11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 13 de diciembre de 2009

"10: La mujer perfecta" (1979).


-- "10". Estados Unidos. Año 1979.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Blake Edwards.
-- Guión: Dudley Moore, Julie Andrews, Bo Derek, Robert Webber, Dee Wallace, Sam J. Jones, Brian Dennehy, Max Showalter, Rad Daly, Nedra Volz, James Noble, Virginia Kiser, John Hawker, Deborah Rush, Don Calfa.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "10: La mujer perfecta" en IMDb.
-- "10: La mujer perfecta" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Sorpresa, viejo! Y viejo de verdad, porque cumples 42. Como cuando tenías 24, pero al revés. O sea, con menos tonicidad, menos enamorado de la vida... esas cosas. Y eso que tu vida es un éxito porque tienes un buen trabajo, vives en un lugar de p*** m****, follas con una chica que no te quiere llevar de las narices al altar a cambio de abrirte las piernas... ¿qué más quieres? Bueno, nuestro prota está con ese problema, de querer - algo más. Hasta que de pronto pasa una bellísima chica, una Venus de novia, rumbo a la iglesia para casarse. El tipo queda flechao por todo lo alto, y empieza a investigar cosas, como un stalker cualquiera. El asunto hubiera quedado ahí, pero por una serie de desafortunados incidentes, que incluyen dentista, anestesia, pelea con la novia, pastillas y alcohol, acaba en una orgía primero, y en México después. Hacia donde la chica, ahora recién casada, se ha ido a honeymoon. Bueno, nuestro sátiro acosador de 42 está persiguiendo nada menos que a la buenorra de Bo Derek, así es que se comprende, ¿no? Y nosotros, doblándonos las espaldas preguntándonos con angustia cómo haremos para que el sueldo se nos estire hasta fin de mes...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Blake Edwards. Toda una institución en eso de las comedias. ¿Quién diablos no ha visto "La Pantera Rosa" o alguna de sus secuelas? (la de Peter Sellers, por supuesto). Las bendiciones sobre su nombre ocupa las mentes de todos los comentaristas de cine del último medio siglo. ¿Todos? ¡No! Un blog poblado de un irreductible gato resiste ahora y siempre al invasor. Siempre he dicho, y lo vuelvo a sostener, que Blake Edwards es un director increíblemente sobrevalorado. Las pelis que hacía con Peter Sellers eran potentes porque, bueno, era Peter Sellers, y verlo de gracioso corrige cualquier malparida de guión ("La Pantera Rosa", "La fiesta inolvidable"...). De hecho, con muy buen sentido común, Blake Edwards quería a Peter Sellers en el protagónico de esta peli, lo que hubiera arreglado cualquier cosa, pero el aludido se rehusó, así es que tuvo que conformarse con Dudley Moore, cómico de mucho éxito en sus días y soberano olvido en los nuestros (y con justicia). De pronto, Blake Edwards tuvo un deslumbrón con una chica que iba en una limusina camino a su matrimonio, y se dijo "¡caray, tengo una peli!". Y claro, se puso a escribir sobre sus fantasías de perseguir a una chica recién casada y que estuviera buenorra. La peli trataba de ser una especie de radiografía de lo que significaba la masculinidad en caída libre a los 40, en una década (los '70s) llamada con mucho acierto "la Década del Yo", liderada por libros sociopáticos como "Tus zonas erróneas" y similares (ese libro que te enseñaba a no hacer caso a los demás y concentrarte sólo en lo que tú quieres para ser feliz). Trataba, probablemente. Porque al final lo que queda... lo que queda... veamos lo que queda de esta peli, treinta años después.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En esta peli son meridianos los vientecillos de liberación sexual que corrían en los '70s, década tétrica donde las haya, pero que precisamente por eso, campeaba con un cierto sentido de liviandad en lo sexual. O sea, lo que los '60s predicaban, los '70s lo vivieron. La peli no se ahorra desnudos ni cosas así (y bueno, más de alguna está buenorra, dicho sea de paso), pero no va sólo en eso, sino en el enfrentamiento del par de carcamales cuarentoneros (Dudley Moore y Julie Andrews) y el sexual lifestyle. Viendo cosas como ésta, se explica que los neocon pusieran el grito en el cielo ante la degeneración de la moral, que si esto sigue así a donde vamos a ir a parar, pussomm, y vamos erigiendo la victoria neocon de Ronald Reagan en 1980. En los '80s, el sexo se volvería reprimido e interesante otra vez. En cualquier caso, no se piense: a pesar de tener una generosa ración de anatomía femenina, esta peli no es precisamente liberal, ya que la conclusión final es que no hay felicidad sin casita ni familia, o qué pensaban, si acaso Hollywood alguna vez iba a producir una peli que no se vistiera de pretendidamente liberalistoide para vender el mismo discurso facha conservador de toda la vida.

-- Bo Derek. El papel de la chica 10 (bueno, no es 10, Dudley Moore la califica con un 11... entendiblemente si se la mira con detención) fue escrito para una jovencísima Melanie Griffith (¡¡!!), y se pensó en una también casi infante Kim Basinger para llenar el cupo. Pero Bo Derek se llevó el palo al agua, después de haberse paseado sin pena ni gloria por "Orca: La ballena asesina", y su salto a la fama fue inmediato y perdurable: fue necesario que perpetrara "Tarzan", y luego que siguiera con "Bolero" y "Los fantasmas no pueden hacerlo", para que la gente (los productores de Hollywood, al menos) entendieran de una puñetera vez que la chica era sólo un rostro bonito (y ahora ni eso). Pero en esta peli, Bo Derek justifica sobradamente el título. Si tan solo tuviera algunos diálogos durante la primera mitad de la peli, en que se limita a posar como la Venus de Milo, o acaso suprimiera ese perpetuo mohín de niñata mimada que se gasta escena sí y escena también... Pero en fin, por academia la chica no se queda sin magna cum laude.

-- Mientras que Dudley Moore hace un rol supuestamente gracioso y prueba no ser capaz de echarse la peli al hombro, al lado suyo están nada menos que Julie Andrews, ya idos sus años de "Mary Poppins" y "La novicia rebelde" (¡o "La cortina rasgada"!), pero aún llenando pantalla con una vitalidad asombrosa (repetiría con Blake Edwards y le salvaría la papeleta en "Victor Victoria"). Y en un rol pequeñito, como el tipo que sirve vasos en un bar mexicano, tenemos a un novel Brian Dennehy, en esos años hecho un crío, con toda la bonhomía del mundo comiéndose la escena en las narices del prota (¡sí, joer, este tipo fue tres años después el comisario que trató en vano de hacerle la vida de tiritas a "Rambo"!). Y el detalle friki del asunto es que Bo Derek se casa... ¡con Sam J. Jones! (¡"Flash Gordon" himself! ¡y en su primer rol!), que de actuar no actúa, y de hecho apenas sale, pero lo hace con una cara de buenondismo que cómo no cobrarle cariño, joer, si faltaba un año para que nos salvara a todos de Ming el Despiadado a ritmo de Queen...

IDEAL PARA: Babearse con Bo Derek.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 10 de abril de 2008

"Victor Victoria" (1982).


-- "Victor Victoria". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Julie Andrews, James Garner, Robert Preston, Lesley Ann Warren, Alex Karras, John Rhys-Davies, Graham Stark, Peter Arne, Herb Tanney, Michael Robbins, Norman Chancer, David Gant, Maria Charles, Malcolm Jamieson, John Cassady.
-- Guión: Blake Edwards, basado en el guión de 1933 de Reinhold Schünzel, sobre un concepto de Hans Hoemburg.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "Victor Victoria" en IMDb.
-- "Victor Victoria" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París, los turbios '30s. ¿La Ciudad Luz? ¡Ay, no, lindo!, pedirán todos los gayófilos de rigor. Y es que hay que ver como el encanto decadente del París de entreguerras atrajo a una sarta de dizquescritores que usaban el raspado de pluma de ganso como pretexto para hacer todo eso que los burguesitos decentes de los Yueséi no les dejaban hacer. Bueh, en medio de ese ambiente decadente y retorcido, una cantante clásica trata de hacer audiciones, porque está más que un poco hambreadita. La echan con cajas destempladas, porque no quieren una dama que haga gorgoritos sino una zorra que haga gárgaras, ya me entienden el punto. Por esos avatares de la vida, un vejete que la ha visto, y que tiene sus, ejem, pequeñas aficiones de vejete (léase que le gustan los bellos efebos y eso), intenta reclutarla. Hacen buenas migas, todo platónico por supuesto porque el vejete está bien cuadrado con los muchachos y de las chicas pasa, hasta que de pronto él tiene una idea: si Victoria, la cantante de ópera, es un fracaso... ¡Entonces tendrá que hacerse pasar como hombre! Ella, que no, que la idea es fatal, cómo se le ocurre, etcétera. Pero el hambre aprieta, de manera que ella accede a la idea. Y cuando ella dice que es estúpido porque toda la gente se dará cuenta, él tiene la brillante idea de ¡enmascararemos esto debajo de otra rutina, en la cual serás un hombre disfrazado de mujer! Así es que Victoria, ahora formalmente Víctor, sube a los escenarios gay de París interpretando a un hombre que a su vez interpreta a una mujer... Todo marcharía bien, de no ser porque un yanketa de esos que no se dan el lujo de hacer cositas raras en casa, pero van al extranjero a tener sus delicados pecadillos (antes era París, ahora es Bangkok), y que tiene importantes conexiones y redes dentro de la Mafia, empieza a tomar un turbador interés en Víctor, sin saber que en realidad no es tan turbio porque es Victoria, y... Bueh, todo se va a complicar. Y mucho. Y de maneras muy retorcidas.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1933 se realizó una peli en Alemania, sobre el tema del travestismo y los géneros F/M, etcétera. De ella nadie se acordaba, hasta que del baúl de los recuerdos la extrajo Blake Edwards. Sí, el mismo que rodó la "Pantera Rosa" original y secuelas. La peli se adaptaba como guante al dedo a Blake Edwards y su estilo de comedia "quiero ser fino british y no puedo". De manera que lo hizo. La rodó. Era una maniobra audaz, en todo caso. Porque los '70s estaban dando sus últimos coletazos, entraban los '80s, y el cine pronto enfilaría desde el desborde de autoconciencia que fueron las pelis de aquellos años, hasta el escapismo fantasiástico post Star Wars, algo necesario considerando que se avecinaba la tenebrosa Era Reagan con sus valores conservadores. Esta peli está un poco a caballo entre ambos mundos: por un lado es enormemente autoconsciente y seria (debe ser una de las comedias más adustas que he visto jamás), y por el otro, explota la temática de las perversiones sexuales (el travestismo, en este caso) justo al iniciarse el gobierno de los fundamentalistas cristianos estilo telepredicador. Quizás por eso, por ser muy de su tiempo, de una encrucijada entre dos tiempos, esta peli envejeció tan rápido.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hmmm, veamos. Partamos por Blake Edwards. Su carrera tuvo grandes éxitos en los '50s y tempranos '60s ("Operación Petticoat", "Desayuno con diamantes"), pero después de la revolución contracultural hippie, su estilo de ver y concebir el cine debería haber muerto junto con su carrera, y lo único que le impidió hundirse como un plomo fue el éxito que le aportó "La Pantera Rosa", y que le sirvió para forrarse durante años como director de culto (cada vez que fracasaba con una peli, terminaba regresando a rodar una secuela de "La Pantera Rosa"... ¡si cuando se le murió el Inspector Clouseau original, Peter Sellers, contrató al impresentable de Roberto Benigni como su hijo y rodó "El hijo de la Pantera Rosa"!). Sus pelis en los '80s trataban de seguir un estilo de comedia seria, pero ni eran comedias porque no te hacían reir, ni eran tan serias tampoco (ahí tenemos "Cita a ciegas", "Asesinato en Hollywood", "El mujeriego"...). "Victor Victoria" tiene todo el "estilo" de Edwards. O sea, trata de ser una fina comedia de situaciones, pero no puede evitar oscilar entre un tratamiento muy fino y elegante para ciertas situaciones, y una poca de comedia de golpe y porrazo que haría avergonzar por tosca a Mack Sennett (y por Dios que ha corrido agua desde los Keystone Cops... Si no saben quiénes son los Keystone Cops, cinéfilos aficionados, háganse un favor e investiguen un poco, que me lo agradecerán). No es raro que Blake Edwards haya sido tan exitoso en un sector de la crítica, pero nunca demasiado exitoso en el gusto popular (salvo por la Pantera Rosa y secuelas, claro está): a los intelectualoides les proporcionaba el placer culpable de un buen porrazo, camuflado con refinamiento, de manera que podían reirse y parecer estirados al mismo tiempo, pero al grueso público...

-- Si hay algo que sostiene a esta peli, ese algo son las magníficas actuaciones. A primera vista, contratar a Julie Andrews, la dulce prota de "Mary Poppins" o "La novicia rebelde", podía parecer un disparate completo, pero la actriz british (bien conocida por los teenagers 2000 por ser la abuela de Anne Hathaway en "El diario de la princesa" y secuela, y darle voz a la suegra del ogro en "Shrek 2" y "Shrek Tercero") consigue a punta de encanto y una actuación soberbia, además de un gran maquillista/peluquero, pasar estupendamente bien como la chica que se disfraza de chico que se disfraza de chica. Su amiguete el viejogay, es interpretado por Robert Preston, y realmente se luce, aunque en estricto rigor no era "la pareja romántica". Por el otro lado tenemos a James Garner, que trata de ser pura garrulería como de costumbre, pero que aquí falla su tanto, quizás porque su papel no tiene mucho de comedia que digamos. Su noviecita es interpretada por Lesley Ann Warren, que toda la vida buscó un gran papel y triunfar como comediante fina y nunca lo consiguió (y para pelis con escarceo transexual, estaba mejor el besito que le da Jane March en "El color de la noche"). Además... ¡aparece John Rhys-Davies (¡Gimli himself!)! Sin duda, parte importante de que esta peli no se desplome como un muro mal construido, es que los actores se descorcharon tratando de dar lo mejor de sí. Y Blake Edwards, contando las ganancias y los honores, gracias...

-- A pesar de que la peli se estira y se estira hasta perder la gracia (dos horas un cuarto, un poco largo para ser una comedia, que se supone se basa en el chiste rápido y el puñetazo en la mandíbula al desprevenido espectador), algunas situaciones redimen su argumento, no especialmente malo, pero también bastante ineficiente para explotar el tema (como drama hubiera funcionado mejor, creo yo). Tenemos la secuencia en el restaurante, por ejemplo, en que una muerta de hambre Julie Andrews se da el patachón de su vida. O el bailecito que se manda Robert Preston... O las secuencias con el guardaespaldas... Y por qué no, aunque ya no en clave de comedia, sino de baba lúbrica, el bailecito de Lesley Ann Warren...

IDEAL PARA: Introducirse un poco en el cine de Blake Edwards, ver una peli sobre un tema atípico para el estándar hollywoodense, dárselas de dizqueintelectual y ver cine de gays sin parecer un pervertido, y tener a algunos grandes actores haciendo por todo lo alto lo que mejor saben hacer.

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