del héroe sobre el papel, Cliff Robertson como un cabrón mando medio de la CIA, y la gran adición de Max von Sidow bordándola como siempre en su rol de asesino a contrata de la CIA (véanlo y díganme despues si me creen que este tipo fue Cristo en "La más grande historia jamás contada", Ming el Despiadado en "Flash Gordon", y el papá de Russell Crowe en el "Robin Hood" de Ridley Scott, por no hablar de sus comienzos a las órdenes de... ¡Ingmar Bergman!). Los funcionarios de la oficina, que aparecen un poquito y son masacrados después, aunque sea en sus diez minutos se las arreglan para metérsenos al ojo, y cuando caen como pollos, sentimos sus muertes como si hubieran sido los tipos con los que hemos ido a tomar cerveza los últimos veinte años de nuestras vidas (particularmente doloroso el "no gritaré" de Tina Chen...).

IDEAL PARA: Ver una peli sobre la CIA con los pies sobre la tierra.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].


jueves, 26 de abril de 2012

"Infierno en la torre" (1974).


-- "The Towering Inferno" (título original en inglés), "El coloso en llamas" (título en España). Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: John Guillermin, con secuencias de acción dirigidas por Irwin Allen.
-- Actuación: Steve McQueen, Paul Newman, William Holden, Faye Dunaway, Fred Astaire, Susan Blakely, Richard Chamberlain, Jennifer Jones, O.J. Simpson, Robert Vaughn, Robert Wagner, Susan Flannery, Sheila Allen, Norman Burton, Jack Collins.
-- Guión: Stirling Silliphant, basado en las novelas "The Tower" de Richard Martin Stern, y "The Glass Inferno" de Thomas N. Scortia y Frank M. Robinson.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Infierno en la torre" en IMDb.
-- "Infierno en la torre" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El más chulialto rascatechos de San Francisco está por ser inagurado. La gente mira parriba y dice "chuaaaaaá... ¿y va a poer respirah la gente allá arría?". Pero su arquitecto está insatisfecho (Paul Newman y sus ojazos azules, por más señas). Cantidad (de pisos en este caso) no equivale a calidad de vida, y pues bien, mejor irse a un lugarcito chico en donde se puedan hacer cositas de madera como chalés e iglesias rurales, suponemos. Pero las cosas se le van a poner difíciles porque su mujercita, muy '70s y liberada ella (Faye Dunaway, en los años que estaba la mortadela de buena), acaba de obtener un peazo puesto en el laburo, y ahora debe elegir entre seguir al money o al love (Sandra Bullock y Reese Whiterspoon no se inventaron nada, ya lo ven). Mientras tanto los preparativos para la inaguración del rascacielos están a toda popa, y se hacen algunas comprobaciones de rutina. En medio de ellas, ¡UPS!, es una de desastres, así es que algo tiene que salir mal, o no hay desastre ni movie. De manera que salta una chispita en un circuito eléctrico. Llaman al arquitecto y sofocan el asuntillo, pero en medio de todo eso, una bodeguita perdida en medio de los ytantos pisos le toma el gustito a eso de la piromanía, y empieza a arder por su cuenta. El arquitecto, por su parte, sale lanzao a buscar al yerno del constructor, que se ha encargado de la construcción misma, y que para ahorrar (y ahorrarse, presumiblemente) costos, ha puesto materiales de clase B en un edificio clase A, y de ahí todo el desaguisao. El famoso yerno (Richard Chamberlain, con una cara de sodomita activo de encargo), además de poco fiable, más encima en la fiestorrita va a tratar de agarrarle la presa al arquitecto, miren qué carajo el hombre. Empieza la fiesta, y el incendito en la bodega, que ha tenido todo el tiempo del mundo para crecer y alimentarse, estalla por fin. De a poquito, Paul Newman empieza a darse cuenta de que el asunto crece y crece, y pide que se cancele todo. Pero como esta peli es un año antes del tiburón de Steven Spielberg, los jerifaltes no han aprendido eso de que siempre es mal negocio no cerrar la playa por la imagen porque al final la imagen se va al carajo igual. Que la fiesta sigue, vamos. Pero como la cosa está cada vez más que arde, esto en sentido literal, pues obligaos a llamar al jefe de bomberos, que es igual de chulazo que Paul Newman, porque es el chulazo de Steve McQueen. Sí, señores. En esta peli, el incendio es tan de órdago, que requiere no a un chulo sino dos, a Paul Newman y Steve McQueen, para darle un puñetazo a las flamas y enseñarles que con Tío Sam y las empresas inmobiliarias no se juega, joer.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Años antes de que la burbuja inmobiliaria se llevara consigo, o paralizara temporalmente al menos, las obras en las estratoconstrucciones de Dubai, la gente estaba aterrorizada de rascatechos como el por entonces novísimo World Trade Center. Saltaron entonces dos novelas sobre el tema ("The Tower" y "The Inferno Glass", que cito en inglesito porque ignoro si hay traducción al castellano), cuyos derechos, obviamente, acabaron en los departamentos de estudios de cine, en este caso de la WB y de la FOX (cuál en cuál, no me interesa, investiguen ustedes, joer). El caso es que al darse cuenta de que los dos estudios estaban desarrollando proyectos paralelos, dijeron que eso de la competencia es buena en teoría económica, pero si los teóricos económicos tuvieran razón estarían haciéndose millonarios en vez de estar haciendo clases, así es que encargaron a un solo guionista que hiciera un Frankensteincito cosiendo y pegando de las dos, para así abocar sus esfuerzos a un solo peliculón, y repartirse las ganancias tan contentos. Y como una peli de megaincendios requería a un incombustible de toda la vida para rodarla, quedó a cargo de todo el gran Irwin Allen, AKA el Rey del Cartónpiedra por series de TV como "Tierra de gigantes", "El túnel del tiempo" o "Perdidos en el espacio", y que ya había dado el batatazo produciendo "La aventura del Poseidón". Como eran dos novelas, resultó que en la peli final habían dos protas, y como ambos eran los muy chulos Paul Newman y Steve McQueen y ninguno quería ser second best, hubo que ponerlos en paralelo y en diagonal en la secuencia de créditos, hacerlos top-billing a los dos, y de paso darles la misma cantidad de diálogos a cada uno. El resultado final fue un mastodonte de dos horas cuarenta de duración, minuto más o minuto menos, de pura acción catastrofista de la de viejo cuño, de la de toda la vida, con muchos actores en roles pequeños que puedan ser adecuadamente conchabados cada X minutos para que veamos a gente morir y sepamos que eso de la amenaza es bien real, demonios.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es una gran peli en general, pero sí es una gran peli de catástrofes, un must-have o un must-see inevitable para entender el género como tal. Al igual que "Aeropuerto" y "La aventura del Poseidón", con las que esta peli forma la trilogía sagrada del "cataclismo con muertos esparcidos por el metraje", "Infierno en la torre" sigue el esquema más clásico del género: héroe de acción over-the-top (dos en este caso, a falta de uno), la chica del jovencito, rutilante elenco con buitres encima, el gran cataclismo con impactantes escenas de desastre, el bellaco que lo ha provocado todo y que egoístamente trata de salvar su propio ass en vez de contribuir a la causa común (y que, inevitable en toda peli de catástrofes que no sea el "Titanic" de James Cameron, acabará teniendo la muerte más gore de todas), etcétera. Y no se crea que por ser formulaica, esta peli es acartonada o carente de interés. Al contrario de otras pelis de desastres, en ésta los personajes están bien perfilados y definidos con apenas unos pocos trazos y diálogos, aunque servidos de manera irregular. Paul Newman y Steve McQueen son dos héroes de lujo, y tenerlos a ambos corriendo por carriles separados y uniendo fuerzas de momento en vez, le confiere aún más músculo heroico a la peli. William Holden, por su parte, está brillante como ese empresario que no tiene problemas de erección... de un largo y esbelto... rascacielos, para gloria de su propia billetera, claro está, no haciéndolo especialmente villanesco sino simplemente inconsciente de la verdadera situación, perdido en su danza de billetes. Richard Chamberlain, ya lo comentábamos, es un villano maravilloso, malo como cagar clavos, y da pena que no aparezca mucho más. Fred Astaire está como secundario de lujo, y es uno de los personajes más emotivos de la historia. A cambio, las chicas poco más que de relleno sexy, como mandaba el canon conservador de la época (ya saben: las mujeres están para cuidar la casa, criar bebés, y chillar y ser salvadas en cualquier catástrofe), incluyendo la radiante Faye Dunaway en un rol indigno de su solvencia, mientras que Susan Blakely está radiante y hermosísima (y, cosas del machismo del guión, está todavía más radiante cuando el puñetero Richard Chamberlain la putea vez sí y vez también a lo largo de la peli). Y aparece O.J. Simpson, años antes de su inolvidable rol como Nordberg en "Y dónde está el policía" y secuelas (y años antes también de... ya saben qué), en un rol que ni le perjudica ni le beneficia. Lo mismo cabe decir de Robert Vaughn y Robert Wagner, que están ahí más que nada para llenar la cuota de superestrellas que toda peli de catástrofes de alcurnia debe tener.

-- Vamos a la parte buena, o sea, al espectáculo puro y duro. "Infierno en la torre" lo proporciona. Mientras que la primera parte es morosita tirando a tediosa, ya puestos en la catástrofe misma el asunto se abuena lo suyo. El trabajo de efectos especiales es notable para la época, e incluso 35 años después siguen viéndose la mar de bien, considerando que la peli costó 14 millores de los verdes de su tiempo (una fortuna en su época, un moco de pavo en la nuestra). Ayuda, claro, que la peli se ambiente de noche, y así las llamas se ven más vistosas... y no se le ven tanto las junturas o el pegamento a las maquetas, claro está. La solución final que le encuentran al asunto, también es bastante buena, y espectáculo por todo lo alto.

-- Secuencias notables. La parejita de, ehm, "pecadores", que por hacer sus tropelías se condenan a acabar asados en el infierno de fuego (metafórica y literalmente). Todas las de Fred Astaire. Todas las que aparece el gato (sí, hay un gato, pero ése no era pariente mío, snif...). El fallido rescate en helicóptero. Richard Chamberlain recibiendo (¡al fin!) su merecido, joer con el desgraciao p**omadr* (el personaje, no el actor, of course). Y Steve McQueen, chulo como... bueno, como Steve McQueen, siendo convencido para hacer el trabajo final ("sí, encontraron a un tonto para que lo hiciera", con toda la resignación del mundo).

IDEAL PARA: Ver una peli de catástrofes de las buenas, de las canónicas, de las clásicas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos... pero les proporciono la mitad de ellos: ¡¡¡BOOOMMM!!!].



-- De los primeros en palmarla, y bien palmada miren ustedes [en inglés, sin subtítulos, pero con música de John Williams, leñe].

lunes, 16 de febrero de 2009

"Bonnie y Clyde" (1967).


-- "Bonnie and Clyde". Estados Unidos. Año 1967.
-- Dirección: Arthur Penn.
-- Actuación: Warren Beatty, Faye Dunaway, Michael J. Pollard, Gene Hackman, Estelle Parsons, Denver Pyle, Dub Taylor, Evans Evans, Gene Wilder.
-- Guión: David Newman y Robert Benton, y Robert Towne sin acreditar.
-- Banda Sonora: Charles Strouse.

-- "Bonnie y Clyde" en IMDb.
-- "Bonnie y Clyde" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Chico linda y chica linda se conocen. Son los años de la Gran Depresión, así es que en vez de irse a tomar un milkshake y presentarse a los padres como corresponde, o simplemente salir y hacer el shanti-shanti delight Buddha por ahí, ambos deciden emprenderlas contra el sistema, tomar la ametralladora y salir a vivir la vida loca por los caminos. En una de las tantas, se topan con una casa a medio derruir, que su dueño heredó de su padre, que a la vez heredó de su padre, que a la vez (suponemos) heredó de los indios originarios de la región, y que está con un mayúsculo cartel de "embargado por orden judicial a cuenta de la hipoteca impaga al Banco". El chico lindo (Clyde Barrow, o sea Warren Beatty cuando inflamaba corazones femeninos) y la chica linda (Bonnie Parker, la por ese entonces muy vistosa Faye Dunaway) dicen entonces la frase canónica ésa de "nosotros robamos bancos", a pesar de que en su p*** vida se las han empeñado con uno. Pero lo hacen. Porque eso es lo que se hacía en la época de la Gran Depresión, para redistribuir el dinero convenientemente acaparado por los especuladores: asaltar bancos para propender así a una redistribución de la riqueza que pusiera la economía en marcha otra vez. Empieza así la Balada de Bonnie y Clyde, estos dos descastados que por aquello de impresionar al sexo opuesto se meten a gangsterstars (los abuelitos lejanos de los raperos con pistolas, vaya), que pronto se verán acosados por la policía y el sistema, hasta su lógico y lúgubre final... Por eso, chicos, ustedes deben portarse bien, obedecer en todo a sus padres, ser niños de bien, y estudiar y crecer para transformarse en hombres de provecho para la sociedad. Amén.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, esos turbulentos '60s! Eran buenos años: los pijos metíos a rebeldes salían a las calles a protestar contra Vietnam, esos melenúos de Liverpool (¿cómosellamaban...? ¡Oh, sí! The Beatles, como el chaleco que se llama beatle) la llevaban, y con la píldora podías meterte con cualquiera a follar como conejos (bueno, eso si eras lo suficientemente bonito, que por muy hippie que se fuera, en cualquier época que se precie de tal nadie quiere follar con la fea). Para responder a esa oleada de rebeldía juvenil reprimida por tantos años de pie de manzana hornéandose en la ventana, el cine tuvo que emprender una profunda renovación. Esos entrañables bailarines bajo la lluvia, esos vaqueros peinaditos y de camisita limpia, esos gángsters siempre bien ataviados y reprendidos por el cura de turno hasta comer dieta de plomo, todo eso ahora lucía vetusto y anticuado. El cine se volvió más outrageous: más (y más extraño) sexo, más violencia... "Bonnie y Clyde" se inscribe dentro de esa tendencia revisionista generalizada, en donde los viejos códigos fílmicos (en este caso el cine de gángsters '30s style al estilo de "El enemigo público número 1" o "El bosque petrificado") eran subvertidos y reconvertidos en otra cosa. Por supuesto, lo que en esa época era progre, chupi y lo más adelantado de lo adelantado, hoy en día luce clásico, canónico, casi tan vetusto como ese tipo de cine al que se proponía reemplazar. Pero sigue siendo una joya fílmica.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una peli romántica. No me refiero sólo al romanticismo ñoño de "tequiero/teamo/teadoro" (aunque también lo hay), sino a esa cosa más vaga e indefinible que es el individualismo remarcado por encima de las convenciones sociales. Lejos de las convenciones del cine de gángsters de los '30s, aquí los gángsters son héroes sin paliativos (antihéroes, cabría mejor decir), y el sistema es el malvado. Puro romanticismo, vaya. Las motivaciones de los héroes son el más puro y refinado narcisismo: cada uno se mete a la vida delictual porque quiere impresionar al otro, y bueno, ambos se retroalimentan mutuamente. Un cuarto de siglo después, la idea de una pareja de outsiders armados con revólveres en la carretera le seguirá pareciendo buena a Oliver Stone, que rodará "Asesinos por naturaleza" con el mismo espíritu, aunque con resultados claramente inferiores.

-- Bonnie y Clyde, tal y como se presentan en esta peli, podrían perfectamente candidatearse al Premio de la Pareja Fílmica Más Extraña De La Historia. Verán, él... bueno, él... mmmmmm... Ella es calentorra, muy calentorra, cashonda hasta la médula, mientras que a él... pues bien... verán, es que a él no se le para la cosita. Iñipiñi. Cero. Nada. La peli tiene la suficiente delicadeza para no explorar en esa perturbadora faceta sexual de Clyde, pero de todas maneras, algo dice el que ambos puedan seguir adelante con su peculiar relación, a pesar de que él volaría medio planeta para esconderse del agresivo acoso de un par de biberones, mientras que ella, bueno, tiene que contentarse con aguantar la respiración hasta 10 y tomarse una ducha fría (y nótese que la Dunaway en esos años estaba para duchársela entera...). Aquí hay méritos compartidos, porque si bien el guión desarrolla muy bien este muy extraño romance entre ambos, también está el extraordinario trabajo de Warren Beatty y Faye Dunaway al respecto (imaginamos esto como un acto de valentía del señor Beatty, considerando que en esos años tenía fama de meterle escopetazo a cuanta gallinácea se le cruzara por el cañón, que era el nuevo chico rubio de Hollywood, y que además era el productor de la peli con casi entera libertad creativa, y por lo tanto, tenía todas las cartas para presentarse como macho viril matachicas, en vez del rol que hace en esta peli).

-- La parte de la acción y la violencia, pues bien... Ya sabemos que las copias le hacen mal al original. En su tiempo, muchas soluciones narrativas de esta peli eran buenísimas y originales, incluyendo el hecho de tener violencia a raudales combinada con música campirana. Pero esta fórmula fue tan imitada después (¡hasta en "Los Dukes de Hazzard", MFG!), que ha perdido gracia, y hasta es pesadota (ahí tienen a Homero Simpson y su clásico diálogo: "¡Empezaron a perseguirnos cuando pusiste esa música campirana de persecusión!"). Pero si uno se saca a los imitadores de encima y se concentra en lo que esta peli representó para su tiempo, o simplemente en el delicado acabado de las escenas de violencia, sigue siendo grande como la vida. Lo interesante del caso es que la violencia es tratada como parte de la atmósfera, incluso se respira en el ambiente, sin que los protas sean de naturaleza especialmente violenta. Dicho de otro modo: lo perturbador aquí no es poner a gángsters disparándole con rifles a la policía, o a policías ametrallando bárbaramente casas y autos para liquidar a los enemigos públicos de la sociedad, sino el hecho de que los protas piensan y actúan con perfecta inconsciencia, casi como niños chicos, y de este modo, cada vez que jalan del gatillo lo hacen con una amoralidad casi perfecta. Pero son tipos realizados, eso sí: el sueño americano perfecto, ¿no?

-- La ambientación de la peli, durante la Gran Depresión (la época en que efectivamente vivieron los históricos Bonnie y Clyde) añade una interesante segunda lectura a la peli, que no se dice frontalmente, pero que en más de algún minuto puede leerse. La Gran Depresión es uno de los episodios más traumáticos en la Historia de los Estados Unidos, porque representa el tenebroso reverso del American Dream: en 1929 la economía se fue a pique básicamente porque una manga de especuladores se pusieron a sobrevalorar acciones en el juego de la Bolsa, y cuando éstas se desplomaron, toda esa riqueza ficticia se evaporó y millones de personas se vieron paradas, o bien con hipotecas hasta el pescuezo. Antes de 1929 todos iban a ser millonarios, sin detenerse a pensar que alguien tiene que ser pobre para hacer el trabajo de baja calificación que permita a los millonarios seguir viviendo su lujoso tren de vida, y eso después de 1929 se acabó (por unos años al menos). Bonnie y Clyde en muchos aspectos son el resultado de dicho quiebre social. Quizás sean delincuentes, quizás sean gángsters, quizás se hayan liado a tiros con la policía y hayan matado a alguno, pero también en última instancia el sistema es el responsable, ese sistema que permitió la especulación irresponsable a gran escala y después hizo pagar al pequeño contribuyente los platos que esencialmente fueron rotos por los grandes contribuyentes. Esta peli representa de este modo la rayana incapacidad de una sociedad como la de Estados Unidos, que se pretende y a veces hasta actúa como si fuera democrática, para hacerse cargo de sus vástagos, cuando el American Way of Life por alguna razón sale mal, así como las formas retorcidas que el individualismo del Self Made Man puede volverse contra el individualismo de otras personas, cuando la prosperidad se acaba por culpa de otros Self Made Man. Y todo esto, ambientado en lugares tan clásicamente americanos como los pequeños poblados post-FarWest del MiddleWest yanki. La lectura, no por soterrada, es menos evidente. Con esos mimbres, vamos a ver si la combinación de la moda de hacer remakes por todo en Jólivu, con la Crisis Subprime made-in-2008, llevan a perpetrar una nueva versión de esta peli. Bueno, ya salió el rumor de que Clyde (la Faye Dunaway) sería interpretada por... ¡Hillary Duff! (Bastet, si lo permites, te lo juro, me cambio de religión).

IDEAL PARA: Ver una peli ultraclásica y catedralicia sobre el mundo de los bajos fondos de Estados Unidos, y sobre lo que significa ser americano en tiempos de crisis.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "BONNIE Y CLYDE":

-- (Ir a la página) Comentario en Pablo Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en Quesito Rosa.
-- (Ir a la página) Comentario en Ese Cierto Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en De Locuras Y Paranoias.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena en la que se confiesan como ladrones de bancos [en inglés, sin subtítulos]. -- ¡Primer papel de Gene Wilder en el cine, en esta peli! [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 17 de agosto de 2008

"El caso Thomas Crown" (1999).


-- "The Thomas Crown Affair". Estados Unidos. Año 1999.
-- Dirección: John McTiernan.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Rene Russo, Denis Leary, Fritz Weaver, Frankie Faison, Ben Gazzara, Mark Margolis, Esther Cañadas, Faye Dunaway.
-- Guión: Leslie Dixon y Kurt Wimmer, basados en el guión original de Alan Trustman para la peli "El caso Thomas Crown" de 1968.
-- Banda Sonora: Bill Conti.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Es Thomas Crown un tipo confiable? ¿Le mirarías la cara a Pierce Brosnan y dirías "sí, confío en este tipo"...? Hmmmmmm... El caso es que Thomas Crown es una piraña erizada de abogados y conexiones políticas. Lo tiene todo. Salvo un lindo cuadro. Colgando en un Museo. Incomprable. Hasta que un día, llega un simpático caballito de troya hasta las instalaciones del Museo. Bueno, hay una diferencia entre un sarcófago etrusco y un caballo grecoasiático, así es que las autoridades del museo se ponen medio sospechosas. Pero entre burocracia viene y burocracia va, el caballito se abre. Y sale una panda de siniestros eslavos. Los slavish empiezan a hacer cositas aquí y cositas allá, y los sistemas del Museo empiezan a colapsar. Y por esos accidentes accidentosos del destino, aparece Thomas Crown rondando por ahí. Thomasito le dice a un guardia "oye, pues, mira, parece que algo raro está pasando aquí", y se arma la de Dios es Cristo dentro del Museo. Y en medio del todo el caos, Thomas Crown aparece en una sala cualquiera y, ¡ups!, así como que no quiero, por accidente, uno de los cuadros termina en el interior del maletín... Los pillastres acaban sentados en la comisaría, contestando preguntas, mientras que aparece una misteriosa mujer yo-en-control, representando a la agencia aseguradora suiza, que inmediatamente se las apaña para entrometerse con porfía femenina en la investigación. La agente en cuestión, apenas mete su nariz a la licuadora, empieza a oler todas las cosas que están mal, y su pizpireta probóscide le revela de inmediato que Thomas Crown está detrás de todo esto. ¿Por qué? Pues... ¡Porque es Thomas Crown, carajo! El poli a cargo de la investigación, mosqueado por supuesto porque ya quería a la agente para contratar su propia póliza de seguros, pero si le están haciendo el trabajo policíaco por él, pues bien, por qué no... La agente entonces se embarcará en la misión imposible de seducir el pelo en pecho de Thomas Crown, sin terminar ella seducida por él... ¿Quién ganará este juego del gato y el ratón? Ayayay, es que ustedes no han aprendido nada, en el amor, para ganar, hay que sacrificar un poco, y si uno se pone a competir, todo se va al demonio, el odio sólo destruye, sólo el amor es fecundo, hijos míos, aleluya...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá en 1968 se rodó una peli llamada "El caso Thomas Crown" (en español se ha exhibido también como "Sociedad para el crimen", por si acaso son cazadores de rarezas). La peli tuvo mediana recepción en su época por ser demasiado over-the-top (sí, es cierto, lo era), pero con el tiempo se transformó en pieza de culto, más que nada por lo onderos que se veían Steve McQueen y Faye Dunaway juntos, que por su no muy pulida trama. Pierce Brosnan, que no por nada es también el productor (¿pensaban que la peli lo lucía a él por casualidad...?) quería a John McTiernan en la dirección, él dijo no, luego dijo bueno ya, y cuando vio lo que se traían entre las manos, dijo: "¡Por Dios, es que ustedes no aprenden! ¿Acaso no se dan cuenta de que la original era un latazo? ¡Si la hacen igual, esto se va a pique! Déjenme mostrarles como se hace!". Uno de esos ejecutivos que están ahí por ser el hijo de Alguien, le dijo entonces a McTiernan: "¡Señor McTiernan, no me gusta el tonito en que me está hablando, usted va a resp...!", a lo que McTiernan respondió con tono solemne: "I'm Predator!!! I'm Die Hard!!! I'm Red October!!! And I can tell you, ugly crying kid, I WILL BE THOMAS CROWN!!!", después de lo cual miró a Pierce Brosnan y dijo respetuosamente "bueno, bueno, es metafórico, ambos sabemos que tú lo vas a interpretar, Piercito"... Bien, en realidad no sucedió así (salvo porque McTiernan iba, después no iba y al final fue, eso sí, pero el resto es ficción), pero tanto más hubiera sido así, porque el caso es que McTiernan dijo "esto no funciona, esto tampoco, esto menos... cambiémoslo así, así y asá". Y facturó una peli que no fue un éxito de masas, lo que se dice un éxito de masas, pero si gastó 48 millones y recuperó 71 millones de los verdes sólo en los cines de Estados Unidos, por no hablar de las ganancias planetarias y los derechos sobre el DVD... Y que dio pie para hablar durante años de un eventual "El caso Thomas Crown 2". Quién sabe.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Las comparaciones son inevitables, así es que digámoslo desde ya y ahorremos el suspenso. Generalmente, cuando se busca hacer remakes, se hacen sobre esas pelis que han adquirido cierto estatus de culto o clásicos, y eso porque algo de bueno tenían, razón por la que el remake, si es hecho a la rápida y sin inspiración, suele ser mucho más deslavado que el producto original. Sin embargo, en este caso la tenían fácil superando al Thomas Crown original (ya dijimos que el fuerte de "El caso Thomas Crown" de 1968 era la química de los personajes, no la trama), y aprovecharon bien la oportunidad. John McTiernan, hombre que nos ha entregado clásicos del cine popcornero como "Depredador", "Duro de matar", "La caza del Octubre Rojo", "El último héroe en acción" (peli seriamente subestimada) o "Trece guerreros", aquí se aplicó diligentemente a la tarea y consigue que la peli no decaiga en ningún minuto. Y eso, mezclando dos ingredientes que son como agua y aceite para cualquier peli: el suspenso policial (que exige mantenerte tenso en el asiento) y la historia romántica (que exige todo lo contrario, que te relajes y te pongas currucucú mi palomita en tu asiento). Las mejoras vienen dadas fundamentalmente por el lado de la trama policial, que en el original hacía agua por todas partes. Ahora sí que la investigadora de seguros luce como una detective, y no como una flamboyante cuasi parapsicóloga adivinando las cosas por puro "instinto femenino", sea lo que sea eso. También el policía es un hombre digno y esforzado, y no el aburrido y opaco chupatintas de la original. También la idea de robar un Museo da mucho más juego, y viene de McTiernan (en el original, el atraco era contra un banco y era por dinero, no por un cuadro). En general, fue el enfoque McTiernan lo que convirtió a esta peli de un fiasco seguro, en una real pieza de suspenso (que no de acción, si es que esto no es "Depredador" tampoco).

-- Los personajes en general están bien ajustados a sus cometidos. La idea de meter escenas de conversación entre Thomas Crown y su psiquiatra (interpretada por Faye Dunaway, en el infaltable cameo/homenaje a la peli original) es buena y le da nuevos perfiles, y el rol calza muy bien con el sentido flemático del humor de Pierce Brosnan. Rene Russo resultó también una gran opción para la detective de seguros (y pensar que en esos días era la chica adorno de "Freejack", "Arma mortal 3", "En la línea de fuego"... y siguió siéndolo después, qué caray, no es justa la vida...). Denis Leary le confiere una enorme dignidad al policía que es tercero en el triángulo, un personaje que en principio es terrible (no se anota goles ni con la investigación, ni con la detective tampoco), y con eso incrementa la tensión dramática, porque hasta dan ganas de que le toque en algún minuto. Y mencionemos para la trivia que en el rol de Anna "actúan" dos: Esther Cañadas, y su grotescamente hinchado par de labios. Bueno, por algo ni Esther Cañadas ni sus grotescamente hinchados labios tuvieron carrera actoral posterior.

IDEAL PARA: Ver una peli de suspenso con empaque, y una peli romántica con un romance que, bien, no será GWTW, pero no lo hace mal tampoco.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en español.
-- (Ir a la página) Comentario en La Butaca.net.
-- (Ir a la página) Comentario en El Ejercicio De La Inteligencia.
-- (Ir a la página) Comparación entre la original y el remake en Charlas Embotelladas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Pierce Brosnan y Rene Russo bailando de lo lindo [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 14 de agosto de 2008

"El caso Thomas Crown" (1968).


-- "The Thomas Crown Affair". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Norman Jewison.
-- Actuación: Steve McQueen, Faye Dunaway, Paul Burke, Jack Weston, Biff McGuire, Addison Powell, Astrid Heeren, Gordon Pinsent, Yaphet Kotto, Sidney Armus, Richard Bull, Peg Shirley, Patrick Horgan, Carol Corbett, Tom Rosqui.
-- Guión: Alan Trustman.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.

-- "El caso Thomas Crown en IMDb.
-- "El caso Thomas Crown" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡LUZ A LA CARA!!! Muy bien, chico listo, el trabajo es el siguiente. Un día te contactaré, y tendrás que manejar. Hay una suma X de dinero en juego. Sin preguntas. Lo tomas o lo dejas. El pobre mequetrefe opta por tomar el trabajo, sin saber quién demonios es su empleador. Al tiempo después, el trabajo se va a ejecutar. Un grupo de donnadies, incluyendo a nuestro sujeto, se reúnen. El golpe implica atracar a un banco. El asunto sale a pedir de boca: se llevan una buena cantidad de numerario de baja denominación, no rastreable, etcétera. ¿Quién es la mente criminal que ha organizado todo de manera tan notable? Su nombre es Thomas Crown, y ahora va rumbo a Suiza a depositar el dinero que "se ha encontrao en la calle". El asunto no le hace gracia a la policía, ni menos a la compañía de seguros. De manera que llaman a una investigadora para que se haga cargo del asunto. La investigadora es una sujeto egocéntrica nada más cargante, que parece chica YouTube por lo autorreferente (sólo que en versión campy '60s en vez de darkEMO). Nada más de entrada, descarta todas las vías de investigación (¡ya lo había hecho la poli, genio!), y descubre que quien se ajusta al perfil es el tal Thomas Crown. Así es que empieza a seguirlo. A investigarlo. A acecharlo. A seducirlo. A abrirle las piernas. A [CENSURADO PARA MENORES DE 18 AÑOS. PARA MAYORES DETALLES, CONSULTE SU LEGISLACIÓN LOCAL]. ¿Quién ganará esta partida de ajedrez, el ladrón pasao de listo, o la chica buena para encamarse con los sospechosos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, qué época aquélla, los '60s...! El mundo florecía, los estudiantes derribaban Gobiernos, y algunos de ellos, sorpréndanse... ¡Leían! Bueno, leían literatura marxista, que es más o menos equivalente a los empollones que 40 años después se leen manuales de rol. Y el cine, consecuentemente, había tenido que renovarse. ¡Nunca más esa maldita musiquita de violines para los romances! ¡Nunca más esas frasecitas imbéciles derrapadas por damas vaporosas hasta la cretinez! Como herencia de los rockanroleros '50s, se impuso la estética campy que en esa época era nada más guay, después pasó a ser hortera de mal gusto, y hoy en día es icónica de aquellos años (¡cómo se forraron "Austin Powers: Agente internacional del misterio" y secuelas explotándola!), y por eso se le perdona lo de hortera de mal gusto. "El caso Thomas Crown" (la primera, la que aquí nos ocupa) se inserta dentro de esa lógica. Probablemente es una de las primeras pelis comerciales en que la trama lisa y llanamente no importa. Entendámonos: antes existían pelis con tramas anémicas también, como en toda época y lugar, pero había al menos un intento por contar una buena historia. Pero las nuevas tendencias comunicacionales, el síndrome Marshall McLuhan ("el medio es el mensaje", etcétera) ya alborea aquí. Desde "El caso Thomas Crown" y otras onderas en adelante (podríamos mencionar en cierto modo "Golpe a la italiana" por ejemplo), empezamos a adivinar el camino que desemboca en los grandes mastodontes de Michael Bay, en donde la historia sigue importando nada, en beneficio de lo chulo que se vean las imágenes en pantalla. Así es como nos va.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La apuesta era alta y el riesgo enorme. Quizás los productores estaban conscientes de que no estaban contando realmente nada, y la peli misma es simplemente una escena detrás de otra, casi sin hilación lógica posible (el curso de la investigación policial es de incuria, si a ratos pareciera que la investigadora hubiera aprendido a sacar conclusiones forenses en la Academia Parapsicológica Irina Spalko). La única baza a jugar era tener a una buena pareja de protas que consiguieran la química... ¿Y qué creen? Al final Sean Connery... Sí, dije Sean Connery y no Steve McQueen, no se impacientes ni me interrumpan, déjenme terminar. Al final Sean Connery, primera opción para el proyecto, decidió no involucrarse (después se arrepentiría, aunque por otra parte se desquitó mirando las curvas de Catherine Zeta-Jones en "La emboscada"), y Steve McQueen llegó casi de rebote, lo hizo para quedarse... Y más ondero no podía haber quedado. A su lado, la por ese entonces al tope de la bandera Faye Dunaway es un bombón de lo mejor (venía desencadenada desde el protagónico de "Bonnie y Clyde", y cuesta creer que después tuviera horas tan bajas como el haber interpretado a la patética villana de "Supergirl"...). Si hay una razón poderosa para ver esta peli, es justamente la química que estos dos desarrollan en la pantalla, y que resulta sencillamente arrolladora. Tanto, que podemos olvidarnos incluso de la historia (créanme, pueden hacerse un favor con eso).

-- El apartado técnico está de lo más bien. El buen Norman Jewison dirige con cierto pulso narrativo, todo el que puede habida cuenta de que el guión parece escrito después de arrojar al aire distintas tarjetas con las secuencias y puestas en la historia en el orden de caída al suelo. Están las famosas divisiones de pantalla, en las que vemos varias escenas al mismo tiempo en varios recuadros distintos (la idea le seguirá pareciendo buena a los productores de "24", que se la robaron impunemente). La banda sonora también acompaña de manera magistral, y es cortesía de un tal Michel Legrand, de carrera tan prolífica como downtone, a pesar de haberse apuntado más de algún tanto en medio de tanta promiscuidad compositiva (algunos años antes había hecho sus pinos en la emblemática "Los paraguas de Cherburgo", y en general estuvo bien activo en el cine francés de aquellos años).

IDEAL PARA: Ver una peli sesentera muy ondera.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL CASO THOMAS CROWN":

-- (Ir a la página). Reseña en Aloha Criticón.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Secuencia de créditos con la canción "The Windmills Of Your Mind" [en inglés, sin subtítulos]. -- Thomas Crown (Steve McQueen), celebrando como niñito su triunfo inicial [en inglés, sin necesidad de subtítulos]. -- Primera aparición, en clave ultraondera, de Faye Dunaway en la peli [en inglés, también sin necesidad de subtítulos]. -- La secuencia de la seducción con una... ¡partida de ajedrez...! [en inglés, sin subtítulos].

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