11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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viernes, 4 de febrero de 2011

"Salomé" (1953).


-- "Salome". Estados Unidos. Año 1953.
-- Dirección: William Dieterle.
-- Actuación: Rita Hayworth, Stewart Granger, Charles Laughton, Judith Anderson, Cedric Hardwicke, Alan Badel, Basil Sydney, Maurice Schwartz, Arnold Moss.
-- Guión: Harry Kleiner, basado en una historia suya y de Jesse Lasky Jr.
-- Banda Sonora: George Duning.

-- "Salomé" en IMDb.
-- "Salomé" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Palestina. Como de costumbre en los últimos 4000 años, el cotarro está revuelto, y la gente se la tiene jurada a Herodes, un rey malo como el natre con cochayuyo. La esposa de Herodes, que en un alarde de creatividad (¿de la Biblia, de Flavio Josefo? Porque los guionistas se lo tomaron de las crónicas antiguas) se llama Herodías, decide que ése no es ambiente para su retoñina, y la envía a estudiar a Roma (se ve que el guionista se había leído la historia de Ben-Hur). Allá en Roma se enamora del apuesto esto-o-aquello (estando encumbrao a la calidad de esto-o-aquello, cualquiera es apuesto), pero al Emperador, maldita la gracia que le hace ver que el esto-o-aquello se case con una bárbara, por muy princesa que sea, y por muy de buen ver que esté, así es que remite con cargo de ida sin retorno a Salomé de regreso a Palestina. Como buena princesita en zapatitos de cristal, ella está súper-hiper-contrariada-desafectada, porque verán, su galancete prefirió quedarse en Roma a quedarse con ella, así es que los hombres se han terminado para ella. Especialmente los romanos. Pero, bueno, a bordo va un soldadete too galán, que sabe como tratar a las mujeres (nada de tonteras románticas, sino aplicar tácticas de estratega militar para alinear tropas, y a hacer entrar en cintura a la tal Salomé). Y listo, ya están los dos pintaos para la página social, sección matrimonios. Pero antes vienen las inevitables pruebas, que desembocarán en el celebrado bailecito de Salomé, porque verán, una peli de Salomé no es una peli de Salomé si no aparece Salomé cimbreando las caderas, que si quisiéramos ver una chica con seso esperaríamos al biopic de Madame Curie o de Valentina Tereshkova, gracias. El churro empieza a cocinarse gracias a los oficios de un pirao que se las da que es la Palabra de Dios, que se hace llamar Juan el Bautista, con pelos como si le hubieran pasado la corriente eléctrica, y que por vueltas y revueltas de esto o aquello, acaba convenientemente arrestado. Y como Salomé es la buena del cuento, pues no bailará para que le corten la cabeza como rezan las Santas Escrituras, sino ¡para salvarlo! Están majaretas, estos hollywoodenses.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Viene y va por épocas. En los '20s y '30s hubo cierto interés por las pelis de romanos, pero en los '40s, como que la moda decrecía. Pero con la llegada de la televisión, el cine tuvo que poner su más hercúleo esfuerzo en sobrevivir ("hercúleo", escribí, ¿eh? ¿notan la referencia mitológica grecorromana en el comentario de una peli de romanos. Si es que soy muy listo). Y con esto, el epic como Nuestro Señor manda resucitó de dentre los muertos. Incluyendo las inefables pelis de romanos. Y como Estados Unidos estaba viviendo en aquellos años una ola conservadora, por eso de que we are one nation under one God, a diferencia de esos comunistachos ateos y enemigos de la democracia, pues bien, Cristo se puso de moda en el cine otra vez. En el mismo año que se estrenó la taquillera "El manto sagrado", este otro epic más discreto llegó a las pantallas. Tan discreto, que no parece un epic en absoluto. Y que acabó condenada en el baúl de los recuerdos. ¿Quién diablos ve estas pelis hoy en día? Bueno... alguien con debilidad por las pelis de romanos, por las buenas o malas pelis de romanos. Como vuestro seguro servidor el General Gato, por ejemplo. Es que no tengo perdón de Bastet. O acaso sí, si total de egipcios a romanos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No nos engañemos. Esta peli se basa en un personaje bíblico cuyo único gran aporte a la Historia del Feminismo en la Historia Universal es ofrecerse como perra en celo en un estriptís (la llaman "danza de los siete velos", pero ese es el nombre cursi y fifí de lo que acá en Occidente se llama "el caño sin caño"), para que le cercenen la cabeza a un pobre hombre que se escandaliza con las depravaciones sexuales de su madre, con perfecto espíritu de mantis religiosa que ni la Catherine Tramell de "Bajos instintos", oigan. Y como el texto bíblico no tiene mucho, casi toda la peli es invención (¿casi, dije? ¡Toda! ¡Miren que bailar para SALVAR a Juan Bautista! ¡Y los frikis neocon de la Biblia no se ofendieron!). El reclamo publicitario entonces no es una gran peli de aventuras ni un epic bíblico de proporciones, sino ver a la buenorra de la Rita Hayworth chorreando estrógenos con las caderas. Más tira un par..., dicen. Bueno, en los 2000s se vendió "Tomb Raider" poniendo a Angelina Jolie en trajelátex fetishsadomaso, y "Diabólica tentación" como la peli en que Megan Fox se empelota (bueno, no en la peli, pero sí en las fotos paparazzi que le arrearon, hehehé). Las cosas no cambian mucho con el tiempo. Bueno, salvo que lo escandaloso que pudiera resultar el bailecito que se manda la Rita Hayworth para su época (ignoro reacciones al respecto), hoy en día se ve como coreografía de jardín infantil. Al menos, debemos decir que Rita Hayworth, bellísima a radiar en pelis como "Gilda" o "La dama de Shanghai", cumple bien en ese apartado (y además de ser una belleza, sabe actuar, algo que acá luce incluso en un rol tan deslavado como el de la Salomé de este guión). De hecho, no me extrañaría que la hubieran contratado no por talento actoral, sino para repetir el exitazo de la escenita ésa semierótica en que se saca el guante bailando en "Gilda", que dejó locos y tontos a todos nuestros abuelitos en los cines de 1946. Por supuesto que la peli sigue la astuta receta de muchos productores y directores de Hollywood (el Cecil B. DeMille de "Cleopatra" y "Los diez mandamientos" el primero), de mezclar reclamos de sensualidad y erotismo con una trama puritana que le permitiera contentar a todos los públicos, el que anda buscando emociones picantes con el que quiere ñoñarderías como que las pelis tengan mensaje moralizante (y procristiano de ser preferible), porque la chica aparte de dejarse el cuerpo en la pista de baile, tiene una moral como la democracia y el american way of life mandan, así es que nadie puede sentirse ofendido ni mucho menos porque de repente se descarríe un poquito cayendo en la levísima indulgencia de mandarse un bailecito algo pasadito para la punta, además de ser por una buena causa (ya lo dijimos, para salvar al Bautista...).

-- ¿Y el resto del metraje que no está ocupado por los minutos de bailecito de Salomé? Bueno, qué decir... comsí-comsá. El guión es una idiotez de principio a fin, con cosas tan antinarrativas como poner de coprota masculino a un soldado que, bien mirado, no tiene casi ninguna escena de acción en toda la peli, o unos folletineos románticos al gusto pequeñoburgués de todos los tiempos, pero tampoco es que la peli aspire a ser más que un entretenimiento popular, así es que ponerse a exigir grandes alturas y cumbres borrascosas aquí está simplemente fuera de lugar. La puesta en escena, incluyendo la fotografía, con todo lo campy que eran las pelis de romanos de los '50s, cumple más o menos bien, aunque sea por lo gracioso de ver una pantalla con color sobresaturado. En cuanto a la baza de los actores, brillantes-brillantes no están, pero ver como Herodes al gran Charles Laughton tiene su qué, así como la breve escena en que aparece el insigne Cedric Hardwicke como el Emperador Tiberio (¡tres años después, este tipo fue el faraón papá de Ramsés en la mayestática "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille, ahí es nada!). Stewart Granger hace lo que puede con su rol de galán, pero le huelga un poco porque donde verdaderamente se luce es en roles de acción (como su protagónico en "Las minas del rey Salomón", por no hablar de su electrizante duelo de espadas contra Miguel Ferrer en "Scaramouche"), y como aquí no hay demasiada acción que digamos, el pobre queda un poco nadando en la pileta sin agua, pero en fin. Y Judith Anderson compone a Herodías como una villana bastante estereotipada, pero que funciona sin molestar demasiado dentro del conjunto, así es que también está bien. Todas estas morcillas ayudan a levantar un producto que no pondríamos a bordo de una nave alienígena si ellos nos pidieran salvar las 100 más valiosas películas de la tradición cultural de la Humanidad, pero que se deja ver de manera distraída y sin excesivo fastidio. Y por último, siempre cabe la posibilidad de verla como una parodia involuntaria de las convenciones narrativas propias del cine de romanos de Hollywood, y funcionaría también de lo más bien.

IDEAL PARA: Fanáticos del cine de romanos de toda la vida.

domingo, 26 de julio de 2009

"La última legión" (2007).


-- "The Last Legion". Inglaterra / Italia / Francia / Tunicia. Año 2007.
-- Dirección: Doug Lefler.
-- Actuación: Colin Firth, Ben Kingsley, Aishwarya Rai, Peter Mullan, Kevin McKidd, John Hannah, Iain Glen, Thomas Sangster, Rupert Friend, Nonso Anozie, Owen Teale, Alexander Siddig, Robert Pugh, James Cosmo, Harry Van Gorkum.
-- Guión: Jez Butterworth y Tom Butterworth, basados en una historia de Carlo Carlei, Peter Rader y Valerio Manfredi.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.

-- "La última legión" en IMDb.
-- "La última legión" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estáis en la ciudad de Roma, en el año 460 d.C. Ingresáis a la misma. Veis edificios con columnas por aquí y edificios con columnas por allá, estatuas, gentes por las calles... Y descubrís un rapazuelo que trata de robar vuestra espada. ¿Qué hacéis? Ah, bien. Le castigáis. Perfecto. Bueno, resulta que aparece un filósofo que dice esto-o-aquello, y que se lo lleva. Bien, habéis de saber que las cosas en Roma están revueltas. La ciudad está en manos de Orestes, pero éste es vilmente extorsionado por Odoacro, un jefe bárbaro que trata de sacar tajada del asunto y quedarse con un tercio de Italia. Bueno, resulta que Orestes entroniza a su propio hijo como rey... ¡que es el rapazuelo que os trató de robar la espada! Y os nombran a vosotros como sus guardianes. ¿Qué hacéis? Ah, obedecéis. Bien. ¡Pero cuidado! ¡Odoacro y sus bárbaros atacan! ¡Rápido, qué hacéis! Desenfundáis vuestras espadas. Bien. A ver, veamos una tirada de reacción... No, mal-mal-mal. Ellos atacan primero. A ver, los bárbaros portan espadas bastardas 2d6+4, y hachas de combate 3d8+1, y ustedes espadas cortas 1d6+1. Veamos la tirada... ¡No! Falla. Caéis todos muertos, prisioneros o inconscientes. A la mañana siguiente, descubrís que el malvado Odoacro ha consumado su golpe de estado, se ha cepillado a Orestes, ha capturado al rapazuelo Emperador, que por cierto se llama Rómulo Augústulo, y lo ha enviado a la isla de Capri, que es una especie de superfortaleza romana. Y todos los romanos de sangre y raza se han hecho los desentendidos. ¿Qué hacéis? ¡Vais al rescate! ¡Bien, así me gusta! Partís entonces a Capri, y... A ver, dónde tengo el mapa del Dungeon... Sí, aquí está. Veamos. Están llegando a Capri, y...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En un lugar de Italia, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo vivía un escritor italiano llamado Valerio Massimo Manfredi, que del poco dormir y el mucho arqueologizar, se le secó el seso. Y dióse entonces por dar de presentes aquellas historias pasadas, aquellos Alejandros y Perícleses, aquellos Césares y Escipióneses, de manera tal que, viviendo más en tales requiebros que en los tiempos nuestros, dióse en oficiar de cronista de tales fechos, de guisa tal que, publicando libros sobre tales ellos, de buen nombre hicióse pronto en el zoco editorial. Mas, alcanzóle finalmente el éxito no con novelas individuales, sino con la publicación de una trilogía sobre Alejandro Magno, que por esos mismos años poniéndose de moda las trilogías gracias a "La amenaza fantasma", vendióse razonablemente bien, y dióse entonces su editor en verter en masa las obras de Manfredi al español, asustando a todos aquellos quienes, con ingenuidad, creído habíamos de que con tantas priesas Manfredi conseguía urdir tramas y novelas, aún con tantos entusiasmos bebiendo de las aguas Plutarco, Heródoto y Tucídides en el proceso. Y como las cosas llevan de la una a la otra, arriesgándose los productores de "Gladiador" con resucitar el peplum y los de "El Señor de los Anillos" con hacer un blockbuster de hachas y espadas en vez de sables lásers y rayos lásers, y coronando de victoria económica tales desvelos, arrojáronse todos los productores en masa a abrevar de tales aguas. Y encontróse el productor Dino de Laurentiis, asesorado, quién sabe con cuánta mano mora, por su infatigable hija la productora Raffaela de Laurentiis, con la idea de hacer su propio peplum de romanos, reverdeciendo acaso con lágrimas de nostalgia su época de fáctotum tras ítalomachadas como "Ulises", "Atila", "Barrabás" o "La Biblia". Prisa dierónse en llamar a Valerio Massimo Manfredi, para un tratamiento sobre la caída del Imperio Romano, mas el proyecto, por revueltas de Hollywood, no salió. Mas, entusiasmado Manfredi por la propuesta, y tomando la idea por propia, él que la había desarrollado a medias, en publicar una novela decidió invertirla. Obteniendo éxito con "La última legión", renovóse así el interés de los Laurentiis por adaptarla al cine. De esta manera, un tanto agonizante ya el espíritu peplumita redivivo de los 2000s para el año 2007, estrenóse "La última legión" en los cines. Dándose un batatazo en la taquilla y pasando directamente a DVD en muchos países, así como cayendo en ignominiosa derrota ante la crítica. Pero se lo perdonamos a Dino de Laurentiis, productor inmenso como la vida en sus múltiples aciertos, así como llevadero en sus errores, por habernos dado un último peplum de él, de uno de los maestros de la época de oro.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Tengo la impresión de que esta peli fue vista por todo el mundo como un ciclópeo blockbuster sobre la caída del Imperio Romano, de manera tal que cuando llegaron al cine y se encontraron con decorados de cartón piedra (bueno, lo que pasa hoy por cartón piedra, que es el CGI pobre a lo "Arturo Prat"), con la muy indostánica Aishwarya Rai blandiendo espadas y con un refrito de peplum con leyenda artúrica a lo "El Rey Arturo" del 2004, pero en pobre, se quedaron con un enorme WTF en la boca. Pero si nos quitamos las expectativas y aceptamos esta peli como lo que es, resulta que es harto mejor de lo que el grueso del público opina. No quiero decir que sea buena o revolucionaria, o que alguien no aficionado al cine histórico va a ir y quedar con una sonrisa de grato asombro. Pero a cambio, esta peli ofrece entretención pura y simple, y de la buena. No le busquen cuatro pies al gato, y se la disfrutarán como chinos. Es notorio que el director Doug Lefler venía del medio televisivo, y ya tenía experiencia en otros Sword & Sandals como "Hércules", "Xena" e incluso la malograda "Mortal Kombat: Conquest" (¡!), porque a la peli le imprime un ritmo endiablado, y cuando hay riesgo de que las cosas se tornen aburridas o monótonas, lía todos los bártulos que puede, y a otra escena se ha dicho. El cruce de los Alpes, por ejemplo, lo resuelve con una toma fugaz, en vez de engolosinarse con un plano secuencia de tres minutos para hacerlo más épico, como lo hubiera hecho un Peter Jackson al uso (sí, me he gozado "La comunidad del Anillo" cada una de las tres veces que la he visto, pero ¡por Bastet que se me hace soporífera la secuencia en las montañas!). La peli entera, con un argumento bastante extenso si se mira bien, dura algo más de horita y media, y eso se agradece. Además, se toma lo suficientemente en serio a sí misma como para que nos interesen las (improbables) peripecias de los personajes, pero sin tanta solemnidad que se hagan demasiado evidente los fallos que llevarían al filme al ridículo más supino. ¿Actuaciones mediocres de algunos grandes como Colin Firth o Ben "Gandhi" Kingsley, o diálogos a ratos un tanto ramplones? Bueno, no es para tanto tampoco, si es que sus personajes tampoco tienen la psicología más fina del mercado. Lo dicho, esta peli es puro entretenimiento matinero, y como eso funciona de maravillas. A ratos, hasta me emocionaba acordándome de aquellas viejas partidas de AD&D que alguna vez me dio por jugar, cuando estaba en eso del vicio rolero. Bueno, ahora los roleros se la vacilan con "Vampiro: La mascarada" o subproductos peores, de manera que es poco probable le encuentren la gracia a esto. Pero en fin...

-- Puede que el argumento parezca tarado (la espada de Julio César que el último Emperador de Roma casualmente encuentra y lleva a Britania, se transforma por la magia del crossover en la Excalibur del Rey Arturo), pero si bien no puede decirse que tenga una base histórica, sí al menos tiene una base legendaria, toda vez que las primeras versiones del mito artúrico se le deben a los cronistas británicos Gildas (escribió "La ruina de Britania" hacia 550) y Nennius (escribió "La historia de los británicos" hacia 830), que sí apuntan la conexión entre la tradición romana y la anglosajona artúrica (los textos de Gildas y Nennius pretenden ser históricos, pero hoy en día se puede buenamente suponer que incluyen un baturrillo de cosas inventadas, allí donde no había mayores antecedentes o la historia original era muy prosaica, además a Gildas se le pueden achacar varios errores de bulto, incluyendo denunciar la construcción de la Muralla de Antonino hacia el año 400, o sea, dos siglos y medio después de la fecha de su erección). Como puede apreciarse, esta peli gira más o menos en torno a la misma filosofía que "El rey Arturo"... pero mucho más entretenida, toda vez que se toma con mucha menos solemnidad.

-- Aishwarya Rai. Sí, su personaje de una chica indostánica entrenada en artes marciales al servicio del Imperio Bizantino está acá más perdida que Bruce Lee en "Sinuhé el Egipcio", y sí, su personaje es una poochie de respeto que opaca peligrosamente a los verdaderos héroes de la función, pero... ¡Es Aishwarya Rai, demonios! Esas curvas bajo esos ojos verdes... Esa escena en la que emerge lentamente del agua y nos muestra que su personaje misterioso es una chica (reminiscente a la de Angelina Jolie en "Beowulf", pero mucho más sexy)... Ese continuo ejercicio fetichista de verla en cota de cuero pateando traseros o zanjando panzas con una espada... Esa manera en que mira como corderito degollado a un Colin Firth que no parece darse cuenta de que de verdad - DE VERDAD - quieren con él... Ay, mamá, qué fácil soy de convencer... Bueno, esta es una razón para chicos, claro, pero no me imagino a una chica queriendo - realmente queriendo - ver una peli de espadas y sandalias.

IDEAL PARA: Roleros de corazón.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Aishwarya Rai pateando traseros [en... a quién diablos le importa el idioma].

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