11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 8 de diciembre de 2011

"Cita a ciegas" (1987).


-- "Blind Date". Estados Unidos. Año 1987.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Kim Basinger, Bruce Willis, John Larroquette, William Daniels, George Coe, Mark Blum, Phil Hartman, Stephanie Faracy, Alice Hirson, Graham Stark, Joyce Van Patten, Jeannie Elias, Herb Tanney, Georgann Johnson, Sab Shimono.
-- Guión: Dale Launer.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "Cita a ciegas" en IMDb.
-- "Cita a ciegas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Ves a ese ilustre desconocido de rostro amable que parece querer salir a tomarse unas cervezas contigo? Sí, ya sé, lo conoces, es Bruce Willis, pero éste es su primer rol con créditos en el cine, así es que hagamos cuenta de que no lo conocemos (bueno, no es tan difícil: tiene pelo y cutis de bebé). El hombre es un clásico subproducto '80s, o sea, un trepa que trata de conseguir el mejor empleo para mojar mejor con esa combinación ochentera fatal que es la ecuación "persianas + saxofón" (por alguna razón, en esta peli no hay ni persianas ni saxofones, pero sigue siendo '80s). El caso es que se organiza una cena para un cliente japonés (otra presencia típica del cine '80s: el millonario japonés seriote y tradicionalista que, huelga decirlo, se llevará su ración de estoiotro), y nuestro tipo está en complicaciones porque tiene que llevar compañía, alguna lady que sea bonita y sepa cerrar la buchaca y no meter conversa. El hermano entonces le dice que la prima de su señora está en el pueblo, y es bella como una escultura, háblame de tí bella señora... ehm... er... demasiado '80s. ¿En qué estaba? Ah, sí. Abreviemos. El caso es que nuestro prota acude a la cita a ciegas, y se queda con la baba allá abajo cuando resulta ser... ¡¡¡KIM BASINGER!!! La chica es curvilínea, está para beberse un litro de Coca Cola y además es simpática y algo timiducha, la clase de chica que está fuera de la liga de todo el mundo y por lo tanto termina casada con algún mastuerzo, pero como esto es la magia de Hollywood, en fin. El caso es que, entre pitos y medianoche, hay un detallito que todos pasan un poco en puntillas: la chica tiene un pequeño problemilla con el alcohol. Un par de gotitas, y se transforma. Y no en una fiera tigresa de ardiente sensualidad en la cama (bueno, parece que también), sino en... bueno, cómo describirlo... ¿Recuerdan cuando el Guasón decía eso de que era Agente del Caos y todo? El Guasón es una alpargata al lado. Y es que si quieres caos de verdad... contrata mujer. Mujeres: desde 4004 antes de Cristo sembrando el Caos en la Humanidad.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Qué puede hacer un director sobrevalorado y medio de capa caída como Blake Edwards en los '80s, cuando su actor fetiche que era Peter Sellers, que tanto hacía por salvarle la papeleta, ha pasado al patio de los callados por sobredosis de homeopatía y holismo curativo? Aparte de ponerse a rezar y aferrarse a lo que cayera... poco. Su último triunfo había sido "Victor Victoria", y desde entonces rodaba a velocidad de vértigo, a una por año, pero arañando-arañando-arañando. Hasta que cayó en sus manos un guión que tenía un aire de familia con "La fiesta inolvidable": un personaje (en este caso hembra, ¡son los '80s!) que en una noche de juerga, siembra el caos más absoluto (bueno, no tanto como en "La fiesta inolvidable", y es que la Basinger estaba lo que se llama arquitectónica, pero no es Peter Sellers tampoco). Así es que lo reescribió tanto que, según se dice, ni el propio guionista que parió el guión lo reconoció después. La cosa querían rodarla con Madonna y Sean Penn en los roles protagónicos, lo que hubiera sido probablemente una blasta (¿"Shanghai Surprise" again? ¡¡¡NO, PLEASE, NO-NO-NO-NO-NO!!! ¡¡¡TENED PIEDAD, POR EL AMOR AL CIELO, PIEDAAAAAAD...!!!), pero según unos Madonna se echó atrás, según otros fue Blake Edwards quien la sacó de circulación, y puso a la por entonces al tope de la bandera Kim Basinger junto al por entonces novel Bruce Willis (cuyo gran crédito hasta el momento era la televisiva "Luz de Luna"), y a rodar. La cosa funcionó bastante bien, con apenas 18 milloncejos recaudó casi 40, y volvió a situar a Blake Edwards sobre el mapa. Complacido debió quedar Edwards, porque volvió a llamar a Willis para prota de su siguiente peli, que fue "Asesinato en Hollywood", una marcianada que mezcla policial noir, comedia y film de época que no vio nadie, por una vez de manera injusta. Después de lo cual, la carrera de Blake Edwards volvió a hundirse calladamente en el abismo del océano cinematográfico ("El mujeriego" con John Ritter, "El hijo de la Pantera Rosa"... ¡con Roberto Begnini!).

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de que Blake Edwards es un directorcillo un tanto sobrevalorado ("Desayuno en Tifanny's" probablemente la mejor, "La Pantera Rosa" original, "Victor Victoria", "La fiesta inolvidable", "10: La mujer perfecta"), que a veces te saca algunas buenas risas, pero que con su humor de vodevil que ya era viejo en los tiempos de Chaplin y Keaton no es todo lo filoso que quisiera en materia de hacer sátira social y sexológica, debe reconocérsele que acá se defiende bien. "Cita a ciegas" no es la mejor comedia que vas a ver en la historia, y a ratos resulta un tanto morosa y se nota que no hallaban como alargar el guión para que pasara el listón de la hora y media, pero los momentos buenos son realmente buenos. El recorrido por la galería de arte y el bochorno de que la chica invite al chico a ver lo que en definitiva es, ehm, arte sexual, tiene su miga, y la caótica secuencia del restaurante está simplemente brillante. Más allá, la cosa se vuelve un poco empalagosa (mira que los dos se conocen y han tenido una cita desastrosa, y aún así siguen pensando el uno en el otro cha-la-lá...), pero al final consigue remontar lo suyo. Como de costumbre en el cine de Edwards, son dos actorazos los que le salvan la papeleta: en este caso Bruce Willis interpretando muy bien al prota y alocándose a lo suyo, y por otra parte Kim Basinger, que a punta de ser linda y ultrasexy consiguió que casi nadie en su tiempo reparara en sus grandiosas dotes de comediante (tiene que serlo, sin lugar a dudas, para que una peli tan idiota como "Mi novia es una extraterrestre" valga la pena de ser vista incluso una generación después). La química entre ambos es insuperable, como queda más que patente en la escena en donde los dos tienen una de esas conversaciones, en medio de una resaca de encargo. ¿Te vas a perder la mitad de la vida si no la ves? Probablemente no. Pero si quieres algo liviano, relajado, para echarse unas buenas risas, y algo importante, que tenga clase, "Cita a ciegas" es una excelente opción. Y si te gusta Blake Edwards y no la has visto, ya estás tardando: es de lo mejorcito que ha rodado.

IDEAL PARA: Esas noches en que necesitas algo relajado que ver.

VIDEOS:

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 13 de diciembre de 2009

"10: La mujer perfecta" (1979).


-- "10". Estados Unidos. Año 1979.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Blake Edwards.
-- Guión: Dudley Moore, Julie Andrews, Bo Derek, Robert Webber, Dee Wallace, Sam J. Jones, Brian Dennehy, Max Showalter, Rad Daly, Nedra Volz, James Noble, Virginia Kiser, John Hawker, Deborah Rush, Don Calfa.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "10: La mujer perfecta" en IMDb.
-- "10: La mujer perfecta" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Sorpresa, viejo! Y viejo de verdad, porque cumples 42. Como cuando tenías 24, pero al revés. O sea, con menos tonicidad, menos enamorado de la vida... esas cosas. Y eso que tu vida es un éxito porque tienes un buen trabajo, vives en un lugar de p*** m****, follas con una chica que no te quiere llevar de las narices al altar a cambio de abrirte las piernas... ¿qué más quieres? Bueno, nuestro prota está con ese problema, de querer - algo más. Hasta que de pronto pasa una bellísima chica, una Venus de novia, rumbo a la iglesia para casarse. El tipo queda flechao por todo lo alto, y empieza a investigar cosas, como un stalker cualquiera. El asunto hubiera quedado ahí, pero por una serie de desafortunados incidentes, que incluyen dentista, anestesia, pelea con la novia, pastillas y alcohol, acaba en una orgía primero, y en México después. Hacia donde la chica, ahora recién casada, se ha ido a honeymoon. Bueno, nuestro sátiro acosador de 42 está persiguiendo nada menos que a la buenorra de Bo Derek, así es que se comprende, ¿no? Y nosotros, doblándonos las espaldas preguntándonos con angustia cómo haremos para que el sueldo se nos estire hasta fin de mes...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Blake Edwards. Toda una institución en eso de las comedias. ¿Quién diablos no ha visto "La Pantera Rosa" o alguna de sus secuelas? (la de Peter Sellers, por supuesto). Las bendiciones sobre su nombre ocupa las mentes de todos los comentaristas de cine del último medio siglo. ¿Todos? ¡No! Un blog poblado de un irreductible gato resiste ahora y siempre al invasor. Siempre he dicho, y lo vuelvo a sostener, que Blake Edwards es un director increíblemente sobrevalorado. Las pelis que hacía con Peter Sellers eran potentes porque, bueno, era Peter Sellers, y verlo de gracioso corrige cualquier malparida de guión ("La Pantera Rosa", "La fiesta inolvidable"...). De hecho, con muy buen sentido común, Blake Edwards quería a Peter Sellers en el protagónico de esta peli, lo que hubiera arreglado cualquier cosa, pero el aludido se rehusó, así es que tuvo que conformarse con Dudley Moore, cómico de mucho éxito en sus días y soberano olvido en los nuestros (y con justicia). De pronto, Blake Edwards tuvo un deslumbrón con una chica que iba en una limusina camino a su matrimonio, y se dijo "¡caray, tengo una peli!". Y claro, se puso a escribir sobre sus fantasías de perseguir a una chica recién casada y que estuviera buenorra. La peli trataba de ser una especie de radiografía de lo que significaba la masculinidad en caída libre a los 40, en una década (los '70s) llamada con mucho acierto "la Década del Yo", liderada por libros sociopáticos como "Tus zonas erróneas" y similares (ese libro que te enseñaba a no hacer caso a los demás y concentrarte sólo en lo que tú quieres para ser feliz). Trataba, probablemente. Porque al final lo que queda... lo que queda... veamos lo que queda de esta peli, treinta años después.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En esta peli son meridianos los vientecillos de liberación sexual que corrían en los '70s, década tétrica donde las haya, pero que precisamente por eso, campeaba con un cierto sentido de liviandad en lo sexual. O sea, lo que los '60s predicaban, los '70s lo vivieron. La peli no se ahorra desnudos ni cosas así (y bueno, más de alguna está buenorra, dicho sea de paso), pero no va sólo en eso, sino en el enfrentamiento del par de carcamales cuarentoneros (Dudley Moore y Julie Andrews) y el sexual lifestyle. Viendo cosas como ésta, se explica que los neocon pusieran el grito en el cielo ante la degeneración de la moral, que si esto sigue así a donde vamos a ir a parar, pussomm, y vamos erigiendo la victoria neocon de Ronald Reagan en 1980. En los '80s, el sexo se volvería reprimido e interesante otra vez. En cualquier caso, no se piense: a pesar de tener una generosa ración de anatomía femenina, esta peli no es precisamente liberal, ya que la conclusión final es que no hay felicidad sin casita ni familia, o qué pensaban, si acaso Hollywood alguna vez iba a producir una peli que no se vistiera de pretendidamente liberalistoide para vender el mismo discurso facha conservador de toda la vida.

-- Bo Derek. El papel de la chica 10 (bueno, no es 10, Dudley Moore la califica con un 11... entendiblemente si se la mira con detención) fue escrito para una jovencísima Melanie Griffith (¡¡!!), y se pensó en una también casi infante Kim Basinger para llenar el cupo. Pero Bo Derek se llevó el palo al agua, después de haberse paseado sin pena ni gloria por "Orca: La ballena asesina", y su salto a la fama fue inmediato y perdurable: fue necesario que perpetrara "Tarzan", y luego que siguiera con "Bolero" y "Los fantasmas no pueden hacerlo", para que la gente (los productores de Hollywood, al menos) entendieran de una puñetera vez que la chica era sólo un rostro bonito (y ahora ni eso). Pero en esta peli, Bo Derek justifica sobradamente el título. Si tan solo tuviera algunos diálogos durante la primera mitad de la peli, en que se limita a posar como la Venus de Milo, o acaso suprimiera ese perpetuo mohín de niñata mimada que se gasta escena sí y escena también... Pero en fin, por academia la chica no se queda sin magna cum laude.

-- Mientras que Dudley Moore hace un rol supuestamente gracioso y prueba no ser capaz de echarse la peli al hombro, al lado suyo están nada menos que Julie Andrews, ya idos sus años de "Mary Poppins" y "La novicia rebelde" (¡o "La cortina rasgada"!), pero aún llenando pantalla con una vitalidad asombrosa (repetiría con Blake Edwards y le salvaría la papeleta en "Victor Victoria"). Y en un rol pequeñito, como el tipo que sirve vasos en un bar mexicano, tenemos a un novel Brian Dennehy, en esos años hecho un crío, con toda la bonhomía del mundo comiéndose la escena en las narices del prota (¡sí, joer, este tipo fue tres años después el comisario que trató en vano de hacerle la vida de tiritas a "Rambo"!). Y el detalle friki del asunto es que Bo Derek se casa... ¡con Sam J. Jones! (¡"Flash Gordon" himself! ¡y en su primer rol!), que de actuar no actúa, y de hecho apenas sale, pero lo hace con una cara de buenondismo que cómo no cobrarle cariño, joer, si faltaba un año para que nos salvara a todos de Ming el Despiadado a ritmo de Queen...

IDEAL PARA: Babearse con Bo Derek.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 20 de septiembre de 2009

"La fiesta inolvidable" (1968).


-- "The Party". Estados Unidos. Año 1968.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Peter Sellers, Claudine Longet, Natalia Borisova, Jean Carson, Marge Champion, Al Checco, Corinne Cole, Dick Crockett, Frances Davis, Danielle De Metz, Herbert Ellis, Paul Ferrara, Steve Franken, Donald R Frost, Kathe Green, Allen Jung, Sharron Kimberly, Helen Kleeb, James Lanphier, Buddy Lester, Stephen Liss, Gavin MacLeod, Jerry Martin, Fay McKenzie, J. Edward McKinley, Denny Miller, Elianne Nadeau, Tom Quine, Linda Gaye Scott, Timothy Scott, Vin Scully, Ken Wales, Carol Wayne, George Winters.
-- Guión: Blake Edwards, Tom Waldman y Frank Waldman, basados en una historia de Blake Edwards.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "La fiesta inolvidable" en IMDb.
-- "La fiesta inolvidable" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupo de soldados al servicio de Su Majestad Real la Reina de Inglaterra, marchan con algunos cipayos de refuerzo, ignorantes de que otros hombres están apuntándoles con sus fusiles. De pronto los avistan. Y le dan la señal al corneta en lo alto para que toque a degüello. Y el corneta empieza a tocar. ¡Se levantan los guerrilleros y disparan! ¡Y los soldados abajo responden! ¡Balas van y vienen! ¡Y le disparan al corneta! ¡Y el corneta sigue tocando! ¡Le vuelven a disparar! ¡Y sigue tocando! ¡Ahora todos los soldados dejan de dispararse entre sí y le dan al corneta para que cierre el maldito pico de una vez! ¡Pero nuestro heroico corneta, con sus últimos alientos y fuerzas, sigue fiel a su deber! ¡Y sigue tocando a pesar de que todos los tipos en el set le siguen disparando! Porque, en efecto, todo lo anterior es un set. Es una peli. Y el actor hindi que tiene un rol como corneta, acaba de arruinar la toma. Y sigue arruinando otras tomas. Y sigue en lo mismo. Hasta que exaspera al director. Después de una muy grande, que no voy a contar para que la vean ustedes, pero ríanse ustedes del Chavo del Ocho. El director le promete entonces que nunca más volverá a actuar en Hollywood, y llama por teléfono a su productor para que lo incluya en la blacklist. El productor anota el nombre, sin fijarse demasiado bien donde lo hace. El papel en cuestión cae en manos de su secretaria quien, fiel al cumplimiento del deber, hace lo que dice en el papel: enviar las invitaciones pertinentes. Porque la secre piensa que el nombre anotado es una adición de última hora a una lista de invitados a una nada más chula y elegante fiesta de Hollywood (exacto, eso era el condenado documento). El gafe que acaba de arruinar un millonario epic colonialista de Hollywood, ahora irá a una de esas fiestas en que no se supone que algo pueda salir mal. Avisados quedan...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La comedia es un arte difícil. ¿Lo dudan? Prueben a ponerse cariacontecidos con alguien y hacerlo que se compadezca de sus miserias, y verán que tan difícil no es, pero prueben después (otro día, para que el experimento sea neutro) a hacerlo reir a carcajadas con un buen chiste o con alguna subrutina cómica, y... Verán el punto. Blake Edwards es uno de los más reconocidos directores de comedia de Hollywood. Aunque no siempre haya estado a la altura. Admitámoslo, los mecanismos humorísticos de Blake Edwards muchas veces son más bien básicos, y no pocas veces recurre a la comedia de golpe y porrazos, recurso que ya era parte del manual no digamos en la época de Charles Chaplin o Buster Keaton, sino incluso antes, con los Keystone Cops o poco menos (si no saben quiénes son los Keystones Cops, busquen en Interné y aprendan algo de cine: por más señas, ellos inventaron el gag del pastelazo a la cara, imitado después hasta la saciedad). Y no siempre Blake Edwards ha sabido estar a la altura. Sabemos también que Blake Edwards encontró su filón cuando rodó "La pantera rosa", y ni corto ni perezoso, cuando las arcas andaban un tanto complicadas por pifiarla con alguna otra, vamos filmando secuelas de la Pantera Rosa, a cual más desmadrada que la anterior, si al final daba lo mismo que tuviera sentido o no, el asunto es que Peter Sellers como el Inspector Clouseau le arreglaba la papeleta (la de salarios, y la del cheque de impuestos, claro está). Bueno, todas estas críticas que generalmente dejo caer sobre el correcto, pero a mi gusto sobrevalorado Blake Edwards, acá NO SE APLICAN. Por si acaso. Porque acá si que Blake Edwards está grande como la vida... Y bueno, por qué no decirlo, a Blake Edwards, una vez más, le arregló la papeleta Peter Sellers. Y es que quien sabe, sabe, y el que no, aprende...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Qué decir de esta peli? La verdad, es poco más que una larga secuencia de gags sobre gags que dura una hora y cuarenta. El argumento es realmente mínimo aquí, y prácticamente no hay historia que contar. ¿Y saben una cosa? Da lo mismo. Blake Edwards tenía en sus manos un esbozo de guión, se lo pasó a Peter Sellers y le dijo: "Mira, Peter, ya que me arreglaste el día con lo de la Pantera Rosa, dime qué hacemos con todo esto, lárgate a improvisar, y estamos todos dados". Peter Sellers, que no en balde es uno de los mejores comediantes de todos los tiempos (si no han visto su delirante triple actuación en "Doctor Insólito", se han perdido de lo mejor y más fino del cine de los '60s), cumplió. Con creces. La peli está rodada en orden secuencial, de manera que cada situación descacharrante viene producida con lo que quedó armado de la secuencia anterior. Esto no le hace bien a la historia, claro, pero le permite a Peter Sellers improvisar a destajo. Su personaje puede que a ratos sea un tanto ofensivo en términos de aquello de los estereotipos sobre minorías raciales (si podemos calificar de "minoría" a los mil millones de habitantes de la India, claro está), un poco como eran los usos en los '60s, todo hay que decirlo, pero Peter Sellers se las arregla para hacérnoslo simpatiquísimo, a pesar de sus constantes idioteces (conseguir que nos guste un personaje idiota, eso es arte). El actor indostánico al que interpreta, cuyo nombre repite constantemente, pero que en verdad no importa porque el personaje no tiene ningún background, es apenas un pretexto para introducir el caos en medio de un elegante y muy bien ordenado evento social. Porque algunos desastres son su responsabilidad, es cierto, pero en otras situaciones apenas aprovecha lo preexistente, e incluso es inocente por completo (el mozo ebrio actúa bien por su cuenta): el prota parece más bien una especie de fuerza de la naturaleza, un gafe que es imán de todas las posibles desgracias habidas y por haber que podrían arruinar la bien compuestita vida burguesa de la soñolienta América burguesa tardíosesentera. Y aquí hay otro punto importante de la peli: la crítica social. Frente a un mundo en completa ebullición (recordemos que la peli es del mismo año que las Revueltas de Mayo del 68, que el Hippismo estaba a tope, y que andamos cerca del Verano del Amor y a un año de Woodstock), la peli retrata a un grupo "de la alta" encerrado en su propia burbuja, que vive como si la adocenadita y bien compuestita Era Eisenhower con su Baby Boom no hubiera terminado casi diez años antes. Hay su punto de rabia en esta peli contra el establishment y su incapacidad crónica para divertirse y tomarse la vida en solfa. El efecto gracioso de la peli es que, frente a cada catástrofe sobreviniente, al principio inofensiva, pero en un crescendo perpetuo hasta hacerse insostenible cualquier rastro de orden, es ver la reacción de los comensales. Casi como un ancestro lejano de las cámaras indiscretas o los reality shows. Se esfuerzan, como los aristócratas de 1789, en fingir que nada sucede, y en mantener la compostura y las formas sociales, hasta que llega un minuto en que las compuertas de la realidad se abren, y el turbulento mundo exterior entra y lo rompe todo, y lo reordena en una vida más caótica y frenética, sí, pero también mucho más alegre y divertida. No es casualidad tampoco que dentro de la fiesta, el prota indostánico y la chica bonita con pretensiones de carrera como cantante en Hollywood sean los dos únicos personajes honestos, y uno de los mejores momentos de la peli es cuando todo el caos se interrumpe, y ellos dos conectan, creándose una especie de mágico mundo aparte dentro del desastre generalizado. Eso, mientras todo el resto vive de fingir, de la apariencia, del aquí-no-ha-pasao-ná, y por qué no decirlo, de unos códigos de conducta tácitamente aceptados en los cuales todos pueden permitirse ser tiburones y aceptarse mutuamente como tales, en tanto no se muestren mutuamente los dientes y se dediquen a compadrear a su gusto. El detalle clave es que los dos protas, justo por ser protas, por tratar de ser auténticos y honestos consigo mismos, terminan por caer en sendas listas negras... cosa que a ellos siquiera les importa, por lo demás (bueno, la aquí muy exquisita Claudine Longet, vamos cotorreando, después tuvo un historial estilo The E! True Hollywood Story que, UFFF...). Las pelis de caos ochentero tipo "La venganza de los nerds" trataron a su modo de recrear un cierto prurito de crítica social, en versión juvenil y anfetaminizada y sin tanto éxito, y las de caos dosmilero estilo "American Pie" ya ni siquiera lo intentan. Peter Sellers simplemente los barre a todos. Con una ayudita de Blake Edwards para orquestar el caos. Y siempre muy bien acompañado por el estupendo y campysesentero soundtrack de Henry Mancini, otro que también le arregló varias veces la papeleta a Blake Edwards (el tema de "La Pantera Rosa"...).

IDEAL PARA: Desmadrarse.

VIDEOS.

-- La gran secuencia inicial [en inglés, sin subtítulos].

-- El zapato blanco que inagura todo el desastre [en inglés, sin subtítulos]. -- Claudine Longet cantando "Nothing to Lose" en la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 10 de abril de 2008

"Victor Victoria" (1982).


-- "Victor Victoria". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Julie Andrews, James Garner, Robert Preston, Lesley Ann Warren, Alex Karras, John Rhys-Davies, Graham Stark, Peter Arne, Herb Tanney, Michael Robbins, Norman Chancer, David Gant, Maria Charles, Malcolm Jamieson, John Cassady.
-- Guión: Blake Edwards, basado en el guión de 1933 de Reinhold Schünzel, sobre un concepto de Hans Hoemburg.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "Victor Victoria" en IMDb.
-- "Victor Victoria" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París, los turbios '30s. ¿La Ciudad Luz? ¡Ay, no, lindo!, pedirán todos los gayófilos de rigor. Y es que hay que ver como el encanto decadente del París de entreguerras atrajo a una sarta de dizquescritores que usaban el raspado de pluma de ganso como pretexto para hacer todo eso que los burguesitos decentes de los Yueséi no les dejaban hacer. Bueh, en medio de ese ambiente decadente y retorcido, una cantante clásica trata de hacer audiciones, porque está más que un poco hambreadita. La echan con cajas destempladas, porque no quieren una dama que haga gorgoritos sino una zorra que haga gárgaras, ya me entienden el punto. Por esos avatares de la vida, un vejete que la ha visto, y que tiene sus, ejem, pequeñas aficiones de vejete (léase que le gustan los bellos efebos y eso), intenta reclutarla. Hacen buenas migas, todo platónico por supuesto porque el vejete está bien cuadrado con los muchachos y de las chicas pasa, hasta que de pronto él tiene una idea: si Victoria, la cantante de ópera, es un fracaso... ¡Entonces tendrá que hacerse pasar como hombre! Ella, que no, que la idea es fatal, cómo se le ocurre, etcétera. Pero el hambre aprieta, de manera que ella accede a la idea. Y cuando ella dice que es estúpido porque toda la gente se dará cuenta, él tiene la brillante idea de ¡enmascararemos esto debajo de otra rutina, en la cual serás un hombre disfrazado de mujer! Así es que Victoria, ahora formalmente Víctor, sube a los escenarios gay de París interpretando a un hombre que a su vez interpreta a una mujer... Todo marcharía bien, de no ser porque un yanketa de esos que no se dan el lujo de hacer cositas raras en casa, pero van al extranjero a tener sus delicados pecadillos (antes era París, ahora es Bangkok), y que tiene importantes conexiones y redes dentro de la Mafia, empieza a tomar un turbador interés en Víctor, sin saber que en realidad no es tan turbio porque es Victoria, y... Bueh, todo se va a complicar. Y mucho. Y de maneras muy retorcidas.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1933 se realizó una peli en Alemania, sobre el tema del travestismo y los géneros F/M, etcétera. De ella nadie se acordaba, hasta que del baúl de los recuerdos la extrajo Blake Edwards. Sí, el mismo que rodó la "Pantera Rosa" original y secuelas. La peli se adaptaba como guante al dedo a Blake Edwards y su estilo de comedia "quiero ser fino british y no puedo". De manera que lo hizo. La rodó. Era una maniobra audaz, en todo caso. Porque los '70s estaban dando sus últimos coletazos, entraban los '80s, y el cine pronto enfilaría desde el desborde de autoconciencia que fueron las pelis de aquellos años, hasta el escapismo fantasiástico post Star Wars, algo necesario considerando que se avecinaba la tenebrosa Era Reagan con sus valores conservadores. Esta peli está un poco a caballo entre ambos mundos: por un lado es enormemente autoconsciente y seria (debe ser una de las comedias más adustas que he visto jamás), y por el otro, explota la temática de las perversiones sexuales (el travestismo, en este caso) justo al iniciarse el gobierno de los fundamentalistas cristianos estilo telepredicador. Quizás por eso, por ser muy de su tiempo, de una encrucijada entre dos tiempos, esta peli envejeció tan rápido.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hmmm, veamos. Partamos por Blake Edwards. Su carrera tuvo grandes éxitos en los '50s y tempranos '60s ("Operación Petticoat", "Desayuno con diamantes"), pero después de la revolución contracultural hippie, su estilo de ver y concebir el cine debería haber muerto junto con su carrera, y lo único que le impidió hundirse como un plomo fue el éxito que le aportó "La Pantera Rosa", y que le sirvió para forrarse durante años como director de culto (cada vez que fracasaba con una peli, terminaba regresando a rodar una secuela de "La Pantera Rosa"... ¡si cuando se le murió el Inspector Clouseau original, Peter Sellers, contrató al impresentable de Roberto Benigni como su hijo y rodó "El hijo de la Pantera Rosa"!). Sus pelis en los '80s trataban de seguir un estilo de comedia seria, pero ni eran comedias porque no te hacían reir, ni eran tan serias tampoco (ahí tenemos "Cita a ciegas", "Asesinato en Hollywood", "El mujeriego"...). "Victor Victoria" tiene todo el "estilo" de Edwards. O sea, trata de ser una fina comedia de situaciones, pero no puede evitar oscilar entre un tratamiento muy fino y elegante para ciertas situaciones, y una poca de comedia de golpe y porrazo que haría avergonzar por tosca a Mack Sennett (y por Dios que ha corrido agua desde los Keystone Cops... Si no saben quiénes son los Keystone Cops, cinéfilos aficionados, háganse un favor e investiguen un poco, que me lo agradecerán). No es raro que Blake Edwards haya sido tan exitoso en un sector de la crítica, pero nunca demasiado exitoso en el gusto popular (salvo por la Pantera Rosa y secuelas, claro está): a los intelectualoides les proporcionaba el placer culpable de un buen porrazo, camuflado con refinamiento, de manera que podían reirse y parecer estirados al mismo tiempo, pero al grueso público...

-- Si hay algo que sostiene a esta peli, ese algo son las magníficas actuaciones. A primera vista, contratar a Julie Andrews, la dulce prota de "Mary Poppins" o "La novicia rebelde", podía parecer un disparate completo, pero la actriz british (bien conocida por los teenagers 2000 por ser la abuela de Anne Hathaway en "El diario de la princesa" y secuela, y darle voz a la suegra del ogro en "Shrek 2" y "Shrek Tercero") consigue a punta de encanto y una actuación soberbia, además de un gran maquillista/peluquero, pasar estupendamente bien como la chica que se disfraza de chico que se disfraza de chica. Su amiguete el viejogay, es interpretado por Robert Preston, y realmente se luce, aunque en estricto rigor no era "la pareja romántica". Por el otro lado tenemos a James Garner, que trata de ser pura garrulería como de costumbre, pero que aquí falla su tanto, quizás porque su papel no tiene mucho de comedia que digamos. Su noviecita es interpretada por Lesley Ann Warren, que toda la vida buscó un gran papel y triunfar como comediante fina y nunca lo consiguió (y para pelis con escarceo transexual, estaba mejor el besito que le da Jane March en "El color de la noche"). Además... ¡aparece John Rhys-Davies (¡Gimli himself!)! Sin duda, parte importante de que esta peli no se desplome como un muro mal construido, es que los actores se descorcharon tratando de dar lo mejor de sí. Y Blake Edwards, contando las ganancias y los honores, gracias...

-- A pesar de que la peli se estira y se estira hasta perder la gracia (dos horas un cuarto, un poco largo para ser una comedia, que se supone se basa en el chiste rápido y el puñetazo en la mandíbula al desprevenido espectador), algunas situaciones redimen su argumento, no especialmente malo, pero también bastante ineficiente para explotar el tema (como drama hubiera funcionado mejor, creo yo). Tenemos la secuencia en el restaurante, por ejemplo, en que una muerta de hambre Julie Andrews se da el patachón de su vida. O el bailecito que se manda Robert Preston... O las secuencias con el guardaespaldas... Y por qué no, aunque ya no en clave de comedia, sino de baba lúbrica, el bailecito de Lesley Ann Warren...

IDEAL PARA: Introducirse un poco en el cine de Blake Edwards, ver una peli sobre un tema atípico para el estándar hollywoodense, dárselas de dizqueintelectual y ver cine de gays sin parecer un pervertido, y tener a algunos grandes actores haciendo por todo lo alto lo que mejor saben hacer.

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