11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 17 de noviembre de 2013

"Los tres días del cóndor" (1975).


-- "Three Days of the Condor". Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: Sydney Pollack.
-- Actuación: Robert Redford, Faye Dunaway, Cliff Robertson, Max von Sydow, John Houseman, Addison Powell, Walter McGinn, Tina Chen, Michael Kane, Don McHenry, Michael B. Miller, Jess Osuna, Dino Narizzano, Helen Stenborg, Patrick Gorman.
-- Guión: Lorenzo Semple Jr. y David Rayfiel, basados en la novela de James Grady.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "Los tres días del cóndor" en IMDb.
-- "Los tres días del cóndor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una oficina cualquiera en donde funciona una sociedad de estudios históricos, llega un tipo atrasado al trabajo. Sin darse cuenta de que al frente, en un autito, alguien está haciendo la lista de los que han llegado. Bueno, ¿quién diablos puede querer vigilar una sociedad histórica así? Quién sabe... pero a mí no me da buena espina que la secretaria de la recepción tenga un arma en el cajón de su escritorio. O que el tipo guardia tenga peazo fusil. Cosiacas así. El caso es que nuestro prota llega atrasado, y por lo mismo, el jefe, mosqueado, lo manda a comprar el almuerzo. Favor que le hace, porque resulta que sale por una puerta lateral para no mojarse tanto (está lloviendo), y por lo tanto, el tipo de la lista al frente no lo ve. Y como se supone que están todos adentro... pues él y sus amiguetes entran a saco, y masacran a cuanto Cristo se les cruza por el camino. ¿Sociedad de estudios históricos? ¡Mis cojones! Se trata de una oficina de análisis estratégico de la CIA. Cuando nuestro prota llega con los almuerzos, se da cuenta de que o sube de peso engulléndoselos todos, o la comida se perderá, porque sus compañeros ya están cómodos digiriendo el plomo. De manera que sale corriendo y trata de esconderse donde sea. Mientras tanto en la CIA comienzan a investigar quién diablos puede haber hecho una masacre como ésa. Y se dirigen al sospechoso más obvio, al único que estaba ahí y salió vivo para contar el cuento: nuestro prota, claro está. Ahora, el chico bonito está en la carrera para limpiar su nombre, y averiguar quién demonios se las arregló para hacer limpieza de ratas en Nueva York.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década paranoica por excelencia, en lo que a cine se refiere (y no sólo ahí) fueron los '70s. No era para menos, estaba claro que la democracia en Estados Unidos ya no funcionaba, que el Gobierno había traicionado a We The People, etcétera. Durante los '70s, los malos ya no serían los japis ni los nazis ni el imperialismo chino, sino los funcionarios dentro del Gobierno, el Gobierno Invisible, el Imperio Secreto, etcétera. En los '70s también florecieron las pelis sobre la CIA, que siempre seguían el tópico de: 1.- El prota reluctante a servir a la CIA o a confiar en ella, 2.- El burócrata de mierda que trata de salvar su propio culo haciéndose pasar por un patriota, y 3.- Los superiores aún más superiores de la CIA que saben que no se está para construir un mundo mejor sino para defender los intereses patrios (que por alguna razón siempre son los propios), y saben que los de los puntos 1 y 2 son los prescindibles (pero como el 2 es el maloh, suele palmarla, mientras que el 1 es el buenoh, así es que ése se las arregla, aunque esto no es una ley definitiva ni universal tampoco). "Los tres días del cóndor", basada en una novela cuyo título original le daba seis días al bicho, sigue al calco esta fórmula.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ecuación explosiva. Junta al inveterado productor Dino de Laurentiis ("Ulises", "Barrabás", "La Biblia", "Capricho a la italiana", "Barbarella", "Serpico", "Flash Gordon", "Conan el Bárbaro", "Duna", "Hannibal"), al incombustible Sydney Pollack ("Yakuza", "Ausencia de malicia", "Tootsie", "Fachada", "Juegos del destino") y al guaperas Robert Redford, tan socialmente consciente él ("Butch Cassidy y Sundance Kid", "El golpe", "Todos los hombres del Presidente", "Brubaker", "Leones por corderos", "La ley del silencio"), ¿y qué tienes? Pues una peli que es un puñetazo a la mandíbula, qué más esperabas. La premisa de la peli es sumamente sencilla, y la trama también, pero la dupleta Laurentiis/Pollack le da un gran empaque, poniendo al pobrecito carilindo Redford (a mucho respeto por su talento actoral, pero es que en esos años iba de rompecorazones, para qué andarnos con cuentos) en el brete de tener que defender su vida contra un enemigo invisible y que está en todas partes. La mejor baza de esta peli es que en ningún minuto lo vemos como un superhéroe listo para hacer justicia sembrando la ciudad de cadáveres o haciendo el McGyver (algo que seguramente harían ahora, si se atrevieran a perpetrar un remake, y si no, díganselo a los autores de "Bourne: El ultimátum"), sino como un pobre diablo que tiene un empleo bastante rutinario, que de pronto se ve arrojado allá afuera a defenderse como mejor pueda (es lo que tiene cuando en tu empleo rutinario, tu empleador es la CIA). La peli tiene algunas situaciones un tanto forzadas (la subtrama romántica está metida con calzador, y luego se quejan de que el cine de ahorita es así, aunque a nadie le hace mal ver a la siempre vistosa Faye Dunaway en escena), pero la trama principal, la del complot para matar a la oficina completa, se resuelve con bastante naturalidad. Esta peli es por lo mismo una buena dosis de lo que el thriller setentero podía ofrecer, en los años en que estas pelis estaban protagonizadas por seres humanos y no por brusgüilis que matan a matón sí y matón también en medio de diálogos descacharrantes (¿alguien dijo Jason Bourne?).

-- Suspenso del bueno. La escena inicial de la masacre está filmada con pulcritud, sin demasiado estilismo, y esta manera directa de narrarlo lo hace aún más doloroso e impactante: son seres humanos los que están muriendo, no héroes de comic. Más adelante, los van y vienen de Joubert y el prota, en que el pobre desgraciado es un tipo sin demasiado entrenamiento frente a un asesino profesional, valen oro puro. Y el final, y no, no me mandaré spoilers aquí, después de todo lo que hemos visto, es algo que te hace quedarte en tu asiento petrificado, y eso sin que te estén contando nada especial, sino únicamente con toda la tensión acumulada desde atrás.

-- Un punto importante de esta peli gira en torno a la CIA. ¿Para qué diablos sirven los servicios de espionaje? Bueno... para espiar, vale. ¿Para espiar qué? ¿Al enemigo? ¿A nosotros mismos? ¿Y si se supone que somos los espías, entonces no se supone que deberíamos protegernos entre nosotros? En el fondo, esta peli retrata a la CIA, más que como una agencia sólida y organizada en persecusión de "los malos" (los enemigos de América, claro, que ya sabemos los USA son los buenos por antonomasia, porque Dios así lo estableció), como una hipertrofiada panda de tarados que ni siquiera sabe hacer bien su trabajo. O como un gigantesco organismo esclerotizado cuya cabeza no siempre sabe lo que están haciendo sus manos (y ya puestos, sus brazos, riñones...). Sería hasta cómico, de no ser porque el asunto tiene también un puntillo de realidad. O como las pelis de Jack Ryan son bonitas pero son pura ficción (y las de James Bond, ya no digamos). Lo peor es que la CIA, después de todo, es el Gobierno en las sombras, capaz de poner a uno de los suyos nada menos que en la silla principal de la Casa Blanca (George Bush fue director de la CIA entre 1976 y 1977, justito después de que se rodara esta peli). O el viejo problema de quis custodiet ipsos custodes (quien es el perro que vigila a los otros perros, dicho en gatunés).

-- ¿La ejecución? Impecable. Robert Redford mojando la camiseta por el sistema (algo que hará al año siguiente en ese otro clásico conspiranoico que es "Todos los hombres del Presidente"), Faye Dunaway dándole entidad a una "chica del héroe" demasiado chica del héroe sobre el papel, Cliff Robertson como un cabrón mando medio de la CIA, y la gran adición de Max von Sidow bordándola como siempre en su rol de asesino a contrata de la CIA (véanlo y díganme despues si me creen que este tipo fue Cristo en "La más grande historia jamás contada", Ming el Despiadado en "Flash Gordon", y el papá de Russell Crowe en el "Robin Hood" de Ridley Scott, por no hablar de sus comienzos a las órdenes de... ¡Ingmar Bergman!). Los funcionarios de la oficina, que aparecen un poquito y son masacrados después, aunque sea en sus diez minutos se las arreglan para metérsenos al ojo, y cuando caen como pollos, sentimos sus muertes como si hubieran sido los tipos con los que hemos ido a tomar cerveza los últimos veinte años de nuestras vidas (particularmente doloroso el "no gritaré" de Tina Chen...).

IDEAL PARA: Ver una peli sobre la CIA con los pies sobre la tierra.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].


jueves, 11 de enero de 2007

"Nunca digas nunca jamás" (1983).


-- "Never Say Never Again". Estados Unidos / Inglaterra / Alemania. Año 1983.
-- Dirección: Irvin Kershner.
-- Actuación: Sean Connery, Klaus Maria Brandauer, Max Von Sydow, Barbara Carrera, Kim Basinger, Bernie Casey, Alec McCowen, Edward Fox, Pamela Salem, Rowan Atkinson.
-- Guión: Lorenzo Semple Jr., con aportes sin acreditar de Ian La Frenais y Dick Clement, sobre una historia de Kevin McClory, Jack Whittingham e Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.

-- "Nunca digas nunca jamás" en IMDb.
-- "Nunca digas nunca jamás" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El mundo está plagado de lugares con gente mala que se viste como revolucionarios cubanos, y uno de esos lugares está a punto de ser limpiado por Bond, James Bond. Este deja una pequeña escabechina a su paso, y libera a una chica que ha sido secuestrada como rehén, sólo para ser liquidado por ella... ("síndrome Estocolmo", que le dicen). En realidad es un ejercicio, pero muestra el poco aprecio que el Servicio Secreto siente por los doble cero, una reliquia de la Segunda Guerra Mundial en tiempos que todo está computarizado, ordenarizado, sistematizado, automatizado y una serie de otros "izado". Bond es enviado a exterminar unos cuantos radicales libres en una clínica (lo que de paso le despierta la admiración de Moneypenny, quien aún no se entera de qué es un "radical libre"). Pero en esa clínica pasan cosas raras, como por ejemplo la presencia de una enfermera fetish a más no poder (y en el envoltorio de Bárbara Carrera, miren qué triste es la vida). De esta manera, Bond termina metido sin querer en un plan de SPECTRE para robarse dos nenes termonucleares de la OTAN en pleno vuelo. El plan de SPECTRE funciona por todo lo alto, y el malvado jefe de la organización criminal extorsiona con una alegre carcajada a todo el hemisferio occidental. La única salida es reactivar la sección doble cero, y esto significa enviar a James Bond hacia el peligro.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Han olido este argumento en otra parte del jardín? Es exactamente el mismo de "Operación Trueno", y no es casualidad, ya que se trata de un remake. Por allá en el lejano año 1958, cuando James Bond tenía cuatro añitos de vida y aún no se había rodado "El satánico Doctor No", surgió la idea de realizar una serie de TV sobre el personaje. Uno de los argumentos sugeridos fue el embrión de lo que después sería la novela "Operación Trueno", lo que le valió a Ian Fleming ser demandado por Kevin McClory, su compinche en la abortada TVserie. Los derechos permanecieron en litigio durante años, hasta que finalmente se llegó a una solución salomónica: Ian Fleming se quedaba con James Bond y sus novelas, pero Kevin McClory se quedaba con "Operación Trueno" y todos sus personajes; "Operación Trueno" misma fue rodada en 1965 gracias a un arreglo especial. Una vez en posesión del tesoro, Kevin McClory se decidió a explotarlo por todo lo alto, y decidió hacer... ¡un remake! ...de "Operación Trueno". Para eso decidió contratar nada menos que al Bond original, Sean Connery, al que convenció por una gruesa suma de dinero. Se dice que la película se llama así porque Connery había jurado no interpretar nunca más a James Bond, y pues bien, aprendió que nunca se debe decir nunca jamás... (McClory aprendió de paso que no se debe decir "otra vez, otra vez", porque su intento de hacer OTRO remake llamado "Warhead 2000", con Timothy Dalton en el reparto, se fue al demonio, quizás para bien). Ese mismo año competían contra "Octopussy", razón por la que 1983 pasó a la historia como "la Batalla de los Bonds", y McClory y compañía perdieron. Pero dignamente.

¿PORQ UÉ VERLA?

-- A pesar de ser una Bond "no oficial", y por ende no contar con muchos elementos propios de las cintas Bond, partiendo por la omnipresente banda sonora que John Barry confeccionaba filme Bond tras filme Bond para la casa productora rival, en realidad es una cinta bastante digna, hasta el punto que muchos fanáticos han reclamado que debería ser considerada como una "Bond oficial" más (algo que ahora es posible, ya que hace algunos años atrás EON compró los derechos de esta película y la sumó al archivo Bond). El guión se aleja de las Bond "a la Moore", más dedicadas al humor y la extravagancia, y se toma a sí mismo más en serio, dándole un enfoque tenso y seco. La visión de una sección doble cero anacrónica y permanentemente en la mira de un jefe ("M") bien dispuesto a darle carpetazo, es algo que en la serie oficial recién se verá en "Goldeneye". Ayuda, por supuesto, el oficio de Irvin Kershner en la dirección, por encontes con los bonos altísimos por haber aniquilado taquillas de cine con "El Imperio contraataca", algunos añitos antes.

-- Las chicas Bond. Barbara Carrera estaba al tope de su carrera, tomándose picarescas fotos con sus joyitas toráxicas al aire, y por el otro lado estaba nada menos que una principiante Kim Basinger. Pocas chicas Bond han sido tan letales, detestables y sexies como la Fatima Blush que interpretó Barbara Carrera, y que consigue el "aún más difícil" de reemplazar nada menos que a Fiona Volpe de la "Operación Trueno" original, una de las asesinas mujeres más clínicamente frías que ha producido el cine de James Bond, y quizás el cine de acción de todos los tiempos. De antología es la escena en la que Fatima Blush, antes de ejecutar a Bond, trata de hacerle escribir un documento firmado en que confiese que 007 nunca ha tenido tanto placer como con ella...

-- El resto del elenco anda más o menos bien. Hacemos la excepción con el venerable Max Von Sydow, quien ha actuado en cintas como "Duna", "Sentencia previa", e incluso interpretó a Cristo en "La historia más grande jamás contada", pero que aquí no luce especialmente, en particular considerando que interpretaba nada menos que al supervillano Blofeld. Pero a cambio, Klaus Maria Brandauer compone un villano "segundo al mando" como se lo espera, o sea, bastante detestable, y el gran Edward Fox (presencia ineludible en todo britanofilme de época que se precie) compone un M aburrido y burocrático de lo peor, que representa una vuelta de tuerca respecto de los otros Ms, más "respetuosos" del trabajo Bond, dándole ambos gran prestancia a la película. Increíblemente, otro lunar es nada menos que... ¡sí, el propio James Bond...! ¡El Bond DE CONNERY! Nadie duda que Sean Connery es el Bond por antonomasia, pero en esta cinta, ya con 53 años en el cuerpo, no estaba para esos trotes, y eso se nota, en particular considerando que en la "Operación Trueno" original de ¡18 años antes!, él mismo había interpretado el rol.

-- De la ultramelosa canción de créditos ("never, never, never, never say never...") no hablemos. El resto de la banda sonora está bien.

IDEAL PARA: Ver una Bond no como las oficiales, pero casi, casi...

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