Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 19 de mayo de 2016
"Conspiración y poder" (2015).
-- "Truth" (título original en inglés), "Sólo la verdad" (título en Argentina), "La verdad" (título en España). Australia / Estados Unidos. Año 2015.
-- Dirección: James Vanderbilt.
-- Actuación: Cate Blanchett, Robert Redford, Topher Grace, Dennis Quaid, Elisabeth Moss, Bruce Greenwood, Stacy Keach, John Benjamin Hickey, David Lyons, Dermot Mulroney, Rachael Blake, Andrew McFarlane, Natalie Saleeba, Noni Hazlehurst, Connor Burke.
-- Guión: James Vanderbilt, basado en el libro de Mary Mapes.
-- Banda sonora: Brian Tyler.
-- "Conspiración y poder" en IMDb.
-- "Conspiración y poder" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Cate Blanchett va a una oficina, y parece un pokito medio pa'llá, quizás porque la edá ya empieza a hacer lo suyo (seriously: medio siglo en 2019. Siéntanse viejos). Y entra a la oficina de un abogao, y la cosa va como de costumbre: a ver dígame qué pashó, estoy metía en lío pa're, hablemos de la cosa, blablablá. Y tenemos... tenemos... no, por favor, Bastet mía no por favor, no otra vez... ¡¡¡TENEMOS OTRO P*** FLASHBACK!!! ¿Qué manía le ha dao a las pelis ahora que to'as las hacen contás pa'trás? ¡Si no me interesa saber cómo llegaron hasta el final, de hecho NO ME INTERESA SABER EL FINAL ANTES DEL PRINCIPIO, y estos desgraciaos van y...! En fin. El caso es que la Blanchett participa en un medio ni peazo equipo periodístico, de ésos de serie de TV que te resuelven caso policíaco por semana. El del famosísimo 60 Minutes, ya puestos. Sí, ése. Esta es una de ésas de "basaos en hechos reales". Estamos en 2004, y viene la elección presidencial, con George W. Bush el Lesbailoiraquíes del Ritmo yendo a la reelección. El caso es que al equipo les llega un soplo désos. Que George W. Bush habría, figúrense... bueno... verán... no hizo el servicio militar. Niño malo. Que alguien habría movío palillos para que fuera a la Guardia Nacional de Texas, y luego ni pa'llá se habría presentao, el niñato (en la misma época en donde a otros yanketas de su edá los mandaban a Vietnam pa' ser masacraos por el Vietcón, pero claro, ésos eran los morenitos nigga/hispanou de Brooklyn, no el hijo de un ex senador de Texas que estaba tan conectao a las altas esferas que defendió a los republicanos durante Watergate, llegó a Director de la CIA, y luego a la Casa Blanca). El caso es que, moviéndose puaquí puallá, hablan con alguien que por trabajo tenía acceso a los documentos de los oficiales sirviendo en la Guardia Nacional de Texas, y que le entrega unas fotocopias así toas medias roñositas pero es lo que hay. El equipo periodístico hace la investigación, pide a peritos que evalúen el asunto, siguen otras pistas de Bush para ver en dónde coño estaba el nene hijitopapá, y... a lanzar la investigación. Porque, ¡horror!, el pijecito mintió sobre su servicio militar (lo que pue'e parecer moco 'e pavo, pero en un país en donde muchos veinteañeros que fueron a Vietnam eran votantes cincuentones, los que volvieron porque otros murieron en algún mugroso fango vietnamita, o terminaron en un campo 'e prisioneros sin Rambo/Norris que los rescatara, puej ke no es poco, ¿no?). Y, qué vino. ¿El desprestigio absoluto? ¿La tumba de las aspiraciones de Bush a la reelección? No, leñe, no. Que ya sabemos cómo acabó la cosa, tanto como sabemos que al final de la peli el Titanic se iba a pique (qué... ¿no lo sabías? ¿Que el Titanic se hunde? A la mierda contigo, por ignorante). El caso es que a Bush lo reeligieron, y désos papeles nunca más se supo. Y así le sigue yendo al mundo.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Pasá la época de la Segunda Guerra Mundial en donde los Yueséi luchaban por FREEEEEEDOOOOOOMMMMMM!!! en contra de los malvaos nazis porque, joer, pue'es ser un abusamujeres pedófilo descuartizacachorros con asiento en el Congreso y acciones en una petrolera en consorcio con una empresa de construcción, pero al final no eres tan malo porque "al menos no soy nazi", pasá la época ésa, decíamos, los Yueséi se han transformao en el matón pesao del barrio al que puede o no puede que sea un mal chato, pero en tu cumpleaños seguro que no lo quieres tener de invitao, por pesao. Bueno, es lo que tiene que los Yueséi tengan una actitud de tipo... de tipo... voy a citar la versión inglesa de "Amerika" de Rammstein, que lo grafica muy bien: "Will you do it? (No, I won't), Should you do it? (No, I don't), Could you do it? (No, I can't), Will you please me? (No, I won't), If you don't want me... (You'll get hurt), If you don't need me... (You'll get hurt), If you don't love me... (You'll get hurt), Fuck you is the magic word!!!". Pero pocos han graficado este imperialismo yanketa tan bien como George W. Bush, un tipo del cual no sabemos y quizás jamás sabremos si era un paleto puesto ahí como muñeco de intereses traseros, o era él mismo un tipo tan diabólicamente genial que consiguió que todos lo tomáramos por un tarao mientras sentó las bases del moderno New American Century, el proyecto geopolítico por el cual haces lo que quiere el gobierno del pueblo (de Yueséi, no el tuyo) por el pueblo (de Yueséi, no el tuyo) y para el pueblo (de Yueséi, no el tuyo), y por pueblo queremos decir los GRANDES INTERESES CORPORATIVOS, y si no te gusta , DRONE YOU is the magic word. En las elecciones de 2004 hubo un importante movimiento de gentes que lo quisieron fuera de la Casa Blanca, incluyendo el estreno de "Fahrenheit 9/11" por Michael Moore, por todas esas cosas que se han visto en documentales como "El mundo según Bush" y similares. Y, ¿adivinen qué? Los yanketas lo reeligieron. Al filo, pero lo reelegieron (50% de votos versus 48%, 286 electores versus 251, 31 estados versus 19 + Washington DC). En otra muestra de que una flor tan delicada como la democracia no funciona si la dejas en manos de paletos idiotas defensores del rifle y de los incestos con birra en los Montes Apalaches. (Bueno, después eligieron a Obama porque iba a ser un cambio, y... adivinen qué... la cosa siguió más o menos igual. Pero ahora con vaselina, por aquello de las cortesías, digo yo). En medio de ese movimiento de gente vino el asuntillo de los papeles ésos en que se probaba (o se supone que se probaba) que George W. Bush habría usao sus influencias para zafarse de ir a PRO PATRIA MORI en Vietnam. El asunto es que, finalmente, los papeles fueron cuestionados, y enterraron el asunto. Y no contentos con eso, además hicieron pupita al equipo de "60 minutos", y el equipo se fue básicamente por el caño. Por no hablar del follón judicial subsiguiente. Pero como los Yueséi son los países de los libros de memorias, la periodista Mary Mapes que fue el epicentro de too el juitreo escribió las suyas propias, con esos títulos tan bombásticos que tanto le gustan a la industria editorial anglosajona: "Truth and Duty: The Press, the President and the Privilege of Power" (no tengo idea si hay traducción al ezpañó, pero espero que hayan acortao la cosa, porque, leñe, 12 palabras en un título es indigesto, si por algo llamamos "Don Quijote", o más aún, el Quijote a secas, al libro ése que es "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", que palabras son 8 y ya cansan sin ser decena). Y compraron las memorias, y escribió el guión e hizo su debut directorial un tipo llamao James Vanderbilt. ¿Quién? Pues... el guionista de "Básico y letal", "El tesoro del Amazonas", "Zodíaco", "El ataque", "El sorprendente Hombre Araña", y su secuela. Sí, ése tipo decidió de pronto que lo suyo era el thriller político conspiranoico setentero. Y... tan mal olfato no tuvo, desde cierto punto de vista. O sea, se pegó castañazo padre (la cosa costó casi 10 millones de dólares, una miseria de presupuesto, pero no llegó a recaudar a nivel mundial ni seis millones), pero... pero... ¿adivinan qué peli se llevó al Oscar a la Mejor Peli en esa pasada? Bueno, no "Conspiración y poder", no, desde luego que no, pero sí otra peli de periodistas a la caza de la verdad: "Primera plana".
¿POR QUÉ VERLA?
-- "Conspiración y poder" es uno de esos castañazos absolutamente inmerecidos. La peli quizás podía haber sido mejor en varios respectos, pero no me cabe ninguna duda de que es mucho más sólida que "Primera plana", que se llevó el Oscar a la Mejor Peli por las molestias. Porque mientras que "Primera plana" es cine en la arcaica tradición de "Todos los hombres del Presidente" de que toos son corruptos y malvaos menos los heroicos periodistas que destapan LA VERDÁ, esta peli es mucho más crítica y cínica al respecto, mucho más actual y realista si se quiere. La historia en sí, es quizás un poco cliché: el periodista (o grupo de periodistas, mejor dicho) que mete las narices en LA VERDÁ, pasa a llevar a un poderoso demasiado poderoso, y luego viene too el acoso desde la mismísima maquinaria del poder para acallar ciertas verdades inconvenientes. Y sin embargo... no es tan así, al final del día. Porque al final, ¿cuál es la verdá? ¿Los papeles eran legítimos y se movió toa una conspiración para hundir a los críticos porque KAKA DEMOKRACIA Y KAKA TRANSPARENCIA, o bien los periodistas actuaron con demasiada premura y precipitación y dieron por buena una noticia a la que le faltaban un par de comprobaciones, o... peor aún... fue todo una maniobra de contrainteligencia para liquidar al periodismo disidente que, la peli lo apunta, ya se había anotao un tanto en contra de George W. Bush al exponer los abusos de Abu Ghraib? La peli se inclina por la primera respuesta, pero lo hace de manera sibilina, tanto que queda flotando la pregunta y la ambigüedad en el aire. El propio título original en inglés es decidor: se trata de la verdad, pero como decía nuestro bienamado Poncio Pilatos, ¿qué es la verdad? En ese sentido, la peli disecciona las enormes dificultades que tiene el periodismo, y por extensión las democracias modernas, para transparentar y exponer las corruptelas de los poderosos, los conectaos, los enchufaos. La peli acredita muy bien que en los 2000s se ha producío un cambio importante en el periodismo, y que ya no están los tiempos para que un heroico Clark Kent o el parcito ése de "Todos los hombres del Presidente" se las estén dando de salvadores de la verdad, la justicia y el American Way of Life: a través de la misma, vemos cómo el periodismo tradicional se está hundiendo por las presiones de los grupos corporativos, cómo la gente hace cada vez menos caso de la prensa, cómo la cultura de los blogs es una nueva e importante fuerza a ser tenida en cuenta (bueno, en 2004. Después llegó Facebook, Twitter e Instagram, e Internet volvió a ser la amiga petarda de siempre). ¿Por qué alguien entonces querría seguir haciendo periodismo investigativo tradicional, ser un Quijote contra molinos de viento? En el caso del periodista viejuno interpretado por Redford, la explicación es clara: es un periodista a la antigua usanza, que cree en los antiguos valores tradicionales de juego político limpio de toda la vida, y por lo mismo, la peli no se ahorra remarcarlo, es un dinosaurio carcamal que ya no tiene lugar en estos tiempos de la-imagen-lo-es-todo y de la información fast food. Y en el caso de la otra periodista, la Cate Blanchett, también nos explican: ella es una fulana que creció en un hogar abusivo, y por lo tanto, la cruzada de ella por la libertad y la justicia y el pastel de manzana de mamá es también, de cierta manera, un exorcisar los demonios personales, porque bueno, incluso en estos tiempos en donde a nadie le importa un carajo nada, siempre quedan esas almas desalienadas o desafectas que, por motivos personales, de alguna manera siguen siendo virutas en el sistema que te quiere cada vez más tonto y anestesiado. En ese sentido, el fracaso definitivo de la investigación (y sí, spoiler del final de la peli, pero ejke joer, está basá en hechos históricos, y además, todos sabemos que a George W. Bush lo reeligieron, y si eres tan ignorante como para no saberlo, entonces tírate a un pozo que no te necesitamos entre nosotros, zombi de TWD disfrazao 'e ser humano), el fracaso definitivo de la investigación, decíamos, se transforma en la metáfora de un fenómeno más profundo, de la decadencia e incluso, quizás, la extinción de los valores cívicos tradicionales y su reemplazo por la cultura del yo y mi metro cuadrao y lo demás que se pudra, del todo vale, del no estoy ni ahí. "Conspiración y poder", por debajo de su narrativa acerca de un caso periodístico (real), es también una acerba crítica acerca de cómo nosotros estam... er... no, me corrijo. De cómo USTEDES, HUMANITOS ESTÚPIDOS, están dejando que se les muera la democracia entre las manos. Cuando esa cancerosa finalmente se les difunte, no vengan a quejarse. Que yo, gato detrás de un teclado, a través de estas humildes líneas de blog, estoy tratando de advertirles, y además recomendarles una peli que aborda estos temas de manera bastante reflexiva e inteligente. Bola de malagradecíos.
-- La realización está bastante bien. Contra lo que uno podría esperar del currículum de James Vanderbilt como guionista (aquí es guionista y además debuta como director), el guión en sí está bien escrito y la dirección es bastante precisa, sin alardes ni grandes detalles, pero escueta y directo al grano, lo que potencia mucho la historia, por supuesto. El elenco actoral está más que bien, aunque por supuesto quienes se llevan la palma son el incombustible Robert Redford, puesto otra vez en primera línea por "Capitán América y el Soldado del Invierno", y su rol debe ser un comentario malicioso, considerando que actuó en "Todos los hombres del Presidente", 3a vez que la mencionamos, y de hecho su personaje puede ser visto, en un nivel meta, como una especie de secuela espiritual y contrapunto con esa peli, a la manera de los western crepusculares con pistolero-demasiado-cansao-pa'-seguir-disparando, y por otro lao una Cate Blanchett que estuvo bastante activa en 2015 (joer: "Knight of Cups", "La Cenicienta", "Carol", ésta, y ¡trece roles! en "Manifesto") y que aquí hace un rol similar al de "Blue Jasmine" (y en menor medida al de "Carol", no digamos que no, su tríada de roles bordes, por lo visto), pero cuyo personaje adquiere la suficiente profundidad emocional como para despegarse del cliché y terminar siendo interesante (aunque, admitámoslo... ¿hay algún rol que haya hecho Cate Blanchett, que haya resultado sin interés?). Y en el plano secundario, un Topher Grace alguna vez promisorio y ahora medio caído en desgracia, interpretando a un periodista investigativo, hace una excelente pareja con un Dennis Quaid siempre inmenso, un ex militar que ayuda al equipo de periodistas un poco porque alguien tiene que hacerlo, leñe. La química entre ambos es muy buena, y funcionan muy bien como beta couple (en el sentido no romántico, vamos. Que tengo que explicároos too, joer). En este caso, lo escaso del presupuesto juega incluso a favor de la peli, toda vez que brilla de mejor manera tanto el guión como los actores. En definitiva, una recomendada incluso aunque los temas de fondo de la peli, sobre los cuales hablábamos latamente en la parrafada anterior, sean un poco resbalosos.
IDEAL PARA: Todo el mundo. Seriously, esta peli necesita mucho más cariño del que recibió.
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domingo, 27 de abril de 2014
"Capitán América y el Soldado del Invierno" (2014).
-- "Captain America: The Winter Soldier" (título original en inglés), "Capitán América y el Soldado de Invierno" (título en España). Estados Unidos. Año 2014.
-- Dirección: Anthony Russo y Joe Russo.
-- Actuación: Chris Evans, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson, Robert Redford, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Cobie Smulders, Frank Grillo, Maximiliano Hernández, Emily VanCamp, Hayley Atwell, Toby Jones, Stan Lee, Callan Mulvey, Jenny Agutter.
-- Guión: Christopher Markus y Stephen McFeely, sobre un concepto e historia de Ed Brubaker, basados en el personaje de Joe Simon y Jack Kirby.
-- Banda Sonora: Henry Jackman.
-- "Capitán América y el Soldado del Invierno" en IMDb.
-- "Capitán América y el Soldado del Invierno" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Washington DC, la CAPITAL DEL MUNDO LIBRE. Porque nada grita DEMOCRACIA tan fuerte como AMÉRIKA (ya os oigo: "FUCK - YEAH !!!"). Ahí es donde veremos una escena repleta de músculo, sudor y testosterona. ¿Acaso una trepidante escena de acción que te quitará el aliento y te dejará high para lo que viene? Er... no. Un nigga trotando, y un pomposo whiteass sacándole vuelta tras vuelta tras vuelta porque... bueno, porque sí, por ganas de joder al negro, eso es lo que es. Y como cada vez que es derrotado, un negro termina por reconocer la superioridad de la raza nórdica aria blablablá, resulta que el negro termina haciéndose amigo del blanquito culotalco. Que por supuesto es el Capitán América, vaya tipo, superhéroe, hombre-propaganda, agente de SHIELD, y sale a trotar sin seguridad ni ná, sólo por ver si algún francotirador se tienta. Pero cuando la escena corre el riesgo de homoerotizarse a niveles de Rocky y Apollo, aparece Black Widow para rescatar al Capitán América de la gaycidad, porque si quieres volver hétero a un hombre, mándale una pelirroja (teñía y too, pero pelirroja) medidas 91-60-89 (por lo menos eso dice la Chickipedia que son las dimensiones de la Scarlett, óigale). En fin, en qué estaba. Ah sí. Resulta que hay una crisis de rehenes en un barco tomado por piratas porque, bueno, por qué no plagiarnos el inicio de la franquicia de los EXPENDABLES, ¿no? Va el Capitán América y los suyos, Black Widow trajespía incluida, y se encargan de hacer lo que se debe hacer en estos casos, o sea, duros con la escoria humana. Todo eso mientras Black Widow trata diálogo sí y diálogo también, de emparejar al Capitán América (porque cómo podría verse resentida la masculinidad de un hombre porque peazo mina vaya y te diga "oye, como tu amiga, te digo, ten sexo con otra mina, ¿vale?"). El caso es que en medio de todo eso, a la hora de salir del barco, el Capitán América se pregunta qué ha sido de la amigui, va a buscar a la Black Widow, y la encuentra en una operación muy secreta de cargar unos archivos muy secretos en un pendrive muy secreto, siguiendo órdenes muy secretas. Por Bastet, esta gente de SHIELD. Ya, el caso es que se las empluman de ahí, y tenemos salto a Washington (porque parece que la sede de SHIELD está en Washington y no en Ginebra, y eso por qué no me extraña), y el Capitán América le dice al Samuel Jodío L. Jackson con parchenelojo como ha sido a lo largo de esta franquicia, que por qué le guardan secretos a él, buaaá, buaaá, pensé que éramos espías pero que no nos espiábamos entre nosotros, buaaá, buaaá. Entonces va el tipo éste, el... Samuel... ¡ah, sí! Nick Fury. Va el Nick Fury y le dice al Capitán América que tenemos un nuevo plan para mantener la paz mundial. Uno que involucra construirse tres peazo portaviones volantes que van a MASACRAR LA INSURGENCIA DE MANERA PREVENTIVA ALLÍ DONDE SURJA. Bueno, no sabemos si lo decía también por Washington DC, pero que el resto del mundo se prepare, ¿eh? Ah, y es por su propia seguridad, nenes. Que no se os puede dejar solos. Al Capitán América, como que eso le cae mal, porque verán, él cree en... ¡¡¡LA LIBERTAD!!! Salto a otra escena, vemos a Samuel L. Jackson tratando de abrir el archivo de la Black Widow, pero no se la puede. Y entonces... ¡¡¡VAN CHORROCIENTOS AGENTES DE SHIELD Y ATACAN AL SAMUEL JODÍO L. JACKSON!!! ¡¡¡Y SAMUEL L. JACKSON SE DEFIENDE!!! ¡¡¡Y ESCAPA CON ÉXITO!!! ¡¡¡HASTA QUE SE ENCUENTRA CON UN PEAZO SUPERSOLDAO Y TAL, QUE LO DEJA CASI MUERTO!!! ¡¡¡PERO SAMUEL JODÍO L. JACKSON SOBREVIVE Y SE ESCAPA Y SE ESCONDE EN EL DEPARTAMENTO DEL CAPITÁN AMÉRICA!!! ¡¡¡Y ALLÍ VAN Y LO TIROTEAN!!! (Joer, si era tan fácil instalar un francotirador hacia el departamento del Capitán América, uno se pregunta cómo es que ninguno de los cincuenta millones de calculables enemigos de SHIELD nunca intentó cargárselo en primer lugar). ¡¡¡Y SAMUEL L. JACKSON SE MUERE EN PLAN GARGANTA PROFUNDA EN BRAZOS DE MULDER DICIÉNDOLE "NO CONFÍES EN NADIE"!!! ¡¡¡AHORA EL CAPITÁN AMÉRICA ES SOSPECHOSO!!! ¡¡¡Y SHIELD LO PERSIGUE POR TODAS PARTES!!! ¡¡¡Y TAMBIÉN EL MISTERIOSO SUPERSOLDADO CUYA IDENTIDAD ES DESCONOCIDA PARA TODO EL MUNDO EXCEPTO PARA: 1.- EL QUE HA LEÍDO CÓMICS MARVEL EN LA ÚLTIMA MEDIA DÉCADA, 2.- LOS QUE HAN LEÍDO LA LISTA DE CRÉDITOS, 3.- LOS QUE VIERON LA PORTADA DE LA REVISTA EMPIRE DE FEBRERO DE 2014, y 4.- TODOS LOS QUE HAN VISTO CINE DE ÉSTE EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS EN CANTIDAD SUFICIENTE PARA ADIVINAR QUÉ PERSONAJE HA SIDO MENCIONADO EN LA PELI PERO TODAVÍA NO HA APARECIDO, Y NO SE SUPONE QUE APAREZCA PARA QUE CUANDO APAREZCA SEA LA GRAN SORPRESA!!! Joer, qué manera de telegrafiar la solución del misterio misterioso. El caso es que el Capitán América está ahora on the run, hay una vasta conspiración estoquello, y en general, vamos poniéndole otra pieza más a la trenza de longanizas que es la Fase 2 de estas-pelis-Marvel-sin-Spiderman-ni-X-Men.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Año 2008 de Nuestro Señor Jesucristo. Los superhéroes brotaban como callampas en el cine, así como en los cómics de los '60s. Había sucedido lo impensable, que pelis como "X-Men" y "Spiderman" habían resultado EXITOSAS. Tanto, que incluso hasta "Elektra" tuvo su propia peli. En medio de ese mapa, la Marvel tenía que darle lugar a otras franquicias hasta el minuto subexplotadas. Y como "Iron Man" resultó un éxito de cagarse, pues ya vamos aglutinando a todos los héroes para hacer la PRIMERA FRANQUICIA MULTISUPERHEROICA DEL CINE. Algo que se intentó hacer a finales de los '90s, cuando se barajó una quinta entrega de Batman y una quinta de Superman combinadas en un SUPERMAN CONTRA BATMAN, lo que sin lugar a dudas hubiera sido épico (bueno, viene "Batman vs Superman" para 2016, pero ahora ya no tiene la misma épica, porque después de "Los Vengadores"...). ¿A dónde más allá se puede ir después de un proyecto tan colosal como "Los Vengadores"? Pues a una segunda parte, claro, repitiendo esquema: hartas pelis individuales para hartos héroes separados, y luego "Los Vengadores: Nerdgasmo con Ultrón". La partida de la llamada Fase 2 la dio "Iron Man 3", porque si hay algo que los fanáticos Marvel quieren, es más ROBERT DOWNEY JR. pasándose de listo y saliéndose con la suya (ya os oigo: "ese tío es un tipo apuesto y chocarrero y un genio incomprendido que lucha contra el mal... es como si hubieran puesto mi vida en la pantalla, pero en versión millonario"). Luego vino la más bien rutinaria "Thor: Un mundo oscuro", también otra secuela porque la cosa anda tímida para probar nuevos héroes por el minuto. Y ahora finalmente ha llegado "Capitán América y el Soldado del Invierno", otra secuela más. Seguirá "Guardianes de la Galaxia", la peli del ridículo mapache karateka galáctico y sus amigos que no va a ser un fiasco de taquilla porque, joer, es el Universo Cinemático Marvel, ya hay una base asegurada de fanáticos que no la dejarán caer por debajo de los 400 millones de recaudación, pero estrenada por separado seguro que estaría destinada a estrellarse. Y "Los Vengadores 2", claro, total, si la primera se coronó y sigue siendo la TERCERA PELI MÁS TAQUILLERA DE LA HISTORIA... Lo que eso sí no parece que vamos a ver pronto en el Universo Cinemático Marvel, es a Spiderman, los Hombres X, el Motorista Fantasma o los Cuatro Fantásticos. Menos mal. Porque en eso de unir franquicias, con la inminente "X-Men: Días del futuro pasado" y su Trilogía X-Men + "X-Men: Primera generación" nos basta y sobra.
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¡¡¡WHAM!!! Olvida todo lo que creías saber sobre el Universo Cinemático Marvel. Esta peli pone básicamente todo el entuerto de cabeza. Es una secuela no sólo de "Capitán América" por ser el personaje prota el mismo (obvio, ¿no?)... sino también por el plan del villano, que es la consecuencia lógica de lo intentado en "Capitán América". También pone en entredicho todo el discurso parafacha de estas pelis (ya saben: "SHIELD os cuida, chicos", "hemos privatizado la paz mundial", "SHIELD über alles", etcétera). Aunque con su dosis de oscuridad, en general la ambientación del Universo Cinemático Marvel hasta la fecha era más bien luminosa, bajo en angst, todo lo contrario de, digamos, la Trilogía del Dark Knight de Nolan. Bueno... eso ya no parece ir más. (((SPOILERS A MANSALVA A PARTIR DE ESTE PUNTO. SI NO DESEAN ENTERARSE DE LOS DETALLES DEL ARGUMENTO, SALTEN HACIA EL SIGUIENTE PÁRRAFO. ADVERTIDOS QUEDAN))). ¿Ustedes de verdad creían que una organización maligna tan cool como HYDRA se iba a ir cortada así como así y sin más, después de ser derrotado Cráneo Rojo en "Capitán América"? Nones. Lo realmente desconcertante es que en los setenta años siguientes, HYDRA no sólo se las arregló para sobrevivir, sino que además creció como un tumor canceroso DENTRO de SHIELD. Las consecuencias en términos conceptuales son devastadoras. Resulta que SHIELD ha estado todo el tiempo haciéndole el juego a HYDRA sin saberlo. Escenas como Samuel L. Jackson reclutando a Iron Man en la escena postcréditos de "Iron Man", o SHIELD tratando de hacerse con el martillo de Thor en las narices del mismísimo en "Thor", ahora toman un tinte mucho más oscuro. Cierto blog erudito en incorrección política ha defendido que el derechismo bien entendido favorece la acción, y la Fase 1 fue cualquier cosa, menos socialcomunistaescandinava. Existe el mal, y nosotros los buenos hacemos todo lo necesario para detenerlo porque SOMOS LOS BUENOS y TENEMOS EL PODER y NADIE NOS CUESTIONA, joer. Bien, en esta peli se revela que todo el plan para crear la red de seguridad definitiva sobre el planeta en realidad es un plan para crear la dictadura perfecta por parte de HYDRA. Claro, la peli igual tiene que recurrir a la lógica de tebeo de AGENTE SHIELD BUENO vs. TRAIDOR HYDRA MALO para que la cosa pueda funcionar a nivel narrativo, pero tampoco le esquiva el bulto a una cuestión fundamental: si la gente de HYDRA ha conseguido infiltrarse de manera tan exitosa hasta corroer el mismísimo interior de SHIELD sin que nadie se diera cuenta... es porque el discurso parafacha mismo de SHIELD en realidad no es demasiado distinto al de HYDRA. En definitiva, lo que tenemos es el viejo planteamiento de que no se puede luchar contra el demonio contra las armas del demonio, porque aunque obtengas la victoria, la misma al final le sigue perteneciendo al demonio. La alternativa final seguida por los personajes, una drástica cura a nivel prácticamente planetario (considerando las redes de poder de SHIELD) es casi una parábola entera de la destrucción de la democracia en el nombre de la democracia. Todo fanático por el solo hecho de ser fanático, termina matando lo que ama. O mejor dicho, lo que cree que ama. Porque el fanático no quiere amar lo que ama, en realidad quiere poseerlo, y los fanáticos de la democracia son exactamente lo mismo. Defender la democracia está bien, pero ser fanático de ella (así como de cualquier otra cosa) no lo es. Defender la democracia significa mirarla con altura de miras, darse respiros, reflexionar y analizar. Ser un fanático significa gritar a voz en pecho ¡¡¡DEMOCRACIA, LIBERTAD!!! y matar a todos los que no nos gustan porque los hemos definido como antidemócratas únicamente porque están en contra nuestra, que somos los demócratas y punto. El discurso de dictadura benevolente de SHIELD se transmuta así en la fantasía parafascista de HYDRA. El plan definitivo de SHIELD para imponer la paz mundial es, de hecho, un agudo comentario sobre la política exterior de Estados Unidos. La única diferencia entre enviar drones a exterminar blancos en suelo extranjero con ataques tácticos de precisión, como ocurre en el mundo real, y crear tres portaaviones voladores que exterminen a millones de personas percibidas como amenazas apenas potenciales, ni siquiera reales, como ocurre en la peli, es una cuestión de grado, porque la filosofía de fondo es la misma. Ver a SHIELD abrazando con entusiasmo la filosofía de HYDRA es casi como ver a Barack Obama habiendo llegado a la Presidencia prometiendo democracia, y terminando siendo casi tan petulante como George W. Bush, sólo que con una cara de bonachoide simpático en vez del gesto de tipo con las neuronas blanqueadas por el alcohol que tenía el otro. De hecho, resulta muy significativo que en casi toda la peli, el Capitán América usa un uniforme azul oscuro, y al final de la misma, cuando va a luchar por desinfectar al mundo de HYDRA, cambia por el uniforme azul claro de la WWII... no uno similar sino EXACTAMENTE EL MISMO, robado del museo, en una muestra clara de cómo para luchar contra el ideario parafascista de HYDRA, es bueno volver a las raíces, a los orígenes, a la inocencia perdida, para redescubrir los valores verdaderos por los que vale la pena combatir (((FIN DE LA ZONA DE SPOILERS. POR EL MINUTO, A LO MENOS))).
-- Parte importante de por qué la franquicia del Universo Cinemático Marvel ha conseguido funcionar, es por haberse equilibrado entre varios géneros narrativos incrustando el leit motiv superheroico de por medio: high tech thriller ("Iron Man" y "Iron Man 2"), Fantasy-Sci-Fi ("Thor" y "Thor: Un mundo oscuro"), war-pulp ("Capitán América"), fugitive'-style-road-movie ("Hulk: El Hombre Increíble"), '80s-action-movies ("Iron Man 3")... lo que tenemos en el ruedo ahora es el thriller político '70s. En muchos sentidos, esta peli puede ser considerada como la saga del Imperio Secreto de los cómics del Capitán América, que por supuesto es de los '70s y más o menos contemporánea a Watergate, pero con esteroides: incluso hasta el villano final cumple más o menos el mismo rol (el Presi de los Yueséi en los cómics, cierto alto dignatario acá), y el resultado para el Capitán América es similar (renuncia a ser el Capitán América un tiempo en los cómics, abdica de SHIELD acá). Lo que tenemos es algo así como mitad "Los Vengadores" y mitad "Todos los hombres del Presidente". Por desgracia, el guión resulta algo tosco para mezclar ambas partes de la mezcla, yendo con demasiada brusquedad desde el thriller setentero (sin la profundidad de clásicos del género, eso sí) hacia lo superheroico, por lo que el thriller resulta algo simplón, y lo superheroico algo forzado. Pero admitamos que la mezcla entre un género tan cerebral como el primero y tan hormonal como el segundo, era difícil hasta el extremo, de manera que haber sacado adelante una peli digna ya cuenta como un logro. El único elemento que luce realmente un tanto fuera de lugar en esta peli, curiosamente, es... el propio Soldado del Invierno que le da nombre a la peli. Que en medio de la truculencia del plan diabólico de los malos malosos, termina por desteñir un poco (y al final esa subtrama se arregla de manera algo simplona). Resulta interesante observar que el argumento de la peli a grandes rasgos hubiera funcionado LO MISMO sin incluir al Soldado del Invierno como personaje, lo que no deja de ser algo penoso. Pero en fin.
-- La realización está bastante bien. Los actores en general bien, destacándose muy en particular Robert Redford interpretando a un Alexander Pierce que a primera vista luce un poco anodino y sin mucha chicha como personaje... hasta que (((¡¡¡SPOILER, SPOILER, SPOILER!!!))) reparas en que eso es a propósito, porque ni es un villano de opereta buscando que el mundo le preste atención, ni un terrorista bien intencionado buscando hacer del mundo un lugar mejor, sino un tipo que considera el genocidio como una operación perfectamente natural, hasta el punto que ni siquiera se cuestiona a sí mismo, la clase de sicópata con el que podrías tener una agradable y amena conversación de sobremesa y sería el tipo más simpático y majo del mundo, y después, por cualquier tontera que le estés pisando la cola, el desgraciao va y te planta dos tiros sin arrugarse, sin disfrutarlo, sin lamentarlo, con perfecta inconsciencia, únicamente porque... bueno... ¿por qué no? Robert Redford actúa un poco para ganarse el cheque, vale, pero consigue plasmar muy bien la profunda amoralidad y anomia del personaje. (((FIN DE LA ZONA DE SPOILERS, FIN DE LA ZONA DE SPOILERS))). La acción está bastante bien, se ve bastante más física de lo habitual en las pelis que se ruedan hoy por hoy, aunque lo estropean un resto recurriendo a la infalible cámara tiritona en mano (no de manera tan excesiva como en subproductos estilo "Quantum of Solace", pero de todas maneras). Además lo compensan con algunas escenas descollantes de destrucción masiva, que, admitámoslo, era una de las razones por las cuales pagamos la entrada al cine, ¿no? La banda sonora de Henry Jackman, funcional, aunque algo decepcionante viniendo del tipo que nos dejó melodías tan pegadas como las de "X-Men: Primera generación" o "El Gato con Botas" (parece que el estar trabajando como en cuatro soundtracks al año lo tiene medio burn-out). Y eso sería. Hasta "Guardianes de la Galaxia", si hasta entonces aguanta el cuero (el cuero en donde se guardan los doblones y denarios, y el cuero de "la vida", en ambos sentidos).
IDEAL PARA: Ver una de las mejores entradas del Universo Cinemático Marvel, y una reflexión con bastante mala leche sobre cómo concebimos y defendemos la democracia en estos días.
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domingo, 17 de noviembre de 2013
"Los tres días del cóndor" (1975).
-- "Three Days of the Condor". Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: Sydney Pollack.
-- Actuación: Robert Redford, Faye Dunaway, Cliff Robertson, Max von Sydow, John Houseman, Addison Powell, Walter McGinn, Tina Chen, Michael Kane, Don McHenry, Michael B. Miller, Jess Osuna, Dino Narizzano, Helen Stenborg, Patrick Gorman.
-- Guión: Lorenzo Semple Jr. y David Rayfiel, basados en la novela de James Grady.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.
-- "Los tres días del cóndor" en IMDb.
-- "Los tres días del cóndor" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En una oficina cualquiera en donde funciona una sociedad de estudios históricos, llega un tipo atrasado al trabajo. Sin darse cuenta de que al frente, en un autito, alguien está haciendo la lista de los que han llegado. Bueno, ¿quién diablos puede querer vigilar una sociedad histórica así? Quién sabe... pero a mí no me da buena espina que la secretaria de la recepción tenga un arma en el cajón de su escritorio. O que el tipo guardia tenga peazo fusil. Cosiacas así. El caso es que nuestro prota llega atrasado, y por lo mismo, el jefe, mosqueado, lo manda a comprar el almuerzo. Favor que le hace, porque resulta que sale por una puerta lateral para no mojarse tanto (está lloviendo), y por lo tanto, el tipo de la lista al frente no lo ve. Y como se supone que están todos adentro... pues él y sus amiguetes entran a saco, y masacran a cuanto Cristo se les cruza por el camino. ¿Sociedad de estudios históricos? ¡Mis cojones! Se trata de una oficina de análisis estratégico de la CIA. Cuando nuestro prota llega con los almuerzos, se da cuenta de que o sube de peso engulléndoselos todos, o la comida se perderá, porque sus compañeros ya están cómodos digiriendo el plomo. De manera que sale corriendo y trata de esconderse donde sea. Mientras tanto en la CIA comienzan a investigar quién diablos puede haber hecho una masacre como ésa. Y se dirigen al sospechoso más obvio, al único que estaba ahí y salió vivo para contar el cuento: nuestro prota, claro está. Ahora, el chico bonito está en la carrera para limpiar su nombre, y averiguar quién demonios se las arregló para hacer limpieza de ratas en Nueva York.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La década paranoica por excelencia, en lo que a cine se refiere (y no sólo ahí) fueron los '70s. No era para menos, estaba claro que la democracia en Estados Unidos ya no funcionaba, que el Gobierno había traicionado a We The People, etcétera. Durante los '70s, los malos ya no serían los japis ni los nazis ni el imperialismo chino, sino los funcionarios dentro del Gobierno, el Gobierno Invisible, el Imperio Secreto, etcétera. En los '70s también florecieron las pelis sobre la CIA, que siempre seguían el tópico de: 1.- El prota reluctante a servir a la CIA o a confiar en ella, 2.- El burócrata de mierda que trata de salvar su propio culo haciéndose pasar por un patriota, y 3.- Los superiores aún más superiores de la CIA que saben que no se está para construir un mundo mejor sino para defender los intereses patrios (que por alguna razón siempre son los propios), y saben que los de los puntos 1 y 2 son los prescindibles (pero como el 2 es el maloh, suele palmarla, mientras que el 1 es el buenoh, así es que ése se las arregla, aunque esto no es una ley definitiva ni universal tampoco). "Los tres días del cóndor", basada en una novela cuyo título original le daba seis días al bicho, sigue al calco esta fórmula.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Ecuación explosiva. Junta al inveterado productor Dino de Laurentiis ("Ulises", "Barrabás", "La Biblia", "Capricho a la italiana", "Barbarella", "Serpico", "Flash Gordon", "Conan el Bárbaro", "Duna", "Hannibal"), al incombustible Sydney Pollack ("Yakuza", "Ausencia de malicia", "Tootsie", "Fachada", "Juegos del destino") y al guaperas Robert Redford, tan socialmente consciente él ("Butch Cassidy y Sundance Kid", "El golpe", "Todos los hombres del Presidente", "Brubaker", "Leones por corderos", "La ley del silencio"), ¿y qué tienes? Pues una peli que es un puñetazo a la mandíbula, qué más esperabas. La premisa de la peli es sumamente sencilla, y la trama también, pero la dupleta Laurentiis/Pollack le da un gran empaque, poniendo al pobrecito carilindo Redford (a mucho respeto por su talento actoral, pero es que en esos años iba de rompecorazones, para qué andarnos con cuentos) en el brete de tener que defender su vida contra un enemigo invisible y que está en todas partes. La mejor baza de esta peli es que en ningún minuto lo vemos como un superhéroe listo para hacer justicia sembrando la ciudad de cadáveres o haciendo el McGyver (algo que seguramente harían ahora, si se atrevieran a perpetrar un remake, y si no, díganselo a los autores de "Bourne: El ultimátum"), sino como un pobre diablo que tiene un empleo bastante rutinario, que de pronto se ve arrojado allá afuera a defenderse como mejor pueda (es lo que tiene cuando en tu empleo rutinario, tu empleador es la CIA). La peli tiene algunas situaciones un tanto forzadas (la subtrama romántica está metida con calzador, y luego se quejan de que el cine de ahorita es así, aunque a nadie le hace mal ver a la siempre vistosa Faye Dunaway en escena), pero la trama principal, la del complot para matar a la oficina completa, se resuelve con bastante naturalidad. Esta peli es por lo mismo una buena dosis de lo que el thriller setentero podía ofrecer, en los años en que estas pelis estaban protagonizadas por seres humanos y no por brusgüilis que matan a matón sí y matón también en medio de diálogos descacharrantes (¿alguien dijo Jason Bourne?).
-- Suspenso del bueno. La escena inicial de la masacre está filmada con pulcritud, sin demasiado estilismo, y esta manera directa de narrarlo lo hace aún más doloroso e impactante: son seres humanos los que están muriendo, no héroes de comic. Más adelante, los van y vienen de Joubert y el prota, en que el pobre desgraciado es un tipo sin demasiado entrenamiento frente a un asesino profesional, valen oro puro. Y el final, y no, no me mandaré spoilers aquí, después de todo lo que hemos visto, es algo que te hace quedarte en tu asiento petrificado, y eso sin que te estén contando nada especial, sino únicamente con toda la tensión acumulada desde atrás.
-- Un punto importante de esta peli gira en torno a la CIA. ¿Para qué diablos sirven los servicios de espionaje? Bueno... para espiar, vale. ¿Para espiar qué? ¿Al enemigo? ¿A nosotros mismos? ¿Y si se supone que somos los espías, entonces no se supone que deberíamos protegernos entre nosotros? En el fondo, esta peli retrata a la CIA, más que como una agencia sólida y organizada en persecusión de "los malos" (los enemigos de América, claro, que ya sabemos los USA son los buenos por antonomasia, porque Dios así lo estableció), como una hipertrofiada panda de tarados que ni siquiera sabe hacer bien su trabajo. O como un gigantesco organismo esclerotizado cuya cabeza no siempre sabe lo que están haciendo sus manos (y ya puestos, sus brazos, riñones...). Sería hasta cómico, de no ser porque el asunto tiene también un puntillo de realidad. O como las pelis de Jack Ryan son bonitas pero son pura ficción (y las de James Bond, ya no digamos). Lo peor es que la CIA, después de todo, es el Gobierno en las sombras, capaz de poner a uno de los suyos nada menos que en la silla principal de la Casa Blanca (George Bush fue director de la CIA entre 1976 y 1977, justito después de que se rodara esta peli). O el viejo problema de quis custodiet ipsos custodes (quien es el perro que vigila a los otros perros, dicho en gatunés).
-- ¿La ejecución? Impecable. Robert Redford mojando la camiseta por el sistema (algo que hará al año siguiente en ese otro clásico conspiranoico que es "Todos los hombres del Presidente"), Faye Dunaway dándole entidad a una "chica del héroe" demasiado chica del héroe sobre el papel, Cliff Robertson como un cabrón mando medio de la CIA, y la gran adición de Max von Sidow bordándola como siempre en su rol de asesino a contrata de la CIA (véanlo y díganme despues si me creen que este tipo fue Cristo en "La más grande historia jamás contada", Ming el Despiadado en "Flash Gordon", y el papá de Russell Crowe en el "Robin Hood" de Ridley Scott, por no hablar de sus comienzos a las órdenes de... ¡Ingmar Bergman!). Los funcionarios de la oficina, que aparecen un poquito y son masacrados después, aunque sea en sus diez minutos se las arreglan para metérsenos al ojo, y cuando caen como pollos, sentimos sus muertes como si hubieran sido los tipos con los que hemos ido a tomar cerveza los últimos veinte años de nuestras vidas (particularmente doloroso el "no gritaré" de Tina Chen...).
IDEAL PARA: Ver una peli sobre la CIA con los pies sobre la tierra.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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domingo, 27 de octubre de 2013
"La ley del silencio" (2012).
-- Dirección: Robert Redford.
-- Actuación: Robert Redford, Shia LaBeouf, Julie Christie, Susan Sarandon, Nick Nolte, Chris Cooper, Terrence Howard, Stanley Tucci, Richard Jenkins, Anna Kendrick, Brendan Gleeson, Brit Marling, Sam Elliott, Stephen Root, Jackie Evancho.
-- Guión: Lem Dobbs, basado en la novela de Neil Gordon.
-- Banda Sonora: Cliff Martinez.
-- "La ley del silencio" en IMDb.
-- "La ley del silencio" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los '60s. Rome is burning, son... Bueno, no Roma, Estados Unidos. Vietnam. La guerra que nadie quería, salvo el complejo industrial militar. En medio de todo eso surgieron grupos activistas que empezaron a practicar TERRORISMO en Estados Unidos. Salto en el tiempo, como medio siglo (joer, cómo pasa el tiempo). Una fulana de ésas está a punto de entregarse, cuando, sorpresa, van y la arrestan. Aparte de la repercusión mediática y too, dos tipejos (uno de ellos Robert Redford himself, así es que intuimos que esto es IMPORTANTE) van y hablan sobre las cosas. Oye, anda y defiéndela ya que eres abogao. El otro no, que no, que no soy bueno en esas causas, etc. Mientras tanto, un periodista joven afronta la clásica escena "bronca del jefe" porque no ha dao el golpe noticioso etc. Y qué hace el periodista. Como ha tenío una follamiga en el FBI, va y le hace un par de preguntas (hmmm... ahora que lo pienso...), y a ella se le va la lengua con un nombre. El periodista sigue la pista (Shia LaBeouf, tratando de mantenerse vigente, y su cara en esta peli lo denota), y llega por supuesto hasta el Redford. El abogao, como buen abogao, se ve que se conoce todos los trucos del oficio, y hace finta maestra tras finta maestra. Pero el periodista, erre con erre que ahí hay algo, y se pone a investigar todavía más profundo. Y de pronto, porque es más listo que el hambre el jodío, le cae la teja. ¡El abogao en realidad está usando un nombre falso! ¡Y bajo su verdadera identidad, ÉL TAMBIÉN ERA UNO DE LOS TERRORISTAS QUE ESTABA METÍO EN EL AJO! Ahora, la cacería del hombre por el hombre, tanto por parte del periodista tratando de encontrar la verdad como por parte del FBI ávido de mandarse el golpe noticioso de la semana, ha comenzado, todo mientras nadie se figura qué está planeando en realidad el Robert Redford. ¡¡¡PORQUE LOS '60S NUNCA MORIRÁN!!! Bueno, mientras haya alguien vivo de los '60s, eso es. Que los Testigos decían algo sobre 1914, pero ahora están de lo más callao el piojo respecto del tema...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En el Jurásico del cine, por allá por los '60s y '70s, hubo una época en donde el cine... ¡no sólo era entretención! ¡No sólo eran robots gigantes golpeándose hasta la muerte! ¡No sólo eran aburridísimas tomas interminables made in Corea, Japón o Irán! ¡No era hipster! Figúrense que se rodaba cine... ¡con contenido político! ¡De crítica social! Uno de los dinosaurios de aquella época es Robert Redford, que en sus tiempos fue el galanazo que hizo mojarse las br... er... suspirar a todas las doncellas de aquel tiempo, sí, eso es. Con el paso del tiempo, Robert Redford en vez de comprometerse y tal, se ha ido por una senda independiente, e incluso le dio para fundar el Festival de Sundance, caso claro de cómo las mejores intenciones pueden pervertirse, como que lo que partió para financiar el cine independiente se terminó transformando en una cueva de gafapastas y hipsters que hace de la etiqueta "GANADORA DEL FESTIVAL DE SUNDANCE" un de-lejitos-te-veo de marca mayor a la hora de ir a ver una peli (bueno, hay criaturas que no, criaturas que van igual, e incluso se sienten atraídos por la etiqueta, pero habrán notado que utilicé la palabra "criatura" en vez de "gente de bien"). Como decíamos, Robert Redford no se ha domesticado exactamente. Algo se debe haber adocenado con los años, por supuesto (la vejez no perdona, y el hombre ya lleva TRES CUARTOS DE SIGLO caminando sobre la Tierra, y contando), y además, aunque sus pelis no son mastodontes de 200 millones de presupuesto, aún así no se las financian los grandes estudios con la mano abierta porque 1.- No tienen explosiones molonas, y 2.- Esa cosa medio política de criticar al sistema o, peor aún, hacer pensar, como que ahuyenta a las audiencias del cine. Después de un par de intentos de hacer un poco de cine más comercial pero "con substancia", de donde salieron "El hombre que le susurraba a los caballos" y "La leyenda de Bagger Vance", se tiró de cabeza otra vez al cine político actualizándose a Irak y Afganistán con "Leones por corderos", y luego metiéndose a las patas de los caballos acerca de la conspiración contra Abraham Lincoln en "El conspirador". Y ahora vuelve con una peli en donde hace su ajuste de cuentas peculiar con los '60s. Su reflexión personal acerca de hacia dónde se fueron los sueños, y en qué están esos sueños ahora. Con críticas mezcladas, y peor aún... con menos de 20 millones de dólares de recaudación. Huele a fracaso comercial en toda regla. Es lo que pasa cuando te metes con temas peliagudos que hagan que se te atragante el popcorn en la garganta, dentro de la sala del cine. Apréndele a Kenneth Branagh, Redford, que el hombre primero se fue a la segura con Shakespeare (la opción cultureta clásica en particular porque salvo por "Anónimo", escenificar a Shakespeare siempre resulta de lo más seguro y aséptico) y luego se prestó para dirigir "Thor". Bueno, quizás aprendió. No en balde, Redford de manera sorpresiva va a estar en "Capitán América: Soldado de invierno". Sospecho que para tomar el sueldo y financiar alguna otra peli, porque de otra manera no se explica. Las cosas que hay que hacer dentro del sistema, para seguir protestando contra el sistema.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos desde la base. Como thriller, "La ley del silencio" es algo débil, no porque le falte tensión dramática, sino porque el guión y la trama en general no termina de encajar bien (el plan del Redford para salir avante es cuando menos un tanto absurdo, y al final todo se arregla de una manera un tanto facilona, quizás demasiado). Si quieres ver un percutante thriller político, pierdes tu tiempo aquí. Pero lo que la peli pierde por ese lado, lo gana por el otro, por lo que pareciera ser el verdadero interés de Redford, un tipo no tan entusiasmado por contar historias como por predicar desde el púlpito (detallito que hizo de "Leones por corderos", peli bastante estimable en algunos respectos, quedar algo débil en otros). Porque el fondo de esta peli son algunas preguntas muy incómodas. ¿Qué pasó con la gente que en los '60s iba a cambiar el mundo? ¿Es cierto que al final el pragmatismo termina por devorar al idealismo? ¿Siguen vigentes los valores y el espíritu de los '60s hoy en día? ¿Ayudó a cambiar el mundo, a hacerlo un poquito mejor? La peli es bastante crítica de la sociedad americana actual, en varios detalles. Buena parte del follón que se arma es provocado (no se muestra de manera TAN directa, pero transpira la peli entera) por una prensa ávida de crear un circo mediático sobre LOS TERRORISTAS, más unos burócratas del FBI felices de DEFENDER LA PATRIA, LA LIBERTAD Y EL AMERICAN WAY OF LIFE. Los idealistas de los '60s que vemos en la peli cometieron un error (un error serio, admitámoslo, se cargaron a un guardia padre de familia durante un atraco bancario), pero medio siglo después, no hay perdón ni olvido para ellos, y deben seguir viviendo en la clandestinidad. Pero no se crea que la peli es partidista. Por supuesto que los héroes con aura romántica son los rebeldes idealistas, pero no se ahorra tampoco algunos palos. La peli deja bien en claro que lo del asalto bancario fue un error, que cruzaron una línea que no deberían haber cruzado, y que en definitiva al entregarse a una actividad criminal, terminaron siendo quizás tan criminales como los genocidas que atacaron a Vietnam, no en lo cuantitativo pero sí en lo cualitativo. El personaje de Redford aquí es la voz de la razón, de la cordura, de la moderación. Aunque su personaje tiene un regusto amargo. Creció, maduró. Se ajustó al sistema, incluso consiguió hacerse parte de una profesión tan acrítica y platelminta como la abogacía. En cierta medida, su personaje es la voz de la cordura en parte porque terminó traicionando los ideales que defendía. De todas maneras, la peli tiene el buen gusto de dejar que cada uno saque sus propias conclusiones, a partir de una amplia paleta en donde no vemos blancos y negros, sino toda una vasta gama de grises, un océano en donde las decisiones éticas nunca son fáciles. La peli no intenta ofrecernos soluciones. Se permite una salida honorable para el prota, pero a título de cruzada y recompensa personal, no un triunfo para la causa, para ninguna causa, ni la de la sociedad ni la de los rebeldes de los '60s. Quizás porque al final del día, cambiar a la sociedad entera es difícil, y lo que quedan son las cruzadas individuales. Y en este punto el cine se cruza con el cineasta y su propia cruzada personal por cambiar el mundo pasito a pasito, o al menos mantener algo, lo mejor, de los ideales de los '60s, siquiera la capacidad de esa época para cuestionar un par de verdades establecidas y atreverse a proponer algo diferente. En definitiva, hemos visto no tanto una peli como un discurso político, pero uno hilvanado con mesura y moderación, sin excesos, sin cargar las tintas. Y esa clase de cine hecha para pensar un poquito después de que han pasado los créditos, en vez del panfleto bruto facistoide de la sala de al lado con muchos robots alienígenas invasores explotando porque SON LOS MALOS Y PUNTO, siempre se agradece. Los pocos humanos y gatos que estamos dispuestos a darle uso a las neuronas, por lo menos.
IDEAL PARA: Ver una interesante reflexión sobre el valor y los límites del idealismo.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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domingo, 11 de noviembre de 2012
"Todos los hombres del Presidente" (1976).
-- "All the President's Men". Estados Unidos. Año 1976.
-- Dirección: Alan J. Pakula.
-- Actuación: Dustin Hoffman, Robert Redford, Jack Warden, Martin Balsam, Hal Holbrook, Jason Robards, Jane Alexander, Meredith Baxter, Ned Beatty, Stephen Collins, Penny Fuller, John McMartin, Robert Walden, Frank Wills, F. Murray Abraham.
-- Guión: William Goldman, basado en el libro de Carl Bernstein y Bob Woodward.
-- Banda Sonora: David Shire.
-- "Todos los hombres del Presidente" en IMDb.
-- "Todos los hombres del Presidente" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Son tiempos tenebrosos para Estados Unidos. Están perdiendo Vietnam, los hippies están desbordando por el ala izquierda (aún), y corre para la reelección... ¡¡¡RICHARD NIXON!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO, TENGAN MUCHO MIEDO!!! En medio de todo eso, un guardia (negro, como buen personaje secundario en peli de los '70s) del hotel o edificio o lo-que-sea Watergate, descubre que un grupo de ladrones se ha metido a una oficina demócrata. Un estúpido error por parte de los infiltradores (apagar el crucial aparatito de comunicación) los deja indefensos, y los cazan como zorros en una zorrera. En el diario Washington Post empiezan a pelotearse, que si va a política porque las víctimas eran las oficinas del Partido Demócrata, que si va a la crónica roja porque son ladrones... al final acaba en policiales, y los periodistas del rubro empiezan a investigar. Al joven Bob Woodward, la nariz le salta de una cuando descubre que los ladrones tenían bastante dinero en los bolsillos y por lo tanto no necesitaban robar, y además alguien les ha designado un abogado muy empingorotado, no la clase de defensor de oficio apático y abúlico que suelen ganarse los cacos de poca monta de toda la vida. Así es que empieza a echar a andar sus contactos para investigar qué pasa. El asunto parece en un callejón sin salida, hasta que aparece el contacto definitivo: un tipejo llamado Garganta Profunda (sí, como la peli porno, qué pasa con eso, si los espías también tienen su humor macarra), que les da el consejo supremo ("follow the money"). La batalla por limpiar el nido de ratas del que Watergate es la última punta de la madeja, ha comenzado, y la batalla llegará hasta arriba, hasta muuuuuuy arriba.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Más de tres décadas antes de que Jack Bauer terminara macarramente un episodio de la quinta temporada de "24" diciendo "vamos a derrocar al Presidente de los Estados Unidos" (y lo hace, el mal parido, pobre Charles Logan, y es que Jack Bauer es mucho Jack Bauer), ya le habían dado el bajo a Richard Nixon, uno de los más nefastos Presidentes que ha pasado por la Casa Blanca. Porque Kennedy era putero, Jackson un borrachín y George W. Bush... no, no defenderé a George "segundas partes nunca fueron buenas" Bush. Pero Richard Nixon fue un traidor contra los principios esenciales de la democracia que (se supone, en teoría, sobre el papel, al menos) informan o deberían informar la vida política de los Estados Unidos, desde los Padres Fundadores en adelante (ya saben: George Washington, Thomas Jefferson, Buffalo Bill, Lassie...). Y contra eso, no hay apertura de relaciones con China ni retiro de Vietnam que valga. Ya Estados Unidos había tenido un golpe recio con los famosos Papeles del Pentágono (véase "Los papeles del Pentágono" aquí en Cine 9009), y ahora venía el siguiente golpazo. Que demostró lo podrida que estaba la democracia en Estados Unidos. O sea, si el único que defiende a Richard Nixon con su cuestionable hacer en Watergate es el reaccionario y carca de Paul Johnson (el tipo tiene la cara de alegar que Watergate fue un golpe de estado de los demócratas... ¡y lo dice en serio!), entonces malas flautas musicalizan mi obra, gracias. Los artífices de darle puntazo al cabrón de Nixon fueron dos periodistas del Washington Post, que ayudados por el espía con chapa de peli porno, se las arreglaron para tumbar a un Gobierno solitos (años después, tanto de los hechos como del libro y la peli, se supo que Garganta Profunda era el segundo en la cadena del FBI, y parece que no lo hizo por patriotismo sino porque estaba ofendido de que no le permitieran seguir subiendo, el muy ladino, pero en fin, aunque no sea muy héroe, el tipo sí pasa por antihéroe, ¿no?). Y como América es la Tierra de las Oportunidades y eso de que los héroes lo hacen todo en forma noble y desinteresada y dicen eso de que "donde haya una injusticia habrá una pelea" es sólo para las pelis, resulta que los de verdad, los periodistas Woodward y Bernstein, se publicaron un libro, un poco a instancias de Robert Redford, que ya se relamía pensando en la peli que le daría aún más éxito, un premio Oscar, el beneplácito de los bienpensantes (el síndrome "Leones por corderos"), etcétera. Y ahí salió la peli. Que hasta el día de hoy tortura a los noveles estudiantes de periodismo, vendiéndoles la moto de que su profesión cambiará al mundo, que el periodismo investigativo sigue vivo, que a alguien le interesa de verdad leer profundos y prolijos reportajes en vez de las fotos en bikini de Kim Kardashian, etcétera. Bueno, se la sacan barata. Tengo un amigo abogado al que su profe de Derecho Procesal lo hizo leer "El proceso" de Kafka. Quizás a las aprendices de escort en Las Vegas los hagan leer "Los 120 días de Sodoma", vaya uno a saber. Pero para una profesión tan sosa como la de periodista (una que hoy en día es más o menos copy-and-paste el último cable de Reuter, o sentarse a escuchar pasivamente en las conferencia de prensa de los jerifaltes del ejército de ocupación en Irak), se merecen una peli tan sosa como "Todos los hombres del Presidente".
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli es considerada una de las más inspiracionales oh-my-god-ever jamás realizadas. Es la quintaesencia de la peli de "el individuo contra el sistema", el ciudadano común y honrado que arriesga el trabajo, la reputación y la vida por desenmascarar un sistema corrupto hasta la médula. Y qué joer, a todos nos gustan esas pelis porque sabemos y olemos que eso de la democracia es una patraña y que cuando la Revolución Francesa y prólogo norteamericano y epílogo sudaca, en realidad fue un golpe de estado de la burguesía citadina contra los aristócratas ramplones, y que en el fondo "contra Franco estábamos mejor". Claro, después sales del cine y vas a la vida cotidiana y las cosas siguen tan podridas como siempre, pero al menos tuviste tu escapismo de dos horas. En ese rubro, "Todos los hombres del Presidente" funciona bien. El problema es que si sabes algo más de Historia, o lisa y llanamente sobre cómo funcionan las cosas, como que el asunto pierde fuelle. En primera, sabemos que el misterioso Garganta Profunda no era ningún héroe, sino un tipo que quería hacer rodar del tapete a Richard Nixon. En segunda, Woodward y Bernstein después hicieron una carrera posterior bastante oscura, y vivieron del cuento sus buenos años ya. En tercera, la democracia de Estados Unidos no mejoró un pelo. Y en cuarta, algo que en la peli se omite, aunque obligaron a Charles Logan... er, perdón, a Richard Nixon a renunciar, apenas llegó su vicepresi Gerard Ford al cargo (sí, joer, el mismo que después fue amigo de Homero Simpson), lo primero que hizo fue firmarle una amnistía plena y completa, y una bajada de pantalones no porque estoy demasiado gordo y se me atora el cinturón.
-- Además, la peli se ciñe estrictamente a los términos históricos. Claro, no era cosa de ponerse como en otra peli inspiracional como lo es "Los intocables", entre otras razones porque ahí habían balas y acá no, pero no es lo mismo la trepidante aventura de un grupo de agentes del FBI persiguiendo a un capo alcohotraficante, que unos periodistas tratando de tumbar a unos hombres sin rostro de una administración gubernamental sobre la cual nadie más allá de los círculos académicos sabe distinguir al perro del gato. Así es que desfilan nombres y nombres, y en realidad esos nombres no nos importan mucho, porque al final "todos son corruptos". La peli se la pasa batiéndose entre llamadas telefónicas, viajes y entrevistas en el domicilio de las personas, e incluso este tipo de escena (hablar con la gente en sus casas) fue rodada con mucho más sentido del drama en "Erin Brockovich", por ejemplo. En definitiva, en esta peli nunca llegamos a sentir el verdadero sentido de la urgencia de todo el asunto. ¿Histórica? Sí. ¿Bienpensante? También. ¿Cinematográficamente golpeadora? No, definitivamente no. Mención sea hecha de que el director es el irregular Alan J. Pakula, que ha dirigido... bueno, enunciaré las pelis y dejaré la evaluación a criterio de ustedes: "La decisión de Sophie", "Se presume inocente", "Juegos de adultos", "El informe pelícano", "Enemigo íntimo"...
-- Lo más defendible de esta peli es lo actoral. Robert Redford hace su clásico papel de galancete heroico, y hace una estupenda dupleta con Dustin Hoffman (ver a Hoffman en su escena con sobredosis de café está genial). Y el bueno de Jason Robards (el jefazo de los protas) se llevó un Premio Oscar al Mejor Actor Secundario mejorando un rol que en realidad sobre el papel no tenía mucha substancia. Aparece también Jane Alexander, en una escena bastante breve, robándose la cámara en ella (la chica después coincidirá de nuevo en un papel mucho más extenso y en donde demostrará su buena química con Dustin Hoffman nuevamente, en "Kramer versus Kramer"). Y Hal Holbrook, el que tiene los huevos de interpretar a un personaje que se hace llamar "Garganta Profunda" (aunque más huevos tenía el original, que inventó el sobrenombre), consigue de verdad verse imponente. El que sí de frentón actúa pésimo es Richard Nixon, que... er... ejem... a ver... no, parece que no es un actor, parece que es él mismo quien aparece en los noticiarios. Bueno, disculpen, no siempre se gana.
IDEAL PARA: Ver una peli inspiracional que con un poco de sentido común no inspira demasiado, precisamente.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 17 de enero de 2008
"Leones por corderos" (2007).

-- "Lions for Lambs". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Robert Redford.
-- Actuación: Robert Redford, Meryl Streep, Tom Cruise, Michael Peña, Andrew Garfield, Peter Berg, Kevin Dunn, Derek Luke.
-- Guión: Matthew Michael Carnahan.
-- Banda Sonora: Mark Isham.
-- "Leones por corderos" en IMDb.
-- "Leones por corderos" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Más o menos al mismo tiempo en diversas partes del mundo (o sea, de noche en Afganistán, casi al mediodía en Washington y empezando la jornada académica universitaria en California), se entrelazan los destinos de varios personajes, porque la Guerra Contra El Terror es tan planetarik que no puede ser contada sino en ese molde ciclópeo que se llama "película coral". En California vemos como un impecable profesor universitario, de los que apestan a doctorado, cita a un estudiante universitario a su oficina, para tener una amena charla sobre lo clásico: qué te inspira en la vida, dónde estás parado, por qué antes tenías tanto interés en mis bellas y apolíneas clases y ahora ya no asistes a ellas; y en el mejor plan "El Conde Lucanor", le cuenta al discípulo desmotivado la historia de dos alumnos que, enardecidos con la retórica incendiaria del profesorcito, deciden ir a enrolarse para pelear en Afganistán. En Washington, de manera paralela, vemos como un prominente congresista, llamado ocho años atrás "la joven y brillante chulopromesa del Partido" (el Partido Republicano, se entiende), le confiere una gran entrevista de nada menos que una hora, y sin las tiburonadas de un asistente de prensa vetando preguntas, a una periodista liberaloide que otrora contribuyó a propulsar su carrera; y en esta entrevista detalla como el Gobierno tiene un brand new plan para derrotar, ¡por fin!, al Terror (si el Terror fuera derrotable, no tendríamos una decena de Pesadillas o de Martes 13, genios...). Y en Afganistán, vemos a los dos soldados que antaño iban a las lecciones del profe universitario de California que ya vimos, siendo enviados a la ordalía militar según el nuevo plan promovido por el congresista republicano al que también ya vimos, y que está siendo cómodamente entrevistado en su oficina con aire acondicionado, en Washington. Al cabo de aproximadamente una hora, los destinos de estos tres grupos humanos habrán quedado decididos. O algo así. Y nosotros seguiremos adelante, supongo, preguntándonos cómo es que todos los controles democráticos fallaron para darle el poder a un... a un... a un... Bueno, a George W. Bush.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Desde que el 11-S, un puñado de jihadistas precipitaron abajo dos grandes torres gemelosas en los Estados Juntos de América, las cosas ya no volvieron a ser iguales. Porque de pronto ese mundo postPerestroika, postMuro-de-Berlín, en que todos éramos amigotes y podíamos sentarnos en el club a decidir cómo iba marchando el mundo, se fue para siempre. Desde el 11-S, el mundo se dividió, una vez más, entre amigos y enemigos. Amigos son los que acatan la Voluntad y los Mandatos del Unico Dios, Nuestra Deidad Suprema el dios totémico Aguila Calva. Enemigos son todos los que se niegan a llevar ofrendas al altar del Unico Dios, Nuestra Deidad Suprema el dios totémico Aguila Calva. A los amigos se los explota calladamente, y ellos deben estar agradecidos de pagar tributo por su propia protección (política Mafia, al mejor estilo "Los Intocables", que la llaman); a los enemigos, como los herejes impíos e idólatras que son, debe perseguírseles, acorralárseles, y ya que las hogueras están pasadas de moda, llevar a cabo campañas de asesinato de imagen o de bombardeo con bombas inteligentes, según sean yankiboys o chicos de la barriada del planeta. Desgraciadamente para los neocon que promovieron esta visión del mundo, que sería peregrina de no ser por la cantidad de muertos de las que con sus ideas fascistas son directamente responsables como criminales y genocidas, el Aguila Calva resultó ser un dios no demasiado poderoso, y sus alas no pudieron cubrir a sus boys en Irak y Afganistán. Llegó entonces la hora en que el pueblo yanki descubrió que a lo mejor, tímidamente, podía protestar, y surgió la oposición silenciosa contra el gobierno. Silenciosa porque está en las encuestas del 2007, en las cuales George W. Bush es un cadáver político, o mejor dicho un zombie político, pero aún así, nadie se atreve a tirar piedras en su contra... o ir al cine a ver esas películas que de tanto criticar al Gobierno, también critican a los Estados Agrupados de América, y ¡ah, no! eso sí que no...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Primera prevención: estamos frente a un tipo de cine muy especial. Esta es una peli de cine político. Recordemos que el cine político tiene una larga tradición en Hollywood ("Sacco y Vanzetti", "Todos los hombres del Presidente", el cine de Oliver Stone, etcétera). El cine político es, por definición, tendencioso, porque su primera pretensión no es realizar grandes obras maestras del arte (aunque incidentalmente puedan serlo), sino servir de vehículo para un determinado mensaje de fondo. Quizás por eso en los '90s se vino abajo; un tipo de cine discursivo y retórico como el cine político de toda la vida no podía mantenerse en una década tan políticamente correcta y preocupada por no pasar a llevar a ningún grupo humano, que hasta le pusieron jefa mujer a James Bond para que no pasara por machista. El cine político sólo vino a resucitar, y eso a medias, con "Fahrenheit 9-11". Desde esta perspectiva, es claro que el grueso de las críticas negativas que recibió esta peli no tienen, en realidad, justificación. No quiero decir que ésta sea una gran peli, ni mucho menos, pero desde luego que no se merecía toda la mala prensa que le achacaron desde diversos medios. Por de pronto, sigue siendo mejor que el 90% de entretenimientos descerebrados que son el cine del 2007 y años inmediatamente precedentes. ¿Y es una buena peli de cine político (no de cine a secas, sino de cine político). La respuesta es positiva. Porque cumple con todo lo que se espera de este tipo de cine: personajes que encarnan posiciones políticas determinadas, debate y argumentaciones, tópicos de actualidad tocados de manera descarnada, y un determinado discurso vehiculado a su través. Todas estas cosas, se las critican a la peli como si fueran defectos, pero apuesto a que si no las hubieran incluido y hubieran hecho las cosas de manera distinta, hubieran criticado a esta peli por ser poco jugada... ¡Palos porque bogas y palos porque no bogas!
-- La estructura de historias múltiples siempre es arriesgada, y es el motivo básico por el cual tantas pelis corales ("Crash" o la sobrevalorada "Magnolia") terminan estrellándose. Si cuentas una historia, basta con hacerla interesante y listo. Si cuentas varias, no sólo todas ellas deben ser interesantes, para que el espectador no se mosquee cuando lo sacas de una y lo metes a otra, sino que todas deben ser interesantes de manera pareja, para que el espectador le guste el espectáculo completo. En ese sentido, podemos decir que la peli es "buena", como promedio entre una historia "muy buena" (la del senador y la periodista), una "buena" (la del profesor universitario en California), y una "mediocre" (la de Afganistán). No debe ser casualidad que la historia más mediocre y menos interesante de todas, la de Afganistán, es justamente la menos política y menos analítica de las tres, porque apela directamente al chantaje sentimental, a mostrarnos con los dos pobres soldaditos, lo malas y crueles que son las guerras, BUAHHH-BUAHHH, asunto que fue mucho mejor tratado en "Fahrenheit 9-11", y sin recurrir a escenas bélicas (y cargando igual o peor la mano en el discurso). El debate entre el profesor universitario y su alumno, por su parte, es interesante debido a que refleja la confrontación entre el ciudadano apático y el ciudadano motivado, aunque se ve lastrado porque la premisa obliga a que el profesor tome una posición de autoridad como profesor, y por lo tanto, su opinión pasa por ser LA opinión de la peli (además, el profe viene interpretado por Robert Redford, que es justamente el director, así es que...). Y el debate entre el congresista neocon y la periodista liberal es interesante en grado sumo, porque aquí las tintas no están cargadas: la periodista arrincona varias veces al congresista con sus preguntas, pero por otra parte, el congresista también le asesta golpes bastante duros a la periodista (brillante es el análisis de la responsabilidad de los mass media en la promoción de la Guerra de Irak). Lástima que este segmento se vea malogrado por un final demasiado cliché (la periodista termina sufriendo una crisis de conciencia y casi renuncia a su golpe periodístico por idealismo, etcétera). Pero en fin.
-- Robert Redford. Hablaremos de él como actor aquí, pero veamos su dirección. Al igual que Clint Eastwood, que pasó de laureado actor a brillante director, Robert Redford ha construido varias películas con un enfoque clásico del cine; es de la vieja escuela, es cierto, pero cuando la nueva escuela es puro pegoteo visual al estilo MTV, se echa de menos a alguien que haga bien las cosas. Como Eastwood. Como Redford. En su currículum como director, el señor Redford tiene "Gente como uno", "El secreto de Milagro", y queda enaltecido por la brillante e injustamente olvidada "Quiz Show: El dilema". Aquí Redford muestra una vez más una mano sólida y firme; no será una peli "artística", claro está, pero está más que bien dirigida, casi sin ripios (como no sea los derivados de un guión a ratos deficiente, pero en fin). Además, consigue el casi imposible de ser discursivo sin sonar panfletario, lo que está más que bien. (Bueno, lo de panfletario, omitamos el sangrante diálogo "Rome is burning, son"...).
-- Las actuaciones son impecables. Robert Redford está más que lucido como profesor universitario. Se pone sobre la tarima, es cierto, aprovechándose de su condición de director, pero luego no la da por sentado, sino que se preocupa de desarrollar un personaje bastante interesante, con algunos trazos mínimos y reveladores; cuántos profesores no hay por ahí, que tratan de ser así de discursivos y pedantes, tratando de guiar e insuflar en sus alumnos el espíritu de la rebelión contra el sistema, y después, cuando algunos de ellos salen demasiado fieles al ideario que se les inocula, prefieren recular y decir "pero es que mira, no sé, no era tan en serio la cosa"... Sería casi un insulto elogiar a Meryl Streep, porque ella siempre está over-the-top, y aquí no es la excepción (incluso consigue que su papel se vea creíble hasta en la muy increíble pataleta final "quiero mi conciencia de vuelta"); también hay su dosis de mordacidad en su personaje, que si bien es "de los buenos" según el discurso de la peli (periodista liberal y anti-Guerra del Terror) y le asesta varios golpes al congresista republicano, también se ve forzada a admitir que su propio trabajo ha contribuido al desastre de la guerra. Y oigan, lean esto, porque no creo llegar a escribirlo de nuevo: Tom Cruise, hasta actúa... ¡Sí, por una vez! En algunas escenas se le sale otra vez el niño chulo que siempre ha sido (a veces pareciera comportarse como el abogado chulomijo de "Cuestión de honor"), pero en otras, hasta te olvidas que estás frente a Tom Cruise y de verdad consigue imitar los ademanes y la arrogancia de los congresistas, sin caer en el estereotipo del político "y si esa periodista no se la traga, pónele una bomba, HAHAHÁ".
IDEAL PARA: Ver cine político de la vieja escuela, adaptada para los nuevos tiempos.
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