11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 8 de junio de 2014

"Greystoke: La leyenda de Tarzán" (1984).


-- "Greystoke: The Legend of Tarzan, Lord of the Apes". Estados Unidos / Inglaterra. Año 1984.
-- Dirección: Hugh Hudson.
-- Actuación: Christopher Lambert, Tali McGregor, Peter Kyriakou, Danny Potts, Eric Langlois, Ralph Richardson, Ian Holm, James Fox, Andie MacDowell, Glenn Close (sólo voz, sin acreditar), Cheryl Campbell, Ian Charleson, Nigel Davenport, Nicholas Farrell, Paul Geoffrey, Richard Griffiths, Hilton McRae, David Suchet, John Wells, Paul Brooke.
-- Guión: Robert Towne y Michael Austin, basados en la novela de Edgar Rice Burroughs.
-- Banda Sonora: John Scott.

-- "Greystoke: La leyenda de Tarzán" en IMDb.
-- "Greystoke: La leyenda de Tarzán" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Inglaterra Eduardiana, cuando el mundo era próspero y no habían preocupaciones, salvo que fueras cockney o no inglés. Resulta que el hijito de papá va a hablar con papá de hijito, muy lords todos ellos, el hijito con que se va a la jungla con su señora, el papá con que no, para qué te vas a meter ahí, en la jungla pasan cosas raras, etcétera. Sucede lo que sucede: el barco naufraga, y la pareja sobrevive lo suficiente como para construirse una cabañita toda roñosa (bueno, roñosa estándares Hollywood, no estándares favela brasileira, para que nos entendamos), y luego para parir una criatura que, cuando los papis estiren las chalupas, quedará sola, triste, indefensa en la vida (sí, la peli es una perra, y seguirá por el mismo camino canino en adelante). Pero sucede que en paralelo, a una mona ha visto la suerte mona y se la ha muerto el chico, de manera que tira el cadáver (bueno, lo deja caer en el suelo, técnicamente) y agarra al bebé humano y lo amamanta y lo cría. La siguiente media hora de peli son ver las siguientes cosas: 1.- el crío humano creciendo y haciéndose cada vez más grande y musculoso (rotativa de como cinco actores mediante), y 2.- la naturaleza y sus depredadores cargándose gorilas que es un gusto. Luego, aparece una expedición en Africa que hace lo que todas las expediciones en Africa solían hacer (las de verdad, no las versiones románticas Hollywood' style): cargarse a tiros bestias porque sí, porque the Mighty White Christian God las ha creado para ser cargadas a tiros. Con decir que el único hombre decente de la expedición es un belga, estamos aviados (para hacer más liosa la cosa, resulta que viene interpretado por un inglés... ¡por Ian Holm! ¡Sí, leñe, Bilbo Baggins himself!). Será el belga, más muerto que vivo por revueltas de la expedición africana (es lo que tienen las expediciones en busca de emociones africanas, que las emociones africanas pueden matarte si eres demasiado blanquito para ser cool en el continente negro), el que termine encontrando al misterioso hombre mono blanco, que entretanto ha desarrollao el peazo fisicazo de Christopher Lambert en sus buenos días, y desenrolla el misterio de su linaje, llevándoselo para Europa como el legítimo heredero Lord Greystoke himself. Ahora comienza la más grande aventura de la vida del rey de la selva: adaptarse a la selva muy diferente de los convencionalismos y manierismos de estos estiradetes british y too. A todo esto, ¿han notado que escribí toda esta reseña sin escribir la palabra "Tarzán" por ninguna parte? Es a propósito. La peli tiene a bien el no referirse al personaje por su nombre más famoso en ninguna parte.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1912, un escritor llamado Edgar Rice Burroughs publicó por entregas dos obras destinadas a convertirse en clásicas de la literatura popular. Una fue "Una princesa de Marte", en la que presentó al personaje John Carter de Marte (sí, el de la peli "John Carter" precisamente). La otra fue "Tarzán de los monos". La novela presenta la arquetípica trama del chico blanco criado en un medio salvaje y que, a punta de ser de la raza superior, leñe (seriously: la novela es increíblemente racista para los estándares actuales) se las arregla para ser el rey de la selva y tal. El personaje fue tan exitoso, que el propio Edgar Rice Burroughs le sacó el juego como en cerca de dos docenas de secuelas. Eso, y la enorme cantidad de adaptaciones que han venido después para el cine y la televisión. Por cierto, el personaje clásico tal y como lo conoce el espectador casual, tiene bien poco que ver con el Ubermensch selvático presentado por el autor original. Todos nosotros sabemos que Tarzán habla... bueno, a lo Tarzán, y no tiene muchas luces, aunque sí peazo cuero de atleta olímpico y tal (bueno, fue interpretado en el cine por varios nadadores olímpicos, Johnny Weissmuller el más famoso de todos). El de la novela original en cambio no era "Mi Tarzán tu Jane", sino que tenía un habla articulada, y... ¡era inteligente! ¡Sabía leer! Quizás interesado en hacer un Tarzán más cercano a la novela original, y por qué no, una pinta de más realista también, el guionista Robert Towne (escritor tras cosas como "La tumba de Ligeia", "Bonnie y Clyde", "Chinatown", "Yakuza", "Orca", "El Cielo puede esperar", "Búsqueda frenética", "Días de trueno", "Misión Imposible" y "Misión Imposible II"... sí, altísimas y bajísimas en el currículum) redactó su propia versión de la historia. Al principio la iba a dirigir, pero cuando lo quitaron pallá porque su último esfuerzo directorial había resultado un fracaso de taquilla (admitámoslo, no mucha gente ha visto "Personal Best" por mucha Mariel Hemingway y temática lésbica de por medio que le pongan, y admitámoslo, el tipo después tampoco se lució dirigiendo "Traición al amanecer"), por el expediente de encargar una reescritura completa de guión, exigió ser acreditado como P.H. Vazak, el nombre de... su perro. Lo que originó la situación de que técnicamente P.H. VAZAK ES EL ÚNICO PERRO NOMINADO EN LA HISTORIA DE LA ACADEMIA AL OSCAR POR MEJOR GUIÓN ADAPTADO (no ganó, lo que habría sido la rechifla: pueden adivinar el premio si saben de cine '80s... sí, en efecto, fue para "Amadeus", el leviatán de ese año). Dicho sea de paso: se llevó tres nominaciones (Ralph Richardson como Mejor Actor Secundario, Mejor Guión, y Maquillaje), y se fue con las manos peladas a la casa. En fin, volviendo a la peli. El caso es que la peli terminó logrando una interesante taquilla (fue la peli número 15 en la lista de recaudación, en un año en que el oro, la plata y el bronce fueron para "Los cazafantasmas", "Un policía suelto en Hollywood" e "Indiana Jones y el Templo de la Perdición", y hablamos de una peli principalmente "de época" aquí), y se ha convertido en una de las mejores versiones que nos ha entregado el cine sobre Tarzán. Bueno, fue básicamente la versión definitiva del personaje hasta que década y media después Disney nos descargó su propio "Tarzán". Que no es mejor (de hecho, sin ser mala, es sensiblemente peor), pero que vino avalada por la Disney todavía en los últimos coletazos del Renacimiento Disney, y la Disney por mucho que le pongan, sigue siendo mucho Disney.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos diciendo porque debe ser una de las versiones más fieles que ha entregado el cine sobre el personaje de Edgar Rice Burroughs. No ciento por ciento fiel (siguen habiendo rastros del bruto simiesco en vez del noble rey de la jungla del novelista original), pero tampoco tan bruteque como otras versiones cinéfilas. También consigue captar el pathos trágico del personaje original, apartándose de manera consciente del tono vibrante y heroico de otras adaptaciones. ¡Leñe, estos tipos hicieron su propia versión DARKIER AND EDGIER un cuarto de siglo antes de que DARKIER AND EDGIER sobre un personaje se pusiera de moda con "The Dark Knight"! Ahora bien, eso no quiere decir que la novela en sí esté adaptada con fidelidad. La primera mitad sí, más o menos bien, pero luego se saltan prácticamente todas las aventuras africanas, y se mandan una versión extendidísima del viaje de Tarzán a la civilización, que en la novela original estaba, pero duraba unos poquitos capitulitos de nada al final. Lo que no quiere decir que esté mal, sólo que se tomaron libertades con el material original (en ese sentido, el reclamo publicitario de ser "la versión definitiva" de Tarzán, casi una década antes de que Francis Ford Coppola hiciera lo propio con "Drácula", en realidad es un poco exagerado... como Francis Ford Coppola con "Drácula", eso es). La peli se juega la carta de narrar cuán trágica es la existencia de Tarzán, teniendo que luchar a brazo partido para imponerse en una jungla terriblemente violenta primero, y toda la tragedia que significa ser después un "hombre de dos mundos", demasiado humano para vivir en la jungla pero demasiado simio para vivir en la civilización. En ese sentido, si nunca te has echado una novela de Tarzán entre pecho y espalda (las legítimas, las de Rice Burroughs, que después vinieron otros con la bendición de los herederos, claro, y que siga la rueda del negocio girando mientras), esta peli es una buena aproximación a como el personaje fue concebido originalmente, no ciento por ciento fidedigna, pero sí mucho más que el Tarzán bruto estándar de gritito o-OOOooOOo-oooo-oooo... Por cierto, no en balde éste fue el rol que puso a Christopher Lambert en el mapa del cine (al año siguiente llegaría su definitivo, que es "Highlander", y después... la decadencia). Con mucha justicia, porque logra transmitir muy bien la angustia y existencia vital de un personaje cuya sicología está irremisiblemente perturbada por su propia biografía.

-- El resto de la peli está bastante bien. La dirección se distancia todo lo que puede del cine de acción (lo que puede ser un poco decepcionante si uno espera encontrarse con "aventuras de Tarzán"), y se centra principalmente en construir un drama de época, sólo que es uno con un protagonista un poco inusual. Aunque el trabajo de Hugh Hudson en la dirección es correcto, pero quizás peque de falta de imaginación (hablamos después de todo de un tipo cuya otra cumbre es "Carros de fuego", peli que obtuvo cuatro Oscares incluyendo Mejor Película de 1981, pero que yacería por completo en el olvido si no fuera por la magnífica y también oscarizada banda sonora de Vangelis). Y lo logra de manera estupenda. El maquillaje está muy bien, pero los que se llevan la palma son el grupo de técnicos que trabajó en los animatrónicos, que a casi tres décadas de la peli siguen viéndose muy bien. La banda sonora por su parte es excelente. Las actuaciones oscilan entre lo bueno y lo memorable, llevándose la palma principalmente Ian Holm como el amiguete de Tarzán por un lado, y Ralph Richardson como el actual Lord Greystoke (tristemente fue uno de sus últimos roles porque falleció poquito después, obteniendo su nominación al Oscar de manera póstuma... y no ganó porque ya sabemos que el primer actor en llevárselo póstumo fue Heath Ledger por "The Dark Knight"). A cambio Andy McDowell (su primer rol en pantalla) desentona un poco, aunque quizás se deba en parte a que su voz fue doblada (parece que su acento sonaba demasiado redneck) por Glenn Close, generando un efecto uncanny valley que desenchufa un poco, pero salvando el detalle, está bien.

IDEAL PARA: Adentrarse en una interesante versión de Tarzán, más fiel al original que otras versiones, y un tanto deconstructivistas de éstas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].


domingo, 14 de abril de 2013

"Cloud Atlas: La red invisible" (2012).


-- "Cloud Atlas" (título original en inglés), "El atlas de las nubes" (título en España). Alemania / Estados Unidos / Hong Kong / Singapur. Año 2012.
-- Dirección: Tom Tykwer, Andy Wachowski y Lana Wachowski.
-- Actuación: Tom Hanks, Halle Berry, Jim Broadbent, Hugo Weaving, Jim Sturgess, Doona Bae, Ben Whishaw, Keith David, James D'Arcy, Xun Zhou, David Gyasi, Susan Sarandon, Hugh Grant, Robert Fyfe, Martin Wuttke.
-- Guión: Lana Wachowski, Tom Tykwer y Andy Wachowski, basados en la novela de David Mitchell.
-- Banda Sonora: Reinhold Heil, Johnny Klimek, Tom Tykwer.

-- "Cloud Atlas: La red invisible" en IMDb.
-- "Cloud Atlas: La red invisible" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Miro hacia atrás, y veo... sí, el material de que se componen estos epics filosofetas... ¡Historias! Veo por ejemplo un chico y un tigre a bordo de un bote después de naufr... er, ah, no, perdón, ésa era otra. No, veo a un bienpensante Homo Blanco Superioris en la Polinesia en 1849 comprando esclavos, que participa en educadas conversaciones de racismo bíblico sobre la mesa, y que nada más ver como a un negro musculoso y apetitoso se lo están haciendo tiras a latigazos, le viene peazo soponcio que PATAPLÁS al suelo, sólo para después cuando está embarcao, se pilla al negro musculoso y apetitoso a bordo como polizón. Veo también la historia de un chico en Cambridge en los '30s al que le gustan las tunas y los plátanos, y que acosado por su... ¡¡¡HOMOSEXUALIDAD!!! ...decide ponerse a sueldo de un viejo maestro de música que está ya medio-medio y ya no compone mucho que digamos. Veo también la historia de una nigga bustie pseudo Pam Grier 1973 que no lleva afro porque no le hace a la heroína sino que es... ¡periodista! ...y que está a la investigación del misterio de un asesinato misterioso de los misterios el muy jodío, y que tiene que ver con un reactor nuclear desto aquello. Veo también la historia de un editor en EL PRESENTE 2012 que después de ver que su principal escritor en la nómina termina despachurrándose al crítico de una manera muy satisfact... er... er... pensándolo bien... ¡jamás! ¡¡¡LOS QUE CRITIC...!!! er, comentamos, sí, eso es, los que comentamos pelis o libros o etcétera no deberíamos ser violentados por esos pobre artistuchos de tres al cuatro, sí, eso. El caso es que después de eso aparecen unos gangsta Guy Ritchie' style que van y le hacen una de esas propuestas que no se pueden rehusar. Veo también una historia de Corea post misiles nucleares año 2144 en donde unas chicas son diseñadas con ingeniería genética para tener tetitas lindas (prueba onscreen cortesía del director, claro), ser serviciales y dejarse aguantar cuanto abuso les quieran cometer porque son, verán, carne. Y veo la historia de un cavernícola en una isla polinésica como un siglo después de una guerra nuclear que tiene visiones de unos demonios y además se le aparece una hembra nada más prominente que... eh... ah, sí, ése soy yo mismo de joven (bueno, soy Tom Hanks, jovencito lo que se llama jovencito no estoy). Y bueno, el navegante del siglo XIX empieza a relacionarse con el compositor de música que investiga el reactor nuclear que está tratando de buscar refugio de los gángsters que persiguen al editor que en la Corea postapocalíptica está buscando un secreto en una isla postapocalíptica que... bueno, de algo así como eso se trataba la peli. Creo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cuestionados y puestos bajo fuego una y mil veces, nadie puede decir que los Wachowski no tienen cojones (bueno, Lana Wachowski, anteriormente conocida como Larry Wachowski, ya no los tiene, pero si él... er, ella, quiero decir, es feliz con eso, quién soy yo para decirle otra cosa). Podrían haberse vendido a Hollywood como unas putas baratas, como tantos cineastas que partieron sólidos como una casa con propuestas novedosas y provocativas, y andando el tiempo se fueron adocenando, perdiendo el fuste, y terminaron treinta a cincuenta años después dándole acabado a productillos series B que no calientan a nadie. Pero no. Bueno, casi no. Que lo intentaron con las secuelas de "Matrix", pero "Matrix recargado" y "Matrix Revolutions" fueron lo suficientemente denostadas y arrastradas por el fango (quizás de manera excesiva, pero no sin su punto de razón tampoco) como para que sus intentos de construir una chupifranquicia y hacer el George Lucas de forrarse con su universo narrativo durante el próximo medio siglo terminaran sepultados en el olvido (aunque ahora que están de moda los reboots...). Pero echémosle un vistazo a su filmografía como directores. ¿Hay que hacer un neo-noir? OK, pero que la protagonicen un par de lesbianas (Gina Gershon y Jennifer Tilly haciéndose cositas en "Sin límites"). Luego, en una época en donde el Cyberpunk era carne de serie B para frikis irredentos, y el último gran intento blockbuster había estallado como petardo en la taquilla (la olvidada "Johnny Mnemonic", con Keanu Reeves), se atrevieron con "Matrix" (con Keanu Reeves...) y prácticamente consagraron el género en el cine. Luego, aunque no sea dirección suya, podemos apuntar la producción de "V de Vendetta" sobre un cómic subversivo de Alan Moore (aunque lo realmente subversivo sería que alguna vez Gurú Moore estuviera feliz con una adaptación suya al cine). Luego, a una década de "Matrix", decidieron hacer por el anime clásico lo que habían hecho por el Cyberpunk, y parieron "Meteoro", peli que se llevó un tan feroz como inmerecido batacazo de taquilla que no recuperó ni lo que costó, quizás porque todo el mundo se esperaba una peli SERIA (bueno, "seria" como "Matrix", o sea, palomitera "con contenido") y se encontraron con una peli de algodón de azúcar tierna e infantil, sin pescarle la vuelta de que la idea no era ser DARKIER AND EDGIER sino homenajear al camp del anime clásico (bueno, fue el mismo año en que "The Dark Knight" le dijo a todo el mundo que el camino era justo el contrario, ser OSCURO, leñe). Y ahora, una vez más enfilan a la Ciencia Ficción. Resulta que cuando estaban en las labores de "V de Vendetta", una chiquilla no sé si la conozcan, se llama Natalie Portman, les hizo llegar una copia de la novela "Cloud Atlas", que es una de las novelas de los 2000s más reconocidas y alabadas por la crítica, y que por lo tanto no me he tomado la molestia de leer. Los Wachowskis fliparon con la novela como si se hubieran inyectado un chute de ésos, y decidieron que tenían que rodarla sí o sí. En la desesperación, reclutaron a bordo a Tom Tykwer, que se las ha arreglado para mantenerse en el candelero como cineasta ("Corre Lola corre", "El perfume", un segmentito de "París je t'aime", "Agente internacional"). Nadie creía en la peli, en parte porque es Ciencia Ficción ¡¡¡FILOSÓFICA!!! ¡¡¡(Casi) SIN ACCIÓN!!! Y ya se sabe que cuando de SciFi se trata, lo que la platea reclama es justo lo opuesto. O sea, "Transformers" y secuelas. No quedaba más remedio que financiarse por canales independientes. Lo cierto es que, de una manera u otra, consiguieron reunir así como cien millones de dólares, una de las pelis independientes más caras de la historia, miren ustedes por donde, y se dieron el gustito de rodarla. La peli ha tenido un cierto éxito. Con decirles que no sólo se estrenó en los cines de Chile, sino que además aguantó en cartelera MÁS DE DOS SEMANAS, está todo dicho...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por decir que estamos frente a una peli bastante irregular. Ignoro cuánto de los problemas que plagan a esta peli vienen de la novela original y cuántos se los metieron entre pecho y espalda los propios guionistas en la labor. El problema está en la base misma de las pretensiones de la peli. La cosa sigue un poco la vieja fórmula que consagró (y agotó, prácticamente) el venerable Stanley Kubrick en "2001: Odisea del espacio", acerca de un grupo de personajes en distintos tiempos y lugares que a lo largo de sus sucesivas historias, descubren que están más conectados de lo que piensan, son piezas dentro de un fresco más vasto y significativo sobre la evolución humana, blah-blah-blah. La gran diferencia es conceptual: en "2001: Odisea del espacio" la cosa es pa'lante, hacia el famoso Hijo de las Estrellas (el feto cabrón que aparece al final, por más señas, si no la han visto, lo que es más frecuente de lo que los culturetas están dispuestos a reconocer), más "estamos evolucionando y a eso vamos a llegar", mientras que aquí la cosa es más circular, más "damos vueltas en círculos porque somos todos uno" o algo así. Hasta ahí ningún problema. El punto es lo que las sucesivas historias tratan de capturar, la "experiencia humana" o lo que sea, si lo quieren llamar así. Si la peli trata de ser un recordatorio de la obviedad suprema de que las cosas que hacemos hoy pueden tener consecuencias estilo efecto mariposa, el batir de las alas de las mariposas en Brasil puede desencadenar un tifón en China, etcétera, entonces no puede menos que acusarse a una peli que refiere seis historias cortándose unas a otras a lo largo de casi tres horas de metraje como de tratar de matar a una mosca a cañonazos. Pero si el punto es explorar o tratar de hacer una descripción de esas conexiones más sutiles, entonces la peli se queda corta. La peli funciona más bien como un test de esos de manchitas, que las condenadas manchitas son eso, condenadas manchitas, pero luego llega el espectador y flipa y dice "Un, vi esto, vi aquello... ¡¡¡HE VISTO A DIOS!!! ¡¡¡Y ES MUJER!!!" o algo así. O peor todavía, la peli se basa un poco en el efecto "Lost", en el de "vamos a crear una trama con historias mínimas pero supuestamente significativas, vamos a dejar sembrados unos cuantos guiños al azar, y luego que el espectador se sienta muy inteligente conectando los puntos que nosotros nunca nos quebramos el coco pensando una conexión en primer lugar". Bien para los partidarios del "todo es interpretación", mal para los teóricos inteligentes. Si acaso la peli merece la pena de ser vista, es no como una apelación al intelecto o una descripción de la esencia de la existencia humana, signifique eso lo que signifique, sino como una experiencia inmersiva en un éxtasis místico que te deje en estado de trance con lo apabullante (¡seis historias, SEIS, cuéntenlas, tenemos barquitos del siglo XIX y esclavos y claustros universitarios y compositores de música y sociedades postapocalípticas y mensajes a las estrellas! ¡Y todo se conecta!). O dicho de manera más cruda: lo mejor para disfrutar de esta peli, es fumándose un porrito y alucinando cosa mala que no te veas. Bueno, ESO también es una manera válida de ver el cine, diga lo que diga la DEA al respecto.

-- Después de todo lo anterior, pudiera quedar la impresión de que desaconsejo del todo ver la peli. No es el caso. Bueno, tampoco el contrario. La cuestión es que la disfrutes como lo que es, no como lo que pretende ser. ¿Y qué es? ¿Por qué vale la pena gastar tres horas de tu vida en las peripecias de estos personajes que ILUMINARÁN TU VIDA? Pues porque la peli está en general bien hechita. Se atreve, toma riesgos. ¿Cuando fue la última vez en que vieron una peli de pretensiones mainstream en que uno de los personajes fuera homosexual (bueno, se pega un tiro, lo que acarrea consigo desafortunadas implicaciones... no es un spoiler, sale dentro de los primeros quince minutos de peli)? ¿Donde van a ver una peli que mezcle narraciones de época por un lado con Ciencia Ficción pura y dura por el otro? ¿Qué peli con segmentos ambientados en los '70s los presentan de manera naturalista en vez de abusar de los clichés blaxplotéichon? Claro, uno podría decir que por qué no. Pero ya sabemos que ésa no es la opinión de los jerifaltes de Hollywood, que entre peli de 200 millones y peli de 200 millones no pueden mandarse demasiados riesgos ni abusar demasiado de los límites, no sea que la audiencia se asuste y la peli fracase. Algunas decisiones son por supuesto cuestionables, lo que es natural si se está intentando hacer algo poco común o fuera de la receta. ¿Alguien necesitaba DE VERDAD ver a Hugo Weaving en drag como enfermera macizorra sádica? (Uno de los Wachowski se operó para cambiarse de sexo, y empiezo a pensar que algo de eso hay en todo esto). La secuencia de Seúl del futuro debería haber sido mucho más atrevida, pero se queda en parafernalia visual Cyberpunk (de qué me suena... ¡ah, sí!), y el gran secreto final se ve venir a cuadras de distancia (además, ellos mismos se mandan un torpedo bajo la línea de flotación citando de antemano cierto thriller setentero bien conocido por el fan de la SciFi). Y no faltan las decisiones idiotas de los personajes como por ejemplo todo lo referente al asesino a sueldo de 1973. Cuenta a favor el trabajo de edición, que puede ser un poco mareante y de hecho se me antoja innecesariamente embrollado, pero que está hecho con la habilidad y tacto suficiente como para que en ningún minuto nos perdamos de lo que está pasando en ninguna de las seis tramas, cada una de las cuales habría dado de por sí para una peli entera, así es que es un gran logro que se entienda el asunto entre las seis sin problemas (con todo, no diré que las tres horas se pasan volando porque tenemos el defecto clásico de una peli con varias tramas corriendo en paralelo, que algunas son más interesantes que las otras, y por lo tanto en los segmentos más aburridos estás esperando que terminen pronto para saltar a la trama que sí te interesa para ver como sigue). Asimismo la diferencia en la dirección es sutil, pero se hace notar (los Wachowski se hicieron cargo de Polinesia 1849 y los segmentos SciFi, de manera nada sorpresiva, mientras que Tykwer se hizo cargo de los segmentos del siglo XX y de 2012, dándole un tono menos épico y más realista). ¿Qué queda entonces de todo esto? Bueno, una peli altamente inusual, y que más allá de su (supuesta) carga filosófica, tiene éxito a medias en plasmar una experiencia cinematográfica diferente, y en la parte a medias en la que fracasa, a lo menos puede decirse que fracasa de manera heroica, con estilo, dando batalla en la refriega. Claro, dependiendo de las pretensiones deberíamos decir que estamos ante una peli en definitiva fallida. Pero por otra parte... ojalá que todas las pelis fallidas fueran un poco más parecidas a ésta y un poco menos... bueno, un poco menos como suelen salir las pelis fallidas, o sea, adocenadas y sin brillo por ninguna parte.

IDEAL PARA: Fanáticos del misticismo "todos somos uno", y cienciaficcioneros de mentalidad abierta, bien abierta.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


domingo, 11 de mayo de 2008

"Los Aristogatos" (1970).


-- "The Aristocats". Estados Unidos. Año 1970.
-- Dirección: Wolfgang Reitherman.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Phil Harris, Eva Gabor, Liz English, Gary Dubin, Dean Clark, Sterling Holloway, Roddy Maude-Roxby, Scatman Crothers, Paul Winchell, Lord Tim Hudson, Vito Scotti, Thurl Ravenscroft, Pat Buttram, George Lindsey, Hermione Baddeley.
-- Guión: Larry Clemmons, Vance Gerry, Ken Anderson, Frank Thomas, Eric Cleworth, Julius Svendsen, Ralph Wright, Tom McGowan y Tom Rowe.
-- Banda Sonora: George Bruns.

-- "Los Aristogatos" en IMDb.
-- "Los Aristogatos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París, 1910. Oh, la Ciudad Luz... En dicha ciudad, cantadita la historia con la voz de, ahí es nada, el gran Maurice Chevalier, tenemos el cuento de unos gatitos muy finos y muy moños (¡¡¡MMMIIIAAAOOOUUUUUU...!!! La vida no es así de apacible para vuestro General Gato...). Estos gatos muy finos y muy moños son Duquesa y sus tres cachorritos: Marie, Toulouse y Berlioz. Pueden permitírselo porque la pasta para fomentar su gran tren de vida procede de una ancianita que en sus buenos años ha sido cantante, y ha amasado fortuna con ello. Su mayordomo (sí, el mayordomo es el criminal, gran tópico, ¿qué pasa con eso?) escucha por "accidente" una conversación de la ancianita con su abogado, en la que instituye por testamento como herederos a sus gatitos, después de lo cual pasará la fortuna a Edgar. Para el mayordomo, maldita sea si tiene que seguir sirviendo a gatitos mimados, de manera que opta por saltarse el trámite de que la fortuna pase por dieciséis patas felinas, y vaya a parar a las del sirviente en un solo movimiento bancario, cuando la abuelita se despache. Como esto es una Disney, Edgar no llegará a la monstruosidad agathachristiana de pirrarse a la cantante calva, pero sí que se deshará de los pequeños herederos con pelo. Con una jugarreta, consigue echarlos en una cesta y sacarlos de París. Pero, aunque se lleva su merecido cuando se encuentra con los fieros Napoleón y Lafayette, ya es demasiado tarde: los lindos aristogatos están lejos de París, perdidos a campo traviesa, y si los dan por muerto, el siguiente en la lista de herederos es el mayordomo secuestrador...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los tempranos '70s fueron críticos para los Estudios Disney. Desde que en 1937 el incombustible y ultraamericano Walt Disney rodara "Blancanieves y los siete enanitos", había mantenido un férreo control sobre cada cinta animada que iba saliendo de su factoría (sí, fue Disney y no un suche intermedio el que se cargó las historias originales en "Pinocho", "Alicia en el País de las Maravillas"...). Pero en 1967, la larga sombra de Walt Disney desapareció para siempre, según unos porque estiró la canilla y reposa en el cementerio, y según otros porque su cuerpo fue congelado para experimentos de hibridación extraterrestre. Antes de irse de este mundo, bien sea para el sepulcro o para la cámara de criogenización, el viejo Walt había finiquitado "El libro de la selva", y había aprobado ya los trámites iniciales para el nuevo proyecto, "Los aristogatos". Dejó tan bien engrasada la maquinaria, que la peli tardó tres años ("El libro de la selva" había tardado cuatro). "Los aristogatos" había recorrido un largo camino desde que fue propuesta en los tempranos '50s como una peli con actores de carne y hueso (y leche, son mininos...), y así llegó a ser la primera Disney sin Disney. Dicho en forma brutal: de esta película pendía que los Estudios Disney siguieran adelante o se hundieran junto con su Demiurgo Creador. Y siguieron.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Los buenos absolutos de la historia somos los gatos. Y ustedes los humanos, a tomar aire. CATS WILL RULE THE WORLD!!!

-- La peli tiene un excelente feeling. Eran los años en que Wolfgang Reitherman dirigía (o sea, era el timbraórdenes entre Walt Disney y el resto del equipo), y no me extrañaría que ya papá Disney estuviera chocheando en sus últimos años, como lo prueba la desastrosa "La espada en la piedra" y la anémica "El libro de la selva", ambas dirigidas por el mencionado Reitherman. "Los aristogatos" es la primera que Reitherman dirige sin el Ojo de Sauron espiando por sobre su hombro, y se nota un filme mucho más relajado, mucho menos obligado a ser over-the-top, sin tantas concesiones al payaseo espúreo, y esto redunda en una peli que, dentro de los cánones de la comedia animada Disney, es más seria que las dos antecesoras del tándem Disney/Reitherman, y tiene más fibra y músculo. Ayuda, por supuesto, que es la primera peli de Reitherman para Disney que no está basada en un texto literario anterior, lo que por supuesto permite estirar un tanto la creatividad con la historia, además de que los ripios y baches se notan menos (yo no sé cómo alguien que haya leído el original de Rudyard Kipling podría no sentirse ofendido por la infraadaptación de "El libro de la selva" para el cine por Disney).

-- La peli intenta ambientarse en el París de la Belle Epoque, que aparte cosas como "Moulin Rouge", es un escenario curiosamente muy poco recorrido por el cine a pesar de su gran potencial estético y narrativo (quizás porque el grueso de las pelis son producidas en el mundo anglosajón, se prefiere la Inglaterra Eduardiana para una peli "del 900"). Decimos "intenta" no porque no lo consiga, sino porque lo hace sin pasarse y volverse un repertorio de curiosidades antropológicas, feo vicio que pareciera querer afectar a varias pelis Disney posteriores que tratan de rellenar su anemia narrativa con una estética antropológica, como "Pocahontas" o "Mulan". Aparte de los fondos palaciegos y las casas, hay algunos toques sutiles por aquí y por allá, como por ejemplo el dibujo de varios fotogramas de la anciana, sutilmente diseñados a partir de los afiches y figurines modernistas de la época (sí, ya no es moderno, pero se lo sigue llamando "Modernismo", ¿vale?). Hay también algunas alusiones, como por ejemplo hacer del gatito Toulouse una especie de pintor precubista, regodéandose en el arte de arrojar manchas a un lienzo. Quizás el único gran detalles, es la inclusión más o menos gratuita de una banda de jazz, concesión necesaria para los niños que en la época más o menos alucinaban con The Beatles o The Rolling Stones, y que por ende forzaban a introducir un número de luces sicodélicas (y como en ese tiempo no había rock 'n' roll...), pero que hoy en día chirría un poco (jazz en París, vale, pero... ¿1910...?).

-- Maurice Chevalier. Sí, el gran chanteur francés hace una aparición casi al borde de la tumba (la estrella de los '30 y '40 ya tenía 82 años), y estaba perfectamente retirado cuando un par de amiguetes lo convencieron de que hiciera un último trabajo y te retiras, nene, ahora para los Estudios Disney. La canción es en realidad una alabanza de la vida de poltronería de los aristogatos, pero... ¡es que la canta Chevalier! La canta con el énfasis de Chevalier, el estilo de Chevalier, la picardía de Chevalier... Para quienes piensen que hacer una canción para una peli de dibujos animados es una triste manera de despedirse para un contemporáneo de Mistinguett o Edith Piaf, piénsenlo de nuevo: he aquí una buena de cómo el oficio y la maestría dignifican cualquier trabajo, por pequeño que se vea.

-- El trabajo de dibujo está notablemente bien. Reitherman insiste en echar por la borda el clásico dibujo blandengue Disney, para privilegiar figuras más angulosas y caricaturescas, bajo la influencia de los Looney Tunes de la WB (ya saben, Bugs Bunny, el Pato Lucas, el Coyote y el Correcaminos...). Pero lo que en las dos pelis anteriores chirriaba lo suyo, aquí encaja de una manera más armónica y natural. Seguimos viendo una peli que bien podría haber sido dibujada por el creador de Pepé LePew para Looney Tunes, pero no se cae en la exageración ni el payaseo caricaturesco, o no mucho por lo menos, y aunque hay abundancia de gags visuales, éstos están más contenidos, y por lo mismo, alcanzan un buen grado de brillantez (de antología es la secuencia en la que Edgar debe recuperar cierta evidencia, disputándosela a los perrazos Napoleón y Lafayette). Bravo también por eso.

-- Incluso hasta los amigos forzosos de los protagonistas (elemento indispensable de toda peli Disney que se precie de tal) son simpáticos. La banda de jazz es prescindible, pero el ratoncillo rescatador y la yegua de paseo en calesa son queribles en grado sumo.

IDEAL PARA: Ver una Disney injustamente rotulada como "menor".

jueves, 5 de julio de 2007

"El buen pastor" (2006).


-- "The Good Sheperd". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Robert De Niro.
-- Actuación: Matt Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, Tammy Blanchard, Billy Crudup, Robert De Niro, Keir Dullea, Michael Gambon, Martina Gedeck, William Hurt, Timothy Hutton, Mark Ivanir, Gabriel Macht, Lee Pace, Joe Pesci, Eddie Redmayne, John Sessions, Oleg Stefan, John Turturro.
-- Guión: Eric Roth.
-- Banda Sonora: Bruce Fowler y Marcelo Zarvos.

-- "El buen pastor" en IMDb.
-- "El buen pastor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los chicos lindos de América se lanzan a una operación militar contra Cuba, pero los estaban esperando, y básicamente los masacran. Después de Bahía Cochinos, 1961, empiezan a buscar dentro de la CIA para ver quién demonios fue el soplón. O peor aún: quizás les interesa un puñetero cuesco quién rayos fue el lenguaraz, y tan solo se trata de eliminar un poco de grasa, un poco de músculo, echar a los menos relevantes, a los menos contactados, etcétera. En medio de todo eso, uno de los mandamases de la CIA, el Jefe de Operaciones, empieza a recordar. Parece casi ayer cuando fue un estudiante de Yale que hacía de marica en representaciones teatrales, y que fue invitado a una peculiar ceremonia con velitas y capuchas, en la que será iniciado como un miembro de la todopoderosa Skull & Bones, y en la que sigue a pesar del visible cabroneo de ser mechoneado en una poza con barro y obligado a luchar como hembra con bikini en el lodo, siendo orinado desde las barandas superiores (¡caray! ¿Habrá tenido George W. Bush una novatada tan urinaria?). Después comienza a ascender, descubre que para mantenerse a tope por la patria hay que traicionar a la germanischen conexión, en la que él podría haber estado gravitando, y pues bien, le sale tan natural eso de apuñalar por la espalda, que lo invitan a la recientemente fundada OSS, una agencia gubernamental de espionaje empeñada en sablearse nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El pobre muchacho aceptan, porque verán, está enamorado hasta lo más recóndito de su escroto de una chica pelinegra, pero en el camino se le atravesó Angelina Jolie y se embarazó de él, así es que el chico, por ser cumplidor, contrae el dulce himeneo con ella, y la chica pelinegra a freir waffles. Lo que sigue es la carrera de este hombre, mientras va zigzagueando por la agencia, lidia con su familia, tiene que hacer entrar en vereda al cretinoide de su hijo, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los estadounidenses ya no son lo que eran. Antaño, en los '50s, en esas bonitas historietas de batallas, eran los héroes, los capos, los matajapis, el Mongolicus Malleum. Ahora en la actualidad, y en particular después del desastroso gobierno de George W. Bush (no por casualidad un Skull & Bones, así como su padre y una chorronada de Presidentes de Estados Unidos), la bandera yankoide no es tan fácil de portar. En medio de todo eso, sale esta película que es una recia y dolorosa crítica contra la CIA (otra más, desde "Syriana", en donde dicho sea de paso también rondaba de secundario Matt Damon). No la acusa de lo de siempre, o sea, de intervenir rectamente (por aquello de "por la vía rectal" y no "por caminos de justicia") en otros países, sino por algo peor: ¿quién vigila a los vigilantes? La CIA nació para defender al ciudadano estadounidense de las amenazas exteriores, pero a la larga, ha servido de trampolín para varias cositas sucias (¿ustedes creen que George Bush padre hubiera llegado a ser Presidente de los Estados Unidos sin haber sido antes director de la CIA...?). Y eso, la película lo retrata con fiereza.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos desde el comienzo. Esta película no es exactamente sobre la historia de la CIA. De operaciones y contraespionajes no vemos nada: sólo una intervencioncita menor en contra de unos nativos que pretenden tener libertad y rebelarse contra el imperialismo de Estados Unidos, en vez de aceptar pacificamente su rol dentro del Destino Manifiesto. Eso, y Bahía Cochinos. Y la trama con un mínimo de espionaje, es la investigación sobre quién diablos pasó el soplo al otro lado. Pero una vez desmontado eso, tenemos una estupenda película sobre lo que es el mundo del espionaje en sí. No se trata aquí de las operaciones glamorosas ultratech a lo James Bond, sino de espías como los de John LeCarré y "El sastre de Panamá", en donde la mayor parte del trabajo es simplemente contactar gente, llevar cheques de allá para acá, y de tarde en tarde quitar del camino a aquellos suches que terminan por carecer de utilidad. En ese sentido, muestra el trabajo de espionaje como otra aburrida burocracia que, nacida para servir al orden y al bienestar público, termina por acumular el poder de la información clasificada y se transforma en una casta, acaso un cáncer, dentro del sistema. Exactamente igual que cualquier otra puñetera repartición pública en cualquier puñetera democracia moderna. Para quienes están habituados a las soluciones estilo Jack Bauer, puede parecer algo bochornoso que a veces sea preferible conversar amigablemente con el enemigo, y que de hecho se trabaje a veces codo a codo y mano a mano con los espías enemigos, más que con los propios políticos a quienes supuestamente los espías protegen, dentro de una lógica similar a aquella del gran duque ruso que declaró detestar las batallas porque "deterioran las tropas"...

-- Aunque a las claras no es la intención, puede también ser vista como una película sobre el exceso de dedicación al trabajo y sus consecuencias. Algo explotado en muchos filmes, por supuesto, sea directamente o sea metiendo una subtrama, pero que aquí aparece nítidamente retratado. El prota tiene un dilema insoluble: por un lado debe guardar secreto absoluto sobre su trabajo, y por el otro, debería compartir su vida con su esposa. Hay esposas que aguantan tales cosas (después de todo, a veces no se hacen preguntas si el cheque de la mesada es generoso), pero otras que tienen toda la razón del mundo para acabronarse, en particular si como ésta, se encuentra con un marido que primero se casa con ella y luego encuentra su peculiar "trabajo de oficina".

-- ¿Ya mencionamos el malsano ambiente criptogay de la peli? Algunos personajes tienen los tejos bastante corridos en materia sexual, e incluso la ambigüedad del personaje protagónico da para algunas interesantes sublecturas (¿es que nunca trató de comerse a la bomba rubia que tenía por mujer?). Vamos, que es un plus, porque después de todo, son mucho más entretenidas las pelis con algo degenerete en el camino. Además, todos sabemos que "los de arriba" no son precisamente los tipos más inmaculados del mundo, sexualmente hablando...

-- Matt Damon. Veamos, la película dura casi tres horas corridas, y se trata sobre un tipo vulgar y opaco, cuya única virtud es una inteligencia que no se la muestra a nadie. ¿Cómo mantener el suspenso con un personaje de esa calaña, sin caer en ningún tic ni marienismo? Vean la actuación de Damon acá, que simplemente se saca los zapatos haciendo el papel de un individuo torvo y poco comunicativo, y además facialmente inexpresivo, pero a través del cual se trasluce todo el cansancio y la presión del empleo, y tendrán la respuesta, hijos míos. Damon puede haber tenido roles buenos, decentes, mediocres y malos, pero aquí realmente sostiene hercúleamente una película que, con otro actor, quizás se habría vuelto excesivamente pesada de digerir.

-- Angelina Jolie. Debe ser su mejor rol en años, a mucha distancia no sólo de sus papeles de historieta en "Lara Croft: Tomb Raider" o "Sr. y Sra. Smith", sino también de roles supuestamente serios que terminaron siendo para la risa, como su Olimpia en "Alexander". Y todo eso, sin necesidad de mostrar su mejor carta de presentación (sus dos mejores cartas de presentación, podríamos decir). Lo único malo con ella es la escena en que se conoce con Matt Damon, en la cual, pues bien, se supone que el personaje tiene una veintena, pero es bien clarito en pantalla que la actriz ya ha pasado la treintena, lo que envía a dichas escenas a la Dimensión "Beverly Hills 90210". Pero en fin, no todo podía ser perfecto.

-- Los secundarios están en su salsa. Robert De Niro hace más o menos su rol de siempre, pero como no sale mucho, está bien (antaño era grande, hoy es sólo otro actor viejo forrado en dólares). William Hurt compone un estupendo cabrón jodepú, y Alec Baldwin se cachondea divertidísimo en su rol de agente del FBI. El resto, los desconocidos de siempre, apoyan bien la peli.

-- Eric Roth. En general no ensalzamos demasiado a los guionistas, no porque su trabajo no sea mínimamente importante al menos, sino porque el sufrido guionista puede componer el mejor guión del mundo, y después entre la avidez del productor, los arrebatos líricos del director, el egotismo del actor y el cabroneo del departamento de efectos especiales, se lo hacen pedazos de tanto cambiarlo por aquí y por allá. Eric Roth es el hombre detrás de sólidos guiones como "Forrest Gump", "El informante" o "Munich" (también de cadáveres en el armario como "Aeropuerto 79" o "El cartero", y no el Cartero de Neruda precisamente sino la de Kevin, pero nada es perfecto en este mundo). En el guión de "El buen pastor" no se puede decir que sobren cosas. Incluso situaciones que podrían haber acabado muy mal resueltas (miren quién fue a acabar siendo el soplón), y que podrían haberse depravado en moralina barata a la Disney, acaban con una buena salida.

-- Unas palabritas para la banda sonora. En general acompaña bien y crea una atmósfera incómoda, sin ser especialmente brillante. Aunque a ratos flaquea visiblemente. Un poco más de pulido y de acabado, y sería otro sólido pilar del filme.

IDEAL PARA: Ver una película con espías de verdad.

viernes, 16 de febrero de 2007

"Scaramouche" (1952)


"Scaramouche". Dirigida por George Sidney. Protagonizada por Stewart Granger, Eleanor Parker, Janet Leigh, Mel Ferrer, Henry Wilcoxon, Nina Foch, Richard Anderson, Robert Coote, Lewis Stone, Elisabeth Risdon. Estados Unidos. Año 1952.

¿De qué se trata?
Estamos en la Francia prerrevolucionaria. Para ser más específicos, en la anterior a la de 1789 (hubo después revoluciones en 1830, 1848, 1871, y ya no hablemos de Brigitte Bardot en "Barbarella"). Volviendo a la trama: en la Francia anterior a 1789, un asesino con patente de corso por ser aristócrata, que disfraza sus crímenes como duelos a espada, recibe la comisión de terminar con un tal "Marcus Brutus", que hace llegar panfletos sediciosos de tipo "libertad, igualdad, fraternidad", hasta las altas autoridades. Su premio: una bella chica de la corte de la reina María Antonieta. ¿Quién parará pies a este temible villano? Paralelamente, un tal André se fuga a París, en busca de una actriz a la que pretende. En medio de estas peripecias, André es contactado por la familia que le ha criado como un hijo (el prota, fiel al lugar común, desconoce el misterio de su propio origen): y es que su "hermano adoptivo" es nada menos que el buscado Marcus Brutus. Por esas coincidencias del folletín clásico, el chico bueno se encuentra con la chica del malo. Hay flechazo instantáneo, pero el prota se entera entonces de dos cosas desagradables: la chica aristócrata que le gusta es su hermana, y el padre común de ambos está muerto. Pero no para ahí: el villano consigue echarle mano a Marcus Brutus, quien haciendo gala de su seudónimo de bruto, se deja provocar estúpidamente a duelo, y es asesinado como en verdad se lo merecía, por estúpido. Opera entonces el cambio mágico en André: al ver el cadáver de su tierno familiar, jura tomar venganza (ya sé que suena gay, pero lo siento, yo no escribí el guión). Como no lo logra a la primera, se esconde en la compañía teatral de su primera amada, en donde adopta el papel de Scaramouche, el borrachín de la commedia dell'arte. Ahora, Scaramouche no es sólo un actor: es también la máscara y el rostro de la venganza... y de la justicia.

El espíritu de los tiempos.
En el siglo XVI se desarrolló esa forma de comedia popular italiana llamada commedia dell'arte, que era pura improvisación basada en papeles estereotipados interpretados por actores entrenados en su único carácter. La influencia de la commedia dell'arte en la posteridad ha sido inmensa: basta ver cuántos artistas han pintado o escrito sobre Pierrot, Polichinela, Colombina, etcétera, mientras que el viejo avaro Pantalone le dio nombre a la prenda de vestir para las piernas. Uno de sus personajes, el borracho Scaramouche, le dio una luminosa idea a un tal Rafael Sabatini para escribir un truculento folletín, "Scaramouche", cuyo éxito fue tan resonante que ya en 1923 fue objeto de una adaptación muda. En 1952 el cine, necesitado de espectacularidad para luchar contra la naciente televisión, echó mano a dicho clásico e hizo este remake. La historia no dejó de tener problemas con la estricta censura de la época, debido a las insinuaciones de amores incestuosos, y también extramaritales, pero los trabajos valieron la pena: el "Scaramouche" de 1952 es, sin lugar a dudas, un clásico dentro del género de capa y espada en el cine. Tanto, que ya ven como el concepto del payaso enmascarado haciendo justicia no lo inventó "V por venganza"...

¿Por qué verla?
- Como dijimos, es un clásico del género de capa y espada. Consigue el mérito de mantener un ritmo trepidante y no decaer en ningún minuto, y eso visto desde una perspectiva del siglo XXI, época en la que el grueso del cine del siglo XX preInternet se ve adocenado y reptantemente lento, y debe verse muchas veces aguantando bostezos. Por el contrario, "Scaramouche" se mantiene fresca como el primer día.
- Los actores. Stewart Granger, al tope de la bandera con roles como Allan Quatermain en "Las minas del Rey Salomón", compone un protagonista carismático, tanto cuando es un irresponsable sinvergüenza, como después durante su metamorfosis posterior en un héroe enmascarado (o no tanto). A su lado las dos chicas se lucen en belleza y carácter. Eleanor Parker compone a una deseable y apasionada pelirroja, también con mucho carisma, que contrasta con la belleza gélida e intocable de Janet Leigh como la chica aristócrata que se debate entre mostrar o no sus sentimientos (esta Janet Leigh interpretará ocho años después el protagónico femenino en "Psicosis" de Hitchcock). El cuarteto es completado por un Mel Ferrer haciendo un estupendo rol como villano estirado y pedante.
- La historia... ¿Qué decir de la historia...? Pues bien, es puro folletín: protagonista de orígenes desconocidos que se esconde tras una máscara, dos chicas, posible amor incestuoso, duelos a espada, muchas peripecias... Aventura pura y dura, sin pretensiones, a la vena. La trama, de rato en rato, se hace bastante complicada, y quizás el filme se hubiera beneficiado de un mejor trabajo de edición, en vez de hacer tanta elipsis que obliga al espectador a reconstruir un poco los acontecimientos a medida que pasan. Por supuesto que, en la mejor tradición folletinesca, la ambientación en la Francia de 1789 es un puro detalle anecdótico: al igual que la commedia dell'arte, el escenario es un puro telón pintado.
- Mención especial para el duelo final a espada entre el héroe y el villano. No adelantaremos detalles, pero digamos que es uno de los mejores enfrentamientos finales que el cine ha visto jamás.

IDEAL PARA: Entretenerse, entretenerse, entretenerse.

"Las minas del Rey Salomón" (1950)


"King Solomon's Mines". Dirigida por Compton Bennett y Andrew Marton. Protagonizada por Deborah Kerr, Stewart Granger, Richard Carlson, Hugo Haas, Lowell Gilmore, Kimursi, Siriaque, Sekaryongo, Baziga. Estados Unidos. Año 1950.

¿De qué se trata?
Africa, 1897. Después de observar la estúpida y deportiva actitud de unos jactanciosos perdonavidas ingleses, de cacería en la jungla (cacería que costó la vida de uno de los negritos), Allan Quatermain está harto. Tiene un hijo de siete años en Inglaterra, y quiere salirse de la aventura. Pero le llega un trabajito más. Uno que podría ser el último. El último por dinero, por una parte, ya que le pagan 5000 libras esterlinas (su tarifa usual son 200-250). Y el último también porque implica ir a una región desde donde ningún explorador europeo ha vuelto. El asunto es traer de regreso al marido de una mujercita de la alta, que estaba enfebrecido con la posibilidad de hacerse con el paradero de las míticas minas del Rey Salomón. De manera que la esposa de la alta, y el hermano de la esposa de la alta, parten en misión con Allan Quatermain. Lo que viene después es Africa: afrontar insectos, fieras salvajes, nativos enojados (o no tanto, bwana), etcétera. ¿Encontrarán finalmente las míticas minas del Rey Salomón...?

El espíritu de los tiempos.
En 1885, el escritor inglés H. Rider Haggard desató una bomba literaria publicando su novela "Las minas del Rey Salomón". Era la primera novela de aventuras ambientada plenamente en Africa, y la primera de la venerable tradición de "inglechutes/yankis encuentran salvajes remanentes de una vieja civilización desaparecida", algo que se volvería lugar común en el cine (ver "King Kong"), la literatura ("El mundo perdido" de Arthur Conan Doyle) y los comics (díganselo a Tío Rico, Donald y sus sobrinos, que se la pasan abandonando Patolandia para viajar al Tercer Mundo y encontrar ruinas con mucho oro). Allan Quatermain, aparte de ser adoptado por escritores y dibujantes (Philip Jose Farmer, o Allan Moore en "La liga de los caballeros extraordinarios"), recibió de papi Haggard una larga serie de secuelas (más de diez); además es el modelo más o menos confeso de Indiana Jones ("Los cazadores del Arca perdida"). No es raro entonces que "Las minas del Rey Salomón" haya sido adaptada al menos unas cuatro veces para el cine y la televisión. Tampoco es raro que su popularidad haya decaído con el tiempo: es que el exotismo que destilaba el Africa inexplorada en la Europa de 1885, es muy distinto a lo que ahora vemos y sabemos de Africa por los noticiarios. Hay bien poco de romántico en un Africa deprimida y vandalizada por Occidente, como se muesta por ejemplo en la reciente "El jardinero fiel". Por eso, hay que ser indulgentes con este filme de 1950, que en su época quizás fue un pequeño terremoto para las audiencias populares, pero que hoy en día resulta, pues bien, digámoslo de una vez, un tanto lisérgico.

¿Por qué verla?
- Stewart Granger. Con su carisma habitual, interpreta a un estupendo Allan Quatermain, al mismo tiempo rudo por el tipo de vida que lleva, y sensibilizado por la naturaleza y el entorno africano (Sean Connery será un venerable actor y antiguo James Bond, pero como Allan Quatermain en "La liga de los caballeros extraordinarios" no llega a los talones de Granger). Como contraparte tiene a Deborah Kerr, y pues bien, está un poco menos desangelada que de costumbre, lo que siendo un comentario sobre ella, es un elogio (Deborah Kerr actuó también en "Quo Vadis", "El prisionero de Zenda", "Julio César", "De aquí a la eternidad", "El rey y yo", "Algo para recordar" y "La noche de la iguana").
- No cabe duda que el filme está hecho con dispendio de recursos. Las escenas con animales cuentan de lejos como lo mejor. No en balde, secuencias de este filme fueron reutilizadas ad nauseam en productos posteriores. Las estampidas y ataques y muertes de los mismos se ven tremendamente realistas, tanto, que uno puede preguntarse si PETA, o su equivalente en aquel tiempo, no se habrá enojado con los productores. Por más que quieran, los ordenadores de hoy en día no consiguen reproducir esa magia: quizás algún día, pero hoy por hoy, todavía no.
- La trama es la clásica historia de la novela. O sea, se ven esta película y quedan bien enterados de que va el asunto sin tragarse el mamotreto. La mala noticia es que el carácter episódico de la historia le resta varios enteros: como dijimos, todos los incidentes menores de la novela eran exóticos para los ingleses de 1885, pero hoy en día no puede decirse que den mayor entusiasmo. Si hay gente que se queja del tratamiento estilo videojuego de algunas películas de hoy, deberían ver ésta: Etapa 1, luche con los mosquitos, Etapa 2, liquide al fiero león, Etapa 3, sobreviva a la estampida... Y el final es bastante carca, dejando esa sensación de "¿y todo lo anterior para ESTO...?". O sea, podemos considerar o no un plus el respeto por el material literario de base, pero consignémoslo, sólo por si acaso hay entre nuestros lectores alguien con placer de anticuario (yo lo tengo, ejem, pero ése soy yo, y ustedes no tienen por qué ser como yo, ¿verdad?).

IDEAL PARA: Enterarse de qué consideraban como exótico y salvaje nuestros abuelitos y bisabuelitos.

jueves, 15 de febrero de 2007

"La sal de la vida" (2003)


"Πολίτικη Κουζίνα" ["Politiki Kouzina"], título original griego; "A touch of spice", título internacional en inglés. Dirigida por Tassos Boulmetis. Protagonizada por Georges Corraface, Ieroklis Michaelidis, Renia Louizidou, Stelios Mainas, Tamer Karadagli, Basak Köklükaya, Tassos Bandis, Markos Osse. Grecia / Turquía. Año 2003.

¿De qué se trata?
A veces, tienes que ponerle sal a la vida. La sal es invisible, pero le da sabor a la vida. Le da suficiente sabor como para que las sombrillas rojas vuelen a través del firmamento, y el realismo mágico macondiano invada Grecia. Un astrónomo griego decide irse de vacaciones, pero en el momento decisivo se entera de que su abuelo aparecerá. El asunto parece ir bien, hasta que llegan malas noticias: su abuelo ha sufrido un accidente médico, y está hospitalizado. En la vida real todo eso se traduciría en hacer vigilia hospitalaria, soltar algún par de lagrimones y tomarse la cabeza con las dos manos frente a la exorbitante cuenta por servicios profesionales médicos, pero como esto es una película, el protagonista elige comenzar a recordar. De esta manera volvemos en el tiempo a la ciudad a orillas del Bósforo que en nuestros subtítulos en español aparece como "Estambul", y que en caracteres griegos es transcrito como "Constantinopla". Es el año 1959, y el futuro astrónomo es un niño que pasa las horas muertas con su abuelo, quien identifica los planetas y cuerpos celestes con distintas especias (es que verán, el abuelo tiene una tienda de especias). La principal alegría de su vida es una preciosa niña turca que está bien dispuesta a bailarle si él le cocina ("bailar" en el buen sentido de la palabra, por favor... ¡son niños!). Pero las cosas se enrarecen. A lo lejos, el Arzobispo Makarios pretende sublevar a Chipre contra Turquía, y los griegos de Constantinopla la pagan, ya que todo ciudadano griego es limpiamente deportado. Entre ellos, nuestro prota, quien debe partir con una lágrima en la garganta no sólo hacia el exilio, sino también lejos de su amada niña. Andando el tiempo, éste descubrirá el placer de la cocina, tendrá que esquivar los embates de su padre, quienes parecen pensar que su hijito se está volviendo maricón, y crece con la añoranza de encontrarse de nuevo con la chica, y de que su abuelo abandone Constant... perdón, Estambul una vez, una sola vez en la vida, para visitarle. Ahora, con el accidente, el antiguo chico reconvertido en astrónomo viejón, tiene una nueva oportunidad de ajustar cuentas con su pasado, y llenarse con un poco de polvo de especias, de paso.

El espíritu de los tiempos.
Cuando eres el amo del mundo, toda la vida se reduce a eterna entretención, aunque trates de abordar temas complicados. Si vives en cuna de oro, simplemente no tendrás sobre la pobreza más que una visión turística o de postal. Ese es, sin lugar a dudas, el defecto capital de Hollywood, el ariete cultural de Estados Unidos, y la razón básica por la cual el cine de otras regiones del planeta presenta un carácter bastante más desgarrado, aunque traten de ser filmes hechos en un tono ligero. "La sal de la vida" pretende ser una comedia o película ligera con cierto toque de nostalgia, pero en el fondo es mucho más cruda que cualquier aproximación hollywoodense al tema del desarraigo. La historia política de Grecia ha sido cualquier cosa, menos pacífica. Nacidos como un movimiento insurgente contra el por entonces poderoso Imperio Otomano en 1823, consiguieron arrancarle nuevas posesiones durante la Primera Guerra Mundial. Luego, Venizelos por Grecia y Ataturk por Turquía se liaron en una sangrienta guerra con deportaciones masivas por ambos bandos. Después vino el asunto de Makarios, el golpe de estado de 1967... Una tragedia griega detrás de otra. Este espíritu de pueblo castigado es bien visible en la película, por debajo de un delgado manto de cáscara de costumbres.

¿Por qué verla?
- Es un buen filme del género "evocación de los años pasados", tan poco recurrido por el cine estadounidense, y tan mimado por el cine europeo en general (léase "Nos habíamos amado tanto", "Amarcord", "Fanny y Alexander", "Cinema Paradiso", etcétera). Descontando algunos elementos de realismo mágico (la recurrencia de la ubicua sombrilla roja en plano OVNI llega a ser realmente molesta), la película se deja ver muy bien desde ese punto de vista. Tiene las dosis justa de comedia de situaciones y de tragedia, sin caer nunca en el exceso por lado y lado.
- Los acontecimientos políticos están presentados con una habilidad supina. A pesar de su tono más bien intimista y de historia familiar, puede bien decirse que se trata de un filme épico, de algo que podría llamarse la épica de lo cotidiano. A través de casi medio siglo de historia personal y familiar, es posible apreciar el trasfondo de la evolución social y política, incluyendo desarraigos y exilios, intentos por programar las mentes de los jóvenes griegos para servir a la patria, y también el cambio en el concepto e importancia de la familia. La película es muy gráfica al retratar el profundo divorcio entre la alta política y las ambiciones desatadas en las esferas del poder (algo no visible, pero que sí se palpa recurrentemente), y la vida cotidiana de personas a quienes en verdad la arrogancia racial, étnica o nacionalista les tienen sin cuidado, ocupados como están en vivir sus propias vidas tranquilas y normales.
- Los paisajes elaborados con computadoras. Debido al uso y abuso de esta técnica por parte del cine estadounidense, cuesta asociar la técnica de paisajes hechos por infografía a filmes que no sean CF como "La venganza del Sith" o épicohistóricos como "Gladiador". Pero aquí se usan para una película perfectamente realista, y se usan con bastante talento y tino. La secuencia que nos presenta a Constantinopla en 1959 puede ser un tanto estereotipada, pero tiene cierta magia, y lo mismo la breve secuencia con los tanques en la calle, durante el golpe de estado de 1967. Una muestra de que no importa cuanta tecnología digital tengas para plasmar tus visiones en imágenes, si no tienes el talento para elegir bien éstas y dosificar el derroche tecnológico, no vas a llegar a ninguna parte.

IDEAL PARA: Entusiastas por el cine con buenas historias.

domingo, 28 de enero de 2007

"El coloso de Rodas" (1961)


"Il colosso di Rodi". Dirigida por Sergio Leone. Protagonizada por Rory Calhoun, Lea Massari, Georges Marchal, Conrado San Martín, Angel Aranda, Mabel Karr, George Rigaud, Roberto Camardiel. España / Italia / Francia. Año 1961.

¿De qué se trata?
Darío acaba de llegar desde Atenas a la isla de Rodas, la "isla de la paz", y descubrirá que "paz" es allí tan solo una palabra. La isla tiene una estatua descomunal en la entrada de la bahía, un coloso, que es el símbolo de su gloria, y que ha sido construido con el trabajo de esclavos, por lo que el pueblo le tiene inquina a su rey Serse (sí, un tirano griego se llama con un nombre de reminiscencias persas, y el héroe también, ¿algún problema con eso?). Darío es testigo de dos intentos de asesinato contra Serse, en el lapso de poquitas horas, por lo que toma una actitud un tanto displiscente con respecto a Rodas (están majaretas, estos rodenses), al tiempo que trata de echar su caballería ateniense sobre una chica que es pura aristocracia y jueguitos de "ahora sí, pero no". Los rebeldes, por su parte, le han echado el ojo, porque el hombre podría ser quien viajara a Atenas a defender su causa y obtener aliados allá, para derrocar a Serse (vendepatrias, que les llaman). A la vez, por un desafortunado accidente, Darío termina en la mira de Serse, quien desconfía hasta de la sombra bajo su cama. En consecuencia, Darío no puede abandonar Rodas. Y cuando lo intenta, se embarca sin saberlo en una barquichuela rebelde. Pero ahí está el coloso, que en realidad no es una simple estatua, sino una verdadera B.O.T.A.F. (Base de Operaciones Táctica Altamente Funcional), que sólo le falta caminar para ser un mecha japonés. Darío termina en las mazmorras como un rebelde más, pero al ver la nobleza moral del jefe rebelde, se convierte sinceramente a su causa. Pero aunque cree que Serse es el enemigo, éste en realidad es rey muerto caminando: su principal asesor ha efectuado un lucrativo pacto con Fenicia, que ha puesto a su disposición un poderoso ejército de comandos, listos para apoderarse del trono.

El espíritu de los tiempos.
En el siglo III a.C., el Coloso de Rodas fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo, pero sólo se mantuvo en pie unos cincuenta años, desplomándose a consecuencias de un terremoto. Parecía que nunca más se iba a levantar, pero a finales de los '50s, los éxitos sucesivos de los filmes "Ulises" y "Hércules y la reina de Lidia" (por no hablar de taquillazos cristianoides como "Quo Vadis" o "El manto sagrado") resucitaron el viejo cine de griegos y romanos, que había tenido una época de esplendor en el tiempo del mudo, pero que ahora se veía algo demodé. Fue la época dorada del peplum, la historia en donde un forzudo héroe griego o romano las emprende contra un tirano opresor y violento, y finalmente vence. No faltaron los intentos, por supuesto, de hacer peplum de altura, con una trama más compleja y efectos especiales más vistosos. En Hollywood, esto se intentó por el camino yanki: invertir más y mejor. En Europa, se intentó por el camino de la medición presupuestaria, el aprovechamiento de escenarios naturales y la menor soldada de los extras. "El coloso de Rodas" es una muestra de este peplum europeo de pretensiones: que hubiera cuatro guionistas a cargo (y parece que sumando los no acreditados, sumaban ocho) revela algo sobre esto. Irónico, si se considera que es otro filmes de "rebelión contra el tirano", aunque animado por pasables efectos especiales, y una trama política algo más elaborada en donde hay varios villanos trabajando cada uno para llevar bronce a su propio coloso.

¿Por qué verla?
- Es una película aceptablemente entretenida. Es bastante lenta para los cánones actuales, pero la trama, al menos en su primera mitad, no es excesivamente lineal. La segunda mitad, eso sí, deviene en personajes alineados (buenos y malos) y es más predecible. Pero en fin. Incluso hasta el final, deus ex machina incluido, es interesante gracias al despliegue de efectos especiales, que no se ven tan mal como el paso del tiempo podría hacer temer.
- Los efectos especiales son buenos, tan buenos como se podían conseguir a base de maquetas en la era pre-ILM. Donde se lucen, aparte del cataclismo final, es por supuesto en el coloso mismo.
- Detalles sádicos. Eso era moneda corriente en el cine de aventuras de la época, pero por algún motivo, ha desaparecido de la cartelera actual. La sala de torturas y los refinadísimos tormentos a que son sometidos los prisioneros, tienen un buen regusto sádico. Y ni hablemos de la estatua del coloso descargando plomo fundido sobre las embarcaciones...
- La política cambia, pero las lecturas políticas permanecen. La política internacional es presentada en plan "Grecia contra Fenicia"; ¿no les suena a "Estados Unidos contra la Unión Soviética"? A pesar de toda su riqueza, Rodas es presentado como un peón del juego político internacional, y lo que es peor, son los propios rodenses quienes llaman a los extranjeros en auxilio propio. La gran diferencia es que el villano se vuelve hacia Fenicia (¿hacia Oriente, hacia la Unión Soviética?) y los héroes hacia Grecia (¿hacia Occidente, hacia Estados Unidos?). Y ni hablemos del detalle de la cabeza del coloso de Rodas abierta para lanzar plomo fundido contra los rebeldes: se diga lo que se diga, esa estatua lanzando plomo fundido contra los "buenos" tiene una apariencia innegable a Estatua de la Libertad... Esta clase de libertades son, por supuesto, gracias a que el filme no es yanki sino europeo. ¿Quién otro, salvo el Mel Brooks de "La loca historia del mundo" o "Hay un loco suelto en el espacio" se atrevería a tanto...?

IDEAL PARA: Ver una de romanos, europeo, de cierta altura, aunque con algo de paciencia oriental.

viernes, 19 de enero de 2007

"El ilusionista" (2006)


"The Illusionist". Dirigida por Neil Burger. Protagonizada por Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell, Eddie Marsan, Jake Wood, Tom Fisher, Aaron Johnson, Eleanor Tomlinson, Karl Johnson. República Checa / Estados Unidos. Año 2006.

¿De qué se trata?
Viena, a comienzos del XX. Hay respiraciones entrecortadas, alientos retenidos, etcétera. Todo gira en torno a un ilusionista (¿o no?) que está haciendo un espectacular número (¿de magia?) por el cual hablan los muertos, o así al menos parece ser. El asunto ha llegado demasiado lejos, y el necroconfianzudo es llevado detenido por las fuerzas de orden, seguridad y patria. El jefe de policía del príncipe heredero comienza entonces a hacer una resemblanza del fulano, que es de origen humilde, y por eso es puteado por "la alta", pero él no es cualquier joven humilde, porque tiene un don para la magia, con lo cual llama la atención de la chica linda y aristocrática... lo de siempre, vamos. La pareja se separa (es separada, mejor dicho), él viaja a Oriente durante muchos años, pero Oriente, lo mismo que el alcohol, no hace olvidar, y regresa convertido en un Don Señor Caballero Ilusionista. Pero le esperan dos ingratas y predecibles sorpresas. Primero: su chica está comprometida, y nada menos que con el príncipe heredero. Y segundo: El príncipe heredero, como varios niñatos criadillos en cuna de oro, es un malparido de la Gran yasabenqué, que hará lo posible por salirse con la suya (y "lo posible", tratándose del amo del imperio, es bastante).

El espíritu de los tiempos.
Vino el cambio de siglo, se fue 1999 y llegó el 2000 (y llegó el 2001, el verdadero cambio de siglo, pero todos festejaron el 2000), y en el cine se puso de moda el tema del New Millennium. Saliéndose de bodrios cambiomilenaristas como "El fin de los días" o frikadas burtonianas como "El jinete sin cabeza", llegó la época de oro para el Steampunk en particular, y para la recreación de la sociedad "fin de siécle"/"Belle Epoque", en clave realista o fantástica, tanto más da, como por ejemplo (y disparando casi a la bandada) "El castillo andante", "La Liga de los Caballeros Extraordinarios", "Peter Pan", "Descubriendo el País de Nunca Jamás", "Un esposo ideal", "Inconscientes", o la muy chilena (y por ende muy aburrida) "Sub Terra". Aprovechando las aguas del misterio y el encaje antiguo, algo muy arraigado en los textos de época (Sherlock Holmes, Arsenio Lupin, etcétera), el misterio victoriano está de vuelta, como lo prueba la adaptación de "The prestige" de Christopher Priest, asquerosamente traducida como "El gran truco". Y como la creatividad no abunda en los pasillos hollywoodenses, una vez más se recurre a la socorrida y nunca bien ponderada fuente literaria, esta vez en forma de un relato corto que, a juzgar por algunas anomalías y baches del guión, parece haber sido adaptado de manera algo menos que leve.

¿Por qué verla?
- A pesar de tener elementos vendibles (el prota es un mago, el antagonista es nada menos que el príncipe heredero de la monarquía imperial danubiana), la historia es sencilla a más no poder, y se reduce al tópico del chico de buen corazón pero pobre que se enamora de la aristócrata modosita y de mente abierta para saltar las distancias sociales. O sea, otra vez el argumento de "Titanic", "La guerra de las galaxias", "Los Piratas del Caribe" y un etcétera más largo del que me puedo acordar, por mencionar sólo algunos ejemplos. Pero a partir de una premisa tan básica, el director Neil Burger, que también es el guionista (algo que siempre se nota por la coherencia entre argumento y arreglos), construye una historia que quizás a ratos careza de pulso narrativo, pero en cambio tiene suntuosidad, misterio y seducción.
- Los actores. Edward Norton, verdadero camaleón del cine actual (psicótico en "La raíz del miedo", abogado neura en "Larry Flynt: El nombre del escándalo", neonazi redimido en "América X", perdedor enfermizo en "El Club de la Pelea", ladrón de cajas fuertes en "El conteo final", detective en "Dragón rojo", traidor en "La estafa maestra", y rey leproso en "Cruzada") lo vuelve a hacer otra vez, en un papel dramático sin ser sobreactuado, e intenso sin ser caricaturesco. Paul Giamatti, quien se mueve cómodamente entre toda clase de registros, e incluso con su físico no especialmente hollywoodense se dio el lujo de hacer un bonito protagónico en "La dama en el agua", es más que digno contrapunto del héroe, como perro sabueso tras los pasos del mago. Jessica Biel, contratada como chica linda de cuerpo tonificado para "Celular", "Amenaza invisible" o "Blade: Trinity", aunque sigue sin pasar al listado de las Diez Más Grandes Actrices de Todos Los Tiempos, funciona bien en un papel que le exige algo menos de sexplotation que lo acostumbrado para ella. Y Rufus Sewell, Rufus, Rufus, qué decir de él... El pobre es buen actor, y lo muestra durante la primera hora, interpretando a un príncipe heredero todo corrección y compostura (un villano inesperado, después de todo), pero después de pasada la mitad viene la indicación "ya, pues, acuérdese de que usté es el maloh, y tiene que interpretar al maloh como corresponde", y pues bien, tiene que empezar a gritar, hablar golpeado y poner ojos redondos de anfibio para justificar el sueldo.
- El arte visual. La película tiene varios fundidos a negro y a la inversa, hechos a la manera de 1910, o sea, con el clásico circulito un tanto movedizo que saca o hace ingresar la imagen. Hay varias secuencias que intentan también reproducir lo que era la manera de rodar de aquellos años, sin caer en la caricatura estilo MTV.
- Un punto bastante inusual en esta película, es que por una vez en la vida, el héroe y protagonista es un hombre de genio e ingenio, y no un tipo con el gatillo rápido o el puñetazo fácil. Y es que en un cine dominado por el espectáculo visual a lo Hollywood, el héroe no es héroe si no es héroe de acción, y por ende, el intelectual es retratado como el villano, o bien como el compañerín nerdie del héroe, o si el prota tiene alguna afición de tipo "coloco el culo aquí y de este lugar no me mueven en seis horas", como la Arqueología por ejemplo, no tarda en revelarse como un consumado luchador con armas de fuego, o blancas, o sin ellas (léase Indiana Jones). Encontrar una historia que en muchos puntos es un calco de "Gladiador", pero cuyo protagonismo recae no en un hombre de acción, sino en un hombre de cerebro, es una rara avis, y por ende, algo digno de celebrar.

IDEAL PARA: Ver una película de misterio y de época, bien actuada y con un protagonista inusualmente inteligente.

"Inconscientes" (2004).


-- "Inconscientes". España / Alemania / Italia / Portugal. Año 2004.
-- Dirección: Joaquín Oristrell.
-- Actuación: Leonor Watling, Luis Tobar, Alex Brendemühl, Mercedes Sampietro, Núria Prims, Juanjo Puigcorbé.
-- Guión: Dominic Harari, Joaquín Oristrell y Teresa Pelegri.
-- Banda Sonora: Sergio Moure.

-- "Inconscientes" en IMDb.
-- "Inconscientes" en la Wikipedia en castellano.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Para que después no anden hablando mal del General Gato, su seguro maullador y servidor: esta película es difícil de reseñar, porque es básicamente una comedia policial, así es que adelantar demasiados detalles del argumento sería criminal (ése fue el chiste fácil del día). Pero como Cine 9009 no sólo es un blog de cine, sino que es un ESFORZADO blog de cine, tenemos que intentarlo. Así es que aquí va. Es el año 1913. Como bien nos informa una locutora en off, Europa se prepara para la guerra, los químicos alemanes patentan el éxtasis, emerge el sostén en vez del rígido corsé, y un terrorista moral llamado Sigmund Freud alborota a la empingorotada sociedad Belle Epoque con sus incendiarias teorías de que toda nuestra civilización es un intento por sublimar penes y vaginas y sus usos varios. En España, a un par de semanas de que el alborotador Freud visite la península de los machos toreadores y las casquivanas damas de la Montera, un amante maridito desaparece. Su esposa, una bella con vientre de nueve meses y a punto de reventar, llama a su cuñado (es decir, al marido de su hermana) para investigar. Todo queda en familia, porque verán, las dos hermanas son hijas de un afamado neurocirujano que está a punto de retirarse por la puerta triste (tumor cerebral, que le llaman), y los mariditos estaban en competencia por ver quién se quedaba con el puesto del vejete. Pero como el cuñado quiere a la bella en secreto, y como es un bien cumplido caballero ezpañó, la ayuda a encontrar al flamante maridito. En medio, ambos descubren progresivamente que se quieren. También descubren el poder del inconsciente (y es que la bella está chiflada por las teorías de Freud, y es una especie de Madonna Ciccione de las neurociencias de los '10s). Y se enfrentan a varios casos psiquiátricos del desaparecido maridito (a cuál más siquiátrico que el anterior, en verdad), entre los cuales quizás se encuentre la clave del entuerto. Y bien, creo que con eso resumo el primer quintil de la película, y ahí me quedo para no arruinar el final.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Qué hacía el General Gato viendo una película española, siendo tan resabida su alergia contra todo lo fílmico que salga de esa península (Alex de la Iglesia excluído)? En realidad la vio por accidente, porque en ese minuto no había nada mejor en la cartelera. Y quizás eso sea bueno, porque en definitiva esta película es un accidente histórico. Veamos, es una comedia, y es una comedia inteligente (¡y en España, válganme Dios y la Virgen Santísima!). Está bien actuada (¡en España!). Y no tiene grandes elementos temporales o históricos. Es decir, podría haber sido hecha en cualquier minuto desde la década de 1990 en adelante. Aunque sí hay un síntoma de los tiempos, después de todo: que se haga una comedia a costillas de Sigmund Freud, imitando varios de los modismos propios del cine mudo, es señal clara y visible de que sic transit gloria mundi, o para decirlo en términos más claros, de que el psicochamanismo freudiano está definitivamente pasado de moda, en el armario de los recuerdos, junto con el trajebaño de dama hasta los tobillos, el automóvil con motor a manivela y el quitasol para el paseo dominical.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ya lo dijimos: es una comedia inteligente. Se ríe a carcajadas de la hipocresía social, haciendo un vívido contraste entre el puritanismo de formas exteriores, y las miserias sexuales que ocurren en la rebotica. Y todo eso, sin caer en el discurso moralista pedante. Y es que las situaciones en que los personajes se ven metidos, son delirantes: acaban en medio del mundo de la pornografía (y es que las gorditas desnudas siendo folladas por caballeros de sombrero y levita no le desmerecían en morbo a las pin-ups de ahora), en una fiestecita harto peculiar, en un prostíbulo... Y todo eso, sin presentar las cosas de manera especialmente grotesca (¡sí, de España sale una película que no explota el grotesco barroco pseudoVelásquez!).

-- Las actuaciones son ligeras y aceptables, sin ese exceso de manierismo neurohistérico que poseen la generalidad de las comedias españolas (parte del gran daño que Almodóvar le hizo al cine español posterior). Lo único malo es que al final queda un cierto tufillo a que te saltaste algo, o te perdiste algún chiste: es que se la pasan todo el filme hablando a velocidad de metralleta, y en voz baja. Seguro que la ven mejor los países no hispanohablantes, en donde tengan letreritos o subtítulos.

-- La investigación a lo Sherlock Holmes agarra vuelo. Y bastante vuelo. La cosa parte lento, y durante el primer cuarto de película, uno puede buenamente preguntarse qué demonios hace perdiendo el tiempo viendo eso (o peor aún, en qué demonios vino a gastarse el dinero de la entrada). Pero después, a medida que la cosa se centra en los casos psiquiátricos, el asunto se vuelve delirante. Y la solución final es terriblemente desquiciada, y por una vez en la vida, bastante impredecible (no por completo, pero sí bastante).

-- Secuencias delirantes: el prota tratando de entenderse con una actriz de filmes pornos mudos, la secuencia de la sesión de hipnosis y sus consecuencias, la fiesta entera (no adelantaré de qué va la cosa ni qué pasa ahí), y por supuesto, las secuencias de apertura y término de la película, con un marcado aire nostálgico por lo que a estas alturas del partido ya no es cine de los abuelitos, sino de los bisabuelitos, quizás de los tatarabuelos (saque usted cuentas: para un nativo del año 2000, lo más probable es que 87 años antes haya estado vivo su bisabuelo púber, y su tatarabuelo adulto).

IDEAL PARA: Ver una comedia literalmente digna de psiquiátrico.

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