11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 27 de octubre de 2013

"La ley del silencio" (2012).


-- "The Company You Keep" (título original en inglés), "Causas y consecuencias" (título en Uruguay), "Pacto de silencio" (título en España). Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Robert Redford.
-- Actuación: Robert Redford, Shia LaBeouf, Julie Christie, Susan Sarandon, Nick Nolte, Chris Cooper, Terrence Howard, Stanley Tucci, Richard Jenkins, Anna Kendrick, Brendan Gleeson, Brit Marling, Sam Elliott, Stephen Root, Jackie Evancho.
-- Guión: Lem Dobbs, basado en la novela de Neil Gordon.
-- Banda Sonora: Cliff Martinez.

-- "La ley del silencio" en IMDb.
-- "La ley del silencio" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los '60s. Rome is burning, son... Bueno, no Roma, Estados Unidos. Vietnam. La guerra que nadie quería, salvo el complejo industrial militar. En medio de todo eso surgieron grupos activistas que empezaron a practicar TERRORISMO en Estados Unidos. Salto en el tiempo, como medio siglo (joer, cómo pasa el tiempo). Una fulana de ésas está a punto de entregarse, cuando, sorpresa, van y la arrestan. Aparte de la repercusión mediática y too, dos tipejos (uno de ellos Robert Redford himself, así es que intuimos que esto es IMPORTANTE) van y hablan sobre las cosas. Oye, anda y defiéndela ya que eres abogao. El otro no, que no, que no soy bueno en esas causas, etc. Mientras tanto, un periodista joven afronta la clásica escena "bronca del jefe" porque no ha dao el golpe noticioso etc. Y qué hace el periodista. Como ha tenío una follamiga en el FBI, va y le hace un par de preguntas (hmmm... ahora que lo pienso...), y a ella se le va la lengua con un nombre. El periodista sigue la pista (Shia LaBeouf, tratando de mantenerse vigente, y su cara en esta peli lo denota), y llega por supuesto hasta el Redford. El abogao, como buen abogao, se ve que se conoce todos los trucos del oficio, y hace finta maestra tras finta maestra. Pero el periodista, erre con erre que ahí hay algo, y se pone a investigar todavía más profundo. Y de pronto, porque es más listo que el hambre el jodío, le cae la teja. ¡El abogao en realidad está usando un nombre falso! ¡Y bajo su verdadera identidad, ÉL TAMBIÉN ERA UNO DE LOS TERRORISTAS QUE ESTABA METÍO EN EL AJO! Ahora, la cacería del hombre por el hombre, tanto por parte del periodista tratando de encontrar la verdad como por parte del FBI ávido de mandarse el golpe noticioso de la semana, ha comenzado, todo mientras nadie se figura qué está planeando en realidad el Robert Redford. ¡¡¡PORQUE LOS '60S NUNCA MORIRÁN!!! Bueno, mientras haya alguien vivo de los '60s, eso es. Que los Testigos decían algo sobre 1914, pero ahora están de lo más callao el piojo respecto del tema...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En el Jurásico del cine, por allá por los '60s y '70s, hubo una época en donde el cine... ¡no sólo era entretención! ¡No sólo eran robots gigantes golpeándose hasta la muerte! ¡No sólo eran aburridísimas tomas interminables made in Corea, Japón o Irán! ¡No era hipster! Figúrense que se rodaba cine... ¡con contenido político! ¡De crítica social! Uno de los dinosaurios de aquella época es Robert Redford, que en sus tiempos fue el galanazo que hizo mojarse las br... er... suspirar a todas las doncellas de aquel tiempo, sí, eso es. Con el paso del tiempo, Robert Redford en vez de comprometerse y tal, se ha ido por una senda independiente, e incluso le dio para fundar el Festival de Sundance, caso claro de cómo las mejores intenciones pueden pervertirse, como que lo que partió para financiar el cine independiente se terminó transformando en una cueva de gafapastas y hipsters que hace de la etiqueta "GANADORA DEL FESTIVAL DE SUNDANCE" un de-lejitos-te-veo de marca mayor a la hora de ir a ver una peli (bueno, hay criaturas que no, criaturas que van igual, e incluso se sienten atraídos por la etiqueta, pero habrán notado que utilicé la palabra "criatura" en vez de "gente de bien"). Como decíamos, Robert Redford no se ha domesticado exactamente. Algo se debe haber adocenado con los años, por supuesto (la vejez no perdona, y el hombre ya lleva TRES CUARTOS DE SIGLO caminando sobre la Tierra, y contando), y además, aunque sus pelis no son mastodontes de 200 millones de presupuesto, aún así no se las financian los grandes estudios con la mano abierta porque 1.- No tienen explosiones molonas, y 2.- Esa cosa medio política de criticar al sistema o, peor aún, hacer pensar, como que ahuyenta a las audiencias del cine. Después de un par de intentos de hacer un poco de cine más comercial pero "con substancia", de donde salieron "El hombre que le susurraba a los caballos" y "La leyenda de Bagger Vance", se tiró de cabeza otra vez al cine político actualizándose a Irak y Afganistán con "Leones por corderos", y luego metiéndose a las patas de los caballos acerca de la conspiración contra Abraham Lincoln en "El conspirador". Y ahora vuelve con una peli en donde hace su ajuste de cuentas peculiar con los '60s. Su reflexión personal acerca de hacia dónde se fueron los sueños, y en qué están esos sueños ahora. Con críticas mezcladas, y peor aún... con menos de 20 millones de dólares de recaudación. Huele a fracaso comercial en toda regla. Es lo que pasa cuando te metes con temas peliagudos que hagan que se te atragante el popcorn en la garganta, dentro de la sala del cine. Apréndele a Kenneth Branagh, Redford, que el hombre primero se fue a la segura con Shakespeare (la opción cultureta clásica en particular porque salvo por "Anónimo", escenificar a Shakespeare siempre resulta de lo más seguro y aséptico) y luego se prestó para dirigir "Thor". Bueno, quizás aprendió. No en balde, Redford de manera sorpresiva va a estar en "Capitán América: Soldado de invierno". Sospecho que para tomar el sueldo y financiar alguna otra peli, porque de otra manera no se explica. Las cosas que hay que hacer dentro del sistema, para seguir protestando contra el sistema.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos desde la base. Como thriller, "La ley del silencio" es algo débil, no porque le falte tensión dramática, sino porque el guión y la trama en general no termina de encajar bien (el plan del Redford para salir avante es cuando menos un tanto absurdo, y al final todo se arregla de una manera un tanto facilona, quizás demasiado). Si quieres ver un percutante thriller político, pierdes tu tiempo aquí. Pero lo que la peli pierde por ese lado, lo gana por el otro, por lo que pareciera ser el verdadero interés de Redford, un tipo no tan entusiasmado por contar historias como por predicar desde el púlpito (detallito que hizo de "Leones por corderos", peli bastante estimable en algunos respectos, quedar algo débil en otros). Porque el fondo de esta peli son algunas preguntas muy incómodas. ¿Qué pasó con la gente que en los '60s iba a cambiar el mundo? ¿Es cierto que al final el pragmatismo termina por devorar al idealismo? ¿Siguen vigentes los valores y el espíritu de los '60s hoy en día? ¿Ayudó a cambiar el mundo, a hacerlo un poquito mejor? La peli es bastante crítica de la sociedad americana actual, en varios detalles. Buena parte del follón que se arma es provocado (no se muestra de manera TAN directa, pero transpira la peli entera) por una prensa ávida de crear un circo mediático sobre LOS TERRORISTAS, más unos burócratas del FBI felices de DEFENDER LA PATRIA, LA LIBERTAD Y EL AMERICAN WAY OF LIFE. Los idealistas de los '60s que vemos en la peli cometieron un error (un error serio, admitámoslo, se cargaron a un guardia padre de familia durante un atraco bancario), pero medio siglo después, no hay perdón ni olvido para ellos, y deben seguir viviendo en la clandestinidad. Pero no se crea que la peli es partidista. Por supuesto que los héroes con aura romántica son los rebeldes idealistas, pero no se ahorra tampoco algunos palos. La peli deja bien en claro que lo del asalto bancario fue un error, que cruzaron una línea que no deberían haber cruzado, y que en definitiva al entregarse a una actividad criminal, terminaron siendo quizás tan criminales como los genocidas que atacaron a Vietnam, no en lo cuantitativo pero sí en lo cualitativo. El personaje de Redford aquí es la voz de la razón, de la cordura, de la moderación. Aunque su personaje tiene un regusto amargo. Creció, maduró. Se ajustó al sistema, incluso consiguió hacerse parte de una profesión tan acrítica y platelminta como la abogacía. En cierta medida, su personaje es la voz de la cordura en parte porque terminó traicionando los ideales que defendía. De todas maneras, la peli tiene el buen gusto de dejar que cada uno saque sus propias conclusiones, a partir de una amplia paleta en donde no vemos blancos y negros, sino toda una vasta gama de grises, un océano en donde las decisiones éticas nunca son fáciles. La peli no intenta ofrecernos soluciones. Se permite una salida honorable para el prota, pero a título de cruzada y recompensa personal, no un triunfo para la causa, para ninguna causa, ni la de la sociedad ni la de los rebeldes de los '60s. Quizás porque al final del día, cambiar a la sociedad entera es difícil, y lo que quedan son las cruzadas individuales. Y en este punto el cine se cruza con el cineasta y su propia cruzada personal por cambiar el mundo pasito a pasito, o al menos mantener algo, lo mejor, de los ideales de los '60s, siquiera la capacidad de esa época para cuestionar un par de verdades establecidas y atreverse a proponer algo diferente. En definitiva, hemos visto no tanto una peli como un discurso político, pero uno hilvanado con mesura y moderación, sin excesos, sin cargar las tintas. Y esa clase de cine hecha para pensar un poquito después de que han pasado los créditos, en vez del panfleto bruto facistoide de la sala de al lado con muchos robots alienígenas invasores explotando porque SON LOS MALOS Y PUNTO, siempre se agradece. Los pocos humanos y gatos que estamos dispuestos a darle uso a las neuronas, por lo menos.

IDEAL PARA: Ver una interesante reflexión sobre el valor y los límites del idealismo.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


domingo, 17 de marzo de 2013

"Jack Reacher: Bajo la mira" (2012).


-- "Jack Reacher". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Christopher McQuarrie.
-- Actuación: Tom Cruise, Rosamund Pike, Richard Jenkins, David Oyelowo, Werner Herzog, Jai Courtney, Vladimir Sizov, Joseph Sikora, Michael Raymond-James, Alexia Fast, Josh Helman, Robert Duvall, James Martin Kelly, Dylan Kussman, Denver Milord.
-- Guión: Christopher McQuarrie, basado en el libro de Lee Child.
-- Banda Sonora: Joe Kraemer.

-- "Jack Reacher: Bajo la mira" en IMDb.
-- "Jack Reacher: Bajo la mira" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una de las mañanas cualquieras en los Yueséi en que la gente sale a hacer sus cosas cotidianas como ir a trabajar, pasearse por los mall, ir al gimnasio o revolcarse de manera adulterina, un tipejo se le ocurre hacer lo que hacen todos los locos sonados en ese país, o sea, sacar un arma de ná y ponerse a disparar en vez de, digamos, pagar un psiquiatra. Después de que han caído como cinco muertitos, llega un polizonte que, como es más listo que el hambre, descubre que el tipejo ha dejado una moneda en un parquímetro, y en la moneda está la huella digital, claro está. A través de la misma identifican al francotirador. Ahora bien, el tipo tiene un borrón de padre y señor mío, y según él no se acuerda ni pijo de lo que pasó. Brainwashed and crazy? Quién sabe, pero esto parece un trabajo para... ¿Superman? ¿James Bond? Ná, que a ésos los conocen mucho y además sus franquicias están más que protegidas con rotváileres, minas antipersonales, y peor aún, con abogados. De manera que nuestro francotirador grita (o escribe mejor dicho, tiene sentido en contexto) LLAMEN A JACK REACHER. ¿A quién?, pregunta el fiscal. ¿A quién?, pregunta la (bella, por supuesto) abogada defensora. ¿A quién?, pregunta el polizonte. Pues... al tipo que está viendo la tele, que es Tom Cruise, y que parte a entrevistarse con el sujeto. Resulta que el sujeto no es su amigo, y de buena gana lo sepultaría en prisión, pero también Jack Reacher es un hombre de honor, y si hay cosas raras en el caso, las investigará, figúrense que no. ¡Ah! Por supuesto que la bella abogada defensora (bueno, hay gente que se queda más bien frío con Rosamund Pike, pero yo no tendría problemas en ponerme a ronronear encima de ella) es la hija del fiscal, que está aliado con el policía para apremiar al tipo a que confiese y condenarlo y mantener la reputación de invencible que se ha ganao. A poco de andar, y esto no es un spoiler porque la peli igual lo revela bastante antes de la mitad, detrás de todo el tiroteo hay una siniestra conspiración y nada es lo que parece y se necesita toda la perspicacia y toda la machorrería de ¡¡¡TOM!!! para resolver el acertijo. Que ni es la gran cosa tampoco, y bastante predecible además, pero que tiene su chicha, no se crea que no.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pobre ¡¡¡TOM!!! Seguro que somos el único lugar en la blogósfera en donde le tenemos respeto a esa pareja gemela que son Tom Cruise y su enorme ego. Tanto que escribimos su nombre en mayúsculas y con tres de exclamación adelante y con tres de exclamación atrás, para sumar la cifra mágica de nueve caracteres que, como todos saben, está en relación con las cuatro letras del tetragramón de YHVH y tal (cientólogo, ¿recuerdan?). El caso es que ¡¡¡TOM!!! ha sobrevivido a millones de cosas, incluyendo haberse liado con Penélope Cruz y ponerse a saltar como desaforado sobre un sofá. Aunque a medio morir saltando. Que a comienzos de los 2000s la estaba haciendo de oro con "El último samurai", "Colateral" y "La guerra de los mundos", para después empezar a desbarrancarse. Que ni con "Leones por corderos" o "Operación Valkiria" logró mantenerse a tope (buenos papeles en pelis bastante interesantes ambas, pero ya saben, taquilla manda), y luego de tratar de ganarse a la platea con su autoparódico rol de "Una guerra de película", se terminó de tirar al barranco con Cameron Diaz de compañía en la deleznable "Encuentro explosivo". En la actualidad, pareciera que ¡¡¡TOM!!! está a solo una secuela que no se realice de "Misión Imposible", de irse ahogado a pique, porque en puridad fue "Misión Imposible: Protocolo Fantasma" el que lo mantuvo sobre la línea de flotación. Quizás tratando de diversificarse, sus ojos bellos y soñadores (y siempre de ceño fruncido hasta cuando se ríe, que eh-muh-shulo-él) se posaron en una saga de novelas llamada Jack Reacher. Por alguna razón no adaptó al cine la primera, sino una de bastante más atrasito, así como "Doctor No", la primera peli Bond, no se basó en la primera novela de 007 (ver mi posteo acerca de la larga y revuelta ensalada de derechos sobre James Bond en Siglos Curiosos). La jugada resultó bastante bien. La crítica ha tratado a la peli con benevolencia, y la taquilla ha respondido no de manera espectacular (algo por encima de los 200 millones de ingresos, una cifra bastante modesta para los estándares de Hollywood), pero considerando que costó apenas 60, se puede considerar que está bien.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Nadie va a defender a "Jack Reacher: Bajo la mira" como la OMAIGÓH revolución en el cine ni mucho menos. No es ni más ni menos que otra peli de acción urbana. Pero dentro de su género y tipo, está más que bien. Los 60 millones se ven bien invertidos, y la cosa no se ve como un penoso telefilme de sobremesa. El guión es un tanto básico, y el principal misterio gira en torno al problema del tiroteo, porque tanto la identidad como el motivo del villano de turno son un tanto genéricos, más del tipo "somos los malos para que los buenos tengan algo que hacer". La peli es incluso predecible a ratos (es que cuando ves que el abogado defensor es mujer y además sabe hacer ojitos y too, ya sabes cómo va a acabar la cosa. Y no, no falla). Por suerte tenemos como director a una rara avis que sabe lo que tiene entre las manos (otro thriller más), y no trata de pasarse de roscas en ningún minuto vendiéndonos que tenemos la mejor y más espectacular peli de todas, ni cae en el extremo contrario de la distancia y la autoparodia. Sabe que tiene una historia quizás no buena, pero que se le puede sacar partido, y la rueda de la mejor manera que puede, y puede bien. ¡¡¡TOM!!! está chulo, sí, pero un poco más contenido que de costumbre; no esperen marcianadas como las del superagente chupi de "Encuentro explosivo", o andarse trepando a los rascacielos de Dubai como en "Misión Imposible: Protocolo Fantasma". Rosamund Pike está en un rol un tanto cliché, pero lo saca bien como la buena actriz que (a veces) demuestra ser. Es toda una sorpresa ver a un tipo tan poco hollywoodense como Werner Herzog es el villano (¡sí, leñe, "Aguirre la ira de Dios", "Fitzcarraldo", "Nosferatu"...), aunque por algo es el jodido Werner Herzog, que cuando aparece en pantalla consigue ser siniestro en grado sumo sin necesidad de hacer otra cosa más que actuar (o sea, sin esos otros apoyos típicos que son la música siniestra, la cámara siniestra, el maquillaje siniestro... bueno, un poco de esto último). Mención de honor para Robert Duvall en un breve papel que nos muestra lo cascado que está el pobre hombre (y es que los años no perdonan), pero que sigue siendo un grande de toda la vida. Y la gran sorpresa y revelación es Alexia Fast en un lúbrico rol de niña-mujer que genera bastante mala baba (y además la chica parece que actúa, algo que en su caso sería más evidente si el guión, los diálogos y el rol mismo tuvieran algo más de calado en sí). En resumen, aunque la peli no sea un must-see, ni debas ir corriendo al cine a verla, ni tengan que picarte los dedos mientras la estás descarg... er... arrendando en DVD/Blue-Ray en Blockbuster, sí, eso es, es de esas pelis que dan gusto de verlas por lo bien hechas que están. Conseguir eso con una peli tan conecta-los-puntos como ésta es todo un logro. Leñe, hasta iría a ver la secuela si es que la rodara el mismo equipo. Porque en un mundo de estirados de mierda que o es el puto Dark Knight o es una reverenda mierda, alguien tiene que defender las pelis que se conforman con ser decentes y tener dignidad. Que no es poco. "Encuentro explosivo", ya que la mencionamos hace poco, costó el doble y recaudó ganancias bastante significativas (no a nivel blockbuster, pero ya me entienden), y ésa sí que era un pozo sin fondo de inmundicia.

IDEAL PARA: Quienes quieran ver una peli de acción digna que no se pase de roscas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 14 de octubre de 2007

"Prohibida obsesión" (1989).


-- "Sea of Love" (título original en inglés), "Melodía de seducción" (título en España), "Mar de amor" (título para el cable en México). Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Harold Becker.
-- Actuación: Al Pacino, Ellen Barkin, John Goodman, Michael Rooker, William Hickey, Richard Jenkins, Paul Calderon, Gene Canfield, Larry Joshua, John Spencer, Christine Estabrook.
-- Guión: Richard Price.
-- Banda sonora: Trevor Jones.

-- "Prohibida obsesión" en IMDb.
-- "Prohibida obsesión" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una vez más, la sangre corre en Nueva York. Se trata de un fulano en cueros al cual lo hacen fornicarse la propia cama (sí, así como suena, lo hacen fornicarse la propia cama), antes de que le incrusten un balazo en el recipiente de los sesos. La investigación cae en manos de un detective que, como manda el lugar común, es alcohólico y está separado de la señora, que se la pega con su compañero. Nuestro policía recibe un homenaje por sus veinte años portando placa, y éste, en vez de estar contento por el reconocimiento (o por haber sobrevivido veinte años en las calles, al menos), sufre un acceso depresivo y empieza a hacer estupideces. Parece que el caso no va hacia ninguna parte, hasta que aparece otro poli topicazo a más no poder, el buenazo de John Goodman haciendo otra vez el rol de chico gordo y bueno como el pan, quien le trae algunas pistas. Entre los dos hacen buenas migas (EEEEEEHHHHHH)... y después de descubrir que las víctimas siguen un determinado patrón, a saber, que buscan contactos seximentales a través de los clasificados de diarios y revistas (era 1989, no existían los foros de Internet ni Sexyono o Match.com, ¿vale?), publicando la clase de versos que mojan a las chicas y hacen vergarse de risa a los chicos. Diseñan entonces el clásico plan infalible, y éste será citarse con todas las chicas que contestaron al aviso, haciéndolas picar con un poema de autoría propia (¿propia...? er...) para que acudan como polillas a la luz. Todo funcionaría como es debido y correcto, hasta que para nuestro poli alcohólico y cuerneado llega la hora, y una de sus citas resulta ser la chica modelo, la que le quitará el sueño y el aliento... ¿la que le quitará, de paso, la vida...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El thriller policial de los '80s tenía ciertas convenciones dramáticas, herederas un poco del esquema Harry el Sucio: asesino en serie que mata chicas (o en su reemplazo, traficantes de alguna clase), policía duro que le va a poner las peras a cuatro al malandrín de turno, y chicas bonitas que estén ahí como carnaza (¡ey! Podríamos llamarlas las chicas McGuffin). "Prohibida obsesión" tiene un cierto regusto a thriller ochentero (no podía ser de otra manera, si es de 1989), aunque sea por la ambientación, pero representa un intento legítimo y más o menos honesto por dar vuelta las tornas del género. Ahora, los muertitos son todos hombres, y las sospechosas, incluyendo a la sospie principal, son mujeres; por otra parte, el polizonte ahora no es tan duro, sino que tiene su corazoncito. Hmmm, ahora que lo pienso, tampoco es que "Prohibida obsesión" sea tan original, como que el esquema ya había sido empleado en "Impacto fulminante", otra de las de nuestro bienamado Harry el Sucio...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Seamos honestos. La peli se ha resentido sobremanera con el paso del tiempo, y verla ahora tiene más que nada un interés arqueológico. La culpa la tienen ese-sujeto Joe Eszterhas, que se llevó el guión de Richard Price para la casa y le puso un poco más de churrumbina de la suya para pergueñar "Bajos instintos", y ese otro sujeto Paul Verhoeven, que se atrevió a rodar mejor que Harold Becker (conociéndolos, era que no, por lo demás). Harold Becker no es un mal director, pero no pasa de discreto ganapán que se limita a poner la cámara y rodar sin mayor alarde de creatividad, como lo atestigua su firma tras "City Hall: La sombra de la corrupción" o "Misión: Seguridad máxima", entre otras. Los parecidos entre "Prohibida obsesión" y "Bajos instintos", que la siguió tres años después, superan lo admisible por aquello de ser una "peli de género", y llegan hasta el ridículo: 1.- Hay un asesinato, y la víctima es un sujeto que en apariencia ha tenido sexo antes de que le enseñaran el camino hacia la Otra Vida; 2.- La principal sospechosa es una mujer que juega el juego de la seducción y que en apariencia ha tenido sus contactos de alto voltaje con la víctima; 3.- El poli a cargo es un tipo conflictivo que tiene problemas sentimentales (en ambos casos lo dejaron por intratable) y de amistad demasiado cercana con ciertas substancias (alcohol aquí, blanco de la buena en "Bajos instintos"); 4.- En ambos casos el poli termina encamado con la sospechosa a pesar de que sabe podría terminar muerto; 5.- En ambas pelis el compañero y mejor amigo del poli es un gordito simpático que le dice o le grita al prota que no piense con el mástil (aquí es John Goodman, en la otra era el gran George Dzunza). Pero las diferencias son cruciales: en "Bajos instintos" hay mucho más sexo (en lo de "Prohibida obsesión" vemos las naranjas de Ellen Barkin al aire, y no están nada de mal, pero eso es todo) y violencia (aquí los asesinatos son con la vieja y buena pistola de toda la vida, mientras que en la otra eran con picahielos). Quizás acá lo hicieron primero, pero en la otra lo hicieron mejor, y eso es al fin lo que cuenta. Así es que bien se puede ver "Prohibida obsesión" como un borrador de los últimos '80s, de lo que iba a ser "Bajos instintos" para los '90s; por lo demás, al año siguiente de "Prohibida obsesión" vino "El silencio de los inocentes", y con ella el cine de psychokillers cambió para siempre.

-- Existe una química innegable entre Al Pacino, el poli con problemas, y Ellen Barkin, la sospechosa del año. Si la película se sostiene en algún punto, vista en la actualidad, es por las chispas que ambos sacan, algo bien notorio en particular porque ella entra bien pasada la media horita de metraje, y lo hace a lo grande. Tenerlos reunidos le seguirá pareciendo una buena idea a Steve Soderbergh, casi veinte años después, y ahí los tendremos como secundarios de lujo en "Ahora son 13".

-- Del guión, mejor no digamos nada. La partida es poderosa y el modus operandi del asesino tiene morbo (y por ende gancho), pero luego el asunto demora en partir, y cuando lo hace, es con un método policíaco más digno de Frank Drebin o del Superagente 86 que de detectives hechos y derechos. Y después, cuando encuentra a la sospechosa más sospechosa, pues bien, la manera tramposa en que arreglan eso de que no le tome las huellas digitales para que la cosa tenga más suspenso... Y ya no digamos la solución final, miserable en términos narrativos a más no poder. Lo dicho: Joe Eszterhas podrá haberse robado el guión con alevosía, pero... ¡por Dios que lo mejoró!

IDEAL PARA: Arqueólogos del cine.

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