11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 30 de marzo de 2008

"Rey de Reyes" (1961).


-- "King Of Kings". Estados Unidos. Año 1961.
-- Dirección: Nicholas Ray.
-- Actuación: Jeffrey Hunter, Siobhan McKenna, Hurd Hatfield, Ron Randell, Carmen Sevilla, Brigid Bazlen, Frank Thring, Harry Guardino, Rip Torn, Guy Rolfe, Robert Ryan.
-- Guión: Philip Yordan, con una narración de Ray Bradbury (sin acreditar).
-- Banda Sonora: Miklós Rózsa.

-- "Rey de Reyes" en IMDb.
-- "Rey de Reyes" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Había una vez un lindo pueblo, llamado "los hebreos", hasta que vinieron los malos, malísimos romanos, y lo invadieron, profanaron su templo, sometieron su país, lo dominaron, etcétera. Sí, faltó Darth Vader allí para hacer el cuadro completo. ¿Está todo perdido? ¡No! Porque allí están los zelotas para plantar cara a los romanos, luchando mano a mano como un movimiento de resistencia estilo los maquis de la II Guerra. Pero como el asunto no camina, pues bien, aparecen más personajes. Por el lado de "los malos" aparece el gobernador romano Poncio Pilatos, quien viene a Palestina a hacer carrera política, para que su matrimonio con la hija del Emperador Tiberio le rinda frutos (la púrpura y la tiara imperial, no seamos ingenuos, no se conforma con nada menos; éste no es el Pilatos titubeante y pro-Cristo de otras pelis). Por "los buenos" aparecen primero Juan el Bautista, y luego Jesús, un misterioso predicador que se ha salvado por milagro de una matanza de infantes, y luego, a la edad de 12, es perdonado por Lucio, un soldado romano testigo de todos los acontecimientos. ¿Quién es este Jesús? ¿Es Elías reencarnado? ¿Un nuevo Juan el Bautista? Judas Iscariote pinsa que es el futuro libertador de Palestina, y monta un truculento plan para obligarlo a revelarse en toda su gloria. De esta manera, el destino final de Cristo avanza hasta su lógica consumación, su triunfo más glorioso: enviar a sus mensajeros a predicar el evangelio a todas las naciones (y a construir catedrales y basílicas, perseguir herejes, quemar teólogos, etcétera, suponemos).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los tardíos '50s y tempranos '60s, estaba surgiendo el espíritu liberal que desembocaría en los hippies, el '68, etcétera. Entre las audiencias más conservadoras estaban todavía a bien los epics "de cristianos y romanos", como lo probaba el reciente éxito de "Ben Hur" (11 Oscares, récord no igualado hasta "Titanic" de 1997). Y en Hollywood, nadie había tentado hacer una superproducción basada en Cristo desde el "Rey de Reyes" de Cecil B. DeMille. Era el tiempo para volver a recrear la más grande historia de todos los tiempos, pero con un acento más naturalista, algo más desmitificador, para audiencias un poco más sofisticadas. El resultado fue esta película, relativamente exitosa en el gran público, pero injustamente denostada por la crítica. Bien, seamos sinceros, no es una obra maestra, pero por méritos no se queda tampoco (por algunos garrafales errores, tampoco).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La aproximación ideológica es sumamente interesante. Se trata, en resumen, de mostrar un Jesús religioso cristiano, pero inserto en su momento histórico, y con algunas reflexiones implícitas sobre el imperialismo estadounidense, la Guerra Fría, etcétera. Recordemos que el director Nicholas Ray tiene en su currículum, entre otras, el filme rebelde cincuentero por antonomasia, el "Rebelde sin causa" con James Dean. Se le concede una enorme importancia a la invasión romana, la ocupación, la resistencia zelota, los tejemanejes en la casa de Herodes, etcétera. De esta manera, Jesucristo aparece como alguien bien integrado en su tiempo, y su mensaje aparece bastante más revolucionario que el hierático y nunca bien denostado "Jesús de Nazaret" del siempre nefasto Zeffirelli (aunque no tan revolucionario como el de Passolini, pero en fin)...

-- Jeffrey Hunter. A su costa llegó a titularse con mofa esta película como "I was a teenager Jesus", como sátira a las por entonces famosas "I was a teenager werewolf" y "I was a teenager Frankenstein". Lo cierto es que su interpretación, sin ser lúcida en exceso, es todo lo esforzada que se puede, presentando un Jesús lleno de pasión por su mensaje y su misión. Quizás no le ayude mucho a la credibilidad el ser actor carilindo, ni tampoco algunos manierismos actorales que en ese tiempo ya estaban pasando de moda a favor de interpretaciones más naturalistas, pero en fin, sigue siendo un gran Jesús éste.

-- Los secundarios están bien en sus lugares. Poncio Pilatos es presentado como un orgulloso funcionario colonial "enviado a provincias", Herodes como un tipo políticamente reptiloide (por lo frío y sinuoso), Judas Iscariote como un personaje no especialmente negativo y con un móvil bastante consistente para su traición (poner en peligro a Jesús para que éste se libere a sí mismo llamando en su auxilio a las huestes celestiales), Barrabás como un matasiete jactancioso y creído en su misión (trasunto de los revolucionarios socialistas al estilo Che Guevara), y Salomé sabe poner bien cara de perra en celo (aunque su danza tiene bien poco de erótico). En el lado de las chicas buenas, Siobhan McKenna como María está grande como la vida, en un rol que dice más con la expresión (tristeza, resignación, pero también alegría y confort, todo a un tiempo) que con las palabras, y la ezpañolísima Carmen Sevilla compone una María Magdalena quizás un poco melodramática, pero que se ajusta bien a un tipo de cine que ese tiempo empezaba a languidecer, pero no por eso es menos respetable. A cambio, Juan el Bautista destaca especialmente por su inexpresividad y falta de calor misionero, y la única escena en donde se hace realmente cálido y humano, es aquella en la cual Jesús lo visita en la cárcel.

-- Hasta los desatinos son formidables. Véase la risible secuencia del juicio a Jesús, "a la anglosajona", con defensor de oficio incluido. Y ese defensor es nuestro buen Lucio...

-- Lucio mismo, claro está. Se supone que este personaje ficticio nos lleva a través de treinta años de historia judía, y deberíamos empatizar con él. La verdad, la idea de un personaje ficticio tan o más prominente que los personajes reales, pero que en definitiva es un mero testigo, es también risible. Pero Ron Randell, el actor que lo interpreta, y que tuvo una carrera larga y discreta en Hollywood, se lo toma con la suficiente seriedad y a pecho como para voltear la mesa, y al final es fácil terminar encariñados con el personaje que al final dirá aquellas famosas palabras ("verdaderamente era el Hijo de Dios"). Una apuesta arriesgada que derivó en hallazgo ingenioso.

-- La narración. Las secuencias de narración en off fueron escritas por Ray Bradbury (sin acreditar) y vocalizadas por Orson Welles. El ritmo de la misma le imprime a este filme un carácter distanciador, un tanto mítico y legendario, como si lo que estamos viendo en pantalla fuera un cuento de hadas o una historia de la abuela, que le añade bastante mala leche a la interpretación final.

-- Aunque no se crea, cumpe sobradamente con el componente espectacular por medio de varias escenas de acción, a cargo de Barrabás y sus machadas. El guión tiene la sutil inteligencia de presentar a Barrabás como una especie de "gemelo malo" de Jesús, ideológicamente hablando, como una especie de "mesías de guerra" frente a Jesús como "mesías de paz", añadiéndole bastante complejidad a la trama... y además, para que no se diga, algunas cuchilladas, flechazos, escenas de batalla, etcétera, todo lo que hace al cine épico algo digno de ser visto.

-- Y la mención final es para el gran Miklós Rózsa, que venía de componer la premiada banda sonora de "Ben Hur", y que con el "Rey de Reyes" se supera a sí mismo. El soundtrack de "Rey de Reyes" es bastante simple, ya que gira entero y de manera casi maniática alrededor del tema principal, pero esto, que podría ser un defecto, Rózsa lo convierte en virtud, explotándolo hasta convertirlo en puro lirismo. Las escenas de curaciones serían sin duda mucho menos efectivas, sin ese formidable fondo sonoro. Y ya no hablemos de la entrada inicial, épica por todo lo alto, en un tiempo en que la épica chorreaba por el costado del cine hollywoodense.

-- "Repararé esta silla cuando vuelva" (Jesús, antes de partir a Jerusalén). "La silla no será reparada" (la respuesta de María).

IDEAL PARA: Ver una visión de Cristo reflexiva y racionalista, sin caer declaramente en la heterodoxia o la iconoclastia.

domingo, 28 de enero de 2007

"El coloso de Rodas" (1961)


"Il colosso di Rodi". Dirigida por Sergio Leone. Protagonizada por Rory Calhoun, Lea Massari, Georges Marchal, Conrado San Martín, Angel Aranda, Mabel Karr, George Rigaud, Roberto Camardiel. España / Italia / Francia. Año 1961.

¿De qué se trata?
Darío acaba de llegar desde Atenas a la isla de Rodas, la "isla de la paz", y descubrirá que "paz" es allí tan solo una palabra. La isla tiene una estatua descomunal en la entrada de la bahía, un coloso, que es el símbolo de su gloria, y que ha sido construido con el trabajo de esclavos, por lo que el pueblo le tiene inquina a su rey Serse (sí, un tirano griego se llama con un nombre de reminiscencias persas, y el héroe también, ¿algún problema con eso?). Darío es testigo de dos intentos de asesinato contra Serse, en el lapso de poquitas horas, por lo que toma una actitud un tanto displiscente con respecto a Rodas (están majaretas, estos rodenses), al tiempo que trata de echar su caballería ateniense sobre una chica que es pura aristocracia y jueguitos de "ahora sí, pero no". Los rebeldes, por su parte, le han echado el ojo, porque el hombre podría ser quien viajara a Atenas a defender su causa y obtener aliados allá, para derrocar a Serse (vendepatrias, que les llaman). A la vez, por un desafortunado accidente, Darío termina en la mira de Serse, quien desconfía hasta de la sombra bajo su cama. En consecuencia, Darío no puede abandonar Rodas. Y cuando lo intenta, se embarca sin saberlo en una barquichuela rebelde. Pero ahí está el coloso, que en realidad no es una simple estatua, sino una verdadera B.O.T.A.F. (Base de Operaciones Táctica Altamente Funcional), que sólo le falta caminar para ser un mecha japonés. Darío termina en las mazmorras como un rebelde más, pero al ver la nobleza moral del jefe rebelde, se convierte sinceramente a su causa. Pero aunque cree que Serse es el enemigo, éste en realidad es rey muerto caminando: su principal asesor ha efectuado un lucrativo pacto con Fenicia, que ha puesto a su disposición un poderoso ejército de comandos, listos para apoderarse del trono.

El espíritu de los tiempos.
En el siglo III a.C., el Coloso de Rodas fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo, pero sólo se mantuvo en pie unos cincuenta años, desplomándose a consecuencias de un terremoto. Parecía que nunca más se iba a levantar, pero a finales de los '50s, los éxitos sucesivos de los filmes "Ulises" y "Hércules y la reina de Lidia" (por no hablar de taquillazos cristianoides como "Quo Vadis" o "El manto sagrado") resucitaron el viejo cine de griegos y romanos, que había tenido una época de esplendor en el tiempo del mudo, pero que ahora se veía algo demodé. Fue la época dorada del peplum, la historia en donde un forzudo héroe griego o romano las emprende contra un tirano opresor y violento, y finalmente vence. No faltaron los intentos, por supuesto, de hacer peplum de altura, con una trama más compleja y efectos especiales más vistosos. En Hollywood, esto se intentó por el camino yanki: invertir más y mejor. En Europa, se intentó por el camino de la medición presupuestaria, el aprovechamiento de escenarios naturales y la menor soldada de los extras. "El coloso de Rodas" es una muestra de este peplum europeo de pretensiones: que hubiera cuatro guionistas a cargo (y parece que sumando los no acreditados, sumaban ocho) revela algo sobre esto. Irónico, si se considera que es otro filmes de "rebelión contra el tirano", aunque animado por pasables efectos especiales, y una trama política algo más elaborada en donde hay varios villanos trabajando cada uno para llevar bronce a su propio coloso.

¿Por qué verla?
- Es una película aceptablemente entretenida. Es bastante lenta para los cánones actuales, pero la trama, al menos en su primera mitad, no es excesivamente lineal. La segunda mitad, eso sí, deviene en personajes alineados (buenos y malos) y es más predecible. Pero en fin. Incluso hasta el final, deus ex machina incluido, es interesante gracias al despliegue de efectos especiales, que no se ven tan mal como el paso del tiempo podría hacer temer.
- Los efectos especiales son buenos, tan buenos como se podían conseguir a base de maquetas en la era pre-ILM. Donde se lucen, aparte del cataclismo final, es por supuesto en el coloso mismo.
- Detalles sádicos. Eso era moneda corriente en el cine de aventuras de la época, pero por algún motivo, ha desaparecido de la cartelera actual. La sala de torturas y los refinadísimos tormentos a que son sometidos los prisioneros, tienen un buen regusto sádico. Y ni hablemos de la estatua del coloso descargando plomo fundido sobre las embarcaciones...
- La política cambia, pero las lecturas políticas permanecen. La política internacional es presentada en plan "Grecia contra Fenicia"; ¿no les suena a "Estados Unidos contra la Unión Soviética"? A pesar de toda su riqueza, Rodas es presentado como un peón del juego político internacional, y lo que es peor, son los propios rodenses quienes llaman a los extranjeros en auxilio propio. La gran diferencia es que el villano se vuelve hacia Fenicia (¿hacia Oriente, hacia la Unión Soviética?) y los héroes hacia Grecia (¿hacia Occidente, hacia Estados Unidos?). Y ni hablemos del detalle de la cabeza del coloso de Rodas abierta para lanzar plomo fundido contra los rebeldes: se diga lo que se diga, esa estatua lanzando plomo fundido contra los "buenos" tiene una apariencia innegable a Estatua de la Libertad... Esta clase de libertades son, por supuesto, gracias a que el filme no es yanki sino europeo. ¿Quién otro, salvo el Mel Brooks de "La loca historia del mundo" o "Hay un loco suelto en el espacio" se atrevería a tanto...?

IDEAL PARA: Ver una de romanos, europeo, de cierta altura, aunque con algo de paciencia oriental.

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