11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 12 de junio de 2008

"Juego de poder" (2007).


-- "Charlie Wilson's War". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Mike Nichols.
-- Actuación: Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Ned Beatty, Om Puri, Wynn Everett, Mary Bonner Baker, Rachel Nichols, Shiri Appleby, Jud Taylor, Emily Blunt, Peter Gerety, Faran Tahir, Rizwan Manji, Christopher Denham.
-- Guión: Aaron Sorkin, basado en el libro "Charlie Wilson's War: The Extraordinary Story of the Largest Covert Operation in History", de George Crile.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estados Unidos, in Dallas fashion, 1980. Un grupo de legisladores se ha reunido a olvidar las penas de su sacrificado trabajo, en un jacuzzi lleno de strippers y playmates, eso es descansar y no lo mío escribiendo reseñas de cine. Pero en fin, el diputado Charles Wilson está gozando del panorama, cuando de pronto en la TV ponen una nota sobre los esforzados Freedom Fighters de Afganistán. Wilson piensa entonces "that's it, we'll kick soviet asses here!", y con la ayuda de una amiguita socialité muy fina (ya saben, suave anfitriona de día y salvaje amante de noche... y cristiana fundamentalista salvo en donde verdaderamente importa, en la cama) llevan a cabo un estudio sobre cómo podría sostenerse a los afganos. Ya que Rambo como opción aún no estaba disponible (sorry, guys, habrá que esperar a que los malvados soviets capturen a mi buen Coronel Trautman), no queda más remedio que enviar armas. El asunto es que, a diferencia de la tercera de Rambo, se supone que los Estados Unidos no intervienen directamente, así es que Charlie Wilson tendrá que usar la proverbial mano mora con Israel, Arabia Saudita y Egipto para, en una improbable y rocambolesca alianza militar, les entreguen a los afganos los indispensables Stinger para sobrevivir. ¿Conseguirá ganar Charles Wilson esta guerra que ha impulsado casi con espíritu de sobrev...? ¡Bah, déjense de pavadas! Si saben de Historia Universal, o al menos se toman la molestia de leer los periódicos, ya saben que los Freedom Fighters les dieron a los soviéticos por el lugar donde no sale el Sol. Y después...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Mucho revisionismo han generado los bienintencionados intentos de nuestros amados Estados Unidos de América ("O! say can you see by the dawn's early light, What so proudly we hailed at the twilight's last gleaming..." snif-snif... ¡Que me emocionan, infelices!) por extender la libertad y la democracia en el mundo, ideales tan altos y magníficos que autorizan por supuesto toda clase de prácticas reñid... perdón, divorciad... perdón, un poco distantes de dicha democracia y dicha libertad, como por ejemplo intervenir militarmente en ciertas regiones del planeta (Bahía Cochinos, Granada, Vietnam, Irak), crear cárceles en islas tropicales para prisioneros subhumanos sin derechos civiles, o financiar panfletos de bien conocidos mendigos, con corbata de seda para tratar de no verse como los pordioseros que son, para derrocar a gobiernos upelientos que se instalen democráticamente por ahí. Una de las más celebradas operaciones de Estados Unidos, por lo chapucero que salió todo, fue el asunto de Afganistán. Dicho en breve: a pesar de aparecer superficial e internacionalmente como una república gobernada desde la ciudad de Kabul, en realidad es un país de tribus que se han matado alegremente entre sí de montaña a montaña por un quítame allá esas laderas empinadas durante los últimos 4000 años, salvo las veces en que algunos extranjeros han intentado conquistarlos, frente a lo cual los afganos, con perfecto espíritu catalán "Corazón valiente", han dicho "¡Ah, no, pues no, que a un afgano sólo lo mata un afgano, faltaba más!", y han dejado regadito el campo de muertos (léase las fallidas invasiones británicas del XIX, por ejemplo, que terminaron en sendas masacres, y no de afganos precisamente). Bueno, como a nadie le interesaba un territorio como Afganistán que sólo es bueno para las cabras, y los afganos no salían de sus montañas, dedicados como estaban a su deporte de matarse mutuamente, jamás habían aparecido en el mapa mundial, ni siquiera cuando su reyecito Amanallah Khan intentó crear una democracia occidental y acabó bien derrocado, y muerto no, porque alcanzó a exiliarse, que ya saben que los afganos vivimos a la afgana, caramba, y no vienen estos occidentales a decirnos cómo debemos matarnos. Hasta que la URSS decidió invadirlos. Como diría mi amigo Jack Slater: "Big mistake!". Porque los afganos, con un poco de ayudita yanki, aprendieron a deshacerse de los soviéticos. Luego, siguieron aprendiendo y decidieron que si habían podido hacerla buena con una superpotencia mundial, bien podían hacerla buena con dos, le prestaron oídos a un tal Osama bin Laden, y ¡¡¡BUM!!! Torres Gemelas abajo. Es lo que tiene la democracia de verdad, aunque sea por el expedito medio de hacerse oir a la afgana: puede que algunas opiniones no te gusten, y dejen unos tres mil y algos muertos por el camino...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una gran peli política. Y eso, siendo una sátira. Porque no nos neguemos, no vamos a decir que la peli es una farsa completa de principio a fin. Es la clase de pelis en la cual un trío de personajes hace el tonto con algunos diálogos olis, casi de animé japonés, pero después de algunas payasadas varias terminan salvando el día. ¡Y qué salvamento! Botando helicópteros de la siniestra Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a mansalva, a punta de misiles autodirigidos. El asunto es que este tono farsesco es deliberado. No hay ninguna intención de convertir al diputado siembraesperma, a la socialité reborn christian cachas, o al espía cágomeenmijefe en héroes. Son los protas y apoyan "la causa del bien", pero todo lo hacen en tono de comedia, un poco como en esas pelis de rateros de mala monta en las cuales se supone uno debe empatizar con los malvados, pero para que no nos pasemos al Lado Oscuro de la Fuerza, los presentan como una panda de ineptos, y así todos contentos. Influye, por supuesto, el hecho de que regrese Mike Nichols a la dirección en plena forma; este Nichols ya nos había regalado esa gran caricatura del engendro bifronte Bill/Hillary Clinton que fue "Colores primarios", y de su ductibilidad como director hablan joyitas fílmicas como "¿Quién le teme a Virginia Woolf?", "El graduado", "Lobo" (bueno, también dirigió el remake de "La jaula de los pájaros" y "Closer: Llevados por el deseo", pero no siempre se puede estar over-the-top, ¿no?).

-- Los diálogos son muy fluidos y naturales, aunque debían mezclar dos materias primas. Por un lado, los protas debían hablar en gracioso sin que se notara oligofrénico ni pueril, es decir, sin abandonar la seriedad. Por el otro, recrean más que bien el contexto político de la época (los '80s), a una escala tal que dudo alguien sin conocimientos a lo menos básicos del who's who reaganiano pueda entender a cabalidad algunas referencias (algo lógico y natural, porque los personajes están hablando entre ellos, no tratando de hacer contacto con las inteligencias alienígenas más allá del Cuarto Muro). Estas menciones crean el efecto de personajes inmersos en su propio universo, a la vez que generan la sensación de un mundo más amplio más allá de los personajes, algo que no todas las pelis consiguen. Esta lo logra, y en plena forma.

-- Los actores están fieles a su propósito, y en verdad no podrían haber sido mejor elegidos. Tom Hanks como el mentado Charles Wilson vuelve a su olvidada faceta de comediante, pero cuando requiere que su personaje se ponga dramático, cambia fácilmente de registro sin que se note. Julia Roberts una vez más luce su gran talento como comediante, interpretando a una chica de sociedad antipática a más no poder, a cuenta de su fanatismo cristiano (se dice que ella iba a tener el papel de mala en "La pareja del año", pero quiso el de chica buena, pero viéndola aquí, lo hubiera hecho más que bien en el lugar de Catherine-Zeta Jones...). Philip Seymour Howard una vez más nos muestra lo camaleónico que es (fue el prota de "Capote", le robó la peli en las narices a Tom Cruise como el malo maloso de "Misión Imposible III"...). Acompaña muy bien Ned Beatty en un fugaz secundario (por Dios que ha envejecido y ha engordado este hombre, como patiño de Lex Luthor en "Superman" era tamaño ligeramente chapadito, y ya va en King-Size...). Y completa el elenco Amy Adams, altísimos sus bonos después de interpretar a la carismática (y, ejem, treinteañera) prota de "Encantada", y que aquí prueba a eso de cambiar de registro para no quedarse encasillada, lográndolo con el mayor de los éxitos (de los cuatro gatos que vimos esta peli en el cine, claro está, que para el grueso del público cuya fuente de conocimiento sobre el mundo es "The E! True Hollywood Story", es dudoso que obtenga de ellos reconocimiento).

-- Mención especial para, ejem, las Angeles de Charlie, ñomiñomi. Charlie Wilson es la clase de personaje que le gusta lo bueno, incluyendo chicas curvilíneas y voluptuosas, y a diferencia de otras pelis con gancho femenino en donde todo se queda en menciones esporádicas, acá sí que tenemos carne en la parrilla. Bueno, no hay desnudos ni escenas de sexo, pero las asesoras de Charlie (las ángeles de Charlie, ¿lo pescan...?). Tenemos a Shiri Appleby, famosa por su gran one-hit en la serie de TV "Roswell", y también a Rachel Nichols, de relativa fama por ser la prota en TV de "The Insider", y secundario de lujo en "Alias", además de futura Scarlett en la versión cinematográfica de "G.I.Joe". Y es que no sólo de ideas profundas vive el hombre, sino de todas las chicas bonitas que le depara el Señor... (Bastet, en mi caso).

-- Por debajo de la sátira política, el mensaje de fondo es desolador. La peli no lo dice directamente, pero es obvio por la escena de reunión final, que los propios Estados Unidos, por su ceguera e incompetencia, se acarrearon el desastre del 9-11. Y en un contexto más amplio, ¿acaso no caen siempre los grandes poderes por lo mismo? ¿Acaso no es esa visión despectiva y etnocentrista del mundo lo que le acarreó Teutoburgo al Imperio Romano, Afganistán al Imperio Británico, la luna de Endor al Imperio de Star Wars...? ¿Son derrotados los grandes imperios por "el triunfo de la barbarie y la religión", como reclamaba el venerable Edward Gibbon, o se derrotan a sí mismos, víctimas de la ὕβρις y el autoengaño...? Cuestión no resuelta, por supuesto, y tocada tangencialmente por esta peli. Pero deja pensando. Bastante. Y esa es la diferencia entre una peli entretenida (ésta lo es), y una buena (también lo es).

IDEAL PARA: Ingresar en la trastienda de cómo se manejan las cosas en Estados Unidos, y de cómo la enorme y dinosauria mecánica burocrática ha levantado y administra un imperio... y podría hundirlo.

ENLACES.

-- (Ir a la página). Sitio oficial de la peli.
-- (Ir a la página). Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página). Entrada en la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página). Comentario en El Otro Cine.
-- (Ir a la página). Comentario en Cine Bits.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].


"El árabe" (1976).


-- "The Next Man". Estados Unidos. Año 1976.
-- Dirección: Richard C. Sarafian.
-- Actuación: Sean Connery, Cornelia Sharpe, Albert Paulsen, Adolfo Celi, Marco St. John, Ted Beniades, Charles Cioffi.
-- Guión: Morton S. Fine, Richard C. Sarafian, Alan Trustman, David M. Wolf.
-- Banda Sonora: Michael Kamen.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estados Unidos. Un grupete de iluminados jerarcócratas soy-yanki-obedéceme, están inquietos porque los políticos árabes están ramificando sus intereses petroleros, lo cual podría llevar a... ¡horror! ...una mayor competencia en el mercado petrolero. Claro, los precios bajan, pero el problema es que con pozos petroleros fuera de la jurisdicción del Aguila Calva, pues bien, podría ser que estos rotosos recién bajados del camello se les ocurriera poner en práctica ciertas ideas de 1776 tales como la libertad, la búsqueda de la felicidad, la autodeterminación... En la URSS también están preocupados. Así es que ambos lados, quién sabe si por separado o en entente cordiale, "ayudan" a que sucedan "accidentes estratégicos", que provocan la muerte natural de ciertos líderes árabes detrás de la operación (es natural morirse después de que te arrojan desde un enésimo piso, ¿no?). En Arabia, Fatherland de uno de los pobres desgraciados, Su Majestad el Petroleócrata nombra a un nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, que aunque árabe hasta la médula, tiene el porte y los modales ingleses de Sean Connery (bueno, si el culturalmente white trash yanki Brad Pitt pudo llegar a ser el grieguísimo Aquiles, ¿por qué el refinado británico Sean Connery no puede llegar a ser un sibarita saudí?). Una fulana, que se dedica a hacer trabajos de tipo sexo+muerte, que se ha encargado de darle pasaporte al ultramundo a uno de los anteriores asesinados, recibe entonces la comisión de darle a Sean El Arabe Connery el mismo tratamiento. Y ella va. Para su desgracia. Porque Connery, es que Connery es mucho Connery, es el Macho Bond himself, así es que a ella no le queda más que caer rendida en plan geisha a sus pies. Pero los jefazos de ella apuran. Después de todo, Connery habla en las Naciones Unidas, y promete lo impensable: ¡Arabia Saudita abandonará la OPEP, reconocerá a Israel, y trabará una alianza estratégica con ellos, con miras a solucionar la crisis del Medio Oriente! ¿Conseguirá nuestro buen árabe salvar al mundo de sí mismo, de la sombra del Holocausto total, y conquistar el corazón de la bella asesina con corazón de oro...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo dicho tantas veces. El cine de los '70s era serio. De verdad serio. A tres años de Watergate, y recién electo el sonriente Jimmy Carter como Boss de America, el Medio Oriente no estaba para bromas. El terrorismo hacía nata en Europa (1976 fue el año en que un comando terrorista se secuestró un avión en Entebbe), y tres años después de la Guerra de Yom Kippur, parecía que no habría paz nunca entre israelíes y árabes, por no hablar de los desplazados palestinos. En medio de esto, y siguiendo la tradición de thriller político inteligente, tan abundante en esos días y tan escaso en los nuestros, salió esta peli sin duda regular, pero que es fiel reflejo de las tensiones de aquellos tiempos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ciertamente, esta peli fue profética. En 1976, nadie auguraba que pudiera haber alguna clase de componenda entre Israel y los países árabes. Y sin embargo en 1979, tres años después de la peli, Jimmy Carter consiguió el casi imposible de que hubiera un tratado de paz entre el Primer Ministro de Egipto Anwar el Sadat, y el Primer Ministro de Israel Menájem Beguin, con planteamientos bastante similares a los que en la ficción nuestro héroe british ficto-árabe plantea (bueno, el tratado más o menos funcionó desde entonces, pero a Sadat le pasaron la cuenta los militares ultranacionalistas egipcios un par de años después, y lo enviaron al cementerio con el expedito método de meterle un par de balas en un desfile oficial).

-- En cuanto a la peli misma, es un tanto flaca. No es mala, pero deja la sensación de que podría haber sido mejor de lo que fue. Quiere combinar lo mejor de ambos mundos, con una trama política inteligente y una historia romántica desesperada entre el político y la chica que debe matarlo, pero en definitiva flaquea en ambas, porque la parte política, si bien se entiende, queda un tanto deslavada, y la parte romántica es demasiado tópica como para tomársela realmente en serio (además de que aburre lo suyo). Sean Connery está correcto en su papel, si es que, claro está, te lo crees interpretando a un árabe de pura cepa (bueno, en "La caza al Octubre Rojo" era un almirante ruso), mientras que Cornelia Sharpe como su interés romántico está relativamente bien; con todo, la química entre ambos no funciona fotograma por fotograma, precisamente. La partitura de Michael Kamen, que después se encargaría del soundtrack de "Brazil", "Highlander", "Duro de matar" y "Licencia para matar" entre muchas otras, es un poco flaca y seguramente ya era anticuada en su tiempo para las escenas románticas, pero en las secuencias de thriller está impecable, y contribuye mucho a levantar la moral de la peli. Para la trivia dejemos dicho que Adolfo Celi hace un breve rol, en el cual no llega a cruzarse con Connery (Celi ya había cruzado armas con Connery en "Operación Trueno", interpretando magníficamente al siniestro Emilio Largo), y que aparece fugazmente y de manera casi invisible un por entonces desconocidísimo Lance Henriksen (en la actualidad conocido por... ¡por favor, no me aburran!).

IDEAL PARA: Ver un thriller político setentero al uso, de interés más histórico que otra cosa, pero aún así de interés...

ENLACES.

-- (Ir a la página). Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página). Artículo en la Wikipedia en inglés.

VIDEOS.

Lo sentimos, pero no hemos encontrado videos que exhibir.

domingo, 13 de enero de 2008

"Doctor Insólito" (1964).


-- "Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb". Inglaterra. Año 1964.
-- Dirección: Stanley Kubrick.
-- Actuación: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, Keenan Wynn, Slim Pickers, Peter Bull, James Earl Jones, Tracy Reed.
-- Guión: Stanley Kubrick, Terry Southern y Peter George, basados en el libro de este último.
-- Banda Sonora: Laurie Johnson.

-- "Doctor Insólito" en IMDb.
-- "Doctor Insólito" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos en la Guerra Fría. Los malvadísimos soviéticos han desarrollado el arma del juicio final, con la cual la Humanidad entera podría ser arrasada. De manera paralela, el comandante de una base aérea perdida en algún lugar de Yankilandia ha decidido enviar a todos sus bombarderos a echarle una peinadita radiactiva al territorio soviético. Todo parecía ser un ejercicio de rutina, pero lo que no saben es que el militar en cuestión tuvo la genial ocurrencia de pensar por sí mismo en vez de obedecer órdenes, y esos pensamientos lo llevaron a considerar que sus ideas sobre la estrategia soviética para provocarle impotencia a través del envenenamiento del agua, son verdaderas. Y que la mejor manera de evitar eso y volver a recuperar sus preciados fluidos corporales, es utilizando un resquicio administrativo para lanzar un ataque nuclear en toda regla sin autorización del Presidente de los Estados Unidos, y atrincherándose en su base hasta que los sovis terminen convertidos en sombras chinas contra la pared. Ahora, el Pentágono tiene tan solo unas pocas horas para evitar que el mundo entero marche hacia la Tercera Guerra Mundial, y tendrán que colaborar... ¡con los soviéticos! ...para que eso no pase...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde 1945 en adelante, la tensión geopolítica mundial había ido escalando. Si te llevas Europa del Este, yo meto misiles en Turquía. Si metes misiles en Turquía, yo me apodero de China. Si tomas China, yo me quedó con Indochina. Si te quedas con Indochina, te sacamos con indochinos en el trasero a ti y a tus siervos de la gleba los franchutes. Si me sacan de Indochina, armo la de Dios es Cristo en Israel. Si me siguen fregando con Israel, meto misiles en Cuba. Si metes misiles en Cuba, invado Cuba. Si invades Cuba, invadimos Alemania. Si invades Alemania, invadimos Europa del Este. Si invades Europa del Este, vuelan las cabezas nucleares. Si vuelan las cabezas nucleares tuyas, vuelan las nuestras. Bien, creo que se entiende el concepto. En 1962 estuvimos a punto: fue el año de la Crisis de los Misiles, y el año al que arribó Kevin Costner en su máquina del tiempo para investigar su futura "Trece días". Algo después, en 1964, ya plenamente consciente el cine de que había que criticar y demoler a como dé lugar a los defensores del MAD (Mutually Asegured Destruction), salieron dos películas sobre cómo el sistema de equilibrio nuclear se puede ir al demonio. Una de ellas fue "Límite de seguridad" (AKA "Punto límite" en España) de Sidney Lumet, que era la versión "seria" del tema; la otra es la presente "Doctor Insólito", que era la versión en clave de comedia negra. Aunque digámoslo con todas sus letras: es lo suficientemente negra, negrísima más bien, como para que nadie, a no ser alguien demasiado descerebrado, se ría.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las más brillantes películas de Stanley Kubrick. La premisa básica puede parecer demodé, debido a que la Guerra Fría ya terminó, pero por detrás hay otra premisa aún mayor, que nunca perderá actualidad: ¿qué pasa cuando al perro bravo se le pasa la mano con su bravata, y recibe respuesta...? El incidente nuclear es desatado por un general desquiciado y obsesionado con sus fluidos corporales, pero después de ver la reacción de la plana mayor del Gobierno y los militares yankis, y del enviado más o menos plenipotenciario de los soviéticos, queda más que claro que nuestro heroico defensor de los fluidos corporales es en realidad un caso extremo de un tipo de locura psicótica delirante paranoide que está extendido a todos los niveles. Esta película es uno de los más feroces alegatos antimilitaristas en el cine de todos los tiempos, y se las arregla para presentar cuánta estupidez, demencia, imbecilidad y cretinismo hay en la defensa mesiánica y a ultranza de la patria, llegando a medios tales que terminarán por destruir esa misma patria a la que tanto dicen venerar.

-- Es literalmente, una película obscena. La película tiene una fotografía terriblemente fría y objetiva, lo que acentúa el clima gélido de la misma, pero al mismo tiempo, tiene una enorme cantidad de chistes sexuales. No se necesita tener el cerebro en demasiada putrefacción para ver que en la peli al menos, lanzar la bomba atómica es un orgasmo. Los militares que intervienen son todos impotentes o tienen algunas extrañas perversiones sexuales (¿no es fálico acaso sentarse encima de la bomba para arrojarla, como si se estuviera montando en un rodeo tejano?), y mientras más nazis, tanto peor (en ese sentido, el Doctor Insólito es de antología). Y el gran final, con la explosión nuclear acompañada de una sensual canción francesa al mejor estilo de Edith Piaf, es literalmente un orgasmo que estalla (ya, vale, conté el final, pero aún así véanla que vale la pena, ¿OK?).

-- Es puro Stanley Kubrick. Aún no rodaba sus cintas más clásicas ("2001: Odisea del espacio" o "La naranja mecánica"), pero ya era bien visible el tono frío y arcangélico de sus producciones posteriores. Pero no incurría (todavía) en ese feo vicio kubrickiano de alargar indefinidamente las tomas sólo para que se viera más poético (¡era manera segura de cargarse "Barry Lyndon", y lo hizo igual!).

-- Peter Sellers. Desempeña nada menos que TRES roles en esta película, y lo hace de tal manera que es casi imposible reconocerle entre uno y otro, si no es con previa advertencia. El más normalito de ellos es el Presidente de los Estados Unidos, que como único civil estadounidense en toda la película, es la voz de la sensatez y la razón. Pero también es el lugarteniente que trata de detener a como dé lugar a su superior jerárquico, el tipejo ése de los fluidos corporales (lo repito harto para dejar clara la idea), con trucos y salidas que parecen una especie de borrador de su personaje más célebre, el Inspector Clouseau. Y finalmente está su papel más grande y delirante, con el cual está apenas cinco míseros minutos en pantalla, y por los cuales, si no hubiera hecho nada más, se hubiera inmortalizado sin remedio: el Doctor Insólito. Este inválido ex nazi es por sí misma una de las más pirotécnicas actuaciones que ha entregado el cine jamás, y su delirante plan eugenésico nazi para preservar la raza humana (especialmente los estadounidenses, como Raza Superior) es de antología. Hay que ver cómo le brillan los ojitos al general que interpreta George C. Scott cuando descubre que dentro del plan tendrá una decena de concubinas para él solo (y uno puede preguntarse si la actuación del generalmente extraordinario George C. Scott es así de buena, o si de verdad está entusiasmado el actor de sólo pensarlo).

-- Aunque no es una película para reirse, hay algunos chistes cargados de ironía y mala leche. No puedo dejar de mencionar el diálogo inicial en el cual el general interpretado por George C. Scott es llamado de urgencia al Pentágono para resolver la crisis, y como está en el baño, contesta su secretaria y amante, que se pone muy cariñosa TAMBIÉN con su interlocutor de la línea telefónica... O la pelea que se desata cuando el embajador ruso trata de aprovechar la crisis para tomar algunas fotitos del interior del lugar, que es resuelta por un diálogo salvaje del Presidente: "¡Caballeros, no pueden ustedes pelear aquí! ¡Este es el Cuarto de la Guerra!".

IDEAL PARA: ¿Reirse? No. ¿Angustiarse? Un poco. ¿Cuestionarse un par de cosas sobre el mundo y sus demonios? Sí, definitivamente sí.

jueves, 5 de julio de 2007

"El buen pastor" (2006).


-- "The Good Sheperd". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Robert De Niro.
-- Actuación: Matt Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, Tammy Blanchard, Billy Crudup, Robert De Niro, Keir Dullea, Michael Gambon, Martina Gedeck, William Hurt, Timothy Hutton, Mark Ivanir, Gabriel Macht, Lee Pace, Joe Pesci, Eddie Redmayne, John Sessions, Oleg Stefan, John Turturro.
-- Guión: Eric Roth.
-- Banda Sonora: Bruce Fowler y Marcelo Zarvos.

-- "El buen pastor" en IMDb.
-- "El buen pastor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los chicos lindos de América se lanzan a una operación militar contra Cuba, pero los estaban esperando, y básicamente los masacran. Después de Bahía Cochinos, 1961, empiezan a buscar dentro de la CIA para ver quién demonios fue el soplón. O peor aún: quizás les interesa un puñetero cuesco quién rayos fue el lenguaraz, y tan solo se trata de eliminar un poco de grasa, un poco de músculo, echar a los menos relevantes, a los menos contactados, etcétera. En medio de todo eso, uno de los mandamases de la CIA, el Jefe de Operaciones, empieza a recordar. Parece casi ayer cuando fue un estudiante de Yale que hacía de marica en representaciones teatrales, y que fue invitado a una peculiar ceremonia con velitas y capuchas, en la que será iniciado como un miembro de la todopoderosa Skull & Bones, y en la que sigue a pesar del visible cabroneo de ser mechoneado en una poza con barro y obligado a luchar como hembra con bikini en el lodo, siendo orinado desde las barandas superiores (¡caray! ¿Habrá tenido George W. Bush una novatada tan urinaria?). Después comienza a ascender, descubre que para mantenerse a tope por la patria hay que traicionar a la germanischen conexión, en la que él podría haber estado gravitando, y pues bien, le sale tan natural eso de apuñalar por la espalda, que lo invitan a la recientemente fundada OSS, una agencia gubernamental de espionaje empeñada en sablearse nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El pobre muchacho aceptan, porque verán, está enamorado hasta lo más recóndito de su escroto de una chica pelinegra, pero en el camino se le atravesó Angelina Jolie y se embarazó de él, así es que el chico, por ser cumplidor, contrae el dulce himeneo con ella, y la chica pelinegra a freir waffles. Lo que sigue es la carrera de este hombre, mientras va zigzagueando por la agencia, lidia con su familia, tiene que hacer entrar en vereda al cretinoide de su hijo, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los estadounidenses ya no son lo que eran. Antaño, en los '50s, en esas bonitas historietas de batallas, eran los héroes, los capos, los matajapis, el Mongolicus Malleum. Ahora en la actualidad, y en particular después del desastroso gobierno de George W. Bush (no por casualidad un Skull & Bones, así como su padre y una chorronada de Presidentes de Estados Unidos), la bandera yankoide no es tan fácil de portar. En medio de todo eso, sale esta película que es una recia y dolorosa crítica contra la CIA (otra más, desde "Syriana", en donde dicho sea de paso también rondaba de secundario Matt Damon). No la acusa de lo de siempre, o sea, de intervenir rectamente (por aquello de "por la vía rectal" y no "por caminos de justicia") en otros países, sino por algo peor: ¿quién vigila a los vigilantes? La CIA nació para defender al ciudadano estadounidense de las amenazas exteriores, pero a la larga, ha servido de trampolín para varias cositas sucias (¿ustedes creen que George Bush padre hubiera llegado a ser Presidente de los Estados Unidos sin haber sido antes director de la CIA...?). Y eso, la película lo retrata con fiereza.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos desde el comienzo. Esta película no es exactamente sobre la historia de la CIA. De operaciones y contraespionajes no vemos nada: sólo una intervencioncita menor en contra de unos nativos que pretenden tener libertad y rebelarse contra el imperialismo de Estados Unidos, en vez de aceptar pacificamente su rol dentro del Destino Manifiesto. Eso, y Bahía Cochinos. Y la trama con un mínimo de espionaje, es la investigación sobre quién diablos pasó el soplo al otro lado. Pero una vez desmontado eso, tenemos una estupenda película sobre lo que es el mundo del espionaje en sí. No se trata aquí de las operaciones glamorosas ultratech a lo James Bond, sino de espías como los de John LeCarré y "El sastre de Panamá", en donde la mayor parte del trabajo es simplemente contactar gente, llevar cheques de allá para acá, y de tarde en tarde quitar del camino a aquellos suches que terminan por carecer de utilidad. En ese sentido, muestra el trabajo de espionaje como otra aburrida burocracia que, nacida para servir al orden y al bienestar público, termina por acumular el poder de la información clasificada y se transforma en una casta, acaso un cáncer, dentro del sistema. Exactamente igual que cualquier otra puñetera repartición pública en cualquier puñetera democracia moderna. Para quienes están habituados a las soluciones estilo Jack Bauer, puede parecer algo bochornoso que a veces sea preferible conversar amigablemente con el enemigo, y que de hecho se trabaje a veces codo a codo y mano a mano con los espías enemigos, más que con los propios políticos a quienes supuestamente los espías protegen, dentro de una lógica similar a aquella del gran duque ruso que declaró detestar las batallas porque "deterioran las tropas"...

-- Aunque a las claras no es la intención, puede también ser vista como una película sobre el exceso de dedicación al trabajo y sus consecuencias. Algo explotado en muchos filmes, por supuesto, sea directamente o sea metiendo una subtrama, pero que aquí aparece nítidamente retratado. El prota tiene un dilema insoluble: por un lado debe guardar secreto absoluto sobre su trabajo, y por el otro, debería compartir su vida con su esposa. Hay esposas que aguantan tales cosas (después de todo, a veces no se hacen preguntas si el cheque de la mesada es generoso), pero otras que tienen toda la razón del mundo para acabronarse, en particular si como ésta, se encuentra con un marido que primero se casa con ella y luego encuentra su peculiar "trabajo de oficina".

-- ¿Ya mencionamos el malsano ambiente criptogay de la peli? Algunos personajes tienen los tejos bastante corridos en materia sexual, e incluso la ambigüedad del personaje protagónico da para algunas interesantes sublecturas (¿es que nunca trató de comerse a la bomba rubia que tenía por mujer?). Vamos, que es un plus, porque después de todo, son mucho más entretenidas las pelis con algo degenerete en el camino. Además, todos sabemos que "los de arriba" no son precisamente los tipos más inmaculados del mundo, sexualmente hablando...

-- Matt Damon. Veamos, la película dura casi tres horas corridas, y se trata sobre un tipo vulgar y opaco, cuya única virtud es una inteligencia que no se la muestra a nadie. ¿Cómo mantener el suspenso con un personaje de esa calaña, sin caer en ningún tic ni marienismo? Vean la actuación de Damon acá, que simplemente se saca los zapatos haciendo el papel de un individuo torvo y poco comunicativo, y además facialmente inexpresivo, pero a través del cual se trasluce todo el cansancio y la presión del empleo, y tendrán la respuesta, hijos míos. Damon puede haber tenido roles buenos, decentes, mediocres y malos, pero aquí realmente sostiene hercúleamente una película que, con otro actor, quizás se habría vuelto excesivamente pesada de digerir.

-- Angelina Jolie. Debe ser su mejor rol en años, a mucha distancia no sólo de sus papeles de historieta en "Lara Croft: Tomb Raider" o "Sr. y Sra. Smith", sino también de roles supuestamente serios que terminaron siendo para la risa, como su Olimpia en "Alexander". Y todo eso, sin necesidad de mostrar su mejor carta de presentación (sus dos mejores cartas de presentación, podríamos decir). Lo único malo con ella es la escena en que se conoce con Matt Damon, en la cual, pues bien, se supone que el personaje tiene una veintena, pero es bien clarito en pantalla que la actriz ya ha pasado la treintena, lo que envía a dichas escenas a la Dimensión "Beverly Hills 90210". Pero en fin, no todo podía ser perfecto.

-- Los secundarios están en su salsa. Robert De Niro hace más o menos su rol de siempre, pero como no sale mucho, está bien (antaño era grande, hoy es sólo otro actor viejo forrado en dólares). William Hurt compone un estupendo cabrón jodepú, y Alec Baldwin se cachondea divertidísimo en su rol de agente del FBI. El resto, los desconocidos de siempre, apoyan bien la peli.

-- Eric Roth. En general no ensalzamos demasiado a los guionistas, no porque su trabajo no sea mínimamente importante al menos, sino porque el sufrido guionista puede componer el mejor guión del mundo, y después entre la avidez del productor, los arrebatos líricos del director, el egotismo del actor y el cabroneo del departamento de efectos especiales, se lo hacen pedazos de tanto cambiarlo por aquí y por allá. Eric Roth es el hombre detrás de sólidos guiones como "Forrest Gump", "El informante" o "Munich" (también de cadáveres en el armario como "Aeropuerto 79" o "El cartero", y no el Cartero de Neruda precisamente sino la de Kevin, pero nada es perfecto en este mundo). En el guión de "El buen pastor" no se puede decir que sobren cosas. Incluso situaciones que podrían haber acabado muy mal resueltas (miren quién fue a acabar siendo el soplón), y que podrían haberse depravado en moralina barata a la Disney, acaban con una buena salida.

-- Unas palabritas para la banda sonora. En general acompaña bien y crea una atmósfera incómoda, sin ser especialmente brillante. Aunque a ratos flaquea visiblemente. Un poco más de pulido y de acabado, y sería otro sólido pilar del filme.

IDEAL PARA: Ver una película con espías de verdad.

lunes, 12 de febrero de 2007

"El mundo según Bush" (2004).


-- "Le monde selon Bush" (título original en francés), "The World According to Bush" (título para distribución internacional en inglés). Francia / Bélgica / Suiza, 2004.
-- Dirección: William Karel.
-- Actuación: Robert Baer, Anthony Blinken, Frank Carlucci.
-- Guión: William Karel y Eric Laurent, sobre el libro del segundo.
-- Banda Sonora: Stéphane Saporito (departamento de sonido).

-- "El mundo según Bush" en IMDb.
-- "El mundo según Bush" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Era el año 2001. El Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, estaba en apuros, con su popularidad disminuyendo, y haciendo gala de su mal manejo como administrador de la nación más poderosa del planeta. Y de pronto, el milagro: miles de muertos en un salvaje atentado terrorista le llevaron a la cima de la popularidad, lo que él usó para crear su propia guerrita en Irak, ocuparlo, y crear enormes negociados con sus amigotes en las empresas petroleras tejanas. ¿Conocen la historia? Es la misma de "Fahrenheit 9/11", pero en serio y sin un clown como presentador en la pista del circo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quizás pocos Presidentes de Estados Unidos tengan una carga épica tan grande que justifiquen tantos documentales. Desde la época de la masificación de la TV y el cable en los '80s, Ronald Reagan por lo menos era buen actor, además que pudo exhibir como éxito el desplome de la Unión Soviética (aumentando la deuda externa de Estados Unidos a más del doble de toda la acumulada desde George Washington hasta sus días, pero en fin). George Bush padre era cosa de aquí y cosa de allá, no demasiado apropiado para documentales entretenidos. Bill Clinton era un payasito, pero ¿quién no hubiera querido tener un botón nuclear al lado cuando le están lamiendo las partes privadas? En cambio George W. Bush es un personaje idóneo para esos menesteres: es un estúpido que hace gala de su mediocridad ("hey, bien por los A, pero los que obtienen nota C, pueden llegar a ser Presidente de los Estados Unidos") y un obsecuente religioso incapaz de mirar al mundo como es (es decir, un sitio en el cual pareciera que Dios juega a las escondidas, si es que aún juega con los humanitos). Aquí vemos la historia de su política exterior, conducida con la firme convicción de que Dios no tiene nada mejor que hacer que apoyar a gente como él, y de que hace gigantescos negociados para favorecer a su mafia de amigotes no porque sea un sinvergüenza, eso no, señor, sino porque Dios quiere favorecer a los Corleone del siglo XXI.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es menos popular que "Fahrenheit 9/11", que toca los mismos temas, pero lo hace de manera más seria. La palabra la tiene casi íntegramente el buen puñado de entrevistados. No es que la cosa sea muy equilibrada, porque tienen más voz los detractores que los partidarios, pero ellos (en particular Frank Carlucci) se hacen oir bastante.

-- Hilvana los acontecimientos y relaciones de un complejísimo mapa de amistades y clientelismos varios, dejando bien en claro la red de corrupción que rodea al Presidente de Estados Unidos, tan grande y siniestra que incluso hasta Dios mismo está involucrado (y luego se quejan del auge del satanismo).

-- Tiene frasecitas bonitas. Uno de los entrevistados se ríe del carepalismo de los amigotes cuando llaman "negocios" a su "corrupción", y añade "¿Vieron "El Padrino"?".

-- Lo que muestra de Irak, lo muestran como es, sin cargarle las tintas ni hacerlo sentimental.

IDEAL PARA: Ver la versión no payasa de "Fahrenheit 9/11".

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