11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 3 de mayo de 2015

"Ojos bien cerrados" (1999).


-- "Eyes Wide Shut". Estados Unidos / Inglaterra. Año 1999.
-- Dirección: Stanley Kubrick.
-- Actuación: Tom Cruise, Nicole Kidman, Sydney Pollack, Marie Richardson, Todd Field, Sky du Mont, Rade Šerbedžija, Vinessa Shaw, Leelee Sobieski, Alan Cumming, Leon Vitali, Julienne Davis, Thomas Gibson.
-- Guión: Stanley Kubrick y Frederic Raphael, inspirados en la novela de Arthur Schnitzler.
-- Banda Sonora: Jocelyn Pook.

-- "Ojos bien cerrados" en IMDb.
-- "Ojos bien cerrados" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tom Cruise y Nicole Kidman son una parejita burguesa como cualquiera otra. Es decir, una que tiene un matrimonio firme, consolidado, como roca... y que van a una fiesta, se les van un tanto las copas, y sorpresa, cositas empiezan a surgir. El, coqueteando con dos chicas que andan con unas gatas locas... ganas locas, quise decir, de precipitarse sobre él y comérselo entero (y él, como que sí, como que no, hilarante considerando que hablamos de Tom Cruise, el hombre al que South Park le dedicó un bonito capítulo "en el armario"). Ayuda, claro, que en medio de too, Tom Cruise tiene que ir y atender el caso de una chica de ésas contratás por hora, y que parece se ha mandao peazo colocón, de esos que mejor no se muera en el penthouse o si no qué le decimos a la poli. Nicole Kidman por su parte le coquetea a un vejete mayor que quiere puro llevársela a una de las miles de habitaciones del segundo piso. Al final, ambos se van. Siguen su vida, acá no ha pasao ná, macho... hasta que de pronto, se les ocurre empezar a fumar de la güena, de la que te suelta la lengua. Y empiezan a comentar sobre lo ocurrido la noche anterior. Que ellos son muy pijoburgueses, así es que... ¿ataque de celos? ¡Ay, no, qué horror, qué dirán nuestras amistades! Que para ser chic hay que ser frívolo, insinuar sin lanzarse, etcétera. O sea, bitches con clase. Resulta que él, muuuuuu agarrao'n los machos, dice que sabe bien que ella no lo traicionaría. Ella, por supuesto, mujer que es, en vez de tomárselo como un voto de confianza, va y se siente OFENDIDA. Porque, ya sabemos, una mujer es incapaz de vivir sin dárselas de linda para que el pobre WEÓN a su lado esté siempre en la cuerda floja, y tenerlo así lisito el lomo para poder controlarlo mejor. Así es que ella va y le cuenta una fantasía sexual que ha tenido con un marino. Y él, siendo muy Tom Cruise... ¡se siente devastado! ¿Porque le van los marinos y too? De manera que, ¿qué hace él? ¿Se la folla bien follá para que deje de pensar en weás? Tú no llamas al casting a Tom Cruise para interpretar a un macho recio, así es que obviamente que no. En vez de ello, se lanza a un peregrinaje de esos por la vida. Uno que involucra ir a la siga de mujeres, a ver qué sale. Porque, como que quiere, como que no. Pobre hombre, no se atreve a ponerle los cuernos a su esposa con felicidad y alegría, pero tampoco se resigna a quedarse célibe. O la una o la otra, pero no te amargues la vida, cabrón. Y conste que en su recorrido se le aparecen Vinessa Shaw jovencita, y Leelee Sobieski aún más jovencita (y además en ropita interior apretá, para más baba-baba). Al final, se encuentra con un amiguete que, así a santo de ná, después de no verlo como por churretecientos años, va y le dice: "Mira, no te puedo decir, pero estoy contratado para tocar en una fiesta, y no te puedo decir en dónde es, pero es en tal y tal dirección, y hay una contraseña que nadie-pero-nadie puede saberla, OK ahora te la escribo, y tampoco tengo que mencionarte que la gente que va, tiene que ir disfrazada, y por cierto, después de todo lo que te dije, en particular que hay unas mujeres peazo cuero... no se te ocurra ir, ¿eh?". ¿Y qué va y hace el jodío Tom Cruise? Pues él va a la fiesta. Con un par. Las cosas se van a poner cuestarriba, con mucha teta suelta, y sobre too... con mucho peligro. Porque para variar, Tom Cruise no tiene idea de en dónde se está metiendo. Y eso sí, que no está en un blockbuster de Jólivu sino en una cultureta, así es que ni siquiera el final feliz se lo tiene ganado.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para mediados de los '90s, no mucha gente daba un peso por Stanley Kubrick. Había sido grande, muy grande. "Lolita", "Doctor Insólito", "2001: Odisea del espacio", "La naranja mecánica"... Pero eso era en los contraculturales '60s, '70s. ¿Y desde entonces? La muy aburrida "Barry Lyndon", la polarizante y no 100por100 Kubrick "El resplandor", y "Nacido para matar". Cuatro pelis entre los '70s y '80s. Sólo que no se recluyó. Siguió adelante. Y como eso de dejar pasar siete años desde "El resplandor" hasta "Nacido para matar" debió de parecerle una mariconería, pues ahora va a ser UNA DÉCADA COMPLETA. Y para más inri... la iba a basar en una novela corta ("Traumnovelle", de 1926) con un prota judío en la Europa pre-Guerra Mundial. Ríanse ahora: iba a ser una comedieta sexual protagonizada por Steve Martin, con Woody Allen en un rol secundario (el que, en la peli definitiva, interpreta... Sydney Pollack). El proyecto nunca terminó de abandonar del todo a Kubrick (a diferencia de su Napoleón, que admitámoslo, si la hubiera llegado a rodar hubiera sido algo digno de ver... casi autobiográfico, tratándose de Kubrick). El caso es que al final, Kubrick terminó empeñado en el rodaje, haciendo bueno el tema de la química sexual contratando a un matrimonio de actores, nada menos (Tom Cruise y Nicole Kidman), lo que también tiene su tono de hilaridad si se considera que un par de años después, ambos le estaban dando agradecido trabajo a sus respectivos abogados de divorcios (¿meterse en la piel de los personajes habrá hecho salir cositas raras dentro de su matrimonio?). En cuanto al guión, cambió la ambientación desde un prota judío en la Viena del 900, a una pareja de desabridos yankis contemporáneos (lo que para ¡¡¡TOM!!! debe haber resultado pan comido de actuar). El rodaje mismo, debido al infame perfeccionismo kubrickiano, tomó... 400 días. Casi catorce meses, acreditado en el libro Guinness en su época (no sé si después, pero en su tiempo al menos sí) como EL RODAJE MÁS LARGO DE LA HISTORIA. Aún así, se las arregló para que el presupuesto no se le disparara demasiado (65 millones de dólares, una cantidad significativa para una peli sin muchos efectos especiales, pero que alcanzaron a cubrir el caché de los protas, la recreación de Nueva York EN ESTUDIO EN INGLATERRA porque míster Kubrick era un gallina a la hora de volar en aviones, y montones, MONTONES de chicas en bolas). Por lo que cuando la peli hizo algo más de 160 millones en taquilla, puede considerársela un éxito financiero. Aunque sea porque muchas (¡y muchos, seguro!) fueron a ver a ¡¡¡TOM!!! metido en lo que se promocionó como un thriller erótico (erótico, un tanto a medias, y thriller, no demasiado, o por lo menos, no en el sentido convencional del término). La crítica en general la amó. Nada mal si se considera que el vejete Kubrick no llegó a verla estrenada comercialmente (incluso corre el rumor de que fue terminada después de su muerte, lo que no es efectivo, porque el corte final lo entregó al estudio cuatro días antes de fallecer... sí, es una nota triste esto). Andando el tiempo, "Ojos bien cerrados" no ha quedado como un gran clásico de la filmografía kubrickiana (no al nivel de su producción de los '60s por lo menos), pero sí como una digna peli final. Aunque no testamentaria, eso sí. Mejor así, probablemente.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para mucha gente, el punto de la peli es ver a ¡¡¡TOM!!! y la Nicole en bolas haciéndoselo, y después a ¡¡¡TOM!!! paseándose en medio de un montón de chicas en bolas que, admitámoslo, es un recurso fácil de pasaportar porque es una peli CULTURETA, y ya sabemos que éstas tienen cláusula y permiso especial para empelotar chicas sin que nadie se queje (demasiado). No es raro, si se considera que en la época todavía daban los últimos coletazos de ese subgénero noventero de cine que fue la producción softcore de alto presupuesto. Es probable que muchos que fueron a ver la peli esperando encontrarse otro "Atracción fatal" u otro "Bajos instintos" se llevaron la flor de decepción. La peli tiene sexo (algo) y tetaculo (un poco más), pero no tanto como para justificar el visionado con ojos pornográficos (además, según qué versión, la digitalizada para público yanketa censuró el grueso de los desnudos de la escena de la orgía, lo que es casi como censurar las escenas de comida en una peli ambientada en un restaurante. Lógica yanketa a tope aquí). El sexo en la peli es notoriamente deslavado, casi robótico, desprovisto de casi todo gancho erótico. Y esto es adrede. El cine de Stanley Kubrick tiene una relación bastante especial con la sexualidad, explorando sus ramificaciones en nuestra sociedad contemporánea con ojo de entomólogo, demostrando que hemos desexualizado la sexualidad y erotizado o fetichizado muchas cosas que no son sexuales por naturaleza... enfermizo, sí, pero ése es el punto. "Doctor Insólito" nos presentaba una alegre galería de impotentes y eunucos sexuales que desataban la Tercera Guerra Mundial para tener algo orgásmico con lo que jugar, "Lolita" presentaba la sexualidad como un impulso casi desviado respecto de la puritana sociedad yanketa, "La naranja mecánica" presenta el sexo como algo casi diabólico y a ser reprimido (los únicos personajes que gozan el sexo a tutiplén son Alex y sus parejas, y eso es por algo), y así sucesivamente. ¿A alguien le sorprende entonces que los personajes de "Ojos bien cerrados" tengan una sexualidad tan trancada? El sexo del matrimonio es tan aburrido, que cuando llega el último diálogo de la peli ("fuck"), no tiene prácticamente nada de la fuerza que debería tener el usar la palabra "follar"-"joder"-"culiar", lo que corresponda según su región hispanohablante respectiva, y eso es también adrede. El punto entero de la peli, en lo que a la sexualidad se refiere, es que ésta termina siendo ahogada por las convenciones sociales, por el lugar respectivo que cada uno debe utilizar, y la única vía de escape es adquiriendo más poder (la orgía, no por nada, es creada y financiada por los PODERES INVISIBLES EN LA SOMBRA) o saltándose las reglas (cometiendo adulterio, básicamente). Es una moraleja triste para un thriller erótico, pero es que óigale, como dijimos, eso de "thriller erótico" se lo pusieron los estudios para poder vender una cosa en principio invendible (¿una peli sobre sexo en donde el sexo es aburrido? Caray...).

-- Aparte del obvio comentario social de la peli (los protas tienen un buen nivel, una vida elegante y con cierto lujo, pero aún así están atrapados como hormigas debajo de otra gente QUE SÍ TIENE PODER DE VERDAD), resulta interesante el planteamiento subrepticio respecto al "qué es real". Porque hay dos maneras de ver esta peli. Por un lado, la literal: todo lo que se nos narra es lo que es. Es decir, el prota va y viene por la ciudad, experimenta la orgía, etcétera. Pero otra manera de verla es la metafórica: ¿y si todo lo narrado no fuera más que un gigantesco sueño culpógeno por parte del prota? Porque, obsérvese, la primera sección de la peli es una interacción de a tres (el prota, la esposa y todos los demás), pero a partir de la segunda sección, el foco recae definitivamente en él y su entorno, el cual empieza a volverse cada vez más raro (¿de verdad el prota está siendo perseguido, o todo no es más que una fantasía paranoica autoinducida?). De esa manera, la cacareada escena de la orgía en realidad bien podría no haber ocurrido, o simplemente ser un viaje trippie por parte del prota, que se lo ha imaginado todo como una manera de darle rienda suelta a sus instintos. ¡Leñe, si hasta el título pareciera sugerirlo, porque si nadie tiene los ojos bien cerrados durante ningún fotograma, entonces puede ser que EL PROTA TENGA LOS OJOS BIEN CERRADOS PORQUE ESTÁ SOÑANDO, Y NOSOTROS NO ESTAMOS VIENDO LA REALIDAD SINO QUE ESTAMOS METIDOS DENTRO DE SU CABEZA! La peli tiene la inteligencia necesaria para sugerir el punto de manera muy sutil, apenas con guiños aquí y allá, hasta el punto que es factible afirmar que la peli no es exactamente un sueño sino la realidad, pero la realidad tamizada por la percepción distorsionada (y recargada de semen no descargado) del prota. En ese sentido, la escena de la máscara al lado de la esposa es bastante ambigua y significativa. ¿Cómo es que ella la encontró? Considerando que al tipo lo echaron con cajas destempladas de la orgía, es probable que no se la hayan devuelto así como el disfraz... ¿se la fueron a dejar los matones de la orgía? O por el contrario... ¿ES EL PROPIO PROTA CONFESÁNDOLE SUS PECADOS Y FANTASÍAS SEXUALES A SU ESPOSA?

-- Insistamos en el punto social de la peli, algo que le hubiera gustado mucho al rojillo ése de Kubrick (el mismo tipo que convirtió a "Espartaco" en un panfleto mesiánico... espartaquista, valga el chiste erudito aquí). La peli hace una subrepticia crítica del exitismo. Los dos protas son gentes exitosas, adineradas, modelos clásicos de lo que debe ser el American Way Of Life. Y sin embargo, a poco que el prota se desmarca e intenta ir a meterse allí donde no se supone que deba ir, termina metido en medio de LOS PODERES QUE REALMENTE SON, y sale bien descamado de ahí. El mensaje es bastante obvio: ¿tu libertad, tu éxito económico, tu casita y bienes y familia, toda tu vida estilo propaganda publicitaria de tarjeta de crédito? Falsedad y mentira. Tienes la libertad para moverte por las zonas que se te han designado, y hacer las cosas que te permite tu, digámoslo así, NIVEL DE ACCESO DE SEGURIDAD. Frente a la clásica identificación ideológica entre capitalismo y libertad, vemos una familia capitalista, y exitosa además, que carece de libertad porque existen reglas, y esas reglas fueron escritas por gente tan arriba, que cuando se mueven, ni siquiera te das cuenta o puedes estar seguro de que se están moviendo (ese tipo que te está siguiendo, ¿es un enviado de LA GENTE QUE ES, o es pura coincidencia? Esa chica que se murió, ¿fue un mero accidente, una coincidencia siniestra, o bien se la cargaron y lo hicieron parecer un accidente por INFRINGIR LAS REGLAS?). La peli para colmo está ambientada en Navidad, pero Stanley Kubrick no se decanta por el discurso ñoñoconservador de típica peli americana, de que LA NAVIDAD UNE A LA FAMILIA blablablá, y en vez de ello nos lo retrata como una fiesta fría, aséptica, sin mucho romanticismo, y en particular consumista. La última escena, de hecho, es en una tienda mientras compran regalos navideños, y el diálogo no tiene mucho de reencuentro emotivo de una familia fracturada (es más bien la constatación de que la familia está fracturada, pero que da lo mismo porque sus vidas son mediocres y vacías, pero como están casados, ya tienen el opiáceo perfecto: TO FUCK).

IDEAL PARA: Ver una interesante parábola acerca del sexo, el matrimonio, la libertad, el capitalismo, y todo lo que está entre medio.

jueves, 11 de octubre de 2012

"Repulsión" (1965).


-- "Repulsion". Inglaterra. Año 1965.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Catherine Deneuve, Ian Hendry, John Fraser, Yvonne Furneaux, Patrick Wymark, Renee Houston, Valerie Taylor, James Villiers, Helen Fraser, Hugh Futcher, Monica Merlin, Imogen Graham, Mike Pratt.
-- Guión: Roman Polanski y Gérard Brach, con adaptación y diálogos adicionales de David Stone.
-- Banda Sonora: Chico Hamilton.

-- "Repulsión" en IMDb.
-- "Repulsión" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Londres, los campy '60s. Una manicurista a la que eso de socializar no se le da muy bien, empieza a sufrir los embates de un tipejo que por debajo de su facha de tío lindo, es uno de ésos que la quiero y tengo que tenerla. El caso es que el tipo la invita a tal lugar o tal otro lugar, sólo para recibir el plantón de su vida, por lo que se cabrea mucho (en realidad él ha interpretado que hay una cita, porque ella no ha dicho un sí categórico, y con estas féminas, ya se sabe...). En paralelo, la chica ésta que vive con su hermana, pues bien, esa hermana a su vez tiene una relación de ésas con un hombre que es casado, pero que suponemos le dice a la señora que tiene mucho trabajo y se quedó a dormir en la oficina o tuvo que hacer un viaje, porque se queda lo más bien con la amante. Y resulta que ambos deciden (la hermana y el casado, se entiende) irse de vacaciones a Italia. Por lo que la manicurista se va a quedar solita. Y listo: ya la tenemos liada. Porque nuestra manicurista, bueno, la peli no lo dice explícitamente, pero hay una foto familiar en que ella aparece de niña y mira a un padre o tío o figura de autoridad masculina con evidente aire de terror, y ya con eso nos hacemos una idea. Además de que a la chica, eso de las relaciones sociales no se le da muy bien. De manera que decide que ir a trabajar no es tan interesante, después de todo, no tanto porque haya que trabajar (¿cómo lo hacían cuando no existía Facebook y tenías que encontrar otra manera de matar el tiempo entre que un mes en que te pagaran por no hacer nada y el mes siguiente en que te pagaran por no hacer nada?) sino porque hay que relacionarse con... ¡¡¡GENTE!!! Y se queda en su departamento. En donde las pesadillas empiezan lentamente a comérsela. Pesadillas que, no podía ser de otra manera, tienen su punto de pulsión sexual. Y claro, no falta el desprevenido que se dice que esta es la mía, la chica está solita en su departamento, y no está nada de mal (y Catherine Deneuve se pasea con un camisón traslúcido de infarto cuando estaba buena y no era todavía la "gran dama del cine francés", signifique eso lo que signifique), y va y se mete, y pasa lo que pasa: que la buenorra se defiende con todos los medios sicopáticos que tiene a su alcance. Es una de Roman Polanski, nene, por si no te habías enterado todavía.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lees "Roman Polanski" en los créditos, y ya le vas tomando molde y medidas a la peli. Después de todo, cuándo ha salido algo bueno de este venerable señor. Y no me refiero al talento cinematográfico, claro, que no en balde Polanski ha rodado cosas que merecen estar en varios listados de "lo mejor de", en materia de cine (estamos hablando del tipo que rodó "La danza de los vampiros" o "Chinatown"). También ha rodado algunas mugres, pero sumando y restando, Polanski es un grande. Y es un grande a la manera verdaderamente grande, o sea, no siendo un paniaguado aventajado de los majors de Hollywood, sino rodando a contracorriente pelis que se salen de los marcos establecidos como "normalidad". Su primer largometraje había sido una peliculilla llamada "Cuchillo al agua", que como obra primeriza estaba bastante bien y era casi normalilla en comparación a su cine posterior (un triánguloso amorío medio extraño a bordo de un yate), pero para la segunda se soltó definitivamente las trenzas, y soltó un puñetazo recto a la mandíbula de todo cinéfilo que se precie. Lo que daría por regresar en el tiempo a 1965 para verle la cara a la gente que había visto "Cuchillo al agua" e iba a ver otra interesantilla peliculilla de ese directorcillo Roman Polanski y se encuentra con esta fantasía depravada de ninfomanía reprimida con toques de sadomasoquismo, esa expresión boquiabierta de asco debe haber valido oro. En fin, el caso es que con "Repulsión", Roman Polanski se consolidó como cineasta, inició lo que se conoce informalmente como la "trilogía de los departamentos" (las otras dos son "El bebé de Rosemary", y la aún más salida "El inquilino"), e inició su fructífera colaboración con Gérard Brach, otro buen señor que tan bien no debe estar, porque guionizó varias cosas después para Polanski (entre otras: "La danza de los vampiros", "El inquilino", "Búsqueda frenética" y "Perversa luna de hiel", además de guionizar para Jean Jacques Annaud las grandes "La guerra del fuego" y "El nombre de la rosa"). A saber si Brach tiene prohibición de entrar a Estados Unidos, así como su capataz.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En realidad, la anécdota de esta peli es mínima, lo que a ratos redunda en que se torna un tantín aburrida. Pero la dupleta Polanski / Brach acierta de lleno al centrarse de manera casi exclusiva y obsesiva en el mundo interior de su personaje. Una de las grandes dificultades del cine (a diferencia de la literatura, en donde la palabra es mucho más elástica en cuestiones como sicología de caracteres, por ejemplo) es que al ser un arte audiovisual, las pasa canutas a la hora de graficar lo que es la mentalidad, la visión del mundo y las percepciones de un personaje, en particular de uno perturbado. Que se lo digan a David Lynch, si no. "Repulsión" lo consigue, plasmando en imágenes tremendamente perturbadoras todo el lío de tallarines con salsa que tiene nuestra prota en el cerebro. Ya la sola idea de definir las relaciones sexuales y la excitación sexual eliminando todo ruido ambiental y reemplazándolo con un machacón e irritante tictac de reloj, sugiere con toda potencia el mecanicismo y la falta de emoción con el cual la chica vive su sexualidad (o la falta de ella, a según). Por supuesto que ayuda la extraordinaria interpretación de Catherine Deneuve, pero no es menos fenomenal el trabajo de Polanski y Brach plasmando en imágenes y secuencias lo que en el fondo son desvaríos de una mente enferma (y todo esto, sin abandonarse al siempre tramposo recurso de la ambigüedad del ¿es real o imaginación?). Probablemente no sea casualidad que la primera media hora de peli en donde vemos a la prota interactuando con el mundo exterior y estableciendo los pilares de lo que será el resto de la narración, sea la más aburrida de todo el largo, y que la cosa se ponga realmente buena cuando nuestra prota vea la casa resquebrajándose por una grieta, o soñando con ser sistemáticamente violada, u otras cosas chungas por el estilo.

-- Catherine Deneuve. Su trabajo aquí es simplemente portentoso. Además de que físicamente está muy bella y deseable, dejando traslucir unas curvas de vértigo tras su camisón, su aproximación al personaje como una asocial que le cuesta relacionarse con los demás, y presa de sus propias obsesiones y pesadillas, la aleja notablemente del retrato típico hollywoodense de la mantis religiosa en control de su sexualidad que seduce y después asesina a sus presas (transversal desde "Bajos instintos" hasta "Monster", entre millones de ejemplos que arrancan probablemente desde el Cine Noir sino antes). Es fácil olvidarse, viéndola estar al centro de sus propias pesadillas, que en el fondo estamos frente a una personalidad sicopática y una bomba de relojería lista para saltar ante el primer impulso (o ante ninguno).

-- Hay también implícita una interesante (y probablemente no intencionada) reflexión sobre la libertad. Nuestra heroína o antiheroína, a según, en realidad es y se siente prisionera de una sociedad avasalladora alrededor suyo (la hermana que pasa un poco de ella y con cierta razón por lo demás, los hombres prepotentes que es cosa de verla y querer violarla). Pero cuando se queda por fin libre, es una libertad... ¿para qué? Para esta chica, la libertad es sinónimo de terror. Cuando su hermana se marcha, saltan las últimas barreras de contención, y la chica queda abandonada a sí misma. ¿Resultado? Se le terminan saltando todos los tornillos. Hay una visión decididamente pesimista sobre el tema de la libertad aquí: la libertad por sí misma en realidad no garantiza la felicidad, sino que darle la libertad a una persona no preparada para asumirla, puede llevarla incluso a la destrucción. A esto se añade una interesante segunda lectura si es que asumimos que la prota ha sido objeto de abuso sexual: una persona abusada hasta un punto límite, termina por perder su individualidad y su capacidad de levantarse, y por lo tanto, la libertad terminará siendo un veneno para ella. Son conclusiones desoladoras, pero no por ello menos interesantes. Por otra parte, el cine de Polanski no suele ser uno de soluciones fáciles, por lo menos en sus pelis más personales. Aunque "personal" es relativo aquí (la rodó cargando el morbo para hacer caja y financiar la que de verdad le interesaba, que era "Callejón sin salida"), pero sigue siendo... polanskiana, eso es.

IDEAL PARA: Ver el que probablemente sea el verdadero disparo en la línea de salida por parte de Roman Polanski.

domingo, 1 de noviembre de 2009

"Rebelde sin causa" (1955).


-- "Rebel Without a Cause". Estados Unidos. Año 1955.
-- Dirección: Nicholas Ray.
-- Actuación: James Dean, Natalie Wood, Sal Mineo, Jim Backus, Ann Doran, Corey Allen, William Hopper, Rochelle Hudson, Dennis Hopper, Edward Platt, Steffi Sidney, Marietta Canty, Virginia Brissac, Beverly Long, Ian Wolfe.
-- Guión: Stewart Stern, sobre la adaptación de Irving Shulman, de una historia de Nicholas Ray.
-- Banda Sonora: Leonard Rosenman.

-- "Rebelde sin causa" en IMDb.
-- "Rebelde sin causa" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay un monito de juguete en la calle, y hay un orangután grandote (figuradamente hablando, entiéndase) haciendo el panda con el monito chico. Es que está entubado hasta las repatas, con sus graditos alcohólicos de más, y así es como acaba en la comisaría, porque éstos son los decentes '50s, y no se tolera que los jóvenes anden así como así circulando en la calle toos alcoholizados (cómo cambian los tiempos). En la comisaría, por esos giros del guión que hacen too más fácil para que fluya la acción, el chico le planta el ojo a una chica, pero no tiene ocasión de palabrearse con ella. Cuando los papis van a buscar al chicuelo, el papi sale con eso de que qué importa, que es joven, que la vida hay que vivirla, que al cabro hay que comprenderlo, etcétera, mientras que mami, ¡ah, no, qué van a decir mis amistades!, y todo eso. Y mientras los dos se agarran (o mejor dicho, ella la agarra con él, porque papi es un calzonúo incapaz de plantarle su buen par de correazos a su lengüisuelta señora), el crío descubre que tiene mucha rabia contra todo, etcétera. A la mañana siguiente, pasada la resaca, nuestro criaturo sale a su primer día de escuela, y se encuentra con que la encantadora criatura pasa por su calle (Natalie Wood, ¿OK?). Y las cosas se pondrán feas, porque la chica pertenece a una gang, y a éstos sujetos no les impresiona la actitud frapé que adopta nuestro prota ante la vida. Nada más recién llegadito al barrio, y ya metiéndose en problemas. Las cosas se van a liar, y cuando digo liar, me refiero a liar en serio...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '50s eran un caldero hirviente. Por un lado todo aparentaba tranquilidad y normalidad, porque para eso habían pateado nazitraseros en la década pasada, para ganarse el derecho de vivir bonito en los arrabales eisenhowerianos. Por el otro la gente joven, aquellos que no valoraban el Amerika über Alles porque no habían tenido que defenderla con su sangre (y vísceras, y piernas, y cojones, y de todo), empezaban a pasar de todo y a cansarse de las cosas. La combinación de hormonas adolescentes con el pasotismo adultesco produjo entonces el peor cóctel de todos: REBELIÓN. Los adocenaditos '50s son, y no en vano, la década del Rock And Roll, de Elvis "Pelvis" Presley, y corriendo por los márgenes, de los primeros beatniks. Y así como la Música tuvo su Elvis, el Cine tuvo su ídolo rebelde en James Dean. Claro, si el hombre hubiera envejecido, ahora en 2009 estaría plantaíto en un asilo, muy probablemente, pero como murió joven, su mirar protometrosexual encima de un cigarro casi cayéndose de unos labios afeminadamente entreabiertos quedó hechita para estamparla en las poleras de mijos rebeldes que se rebelaban contra la sociedad de consumo... bueno, consumiendo rebeldía. Lo cómico es que, a través de pelis como "Rebelde sin causa", queda bien en claro que los mayorcitos creían que era el acabóse de todo. Ni sabían lo que se venía. Cuando llegara el hippismo y los '60s, y una nación entera movilizada como un one stand man contra Vietnam, ahí vendría lo bueno. Los '50s eran apenas el empezóse.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli ha envejecido muy dignamente con el paso del tiempo. Quizás considerarla como uno de los más grandes clásicos en la Historia del Cine sea un tanto exagerado, y admitámoslo, mucho de su appeal tiene que ver con que es una de las únicas tres que hizo James Dean antes de quedar machucadito en su auto. El problema quizás es que trata de ser muy discursiva, muy de tesis, y el prota, como que se ve muy mangoneado por guionista y director para decir y hacer aquello que ellos mismos quisieran decir o hacer, en vez de dejarlo ser lo que precisamente se supone que es, un adolescente conflictuado. Yo, por lo menos, nunca he visto un rebelde sin causa de ésos que sea capaz de articular un discurso tan claro, coherente, analítico y metasocial como lo hace James Dean acá. Pero si saltamos este bache, resulta que la peli está resuelta con una solvencia única. La acción es muy concisa (todo transcurre en algo más de unas 24 horas, desde la noche hasta el amanecer de la noche siguiente), y va directo al grano. No se necesitaba más, en cualquier caso, para mostrar la deprimente vida de un adolescente convertido en grano para el molino dentro de una sociedad que lo único que hace, es darle discursos confusos que van en una dirección u otra, y por lo tanto le impiden definirse a favor o en contra de nada. Y Nicholas Ray, director que se movió por varios registros distintos mostrándose como un director quizás no genial, pero sí buen manufacturero de lo suyo (pelis suyas son también "Rey de Reyes" y "55 días en Pekín"), sabe hacer la historia llevadera y darle espesor dramático cuando el asunto lo requiere.

-- Esta peli tiene indiscutiblemente un valor arqueosocial añadido. Es la peli que incendió al público juvenil de los '50s. Es una de las primeras pelis hechas sobre la rebelión juvenil. James Dean con su chaqueta se transformó en un modelo a seguir. Cierto es que ayudó su automovilística muerte en todo, pero ¿qué imagen quedó finalmente del fiambrito cuando lo sacaron de los fierros retorcidos? Pues, lo repito, la de esta peli. James Dean fue así el primero, o uno de los primeros al menos, de una larga casta que incluye a Sid Vicious, a Bob Marley, a Kurt Cobain, a...

-- Las actuaciones en general son bastante buenas. James Dean consigue a punta de énfasis lo que, bueno, admitámoslo, lo que no logra por estar un poco verde en eso de actuar todavía por aquel tiempo (y ya sabemos que el pobre no tuvo mucha carrera después para madurar). Natalie Wood, a su lado, está simplemente maravillosa. El personaje de Sal Mineo, una vez que se entienden algunos incómodos subtextos (la peli en ningún minuto lo dice por problemas de censura, lo que origina una lectura un tanto errónea del triángulo que conforman, haciéndolo pasar como "una familia", pero en realidad se supone que su personaje es gay), está estupendamente actuado, y la manera en que su personaje acaba desarrollándose es touchy (por no decir que le roba la peli en sus narices a los dos protas, en más de alguna escena). Del lado de los adultos tenemos a Edward Platt en un minúsculo y bien aprovechado rol como jefe de policía, una década antes de ser el jefe de CONTROL en la mítica serie televisiva "El Superagente 86", a Jim Backus componiendo un papi melindroso de una manera simplemente magistral, y a Ann Doran como su prepotente esposa también dándole duro al papel.

-- Uno de los temas que esta peli explora, y explota muy bien, es la sexualidad reprimida. Mientras los adultos se mueven en un mundo casi de Pato Donald, perfectamente asexuado y, por qué no decirlo, castrado, los jóvenes rebullen de hormonas, y eso es claro a lo largo de toda la peli. Quizás la mejor escena es aquella en que Natalie Wood trata de buscar el cariño de su muy compuesto, estirado y quebradizo padre, mientras que éste la rechaza porque ella ha crecido y ésas son boberías propias para las niñas chicas, lo que hace pensar que el caballero tiene más de alguna viga trancada en el encéfalo. La pelea a cuchillos o el chicken run tienen, por su parte y a la larga, una enorme carga erógena, un componente de conseguirse chicas a lo bestia, haciendo demostración de las cosas, con todo lo que implica (el final de la chicken run en eso es de antología). Y ya no digamos ese personaje de Sal Mineo, lleno de hormonas y al mismo tiempo obligado a contenerse porque resulta que su sistema hormonal lo está llevando por el lado emo en vez de por el lado machoviril de toda la vida. El hecho de que muchas cosas sólo puedan insinuarse por razones de censura, hacen el ambiente todavía mucho más mórbido, si es que cabe.

-- Secuencias memorables. James Dean tratando de dárselas (infructuosamente) en el planetario. La pelea a cuchillo en el mismo planetario, mucho más realista y emocionante que muchas rodadas en pelis de dizque-acción. Y la chicken run, por supuesto.

IDEAL PARA: Ver una peli muy de su época, pero que todavía tiene unas cuantas cosillas que contar sobre la nuestra propia... y quién sabe por cuántas décadas más.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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