11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 11 de noviembre de 2007

"Radio Corazón" (2007)


"Radio Corazón". Dirigida por Roberto Artiagoitía. Protagonizada por Manuela Martelli, Daniel Muñoz, Daniel Alcaíno, Claudia Di Girolamo, Juana Vale, Néstor Cantillana, Amparo Noguera, Tamara Acosta, Felipe Braun, Katyna Huberman, María Paz Grandjean, Bastián Bodenhöfer, Roxana Campos, Claudia Santelices, Alvaro Salas. Chile. Año 2007.

¿De qué se trata?
¡Bienvenidos una vez más a su gran programa radial, "El Chacotero Sentimental", los estaremos acompañando desde las dos hasta las cuatro de la tarde...! Todo Chile escucha y sintoniza el programa radial que conduce el Rumpi, y en el cual se desatoran todos los atorados con sus cuitas y chirindangas sentimentales. Como por ejemplo Nice, una curvilínea estudiante de Cuarto Medio (Manuela Martelli, ¿OK?), que no quiere perder su virginidad con cualquier hueón calentorro, y como tiene con sus amigas un pacto de llegar a los 18 siendo una mujer, pues bien, tiene que ponerse en campaña, aunque eso signifique nada menos que, ejem, extorsionar a su propio padrastro para que éste le haga la faena (como sufre Daniel Muñoz, ¿eh?). O Sandra, una señora bien alterna, y con recursos económicos para dárselas de alterna, claro está, que tiene a su hijo too pollerúo y mamón, y que recibe en su casa a la noviecita de éste (su futura nuera) porque se van a casar... y descubre poco a poco que la nuera está bien buena, la suerte de su hijito, y cómo vamos a desperdiciarla, dice ella... O como Valeria, una especie de mayordoma e institutriz de niños en un fundo patronal bien apatronao, en el cual hay una fulanita con pasaporte a fecha pa'l patio 'e los callaos, que se dice a si misma "bueno, yo me voy a morir, así es que dejemos a mi joven y apuesto maridito con una chica linda que cuide a los niños", y le pide a la Vale, pobrecita ella, que se sacrifique y se tire a su marío para que éste se enganche. Esa onda, compa're... La 'urazna, logo...

El espíritu de los tiempos.
La democracia ha avanzado en Chile a trompicones. En 1990, cuando Patricio Aylwin asumió la Presidencia de Chile, agarrándole a tirones con sonrisa la banda presidencial a don Daniel López... perdón, don Augusto Pinochet Ugarte, pues bien, en ese 1990 todos creían que la democracia llegaba acompañada de un destape a la ezpañola en que íbamos a poder ver tetas y culos al aire, con lo que fueran a ser los equivalentes chilenos de Marta Sánchez... Y, puez no, porque después de exhibir a la medianoche teleseries calentorras como "Pantanal", o de que Patricia Rivadeneira se falopiara con la bandera chilena en un discutido desfile, los moralistas dijeron que democracia zí, zeñó, pero libertinaje no, carajo, así es que todo se reprimió de nuevo, como en los mejores tiempos de nuestro benemérito Capitán General. De modo que cuando en 1995 salió un programa radial desencartuchado como "El Chacotero Sentimental", en que la gente tenía tribuna para contar sus penas y aventuras amorosas, resultó un éxito brillante. Era el programa justo para el momento justo, porque dejó en evidencia que Chile no era como los pechoñeques querían que fuera, tranquilo y gris, sino uno rabiosamente vivo y multicolor. El tirón dio incluso para una peli, "El Chacotero Sentimental", precisamente, que de tan exitosa, siempre se dijo que venía la segunda parte, lo cual en el fondo es una cretinez, porque no puede haber una segunda parte para una peli que en realidad es una colección de tres cortos. Pero como el Rumpi, el conductor del programa radial y productor de la peli, ha ido cada vez más en la cuesta abajo, pues en algún minuto tenía que reverdecer laureles. Así es que aquí tenemos otra vez calcadita la fórmula de "El Chacotero Sentimental", nueve años después de la anterior, en la peli "Radio Corazón". Que todavía una peli como ésta funcione, es sintomático: parece que en nueve años, el país no ha avanzado mucho, porque en un país en donde no estuvieran tan bien aposentados los enemigos de la democracia, una película como ésta estaría condenada irremisiblemente al fracaso...

¿Por qué verla?
- ¿Podríamos decir que por ser una radiografía del Chile actual...? Mmmm... Quizás. La primera historia, la de la chica empecinada en perder la virginidad, claro que sí. Después de todo, las pokemonas hoy en día están todas sueltas, y lo que es peor, no tienen responsabilidades sexuales de ningún tipo, simplemente porque nadie se ha preocupado de inculcárselas (los grupos conservadores no cuentan, para ellos "inculcar responsabilidad" es enseñar a rezar el rosario y elevar las plegarias a personajes de ciencia ficción como Dios o la Virgen María, en vez de promover el uso del condón, enseñar sobre el SIDA, o desarrollar planes educativos que compatibilicen la vida sexual con la sentimental). La segunda es demasiado elitista como para resultar interesante como radiografía del Chile actual; digámoslo con todas sus letras, la mamita alternativa de buena situación que se retrata, con aficiones artísticas y que pasa metida en perfomances y cosas así, pertenece en realidad a un segmento etáreo bastante minoritario en la sociedad chilena; el personaje de interés ahí es el amiguete amargado del prota, que tuvo un divorcio traumático con su señora y desde entonces dice que son todas unas perras, todas unas putas, etcétera (pero lo más bien que va donde ella cuando ella lo llama, calzonúo 'e mierda nomás). Y la tercera ya no digamos, de realismo no tiene nada, salvo que tomemos la historia por su dimensión satírica. Porque de que es una crítica feroz contra el clasismo chileno, lo es; no recuerdo haber visto en ninguna peli chilena del último tiempo una descripción tan perfecta y acabada de la soberbia, arrogancia, prepotencia y falta de valores democráticos de nuestra élite chilena, como en la grandiosa escena en que la familia en masa se niega a aceptar que uno de sus hijos regalones se siente a la mesa con una antigua nana, que en el concepto de ellos debería quedarse como nana para siempre, faltaba más, que quisiera encaramarse por la pirámide social y ser gente como uno, la rota descarada. Pero debido a que siguen el mismo esquema, es inevitable comparar a "Radio Corazón" con "El Chacotero Sentimental", y ahí queda claro que en general la ferocidad social está bastante atenuada.
- El trabajo de la peli es bastante pulcro y correcto. Roberto Artiagoitía, el Rumpi, decidió esta vez prescindir de los servicios de Cristian Galaz, el que le dirigió "El Chacotero Sentimental", y que desde ese entonces ha estado en la cuesta abajo (antes de embarcarse acá, dirigió las mediocres "Carrera, el príncipe de los caminos", y "Rodríguez, el hijo de la rebeldía", para el ciclo de "Héroes, la gloria tiene su precio", por no hablar de su inane teleserie "Hippies"). Esta vez el propio Rumpi se hace cargo de la dirección, y la mano se nota. Se diga lo que se diga, el Rumpi no es un cineasta, ni siquiera un aficionado genial. Hace su trabajo bien, es pulcro, limpio y ordenado, pero poco más; no hay nada en la peli que nos remezca un poco fuera de lugar, como podíamos decir por ejemplo de la entretenidísima "Sexo con amor", dirigida con mucho más inspiración por Boris Quercia. Incluso hay su toque ególatra, cuando muestra a medio Chile pegado a la radio, escuchando al Rumpi y su programa radial... (como se deben echar de menos aquellos tiempos de gloria, ¿eh?). El Rumpi tomó la saludable decisión de meter a la licuadora todo lo que funcionara en términos de darle el gusto al público, y listo. ¿Quieren historias con una mordida de morbo? Pues llamamos para los guiones a Pablo Illanes, ilustre y truculento guionista de culebrones como "Adrenalina", "Playa salvaje", "Machos" o "Alguien te mira", y listo. ¿Al público le gustan las tetas al aire? Contratamos a Manuela Martelli y Tamara Acosta, y estamos aviados. ¿Las lesbianas son hot? Pongamos una historia de niñas haciendo tortillas, y estamos OK. ¿Las liceanas pokemonas la llevan? Pues una liceana más y perfecto. ¿No hay que cansarse mucho dirigiendo actores? Pues llamemos a algunas sandías caladas, como Daniel Muñoz, Claudia Di Girolamo o Amparo Noguera, y vamos sumando activos. ¿Al público le gusta la historia del príncipe y la pordiosera? Hagamos entonces nuestra propia versión de "Sueño de amor", y ya marchamos bien. Todo está bien, todo encaja, todo resulta a pedir de boca... pero ¿hubiera sido mucho pedir un poquito de riesgo, sólo un poquito...? ¿En particular, considerando que respecto de la creatividad y las platas, el Rumpi no debía rendirle cuentas a nadie...?
- Las actuaciones son, en general, de buen nivel. En la tercera parte no lucen mucho porque es un cuento de hadas vulgar y corriente, con papeles estereotipados a más no poder, salvo por Amparo Noguera, que se luce como enferma terminal. En la segunda, Claudia Di Girolamo está en su punto, sin pasarse tampoco, Néstor Cantillana la hace bien, pero a cambio, Juana Viale como la noviecita argentina no muestra ni de lejos las razones que deberían haberla convertido en la perdición emocional no sólo del chico embobado, sino también de su futura suegra. Y en la primera, la llevan por todo lo alto Manuela Martelli y Daniel Muñoz, con la limpia eficiencia que se espera siempre de ellos.
- Bueh, vamos a la parte femenina, que no hay buena historia de amor y sexo si no hay al menos una mamadera al aire. Aquí, la delicadeza corre por cortesía de Manuela Martelli, con un topless ilustre en "B-Happy", y que con títulos como "Machuca" y "Malta con huevo" está encaramándose como el relevo generacional de Tamara Acosta... Y para más énfasis, ¡¡¡la escena es COMPLETAMENTE GRATUITA!!! Y la mencionada Tamara Acosta, que ya había estado hot en "El Chacotero Sentimental" (y en varias otras más, digamos), y que envejece bien... y por Dios, qué bien... Lástima que en la parte de la historia lésbica, nuestro heroico Rumpi se nos acobarde. Porque la famosa Juana Viale es un miscasting completo, si ella sabe actuar entonces yo soy Daniela Romo, y verla en cueros hubiera sido lo único que la hubiera podido reivindicar ante nosotros.

IDEAL PARA: Ver una película que más o menos cumple con todo el hype que se montó alrededor suyo. Lo de "cumple", signifique eso lo que signifique.

domingo, 7 de octubre de 2007

"Malta con huevo" (2007)


"Malta con huevo". Dirigida por Cristóbal Valderrama. Protagonizada por Diego Muñoz, Nicolás Saavedra, Javiera Díaz de Valdés, Manuela Martelli, Mariana Derderián, Patricio Díaz, Alejandra Vega, Aline Küppenheim. Chile. Año 2007.

¿De qué se trata?
Las cosas funcionan mal para Vladimir, un escultor al que ha dado de baja la veterana pero aún de buen ver Aline Küppenheim, y que ha terminado con sus cosas en la calle por no pagar el arriendo (¿y cómo, si es un vago de porquería?). En eso, casi como caído del cielo, aparece un viejo amigo del Cole, que ahora trabaja en un laboratorio. Este amiguete se lo secuestra a una picá en la que sirven la vieja y gloriosa malta con huevo, trago al que pronto nuestro escultor se hace adicto. Tras una poca de manipulación, nuestro heroico escultor termina convenciéndolo de que deberían irse a vivir juntos. O algo así, al menos. Las cosas se complican cuando aparece la novia del amiguete del laboratorio, que es una chica de curvas más o menos peligrosas (bueh, más tonicidad muscular de gimnasio que curvas, pero no importa), y con la cual no hay onda... pero sí. Y se complican aún más cuando esa onda acaba en el mueble de dormitada y relajación conjunta. Y se complican aún peor cuando aparece una chica media gótica y media darkie y entera rara que le echa flor de maldición encima. Y acaban de complicarse cuando descubre que todo el enredo podría estar asociado a una misteriosa nueva capacidad, la de viajar por el tiempo... ¿"Acaban de complicarse", dije...? ¡Por el contrario, las complicaciones recién comienzan...!

El espíritu de los tiempos.
¡Ah, venerable Hitchcock, cuán larga es tu sombra! Mira como son las cosas, Alfredito, hasta acá llegó tu sombra. Lo soltaré desde ya. El argumento de esta peli ya lo habíamos visto, y se llama "Psicosis"; sólo que la otra iba de pirados y ésta va en clave de ciencia ficción, o algo por el estilo. No abundaré en los más que evidentes paralelismos entre ambas tramas, pero sí coinciden ambas en contar una historia particular hasta la mitad de la película, y después de la mitad, el carrete entero se rebobina para mostrarnos que la peli no se trataba de una cosa sino de otra bien distinta; también coinciden en que el elemento más importante de la trama, la malta con huevo, así como los 40.000 dólares de "Psicosis", no son sino un McGuffin para hacer entrar la historia en vereda, porque daba lo mismo que fuera la malta con huevo o la última bebida energizante del mercado (incluso así hubiera quedado más satírica, aunque menos "chilena"). A falta de mayores antecedentes, especulo que el asunto pasó más o menos como sigue. El señor Cristóbal Valderrama fue a una Escuela de Cine. Por lo tanto, allí tuvo que ensartarse a una enorme cantidad de cineastas que los culturetas consideran como clásicos, incluyendo esos-cineastas-franceses-que-nadie-ve, insufrilia alemana, viejas glorias del cine mudo que ya no tienen nada que decir...; entre ellos le pasaron de contrabando al gran Alfred Hitchcock, y teniendo que elegir entre imitar al entretenido y ameno Hitchcock o a algún franchute filmando sobre niños con chorrocientos golpes o a algún alemancete cantando las glorias nibelungas en glorioso B/N, se quedó con Hitchcock. Se apropió así del guión de "Psicosis" (quizás de manera inconsciente, le concedo en eso el beneficio de la duda, porque se nota al menos que se la curró para que no se note la similtud), lo adaptó en clave de CF, y VOILÀ! Película habemus.

¿Por qué verla?
- Es una saludable muestra de que la nueva generación de cineastas chilenos se han sacado por fin de encima el pito y el charango, y ahora ruedan cosas entretenidas (o al menos lo intentan), en vez de hacer películas que traten de explorar en el legado precolombino de la identidad nacional en oposición a la cultura imperialista de Estados Unidos que etcétera. Y es que la nueva generación tiene una relación más que cariñosa con el legado cultural del cine cutreta de toda la vida, como por ejemplo el policial serie B ("Límite") o el cine de artes marciales a lo Hong Kong ("Kiltro"). En este caso se trata del cine cutreta de CF. Recordemos que en su tiempo, el cine de Alfred Hitchcock era considerado como meros fuegos de artificio, hasta que su estructura fílmica fue reivindicada y llevada al panteón (en el doble sentido de "Olimpo" y de "camposanto") por las gentes de "Cahiers du Cinema" y otros innombrables del culturetismo intelectualoide europeo. Recordemos también que para el público hispanohablante, el legado de Hitchcock ha sido convenientemente tamizado por Alex de la Iglesia, que tiene su propia bizarrada hitchcockiana en la brillante y delirante "Crimen ferpecto", y que Alex de la Iglesia es también sumamente devoto de la casquería cutre (ahí tienen "Acción mutante", "El día de la bestia", "Perdita Durango")... Así es que ahora viene la versión chilenoide del tándem creativo necrofílico Hitchcock/de la Iglesia. Aunque de pronto tanto discurso metamoderno puede llegar a resultar molesto, después de todo los '90s ya pasaron... (habrá quien encuentre graciosa la escena de postcréditos en la cual vemos una cita nada disimulada a la vieja serie de TV de "El Hombre Increíble", pero yo me reí más de la poca vergüenza, que de la escena en sí).
- La historia de la peli mezcla adecuadamente y en dosis iguales el viejo relato de suspenso policial, con ingredientes de ciencia ficción. De paso, demuestra que no se requieren presupuestos armagedónicos ni efectos especiales desopilantes para contar "una de CF" si se tiene una historia con garra. Porque a lo largo de toda la historia, aparte de algunos efectos de cámara y un poco de ketchup por aquello de cuando hay sangrita fuera de sus tuberías naturales, no hay ningún efecto especial. Y en realidad no se nota.
- Vemos a Javiera Díaz de Valdés en pelotas. Eso está bien. Para desgracia, Manuela Martelli se nos puso fifí y ya no rueda escenas de ésas (las hacía cuando era una donnadie en "B-Happy", y todavía recordamos sus besitos con sabor a leche condensada en "Machuca"). Lo que podría ser síntoma de una tendencia preocupante. Lo que hizo grande y glorioso al viejo cine chileno no era la deprimente reflexión antidictadura ni esa paraconciencia social de la que pretendían (tras)vestirse los directores de ese tiempo, sino que las actrices no le tenían cuco a empelotarse y dejarse succionar por todas partes, algo que los cineastas de hoy en día están dejando preocupantemente de lado para preocuparse de otras cosas, como por ejemplo las ideas, la trama o los personajes. ¡Cuándo aprenderán, oh Bastet, cuándo aprenderán...!

IDEAL PARA: Ver una hitchcockada a la chilena con elementos de ciencia ficción.

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