11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 5 de noviembre de 2009

"Al maestro con cariño" (1967).


-- "To Sir, with Love". Inglaterra. Año 1967.
-- Dirección: James Clavell.
-- Actuación: Sidney Poitier, Christian Roberts, Judy Geeson, Suzy Kendall, Lulu, Faith Brook, Geoffrey Bayldon, Edward Burnham, Gareth Robinson, Grahame Charles, Fiona Duncan, Patricia Routledge, Adrienne Posta, Ann Bell, Chris Chittell.
-- Guión: James Clavell, basado en la novela de E.R. Braithwaite.
-- Banda Sonora: Ron Grainer.

-- "Al maestro con cariño" en IMDb.
-- "Al maestro con cariño" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Por las calles londinenses, harto menos sicodélicas de lo que cabría esperar siendo los '60s (quizás no rodaban el célebre capítulo triple de Batman en Londres...), el nuevo profe va camino a su labor. Y su labor es... ¡¡¡PADECE Y SUFRE, OH, MAESTRO, PORQUE TRASPASADAS ESAS PUERTAS, PERDED TODA ESPERANZA!!! Lo que hemos visto en cincuenta mil filmes inspiracionales: que entra el tipo, que los profes no están ni ahí con los alumnos, que los alumnos pasan de todo porque, después de todo, a quién carajonios le interesa si Sudamérica está al norte o sur de Estados Unidos si al final acabarás envolviendo pescado en una feria o algo peor. Además, para remate, nuestro profe es negro, lo que en los '60s era ser casi de segunda clase. A cualquiera, esto lo habría tumbado en dos segundos, pero es que nuestro profe no es cualquiera, sino... ¡¡¡SIDNEY POITIER!!! De manera amable, pero firme, el buen Sidney empezará a enrielar a sus chófilos, enseñándoles que los modales no son para maricotas, y que a las ladies les gustan que las traten como eso, como ladies. ¿Conseguirá sobrevivir a su terrible clase, en la cual no sólo están los proletaboys listo para comérselo vivo, sino también una chica pizpireta que lo único que quiere es tener carne de macho en su... er... ya saben...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '60s, la época en que fumarse su porrito de maría juana era menos grave que la corrupción, y en que la rebelión giraba a 78 RPM. En aquella época se puso de moda eso de cuestionar la autoridad, y que a los mayores ya no se los obedecía porque fueran los mayores y sabían lo que era mejor para tí, sino porque... porque... bueno, hay que ver cómo tienen al mundo estos mayores, con vocación Mafalda "¡Sonamos, resulta que si no cambiamos al mundo, es el mundo el que nos cambia a nosotros!" o algo así. En medio de todo este ambiente, en que ya no había forma de hacer correr la palmeta a los pelmazos que se las daban de bacanes frente a las hembras porque le contestaban al profe (oséase, el profesaurio estilo "The Wall" estaba en vías de extinción... jubilado por viejo o devorado por las fieras, tanto más daba), empezó a surgir el cine de profesores inspiracionales. Porque, verán, hay algunos ingenuotes buena gente que (nunca han estado en un puñetero salón de cla...) creen que al chico hay que tratarlo con mimos y amor, no vaya a ser cosa que si uno le grita, se vaya a traumar el pobrecito, y que si el crío no responde no es culpa del crío que hace lo que se le pega la reverenda gana, sino del maestro que no sabe inspirarlo para ir por el camino del conocimiento. ¡Ya decían los vejetes que "la letra con sangre entra"! Pero bueno, surgiendo el fantasma de los salones de clases con pobrecitos futuros pandilleros y delincuentes, surgió también el contracine del profesor heroico que, más allá del bien y del mal, y con desprecio de su sanidad mental y hasta de su propia vida, pretende seguir manteniendo la civilización, inculcándoles valores y obediencia a una manada de rebeldes incentivados por los medios de comunicación. "Al maestro con cariño" es uno de los más tempranos ejemplos de este subgénero "profe inspiracional", y por qué no decirlo, uno de los mejores, a años luz del wannabe "Mentes peligrosas" o la emochantajista "La sociedad de los poetas muertos", por ejemplo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es simplemente redonda. James Clavell, que escribió el guión y la dirigió, tenía bien claras las ideas: menos es más. Se limita a ser el cronista de una historia, en donde lo más importante no son las peripecias y revueltas argumentales (de hecho, la trama es bastante escueta, y al cabo de sus cuantos minutos, en realidad no ha pasado mucho), sino la actitud de los personajes frente al conflicto "patéame vs. edúcame". Cada anécdota está resuelta con diálogos cortos y certeros, y luego a otra cosa. De este modo, la peli se hace enormemente ágil, incluso para los estándares de hoy en día. La filmografía de James Clavell no es demasiado frondosa, en parte porque ha compartido su tiempo con su vocación de escritor, pero también, tres años después, nos dejó otra joyita cinematográfica, la muy apreciable "El último valle", para demostrarnos que es un cineasta de fuste, de ésos que sin hacer grandes alardes de dirección ni de confección de arteserié, crean pelis que son verdaderos rectos al mentón.

-- Sidney Poitier. Esta peli no sería lo mismo sin su presencia, que resulta inmensa como la vida. Su personaje no es un héroe ni mucho menos, sino un tipo que anda buscando un trabajo como ingeniero, y mientras tanto, se defiende haciendo clases. O sea, no viene a redimir alumnos ni inspirarlos, y si lo hace, es más que nada porque eso es parte de su trabajo, y eso es todo. Pero, andando el tiempo, le descubre una nueva veta a su labor, toma conciencia de lo importante que es tener buenos educandos para el futuro de la patria, y acaba por aceptar no sólo que es bueno en lo que hace, sino que además, si no fuera por gente como él, la Pérfida Albión se iría básicamente al caralho. El mayor acierto, y soy reiterativo en esto, pero quiero enfatizar el punto, es la bonhomía de Sidney Poitier, cuyo personaje está lleno de pequeños gestitos, miradas y sutilezas propias de un hombre común y corriente, a veces superado por los problemas, y que lo convierten en alguien muy cercano. O sea, tú y yo podríamos perfectamente conocer a un sujeto como ése, e irnos amigablemente a tomar unas copas con él.

IDEAL PARA: Ver la alma mater de las pelis de profes con vocación.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Lulu canta la canción "To Sir, With Love" [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena de baile [doblado al español].

lunes, 16 de febrero de 2009

"Bonnie y Clyde" (1967).


-- "Bonnie and Clyde". Estados Unidos. Año 1967.
-- Dirección: Arthur Penn.
-- Actuación: Warren Beatty, Faye Dunaway, Michael J. Pollard, Gene Hackman, Estelle Parsons, Denver Pyle, Dub Taylor, Evans Evans, Gene Wilder.
-- Guión: David Newman y Robert Benton, y Robert Towne sin acreditar.
-- Banda Sonora: Charles Strouse.

-- "Bonnie y Clyde" en IMDb.
-- "Bonnie y Clyde" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Chico linda y chica linda se conocen. Son los años de la Gran Depresión, así es que en vez de irse a tomar un milkshake y presentarse a los padres como corresponde, o simplemente salir y hacer el shanti-shanti delight Buddha por ahí, ambos deciden emprenderlas contra el sistema, tomar la ametralladora y salir a vivir la vida loca por los caminos. En una de las tantas, se topan con una casa a medio derruir, que su dueño heredó de su padre, que a la vez heredó de su padre, que a la vez (suponemos) heredó de los indios originarios de la región, y que está con un mayúsculo cartel de "embargado por orden judicial a cuenta de la hipoteca impaga al Banco". El chico lindo (Clyde Barrow, o sea Warren Beatty cuando inflamaba corazones femeninos) y la chica linda (Bonnie Parker, la por ese entonces muy vistosa Faye Dunaway) dicen entonces la frase canónica ésa de "nosotros robamos bancos", a pesar de que en su p*** vida se las han empeñado con uno. Pero lo hacen. Porque eso es lo que se hacía en la época de la Gran Depresión, para redistribuir el dinero convenientemente acaparado por los especuladores: asaltar bancos para propender así a una redistribución de la riqueza que pusiera la economía en marcha otra vez. Empieza así la Balada de Bonnie y Clyde, estos dos descastados que por aquello de impresionar al sexo opuesto se meten a gangsterstars (los abuelitos lejanos de los raperos con pistolas, vaya), que pronto se verán acosados por la policía y el sistema, hasta su lógico y lúgubre final... Por eso, chicos, ustedes deben portarse bien, obedecer en todo a sus padres, ser niños de bien, y estudiar y crecer para transformarse en hombres de provecho para la sociedad. Amén.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, esos turbulentos '60s! Eran buenos años: los pijos metíos a rebeldes salían a las calles a protestar contra Vietnam, esos melenúos de Liverpool (¿cómosellamaban...? ¡Oh, sí! The Beatles, como el chaleco que se llama beatle) la llevaban, y con la píldora podías meterte con cualquiera a follar como conejos (bueno, eso si eras lo suficientemente bonito, que por muy hippie que se fuera, en cualquier época que se precie de tal nadie quiere follar con la fea). Para responder a esa oleada de rebeldía juvenil reprimida por tantos años de pie de manzana hornéandose en la ventana, el cine tuvo que emprender una profunda renovación. Esos entrañables bailarines bajo la lluvia, esos vaqueros peinaditos y de camisita limpia, esos gángsters siempre bien ataviados y reprendidos por el cura de turno hasta comer dieta de plomo, todo eso ahora lucía vetusto y anticuado. El cine se volvió más outrageous: más (y más extraño) sexo, más violencia... "Bonnie y Clyde" se inscribe dentro de esa tendencia revisionista generalizada, en donde los viejos códigos fílmicos (en este caso el cine de gángsters '30s style al estilo de "El enemigo público número 1" o "El bosque petrificado") eran subvertidos y reconvertidos en otra cosa. Por supuesto, lo que en esa época era progre, chupi y lo más adelantado de lo adelantado, hoy en día luce clásico, canónico, casi tan vetusto como ese tipo de cine al que se proponía reemplazar. Pero sigue siendo una joya fílmica.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una peli romántica. No me refiero sólo al romanticismo ñoño de "tequiero/teamo/teadoro" (aunque también lo hay), sino a esa cosa más vaga e indefinible que es el individualismo remarcado por encima de las convenciones sociales. Lejos de las convenciones del cine de gángsters de los '30s, aquí los gángsters son héroes sin paliativos (antihéroes, cabría mejor decir), y el sistema es el malvado. Puro romanticismo, vaya. Las motivaciones de los héroes son el más puro y refinado narcisismo: cada uno se mete a la vida delictual porque quiere impresionar al otro, y bueno, ambos se retroalimentan mutuamente. Un cuarto de siglo después, la idea de una pareja de outsiders armados con revólveres en la carretera le seguirá pareciendo buena a Oliver Stone, que rodará "Asesinos por naturaleza" con el mismo espíritu, aunque con resultados claramente inferiores.

-- Bonnie y Clyde, tal y como se presentan en esta peli, podrían perfectamente candidatearse al Premio de la Pareja Fílmica Más Extraña De La Historia. Verán, él... bueno, él... mmmmmm... Ella es calentorra, muy calentorra, cashonda hasta la médula, mientras que a él... pues bien... verán, es que a él no se le para la cosita. Iñipiñi. Cero. Nada. La peli tiene la suficiente delicadeza para no explorar en esa perturbadora faceta sexual de Clyde, pero de todas maneras, algo dice el que ambos puedan seguir adelante con su peculiar relación, a pesar de que él volaría medio planeta para esconderse del agresivo acoso de un par de biberones, mientras que ella, bueno, tiene que contentarse con aguantar la respiración hasta 10 y tomarse una ducha fría (y nótese que la Dunaway en esos años estaba para duchársela entera...). Aquí hay méritos compartidos, porque si bien el guión desarrolla muy bien este muy extraño romance entre ambos, también está el extraordinario trabajo de Warren Beatty y Faye Dunaway al respecto (imaginamos esto como un acto de valentía del señor Beatty, considerando que en esos años tenía fama de meterle escopetazo a cuanta gallinácea se le cruzara por el cañón, que era el nuevo chico rubio de Hollywood, y que además era el productor de la peli con casi entera libertad creativa, y por lo tanto, tenía todas las cartas para presentarse como macho viril matachicas, en vez del rol que hace en esta peli).

-- La parte de la acción y la violencia, pues bien... Ya sabemos que las copias le hacen mal al original. En su tiempo, muchas soluciones narrativas de esta peli eran buenísimas y originales, incluyendo el hecho de tener violencia a raudales combinada con música campirana. Pero esta fórmula fue tan imitada después (¡hasta en "Los Dukes de Hazzard", MFG!), que ha perdido gracia, y hasta es pesadota (ahí tienen a Homero Simpson y su clásico diálogo: "¡Empezaron a perseguirnos cuando pusiste esa música campirana de persecusión!"). Pero si uno se saca a los imitadores de encima y se concentra en lo que esta peli representó para su tiempo, o simplemente en el delicado acabado de las escenas de violencia, sigue siendo grande como la vida. Lo interesante del caso es que la violencia es tratada como parte de la atmósfera, incluso se respira en el ambiente, sin que los protas sean de naturaleza especialmente violenta. Dicho de otro modo: lo perturbador aquí no es poner a gángsters disparándole con rifles a la policía, o a policías ametrallando bárbaramente casas y autos para liquidar a los enemigos públicos de la sociedad, sino el hecho de que los protas piensan y actúan con perfecta inconsciencia, casi como niños chicos, y de este modo, cada vez que jalan del gatillo lo hacen con una amoralidad casi perfecta. Pero son tipos realizados, eso sí: el sueño americano perfecto, ¿no?

-- La ambientación de la peli, durante la Gran Depresión (la época en que efectivamente vivieron los históricos Bonnie y Clyde) añade una interesante segunda lectura a la peli, que no se dice frontalmente, pero que en más de algún minuto puede leerse. La Gran Depresión es uno de los episodios más traumáticos en la Historia de los Estados Unidos, porque representa el tenebroso reverso del American Dream: en 1929 la economía se fue a pique básicamente porque una manga de especuladores se pusieron a sobrevalorar acciones en el juego de la Bolsa, y cuando éstas se desplomaron, toda esa riqueza ficticia se evaporó y millones de personas se vieron paradas, o bien con hipotecas hasta el pescuezo. Antes de 1929 todos iban a ser millonarios, sin detenerse a pensar que alguien tiene que ser pobre para hacer el trabajo de baja calificación que permita a los millonarios seguir viviendo su lujoso tren de vida, y eso después de 1929 se acabó (por unos años al menos). Bonnie y Clyde en muchos aspectos son el resultado de dicho quiebre social. Quizás sean delincuentes, quizás sean gángsters, quizás se hayan liado a tiros con la policía y hayan matado a alguno, pero también en última instancia el sistema es el responsable, ese sistema que permitió la especulación irresponsable a gran escala y después hizo pagar al pequeño contribuyente los platos que esencialmente fueron rotos por los grandes contribuyentes. Esta peli representa de este modo la rayana incapacidad de una sociedad como la de Estados Unidos, que se pretende y a veces hasta actúa como si fuera democrática, para hacerse cargo de sus vástagos, cuando el American Way of Life por alguna razón sale mal, así como las formas retorcidas que el individualismo del Self Made Man puede volverse contra el individualismo de otras personas, cuando la prosperidad se acaba por culpa de otros Self Made Man. Y todo esto, ambientado en lugares tan clásicamente americanos como los pequeños poblados post-FarWest del MiddleWest yanki. La lectura, no por soterrada, es menos evidente. Con esos mimbres, vamos a ver si la combinación de la moda de hacer remakes por todo en Jólivu, con la Crisis Subprime made-in-2008, llevan a perpetrar una nueva versión de esta peli. Bueno, ya salió el rumor de que Clyde (la Faye Dunaway) sería interpretada por... ¡Hillary Duff! (Bastet, si lo permites, te lo juro, me cambio de religión).

IDEAL PARA: Ver una peli ultraclásica y catedralicia sobre el mundo de los bajos fondos de Estados Unidos, y sobre lo que significa ser americano en tiempos de crisis.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "BONNIE Y CLYDE":

-- (Ir a la página) Comentario en Pablo Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en Quesito Rosa.
-- (Ir a la página) Comentario en Ese Cierto Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en De Locuras Y Paranoias.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena en la que se confiesan como ladrones de bancos [en inglés, sin subtítulos]. -- ¡Primer papel de Gene Wilder en el cine, en esta peli! [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 23 de diciembre de 2007

"El Libro de la Selva" (1967).


-- "The Jungle Book". Estados Unidos. Año 1967.
-- Dirección: Wolfgang Reitherman.
-- Actuación: Voces de (en inglés) Phil Harris, Sebastian Cabot, Louis Prima, George Sanders, Sterling Holloway, J. Pat O'Malley, Bruce Reitherman, Verna Felton, Clint Howard, Chad Stuart, Lord Tim Hudson, John Abbott, Ben Wright, Darleen Carr.
-- Guión: Larry Clemmons, Ralph Wright, Ken Anderson y Vance Gerry, con aportes sin acreditar de Bill Peet, basados en el libro de Rudyard Kipling.
-- Banda Sonora: George Bruns.

-- "El Libro de la Selva" en IMDb.
-- "El Libro de la Selva" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

De haber sabido la de trifulcas que iba a pasar, Bagheera hubiera hecho precisamente eso, pasar, pero del verbo "pasar de largo". Pero no. Por muy pantera que sea, Bagheera se enternece con un "cachorro humano", como lo llama, y se niega a darle muerte y merendárselo. Gracias a lo cual tenemos película, dicho sea de paso (eso pasa por saltarse las leyes de la naturaleza, ¿ven, niños?). Pero veamos. Bagheera se lleva al alevín humano consigo, y lo deja en adopción a una familia de lobos (otro carnívoro más... ¿es que nadie devora a nadie en esta selva...?). La pareja de lobos y su respectiva progenie acceden a criar al lobo calvo, y Mowgli, porque así se llama el polluelo humano (alias "ese loco bajito") se transforma en un niño hecho y derecho. Mas, las malas noticias empiezan a soplar con viento gélido por la selva. Shere Khan, el temible tigre, está de regreso en la jungla. Y todos saben que Shere Khan odia a los humanos por principio, y que a la primera oportunidad que tenga, arrojará la dentellada. De manera que Bagheera tiene otra vez que hacerse caso del renacuajo humano, y llevárselo consigo. En mala hora. El niñato, como es tradición en los filmes de Disney (léase "Pinocho", "Peter Pan", "Alicia en el País de las Maravillas") pasa de los adultos y le gusta hacer las cosas a su reverenda berenjena, lo que por supuesto es caldo de cultivo fácil para la moralina final Disney de "cuando seas niño, obedece a tus mayores, ellos saben lo que es mejor para ti". Pero en fin, regresando a la peli. Bagheera se lleva a la larva humana consigo, y tras algunas peripecias, se encuentra cara a cara con el temible Baloo, un oso que amenaza terriblemente al niño con la peor de las amenazas posibles: le dice al chico que no hay que preocuparse, que la vida de holganza es buena, que debes pasarla bien y relajaaaaaarte, compadre. Y como Baloo está harto más entretenido que Bagheera, el chico empieza a hacerle caso y a irse por el lado del discurso hippientocomunista del oso, y empieza a pasar de la pantera. En mala hora, porque ahí andan dando vueltas los monos de la ciudad perdida y están dispuestos a hacerle pasar un muy mal rato a Mowgli, y eso por no hablar del gran enemiguete, de Shere Khan, quien ha oído y se ha olido la existencia de un ternero humano, y está dispuesto a hacérselo novillos en la panza.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1967, Walt Disney había acumulado treinta años de triunfos glamorosos como productor de dibujos animados, desde su supermegahit "Blancanieves y los siete enanitos", hasta la película en comento (bueh, con alguna excepción, que "Fantasía" le quedó la retemblina de artística, pero de público acabó más bien corta). Uno de los puntales más sólidos del canon fílmico animado de Disney, es su sistemática campaña de masacre y saqueo, con espíritu de conquistador español, de todos aquellos viejos clásicos literarios que fueron adaptados desde las altas cumbres hasta el gusto más bien verde y vulgar del pequeñoburgués yanki promedio: "Pinocho", "Alicia en el País de las Maravillas", "Peter Pan", etcétera. Después de haber hecho pedazos la leyenda artúrica con la anémica "La espada en la piedra", Walt Disney se embarcó otra vez en pos de la Literatura Inglesa. Ahora, la indefensa víctima fue Rudyang Kypling. Por cierto, el espíritu de Kypling se vengó cumplidamente, porque mientras Walt Disney estaba produciendo esta película, falleció de cáncer... A medida que pasaba el tiempo, los filmes Disney se iban haciendo cada vez más conservadores y reaccionarios (ya mencionamos "La espada en la piedra"), y no parecía querer darse cuenta de que mientras seguía haciendo filmes de moralina ramplona y yankizante, el mundo afuera estaba hirviendo de hippies (o acaso por eso).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película con ciertas pretensiones. El estilo de dibujo es fiel continuación de "La espada en la piedra", en su estilo "corto del Correcaminos", pero está más pulido (por cierto, ambos filmes comparten el mismo director, Wolfgang Reitherman, cuya carrera de director está escalonada de filmes Disney). Incluso hay un bonito efecto especial en el tratamiento visual que se le confiere a una cascada de fondo. Por otra parte, da una pista el hecho de que Shere Khan, el villano principal, en la versión original reciba su voz nada menos que de George Sanders, siempre fiel a su rol de clásico secundario de lujo, en los filmes de los '50s y '60s ("Sansón y Dalila", el "Ivanhoe" de 1952, "Salomón y la Reina de Saba", y agárrense, fue el Señor Frío en el "Batman" televisivo de los '60s). Nosotros no lo pudimos apreciar porque tuve acceso a la versión doblada al castellano, en el cual estaba el humorista mexicano Tin Tan como Baloo (en su época quizás fue un gran aporte, pero ahora)... Consigue ser alegre cuando debe ser alegre, risueña cuando debe ser risueña, y siniestra cuando debe ser siniestra. Consigue incluso un poco de drama, con los constantes narizazos de Mowgli contra una realidad que le supera y le obliga a encaminarse hacia donde debe, hacia la civilización ("por tu bien, hijo mío, por tu bien").

-- Ahora, veamos la parte negra. ¿Alguna vez han leído "El Libro de la Selva", de Rudyang Kypling. Es una maravilla estilística, y al mismo tiempo una hermosa colección de relatos, de los cuales SÓLO ALGUNOS están protagonizados por Mowgli. Dicho más claramente: la película se salta a matacaballo la mayor parte de los episodios para centrarse en Mowgli, y de paso, se carga toda la belleza narrativa. El incidente en la ciudad prohibida, que en la novela está resuelta con tensión, misterio, y un tono siniestro, en la peli es divertida, o al menos pretende serlo (y de buenas intenciones está empedrado el infierno). El discurso intelectual es desagradablemente reaccionario, y se reduce a la idea de que los humanos deben estar con los humanos, y los animales con los animales (¿quién dice?). El personaje de Baloo, que propugna vivir como el buen salvaje, está trágicamente equivocado, porque como buen enemigo de los yankis, le quita el hombro al trabajo. Los monos de la ciudad perdida, en su calidad de caricatura de los hippies y los latinos, no pueden ser más sangrantes. Shere Khan parece una caricatura de sí mismo, y en la novela tiene harta mayor presencia. Presentar a los elefantes como una panda de ridículos es delito, después de haber visto el respeto que tiene Kypling por la profesión marcial. Como siempre, podemos decir que la falta de respeto contra el original literario puede justificarse en parte al menos, si la ganancia supera a la pérdida, pero la verdad de las cosas es que aparte de casi inadaptable en cuanto libro, "El Libro de la Jungla" es demasiado bello para que gane algo si se le quita la más pequeña de sus partes. De hecho, se rumorea que el guionista original, Terry Gylkinson, decidió irse a paseo después de que no pudiera escribir un guión que prescindiera de los aspectos más oscuros del libro, tras lo cual se contrató a un par de paniaguados que culminaran la faena...

-- Lo que voy a decir es de exclusiva responsabilidad personal. ¿Es idea mía, o hay un cierto tono de represión sexual en torno a la historia? Mowgli crece con una familia putativa, y cuando debe marcharse, termina en manos de un Bagheera agresivamente dominante, aunque sensato (la imagen de un padre de familia de la Era Eisenhower, si me preguntan), y un Baloo condescendiente y algo alocado (la imagen de una madre de familia sexy y descocada, también en el Baby Boom). Eso, por no hablar de que Mogwli "se hace hombre" (literalmente, porque deja de ser animal y abandona la jungla) cuando conoce a una chica, con la cual, por cierto, se hace terriblemente torpe. Ya ven: haber conocido a una chica salvó la heterosexualidad de Mowgli.

IDEAL PARA: Niños pequeños y público que NUNCA haya leído el texto original de Kypling.

domingo, 8 de octubre de 2006

"Sólo se vive dos veces" (1967).


-- "You Only Live Twice" (título original en inglés), "Només es viu dues vegades" (título en catalán). Estados Unidos / Inglaterra. Año 1967.
-- Dirección: Lewis Gilbert. Protagonizada por Sean Connery, Akiko Wakabayashi, Mie Hama, Tetsuro Tamba, Teru Shimada, Karin Dor, Donald Pleasance, Bernard Lee, Lois Maxwell, Desmond Llewelyn, Charles Gray.
-- Guión: Roald Dahl, con material adicional de Harold Jack Bloom, basados en la novela de Ian Fleming.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "Sólo se vive dos veces" en IMDb.
-- "Sólo se vive dos veces" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un lugar de innegable regusto oriental, el comandante Bond, James Bond, está pasándola a gusto con una nativa del Extremo Oriente, cuando aparece un equipo exterminador. A diferencia de la película anterior, ahora sí que hay funeral para James Bond. Pero en la mejor tradición heroica, como un nuevo Moisés, James Bond es rescatado de las aguas. Todo es una operación para hacer creer a los villanos que James Bond está muerto, y darle libertad para investigar un peliagudo caso: una cápsula espacial estadounidense ha desaparecido misteriosamente, y los yankis acusan a los rusos de secuestro espacial. Pero como suele suceder en las pelis de Bond, los británicos salvarán al mundo: la estación de Singapur ha detectado que la cápsula en cuestión ha caído en las cercanías de Japón. Bond emprende una misión para infiltrarse en Japón, uniendo fuerzas con el servicio secreto japonés. De esta manera, el flamante Bond-san, un chico rudo japonés y una agente japonesa que se ve muy bien por todas partes, unirán fuerzas para detener el siniestro nuevo plan de Blofeld, el líder de SPECTRE que le ha dado tanta lata a Bond en películas anteriores.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El Bond más vinculado a la tradición folletinesca de "El satánico Dr. No", o el Bond político de "Desde Rusia con amor", en las dos siguientes entregas ("Goldfinger" y "Operación Trueno") había estado decantándose cada vez más por la aventura pura y dura. El aire épico venía realzado, por supuesto, gracias a que el villano Blofeld y sus agentes de SPECTRE eran directa o indirectamente responsables de todas las trapacerías contra las cuales lucha Bond (salvo en "Goldfinger"). Después de la vuelta a las raíces en versión alto presupuesto que había significado "Operación Trueno", era tiempo de reinventar la saga, algo que queda muy marcado con la "muerte y resurrección" inicial de Bond, quedando así como un héroe más grande que la vida. En cierto sentido, "Sólo se vive dos veces" es la culminación de un ciclo, la película en donde todas estas ideas cristalizaron de manera definitiva (o, como podría sostener un cínico, la inspiración comenzó a convertirse en fórmula). No en balde, es aquí donde le vemos por primera vez la cara al siniestro Ernst Stavro Blofeld, el líder de SPECTRE cuya seña característica es el gato angora blanco con cara de malo que lo acompaña siempre en su regazo. Esto es notorio en la elección de director: sale Terence Young, responsable de tres de las cuatro pelis Bond anteriores y de su look más duro y realista, y entra Lewis Gilbert en su primer filme Bond (después hará "La espía que me amó" y "Moonraker").

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es, seguramente, la película Bond más autoconsciente de todas, la que realza más el carácter épico o heroico del protagonista, y por qué no decirlo, la que más en serio se toma. Algo que es evidente también en que su trama no toca ningún tópico de actualidad, salvo la carrera espacial, y esto último de manera tan irreal, que incluso con la tecnología de hoy es complicado llevar a cabo un plan como el que Blofeld intenta para provocar la Tercera Guerra Mundial.

-- Bond pelea por primera vez con SPECTRE mano a mano (en películas anteriores sólo había liquidado a sus secuaces). Le vemos la cara por primera vez a Blofeld, con los rasgos nada tranquilizadores de Donald Pleasance (después lo interpretarán Charles Gray, que en esta película tiene un rol secundario... ¡y Telly Savalas!). Por cierto, la guarida de Blofeld es icónica dentro del cine del siglo XX: es aquí donde el villano Bond se esconde en el cráter de un volcán apagado, escena que ha sido citada hasta la saciedad en cuanta sátira sobre Bond se ha hecho desde 1967 a la fecha (incluyendo el célebre capítulo de Los Simpsons en donde Homero trabaja para el amable renegado internacional Skorpion).

-- Es la película Bond en que probablemente el sexismo llegue a sus máximas cotas. Con decir que a Bond le dan un baño de geishas, está todo dicho. ¡Ah, no! No todo. Tiene escenas sexistas de antología, como la réplica que Bond le da al servicio secreto al reportar que su minihelicóptero está a salvo ("la pequeña Nelly defendió con éxito su honor"). Mención especial para la secuencia en que una chica Bond muere paralizada por un potente veneno, ataviada con un diminuto bikini blanco, en lo que debe ser una de las escenas Bond más sádicas jamás filmadas.

-- Aunque esta película es algo lenta para los cánones de hoy en día, mantiene bien el equilibrio entre las secuencias de acción y el desarrollo de la tensión dramática, algo que no todos los filmes Bond consiguen, por no hablar del cine en general.

IDEAL PARA: Ver una película Bond realmente canónica.

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