11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 11 de noviembre de 2012

"Todos los hombres del Presidente" (1976).


-- "All the President's Men". Estados Unidos. Año 1976.
-- Dirección: Alan J. Pakula.
-- Actuación: Dustin Hoffman, Robert Redford, Jack Warden, Martin Balsam, Hal Holbrook, Jason Robards, Jane Alexander, Meredith Baxter, Ned Beatty, Stephen Collins, Penny Fuller, John McMartin, Robert Walden, Frank Wills, F. Murray Abraham.
-- Guión: William Goldman, basado en el libro de Carl Bernstein y Bob Woodward.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "Todos los hombres del Presidente" en IMDb.
-- "Todos los hombres del Presidente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Son tiempos tenebrosos para Estados Unidos. Están perdiendo Vietnam, los hippies están desbordando por el ala izquierda (aún), y corre para la reelección... ¡¡¡RICHARD NIXON!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO, TENGAN MUCHO MIEDO!!! En medio de todo eso, un guardia (negro, como buen personaje secundario en peli de los '70s) del hotel o edificio o lo-que-sea Watergate, descubre que un grupo de ladrones se ha metido a una oficina demócrata. Un estúpido error por parte de los infiltradores (apagar el crucial aparatito de comunicación) los deja indefensos, y los cazan como zorros en una zorrera. En el diario Washington Post empiezan a pelotearse, que si va a política porque las víctimas eran las oficinas del Partido Demócrata, que si va a la crónica roja porque son ladrones... al final acaba en policiales, y los periodistas del rubro empiezan a investigar. Al joven Bob Woodward, la nariz le salta de una cuando descubre que los ladrones tenían bastante dinero en los bolsillos y por lo tanto no necesitaban robar, y además alguien les ha designado un abogado muy empingorotado, no la clase de defensor de oficio apático y abúlico que suelen ganarse los cacos de poca monta de toda la vida. Así es que empieza a echar a andar sus contactos para investigar qué pasa. El asunto parece en un callejón sin salida, hasta que aparece el contacto definitivo: un tipejo llamado Garganta Profunda (sí, como la peli porno, qué pasa con eso, si los espías también tienen su humor macarra), que les da el consejo supremo ("follow the money"). La batalla por limpiar el nido de ratas del que Watergate es la última punta de la madeja, ha comenzado, y la batalla llegará hasta arriba, hasta muuuuuuy arriba.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Más de tres décadas antes de que Jack Bauer terminara macarramente un episodio de la quinta temporada de "24" diciendo "vamos a derrocar al Presidente de los Estados Unidos" (y lo hace, el mal parido, pobre Charles Logan, y es que Jack Bauer es mucho Jack Bauer), ya le habían dado el bajo a Richard Nixon, uno de los más nefastos Presidentes que ha pasado por la Casa Blanca. Porque Kennedy era putero, Jackson un borrachín y George W. Bush... no, no defenderé a George "segundas partes nunca fueron buenas" Bush. Pero Richard Nixon fue un traidor contra los principios esenciales de la democracia que (se supone, en teoría, sobre el papel, al menos) informan o deberían informar la vida política de los Estados Unidos, desde los Padres Fundadores en adelante (ya saben: George Washington, Thomas Jefferson, Buffalo Bill, Lassie...). Y contra eso, no hay apertura de relaciones con China ni retiro de Vietnam que valga. Ya Estados Unidos había tenido un golpe recio con los famosos Papeles del Pentágono (véase "Los papeles del Pentágono" aquí en Cine 9009), y ahora venía el siguiente golpazo. Que demostró lo podrida que estaba la democracia en Estados Unidos. O sea, si el único que defiende a Richard Nixon con su cuestionable hacer en Watergate es el reaccionario y carca de Paul Johnson (el tipo tiene la cara de alegar que Watergate fue un golpe de estado de los demócratas... ¡y lo dice en serio!), entonces malas flautas musicalizan mi obra, gracias. Los artífices de darle puntazo al cabrón de Nixon fueron dos periodistas del Washington Post, que ayudados por el espía con chapa de peli porno, se las arreglaron para tumbar a un Gobierno solitos (años después, tanto de los hechos como del libro y la peli, se supo que Garganta Profunda era el segundo en la cadena del FBI, y parece que no lo hizo por patriotismo sino porque estaba ofendido de que no le permitieran seguir subiendo, el muy ladino, pero en fin, aunque no sea muy héroe, el tipo sí pasa por antihéroe, ¿no?). Y como América es la Tierra de las Oportunidades y eso de que los héroes lo hacen todo en forma noble y desinteresada y dicen eso de que "donde haya una injusticia habrá una pelea" es sólo para las pelis, resulta que los de verdad, los periodistas Woodward y Bernstein, se publicaron un libro, un poco a instancias de Robert Redford, que ya se relamía pensando en la peli que le daría aún más éxito, un premio Oscar, el beneplácito de los bienpensantes (el síndrome "Leones por corderos"), etcétera. Y ahí salió la peli. Que hasta el día de hoy tortura a los noveles estudiantes de periodismo, vendiéndoles la moto de que su profesión cambiará al mundo, que el periodismo investigativo sigue vivo, que a alguien le interesa de verdad leer profundos y prolijos reportajes en vez de las fotos en bikini de Kim Kardashian, etcétera. Bueno, se la sacan barata. Tengo un amigo abogado al que su profe de Derecho Procesal lo hizo leer "El proceso" de Kafka. Quizás a las aprendices de escort en Las Vegas los hagan leer "Los 120 días de Sodoma", vaya uno a saber. Pero para una profesión tan sosa como la de periodista (una que hoy en día es más o menos copy-and-paste el último cable de Reuter, o sentarse a escuchar pasivamente en las conferencia de prensa de los jerifaltes del ejército de ocupación en Irak), se merecen una peli tan sosa como "Todos los hombres del Presidente".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es considerada una de las más inspiracionales oh-my-god-ever jamás realizadas. Es la quintaesencia de la peli de "el individuo contra el sistema", el ciudadano común y honrado que arriesga el trabajo, la reputación y la vida por desenmascarar un sistema corrupto hasta la médula. Y qué joer, a todos nos gustan esas pelis porque sabemos y olemos que eso de la democracia es una patraña y que cuando la Revolución Francesa y prólogo norteamericano y epílogo sudaca, en realidad fue un golpe de estado de la burguesía citadina contra los aristócratas ramplones, y que en el fondo "contra Franco estábamos mejor". Claro, después sales del cine y vas a la vida cotidiana y las cosas siguen tan podridas como siempre, pero al menos tuviste tu escapismo de dos horas. En ese rubro, "Todos los hombres del Presidente" funciona bien. El problema es que si sabes algo más de Historia, o lisa y llanamente sobre cómo funcionan las cosas, como que el asunto pierde fuelle. En primera, sabemos que el misterioso Garganta Profunda no era ningún héroe, sino un tipo que quería hacer rodar del tapete a Richard Nixon. En segunda, Woodward y Bernstein después hicieron una carrera posterior bastante oscura, y vivieron del cuento sus buenos años ya. En tercera, la democracia de Estados Unidos no mejoró un pelo. Y en cuarta, algo que en la peli se omite, aunque obligaron a Charles Logan... er, perdón, a Richard Nixon a renunciar, apenas llegó su vicepresi Gerard Ford al cargo (sí, joer, el mismo que después fue amigo de Homero Simpson), lo primero que hizo fue firmarle una amnistía plena y completa, y una bajada de pantalones no porque estoy demasiado gordo y se me atora el cinturón.

-- Además, la peli se ciñe estrictamente a los términos históricos. Claro, no era cosa de ponerse como en otra peli inspiracional como lo es "Los intocables", entre otras razones porque ahí habían balas y acá no, pero no es lo mismo la trepidante aventura de un grupo de agentes del FBI persiguiendo a un capo alcohotraficante, que unos periodistas tratando de tumbar a unos hombres sin rostro de una administración gubernamental sobre la cual nadie más allá de los círculos académicos sabe distinguir al perro del gato. Así es que desfilan nombres y nombres, y en realidad esos nombres no nos importan mucho, porque al final "todos son corruptos". La peli se la pasa batiéndose entre llamadas telefónicas, viajes y entrevistas en el domicilio de las personas, e incluso este tipo de escena (hablar con la gente en sus casas) fue rodada con mucho más sentido del drama en "Erin Brockovich", por ejemplo. En definitiva, en esta peli nunca llegamos a sentir el verdadero sentido de la urgencia de todo el asunto. ¿Histórica? Sí. ¿Bienpensante? También. ¿Cinematográficamente golpeadora? No, definitivamente no. Mención sea hecha de que el director es el irregular Alan J. Pakula, que ha dirigido... bueno, enunciaré las pelis y dejaré la evaluación a criterio de ustedes: "La decisión de Sophie", "Se presume inocente", "Juegos de adultos", "El informe pelícano", "Enemigo íntimo"...

-- Lo más defendible de esta peli es lo actoral. Robert Redford hace su clásico papel de galancete heroico, y hace una estupenda dupleta con Dustin Hoffman (ver a Hoffman en su escena con sobredosis de café está genial). Y el bueno de Jason Robards (el jefazo de los protas) se llevó un Premio Oscar al Mejor Actor Secundario mejorando un rol que en realidad sobre el papel no tenía mucha substancia. Aparece también Jane Alexander, en una escena bastante breve, robándose la cámara en ella (la chica después coincidirá de nuevo en un papel mucho más extenso y en donde demostrará su buena química con Dustin Hoffman nuevamente, en "Kramer versus Kramer"). Y Hal Holbrook, el que tiene los huevos de interpretar a un personaje que se hace llamar "Garganta Profunda" (aunque más huevos tenía el original, que inventó el sobrenombre), consigue de verdad verse imponente. El que sí de frentón actúa pésimo es Richard Nixon, que... er... ejem... a ver... no, parece que no es un actor, parece que es él mismo quien aparece en los noticiarios. Bueno, disculpen, no siempre se gana.

IDEAL PARA: Ver una peli inspiracional que con un poco de sentido común no inspira demasiado, precisamente.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 19 de mayo de 2011

"El Cielo puede esperar" (1978).


-- "Heaven Can Wait". Estados Unidos. Año 1978.
-- Dirección: Warren Beatty y Buck Henry.
-- Actuación: Warren Beatty, Julie Christie, James Mason, Jack Warden, Charles Grodin, Dyan Cannon, Buck Henry, Vincent Gardenia, Joseph Maher, Hamilton Camp, Arthur Malet, Stephanie Faracy, Jeannie Linero, Harry D.K. Wong, George J. Manos.
-- Guión: Elaine May y Warren Beatty, con aportes sin acreditar de Robert Towne, basados en la obra teatral de Harry Segall.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "El Cielo puede esperar" en IMDb.
-- "El Cielo puede esperar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tenemos a un jugador de fútbol americano que parece ir creciendo en estatura ante el resto de los seres humanos (bueno, si te puedes creer que un renacuajo como Warren Beatty sea capaz de sobrevivir a una trancada de otros jugadores en un campo de juegos de ésos, claro...). Como las cosas le están yendo bien, ya nos podemos oler la catástrofe, en particular si la peli tiene la palabra "cielo" en el título. Exactamente, viene un accidente, es una casi muerte, un ángel se lo lleva derechito hacia el Reino... Y allá arriba, nuestro jugador de fútbol americano arma un follón de los demonios, porque cómo es posible que le hayan matao tan rápido, no Señoh, que esto es América... y aunque no lo crean, considerando que en el Cielo hay un Dios Omnipresente, Omnipotente y Omnisapiente, ¡efectivamente hay un error burocrático! Un error cuántico, diría, porque habían probabilidades de que las cosas salieran mal, pero no necesariamente IBAN a salir mal. Más que nada, para que haya solución al veterano problema de la predestinación vs. el libre albeldrío, y para que haya peli también. El caso es que tratan de devolver al chico a la Tierra, pero es un poco tarde: el cuerpo está incinerado, y como no quiere reencarnar en barbacoa, vamos buscándole otro. Finalmente encuentran el de un millonario que lo dejaron por muerto en el baño, pero bueno, es lo que tiene resucitar en el cuerpo de alguien que está marcado para la muerte (podría haber sido un espía o un mercenario para que fuera más entretenida, pero no, tenía que ser un p*** millonario... ¡hey, ahí tienen la idea del millón de dólares, genios!). Sucede lo lógico, que nuestro hombre renewed ahora le cambia la personalidad al millonario, tiene que lidiar con las trampas de su señora que lo quiere a dos metros bajo tierra, se enamora de manera adulterina (está casado, recordemos), etcétera. ¿Y saben qué más? Me aburrí de seguir escribiendo esta reseña. Pasemos al siguiente apartado mejor.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Un buen día, el actor Warren Beatty decidió hacer el remake de una peli llamada "El difunto protesta" (para quienes se quejan de los malos remakes que plagan el cine post-2000, miren cómo ya en 1978 había pioneros abriendo el camino). La cosa iba de un boxeador que resucita en el cuerpo de un millonario, premisa aposta para aburrir a la taquilla. Se suponía que el remake iba a protagonizar Muhammed Ali, pero como el tipo estaba más preocupado de lo suyo (boxear, claro, si eso era al final, un boxeador), y otros tipos oliendo ya lo putrefacto decidieron dar el paso al lado, pues el propio Warren Beatty terminó poniéndose en el protagónico, cambiando el boxeo por el fútbol americano para que creamos que ese mequetrefe puede sobrevivir en un deporte rudo (mejor la hubieran hecho si le hubieran dado el protagónico a Woody Allen y hubieran cambiado el boxeo por el ajedrez). La cosa salió bien. La peli cosechó dinero, se llevó incluso algunos de esos calvidorados para la casa (Oscares, que los llaman), y ha sido considerada por los críticos de la posteridad como de las mejores comedias románticas jamás filmadas. Bueno, ya saben que cuando los críticos de la posteridad nadan en tal dirección, uno debe ponerse a nadar como desesperado en la opuesta. Bueno, al menos tuvieron el buen gusto de pasar de darle el Oscar a la Mejor Película, que ese año fue para "El francotirador". Que también pecaba de medio aburridilla a ratos, pero tenía más substancia.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad, no se me ocurren muchos motivos para recomendarla. Déjenme explicitarlo de la siguiente manera. Estamos hablando de que esta peli fue (1) producida, (2) dirigida, (3) escrita y (4) protagonizada por un actor (Warren Beatty), que a lo largo de su carrera ha seguido una dirección muy consistente, desde su gloriosa participación en "Bonnie y Clyde" una década antes, hasta ser el prota de una peli que acabó estrellándose en la taquilla por ser llamada la clon cutre de "Batman" ("Dick Tracy")... y con Madonna más encima reemplazando a Kim Basinger... Y si pensaban que eso era el colmo de la decadencia, entonces ¡es que no saben que después se invirtieron las tornas y ÉL acabó siendo el secundario de ELLA ("En la cama con Madonna"... sí, también me he visto ese despropósito, qué pasa con eso...)! Seriamente, después de esta breve y sumaria exposición... ¿le darían ustedes crédito a este tipo? Por alguna razón, quien esto escribe su seguro servidor el General Gato lo hizo. Igual no daban nada mejor en el cable. Cuánto más daba que agarrara un libro de Historia y me pusiera a escribir posteos para Siglos Curiosos, que en esas dos horas hubieran salido cuatro posteos fácil, y con ellos para medio mes de blog hubiera tenido. ¡Cómo me sacrifico por ustedes, pequeñuelos, cómo me sacrifico! En fin, el punto es que además de ser una peli construida para mayor gloria del señor Beatty, la premisa de base es bastante abstrusa. Medios para arreglarlos habían (es increíble lo que un guionista ingenioso o un director inspirado pueden hacer para dar vuelta un concepto babalonio), pero ese día a la imaginación le dieron el día libre, parece. El señor Beatty llena la pantalla con su presencia, y nos aburrimos. Tratan de sacar adelante la peli con un estilo de farsa, y no da el pego. Y en el último tramo, tratan de ponerse serios, que esto es "comediah seriah, oiga usté, dénme el Oscah", y además de que no saben resolver la situación satisfactoriamente (el tipo del Cielo parece que tiene un plan bajo la manga, pero el dichoso plan consiste en esperar a que todo se arregle deus ex machina, y a otra cosa mariposa, gran farsa teatral ésta, por lo visto), y asunto arreglado. ¿Hay cosas buenas? O sea, quiero decir, aparte de ver al gran y único y vitalista y existencial James Mason poniéndose en vergüenza mientras nos exhibe su mejor cara de aburrición estilo "ya, listo, dije mis líneas, ¿dónde está el cheque?" (¡hombre, éste tipo estuvo en adaptaciones de Shakespeare para el cine, como en "Julio César"!). Sí, las hay. Julie Christie trata de hacer lo que puede con el guión y con un personaje imposible, y sale avante hasta el punto que la única buena razón para ver la peli es ella (Warren Beatty no lo dijo tan directo, pero admitió esto mismo de manera más subliminal). Al lado tenemos a Dyan Cannon, como la esposa malvada, a quien se le dan bien esos papeles de farsa, y que en sus escasos minutos consigue mover algo el cotarro. Y también está Jack Warden como el antiguo entrenador del prota, en un rol único y entrañable. Son detalles bonitos para la peli, pero son como escasos pedacitos de carne en una sopa de pan: a cambio de esos pedacitos tienes que tragarte toda esa agua caliente. Y sé que va a ser un chiste fácil, pero es que me lo dejan a huevo: si el Cielo puede esperar, entonces yo también, para verla de nuevo. Y puedo esperar muuuuuucho para eso.

IDEAL PARA: Aburrirse como una ostra.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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