Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 18 de noviembre de 2012
"Operación Skyfall" (2012).
-- "Skyfall" (título original en inglés), "Skyfall" (el título que debería haber tenido igualmente en español, por una vez que se imponía el título en inglés y le meten lo que no tienen que meterle, malditos idiotas del demonio). Estados Unidos / Inglaterra. Año 2012.
-- Dirección: Sam Mendes.
-- Actuación: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Ben Whishaw, Rory Kinnear, Ola Rapace, Helen McCrory, Nicholas Woodeson, Bill Buckhurst, Elize du Toit, Ian Bonar.
-- Guión: Neal Purvis, Robert Wade y John Logan, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Thomas Newman.
-- "Operación Skyfall" en IMDb.
-- "Operación Skyfall" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un largo pasillo. Vemos a... Bond, James Bond. Con su pistola, muy fálico too. Ingresa a un lugar, y, ¿tiroteo? No, lo siento por el minuto, muy secuencia de precréditos será, pero bienvenidos a una Bond que... te hará pensar en el personaje. Por lo tanto la cosa parte con un minutito de Bond dándonos la lata sobre un tipo muriéndose y un hard-drive desaparecido. Sale afuera, y porque hay que apurar el guión, a santo de ná pasa una chica que es una compañera y que ha estado siguiendo al malo de turno. Bond entonces se embarca en una batalla-persecusión con el malo maloso que Michael Bay definiría como AWESOME, aunque el suspenso se corta porque hemos visto el trailer como sepetecientas millones de veces, y ya sabemos como termina: con M gritándole a la chica negra TAKE THE BLOODY SHOOT, ella disparando, y cargándose a Bond para que caiga bajo un puente (la negra es incompetente: listo, si los productores no querían enmarronar la peli con impolíticos subtextos racistas, ya metieron la gamba hasta el fondo). Secuencia de créditos con la tristona canción de Adele de rigor (seriously, para la Bond 24 ya me estoy temiendo que la canción Bond la interprete My Dying Bride), y tenemos el funeral de Bond James Bond. Sin mucho suspenso, porque óigale, yo he visto más escenas con Daniel Craig en el trailer, así es que sé que resucita. Bueno, en efecto, muerto no andaba, sino retirado aquí y allá, haciendo lo que mejor sabe hacer el Bond de Craig, o sea, livin' la vida wangst. En el intertanto, la jefaza M que ha estado dando tanta tabarra que era la jefa incluso ANTES del reboot del 2006, ve como le detonan el edificio del MI6 en sus propias narices. Por alguna razón, ahora que la democracia se está yendo a negro los políticos hacen su pega más que nunca, así es que fíjense, a M... ¡la someten a investigación! Y cuando la pobre ya está por decir eso de que ¡oh, y ahora quién podrá defenderme!, aparece... ¡Bond, James Bond! ¿A rajarle el bife chorizo al malo, como cualquiera Bond que se precie de tal y la razón por la que aprendimos a amar al personaje desde la Era Connery hasta la actualidad? Pues... no. En primer lugar no sabemos quién es el villano (bueno, es Javier Bardem, lo vimos en el trailer, pero in-universo no se sabe todavía), y en segunda, que Bond está más piltrafa que ser humano, así es que no está ni pa'l gato (ehm...). El caso es que Bond se saca bajo la manga (bueno, no la manga exactamente... la minga tampoco, malpensaos) la pista precisa que lo lleva hasta el matón del villano, usando LA MAGIA CSI. En una cruzada que los llevará a él y a ti al corazón mismo de lo que significa ser Bond-James-Bond. Qué bueno. Sólo tardamos 50 años y 23 pelis (más dos no-oficiales) en averiguarlo. Casi ná, masho.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
¿Alguien se acuerda a estas alturas del partido que a comienzos del 2000, después de la discreta "Otro día para morir", más la retirada de Pierce Brosnan y los cuatro años en el congelador, la saga Bond parecía estar siguiendo los pasos del Llanero Solitario, de Hopalong Cassidy y de otros insignes héroes retirados en el Museo de Cabezas de Futurama? ¿Alguien recuerda que cuando el nombre de Daniel Craig saltó a la palestra, la platea se churreteó en él hasta alisarse el vello intestinal? ¿No? Porque no les conviene acordarse, por eso. Alguien con un muy agudo sentido del cinismo podría decir que una franquicia sólidamente establecida como ésta es a prueba de bombas, que se vende sola, que habrá 007 en tanto el mundo sea mundo. Lo cual es relativo. ¿Recuerdan el batacazo de "Batman y Robin"? Bueno, después vino "Batman inicia", pero pasaron ocho años, y además tuvieron que rebutear de cero. Y han pasado seis años desde "Superman regresa" y lo que se viene es otro reboot... Y después de "La travesía del Viajero del Alba", nadie sabe a ciencia cierta qué pasará con Narnia (que para esa entrega ya había sido vendida de la Disney a la FOX por poco rentable, figúrense), y eso que entre el reducido pero fiel mercado de los meapilas C.S. Lewis se supone que se vende solito. O "Matrix", que fue tan revolucionaria que los estudios se la pasaron todos los 2000s robándole los FXs, pero que ha pasado una década desde "Matrix Revolutions" y la franquicia parece estar más muerta que... que... bueno, que la carrera de Keanu Reeves, que desde entonces nuestro carepalo-no-favorito ha ido de tumbo en tumbo y de "Constantine" en "El día en que la Tierra se detuvo" (y nosotros nos alegramos los muy malparidos...). Pero con "Casino Royale" fue otra cosa. Se arriesgaron a hacer una Bond diferente, más física que el cine de acción promedio 2006 (recuerden: bullet-time, actores colgados de cables, harto CGI...), robándole cosas a Jason Bourne y a Jack Bauer, y la cosa encajó muy bien. Tanto, que pudieron mandarse el cagazo de "Quantum of Solace" primero y después tirarse cuatro años sin peli Bond, y aún así las expectativas de la gente transformaron a "Operación Skyfall" (horrible título en español porque Skyfall no se refiere a ninguna operación, sino a algo que no spoilearé, pero que no necesita ninguna traducción) en la peli de acción no superheroica más esperada del 2012. Cuento corto: la peli fue estrenada sin seguir la trama de "Quantum of Solace" y el jodío grupo SPECT... er, Quantum, eso es, y se transformó en un taquillazo, empinándose al Top Ten de pelis más taquilleras en el mismo año en que el mítico himen de los 1000 millones fue rajado dos veces por "Los Vengadores" y "The Dark Knight Rises" a falta de una, y además se empinó al nivel de la Pixar de este año ("Valiente", que bueno, no rindió tanto como "Up" o "Toy Story 3", pero es que... ¡Pixar, leñe!). Que se diga lo que se diga, el público podrá ser inculto pero no exactamente tonto (bueno, salvo el caso de "Transformers 2: La venganza de los caídos", pero es que buenoooooo...). Además cosechando éxito de crítica. Y pensar que algunos ingenuotes, frente al follón de MGM, ya estaban enviándoles coronas de caridad al agente británico. Como si los interesados fueran a dejar de producir pelis de una franquicia en que cada entrega cuesta 150-200 millones de dólares y recauda 500 o más: hay que ser muy desinformado para no deducir lo obvio de este dato.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Nadie que se haya fusilado la totalidad de los comentarios de la totalidad de la franquicia que hemos publicado acá en Cine 9009 hace la rechalla de años, va a decir del argumento de esta peli que tenga elementos originales. ¿El villano es un antiguo agente británico renegado? "Goldeneye". ¿A Bond lo "matan" al comienzo y le dan funerales de honor y al final resulta que estaba vivo? "Sólo se vive dos veces". ¿La secuencia de precréditos termina con un fiasco de proporciones? "Otro día para morir". ¿El villano is back with a vengeance contra M? "El mundo no es suficiente". ¿Bond tiene la que quizás sea la única relación personal verdaderamente significativa de su vida? "007 al Servicio Secreto de Su Majestad". ¿Para Bond es personal porque alguien importante para él está en peligro físico? "Licencia para matar". ¿La guarida del villano es una isla? ¿De verdad quieren que enumere esta última? Sin embargo, aún así... Bueno, tenemos todos estos elementos, pero llevados TO THE EXXXXTREME!!! Para que nos entendamos, déjenme partir con unos fotogramas. En la secuencia de créditos, entre otras cosas, vemos un montón de imaginería de muerte, y en medio de ésta, a James Bond (Daniel Craig, lógicamente) disparándole cuatro veces a su propia sombra, y dejándole el correspondiente agujero en el corazón. Gráfico para lo que seguirá. Porque esta peli es un muy interesante ejercicio de exploración, acaso de deconstrucción, de James Bond como personaje. Con esto no quiero decir que estemos frente a una obra maestra ni mucho menos, y de hecho la peli tiene más de algún problemilla de importancia. Pero si te gusta James Bond como personaje (aunque no hayas visto todas las pelis ni te hayas bancado todos los comentarios que hemos publicado en Cine 9009, que nos hemos fusilado la saga completa, caramba, repito), no deja de tener su punto de interés la manera en que abordan su retrato. La peli tiene dos partes claramente diferenciadas (más les vale: el metraje es una anaconda de dos horas y media, a veces un poco aburridonas, todo hay que decirlo). La primera es lo que podríamos llamar la trama Bond más o menos típica, aunque despojada de casi todo ornamento y reducida a casi el esquema esencial: el malulo (anónimo en este caso por un rato, por una vez en la vida, ya que las de 007 en general se caracterizan por decir desde el inicio quién es el malo) se dedica a hacer maldades, el MI6 encuentra el hilo del cual tirar el ovillo, envían a Bond para la faena, Bond se tira a la chica del villano, es capturado por el villano, entra en su guarida (bueno, subversión aquí: es llevado prisionero), y el villano es derrotado. La ecuación clásica (dos de los guionistas, Neal Purvis y Robert Wade, se la han tirado de manera ininterrumpida desde "El mundo no es suficiente", figúrense). Rodada de manera un tanto morosa y con muy poca acción, por lo que el resultado como que se resiente un poco. Y luego empieza la segunda parte, con mucho la más interesante, y por qué no decirlo, la más adrenalínica también de la peli. En esta parte, por una vez en la vida, Bond deja de ser el cazador y se transforma en el cazado, lo que acentúa la sensación introspectiva. En el camino, Bond dice explícitamente que "viajarán al pasado". No se preocupen, no es "Volver al futuro" ni tendremos un DeLorean invisible otra vez. Viajar al pasado significa que para confrontar su batalla, no diré la más grande pero sí la más personal: en "Casino Royale" habíamos descubierto cómo ese bruto se había civilizado hasta convertirse en algo parecido al flemático toma-martinis-batidos-no-revueltos de smoking y refinamiento de señorito inglés decadente, pero ahora descubrimos por qué James Bond es un bruto en primer lugar. Buena parte del atractico del James Bond más clásico, el de Sean Connery (parodiado por Roger Moore, sí, pero restaurado a medias por Pierce Brosnan) es que por debajo de la fachada de civilización teníamos a un tipo que no le importaba nada ni nadie en su camino por cumplir con su misión. Bond es cool por eso, por su carácter canchero, por su aquí-te-las-traigo-Píter (bueno, algunos lo odian justamente por eso, y admitámoslo, algo de razón tienen también). Pero aquí vemos el reverso de la medalla: 007 es como es porque su espíritu está quebrado. Bond es canchero porque tiene que esconderle a todo el mundo, y en particular a sí mismo, que en verdad es el tipo más solitario y alienado del mundo. Y si le preguntas a James Bond por qué no se detiene de ser un héroe, jamás responderá algo tan macarra como Neo ("porque elijo serlo"), sino porque está tan crónicamente incapacitado para ser otra cosa, que nunca jamás se detendrá de hacer lo que hace. Por supuesto, esto pone en entredicho su carácter heroico: un héroe que no elige ser héroe en buena medida resulta mucho menos admirable como héroe, es alguien con quien es mucho más difícil identificarse porque la asunción implícita es que si pudiera elegir, no sería un héroe en lo absoluto (o antihéroe, para el caso). De hecho, el villano es presentado no como lo opuesto a Bond (como habitualmente ocurre: Bond es guapo, su enemigo no, Bond es bruto, su enemigo usa el cerebro, Bond es el súper macho, su enemigo suele tener disfunciones sexuales...), sino como una especie de exageración patológica del mismo 007, como el mismo prota podría llegar a ser si es que acaso llega a tener un mal día demasiado de más. Incluso cierta escena homoerótica del villano hacia Bond tiene otra connnotación si lo leemos de esa manera, como que el villano en el fondo es un Bond caído en el lado oscuro, y por lo tanto, hay como una insinuación de 007 es el súper macho que se tira a todas las minas por encubrir ciertas tendencias... muy de internado inglés, digámoslo así. Todo lo anterior son conclusiones quizás desagradables y odiosas, que el ídolo tiene pies de barro, y que en definitiva no es un tipo al que deberíamos admirar mucho (acaso compadecerlo), pero es bastante valiente que se hayan atrevido a hacer un planteamiento tan crítico hacia el personaje (después de todo, los productores de blockbusters tienden a ser muy cuidadosos, y por lo tanto muy poco atrevidos, a la hora de poner a sus personajes en la picota, no vaya a ser cosa que el público les de la espalda y se carguen la franquicia). Y por supuesto, es una que puedes aceptar o rechazar como espectador, puede que te guste o no. Puedes considerarlo como una lectura canónica o una alternativa del personaje. Lo interesante es que está hecho con buen gusto, con tacto, con sutileza (jamás vemos la infancia de James Bond en flashback, por ejemplo, haciendo mucho más aterradora esa caja de pandora que es el pasado en que la personalidad de 007 se quebró para siempre), y es una más que notable parábola acerca de cómo los héroes idealizados en general pertenecen... bueno, al mundo de las ideas justamente, que en la realidad las cosas no funcionan exactamente como en las pelis de Hollywood.
-- Javier Bardem. Se ha dicho, y yo repetiré lo dicho por otros: Bardem es un villano Bond impecable. No sé si uno de los mejores, pero sí uno notable. En realidad, el personaje en sí no está exactamente bien construido (se supone que es un agente doble cero con la misma preparación estándar que Bond, pero lo que sabe de computadoras deja en calzoncillos al malo de "Duro de matar 4.0"), y además su plan maligno es enredado hasta lo increíble (seriously... ¿qué les ha dado a los villanos últimamente porque parte de su plan consiste en ser capturado por el héroe? El Joker tenía un plan de contingencia al respecto en "The Dark Knight", Bane repite la movida en "The Dark Knight Rises", Loki lo hacía pasaje obligatorio de su estrategia en "Los Vengadores"... ¿Acaso no calculan sobre qué pasará con su plan maligno si el héroe en vez de capturarlo decide tomar el atajo gordiano de matarlo...?), en particular si se considera que con sus habilidades ciberterroristas tiene como chorrocientas millones de otras opciones más simples para humillar a la jefa (incluido borrarle la identidad como a Sandra Bullock en "La red", o volarle de un paraguazo todos sus ahorros de previsión social, y eso es lo que se me ocurre por el minuto y sin ser ningún genio). Pero la interpretación de Javier Bardem, un actor de fuste a fin de cuentas, lo hace memorable. Su primer encuentro con Bond es un duelo interpretativo de alturas (claramente cargado para el lado de Bardem), la escena en que tiene esa conversación con M es bastante creepy, y su última aparición en pantalla... La mayor parte de los buenos villanos Bond inspiran respeto, por supuesto, pero Javier Bardem inspira algo más: inspira MIEDO. Lo ves, y honestamente ruegas a los cielos porque el desgraciao no las emprenda contigo. De muy pocos villanos Bond puede decirse esto último.
-- El resto de la realización, está bien. Sam Mendes es un director que en general sabe llevar una historia, y eso se nota aquí. La fotografía al menos es lo que esperamos de una Bond, o sea, harto paisaje bonito, y una cámara que no parezca manejada por un condenado epiléptico (lo que hizo mucho por defenestrar a "Quantum of Solace", recordemos). A la peli la pierde un poco el exceso de folleteo, y a ratos como que pierde fuelle. Daniel Craig a estas alturas del partido ya se ha apoderado de James Bond hasta el punto que uno puede preguntarse qué pasará con él después de que abandone la franquicia, Judi Dench como M la borda como nunca (ayuda que es la peli Bond en donde tiene más tiempo en pantalla, claro), Ralph Fiennes desentona un poco pero no es una mala adición (no es que sea mal actor, claro, es que su personaje no termina de encajar del todo dentro del esquema, y parece más bien puesto para su gran final que otra cosa), Helen McCrory en su brevísimo rol como política sangrona está espectacular, y tener al gran y único Albert Finney disparando un fusil a su venerable edad con una eficacia que ni Bruce Willis óigale, eso sólo puede sumarle puntos. En el punto contrario tenemos a Naomie Harris, la mesmísima de "Piratas del Caribe: En el fin del mundo", que no termina de darle el punto a su personaje (¿en serio esta chica tan blanducha y falta de carácter es una agente secreto de campo? ¡Con razón Inglaterra perdió su Imperio Británico!). Thomas Newman a cargo de la banda sonora, como sustituto de las cinco entregas de David Arnold (que no lo hacía mal, pero tenía tendencia a ponerse estridente a ratos), se siente como una brisa de aire fresco, aunque todavía seguimos esperando al compositor que de verdad pueda sustituir al verdadero y único soundtrackista Bond, el finao John Barry (puestos a soñar un poco, por darle un toque retro y con distinción a la música, ¿por qué no llamar a Michael Giacchino? Que el hombre lo hizo muy bien en "Misión Imposible: Protocolo Fantasma", además de mandarse la mejor banda sonora Bond que no está en una peli Bond, que es el soundtrack de "Los Increíbles"...). La canción Bond interpretada por Adele, de las mejores de la franquicia, y además con una letra muy significativa, aunque ésta se entiende mucho mejor (y llega mucho más) una vez que uno ha visto el final de la peli. En definitiva, una peli Bond que, con sus altibajos y todo, valió la pena esperarla durante cuatro años.
IDEAL PARA: Fanáticos de James Bond, y amantes del cine de acción con substancia en general.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "OPERACIÓN SKYFALL":
-- "James Bond en Skyfall" en El Zoco de Lakkmanda.
-- "Skyfall" en Celuloides En Su Jugo.
-- "Skyfall - A New Generation" en Tierra de Cinéfagos.
Busca otras películas relacionadas:
2012,
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Robert Wade,
Rory Kinnear,
Sam Mendes,
Thomas Newman
jueves, 22 de marzo de 2007
"Otro día para morir" (2002).

-- "Die Another Day". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2002.
-- Dirección: Lee Tamahori.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Halle Berry, Toby Stephens, Rosamund Pike, Rick Yune, Judi Dench, John Cleese, Michael Madsen, Will Yun Lee, Kenneth Tsang, Emilio Echeverría, Mikhail Gorevoy, Lawrence Makoare, Colin Salmon, Samantha Bond.
-- Guión: Neal Purvis y Robert Wade, basados en el personaje creado por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.
-- "Otro día para morir" en IMDb.
-- "Otro día para morir" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un equipo de surfistas llega hasta las costas de Corea del Norte, e ingresa en territorio enemigo. Después de interceptar a un pasajero VIP, Bond James Bond toma su lugar. Ojalá nunca lo hubiera hecho. Porque los norcoreanos, a pesar de lo que 007 y el MI6 parecen creer, no son una panda de neanderthales incapaces de usar alta tecnología para detectar a un impostor. Bond es descubierto, y tras un espectacular intento de fuga, ocurre lo impensable: Bond es capturado. A diferencia de otras pelis Bond en donde lo de "capturado" le dura un par de minutos, saliéndose antes de que lo alcance el láser de turno, esta vez Bond no puede, y es sacado de Corea del Norte por un intercambio de prisioneros. El MI6 lo mantiene bien custodiado, porque no saben si acaso Bond se ha ido de lengua o no. Pero ya se sabe que cuando Bond tiene oxiuros en el trasero, no se le puede detener. De manera que se fuga, y empieza a investigar por cuenta propia en un misterioso laboratorio genético en Cuba. El hilo de la investigación lo lleva a descubrir una conexión entre Corea del Norte y un misterioso millonario llamado Rupert Graves, por lo que Bond parte a su encuentro, en su espléndido castillo de hielo de Islandia... (y luego hablan del calentamiento global, los exagerados de siempre).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después del bajón de calidad que representara "El mañana nunca muere", "El mundo no es suficiente" había vuelto a dejar el listón alto para la saga Bond. Además, había vientos de que pasaría algo grande. Se vencía el contrato de Pierce Brosnan con la siguiente entrega, y además venían dos aniversarios, los 40 años de las pelis Bond, y los 50 años de la primera novela, "Casino Real". Además, sería la película Bond oficial número 20 (salvando las no oficiales "Nunca digas nunca jamás", y el "Casino Real" de 1967). Los productores querían hacer algo grande, una celebración por todo lo alto. Se barajaron múltiples alternativas, e incluso se difundió el rumor de que en esta entrega, Bond debería luchar contra el IRA, o rescatar al Primer Ministro de Inglaterra, o algo así. El tema se vio alimentado sobremanera porque el terrorismo se puso de moda. No en balde, entre "El mundo no es suficiente" y "Otro día para morir", Al Qaeda lanzó su mortífero ataque contra las Torres Gemelas, y con eso el terrorismo pasó a la primera línea en todo el mundo, y la saga Bond no podía quedarse atrás (de hecho, el tema del terrorismo es tocado en "Casino Real" del 2006). Pero los productores Bond optaron, por "Otro día para morir" al menos, obviar el tema del terrorismo, y lanzarse a algo que Bond no hacía desde los '80s: una trama con villano geopolítico, en este caso los malvadísimos militares de Corea del Norte, incluidos por George W. Bush en el Eje del Mal, y por lo tanto, tienen que serlo, porque como todos sabemos, George W. Bush no se equivoca, porque él ha sido elegido por Dios para llevar Su Palabra a todo el mundo, que para algo Estados Unidos es el Pueblo Elegido de Dios, y si Corea del Norte se opone a los designios del Mesías, pues... ¿qué puede hacer uno? (por supuesto, por si alguien no cae, todo lo anterior fue puro sarcasmo).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una Bond extraña, sin lugar a dudas. Y es que a pesar de tener muchos elementos Bond, no pareciera ser o tener el ambiente de una peli Bond. Irónicamente, por su parte, en algunos aspectos que fue muy criticada, sí que tiene un aroma al Bond clásico, al de Sean Connery. Vamos por parte. Desde "El satánico Doctor No" en adelante, que en el fondo era una película de espías de relativo bajo presupuesto (lo siguió siendo hasta que "Operación Trueno" lanzó a Bond al mundo de la serie A), toda la acción se ha hecho a pulso, con el viejo y nunca bien ponderado método de poner en riesgo la vida de algún esforzado extra con su correspondiente póliza de seguros, para que Bond parezca hacer el más chulo cada vez. En cambio, en esta peli muchas cosas son hechas mediante CGI, y el resultado se nota y se resiente de ello (por suerte, en "Casino Real" volvieron otra vez al viejo sistema). No es que haya salido mal, sino que no se diferencia de otras películas de acción al uso, aunque esto puede ser interpretado positivamente, en cierto sentido, como el enésimo ajuste de la saga Bond a las tendencias fílmicas y audiovisuales imperantes en el minuto. La cuestión es opinable, por supuesto.
-- Es una película Bond saturada de homenajes a... bueh, seamos sinceros, es un ejercicio de egomanía llevado al extremo, con referencias a las 19 pelis Bond anteriores (autobombo, que le llaman). Para meter 19 homenajes tuvieron que esforzarse, y la verdad de las cosas, algunos guiños son tan oscuros que parecieran haber sido incrustados con calzador. Pero en fin, tenemos un gran ejercicio de metalenguaje autoconsciente, algo que es muy propio de la postmoderna postmodernidad en la que con Internet, está todo revuelto. Signo de los tiempos, por supuesto.
-- El auto invisible. Mucha gente se quejó de que Bond usara una tecnología tan fantástica o inverosímil, después de que el pobre 007 se transformara en los últimos años en un promotor de gadgets ("¿ven este celular con el cual manejo mi auto a control remoto...? ¡Es NOKIA! Compre NOKIA, el celular que uso yo, Bond, James Bond"). Esta vez trataron de llevar la tecnología más allá, y eso era justamente lo que hacía especiales a las pelis Bond de los '60s y tempranos '70s, en que Bond usaba una tonelada de artilugios que en ese tiempo eran aún de avanzada (hoy en día, claro que no). Nadie se quejó de que James Bond usara un jetpack en "Operación Trueno", tecnología que no estuvo disponible sino hasta los '80s, ¿de qué se quejan entonces ahora los fanáticos de que Bond maneje un automóvil que quizás no exista sino hasta 20 años más?).
-- La trama es, en cierto sentido, un remake de "Los diamantes son eternos", ya que el villano utiliza el comercio de diamantes para fabricarse un satélite espacial capaz de ser utilizado como arma solar. Lo dicho, es "Los diamantes son eternos" en versión 2002. O sea, una de las más archiclásicas tramas, la del supervillano listo para comerse al mundo con un satélite artificial. ¿Qué más...?
-- Rupert Graves. Este es quizás el mejor villano contra el cual se ha enfrentado el Bond de Pierce Brosnan. Su prontuario incluye hacerse millonario de maneras poco santas, fabricar un satélite artificial para literalmente achicharrar la superficie terrestre, maneja ingeniería genética de avanzada (o algo así, por lo menos), lanzarse en paracaídas sobre Londres, tener un castillo de hielo porque sí, porque me gusta el hielo y puedo pagarlo, y atreverse a pararse frente a su propio padre y cantarle un poco cuando éste se niega a aceptarlo por hijo. Lo dicho, un gran villano.
-- Las chicas Bond. Famke Janssen ("Goldeneye") y Sophie Marceau ("El mundo no es suficiente") habían robado cámara, pero ahora AMBAS chicas Bond roban cámara, y eso no pasaba desde... Bien, desde hace mucho. Halle Berry como la agente cálida y letal al mismo tiempo es un estupendo contrapunto para Bond (por no hablar de su nitroglicerínico bikini), y Rosamund Pike como la gélida Miranda Frost también roba lo suyo. Curiosamente, lo que habla un poco sobre el espíritu de los tiempos, esta vez la chica Bond mala es la fría y angelical, y la chica Bond buena es la tropical y caliente, cuando en el viejo cine de toda la vida había sido generalmente al revés; signo de los tiempos, probablemente.
-- El castillo de hielo. Vale, es una imposibilidad lógica (¿cómo diablos se la arregla la gente en su interior para no morirse de frío sin necesidad de encender la calefacción central?), pero de que luce impresionante, luce. Es, quizás, la mejor guarida de villano que hemos visto en la saga Bond desde los '80s (y quizás antes).
IDEAL PARA: Ver una Bond extravagante.
Busca otras películas relacionadas:
2002,
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Lee Tamahori,
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Rosamund Pike,
Samantha Bond,
Toby Stephens,
Will Yun Lee
jueves, 11 de enero de 2007
"Nunca digas nunca jamás" (1983).

-- "Never Say Never Again". Estados Unidos / Inglaterra / Alemania. Año 1983.
-- Dirección: Irvin Kershner.
-- Actuación: Sean Connery, Klaus Maria Brandauer, Max Von Sydow, Barbara Carrera, Kim Basinger, Bernie Casey, Alec McCowen, Edward Fox, Pamela Salem, Rowan Atkinson.
-- Guión: Lorenzo Semple Jr., con aportes sin acreditar de Ian La Frenais y Dick Clement, sobre una historia de Kevin McClory, Jack Whittingham e Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Michel Legrand.
-- "Nunca digas nunca jamás" en IMDb.
-- "Nunca digas nunca jamás" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El mundo está plagado de lugares con gente mala que se viste como revolucionarios cubanos, y uno de esos lugares está a punto de ser limpiado por Bond, James Bond. Este deja una pequeña escabechina a su paso, y libera a una chica que ha sido secuestrada como rehén, sólo para ser liquidado por ella... ("síndrome Estocolmo", que le dicen). En realidad es un ejercicio, pero muestra el poco aprecio que el Servicio Secreto siente por los doble cero, una reliquia de la Segunda Guerra Mundial en tiempos que todo está computarizado, ordenarizado, sistematizado, automatizado y una serie de otros "izado". Bond es enviado a exterminar unos cuantos radicales libres en una clínica (lo que de paso le despierta la admiración de Moneypenny, quien aún no se entera de qué es un "radical libre"). Pero en esa clínica pasan cosas raras, como por ejemplo la presencia de una enfermera fetish a más no poder (y en el envoltorio de Bárbara Carrera, miren qué triste es la vida). De esta manera, Bond termina metido sin querer en un plan de SPECTRE para robarse dos nenes termonucleares de la OTAN en pleno vuelo. El plan de SPECTRE funciona por todo lo alto, y el malvado jefe de la organización criminal extorsiona con una alegre carcajada a todo el hemisferio occidental. La única salida es reactivar la sección doble cero, y esto significa enviar a James Bond hacia el peligro.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
¿Han olido este argumento en otra parte del jardín? Es exactamente el mismo de "Operación Trueno", y no es casualidad, ya que se trata de un remake. Por allá en el lejano año 1958, cuando James Bond tenía cuatro añitos de vida y aún no se había rodado "El satánico Doctor No", surgió la idea de realizar una serie de TV sobre el personaje. Uno de los argumentos sugeridos fue el embrión de lo que después sería la novela "Operación Trueno", lo que le valió a Ian Fleming ser demandado por Kevin McClory, su compinche en la abortada TVserie. Los derechos permanecieron en litigio durante años, hasta que finalmente se llegó a una solución salomónica: Ian Fleming se quedaba con James Bond y sus novelas, pero Kevin McClory se quedaba con "Operación Trueno" y todos sus personajes; "Operación Trueno" misma fue rodada en 1965 gracias a un arreglo especial. Una vez en posesión del tesoro, Kevin McClory se decidió a explotarlo por todo lo alto, y decidió hacer... ¡un remake! ...de "Operación Trueno". Para eso decidió contratar nada menos que al Bond original, Sean Connery, al que convenció por una gruesa suma de dinero. Se dice que la película se llama así porque Connery había jurado no interpretar nunca más a James Bond, y pues bien, aprendió que nunca se debe decir nunca jamás... (McClory aprendió de paso que no se debe decir "otra vez, otra vez", porque su intento de hacer OTRO remake llamado "Warhead 2000", con Timothy Dalton en el reparto, se fue al demonio, quizás para bien). Ese mismo año competían contra "Octopussy", razón por la que 1983 pasó a la historia como "la Batalla de los Bonds", y McClory y compañía perdieron. Pero dignamente.
¿PORQ UÉ VERLA?
-- A pesar de ser una Bond "no oficial", y por ende no contar con muchos elementos propios de las cintas Bond, partiendo por la omnipresente banda sonora que John Barry confeccionaba filme Bond tras filme Bond para la casa productora rival, en realidad es una cinta bastante digna, hasta el punto que muchos fanáticos han reclamado que debería ser considerada como una "Bond oficial" más (algo que ahora es posible, ya que hace algunos años atrás EON compró los derechos de esta película y la sumó al archivo Bond). El guión se aleja de las Bond "a la Moore", más dedicadas al humor y la extravagancia, y se toma a sí mismo más en serio, dándole un enfoque tenso y seco. La visión de una sección doble cero anacrónica y permanentemente en la mira de un jefe ("M") bien dispuesto a darle carpetazo, es algo que en la serie oficial recién se verá en "Goldeneye". Ayuda, por supuesto, el oficio de Irvin Kershner en la dirección, por encontes con los bonos altísimos por haber aniquilado taquillas de cine con "El Imperio contraataca", algunos añitos antes.
-- Las chicas Bond. Barbara Carrera estaba al tope de su carrera, tomándose picarescas fotos con sus joyitas toráxicas al aire, y por el otro lado estaba nada menos que una principiante Kim Basinger. Pocas chicas Bond han sido tan letales, detestables y sexies como la Fatima Blush que interpretó Barbara Carrera, y que consigue el "aún más difícil" de reemplazar nada menos que a Fiona Volpe de la "Operación Trueno" original, una de las asesinas mujeres más clínicamente frías que ha producido el cine de James Bond, y quizás el cine de acción de todos los tiempos. De antología es la escena en la que Fatima Blush, antes de ejecutar a Bond, trata de hacerle escribir un documento firmado en que confiese que 007 nunca ha tenido tanto placer como con ella...
-- El resto del elenco anda más o menos bien. Hacemos la excepción con el venerable Max Von Sydow, quien ha actuado en cintas como "Duna", "Sentencia previa", e incluso interpretó a Cristo en "La historia más grande jamás contada", pero que aquí no luce especialmente, en particular considerando que interpretaba nada menos que al supervillano Blofeld. Pero a cambio, Klaus Maria Brandauer compone un villano "segundo al mando" como se lo espera, o sea, bastante detestable, y el gran Edward Fox (presencia ineludible en todo britanofilme de época que se precie) compone un M aburrido y burocrático de lo peor, que representa una vuelta de tuerca respecto de los otros Ms, más "respetuosos" del trabajo Bond, dándole ambos gran prestancia a la película. Increíblemente, otro lunar es nada menos que... ¡sí, el propio James Bond...! ¡El Bond DE CONNERY! Nadie duda que Sean Connery es el Bond por antonomasia, pero en esta cinta, ya con 53 años en el cuerpo, no estaba para esos trotes, y eso se nota, en particular considerando que en la "Operación Trueno" original de ¡18 años antes!, él mismo había interpretado el rol.
-- De la ultramelosa canción de créditos ("never, never, never, never say never...") no hablemos. El resto de la banda sonora está bien.
IDEAL PARA: Ver una Bond no como las oficiales, pero casi, casi...
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domingo, 3 de diciembre de 2006
"Moonraker" (1979).

-- "Moonraker". Inglaterra / Francia. Año 1979.
-- Dirección: Lewis Gilbert.
-- Actuación: Roger Moore, Lois Chiles, Michael Lonsdale, Richard Kiel, Corinne Clery, Bernard Lee, Geoffrey Keen, Desmond Llewelyn, Lois Maxwell.
-- Guión: Christopher Wood, basado en la novela de Ian Fleming (sin acreditar).
-- Banda Sonora: John Barry.
-- "Moonraker" en IMDb.
-- "Moonraker" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El gobierno británico ha recibido en préstamo un lindo chichito tecnológico llamado Moonraker, que es un vehículo espacial reutilizable con una cara de Columbia que no se la destiñe nadie. Pero ocurre un accidente, y el Moonraker desaparece misteriosamente. Para recabar pistas envían a Bond, James Bond, al laboratorio de Hugo Drax, un poderoso megachupiindustrial que, nada más llegar 007, decide llevar a cabo algunos torpes intentos de asesinato que demuestran bien a las claras que él es el malo maloso. Bond consigue volver a su lado, tácticas sexuales mediante, a una chica que trabaja para Drax, y consigue información que le permitirá seguir una arriesgada línea de investigación, que lo llevará a sufrir múltiples intentos de asesinato en Venecia y Brasil, antes de desenmascarar el monstruoso plan de Drax que, para variar un poco, implica apoderarse del mundo, la destrucción de la Humanidad, etcétera.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después del golpe de timón que significó "La espía que me amó" en la saga Bond, en términos de reactivarla después del bajón de "Vive y deja morir" y "El hombre de la pistola de oro", anunciaron con bombos y platillos que iban a rodar "Sólo para tus ojos" (en la clásica frase "James Bond will return..."). Pero en medio de todo eso vino el éxito de "La Guerra de las Galaxias". Apurados, los ejecutivos de United Artists se hicieron pies mochos viendo si había entre las historias de Ian Fleming alguna que oliera a carrera espacial, y dieron con un cohete estilo Ray Bradbury, llamado Moonraker. Así es que, ni cortos ni perezosos, hicieron caso omiso de su anterior promesa, y se decidieron a rodar "Moonraker", o algo que se le pareciera (la fidelidad a la fuente literaria original no es una de las cualidades más alabadas de las cintas Bond). Como la historia original iba de un cohetito y de sabotaje, y por lo tanto no rentaba nada, cambiaron éste por un flamante transbordador espacial (en esa época el Columbia, el primero de ellos, aún no despegaba), y en cuanto a la historia, convirtieron a Hugo Drax en un clásico supervillano dispuesto a comerse el mundo. En cuanto a la trama, no se calentaron demasiado la cabeza: prácticamente calcaron la historia de "La espía que me amó", locaciones italianas incluidas, sólo que la guarida del villano ya no está en una base sumergible en alta mar, sino en una estación orbital en el espacio exterior (¿y cómo diablos hicieron para construirla sin que ningún sistema de detección en la Tierra, o por último el observatorio del Monte Palomar, diera la voz de alerta?). En la dirección mantuvieron a Lewis Gilbert ("La espía que me amó" y "Sólo se vive dos veces" son también obra suya), y para la canción de créditos llamaron nada menos (¡y por tercera vez!) a la venerable Shirley Bassey. Y como gran final, una secuencia de pelea espacial (¡!) con rayos lásers, de lo más surrealista. Y mucho más al final la frasecita "James Bond will return...", ahora sí en "Sólo para sus ojos".
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es la peli en la cual James Bond viaja al espacio. Como suena, y con un par.
-- Tiene acción, mucha acción, acción a raudales. Puede decirse que es una de las películas Bond más trepidantes en términos de ritmo narrativo.
-- Corinne Clery. Aparece poquito en la película, pero esta chica, que venía del cine softcore europeo ("La historia de O", por más señas) roba cámara. La escena en la que Max Drax le da su merecido por traicionarle, es una de las más mórbidas en toda la saga Bond, por cierto (en "Sólo se vive dos veces", también dirigida por Lewis Gilbert, había más o menos lo mismo).
-- Reaparece Jaws. Es el único matón Bond que ha conseguido repetirse plato hasta la fecha. Apareció en "La espía que me amó", y aquí encuentra un destino final de lo más curioso...
-- Los efectos especiales son de lo mejor que se podía conseguir en aquel tiempo. Los chicos de Broccoli olfatearon la calidad, y no perdieron tiempo en encargarle la sección FX a nada menos que ILM, la firma de George Lucas que había producido los efectos para "La guerra de las galaxias", así es que todo queda en familia.
-- Los chistecitos. La secuencia numérica para entrar a la base de Venecia es la musiquita de cinco notas de "Encuentros cercanos del tercer tipo". Hay también una oblicua referencia a "Superman", también de esos mismos años.
-- El gran final. Todas las pelis Bond suelen terminar cuando 007 se infiltra en la base del enemigo y la hace volar por dentro, después de dar cuenta del villano... pero es que no en todas las pelis Bond el villano tiene una base tan estupenda como ésta. Tiene su encanto cuando la base enemiga a volar es nada menos que una estación espacial completa.
IDEAL PARA: Ver una de las cintas Bond más entretenidas y desmadradas de todas.
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