11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Bíblica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Bíblica. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de febrero de 2011

"Salomé" (1953).


-- "Salome". Estados Unidos. Año 1953.
-- Dirección: William Dieterle.
-- Actuación: Rita Hayworth, Stewart Granger, Charles Laughton, Judith Anderson, Cedric Hardwicke, Alan Badel, Basil Sydney, Maurice Schwartz, Arnold Moss.
-- Guión: Harry Kleiner, basado en una historia suya y de Jesse Lasky Jr.
-- Banda Sonora: George Duning.

-- "Salomé" en IMDb.
-- "Salomé" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Palestina. Como de costumbre en los últimos 4000 años, el cotarro está revuelto, y la gente se la tiene jurada a Herodes, un rey malo como el natre con cochayuyo. La esposa de Herodes, que en un alarde de creatividad (¿de la Biblia, de Flavio Josefo? Porque los guionistas se lo tomaron de las crónicas antiguas) se llama Herodías, decide que ése no es ambiente para su retoñina, y la envía a estudiar a Roma (se ve que el guionista se había leído la historia de Ben-Hur). Allá en Roma se enamora del apuesto esto-o-aquello (estando encumbrao a la calidad de esto-o-aquello, cualquiera es apuesto), pero al Emperador, maldita la gracia que le hace ver que el esto-o-aquello se case con una bárbara, por muy princesa que sea, y por muy de buen ver que esté, así es que remite con cargo de ida sin retorno a Salomé de regreso a Palestina. Como buena princesita en zapatitos de cristal, ella está súper-hiper-contrariada-desafectada, porque verán, su galancete prefirió quedarse en Roma a quedarse con ella, así es que los hombres se han terminado para ella. Especialmente los romanos. Pero, bueno, a bordo va un soldadete too galán, que sabe como tratar a las mujeres (nada de tonteras románticas, sino aplicar tácticas de estratega militar para alinear tropas, y a hacer entrar en cintura a la tal Salomé). Y listo, ya están los dos pintaos para la página social, sección matrimonios. Pero antes vienen las inevitables pruebas, que desembocarán en el celebrado bailecito de Salomé, porque verán, una peli de Salomé no es una peli de Salomé si no aparece Salomé cimbreando las caderas, que si quisiéramos ver una chica con seso esperaríamos al biopic de Madame Curie o de Valentina Tereshkova, gracias. El churro empieza a cocinarse gracias a los oficios de un pirao que se las da que es la Palabra de Dios, que se hace llamar Juan el Bautista, con pelos como si le hubieran pasado la corriente eléctrica, y que por vueltas y revueltas de esto o aquello, acaba convenientemente arrestado. Y como Salomé es la buena del cuento, pues no bailará para que le corten la cabeza como rezan las Santas Escrituras, sino ¡para salvarlo! Están majaretas, estos hollywoodenses.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Viene y va por épocas. En los '20s y '30s hubo cierto interés por las pelis de romanos, pero en los '40s, como que la moda decrecía. Pero con la llegada de la televisión, el cine tuvo que poner su más hercúleo esfuerzo en sobrevivir ("hercúleo", escribí, ¿eh? ¿notan la referencia mitológica grecorromana en el comentario de una peli de romanos. Si es que soy muy listo). Y con esto, el epic como Nuestro Señor manda resucitó de dentre los muertos. Incluyendo las inefables pelis de romanos. Y como Estados Unidos estaba viviendo en aquellos años una ola conservadora, por eso de que we are one nation under one God, a diferencia de esos comunistachos ateos y enemigos de la democracia, pues bien, Cristo se puso de moda en el cine otra vez. En el mismo año que se estrenó la taquillera "El manto sagrado", este otro epic más discreto llegó a las pantallas. Tan discreto, que no parece un epic en absoluto. Y que acabó condenada en el baúl de los recuerdos. ¿Quién diablos ve estas pelis hoy en día? Bueno... alguien con debilidad por las pelis de romanos, por las buenas o malas pelis de romanos. Como vuestro seguro servidor el General Gato, por ejemplo. Es que no tengo perdón de Bastet. O acaso sí, si total de egipcios a romanos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No nos engañemos. Esta peli se basa en un personaje bíblico cuyo único gran aporte a la Historia del Feminismo en la Historia Universal es ofrecerse como perra en celo en un estriptís (la llaman "danza de los siete velos", pero ese es el nombre cursi y fifí de lo que acá en Occidente se llama "el caño sin caño"), para que le cercenen la cabeza a un pobre hombre que se escandaliza con las depravaciones sexuales de su madre, con perfecto espíritu de mantis religiosa que ni la Catherine Tramell de "Bajos instintos", oigan. Y como el texto bíblico no tiene mucho, casi toda la peli es invención (¿casi, dije? ¡Toda! ¡Miren que bailar para SALVAR a Juan Bautista! ¡Y los frikis neocon de la Biblia no se ofendieron!). El reclamo publicitario entonces no es una gran peli de aventuras ni un epic bíblico de proporciones, sino ver a la buenorra de la Rita Hayworth chorreando estrógenos con las caderas. Más tira un par..., dicen. Bueno, en los 2000s se vendió "Tomb Raider" poniendo a Angelina Jolie en trajelátex fetishsadomaso, y "Diabólica tentación" como la peli en que Megan Fox se empelota (bueno, no en la peli, pero sí en las fotos paparazzi que le arrearon, hehehé). Las cosas no cambian mucho con el tiempo. Bueno, salvo que lo escandaloso que pudiera resultar el bailecito que se manda la Rita Hayworth para su época (ignoro reacciones al respecto), hoy en día se ve como coreografía de jardín infantil. Al menos, debemos decir que Rita Hayworth, bellísima a radiar en pelis como "Gilda" o "La dama de Shanghai", cumple bien en ese apartado (y además de ser una belleza, sabe actuar, algo que acá luce incluso en un rol tan deslavado como el de la Salomé de este guión). De hecho, no me extrañaría que la hubieran contratado no por talento actoral, sino para repetir el exitazo de la escenita ésa semierótica en que se saca el guante bailando en "Gilda", que dejó locos y tontos a todos nuestros abuelitos en los cines de 1946. Por supuesto que la peli sigue la astuta receta de muchos productores y directores de Hollywood (el Cecil B. DeMille de "Cleopatra" y "Los diez mandamientos" el primero), de mezclar reclamos de sensualidad y erotismo con una trama puritana que le permitiera contentar a todos los públicos, el que anda buscando emociones picantes con el que quiere ñoñarderías como que las pelis tengan mensaje moralizante (y procristiano de ser preferible), porque la chica aparte de dejarse el cuerpo en la pista de baile, tiene una moral como la democracia y el american way of life mandan, así es que nadie puede sentirse ofendido ni mucho menos porque de repente se descarríe un poquito cayendo en la levísima indulgencia de mandarse un bailecito algo pasadito para la punta, además de ser por una buena causa (ya lo dijimos, para salvar al Bautista...).

-- ¿Y el resto del metraje que no está ocupado por los minutos de bailecito de Salomé? Bueno, qué decir... comsí-comsá. El guión es una idiotez de principio a fin, con cosas tan antinarrativas como poner de coprota masculino a un soldado que, bien mirado, no tiene casi ninguna escena de acción en toda la peli, o unos folletineos románticos al gusto pequeñoburgués de todos los tiempos, pero tampoco es que la peli aspire a ser más que un entretenimiento popular, así es que ponerse a exigir grandes alturas y cumbres borrascosas aquí está simplemente fuera de lugar. La puesta en escena, incluyendo la fotografía, con todo lo campy que eran las pelis de romanos de los '50s, cumple más o menos bien, aunque sea por lo gracioso de ver una pantalla con color sobresaturado. En cuanto a la baza de los actores, brillantes-brillantes no están, pero ver como Herodes al gran Charles Laughton tiene su qué, así como la breve escena en que aparece el insigne Cedric Hardwicke como el Emperador Tiberio (¡tres años después, este tipo fue el faraón papá de Ramsés en la mayestática "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille, ahí es nada!). Stewart Granger hace lo que puede con su rol de galán, pero le huelga un poco porque donde verdaderamente se luce es en roles de acción (como su protagónico en "Las minas del rey Salomón", por no hablar de su electrizante duelo de espadas contra Miguel Ferrer en "Scaramouche"), y como aquí no hay demasiada acción que digamos, el pobre queda un poco nadando en la pileta sin agua, pero en fin. Y Judith Anderson compone a Herodías como una villana bastante estereotipada, pero que funciona sin molestar demasiado dentro del conjunto, así es que también está bien. Todas estas morcillas ayudan a levantar un producto que no pondríamos a bordo de una nave alienígena si ellos nos pidieran salvar las 100 más valiosas películas de la tradición cultural de la Humanidad, pero que se deja ver de manera distraída y sin excesivo fastidio. Y por último, siempre cabe la posibilidad de verla como una parodia involuntaria de las convenciones narrativas propias del cine de romanos de Hollywood, y funcionaría también de lo más bien.

IDEAL PARA: Fanáticos del cine de romanos de toda la vida.

miércoles, 2 de febrero de 2011

"Una noche con el rey" (2006).


-- "One Night with the King" (título original en inglés), "La reina persia" (título en México). Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Michael O. Sajbel.
-- Actuación: Tiffany Dupont, Luke Goss, John Noble, Omar Sharif, John Rhys-Davies, Tommy 'Tiny' Lister, James Callis, Peter O'Toole, Javen Campbell, Jyoti Dogra, Neal Bhattacharya, Jonah Lotan, Dilshad Patel, Nimrat Kaur, Takesh Singh.
-- Guión: Stephan Blinn, basado en la novela de Mark Andrew Olsen y Tommy Tenney.
-- Banda Sonora: J.A.C. Redford.

-- "Una noche con el rey" en IMDb.
-- "Una noche con el rey" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace chupetecientos años atrás desde el marco histórico principal de esta peli... (¡y estamos en los tiempos de la Biblia, o sea, es tiempobíblico+chupetecientos años!) ...el rey Saúl recibió órdenes por parte de un profeta llamado Samuel, que según él hablaba con Dios, para matar a todos los agagitas. Mas Saúl no está para que un barbón le esté dando órdenes, que para eso es rey, joer, en particular si la reina de los agagitas está de buen ver. El caso es que gracias a esto la reina agagita escapa, y tiene un linaje de gentes que... ¡¡¡ODIARÁN A LOS JUDÍOS PARA SIEMPRE!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO, TENGAN MUCHO MIEDO, MUAHAHAHAHÁ!!! ¿Ya ven, niños? Eso es lo que pasa cuando se desobedece a Dios. Por eso, cómanse todos sus vegetales, cumplan todas sus tareas, obedezcan siempre y en todo a sus padres, y maten a todas las chicas que hayan conocido varón y quédense con las vírgenes y doncellas como esclavas. Y no se olviden de lapidar a los homosexuales en la calle, ¿OK? Pero bueno, volviendo a la peli. Pasan cientos de años, los judíos son erradicados de Palestina, y ahora están dentro de la gigantesca red de pueblos que es el Imperio Persa. Jerjes, el rey de Persia, está afilando los colmillos porque irá a la guerra con Grecia para vengar la muerte de su padre. Pero la reina, en vez de dedicarse al bordado y obedecer como buena esposa a su marido, no sólo decide que no apoya la guerra (¡horror, una mujer que no apoya a su hombre! ¡en qué mundo vivimos, a dónde iremos a parar, Bastet mía!), sino que desaira a Jerjes ofreciendo un banquete el mismo día que su marido, pero en otra parte distinta. Uno podría decir que Jerjes monta en cólera y le da un buen correctivo a su mujercita para que aprenda a mostrarse razonable y no avergüence nunca más a su maridito, pero parece que Jerjes es el primer metrosexual de los nuevos tiempos, porque se la piensa y piensa antes de alejarla de la Corte. Sin siquiera cortarle la cabeza como un Enrique VIII de toda la vida, miren ustedes qué... rarito. El caso es que llama a un concurso de belleza en que el primer premio es... ¡¡¡SER MISS PERSIA Y SER LA NUEVA FOLLADA POR EL REY!!! En medio de esto hay una joven llamada Hadassa, que para evitar meterse en problemas, su papi la rebautiza como Ester. Ella está muy ilusionada con ser de la alta e incluso la reina y too, porque es una mujer moderna y chula que sabe que con un patipelao no va a llegar a ninguna parte (ahí tienen a un noviecito judío que es en esencia un muerto de hambre, y que por eso no le hace el menor caso). Pero de pronto, cuando descubre que si es reina no va a poder hacer su capricho y mandar más que el rey, como que se le pasan las ganitas. Aún así, Ester acaba metida en el rebaño de féminas que deberán hacer pasarela para el monarca de Persia. Y bueno, mientras el culebrón de Ester y el rey avanza poco a poco, un malvado descendiente de los agagitas ha llevado porque... ¡¡¡ODIA A LOS JUDÍOS!!! ¡¡¡Y PREPARA MALVADOS PLANES PARA QUE LA ODIADA RAZA JUDÍA DESAPAREZCA DE LA TIERRA PARA SIEMPRE!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO, TENGAN MUCHO MIEDO, MUAHAHAHAHÁ!!! (¿por qué en las pelis bíblicas, los maloh son tan maloh, oiga usté...?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, la existencia de los judíos ha pendido de un hilo durante muchos siglos. ¿Se imaginan ustedes un mundo sin Albert Einstein, sin Sigmund Freud, sin Woody Allen, sin "La lista de Schindler" de Steven Spielberg? (Bueno, en ese último caso sería un mundo menos diabético). Bueno, estuvo a punto de pasar. Los hebreos, que no son lo mismo que los judíos, estuvieron a punto de desaparecer del mapa en más de una ocasión. Por ejemplo, cuando los caldeos de Nabucodonosor tomaron Jerusalén en 587 a.C. Hubo pueblos antiguos que simplemente fueron barridos de la Historia y nunca más se supo de ellos: los edomitas, los amalecitas, los jebuseos, por ejemplo. Los hebreos podrían haber sido otro tanto, salvo porque su religión de "mi Dios es el Unico Dios y el más chupi de todos y me quiere mucho, salvo cuando me tiene en el exilio por los siglos de los siglos de los siglos" les permitió mantener la cohesión en un mundo mayoritariamente pagano (claro que los judíos, minoría y todo, seguramente se dicen a sí mismos ese chiste de los cien millones de moscas que no pueden estar equivocadas...). Gracias a esta contumacia, los judíos le legaron al mundo una obra literaria, la Biblia, que ha servido como fuente de inspiración por siglos y siglos, por no decir de plagio directo en más de algún caso, para los escritores posteriores. Como los tipos que pergueñaron la novela sobre Ester, la simpática trepa que salvó a los judíos al módico precio de dejarse montar por el rey Asuero de Persia (que es el nombre hebreo de Jerjes). Y como toda novela acabará con fatalidad borgiana adaptada en peli, por aquello de que da flojera escribir guiones originales y es más fácil adaptar, he aquí la peli.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos haciendo una precisión. Esta peli no es una adaptación del Libro de Ester en la Biblia, sino de una novela que a su vez se inspira (no se basa, sólo se inspira) en el mentado Libro de Ester y tal. De hecho, todo el trasfondo de las Guerras Médicas y de las intrigas palaciegas están ausentes en la Biblia y son inventos de acá. Desde este punto de vista, la fidelidad a la fuente está fuera de cuestión aquí. Teniendo eso en mente, podemos decir que estamos ante una peli muy disfrutable. No buena, ojo, sino disfrutable, que es otra cosa distinta. Porque la verdad es que todos hacen su mejor esfuerzo para que la cosa resulte. Y a fuerza de tanto tomárselo en serio, hasta se ganan nuestra simpatía y todo. La verdad es que, siendo una peli de bajo presupuesto (cerca de 20 millones de dólares, un moco de bacteria en estándares hollywoodenses), éstos lucen bastante bien, y consigue la sensación de que estamos en el Imperio Persa y no en un estudio de cartón piedra. Casi todo el metraje, al menos. Ventajas de rodar en la India, supongo. El guión es puro y simple: a un lado están los judíos, que son toooooodos nobles y buenos (alguno tonto por ahí, como mucho, pero ninguno malvado), y al otro están los malvados que son maaaaaalos-malos, como que después de medio milenio todavía se la tienen jurada a los judíos, miren ustedes qué maldadosos. Pero como no trata de salirse de esas coordenadas ni irse en la profunda, pues tampoco está mal, que el cine yanketa de toda la vida es lo mismo y nadie se queja. Dicho sea de paso, esta peli iba a ser la joya de la corona de la productora Gener8Xion, especializada en pelis cristianoides ("El Código Omega" es su otro gran taquillazo y carne de cable de trasnoche desde hace años... sí, ya saben más o menos qué esperar en cuanto a "seriedad"). Las actuaciones son en general de risa. Pero Tiffany Dupont como Ester está buena y tiene cara de caliente, que es justamente lo requerido para el rol, mientras que Luke Goss, no es que esté bien (de hecho, es un metrosexual de cuidado), pero es que se esfuerza tanto el pobrecito... James Callis, por su parte, es el malvado Amán, y se divierte de lo lindo siendo eso, malvado, porque sí, porque a todo el mundo le gusta un villano de opereta, si le falta la pura carcajada y el bigotín retorcido, o peor aún, dejar a Ester amarrada en la vía del tren o algo así. Mención especial para Omar Sharif como el "genio bueno" del rey persa, antaño insigne prota de "Doctor Zhivago" y otros grandes productos hollywoodenses y hoy en día condenado a trabajar en cualquier cosa para mantenerse (arruinado por el juego), para Peter O'Toole en un penosísimo cameo que no se lo cree ni él (y pensar que después de ver "Venus" no pensé verlo caer incluso más bajo, y es que en "Venus" al menos actuaba), y para John Rhys-Davies, que hace rato se fusiló todo el prestigio que tan laboriosamente había conseguido ganar con "Los cazadores del Arca perdida" y "El Señor de los Anillos" (¿lo denuncio, lo denuncio, lo denuncio? Sí, lo voy a denunciar. "En el nombre del Rey". Nuff' said). Con todo lo anterior pareciera que no vale la pena ver esta peli, y sin embargo no me arrepiento. Supongo que esta peli es una especie de Ed Wood de las pelis bíblicas, porque tratan de que sea grande, tratan de que sea soberbio, tratan de que sea el no va más, y no parecieran darse cuenta de los pocos mimbres con los que están tratando. Lo que proporciona carcajadas absolutas. Bueno, cuando dije que esta peli es disfrutable no dije disfrutar con ella en vez de "a costa de ella". No importa. Lo que cuenta es que, a punta de una férrea voluntad por hacer un producto digno, consiguen si no ganar, al menos no perder tan feo. Es cierto que no estamos ni de lejos cerca de "Los diez mandamientos" o "El Príncipe de Egipto", pero vamos, que "La Biblia" de 1966, o "El rey David" con Richard Gere se hicieron con mucho más presupuesto que esto, y no eran sensiblemente mejores, y sí mucho más pretenciosas y por lo mismo aburridonas, ¿no?

IDEAL PARA: Ver relajadamente una peli de buenos versus villanos ambientada en los tiempos bíblicos.

martes, 1 de febrero de 2011

"Sansón y Dalila" (1949).


-- "Samson and Delilah". Estados Unidos. Año 1949.
-- Dirección: Cecil B. DeMille.
-- Actuación: Hedy Lamarr, Victor Mature, George Sanders, Angela Lansbury, Henry Wilcoxon, Olive Deering, Fay Holden, Julia Faye, Russ Tamblyn, William Farnum, Lane Chandler, Moroni Olsen, Francis McDonald, William 'Wee Willie' Davis, John Miljan.
-- Guión: Jesse Lasky Jr. y Fredric M. Frank, sobre un tratamiento original de Harold Lamb y Vladimir Jabotinsky, basados en una novela de este último sin acreditar inspirada en la Biblia.
-- Banda Sonora: Victor Young.

-- "Sansón y Dalila" en IMDb.
-- "Sansón y Dalila" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es el año 1000 AC, y como la Biblia no se escribía, los filisteos oprimían al... ¡¡¡Pueblo Elegido!!! Y los filisteos, como buenos arqueonazis de pro, son maaaaaalos, malos-malos-malos (anticipemos que la base de este relato es la Biblia pasada por el tamiz de Vladimir Jabotinsky, un conocido líder sionista, de manera que acá la peli omite que, según la Biblia, los israelitas había sido arrojados en manos de los filisteos porque, como de costumbre, "se habían portado mal con Yahveh"). El caso es que los quejicas israelitas dicen eso de que "no importa, snif-snif, vendrá Sansón y los castigará", con perfecto espíritu Homero Simpson ("¡Sálvame Superman!"). ¿Y Sansón? En realidad está más preocupado de todo lo que preocupa a los jóvenes, o sea, de mojar, en este caso con una filistea llamada Semadar que se le ha puesto entre ceja y ceja (gran detalle éste de la peli, darle nombre a un personaje que en la Biblia original es la opaca y mera "mujer de Sansón"). Después de demostrar lo que vale, en este caso ayudando a destruir el equilibrio ecológico matando a un león, Sansón consigue que le den la mano de Semadar, pero como los filisteos son maaaaaalos, no se resignan a que el patipelao israelita se siente como uno de ellos. La cosa degenera en reyerta (aquí tenemos otro lifting a la Biblia, porque Sansón deja en buenas bolas a 30 viandantes, cuando la Palabra de Dios original dice que MATA a 30 viandantes para robarles la ropa, bonito héroe está hecho Sansón), y en medio de la reyerta acaba atravesada de un lanzazo la tal Semadar. Ahora la cosa está liada parda, en primera porque Sansón jurará dedicar su vida a desjarretar filisteo sí y filisteo también, y en segunda porque la tal Semadar tiene una hermana que... ¡¡¡UAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Es... ¡¡¡DALILA!!! Y ella... ¡¡¡TOMARÁ VENGANZA DE SANSÓN!!! Porque ella es... ¡¡¡FILISTEA!!! ¡¡¡MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHÁ!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Existe el cine "d'auteur" y el cine espectáculo de toda la vida. Mientras que hoy en día se forran Steven Spielberg y Michael Bay, en los buenos viejos tiempos el amo del cotarro era Cecil B. DeMille. Vale que sus pelis hoy en día tengan un encanto camp y naif, pero en su tiempo eran el colmo del espectáculo. Y por qué no decirlo, hoy en día sus pelis no han envejecido demasiado. Cecil B. DeMille dominaba como nadie los resortes primarios que mueven al público: sexo, violencia y grandilocuencia. Porque a mí no me vienen con que los cineastas "artísticos" meten desnudos femeninos en algunas de sus pelis por una cuestión estética, si a fin de cuentas también existe "porno para intelectuales", o si no, no se rodarían cosas como "Irreversible" por ejemplo. De manera que tachar de chabacano a un cineasta tan parao como Cecil B. DeMille no pasa de ser un barrunte de culturetismo. Curiosamente, Cecil B. DeMille tenía experiencia rodando comedias picantes, y parte de eso lo aplicó a uno de los más picarescos best-sellers de todos los tiempos: la Biblia. Si no lo creen, léanla, y descubrirán un fascinante mundo de sexo, adulterio, poligamia, incestos, violaciones, y un largo etcétera. La fórmula era perfecta, oséase, tomar historias de contexto bíblico para que la gente viera pelis "con valores" (y forrarse, porque todo el mundo quiere quedar bien), y exaltar los aspectos más violentos y lúbricos de la trama. La fórmula le vino bien con el "Rey de Reyes" de 1927, y después la explotaría con su obra definitiva, que sería "Los diez mandamientos" de 1956 (autoremake, porque ya había rodado un "Los diez mandamientos" en 1923). "Sansón y Dalila" puede ser considerada como una de las cumbres del estilo demillesco, y fundacional de un tipo de cine que sigue explotándose hasta el día de hoy. Pregúntenle a Michael Bay si no.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por la parte más intelectualoide: ¿funciona como aproximación al texto bíblico original? A eso debemos responder que en general, el relato bíblico está adaptado con bastante fidelidad, si bien algunos matices por aquí y por allá tienden a darle un cierto lavado de cara al héroe. Debemos recordar que en 1949 el mundo estaba hipersensible a los sufrimientos de los judíos y bastante receptivo al ideal sionista, y esto imponía un tratamiento bastante más respetuoso para con Sansón que el utilizado por el propio texto bíblico de base. Y es que si leen la historia bíblica original, resulta que Sansón es, bueno... para los israelitas es un héroe porque "es uno de nuestros boys", pero leyendo la historia desapasionadamente, resulta que se mete a héroe no por nobles ideales, sino por el más californiano de los instintos. Lo que en la Biblia es un matasiete jactancioso y engreído, en esta peli pasa a ser transformado, por algunas manipulaciones aquí y allá (fundamentalmente darle más carne, y no sólo por las curvas voraces de Hedy Lamarr) al personaje de Dalila. También dotan a Sansón de una religiosidad cristianizante que los hebreos de su tiempo apenas tenían (la primitiva religión hebrea consideraba a Yahveh como un dios más entre muchos, si bien era "el más poderoso", el que "ha hecho un pacto con nosotros", miren ustedes qué elegidos, etcétera), pero podemos saltar eso como una concesión al bienpensantismo actual. O sea, a no ser que usted tenga una ladilla que se dedique a historiadora, incrustada en su trasero, usted estará bien atendido aquí.

-- La peli misma es bastante entretenida, de cabo a rabo. La primera mitad tiene algunos prolijos enredos resueltos de manera un tanto folletinesca, además de alguna escena que roza lo camp (esa pelea con el león, en la que un montaje aceleradísimo para las convenciones narrativas de su tiempo trata de disimular muy mal la presencia de un doble en todas las escenas en que Victor Mature no está peleando con una piel muerta...). Pero en la segunda es cuando la cosa despega, y vemos el espectáculo a que veníamos. O sea, a Dalila ofreciéndose como perra en celo para metérsela doblada a Sansón (léase esto como se quiera, no en balde la historia de las tijeras de Dalila tiene su componente freudiano), una escena en que capturan a Sansón resuelta de manera bastante imaginativa (esa barra de hierro al rojo vivo...), y por supuesto, no podía faltar en un epic bíblico, la escena de destrucción final, ahora con Sansón echando abajo las columnas del Templo. Con semejante espectáculo, uno ya se va olvidando de cómo era tan mala la mampostería filistea que de un par de columnas de nada un templo entero se viene abajo (detalle que en el texto bíblico pasa colado, pero que en la peli rechina un poco porque estamos viendo la ingeniería ahí a lo bruto), o de que la última batalla de Sansón, lejos de llevar la libertad a los israelitas, fue apenas un respirito antes de que los filisteos les gastaran nuevas putadas varias durante por lo menos unas décadas más de nada. Sí, suena deprimente, pero más inconsistente es la trama de "Gladiador" y nadie se queja.

-- Los actores están bien. Victor Mature compone un Sansón un poco abotargado y quizás falto de carácter, pero consigue darle aliento épico en lo que importa, o sea, en lo de soltar peazo cacho sobre sus enemigos, en particular en las escenas finales, y consigue nuestro aprobado. Hedy Lamarr, por otra parte, aunque un tanto viejoncita para el rol de Dalila (tenía 35 años en el momento), le da toda la lascivia que se supone que debe tener un personaje capaz de perder al huomo piu forte di mondo. George Sanders, que con sus modos truculentos era presencia habitual en el cine bíblico, de espías, de acción, etcétera, compone al Sarán de Gaza (el gobernante de los filisteos, en un curioso toque erudito). Quizás el único miscasting acá sea que la tal Semadar que al palmarla lía todas las cosas, sea interpretada por el mazacote físico germánico de ¡Angela Lansbury! (sí, señores, la Reportera del Crimen herself, hecha una cría... ¡ya sabía yo que la veterana venía de los tiempos bíblicos o poco menos!), o acaso pretendían poner a una rubia ariosófica entre el pueblo de "loh maloh" para mejorar el mensaje sionista del film.

IDEAL PARA: Ver una buena peli bíblica del maestro de las pelis bíblicas.

domingo, 24 de diciembre de 2006

"El nacimiento" (2006)


"The Nativity Story". Dirigida por Catherine Hardwicke. Protagonizada por Keisha Castle-Hughes, Oscar Isaac, Hiam Abbass, Shaun Toub, Ciarán Hinds, Shohreh Aghdashloo, Stanley Townsend, Alexander Siddig, Nadim Sawalha, Eriq Ebouaney, Stefan Kalipha, Alessandro Giuggioli. Estados Unidos. Año 2006.

¿De qué se trata?
Es un bonito día en la aldea de Nazaret. Los aldeanos recolectan sus cultivos, las chicas miran a los chicos... pero la mano tributaria de Herodes, el rey que se quiere construir una chula piscina, aprieta lo suyo, y como el impuesto debe pagarse en mujeres núbiles si es que no hay pasta, entonces los padres de la bella María deciden rescatar a ésta, casándola a temprana edad con un carpintero llamado José. María protesta y lanza un berrinche de niña chiquita, pero si pensaba que ahí terminaban sus pesares, estaba equivocada. Se le aparece nada menos que un ángel, y le anuncia que su prima Isabel está embarazada. María viaja y descubre que la profecía es cierta... y que le espera la segunda parte, que ella misma será madre de manera virginal, por el puro poder inseminador de Dios, del Redentor del género humano. Lo que le acarrea el esperable cabreo de José, quien piensa, de manera harto humana y comprensible, que su esposa "ha conocido varón" en alguna parte. Pero María, firme con eso de que es un embarazo virginal. José duda y duda, pero se le aparece un ángel para revelarle la verdad. José acepta su incómoda posición de tercero en discordia entre María y, ahí es nada, Dios en persona, y recoge a su esposa. Por ese tiempo se ordena un censo, cada persona deberá censarse en su lugar de nacimiento (una medida bien estúpida, bien mirada, porque ¿qué costaba preguntarle a cada persona "dónde naciste tú"?), y por ende, José debe viajar a Belén, la ciudad de David, la futura ciudad del mesías, junto con su esposa. ¿Conseguirán llegar a tiempo, antes de que nazca el niño de María, y antes de que las tropas de Herodes el Grande den buena cuenta de éste...?

El espíritu de los tiempos.
El cine bíblico parecía sepultado y bien sepultado desde hacía largos años, pero el éxito de "Gladiador" en el 2000 llevó a Mel Gibson a jugársela por "La pasión de Cristo" en el 2004, con jugo$o$ resultados. Era cuestión de tiempo antes de que llegara otra peli bíblica de alto perfil, tema espinoso donde los haya, porque es archisabida la de problemas que acarrea adaptar la Biblia al cine: un errorcillo de adaptación o de sensibilidad, y salen ofendidos los poderosos grupos cristianos que la financiarán como público que va a verla y comer palomitas, o bien los capitalistas judíos que ponen la pasta para producirlas, ¿bien? Pero por otra parte, en pleno tiempo de un Presidente Mesías como George W. Bush, o de un Papa Mesías como Benedicto XVI, quizás no sea tan mal negocio...

¿Por qué verla?
- ¿Una peli en la cual el gran suspenso viene dado por un viaje por la Palestina de 2000 años atrás, y cuyo gran clímax es el triunfo de los malos en la Matanza de los Inocentes y la gran victoria de los buenos es una fuga desesperada...? Hmmm... ¿Será una buena idea...? Después de ver los resultados, pues... Sí... Sí, señor. La película funciona. No es una joya, no es una obra de arte, no va a cambiar la historia de la cinematografía, pero en términos de contar una historia sobre celuloide, funciona bien; es la clase de filme con virtudes y defectos, y los segundos, en vez de lastrarla, la hacen incluso más querible por el esfuerzo que se nota por detrás. Consigue la cuadratura del círculo de ser ortodoxa hasta el lamebotismo con respecto a las dos grandes fuentes documentales canónicas sobre el nacimiento de Jesús, los Evangelios de Mateo y Lucas, sin por eso desatender el suspenso, la emoción y los personajes ni sonar pedante o discursiva en ningún minuto, y eso habla muy bien del equipo de trabajo en general, y de doña Catherine Hardwicke en particular, realizadora sin un currículum muy extenso en la dirección ("A los trece" y alguna más), pero con un extenso hacer en el diseño de producción ("Tombstone", "La chica del tanque", "El cuarto poder", "Tres reyes", "Vainilla sky"), algo que es bien notorio en "El nacimiento", debido a un gusto compositivo bastante exquisito y naturalista, sin caer en el preciosismo o el plasticismo visual.
- El elenco está notablemente bien, y sus roles son interpretados con naturalismo y espíritu de cotidianeidad, alejados del prurito altisonante y mayestático que ha enturbiado tanto otro filme de ambientación histórica o bíblica. Oscar Isaac como José, inspira respeto como el joven carpintero que es capaz de amar, de dudar, y de creer. Los padres de María aparecen como progenitores querendones y preocupados, capaces de enojarse por un embarazo que no entienden, pero también de llegar finalmente a comprender cómo son las cosas. Ciarán Hinds compone un Herodes muy político, siempre a caballo de la situación, que parece entender a la perfección las maquiavélicas filigranas del poder. Los Reyes Magos son presentados de forma bastante correcta como magos, esto es, como estudiosos astrólogos persas (aunque siguiendo la tradición católica, uno de ellos es negro), y sus breves apariciones operan con acierto como contrapunto y alivio cómico de la historia principal, aunque sin perder en ningún minuto el respeto por los personajes. El grave manchón, y gravísimo dadas las circunstancias, lo constituye la señorita Keisha Castle-Hughes, con apenas dos roles en el cuerpo antes de éste (aplaudida en "Jinete de ballenas", y casi invisible como reina sustituta de Amidala en "La revancha del Sith"), y que compone una María plana y sin emociones, que en ningún minuto pareciera sentir el peso o la emoción de ser responsable de parir nada menos que al Redentor del género humano; en todo caso, puede uno cuestionarse si es un problema de mala actuación, o si acaso alguna lumbrera entre los productores confundió estúpidamente "aproximación respetuosa al personaje" con "expresión deslavada y actuación sin matices", cosa que ha sucedido antes (de esa manera desperdiciaron, por ejemplo, al gran Max Von Sidow como Cristo en "La más grande historia jamás contada" de 1965).
- El tratamiento del entorno en general, y de los milagros en particular, es notable. Todo está llevado con naturalidad, sin transformar la historia en un festival de pirotecnia audiovisual. Esta es una película con variados efectos especiales, pero éstos se encuentran rigurosamente subordinados a la historia, y no al revés. Incluso muchas ocasiones para montar fuegos artificiales, como por ejemplo las apariciones de los ángeles, están resueltas con efectos más bien discretos, incluyendo algún que otro juego de cámara y el uso de iluminación especial, y nada más.
- Hay algunos momentos de emoción genuina, sin sentimentalismo lacrimoide. El nacimiento, desde luego, pero también algunas escenas del viaje, en donde puede apreciarse el nacimiento de un bello romance entre María y José, capaz de superar todos los obstáculos (incluido el principal de ellos, la intervención de un Dios que en pos de sus planes universales está resuelto a no dejarles vivir en paz), y escenas cotidianas en Nazaret.
- La banda sonora acompaña bien, y no cae en el feo vicio contemporáneo de poner coros de fondo cada cinco minutos para hacer resaltar lo muy épica y machota que es la película. El único baldón al respecto es terminar la misma con una versión sinfónica de "Noche de paz", lo que es sin duda un recurso estilístico bastante pobre y vulgar, y que se nota aún más justamente por el buen quehacer anterior.

IDEAL PARA: Demostrar que se puede hacer una película rigurosa al material bíblico, sin ser pedante o caer en el adoctrinamiento barato.

"El Señor de los milagros" (2000).


-- "The Miracle Maker" (título original en inglés), "El hombre que hacía milagros" (título en España). Inglaterra / Rusia. Año 2000.
-- Dirección: Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Ralph Fiennes, Michael Bryant, Julie Christie, Rebecca Callard, James Frain, Richard E. Grant, Ian Holm, William Hurt, Alfred Molina, Miranda Richardson.
-- Guión: Murray Watts.
-- Banda Sonora: Anne Dudley.

-- "El Señor de los milagros" en IMDb.
-- "El Señor de los milagros" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El "señor de los milagros" (o el "hacedor de milagros", sería una traducción más exacta), es obviamente Jesús de Nazaret. Esta película es afiliada directa del subgénero histórico/épico de las "jesus movies", los filmes basados en la vida y milagros de Nuestro Señor Jesucristo, lo que sumado a la ortodoxia de su trama, hace casi inoficioso hacer una reseña sobre la misma.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Esta es una de esas películas más o menos atípicas o atemporales. A pesar de que desde ese tiempo, el 2000 en adelante, la religiosidad en el mundo ha ido creciendo (junto con su inevitable secuela el fanatismo religioso), lo cierto es que esta película no puede ser echada dentro de ese saco. No es un filme "procristiano" ni cuestionador del Cristianismo. Simplemente toma la historia de los evangelios, con algunas modificaciones menores (fundamentalmente en las figuras "negativas" de Herodes Antipas y de Poncio Pilatos, un poco en la línea revisionista de "Rey de Reyes" de Nicholas Ray), y los convierte en un filme... de marionetas. Sí. La película entera está hecha con marionetas, con la vieja y entrañable técnica del stop-motion. Bien, es decir, casi entera, porque los segmentos "imaginarios" (recuerdos de los personajes, ensoñaciones oníricas, apariciones celestiales) están tratados con la aún más vieja técnica del dibujo animado en 2D.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Puede parecer casi hereje afirmar esto de un filme que básicamente es marionetas más dibujo animado, pero esta película sobre Jesús supera de largo a varios esfuerzos hollywoodenses sobre el mismo tema. Consigue el casi imposible de ser respetuosa al material original, y al mismo tiempo no caer en la pedantería, el aburrimiento, o peor aún, en el adoctrinamiento. Es, ni más ni menos, una visión de Jesús según los evangelios, bastante rigurosa y al mismo tiempo religiosamente neutra.

-- La perspectiva elegida para narrar la trama, desde la óptica de Tamar, la hija de Jairo a la que Jesús resucita, la hace aún más entrañable. Tamar es tratado como un personaje tierno y sensible, y no como uno de esos bajitos odiosos que malpueblan tantos otros filmes hasta ahogarlos en melaza. Esto revela, por supuesto, tanto el fino talenot de los guionistas, como la elaborada artesanía tras el filme.

-- Quién piense que los momentos entrañables y emotivos son monopolio de los actores humanos (con la excepción de "El extraño mundo de Jack" o "El cadáver de la novia"), que revise otra vez. Varias secuencias son pura emoción, de la buena, es decir, sin sensiblería barata. La secuencia de la resurrección y de las apariciones posteriores a los discípulos está bellamente tratada, dentro de su simplicidad.

IDEAL PARA: Ver una "jesus movie" atípica, inusual, no iconoclasta ni catequística, y al mismo tiempo de gran calidad.

jueves, 9 de marzo de 2006

"El príncipe de Egipto" (1998).


-- "The Prince of Egypt". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Brenda Champan, Steve Hickner, Simon Wells.
-- Actuación: Val Kilmer, Ralph Fiennes, Michelle Pfeiffer, Sandra Bullock, Jeff Goldblum, Danny Glover, Patrick Stewart, Helen Mirren, Steve Martin, Martin Short, Ofra Haza, Eden Riegel.
-- Guión: Philip LaZebnik, con material adicional de Nicholas Meyer.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "El príncipe de Egipto" en IMDb.
-- "El príncipe de Egipto" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un hato de esclavos es azotado en el Antiguo Egipto, y reza al Señor, mientras una madre deposita a su bebé en las aguas, para salvarlo de una matanza egipcia. El bebé va a dar al Palacio del Faraón y es criado como hermano del joven Ramsés. Pero cuando descubra su origen (un poco en plan Lisa Simpson refiriéndose a su tío el industrial del automóvil: "tenía éxito, fama y fortuna, hasta que descubrió que es un Simpson"), escapará a Madián y se casará con una pastora. Como matar egipcios y traicionar a la afectuosa familia adoptiva es algo que place a los ojos del Señor, Dios se le aparece en una zarza escondida en lo más alto de la montaña, para conservar el efecto teatral, y lo envía a poner Egipto de cabeza con plaga tras plaga tras plaga tras plaga. Ramsés, afligido, deja salir de los hebreos esclavos, no fuera a ser cosa que ellos sean yeta, pero después se arrepiente y sale persiguiéndolos. Pero Dios hace maravillas con sus elegidos, así es que abre las aguas del Mar Rojo y deja pasar a los suyos, ahogando a la tropa de Faraón (claro que como Dios es aristócrata, al Faraón que organizó todo el tinglado le permite conservar la vida).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"El príncipe de Egipto" era una prueba de fuego para la por entonces novel división de animación de Dreamworks, el monstruo corporativo creado por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen. Y la pasó con creces, haciendo una película que, siendo para público infantil, tenía un planteamiento bastante adulto. Es decir, que no hacía sinónimas las expresiones "película infantil" y "película estúpida". En este filme, Spielberg (o mejor dicho sus marionetas en la dirección) homenajea abiertamente a dos grandes amores suyos: el pueblo judío, por una parte, al que ya había dedicado "La lista de Schindler", y el cine épico antiguo, en particular "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille, algunas de cuyas soluciones iconográficas y argumentales están copiadas de manera prácticamente literal. Por si fuera poco, su mensaje agresivamente sionista fue un adelantado a los tiempos de "la guerra contra el terró" organizada por George W. Bush.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una cinta que admite muchas lecturas distintas, todas ellas provechosas. Es una cinta "con mensaje político" (los judíos son los chicos buenos). Es una cinta respetuosamente religiosa. Es la historia de una tragedia familiar de dos hermanos que terminan enfrentados y separados irremisiblemente. Es la historia de un superhéroe nietzscheano elegido por Dios para llevar la salvación a los buenos y justos. Y desde todas estas perspectivas cumple sobradamente (preferencias ideológicas aparte, claro está).

-- Si el destino ha sido aciago con ustedes y no les ha permitido ver esa maravillosa joya del cine épico antiguo que es "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille, éste es un buen sucedáneo. Como decíamos, la trama es muy similar (aunque en la de DeMille había un personaje adicional, una "chica mala" a la que Ramsés amaba, y que se enamora de Moisés, y que animaba el cotarro).

-- El desarrollo de los personajes es soberbio. Moisés hace lo que hace en nombre de Dios, pero es capaz de alegrarse y sentir afecto por Ramsés, incluso en lo más duro del enfrentamiento, y no se alegra de que su victoria final signifique el fin de su enemigo. Al mismo tiempo, Ramsés es presentado como un personaje en esencia bondadoso, arrastrado casi a su pesar por las preocupaciones del trono que debe defender, y que trata sinceramente de entender por qué Moisés se ha puesto en su contra, y de ganárselo de nuevo a lo que cree es la "causa justa". Es decir, se trata de seres humanos de carne y hueso, con dudas y vacilaciones, y no de colosos semidivinos guiados desde lo alto como marionetas.

-- No es una cinta que se ande con chicas. Los episodios más crudos del Exodo no fueron limados para nada (bueh, quizás un poco lo de las plagas). Aunque quizás eso no sea tan meritorio, si se considera que la crueldad era contra los enemigos de los sionistas, lo que le da a Moisés un poco de "legitimidad a lo Rambo".

-- El trabajo de animación es de primera calidad. Los personajes están trazados en modo caricatura, como es natural, pero los fondos y paisajes son de una naturalidad pasmosa. Se nota que la gente en Dreamworks tenía a la mano los libros de grabados de los egiptólogos del siglo XIX para inspirarse.

-- Si tienen la suerte de ver la versión subtítulada, golpéense con una piedra en el pecho. A diferencia de otras películas de animación, no invitaron a estrellitas glamorosas, sino a actores de verdad a impostar sus voces. Esto, incluso para los grandes secundarios como el Faraón Seti (con el vozarrón de Patrick Stewart, el famoso calvito Capitán Picqard de Star Trek) y los sacerdotes (Steve Martin en un trabajo serio y sin hacer de payaso).

-- La perspectiva histórica: esta película es una muestra del buen quehacer de Dreamworks en sus primeros años, antes de entrar en el declive inexorable que llevó a sus dueños a vender la empresa en 2005, a una década de iniciada la aventura.

IDEAL PARA: Ver una "de monitos" que de verdad emocione.

Seguidores