martes, 1 de febrero de 2011

"Sansón y Dalila" (1949).


-- "Samson and Delilah". Estados Unidos. Año 1949.
-- Dirección: Cecil B. DeMille.
-- Actuación: Hedy Lamarr, Victor Mature, George Sanders, Angela Lansbury, Henry Wilcoxon, Olive Deering, Fay Holden, Julia Faye, Russ Tamblyn, William Farnum, Lane Chandler, Moroni Olsen, Francis McDonald, William 'Wee Willie' Davis, John Miljan.
-- Guión: Jesse Lasky Jr. y Fredric M. Frank, sobre un tratamiento original de Harold Lamb y Vladimir Jabotinsky, basados en una novela de este último sin acreditar inspirada en la Biblia.
-- Banda Sonora: Victor Young.

-- "Sansón y Dalila" en IMDb.
-- "Sansón y Dalila" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es el año 1000 AC, y como la Biblia no se escribía, los filisteos oprimían al... ¡¡¡Pueblo Elegido!!! Y los filisteos, como buenos arqueonazis de pro, son maaaaaalos, malos-malos-malos (anticipemos que la base de este relato es la Biblia pasada por el tamiz de Vladimir Jabotinsky, un conocido líder sionista, de manera que acá la peli omite que, según la Biblia, los israelitas había sido arrojados en manos de los filisteos porque, como de costumbre, "se habían portado mal con Yahveh"). El caso es que los quejicas israelitas dicen eso de que "no importa, snif-snif, vendrá Sansón y los castigará", con perfecto espíritu Homero Simpson ("¡Sálvame Superman!"). ¿Y Sansón? En realidad está más preocupado de todo lo que preocupa a los jóvenes, o sea, de mojar, en este caso con una filistea llamada Semadar que se le ha puesto entre ceja y ceja (gran detalle éste de la peli, darle nombre a un personaje que en la Biblia original es la opaca y mera "mujer de Sansón"). Después de demostrar lo que vale, en este caso ayudando a destruir el equilibrio ecológico matando a un león, Sansón consigue que le den la mano de Semadar, pero como los filisteos son maaaaaalos, no se resignan a que el patipelao israelita se siente como uno de ellos. La cosa degenera en reyerta (aquí tenemos otro lifting a la Biblia, porque Sansón deja en buenas bolas a 30 viandantes, cuando la Palabra de Dios original dice que MATA a 30 viandantes para robarles la ropa, bonito héroe está hecho Sansón), y en medio de la reyerta acaba atravesada de un lanzazo la tal Semadar. Ahora la cosa está liada parda, en primera porque Sansón jurará dedicar su vida a desjarretar filisteo sí y filisteo también, y en segunda porque la tal Semadar tiene una hermana que... ¡¡¡UAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Es... ¡¡¡DALILA!!! Y ella... ¡¡¡TOMARÁ VENGANZA DE SANSÓN!!! Porque ella es... ¡¡¡FILISTEA!!! ¡¡¡MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHÁ!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Existe el cine "d'auteur" y el cine espectáculo de toda la vida. Mientras que hoy en día se forran Steven Spielberg y Michael Bay, en los buenos viejos tiempos el amo del cotarro era Cecil B. DeMille. Vale que sus pelis hoy en día tengan un encanto camp y naif, pero en su tiempo eran el colmo del espectáculo. Y por qué no decirlo, hoy en día sus pelis no han envejecido demasiado. Cecil B. DeMille dominaba como nadie los resortes primarios que mueven al público: sexo, violencia y grandilocuencia. Porque a mí no me vienen con que los cineastas "artísticos" meten desnudos femeninos en algunas de sus pelis por una cuestión estética, si a fin de cuentas también existe "porno para intelectuales", o si no, no se rodarían cosas como "Irreversible" por ejemplo. De manera que tachar de chabacano a un cineasta tan parao como Cecil B. DeMille no pasa de ser un barrunte de culturetismo. Curiosamente, Cecil B. DeMille tenía experiencia rodando comedias picantes, y parte de eso lo aplicó a uno de los más picarescos best-sellers de todos los tiempos: la Biblia. Si no lo creen, léanla, y descubrirán un fascinante mundo de sexo, adulterio, poligamia, incestos, violaciones, y un largo etcétera. La fórmula era perfecta, oséase, tomar historias de contexto bíblico para que la gente viera pelis "con valores" (y forrarse, porque todo el mundo quiere quedar bien), y exaltar los aspectos más violentos y lúbricos de la trama. La fórmula le vino bien con el "Rey de Reyes" de 1927, y después la explotaría con su obra definitiva, que sería "Los diez mandamientos" de 1956 (autoremake, porque ya había rodado un "Los diez mandamientos" en 1923). "Sansón y Dalila" puede ser considerada como una de las cumbres del estilo demillesco, y fundacional de un tipo de cine que sigue explotándose hasta el día de hoy. Pregúntenle a Michael Bay si no.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por la parte más intelectualoide: ¿funciona como aproximación al texto bíblico original? A eso debemos responder que en general, el relato bíblico está adaptado con bastante fidelidad, si bien algunos matices por aquí y por allá tienden a darle un cierto lavado de cara al héroe. Debemos recordar que en 1949 el mundo estaba hipersensible a los sufrimientos de los judíos y bastante receptivo al ideal sionista, y esto imponía un tratamiento bastante más respetuoso para con Sansón que el utilizado por el propio texto bíblico de base. Y es que si leen la historia bíblica original, resulta que Sansón es, bueno... para los israelitas es un héroe porque "es uno de nuestros boys", pero leyendo la historia desapasionadamente, resulta que se mete a héroe no por nobles ideales, sino por el más californiano de los instintos. Lo que en la Biblia es un matasiete jactancioso y engreído, en esta peli pasa a ser transformado, por algunas manipulaciones aquí y allá (fundamentalmente darle más carne, y no sólo por las curvas voraces de Hedy Lamarr) al personaje de Dalila. También dotan a Sansón de una religiosidad cristianizante que los hebreos de su tiempo apenas tenían (la primitiva religión hebrea consideraba a Yahveh como un dios más entre muchos, si bien era "el más poderoso", el que "ha hecho un pacto con nosotros", miren ustedes qué elegidos, etcétera), pero podemos saltar eso como una concesión al bienpensantismo actual. O sea, a no ser que usted tenga una ladilla que se dedique a historiadora, incrustada en su trasero, usted estará bien atendido aquí.

-- La peli misma es bastante entretenida, de cabo a rabo. La primera mitad tiene algunos prolijos enredos resueltos de manera un tanto folletinesca, además de alguna escena que roza lo camp (esa pelea con el león, en la que un montaje aceleradísimo para las convenciones narrativas de su tiempo trata de disimular muy mal la presencia de un doble en todas las escenas en que Victor Mature no está peleando con una piel muerta...). Pero en la segunda es cuando la cosa despega, y vemos el espectáculo a que veníamos. O sea, a Dalila ofreciéndose como perra en celo para metérsela doblada a Sansón (léase esto como se quiera, no en balde la historia de las tijeras de Dalila tiene su componente freudiano), una escena en que capturan a Sansón resuelta de manera bastante imaginativa (esa barra de hierro al rojo vivo...), y por supuesto, no podía faltar en un epic bíblico, la escena de destrucción final, ahora con Sansón echando abajo las columnas del Templo. Con semejante espectáculo, uno ya se va olvidando de cómo era tan mala la mampostería filistea que de un par de columnas de nada un templo entero se viene abajo (detalle que en el texto bíblico pasa colado, pero que en la peli rechina un poco porque estamos viendo la ingeniería ahí a lo bruto), o de que la última batalla de Sansón, lejos de llevar la libertad a los israelitas, fue apenas un respirito antes de que los filisteos les gastaran nuevas putadas varias durante por lo menos unas décadas más de nada. Sí, suena deprimente, pero más inconsistente es la trama de "Gladiador" y nadie se queja.

-- Los actores están bien. Victor Mature compone un Sansón un poco abotargado y quizás falto de carácter, pero consigue darle aliento épico en lo que importa, o sea, en lo de soltar peazo cacho sobre sus enemigos, en particular en las escenas finales, y consigue nuestro aprobado. Hedy Lamarr, por otra parte, aunque un tanto viejoncita para el rol de Dalila (tenía 35 años en el momento), le da toda la lascivia que se supone que debe tener un personaje capaz de perder al huomo piu forte di mondo. George Sanders, que con sus modos truculentos era presencia habitual en el cine bíblico, de espías, de acción, etcétera, compone al Sarán de Gaza (el gobernante de los filisteos, en un curioso toque erudito). Quizás el único miscasting acá sea que la tal Semadar que al palmarla lía todas las cosas, sea interpretada por el mazacote físico germánico de ¡Angela Lansbury! (sí, señores, la Reportera del Crimen herself, hecha una cría... ¡ya sabía yo que la veterana venía de los tiempos bíblicos o poco menos!), o acaso pretendían poner a una rubia ariosófica entre el pueblo de "loh maloh" para mejorar el mensaje sionista del film.

IDEAL PARA: Ver una buena peli bíblica del maestro de las pelis bíblicas.

2 comentarios:

Gocuzero dijo...

creo que te adelantastes de fechas esta peli es mas para recordarla en seman santa.

De sanson y Dalila he visto varias versiones no muy famosas creo que esta es si no es la mas fiel es la que pasan mas seguido en semana santa tal vez por ser hecha por Cecil B. DeMille el mismo de los 10 mandamientos auque de los 10 mandamientos hay varias otras versiones igual no tan recordadas pero si mas excatas.

Las pelis Demille siempre son las que mas pasan y bueno siempre lo pasan en las misamas fechas. aun asi No me canso de verlas.

General Gato dijo...

Cecil B. DeMille me gusta porque tiene conciencia de que está rodando espectáculo puro y duro y no se corta con pruritos autorales para entretener al respetable: se puede decir muchas cosas de su cine, pero no que le falte honestidad (ni talento tampoco, por otra parte). En cuanto a otras versiones de Sansón y Dalila, sé de una que anda circulando por ahí que es de los '90s, en que no se cortaron con el ingrediente esencial de las pelis bíblicas que es mostrar chicas bonitas con túnicas: Elizabeth Hurley como Dalila, más Diana Rigg, Deborah Caprioglio...

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