11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 6 de septiembre de 2012

"El sorprendente Hombre Araña" (2012).


-- "The Amazing Spider-Man". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Marc Webb.
-- Actuación: Andrew Garfield, Emma Stone, Rhys Ifans, Denis Leary, Martin Sheen, Sally Field, Irrfan Khan, Campbell Scott, Embeth Davidtz, Chris Zylka, Max Charles, C. Thomas Howell, Jake Keiffer, Kari Coleman, Michael Barra.
-- Guión: James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves, sobre una historia del primero, basados en el cómic de Stan Lee y Steve Ditko.
-- Banda Sonora: James Horner.

-- "El sorprendente Hombre Araña" en IMDb.
-- "El sorprendente Hombre Araña" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cuando Peter Parker era un niño, sus papis se lo llevan a la casa de su tío Ben (y aunque lo ves con el porte egregio de Martin Sheen, ya le estás tomando medidas para el ataúd... ¡es el jodío tío Ben, después de todo!) y se despiden de él prometiendo que van a volver, y bueno, no vuelven más. Desaparecen. De noche, porque si tienes tanta necesidad de desaparecer, esperas a la noche aunque la necesidad haya surgido de mañana. Y dejas al crío con el hermano porque allí fijo que nadie busca, si total a Darth Vader se le pasó Luke Skywalker bajo el radar como dos décadas con el tío Owen, pues... En fin, pasan los años. Peter Parker ahora es un adolescente pringao como todos los adolescentes pringaos, que trabaja de fotógrafo para la prensa del cole y anda con unas ganas libidinosas por su compañerita Gwen Stacy (Emma Stone, y quién podría culparlo). En medio de unas reparaciones dentro de la casa, descubre un maletín que perteneció a sus padres, y que posee la fórmula formulosa para crear... ¡¡¡CIENCIA!!! Después de una breve trifulca con su tío Ben que sirve para alargar la cosa como cinco minutejos, éste le larga la firme: que los viejos actualmente desaparecidos trabajaban para el doctor Curt Connors, que a su vez trabaja para Oscorp. Peter Parker va y se infiltra dentro de Oscorp con unos métodos dignos de James Bond: se presenta en portería, la secretaria le presenta un montón de credenciales SIN FOTO diciéndole que escoja alguna y raspe para ver si le sale premiado, y listo. Yisuscráis, la seguridad de Oscorp apesta. Apesta tanto, de hecho, que no sólo se pasea por el área asignada a los becarios entre los cuales se ha infiltrao, sino que se mete hasta el trecho más supersecreto supersecretoso, en donde encuentra... arañas. No radiactivas, eso sí. Pero que pican lo mismo. Porque tanto se habla de que Spiderman obtuvo sus superpoderes por la picadura de una araña, que ya no sé si de verdad estas arañas por ser mutantes tienen lancetas, o me las veo con una panda de ignorantes aquí. Y menos mal que el pringao no se metió a la sala en donde se encontraban las tenias solitarias: de morderla una, acaba como villano de X-Files. En fin, el caso es que la muerde uno de los bichos jodíos y nuestro héroe, en vez de ir a hacerse ver en el hospital, pues va a la casa dejando la escoba en el camino. Pero como con un gran poder sobreviene una gran lo que se me sale de los machos, pues que Peter Parker empieza a presumir de sus nuevos poderes, hasta el punto que en un increíble giro de acontecimientos los muy jodíos, resulta que el mismo ladrón que no atajó pudiendo atajarlo, termina matando al latoso del tío Ben (vamos, no creo que sea un gran spoiler, ¿no?). O sea, te tratan como las reverendas, y además tienes que pagar al mal con el bien porque de lo contrario te matan al tío puñetero. Yisssssus, ser Spiderman apesta. Ahora el pringao del Píter tiene la motivación (venganza, of course) para salir en la calle vestido cada vez más como locaza gay, algo de lo que él mismo se da cuenta ("oye, ¿te parece que si fuera policía andaría vestido así...?". Buen punto, chico alegre). Pero la cosa no acaba ahí, porque en el intertanto, en uno de esos minutos muertos de cómo rellenamos el guión para la cosa siga andando, Peter Parker va y le da a santo de nada la fórmula de los viejos, que por algo la tenían escondida, genio, se la da como decía a Curt Connors. El cual la usa, claro está, para lo habitual en los cómics de Spiderman: experimentar con él mismo y transformarse en el monstruo de la semana. En este caso el Lagarto. ¿Y Norman Osborne, el jefe de Oscorp? Se lo menciona pero no aparece por ninguna parte, quizás para no joderse con el casting de la secuela. Mientras tanto, disfruta cómo el Lagarto trapea el piso con el Hombre Araña...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"La historia jamás contada". Así decía el tagline original de esta peli, y ya que nos partimos de risa. ¿Jamás contado? Para los nenazos de quince quizás, y eso. Porque no sólo está la a estas alturas del partido mítica "Spiderman" del 2002 (mítica por buena o mítica por cachondeo de cómics, a según el punto de vista, pero mítica igual), que también nos contaba cómo lo mordía la araña y le cargaban al entrañable tío Ben, sino que también está la serie de monitos de ¡1967! que nos contaba cómo lo mordía la araña y le cargaban al entrañable tío Ben, y con el porrón de otras series televisivas que le han exprimío al pringao de Peter Parker, vaya uno a saber si hay más, que uno tampoco es tan fanático e igual pierde la cuenta. ¿Por qué había que contar el origen de nuevo? La clave: reboot/copyright. Por el trato que Sony tenía con Marvel (o no sé quién con Marvel, heredado por Sony, que estos líos corporativos son mucho lucho para mí), o estrenaban peli nueva del arácnido en 2012, o los derechos revertían a Marvel. Y a ver si Sony (técnicamente Columbia Pictures, que es propiedad de Sony...) iba a dejar partir su franquicia estrella así como así, que la sección de dibus animados de la firma no anda muy firme, y otras franquicias importantes lo que se dice importantes (a finales de los '90s vendió los derechos sobre "Casino Royale" de James Bond a MGM, titular de los derechos de las pelis mismas de 007, terminando la larga ensalada por los derechos de autor sobre el personaje, y a cambio de renunciar a hacer otro remake de "Operación Trueno" o "Nunca digas nunca jamás", MGM se desprendió de la parte de derechos que le cabía sobre Spiderman. Puras decisiones basadas en la creatividad artística aquí). Porque aparte de "Hombres de negro" que estrena secuelas cada cinco o diez años, o "xXx" que después del desastre de "xXx: Estado de sitio" no ha vuelto a levantar cabeza (hace años se rumorea un "xXx: El regreso de Xander Cage" que viene sí y viene no), lo cierto es que el leviatán financiero de Columbia Pictures es el arañita. Algo que estaba difícil después del naufragio general que significó "Spiderman 3". Y claro, si "Batman inicia" y "Casino Royale" habían hecho tanto por Batman o James Bond, resucitando de los muertos al primero y dándole un nuevo espléndido aire a un personaje ya en vías de moribundo, pues bien, por qué no rebuteamos a Spiderman (después vinieron, claro, "Hulk: El Hombre Increíble" del 2008, "Star Trek" del 2009, "El Planeta de los Simios: (R)Evolución", "The Karate Kid"... y sólo estoy hablando de los que tuvieron algún éxito aquí) . Además, la generación que creció viendo al "Spiderman" del 2002 ya no está para alguien tan chorra como Tobey McGuire, ahora que se estilan los supers oscuros como, leñe, "Batman inicia" y "The Dark Knight" justamente. No nos olvidemos de que "El sorprendente Hombre Araña" debió medir sus fuerzas contra "El Caballero de la Noche asciende" en la taquilla del 2012. Además, los adolescentes oscuros después de Harry Potter y "Crepúsculo" la llevan, así es que alguien tan luminoso y colorinche como McGuire... ya saben a donde voy. Es decir, estaban todas las condiciones dadas para largarse a un reboot en forma del personaje. La única cuestión a despejar aquí era, ¿saldría un producto digno y decente que valiera la pena de ver, o sería un simple apretarle las tetas a la vaca para hacer el take the money and run? La respuesta, en la parrafada que sigue a esta parrafada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ahora que hemos doblado el Cabo de la Nueva Esperanza de ir religiosamente al cine y ver la peli, podemos respirar con alivio: hemos encontrado las Indias aquí. A pesar de que esta peli es de comienzo a fin una monstruosa operación de mercadotecnia, la verdad es que el resultado es bastante impresionante. No es una obra maestra ni de lejos, pero consigue superar el nivel de la mera entretención hasta crear una historia absorbente y unos personajes entrañables, lo que no es poco en el aséptico panorama del cine blockbuster de estos días. Partiremos, por aquello de ayudarnos a contextualizar, por la cuestión trolera de si es mejor o peor que el "Spiderman" del 2002. La verdad es que la pregunta carece de sentido, igual que carecía de sentido comparar el Batman de Nolan con el de Burton, porque son en esencia pelis distintas con enfoques distintos sobre el mismo personaje. Hoy en día se mira al "Spiderman" del 2002 como una cosa kitsch igual de camp que la serie de monitos del '67, igual que después de "Batman inicia" se mira al Batman de Burton como una cosa kitsch reminiscente del Batman de Adam West. Eso, a pesar de que tanto el "Spiderman" de Raimi como el "Batman" de Burton hacían lo imposible por ALEJARSE de ese modelo y hacerlo más oscuro y al límite. Es sólo que éstas son todavía más oscuras y al límite, y bueno, al correrse el listón... A la gente se le olvida que tanto el "Batman" de 1989 como el "Spiderman" del 2002 era lo que se podía rodar en la época sin que el público saliera con los pelos de punta del cine. En 1989, Batman para el mundo popular (más allá del friki irredento, me refiero) era el Batman de Adam West, no el de Frank Miller. En 2002, "Spiderman" era el personaje de monitos del '67 (o peor aún, el de la horterada fines'70s que hicieron por ahí). Además, en 2002 y con las visibles excepciones del "Superman" de Richard Donner y el "Batman" de Tim Burton, el género de superhéroes en el cine estaba de cualquier manera menos consolidado (estaba "X-Men", claro, pero nadie sabía entonces si eso había sido un pelotazo de chiripa, o la señal de partida para una nueva manera de ver los superhéroes en el cine, como sabemos hoy en día que efectivamente fue). En ese sentido, las críticas de que este "El sorprendente Hombre Araña" es mejor que la dupleta conformada por "Spiderman" y "Spiderman 2" son injustas. Es cierto que "El sorprendente Hombre Araña" mejora muchas cosas de los venerables ancestros Raimi-McGuire, pero en otras no han podido hacerla mejor. Partiendo por el largo del metraje, que el "Spiderman" del 2002 era más cortita, y ya se sabe: lo bueno, si breve, dos veces bueno...

-- Y ahora sí, entrando en vereda con "El sorprendente Hombre Araña", lo anterior sirve para desarrollar la siguiente idea. Lejos de ser un nuevo "Crepúsculo" como se temió en su día (aunque la idea de un casting "adolescente", o tanto como puede serlo un Andrew Garfield de 28 vs. una Emma Stone de 23 pasando por high school viene claramente de ahí), en realidad lo que tenemos es un nuevo "Batman inicia". Y esto es un plus o un contra, según se mire. En el "Spiderman" del 2002 comprimíamos un montón de historia del personaje debido al hecho fundamental de que nadie sabía con total seguridad si habría secuela o no (lo dicho, nadie sabía todavía en 2002 si los superhéroes eran algo que llegaba para quedarse). Acá en cambio juegan anchos de cancha, y al igual que "Batman inicia", ponen personajes y situaciones que están ahí para ser resueltos (esperamos) en la o las secuelas. Lo mismo vale para los villanos. Así como "Batman inicia" tenía al Espantapájaros (un villano menor) y Ra's al Ghul (villano mucho más importante, pero no tan conocido por el grueso público como "los clásicos"), acá tenemos al Lagarto en vez de, digamos, Electro o Misterio (por mencionar alguno que no apareciera en las pelis de Raimi). Y así como "Batman inicia" intentó distanciarse de Tim Burton por un tono más grounded-on-earth (y de Schumacher ya no hablemos), acá intentaron hacer deliberadamente un Spiderman más serio y oscuro que el conceptualizado por Raimi. El resultado es esto último es irregular. Al aterrizar el personaje, consiguen por un lado que sus peripecias sean más interesantes y que el espectador se comprometa más. Pero por el otro lado, ese mismo enfoque más realista hacía lo mismo que hacía por Batman en "Batman inicia", "The Dark Knight" y "The Dark Knight Rises": poner aún más de manifiesto los aspectos ridículos del personaje. "The Dark Knight" era un estupendo thriller policial, pero a ratos en escenas muy duras vemos un sociópata vestido de murciélago apaleando gente, y se requiere todo el extraordinario talento de Christopher Nolan para que sigamos interesados en vez de partirnos la caja de risa. Un poco eso mismo pasa acá: Peter Parker es tan querible, tan humano, tan entrañable, que cuando aparece Spiderman en escena la peli termina perdiendo varios enteros. Ello resulta más evidente si se compara el tratamiento del lanzarredes por Raimi y por Webb. En "Spiderman" no existían: las telas eran orgánicas y eran despedidas por el Hombre Araña como parte de su mutación, porque según Raimi era poco creíble que un adolescente de instituto tuviera la habilidad técnica para construirse los lanzarredes, solución no canónica pero sí correcta para una peli con lógica de cómic con ésa. En "El sorprendente Hombre Araña", buscando la mayor ortodoxia con el personaje, Peter Parker se construye sus propios lanzarredes, y cae en la trampa de "irrealismo" que Raimi justo había tratado de evitar. En ese sentido, la peli se esfuerza demasiado por ser "realista", por decirle al espectador "no estás viendo un cómic sino una peli seria", y con eso terminan por traicionar implícitamente al personaje. Es la misma trampa irresoluble en que cayó el Batman de Nolan, con la diferencia de que en lo de Nolan, al personaje el contexto de policial noir le viene lo suficientemente bien como para que no se note (demasiado), ya que por último Batman no tiene superpoderes ni sus villanos tampoco, mientras que acá, por mucha ingeniería genética que le pongan, al final siguen siendo superpoderes, que no pueden por definición encajar en lógica realista alguna (al menos de momento, que con la investigación científica, quién sabe). Es lo que tiene hacer el follow the leader, que cuando te pones a copiar indiscriminadamente sin entender a ciencia cierta qué estás copiando, los resultados terminan por chirriar más que en el modelo en donde todas esas cosas, para bien o para mal, estuvieron pensadas y calculadas en función de lo modelado.

-- De la historia abundemos en un par de cosas. Esta peli es otro ejemplo de esa horrible tendencia del cine blockbuster actual de dejar deliberadamente cosas en el aire para redondearlas en una eventual secuela ("Batman inicia", "Casino Royale", "Prometeo", "Robin Hood"...). Parte importante del cabreo que deja esta peli, son la cantidad de cosas sin resolver que quedan. SPOILERS A CONTINUACIÓN, si no quieren leerlos, saltarse al siguiente párrafo (aunque no destripan aspectos de la trama, sí revelan qué quedó abierto): ¿qué pasó con los padres de Peter Parker? ¿Cómo se relaciona su desaparición con Curt Connors? ¿Qué pasó con la cura para Norman Osborne, qué pasó con el asesino del tío Ben? ¿Y quién era ese hombre misterio misterioso de los misterios que se aparece en la verdaderamente última escena? Está bien dejar algún gancho suelto que pueda servir como cabo en el cual amarrar una potencial secuela (no es lo deseable, pero entendemos cómo funciona el negocio), pero esto es simplemente abuso.

-- Después de todo lo anterior, alguien podría colegir que la peli está bastante mal. Y la verdad es la contraria. Tiene serios lastres, es cierto (la muy poco atinada banda sonora de James Horner por ejemplo, que parece mentira que musicalizara "La ira de Khan" o "Titanic" escuchándole aquí). Pero también tiene fortalezas. La principal es por supuesto la entrega de los actores a sus personajes. Andrew Garfield, el chico que lo viste actuar en cincuenta partes y no lo recuerdas en ninguna (¿"Leones por corderos", no? ¿"La otra Bolena", tampoco? ¿Ni "El imaginario del Doctor Parnassus", tampoco ésa? ¿Y "Red social", tampoco...? No, él no era el prota, el prota era Jesse Eisenberg, él era el amigo al que se lo sodomizaban por todo lo alto), se apropia del personaje y consigue transmitir todo el angst del adolescente desadaptado y macarra y hacerlo, no diré entrañable, pero sí muy fácil de entender sin caer en los moqueos y manierismos de niñito mimadillo como un, por ejemplo, Hayden Christensen en "El ataque de los clones". Emma Stone por su parte está guapísima en otro de esos improbables rol de chica-en-peli-de-supers, que es bellabellabellabonita y además supersuperdupinteligente. Rhys Ifans por su parte vuelve a las andanzas dejándose que su alter ego le pase adelante como en "Anónimo", pero deja para la posteridad un buen rol con un personaje de sicología bastante compleja y que podría haber sido explotado un poco más por el guión. Denis Leary como Diego el dientesabl... er, perdón, el capitán George Stacy, le da bastante peso a un policía honesto y competente que por esa misma honestidad y competencia entra en curso de colisión frontal con Spiderman. Martin Sheen brilla como el tío Ben (después lo matan), pero Sally Field, si bien saca bien su rol de tía May a cuenta de oficio y tablas, no consigue que nos olvidemos de la gran Rosemary Harris del "Spiderman" del 2002 y secuelas. Por último, mencionemos a Mark Webb (porque si quieres rodar una del tirarredes, tienes que tener un director cuyo nombre al castellano se traduzca como Marcos Redd) haciendo una muy buena labor de dirección, quizás no tan potente en las escenas de acción (aunque tienen lo suyo, no se crea que no) como en el dibujo de personajes y la dinámica de los mismos.

-- Y ahora sí algo para terminar. Esta peli pone sobre el candelero a los papis de Spiderman. Que al hombre lo criaron sus tíos por razones nunca reveladas (en el cómic de los '60s parecía lo más natural, y es que nadie se preguntaba muchas cosas entonces). Es la primera vez que vemos en el cine a esos grandes olvidados. Sé que en los cómics han tenido su trayectoria, y me parece recordar que en la serie de monitos de Spiderman de los '90s aparecían dando vueltas por ahí también, pero ver algo de ellos (no mucho, pero algo) en una peli, es algo que contribuye a redondear bastante a Spiderman como personaje. Y eso se agradece.

IDEAL PARA: Ver un interesante nuevo enfoque de Spiderman como adolescente problemático que, además, le toca la china de los superpoderes.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


jueves, 17 de enero de 2008

"Leones por corderos" (2007).


-- "Lions for Lambs". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Robert Redford.
-- Actuación: Robert Redford, Meryl Streep, Tom Cruise, Michael Peña, Andrew Garfield, Peter Berg, Kevin Dunn, Derek Luke.
-- Guión: Matthew Michael Carnahan.
-- Banda Sonora: Mark Isham.

-- "Leones por corderos" en IMDb.
-- "Leones por corderos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Más o menos al mismo tiempo en diversas partes del mundo (o sea, de noche en Afganistán, casi al mediodía en Washington y empezando la jornada académica universitaria en California), se entrelazan los destinos de varios personajes, porque la Guerra Contra El Terror es tan planetarik que no puede ser contada sino en ese molde ciclópeo que se llama "película coral". En California vemos como un impecable profesor universitario, de los que apestan a doctorado, cita a un estudiante universitario a su oficina, para tener una amena charla sobre lo clásico: qué te inspira en la vida, dónde estás parado, por qué antes tenías tanto interés en mis bellas y apolíneas clases y ahora ya no asistes a ellas; y en el mejor plan "El Conde Lucanor", le cuenta al discípulo desmotivado la historia de dos alumnos que, enardecidos con la retórica incendiaria del profesorcito, deciden ir a enrolarse para pelear en Afganistán. En Washington, de manera paralela, vemos como un prominente congresista, llamado ocho años atrás "la joven y brillante chulopromesa del Partido" (el Partido Republicano, se entiende), le confiere una gran entrevista de nada menos que una hora, y sin las tiburonadas de un asistente de prensa vetando preguntas, a una periodista liberaloide que otrora contribuyó a propulsar su carrera; y en esta entrevista detalla como el Gobierno tiene un brand new plan para derrotar, ¡por fin!, al Terror (si el Terror fuera derrotable, no tendríamos una decena de Pesadillas o de Martes 13, genios...). Y en Afganistán, vemos a los dos soldados que antaño iban a las lecciones del profe universitario de California que ya vimos, siendo enviados a la ordalía militar según el nuevo plan promovido por el congresista republicano al que también ya vimos, y que está siendo cómodamente entrevistado en su oficina con aire acondicionado, en Washington. Al cabo de aproximadamente una hora, los destinos de estos tres grupos humanos habrán quedado decididos. O algo así. Y nosotros seguiremos adelante, supongo, preguntándonos cómo es que todos los controles democráticos fallaron para darle el poder a un... a un... a un... Bueno, a George W. Bush.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde que el 11-S, un puñado de jihadistas precipitaron abajo dos grandes torres gemelosas en los Estados Juntos de América, las cosas ya no volvieron a ser iguales. Porque de pronto ese mundo postPerestroika, postMuro-de-Berlín, en que todos éramos amigotes y podíamos sentarnos en el club a decidir cómo iba marchando el mundo, se fue para siempre. Desde el 11-S, el mundo se dividió, una vez más, entre amigos y enemigos. Amigos son los que acatan la Voluntad y los Mandatos del Unico Dios, Nuestra Deidad Suprema el dios totémico Aguila Calva. Enemigos son todos los que se niegan a llevar ofrendas al altar del Unico Dios, Nuestra Deidad Suprema el dios totémico Aguila Calva. A los amigos se los explota calladamente, y ellos deben estar agradecidos de pagar tributo por su propia protección (política Mafia, al mejor estilo "Los Intocables", que la llaman); a los enemigos, como los herejes impíos e idólatras que son, debe perseguírseles, acorralárseles, y ya que las hogueras están pasadas de moda, llevar a cabo campañas de asesinato de imagen o de bombardeo con bombas inteligentes, según sean yankiboys o chicos de la barriada del planeta. Desgraciadamente para los neocon que promovieron esta visión del mundo, que sería peregrina de no ser por la cantidad de muertos de las que con sus ideas fascistas son directamente responsables como criminales y genocidas, el Aguila Calva resultó ser un dios no demasiado poderoso, y sus alas no pudieron cubrir a sus boys en Irak y Afganistán. Llegó entonces la hora en que el pueblo yanki descubrió que a lo mejor, tímidamente, podía protestar, y surgió la oposición silenciosa contra el gobierno. Silenciosa porque está en las encuestas del 2007, en las cuales George W. Bush es un cadáver político, o mejor dicho un zombie político, pero aún así, nadie se atreve a tirar piedras en su contra... o ir al cine a ver esas películas que de tanto criticar al Gobierno, también critican a los Estados Agrupados de América, y ¡ah, no! eso sí que no...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Primera prevención: estamos frente a un tipo de cine muy especial. Esta es una peli de cine político. Recordemos que el cine político tiene una larga tradición en Hollywood ("Sacco y Vanzetti", "Todos los hombres del Presidente", el cine de Oliver Stone, etcétera). El cine político es, por definición, tendencioso, porque su primera pretensión no es realizar grandes obras maestras del arte (aunque incidentalmente puedan serlo), sino servir de vehículo para un determinado mensaje de fondo. Quizás por eso en los '90s se vino abajo; un tipo de cine discursivo y retórico como el cine político de toda la vida no podía mantenerse en una década tan políticamente correcta y preocupada por no pasar a llevar a ningún grupo humano, que hasta le pusieron jefa mujer a James Bond para que no pasara por machista. El cine político sólo vino a resucitar, y eso a medias, con "Fahrenheit 9-11". Desde esta perspectiva, es claro que el grueso de las críticas negativas que recibió esta peli no tienen, en realidad, justificación. No quiero decir que ésta sea una gran peli, ni mucho menos, pero desde luego que no se merecía toda la mala prensa que le achacaron desde diversos medios. Por de pronto, sigue siendo mejor que el 90% de entretenimientos descerebrados que son el cine del 2007 y años inmediatamente precedentes. ¿Y es una buena peli de cine político (no de cine a secas, sino de cine político). La respuesta es positiva. Porque cumple con todo lo que se espera de este tipo de cine: personajes que encarnan posiciones políticas determinadas, debate y argumentaciones, tópicos de actualidad tocados de manera descarnada, y un determinado discurso vehiculado a su través. Todas estas cosas, se las critican a la peli como si fueran defectos, pero apuesto a que si no las hubieran incluido y hubieran hecho las cosas de manera distinta, hubieran criticado a esta peli por ser poco jugada... ¡Palos porque bogas y palos porque no bogas!

-- La estructura de historias múltiples siempre es arriesgada, y es el motivo básico por el cual tantas pelis corales ("Crash" o la sobrevalorada "Magnolia") terminan estrellándose. Si cuentas una historia, basta con hacerla interesante y listo. Si cuentas varias, no sólo todas ellas deben ser interesantes, para que el espectador no se mosquee cuando lo sacas de una y lo metes a otra, sino que todas deben ser interesantes de manera pareja, para que el espectador le guste el espectáculo completo. En ese sentido, podemos decir que la peli es "buena", como promedio entre una historia "muy buena" (la del senador y la periodista), una "buena" (la del profesor universitario en California), y una "mediocre" (la de Afganistán). No debe ser casualidad que la historia más mediocre y menos interesante de todas, la de Afganistán, es justamente la menos política y menos analítica de las tres, porque apela directamente al chantaje sentimental, a mostrarnos con los dos pobres soldaditos, lo malas y crueles que son las guerras, BUAHHH-BUAHHH, asunto que fue mucho mejor tratado en "Fahrenheit 9-11", y sin recurrir a escenas bélicas (y cargando igual o peor la mano en el discurso). El debate entre el profesor universitario y su alumno, por su parte, es interesante debido a que refleja la confrontación entre el ciudadano apático y el ciudadano motivado, aunque se ve lastrado porque la premisa obliga a que el profesor tome una posición de autoridad como profesor, y por lo tanto, su opinión pasa por ser LA opinión de la peli (además, el profe viene interpretado por Robert Redford, que es justamente el director, así es que...). Y el debate entre el congresista neocon y la periodista liberal es interesante en grado sumo, porque aquí las tintas no están cargadas: la periodista arrincona varias veces al congresista con sus preguntas, pero por otra parte, el congresista también le asesta golpes bastante duros a la periodista (brillante es el análisis de la responsabilidad de los mass media en la promoción de la Guerra de Irak). Lástima que este segmento se vea malogrado por un final demasiado cliché (la periodista termina sufriendo una crisis de conciencia y casi renuncia a su golpe periodístico por idealismo, etcétera). Pero en fin.

-- Robert Redford. Hablaremos de él como actor aquí, pero veamos su dirección. Al igual que Clint Eastwood, que pasó de laureado actor a brillante director, Robert Redford ha construido varias películas con un enfoque clásico del cine; es de la vieja escuela, es cierto, pero cuando la nueva escuela es puro pegoteo visual al estilo MTV, se echa de menos a alguien que haga bien las cosas. Como Eastwood. Como Redford. En su currículum como director, el señor Redford tiene "Gente como uno", "El secreto de Milagro", y queda enaltecido por la brillante e injustamente olvidada "Quiz Show: El dilema". Aquí Redford muestra una vez más una mano sólida y firme; no será una peli "artística", claro está, pero está más que bien dirigida, casi sin ripios (como no sea los derivados de un guión a ratos deficiente, pero en fin). Además, consigue el casi imposible de ser discursivo sin sonar panfletario, lo que está más que bien. (Bueno, lo de panfletario, omitamos el sangrante diálogo "Rome is burning, son"...).

-- Las actuaciones son impecables. Robert Redford está más que lucido como profesor universitario. Se pone sobre la tarima, es cierto, aprovechándose de su condición de director, pero luego no la da por sentado, sino que se preocupa de desarrollar un personaje bastante interesante, con algunos trazos mínimos y reveladores; cuántos profesores no hay por ahí, que tratan de ser así de discursivos y pedantes, tratando de guiar e insuflar en sus alumnos el espíritu de la rebelión contra el sistema, y después, cuando algunos de ellos salen demasiado fieles al ideario que se les inocula, prefieren recular y decir "pero es que mira, no sé, no era tan en serio la cosa"... Sería casi un insulto elogiar a Meryl Streep, porque ella siempre está over-the-top, y aquí no es la excepción (incluso consigue que su papel se vea creíble hasta en la muy increíble pataleta final "quiero mi conciencia de vuelta"); también hay su dosis de mordacidad en su personaje, que si bien es "de los buenos" según el discurso de la peli (periodista liberal y anti-Guerra del Terror) y le asesta varios golpes al congresista republicano, también se ve forzada a admitir que su propio trabajo ha contribuido al desastre de la guerra. Y oigan, lean esto, porque no creo llegar a escribirlo de nuevo: Tom Cruise, hasta actúa... ¡Sí, por una vez! En algunas escenas se le sale otra vez el niño chulo que siempre ha sido (a veces pareciera comportarse como el abogado chulomijo de "Cuestión de honor"), pero en otras, hasta te olvidas que estás frente a Tom Cruise y de verdad consigue imitar los ademanes y la arrogancia de los congresistas, sin caer en el estereotipo del político "y si esa periodista no se la traga, pónele una bomba, HAHAHÁ".

IDEAL PARA: Ver cine político de la vieja escuela, adaptada para los nuevos tiempos.

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